El Papa nuclear y los cardenales

junio 29, 2016

fritz-goro-atomic-energycardenales

Tercera parte, y la más preocupante, del artículo de Daniel Arias (estas son la primera y la segunda). Porque describe lo que están haciendo algunas empresas gigantescas en el campo de  la energía nuclear. Y lo que no está haciendo nuestro gobierno.

Los puntos en contra de la candidatura argentina

Todo esto que se expuso en la 2° parte -el rol de Rafael Grossi en la decisión iraní de modificar su programa nuclear, y otras misiones que cumplió desde su cargo en la organización- son los motivos por los que la OIEA está dispuesta a tener un Papa Nuclear Argentino, casi canonizable en vida, si consideramos lo que quizás evitó. Pero la gratitud contrafáctica de los estados, si existe, dura poco, mientras que en el caso de Grossi el reconocimiento de su propio estado todavía no sucedió.

Efectivamente, pasan los meses sin que el presidente Mauricio Macri proponga formalmente a Grossi como director de OIEA. Ahora es el momento, y no más tarde. La campaña ya empezó. Empezó hace meses, cuando el actual Director General, Amano, empezó su gira por el mundo anunciando que no habría otro candidato que él. Pero todos saben, y muchos (incluso los EE.UU.) están hasta las cejas del japonés, y esperan que finalmente Grossi salga al ruedo.

Amano deja el cargo –o no- a fines de 2017, pero su re-re-elección se está peleando hoy. Las “zaibatsus” Hitachi, Toshiba y  la propia TEPCO se vienen con todo para copar el mercado mundial, y no son los únicos. El premier japonés, Shinzo Abe, acaba de pedirle a Macri que vote por Amano, mientras este último se pasea por nuestro vecindario sudaca: Perú acaba de venderle su voto: ¡un país que cuenta con dos reactores nucleares argentinos, el RP-0 y Huarangal, ambos “joya nunca taxi”, y cuyos expertos atómicos se formaron en Bariloche!

Todo esto ante la total pasividad argentina.

Entre tanto, por primera vez en una década, Argentina empieza a sufrir derrotas en el nicho nuclear de reactores multipropósito (fabrican radiofármacos y forman profesionales). En ese reducto se había vuelto casi imbatible desde 1987.

Por ejemplo, INVAP ganó en 2009 en Holanda la licitación por un aparato monstruoso, el Pallas, de 80 megavatios, a construirse en Petten. Misteriosamente, Holanda adujo estar económicamente fundida y cajoneó la compulsa. Hoy la reabre, pero a diferencia de en 2009, los del país de los tulipanes no buscan calidad sino precio y financiación.

Se nos quema el rancho. La Argentina siempre ganó por calidad y/o por garantizar transferencias de tecnología que los grandes proveedores no dan ni borrachos. ¿Pero por financiación? Nunca.

Ayer imparables, hoy estamos literalmente nadando en dulce de leche. En marzo de 2015 Arabia Saudita creó una empresa binacional con INVAP, “INVANIA”, para un reactor productor de radiofármacos y (mucho más jugoso) quizás 16 centralitas nucleoeléctricas CAREM de módulo mayor de 150 megavatios, capaces de propulsar otras tantas plantas de desalinización de agua. No es tema menor para los saudíes: se patinan una cuarta parte de su monstruosa producción petrolera en desalinizar agua de mar.

Aclaración: el prototipo CAREM de 25 megavatios, hoy en construcción junto a Atucha II, es la única planta nucleoeléctrica de 4° generación (es decir, un PWR con seguridad inherente) que está en fase de obra en todo el planeta. Compite contra otros 10 proyectos nacionales, algunos copia flagrante del CAREM, otros radicalmente distintos, pero todos lindamente financiados. Sin embargo, hoy por hoy, todos siguen en planos y discusiones. La ventana de oportunidad para Argentina sigue abierta.

Abierta y vacía… Constituida INVANIA, no pasó más nada. Nadie mueve una tuerca, una palada de arena o un dólar. Pero entre tanto, los saudíes firman acuerdos de cooperación nuclear con Corea, que fotocopió su reactor SMART de los planos del CAREM. EEUU les ofreció otro clon descarado del CAREM, el NuScale, cuyo prototipo probablemente se construirá en Idaho. Y de yapa los saudíes firman acuerdos con Rusia y con China, amén de los que tenían con Francia. Peligro!

Y siguen las patinadas y reveses, y otra vez en cancha propia, en el Mercosur: Bolivia ya tenía apalabrada a INVAP para un centro nuclear completo de 20 hectáreas a inagurarse en la ciudad de El Alto, que balconea vertiginosamente sobre La Paz, a 4000 metros de altura. Años de estudios de factibilidad, y de darles “expertise” nuclear gratis a físicos e ingenieros bolivianos en Bariloche. El negocio era nuestro. Pero en enero de este año, Evo Morales le dio la obra a Rosatom, una empresa pública rusa, a un precio algo más alto que el argentino… pero con financiación, y acompañado de una oferta de tecnología gasífera que Gazprom regala a Bolivia como parte de “la cajita feliz” rusa. Billetera mata galán.

Señoras y señores: de aquí a una década se licitarán 11 reactores de radiofármacos y experimentales, por un total de alrededor de U$ 5500 millones, promediando potencias, prestaciones, costos y tecnologías en oferta. Pero además están planeadas 250 centrales núcleoeléctricas, por una torta despampanantemente mayor, de entre U$ 450 mil millones a U$ 1,35 billones, de acuerdo al tipo de fierros, módulos y escalas de fabricación. Y hablamos de billones en serio y según acepción hispánica: millón de millones, no mil millones, como en EE.UU.

En carrera por esas dos tortas están anotados águilas, elefantes y tigres, y entre tanta y terrible megafauna norteña, corren también tres caballitos criollos, el reactor multipropósito de pileta abierta, el de fabricación de radioisótopos, y la planta núcleoeléctrica compacta CAREM. Todos los estados exportadores nucleares endulzan su oferta a la clientela mundial con financiación y todo tipo de yeites extra-nucleares. Salvo nosotros.

¿Tiene o no sentido un argentino como Papa Nuclear en Viena? No es un cargo ceremonial u honorífico: es terriblemente práctico. Puede servir hasta para avivarnos.

Minuto 43 del segundo tiempo, Argentina 1 a 1 contra el resto del mundo. Y de pronto, un criollo como posible árbitro suplente (las reglas de la OIEA no son las de la FIFA).

Como referí, Grossi puede perdonarnos algún off-side, darnos tiempos suplementarios, regalarles amarillas y rojas a quienes le barran los tobillos a nuestros Messis, Lavezzis y Mascheranos, y si la cosa va a mal, darnos tiempo suplementarios.

Las opiniones de este referí, debido a su trayectoria como negociador ecuánime probada en Irán y otros “hotspots” nucleares, pueden ser decisivas en países islámicos como Indonesia, con 240 millones de habitantes repartidos sobre unas 6000 islas, condenado por la demografía y la geografía a tener muchas redes eléctricas pequeñas y desconectadas, cada cual con algún CAREM (¡o similar!) como puntal.

Damas y caballeros, la pelea empieza de aquí a 2040 y más, y va contra estados-nación muy alineados con la exportación de su tecnología nuclear. Y por primera vez en una década, estamos ligando más piñas de las que damos. La oportunidad de Viena no se repetirá.

Alguien que se despierte, por favor.


Un espejo en Inglaterra

junio 29, 2016

Jeremy-Corbyn-

En la gran tragicomedia del Brexit asistimos a una sucesión de episodios… melodramáticos. Mi impresión es que todavía falta para que tengamos claro el argumento. Pero algunos de los “sketches” son interesantes.

Por ejemplo, la sesión de hoy en la Cámara de los Comunes, y el cuestionamiento que el primer ministro (renunciante) Cameron, le hace al jefe de la oposición Corbyn, por su manejo confuso en la campaña del referendum (?).

Aclaro que lo de “espejo” que puse en el título es una metáfora: Ese debate en particular no tiene nada que ver con nosotros, y los personajes son muy distintos. Pero la situación en que se encuentra el líder opositor y su partido… tiene algún eco entre nosotros, me parece.

Fíjense como lo cuenta, al pasar, La Nación:

Corbyn perdió ayer una moción de confianza de los diputados de su partido por 172 a 40 votos, pero reiteró que no piensa dimitir y que confía en el apoyo de los militantes, que le dieron un respaldo abrumador en las primarias del partido en setiembre de 2015.

Al líder laborista le reprochan ser incapaz de seducir al electorado, y ponen como ejemplo el 37% de laboristas de todo el país que se desmarcaron de la línea oficial del partido y votaron el jueves a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, alineándose con el ala más derechista del Partido Conservador y con el partido anti-inmigrantes UKIP.

Corbyn perdió así su primer gran desafío desde que fue elegido en septiembre de 2015. Ya lo han abandonado más de la mitad de sus “ministros a la sombra”, como se conoce a los voceros de las diferentes áreas de la oposición“.

Da la impresión que el problema de los liderazgos y los niveles medios orgánicos, estatales o partidarios- no ha cambiado mucho desde hace 25 siglos.


Eligiendo al Papa nuclear

junio 29, 2016

fritz-goro-atomic-energy

VBK-GROSSI

Esta es la 2° parte del artículo de Daniel Arias (cliquee aquí para leer la 1°, si no lo hizo ya). Me parece oportuno ponerla por separado, porque es una lección jugosa de política internacional (y hacen divertidas las historias que podemos leer en Internet sobre conspiraciones para poner en marcha un Gobierno Mundial. Algunos de sus ministerios están funcionando desde hace rato).

Los puntos a favor del argentino

La OIEA, agencia vienesa, replica en términos generales el ecosistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Pero los que eligen en cónclave papal al Director General  del OIEA no son las cinco potencias del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido, China). A esos hay que caerles muy bien, pero votan los 35 miembros de la Junta de Gobernadores del OIEA, entre ellos muchos que forman parte del Nuclear Suppliers’ Group (NSG), los países que exportan fierros atómicos industriales bajo salvaguardias. El embajador argentino Rafael Grossi preside esa banda del NSG. Y en ella tiene muchos fans, incluido casi entero –de yapa- el Consejo de Seguridad. ¿Por qué?

En ese Vaticano vienés de OIEA nadie ignora que nuestro compatriota fue el hombre decisivo, a fuerza de inteligencia y trato igualitario, que hizo que Irán depusiera su sofisticado programa de enriquecimiento de uranio a “grado bomba”. Eso significa un 90% de uranio 235, muy físil, contra un 10% del isótopo 238.

Grossi pudo por méritos personales, pero también por denominación de origen. Para plantarse ante los mullahs o los generales más furibundos de la Guardia Revolucionaria Iraní, es mejor ser argentino que yanqui o alemán. Y paso a explicar por qué.

Por empezar, fue la principal PyME nuclear argentina, INVAP, la que cumplió en 1987 el mandato de la ONU de reconvertir el reactor de investigación de la Universidad de Teherán. Es un aparato de 5 megavatios que tenía un núcleo de uranio enriquecido a grado bomba, e INVAP le hizo otro de enriquecido al 20% (“grado reactor”, en la jerga). Este último combustible, militarmente inútil, es radiológicamente “menos picante” y obliga a dotarse de un núcleo más voluminoso. Ello supone a su vez un rediseño radical de la planta para que ésta no pierda sus prestaciones anteriores científicas e industriales. Los iraníes obtuvieron de Argentina un reactor prácticamente nuevo. Y anda “joya”.

Pero 12 años antes de eso, en 1979, Argentina había desarrollado en secreto una plantita de enriquecimiento en 1979 en la quebrada de Pilcaniyeu, en medio de la nada de la estepa rionegrina. “Pilca” es una instalación “de difusión gaseosa” o primera generación, más atrasada que las “de centrífugas” (2° generación) que los iraníes construyeron desde los ‘90, y además mucho más modesta, de escala no-militar. Pilca se completó poco antes de la Guerra de las Malvinas, cuando el país no imaginaba siquiera que ésta tendría lugar. INVAP se fundó, entre otros fines, para hacer Pilca.

Lo importante es para qué demonios quería hacer Pilca nuestro país: aunque fue decisión de un contraalmirante (Eduardo Castro Madero, doctor en física nuclear, además) marca una política de estado libre de delirios militaristas, y fundacional: venía desde mucho antes de él y se continuó después. Pese a tener el know-how para iniciar, de haberlo querido, un plan de armas, en 1982 la Argentina se bancó, apretando las muelas, que la Royal Navy se viniera a reconquistar las islas con 5 destructores tipo 42 –como los dos hundidos, los HMS “Sheffield” y “Coventry”- dotados de minibombas de hidrógeno antisubmarinas WE177 (que no se usaron).

Pero sólo haberlas traído al Mar Argentino fue una violación taxativa del Tratado de Tlatelolco de 1969. Ese papelito, por lo que vale, tiene 33 países firmantes –entre ellos Argentina e Inglaterra-, y declara solemnemente a Sudamérica y el Caribe como zona libre de armas nucleares.

En la humillación de la posguerra y con su Programa Nuclear en derrumbe, Argentina supo usar su pequeña planta de Pilca para exportar sus pequeños reactores nucleares multipropósito. Campo en el que hoy es –todavía sigue siendo- el número uno mundial.

No es un sinsentido lógico. La doctrina no explicitada, pero conocida por aquellos cuyo oficio es saber estas cosas, de la Argentina ante el mundo se resume más o menos así desde 1950: “Tenemos el know-how como para hacer la bomba. Sin embargo, nos resulta más redituable abstenernos, porque una carrera armamentista regional nos pudriría la economía. Pero ojo con pisarnos demasiado la cabeza”. Más de un partido diplomático de truco la Argentina lo ganó con este ancho de espadas, sin jugarlo ¿O acaso hasta 1982 no pescábamos o explorábamos por petróleo impunemente en aguas hoy kelpers? Y Whitehall, la cancillería británica, estudiosamente distraída.

La Dirección de Asuntos Nucleares y Desarme (DIGAN), grupo de la Cancillería Argentina fundado en 1984 por el embajador Adolfo “Chin-chín” Saracho, tenía su propio discurso ante los primeros clientes nucleares de la Argentina: Perú, Argelia y Egipto. Fue: “Cómprenle tranquilos a INVAP. Ningún competidor resentido del hemisferio norte los puede dejar sin combustible y apagarles el reactor. EEUU, Francia o Rusia nos dan todo el uranio enriquecido al 20% que pidamos, con tal de que no reabramos y aumentemos la capacidad de ‘Pilca´”.

Y eso funcionó. En el “business” nuclear, para vender un caballo tenés que garantizar el pasto. Por aquellos años de despegue de nuestras exportaciones, el entonces jovencísimo Grossi era uno de los veinteañeros trabajólico-patrióticos con que Saracho pobló la DIGAN. Si uno conoce el ambiente, no eran diplomáticos comunes. Tremendos acometedores. Tropa de élite.

Si “Pilca” le dio el pase, INVAP tomó la pelota como Maradona, desde abajo, y no paró. Luego de su campaña en el Tercer Mundo, la firma rionegrina empezó a vender sus reactores en el Primero: a Australia en 2000, a Holanda en 2008 (aunque eso sigue en pelea) y en 2014, a Coqui Pharma, una empresa privada de radio farmacología de los EEUU. Construirle a una firma de ese país dos reactores de pileta abierta (invento estadounidense) es venderle hielo a los esquimales, amén de una prueba de que el mundo no es unipolar, y también de que hay que preguntarse qué se habrá fumado Francis Fukuyama cuando dijo que la historia se terminó. La nuestra sigue, gracias.

Todo eso era Grossi para los iraníes: una prueba viviente de la supervivencia de un Programa Nuclear exiliado por 5 presidentes y 20 años, como el argentino, y de que la historia atómica persa tal vez podría continuarse exitosamente en forma de tecnología civil.

Como demostración de la idea, con Atucha II terminada y tres centrales más a construir (foto del Programa Nuclear a fines de 2015), se necesitaría mucho más uranio enriquecido. Por ello la CNEA, sin que los EEUU chirriaran siquiera, venia investigando activamente en dos líneas más avanzadas de enriquecimiento: la de centrífugas o segunda generación, llamada “La Moulinex” en los pasillos de aquí, y la de láser (tercera generación, y aquí “la Lamparita”). Todo bajo salvaguardias e inspecciones de OIEA: legal, punto.

Entonces, Grossi para los mullahs y generales es un “proof of concept”, la demostración experimental de que aunque cerraran sus plantas militares de enriquecimiento en Natanz y Fördu y se allanaran a visitas “full scope” por el inspectorado de OIEA, ellos quizás también podrían reciclar a la larga su inmensa inversión en “know how” nuclear en otros fierros. Fierros que resucitaran su economía, en lugar de pudrirla.

Tienen cómo resucitar. No todos pero algunos de los petróleos persas, digamos el “Mediterranean Sidi Kerir Light” son más livianos y “dulces” (bajos en azufre) que el “West Texas Intermediate” o el “North Sea Brent”, los considerados “benchmark” o de referencia en el mercado mundial. A esta calidad súmese que en cantidades brutas Irán es la 5° reserva mundial petrolífera. Las plantas de enriquecimiento de Natanz y Fördu le costaron a Irán tragarse, por bloqueo total entre julio de 2012 y enero de 2015, exportaciones que incluso al valor deprimido de hoy redondearían U$ 250 mil millones/año. Eso en un país desértico, de 87 millones de habitantes, alimentariamente improductivo y sin industrias. Los estragos sociales del bloqueo fueron los imaginables.

De modo que Grossi, a cargo de los equipos negociadores del OIEA  le ofreció a quienes mandan en Teherán una retirada elegante y creíble, haciéndoles saber a ellos –y al mundo- que negociaba con un estado soberano y no con uno derrotado, como Irak. Entre el odio iraní a Israel y el riesgo de implosión del propio estado, los mullahs y generales fueron reculando en chancletas, y por la cornisa, guiados por el argentino. Hoy ya les empieza a entrar plata. Las teocracias militares podrán ser un horror, pero peores para sus ciudadanos –y para el mundo- son los estados fracasados. ¿Otro estado fracasado menos, ése fue el logro de Grossi? Puede ser, y en OIEA, ámbito científico si los hay, eso se sabe.

El mundo lo ignora alegremente, pero en términos climatológicos, no puede haber guerras nucleares chicas. Desde 2005, con Mahmoud Ahmadineyad de presidente, Irán venía cruzando amenazas de exterminio con un país situado a tiro de misil mediano, Israel. Y desarrollando misiles también. Entre 2005 y 2012 el planeta entero estuvo en peligro.

El asunto es que Israel tiene gobiernos crecientemente beligerantes, amén de un arsenal atómico ilegal, secreto y considerable desde mediados de los ’60. Y de vectores ni hablar: posee desde misiles de crucero hasta balísticos y submarinísticos. No les falta nada. El Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), “think tank” de referencia en armas, estima que Tel Aviv dispone de entre 200 y 800 cabezas termonucleares, lo suficiente como para transformar centenares de ciudades iraníes en otras tantas playas de estacionamiento en un par de horas. Para la ONU y la OIEA semejante garrote es flagrantemente ilegal, tanto como los de la India, el de Pakistán o el de Corea del Norte… pero la ley nunca es igual para todos.

La diferencia entre leyes humanas y naturales es que las segundas no sólo se cumplen, sino que son igualitarias. Un intercambio nuclear entre Israel e Irán, incluso limitado únicamente a esos dos países (un absurdo político), generaría un “invierno nuclear” de duración a discutir en todo el hemisferio norte, debido al hollín inyectado en la estratósfera por “tormentas de fuego” simultáneas devorando al ras centenares de ciudades.

Con suficientes millones de toneladas de hollín, la iluminación solar disminuiría, la fotosíntesis colapsaría, y con ella los ecosistemas terrestres y marinos, así como la producción agropecuaria y pesquera. Debido al débil intercambio de aire inter-hemisférico, el sur también ligaría lo suyo, aunque más tarde y menos. Los estados-nación débiles probablemente se derrumbarían, y los poderosos, no se sabe. Moriría de hambre y frío o debido a guerras por alimento una parte sustancial de la humanidad. Sin comerla ni beberla, literalmente.

Esa película no pasó. Pudo haber pasado. Viena lo sabe.

(Continuará)

 


Intelectuales y política en tiempos de Macri

junio 28, 2016

la izquierda y los K

Por lo común, no aviso en el blog debates en el ámbito universario de intelectuales politizados. Hay tantos… Y no quiero que ningún amigo se sienta discriminado.

Pero éste… Por primera vez desde la llegada de Macri al gobierno -y no es que lo hayan hecho tantas veces antes-, van a debatir en público intelectuales vinculados a la experiencia kirchnerista e intelectuales y militantes del PTS. Los fantasmas de Laclau y Trotsky, supongo, escucharán interesados. Y Perón guiñará un ojo, dondequiera que esté.

Según me informan, Horacio González, ex director de la Biblioteca Nacional y miembro de Carta Abierta; Eduardo Grüner, sociólogo y ensayista; la socióloga y docente María Pía López y el dirigente nacional del PTS Christian Castillo, también miembro del Consejo Editorial de la revista Ideas de Izquierda, serán los oradores. La revista Ideas de Izquierda y el programa online La Izquierda Diario TV, que conducen Nicolás del Caño y Christian Castillo, serán los anfitriones, mañana miércoles 29 a las 18:30 h en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (Santiago del Estero 1029, CABA).

La charla será de acceso libre y se transmitirá en vivo desde la página oficial en Facebook de La Izquierda Diario.


Adrián cumple 50

junio 28, 2016

anda-a-cantarle-a-gardel-alejandro-losada-aquarius

Este es un posteo nostálgico, nada más. Soy lo que sociólogos y sicólogos llamarían future oriented, pero me permito algunos momentos sentimentales.

Hoy, a 50 años de la Revolución Argentina (por la locación geográfica), estoy viendo que los comunicadores se enfocan en Ilía, el presidente radical derrocado. Los que apuestan a la “convivencia democrática” (si no tienen que convivir con algunos, claro) elogian sus virtudes republicanas a la antigua (que las tenía, como no). Los (blogueros) que creen que hay que polarizar, marcan los crímenes a los que su gobierno estaba asociado (y lo estaba. Pero en esos tiempos… Como Borges cuenta que en su juventud escuchó de un guapo “En mis tiempos, don ¿quién no debía una muerte?“).

En mi memoria ha quedado más nítido -porque el color es más oscuro y sin matices- ese intento de imitar en Argentina la dictadura desarrollista brasileña, y el general, bastante estúpido, que asumió la Presidencia, Juan Carlos Onganía. Más oscuro, no por la interrupción del proceso democrático (con proscripciones y cárceles) que es lo que choca -y con buenas razones- a la sensibilidad actual. Es porque uno ve ahora que Argentina entró en una pendiente que la llevaría al abismo de las masacres de diez años después.

Recomiendo la novela que ven en la imagen de arriba Andá cantale a Gardel, de Alejandro Losada, y que leíamos muchos a comienzos de los ´70. Creo que todavía pueden conseguirla en Mercado Libre. Fue escrita después del Cordobazo, del asesinato de Vandor. Cuenta muy bien las ilusiones de los funcionarios que se lanzan a usar el Estado sin controles y sin límites, el lento acostumbrarse a los privilegios y los negocios que trae, y la sensación de estar en medio de un remolino de conspiraciones, fuera de control. Sobre todo, la desilusión al comprobar que los ideales se convierten en palabras vacías. Nada que no conozcamos, pero permite comprobar que todavía no estamos en esa pendiente.

Supongo que ahora tienen dos preguntas: ¿Quién es Adrián? Adrián es el nombre del bebé de Rosemary, que, a juzgar por la famosa tapa de Time (“God is dead“) que aparece en una escena de la película, habría nacido el 28/6/66. Parece apropiado.

La otra es ¿De qué demonios (también apropiado) está nostálgico? Y, uno era joven en ese tiempo.

RosemarysBaby


El “Papa” de la energía atómica, también puede ser argentino

junio 28, 2016

fritz-goro-atomic-energy

Mi amigo Daniel Arias, como los lectores habituales del blog ya saben, es un talentoso divulgador científico, muy informado sobre la industria nuclear y satelital, y comprometido hasta el fondo de su alma con el desarrollo tecnológico argentino.

Y hace semanas que me pide que publique un trabajo suyo sobre las chances (altas) que tiene nuestro país de colocar a un compatriota como autoridad decisiva en el organismo global que regula la industria nuclear. No lo había hecho todavía porque es un tema largo y complejo y la puja política argentina desvía toda nuestra atención. Además, para ser franco, dudo de la posibilidad que este humilde blog influya en las decisiones del gobierno actual, que se ha mostrado poco interesado en estos temas.

Ahora, noticias recientes con origen en la India me hacen pensar que hay una “ventana de oportunidad”. Entonces, aquí va la introducción de Daniel. Y seguiremos empujando.

            ¿UN PAPA ATÓMICO ARGENTINO?

Daniel E. Arias

Minuto 40 del 2° tiempo de semifinales de un Mundial. Argentina dominaba tranquila 1 a 0, pero le acaban de hacer un gol y, aunque el equipo se está matando, no logra arrimar al desempate. En ese momento, silbato y cambian al árbitro… por uno argentino. Estamos ante esa situación en materia de exportaciones nucleares. ¿Tengo su atención, lector?

El argentino Rafael Grossi tiene una tenue mayoría de votos para ser el próximo Director General  del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Su único oponente es el que ocupa hoy el cargo, el japonés Yukiya Amano, quien hizo la plancha durante dos períodos, pero cuyo gobierno (con el ministro Shinzo Abe y enormes y musculosas “zaibatsus” nucleares detrás) ahora quiere que su hombre siga, por un tercer período, aunque se había comprometido solemnemente a “bajarse”.

Amano va por “el triplete” por dos motivos: por una parte, necesita seguir ocultando las truchadas de la firma eléctrica japonesa TEPCO. En los ’60, TEPCO compró llave en mano, a ojos cerrados y sin modificaciones la tecnología PWR (Pressured Water Reactor) más berreta de origen estadounidense: las centrales GE Mk1. Cuatro de ellas se hicieron puré radioactivo en Fukushima Daiichi en 2011, debido a su paupérrima ingeniería de seguridad. Pero por otra parte, Japón, sobreponiéndose a aquel escándalo, se apresta a exportar sus propios fierros atómicos tipo PWR, pero más modernos y seguros. Para Japón, sería bueno que Amano quede a mano en OIEA. Para dar una mano.

¿Y para qué queremos los argentinos a Grossi como Próximo Papa Nuclear, pontificando con sede en Viena? Para lo mismo, para que ayude a vender nuestros fierros y para que consolide nuestro papel  en el escenario nuclear internacional.  Ante el mundillo atómico de Viena, Grossi tiene dos ventajas: carece de escándalos nucleares criollos a ocultar. Pero además, tiene mejores antecedentes. NADIE en el mundo tiene mejores, punto.

Primero fue Jefe de Gabinete de OIEA y luego Director General Adjunto. Desde ese cargo, tuvo que ponerle el brazo a una larguísima pulseada nuclear con Irán, y en 2015 logró que los iraníes depusieran su programa de armas. Esto en los pasillos vieneses se sabe. Por ello, Amano no se banca un mano a mano con el argentino.

Las buenas noticias son que por ello, es muy posible que “our man in Vienna” se imponga. Las malas son que el  gobierno del presidente Mauricio Macri aun no lo postuló, y si no lo postula, no lo votan. El tema está a consideracion presidencial desde hace meses. Y meses.

¿Quiénes perdemos, entonces, y qué perdemos? Dejemos de lado a las proveedoras obvias del resucitado Programa Nuclear Argentino, multinacionales como Pescarmona, Techint, Pérez Companc y otros “heavyweights” locales. Las “grossas” pueden vivir sin Grossi: siempre tienen otros rebusques.

Me interesan mucho más las aproximadamente 160 PyMES eléctricas, electrónicas, informáticas, químicas metalúrgicas y de ingeniería que debieron alcanzar calidad nuclear para terminar y poner en marcha Atucha II en 2014. Me interesan por la cantidad y calidad de puestos de trabajo que lograron generar. A recordar: esa planta había sido discontinuada en 1994 por el presidente Carlos Menem… con un 81% de avance de obra.

Las firmas criollas que hicieron el 90% del trabajo que faltaba (por U$ 600 millones) conforman un mundo laboral promovido de apuro a una calificación vertiginosa. Rebosa de técnicos, universitarios u posgrados con el adjetivo “nuclear” adjunto al título, y de yapa un currículum que certifica experiencia real en construcción de una planta única en el mundo. No es un dato menor: Atucha II es una obra que el proveedor original, Siemens, ya no tiene idea de cómo hacer. Es un prototipo. Es la única PHWR (Pressured Heavy Water Reactor, planta de uranio natural refrigerada y moderada con agua pesada, con recipiente de presión) de su tamaño (692 megavatios eléctricos) en el planeta. A su lado está otro prototipo más chico, la vieja Atucha I, de 335 “mega”, que termina su primera vida útil en 2017.

Por suerte para la industria argentina, Siemens se negó a retomar la obra. La firma había iniciado el milenio en una histeria ecologista pangermánica que la obligó a vender, en 2009, su sociedad con la francesa AREVA, y en 2011, a cerrar y dispersar su propia división nuclear. Era el elenco que construyó las 17 centrales de potencia alemanas (el gobierno alemán las cerrará en 2022), y que terminó 2010 facturando U$ 105 mil millones. Unos gigantes, los nibelungos, pero hoy sabemos más de PHWRs que ellos.

Como sea, ante los apagones y la falta de gas que nos persiguen desde 2000, el kirchnerismo, oriundo de una provincia hidrocarburífera (y con ese ADN mental) en 2006 tuvo que redescubrir el átomo. En emergencia energética, dio mandato a la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) para recontratar expertos jubilados: había que ver a los veteranos volviendo en tropel para ponerse al frente y enseñar, canosos, pelados y con bastón, dando cátedra en los laboratorios o dirigiendo en los obradores.

Con el ingreso a planta reabierto para jóvenes, se regularizó la situación de expertos sub-40, que pese a sus doctorados y “posdocs”, venían de pasar una década o más en el limbo laboral de los becarios, como veinteañeros. Y se pudo capacitar -o re-capacitar- a viejos y nuevos proveedores privados nacionales de todo tamaño. Nadie esperaba semejante “levántate y anda” institucional. O que el Matusalén atómico criollo surgiera más fortachón y agresivo que un “hooker” de Los Pumas.

Entre empresas privadas, del estado, y estado a secas (CNEA, NA-SA, INVAP, ARN), juntaron 10.000 cerebros y 20.000 manos en 2014, “año de máxima” del Programa Nuclear Argentino desde 1950, y Atucha II se terminó. Ahora, con incertidumbres sobre la continuidad en 2017 de 2 obras atómicas en ejecución, 3 planificadas y 2 en “repotenciación” en suelo propio (y la lista sigue), es de cajón que sin exportar fierros, terminaremos exportando cerebros.

Pasó a partir de 1986, cuando a la CNEA se le iban 3 ingenieros o físicos nucleares al mes, por Ezeiza. Prohibido en los ’90 el ingreso de nuevo personal por el ministro Domingo Cavallo, la institución madre del Programa Nuclear Argentino siguió perdiendo neuronas –sin reposición- a velocidad decreciente por emigración a la industria privada, por envejecimiento y por jubilación. Y así 20 años hasta 2006, año de resucitamiento. Más allá de generar electricidad con un ahorro de U$ 1500 millones/año de gas, Atucha II puesta en marcha significó salir de golpe de un “Alzheimer tecnológico” que duró dos décadas. Un milagro inesperado.

Necesitamos urgentemente a Grossi en OIEA para que el milagro siga.

(Continuará)


Una reflexión desde el kirchnerismo

junio 27, 2016

desierto

Voy a copiar un posteo de otros, porque estoy de acuerdo con lo que dice y me parece importante. Pero antes, un par de aclaraciones mías.

1.- Lo de “kirchneristas”, en justicia, nos abarca a todos los que apoyamos a los gobiernos de Néstor y Cristina. Como lo de “menemistas”, con el mismo criterio, nos abarca a todos los que apoyamos (incluso Néstor y Cristina) al gobierno de Carlos Menem. Algunos empezamos a construir una oposición interna (en la que tuvieron un rol importante Néstor y Cristina) después de su reelección en 1995. Como otros hemos cuestionado, desde adentro, muchas medidas de las gestiones K. Pero eso no disminuye la responsabilidad: ambas experiencias, las dos, fueron posibles porque las bancamos.

(La culpa no debe atormentarnos, en todo caso. Los políticos que, con y sin historia peronista, se opusieron desde afuera a Menem, contribuyeron en su gran mayoría al triunfo de la Alianza, en 1999. Los resultados no me impresionan favorablemente).

2.- Entonces, cuando digo “desde el kirchnerismo” en el título me refiero a que los compañeros del blog Néstornautas, de la Corriente Kirchnerista de Santa Fe, tienen -en parte por razones de edad- una historia distinta de la mía. Su concepción del peronismo es inseparable de su experiencia kirchnerista. También por razones de edad, son muchos los militantes en todo el país que están en ese caso. El peronismo debe asumirlo, si le interesa el futuro.

Aclarado esto, copio. Y, seguro, agrego algo mío al final.

“Autocrítica”: Es la palabra de moda y el telón de fondo de cada fractura hacia el interior del dispositivo kirchnerista: autocrítica. Se supone que se refiere al análisis de las causas de la derrota electoral ante Macri, y se sobreentiende que se le exige al núcleo duro K, y en especial a Cristina. Aunque a veces se evite decirlo con todas las letras.

Si bien nunca termina de quedar claro si la autocrítica se reclama por los errores de campaña o de la gestión (que seguramente han existido, e influyeron en el resultado tanto como los otros) está claro que desde esa lectura la responsabilidad principal (si no exclusiva) de la derrota sería del kirchnerismo, y en especial de Cristina. Al menos no se ven pedidos de autocrítica en otra dirección, ni tampoco abundan quienes la hagan por iniciativa propia.
.
En plena campaña se hablaba del “bombeo” a Scioli, y se decía que Cristina prefería que ganara Macri, para convertirse en la referencia natural de la oposición. A meses vista, muchos de los que esgrimían ese argumento parecen bastante cómodos con Macri, y buscan su lugar en el nuevo orden. Scioli (más prudente quizás) se llamó a silencio.
 .
Tomemos por ejemplo el caso de Bossio y su bloque: se ocupa de aclarar en cuanta oportunidad tiene que su límite era la Cámpora, y por eso se fue; pero a juzgar por lo que viene haciendo en el Congreso no fueron su límite ni los fondos buitres, ni el blanqueo ni el desguace del fondo de la Anses, ni la posibilidad de quebrar el sistema previsional, medidas todas que acompañó con su voto. Son raros y difusos a veces, los límites.
 .
Nada indica que la salida del Movimiento Evita del bloque del FPV repita el mismo patrón, pero hay cosas que también en ese caso resultan difíciles de entender; como por ejemplo que no puedas convivir en el bloque de diputados con Héctor Recalde, pero sí con Urtubey en el Consejo Nacional del PJ. Dicho esto porque se habla de la necesidad de articular una fuerza popular efectiva y capaz de oponerse a las políticas de Macri. 
 .
El disparador en teoría es el rechazo a la corrupción y el caso López, como si no hubiera impactado en el conjunto del kirchnerismo. De hecho, uno días antes el bloque de diputados en su conjunto (incluyendo a los legisladores del Evita) repudiaron en forma contundente a López y exigieron que se haga justicia, y pocas horas después hacía lo mismo el bloque del Parlasur (otra vez, sin fisuras y codo a codo Taiana con el “Chivo” Rossi) pidiendo su expulsión, que no prosperó por una zancadilla de “Cambiemos”.
 .
No hubo entonces allí cobertura institucional para la corrupción, o miradas para el costado; y cuando en Diputados se discutió el inverosímil desafuero a De Vido (autorizando un allanamiento que nadie pidió), los legisladores del Evita se fueron, no votaron a favor. Ese mismo día se trataron la ley del arrepentido y la de la extinción de dominio, supuestas panaceas en la lucha contra la corrupción. Y el bloque del FPV las acompañó, aunque en las mismas condiciones en las que en el 2004 Néstor Kirchner acompañó las leyes de Blumberg: corrido por los acontecimientos, y acaso siendo copartícipe el día de mañana, de su fracaso. 
 .
Lo que marcan estos hechos es que, por buenas que sean las razones de alguien para marcar una posición y tomar distancia, no se puede desentender del momento elegido para hacerlo. Y en éste caso la ruptura sucede a pedir de Macri, en su beneficio y por la agenda que él impone. Más cuando se alega que no hay diferencias ideológicas con el FPV, pero que el problema es la falta de autocrítica por la derrota electoral. Así el objetivo de construir una fuerza que se le oponga con eficacia se aleja, no se acerca. 
 .
Nada de lo dicho debe entenderse en el sentido de que nos negamos a reconocer que Cristina haya cometido errores: está más que claro a ésta altura que ya nada es ni puede ser igual que lo que era en diciembre, ni siquiera la conducción de Cristina, que ya no es indiscutida, ni mucho menos. Y la primera condición de toda conducción es que sea aceptada como tal por el conjunto, o por el mayor espectro posible.
 .
La derrota en un punto horizontaliza, genera estados deliberativos (saludables, hasta cierto punto) y cada uno cree que tiene la estrategia correcta para salir adelante. Lo que no está claro es si además tienen los votos, que es lo que hace falta para ganarle a Macri; si ese es verdaderamente el objetivo.

Está más que claro que con las “plazas militantes”, las charlas en el Instituto Patria, el “Frente Ciudadano” y recostarse sobre el núcleo íntimo de los “leales” no alcanza; y que desde la muerte de Néstor para acá está faltando muñeca y política, traducida incluso en “rascadas de lomo” cuando hace falta. 

Como también están sobrando salidas a los medios a desmarcarse, como si eso garantizara salvarse de la guadaña o del “carpetazo”: pregúntenle si no a Abal Medina, que luego de tomarse el trabajo de hacer de puntero del PRO para conseguirle a Macri los votos necesarios para los nuevos jueces de la Corte, fue procesado por el “Fútbol Para Todos” junto con Capitanich y Aníbal Fernández: la fuerza de tareas macrista de Comodoro Py no distingue entre “kirchneristas rabiosos” y “opositores racionales”.

 Por estas horas en las redes sociales todos arman sus propias listas de “traidores” y “leales”, y abundan los que señalan que los traidores son inventos de Cristina; algunos para señalarles su inconsecuencia, otras para criticar el dedo de la conducción. El tema es que en un punto todo (“traidores” y “leales”) somos en el kirchnerismo “inventos” de Néstor y CFK; porque fueron ellos los que nos interpelaron a participar y sumarnos, desde cualquier lugar y experiencia previa.

Nada impedía pensar o criticar antes, mucho menos ahora cuando -como dijimos- la derrota “iguala”, pero sin perder de vista nunca el contexto (desfavorable, adverso, francamente hostil) y el objetivo. Discutamos todo y rompamos lo que haya que romper pero con la agenda nuestra, no con la de Carrió; y sin perder de vista al gobierno de Macri, que no se va a detener a esperar que nosotros arreglemos nuestros entuertos para seguir con lo suyo.

Y mientras tanto la pregunta -tan sencilla como incómoda- que Cristina invitaba en Comodoro Py a hacerle a la gente de a pie (incluyendo a los que votaron a Macri, sobre todo a ellos) sigue más vigente que nunca: ¿están mejor o peor que hace seis meses?

Las negritas en el texto son mías. No porque quiera remarcar alguna responsabilidad en especial. Es porque ahí se habla de dificultades actuales y hacia el futuro. Esas son las críticas y “autocríticas” que sirven. No las que se hacen con el diario del día siguiente: ahí todos somos directores técnicos. Sino las que se refieren a opciones a tomar ahora.

El otro punto que quiero señalar es que -si bien las razones públicas que dio el Movimiento Evita para su alejamiento suenan bastante idiotas- lo de la falta de diálogo interno en el bloque de diputados nacionales es algo que son muchos los que lo dicen. Y apuntan a uno de los lados, el que rechaza que (hemos) cometido errores.


A %d blogueros les gusta esto: