“Se esperaba que los empresarios tuvieran mejor ánimo con Macri”

febrero 29, 2016

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Lo del Papa, era previsible. Después de todo, lo del camello y el ojo de una aguja nunca fue derogado, aunque hace algunos siglos que se menciona poco. Una crítica desde el punto de vista de los trabajadores, como la que subí aquí y aquí, es también de esperar, aunque los devotos de “la nueva síntesis económica” se pongan histéricos. Pero el título de Clarín que pongo arriba, es una mala señal.

Ya un blog K, Néstornautas, citaba una nota del Cronista de hoyLas grandes empresas piden mayor seguridad jurídica para invertir y esperarán hasta 2017“. Pero esta nota incorpora un análisis de dos economistas serios, nada populistas, y al menos uno de ellos con simpatías al actual oficialismo, que le muestran a Mauricio, más en pena que en ira, que así no va a andar. Recomiendo que la lean.

Las investigaciones y el pensamiento de los economistas Mario Damill y Guillermo Rozenwurcel, del Cedes (Centro de Estudios de Estado y Sociedad), trascienden el ámbito de la academia. Rozenwurcel es un activo miembro del Club Político Argentino. Y Columbia University acaba de publicar Macroeconomics and Development, que reune trabajos de sus colegas de casi todo el mundo sobre los aportes de Roberto Frenkel ( ex vice ministro de Economía de la gestión Alfonsín). Ellos lo editaron junto a Martín Rapetti. En una entrevista con Clarín, ambos señalaron que uno de los dilemas de Macri, pasa por “decir la verdad sin perder la confianza”.

-¿A qué se refieren?

-Vamos por los cinco minutos del primer tiempo y hay amenazas serias. Hay un equilibrio entre la gobernabilidad política y la gobernabilidad económica que es muy delicado. Y el Gobierno está jaqueado por parte de la oposición política y por sectores empresarios que uno esperaba que tuvieran mejor ánimo con Macri.

-Para el Gobierno la inflación es el gran desafío, ¿lo ven así?

-El arranque del fin del cepo fue satisfactorio porque había temor por un salto en el dólar y eso no sucedió. Pero los precios no estaban en el tipo de cambio de $15, la mayoría estaba en el cambio oficial. El traspaso del valor del dólar a precios es hoy muy significativo. Eso pasó otras veces y es muy difícil evitar que una parte de los aumentos vayan incluso a los productos que no se exportan, por una estructura oligopólica en las redes de comercialización u otros motivos.

-¿Observan ánimo político en domesticar los precios?

-Hay un intento. Hace falta explicitar más el programa económico. Es lo contrario del relato, es decir la verdad. Hay funcionarios que dicen una cosa y otros los corrigen. La situación es delicada. Argentina terminó con una situación económica muy grave, con desequilibrios muy profundos pero no está dicho porque no hubo una crisis económica. No hubo caída del empleo, ni recesión fuerte. No hubo situaciones traumáticas. Es una situación crítica que los técnicos percibimos pero la población no. Y al no ser percibida como crisis se reduce el margen para hacer política.

-¿Cómo se baja la inflación?

-La inflación no se baja subiendo la tasa de interés. Los pronósticos del Gobierno son muy optimistas. Debe haber un acuerdo social amplio. Y hay que asumir que este año será más alta que en 2015. Se lo ve perdido al Gobierno, deshilvanado en este tema. Son competentes, aunque deberían sincerar la situación, desinflar la idea de que la inflación va a estar cerca del 20% este año y que el PBI va a crecer 1%. Se necesita una mirada transversal que coordine los ministerios. El relato no tiene que ser un contrarelato, pero hay que contarle a la sociedad para dónde se quiere ir. Se pensaba, por ejemplo, que cambiar el INDEC era fácil, todo era ganancia política y se convirtió en un pantano.

-Ahora que parece haber arreglo con los fondos buitres, ¿llegan las inversiones?

-Los de afuera ven a Macri con entusiasmo, como contraposición a Evo y a Dilma. Aunque hay un riesgo con el endeudamiento, de enamorarse.

-Con un mundo tan complicado¿ se pueden mejorar exportaciones?

-Todos los países han devaluado más que nosotros y estamos corriendo desde atrás. El flujo de comercio está muy débil“.

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Sonríe. Ellos te aman

febrero 29, 2016

acuerdo


Papismo y antipapismo en Palermo y Recoleta

febrero 28, 2016

eameo

Mi visita a la PBA profunda no permitió que preparara mi análisis político de los domingos a la mañana. Probablemente fue para bien, porque leyendo las columnas de los principales opinadores de los medios se ve que no ha sido un día inspirado. Lo menos convencional que he leído -no leí mucho, eh- es un tuit de mi amigo Guidola histeria antipapa del PRO es tan ridícula como el súbito papismo kirchnerista“.

Pero 140 caracteres dejan afuera, siempre, cosas importantes. En realidad, el kirchnerismo, como una expresión actual del peronismo, tiene por eso mismo varias vertientes. Hay K que se identifican con el catolicismo popular de una buena parte -quizás mayoritaria- de nuestros votantes y enarbolan entusiasmados las palabras de Francisco. El más notorio es Guillermo Moreno, pero son bastantes más.

En cambio, la progresía K no ha empezado a comulgar, ni mucho menos. El bloguero Oscar Cuervo -lo cito como un ejemplo- aplaude gestos del Papa, pero no se priva de señalar que es de derecha, y de Guardia de Hierro (lo que parece considerar más o menos lo mismo).

Y la mayoría de los militantes kirchneristas, de clase media, tienen “onda” con Francisco -a partir que él y CFK elaboraron una buena relación- y están de acuerdo con lo que él dice sobre política y sociedad. Y les cae todavía mejor por su falta de onda con Mauricio (ver la foto de arriba). Pero no se han hecho católicos, más allá de la adscripción formal de los que fueron bautizados. La Argentina urbana de hoy no es tan hedonista y completamente laica como Europa, pero le pega cerca.

(Los Misioneros de Francisco, que comenté aquí, tienen simpatías con la experiencia kirchnerista por sus políticas sociales, pero no se los puede incluir en su militancia. Y, desde que los obispos argentinos decidieron discontinuar la Acción Católica, no veo mucha incorporación de jóvenes con convicciones religiosas a la política).

Por el otro lado, hablar de “la histeria antipapa del PRO” es desacertado. Los dirigentes del PRO, el “etos” del sector social de donde provienen, es en su mayoría a-religioso. Como corresponde a la punta de lanza de la globalización en curso. “Falaz y descreído”, como decían de otro impulso modernizador anterior, más serio. Un sector minoritario -su figura más notoria es la vice, Gabriela Michetti- viene de un entorno más vinculado a la Iglesia, en especial a sus instituciones educativas. Pero el evidente malestar con el Papa no ha provocado cuestionamientos religiosos en ninguno, que se sepa. La Iglesia sería, entonces, un buen lugar para hacer contactos y para enviar a los hijos a sus escuelas.

El fastidio con la actual cabeza de la Iglesia Católica se origina exclusivamente en sus gestos dirigidos a la política interna argentina (La presencia de nuestra clase dirigente en el escenario global es demasiado minúscula, para que le importe su rol internacional, más allá de lo periodístico. Y la exhortación que se le atribuye a su Fundador “Deja todo lo que tienes y sígueme“, simplemente no se toma en cuenta).

Por eso el gobierno actual se esfuerza en minimizar el asunto. Para Marcos Peña, Francisco “no es ni kirchnerista ni de Cambiemos” (chocolate por la noticia). La canciller Malcorra cuestionó a quienes salieron a medir si el Papa y Macri “hablaron poco”. El Mauricio está con el budismo, después de todo. Quien dijo que el Papa no ayuda a pacificar al país y que “empodera a violentos”, que si ella fuera presidenta no lo hubiera ido a visitar, es, por supuesto, su incómoda pero necesaria aliada, Lilita Carrió.

Ella sale a expresar la cólera del medio pelo argento contra un Papa que legitima -eso es lo insoportable- al reconocerlos, no a los pobres en general, que lo entenderían como cristiano y que queda bien. Reconoce y legitima a los que edifican poder desde la adhesión de esos pobres, y con ese poder los hacen arrogantes. Además, viajan a Punta del Este, como ella.

La hostilidad y la desconfianza hacia los que están en la escala social un poco por debajo de uno es una característica humana muy extendida. Pero convertirla en un mecanismo para la inserción política requiere una habilidad especial. Otro colega bloguero, Manuel Barge, dice que Lilita es la “médium” de la clase media. Es algo exagerado, sobre todo porque la clase media no es como la madre: hay muchas. Igual, he buscado esta vieja foto de Lilita, de cuando aparecía con un gran crucifijo sobre el pecho, para indicar que, en la noche de los Oscar, ella merecería estar presente.

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Un nuevo modelo de trabajo. Y de sociedad (2da. parte)

febrero 27, 2016

monumento-al-trabajo¿Qué pueden tocar y qué no pueden (aún)?

En este momento pueden tocar varias cosas, algunas de ellas -como los despidos masivos en el Estado- facilitadas por la generalización de las contrataciones precarias en el Estado establecidas por Cavallo en los ‘90 y preservadas por los gobiernos kirchneristas.

Pero el cambio más importante realizado por Cambiemos es la decisión de que el Estado deje de intervenir para evitar despidos. Durante los tres gobiernos kirchneristas, -pero antes incluso también con la doble indemnización por despido, por ejemplo-, fue una prioridad evitar los despidos a cualquier costo: programas REPRO, desgravaciones a empresas en problemas, subsidios, negociaciones colectivas, etc. Estas medidas impedían que el desempleo subiera.

Hoy esas medidas no están y por lo tanto nada impide que las empresas vuelvan a recurrir a los despidos masivos para “ajustar sus números”, ante la primera nube en el cielo. Y ante la falta de toda política activa del Estado para buscar otra solución, es lo que van a hacer. Ya lo están haciendo.

Otra medida que pueden hacer y están haciendo es la reducción salvaje de los subsidios y el consiguiente aumento de tarifas de los servicios públicos (luz, gas, transporte) es un modo de reducir el salario real y por ende el consumo. Los subsidios funcionaban como un aumento de salarios indirecto realizado por el Estado, redistribuyendo así la renta nacional. El cese de la redistribución produce además un aumento de la desigualdad social, ya que cada persona consumirá luz y gas desde ahora, según lo que le permita su ingreso directo: los ricos mucho, los pobres poco.

¿Qué no pueden hacer (aún)?

No pueden anular las paritarias (aún). Luego de trece años consecutivos de paritarias (en los cincuenta años anteriores solo había habido tres paritarias, 1962, 1975 y 1989) la valoración popular positiva de las paritarias es tan alta, que la conciencia sindical existente entre los trabajadores/as hace imposible todo intento de anularlas. El plan de anularlas existe y pudo verse en la suspensión de las paritarias municipales que hizo María Eugenia Vidal, habilitando a los intendentes a decidir unilateralmente los salarios de los empleados/as municipales. El plan es desgastar las paritarias, impulsar los fracasos de las mismas y limitarlas todo lo que se pueda, esperando una oportunidad -alguna crisis global-, para suspenderlas y reemplazarlas por paritarias más acotadas, locales, por empresa y con participación de los sindicatos sin personería gremial.

La personería gremial es otra institución sindical que el gobierno no está en condiciones de tocar (aún). El plan sin embargo es reducir el poder de las federaciones y uniones nacionales, habilitando la negociación colectiva con sindicatos sin personería gremial, de oficio o de empresa.

Sobre la privatización de los fondos jubilatorios existe un fuerte debate interno en el PRO. Existe unanimidad sobre la inconveniencia económica de mantener la estatización dispuesta por el kirchnerismo en 2009, pero aún es muy confusa la situación sobre cuáles serían las condiciones políticas que permitirían reprivatizarlas y reestablecer a las AFJPs. El debate y las decisiones que se tomen sobre la privatización de las jubilaciones es central para el éxito del modelo macrista, porque los fondos jubilatorios constituyen más de la mitad de los fondos financieros totales disponibles en la Argentina. Puede incluso decirse que aquí se juega el éxito o el fracaso del modelo macrista.

¿Y las obras sociales sindicales?

También hay una alta posibilidad de que predomine en el gobierno la línea de exclusión de los sindicatos de la administración de las obras sociales. Los proyectos se han multiplicado en los últimos años, incluso dentro del kirchnerismo. Dependerá en gran medida de la consolidación (o no) del macrismo, luego de pasado el primer año y sobre todo las elecciones legislativas de 2017.

Mientras tanto, una de las primeras medidas del gobierno macrista fue que los fondos de las obras sociales fueran directamente administrados por un funcionario propuesto por ambas CGTs, que era uno de los principales reclamos sindicales.

¿Qué se puede esperar en las paritarias 2016?

Es cómo anticipar el resultado de una batalla o de un partido de fútbol el día anterior. Lo que sí puede decirse es que tienen una importancia decisiva. Una especie de semifinal. Que además va a marcar el nivel del consumo interno para todo el año, y por lo tanto el nivel de actividad económica (y de empleo) de muchas empresas, sobre todo las industriales.

Los sindicatos llegan a esta negociación con el menor poder que hayan tenido desde 2003. Principalmente por dos razones: 1) porque tanto el gobierno como los empresarios ya han dicho que si no aceptan sus pretensiones, recurrirán a los despidos y al aumento de la desocupación; 2) porque 2016 será un año de recesión, como ya anticipó el FMI, sin que el gobierno lo desmintiera.

El índice de precios al consumidor de la Ciudad de Buenos Aires estableció una inflación para todo el año 2015 del 28,3%, aunque con una preocupante duplicación del índice mensual en diciembre y una devaluación del dólar del 40% en diciembre, que altera todos los puntos de referencia y las proyecciones para 2016.

En términos generales puede decirse que un aumento menor a 28% pone al salario real en zona roja. La posibilidad de firmar convenios semestrales puede ser una estrategia adecuada, teniendo en cuenta que uno de los principales objetivos del gobierno, es llevar adelante una estricta política monetarista que reduzca sustancialmente la inflación. En todo caso la duda se presenta en el costo social de una política monetarista y cuál será el poder de decisión del gobierno para llevarla adelante.

Perspectivas

En materia de empleo las perspectivas para 2016 son malas. Entre la decisión del gobierno de no intervenir en los despidos privados, de despedir a gran cantidad de empleados públicos y reducir su número total, así como la recesión que se avecina, el resultado inevitable es un aumento considerable de la tasa de desempleo. La única pregunta es cuánto.

Hay que tener en cuenta que cada año ingresan al mercado de trabajo más de 250.000 jóvenes. Si a ellos se les suman los despidos en el Estado y en el sector privado, el fin de las políticas activas de empleo y el objetivo de aumentar la cantidad de personas que buscan empleo (llamada “población ociosa”), podríamos tener facilmente un millón de nuevos desocupados en el año, llevando el índice de desocupación nuevamente a dos dígitos.

A ello hay que sumar un deterioro muy importante del poder adquisitivo del salario, fruto de la combinación sumada de la devaluación (40%), los tarifazos de servicios públicos (500%) y las limitaciones objetivas para negociar en paritarias, bajo la amenaza de despidos, tanto por parte del Estado como de las empresas.

Todo esto forma evidentemente parte de un “modelo”, un nuevo modelo. Por lo tanto tendrá un efecto en cadena, sobre toda la economía y la situación social, beneficiando a unos sectores y perjudicando a otros sectores, cuyas identidades ya están bastante visibles.

Por lo tanto es casi seguro que se ampliará el trabajo no registrado, los sectores informales y semiesclavos, los mecanismos de discriminación laboral y sexual y la desigualdad social, con el impacto que estos procesos tienen en situaciones como la criminalidad, la drogadicción, las rupturas familiares, la deserción escolar, la brecha Capital-interior, etc.

En una segunda etapa, que anticipo para 2017 (después de las elecciones), el modelo macrista (chilenizado) de mercado de trabajo, va a chocar frontalmente con la existencia misma de las paritarias, los sindicatos de rama, los/as delegados/as, las obras sociales y la estatización de los fondos jubilatorios. A la vez que va a exigir un mayor nivel de tercerización, subcontratación y contratos basura, adaptando la legislación a esa exigencia.

Dependerá todo en gran medida de estos dos primeros años.


Un nuevo modelo de trabajo. Y de sociedad

febrero 27, 2016

monumento-al-trabajo

Alberto “Pepe” Robles, Director de Investigaciones del Instituto del Mundo del Trabajo “Julio Godio”, acercó a algunas agrupaciones políticas -que compartimos la convicción que la política no puede estar separada de la acción sindical- este trabajo. Lo copio aquí un sábado, en dos partes, porque me parece importante que tengan tiempo para leerlo.

Es que permite ordenar, con acceso a datos de diversas fuentes, lo que está pasando en términos de un cambio de modelo. Un cambio en las prioridades del Estado y de la sociedad. Y detalla lo que ya se ha hecho en esa dirección, lo que se pretende hacer y lo que no se puede hacer (aún).

Chilenizando el mercado de trabajo en Argentina

7 de febrero de 2016

Cambiemos y el cambio de modelo

Cambiemos ha iniciado en Argentina un proceso de chilenización de su mercado de trabajo, paradójicamente justo en el momento que Chile intenta despinochetizar su mercado de trabajo, desmontando el cepo laboral rígidamente implantado por Pinochet, que hizo de ese país el más desigual entre los de su grado de desarrollo económico. Dicho de otro modo, el modelo chileno-pinochetista permitió maximizar las ganancias de los grandes grupos económicos, con el mínimo de distribución de las misma con el resto de la población. Lo que se dice el paraíso de los inversores.

El mercado de trabajo en Argentina, en la última década, tuvo como característica central la rigidez de la variable desocupación. El gobierno orientó toda su política a disminuir la desocupación y evitar a toda costa que aumentara. Esta política fue parte a su vez de una política regional inclusiva establecida por el Mercosur en 2004 con la Estrategia Mercosur para el Empleo Decente, que decidió poner el empleo en el centro de la economía.

Para ello el gobierno kirchnerista utilizó toda una batería de políticas: promoción del mercado interno, políticas activas (REPRO, subsidios, etc.), aumento del empleo público, planes sociales, ingreso familiar mínimo garantizado (AUH, amplia cobertura de jubilaciones), regularización de inmigrantes, reducción de la presión para ingresar al mercado de trabajo (capacitación, planes sociales, etc.)

A su vez, el salario se mantuvo relativamente alto, como consecuencia del bajo desempleo, y con el apoyo de una ingeniería orientada a mantener un relativamente alto (en términos latinoamericanos) salario mínimo vital y móvil establecido de manera tripartita, paritarias anuales por rama nacional y sindicatos fortalecidos con una enorme expansión de la base de delegados, que pasó de veinte mil en 2002 a casi cien mil en 2015.

Con este modelo de desocupación baja, planes sociales y salario relativamente alto para la región, la variable del mercado fue entonces la inflación. Y también en alguna medida la inversión privada luego de la gran crisis global iniciada en 2008, porque el capital, sobre todo el especulativo, está más dispuesto a invertir cuando hay grandes ganancias, y menos cuando las ganancias son más limitadas. Una mayor distribución de la renta con el trabajo, obviamente reduce la ganancia del capital, sobre todo en términos latinoamericanos, la región con mayor desigualdad distributiva del mundo.

Cambiemos, haciendo honor a su nombre y a su promesa electoral, ha cambiado todo esto. En primer lugar la desocupación. Flexibilizar el nivel de empleo, es decir permitir que la desocupación aumente o disminuya sin intervención del Estado, es el centro de la política macrista. En el modelo kirchnerista, el nivel de empleo (junto al nivel de consumo interno) había sido establecida como una variable que no podía ser “ajustada”. El macrismo busca reestablecer el nivel de empleo como variable de ajuste básica.

Es lo que se puede ver claramente en los despidos masivos en el Estado. Durante el kirchnerismo, el Estado nacional y todas las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, habían adoptado una “política de país desarrollado” ante el empleo público y el rol del Estado. En los países desarrollados el porcentaje del empleo público sobre el total de los trabajadores supera ampliamente al de América Latina.

Un estudio serio sobre el empleo público en los países desarrollados puede encontrarse en el trabajo Panorama de las Administraciones Públicas 2013 (pag. 169 y ss), realizado por el Instituto Nacional de Administración Pública de la OCDE en 2014. Allí se establece que el promedio de los países de la OCDE es del 16% de total de la PEA (población económicamente activa), con varios países -sobre todo los nórdicos- por encima del 20%: Noruega (30%), Dinamarca (30%), Suecia (25%), Finlandia (23%), Francia (23%). Estados Unidos tiene 15%.

¿Cuánto empleo público tiene la Argentina? Si se le pregunta a una persona sólo informada por televisión, tiende a pensar que en la Argentina el empleo público supera al empleo privado, es decir es más del 50% del total. Los datos reales son otros. Según el Ministerio de Trabajo, en 2013 en Argentina había 2,675 millones de trabajadores estatales. Según FIEL los empleados públicos a fin de 2015 fueron 3,487 millones (FIEL incluye a los trabajadores provinciales y municipales de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, que según el instituto no están incluidos en los datos del MTSS). Por otra parte, según el Banco Mundial, la PEA (Población Económicamente Activa) en 2013 era 19,277 millones y en 2015 debió haber superado los 19,700 millones.

Por lo tanto según el MTSS en 2013 los empleados públicos en Argentina era el 13,8%, y según FIEL los empleados públicos al finalizar 2015 eran 17,7%. Argentina por lo tanto tiene una cantidad de empleados públicos que están dentro del rango promedio de la OCDE.

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Es importante decir que en el mismo trabajo, la OCDE alerta contra la tendencia de algunas políticas para reducir el empleo público, señalando que las misma afectan precisamente a los servicios que presta el Estado, cuya demanda es cada vez mayor por parte de los ciudadanos: “Reducciones significativas en el empleo público son difíciles de sostener a largo plazo, ya que las demandas de los ciudadanos crecen”.

En Argentina el empleo público se había reducido mucho, luego de las privatizaciones y despidos de los años ‘90, al punto que en algunos sectores del Estado prácticamente no había personal, como pasó por ejemplo en el sector de Policía del trabajo del Ministerio de Trabajo. Por lo tanto también es cierto que a partir de 2003 y sobre todo a partir de la crisis de 2008, el empleo estatal creció más que el empleo privado. Ante la caída mundial de la creación de empleo privado, el aumento del empleo público en un Estado que había sido vaciado, debe considerarse una política sana y legítima para preservar los niveles de empleo de la población, que debería ser el fin primordial del Estado.

Por otra parte cuando el Gobierno utiliza el argumento de que los despidos en el Estado se deben a que los trabajadores y trabajadoras despedidos/as militan supuestamente en el “kirchnerismo”, se comete una discriminación ideológica en abierta violación de los derechos humanos, que en Argentina sólo se había visto en las dictaduras autodenominadas Revolución Libertadora y Proceso de Reorganización Nacional.

Es obvio que se está instalando un nuevo modelo. “Modelo” quiere decir, justamente, que todo se relaciona con todo. Que para que haya consumo interno, tiene que haber bajo desempleo y salarios lo más alto posible. Que para que haya bajo desempleo y al mismo tiempo salarios altos, tiene que haber un Estado presente y sindicatos fuertes. Que para que haya un Estado presente tiene que haber una importante recaudación de impuestos.

Un nuevo modelo tiene una nueva lógica. La lógica del nuevo modelo es básicamente “que los números cierren”, principalmente los números de las ganancias de los inversores privados en América Latina -que son los más altos del mundo- y los números que establece el Fondo Monetario Internacional en materia de déficit público e inflación.

El empleo (salarios y desocupación) entonces deja de estar en el centro y se convierte en una variable que puede ser libremente ajustada por el mercado “para que los números cierren”. Así de simple.

¿Qué pueden tocar y qué no pueden (aún)?

(Continuará)


Caso Nisman – Episodio XXIII

febrero 26, 2016

nisman

La ofensiva judicial de estos días contra la anterior Presidente tiene repercusión política y mediática. Y, por supuesto, emocional entre sus (muchísimos) partidarios. Pero como este blog tiene una tradición de análisis frío, me veo obligado a señalar que, jurídicamente, es nada entre dos platos.

La citación a indagatoria del juez Claudio Bonadio a Cristina Kirchner por la venta de dólar futuro da para un titular periodístico, pero para nada más. Es posible decir que Kicillof y Vanoli -y por la responsabilidad de su cargo, CFK- tomaron una decisión imprudente (yo creo que es así); ahora, si tomarlas fuera judiciable, no habría en el mundo gobernantes fuera de la cárcel.

Para pensar en un delito, hay que plantear que existe complicidad entre los compradores a futuro y quienes tomaron la decisión. Y, por supuesto, entre quienes, cumplido el plazo, hicieron efectivo el beneficio de esa operación criminal ¿Han visto la lista de las entidades financieras que compraron? Los que convinieron el pago a su vencimiento, fueron, obvio, los gobernantes actuales.

La indagatoria de Bonadio es, entonces, ridícula (Como lo era la presentación judicial que hace algo más de un año hizo el fiscal Nisman). Si estoy en lo cierto, la única manera que el asunto se sostenga -en el plano mediático y por ende en el político- es que Bonadio aparezca muerto en circunstancias dudosas. Pero no quiero dar ideas a nadie.

Alberto Nisman apareció muerto en circunstancias dudosas. No tengo más elementos que los que he repasado muchas veces en el blog (Pongan su apellido en el Buscador a la derecha y verán). Tampoco los tiene el periodismo, y por eso hacen contorsiones. Pero en algunos altos niveles del poder -Lorenzetti parece ser uno- se considera imprudente dejarlo en una nebulosa. Eso mismo había sugerido yo en este blog al gobierno anterior: como deberíamos saber en Argentina, nada sigue tan vivo como las muertes no resueltas.

Entonces, el caso se agitará nuevamente. Aunque la presentación ayer del fiscal Ricardo Sáenz no esté fundada en hechos nuevos, y -para desesperación de sus opositores más enconados- no aparezca nada que señale a algún kirchnerista.

Para beneficio de los olvidadizos y de los extranjeros que visitan el blog, les subo este detalle de los últimos pasos, del caso y del entorno político, que hace hoy Milton Merlo en Ámbito.

Ricardo Sáenz se transformó ayer en el primer funcionario judicial en inclinarse abiertamente por la tesis del homicidio en el caso Nisman. Fue en el marco de una ronda de consultas previas a decidir si el caso debe pasar al fuero federal o continuar en la Justicia ordinaria. Ahora la decisión será de la Cámara del Crimen que, en caso de girar el expediente a Comodoro Py, podría ordenar que un magistrado federal se haga cargo o enfocarse en los jueces que tienen causas conexas.

El fiscal general Sáenz cristalizó lo que pensaba desde el inicio del caso Nisman. Está convencido del crimen casi desde el principio, lo cual lo llevó a organizar marchas y a emitir opiniones que por momentos poco tuvieron que ver con su cargo. Todas sus acciones tuvieron un paralelo en la política. El verano pasado abrió el gremio de jueces para una foto con Sergio Massa e inició una saga de acciones con el objetivo final de ser procurador general en reemplazo de Alejandra Gils Carbó.

El triunfo del macrismo lo encontró como gestor del apartamiento de Viviana Fein de la instrucción (su rol en una cena de fiscales sobre finales de 2015 fue clave para que Fabiana Palmaghini aceptara asumir la investigación) y ayer se alineó con la querella en una teoría que es la que se comparte en múltiples sectores del Gobierno.

El movimiento de Sáenz debería ahora encontrar algún eco en la Sala que integran Marcelo Lucini, Mario Filozof y Rodolfo Pociello Argerich. El segundo es el mentor de Palmaghini y estará de acuerdo en conceder el deseo de la jueza que es despegarse de un caso en el cual hay negligencias y demoras ostensibles. Palmaghini suele recordar el tiempo que les llevó a las compañías telefónicas remitir los informes sobre los teléfonos de Nisman.

El punto más álgido de los fundamentos del fiscal es el referido a una supuesta zona liberada en la noche de la muerte de Nisman. Esta sospecha es un lugar común entre Sáenz, Palmaghini y Fein: todos ellos tienen dudas sobre los custodios en cuyas declaraciones hay contradicciones visibles.

También aparece un argumento muy concreto referido al hacker Diego Lagomarsino, quien desde ayer está más comprometido por haberle facilitado un arma al fiscal. A esto se sumará en breve el movimiento que se registra en la causa por la cuenta de Nisman en el Merrill Lynch de Nueva York en la cual Lagomarsino figura como cotitular. Sería una señal de amistad que Rodolfo Canicoba Corral intenta enviarle al Gobierno para permanecer en su despacho.

La próxima estación del trayecto que ayer inició Sáenz es la declaración de Jaime Stiuso prevista para este lunes. El sector judicial que avala la teoría del crimen (que se vio respaldado en los últimos dichos de Ricardo Lorenzetti a un diario español) espera una declaración contundente, que dé bríos a esa idea. Cuando el espía declaró ante Fein, en el secreto de una madrugada invernal, le preguntaron por qué no atendió el teléfono las cuatro veces que Nisman lo llamó en ese fin de semana fatídico. Respondió que tenía el celular en vibrador.

Cuando Stiuso dejó el país, el kirchnerismo le armó un cerco judicial al exdirectivo de la SIDE. Lo denunciaron y lo acusaron hasta de lavador de activos. Ninguno de esos casos progresó en los tribunales de Retiro. Este tendal le daba letra al Gobierno anterior para decir que Stiuso no volvía por temor a ir preso. Uno de los denunciantes fue Gustavo Vera, que habló de una red de firmas dependientes de la SIDE para negocios clandestinos. Cuando el juez Sebastián Casanello pidió mayores precisiones, aportó sólo un cuadro sinóptico imposible de descifrar.

El lunes se cerrará un círculo que comenzó en diciembre cuando el espía se despedía de Oscar Parrilli en el edificio de la calle 25 de Mayo. Todavía Nisman no había denunciado al Gobierno por encubrimiento en el caso AMIA. Antes de retirarse, soltó una frase: “Pensar que dediqué tantos años a que funcionarios como usted no terminen así, dijo para luego señalar su propia camisa blanca de bastones oscuros. Era la antesala de una saga que todavía sacude a la política criolla. Y que todavía tiene asegurados varios episodios explosivos“.


Para resistir la depre

febrero 26, 2016

Un compañero de mi agrupación, conociendo mi sesgo aperturista, me acerca estas invitaciones. Este fin de semana estaré en Daireaux, pero se las extiendo a los porteños entre ustedes.

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