Ya que mencionaste a LaPolíticaOnline, Artemio

junio 29, 2010

No voy a entrar a discutir las pautas publicitarias de Macri y su distribución. Para eso los remito a este post de Ramble. Pero este artículo que encontré en LaPolíticaOnline, de Ignacio Fidanza (no el de Poliarquía, el hijo de Amílcar) me tentó.

Sin entrar a auditar las 900 mil visitas x mes – lo dejo a los encuestadores, que saben de eso – LPO es muy leído por los blogueros politizados, porque tiene mucha información. Para mi estilo, demasiada: no discrimina, y a veces parece una kermesse de quioscos, como el viejo Ámbito Financiero de Julio Ramos. Pero lo que cuenta aquí me interesa, sea o no lo que está pensando Kirchner (Massa, por ejemplo, tiene muy buenos números en el conurbano. Pero tengo dudas que supere a Scioli en el conjunto de la provincia). Interesa porque la necesidad de caras nuevas la piensan muchos en la dirigencia del peronismo.

Leemos: “El ex presidente juega con la idea de presentarse en las elecciones del 2011 rodeado de políticos jovenes, en un intento por sintonizar con la demanda de cambio de la sociedad. Se trata de un ejercicio de reinvención política que apuesta a mostrar un entorno renovado y dejar a Duhalde y el peronismo federal, en el lugar de lo “viejo”.

Todo político que aspire a mantenerse competitivo tiene que ser un maestro de su propia transformación. … Así como la fortaleza del kirchnerismo es su capacidad de asegurar gobernabilidad y promesa de continuidad de los aspectos positivos del actual modelo económico; el costado débil más evidente, es su hasta ahora casi nula plasticidad para sintonizar con un evidente reclamo de cambio.

Por eso, cada día se suman nuevos indicios en el poder, de que Kirchner macera un cambio de caras, a tono con las exigencias del próximo turno electoral. Que en rigor encubre para los actuales protagonistas de la política oficial, un mensaje más inquietante que el generacional: cuando llegue la hora de la verdad, es decir cuando haya que votar, Kirchner privilegiará a los que más miden por sobre los más leales. Y si son dos los que miden bien, pues habilitará una interna todo lo imparcial que sea posible para no quedar enemistado con nadie. Es lógico, no está en condiciones de perder un solo voto.

Un ejemplo claro de esta tensión se está desplegando en la provincia de Buenos Aires, donde Daniel Scioli no está logrando que Kirchner fulmine al ascendente Sergio Massa. Y es lógico que así suceda ¿Qué negocio podría visualizar Kirchner en provocar rupturas, cuando son tiempos de sumar? Para decirlo más claramente: el reinado de los ultras a comenzado su declive, acaso con la única excepción de aquellos que están destinados a la guerra estratégica del ex presidente, esto es, la pelea con Clarín.

No es casual entonces el reciente y sorpresivo encuentro en Salta de jóvenes dirigentes con responsabilidad de gestión. Si bien el anfitrión de este seleccionado “Sub 45”, que incluyo a varios intendentes bonaerenses peronistas, fue el gobernador Juan Manuel Urtubey, lo cierto es que Sergio Massa fue el motor de la movida.

Se trató de una jugada de anticipación. Una manera de decir: “ya estamos organizados, limpios y alertas para negociar como corresponde”. Es decir, no nos cuenten gratis.

Tan claro como que Kirchner ya casi no aparece en fotos junto a los “viejos” del gabinete como Julio de Vido o Aníbal Fernández; y se hace acompañar a cuanto acto va por “jovenes” como Diego Bossio, Juan Manuel Abal Medina y Florencio Randazzo. Reingeniería política que subiría un escalón si además de juventud termina sumando a hijos pródigos como Massa, Bruera y Urtubey. La política es también la construcción de un guión atractivo, en el que rinde tanto la pelea despiadada (la guerra con Clarín) como el reencuentro telenovelesco.

Espectacularidad del “relato” político, sorpresa, climax y final feliz, tan necesario para ganar elecciones en el “Tele- Estado” de los grandes centros urbanos, como la obra pública en el Conurbano.

Operación de lifting que además, ofrece a Kirchner el encanto adicional de reforzar el costado más endeble de la propuesta de su enemigo íntimo, el bonaerense Eduardo Duhalde. Porque si hay algo que el caudillo de Lomas de Zamora no ofrece, -basta echar una mirada sobre su entorno-, es una imagen de renovación. Puede ser de cambio, de estilos, de maneras de ejercer el poder, pero no de renovación de dirigentes.

¿Y además, porqué descartar que se sume en Kirchner a una válida especulación electoral, cierta idea de trascendencia? “Yo pongo en cargos a jovenes como Bossio, Mariano Recalde y a los otros, para que en el futuro sean los que cambien la política. Sino el futuro va a quedar en manos de los hijos de Hugo Curto”, dijo Kirchner a un grupo de jovenes k que lo fueron a visitar. Toda una definición que también revela que las heridas entre el ex presidente y los intendentes del Conurbano siguen abiertas.

Es que Kirchner conoce la capacidad de estos “barones” para ejercitar el doble juego y la traición solapada. Alimenta por eso fuerzas alternativas en los municipios, como las encabezadas por las Madres de Plaza de Mayo, el diputado Martín Sabbattela y otras expresiones, con la idea de condicionar lo más posible a estos peligrosos sobrevivientes de mil batallas.

Claro que la estrategia de remix de Kirchner enfrenta un desafío dificilísimo: es él quien respresenta para vastos sectores de la sociedad, la cara visible de un estilo que quiere cambiar. Realidad tan evidente como que, por otro lado, sería casi una ingenuidad subestimar la capacidad del ex presidente para modificar escenarios adversos.

Así como el crecimiento de la economía y el empleo del modelo kirchnerista conviven con su propia némesis, la inflación; la idea de la renovación, de sumar el cambio necesario a lo bueno conseguido, pugnan con los reflejos y las prácticas más destructivas del kirchnerismo. Pulsiones tan contradictorias como cíclicas, que el tiempo se encargará de arbitrar, en una cuenta cuyo resultado se develará en octubre del 2011, ese verdadero mes-talismán de las grandes decisiones de la política argentina

(Debo aclarar algo: cuando subí esta nota, no había leído este artículo de José Natanson. Dice cosas sobre los jóvenes, menos… coyunturales que las que se relatan en este post. Tiene más que ver con lo que se plantea en este otro post, el de la Farolera. Pero también puede leerse como otra cara de la misma moneda que hace rodar Fidanza. Porque lo que dice Natanson del descuido que comete el kirchnerismo, puede extenderse a la forma que vemos – y dejamos de ver – a la realidad los que nos hemos formado en la política).


Paraguay

junio 29, 2010


Políticas sociales para la próxima década

junio 29, 2010

Columnista apropiada: LA FAROLERA

Siempre en la blogosfera ocurren intercambios que enriquecen (también hay de los que empobrecen, pero bueno…). La Farolera tiene, por supuesto, su blog propio, donde en un post comentó uno mío que trataba de la próxima década (que, no olvidemos, empieza en 6 meses), para poner enfásis en las políticas sociales. comentó

Yo a su vez comenté en su blog, haciendo una de esas síntesis que a veces me salen: “Ramón Carrillo dijo hace mucho que la mejor política sanitaria es trabajos bien pagos. Es la mejor política social, también“. Sigo sosteniéndolo, claro. Pero como toda síntesis, deja cosas afuera. Farolera respondió a mi comentario con una elocuencia y precisión que me dice que su respuesta es una entrada por derecho propio. Y un aporte fundamental para el tema del título. Aquí va:

Me parece fantástica la idea de armar un espacio para pensar y debatir políticas para la próxima década, cuenten conmigo para cualquier humilde aporte que pueda hacer.

Desde ya, estamos de acuerdo: no me canso de repetir que las políticas de inclusión por excelencia son el empleo y la educación — arquetípicamente, la fábrica y la escuela–, y en mi post justamente hago alusión a que el estado de bienestar lamentablemente se desintegró frente a los procesos de globalización del capital, precarizando el empleo y pauperizando al estado.

Por ende, la red de contención con la que contaban antes las familias para ascender económica y socialmente ya no está; los títulos educativos se devalúan cada vez más en el mercado laboral y los jóvenes de sectores bajos ven cada vez menos incentivo o motivos para asistir a la escuela.

En síntesis, el sistema escolar está fragmentado y la escuela, desorientada; la fábrica pierde terreno frente al capital especulativo y esto hace que las políticas económicas necesiten ser acompañadas por políticas “sociales” como nunca antes. Lo que quiero decir es que existe una urgencia, un “ahora mismo” que no puede ser saldado con el diseño de políticas económicas a mediano plazo: es necesario reconstruir los lazos comunitarios ahora, y esto debe ser tomado como una prioridad nacional.

No es sólo que la realidad económica provoca exclusión: provoca expulsión, y es eso lo que hay que combatir a mi entender. Ya mismo.

Porque, imaginemos que desde las políticas económicas generamos empleo: ¿quién va a cubrir esos puestos, si nuestros jóvenes están siendo aniquilados, excluidos, si no tienen el nivel educativo necesario, las condiciones en las que viven son precarias, etcétera?

Nos estamos olvidando de que la principal riqueza de las naciones está en sus habitantes. Necesitamos que los jóvenes de hoy estén en condiciones –físicas, mentales, materiales, sociales y psíquicas– de aprovechar esos empleos generados por la política económica. Y yo lo que veo es que rápidamente esos “recursos”, esas personas, esos hermanos, están siendo desechados por la Historia. Y eso es lo que me preocupa: qué hacemos con estas generaciones, las de ahora, las que viven en la urgencia. ¿Es muy descabellado mi planteo, muy extremista? Puede ser. Pero no me parece justo que diseñemos políticas abstractas para compatriotas imaginarios, me parece que tenemos que partir de los compatriotas reales para imaginar políticas adecuadas.


¿Y si mandamos a Maradona a pelearse con Sarkozy?

junio 28, 2010

Sugiero esto, porque he revisado – rápidamente; a lo mejor algún surfeador de Internet mejora mi perfomance – la prensa mundial (1) y no he encontrado ninguna referencia al cruce entre nuestra Presidente y M. Sarkozy, que aquí ocupó la atención de fuentes tan distintas como La Nación, Artemio López y Buenos Aires Herald. A pesar de los esfuerzos de Héctor Timerman, nadie se ha dado por enterado.

Si uso mi tiempo y el de ustedes en un tema menor, es porque tiene algún interés, en dos planos distintos: Uno es la necesidad de los Jefes de Estado modernos de países razonablemente democráticos de representar un papel protagónico en los espectáculos que hacen presenciar al público de su respectiva nación, sus votantes. Vale para todos, de Ángela Merkel a Pepe Mujica – aunque no es necesario llegar a los extremos de Menem, Berlusconi o Hugo Chávez. Cristina es muy consciente de ésto; baste señalar que sus equipos se han tomado el trabajo de insertar una mención a este incidente que habría ocurrido hace 24 horas en su biografía en la versión en inglés de Wikipedia!

Nada original, es claro. Ya los monarcas europeos del absolutismo, por ejemplo, entendían la necesidad de exhibirse frente a su pueblo. El poder también es representación. Pero de todas maneras, uno no imagina a Roosevelt, De Gaulle o Perón (no tímida violeta, él) tan pendientes del periodismo de sus países como Sarkozy, Obama o Cristina. Para no hablar de nuestra oposición, que parece encontrar sus consignas en la tapa del diario del día.

El otro plano en el que la escasa repercusión de las posturas argentinas en la cumbre del G20 – sólo encontré algo en el Irish Times (tenía que ser irlandés) que menciona en una línea “´Europa está absolutamente equivocada´ dijo la presidente argentina a Reuters en una entrevista en Toronto” – echa luz es el fracaso – o el poco interés – de los gobiernos K en elaborar un “relato” argentino para el público internacional.

También esto es una cuestión de grado. Argentina tiene la suerte de estar lejos de los sitios de interés periodístico en el mundo de hoy: Los conflictos en Medio Oriente y en Asia Central, las masacres en África, los posibles defaults o la xenofobia en Europa… Con las mejores políticas de comunicación, no conseguiría fácilmente espacio en las tapas de la prensa internacional. Y es necesario tener presente que, para la progresía bienpensante de los países centrales, sector influyente si los hay, la política de “castigo a los culpables” de Néstor Kirchner ha tenido buena repercusión.

Igual, Alfonsín, con la democracia y los derechos humanos, y Menem, con las privatizaciones y la apertura, habían construído “relatos” – para públicos muy distintos, por supuesto – muy eficaces en la tarea de fijar una determinada imagen de sus gobiernos en el exterior. Los Kirchner… han conseguido muy poco. Es más, tienen una cierta imagen de corrupción, a falta de otro rasgo distintivo, apto para el consumo del lector medio.

No es necesario compararlos con estrellas mundiales como Fidel, Chávez o Lula (también, para diferentes públicos). Ni sería conveniente un objetivo tan ambicioso. Pero la postura argentina en la cumbre del G20 coincide con la mantenida por el resto de los países emergentes allí representados – incluído nuestro cliente y proveedor Brasil, India, Turquía y, sobre todo, con los intereses de EE.UU. que, como dice lúcidamente Marcelo Falak, “recela de la intención alemana de deprimir la demanda interna vía ajuste. Esto apunta a reducir costos internos y a dinamizar la actividad a través de las exportaciones (cerca del 50% del PBI de Alemania depende del comercio exterior)”.

En otros términos, Alemania está tratando de reducir los costos de la eurozona a través del ajuste, y no de la devaluación. Prefiere los métodos de López Murphy a los de Duhalde. Pero su objetivo es recuperar la competitividad de la eurozona, como Margaret Thatcher trató en su momento de recuperar la de Inglaterra. Naturalmente, en el contexto de la Crisis global, a EE.UU. no le agrada la idea que su mercado interno, sostenido en parte a fuerza de estímulos fiscales, sirva para que Alemania exporte más.

Todo esto – que sería un tema interesante para la blogosfera económica – da para un posicionamiento útil de Argentina en el marco del G20, al menos para elaborar una postura mínimamente coordinada con Brasil y/o EE.UU., … si hubiera una diplomacia en condiciones de llevarla adelante. El problema no es Timerman o Taiana; los ministros vienen y van. La clave pasa por equipos coherentes y con continuidad, y un gobierno dispuesto a escucharlos y con objetivos claros en ese ámbito. No parece haber ninguna de las tres cosas.

Y la presencia o en este caso la ausencia del relato argentino en los medios internacionales  tiene que ver con lo que dice un catedrático español, Angel Castiñeira Fernández, al que tendré ocasion de citar en un  próximo post “o narras el mundo o te lo narran”.

(1) “prensa mundial”: la que está escrita en inglés. Lo siento, pero es así. “Siempre ha sido la lengua compañera del Imperio” Antonio de Nebrija, al presentar su Gramática de la lengua castellana a Isabel de Castilla (1492)

Bariloche: Muertes, inseguridad y política

junio 25, 2010

Quiero decir algo sobre lo que pasó en Bariloche en estos días, y también, explorar cómo reaccionaron algunos sectores de la sociedad argentina. Sobre todo, porque es una indicación hacia dónde estamos yendo. Primero, un resumen muy corto: En la madrugada del jueves 17, hace 8 días, un cabo de la policía provincial le disparó en la nuca a Diego Bonnefoi, de 15 años, y lo mató. Fue en el barrio Boris Furman, un complejo modesto de viviendas sociales ubicado a unas 15 cuadras del centro cívico de Bariloche. La foto de arriba muestra el momento de su entierro. Su muerte motivó la reacción de los vecinos, que atacaron la comisaría 28. La Policía reprimió: hubo otro muerto, Sergio Cárdenas, de 29 años y varios heridos. El viernes 18 se repitieron los incidentes, y nuevamente murió uno de los que protestaban, Nicolás Carrasco, de 16 años.

Un juez acusó al policía de homicidio doblemente calificado. El gobierno de Río Negro pidió que no se politizara la tragedia y decidió trasladar la comisaría 28. El domingo 20 a la noche más de mil personas marcharon por el centro de Bariloche para respaldar a la Policía, movida que se repitió el lunes con el doble de participantes.

Las reacciones que estos hechos despertaron fueron ruidosas – como era de esperar – pero algo… efímeras, en los medios y en las declaraciones de los funcionarios. La repercusión de las denuncias del diplomático Sadous, por ejemplo, sobre coimas en los negocios con Venezuela se prolonga por mucho más tiempo, tanto en los ataques de los medios opositores como en las descalificaciones del oficialismo. Fuera de la provincia de Río Negro, quienes profundizaron en el asunto fueron, individualmente, personas o entidades identificadas con el llamado “progresismo”.

María Esperanza Casullo, progre de ley, hace en LaBarbarie una pregunta breve y aguda:

Bariloche tuvo ayer no la primera, sino la segunda marcha en apoyo de la policía. En apoyo a una policía que mató, según apunta preliminarmente la evidencia, a tres personas.

Esta marcha juntó, según dice el Río Negro, más gente que la primera. Según el diario, fueron alrededor de 4000 personas. Otra demanda fue el no traslado de la comisaría; o sea, la demanda de tirar para atrás la única medida que el gobierno provincial tomó para descomprimir la situación.

Una parte importante de la ciudad está de acuerdo con una fuerza policial que decide, por si misma, a quien ejecutar sumariamente. Siempre, obviamente, que los muertos sean pobres. Hasta ahora, (22 de junio) sólo el obispo habló con la voz de las víctimas, alertando sobre la fuerte desigualdad y fragmentación de la ciudad. Digo yo, la política, ¿no tiene nada para decir?

María Esperanza misma habló con más amplitud, en una extensa nota en Página 12, poniendo el acento en “las dos ciudades que conviven en Bariloche: el “Bajo”, turístico y de clase media, y el “Alto”, pobre e invisibilizado“. Pero allí también hizo notar “el silencio de los diarios provinciales y nacionales… incluyendo a Página/12, que trataron estas muertes de manera anecdótica o marginal. Esto habla, según creo, del default ideológico del progresismo con respecto al tema de la seguridad ciudadana, y de la urgencia de construir una agenda y un discurso progresista acerca de la demanda de seguridad y de sus políticas públicas que vaya más allá de un discurso académico que vincula pobreza con delito. Los gobiernos progresistas necesitan descubrir qué hacer con la demanda ciudadana de seguridad, para subsumir las fuerzas de seguridad al poder civil, y para bajar las tasas de delito de manera a la vez efectiva y respetuosa de los derechos humanos“.

También apareció un discurso progre-oficialista. Lo da un periodista que reside en Bariloche, Tato Contissa, y lo reproduce Ramble, lo que le garantiza pasar a ser parte del repertorio de la militancia K más incondicional (No, Artemio. No digo que Ud. sea incondicional, pero tiene cada seguidor… ) Dice en un párrafo:

Hoy en Bariloche, Río Negro, Argentina, cuando un caso final de escisión social provocado por un diseño económico de exclusión implantado en la dictadura, alimentado por la desidia política de 27 años de gobiernos radicales de los cuales diez fueron los arrasadores años del menemismo, tiene en la ciudad la voz siniestra del grupo Clarín en el único canal de aire y todo el sistema mediático cautivo de la economía publicitaria del modelo. Más los infelices, los ventajeros, y los fascistoides que hay en cualquier sociedad que supere los cien mil habitantes” Queda claro: la culpa la tienen la dictadura militar, el menemismo, algo los radicales, y, sobre todo, el Grupo Clarín; si no fuera por ellos, los pobres, la clase media, y hasta la policía y los delincuentes se amarían como hermanos, y votarían, como es natural, al Frente para la Victoria.

Es curioso, pero la nota más cuestionadora, que apunta la responsabilidad del gobierno que ostenta la bandera de los derechos humanos, es una de Ernesto Tenembaum. Lo curioso no es que él sea el autor: trabaja en el Grupo Clarín, y todo buen kirchnerista sabe, sin que se lo diga Contissa, que es un instrumento del Mal; lo curioso es que apareció aquí, en “El Argentino“, diario oficialista si los hay. Más allá de lo que dice, hace pensar que no todo es obsecuencia en el multimedio K.

Ha ocurrido en estos años que la policía mató a manifestantes, como en Neuquén con Carlos Fuentealba o en la estación Avellaneda, con Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Pero no había sucedido aún que la policía matara y luego volviera a matar a quienes protestaban por el primer asesinato. Las reacciones ante las muertes de Kosteki y Santillán o Fuentealba tuvieron efectos políticos perdurables. Un presidente –Eduardo Duhalde– entregó el poder antes de lo previsto, y un gobernador –Jorge Sobisch– vio terminar su carrera política.

… El gobernador de la provincia se llama Miguel Saiz, es radical K y sólo ha pedido que no se hiciera “política” con la “tragedia”. Ninguna autoridad de primera línea recibió a los familiares de las víctimas. La Defensora del Pueblo de la provincia de Río Negro, Ana Piccinini, acumula desde hace meses denuncias por violaciones a los derechos humanos por parte de la policía local, que el Poder Ejecutivo local prefirió no atender.

El episodio de Bariloche se produce en un contexto enrarecido en el cual, durante el último año y medio, ya son varias las muertes o desapariciones producidas por responsabilidad policial. Y es muy curioso –por llamarlo de una manera cuidadosa– que los poderes involucrados – el gobierno nacional, los provinciales – no dan una sola señal para poner límites a la seguidilla” Y da la lista.

Lo que no sorprende es que Luciano Chiconi – y sus comentaristas – hacen el análisis más duro y agudo aparecido en la blogosfera. Copio algunos párrafos:

“Lo que se ve es la manera tan poco gloriosa que eligió el progresismo periodístico para hacer agua por los cuatro costados frente a los temas que desde hace más o menos ¿tres años? le interesan a la sociedad: bueno, uno de esos temas era “la inseguridad”. En este blog se escribió mucho sobre el gran desafío estatal pendiente frente a todo lo que orbita alrededor de la seguridad pública (sistema judicial, penitenciario, policial), y del descalce manifiesto que hay entre lo que la dirigencia política interpreta y lo que la sociedad percibe complejamente como reclamo nudo de seguridad. Y nos cansamos de señalar la aviesa hipocresía del discurso progresista que elegía soslayar el problema bajo una frase gratificante y desoladora: “dejará de haber inseguridad cuando no haya pobreza”. Una frase anti-Estado, y a su muy particular manera, antipolítica. La frase que le deja ganar terreno al manodurismo: la frase progresista que es funcional a la derecha.

El gobierno nacional no quiere darle centralidad política al tema de la seguridad pública; prefiere seguir con las balas de salva de otro tema,uno que ya está agotado. Y lo cierto es que todo el tiempo que se pierde en no abordar la cuestión social de la inseguridad, provoca daños en un punto irreversibles. La inseguridad, y el modo en que los hechos que la reflejan se hacen carne en la sociedad (la secuela de un afano, el secuestro, el hijo muerto por el gatillo policial o del pibe chorro) suelen estallar en una diáspora social que no se ajusta a marcos ideológicos pre-establecidos, son estallidos que no entran en el confort explicativo de una taxonomía política.

Lo peor es no comprender que e, e ignorar que hay un diálogo y consenso posible en torno al tema de la inseguridad que no necesariamente desemboca en meter bala; el pueblo que reclama por seguridad no pide mano dura, pide que sobre la cuestión recaigan las decisiones políticas que hoy se retacean, y de las cuales los puntos del Acuerdo para la Seguridad Democrática son un piso de consenso, pero de ningún modo un decálogo inmodificable, sino la condición posible para expandir el debate y probar políticas. Ensayo y error. Hoy predomina el autismo”

Hasta ahora subí, abusando de los links y del “cortar y pegar”, todas opiniones ubicables en el impreciso espacio de la “izquierda”: centralidad de los valores democráticos, lamento por la fragmentación social… Y, mi punto, eso es parte del problema. Frente a una situación como ésta, quienes no comparten al menos una parte importante del discurso de izquierda rara vez se pronuncian públicamente en forma articulada y compleja. Y no es de extrañar: cuando uno piensa que el dirigente más importante que ha dado el “centro derecha” en las últimas décadas es Mauricio Macri, uno recuerda con nostalgia a los hermanos Irazusta, o a Pepe Rosa. Hasta se puede extrañar a Emilio Hardoy.

Pero esto no significa que el pensamiento que no comparte los códigos de la izquierda no exista y se exprese: uno puede encontrarlo en los foros de los diarios, en los comentaristas de las radios… en esas marchas respaldando a la policía que horrorizan a los bienpensantes… de izquierda. Hasta en este blog: un comentarista vió en la foto de abajo una de las indicaciones más alarmantes para Argentina  “un estado de descontrol social nunca visto

Para los que tenemos alguna experiencia de militancia juvenil tradicional, zurda o facha, laica o libre, o simplemente peronista, la foto nos trae una sonrisa divertida. Pero no es la reacción más común. Por algo Clarín la puso en tapa. (Aclaración necesaria: Los problemas de poder y negocios de Kirchner con Magnetto son sus problemas. Pero no por eso voy a creer que Clarín no manipula).

Y no vale recurrir a tonterías del tipo “El fascista es un burgués asustado” (que asume con ternura que el buen proletario no se asusta. Caminando en el sentido de la historia, con la guía paternal y firme del camarada Stalin y el Partido Comunista ¿a qué podría temer?). Por eso, sin pretender conocimientos especiales, desde el sentido común, recomiendo pensar por separado en dos problemas distintos: el político, de escuchar y hablar a los compatriotas, y legislar; y el también político de conducir a la policía.

Sobre el primero, quiero hacerme eco de las palabras de Luciano “la sociedad no es pelotuda”. La mayoría puede apreciar que las consignas de “leyes más severas”, “meter bala” y “mano dura” – que han sido enarboladas y probadas en el pasado – no han funcionado.  También se da cuenta, o puede intuir, las corruptelas que permiten la libertad de delincuentes (una presidente les habló de “sentencias tarifadas”), y un garantismo que consiste en asumir que si es pobre y morocho es inocente, porque los de Derecha piensan lo contrario, le suena estúpido. Y que esconde, a veces, el negocio de abogados sacapresos.

Creo que lo que la irrita profundamente es un discurso que minimiza el problema de la delincuencia, y que la inseguridad es una “sensación” que crean los medios. El temor al delito violento que puede sufrir uno mismo o un familiar es natural y lógico, y las estadísticas que muestran que es menos probable que en Río de Janeiro no son relevantes. Por eso los políticos deben tener claro que aquel discurso sólo puede ser asumido por una minoría muy ideologizada; si no se le dicen palabras sensatas, que muestren y demuestren la preocupación del gobernante, la mayoría buscará curanderos. Que en esta materia son muy peligrosos.

En cuanto al manejo de la policía… tampoco admite respuestas simples. Si el gobierno reacciona con voz mucho más alta a crímenes cometidos en el pasado por miembros de las Fuerzas Armadas que a los que cometen en el presente miembros de las fuerzas de seguridad… es porque considera que a las F.A. hoy no las necesita (una consecuencia de la hegemonía norteamericana en el hemisferio) y a la policía siempre se la necesita.

En todas las sociedades, – ya lo he dicho en este blog – la policía es la institución que controla – no elimina – los delitos que la mayoría de esa sociedad no admite, y administra las actividades ilegales que muchos de los miembros de esa sociedad buscan. El juego, la prostitución… han sido por muchísimos años actividades a las que la policía debe poner límites… y de la que algunos de sus miembros obtienen beneficios. El gravísimo problema que crean las drogas prohibidas surge de dos hechos: el daño social que provocan, mucho mayor al de los otros “vicios”, y las inmensas cantidades de dinero que pone en manos de los corruptores.

Por eso el problema policial es uno de los más importantes que enfrenta el Estado moderno. En realidad, en los países donde no hay un Estado fuerte y con una moral interna alta, la policía es parte de la “inseguridad”. Porque ni siquiera ofrece el monopolio del poder que era la excusa que Hobbes daba para el absolutismo. Las demostraciones las tenemos muy cerca: en Brasil, donde con una policía “brava” e impune las estadísticas criminales son peores que aquí; en México, donde con la intervención activa del Ejército, son mucho peores.

Es necesario entonces que desde la política se encare con toda seriedad, lo que significa con los recursos suficientes, aportados por el Estado Nacional, tener policías provinciales profesionalizadas, con elementos de comunicación modernos y muy bien pagadas. Y una fuerza nacional para emergencias, con personal de carrera altamente entrenado – puede ser la Gendarmería; antes, en casos conflictivos, servía poner a un militar retirado al frente de la fuerza. Ya no – con acceso a esas redes de comunicaciones, y, también, muy bien pagada. Y vigilarlas cuidadosamente, porque los fondos que maneja la corrupción son mucho mayores a los de la nómina más generosa.

No hay garantías, pienso, que este camino funcione. Eso sí, ya probamos los otros, y no. Y, de cualquier forma, así se pondrá fin por lo menos a una grave injusticia. La que se comete con el policía de a pie – que es un hombre de nuestro pueblo humilde; hay pocos egresados del Cardenal Newman en las fuerzas – que debe todos los días jugarse la vida por un sueldo de mierda, y a quien los gobiernos y sus superiores esperan se financie “por izquierda”.


Algo de Saramago

junio 24, 2010

No me sentí impulsado a escribir cuando, hace pocos días, llegó la noticia de su muerte. Mi cultura literaria es escasa, especialmente de los autores modernos, y él no estaba entre mis favoritos. Quizás, como ateo ferviente que era, sus convicciones religiosas chocaban con mi racionalismo. Pero me acabo de enterar que José Saramago tambien era bloguero, y mantenía dos blogs, uno en portugués y otro en español.

Navegando en éste, encontré estas palabras que resuenan conmigo, y quiero compartir:

En el fondo, todos tenemos necesidad de decir quiénes somos y qué es lo que estamos haciendo y la necesidad de dejar algo hecho, porque esta vida no es eterna y dejar cosas hechas puede ser una forma de eternidad.

“Nosotros somos sobre todo la memoria que tenemos de nosotros mismos”, La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 20 de julio de 1997 [Entrevista de Mariano de Santa Ana]


Quo vadis, Artemio?

junio 23, 2010

Leía en el nuevo Diario Registrado esta preocupación solícita de don Artemio López: “Puede un dirigente que protagonizó recientemente la derrota del kirchnerismo en Buenos Aires, colgarse , por caso, bajo la boleta que encabece, Romero o Felipe Solá o Duhalde?

Entregará (De Narváez) tan facilmente la gobernación bonaerense a manos de Scioli o Massa y quedará atrapado en la estrategia duhaldista en sintonía con las corporaciones mediáticas, consistente tan solo en dañar al kirchnerismo nacionalmente mediante el armado de una colectora cuyas chances nacionales de triunfo son, ab initio, nulas?

Y hoy repite en su blog: “Sin el Lole que le asigne racionalidad electoral, insistimos: Puede De Narváez apostar sus boletos bonaerenses, suculentos por otra parte, a las patas de este pingo malcomido?” Ojo: el argumento es válido, y es el mismo que repiten – quizás sin la bondadosa inquietud de Artemio – en los oídos del Colorado y de sus hombres de confianza autorizados mensajeros de Don Néstor.

Ya se imaginan las boletas en la elección interna obligatoria del PJ de la Provincia de Buenos Aires: Scioli-Massa (¿con la candidatura a senadora nacional de la Dra. Cristina Fernández?) vs. De Narváez-Graciela Caamaño…  Todo eso es una posibilidad razonable, y encaja dentro de la natural motivación de Kirchner – de todo político en carrera – por sumar para su lado y/o restar para el del adversario.

Pero hay dos observaciones que quiero hacerle al compañero Artemio y a Uds., mis lectores. Una, que los encuestadores y los que leen encuestas deberían ser muy conscientes: los votos no son portátiles. Los votantes que han elegido a un dirigente en una ocasión determinada, porque era una forma de expresar algo, quizás no lo sigan votando al mismo dirigente para otra función, en otra circunstancia. Esta observación no sólo es para De Narváez, naturalmente.

Y hay otra reflexión, más … preocupante para los peronistas, y a lo mejor también para los no peronistas. Si esta es la estrategia que finalmente se pone en práctica, y las candidaturas, triunfantes posibles de esa interna, que el PJ y el Frente que lo acompañe lleven en octubre del año que viene sean Kirchner Presidente, De Narváez Gobernador de Buenos Aires – esa es la ilusión que agita ante los ojos del Colo – y Kirchner es derrotado en el ballotage (por no llegar al 40 % o porque otro llegue al 30 %) y FDN gana en Provincia, … el hombre más poderoso del Peronismo, el jefe natural, sería colombiano y tatuado. ¿Ha reflexionado en esto, Artemio?


A %d blogueros les gusta esto: