Hoy es el Día Internacional de los Asteroides

junio 30, 2017

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Leo en la página de las Naciones Unidas, con un poquito de incredulidad, “El 6 de diciembre de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución A/RES/71/90, en la que se declara el 30 de junio el Día Internacional de los Asteroides «para celebrar (sic, sic) cada año a nivel internacional el aniversario del impacto de Tunguska, en Siberia (Federación de Rusia), ocurrido el 30 de junio de 1908, y para aumentar la conciencia pública sobre el peligro de impacto de los asteroides».

El mundo se está poniendo cada vez más surrealista. Me pregunto si los dinosaurios aprobaban resoluciones como ésta, hace 65 millones de años.


Argentina Nuclear, 2017 – LXV: Jekyll y Hyde en la CNEA

junio 30, 2017

Sigue la saga del desarrollo atómico argentino. Y Daniel Arias sigue empeñado en su tarea casi quijotesca de la reivindicación del Vicealmirante Carlos Castro Madero. O, para ser precisos, de su obra. Es por eso que la ilustración del posteo no es una imagen del hombre, sino de un elemento de una central nuclear.

Por mi parte, la alusión a Jekyll y Hyde en el título no se refiere a él. No tenía una doble personalidad. Era una sola y compleja. Con Jekyll y Hyde, la obra de Stevenson, aludo a las Fuerzas Armadas argentinas, y su papel en nuestra historia.

55. Hasta mi suegro lo quería

elemento nuclear

Elemento combustible de la central nuclear CAREM. Hemos sido el cuarto país del mundo en dominar la metalurgia del circaloy. Y gracias a gente que Castro Madero salvó de la muerte.

Tengo más para contar de Castro Madero, el portero atómico que no fue. También lo apreciaba hasta mi suegro, el ingeniero Ricardo Artal, un socialista romántico “de los de antes”, antimilitarista esencial.

Artal fue jefe de mantenimiento de la mayor textil sudaca y luego se fundió tratando de vender viviendas populares hechas con tecnologías de construcción entonces novedosas y “márketing comunitario”. La economía del post-Rodrigazo no daba para replicar la cooperativa “El Hogar Obrero”, y la de Martínez de Hoz ni te cuento.

Ese aprendizaje lo transformó en un insobornable y cortés perro de presa en administración de montaje, construcción y mantenimiento. “Ojo de Halcón” lo llamaban, en lo que se refiere a números. Por esas virtudes en la CNEA fue puesto a cargo de otorgar –y frecuentemente, negar- los certificados de final de obra civil de los tremendos contratistas del “Grosso…”, bueh, el GP5x600 de don CCM.

Lector@s, hablo de Pescarmona, Techint, Pérez Companc, Sideco y siguen las firmas que gobiernan. Sin el paraguas de Castro Madero, toda la oficina de mi suegro habría sido barrida por teléfono a horas de pisarle un pago a tales muchachos por esta u otra objeción, cualquier “quítame de aquí estos caños”. Para que Artal, varios pisos más debajo del tope del resbaladizo tótem nuclear, no sólo sobreviviera sino que me hablara bien de aquel jefe milico, algo bueno debía tener.

Mi suegro solía referirse a la cortesía y buen trato de don CCM. Yo, contestatario por zurdo y por yerno, le preguntaba a Ricardo si las buenas maneras incluían el secuestro. Bueno, ya me sobraba mala leche pero me faltaba información.

No es de historiadores inmiscuir lo autobiográfico con el objeto de investigación. Por suerte soy un mero periodista científico y puedo tomarme libertades que en el mundo académico me costarían caras. Mientras mi perpleja y todavía incompleta recorrida de “Planeta CNEA” me iba nuclearizando el mate, yo seguía eludiendo una entrevista con don CCM, ya retirado y muy enfermo. Se me figuraba como inevitable, pero yo la evitaba.

Supongo que era simplemente miedo a compartir ya demasiados acuerdos con el susodicho. Por ejemplo, el de hacer un submarino de propulsión nuclear con Brasil. Era una idea que don CCM ya tenía desde mero capitán de navío y reactorista, mucho antes de ser sumo cacique nuclear y casi perder a su hijo Carlos en el hundimiento del ARA Belgrano, torpedeado en 1982 por un submarino nuclear inglés. Es un concepto de defensa tan lógico y obvio para países con mucha Zona Económica Exclusiva marítima, (como Argentina, y Brasil ni te cuento), que tres décadas más tarde CFK y Lula también la tuvieron. Pero eso sí, cada país por la suya, sin cambiar figuritas… y por lo que se ve, sin avances. Si eso es un gorila, quiero mil.

Eso lo digo hoy. En los ’80, me asustaba tener que admitir tales acuerdos públicamente. Levanté vuelo en la profesión en tiempos de rebeliones carapintadas: mi propio antimilitarismo en los ’80 estaba al rojo, así como el de millones de compatriotas. En aquel contexto, alinearme con cualquier cosa dicha o hecha por don CCM me violentaba, pero además me habría dejado en llamas en los medios en que trabajaba.

Y no es que evitara las peleas. Pero ya bastante gravoso, sucedido el desastre de Chernobyl, era vivir espantando a escobazos a mis colegas. Los más caranchos y de vuelo intelectual más bajito le habían cobrado afición a picotear a esa vaca agónica en que había devenido el Programa Nuclear Argentino desde 1983, otrora fuente de orgullo. Las venganzas por defender lo creado eran duras. ¿Cómo habrían sido por defender al creador? En 1990, la muerte de Castro Madero me absolvió, supuse que para siempre, del esfuerzo de ignorar su persona.

Sin embargo, unos meses antes del deceso de Castro Madero ocurrió el de mi suegro, Ojo de Halcón. La cantidad de coronas que mandó la gente con la que laburaba no cabía en la sala velatoria. Ahí me dí cuenta de cuánto lo querían en la CNEA, aunque practicaba un perfil bajísimo y no era NyC, es decir egresado del Balseiro. UBA, nomás, y habrá estado no más de 15 años en la institución. No tenía 69 cuando lo mató un linfoma presuntamente benigno, 3 meses antes del nacimiento de su primera nieta.

De las cosas que le jodían la vida, declaro ésta: con Costantini al frente, gran diferencia con Castro Madero, la patria contratista, otrora un lujo caro y probablemente necesario que la CNEA se había permitido para criar proveedores nacionales, ahora se estaba comiendo viva a la institución, y además de un modo obsceno. Mi suegro presentaba un informe: tal o cual obra está incompleta, o tiene defectos, y se enteraba de que había sido pagada por buena… exactamente el día anterior a su presentación. Orden presidencial. Cómo había cambiado todo.

Pensé seriamente en entrevistar por fin a Castro Madero, pero al contralmirante se me escapó. El silencio de los muchos que salvó el contralmirante colaboraron con mi lentitud. En una entrega anterior traje a colación al especialista en materiales Tommy Buch, un izquierdista más bien tranquilo para los estándares de los ‘70. Exiliado en 1966 por el gobierno de Onganía y regresado al ispa con la democracia, Buch tuvo poca suerte; entre 1975 y 1976 ya lo habían echado de todos sus cargos universitarios. Vivía –en sus palabras- pegado a la alfombra y sin respirar a la espera de que le patearan la puerta. La CNEA por ese entonces estaba llena de gentuza de la SIDE.

A Buch el contralmirante lo escondió de los grupos de tareas en la invisibilidad de una empresa recién creada con sede en Bariloche, INVAP SE, en cuya múltiple agenda había un proyecto secreto: el de enriquecimiento de uranio en la lejana quebrada de Pilcaniyeu.

La prueba de fuego usada por Castro Madero para saber si INVAP servía o no era otro proyecto estratégico: diseñar y testear desde cero la primera planta piloto de fabricación de circonio. Desde los ’60, este metal es la base del circaloy, aleación “transparente a los neutrones” que remplazó al acero inox en los haces de tubos de los elementos combustibles de las centrales nucleares. No era una tecnología comprable: había sólo tres proveedores mundiales y habían acordado –decisión de cierto club- en impedir que la Argentina comprara vainas, el metal para hacerlas o el modo de producirlo. Si nuestro país desarrollaba circaloy, estaría un paso más cerca de dominar el llamado “ciclo de combustibles nucleares” (mal nombre, sólo es ciclo en los países que reprocesan). En criollo derecho, fabricar sus propios combustibles, el verdadero carozo del negocio atómico. Hacer centrales es un tema comparativamente menor.

Tommy se sumergió en esto y al año y medio, en 1978, se obtuvo la primera esponja de circonio: je, de pronto éramos el 4° proveedor mundial de este metal. Gran dolor de huevos en el Club de Londres. Otra vez los fucking argentinos…

La baquía nacional en manejar esta metalurgia complejísima sería clave en los ’70 y ’80 para dominar el negocio del “fuelling” de las centrales e independizarlo de proveedores externos, algo que siempre estuvo en la mira de Castro Madero para romper “el colonialismo científico y tecnológico” (repito otra vez sus propias palabras) del negocio del combustible nuclear. Tommy siguió trabajando en INVAP por indispensable aún después de jubilarse, y así hasta su muerte, hace pocos meses. Bien al estilo nuclear. La historia de cómo Castro Madero lo salvó. Tommy la contó muchas veces ante distintos públicos, pero hay relatos predestinados a no circular.

Tener “fuelling” criollo en las centrales terminó siendo un gran ahorro de divisas, con creación de trabajo calificado local y una protección sin fisuras contra “apagones diplomáticos”, a saber, te peleaste con la embajada equivocada y, zas, te cortaron la luz. Pero además, como me hizo observar Carlos Martínez Vidal, el asunto del circaloy terminó de hacer de la Argentina una referencia mundial en ciencia de materiales.
Cada vez que algún colega imbécil se refiere a INVAP como “aquella empresa del Proceso”, me veo obligado a recordarle que fue el aguantadero de varios como Tommy Buch. Y añado que si el meollo del Proceso fue hacer de la Argentina un país cada vez más primario y colonizado, la CNEA e INVAP iban muy a contramano de ello.

Mucha gente nuclear confirmó, ya en democracia y para escándalo de los bienpensantes, deberle la vida a Castro Madero, pero raramente en voz muy alta. Hay quienes compartieron por lealtad sus infernales jornadas de trabajo de 16 horas: 5 “by passes” como tuvo él no te los hacen porque Favaloro los puso de moda en aquellos años. Don CCM terminó su mandato con “el bobo” muy emparchado. Le faltaba un cierre relámpago en el pecho.

¿Cómo era realmente el dueño de aquella colección de costurones cardíacos? Fuentes que todavía piden anonimato pintan una personalidad extraña. Como aquella anécdota “del vuelto”.

A comienzos de los ’80 el contralmirante regresa de una misión en Viena y le sobran U$ 250 de viáticos que no gastó. Quiere devolverlos y se los da a su secretario. Este le cuenta el caso a Renato Teriggi, inmemorial pope en la administración del sobolyi nuclear. Cachazudo, Teriggi le sugiere al factótum “que Carlos no hinche”. Para eso no existe siquiera un procedimiento contable estándar, bla, bla, bla. “Que lo invente”, gruñe Castro Madero, cuando le llega la respuesta. Teriggi putea no poco ante tanta santurronería. El trámite toma meses de ir y volver por las asombradas asesorías legales del Ministerio de Hacienda. Ignoro el final.

Eso sucede el año en que la CNEA tiene el mayor presupuesto de su historia: U$D 1000 millones, equivalentes a U$D 3400 millones en 2016 (no se repetirá), lo necesario para llevar a cabo el “Grosso…” sí, el GP5x600. 3000 megavatios nucleares con tecnología e industria propia, con o sin canadienses, ni una máquina más llave en mano, ojalá lo tuviéramos hoy.

¿Objetivo de semejante megaprograma en 1976? Calificar a grado de excelencia nuclear a centenares de proveedores locales y matar en el huevo el bajón energético que Castro Madero cree que el país sufriría antes de 2000 por merma de sus recursos energéticos fósiles. Las universidades y el sistema científico aúllan bajito, de sofocada bronca, ante los privilegios y “la corrupción” nucleares. Como el resto de la administración del Proceso es pestilencial, ¿cómo no creer que eso también rige en la CNEA?

El mismo factótum cuenta que casi inaugurando su cargo, el contralmirante le pregunta por un juego de porcelanas que acaba de llegarle a Sede Central, enviado por una contratista grossa. Lo ha desenvuelto como si fuera una bomba del ERP.  “¿Qué son estas cosas?”, inquiere con asquito. “Porcelanas Lladró, doctor. Valencianas. Las tienen hasta en algunos museos de arte. Valen una fortuna”. “Mándelas de vuelta y dígale a …. que no acepto coimas”. Hecho. Los regalos seguirán llegando y rebotando, pero cada vez menos: el club de “capitanes de la industria” (según Clarín) o “patria contratista” (según radiopasillo) sabe que la CNEA está llena de plata, pero se va corriendo la bola de que habrá que echarle mano de modos más sofisticados.

Como todavía no existe el pago automático, mes a mes el contralmirante emplea sin culpa alguna las mañanas de un cadete de la CNEA para sus asuntos particulares. Lo cual está muy mal. Básicamente, el “che pibe” debe depositarle en el Banco Hipotecario las cuotas de esa casa que don CCM se compró en Vicente López, ahora que es “presi” de la CNEA y puede. Dos dormitorios arriba, living y cocina abajo, jardincito trasero. No da para tapa de la revista “Caras”, que tampoco existe todavía. Sobran historias similares, pero no así quienes quieran salir con nombre y apellido a contarlas, por miedo a tanta gente bienpensante que cree que Castro Madero ES el Proceso.

Por supuesto que ES el Proceso, pero de modos muy poco ortodoxos. Eduardo Frecha, un bloguero VGM (Veterano de la Guerra de Malvinas) cuenta que fue en la referida casita de Castro Madero, en ocasión del casamiento de su hijo, en 1981, que el contralmirante trató, en un aparte, de disuadir a su nuevo jefe, el almirante Jorge Isaac Anaya, de un loco plan de capturar las Malvinas. Anaya quería “aglutinar a la sociedad” (sic), ya que El Proceso estaba en una fase de desgaste terminal. Como Galtieri, Anaya había comprado el bolazo del Departamento de Estado: los ingleses tendrían que negociar.

Castro Madero predijo que aquel tiro iba a salir por la culata: los Brits no negociarían nada: pelearían sin medir pérdidas hasta ganar. Fue como hablarle a las paredes. Anaya hacía meses que estaba en aprontes logísticos y había puesto una fecha límite (el 1 de junio de 1982) para el desembarco.

Nada de todo lo dicho cierra o cerrará jamás el caso de Castro Madero. Hay demasiados muertos. Y aunque quizás ninguno es suyo, sí lo son los 160 echados y su terror, y el de los no echados. Y a los muertos se los cargó a espaldas cuando, ya en democracia y con el cuore tronado pero muy intacto del balero, suscribió de palabra los crímenes de los genocidas entre los que se educó y con los que (y contra los que) actuó. La Armada es un origen identitario fortísimo: pocos han podido romper con él. Y la CNEA, más de lo mismo, y más grave.

No es un conflicto de lealtades común el que terminó matando a este hombre. Tupac Amarú también reventó entre caballos que tiraban para lados diferentes. Desgraciadamente, los mejores actos de don CCM tuvieron que ser secretos y sus peores palabras, demasiado públicas. Con su adhesión final a los peores sátrapas de su propia arma, cuando ya los tipos aspiraban a zafar de la cafúa con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, Castro Madero se autoescrachó para la eternidad. Todavía hoy existen quienes le deben la vida y jamás se lo reconocerán, porque tienen sus lealtades con las otras víctimas. Y a esos, cero reproches. Por lo menos, de mi parte.

Pero a medida que investigo, los tormentos de este hombre me atormentan. Se parecen a los que me obligan a escribir esta columna para atormentar a los lectores con lo que fuimos, pudimos o podríamos y quizás podamos ser.

En mi entrega anterior tuve el pálpito de que para juzgar a Castro Madero, hay que hacerlo dentro del contexto que lo originó y que originó a la propia CNEA: el nacionalismo tecnológico militar. Y compararlo con sus muchos pares en todas las armas, pero especialmente en la suya, la Armada.

Y tendré que traer a colación asuntos de la Guerra de Malvinas, porque ahí se puso a prueba todo lo bueno y todo lo malo de la política tecnológica, industrial y de armamentos del nacionalismo militar a lo largo de casi todo el siglo XX. Ahí se ve quién es quién.


Instructivos de campaña, 2017

junio 30, 2017

merchandising

En las próximas elecciones se juega el destino de nuestro país en el corto plazo -que es el plazo de las vidas humanas-, el de varias fuerzas políticas, y también bastantes destinos personales, cómo no. Así que es inevitable que todo entre en las distintas campañas electorales: estrategias deliberadas, prejuicios, esperanzas, temores,…

De todo eso, las estrategias muestran de entrada la naturaleza de los que las emplean. Por eso quiero aludir en uno de estos breves posteos a dos instructivos de campaña muy distintos, que se conocieron ayer.

La Política Online, nuevamente, cuenta intimidades de la estrategia PRO:

El Gobierno preparó un manual para diseñar los globos, sombrillas, pecheras y gorras de Cambiemos, para evitar diferencias en la comunicación visual de la campaña.

El manual de la “marca Cambiemos”, explica desde cómo deben ser el avatar en Twitter de los candidatos, la cartelería en las calles, hasta las medidas que deben tener los banners que se pautan en los medios de comunicación.

Incluso, hasta se sugiere cómo se deben escribir los mails: “Los envíos pueden comunicar eventos, acciones, información,pero hay que entenderlos como piezas de contacto y llamada de atención”, señala el manual.

“El usuario al que le interese será derivado a otro sitio en el que podrá finalmente inscribirse al evento, ejecutar la acción, y obtener la información detallada. Se recomienda síntesis en los contenidos. Hay que evitar aburrir al lector y lograr la interacción deseada”, advierte el instructivo.

El Gobierno es propenso a mandar instructivos de todo tipo para sus funcionarios y militantes. Todos los días se envía un mail en el que se destalla lo que hay que decir sobre cada tema de la actualidad. Además, en cada timbreo se envía un croquis con las respuestas que hay que dar ante las preguntas de los vecinos.

Y como se adelantó aquí, incluso se les indicó esta semana a los candidatos cómo deben vestirse para las fotos de campaña“.

Y ayer se realizó, en la sede del Partido Justicialista porteño -como creo les anticipé- un plenario de candidatos y militantes de la lista “Honestidad y Coraje”, una de las que compite en el Frente Unidad Porteña. Ahí el que encabeza la lista como primer candidato a diputado, Guillermo Moreno, dio estas instrucciones:

Compañeros.

Este es un primer encuentro de comunicación entre nosotros, para que analicen la dirección hacia donde vamos.

No vamos a perder el tiempo discutiendo con ningún peronista, porque esta ciudad es el cuartel general de la oligarquía. Necesitamos hasta el 13 de agosto buscar los votos de todos los peronistas. Después hasta octubre trataremos de sumar los otros.

Cada uno de ustedes tiene el bastón de mando.

Si se equivocan, banco igual.

“Es más fácil parar a un loco que empujar a un boludo”.

Y como saben el peronismo es cosa de locos.

Así que con pasión y patriotismo a ocupar toda la cancha y ganar las elecciones.

Esta es la única instrucción que daré hasta el día de las elecciones.

Comenzó la etapa final de la Revolución Justicialista. Y los tiene como actores principales.

Mis felicitaciones y agradecimientos eterno por el acompañamiento.

VIVA LA PATRIA

VIVA PERÓN

Guillermo-Moreno

(Una respuesta para preguntas razonables: Mi agencia, BASAT, no tiene como clientes a la lista “Honestidad y Coraje” ni a Guillermo Moreno, ni en forma directa ni a través de terceros. Sí tengo amigos cercanos entre sus candidatos).


Esto también estará en la campaña, Jaime

junio 29, 2017

Me reprocharon cierta liviandad con la mención del “código de vestimenta” del PRO para sus fotos de campaña. Es cierto, fui superficial. También el PRO. Las campañas son superficiales. Pero a veces se mete la vida, y la muerte.

Tomo esto del blog de J. R. Sentís:

Un jubilado de unos 90 años ingresó a la Udai de Anses ubicada en la avenida Independencia entre Avellaneda y San Lorenzo y se pegó un tiro. Una ambulancia llegó rápidamente al lugar y el hombre fue trasladado al Hospital Interzonal General de Agudos, aún con signos vitales.
Según pudo saber 0223, el hombre subió al primer piso de la delegación y cuando estaba bajando comenzó a gritar, sacó el arma y se pegó un tiro en la cabeza, ante la desesperación de la gente que estaba en el lugar y los empleados que no pudieron detenerlo.
La ambulancia llegó rápidamente al lugar y constató que el hombre todavía tenía signos vitales. Fue trasladado de urgencia a la guardia del Higa, desde donde confirmaron que se encuentra en grave estado y está siendo atendido en el shockroom
.


Cara al sol, con mi camisa celeste

junio 29, 2017

candidatos

Empiezo aclarando algo: el título no insinúa, para nada, un vínculo con la Falange en la alegre muchachada macrista. Más, se me ocurre que José Antonio Primo de Rivera se habría orinado en ellos, aunque era un señorito español.

Y jamás sería tan cruel como , que tuiteó con esta simpático foto de candidatos bonaerenses del PRO “Un matrimonio de Nordelta adoptó a tres enanos sin familia”.

No. Sólo me llama la atención ese impulso a uniformarse de algún modo, aún en una tribu tan hedonista y que se piensa sofisticada. Aunque uno está en comunicación política y se da cuenta que es una herramienta útil, cuando no hay una identidad más profunda.

Como sea, y a pesar que estoy con demasiado trabajo, no atiendo al blog, y hay tantas cosas importantes para reflexionar, tengo el impulso irresistible de compartir con ustedes esta noticia que aparece en La Política Online.

“El PRO citó a todos los candidatos para que asistan hasta el viernes, inclusive, de esta semana a la sede del partido en calle Balcarce 412, para que participen de las maratónicas sesiones fotográficas que hoy jueves durarán hasta 10 horas.

Los candidatos no pueden ir vestidos como les parezca, sino que deben respetar el manual del partido.

De acuerdo a las instrucciones, cada candidato debe llevar dos sweaters o “dos partes de arriba” para cambiarse. Estos y las camisas deben tener colores claros: blanco, celeste, o azul.

Están prohibidas las rayas y las marcas grandes. “Cuanto más lisa sea, mejor”, indica el manual. El pantalón y la zapatilla puede ser “normal”.

“Si van a usar campera, que sea una fina, no camperones ni deportivas”, destaca el manual. La incógnita con este último pedido es si se podrán usar las camperas Uniqlo que abundan entre la clase dirigente del macrismo”.

Por una curiosa coincidencia, hoy jueves a las 17:30, en la sede del PJ Capital, San José 181, Guillermo Moreno presenta en un plenario de la militancia a los candidatos de Honestidad y Coraje, una opción de peronismo silvestre para las PASO de Unidad Porteña. Eso sí, Moreno me asegura que no va exigir un código de vestimenta en la reunión.


CFK en Baires: Comienzo de ciclo

junio 27, 2017

Cristina

La candidatura de Cristina Kirchner en Buenos Aires es, sin duda, el hecho político más importante de este año en Argentina -reconocido como tal aún en los medios internacionales. Y marca el comienzo de una etapa, de la que sólo podemos asegurar ahora que será distinta.

Pablo Papini es un analistas joven y lúcido. Y, lo que me resulta más interesante, no mira la realidad con las anteojeras de enfrentamientos previos. Hay algunos de su generación, inteligentes, amigos míos, que están enganchados con las discusiones de 2012 y 2013. (Otros, algo más veteranos, siguen con las de los ´70).

Esta nota suya, en Zoom, me parece un análisis muy inteligente y perceptivo. Mejor que el mío, aunque no sea una vara muy alta. Eso sí, creo que no incluye una parte muy importante de esta nueva (vieja) realidad. Que me dará pie a otro posteo mío. Mientras, lean lo suyo. Vale la pena.

Más importante que su candidatura en sí, es interesantísimo el titiriteo con que Cristina Fernández de Kirchner logró ganar el centro del escenario político bonaerense. La única urna nacionalizable de una elección distrital será la arena en la que se medirán nítidamente la ex presidenta y su sucesor, Mauricio Macri. Distintas cuestiones políticas y la marcha del gobierno nacional desembocaron en este duelo, que, a su vez, transformará a ambas premisas según sus resultados. Pero es indudable que la líder de Unidad Ciudadana concita la mayor atención del resto del elenco dirigencial. Basta, para comprobarlo, con observar a Sergio Massa, cuya jefa de campaña (Graciela Camaño) dijo que esperarían a que CFK moviera para, recién después y en función de ello, definir su armado. O a Florencio Randazzo, quien la noche previa al cierre de listas, y en la intimidad, le dijo a su ex jefa que fue por la suya porque creyó que ella no jugaría y designaría en su lugar a algún delfín, y que en tal caso entendía legítimo discutir en una PASO el sitio de contendiente máximo de Macri.

Que toda la representación partidaria siga girando alrededor del cristinismo cuando puede que por lo menos gran parte de la ciudadanía ya esté más interesada en plebiscitar la gestión del gobierno nacional, puede darle a CFK el carácter distintivo que siempre garpa en campaña.

La dos veces primera mandataria no llegó a esta instancia por causalidad. Necesitó de un acuerdo con el PJ bonaerense como chasis de su esfuerzo proselitista, que puede decirse que arrancó con su discurso en Comodoro Py, cuando reapareció en público tras su cese en Balcarce 50, hace algo más de un año. Ya entonces habló de “frente ciudadano”. Rótulos al margen, se trataba de colocar al deterioro socioeconómico causado por el macrismo como eje crítico del debate, y allí sigue. Los intendentes peronistas de la provincia, la máxima institucionalidad que le quedó al partido tras el sopapo de 2015, se fueron sumando conforme la resiliencia electoral de CFK se revelaba cada vez más sólida. El momento not personal, just business de la política finalmente llegaba.

Las listas (no sólo la de U. C.) expresan eso: todos tienen algo tanto en el orden nacional como en los subnacionales.

CFK necesitaba de ese volumen territorial para complementar su expresión del descontento, y los alcaldes se nutrirán del arrastre que ella presumiblemente conserva para poner a salvo sus concejos deliberantes, al tiempo que sintonizan con un malestar que en sus pueblos pegó como en pocos otros lados del país. Los jefes comunales mojan con la boleta senatorial, pues ellos la solicitaron como pocos. En algún sentido, estructura y novedad, como Martín Rodríguez explica que ha sido siempre el peronismo. Se logró una síntesis posible. No se puede saber si será correcta la lectura hasta que se cuenten los votos, pero, ¿había otro modo de conjugar táctica y estrategia?

También jugó a favor de ella que nadie, desde la asunción de Macri, se dedicó en serio a construir la renovación reclamada, seguramente con algún grado de acierto y justicia. De hecho, así lo manifestó hasta el pintoresco Mario Ishii: “En 2011 fui a la primaria contra Daniel Scioli porque, si no, 250 listas se quedaban sin poder jugar en toda la provincia de Buenos Aires.” Hay allí un ruido que no deja de alarmar incluso desde ese comicio en el que el 54% confundió. El tema es que la demora en encarar su tratamiento, que va más allá del propio Randazzo, hizo que la mayoría del PJ la sintiera ahora inadecuada optando por, una vez más, postergarla, genuinamente o por conveniencia. En cualquier caso, no es culpa de Cristina, no sólo al menos, que nadie acierte en reemplazarla.

El punto de partida desde el que se piensa es el 37% a 32% con que Scioli derrotó a Macri en la primera vuelta 2015 en La Mazorca. Sin acuerdo con el ex ministro de Interior y Transporte, el relato se enfocará obsesivamente en el desempeño oficialista para asegurar lo más posible de aquel acompañamiento al ex motonauta, que es el sufragio peronista duro, empujando al chivilcoyano a pelear ajenidad posiblemente descontenta, para capitalizar esa hipotética fragmentación.

La designación de Jorge Taiana expresa voluntad de fisurar las alianzas ajenas, como así también un premio a un disidente con códigos y que tiene otro tono para decir lo mismo, metamorfosis que la oriunda de Tolosa comenzó a explorar en su acto en el estadio Julio Humberto Grondona. Hay asimismo una confección que muestra novedades, quizás las únicas de esta competencia: paridad de género, juventud, cero reelecciones, reconocimiento al sindicalismo, intervención directa de colectivos agredidos por el macrismo. Si la acusación de los últimos tiempos, atendible, era que CFK le hablaba sólo al Patio de Las Palmeras, ahora le da más micrófono a la gente.

Otro equilibrio. Sin tirar a nadie por la ventana, pero refrescando. Si eso no es autocrítica, ¿qué sí lo sería?

Por último, y natural en una estratega como la ex esposa de Néstor Kirchner, piensa en el Congreso que podría llegar a integrar. Interpreta que el daño CEOcrático se ha servido sobre una mesa de acuerdos de gobernabilidad con el justicialismo que gestiona. Varios mandatarios provinciales ya le han advertido a Olivos que se avecinan tiempos de renegociación de aquellos pactos. Cristina diseñó una tropa que no se sienta compelida a convenir. Se imagina sentada a esa mesa como representante bonaerense, pues al no tener la oposición gobernador allí, como su senadora podría ser quien mejor armonice al scrum de intendentes cuyas vecindades –se reitera– sufren esa regresión. Con el objetivo de, por lo menos, endurecer los términos de los futuros contratos. Siendo que Casa Rosada, encima, anuncia la profundización del proyecto en caso de vencer.

No romperá el bloque FpV-PJ que todavía comanda Miguel Ángel Pichetto (incluso con consenso camporista), pero buscará alterar la relación de fuerzas a su interior. No casualmente el senador rionegrino fue uno de quienes más fuerte le pegó a la arquitectura Unidad Ciudadana. Pero cuidado: sus servicios a Macri ya fueron amonestados como excesivos también por los gobernadores de quienes se decía delegado. Algunos de ellos posiblemente saluden la postulación de CFK con foto en los próximos días. No le faltaría robustez, en ese marco, a la fracción Instituto Patria.

Resta ver si alcanza, pero no debería extrañar que prime en la carrera quien más ha sudado por ello.


El Príncipe Oscuro, la C.I.A. e Irán

junio 26, 2017

oscuro

Los cierres de lista, de todos los partidos, refuerzan el prejuicio: la Argentina es un país surrealista. Hay algo de cierto, claro, como en muchos prejuicios, pero se origina -sobre todo- en que no se conoce bien el resto del mundo. Como pasa con muchos prejuicios.

Para surrealista, les acerco una noticia de hoy del diario El País, de España (La Nación da una versión mucho más corta y tímida). Los que dominan inglés, pueden comprobar que no se trata de la imaginación céltica: está en el New York Times, en Al Jazeera, y en (¡sorpresa!) el Tehran Times. Al final agrego una reflexión.

“La CIA entrega al ‘Príncipe Oscuro’ el mando de sus operaciones encubiertas en Irán

Es el hombre sin rostro. No se conoce una foto suya ni tampoco su edad. Se sabe que siempre viste de negro, es musulmán y encadena un cigarrillo tras otro. El legendario agente Michael D’Andrea, más conocido en los servicios de inteligencia como El Príncipe Oscuro, es el nuevo centinela de la CIA en Irán. Duro entre los duros, su nombramiento como jefe de operaciones de la agencia en el   país de los ayatolás supone un triunfo de los halcones de la Casa Blanca y presagia una próxima escalada de tensión. En su historial, figuran los despiadados interrogatorios del 11-S, la supervisión de la caza de Osama Bin Laden y el letal desarrollo de la guerra con drones. Pocos agentes de la CIA son más odiados entre los islamistas.

Irán y Estados Unidos viven días perplejos. El presidente Donald Trump nunca ha dejado de fustigar a Teherán. Antes de entrar en la Casa Blanca lo consideró como un financiador del terrorismo internacional y calificó el acuerdo nuclear cerrado en 2015 con Barack Obama como el “peor de la historia”. Una vez en el poder, sorprendió al mundo respetando el pacto, pero mantuvo su inveterada afición a agitar el polvorín.

A Irán le dedica siempre que puede sus peores exabruptos. Incluso cuando hay sangre por medio. Así ocurrió el 7 de junio, el día en que las bombas del ISIS sembraron el pánico en Teherán. Ante los 13 muertos y 43 heridos, la Casa Blanca sentenció: “Los Estados que patrocinan el terrorismo se arriesgan a convertirse en víctimas del mal que promueven”.

La puñalada mostraba los vientos que corren en Washington, donde los halcones anti-iraníes son cada vez más poderosos. Liderados por el consejero de Seguridad Nacional, Herbert R. McMaster, y el director de la CIA, Mike Pompeo, este sector ha aceptado prolongar la vida del pacto nuclear, pero ha desplegado las alas ahí donde ha podido.

En términos internos el signo más evidente ha sido entronizar a El Príncipe Oscuro. Un símbolo de la América más salvaje. Siempre en la sombra, su trayectoria en la CIA es conocida por los relatos de ex agentes y directivos a la prensa. “Se trata de uno de los mejores oficiales de su generación”, ha dicho un alto cargo a The New York Times.

En 1979 se enroló en la CIA, recibió entrenamiento en Virginia y sus primeras misiones tuvieron como destino la convulsa África de los años ochenta. Dotado de una inagotable capacidad de trabajo e implacable en el cumplimiento de las órdenes, fue ascendiendo hasta ocupar la jefatura de Bagdad en tiempos de guerra. En sus recorridos por Oriente, se casó con una musulmana y se convirtió al islam. No es practicante, pero quienes le han tratado aseguran que posee un altísimo conocimiento del mundo islámico hasta el punto de que entre los suyos le llaman Ayatolá Mike.

El primer momento estelar le llegó, ya curtido, tras los atentados del 11-S. Su participación en las torturas e interrogatorios que jalonaron la respuesta estadounidense al horror terrorista abrieron la puerta a innumerables arrestos. En los calabozos del miedo, el Príncipe Oscuro forjó su leyenda. Sus éxitos en aquellos días convulsos le auparon en 2006 hasta la dirección del Centro de Contraterrorismo de la CIA. Desde ahí se volvió un látigo universal.

En febrero de 2008, coordinó con el Mossad el golpe que acabó en Damasco con uno de los más perseguidos y temibles señores de la guerra, el jefe de inteligencia de Hezbolá, Imad Mugniya, apodado El Hombre Invisible. Una bomba en su coche hizo saltar por los aires al supuesto cerebro, entre otros, del ataque en 1983 al cuartel de los marines y la Embajada de EEUU en Beirut (350 muertos), de los atentados a la Embajada de Israel y al Centro Judío en Buenos Aires (115 fallecidos) y de la tortura y ejecución del jefe de la agencia en Líbano.

Un éxito en términos de la CIA que pronto quedaría empañado por uno de sus mayores fracasos. En 2009, como recuerda el libro Cadena de crímenes, del reportero británico Andrew Cockburn, creyó haber descubierto la vía para liquidar a Osama Bin Laden. Un médico jordano le había prometido a la agencia acceso al líder de Al Qaeda, y él, obnubilado, le dejó entrar en el cuartel de Khost (Afganistán). Una vez dentro, el supuesto confidente saltó por los aires y se llevó consigo a siete agentes.

La terrible imprudencia no afectó a su carrera. Por el contrario, en esa misma época el Príncipe Oscuro demostró que los métodos tradicionales se le quedaban cortos y ganó nuevas cuotas de poder. En sus manos, el programa de drones despegó como nunca antes. De tres ataques al año en Paquistán se pasaron a 117. No importó mucho el reguero de sangre inocente que dejó tras de sí esta escalada ni los errores cometidos, incluyendo la muerte de cautivos occidentales. D’Andrea, aunque dejó en 2015 el Centro de Contrainteligencia, siguió su carrera e incluso fue inmortalizado en la película La noche más oscura(Zero Dark Thirty) como El Lobo, el jefe de a CIA que coordinó la caza a Bin Laden.

Ahora ha vuelto al primer plano. Irán es el nudo de todos los conflictos de Oriente Medio y nadie duda de que su elección para dirigir la operaciones de la CIA marca una nueva era. Su sombra se hará notar en Teherán. Por algo, a Michael D’Andrea también se le conoce como El Enterrador”.

Es natural que uno se pregunte cómo tiene tanta repercusión en los medios -¡si lo envidiarán los políticos!- este muchacho Mike. Su profesión -la 2° más antigua, dicen- solía ser discreta. Ésta es la historia:

“La identidad de los encargados de operaciones encubiertas es uno de los secretos mejor guardados de la CIA. Su revelación no sólo pone en peligro a los afectados sino que da pistas estratégicas a los servicios de contrainteligencia extranjeros. Por estos motivos, los medios evitan la publicación de los nombres, excepto cuando hay causas penales graves abiertas. Esa tradición la rompió en 2015 el diario The New York Times con Michael D’Andrea.

Para revelar su identidad, el diario neoyorquino se amparó en un caso polémico. Las operaciones con drones, en aquel momento cada vez más intensas, estaban segando la vida de cientos de inocentes, y en el Valle de Shawal, en Paquistán, uno de estos ataques teledirigidos acababa de eliminar en una guarida de Al Qaeda a dos cautivos occidentales: el estadounidense Warren Weinstein y el italiano Giovanni Lo Porto.

La muerte de estos trabajadores sociales fue un claro error de cálculo de la CIA y el periódico tomó la decisión de hacer público el nombre de quien en aquel momento ocupaba la jefatura del Centro de Contraterrorismo, Michael D’Andrea, más conocido como El Príncipe Oscuro o Ayatolá Mike. Él había dado la orden y, por tanto, él debía responder de sus actos.

Tanto la revelación como el razonamiento fueron acogidos con críticas en la Administración de Barack Obama y no fue secundada por algunos medios. Al conocerse, estas semanas el nuevo destino del agente, su identidad volvió a salir a la palestra. Y también la polémica. “Simplemente no hay excusa al exponer los nombres de quienes participan en operaciones encubiertas. Son personas que arriesgan su vida por nuestra nación y cuyo anonimato es tan crítico para nuestra seguridad como el chaleco antibalas para un soldado de infantería”, escribió el analista conservador Marc Thiessen. Pese a las quejas, The New York Times se mantuvo firme en su argumento”.

Mi reflexión: Lo que me llama la atención en esto no es el personaje. Parece salido de un guión, pero eso no es extraño. Hay muchos casos -también en el mundo de las operaciones encubiertas- en que la realidad y la ficción se alimentan entre sí. Y a veces hay en estos manipuladores de secretos, una tendencia reprimida a la publicidad que aflora después de décadas. Lo vimos aquí con el conocido “Stiuso”.

No. Lo curioso es que el nombramiento se anuncie tan abiertamente. Casi parece una gacetilla. Había un cuento escrito a fines de los ´50 de Poul Anderson, mi autor favorito de la ciencia ficción clásica, “A man to my wounding” o “State of Assassination”. Ahí preveía un mundo en que las naciones, a las que el poder destructivo de las armas nucleares les impedía la guerra abierta entre las Grandes Potencias, recurrían al asesinato y al terrorismo en su lugar…

Algo de eso estamos viendo. También se ha dicho que el terrorismo es la “bomba atómica de los pobres”. En Argentina, donde los servicios de inteligencia han servido, y no muy bien, para la política interna y el reparto de sobres, deberíamos prestar atención (las transferencias de jugadores de fútbol no son una experiencia muy útil para esto). Y los gobiernos harían bien en recordar la afirmación de Aldous Huxley que volví a citar hace poco “La seguridad de un Estado está en relación inversa al tamaño de sus fuerzas de seguridad”.


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