Políticos, militantes y el cierre de listas

junio 23, 2017

encuentro de formosa

Ayer los muchachos de la Radio MAK me hicieron un reportaje (son unos inconscientes), y eso me hizo repasar, y tratar de sintetizar -lo que nunca me resulta fácil- algunas de mis ideas. Se las tiro, en formato corto, y quedan para discusiones largas.

La frase -repetida en la cadena nacional de opinadores privados- “Cristina Kirchner ha dejado de lado al peronismo“, es una insigne pavada. La distribución geográfica de su probable voto en la provincia de Buenos Aires -lo confirman todas las encuestas- es la del “voto duro” peronista, según todas las elecciones anteriores.

La militancia que ella convoca en Buenos Aires -los militantes son una porción muy pequeña de los votantes, en todos los partidos de masas, no lo perdamos de vista- es en su inmensa mayoría la militancia peronista de siempre. Alcanza con dar un vistazo a los asistentes a su acto del martes en Sarandí para tenerlo claro.

Se puede detectar, sí, una diferencia estadística entre la militancia peronista bonaerense que CFK convoca y la que no convoca. En promedio, la primera es bastante más joven.

La decisión de prescindir del Partido Justicialista provincial fastidia (nos fastidia) a los que creemos que “la organización vence al tiempo”. Pero el costo en votos de esa decisión -que es la misma que se tomó en la misma provincia en 2005: Cristina Kirchner con el FpV enfrentó a Chiche Duhalde con el PJ y ganó lejos- es menor. Y se desvanece a medida que se acercan las elecciones. Las motivaciones para el voto son otras, y más fuertes.

Y “prescindir del PJ” es, en la práctica, poco más que una ficción legal. La Junta Electoral del Frente Unidad Ciudadana trabaja, recibe a los apoderados y controla los avales en… Matheu 130, 1° piso, C.A.B.A., la sede del PJ nacional presidido por José Luis Gioja.

Y la Junta Electoral del Frente Justicialista, impulsado por Randazzo, hace lo mismo en Alsina 485, 10° piso, C.A.B.A., la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (Lorenzo sentiría algo de nostalgia, pero no estoy seguro que aprobaría la decisión de Caló. Él siempre fue verticalista). De cualquier modo, compañeros progres, van a tener que seguir aguantándonos. O sumarse al FIT. No hay otras opciones a la izquierda.

Ahora, el cierre de listas y sus actores. De lo que pasa en el peronismo, pueden leer en los medios (los blogs del palo están un poco tímidos en este tema) crónicas de esas estimulantes y sórdidas peleas. Ésta, acerca de la de Capital, por ejemplo. O esta otra sobre la provincia de Buenos Aires. Con menos publicidad, lo mismo está pasando en todas las fuerzas políticas, en todas las provincias.

El periodismo -bueno, sus cuadros también vienen de la pequeña burguesía- toma un tono moralizante “La unidad que pide Cristina se deshilacha en las peleas de pago chico“, por ejemplo. Pavadas. CFK tiene unos 30 años de experiencia en cierre de listas, y no creo que se le ocurra pedir, en serio, unidad cuando de repartir los cargos se trata.

El punto es que “los cargos” son algo más que estímulo para el ego, ingresos, y algunos privilegios. Son una posibilidad -en la gran mayoría muy menor, pero la que hay- para hacer, aportar algo. Convertir en realidad un poco de lo que se habla. Por lo menos, las asesorías y contratos permiten dedicarse a la política, es decir, a convencer y organizar.

Entonces, el/la militante enfrenta una opción existencial, dirían en Filo. O permanece como un aplaudidor más, o comentarista en las redes sociales (esta variante es más cómoda que concurrir a los actos) o se mete en el barro de la política para tratar de conseguir un cargo, para él o para otro. Para luchar por el poder, porque “los cargos” son -en la inmensa mayoría de los casos; hay excepciones- la forma de hacerlo.

“El barro” de la política es bastante limpio, en el fondo. Porque su esencia consiste en convencer a los que no se meten en la política, la gran mayoría, a que lo voten a él o a los suyos. Un poco más espeso se hace cuando hay que convencer a los que están por arriba de uno, como sucede en las estructuras. Pero es igualmente necesario, porque sin estructuras no hay política, ni sociedad humana.

Entonces, buena suerte, compañeros, especialmente de aquí a las 23:59 de mañana.


Argentina Nuclear, 2017 – LXIV: El agua que pesa

junio 22, 2017

En este capítulo, les advierto, Daniel Arias sigue analizando la figura, clave, de Castro Madero. Y además se enterarán -los que no son ingenieros nucleares- mucho más de lo que nunca quisieron saber sobre la producción de agua pesada. Eso sí, puede interesarles que Argentina es el mayor y más económico productor mundial de esta esotérica variedad de agua. También podrán acceder, cliqueando, a un fascículo de unas 40 páginas sobre la enseñanza de la ingeniería.

  1. Castro Madero, juicio por agua (pesada).

planta de agua pesada

Uno de los traumas profundos de la CNEA. Ni fotos quedaron de esta planta experimental de agua pesada cuando se fue Castro Madero. Era 100% nuestra, ergo: libre de salvaguardias. Por eso el Club de Londres la hizo desguazar vía su presidente riojano favorito en 1994.

Para testear el oro, metal llamado “noble” por su resistencia a la oxidación y la corrosión, se solía usar una mezcla fumante y amarillenta de ácidos nítrico y clorhídrico llamada “agua regia” por los químicos. Para testear a Castro Madero, voy a pasarlo por la prueba del D20, sustancia transparente y algo azulada llamada “agua pesada” por los físicos y químicos nucleares.

El agua pesada está presente en la naturaleza. En lugar de un átomo de oxígeno con dos de hidrógeno, viene con dos de deuterio, un isótopo del hidrógeno que trae –como regalo- un neutrón en el núcleo. El vaso de agua natural con que te vas a bajar la aspirina que seguramente necesitarás cuando termines este capítulo tiene al menos 175 partes por millón de agua pesada.

Elevar esa ínfima proporción para obtener un litro de agua pesada de un 99,75% de pureza requiere descartar al menos 50.000 litros de agua natural “empobrecida”, ponele a 145 partes por millón. Es un proceso de enriquecimiento, es decir de separar cosas casi idénticas para la química, y como tal, puede hacerse de varios modos. Son casi todos secretos en los detalles, y tienen una complejidad tecnológica alucinante. Aquí desculamos uno aprendiendo desde cero, el canadiense del ácido sulfhídrico-agua, lo que nos permitió comprar, cuando ya lo dominábamos de taquito, otro más eficiente, el del amoníaco-agua. Pero el asunto creó una dispepsia que te la cuento en el Club de Londres. Más tarde explico qué es este club, pero entre tanto pido se acepte una definición utilitaria: ha vivido jodiéndonos. Y viceversa.

Y vuelvo a Castro Madero. El agua pesada es un material estratégico. Es lo único que puede aumentar hasta 70 veces la reactividad nuclear de un combustible tan desmarrido como el uranio natural, que tiene apenas el 0,73% del isótopo físil y reactivo, el 235. Ese neutrón extra del deuterio es casi lo único que logra hacer que el uranio natural, tan anoréxico en fisiones, logre ponerse crítico e iniciar reacción en cadena.

Los reactores nucleares plutonígenos de los países pobres, ponele los iraníes hasta hace poco, o los norcoreanos hoy, no suelen contar con uranio enriquecido, que es el producto de otro proceso de enriquecimiento aún más dificultoso. Por eso, cada litro de agua pesada que se vende por derecha en el mundo está salvaguardado (es decir, viene con inspector del OIEA al lado del frasco). Hay promos: si comprás los domingos, viene con dos inspectores. Hoy somos los mayores proveedores mundiales, y los más baratos, paso el chivo por si alguien necesita.

Pero si querés un “Grosso Programa de 5 Centrales de 600 MW”, el GP5x600 de Castro Madero, y construirlas vos sin siquiera un tornillo canadiense en 20 años, necesitás una planta propia que fabrique al menos 80 toneladas años. Y es que cada reactor de 600 MW de uranio natural y tubos de presión, como los querían Jorge Sábato y el mentado contralmirante don CCM, usa entre 460 y 592 toneladas de agua pesada, según el modelo.

Sí, adivinaste, el Club de Londres está contra los reactores plutonígenos (ajenos), pero también contra los programas nucleoeléctricos independientes. A ver si todavía, además de perder un comprador, no les salís competidor y entrás a vender centrales por el ancho mundo, no lo quiera Dios. Los del Club garantizan que nadie te vaya a vender una planta de agua pesada, y tampoco la tecnología, y ni siquiera bombas o componentes que puedan usarse en una planta de agua pesada. Y la de componentes es una lista de centenares de ítems.

Los hidroquímicos José García Bourg y Aníbal “El Petiso” Núñez, gestores de los dos proyectos de agua pesada de la CNEA, me resumieron bien “el problema Castro Madero” en 1988: “Su plan era demasiado grande, pero ojo: mirá que dejó ladrillos, ¿eh?”.

Cuando esto te lo dicen en la plataforma superior de una de las cuatro inmensas torres de acero de la Planta Modelo Experimental de Agua Pesada (PMEAP), tan alta que la temperatura ahí arriba era 4 o 5 grados inferior a la del suelo, el viento nos despeinaba con ferocidad y la cúpula de Atucha I la veías como desde un avión, el mensaje llega a destino. Hoy García Bourg y el Petiso Núñez ya no están… y tampoco la PMEAP. Ya llego a eso.

La PMEAP se construyó a contrapelo de las presiones de los EEUU, de Inglaterra, de Francia, de la URSS, de China y sigue el resto del Club de Londres. ¡Y estoy hablando de una instalación experimental, que a lo sumo daba 20 toneladas/año! Sí, claro, llegó Castro Madero y el proyecto de agua pesada pasó de U$ 50.000/año a 1 palo verde redondo. Para empezar, porque después llovió más plata. Y cuando en el Club de Londres se avivaron de que íbamos por 4 plantas más como la PMEAP, empezaron a llovernos ofertas de plantas mejores y mayores, todas con financiación, con tal de que no siguiéramos multiplicando y mejorando las nuestras. Eso sí, todas las ofrecidas, bajo salvaguardias.

En una segunda ocasión, y siempre hablando de Castro Madero, el Petiso Núñez añadió otra perlita: “No es que el plan nuclear del tipo fuera desmesurado, como baten todos. Es que todos estos ultraliberales hijos de puta han venido achicando el país. Si Castro Madero incurrió en algún error, fue no darse cuenta de eso”. Dicho por un peroncho duro y puro sobre un gorila natural, de los que se trepan solos a los árboles.

El Dr. Alberto Enrique Cassano, del INTEC, un instituto de química industrial del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral (su nombre lleva el Parque Tecnológico Litoral), a cargo de los cálculos de diseño de la vertiginosa PMEAP, añade esta joyita:

En 1980 tuve el incidente más serio de los más de cincuenta y dos años de actividad que llevo en mi profesión. Dos médicos nacionalistas, militaristas, Investigadores Superiores del CONICET, me denunciaron por escrito, ante el General Videla.

“La acusación era la de ser un Montonero disfrazado porque tomaba en el INTEC (a) profesores que habían sido expulsados de la Universidad; porque ayudaba a salir del país a personas ‘indeseables’ para poder hacer doctorados afuera (eran aquellos que no lograba que ingresaran al INTEC pensando que luego retornarían) y porque estaba ´sovietizando’ (sic) el INTEC y el CERIDE (porque cada uno de ellos tenía Consejos Asesores que en los hechos actuaban como directivos). Curiosamente, el Consejo Asesor del CERIDE estaba formado por los Directores de Institutos y de Programas. El del INTEC con un formato donde la gran mayoría eran investigadores.

“La denuncia fue girada por el Presidente de la Nación al Secretario de Ciencia y Tecnología, el Dr. F. García Marcos, quien me citó de inmediato por Télex. Cuando concurrí (lo conocía por las gestiones relacionadas con el crédito del BID) me mostró la carta y me dijo sólo tres cosas: ‘¿Qué me puede decir de esto?, ‘A usted me voy a ver obligado a echarlo’ y ‘¿Tiene su pasaporte al día?’

“Luego del dialogo, mi respuesta fue: ‘Si tiene tiempo, consulte primero con el Vicealmirante (sic) Castro Madero y después volvemos a hablar’; cosa que aceptó.

“Una semana después, me volvió a llamar y me dijo: ‘Olvídese del tema, está todo aclarado’.

“Yo no lo puedo asegurar, pero por los términos de la denuncia que pude leer en todo su contenido, seguramente Castro Madero me evitó unos posibles años de cárcel y, por qué no, tal vez me salvó la vida. También me sirvió para reflexionar. ¿Qué pasaba si una persona no tenía la fortuna de que alguien con influencia lo defendiera?”

Los que quieran el texto completo de Cassano, está bajo el título un poco hipnótico de “Logros y errores en la educación del ingeniero”, bajo el cual palpita una narración deliciosa por su mezcla de anécdotas, chistes, ingeniería, espionaje, rigor científico y político, amén de triunfos y tragedias nacionales. Fue publicada por la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 2015.

Para más datos, fue la presión del Club de Londres, que ahora definiré como un cónclave dentro del OIEA pero sin estructura orgánica, formado por países armados hasta los dientes pero dedicados a la “antiproliferación nuclear” (ajena), la que en 1994 forzó a Cassano al desguace de la PMEAP a través de su presidente favorito, el doctor Carlos Saúl Menem. Cuyo presidente favorito de la CNEA era a su vez Manuel Mondino, tan injustamente olvidado.

A diferencia de la PIAP de Arroyito, comprada llave en mano a Sulzer Brothers, más suiza y salvaguardada que un banco de Ginebra, la altísima instalación experimental que se alzaba junto a las Atuchas era tecnología 100% nacional y libre de pegoteos legales. Era un ejemplo de Sabatismo explícito en dos cosas:

  • La construyeron tipos que empezaron sin saber nada del tema y aprendieron sobre la marcha,
  • Estaba hecha de materiales especiales. No quieras ver las cosas que hay que hacerle al acero para que soporte la corrosión del ácido sulfhídrico a altas presiones y temperaturas.

Si Sulzer nos vendió la que hoy sigue siendo la mayor planta de agua pesada del mundo, con capacidad para 200 toneladas/año, ubicada en Arroyito, arrabal de Neuquén City, fue para que no la replicáramos.

Daba changüí para fabricar 20 toneladas de agua pesada/año y usarla en lo que se nos cantara, por ejemplo mejorar su eficiencia. Y después competir con Sulzer y los canucks, y venderle la tecnología (bajo salvaguardias, no somos suicidas) a clientes tranquilos, ni Kim-Jong-un ni los mullahs iraníes. Y si no la tecnología, el producto. El mercado mundial vale hoy U$ 35 millones/año, y los principales compradores son EEUU, Francia, Suiza (¡!), Alemania, el RU, China, Japón…

Pero que uno pueda tomar esas decisiones al Club de Londres le cae fatal, y los tipos saben esperar a que llegue un vendepatria al sillón presidencial.

Aquí siempre ocurre.


Un país que no emerge, o el índice EBDA

junio 22, 2017

barco-hundido

Es probable que los lectores de este blog, gente informada y con tiempo para navegar Internet, estén enterados que Morgan Stanley Capital International (MSCI) decidió postergar hasta 2018 la posible evaluación de Argentina como “mercado emergente”. A ver si nos saca de la categoría de “mercado de frontera”. La que tenemos desde mayo de 2009, cuando el gobierno de Cristina Kirchner empezó a poner restricciones a la entrada y salida de capitales especulativos. Eso es un “no no” en el Atlántico Norte y sus satélites.

Ser clasificada como “mercado emergente” significaría, en concreto, para Argentina que los que esperaban ansiosamente fondos frescos, por ejemplo, el gobierno de Macri, YPF, Edenor, AgroMetal, Pampa Energía, Transportadora de Gas del Norte, Banco de Galicia, … podrían conseguirlos en condiciones más favorables. No va a pasar.

Para los que no están en el tema: el índice MSCI es uno que toman en cuenta los fondos de inversión y los bancos internacionales para evaluar el riesgo del deudor. Puede decirse que funciona como un “datero” global. No garantiza que no habrá problemas para cobrar (y que finalmente el negocio lo haga Paul Singer), pero sí que los gerentes de bancos y fondos puedan justificarse antes sus accionistas: “Pero Morgan Stanley les había subido la categoría…”.

Tampoco debe ser nuevo para ustedes que, frente a la mala noticia, las acciones argentinas (el índice Merval) se hundieron hasta un 8,3%, y el dólar -ese puerto seguro para argentinos nerviosos- pegó un pequeño salto. Y los valores locales en Wall Street se desplomaron hasta un 8,7%. El asunto tuvo, naturalmente, repercusión en medios y blogs.

Nada sorprendente. El mercado financiero global es, en esencia, un gigantesco casino, y el factor fundamental son las expectativas. Muchos “inversores” (especuladores) habían creído que era inminente la suba de categoría, y apostaron (espero que no los lectores del blog de Abel, en particular de este reciente posteo). Cuando no se dió, …

Lo que me parece digno de destacar y quiero compartir con ustedes es la reacción de notorios economistas locales, vinculados a distintos intereses y proyectos. Sería el índice EBDA (el blog de Abel). Por suerte las redes sociales, en este caso Twitter, permiten sintetizarlas muy bien.

En primer término, está el inefable José Luis Espert, la voz de los enragés. Sería algo así como la Lilita Carrió economista.

 

Gradualismo para corregir desequilibrios? Entonces gradualismo para recibir inversiones, para crecer y para volver a ser emergentes

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El analista de mercado Germán Fermo, habitualmente más frío, fue igualmente duro

MSCI nos dice “los incorporaremos gradualmente a emergentes”. Nada es gratis, si hacemos la plancha fiscalmente, de afuera, nos planchan

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Pero fue Carlos Rodríguez, ex Secretario de Política Económica en los tiempos de Menem, director del Doctorado en Economía en UCEMA el más severo, y preciso en sus recomendaciones

Esto se debe al papelón del 2117 y el fracaso de las LEBACS. A ver si Macri se aviva (dificil despues de 17 meses). Cambiá al Newman y Barba.

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En cambio, Agustín D’Attellis, economista y kirchnerista, fue más irónico, y también más adentrado en la coyuntura presente.

A los botes!!!!! Tenían descontada la decisión de morgan stanley…

Con razón el compañero Caputo cerró 8% a 100 años. Sabía que esa tasa es un piso. 😬😬

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Mi reflexión: el “experimento” económico de Macri, como lo denomina Guillermo Moreno, está haciendo agua. Y no sólo lo perciben los perjudicados; también, los sectores hasta ahora beneficiados.
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Pero los argentinos debemos tener claro que hay quienes impulsan una “salida” ortodoxamente neoliberal, frente a una derrota del gobierno en las elecciones o a un descontrol de las variables quizás anterior. En mi opinión, no es viable, y sólo profundizaría la catástrofe, con un gran costo humano. Un 2001, otra vez. Los que no queremos eso, debemos preparar cuidadosamente un proyecto alternativo.

Durán Barba y Clarín no mienten, siempre

junio 21, 2017

J D B

Como análisis es muy superficial, y como pronóstico es demasiado prudente. Pero a pesar de eso, estos comentarios son interesantes. Y siento un impulso irresistible de compartir con ustedes lo que dijo J. D. B. en TN, y que aparecerá mañana en Clarín:

El consultor político ecuatoriano Jaime Durán Barba opinó esta noche que la ex presidenta Cristina Fernández tiene un “techo del 40% y un piso del 25%” en la Provincia de Buenos Aires, de cara a las elecciones legislativas.

No creo que Cristina saque menos del 25% de ninguna manera, pero tiene un techo del 40%. Ni va a bajar de una base ni va a perforar un techo en principio, aunque todo puede pasar después”, sostuvo Durán Barba en declaraciones a A Dos Voces (Todo Noticias).

El asesor de Macri siguió: “Ella representa una revancha social, la bronca de mucha gente que se siente marginada y quiere hacer algo en contra de los ricos. No se trata de que ‘te paguen con un choripán’. Ellos creen en cosas”.

El consultor sostuvo que CFK “es una persona que tiene adhesiones fanáticas, personas que están con ella se diga lo que se diga y también los que están en contra de ella, se diga lo que se diga”.

Concluyó sobre los pronósticos electorales: “El techo de ella está cerca del 40% en provincia de Buenos Aires, es lo máximo que puede sacar, que no es lo que va a sacar. En el piso estará en un 25%, 22% por mal que le vaya, pero menos no”.

Respecto al formato del acto de Cristina en Arsenal, dijo: “Muy novedoso y creativo. Cristina se reinventa permanentemente y eso es muy meritorio. Me sorprendió. Una escena diversa que la que ella solía protagonizar, sin todo el aparato detrás. Ese es el estilo de la política moderna”.

Aunque aclaró: “Estuvo muy bien la forma pero no corresponde al fondo”.

Uno tiene la idea que los asesores de los dirigentes no deben ser vistos ni escuchados en público, pero no por eso dejo de reconocer el trabajo de don Jaime. Lograr que un poco más de la mitad de los argentinos votasen para Presidente a Mauricio Macri! Tuvo mucha ayuda, por cierto. Pero cumplió en forma  brillante un papel insustituible: el del consultor externo.

Eso sí, me veo obligado a decirle que -sea como sea en Ecuador- los argentinos somos tradicionalistas. “La carmela” en los hombres… no nos ayuda a tomarlos en serio.


Cristina y el futuro

junio 20, 2017

cfk

Después del acto de hoy en el estadio de Arsenal, siento, como pocas otras veces, que me debo registrar mi impresión inmediata. Que es distinta y tal vez más profunda que el análisis reflexivo. Porque me pregunto si lo que estuve analizando es lo que realmente importa.

Hasta ahora enfoqué toda la larga puja de estos meses en el marco de las elecciones legislativas de octubre. Las 24 elecciones, en este país federal en lo político. No porque fueran muy importantes en sí mismas, sino porque es la ocasión -la única ocasión este año- de influir en algo desde la política en las relaciones de poder en nuestro país. Por supuesto, siguen siendo importantes. Y el acto fue un hito ciave en la campaña electoral de la provincia de Buenos Aires.

Pero lo que Cristina Fernández (así la nombraron en varias oportunidades en el escenario) hizo hoy fue (re)lanzar un liderazgo. Nacional, por supuesto, no sólo bonaerense. Y esto trasciende el marco electoral, por más que la dura lógica del peronismo exige ganar para revalidar títulos.

Me dirán que no es nada nuevo. Y no, no lo es. El compromiso emocional de millones de argentinos con ella es un dato, y en estos días lo reconocen, con rabia, aún los periodistas militantes del oficialismo. Tal vez me impactó en especial porque ayer mismo, en un posteo, recordaba que los que habían votado a CFK siempre lo habían hecho con una boleta oficialista (de su provincia, del país).

Y en conversaciones privadas con mis amigos de la fauna política les recordaba que ella había hecho política desde hace muchos años, en su provincia, y luego en Argentina, siempre como la mujer del Jefe o la Jefa. Creo que percibió esto, y en este acto, introdujo en su estilo de comunicación, modificaciones deliberadas. Lo hizo más horizontal. Pero eso lo comentarán los analistas, y yo mismo, en otros posteos.

Lo fundamental no son los estilos, sin embargo. Sino que el pueblo peronista de vez en cuando se enamora de sus líderes. Es la herencia, y tal vez la nostalgia, de esa relación que los de ese tiempo tenían con Perón y Evita (Y hace 100 años pasaba eso con Yrigoyen…) No ocurre con todos, por cierto. Y a veces la historia termina mal (como sucedió con Carlos Menem). Pero es un Hecho de la política, que la trasciende.

Lo que siento entonces es que en Sarandí se refirmó una relación de amor entre Cristina y sus seguidores. Que son la decisiva mayoría del peronismo bonaerense. Como se relacionará esto con el resto del peronismo -donde no hay otro liderazgo comparable-, con el resto de los argentinos, lo sabremos muy pronto. El que viva algunos meses, lo verá.

 


No hay que marchar a octubre mirando al 2015

junio 20, 2017

bruja-con-bola-de-cristal

A horas que comience el acto de campaña de Cristina Kirchner en el estadio Arsenal de Sarandí, se me ocurrió volver a leer la nota en que este domingo Raúl Kollman, como acostumbra, reúne los pronósticos de los encuestadores más conocidos.

La recomiendo. Son las opiniones de hombres inteligentes, que manejan las herramientas de su profesión. Y hay bastante diversidad para que la de alguno coincida con las de los lectores más apasionados 🙂 .

En serio: todos los pronósticos son falibles. Es imposible tomar en cuenta cada factor que puede llegar a ser decisivo. Por eso la política es fascinante. Pero las encuestas, y los encuestadores serios, nos permiten apreciar mejor lo que pasa ahora, y prepararnos mejor para enfrentar lo que viene.

Igual, había algo que me hacía ruido. Y lo encontré. Me quedé pensando si estos distinguidos profesionales, algunos de los cuales son amigos míos, no están ayudando a que los políticos cometan el error clásico de los generales: prepararse para la próxima guerra como si fuera la anterior.

Es que los sondeos de opinión, si están bien hechos, nos dicen como reacciona una muestra de los ciudadanos frente a los protagonistas en el escenario político. Pero no ponen énfasis -eso tiene que hacerlo uno- en cómo ha cambiado la realidad de ese personaje al cambiar el escenario.

Para dar un ejemplo evidente: Cualquiera que haya seguido la consistente y continua campaña durante ya cerca de un año de Cristina Kirchner en las redes sociales, medio omnipresente si los hay, encuentra un poco patética la intriga periodística sobre si iba a ser o no candidata ¿Qué pensaban que estaba haciendo, subir fotos de familia?

Ahora, la centralidad de su figura es obvia e inevitable. Presidente por dos períodos, en primerísima línea del poder por 12 años, con una fuerte personalidad. Y su campaña estaba, está, basada en ese hecho. Pero los que los que la hacen, los que la analizan y tratan de medir los resultados ¿tienen suficientemente en cuenta que su lugar en el escenario es diferente, y en algún sentido opuesto, al de sus campañas en 2005 (Buenos Aires), 2007 y 2011?

En esas ocasiones tenía el voto oficialista, que en el peronismo es un componente importante cuando tiene el gobierno, o pregunten a cualquiera de nuestros intendentes y gobernadores. Es natural: al peronismo lo vota, mayoritariamente, la franja más pobre, y ellos saben que las soluciones que necesitan sólo puede darlas un gobierno… si lo hace.

Ahora, es exactamente a la inversa. Cristina debe sumar los votos de los que están furiosos con este gobierno (son muchos). Ella lo entiende, y por eso no pivota en la identidad partidaria – sólo una minoría direcciona su voto por ese factor. Sin abandonarla (es imposible; el peronismo tiene una identidad poderosa, y la verán en los asistentes al acto de hoy, aunque no llevaran pancartas) trata de convocar desde el lugar de Oposición. ¿Lo entienden los analistas que todavía se preguntan por la división del voto “peronista” entre CFK, FR y SM?

De paso, este enfoque ayuda a entender mejor el papel de Scioli. Su candidatura en el 2015, y el apoyo que mostraban las encuestas -era el posible candidato que “medía más”- no se debía a hipotéticos “votos propios” sino a que prometía una versión “moderada” de CFK. La expectativa era que restara los votos a Cambiemos que expresaban un rechazo al kirchnerismo, sin quejas concretas, el rechazo a su “estilo”. No alcanzó, por cierto. Pero no es descartable que la misma lógica se tome en cuenta para esta elección.

La situación del proyecto que encabeza Mauricio Macri es la inversa. Como lo indica el nombre que eligieron, y todo el contenido de su inteligente campaña de 2014 y 2015, centraron su apelación en el atractivo del Cambio. Ahora, toda su campaña está basada en el temor: “¡No cambiemos, que vuelve el pasado!” Esta vez, ellos apuestan al temor al cuco (o a la kuka).

Mis amigos encuestadores me dirán: ¿qué tienen que ver todo esto con lo que hacemos!? Medimos lo que los futuros votantes piensan hoy, no lo que pensaban en 2015. Obvio. Pero las opiniones, especialmente las colectivas, no son fijas. Evolucionan. Sugiero que monitoreando las redes sociales podemos ir descubriendo como las actitudes y los lenguajes -aún en el interior de esos conjuntos intensos que bauticé en otro posteo como el “No a Macri”, “No a Cristina”, “No al peronismo- van cambiando mes a mes.


100 años de deuda

junio 19, 2017

dujovne-caputo

Es raro que comente en el blog las barbaridades del gobierno de Macri. Ya hay muchos blogueros que lo hacen con dedicación y entusiasmo. Por mi parte, encuentro que la comunicación política (la propaganda, la llama la gente mala) puede y debe usar las redes sociales; pero el formato blog no es el adecuado: funciona con los politizados, que somos una minoría. Facebook es mucho más eficaz para llegar al que no tiene opinión formada.

Pero el bono a 100 años que anunció hoy el Ministerio de Finanzas… no puedo dejarlo pasar. Algo conozco del tema, pero en esta oportunidad Alfredo Zaiat publica un excelente análisis, así que también rompo una costumbre y se lo copio aquí. Al final, hago un par de observaciones cortas.

La cuenta oficial de Twitter del Ministerio de la Deuda, que en el organigrama oficial figura como de Finanzas, informó que “Argentina anuncia una emisión de bonos en dólares a 100 años de plazo”. Si esta operación forma parte de la estrategia de marketing permanente de la Segunda Alianza, en este caso para mostrar que existe confianza del mercado financiero internacional en el futuro del país porque gobierna una fuerza de derecha, el costo de ese aviso de campaña es fenomenal.

La tasa de interés es altísima, el plazo es extensísimo y la moneda de emisión del bono no es la propia. El gobierno de Macri no sólo ha colocado deuda por casi 100 mil millones de dólares en casi veinte meses de gestión, iniciando el tercer gran ciclo de endeudamiento argentino a un ritmo más veloz que el anterior que comenzó con la dictadura militar de 1976, sino que vino a ratificar que la deuda será eterna.

Si se confirmara la tasa de interés del 8,25 % anual que deberá pagar Argentina en cada año de los próximos cien, el ministro Luis Caputo, ex Deutsche Bank y JP Morgan, concretará la operación financiera más rentable para… los grandes fondos de inversión internacional. Es una tasa ruinosa para el país, al comprometer las finanzas nacionales a pagar intereses muy altos en un plazo ultralargo.

Otro país latinoamericano que colocó deuda a 100 años fue México, consiguiendo una tasa de 5,75 % anual. En Europa varios países han emitido ese tipo de títulos a tasas que no superan el 3 % anual. Francia, Bélgica, Irlanda, Suiza e Italia han salido al mercado financiero con bonos a 50 y 100 años. Irlanda y Bélgica se han comprometido a pagar una tasa de 2,35 % anual en papeles a 100 años. Caputo acuerda con los bancos una tasa muy lejos de esos parámetros.

Los demandantes privilegiados de esos bonos son fondos de pensión que buscan elevadas rentabilidades por plazos larguísimos. Es un negocio diseñado para esos administradores del dinero de jubilaciones ajenas. La dimensión del negocio es tan rentable para los financistas –no para Argentina- que según operadores de la city, luego de difundirse la noticia, en apenas una hora, se habrían generado órdenes de compra por más de 3.000 millones de dólares. Los bancos encargados de colocar la deuda eterna argentina son el Citi, HSBC, Santander y Nomura.

El gobierno de Macri había asegurado que una rápida solución al conflicto con los fondos buitre derivaría en la apertura del mercado de capitales y una baja sustancial de la tasa de interés. Sólo se verificó lo primero, que era lo único que le interesaba a los financistas. Argentina sigue pagando una tasa muy alta en comparación con otros países latinoamericanos, la misma situación previa a la capitulación a los pies de los fondos buitre en el tribunal del juez Thomas Griesa.

El festival de deuda desatado por la alianza Cambiemos deberá ser revisado a futuro, no sólo por la emisión de un bono a un plazo ultralargo eludiendo la opinión del Congreso como exige la Constitución Nacional, sino por haber pactado tasas de interés muy onerosas que limitarán la soberanía y condicionarán los escasos márgenes de autonomía de la política económica. El gobierno de Macri no durará 100 años pero ya está dejando su herencia ruinosa para el país: la deuda eterna“.

Primero, observo un punto menor: tengo la razonable certeza que Dujovne elegirá una “tasa de corte” del 7,9 % para que el costo financiero de la operación no llegue al 8 % anual. Pero es cosmética trivial. El problema básico no es pagar intereses altos – a veces las circunstancias justifican; otras, obligan. Lo trágico es que se hace con el criterio de “aprovechar un momento en que los intereses financieros están bajos en los mercados internacionales” y “para mostrar la confianza de los inversores”.

El caso es que el 8 % anual no es una tasa baja. Lo muestran las que han conseguido los países mencionados más arriba. Para ser precisos: ningún país, en ningún momento de la historia, ha crecido por más de 20 años al 8 % por año, ni índices cercanos a esa cifra. Comprometerse a pagar cerca del 8 % por 100 años, es renunciar a conseguir tasas más bajas con una política económica menos insensata.

En cuanto a la “confianza de los inversores” -que no es la de los prestamistas- este golpe publicitario del macrismo, como acertadamente lo clasifica Zaiat, ha servido para refrescar los antecedentes de endeudamientos argentinos anteriores. El Financial Times titula “Argentina despierta dudas con un bono de 100 años“, y empieza recordando “Ocho defaults soberanos desde 1816…“.

Por eso, además del previsible cuestionamiento de  Axel Kicillof “Así no se puede seguir. El gobierno de (Mauricio) Macri se dispone a colocar deuda por un siglo. Sí, ¡100 años! Deuda que se va a pagar por 10 generaciones“, aparecen duras críticas de economistas “ortodoxos” y de otros no tan comprometidos con una postura opositora. Es que se recuerda lo que sucedió con la primera Alianza, cuando empezaron a despertarse dudas de la capacidad de repago.

Dice el profesor de la UCEMA, Carlos Rodríguez, neoliberal si los hay: “El país les ruega que no más deuda y ellos toman a 100 años al 9 % sin explicar. Justicia, por favor“.

Por supuesto, José Luis Espert fue terminante “Otro gobierno que nos endeuda hasta al caracú a tasas alucinantes. Sigan preguntándose por los costos sociales de ajustar que así nos empoman“.

El analista Germán Fermo calculó: “Si hoy te pones con u$s 100, tu tataranieto se lleva u$s 219.776 (si para entonces, decidimos pagarlo)“.

En mi opinión, el diagnóstico más conciso y exacto lo hizo el ex secretario de Finanzas Guillermo Nielsen: “Delirio importante“.


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