España, aparta de mí este cáliz

agosto 27, 2008

Nuestra Presidente ayer se enojó, mal, con el Banco de España. Y, claro, nuestra oposición refunfuñó contra Cristina. Voy a ser franco (para eso serían los blogs): en mi opinión, criticar el informe negativo sobre Argentina era la tarea de un ministro de economía “más en pena que en ira”, sin gritar demasiado. Cualquier otra cosa le da más repercusión al informe.

Pero Cristina, como Néstor, evalúan que construir un liderazgo requiere enarbolar personalmente las banderas, y señalar un enemigo. Puede ser, si uno está convencido que esa bandera vale la pena, que quienes se quiere que la sigan lo entienden así, y también, claro, que el enemigo puede ser vencido. De todos modos, yo tampoco hablo como Morales Solá de un golpe fulminante a un aliado. Morales en los últimos meses ya está tan previsible como Verbitsky, con signo opuesto, y, sobre todo, no sé si hoy se puede hablar de un aliado.

Entiéndanme: no cedo a nadie en mi cariño hacia la Madre Patria. Por padre y madre desciendo de los pueblos originarios de Galicia, y nunca me han rechazado en Barajas. Pero estamos hablando de política, y de negocios. Y ninguno de los dos lados se está comportando como aliado del otro.

Es cierto, allá en junio del 2006 Kirchner y Rodríguez Zapatero firmaron un Plan de Asociación estratégico. Fue. Según los empresarios españoles, Kirchner no cumplió con ninguna de sus promesas. La nueva etapa que se iba a abrir con Cristina (Alberto y Bettini dixit),… Por ahora, los Kirchner parecen evaluar que, si tienen que arreglar con alguien, nuestros hermanos del Norte están primeros en la lista (y eso a pesar que su candidato favorito, Barack Obama, nos saltea en su gira).

Hay algo más, me parece, que problemas de negocios (importantes como son para ambos lados) en este distanciamiento. Desde hace algunos meses, el diario “El País” (no lejano al gobierno español) golpea duramente a la Presidente argentina y a su esposo, más de lo que hace, por ejemplo, con Chávez, lo que es decir. En menos de 30 días, los sacudió aquí, aquí, aquí y aquí. Y, como dice Juan Pablo Peralta en su blog, no es sólo el Grupo Prisa. Vean si no esto.

Podría seguir, pero no parece necesario. Ninguno de los dos gobiernos se esfuerza en modificar este clima. La conclusión más plausible es que la dirigencia española evalúa que Cristina y Néstor Kirchner no son hoy interlocutores de confianza. Sólo falta que, como Lula, Zapatero lo reciba a Duhalde con su mesa chica.

Ahora, este conflicto no me horroriza tanto como aparentemente lo sucede a Morales Solá y al elenco estable de periodistas que no trabajan en Página 12 (o en el de Rudy Ulloa, el BAE). Las luchas de intereses no son torneos florales, y la “opinión pública” es un arma más (especialmente considerando el complejo de europeos de segunda que tiene buena parte de nuestra sociedad). El patético esfuerzo del gobierno de la Alianza por “conservar la confianza internacional” y el resultado que tuvo debe servirnos de ejemplo.

Pero tampoco puede manejarse el conflicto con la lógica de Santa Cruz, o privilegiar el aplauso de los blogueros progres (lo siento, Escriba; sé que para Ud. estas cosas miden. Pero yo también sentí que me tocaba el corazón la recuperación de las Malvinas. Después nos rompieron otro órgano). En la Unión Europea no nos quedan amigos: Alemania y nuestra otra Madre Patria, Italia, sólo les interesa que paguemos nuestras deudas. Francia… Y fuera de ella,… Venezuela es un aliado histórico, pero cobra un interés bolivariano del 15 %. Si nosotros no creemos que política exterior es un tema de buenos modales, ellos tampoco.

Carezco de fe en la infabilidad de los Kirchner. Pero tengo claro que sólo en el máximo nivel del Estado pueden manejarse todas las variables de una política internacional. Si los K fracasan en ella, la decisiva para una nación, el pueblo argentino tendrá que construir una alternativa para el 2011. Y no le sobrará un mes para esa tarea. Mientras, si tenemos que pelearnos con los españoles, digo, por qué no lo hacemos por algo importante, por ejemplo, por YPF ?

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Debray, los jefes y las supersticiones

agosto 27, 2008

Regis Debray es un personaje – emblemático, se dice ahora – de la segunda mitad del siglo XX. Joven “mandarín” de colegios prestigiosos, rebelde de la Rive Gauche, intelectual “estrella” de Fidel Castro en los ´60, divulgador de la teoría del “foco revolucionario” (que alfombró el camino de la muerte y la derrota que tomaron muchos jóvenes en nuestros países), guerrillero-turista en la última aventura del Che, asesor de Mitterrand,… Ojo: el tipo es más que su biografía. Recomiendo con toda la convicción que puedo transmitir que no dejen de leer “Alabados sean nuestros señores“. Son unas memorias largas, pero necesarias para el que quiera entender los ´70, el mito europeo de la Revolución en Latinoamérica. el gobierno de Mitterrand en Francia, y algunas reflexiones importantes sobre la política y los políticos. Están escritos con talento literario y lucidez francesa, además de una soberbia insoportable. Pero, bueno, los franceses son un gran pueblo, pero no son famosos por su modestia.

Hoy apareció en La Nación un reportaje al sujeto. Y, como de costumbre, dice cosas interesantes: Los hombres desean obedecer a un jefe“. Es instintivo, afirma, pero también es necesario. Agrega imágenes y pensamientos inteligentes; nada que no esté en los clásicos, claro, (Jenofonte, Maquiavelo, Jomini) pero actualizado y en un reportaje. Tiene otras limitaciones Debray, pero no la de ser progre. También aconsejo leerlo, y es más fácil. Si lo menciono aquí, es por un concepto en particular que me dejó pensativo: Cuando dice “Que de tanto rechazar el jefe, uno termina aceptando el primero que aparece” me hace acordar lo que pensaba Chesterton sobre las supersticiones “Cuando un pueblo deja de creer en Dios, no es que no cree en nada. Cree en cualquier cosa“.


Bárbaro: ¡Las ideas no se matan!

agosto 25, 2008

Julio Bárbaro, entre otras cosas, es una leyenda urbana en la fauna política argentina. Seguro, no ha logrado superar la maldición que cayó sobre todos los cuadros políticos jóvenes y brillantes de los ´70: Ninguno llegó a la primera línea del poder, o construyó estructuras permanentes (el Pilo Bordón y Carlos Grosso fueron los que más se acercaron, y así les fue). Pero en cualquier mesa de café se menciona su olfato político, su percepción previsora de para donde sopla el viento de la historia, y, claro, su buena información.

La Mesa de Trabajo en Diputados, en los meses después de la muerte de Perón, fue un intento de tender un puente entre las líneas políticas y sindicales del peronismo y los políticos de la Tendencia Revolucionaria. Puede decirse que estaba condenado al fracaso, y sería cierto, pero no que era descolgado. Más presentes en la memoria, el hecho de haber acercado, con Jorge Triacca, al grupo Bunge y Born a Menem en el ’89, y de ser uno de los que desde el grupo Calafate vieron las posibilidades de Néstor Kirchner a fines de los ´90. alimentan la leyenda.

Por eso, cuando, sentado anoche a la mesa de Hora Clave, el programa de Mariano Grondona por el canal de Hadad, Bárbaro dijoEl peronismo ha muerto, “Tiene que venir una centro izquierda o centro derecha”, “Duhalde es retroceder, no es avanzar”, está enviando señales a la fauna, justamente. No vale, para alguien de su experiencia, decir que simplifican lo que quiso decir, y que en reportajes más intelectuales, como el de Fontevecchia en Perfil, matiza mejor su pensamiento. Simplificar es el trabajo de los medios, y, casi siempre, de los políticos. Y, de todos modos, en Perfil dice algo muy terminante: hoy ser peronista es nada“.

Por eso, quiero plantear otra de mis discusiones con Julio (las tengo más o menos una por década; debo reconocer que alguna la ganó). No desde la ortodoxia doctrinaria; no es mi fuerte. Desde considerar que la política es un medio, no un fin. Y también apelando a los intereses gremiales de la fauna política, porque si todo se va al diablo, las mejores roscas no servirán de mucho.

Creo que hay que tener claro que la capacidad de gobernar y mantener el poder que ha mostrado el peronismo, que aún sus más feroces críticos, como Lilita Carró, reconocen, no surge de una condición genérica especial de los peronchos. Surge, a mi modo de ver, porque el peronismo ha conseguido reunir y expresar a sectores e intereses muy diversos de la sociedad argentina. A lo largo del tiempo juntó a los obreros, los industrialistas, los militares nacionalistas, los intelectuales católicos y los antiimperialistas, y sobre todo, a los argentinos olvidades de las provincias pobres y de las villas … Después de los ´60 sumó a sectores medios deslumbrados por el Che Guevara, y en los ´90 a sectores medios deslumbrados por los autos importados.

Por supuesto, también a lo largo del tiempo, cambió, y perdió lealtades y representación en muchos de esos sectores (y algunos de ellos cambiaron aún más) . Pero ninguna otra fuerza política nacional conserva raíces tan diversas. Sobre todo, no hay otra fuerza política nacional que mantenga su presencia entre los pobres (Por eso puede ser acusado de clientelista; porque los sectores medios y los altos no se guían por sus intereses; sólo piensan en el bien común). Es cierto, sus leyendas y su discurso están un poco viejos, pero siguen formando su identidad y, mal que bien, lo unen.

Está bien que Torcuato Di Tella, o aún Néstor Kirchner cuando recién llegaba de Santa Cruz, fantaseen con la coherencia ideológica de una “centro izquierda” o una “centro derecha”. Un político con experiencia, o alguien que se preocupe por la estabilidad de Argentina, debe recordar la debilidad de todas las propuestas que se basaron en un planteo ideológico, sin preocuparse por forjar una identidad y presencia en el pueblo: los partidos de la vieja izquierda, el Partido Intransigente, el Frepaso… Y en la derecha, podemos mencionar a la Ucedé, y a todos los partidos “demócratas” que, salvo el de Mendoza y algún otro, se quedaron sin realidad. Ante la alternativa de un invento mediático, debo confesar, Julio, que lo prefiero a Duhalde. De última, mirá lo que te digo, lo prefiero a Kirchner.


¿Por qué no Lavagna? PORQUE NOOO…!

agosto 22, 2008

Ayer subí a mi blog una entrada sobre una encuesta (no, no de Artemio) donde un 40 % de la “gente” veía en Lavagna el Hombre para enfrentar la inflación. Ahí expliqué por qué me parecía una idea idiota; salvando mi respeto intelectual y político por Lavagna, que lo tengo (En realidad, discrepo con sus políticas en el mismo sentido que discrepo con las impulsadas por Duhalde. Justamente, me gustaría que fueran más productivistas).

Mi amigo Harry, experto en política internacional, salió a retrucarme en un comentario. Su pregunta me dejó en claro que necesitaba ampliar mi explicación. Hubo también alguna llamada de algún otro amigo que en estos meses quiso acercarse a Don Roberto y que vería con buenos ojos un gobierno K – ¿cómo lo pone? – “más razonable”. Y está ese hipotético 40 %… De modo que no quise poner mi respuesta en la letra chica de los “comments”; igual, tenía ganas de volver a hablar de la inflación. Aquí va entonces lo que contesto:

La realidad inflacionaria está acorralando al gobierno ¿por qué no Lavagna entonces?” Justamente, estimado amigo, el Porqué No está contestado en tu propia pregunta: Los que no conocen la realidad económica (el 90 % de la población, incluyendo algunos profesores universitarios de la materia que sólo conocen a fondo algunas teorías) esperarán que un economista prestigioso (asociado con el éxito, decís vos) tenga una Respuesta a la inflación. Como ese animal no existe (la Respuesta, no así la inflación que, mal que le pese a Moreno, existe), después de 30 días la “gente”, desilusionada y con bronca, protestará con más fuerza que antes. Peor aún, existe la posibilidad – la naturaleza humana es como es – que Cristina, Néstor y el mismo Lavagna crean que va a dar la Respuesta. Vos dirás que nadie puede ser tan idiota: en el 2001, De la Rúa, Chacho Alvarez y el mismo Cavallo – que era un economista con ideas originales cuando joven – se creyeron algo equivalente. Todos sabemos lo que sucedió.

¿Qué se puede hacer entonces? Más o menos (y ojo, que las pequeñas variaciones en más y en menos son las decisivas: requieren mucha sensatez, mucha muñeca y mucha suerte) lo que se está haciendo ahora. No me refiero a los “acuerdos” de precios que administra Moreno: esos dieron algún resultado en el 2006, en los sectores más cartelizados de la economía. Pero con el ritmo que la inflación ha adquirido, ya no funcionan ni siquiera allí.

Me refiero a las políticas macro – decididas evidentemente por el matrimonio K – que han implementado en el último semestre Losteau (de feliz memoria). Carlos F. y Martín R. Enfriar la economía, dejando el dólar quieto, aún un poco más barato, para que sirva de ancla a la inflación (en esencia, lo que hizo el Mingo en el ´91), mantener alta (todo lo que pueden) la presión impositiva, disminuir el ritmo (ya cansino) de la obra pública… Por supuesto, Elemaco y los demás blogs que saben de economía (hay bastantes) saltarán a señalar lo que se está haciendo mal. De acuerdo, pero con un Estado muy deteriorado y un método de decisión que sigue siendo centralizado al mango, no se puede esperar mucho más. Lo que señalo es el enfoque básico, que es totalmente ortodoxo y el que siempre recomienda el FMI y los economistas liberales: atacar la inflación por el lado de la demanda.

Vos a lo mejor preguntás: ¿Cuál es la diferencia entonces con los liberales? Hay diferencias: Algunas medidas con contenido social se siguen tomando, en particular para los jubilados: no anulan el impacto de la inflación, pero algo ayudan. Con los sindicatos se negocia, en lugar de reprimirlos… Sobre todo, no se ha lanzado un PLAN DE AJUSTE, de esos que disminuyen las prestaciones sociales, empobreciendo a los de menores recursos, y disminuyen la recaudación, empobreciendo al Estado, para “recuperar la confianza de los inversores”. En concreto, viejo, yo sé que vos tenés tu pasaporte actualizado. Así que te puedo recomendar que cuando escuches la frase “recuperar la confianza de los inversores“, huí. Nos encontraríamos en Barajas.


los encuestadores son un peligro

agosto 21, 2008

Me dejó preocupado un titular de hoy de “Crítica de la Argentina“: Lavagna es el único que puede parar la inflación“. Ya sé, puede ser parte de la promoción que prepara Lanata para su carrera en las tablas, siguiendo el sendero luminoso de Moisés Ikonikoff, pero… Mencionan una encuesta a 700 personas de Ibarómetro y a Pablo López Fiorito, que habría arrojado un 40,3 % de respuestas favorables a don Roberto, muy lejos de cualquier otro candidato.

Entiéndanme, no tengo reservas especiales contra Lavagna, no más que contra cualquier otro economista (profesión casi tan difícil de simpatizar como con los abogados). Hasta el 2001, como la mayoría de los argentinos que conocían su nombre, pensaba en él como un funcionario con especialización en comercio exterior, bastante crítico de la pequeña y mediana industria local (bueno, al igual que muchos de sus colegas). Fue después que llegó a ministro que encontré una publicación suya de 1999, “Neoconservadorismo versus capitalismo competitivo“, que editó el Fondo de Cultura Económica, donde, a pesar de un título medio “ganchero”, reúne artículos suyos que me parecieron de un nivel teórico excelente. Allí leí, por ejemplo, su descripción de lo que él llamaba “la enfermedad mexicana”, un análisis lúcido de los problemas que creaba para la economía argentina la excesiva afluencia de capitales que estaba ocurriendo en los años dorados del menemismo. Recomiendo buscarlo y leerlo, como antídoto a las lecturas alarmistas sobre la falta de inversiones (Por supuesto, no se dice que no son necesarias; pero sí que hay estudiar condiciones, plazos y expectativas de retornos, así como el contexto general de la economía, antes de abrir los brazos u otros órganos).

No, mi preocupación es otra; justamente la opuesta a la que sugiere el título de tapa: “Una encuesta que no le va a gustar a Néstor“. Néstor, como todo político moderno, consume encuestas y, aunque Cristina le diga que es un relato sesgado, sabe que la inflación es su peor enemigo, mucho más que la Federación Agraria. ¿No se tentaría a seguir otro sendero luminoso, el de alguien a quien parece considerar mucho (por los cargos para que lo postula) el Chacho Alvarez cuando rescató para el gobierno de la Alianza al Mingo Cavallo? Si hiciera algo así – repito, no por confiar en Lavagna, por confiar en la magia de las encuestas – las profecías apocalípticas de Lilita y de Molano se quedarían cortas.


Georgia, los rusos, nosotros… y Obama

agosto 20, 2008

La política internacional es la parte más seria de la política. Pero como no soy la Presidente, ni siquiera funcionario de la Cancillería, es muy poco lo que puedo aportar allí, aparte de algunas reflexiones. Y sobre el lejano lío en el Cáucaso, ya subí dos posts en estos días. Así que, aunque la nota de mi amigo Edgardo Arrivillaga me pareció lúcida y me divirtió bastante, y sospecho que se desperdicia en su público de militares retirados y otros gerontes, no iba a incorporarla al blog… hasta que leí hoy “McCain supera a Obama en las encuestas. Por primera vez, el candidato republicano encabeza varios sondeos; el repunte se debe a su protagonismo en el conflicto del Cáucaso, mientras Obama estuvo de vacaciones en Hawai” y me dije que todo tiene que ver con todo. Así que ahí va:

“1. La reciente y pésima jugada de Georgia, pese a su prestigio diplomático y a su condición de ex colonia soviética que suscitaba simpatías, permite que Rusia recree un protectorado ruso en el sur. En ese caso, no es improbable que la misma situación se proponga sobre los estados bálticos. Sólo Ucrania cuenta con la población y los recursos para permanecer fuera de este rediseño geopolítico ruso en lo que era la vieja Unión Soviética.

2. Con una Europa en crisis económica, y próximamente social, el problema inmigratorio es solo la punta de un iceberg que conjuga alta innovación tecnológica, timidez del capital, desempleo e insuficiencia de los estados europeos para mantener un esquema socialdemócrata sin condiciones bélicas que lo justifiquen, al menos por ahora… La tradicional diplomacia rusa apunta a una finlandización light y al clásico decouplage entre la Europa atlantista y la continental. Volvemos en ese aspecto a 1955, pero con la certeza de que no habrá poder nuclear amenazador. Pero sí desorden social. Y el desorden social – otra enseñanza de la Guerra Fría – no se combate con cabezas nucleares.

Paradójicamente, así como Occidente aprendió hace treinta años a desestabilizar el stalinismo por izquierda, ahora Rusia redescubre que puede desestabilizar a la Unión Europea por la misma vía con sus partiditos marxistas y ecolopacifistas, que son como anticuadas ONGs imperiales del sovietismo derrotado. Pero con muy concretos objetivos de contención que no apuntan a una victoria militar sino a una mediatización del poder occidental en Europa.

Curiosa inversión de roles. Como si repentinamente Rusia hubiese releído el Antiduring, al cual 20 años de liberalismo postsoviético le había hecho olvidar.

3. A su vez, la contención de esta diplomacia muscular solo puede realizarse si tanto europeos como americanos mantienen posiciones rígidas en materia de Derechos Humanos – la doctrina Helsinki – y la presión sobre Rusia en los organismos internacionales. China en todo este juego ejercerá una influencia crucial.

Es cierto que Occidente ha impedido el ingreso a Rusia en la Organización Mundial de Comercio, estructura mucho más importante que el FMI, y puede cercarla en el G8, pero no puede impedir que siga siendo el principal exportador de armas a Venezuela vía Uruguay y que se proponga como el eterno Cid campeador de la causa árabe. Tampoco puede evitar que Rusia juegue un rol crucial en la conformación de un gran cartel energético, objetivo en cual ya ha invertido más de 10 años y que afecta a los americanos en su patio trasero por alianzas heterodoxas que se dan en América Latina, y en África. En este ultimo asunto no olvidemos que el continente negro ya está dispuesto a rever globalmente sus contratos sobre minería. El caso precursor del Congo, con un territorio mayor al de toda Europa Occidental, no es un hecho imperceptible en la puja por las materias primas. Lucha que ya no se da en términos de largas devastaciones clausewitzianas, sino de minicrisis diplomáticas que son precedidas por muy acotados juegos de guerra.

Esta vuelta a una guerra fría con disyuntor debe ser analizada con precisión por la Argentina. El juego de alianzas del GOU en 1943 con el Eje, nuestra apuesta a la guerra nuclear por Corea en 1952 y la alianza de la residual oligarquía agroganadera martinezdehozista con el régimen soviético en 1980 es algo que no debemos olvidar. En nuestro himno repetimos por tres veces, O juremos con gloria morir! y ese mandato histórico jacobino lo cumplimos con una eficacia suicida impecable”


digo yo, Néstor ¿Artemio no se está haciendo un poco duhaldista?

agosto 14, 2008

Al volver de algunos días en Brasil, quería enterarme qué pasaba en Argentina. Tengo claro que menos de diez años no da para cambios importantes en la realidad… excepto en lo que la gente piensa qué es la realidad; en nuestro país, esa mirada cambia muy rápido. Y esa, como cualquier político les puede decir, es la parte decisiva. Naturalmente, no recurrí a Eduardo, Joaquín u Horacio; yo ya sé lo que ellos quieren que los demás pensemos (cosas distintas, claro), y eso los hace demasiado previsibles.

Hay blogs más intelectuales que el de Artemio López, en esa red del “centro-izquierda-no gorila-anti imperialista-anti neoliberales-con nostalgias de la militancia” cuyos posts y comentarios forman gran parte de la blogguería nacional. Pero Ramble tiene un olfato prácticamente peronista para el tema del poder, y – aunque plantea clara su ideología – no se toma demasiado en serio. Por algo es una referencia común en esa red.

Pero su “Panorama político” de la semana pasada me sorprendió. Es un planteo inteligente, como es habitual, y recomiendo leerlo. Pero hay afirmaciones terminantes que no parecen respaldadas por los elementos que menciona allí. Me hace acordar de la duda que me surgió cuando, hace poco, Lula y su mesa chica recibieron a Duhalde ¿tienen algún dato que yo no tengo? Fíjense lo que dice Artemio: “Las consecuencias de la guerra gaucha son capitalizadas por opciones peronistas no K antes que por referentes de la oposición… Hoy, por motivos que no son fáciles de explicar, las mismísimas clases medias urbanas, de cacerola fácil muchas de ellas, han decidido abdicar de su jetoneo con la fama y seguir los pasos de los humildes “grasitas”: Asumir sin rodeos que la única “identidad política realmente existente” es el peronismo..” Está bien, el sabio y prudente Manolo tiene una evaluación similar, pero él es peruca y piensa desde el peronismo, en un rol – que llenaría muy bien, si lo escucharan – de una especie de Estado Mayor voluntario para ambos cuerpos de ejército, los que conducen respectivamente Kirchner y Duhalde. Artemio es encuestador, y dice basarse en una encuesta de Internet con 861 respuestas… Cante la justa, Artemio.

De todas formas, mi evaluación es diferente. No digo que Artemio y Manolo estén equivocados en lo que afirman; digo que ellos están hablando de las opciones políticas existentes y en construcción. Yo pienso en las identidades políticas, y esas, aunque no son eternas, varían muuucho más lentamente que los números de las encuestas. Desde 1946 hasta hoy, todas las elecciones nacionales en Argentina han mostrado un voto peronista que nunca fue inferior a un 30 %, y un voto no peronista o antiperonista (no son lo mismo, pero coinciden en la forma que se expresan en las urnas: no votan a un candidato peroncho), que también nunca fue inferior a un 35 %. Ojo: el 35 % que aparece como resto no existe en la realidad política (hasta hoy): expresa, según los momentos históricos, los votantes que pierde una determinada opción peronista o los que no consigue sumar una propuesta no peronista. A los candidatos del peronismo les ha resultado, a lo largo de los tiempos, más fácil sumar que a sus rivales. Pero eso no es una garantía: Luder en el ´83, el mismo Duhalde en el ´99, no hicieron una mala elección para los números históricos que había sumado el peronismo. Simplemente, la opción no peronista de ese momento, Alfonsín, la Alianza, sumó más.

Si el voto peronista va dividido en la próxima elección presidencial (sería la primera vez que hubiera una división importante, pero la hostilidad que se siente en el peronismo hacia los Kirchner – y, seamos francos, algunos errores graves que han cometido – lo hace viable) sería más que posible, casi inevitable, que una opción no peronista triunfara. Esto no es una profecía, ni siquiera un análisis. Hay demasiadas variables en juego, en un país que nos ha habituado a los cambios bruscos. Simplemente es el recordatorio de una realidad que no conviene olvidar.

Y, confieso, también es una exhortación a mis amigos, conocidos y desconocidos en la política, para la tarea que falta: la construcción de propuestas. Seguro, lo más probable, lo casi seguro, es que las opciones políticas de las elecciones que se acercan sumarán figuras peronistas y no peronistas. Y después de Menem y de Kirchner, ya no podemos dar por sentado que el peronismo – o el no peronismo – tienen un significado unívoco. Esas identidades van a seguir existiendo, pero depende de nosotros el contenido que tengan. Corrigiendo la frase de Artemio: nuestros mejores peores y regulares días, fueron, son y serán peronistas… y gorilas. Porque eso somos los argentinos.


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