Una noticia chévere: Venezuela en el MERCOSUR

julio 31, 2012

Ya había dicho en una columna de comentarios en este blog, y también en el seno del Foro San Martín, que la incorporación de Venezuela como miembro pleno del MERCOSUR me parecía, a la vez, tanto una correcta manifestación de la autonomía y vitalidad de un proyecto político suramericano (el que se expresa, justamente, en el Mercosur y la Unasur) frente a una minicrisis en uno de sus estados miembros (Paraguay), como un desarrollo estratégico importante. No es frecuente que en la acción política concreta se puedan enlazar ambos planos, el inmediato y el largo plazo.

Con bastante más autoridad, hoy se han pronunciado, por ejemplo, las Presidentes. Cristina ha dicho que ese ingreso “cierra la ecuación de lo que será el siglo XXI en la región en materia de energía, minerales, alimentos, ciencia y tecnología”. Dilma afirmó que “com a entrada da Venezuela, o Mercosul se transforma na quinta economia mundial,  atrás dos Estados Unidos, da China, do Japão e da Alemanha“.

El resumen de Chávez no está mal “Todo esto le va a dar una fortaleza al Mercosur, además implica la unión, el engranaje de las más grandes reservas petroleras y gasíferas del mundo con el bloque que es el primer productor de alimentos de este planeta, el primer reservorio de biodiversidad, de agua dulce. Es una ecuación perfecta“.

En esta última nota (LaNación es opositora pero pero profesional) se dan algunos números, que serán plomos pero bastante elocuentes “Para el Mercosur la suma de Venezuela representa grandes ganancias. Sus probadas reservas petroleras de 296.000 millones de barriles de crudo, las mayores del mundo, se suman a los comprobados 14.240 millones de Brasil, donde los recientes descubrimientos en alta mar apuntan que habría más de 100.000 millones.

Venezuela tiene el cuarto PBI de América del Sur (US$ 315.800 millones) y es el cuarto país más populoso de la región (28 millones de habitantes), con lo que el Mercosur representará un mercado de 270 millones de personas (70% de la población de América del Sur), con un PBI para todo el bloque de 3,3 billones de dólares. Hoy, el flujo de comercio anual entre Venezuela y el Mercosur es de US$ 5860 millones (con un superávit para el bloque de unos US$ 4000 millones), mientras que el intercambio intra-Mercosur fue de US$ 47.227 millones en 2011“.

Ahora, como uno siempre está preguntando “¿cómo sigue?“, encontré este interesante programa de acción expuesto por el Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil. Antonio Patriota no se llevará maravillosamente bien, dicen, con Dilma, pero es un profesional de aquellos. Aquí están sus palabras, en una nota de Prensa Latina:

Brasilia, 30 jul (PL). Acelerar el proceso de incorporación de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur) constituye una de las prioridades de la presidencia pro témpore de Brasil del bloque regional, anunció hoy aquí el canciller Antonio Patriota.

En reunión informal con sus homólogos de Argentina, Héctor Timerman; Uruguay, Luis Almagro; y Venezuela, Nicolás Maduro, Patriota presentó las prioridades preliminares de Brasil entre julio y diciembre de este año, cuando estará al frente del Mercosur, indicaron fuentes de la secretaría de la comunicación de la cancillería: “En coordinación con los demás miembros, Brasil trabajará para acelerar el proceso de incorporación de Venezuela al bloque”.

Un comunicado sobre los puntos abordados por los cuatro cancilleres refiere que en cuanto a la integración económica y comercial del bloque, Patriota propuso examinar la posible creación de una Oficina Regional de Aduanas, con sede en Brasil, y la realización de un Foro Empresarial paralelo a la Cumbre de diciembre venidero.

En ciencia, innovación tecnológica y comercial, el canciller brasileño sugirió la adopción de un programa de movilidad académica, la posible creación de una agencia dedicada a la ejecución de políticas de fortalecimiento del sector y de centros de excelencia en áreas estratégicas. Asimismo, la interconexión de redes de datos (fibra óptica) entre los estados miembros, concebida a partir de la cooperación bilateral con Uruguay, financiada por el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem).

También, la presentación de un programa de capacitación de jóvenes para el área de tecnología de la información y comunicación para la formación de técnicos, así como la entrega del Premio Mercosur de Ciencia y Tecnología durante la próxima cumbre, a efectuarse el 7 de diciembre de 2012, en Brasilia.

En cuanto al Focem, Patriota, Timerman, Almagro y Maduro analizaron que la entrada de Venezuela convierte en inaplazable la reforma de ese mecanismo, para hacerlo más eficiente en su tarea de superar las asimetrías del grupo regional.

El canciller brasileño propuso avanzar en el Estatuto de Ciudadanía y en el Plan Estratégico de la Acción Social. Este último persigue erradicar el hambre y la pobreza, además de mejorar en las esferas de salud, educación y trabajo.

Por último, Patriota incluyó las relaciones exteriores del bloque entre las prioridades de la presidencia pro-tempore de su país, entre ellas dar continuidad a las negociaciones del tratado de libre comercio con la Unión Europea y a la cooperación económica y comercial con China“.

Ma quedé pensando que en los esquemas tradicionales de las cancillerías y los Estados Mayores de América del Sur, influídos por nociones europeas de geopolítica, Venezuela era considerada, como Perú, un aliado estratégico natural de Argentina, como Chile lo era de Brasil.

Y es cierto que los lazos políticos, económicos y culturales entre el país del Caribe y el nuestro son todavía muy fuertes. Así que espero, aprovechando la ocasión, una declaración del Palacio San Martín, o un discurso de Cristina, marcando nuestros objetivos actuales en el Mercosur.

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La Crisis y nosotros: El pesimista y el optimista

julio 31, 2012

No me disculpo por haber aumentado la proporción de entradas sobre economía en el blog. Porque el destino de un país como Argentina, en los tiempos cortos y medianos de la vida humana, depende mucho más que de cualquier otro factor del acierto o error de sus políticas económicas. Para no mencionar, algo menos importante pero de algún interés, la suerte del gobierno actual.

Eso sí, no creo que existe una respuesta acertada. Ni tampoco pienso que se puede sintetizar el impacto de la Crisis global, que, en realidad, ya es simplemente el entorno económico global en que está ubicado nuestro país, y toda la América del Sur. Entonces, cómo va influir no es un hecho dado, sino que tiene que ver con las políticas que nos damos.

Por eso, decidí acercarles ahora dos artículos, de economistas con diagnósticos distintos. Uno es de Mario Brodersohn, ex secretario de Hacienda del gobierno de Raúl Alfonsín y apareció en Clarín. No es necesario aclararles que es el que tiene una visión negativa.

Pero no por ello la nota debe ser menospreciada, aún por los que apoyamos al gobierno. Brodersohn no es un teórico de torre de marfil, sino que tiene experiencia práctica que vuelca en sus trabajos. Es natural que su posición política influya en su mirada, y también el hecho que él, y el equipo del que formaba parte, compartió el fracaso de una gestión económica. Pero, descontando esto, es importante leerlo, porque la situación económica que él enfrentó, y que no pudo dominar, tiene muchos puntos de contacto con la actual.

Claro, también tiene grandes diferencias: el precio de nuestras commodities exportables, el desendeudamiento que las gestiones K han logrado… Pero, igual: si hay una década del pasado argentino cuya dinámica económica se asemeja al momento que estamos viviendo, es la de los ´80. El desafío es que seamos capaces de manejarla mejor que el gobierno de ese entonces.

Les copio el comienzo: “En el horizonte tenemos estancamiento con inflación. Cristina Kirchner enfrentó dos crisis financieras internacionales. La primera fue en el 2008/09 en Estados Unidos con la crisis de los préstamos hipotecarios sub prime y la quiebra del banco Lehman Brothers. La segunda es la actual crisis fiscal y del euro en Europa. Hay grandes diferencias entre la crisis del 2008/09 y la crisis europea actual.

En primer lugar, cuando el mundo realmente se nos vino encima fue con la crisis del 2008/09 . En efecto, el precio internacional de la soja cayó un 35% y una fuerte sequía provocó una contracción en la producción de cereales y oleaginosas del 37%. Por primera vez en la gestión kirchnerista hizo su entrada en escena la restricción externa al crecimiento económico. La respuesta del Gobierno fue similar a los “stop and go” de las décadas del 60 al 90. En el 2009 fue necesario un parate o “stop” del 2.5 % en el PBI para reducir las importaciones en un 35 % y de esta forma contrarrestar la caída del 20% en las exportaciones.

La crisis actual es la opuesta a la del 2008/09. El precio internacional de la soja no cayó sino que aumentó casi un 50% en los últimos doce meses y el maíz un 45%. Ello demuestra que el mundo no se nos viene encima, tal como ocurrió en el 2009. Lo que se nos viene encima son los desequilibrios internos de la economía.

En segundo lugar, otro contraste con la crisis actual es que en el 2008 teníamos una sólida posición fiscal, externa, cambiaria y energética que sustentaba una política keynesiana expansiva anticíclica.

En el 2012 ocurre todo lo contrario“. (Completo aquí).

El artículo es aún más interesante a la luz de la experiencia del autor. Si el resultado de alguna gestión económica pueden describirse como “estancamiento con inflación” (culminando en una hiper) es el de la de Raúl Alfonsín, con – tengámoslo en cuenta – un Estado más extenso y con mejores herramientas que el actual. Es un espejo dónde debemos mirarnos, para evitar sus errores.

La visión positiva la aporta el incansable colaborador del blog, Pablo Tonelli. Su artículo, de divulgación, es preciso y fáctico. Y me parece aún más interesanta porque encara el problema en un marco muy realista: el de nuestra interacción con Brasil, el gran vecino y socio inevitable.

LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS INTERNACIONAL EN LA ECONOMÍA ARGENTINA.

Pablo Tonelli, economista

El Cefid-Ar, centro de estudios de matriz económica heterodoxa, convocó por estos días a un grupo de economistas de Argentina y Brasil para reflexionar sobre los impactos de la crisis internacional en nuestro continente. Voy a utilizar algunas de las líneas argumentales desarrolladas allí para reflexionar sobre los canales de trasmisión de la crisis, las políticas sugeridas para contrarrestarla y el escenario que nos espera.

Los habituales canales de trasmisión de los conflictos externos son dos: El financiero y el comercial. El primero no tiene relevancia en la Argentina actual que ha seguido una política de acumulación de reservas y desendeudamiento, con una baja incidencia de su deuda externa en el PBI y con tenencia de bonos en poder del Estado como consecuencia de la nacionalización de las AFJP, cartera de títulos en manos del ANSES, lo que minimiza aún más dicho impacto. Como ejemplo de esto digamos que en 2013 los compromisos por renta y amortización de títulos de la deuda externa en manos de particulares no llegan al 1 % del PBI, hecho realmente inédito para nuestra economía.

El canal comercial tiene dos aspectos bien diferenciados, uno tiene que ver con sectores sensibles en el empleo y fuerte presencia global, como, por ejemplo, textiles, indumentaria y calzado, en que nuestro país decidió en conjunto con Brasil elevar el arancel externo común al 35 %, cifra máxima admitida por la OMC, Organización Mundial de Comercio para protegerse de la sobre-oferta internacional a bajo costo de estos productos. El segundo canal es el comercio con Brasil, particularmente del sector automotriz, en que la producción nacional es particularmente sensible a la situación interna de nuestros vecinos y en donde las exportaciones de automóviles argentinas a nuestro socio del MERCOSUR vienen cayendo a una tasa anual del 15 %.

Eduardo Crespo, economista argentino, docente de la Universidad Federal de Río de Janeiro, describió los dilemas y discusiones de la política económica en Brasil luego del “parate” después del espectacular crecimiento hasta el año 2010 y principios de 2011. Brasil había seguido una política que provocó un debilitamiento del tipo de cambio, a través de fuertes inversiones extranjeras, tanto financieras como directas (IED), con preeminencia de las primeras. A esto se sumó una política ortodoxa del Banco Central, que como sostienen los organismos financieros internacional, seguía metas de inflación en la creación y emisión de dinero.

Al aparecer problemas en el aparato productivo brasileño, cuya competitividad internacional se veía deteriorada por la sobrevaluación del real, se fue virando de una política de “ancla cambiaria” que sujetara los precios internos a una mayor devaluación, pero con un “ancla fiscal”, es decir con una fuerte restricción del gasto público. No fueron neoliberales ortodoxos los que sustentaron este giro, sino los economistas heterodoxos, cuya sede central de pensamiento es la Universidad de Campiñas, para los cuales existía un “trilema” (dilema con tres posiciones), a saber: la imposibilidad en su esquema teórico de sostener altas tasas de crecimiento, distribuir progresivamente el ingreso y a su vez mantener saludables las cuentas externas (tanto comercial como de cuenta corriente de la Balanza de Pagos, que incluye todas las transacciones internacionales de la economía).Una de las posiciones, al menos, debería sacrificarse. Los resultados alarmaron. Esto debería servir como ejemplo a un sector de la heterodoxia local que avala estos principios y vive enseñándonos que la prudencia y consistencia brasileña es el camino a seguir.

El susto provino de los resultados de la economía brasileña en el primer semestre del año 2012 en que la Presidenta Dilma decidió abandonar el ancla fiscal luego de haber abandonado el ancla cambiaria que había llevado a la paulatina devaluación del real. Planes de estímulo diversos por cerca de U$S 35.000 millones, la baja de la tasa de interés SELIC al 8 %, su mínimo histórico, están en esa línea. Como resultado directo de ello, la producción de automotores creció en el primer semestre de julio un 15 %, comparada con el año anterior. El pensamiento ortodoxo y el sector mencionado de la heterodoxia local afirmaron que ello era posible dado los ahorros fiscales provenientes de la austeridad previa del gasto en Brasil, como si no estuviera suficientemente demostrado, desde Keynes para acá, con la crisis europea en vista, que la salud fiscal debe ser la menor de las preocupaciones cuando una economía vislumbra la recesión porque la demanda privada de consumo e inversión se ha detenido.

El canal comercial, que explica la caía del sector industrial argentino del 4,7 % al mes de junio, se explica totalmente por la caída de ventas del sector automotriz a Brasil. Como afirma Agustín D’Attellis, economista argentino, si excluimos dicho sector el comportamiento del conjunto industrial del primer semestre, éste creció un 1,6 %, en clara desaceleración, pero no al borde del colapso.

Durante la crisis del 2009 el volumen del comercio internacional se redujo en un 12 %, y el PBI de las economías desarrolladas en conjunto un 4 %. Se espera que este año (2012) el comercio internacional (fuente FIDE con datos de la OCDE) crezca un 3,7 % y el conjunto de las economías desarrolladas lo haga cerca del 1 %, resultado pobre pero lejos de los guarismos del inicio de la crisis  Ese año, todavía en el escenario de los “superávits gemelos” (fiscal y externo) de la Argentina, nuestro país destinó cerca del 3,3 % de su PBI (datos del Ministerio de Economía) en políticas anti-crisis.

¿En qué situación estamos hoy? Emmanuel Agis, subsecretario de Política Económica sinceró en el mismo seminario citado, que América Latina y lógicamente en ella, la Argentina, necesita un crecimiento del PBI del 4 % para no destruir empleos. Si el crecimiento se ubica en un 2,50 % este año, tendremos problemas en el empleo (los que ya existen), para lo cual programas como el REPRO, que asiste a las empresas con dificultades para evitar despidos masivos cobran nuevamente vigencia. Agreguemos a ellos, la decisión del BCRA, gracias a su nueva Carta Orgánica, de establecer que la Banca Privada debe destinar un monto equivalente al 50 % de sus depósitos para financiar inversión productiva, lo que inyecta cerca de 13.500 millones a la Economía, más los desembolsos que haga el Anses, cercanos a los 3.000 millones este año en el marco del plan de viviendas. Tenemos eventualmente un monto cercano a los 52.000 millones que el BCRA, en el marco de la nueva ley, puede inyectar como Adelantos Transitorios al Poder Ejecutivo con el fin de sostener la demanda de la Economía.

Los economistas que sostienen que el destino de la Economía Argentina es la estanflación, es decir inflación con recesión, omiten la capacidad del Estado en hacer política económica anti cíclica para inyectar recursos que reanimen la capacidad ociosa industrial, que ha crecido.  Lo mismo diagnosticaron en 2009 y pronosticaron muy bajo crecimiento en 2010, lo que no ocurrió, porque no se dejó al libre juego de las fuerzas del mercado decidir el supuesto nivel óptimo de empleo ni de crecimiento.

Esto no implica desconocer fuertes tensiones entre la inversión y el control de las importaciones, entre el control de cambios y la demanda de inversión de las empresas y los particulares con excedente producto de sus actividades, entre la liquidez de la economía y la falta de alternativas de colocación en pesos, entre una economía cuya lógica mantiene el dólar como reserva de valor y la pesificación asumida. Todas tensiones macroeconómicas ciertas.

Voy a cerrar haciendo mías unas reflexiones del amigo Miguel Bein, economista y consultor argentino ”Ahora bien, en medio de la coyuntura actual, la mayor parte de los pronósticos augura un segundo semestre y un 2013 peor o similar. Nosotros proyectamos lo contrario. Es que si el diagnóstico es correcto, y el parate está explicado en mayor medida por cuestiones ajenas a la política (sequía y freno del comercio global, yo aquí realzo Brasil), la sola reversión de estos factores daría un impulso adicional a la macro en los trimestres que vienen. Si este es el caso-como lo fue en 2010, el 2 % proyectado para 2012, podría transformarse en un  4/5% para 2013, lejos del 8,8 % del 2010 y más en línea con el potencial…”

En resumen, aún con las tensiones que asumimos y en contra del consenso de la profesión económica el camino del crecimiento sigue abierto, con sus dificultades y restricciones, con sus aciertos y errores, pero abierto“.


Keynes, la Crisis europea y el ascenso de los fascismos

julio 30, 2012

No creo que la historia se repita. Los errores, sí. La destrucción de valores financieros, de empleos y de esperanzas humanas que se ha producido en los últimos tres años en Europa es la más importante desde abril de 1945, cuando terminó allí la Guerra. Y, al no darse en el marco de un conflicto armado, es inevitable compararla con la Gran Depresión de los ´30. Su magnitud relativa, hasta ahora, apunta en esa dirección.

En el resto del mundo, tenemos que hablar hasta ahora de una Gran Recesión. Motivada en los otros países desarrollados por sus propios problemas del capitalismo financiero, pero el remolino europeo, que era un mercado muy importante para desarrollados y emergentes también, la extiende y profundiza. No tengo fe – lo he dicho ya en el blog – que las recetas keynesianas alcancen a solucionar esta Crisis; pero es evidente que las “recetas no keynesianas” aplicadas, si alguna puede llamarse así, no lo están haciendo.

Por eso me parece interesante copiar aquí este artículo de Alejandro Nadal, uno de los editores de la revista de izquierda SinPermiso. Como decían los ingleses educados en Oxford y Cambridge, antes de los Beatles “Absit omen!” “¡Que no se cumpla el presagio!

La teoría y la política económicas tienen que aprender de la historia

Alejandro Nadal

“El credo neoliberal se presenta ante el mundo como si sus dogmas fueran verdades absolutas. Lo cierto es que esas ideas son artefactos de guerra, máquinas de dominación para engañar y someter. Compete al análisis crítico desmontar estas piezas que sólo sirven para mantener el embuste y la opresión. Parte del trabajo de crítica debe basarse en el análisis histórico y por eso es importante revisitar los acontecimientos en Europa entre 1919 y 1933. Nadie mejor que Keynes para describir las carencias de las visiones que el establishment en Europa tenía sobre la crisis en 1930. En su artículo “The Great Slump of 1930” (1) hace una crítica al análisis económico que imperaba ese año: “Estamos inmersos en un pantano, nos hemos equivocado por completo en el manejo de una máquina delicada cuyo funcionamiento no comprendemos”. Si Keynes regresara y pudiera observar el desarrollo de la tragedia europea de nuestros días, sólo cambiaría su texto original para enfatizar que la élite política europea nada aprendió de la historia, o aprendió las lecciones equivocadas.

La historia comienza con la tenaz adhesión al patrón oro al concluir la Primera guerra mundial. Un arreglo que permitía la compra y venta del metal a un precio fijo, es decir, el patrón oro, parecía ser la forma de garantizar la estabilidad económica y los intercambios sin sobresaltos. Este esquema supuestamente promovía las virtudes del ahorro y la inversión, además de obstaculizar la manipulación monetaria por parte de gobiernos irresponsables. En su Breve tratado sobre la reforma monetaria Keynes (2) ya había comenzado la crítica del patrón oro y hasta le calificó de ser una “bárbara reliquia”. Pero la mentalidad que atribuía al patrón oro todo tipo de virtudes estaba lejos de darse por enterada de esas críticas. Por eso los responsables de los bancos centrales de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia e incluso Alemania coincidieron en que después de la guerra era urgente buscar el restablecimiento de dicho sistema.

Pero del dicho al hecho hay un largo trecho. Después de la dislocación de la vida económica que había traído la conflagración, el retorno al patrón oro no era fácil. Una estrategia para restablecerlo pasaba por la deflación, otra por la devaluación. Inglaterra, Italia y Alemania siguieron el camino de la deflación. Aunque el proceso en Inglaterra fue algo más ordenado, en Italia y Alemania condujo directamente al ascenso del fascismo.

En su análisis sobre la Gran Depresión y el patrón oro, Eichengreen y Temin (3) citan al historiador Forsyth y relatan cómo en el caso de Italia la deflación condujo a fuertes niveles de desempleo, lo que fue aprovechado por Mussolini en una estrategia que culminó con su marcha sobre Roma. Así, mientras comenzaban a fluir los capitales y las inversiones hacia Italia, el fascismo italiano recogía los frutos del descontento provocado por las medidas para lograr ese resultado.

El caso de Alemania merece atención especial porque las lecciones de la historia que parece recordar el pueblo alemán son las equivocadas. Una referencia pertinente es el libro de Peter Temin, historiador de la economía y del cambio técnico. En su libroLecciones de la Gran Depresión (4) Temin examina la evolución de los gobiernos de la alemana República de Weimar entre 1919-1933, y sus esfuerzos por enderezar una economía devastada por la guerra y los altos costos de las reparaciones impuestas por los aliados en el Tratado de Versalles. Tal y como lo había anunciado Keynes, las reparaciones impuestas sobre Alemania resultaron ser impagables. En 1921 Francia y Bélgica enviaron setenta mil tropas para ocupar el valle del Ruhr en represalia por la falta de pago, y los efectos fueron desastrosos. En reacción el gobierno alemán hizo un llamado a una huelga general. La resistencia fue sofocada con lujo de violencia por parte de las tropas francesas.

La economía se colapsó. La producción se redujo drásticamente y el desempleo se disparó (a más de 23%). La recaudación se desplomó y el gobierno recurrió a financiar su déficit a través de la monetización. Estaban dadas todas las condiciones para el episodio de híper-inflación que dejó una profunda cicatriz en las percepciones del pueblo alemán. Primera lección equivocada: se llegó a considerar que la hiperinflación confirmaba que el restablecimiento pleno del patrón oro se necesitaba urgentemente.

Para 1923 era evidente que la economía alemana estaba a punto de explotar. Estados Unidos e Inglaterra presionaron para aliviar la situación. En 1924 el famoso comité Dawes presentó sus recomendaciones para retirar las tropas francesas del Ruhr, recalendarizar el pago de reparaciones y reestructurar el banco central. El objetivo era dar un respiro a la economía alemana para que pudiera recuperar un ritmo de crecimiento aceptable. La prosperidad (algo artificial) de los años veinte le brindaba a Estados Unidos suficiente margen de maniobra para intervenir en la reconstrucción de la economía alemana: Washington comprometió una cantidad importante de recursos para invertir en la economía alemana.

Todo esto implicaba que cualquier descalabro en Estados Unidos significaría el colapso de la economía de la república de Weimar. Por otra parte, las recomendaciones del comité Dawes eran de corto plazo y la carga de las reparaciones siguió siendo un gravamen muy pesado. En 1929, poco antes del colapso en Wall Street, se estableció otro mecanismo para aligerar el peso de las reparaciones. El resultado fue el llamado plan Young, anunciado en 1930. Pero para entonces ya era demasiado tarde, pues era claro que Estados Unidos tendría que interrumpir el suministro de préstamos e inversiones que necesitaba la maltrecha economía de Weimar. Alemania nunca podría pagar las reparaciones.

Las autoridades en Berlín se manejaban dentro del marco de referencia de las finanzas ortodoxas y del sistema de pagos internacionales que imponía el patrón oro. Y tuvieron que responder a las restricciones que este entorno internacional imponía con una fuerte depresión interna. Hjalmar Schacht, presidente del Reichsbank y su sucesor, Hans Luther, aplicaron políticas restrictivas y mantuvieron la tasa de descuento muy por arriba de las tasas de Londres y Nueva York con el fin de reducir la pérdida de oro. Las autoridades fiscales fueron aún más agresivas en su afán deflacionario: desde principios de 1930 el canciller Heinrich Brüning mantuvo recortes fiscales brutales y una política deflacionaria (reducciones salariales y de la ayuda por desempleo) para restablecer un ‘equilibrio’ en el contexto del patrón oro.

En vista de que Alemania tenía que pagar sus cuentas externas con poder de compra equivalente en términos del patrón oro, el ajuste tenía que pasar por la deflación en el plano interno hasta alcanzar ese objetivo. Brüning consideraba que era indispensable sacrificar todo con el fin de mantener el flujo de créditos e inversiones desde Estados Unidos. Ese flujo llegaba a su fin por la crisis, pero Brüning se mantuvo aferrado a la política de austeridad creyendo que esas inversiones regresarían. Su política deflacionaria acabó por hacer añicos a la República de Weimar. Entre 1929 y 1932 el partido nacional socialista pasó de 12 a 107 diputados.

Los pilares de la política macroeconómica que hoy aplican los poderes establecidos frente a la crisis en Europa tienen sus equivalentes en ese trágico período entre las dos guerras mundiales. Los amarres que ahora impone la unión monetaria al estilo neoliberal se parecen en mucho a las restricciones que infligió antes el patrón oro. La exigencia de una disciplina fiscal en plena espiral descendiente tiene su equivalente directo en la política deflacionaria impuesta en Alemania para restablecer dicho patrón oro.

La exigencia de que los países del Mediterráneo europeo paguen la deuda que resulta de la expansión crediticia generada en y por el sistema bancario, tiene su equivalente en el apremio para el pago de reparaciones de guerra. Las ominosas frases de la señora Lagarde o de la canciller Merkel se parecen a aquélla sentencia de Clemenceau en 1919: “Exprimiremos al limón alemán hasta hacerlo rechinar”. Sólo que el limón a exprimir parece estar ahora en la cuenca del Mediterráneo.

La política restrictiva que hoy se impone sobre los países sometidos a “rescate” es la misma que se aplicó en Alemania al estallar la crisis de 1929, lo que llevó al desempleo masivo que alimentó todos los resentimientos frente al Tratado de Versalles y su odiado régimen de reparaciones.

La política de austeridad impuesta sobre Grecia, España, Italia, Portugal e Irlanda responde al mismo reflejo de una política de deflación y sacrificio de una generación que dio el tiro de gracia a la república de Weimar y sentó las bases para el ascenso del nazismo. Hasta las insinuaciones de lección de moral que se esconden detrás de las declaraciones de Merkel y Lagarde resultan similares a la “cláusula de culpa” que tenía el artículo 231 del Tratado de Versalles. Por medio de esa cláusula humillante Alemania aceptaba la responsabilidad de haber provocado todos los daños y de haber causado la guerra. El artículo 231 fue uno de los blancos favoritos del revanchismo alemán. Las frases de moralina del dúo Lagarde-Merkel ya son combustible para el resentimiento anti-germano en Grecia.

En síntesis, los acontecimientos y la retórica en los años 1919-1933 en Europa tienen paralelismos de pesadilla con los eventos que rodean el hundimiento de la Europa del euro hoy. El delirio de la política neoliberal en tempos de crisis llevará necesariamente a la destrucción de la economía europea. El paisaje político tendrá que modificarse. La tarea política de la izquierda es la de construir los caminos alternativos a esta pesadilla neoliberal.   

Notas:

(1)    Disponible en www.gutemberg.ca/ebooks/keynes-slump )

(2)    A Tract on Monetary Reform, Collected Writings, Vol. IV. Londres: Palgrave Macmillan.

(3)    Eichengreen, B. y P. Temin, “The Gold Standard and the Great Depression”, NBER Working Paper Series”, no. 6060 (disponible en www.nber.org )

(4)    Temin, Peter. Lessons from the Great Depression, (MIT Press, 1989)


La modernidad tardía, Jorge Rulli, las playas de Europa…

julio 28, 2012

son temas con los que uno juega una tarde de sábado. De Jorge Rulli, aclaro, respeto y valoro su militancia y su coherencia, pero – como quedó registrado en este blog – nuestros ideales para la sociedad y el ser humano son lo bastante distintos como para que planteemos caminos también diferentes para Argentina y la América del Sur.

Rulli diría que mis ideales son los de la “modernidad tardía”. Tiene razón. Trato de cultivar la serenidad y la lucidez que se asocian con el atardecer, y la capacidad de recordar los errores cometidos durante el día. Pero conservo la esperanza y la decisión de ayudar a construir una sociedad moderna, que ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de experimentar las vivencias, los aprendizajes y los viajes que tuve la suerte de tener. Y que espero seguir sumando, cómo que no.

En resumen, quiero que sea accesible para todos la libertad, el bienestar y el poder sobre el mundo material – de antibióticos a aire acondicionado – que la Era Moderna dió a muchos afortunados por primera vez en la Historia, y creo que este puede lograrse sin que sea necesario robárselo a otros, como – hay que reconocerlo – se hizo al comenzar la modernidad… y después.

Rulli, como otras voces muy divulgadas hoy, diría que eso es imposible, que por ese camino estamos destruyendo el planeta, y que es imposible darle a todos el nivel de vida de los sectores medios de los países desarrollados. Puede ser. Pero eso mismo decía el Club de Roma en los años ´60, y el reverendo Thomas Malthus dos siglos atrás, y ambos estaban equivocados.

Sea como sea, el tipo escribe bien. Quiero compartir con ustedes este editorial de hoy de su programa Horizonte Sur, que un amigo me hizo llegar. Lo encuentro menos ideológico y con anécdotas más animadas que otros de él que leído. Me permití agregar un par de cortas observaciones mías (que puse entre paréntesis), y, como de constumbre, añado una reflexión al final.

A principios de los años ochenta, mientras la dictadura se preparaba para entrar en la guerra de Malvinas, yo salí de la cárcel con libertad vigilada. En el transcurso de las fiestas de principios del año ´82 logré salir del país y escapar por Iguazú hacia la libertad. Luego de haber estado muchos años encarcelado, y gracias a la documentación que me facilitara el entonces embajador de Italia y al esfuerzo de algunos amigos del exilio, en pocas semanas pasé de las terribles durezas del encierro en la U9 de La Plata, a residir en España, en plena costa del Sol.

Todavía recuerdo el momento en que, recién llegado y rodeado de memorias fantasmales, arrastré mis pies por la arena hacia el Mediterráneo. Cientos de escandinavas y alemanas esculturales y de largas cabelleras rubias y pieles tostadas como biscochuelo, jugaban al voleibol o a las pelotas de playa en absoluto topless, por todas partes a mí alrededor… De haber sido musulmán me habría sentido sin lugar a dudas en el Paraíso, pero al no serlo ni estar muerto, me sentí igualmente feliz a la vez que convencido que aquello era la fantasía más loca y más imposible que podía sucederle a un encarcelado, al menos a alguien como yo que pocos días atrás estaba entre rejas y que ahora poco más podía hacer que pensar en dedicarles ese panorama desenfrenado a todos los hermanos que había dejado en la Cárcel de La Plata. Fue lo que hice. Una buena parte de mí seguía con ellos y seguiría con ellos por mucho, pero mucho tiempo…

En las semanas posteriores comprobé que no todas las presencias provenientes del turismo europeo podían provocar tanta felicidad. Por las mañanas temprano, algunos ómnibus especialmente fletados iban regando cientos de ancianos pensionados de la Europa del norte a lo largo de los balnearios de Málaga, de Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola y Marbella… Los pobres viejos provistos de un yogur y de una botella de agua mineral, permanecían sentados en los bancos de la Costanera frente al mar, en silencio y con la mirada perdida, hasta que horas más tarde el mismo ómnibus los retiraba y los volvían a sus residencias. Cada día me conmovía ver a esos espectros gastados por el Capitalismo industrial. Patéticos en su temprana ancianidad, conmovedores por su extrema indefensión, casi autistas y seniles, eran sin lugar a dudas fruto de una vida gastada frente a las cadenas de montaje. Una generación nacida en los años diez o veinte del siglo pasado y sobre la que recayó el peso de la industrialización de Alemania y el esfuerzo de la posguerra. Se podía comprender la razón por la que muchos denominaban a la zona con socarronería como cementerio de elefantes… (No sé, Jorge. A mí se me ocurre que un alemán nacido entre 1910 y 1920 podía arrastrar otras experiencias más terribles que la de una cadena de montaje…).

Poco después, durante los tiempos del exilio, conocí asimismo las penurias de un grupo chileno que se asiló en la Embajada del Vaticano en Santiago de Chile cuando el golpe de Pinochet y que terminó siendo asilado en uno de los países socialistas de la Europa del Este. Cuando llegaron al aeropuerto del país de asilo, fueron recibidos como héroes, con alumnos embanderados y ramos de flores. Luego los llevaron a un gran hotel en que los homenajearon y donde les hicieron saber que serían radicados en una pequeña localidad del interior del país, en que se había instalado un complejo siderúrgico. Allá llegaron los compañeros chilenos, luego de un par de días de descanso, e inmediatamente fueron conducidos a una enorme empresa socializada donde los recibió la plana mayor de la empresa que, por supuesto, pertenecía al partido comunista. Me contaban ellos que en el despacho mismo del Director General, se les explicó minuciosamente las características complejas de los procesos fabriles que allí se realizaban, y frente a un enorme mapa se les describió, la importancia de esos laminados para construir el Socialismo y un mundo más justo en lucha contra el Capitalismo, y por lo tanto, el honor de todos ellos por haber sido seleccionados para trabajar en esa encomiable tarea.

Mis amigos me confesaron luego, que se sentían confundidos ante esas consideraciones, ya que el trato que se les daba parecía anticipar que ocuparían puestos gerenciales para los cuales de manera alguna se sentían capacitados. Sin embargo, la situación no fue exactamente esa, sino que los condujeron a una inmensa planta donde se les mostró unas enormes y pesadas láminas de acero que entre varios de ellos, debían trasladar desde el lugar en que se apilaban, hasta otro extremo del enorme galpón. Como por encima de los que trabajaban en aquel lugar, se deslizaban colgadas bajo rieles, pesadas piezas de metal, preguntaron si acaso se los iba a proveer de cascos. Les contestaron amablemente que no, ya que de caerse sobre ellos alguna de aquellas piezas, el casco de poco les serviría… Y hasta allí parece que llegó la diplomacia, se acabaron los homenajes y comenzó la hora de trabajar duro. Lo peor fue que dos años después continuaban haciendo exactamente las mismas tareas de cargar aquellas pesadas planchas de un sitio a otro del inmenso galpón y sin ningún atisbo de que los burócratas volvieran a acordarse de ellos… (No esperaba llegar a decir esto alguna vez: ¡Bien por el socialismo real!).

Abrumados por el socialismo real, desesperanzados de toda solidaridad y desesperados por modificar la situación que amenazaba ser para siempre, mis amigos ocuparon un día la embajada de Suecia reclamando nuevo asilo, se declararon en huelga de hambre y al fin, gracias a la generosidad de Olof Palme, el primer ministro sueco, consiguieron escapar del cielo del socialismo y volver al infierno del capitalismo…

Algunos años antes, en los años sesenta, recorriendo la China de Mao, recuerdo asimismo cuánto nos impresionaron la organización industrial y las fábricas que recorrimos. En algunas de las megaempresas en que dialogamos con el Director General se nos confesó que un mes por año los directivos bajaban a trabajar a sus puestos de origen, ya fueran tornos u oficinas administrativas, para no olvidar de dónde provenían y a la vez, mantener conciencia de clase en relación a los trabajadores. En los horarios de descanso pudimos presenciar las prácticas militares con fusil y bayoneta calada, moviéndose al unísono centenares de obreros como en un inmenso ballet en que al embestir con una estocada a fondo a un enemigo imaginario cientos de gargantas gritaban muerte, por supuesto, en chino…

Impresionante. Pero también impresionante esa organización para las prácticas industriales del Capitalismo de Estado por parte de obreros que no sabían de vacaciones, ni aguinaldos, ni siquiera días festivos que no fuesen los propios de la liturgia de la propia revolución china o de algún incentivo en mérito a la mayor producción… Cuando visitamos diversas casas de obreros, nos llamó la atención, la total ausencia de fotografías o recuerdos personales con los que habitualmente revestimos nosotros nuestras viviendas. Aquellos minúsculos departamentos parecían pensados tan solo para reponer fuerzas en función del trabajo de la fábrica… Estoy refiriendo a situaciones que conocí hace poco más de cuarenta y cinco años…aún antes de la llamada Revolución Cultural, de manera que estas observaciones tienen tan sólo el valor histórico de haber visto un proceso en sus orígenes.

Los sucesos ocurridos en los últimos años, especialmente en América Latina y a partir de los gobiernos locales y de sus tránsitos hacia el progresismo y la idea rectora de crecimiento, son para mí prueba suficiente que, cuando los revolucionarios de los años setenta se planteaban construir el socialismo, se referían, en realidad, de manera estricta a desarrollos industriales dentro de la llamada Modernidad, considerando como tal los procesos lineales que desde el más estricto eurocentrismo, imaginan la historia del mundo a partir de las tecnologías y de los procesos de la producción industrial, de la creciente urbanización de sus poblaciones y en especial de la necesidad de llevar a sus límites la dominación de la Naturaleza. Desde estas perspectivas, tal vez deberíamos plantearnos modificar la miradas con que durante años juzgamos a estos antiguos militantes de la izquierda y bajo las cuales solían aparecer como traidores a sus ideales de jóvenes.

A medida que han transcurrido los años y que los procesos progresistas se multiplicaron en nuestro continente, confundiendo la biodiversidad con el género y la justicia social con el asistencialismo, he reflexionado en que es probable que estemos asistiendo a un dramático y terrible final de época: una crisis civilizatoria en que no solamente los sistemas industriales y sus fuentes energéticas basadas en los combustibles fósiles se encuentren en riesgo, sino que también asistimos al agotamiento de aquellas ideologías, de epistemes y cosmovisiones que provenientes de finales del siglo diecinueve hoy exhiben su penosa y concluyente complicidad con lo que denominamos el Capitalismo Global.

 Nunca mejor que ahora y como remate esperanzador a estas reflexiones, quisiera concluir con un recuerdo emocionado a Evita, cuando justamente se ha cumplido esta semana un nuevo aniversario de su muerte. Fue sin lugar a dudas la inspiración de otra revolución y de una Justicia Social basada en el amor y distante de estos presupuestos que ahora se enmarañan en nosotros como producto de las nuevas colonialidades que inspira el progresismo reinante. Yo, como tantos amigos y compañeros, puedo recordar que en aquellos días de julio vi a mi padre llorar como hombre aquella pérdida, y experimenté que, tanto mi casa como el barrio se sumergieran en la tristeza y en el luto. Deseo que los mandatos que Ella nos dejara nos inspiren para escapar de los actuales atolladeros, que nos permitan salir de las confusiones alimentadas por los seguidores de una modernidad tardía y que nos alienten a encontrar nuevos destinos pero siempre desde nosotros mismos“.

Este último es uno de los puntos de desacuerdo más terminantes. Creo evidente que el peronismo original avanzó en la modernización y la industrialización de Argentina. Perón dió el Estatuto del Peón, y no recuerdo que ni él ni Evita hayan mostrado mucho interés en la agricultura familiar.

Los tiempos han cambiado mucho, por supuesto. Creo que la industrialización y la modernización deben continuar, a un nivel continental. Pero creo también que la agricultura familiar y la ruralidad a escala humana deben ser fomentadas y ayudadas. Como lo hacen algunos países de Europa y Japón. con los recursos de un país moderno e industrializado.

Otra reflexión, más de fin de semana, es cómo Europa siempre tiene que ver en los replanteos argentinos. Halperín Donghi ha escrito lúcidamente sobre esto, desde la visión de un liberal. También Córtazar, como liberal de izquierda. En Rulli percibo el ecologismo europeo, que se hizo muy dominante allí desde que se desvaneció la Nueva Izquierda que seguían de jóvenes Daniel Cohn Bendit y Regis Debray.

Me pregunto si ahora, cuando Europa se debate ante el derrumbe al que la arrastra el capitalismo financiero y debe decidir sobre su unidad, ahora en serio, tiene algo que decirnos a nosotros. Creo que sí, aunque sea una advertencia.


¡El Ejército en rojo a las puertas de Berlín!

julio 27, 2012

(No quiero interrumpir los debates sobre Siria y sobre el sindicalismo y la militancia, pero no he visto estas noticias en ningún medio local, ni siquiera en Manolo´s, que viene advirtiendo sobre el asunto hace dos años. Y, qué quieren que les diga, me preocupan. Esta blitzkrieg de Moody´s está yendo muy lejos).

REUTERS. “23 de julio – Moody ‘s Investors ha revisado hoy de estable a negativa las perspectivas sobre las calificaciones Aaa soberanas de Alemania, Holanda y Luxemburgo“.

BLOOMBERG. “25 de julio – Moody ‘s Investors ha cambiado las perspectivas de calificación a largo plazo de seis estados alemanes a negativo, citando los estrechos vínculos fiscales entre las regiones y el gobierno federal, cuya perspectiva fue rebajado hace dos días.

Seis de Alemania ‘s 16 estados, o “Laender” en alemán – Baviera, Baden-Wuerttemberg, Berlín, Brandenburgo, Sajonia-Anhalt y Renania del Norte-Westfalia – tienen “vínculos operativos y financieros muy fuertes” con el gobierno federal, Moody dijo en su página web. Las “perspectivas negativas sobre Estados federados de Alemania refleja la perspectiva negativa sobre la calificación soberana de Alemania.”

NASDAQ. “25 de julio – Moody ‘s Investors ha cambiado a negativa la perspectiva de 17 grupos bancarios alemanes tras la decisión de cambiar la perspectivade la deuda soberana de Alemania también a negativa.

La decisión afecta a “la calificación de la deuda a largo plazo y los depósitos u obligaciones a largo plazo de 17 grupos bancarios alemanes y sus filiales, cuyas garantías incorporen el apoyo del gobierno alemán y / o varios estados federales alemanes o los municipios”, dice la nota oficial.

Moody ‘s también ha cambiado la perspectiva a negativa de los “instrumentos de deuda emitidos por bancos holandeses”. La medida sigue a la decisión de poner negativo a la perspectiva de los Países Bajos. En la misma línea, la agencia cambió la perspectiva de estable a negativa en los depósito e instrumentos de deuda a largo plazo de la Banque et Caisse d’Epargne de l’Etat’s en Luxemburgo“.

Ya lo decía mi madre “No se puede confiar en nadie“.


“Sindicalismo para todos”

julio 27, 2012

Varios amigos me han dicho que este blog está demasiado oficialista, para ser un sitio de reflexión. Es posible. En los últimos tiempos he subido relativamente pocas críticas a las políticas de este gobierno. Y no es que no las tenga, por Dios!. Pero me faltan el tiempo, la energía y tal vez los conocimientos para elaborar alternativas válidas para exponerlas aquí. Y, les seré franco, las críticas que llegan a mi conocimiento, elaboradas por opositores – cuando las evalúo desde el enfoque de las alternativas propuestas o implícitas – las encuentro muy superficiales en su mayoría. Otras perversas, y algunas directamente idiotas.

Para no ser injusto, contaré de algunos ejemplos de mis dificultades (porque encontrar tonterías ajenas es muy fácil): La inflación alta tiene efectos negativos: golpea más en los consumos, como alimentos, que no se pueden demorar o disminuir; los sueldos… se ajustan más despacio. A largo plazo, tiene efectos muy negativos, porque impide o deforma las inversiones productivas. Y lo negativo del mediano plazo se verá en las elecciones. Ahora, no se me ocurre ninguna política antiinflacionaria eficaz y rápida que no tenga consecuencias aún peores para los argentinos – desempleo, sobre todo – y también para la economía en su conjunto (Mi estimación del ingenioso Lucas Llach ha bajado porque parece asumir que alcanza para disminuir significativamente la inflación con voluntad e ingenio. El último que planteó eso fue Cavallo).

Vinculado a ese tema, en un plano muy menor: Estoy de acuerdo que la intervención al INDEC fue un error – más precisamente, una estupidez – de la gestión K. No porque las técnicas de medición y muestreo actuales sean peores que las anteriores, sino porque resulta evidente que hay una decisión política de ajustar los resultados a la baja, independientemente de los métodos usados para conseguirlos. Lo peor – y lo que lo distingue de sus equivalentes de otros países – es que todos se pueden dar cuenta de eso. ¿Y? ¿Hay alguien que por ello se defina opositor al gobierno y esté dispuesto a participar de una cruzada cívica por estadísticas económicas más precisas? Yo no, y no creo que haya muchos que se sumen.

En la política, donde se supone que debo saber algo más (como la mula del mariscal de Sajonia, tengo mucha experiencia): Prefiero un peronismo donde el poder esté menos concentrado, más articulado; donde una proporción tan alta de las listas no se haga desde una sola mesa. Y creo que eso también es bueno para la Argentina. Pero si todos estos años en la actividad política, y algunas lecturas de Maquiavelo, Weber y Tucídides me han servido de algo, es para saber que eso no depende de una decisión de ser buenitos y democráticos, sino de relaciones de poder. La asimetría principal entre Cristina y los demás dirigentes no son los recursos del Estado nacional. Son los votos. Es decir, la decidieron los votantes.

Los peronistas, que de estas cosas entienden hasta por instinto, saben que hoy no hay otro que pueda reunir el 54 % de los votos de todo el país (Ciertamente no el compañero Moyano). Así que si hoy quisiera ayudar a construir un polo de poder político en el peronismo alternativo al de la Presidente, tendría que trabajar para la candidatura presidencial del compañero Scioli, que es el único que ha anunciado su intención y – hoy – aparece como una posibilidad. Hay quienes se lo plantean; en mi caso, recuerdo la sabiduría de mi madre “Nunca digas de esta agua no he de beber…”, y, la verdad, en la larga historia del peronismo uno ha apoyado gente peor. Pero mi respuesta hoy es un inequívoco NO.

Entonces, uds. se pueden imaginar mi alegría cuando encuentro, ya hecha, una crítica profunda y un desafío, no tanto al gobierno como a la militancia K, hecha desde una perspectiva peronista y bien kirchnerista. La tomo de Megafón, la página de una de las corrientes del kirchnerismo, y la suscribe Patricia Fortino, a quien no conozco pero me parece percibir que su compromiso con algunas de las políticas claves de los K es más emocional que el mío, por ejemplo.

No sé si suscribo todo lo que dice sobre el sindicalismo. En mi experiencia, el tema es más complejo. Pero lo que plantea sobre la militancia… firmo abajo.

Sindicalismo para todos

por Patricia Fortino

“Esta nota será escrita en primera persona del singular. Para que todas las opiniones en contra recaigan en exclusividad sobre mi persona. No crean que me volví masoquista así en un día, ni tampoco que piense que serán tantas las opiniones en contra que recibiremos a nuestra editorial. Pero una o mil o ninguna, sepan que no deben pluralizar los disgustos.

Ocurre que mi forma de observar alguna realidad circundante por estos días, me eleva el derecho a dar opinión singular tanto como a responsabilizarme por mis dichos.

Aclaradísimas estas cuestiones, me dispongo a cuestionar, en mi calidad de militante oficialista del proyecto de Gobierno que hoy conduce la compañera Cristina y que (desde la primera hora, ahí cuando el porcentaje de los votos era menor que el porcentaje de desocupados en el país) inició el querido Néstor.

La CGT es la Organización del Movimiento Obrero. Organización que ha tenido a lo largo de toda su historia momentos de mayor gloria, de mejores oportunidades, de mayor protagonismo, de luchas, de persecuciones, de desapariciones, de muertes. Pero nunca dejó de ser un eje en cada Gobierno Peronista que hemos tenido. Con las características que cada uno de esos gobiernos le ha dado o le ha quitado, según quién fuera el que estuviera sentado en Balcarce 50 y también en Azopardo 820.

Mi papá era un tipo muy divertido y cuando yo era chica jugaba conmigo (y lo disfrutaba mucho) al “Cuento de la buena pipa” ¿lo recuerdan? Tal vez allí, en esa manera de estimular mi infantil curiosidad para encontrar la frase o la pregunta o la respuesta para ganar ese juego de palabras, mi viejo estaba formando en mí, la manera políticamente incorrecta de cuestionar desde adentro lo que no está bien.

Esta editorial surge después de haberme tomado un buen tiempo para debatirla con algunos compañeros. De esas charlas surgieron los “incondicionales” que me respondieron que “Cristina sabe lo que hace”, que en la “política siempre se comen sapos”, que “la conducción no se discute” y más, claro.

¡Por supuesto que la conducción no está en discusión! Pero estos CGT anti Moyanistas (me cuesta decir a favor del Proyecto que tanto defiendo) no representan al movimiento obrero. Son oficialistas de vocación. Hoy con Cristina, ayer con Menem, no olvidamos. Han entregado a compañeros, lo digo incluso desde la memoria de mi propia persecución gremial sufrida en manos de uno de los gordos, Armando Cavalieri.

En tiempos donde la política, gracias a Néstor, ha recuperado el interés popular, sobre todo en los jóvenes, hay que formar cuadros sindicales. No de la mano de estos, seguro. La supervivencia del proyecto está también en formar jóvenes en el sindicalismo. La instrucción política no se hace llevando banderas a los actos. Cuando hablamos de los jóvenes, pensemos cómo los ayudamos a participar en esto. Cantando en los actos no se hace ninguna revolución.

Pero resulta que por otro lado, la “VIEJA POLÍTICA” está de limpieza. Esto no es coherente con esa idea. Yo no soy purista, los que me conocen saben que me he embarrado cada vez que la causa lo necesitó. Pero, esto resta, esto descalifica, esto no aporta nada a la desburocratización del sindicalismo.

En ese debate el compañero Ariel Magirena dijo: “Esta foto (aludiendo a la de Cristina junto a los gordos, sin Caló, el 16 de julio pasado en Casa de Gobierno) me parece que es como saltar de la olla al fuego. Algo está pasando con la militancia, que dejó de proponer. Los compañeros de ANSES pidieron estatización de fondos de las AFJP desde el primer día, los comunicadores luchamos por la Ley de Medios, la CTA nunca bajó la bandera de la asignación universal, el grupo Fénix insistió con un modelo autónomo y soberano de la economía y la recuperación de YPF y Aerolíneas. Cuando las bases luchan el gobierno popular escucha y no importan los argumentos de “oportunidad política”. Sin un pueblo movilizado el pragmatismo se impone a la doctrina en el desafío de la gestión. NOSOTROS, tenemos que ser el respaldo del modelo para que no tenga que establecer alianzas con traidores comprobados como los que se ven en esta foto. ?¿Será posible que haya 5 millones nuevos de trabajadores incluidos, que deben su puesto a este modelo del peronismo del siglo XXI, y no exista una expresión organizativa de eso? La respuesta es alentar la militancia, no a los burócratas. Hagámonos cargo los trabajadores de lo que pasa en cada uno de nuestros gremios. Se construye desde abajo, no desde el techo. Cristina no tiene que resolvernos las cosas a domicilio”.

El debate siempre es enriquecedor, como militante política agrego que no debemos agotar en gritos de bronca nuestras ideas. Este debate debe llevarse a todos los lugares de laburo. Apunto a todos. Y con esto agrego a los Organismos Públicos, donde (con acierto político) se están incorporando desde los puestos Directivos más altos hasta los últimos de los contratados (si, contratados en el Estado) jóvenes con muchas ganas de laburar en política. Esto se lo debemos a un Proyecto que puso en movimiento el compañero Néstor Kirchner y que continúa nuestra actual conductora Cristina. Ninguna contradicción hasta aquí. Pero… los jóvenes que se incorporan NO SE AFILIAN A LOS GREMIOS y, mucho menos tienen participación política en estos tan estratégicos lugares. Hablo de Ministerios, Organismos de Control, Secretarías de Estado, Medios (Radio, TV, TELAM) y puedo seguir, pero seguro muchos de Uds. tienen ejemplos para sumar a los míos. Sin compromiso, sin participación, sin interés gremial, no podremos cambiar la realidad de aquella foto.

Mi militancia es sindical, es así desde hace más de 30 años. Los gremios pueden cambiar sus dirigentes solamente si los trabajadores se involucran. Muchos como yo peleamos por la no desregulación de las Obras Sociales. Contra muchos, contra casi todos. Lo mismo cuando estos mismos “gordos” fogoneaban el pase de los aportes jubilatorios a las AFJP. Debe ser que soy vieja y hace mucho que me peleo con estos tipos. Estos mismos.

Ahora comprenderán el por qué de la escritura de esta editorial en primera persona del singular. Seguramente ustedes sabrán disculpar mi intolerancia. Tengo heridas que no dejan de sangrar sobre este tema. Para algunos puede ser un tema coyuntural. Para otros como yo, es toda la vida política”.


Otra competencia olímpica, en América del Sur

julio 27, 2012

No es que El blog de Abel se plantee formar parte de la cadena nacional de “todo marcha maravillosamente bien“, que es tan idiota como su contraparte, la cadena nacional del “miedo y el desánimo“. Pero de vez en cuando me gusta marcar datos positivos. Este cuadro lo encontré – no es sorpresa – en el blog del alerta gringo Otto Rock, y quiero compartirlo con ustedes:

(cliquear encima para agrandar)

Aclarando para los de a pie, como yo: GDP son las iniciales en inglés del PBI, el Producto Bruto Interno, que es el valor de mercado de todos los bienes y servicios producidos en un país en un año dado. La cifra que figura en la columna de cada país es el porcentaje en que aumentó el PBI en, este caso, el año 2011. Observen que todas las cifras de los países de nuestro subcontinente son muy buenas, comparadas con las de cualquier otra región del mundo, salvo el Asia Oriental.

Para los opositores, la recomendación es muy sencilla: Sólo tienen que repetir tres veces “Es falso! Es falso! Es falso!“, murmurar algo sobre las cifras del INDEC (son del BCRA, pero para el caso es lo mismo), y pueden seguir pensando como antes. Para los oficialistas… es más complejo. Deben recordar que el crecimiento del PBI no es lo mismo que el desarrollo – aunque sería difícil que hubiera desarrollo sin crecimiento – y que el desafío no es tanto alcanzar esas cifras como mantenerlas (Seguramente este año no alcanzarán esos niveles. Viene duro, aunque la sequía en EE.UU. nos ayudará).

Pero me parece que contribuye a explicarnos porqué Brasil está abandonando la política de “metas de inflación”, que Lucas Llach añora. Un año, o dos, no significan mucho, pero si esa diferencia en las tasas de crecimiento se mantiene por un tiempo prolongado, la ventaja de Brasil se reduciría considerablemente. Y la hermandad sudamericana está muy bien, pero en el Planalto no comen vidrio.


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