Vamos a la Cumbre de Seguridad Nuclear. De turistas

marzo 31, 2016

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Estimo que muchos lectores de este blog -quizás una mayoría- están conmovidos por la reciente batalla legislativa, y la rendición frente a los fondos buitres. Comprendo, simpatizo, pero como dije en el posteo que le dediqué hace algunas horas, no es la primera batalla que se pierde. Y no es la última que habrá que enfrentar.

Mientras tanto, no debemos perder de vista lo que pasa en el mundo (estamos adentro). Los medios locales han tratado en forma superficial la Cumbre que se reúne en Washington, aunque el Presidente Macri está viajando allí, y el gobierno no ha comunicado otra cosa que generalidades que suenan bien.

(La oposición más emocional sospecha que Macri lleva como ofrenda el desguace del plan nuclear argentino. No lo creo, para esta conferencia. Aquí les interesa el uranio enriquecido, pasible de ser utilizado para bombas. El desguace de nuestro esfuerzo, en todo caso, será la consecuencia de sus políticas de ajuste).

Es  cierto que en otro momento tuvimos cosas para aportar en el tema de la seguridad nuclear. Como señalé en el blog hace cinco años, Argentina y Brasil firmaron en 1991 un Acuerdo para el Uso Exclusivamente Pacífico de la Energía Nuclear y crearon la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC) para controlar los acuerdos asumidos.

Y en 2011 el Grupo de Proveedores Nucleares (NSG), el foro de las 46 naciones que están en condiciones de proveer algunos de los insumos para producir armas atómicas y que acordaron combatir la proliferación, del que formamos parte – actualmente lo presidimos, desde junio ´15 a junio´16 – reconoció a esos acuerdos como una salvaguardia suficiente, alternativa a las inspecciones de los organismos de la ONU.

Pero hoy Argentina y Brasil están preocupados por otros temas, con razón. Entonces, les invito a leer esta nota de El País, razonablemente informativa, desde el punto de vista de la OTAN, claro. Es una manera de enterarnos como encaran los pesos pesados del Atlántico Norte un tema que toman muy en serio.

“Qué es la Cumbre de Seguridad Nuclear

La Cumbre se celebró por primera vez en 2010 como parte de una iniciativa impulsada por Obama en 2009. Su objetivo es promover la cooperación internacional en materia de seguridad nuclear. Las reuniones han tenido lugar en Washington, La Haya y Praga y buscan aprobar políticas y acuerdos para eliminar el material nuclear de los países, ratificar tratados relacionados con la seguridad nuclear, reforzar las regulaciones o mejorar la tecnología para aumentar la seguridad. Según la Casa Blanca, desde la primera reunión de 2010, más de 50 líderes internacionales han trabajado para prevenir el terrorismo con armas nucleares y se han firmado más de 260 acuerdos entre numerosas naciones.

Tras las sesiones plenarias, este viernes se conocerá el acuerdo global de los asistentes a la reunión, así como casi una veintena de pactos entre varias naciones en materia de ciberseguridad, prevención de tráfico de armas nucleares o amenazas a plantas energéticas. Laura Holgate, Directora del Consejo de Seguridad Nacional para Armas de Destrucción Masiva, explicó este martes que también se espera el lanzamiento de un “grupo de contacto de seguridad nuclear” para garantizar el cumplimiento de los acuerdos más allá de esta cumbre y compartir información, entre otros asuntos, sobre medidas de seguridad, fuentes de energía radioactiva o tráfico de armas nucleares.

La amenaza terrorista

La cumbre incluirá por primera vez una sesión sobre cómo afrontar la amenaza de un ataque terrorista en una ciudad y un simulacro sobre cómo responder al terrorismo nuclear.

Los atentados de Bruselas planearán sobre la cumbre, especialmente a raíz de las informaciones que apuntan a que algunos de los terroristas estaban interesados en el funcionamiento de las plantas de energía nuclear. Ex trabajadores de plantas nucleares belgas se han unido a las filas del Estado Islámico (ISIS en sus siglas inglesas).

La evolución de la seguridad nuclear

Desde la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca en 2009, se han eliminado casi 3.000 kilogramos de uranio altamente enriquecido para uso civil, una cantidad que serviría para fabricar al menos 100 bombas nucleares. Algunos países, como Ucrania, han acabado por completo con sus reservas de uranio. Pero otros, como Pakistán y Rusia, han ampliado sus arsenales o han rebajado el cumplimiento de salvaguardas internacionales.

Una veintena de países mantienen reservas de uranio altamente enriquecido que servirían para el desarrollo de miles de armas nucleares, según la Iniciativa de Amenaza Nuclear, un grupo que supervisa el sector nuclear. El grupo advierte de que hay demasiadas fuentes radioactivas con “mala seguridad y vulnerables a robos”

En paralelo, EE UU ha reducido progresivamente su presupuesto en seguridad nuclear internacional.

P5 + 1, sin Rusia ni Irán

La primera cumbre de seguridad nuclear después del histórico acuerdo que frenó el acceso de Irán a la bomba atómica a cambio de levantar sanciones se celebrará en Washington sin la participación de Irán ni de Rusia. Ben Rhodes, asesor de Seguridad Nacional del presidente Obama, explicó este martes que en 2009 Irán era “la mayor preocupación en materia de proliferación de armas nucleares”. Siete años después, Obama tendrá la oportunidad de “destacar el progreso alcanzado tras el pacto” con Irán y junto con representantes de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). “La decisión de Rusia de no participar es una oportunidad perdida”, dijo Rhodes.

Ausencia de Rusia

Rusia ha decidido no participar en la cumbre por su rechazo a que Estados Unidos lidere iniciativas de desnuclearización. La ausencia de Moscú -que acudió a la última cita en 2014- es significativa dado que posee algunas de las mayores reservas de material nuclear de uso civil y protagonizó con Washington durante la Guerra Fría una carrera por el desarrollo de armas nucleares.

En abril de 2009, EE UU y Rusia acordaron, en el llamado nuevo tratado Start, reducir en siete años cerca de un 30% el número de armas estratégicas, incluidas cabezas nucleares. Pero al mismo tiempo ambos países han dado pasos que han cuestionado ese compromiso: Rusia anunció el año pasado la puesta en funcionamiento de más de 40 nuevos misiles intercontinentales, mientras que EE UU está renovando sus sistemas de armas nucleares en gran parte porque el Congreso se lo impuso al presidente Obama a cambio de aprobar el Start.

La política exterior para Asia

El presidente Obama se reunirá este jueves con sus homólogos de Corea del Sur, Park Geun-hye, y de Japón, el primer ministro Shinzo Abe, para tratar “la amenaza de Corea del Norte”, según avanzó Rhodes. El giro en la política exterior de Obama, asegura la Casa Blanca, también pasa por China. Obama mantendrá un encuentro con su mandatario, Xi Jinping, el mismo día, y destaca que las últimas sanciones de Naciones Unidas a Corea del Norte “no hubieran avanzado sin la cooperación y el apoyo de China”. El pasado mes de febrero, el director nacional de inteligencia, James Clapper, aseguró que es Pyongyang, no Teherán, quien representa la mayor amenaza nuclear del mundo”.


Derrota

marzo 31, 2016

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La votación del Senado de esta noche ha sido un episodio clave en -me parece indudable- una derrota argentina. Que no comenzó en esta sesión, ni tampoco en la de Diputados, por supuesto. Pero la derogación de las leyes Cerrojo y de Pago Soberano y el permiso de la emisión de deuda por 12.500 millones de dólares para pagar a los fondos buitres son en la práctica el final de la batalla.

No es la primera que perdemos los argentinos, ni la última que tendremos que enfrentar. Así que propongo mirarla a la cara. Cuestiono ahora algunos planteos que no critiqué abiertamente antes por si servían al discurso emocional de compañeros con mis mismos objetivos.

No nos hemos “inclinado ante la sentencia de un juez municipal”. Fue el sistema judicial de los EE.UU. el que nos bajó el pulgar, con la confirmación de una Cámara de Apelaciones y la negativa de su Corte Suprema a tomar el caso.

No hemos “iniciado un nuevo ciclo de endeudamiento”. Puede marcarse como el comienzo de esta etapa el 22 de noviembre, cuando una mayoría (muy pequeña) de los votantes eligió un gobierno que no considera al endeudamiento externo como una necesidad desagradable, sino como la forma elegida de inserción en el sistema internacional.

Es cierto que un dato fundamental es que no nos hemos dado – en décadas – políticas industriales que lograran que los productos que exportamos compensen las divisas que necesitamos para importar los insumos. Y que cualquier gobierno recurriría al crédito externo, como lo hizo el anterior. La diferencia decisiva está en la imbricación de las políticas del gobierno Macri con el discurso y la práctica del sistema financiero globalizado. Con o sin buitres, con o sin el riesgo judicial de la caída de la reestructuración de Kirchner – ¿otros once años en tribunales extranjeros, como estuvimos en el de Griesa? -Argentina con este gobierno iba a volver a (ese) mundo.

No pretendo minimizar esta derrota: nuestro país había conseguido un apoyo diplomático en este tema de una aplastante mayoría de los países representados en las Naciones Unidas. Tan etéreo como todos los apoyos diplomáticos (como el que recién aumentó nuestra jurisdicción marina en un 35 %) expresaba también la hostilidad, aún desde el capitalismo, hacia los fondos buitres. No será fácil remontar este otro bandazo de la política exterior argentina. Porque les hemos dado a esos depredadores el triunfo más grande de su historia. Los libros de texto mencionarán en adelante el éxito de Paul Singer frente a Argentina como caso de estudio.

Lo importante, me parece, es tener claro que quien gobierne luego del fracaso de este otro intento de insertar en forma estable a nuestro país en la globalización – y doy por cierto el fracaso, entre otros motivos, porque esta etapa global no me parece estable, tampoco – es construir un bloque que permita la construcción de un proyecto nacional que no dependa de un gobierno más o menos “iluminado”. Para lo cual, una de las condiciones es un esquema económico que supere la “restricción externa”.

Lo de “quien gobierne luego” lleva directamente a encarar la responsabilidad de la derrota. Es mucha la que le toca al peronismo y al FpV, por su representación en el Congreso. Tengo que decir que no me sorprendió: tampoco la entonces oposición, cuando en el 2009 y 2010 tuvo mayoría parlamentaria pudo desviar las políticas del Ejecutivo. Las “puteadas a los traidores” que hacen muchos militantes son un desahogo justificado, pero tienen poco que ver con la política que esos militantes practicaron o avalaron. Si están en el congreso es porque fueron puestos en listas y votados.

Y las promesas, aunque sinceras, de “yo no los voto más” no me impresionan. Como el voto es secreto, no puedo saber cuántos votaron a Menem, Chacho Álvarez, Carrió o Pino Solanas y después se arrepintieron (yo mismo lo hice por uno de esos, en el ´89).

El precio de la derrota que me importa no es con los militantes, con el debido respeto. Que lo merecerán si siguen luchando. Es con la mayoría de los argentinos, a los que el peronismo durante doce años les dijo otra cosa. No estoy seguro que será fácil convencerlos de nuevo.


La política ahora, en Alem al 600

marzo 30, 2016

Alem al 600

Comenzaron hoy con los despidos en el Ministerio de Trabajo. En una asamblea del personal, a propuestas de delegados peronistas (de ATE y de UPCN, agrego ahora porque al principio no estaba claro) y del FIT, se decidió ocupar la entrada en protesta. Recién, un compañero -del que he subido algunas cosas en el blog- me hace llegar esta foto del diálogo político entablado con la policía.

AMPLIANDO: Horas después, me pasaron esta foto de la asamblea. Uno tiene que tener en cuenta la que comenzó, más o menos al mismo tiempo, en el Senado: se maneja (algo) más poder ahí. Pero esta me parece, no sé, más auténtica.

asamblea en Trabajo


Algo sobre la interna del PRO

marzo 30, 2016

reunión PRO

Ayer subí un cauteloso posteo sobre estrategias opositoras, y al final señalé un dato obvio: las estrategias de las fuerzas políticas no se deciden en una mesa de arena, sino a través de pujas internas donde se enfrentan proyectos y ambiciones.

Esto vale también para el partido oficialista, por supuesto. Quizás sea un poco temprano para hacer un cuadro realista de los distintos sectores; en realidad, pienso que hasta es pronto para definirlos en el peronismo (lo de territoriales vs militantes me parece muy superficial).

Pero encontré esta nota que firma Nacho Fidanza, el editor de La Política Online, un portal con muchos vínculos con el macrismo. Puede ser una operación, pero seguro que es desde adentro. Además, lo que nos dice sobre redes sociales y política tradicional en el PRO ofrece mucha información, y tiene interés profesional para mí. Y para todo el que se interesa en campañas electorales.

La interna Peña-Frigerio por la sucesión

Era inevitable que ocurriera, porque no hay estrategia que pueda eludir la fuerza de las cosas. La ambición es el motor de la política y en un organismo tan político como puede ser un Gobierno, esa voluntad se traduce en la pelea por la Presidencia, en este caso por la sucesión.

Macri ya tiene dos gallos dando vueltas en la jaula. El jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejaron trascender sus ganas de competir por el premio mayor. Es natural, son las dos posiciones de mayor juego político del gabinete. Ocurrió antes y ocurre ahora.

Lo atractivo del forcejeo de Peña y Frigerio, es que permite observar como se despliegan de manera nítida las dos formas que tiene el macrismo para hacer política.

Lo interesante no es aventurar quien puede ganar, si es que alguno va a ganar, ya que se sabe que el poder es una aceitada máquina que destruye las mismas ambiciones que alimenta. Lo atractivo es observar como en ese forcejeo empiezan a desplegarse de manera nítida los dos modelos de entender la política del macrismo. Una dialéctica que, por otro lado, no habría que subestimar si se atiende a los resultados recientes de esa experiencia.

Construcción mediática y en redes sociales

Marcos Peña es el gran mandarín de esa nueva religión que entendió a las redes sociales como el territorio a conquistar. Una política que desprecia a los dirigentes tradicionales, que ensaya el bypass digital para construir el simulacro del cara a cara, que se vuelve realidad en muy contadas ocasiones donde el candidato, ministro, hombre de poder, desciende de su Nirvana virtual para tomar mate con “Claudio”, “José” o “María”, representación mágica del ciudadano “despolitizado”, o sea, buena gente.

El jefe de Gabinete construye así con coroneles como Julián Gallo, Guillermo Riera y Ernesto Skidelsky, sus adelantados que se sumergen en la esfera digital para traerle el último Snapchat, la última herramienta mágica para seducir a las nuevas generaciones de votantes. Sin descuidar, por supuesto, su obsesión por influir en el recorte, la visión y hasta los detalles, que los medios tradicionales hacen del Gobierno y en especial de su propia proyección como líder nacional.

Se trata de una construcción pensada para un mundo de imágenes y frases cortas; por eso se reduce la política a lo mínimo indispensable y se suben fotos y videos con el tercer sector, la sociedad civil, líderes de movimientos homosexuales, científicos, ecologistas, ONG que luchan por causas nobles; todo mechado con alta diplomacia, pero siempre desde el lugar del turista asombrado; lo que se busca, claro, es generar la ilusión de cercanía, yo soy tus ojos, yo soy vos en el poder; un artilugio tan antiguo como eficaz, sólo que ahora el camuflaje del desinterés altruista es digital.

Hernán Iglesias Illa, amigo del jefe de Gabinete, no pudo expresarlo mejor en ese manifiesto del marcospeñismo que es el libro “Cambiamos”: Ellos no son los “machos alfa” de la política, es más se burlan de esas ovejas con piel de lobo; ellos son los menospreciados nerd que inventaron Google y se quedaron con todo. Son la esquina azul, la avant garde del soft power.

El macrismo territorial

Frigerio es la esquina roja. La política tradicional, la construcción cara a cara old school, con senadores, diputados, gobernadores, intendentes y legisladores; es el que les habla de lo que ellos quieren hablar, porque en todo Gobierno alguien tiene que hacer ese trabajo.

El ministro del Interior es el que se queda comiendo el asado después que Marcos pasó cinco minutos para sacarse la foto, siempre en la cabecera. Frigerio es el que promete y no cumple, hace chistes, habla de política, es casi un compañero más.

Nada es esto es blanco o negro, por supuesto, pero las tendencias predominantes en una y otra expresión son evidentes.

De una lado el aspiracional de ser Estados Unidos; o mejor, Nueva York; o mejor aún la elite de Washington. Por eso, se llega al extremo de instalar en el despacho presidencial dos sofás enfrentados y una mesa ratona rectangular, con silloncitos en un extremo, igual que en el Salón Oval. Pero claro, admirar no es copiar.

Del otro lado se transita el largo camino de conocer la piel profunda del poder que existe, no el que se imagina o se pretende crear. No son los chicos malos del peronismo, pero acaso empiezan a transitar en ese camino, mas educado por supuesto, no olvidemos que esto es el PRO. Un camino que traza una línea de puntos con Emilio Monzó en la Cámara de Diputados y Federico Pinedo en el Senado. Son los hombres del Presidente que garantizan las leyes imposibles.

¿Qué modelo prevalecerá? Es la gran pregunta. Frigerio suma a su arsenal el manejo –por ahora más promesa que realidad- de la parte del león de la obra pública. Pero Macri, como antes Cristina, ha demostrado un notable talento para enviarle paracaidistas al paracaidista, en un juego fractal que busca la suma cero del poder, o mejor, que la única acumulación posible sea sobre su decisión final“.


O que é que o Brasil tem? Un 2001

marzo 30, 2016

Dilma

En estas horas están empujando en Brasil para que el congreso deponga a la Presidente Dilma Rousseff. Hay un dato irónico: en el medio del escándalo que hoy salpica empapa a políticos y empresarios brasileños, Dilma no está acusada de hechos de corrupción. El hombre que la reemplazaría, el vicepresidente Michel Temer, sí. Pero ya sabemos que estas acusaciones son armas en la lucha política, y que la corrupción que indigna es siempre la de los otros.

Todavía es posible que Lula consiga armar una coalición parlamentaria para salvar a la presidente. Pero es difícil. El PT no tiene el despliegue territorial y electoral del peronismo. Dependía en el parlamento, como anteriores gobiernos, de los legisladores del PMDB, el del vice. Un partido que, como la UCR actual, no tiene candidatos a presidentes que el pueblo vote, pero sí un extenso aparato político.

Pero sería absurdo “explicar” la crisis brasileña con ejemplos de deslealtad y oportunismo en su clase política. Como por la ofensiva mediática y judicial. Aún la “bajada de pulgar” de las centrales empresarias es más consecuencia que causa. En mi opinión, el elemento fundamental es el que está sugerido en el título del posteo: la economía brasileña se está derrumbando. El gobierno del PT ha sido mucho mejor para los brasileños, y en especial para los más pobres, que la triste experiencia nuestra de la Alianza. Pero, en una catástrofe de esta magnitud, el que gobierna paga las consecuencias (salvo en una dictadura militar/policial).

He escrito mucho en el blog sobre Brasil (Pongan su nombre en el Buscador, en la columna de la derecha, y verán). Una visión de conjunto, que abarcaba distintos aspectos, la ensayé hace 7 meses. Ahí incluí un artículo del Financial Times, que reprodujo entre nosotros El Cronista. Ahí ya publicaban la necrológica que en el Atlántico Norte, en agosto del año pasado, escribían sobre la economía brasileña:

Una vez fue el motor de la economía mundial, ahora es el país enfermo de los mercados emergentes.

… Alguna vez campeón del mundo corporativo brasileño con tasas de crecimiento de dos dígitos, la industria de los camiones, al igual que el equipo nacional de fútbol aplastado por Alemania en el Mundial del año pasado, se derrumbó.

En el primer semestre de este año, la producción de camiones y autobuses cayó 45% en comparación con el año pasado. Es un desastre que se espera que se repita en toda la economía más grande de América Latina este año.

“En mi vida profesional, ya pasé por 17 crisis [económicas]”, afirma Roberto Cortes, CEO de MAN Latin America, propiedad de Volkswagen, enumerando varios episodios de caos financiero, desde la “crisis del tequila” de México en 1994 hasta la de Lehman Brothers en 2008. “Esta es nueva. Y es específica de Brasil”.

El país dejó de ser un motor de la economía mundial como una de las naciones del BRIC de crecimiento más acelerado para convertirse en el país enfermo de los mercados emergentes. El desempleo aumenta, la confianza empresarial se hunde. Standard & Poor’s, la agencia de calificaciones, está considerando rebajar su capacidad crediticia a basura. El país está batiendo todos los récords no deseados. “Creemos que la actual recesión será la peor de la historia reciente de Brasil, al menos desde que se comenzaron a recoger datos trimestrales en 1996”, según el BNP Paribas, que predice una reducción del producto bruto interno del 2,5% para este año, en comparación con el 0,1% positivo registrado el año anterior.

A solo seis meses del inicio de su segundo mandato de cuatro años, Dilma Rousseff tiene la popularidad más baja que cualquier presidente de la historia democrática reciente de Brasil. Peor aún, la economía débil está poniendo en riesgo el apreciado logro de su Partido de los Trabajadores, o PT, durante sus 13 años en el poder: la creación de una nueva y vasta clase media-baja. La frágil percepción de prosperidad de este grupo peligra… a la par del control del poder de la presidente“.

Notas de esta dureza sólo se habían dedicado, en América del Sur, a Argentina, cuando en 2001 fue necesario justificar que se dejaba caer al “mejor alumno”.

Por otro lado, el de nuestros divulgadores de economía “nac&pop”, se limitan a echarle la culpa de todo al “ajuste”. Es cierto -lo hemos visto en Europa- que la “austeridad en las cuentas públicas” sólo sirve para reducir la actividad y por ende la recaudación fiscal. El “hada buena de la confianza”, como la llama Krugman, no aparece (teléfono para Macri).

Por mi parte, como no creo que la dirigencia del PT, y Lula y Dilma, sean idiotas, pienso que no se inclinaron ante la necesidad del ajuste porque los medios insistían en eso. Sospecho que la realidad los obligó.

Eso sí, aunque el modelo kk (keynesianismo a la Kicillof) no despierta mi entusiasmo, como ustedes saben, me parece evidente que ha sido una mejor forma de manejar desequilibrios -tal vez menos graves- con mucho menor costo social y político.


Lectura para los que se oponen a Macri

marzo 29, 2016

las tres brujas

El alerta Contradicto me avisó de esta nota en Página de hoy. Probablemente la hubiera leído por las mías. Si me llama la atención que otros blogs politizados no la registraron (teléfono para Artemio y Agustín).

Es un poco larga, y está escrita por un sociólogo y un antropólogo. Pero les pido que venzan posibles prejuicios y la lean. Es un cuadro muy realista, y concreto, de la situación política a hoy, y de lo que pueden/deben hacer los opositores. También recomiendo, modestamente, mis comentarios al final.

“Tres estrategias para la oposición

Por Gerardo Adrogué y Alejandro Grimson

El gobierno de Macri avanza y la fragmentación de la oposición se agudiza. Los diagnósticos que intentan explicar sus causas y consecuencias se multiplican. En este clima de confusión, tres estrategias muy distintas pretenden orientar la acción política del campo popular, hoy en la oposición. Para analizar esas distintas estrategias primero es necesario realizar un diagnóstico sobre el macrismo.

Existe un diagnóstico simplista que supone que el macrismo es una experiencia a corto plazo de las elites para rapiñar recursos públicos, que el macrismo es un fenómeno político que solo busca devolver a las grandes corporaciones y al capital concentrado los beneficios perdidos durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Y que una vez cumplido su cometido cortoplacista perdería relevancia política y electoral. No desconocemos lo obvio: el poder económico concentrado ha sido el beneficiario de la enorme transferencia de recursos que Macri realizo en sus primeros 100 días de gobierno (devaluación, apertura indiscriminada de importaciones, disminución y eliminación de retenciones, despidos en el sector público y desprotección al trabajo en el privado, entre otros). Sin embargo, este diagnóstico simplista desconoce que el propósito fundamental del macrismo es de largo plazo: construir un modelo neoliberal sustentable en la Argentina, con voluntad hegemónica, apoyado en los medios de comunicación masiva. Aunque sea capaz de realizar concesiones y negociaciones parciales, el modelo económico y político del macrismo avanza sin titubear en la eliminación de las políticas públicas e instituciones que promueven la distribución de la riqueza y el bienestar en la Argentina. Lejos de una alternancia “normal” en democracia, hoy presenciamos un cambio de régimen. Pero el macrismo significa una novedad en la forma como el poder económico ha defendido sus intereses en el país. Hoy lo hacen construyendo mayorías electorales, con la legitimidad que otorga la voluntad popular expresada libremente y sin proscripciones.

Por ello, nuestro diagnóstico sobre el macrismo enfatiza su complejidad, labrada pacientemente en la Ciudad de Buenos Aires, distrito donde demostró que no solo hace un uso eficiente de la publicidad y del marketing político sino que también sabe ejercer el poder, comprende la lógica de la administración de estado, aplica los principios del intercambio político sin prejuicio alguno, se apropia con facilidad de valores y símbolos ajenos a su visión del mundo (para luego vaciarlos de contenido), e implementa políticas públicas que pueden favorecer ocasionalmente a los sectores sociales más necesitados y vulnerables (como es el caso del Metrobus). El macrismo demostró que sabe aprovechar los errores de su adversario, en particular la subestimación que se hizo (y se hace) de las candidaturas de Mauricio Macri. En política, subestimar es un pecado.

El diagnóstico simplista lleva a la pereza política. Si el gobierno se disparara en sus propios pies, si tuviera pies de barro, no resultaría necesario esforzarse en construir activamente una oposición. El simplismo alimenta nuevos mitos. Por ejemplo, “la gente se va a dar cuenta que este gobierno los arroja a la miseria y de quien verdaderamente gobernó para ellos” o también “Macri con sus decisiones está creando las condiciones para nuestro rápido retorno”. Cierto es que la multitudinaria marcha del 24 de marzo, las Plazas del Pueblo y la amplia convocatoria que despiertan las inconexas actividades de la oposición pueden alimentar la creencia según la cual el apoyo al macrismo se derrumbará por la fuerza de las cosas y que lo más razonable sería, en consecuencia, sentarse bajo la higuera a esperar que llegue la primavera. Error de perezoso.

Un diagnóstico realista, que reconozca la complejidad del macrismo, también intuye que las políticas que lleva adelante el neoliberalismo en el gobierno van a generar malestar en amplios sectores de la sociedad y que (aunque los medios masivos lo oculten o disfracen), el nivel de apoyo a la gestión, la imagen de Macri y la potencial intención de voto pueden disminuir significativamente durante los próximos meses. Pero no asegura quién podría beneficiarse de ese desgaste. Nada es mecánico en la política. Tampoco es improbable que el macrismo active una vez más su complejidad para recomponer mayorías políticas o electorales. En todo caso, si algún malestar social se estuviese gestando, este sería hoy apenas el germen de un potencial espacio antimacrista. El diagnóstico realista invita a pensar en la necesidad de ampliar y conducir este potencial espacio, de construir una oposición con vocación de mayorías, lo cual lejos de la pereza exige actuar de modo decidido, inteligente e innovador.

Repasemos ahora las tres estrategias que hoy debate el campo nacional y popular. La primera se basa exclusivamente en entablar negociaciones de gobernabilidad para las provincias (y/o municipios) donde se gobierna. A esta primer estrategia le tiene sin cuidado un diagnóstico simplista o realista, acertado o no, sobre el macrismo. Es una estrategia cortoplacista que reconoce el poder coyuntural del adversario y sólo busca maximizar el intercambio político de bienes y recursos. Sería necio negar que una parte de la política requiere de negociaciones. Tan necio como creer que de esa realpolitik puede emerger una verdadera alternativa al oficialismo. La voluntad popular está para ser respetada, pero también es evidente que la voluntad popular nunca fue perder derechos. Y en este punto la oposición debe ser intransigente.

Pero una posición jacobina en la defensa de los derechos conduce a una segunda estrategia tan equivocada como la primera. Fundada en el diagnóstico simplista sobre el macrismo y sobre las consecuencias que su gobierno tendrá sobre los votantes, esta segunda estrategia sostiene que el pueblo extraviado comprenderá, tarde o temprano, la verdadera naturaleza del macrismo y, en consecuencia, retornará al redil. Con el explícito propósito de facilitar el retorno de las masas desilusionadas, promueve acentuar los rasgos más duros y puros de la identidad política kirchnerista (o trotskista, para el caso). Bajo esta mirada, cualquiera que no sea un abogado absoluto de los doce años de kirchnerismo debe ser estigmatizado como traidor o renegado. ¿Cuál es el peligro que aquí anida? Alimentar una posición política que confine a la oposición a los márgenes de lo testimonial y la prive de la orientación estratégica que construye mayorías políticas y electorales.

Por eso, es imperioso fortalecer una tercera estrategia: ampliar y fortalecer a la oposición. Se trata de ampliar el espacio antimacrista y de conducir una orientación definida al interior de ese espacio. Por un lado se requiere articular diversidades, sin que nadie pierda su identidad, ni su propia visión, pero sin anteponer la propia identidad para un trabajo conjunto. Por el otro, debe garantizarse que en este nuevo colectivo prime una orientación política de intensa defensa de los derechos populares. El contexto actual argentino y regional es desfavorable para el campo popular y nos impone reagrupar y construir. Caso contrario, la actual fragmentación de la oposición continuará beneficiando al macrismo, tanto como proyecto político como en su fuerza de negociación coyuntural.

Pero atención que esta vocación frentista del campo nacional y popular no debe ser sólo un fenómeno electoral. Debe orientar la acción política en todo el proceso social. Es decir, antes, durante y después de las elecciones y tanto “hacia adentro” como “hacia afuera” de la vida político partidaria. El éxito de esta tercera estrategia política también depende de la intensidad con la cual se afronten los distintos conflictos políticos, de la inteligencia para seleccionar y priorizar las batallas que deben darse. Es en este proceso donde se empiezan a (re)construir las mayorías. En cambio, tanto el acuerdismo como el simplismo jacobino renuncian a la construcción de un programa atractivo y viable para la mayoría de los argentinos. La primera porque sólo negocia con el oficialismo, sin ofrecer alternativas. La segunda porque se preocupa más por tener la “posición correcta” que la posición que contribuya a modificar una adversa relación de fuerzas.

La articulación de diversidades de la oposición tiene distintos niveles. En el plano microsocial implica luchas barriales, institucionales o sindicales que requieren ampliar la unidad. En el plano estrictamente político, esta estrategia sólo será una orientación eficaz si es adoptada e implementada por el liderazgo y la conducción política de cada distrito. O, en distritos sin liderazgos claros, si es adoptada por varios liderazgos potenciales. La militancia de base puede y debe contribuir a fortalecer esta estrategia, pero su esfuerzo será en vano si no es asumida por los principales dirigentes. Enfatizamos aquí la especial urgencia que esta estrategia de ampliar y articular tiene en la Ciudad de Buenos Aires. Finalmente, ampliar y articular no es sinónimo de “unidad boba”, o de la unidad como un fin en sí mismo. Esta discusión es tan antigua como la política misma. ¿Cabe aliarse con cualquiera por el simple hecho de que no está en el gobierno? ¿Cuáles son los límites del campo nacional y popular? Cuando caracterizamos al macrismo como la opción política de una derecha con un proyecto hegemónico y al mismo tiempo aludimos a la gestación de un potencial espacio antimacrista, no llevamos de contrabando la noción de que cualquier unidad es buena en sí misma. Pero sí reconocemos que en política la línea divisoria entre adversarios está lejos de ser una trinchera clara y definida, como las que hace un siglo separaban a los ejércitos en el campo de batalla. En política, las identidades políticas adversas se asemejan muchas veces a manchas que pueden superponerse en los bordes y crear cierta confusión. La creación de mayorías también depende del corrimiento eficaz de estos bordes. Por eso, estamos convencidos que la vocación por construir mayorías debe ser amplia, real y efectiva”.

Como anticipé en la introducción, creo que es un enfoque realista, con lenguaje concreto. Tiene un defecto -inevitable, en un trabajo de estas características- en sus supuestos tácitos. Hablan como si hubiera el equivalente de un Estado Mayor del peronismo, o del “campo popular” que pudiera elegir las estrategias más convenientes. No. Ese animal no existe.

Las estrategias políticas se deciden, la mayoría de las veces, de acuerdo a la relación de fuerzas que impera en ese momento. Y siempre a través de disputas internas: en las que se dirimen distintos ideales, prejuicios, ambiciones. Una pregunta que aparece constantemente “Y en esa lista ¿dónde voy yo?”.

Esto vale para todas las fuerzas políticas, por supuesto. Pero la alianza “Cambiemos” hoy cuenta con un Presidente de la Nación. Es decir, con la Gran Lapicera que puede distribuir recursos, recompensas… y marginaciones. El peronismo -y las otras fuerzas, para el caso- no la tienen.

Por eso, para entender la realidad actual, y cómo puede evolucionar, es necesario tener en cuenta las internas. Este blog ha dedicado muchos de sus posteos al asunto. Y aunque me tiene un poco aburrido, voy a seguir haciéndolo.


De la militancia y la política

marzo 29, 2016

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Este es uno de los muchos blogs políticos, o politizados (¿se habían dado cuenta, no?). No es el único tema que me interesa, por Dios!, pero, por historia personal y vocación, es natural que sea el más frecuente. Sin creer del todo en la frase atribuida a Napoleón “La política es el destino”, creo que es una de las herramientas para construir un destino colectivo (eso es una nación).

Eso sí, como bloguear no es mi militancia ni mi profesión, trato de ver esto que hacemos con un ojo crítico. Y me doy cuenta que una buena parte del análisis político que se hace aquí -como en una minoría pero muy activa de los blogs- está hecha con el lenguaje y los valores de los que vivimos en la política, aunque no sea de la política. El lenguaje es distanciado, casi técnico, y uno de los valores más importantes es ganar elecciones. Bueno, eso es lo que tratan de hacer los políticos.

En cambio, la mayoría de los blogs “del palo” se van para el otro lado: la mayor parte de sus posteos informan lo malo que es el gobierno de Macri y lo bueno que somos nosotros. Sirve. Es valioso, en realidad, para alentar, formar conciencia, y suplir la información que no da la “cadena nacional del ánimo” en que se han transformado, por ahora, casi todos los medios masivos.

El problema que veo es que se está haciendo lo mismo que muchos de nosotros criticamos en la comunicación del gobierno anterior: hablar para los propios. O para los que hacen política -una pequeña minoría de la sociedad- o para los convencidos -que son bastantes más, pero que no alcanzan para ganar elecciones. Ni siquiera para formar opinión.

Ojo: Esto no es grave. Casi que es natural. Los blogs pueden ser, técnicamente, una red social, pero su alcance es solamente los que ya están interesados en ese tema. No son el instrumento eficaz de propaganda que pueden ser facebook, twitter,… Por eso me inclino a pensar que en lugar de trolls, lo que tenemos en la mayoría de los casos son obsesivos, nada más.

Igual, creo que hablar para los que piensan como uno -como pasa también en todas las redes sociales- tiende a crear microclimas. Nos convencemos a nosotros mismos, bah. Por eso, de vez en cuando, acerco un material que se dirije a los militantes -cuadros, se les decía- que tienen que hablar y convencer a los que no lo son. Que a lo sumo participarán en un sindicato, o en una cooperativa, pero no en una agrupación política.

Mi amigo Gerardo Codina, secretario de la Corriente Nacional Konfluencia Popular -una suma de agrupaciones territoriales que comparten una valoración del rol del movimiento obrero y de la necesidad de sumar a los que se identifican como peronistas los que lo hacen como kirchneristas -actitud que comparto- preparó este texto para los 100 días de Macri. Lo estaba releyendo y me parece oportuno. Especialmente ahora, que la porción más numerosa, y poderosa, del sindicalismo está armando su unidad. La pregunta es, siempre, unidad para qué?

“La enumeración de todo lo que cambió para peor en los primeros cien días del gobierno de Macri es brutal. Sin embargo, la única sorpresa fue la celeridad de los cambios. Largamente el candidato del otro espacio que compitió en el ballotage, Daniel Scioli, había anticipado que esto habría de suceder. No fue campaña del miedo. No. Y todavía falta.

La recesión recién comienza y acentuará el fenómeno revivido del desempleo. El achique de los salarios y la disparada de los precios que causó la brutal devaluación, no seguirán al mismo ritmo hacia la segunda mitad del año como ahora promete el gobierno, porque los muertos no caminan, pese a alguna ficción televisiva. La recesión será el freno de la inflación. Una táctica pura y dura de neoliberalismo. A costa de la gente y de achicar el consumo.

Después de los buitres vendrán los trajes oscuros de los funcionarios del FMI, otra vez a supervisar los números de nuestra economía, con sus felicitaciones por el valiente rumbo pro mercado y el sensato retorno al mundo (del capital financiero internacional). En el medio, Obama nos distingue con un gesto excepcional y viene a Suramérica únicamente a visitarnos a nosotros, que tan osadamente abandonamos la política de confrontar con el imperio. Nuevas relaciones carnales y bendiciones de los usureros, justo cuando se cumplen 40 años de la peor dictadura cívico militar, llegada al poder con los inefables auspicios del país del norte.

Los muchachos del FMI se sorprenderán con los “desastres” causados por el populismo en nuestra economía y recomendarán un inevitable remedio: ajuste, como lo nombren, pues son hábiles para inventar palabras que dicen lo mismo. En lo demás, se repiten siempre y en todas partes. Lo hemos visto y vuelto a ver desde que desembarcaron por primera vez, luego del derrocamiento de Perón.

Este extraño desatino colectivo de tropezar otra vez con la misma piedra, sabiendo las consecuencias, no puede explicarse sólo invocando traiciones o ventas al mejor postor, que siempre existen, claro. La lógica cínica de “billetera mata galán” no prima siempre en política. Si tal fuese el caso, estaríamos condenados a tener sólo gobiernos de millonarios para millonarios, como el de Macri.

Las condiciones políticas que habilitan el retorno del realismo resignado de los sometidos son varias, entre ellas, la derrota electoral y la crisis de conducción del movimiento nacional. El deterioro había comenzado antes, claro. Cuando importantes franjas de la población fueron convencidas por el sistema de medios monopolizados que el nuestro era un país carcomido por la corrupción. Del mismo modo que instalaron la creencia de que el fiscal Nisman fue asesinado por denunciar a Cristina Fernández de Kirchner de traición a la patria, debido al tratado suscrito con Irán para tratar de investigar los únicos imputados en la causa AMIA.

Un sistema de medios concentrado que no se pudo horadar en cinco años, en los que tampoco se arbitraron acciones para desarrollar una alternativa viable y que pudiera persistir más allá de los cambios de gobiernos. La justicia fue cómplice de los poderosos, pero eso era algo que se debería haber considerado desde el principio. Nunca fue distinto en este país.

Es cierto que esas operaciones no trascurrieron en el vacío. No acertar el rumbo para retomar el crecimiento en un mundo en crisis y superar la restricción externa de nuestra economía, generó amplios bolsones de descontento en sectores que consideran que la medida de su libertad es comprar cuantos dólares les plazca, sin medir las consecuencias de su accionar para el país. Los responsables de la gestión económica de los últimos años también construyeron las derrotas del Frente para la Victoria de 2013 y 2015.

Con todo, la fragmentación actual es heredera de la que se propulsó desde el poder y constituye el principal obstáculo a superar para recomponer las fuerzas del campo nacional. El primer trabajo es la unidad del peronismo, pero no se agota en sus orillas. Algo más se avanzaría si se supera la desarticulación del movimiento sindical, pero no puede estar limitada a las reivindicaciones de los que más cobran. Para tener autoridad política ante todas las fuerzas populares, el movimiento obrero tendrá que señalar con claridad en qué país es posible resolver una vida digna para todos, con justicia social. Seguro que no en el de Macri”.


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