Kosteki, Santillán, Duhalde y Wainfeld

junio 30, 2008

Como he dicho en alguna parte, no soy mucho por las efemérides, y en la historia reciente – y no tan reciente – argentina sobran crímenes para recordar. Si estoy escribiendo esta entrada hoy, es porque una nota de Mario Wainfeld en Página 12 me puso a pensar.

Página expresa – y refuerza – el pensamiento de un sector influyente de nuestro país, casi de la misma forma que La Nación expresa – y refuerza – el pensamiento de otro sector influyente (aunque la naturaleza de las influencias que ejercen esos dos sectores sean profundamente distintas). Es tan lógico que sus columnistas principales tengan en este tiempo un discurso prokirchnerista (con la cuidadosa excepción de Ernesto Tenembaum) como que los de LaN sean antiK. Y quiero señalar que Wainfeld (en contraste con, por ejemplo, el emotivo J.P. Feinmann o el conspirativo Verbitsky, que escriben – con talento – como soldados que se enfrentan al Mal Absoluto, la Derecha, que estaría detrás de la ofensiva contra los K) hace casi siempre un análisis muy racional de la situación, destacando con una independencia que en otros pone nervioso al Néstor los errores del oficialismo como de sus adversarios. En su caso, lo leo no sólo para enterarme qué es lo piensa la progresía, sino para enriquecer mis análisis.

Por eso me llamó la atención esta nota. Aclaro: el 26/6/02 fueron muertos dos militantes, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, en el curso de la represión a una manifestación piquetera. La conducción policial lo atribuyó oficialmente a un enfrentamiento entre grupos, y el oficialismo de entonces y la mayoría de los medios aceptaron la versión, al principio. Salieron a la luz fotos que probaban que habían sido asesinados por policías, los responsables materiales fueron, a la larga, condenados, y el entonces presidente, Eduardo Duhalde de inmediato decidió acortar su mandato y llamar a elecciones. También quiero aclarar que la nota, como pueden leer, no dice, ni insinúa, que Duhalde y Chiche complotaron para que los mataran, clavando alfileres en sus retratos, ni por supuesto tampoco se inclina por los delirios que podrían aparecer en foros del otro sector “que todo fue una maniobra para desprestigiar las fuerzas del orden y entregar el país a Chávez”.

¿Por qué entonces me llama la atención? Por la naturalidad con que un observador experimentado de la política argentina asume que Duhalde “no tenía sustento” para continuar a partir de lo que había pasado y se reveló. Cierto, en 2002 el clima estaba espeso, el “que se vayan todos” muy fresco y el gobierno con poco respaldo ¿Pero puede creer seriamente Wainfeld que muchos, influyentes, hasta quizás mayoritarios sectores de la sociedad argentina no estaban dispuestos a aceptar (algunos, espero minoritarios, a aplaudir) la represión violenta de los piqueteros? ¿Dónde cree que estaban en 2002 los que después votaron a Macri, dónde los que antes votaron a Ruckauf, y los que lo hacían por Patti?

Me parece que, quizás por influencia de la lamentable política local, se minimiza el rol pivotal que tuvo la actitud de Duhalde en el cambio de lo que se entiende por admisible de parte de un gobierno. Ojo, esto no es un alegato a favor del Cabezón, ni disminuye su responsabilidad política en la decisión de reprimir el 26 de junio, ni en la larga degradación de la Bonaerense. Tampoco estoy diciendo que la represión es en todo momento y en toda circunstancia mala, lo que sería una estupidez.

Lo que me impulsa a discutir la nota de Wainfeld, pienso, es la tendencia de los progresistas a tomar sus actitudes como un consenso universal, al que sólo una minoría de Malos, ignorantes y derechosos además, pueden estar ajenos. Desvaloriza conceptualmente, además – aunque los medios oficialistas no pierdan ocasión de elogiarla – la decisión de Kirchner de continuar esta política de no represión violenta.

Por supuesto, como todo en este mundo, tiene su lado negativo. Que un grupo pueda tomar el espacio público para perjudicar a otros, inocentes – porque si no perjudica a nadie es ineficaz y nadie se entera – sean pobres desocupados como en Cutral Có o granjeros ricos como en Francia, termina por irritar al resto de la sociedad si se abusa. Miguens y Buzzi lo saben, y De Angeli y D´Elía… tendrán que darse cuenta. Esa irritación es peligrosa, en una sociedad permisiva que sin embargo tiene el odio fácil, como la nuestra. Lean si no en los foros de La Nación lo que dicen de la pareja monárquica montonera, o encuentren, en los manifiestos de la izquierda proK, en un lenguaje algo más elaborado, la disposición que uno supone tenían los militantes que fueron la mano de obra de Stalin en la liquidación de los kulaks, a los que por supuesto veían como egoístas e insensibles a las necesidades de las masas y el socialismo.

Entonces, mi planteo es éste: los argentinos necesitamos consensuar métodos para limitar el uso de técnicas de acción directa por parte de grupos motivados. Esos métodos deben contemplar las fuerzas de seguridad que hoy tenemos – que cinco años de gobierno de una coalición del peronismo setentista y el progresismo no han cambiado mucho – mal equipadas, mal pagas y con inclinaciones a financiarse por izquierda. Para eso, es necesario descartar la mentalidad para la cual la palabra represión y la misma palabra límites son caca. Pero hay que valorar que el peronismo en su conjunto – que deteriorado como está, es el último partido político nacional que queda en pie – haya llegado a aceptar que la violencia por parte del Estado es intolerable como herramienta de control político. Esto, a pensar que hay pensadores cercanos al peronismo o al menos a lo que se llamaba el campo nacional, como Abel Posse, que parecen considerar que lo intolerable es la ocupación forzosa del espacio público. Parece que están convencidos que ellos nunca serán reprimidos. A mí, me gustaría tener esa seguridad.

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de nuevos sujetos políticos

junio 26, 2008

El enfrentamiento entre el gobierno (más la progresía, que algo le aporta) y las cuatro entidades rurales (más los autoconvocados que tienen al Alfredo por referente, que les aportan mucho) sigue en la T.V., los diarios, los blogs y el Congreso. Seguro que voy a volver a escribir sobre él (van 19 entradas), pero comparto la saturación que tienen muchos, y el deseo de mirar un poco más lejos de la pulseada. Más de 100 días después de comenzado, ¿hay algo que uno puede decir con razonable certeza de las consecuencias que va a tener? Ya en los primeros posts, yo evalué que el gobierno perdía, al enfrentarse a un adversario con capacidad de movilización. Creo que estuve en lo cierto, si hablamos en términos electorales. Pero eso no es lo más importante, salvo para los políticos profesionales.

Muchos creeen que ha surgido, con la bandera del campo, un nuevo sujeto político, esto es, un sector social que se plantea ser actor en el destino argentino. Manolo lo ha descripto una y otra vez en su blog, con los análisis más lúcidos basados en su experiencia peronista. Yo, que soy menos erudito y, sospecho, menos ortodoxo que él, pienso que aún no… hasta y si aparece un liderazgo(s) que demuestre ser capaz de expresarlo y organizarlo. De Angelis? Buzzi? La negra Alarcón? Triunfará el oficio sobre la expectativa y será el de un político(a), radical, ex-radical o peronista? Creo que pronto lo sabremos.

Otra cosa planteó el Escriba, izquierdista crítico pero esperanzado, en Artepolítica: “Hay un nuevo sujeto político y no es el agro. Es el que estuvo el 18 en la Plaza de Mayo y la reventó de gente. Son trabajadores (representados por los dos secretarios generales de las dos centrales sindicales de la Argentina), dirigentes políticos e intelectuales“. Da para analizarla a fondo, aunque algunos amigos antiK – no los más lúcidos – se pongan histéricos. Porque es cierto que el 18 fue la primera manifestación – diferente de un acto por los derechos humanos u otras ceremonias – de la alianza de los aparatos del PJ y el espacio político del Frepaso, que ha sido la apuesta fundamental de Kirchner desde el 2003. Como fuerza, cuenta con liderazgo: el Néstor; pero yo tengo mis dudas sobre si también tiene solidez. Creo que lo que fue el Frepaso aporta hoy dirigentes, cuadros y, sobre todo, intelectuales. Pero no sé si sigue expresando al sector social que lo siguió en la segunda mitad de los ´90. ¿Dónde están los estudiantes? Uno recuerda las manifestaciones de la FUBA ¿Dónde están los militantes que no son funcionarios?

Todo esto dá para mucho más. Si consigo el tiempo, trataré de analizarlo en un artículo más profundo en El hijo de Reco. Porque elecciones hay cada dos años, pero la aparición de nuevos sujetos políticos es algo bastante menos frecuente en la historia.


A capacitarse en Botnia, muchachos

junio 24, 2008

El 13 de julio del año pasado un grupo de argentinos – el Foro San Martín – firmamos una declaración que decía, básicamente, “No a los cortes en la frontera con Uruguay“. Nuestro motivo común era la conciencia del daño que esas actitudes irresponsables de argentinos provocaban a los intereses y al orgullo del pueblo uruguayo. Meses antes, en noviembre del 2006, había escrito en “El hijo de Reco” una nota “La guerra de las papeleras“, donde dije: “El peor error que la Argentina ha cometido en este asunto es fortalecer los intereses del proyecto forestal-papelero que desde hace muchos años se desarrolla en el Uruguay (como también, en menor grado, en la Argentina) con el combustible del orgullo oriental, ante lo que aparece como la prepotencia de su vecino más grande“. En septiembre del año pasado, publiqué nuevamente allí una nota de Leonardo Cofré, Itaipú-Fray Bentos, en la cual Cofré trazaba un paralelo entre las actitudes de la diplomacia argentina frente al Uruguay por Botnia, y la comedia de errores – tan parecida – que habíamos representado frente a Brasil por Itaipú.

Entiéndanme: – yo advertía allí – estoy convencido que Argentina tiene buenos argumentos, y legítimos intereses a defender en el Río Uruguay. También los tenía cuando se discutió Itaipú. Y el trabajo del gobierno es defender de los intereses de su gente. Pero con inteligencia. Si nuestras propuestas no toman en cuenta las motivaciones económicas y políticas de la nación uruguaya; si los hechos que producimos – de bloqueos a presentaciones ante La Haya – no prevén los efectos que producen… Y resumí en otro lado: Si Argentina no puede llevar una relación inteligente, estrecha y de mutuo beneficio con Uruguay, no puede hacerlo con nadie.

Mi preocupación era el elemento chantócrata, tan presente en nuestra política. Y por supuesto, no nos dejó extrañarlo. Lean esta noticia (gracias, Alejandro, Félix, por arruinarme la tarde): Personal de Celulosa Argentina se capacita en Botnia

Eso sí, el adalid De Angelis, notorio en la pelea de Gualeguaychú, si no quiere merecer el mote de payaso con que lo atacan los medios kirchneristas, deberá hablar sobre este tema.


opina Manuel Belgrano

junio 20, 2008

Con mi amigo Ricardo Elorza tengo pendiente un compromiso: aportar algo al trabajo que está haciendo – desde su militancia en el campo nacional – en traer al presente la figura y la obra de Manuel Belgrano. Ganas no me faltan (capacidad, puede ser); San Martín ocupa el lugar de Padre de la Patria, y se lo merece, pero es el hijo de la Revolución Americana, a la que dió su espada. Belgrano, desde que en 1794 el Rey crea el Consulado de Buenos Aires y lo nombra Primer Secretario (Perpetuo), participó hasta su muerte en 1820 en todas las luchas políticas y militares de un mundo que moría y una nación que nacía. Sin alcanzar nunca la cima del poder, nunca estuvo muy lejos de ella (aunque a veces engrillado). Y en todo ese tiempo – bajamos los ojos al decirlo hoy, para no mirar y mirarnos – nunca se corrompió; nunca se aprovechó del poder para su beneficio personal o para su ambición de gloria (que, hijo de su siglo, la tenía).

Pero no quiero seguir hablando de él hoy que es la efemérides oficial: el aniversario de su muerte, por la maldita necrofilia nacional. Acompaño la propuesta de otro viejo conocido, Sbarra Mitre, que celebremos el día de su nacimiento, o la primera vez que izó nuestra bandera. Prefiero traer sus opiniones sobre lo que hoy los argentinos estamos discutiendo: (gracias, Ramón, Raúl)

Facilitar al labrador la colocación más adecuada de sus productos es un asunto de esencial importancia. La pronta y fácil venta se podrá verificar siempre que las extracciones de esos frutos sean libres. No por tener a precio cómodo en las ciudades los frutos se ha de sujetar al labrador a que venda a un cierto precio, acaso puesto por un hombre sin inteligencia, ni conocimiento en los gastos, cuidados y trabajos a que está sujeto el cultivo

Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus Estados a manufacturarse, y todo su empeño en conseguir, no solo darles nueva forma, sino aún atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas.


ahora, algo más serio: la economía

junio 17, 2008

No es fácil combinar precisión en el análisis económico con el ojo alerta para la coyuntura. Más difícil todavía es hacerlo en un lenguaje comprensible para los legos. Mi viejo amigo Eduardo Amadeo lo ha conseguido en unas breves recomendaciones, y no puedo resistir a la tentación de copiarlas aquí (Gracias, Artemio):

1) Necesitamos un acuerdo, porque el problema global de las materias primas está para quedarse por largo tiempo, y Argentina poco puede hacer para influir sobre él. Por tanto, no hay que suponer que su impacto ha de concluir con la derrota de alguna de las dos partes. Continuará generando conflictos entre el incentivo a producir y el impacto de los precios sobre la inflación y la pobreza, como sucede en economías tan disímiles como México o España . Como no se puede modificar desde Argentina, hay que tomarlo como un dato del problema, asumir que es una fuente exógena de dificultades y trabajar en conjunto para reducir su costo, analizando causas, consecuencias y soluciones como parte central del diálogo.

2) Las retenciones son la pólvora del conflicto pero lo trascendente para el campo y el Gobierno debe ser mucho más que las retenciones y el precio de la soja. El campo debe aceptar una forma de apropiación de parte de su renta extraordinaria, y un colchón entre precios externos e internos por esta u otra vía. A cambio, el Gobierno debe asegurar una función de producción previsible y rentable de modo que además incentive la inversión . El principal defecto técnico de las retenciones móviles es que hace incierta una función de producción que depende de múltiples componentes, los que entonces pueden ser parte del acuerdo estratégico , incluyendo el costo fiscal del mismo. Para un país que necesita seguir ampliando su frontera productiva, y agregar valor a sus materias primas, la previsibilidad de precios y cantidades es vital.

3) Como es imposible absorber el 100% del mayor precio internacional de los alimentos, uno de los impactos mas graves de esta crisis es el de los precios de los alimentos para los más pobres. Pero hay muchas soluciones posibles; y casi todos los países de la Región están hoy ensayando alternativas, combinando apoyos alimentarios subsidiados con controles directos o indirectos de precios. Desde alimentos específicos (el viejo modelo “Flor de Ceibo”) distribuidos por canales ad-hoc, hasta “food stamps”, o el aumento de las transferencias de ingresos (como la que ha iniciado con inteligencia la Provincia de Buenos Aires), lo cierto es que hay opciones para estudiar y dialogar no solo con el campo, sino con toda la sociedad.

4) La crisis está afectando el frente fiscal, que ha pasado de ser una función previsible , a una variable de incierto resultado. Por el lado de los ingresos, no se sabe cual será la reacción de los productores a la menor rentabilidad y al conflicto. Por el lado de los egresos, el sistema de subsidios es inestable y potencialmente explosivo ante mayor inflación. De alli la necesidad de un consenso fiscal de largo plazo, con metas de bienestar, inversión y distribución territorial.


zafamos… por ahora: Cristina, Cobos y vos

junio 17, 2008

Después de descalificar a los que creen que la historia se escribe con los titulares del diario del día; después de jurar que no quiero ni puedo competir con los analistas instantáneos de Clarín y Pág. 12… me engancho con la coyuntura otra vez. Soy argentino, no hay vuelta que darle.

Mi opinión: Creo que se confirma algo que insistí el 25 de abril y el 2 de mayo: Néstor Kirchner se hace el loco, pero no es. Ojo: en esos dos posts estaba hablando de economía, y en ese campo todavía no está demostrado. Pero la pulseada con los empresarios rurales llegó a un límite que tenía a muchos dirigentes peronistas recordando el sabio apotegma de un viejo dirigente del Gran Buenos Aires: A la conducción se la sigue aunque sea al cementerio. Ahora, si el conductor decide entrar

¿Por qué considero el relativamente trivial anuncio de Cristina, “que someterá las retenciones móviles a la decisión parlamentaria” como un volantazo importante en un auto que iba hacia un choque peligroso? Porque esa fue la propuesta – 24 horas antes – del Vicepresidente Julio Cobos ¿Uds. recuerdan el rol que han jugado los vices en la lamentable historia política argentina? Bueno, muchos amigos sí, y el fantasma del “golpe civil” empezaba a flotar en el aire. Un kirchnerista agudo y prudente como Artemio López escribía en un post lúgubre que la oposición quería “transformar el extraño gesto de ruptura del vicepresidente, en una transición parlamentaria encabezada por Cobos con un pronto llamado a nuevas elecciones. El arco de candidatos posibles irá desde Carrió a Felipe Solá pasando por Macri, Reuteman y otros. Es la opción de la derecha en su variante populista o republicana, que aparece con más fuerza hoy en el horizonte“.

Y si Artemio, sociólogo y empresario, pensaba eso… que pensarían Néstor y Cristina, políticos? Bueno, como políticos tuvieron la muñeca para impulsar o aceptar la jugada de Cobos y usarla como una maniobra que les permite evitar – al menos por ahora – lo que han tratado de evitar desde el comienzo: que la movilización de los ruralistas, y de los sectores urbanos que los acompañan, aparezca torciéndoles el brazo. Por supuesto, esto también les sirve a los del campo: a los pocos grandes, que ya desde antes preferían arreglar – porque saben que con este gobierno se habla mejor fuera de los reflectores, y a los muchos pequeños, que no querían perder la dignidad que sentían haber afirmado pero que saben que deberán hacer mucha política para tener un Estado que impida que, a la larga, los grandes los devoren.

Por supuesto, esto es una jugada más en la partida, y si le doy valor es porque – a mi entender – muestra que el gobierno no carece totalmente de reflejos y flexibilidad. Puede ser tan efímera como el discurso que anunciaba el destino del (mínimo) excedente de las retenciones, si – como en ese momento – se vuelven a cometer errores (forzados o no) En el acto de mañana, por ejemplo, convocado – antes que hablara el presidente del P.J., recuerdan? – por esos dirigentes sociales D´Elía y Pérsico, pero acompañado por la CGT… no mobilizará también el Pata Medina? O algunos muchachos que hayan perdido hace poco sus gorras en el conurbano?


el peronismo y la doctrina Russo

junio 17, 2008

Los argentinos estamos viviendo – otra vez – un momento difícil. Este parece haber sido creado – otra vez – por nosotros mismos, por errores políticos del gobierno, sus opositores y de nosotros, los que los elegimos. Igual, sospecho, temo, que el enfrentamiento desde y por el poder no permitirá corregir los problemas ecconómicos que crecen y detendrán el crecimiento que duró seis años (Las altos precios de la soja no nos sirvieron en la segunda mitad de los ´90, con un modelo agotado; no nos salvarán ahora, si este modelo no elimina sus debilidades, en especial, la inflación).

Pero del conflicto y sus actores he estado escribiendo desde marzo en este blog, y no tengo mucho nuevo para aportar. Quiero escribir ahora unas líneas sobre lo que pienso será el rol del peronismo. Aclaro: mi identidad y mi historia son peronistas; asumo los aciertos y los errores que ha tenido. Pero no me parece que exaltarlos o justificarlos sea hoy una tarea importante. Los peronistas tenemos una obligación con nuestra patria; no nuestra patria con nosotros.

Por eso no me preocupa demasiado que un antiperonismo difuso sirva para unir a muchos de los muy diversos sectores sociales que hoy se oponen a los Kirchner. Una muestra de esto, la más reciente, es una columna de Julio Blanck, periodista agudo e inteligente, en Clarín; una gorilada, no por injusta para los perucas, sino porque es aplicable a los políticos, con independencia de su ideología formal. Weber escribió sobre esto.

Pero como dije, no me preocupa. Es el precio que el P. J. paga por ser la única fuerza política nacional que ha quedado en pie (más o menos) y cuyos aparatos son el sostén principal del gobierno. Lo que sí es importante es reflexionar qué es lo que debe hacer el peronismo para cumplir con esa responsabilidad. Da para una discusión muy larga, evitando el oficialismo que huele a rentado y el antikirchnerismo histérico. Y valorando las opiniones de los no-peronistas, que como argentinos tienen un interés creado en la solución acertada.

Personalmente, he encontrado en el blog del compañero Manolo los aportes más ricos. Este es el ejemplo que me impresiona más, pero les recomiendo que lean todas las entradas que ha dedicado al tema. Por mi parte, apurado por irme a dormir después de escuchar cacerolazos y declaraciones de D´Elía, me limitaré a dejarlos por ahora con el recuerdo de las prudentes palabras del compañero Federico Russo, que fuera intendente de La Matanza, nada menos, en los ´80, y hombre clave del poder de Herminio Iglesias en una época de luchas decisivas por el futuro del peronismo “Yo, con Herminio, voy hasta el cementerio. Ahora, si él quiere entrar y meterse en la tumba, eso ya es un problema de él“.


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