Duhalde y Lula: O QUE É QUE A BAHIANA TEM?

junio 12, 2008

Ayer el Dr. Eduardo Duhalde se reunió durante una hora con el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y habló sobre políticas de Estado en materia productiva. Ahora bien, a mi blog no se le ocurre competir con los diarios y menos con los chimentos políticos. De Duhalde, tengo claro que muchas de las “fuerzas vivas” que acceden a la Casa Rosada, que aprecian el progreso económico de los últimos años pero que el estilo K los pone cada vez más nerviosos (y que en privado dicen que Lilita está chapita) lo están mirando con mucha atención. Pero también sé que la revalorización por los pudientes no garantiza votos.

Por eso, si contra mis habituales protestas me meto en un tema tan de coyuntura, es para marcar que lo importante no es que haya estado Don Eduardo sino que lo haya recibido Lula, y con el canciller Celso Amorim, y el asesor todoterreno Marco Aurelio García, nada menos. El gobierno brasileño no hace estas cosas por inadvertencia. ¿Tendrán encuestas que yo no tengo?

No importa, Néstor. “Cuando el pueblo tiene la persuasión de su destino, no hay nada que temer. Ni el engaño, ni la violencia, ni ninguna otra circunstancia, podrá influir sobre este pueblo en un sentido negativo, como tampoco podrá influir sobre nosotros para que cambiemos una dirección que, sabemos, es la dirección de la Patria” Pero Ud. no estaba en la Plaza el 12 de junio, no?


Leopoldo Marechal cumple años

junio 11, 2008

Graciela Maturo y Alejandro Pandra recuerdan que un 11 de junio de 1900 nació Marechal. No pienso en él como poeta; leí, a la edad que se debe leer, “Megafón o la Guerra” y, años después, su “Adán Buenosayres”. Pero encontré este poema suyo, que empieza pagano y concluye cristiano, y es el que elegí para recordarlo:

Creo en la vida todopoderosa,
en la vida que es luz, fuerza y calor;
porque sabe del yunque y de la rosa
creo en la vida todopoderosa
y en su sagrado hijo, el buen Amor.
…………………………………………………
Creo en la carne que pecando sube,
creo en la Vida que es el Mal y el Bien;
la gota de agua del pantano es nube.
Creo en la carne que pecando sube
y en el Amor que es Dios.
¡Por siempre amén!


Escribí poco sobre Obama

junio 10, 2008

para ser uno de los fenómenos más interesantes de una realidad generalmente aburrida para los de afuera: la política interna de los Estados Unidos. Ya sé: debemos informarnos, porque afecta muy directamente nuestra realidad. Y no es más esóterica que la interna del peronismo, por ejemplo.

Pero el material mejor y más original lo escriben los mismos yanquis, y trato de reducir al mínimo los links a páginas en inglés: a los que dominan el idioma les es fácil acceder por sí mismos, y a los que no… no les sirven. Pero encontré algo muy bueno y conciso en nuestros blogs argentos, y quiero compartilo.

Por mi parte sólo voy a agregar algo, para desarrollar en otro momento: Si gana, Barack no será el primer presidente norteamericano negro. Morgan Freeman, por ejemplo, ya lo ha sido, un par de veces. Y el que piense que esto es un chiste, no entiende la existencia y el poder de una política cultural inteligente, encarada no por una oficina del Estado, sino por los sectores creativos de una sociedad. Stalin y nuestro Apold eran aficionados torpes.

Pero lo que quiero acercarles ahora es esta entrada del Criador de Gorilas, un politólogo inteligente, lo que no es una contradicción en términos. Léanlo con atención: en poco espacio, no sólo analiza las chances de Obana, sino que da una buena foto de la sociedad norteamericana hoy.


Éramos pocos, y reapareció Macri

junio 9, 2008

En la tapa de La Nación de este domingo, en el poco espacio que dejó libre la pelea entre los chacareros autoconvocados y el matrimonio Kirchner, es decir el “campo” y el “Estado”, apareció esta notaMacri analiza llamar a un plebiscito sobre la urbanización de villas – Los vecinos decidirían cómo financiarla“.

Uno siente que no hay mucho que agregar a ese título, especialmente cuando dice que piensa en “consultar a los ciudadanos sobre cómo financiar las tareas de urbanización: si aprueban un aumento de impuestos o si justifican la postergación de otras obras para la ciudad“. Pero estaba recordando que en marzo del año pasado una foto en la campaña de Macri me había servido para una reflexión en El hijo de Reco sobre la idea que los sectores medios y altos de nuestra sociedad (de “izquierda” y de “derecha”) tienen de los pobres, cuando me llega un mail de mi amigo Gerardo González que escribe con su habitual agudeza sobre esto. Lo comparto:

Dice el diario de hoy domingo 8 de junio que el Intendente de Buenos Aires está dispuesto a someter a consulta popular el tema de las villas.

Macri adjudica al tema gran complejidad. Admite que el presupuesto es insuficiente, que la población villera crece y otras dificultades. Entra en detalles, como la peligrosidad de la construcción “en altura” en las villas, pero, confesando que debe pensar más a fondo el asunto, plantea claramente que los porteños deberán elegir entre obras para todos o atención a los villeros.

Dado que estamos ante una nota periodística, debemos ser respetuosos. Concedámosle el derecho a aclaraciones posteriores. Pero, dado también, que vivimos en un mundo mediático, hagámoslo responsable de esta primera expresión sobre el tema y tomemos lo impreso.

A primera impresión, una consulta popular entre 3.000.000 porteños, de los cuales 300.000 fueran villeros daría así: 2.680.000 en contra y 320.000 a favor de dedicar más presupuesto a las villas. Sería lo mismo si se consultara a cualquier grupo humano sobre un financiamiento especial para un subgrupo no especialmente querido.

Pero los habitantes de las villas no son un subgrupo cualquiera. Son simplemente la gente más pobre de la ciudad. Pero lo que dije requiere dos aclaraciones:

– Hay fuera de las villas mucha gente más pobre que en ellas.

– La ciudad no es la ciudad. Incluye al conurbano. Es una megalópolis donde viven tres millones en el territorio político de la ciudad y nueve en municipios bonaerenses aledaños. Este gran tema se mantiene desde Julio Roca a la fecha. A Nueva York le pasa algo parecido, pero eso es en Norteamérica.

Los demógrafos dicen que existe una enorme fuerza que lleva a los marginales del conurbano a mudarse a La Ciudad. Su vida mejora en muchísimos aspectos: trabajos o changas mejor pagas, mendicidad más rendidora, hospitales más satisfactorios, escuelas, desechos más valiosos y muy especialmente tiempos de traslado menores y más baratos, por mencionar los principales.

Entonces, el problema no es sólo los habitantes de las villas en la ciudad. Son también los marginales del conurbano, para no hablar del interior y los países vecinos. Esa es la fuerza migratoria que Macri parece querer detener.

Es obvio que ni Macri ni los intendentes de los partidos del Gran Buenos Aires pueden hacer nada para impedirlo.

El pobrísimo no tiene casa. Es un migrante por definición.

En el pasado hubo intentos de “erradicar” las villas “de emergencia”. Cacciatore y Del Cioppo se la creyeron. Crearon complejos de vivienda en el conurbano y migraron a muchos villeros. Pero a los pocos meses los terrenos abandonados fueron ocupados por nueva gente o los anteriores, que no hallaron donde vivir.

Hoy la erradicación suena ridícula y la emergencia se eternizó. Pero ojalá el tema villero se detuviera en el mapa actual. El ejército inmenso de los miserables ocupará cada terreno, cada casa desocupada que pueda. Huelo que Macri teme le ocupen las tierras de su dominio. Huele bien: ahí irán antes que a otras.

Si ni París se salva de la acción de los pobres, la Francia que transitó todos los caminos políticos y sociales, ¿qué puede esperar Macri de Buenos Aires?

Esta es una nota tonta acerca de asunto tonto. No habrá tal plebiscito, por supuesto.

Ocurre que estamos atravesando un fin de otoño movidito que perturba a la gente rica como Macri o nuestra Presidenta.

Naturalmente, sabemos que hay que hacer con las villas:

1. Respetarlas en su ser.

2. Integrarlas a la vida urbana plenamente, como ocurrió con los viejos barrios del arrabal.

3. Prestarles servicios públicos: agua, cloacas, gas de cañería, recolección de residuos, telefonía, etc.

4. Concentrar los servicios estatales sanitarios y educativos en una población que padece hacinamiento.

5. Combatir el delito que halla en ellas refugio, en especial el de las drogas.

Si la idea de Macri es darle vivienda digna a todos los marginales no le alcanzará el presupuesto de cien años. Y Scioli, con el déficit que tiene, no puede ayudarlo ni con 10.000. Si un problema no tiene solución, debe dejar de ser tratado como problema.

Sabemos que Macri no toma ideas ajenas y las repite. Esto le salió de adentro. Pero como es hombre sensato recapacitará. No le pedimos que pida perdón, porque es de mal gusto eso.

Sólo me queda agregar algo: Don Mauricio, Artemio López – que de esto sabe – me insistió en una oportunidad que su trayectoria en Boca le daba a Ud. una determinada imagen en el conurbano, en el NOA y en el NEA, que trascendía en mucho su condición de Jefe de Gobierno de Buenos Aires. Por la salud de la vida política nacional – que no está muy floreciente, como sabrá – evite en lo posible que le hagan decir pavadas.


la guerra y el frío

junio 6, 2008

Artemio López es un intelectual orgánico (diría Gramsci) del kirchnerismo, lo que a veces me fastidia, cuando eso lo obliga a defender lo indefendible (Debo decir que no es a menudo: generalmente, elige con cuidado las cosas del gobierno que defiende. Y sus números sobre los precios de la canasta básica son buenos, aunque Moreno se fastidie). Pero hoy publica en su blog algo que quiero reconocer: en medio de esta guerra de ricos y clase media alta contra muy ricos y clase media media, Artemio acerca algo que duele y nos obliga a pensar en otras cosas que quién va ganando. Algunos siempre pierden. Véanlo aquí.


Soja, consoladores y blogs

junio 4, 2008

En la entrada anterior anuncié mi cansancio con la “guerra gaucha”, cansancio que comparto con una buena parte de los compatriotas. Esto va para largo, porque los dos antagonistas, Néstor y los chacareros, ya han pagado los costos (los de corto plazo) de la pelea. A las 7 hermanas que Cargill encabeza… ha empezado a costarles, pero tienen muuucha espalda, y no les es tan fácil imponer sus deseos como fantasean los troskos. Así, que si no hay una variante inesperada (lo que en Argentina nunca es imposible) tenemos por lo menos hasta agosto.

Entonces, me interesa volver a la tarea que me autoimpuse de contribuir a hacer más clara las realidades (desagradables) de la política y la economía a compatriotas de pie, como yo. Y para eso copio una entrada de Un día peronista, un blog que se plantea cosas parecidas. Eso sí, como es kirchnerista crítico – como hay muchos – pero con sentido del humor – no son tantos – llega a conclusiones diferentes de las que yo subí a mi blog. La copio entera porque lo que dice es cierto, sólo que deja afuera algunas cosas importantes. Claro, al final, agrego lo que yo pienso. Pero lo que me parece que vale la pena es encontrar formas de hablar un lenguaje común. Los gobiernos pasan, pero los argentinos seguimos… si tenemos suerte.

Suponéte

Un día como hoy pero de 1980, suponéte, que yo heredé una fábrica de consoladores. Durante 20 años la pude mantener de pedo. Hacía consoladores para la Argentina porque mis costos eran muy altos y mi fábrica no era competitiva para exportarlos. Los consoladores taiwaneses y los de India eran mucho más baratos. En fin, suponéte que mi problema era que por cada peso que yo ponía, mi fabrica podía producir solamente 5 ctvs. más. Esto en las mejores épocas. En otras, suponéte, que directamente perdía plata. Ahora, los taiwaneses, por cada peso invertido ganaban 40 ctvs., con lo cual, ellos podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos y es así que ellos vendían más consoladores que yo.

Para fines de los ´90 mi fábrica estaba fundida y yo debía mucha plata al banco.

Ahora, suponéte que un día el gobierno decide devaluar la moneda. En el gobierno piensan que si se devalúa la moneda se favorece a la producción porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido y así puedo competir con los consoladores taiwaneses. Para devaluar la moneda la sociedad entera tiene que pagar el costo: luego de una devaluación los sueldos de toda la gente valen menos que antes, aunque en números sea lo mismo, pueden comprar muchas menos cosas. Igualmente la sociedad decide hacer ese esfuerzo porque sirve para reactivar la producción y generar trabajo para todos.

El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de la moneda devaluada sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Encima, como yo para hacer consoladores necesito goma y la goma es un derivado del petróleo y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares y cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola. Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la plata para mantener alto el dólar, como la plata para financiarme la goma, sale de las arcas nacionales, del Estado. Es así que, entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiarme los costos de mi producción.

En fin, ahora yo tengo mi fábrica con una rentabilidad bárbara de 35 por ciento por cada peso que invierto. Encima, se reactivaron todas las fábricas del país, creció el trabajo y los salarios. Ya van 5 años seguidos en que la situación mejora cada día. Mi actividad está tan subvencionada que prácticamente no tengo riesgo empresario, es decir, tengo que hacer fuerza para que me vaya mal.

¿Y entonces qué pasa? Pasa que de golpe en China hay una revolución sexual. Todas las chinas se revelan, se cansan de que los chinitos no se pongan las pilas en la catrera y salen como locas a comprar consoladores de goma. Miles de millones de chinas -desesperadas- haciendo cola para comprar artefactos que satisfagan sus necesidades. En China, el gobierno declara la Emergencia Sexual y saca una Ley de Seguridad Consolante: abre las fronteras, sin impuestos, para todos los consoladores del mundo que quieran entrar en la China. El precio internacional de los consoladores se dispara, un consolador sale dos, tres, hasta cuatro veces lo que salía antes.

A mí me viene al pelo. Suponéte que, de pronto y por una cuestión ajena, por cada peso invertido puedo sacar hasta dos pesos con treinta centavos, ¡una rentabilidad del 130 por ciento! De golpe, hacer consoladores no sólo es una actividad que me permite vivir bien, ahora me permite hacerme millonario. Y eso que sigo siendo un “pequeño productor de consoladores”, que no es lo mismo que “productor de pequeños consoladores”. Así y todo estoy ganando, suponéte, 40.000 pesos por mes. Chocho.

¿Pero qué pasa? Como hacer consoladores es tan rentable, muchos de los que hacen fideos, remeras, lapiceras, latas de comida, remedios o galletitas se vuelcan masivamente a la industria del consolador porque todos quieren hacer mucha plata, obviamente. Como consecuencia, en Argentina pasan tres cosas:

1. Todos los consoladores se venden al exterior, dejando a los consumidores de consoladores argentinos sin el producto o al mismo precio que se paga afuera (carísimo). Como nuestros sueldos están devaluados y están devaluados para que se puedan fabricar un montón de cosas, esta consecuencia es absolutamente injusta ya que hacemos el sacrificio para que se puedan fabricar consoladores pero nos quedamos sin la capacidad adquisitiva para poder comprarlos.

2. Como consecuencia de que muchas fábricas se cambian al rubro de los consoladores de goma, se dejan de fabricar muchas cosas y al haber menos cantidad de esas cosas, aumentan de precio, con lo cual nuestros sueldos pierden poder adquisitivo con respecto a todos los productos.

3. Además, como es tan rentable hacer consoladores, mi fábrica aumenta de precio. Antes valía 100.000 pesos, ahora vale 500.000 pesos. Entonces yo ahora ya ni siquiera trabajo. Directamente me conviene alquilar mi fábrica a otro que la trabaje mientras yo me rasco el higo todo el día. Vienen fondos de inversión, pooles de sientra y empiezan a alquilar fábricas en todo el país y las dedican a la producción de consoladores.

El gobierno, entonces, tiene que hacer algo. Porque la gente lo votó por haber reactivado la economía pero siempre y cuando los sueldos alcancen para vivir, lo cual es lógico. La gente aceptó pagar el costo de la deuda de los sectores productivos, pero a cambio de poder trabajar y comer, como mínimo y, por ahí, en el mejor de los casos, progresar.

Y lo que hace el gobierno es ponerme retenciones móviles a la exportación de consoladores, con lo cual, ahora mi rentabilidad vuelve a ser del 30 por ciento. Cuando aumenta mucho el precio del consolador, aumentan las retenciones; cuando baja el precio del consolador, baja la retención. Yo siempre gano lo mismo, o sea, mucho: 30 por ciento anual, que es seis veces más que lo que gana una fábrica de consoladores en cualquier lugar del mundo.

Suponéte que, entonces, yo soy un tipo muy irracional y egoísta. Suponéte que además no tengo memoria, no me acuerdo de lo mal que me iba antes y me olvido, además, de los esfuerzos que hizo toda la sociedad para que a mí me vaya bien. De golpe me junto con todos los productores de consoladores y me pongo a armar un gran quilombo. Corto las rutas y no permito el paso de ningún otro producto. Genero desabastecimiento, suben los precios, la gente pierde aún más poder adquisitivo, etc.

Para justificarme, me dedico junto a mis compañeros fabricantes de consoladores a diseñar un discurso que me exculpe de mis acciones antipopulares y desestabilizadoras: “Consoladores=Patria”, “Paja o Muerte”, “Todos somos Consoladores”, “No al Aborto, Sí al Consolador”, “Con los Consoladores estábamos mejor”, “K tirame la goma”.

La oposición y los medios me apoyan, aunque lo hagan solamente porque están en contra del gobierno y se aprovechan de la situación. Suponéte que a mí no me importa y me aprovecho también de ese apoyo.

El gobierno no me reprime, es sumamente racional al respecto del manejo del conflicto, entonces yo me aprovecho de esa situación y radicalizo mi protesta. Los medios y la clase alta, que siempre habían condenado los cortes y el uso de la fuerza en la protesta, ahora lo apoyan, con lo cual todo me sale redondo.

Hasta acá la historia es igual a la del campo. Pero suponéte que en vez de pasar lo mismo que pasa con el campo, en el conflicto de los consoladores pase otra cosa. Suponéte que de golpe, el gobierno dice: “Bueno, tenés razón. Te voy a sacar las retenciones móviles.” Yo me pongo re contento, hago un acto en Rosario y salto de alegría por haber ganado la batalla junto a todos mis amigos de la Sociedad Consoladora Argentina, el Pro y la Carrió que apoya cuanto consolador se le cruza. Gané la batalla.

Al otro día, el gobierno dice: “Te saqué las retenciones, pero también se las saqué al petróleo y además dejé de comprar dólares para mantener el tipo de cambio y, además, ¿sabés qué?, voy a dejar de financiarte tus deudas con el banco y voy a liberar las paritarias para que los trabajadores exijan los sueldos que quieran y voy a dejar de hacer rutas para transportar consoladores y voy a mandar esa guita para hacer hoteles de alojamiento populares y además voy a lanzar un montón de medidas para fiscalizar a la producción de consoladores porque ese sector es el que más evade impuestos en nuestro país.”

Entonces, aumenta la goma en dólares. Y el costo del trabajo aumenta a valores europeos. Y encima tengo más presión fiscal y se me va un 33 por ciento de la ganancia que antes no pagaba porque me hacia el dolobu. Para colmo, se revalúa la moneda porque ya el gobierno no sale a comprar dólares, con lo cual la diferencia que hacía antes en el mercado internacional se achica. Ahora no tengo retenciones y, aunque sigo ganando plata, gano inclusive menos que cuando tenía retenciones.

Un día se acaba la fiesta sexual en China. Las minitas vuelven todas al lecho masculino porque los chinitos se pusieron a estudiar tantra como locos y ahora pueden mantener una erección durante 48 horas seguidas. El sexo adquiere la calidad de “Actividad Protegida por la República Popular China”. Por efecto de la transnacionalización de la cultura oriental, se abren escuelas de tantra en todo el mundo. Los consoladores pasan de moda. El pene, viejo y peludo nomás, vuelve a ser el mejor amigo entre las chinitas de todo el mundo. Los hombres readquieren su seguridad, pues se habían visto reemplazados por simples pedazos de goma. Al haber volcado sus esfuerzos en hacer la vida de sus compañeras más placenteras, abandonando el egoísmo sexual que los caracterizaba, la humanidad entera se encamina hacia una época más feliz.

Suponéte que en Argentina ahora nos tapan los consoladores. No nos sirven para nada. Encima perdimos la capacidad de producir cualquier otra cosa. No nos tecnificamos, no nos modernizamos, no diversificamos nuestra producción, en fin, se nos pasó el tren.

Ahora mi actividad no tiene ni renta extraordinaria ni el apoyo del estado. Suponéte que tengo miles de cajas llenas de penes de goma y que me los tengo que meter en el culo.

Suponéte.

Es una fábula moderna, divertida. Como debe ser en una fábula, su moraleja es cierta (Una fantasía puede perdurar si es hermosa, o resuena con algo en nuestras almas; una fábula debe expresar una verdad, o es olvidada).

Claro, también como toda fábula, es esquemática, y deja afuera todo lo que no apuntala su moraleja. El zorro siempre es astuto, el león, fuerte y vanidoso, el lobo, hambriento; la oveja, inocente…. Además, las fábulas no consideran, no pueden considerar, la ecología (no me refiero al currito que se inventó el Sr. Gore cuando perdió la presidencia; sino a la ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos). Sobre todo, las fábulas no están en el tiempo histórico, no hay un antes de esto, ni un después, ni tampoco un “pero si se toma este otro camino, las consecuencias pueden ser…”.

Entonces, mi crítica (literaria, porque no voy a usar números; se lo dejo a Elemaco y el resto de la fauna) a esta fábula: La moraleja es cierta: el “campo” no produce riqueza SOLO. Al igual que las fábricas de consoladores en esta historia, necesita de un Estado nacional que le dé un marco propicio (devaluación…? no especialmente. Con eso se consigue que los sueldos bajen en dólares, y la mano de obra no es un costo fundamental en el agro). necesita que le dé transportes, apoyo técnico y, por encima de todo, financiamiento que no lo ahorque. Esto es válido para el productor, que siempre en el campo tendrá un año malo; no para el especulador ni para el rentista, pero ellos necesitan que ALGUIEN produzca. Por eso en toda chacra argentina debería haber una vela encendida ante una estampita de San Remes Lesnicov.

También es cierto que todo empresario necesita un mercado, y para los productores agrarios, en general, es externo, porque producen mucho más de lo que los argentinos pueden consumir; no es el caso de los consoladores. Producir para exportar hace que se preocupen menos del mercado interno. (Y no tienen la exquisita sensibilidad de los políticos progres, que no pueden dormir pensando en los pobres).

Pero… la fábula deja afuera otra parte de la realidad: si el agro necesita del Estado, y – por eso – de todos nosotros, el Estado necesita del agro. No es sólo que casi la mitad de las exportaciones salen del complejo cerealero-oleaginoso (piedra libre para Urquía, que está escondido detrás de la banca!); la producción automotriz también tiene un porcentaje importante. El punto clave es que mientras a las automotrices hay que ayudarlas a exportar con acuerdos y cupos, las 7 grandes exportadoras lo hacen por las suyas… y se les puede cobrar retenciones. Si no hay exportaciones, no se puede importar. Si no hay retenciones, habrá menos guita para planes sociales, subsidios al gasoil y a la nafta, cargos políticos y otras cosas imprescindibles.


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