el campo, política y gestión; para cerrar marzo

marzo 31, 2008

Entre las respuestas que provocaron las dos notas anteriores sobre el tema de las retenciones, hay una que me interesó en especial, porque echa luz sobre algo que trasciende al conflicto agrario que hoy sacude la Argentina: la relación entre “política” y “gestión“. A principios de año, empecé aquí a tocar el tema, en ocasión de los despidos de Macri. Acepto lo que dicen muchos, que con frecuencia se levanta la bandera de una “gestión eficiente” para tapar una mala política. Pero también es cierto, y los que queremos cambiar la realidad no debemos olvidarlo, errores o torpezas de gestión pueden convertir en desastrosa a cualquier política. Por eso pongo aquí las válidas observaciones de un amigo que conoce “de adentro” el Estado, las empresas y su relación, y por eso usa el seudónimo literario de Miguel Linares:
Todos estos días he estado pensando qué lejos de la realidad se puede estar luego de más de 4 años de ejercicio de una función pública, pero además, me llama la atención la falta absoluta de:
* conocimiento de la realidad micro y macro del campo,
* sensibilidad política (a quién se le puede ocurrir, un mes antes de levantar la cosecha, decirles que van a cobrar un 25% menos; enrostrarles que “son los piquetes de la abundacia” aunque lo fuesen ¿para qué decírselo?)
* conocimiento de la economía “heterodoxa”. La función principalísima de las retenciones es equilibrar las productividades relativas tan dispares entre la tierra y el capital puesto en la industria, permitir un tipo de cambio competitivo que haga viable la industria y la generación de empleo que esta implica. El aumento de los ingresos fiscales y la redistribución de ingreso que ellas permiten, son un efecto importante pero de segundo plano.
* racionalidad en el diseño y anuncio de las medidas (por qué no las anunciaron para la campaña 2009?).
* humildad y servicio en la acción de gobierno.
Te envio un abrazo.
Todavía les debo lo que pienso sobre la situación creada – una vez que ya se cometieron las macanas. Como el paquete se desenvuelve en estos días, para bien o para mal, y ya no hay tiempo para influir sobre los jugadores, esperaremos a que suceda… lo mejor que pueda suceder. Les comento, eso sí, lo que discutimos entre amigos: si Néstor chocará o no con un muro; mi evaluación personal es que no, no comerá vidrio… porque hasta ahora no lo ha hecho. Para los que conocen viejas historias (por ejemplo, Manolo), pasa por ver si en su formación política han influido más la FURN o Diego Ibáñez.
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No es la economía. Es la política, estúpidos (Parte II)

marzo 29, 2008

Vale la pena escribir despacio. Un día después que subí la primera parte de este post, la Presidenta dijo en Parque Norte que “esto que se presenta como un conflicto con un sector económico parece algo más que eso, parece un conflicto político”. Me desconcierta un poco estar de acuerdo, pero igual me parece importante reflexionar por qué un enfrentamiento por intereses es más manejable que un conflicto político. Será simplemente que la lógica de un enfrentamiento por intereses lleva a medir lo que se quiere conseguir y cuánto se puede perder, mientras que – en nuestro país – la naturaleza de los conflictos políticos pasa por vencer y si es posible humillar al rival? Si es así, muestra que la política que hacemos en nuestro país es de muy baja calidad.

Eso sí: para mejorar la política que hacemos los argentinos – que estoy convencido es el camino para mejorar nuestra vida y nuestra patria – es necesario tener claros los hechos – los intereses que se enfrentan en este conflicto. O la política pasa a ser un juego vacío que se alimenta de consignas y prejuicios, y esa es su peor perversión.

Voy a usar los números de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), que son los que tomó Montenegro en su columna de Crítica y reprodujo en su blog Homo economicus, en esta nota que tuvo importante repercusión. En realidad, son los que dan respaldo a la posición del progresismo bien pensante, que en aplastante mayoría (incluso en el mundo blogguero) considera a la protesta del “campo” y los cacerolazos de las ciudades una maniobra de los grandes grupos económicos que instrumenta a los idiotas útiles que no son progres. Yo no saco esa conclusión, por algo que conozco de la política real, por algo menos que conozco del interior argentino y, sobre todo, porque no creo que tanta gente sea idiota en lo que hace a sus intereses:

* Hay 74.115 productores registrados en la venta de soja. Pero 30.583 establecimientos producen hasta 60 toneladas al año. Son explotaciones de 20 a 25 hectáreas y representaron menos del 4% del total de la cosecha del año pasado.

* Si se agrupa a todas las explotaciones de hasta 1500 toneladas/año, se tiene al 96% de los establecimientos que levantaron el 40% de la cosecha.

* En el otro extremo, hay 2.817 explotaciones que acapararon el 60% de la producción sojera.

Esto quiere decir que el 3,8% de las explotaciones controla el 60% de la producción.

¿Y cuáles serían los chacareros que producen con el sudor de su frente el 60 % de la madre soja? Los datos son de Montenegro, con alguna pequeña corrección mía; no son precisos, pero el cuadro que dibujan es el real: Cresud, del que los yanquis acaban de comprar el 9 %, tiene 450.000 hectáreas propias, y administra otras 140.000 (unas cuantas en Brasil). Adecoagro tiene 200.000. El Grupo Bemberg 143.000. Fortabat 140.000. LIAG Argentina 120.000. El Grupo Werthein 100.000. La Biznaga 50.000. Jorge Blanco Villegas 26.000. Reyes Terrabusi 25.000. Los Grobo 17.700.

¿Qué es lo que muestra este cuadro (que repito, no es preciso; la propiedad de la tierra no es el factor decisivo, sino un insumo más. Los Grobo, por ejemplo, cosechan un porcentaje muchísimo mayor que la tierra de la que son propietarios)? Que la “oligarquía vacuna” ya está en la historia, junto a los guerreros del Paraguay y sus viudas. El agro es hoy una industria más, hegemonizada por la lógica del capitalismo moderno, es decir, el financiero.

Pero aquí está justamente el aspecto que me parece fundamental apreciar en este conflicto que está sacudiendo al gobierno: No es con Elsztain, Soros, Bemberg, Fortabat, Werthein. Menos aún con Grobocopatel o con Urquía. Por supuesto, en tanto empresarios del agro tienen, en este momento y en este tema, intereses enfrentados con el gobierno nacional (En otras áreas de la economía, están asociados). Pero al ser un conflicto de intereses, no es difícil de arreglar. ¿Alguien cree que los Kirchner no pueden hacerlo? Y, en mi modesta opinión, sólo viejos izquierdistas que sueñan con hacer la Revolución o ingenuos progresistas que sueñan con que alguien la haga se sentirán obligados a rechazar la idea, en principio. Cualquier gobierno debe negociar con el poder económico, salvo los que son simplemente sus agentes.

El conflicto que se transforma en político, y que sigue siendo el central, como puede darse cuenta cualquiera que lo vea por televisión sin anteojeras ideológicas, es justamente el enfrenta al gobierno con los productores pequeños y medianos del agro, con sus familias, sus acopiadores, sus proveedores, y los cientos de ciudades y miles de pueblos que dependen de ellos. Suman en el orden de un millón de argentinos. A buena parte de ellos, como a los tamberos, les está yendo mal, desde antes de estas nuevas medidas. A otros, como a más de 70.000 sojeros y a los vinculados con su actividad, estos años les han traído prosperidad (A no engañarse: como dice sabiamente Carlos Leyba, en Argentina la guita grossa viene de las privatizaciones y las concesiones, no de las cosechas). Todos, son sobrevivientes. Porque miles de productores tuvieron que abandonar el campo en los años malos. ¿Y es a estos gringos que el gobierno quiere meterles la mano en el bolsillo, para, como ven ellos, financiar el tren bala, ex piqueteros convertidos en funcionarios y aerolíneas que no vuelan? No me parece una jugada muy prudente, pero, bueno, yo no concurrí a la London School of Economics.

Claro, la cosa no es tan simple. Nada lo es. Los empresarios del agro, seguramente el sector más dinámico de la economía argentina, no tienen – no han construído – entidades que los representasen y acumularan poder político, como esa vieja oligarquía lo hizo en otra época de la Argentina. Y al enfrentarse en el gobierno con un sistema de decisiones concentrado y verticalista, han conseguido la adhesión de buena parte de las clases medias urbanas, al que ese sistema las fastidia profundamente. Pero para analizar la realidad que se ha abierto a partir de estos idus de marzo, hará falta otro post.

Continuará


No es la economía. Es la política, estúpidos

marzo 26, 2008

El 12 de marzo, hace dos semanas, cuando la Sociedad Rural, la CRA, Coninagro y la Federación Agraria anunciaron un “paro del campo” contra la política de retenciones anunciada el día antes, comenzó en Argentina un conflicto que – en ese momento – era gremial. Algunos puristas amigos míos, de centro izquierda y urbanos ellos, insisten que es, estrictamente, un lock out patronal. Yo lo llamo gremial porque era, en ese momento, un conflicto de intereses. Se enfrentaba de un lado el gobierno y del otro las bien diferenciadas organizaciones que, más mal que bien, representan los intereses también muy diferentes de los empresarios del “campo”, sojeros, ganaderos, tamberos, algunos apellidos tradicionales a los que les quedan extensiones de las que fueron repartidas por Roca o por Rosas, chacareros gringos del Sur de Córdoba y Santa Fe, sus proveedores, distribuidores… (y quién representa a los pools de siembra, que son un actor muy importante?) Realmente, era necesaria la destreza de un ministro educado en la Universidad de San Andrés y en la London School of Economics para conseguir su unanimidad.

Pero es importante tener claro, pienso, que – más allá de las torpezas que suelen cometer académicos brillantes cuando operan sin intermediación en la realidad – el enfrentamiento era lógico y previsible. Las retenciones – redescubiertas por Duhalde en el 2002 – son la pieza clave de la recaudación, que para este gobierno – que es también el anterior – es la base de su poder. Por supuesto, para cualquier gobierno los recursos son fundamentales; pero en el caso de los Kirchner el superávit y las reservas son más que una herramienta; han llegado a formar parte de su discurso legitimador, como lo fue la convertibilidad para Menem. Otro aspecto a tener en cuenta, para entender a Cristina y a Lousteau, es que diferenciar entre la gran explotación y el pequeño productor es mucho más fácil en el discurso que en la realidad de la recaudación; precisamente, la existencia de los “pools de siembra” agudiza esa dificultad.

Los empresarios del “campo”, esa realidad compleja y diversa, han sido durante estos años socios renuentes del gobierno. Su ideología, hasta su lenguaje, es muy diferente de los políticos urbanos y viejos militantes setentistas que dan el tono de la administración K; pero recordaban los años muy duros de fines de los ´90, se habían beneficiado con Duhalde – no tanto con la devaluación, pues también sus insumos son en buena parte importados; sí, espectacularmente, con la licuación de sus deudas con los bancos y con los monopolios agroquímicos – y los que sobrevivieron o aprovecharon la concentración de la explotación rural, ganaron mucho dinero con los Kirchner. Los resultados electorales del año pasado lo muestran con bastante claridad. Pero estas medidas les anunciaban, sin anestesia, que sus ganancias pasaban a depender por completo del arbitrio del gobierno. Y los del “campo” son humanos; grandes o pequeños, no les gusta que les metan la mano en el bolsillo (al contrario de sociólogos y periodistas progres, que jamás piensan en contratos y mucho menos en sobres)

Continuará


la estrella de Arthur Clarke

marzo 25, 2008

Estuve algunos días alejado de Internet y no comenté la muerte de Sir Arthur Clarke. Fue una noticia importante para mí, que había leído de pibe (en “Vea y Lea” ¿alguien la recuerda?) El fin de la infancia , su primera novela y quizás – espero me disculpe – la mejor. Después, Porrúa (en cuyo nombre haya paz) la publicó en Minotauro, una de las primeras editoriales dedicadas a la ciencia ficción en castellano (y también quizás la mejor). Después lo he seguido leyendo, en castellano y en inglés, con mayor o menor fascinación, pero siempre con el interés que despierta una mente inteligente.

Pero no sé si este blog – que se ocupa de política, economía, Argentina e Iberoamérica – es el lugar para escribir sobre algo que importa a los que compartimos una inclinación por un viejo sueño fáustico – el viaje espacial – que Mumford y C.S. Lewis desaprobaban. Entonces, simplemente les ofrezco, in memoriam, si quieren leer en castellano uno de sus cuentos, “La estrella“. Tiene su estilo literario límpido y el aguijón en la cola, que – les aviso – sobresaltará a mis amigos devotos. También tiene una introducción por Esteban Ierardo que no me convence, pero el editor de “El hijo de Reco” no es quién para cuestionar introducciones.


diferentes usos de la memoria

marzo 18, 2008

Hoy Laura Podetti me avisó que “conseguí la sala Borges de la Biblioteca Nacional para presentar el libro de Amelia. El 30 de abril a las 19 hs. Hablarán Ana Colotti, Ramiro Podetti, Horacio González y María Cristina Reigadas, con mi coordinación”. Y me quedé recordando a Amelia Podetti y su apasionado combo de amor y polémica con Hegel (Yo la chicaneaba con los sarcasmos antihegelianos del Círculo de Viena, pero aún un empirista como yo tenía que reconocer que el viejo filósofo era el último que había tratado de enfrentar el Todo). Ella se enfrentaba a su vez al germano – a través de dos siglos – tratando de ayudar a elaborar una visión propia del Todo desde América, nuestra América. Siento que una muerte temprana – en 1979, Dios! – nos privó a todos de un pensamiento rico y, sobre todo, ambicioso. Se me ocurre que las tensiones de aquellos años aceleraron su fin, pero Amelia sería la primera en rechazar la victimización fácil.

La reflexión que quiero compartir con Uds. es que la memoria, que es también una herramienta, puede ser usada por una sociedad, un país, en dos formas. Una puede ser para construir un ideal estático, un mito, con héroes inmaculados y villanos muy malos – o, más pol. corr. – equivocados. Los viejos libros escolares de historia patriótica son el ejemplo clásico, pero hay muchas variantes modernas.

La otra es la que alude Borges (el libro se presentará en la sala que lleva su nombre, no?) cuando dice que nosotros creamos a nuestros antepasados. En esta, la función de la memoria es vincular. En Argentina hay muchos y buenos filósofos – es en las ciencias prácticas donde tenemos carencias – pero me queda la sensación que – en el tiempo de la muerte de Amelia – se interrumpe un proceso de… meditación colectiva que había tomado fuerza en los `60. ¿Será retomado?


Cuba, “La Nación”, “Barcelona” y un blog

marzo 12, 2008

Hace algunas semanas, cuando anunció su nueva ocupación como columnista, prometí escribir sobre Fidel (y mi amigo Leo, desde Ibiza, me lo recuerda). Reconozco: es una de las muchas promesas pendientes que largué en algún momento en este blog como en “Reco”. Eso sí, no me interesa repetir banalidades o slogans, así que voy a esperar hasta que sienta que tengo algo que aportar. Pero por casualidad, tropecé con la página de Yoani Sánchez, Generación Y. Sabía de ella por una nota en “La Nación”, pero era el reportaje clonado que se hace al disidente del mes. Y yo respeto siempre y a veces admiro al que tiene el coraje de disentir en su sociedad, pero no los ayudan los medios que, como el diario de los Mitre, los encajan en el molde de su propio esquema (el del diario).

Y la revista Barcelona, que a menudo saca ironías muy punzantes (recuerdo un título “La distribución de ingresos ya se hizo. Lamentablemente, no alcanzó para los pobres“) se mandó en este último número una berretada de signo opuesto al de La Nación: en la nueva Cuba iban a hacer una campaña de analfabetismo y desnutrición, pero en compensación los cubanos iban a poder subir videos a YouTube… Pensaba en esas dos cosas mientras leía el blog de Yoani, que – de paso – no me fascina como análisis político: como argentino sin ilusiones, me pareció ingenuo. Pero también me parece un blog cubano, y creo que dice algo de lo que sigue en Cuba, por encima de los esquemas “democráticos” y los “progres”. Hasta que me desengañe, si lo hace, Generación Y quedará entre las “Páginas” en la portada del blog


viejas fotos

marzo 12, 2008

Un amigo de muchos años, Ramón Vázquez, periodista, filósofo y nostálgico, me envió ayer una nota de Beltrán Mena, médico y columnista, que apareció en El Mercurio de Chile. Me pareció bueno compartirla:

En los ochenta acostumbraba leer revistas de fotografía. Estaban dedicadas a la comparación de lentes y emulsiones, control de perspectiva, filtros, técnicas de revelado… Esas revistas profesionales transmitían un tácito desprecio por la fotografía de las Kodak Instamatic, del álbum magnético, del rollo gratis, de manera que fue refrescante leer un día la opinión entusiasta de un articulista acerca de la fotografía cotidiana y popular.

El autor del artículo afirmaba que esas miles de cámaras de plástico eran las verdaderas responsables de registrar la vida. Bautizos, paseos de curso, amores de verano y de invierno, el auto nuevo… Los humanistas del futuro volverían a esas fotos cuando quisieran asomarse a la verdadera vida del siglo XX. Porque no serían los paisajes metafísicos los que les dirían qué deseaban, qué buscaban los perdidos ciudadanos de nuestro tiempo.
La idea me asalta cada vez que alguien saca del bolsillo una cámara digital y registra el momento. Nunca se han tomado tantas fotos, nunca se han podido ver más rápido ni enviar con más prontitud.
Y nunca ha sido tan grande el engaño. La misma sobreabundancia hace que nada se conserve. Con ponerle un nombre al archivo damos por resuelto el asunto. Pero se van, se las lleva el viento binario. Las fotos se multiplican, pero no están en ninguna parte. Desaparecen con un cambio de computador o con un cambio de formato. El DVD de hoy será tan difícil de leer para el antropólogo del siglo XXII como para nosotros las cintas magnéticas de los 70.
La borrosa foto de la Kodak Instamatic nunca se tiraba. Y un día, ordenando un closet, uno encontraba una caja de zapatos. Una hora más tarde, alguien nos sorprendía, el closet aún sin ordenar, quizá riendo, quizá suspirando, pero habitantes del tiempo”

Me gustó. Pero también tengo ganas de copiar aquí la respuesta a mi amigo:

“Querido Ramón, por una vez estoy de acuerdo con vos. No tengo que esperar la inevitable degradación de los CDs, ni que Linux provoque la merecida quiebra de Microsoft. No. YA HOY ME RESULTA IMPOSIBLE ENCONTRAR EN EL FORMATO DIGITAL FOTOS ORIGINALES MÍAS CON PELO!, mientras que están disponibles – es cierto, un poco ajadas – fotos tradicionales en que aparezco con la cabellera completa.

Pero, mi querido amigo y compañero, la solución no está en renunciar a la tecnología, como pretendería, por ejemplo, Jorge Rulli. Al contrario, es necesaria una nueva invención. Como miembros del viejo Club Argentino de Ficción Científica, ambos sabemos que está, curiosamente, muy demorada: el viaje por el tiempo”


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