¡Artepolítica vive! Y resume

agosto 16, 2017

juego de tronos

Otra vez con análisis político de la coyuntura… No tenía ganas. Pensaba en algo relacionado a la pulseada nuclear (de palabra, por ahora) entre los dos tipos con peinados raros, el Donald y el Kim. O más cercano, y más ominoso para mí, la pregunta sobre que pasará con INVAP ahora que Héctor Otheguy se aleja (¿alguna idea, Daniel?).

Pero cuando Nicolás Tereschuk (el Escriba) me envió este artículo, supe que lo iba a copiar aquí. Mi análisis sobre las PASO del domingo sólo se enfocó en un aspecto, después de todo -la dificultad del peronismo y del kirchnerismo actual para enganchar al laburante independiente. Este es un resumen breve desde distintos ángulos del escenario político.

(Agrego algo. Además de mi comentario al final, claro. Alguien dijo, amablemente, que el blog de Abel era un sobreviviente de la gran era de los blogs. Hay un poco de eso, pantallazos, como en la larguísima y despareja columna de coments. del posteo anterior. Pero -lo siento, Artemio, Manolo, Ricardo, Contradicto,…- la referencia intelectual es Artepolítica. Que, extraño, no figura tanto en las discusiones de los politizados digitales. Será que están tratando de encontrar cosas ingeniosas para decir en 140 caracteres…).

Como sea, aquí va el resumen que hacen. Después comento:

“Algunas conclusiones de las primarias:

  • El oficialismo no se privó de un fuerte juego brusco institucional con el manejo del escrutinio provisorio en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, el primer y tercer distrito electoral del país, respectivamente, donde habría resultado derrotado por fuerzas hegemonizadas por el kirchnerismo. Los portadores de institucionalidad armaron su propio show a expensas de la información y se proclamaron ganadores nacionales cuando las pantallas mostraban ventajas de más de 5 puntos en Santa Fe y Buenos Aires y victoria en Chaco por más del 1%. Mostraron los goles propios del primer tiempo y dejaron codificado el segundo tiempo.
  • Eso nos deja la idea respecto a que Cambiemos comienza a desplegar un conjunto de estrategias de poder en lo electoral que incluye un sistema de alianzas, de candidaturas y de manejo de la organización de los comicios. Este último aspecto, donde utilizó este “juego brusco institucional” que ya mencionamos, es una novedad en el sistema político argentino democrático que retornó en 1983. Se pueden citar casos anteriores de roces y quejas pero no de (nada menos que) bonaerenses sin saber quién ganó en una elección de la que venimos hablando hace un año y medio.
  • El presidente Mauricio Macri logra un espaldarazo político porque, luego de 20 meses sin resultados positivos para una gran parte de la población sostiene una base de apoyos, extiende territorialmente su voto y mantiene dividida a la oposición. Logra aire contra un peronismo sin liderazgos claros -a lo que hay que agregar, fuera del panorama electoral, una CGT también con sus referencias disputadas-. Veamos eso en más detalle.
  • Cambiemos se para sobre una cantidad similar de votos que los que se inclinaron por Mauricio Macri-Gabriela Michetti en octubre de 2015 (34,3 % entonces, 35,% en las PASO de Diputados nacionales en esta oportunidad).
  • A la vez, desplegó, con éxito, una estrategia territorial nueva. Si Macri en 2015 había realizado una gran primera vuelta con triunfos en CABA, Córdoba, Mendoza y Entre Ríos, a los que agregó Santa Fe, San Luis, La Pampa, La Rioja y Jujuy en el balotaje, ahora agrega Neuquén, Santa Cruz y Corrientes -sólo pierde por ahora Santa Fe y logra una situación de gran paridad en Buenos Aires-. En este sentido, Cambiemos (¿el PRO?) pasa a convertirse en un partido nacional, con estrategia propia y no dependiendo de otros.
  • El presidente Macri, que tenía “la moneda en el aire” en varios aspectos, se ve fortalecido, probablemente poniendo los cimientos del partido de centroderecha nacional del que hablaba Torcuato Di Tella. La expansión electoral del PRO en ese sentido, es el principal activo del resultado del domingo. Victorias en San Luis, La Pampa y Neuquén, más la predecible en Santa Cruz, se suman a los distritos propios.
  • Los “terceros partidos” en la Argentina surgieron siempre de la Capital y se desplegaron hacia el interior. Podían inclinarse hacia el centroizquierda o el centroderecha. Y en general, han fracasado en convertirse en una expresión nacional. Se quedan sin nafta, ni recursos, ni alianzas. El PRO tiene la posibilidad de lograr esa proeza, convirtiendo a esa fuerza surgida de la capital en una expresión nacional, insistimos: en el polo “de centroderecha” que Di Tella identificaba con un partido más volcado hacia los sectores empresarios, en contraposición a la conformación de un polo “de centroizquierda” donde tengan más primacía los intereses sindicales.
  • En este despliegue, la Unión Cívica Radical, parece ser un sector derrotado. En las diez provincias donde Cambiemos tenía PASO competitiva, los espacios vinculados al radicalismo sólo lograron vencer en Mendoza. En el resto el PRO se impuso con comodidad. Sin embargo la mayor derrota la sufrió el rebelde radicalismo capitalino, hizo su jugada de la mano de Martín Lousteau, y apenas alcanzó el 13%, a sólo dos años de haber peleado voto a voto, la Jefatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (¿la vanidad de ser embajador de EEUU le jugó una mala pasada?). A esto habría que añadir que el presidente de la UCR, José Corral, no garantizó el triunfo de Cambiemos en Santa Fe y que los dos ministros radicales que dejaron sus puestos para candidatearse, el riojano Julio Martínez y el tucumano José Cano resultaron derrotados. Entre los ganadores se podría ubicar al muy particular radical Eduardo Costa ¿Tiene vida el radicalismo fuera de Cambiemos? ¿Y dentro de él?
  • Elisa Carrió surge entre las ganadoras del oficialismo. Los porteños la quieren en el Congreso. Será accionista de la coalición, pedirá y aportará. Enriquece al Presidente porque le genera una especie de “mini sistema político” dentro del oficialismo “haciendo oposición por adentro”. Ayudar a Macri y su poco clara trayectoria a parecer comprometido -al menos en el terreno de la prensa amigable- con la transparencia resulta una invención para destacar. Pero el gran desarrollo electoral que logró con su candidatura Carrió, ¿puede convertirse a futuro en un problema que supere los meros roces con el macrismo?
  • El peronismo obtuvo más votos en 13 provincias, incluyendo la probable victoria de Cristina Fernández en la PBA. Sin embargo, como ya hemos observado en otras ocasiones, el peronismo se define desde hace años más por su pertenencia territorial que por líneas internas de alcance nacional.  Se puede decir que ganó un peronismo en cada provincia. Sin embargo, no es menos cierto que el peronismo más identificado con el kirchnerismo, es el único que logró anudar victorias en más de un territorio: Tierra del Fuego, Chubut, Río Negro, Santa Fe, Buenos Aires. Y con capacidad de alianza con el peronismo del Chaco principalmente pero también de otras provincias. Los peronistas que pueden sacar pecho son pocos: Juan Manuel Urtubey, algo más Juan Manzur o Gildo Insfrán que tuvieron en la última etapa fricciones con el Gobierno nacional; el riojano Sergio Casas, el sanjuanino Sergio Uñac. Las construcciones particulares de Misiones y Santiago del Estero siguen inexpugnables.
  • Lo que se presagiaba en la campaña, sucedió: Sergio Massa se enfrenta a un momento quizás de quiebre en su construcción, en sentido negativo. No sólo se retrajo su capacidad electoral y arañó una victoria por muy pocos votos en Tigre; la alianza con Margarita Stolbizer no le redituó más votos, y ahora se desdibuja como una amenaza para Cambiemos. En ese sentido, su suerte es semejante a la de Lousteau: no parece haber lugar en el medio. Los sectores que expresaron una oposición más dura, en ese sentido, tuvieron mayores premios que los opositores “dialogantes” o “constructivos”. A excepción de Urtubey en Salta ese peronismo “republicano” no mostró guarismos electorales para destacar.
  • Esto también se vio en el caso de algunos gobernadores “negociadores” o “anti k” -”línea Pepsi” le dice la gente mala en las redes sociales- como Rosana Bertone, Alberto Weretilneck, Gustavo Bordet, el neuquino Omar Gutiérrez, e incluso el más crítico de la Casa Rosada Mario Das Neves con listas que perdieron a manos de kirchneristas u oficialistas. Daría la sensación que la estrategia de Carlos Menem allá, a principios del gobierno de Alfonsín, de hacerse muy amigo de la Rosada no resultó ser muy redituable en 2017. Insistimos, la estrategia del “hacete amigo del presidente” tal vez tuvo su propio castigo en los votantes de esos gobernadores.
  • Si vemos la primacía del oficialismo en la zona central del país, también surge con bastante claridad que el Norte (líder del Plan Belgrano incluído) no gusta de Cambiemos y que en las regiones más golpeadas por el modelo macrista, como Rosario y el Gran Buenos Aires se impuso el kirchnerismo. También la foto aérea permite ver que en la golpeada Patagonia ningún gobernador pudo sonreír: sufrieron derrotas a manos del kirchnerismo o de Cambiemos.
  • La elección para Unidad Ciudadana en provincia de Buenos Aires ha sido muy dura, y aún alzándose con la victoria, se mueve en un margen angosto. Con seguridad la persecución política y la denostación permanente a la figura de Cristina pesó. Sin embargo, el para nada desdeñable casi 35% de los votos evidencian que Cristina Fernández de Kirchner continúa manteniendo un liderazgo importante para un importante segmento de la población argentina. Un peronismo dividido tiene consecuencias a nivel electoral en el principal territorio del país y aún más allá.
  • Los 5.59% obtenidos por Florencia Randazzo, dejan entrever que un acuerdo entre ambos espacios, les hubiera asegurado, probablemente, una victoria más clara. La política tiene que poder imaginar escenarios nuevos, ensayar audacias que no se basen sólo en “arriesgar lo propio”. Tal vez no sea demasiado tarde, y de cara a la general, para avanzar en algún acuerdo “por abajo” para que algunos votos del ex ministro vayan a la candidata de Unidad Ciudadana.
  • Para finalizar: en los últimos tiempos se ha puesto de moda, o mejor dicho consolidado, un “modelo analítico” que tiende a ver “grandes tendencias” con pocos casos aislados o “momentos refundacionales” de la Nación con meras “inauguraciones de comités”. Presionados de algún modo por los hiperveloces tiempos de las redes sociales o la necesidad de responder al “minuto a minuto” de los ratings de los programas de cable, muchos analistas e intelectuales preocupados por “lo político” parecen caer en lo que creemos una tentación: apresurarse para ver quién tira más rápido algo novedoso. Las victorias electorales, por supuesto, con su poderoso atractivo, suman su grano de arena  a esta situación. Basten algunos ejemplos de esto que criticamos: hace no más de dos años, Gabriela Michetti era observada como “el paradigma del nuevo político”, de una flamante forma de “carismicidad” y exageraciones por el estilo. Hace dos años Sergio Massa parecía estar en una carrera indetenible hacia la presidencia. Y hace tres el kirchnerismo era visualizado como una “hegemonía opresora perpetua” por sus opositores o como “irreversibles ganadores de una batalla cultural” por sus simpatizantes.
  • Pues bien: aquí creemos apresurada la tentación de postular hoy una “historicidad naciente” de Cambiemos como partido fundante de un “nuevo orden político” en la Argentina. En todo caso, para ello, tengamos la paciencia de esperar al menos dos períodos presidenciales consecutivos. Sin caer en nostalgias, digamos que en el pasado, para ser llamados “fundadores” había que durar más que un amor de verano. Porque hay algo que sí está suficientemente “historizado” ya: la sociedad argentina es brava y con la misma mano que hoy te aplaude, mañana te sopapea”.

Puse en negrita el párrafo, cerca del final, en el que se recuerda qué poco tiempo duran los escenarios en la política argentina. Agrego una: hace pocos días, todos -anche, mascullando, Jorge Lanata- daban por segura una clara victoria de Unidad Ciudadana en Buenos Aires…

Sin embargo, hay certezas razonables, después de estas PASO. Una es que estamos a dos meses y días de un corte decisivo. A partir de la noche del 22 de octubre, todos los que se interesan en política, todos los que aspiran a gobernar o, por lo menos, a conseguir un buen conchabo en el Estado, sólo van a pensar en una cosa: Quiénes se postularán para Presidente en el 2019.

Y el dirigente peronista, el dirigente opositor, que más votos suma hoy se llama Cristina Fernández de Kirchner. Es cierto que también suma muchos votos en contra. Pero el Sr. “En contra” no puede ser candidato. Y la dirigencia del peronismo, aún la que no la quiere a Cristina, no tiene ningún otro nombre para encabezar la boleta.


¿Que pasó?

agosto 15, 2017

guayasamin

Me preguntaba si valía la pena ponerme a reflexionar sobre estas PASO ahora en el blog. Muchos de los que tienen un compromiso político (¿y quién otro lee un blog como éste?) están todavía asimilando el golpe que recibieron el domingo (pasando por las habituales etapas: negación, ira,…). Otros lectores están algo eufóricos, por ese mismo golpe que sienten le pegaron al Otro (la Otra).

Pero -aunque la atención de los medios, y de una mayoría de los argentinos, estuvo enfocada en la puja en la provincia de Buenos Aires- el hecho que a Cristina Kirchner la haya votado el domingo un porcentaje menor de bonaerenses que el que confiaban sus partidarios, y que el que los encuestas hacían creer, no es el cuestionamiento más profundo que recibió el peronismo.

Es que a 20 meses de ganar la elección presidencial por menos de 2 puntos, 20 meses en los que desmejoró la vida de la mayor parte de la población, en las primarias para las elecciones legislativas, disponibles para el “voto castigo”, el oficialismo puede decir a su público que le ganó a una oposición desperdigada. Algo hizo mal el peronismo, la fuerza política más importante, de esa oposición.

Entonces, hay una obligación de lucidez. Esto va más allá de la suerte del peronismo. Hoy está en cuestión la posibilidad de que en Argentina haya una alternativa al proyecto globalizador (simplifico, pero entiendo que ese es el dato fundamental), una alternativa con vocación y posibilidad de poder.

No soy el único que se larga, por supuesto. Además de los opinadores en los medios, en el plano algo más serio de las revistas y blogs hacen análisis muy lúcidos -como de costumbre- Pablo Touzon & Martín Rodríguez y, por otro lado, Pablo Papini.

Pero… los encuentro demasiado tremendistas, hasta emocionales. Mucha sociología y poca política, en mi opinión. Me parece que -al igual que le pasa a la militancia K y progre más ingenua, aunque se sientan muy lejos de ella- les cuesta aceptar que una fuerza política que se identifica con el éxito individual y considera que las políticas sociales son, en el fondo, caridad- pueda tener muchos votos y hasta ganar elecciones. Eso pasa en todo el mundo, amigos.

Por mi parte, no he tenido mucho tiempo para la reflexión, pero no trato de responder al “¿Que pasó?“solamente desde el diario del día siguiente. Un valioso amigo del blog me señalaba un posteo que subí hace justo 40 días Los votos que le faltan a Unidad Ciudadana. Creo que había ahí un análisis acertado (aunque incompleto). Pero quiero remarcar que el problema no fue sólo del experimento que CFK impulsó en Buenos Aires. Entiendo que abarca a buena proporción de la dirigencia peronista de las regiones más prósperas y pobladas de Argentina. La dirigencia que apoyaba a Cristina y la que la cuestionaba.

Copio la introducción de ese posteo, corrijo algo, y luego trato de mirar hacia adelante:

“La expresión “votos propios” siempre me pareció una tontería, como saben los seguidores de este blog. Una fantasía de algunos políticos y de muchos analistas. Los votos son de los votantes, y cada vez hay que convencerlos que se los presten a algún candidato. De ahí las caras y cansadoras campañas electorales.

Eso sí, es cierto que, estadísticamente, se pueden establecer correlaciones entre conjuntos numerosos de votantes y las fuerzas políticas que se han presentado en sucesivos comicios. Por eso, es razonable suponer que, por ejemplo, el 37,28 % que votó hace dos años en Buenos Aires a Scioli para presidente en la primera vuelta es un buen punto de partida para Unidad Ciudadana en esa provincia. En otros posteos apunté un hecho obvio: el peronismo perdió en muchos lugares el “voto oficialista”, porque perdió el gobierno nacional y unos cuantos provinciales. Pero puede evaluarse que no fue un porcentaje apreciable del voto a Presidente en la urbanizada Buenos Aires.

(Aquí reconozco un error: “el voto oficialista” es un factor importante, también en provincia de Buenos Aires, en el electorado que vota al peronismo. Porque en una sociedad moderna todos dependemos del Estado. Pero los sectores medios pueden tener una relación ambivalente: a veces menosprecian las políticas sociales “que mantienen a esos vagos”, y siempre maldicen los impuestos; pero exigen servicios públicos eficientes. Los altos… en su mayoría se enriquecen con la ubre del Estado, pero su ideología les permite hacer como que no). En cambio, los más pobres saben que si necesitan una sala de primeros auxilios, o cloacas… no se los van a proporcionar el mercado, la revolución socialista o la comunidad organizada. Será el gobierno provincial o municipal). Sigo:

El 37 % es un buen punto de partida, pero -repito- los votos no están atados, y naturalmente Unidad Ciudadana quiere cosechar entre los que no votaron al Frente para la Victoria, el 62 % y algo restante. Por eso intensificó la campaña que lanzó Cristina Kirchner hace más de un año, para sumar a todos los que están descontentos / furiosos con el gobierno de Macri.

En mi evaluación personal, técnicamente veo hasta ahora una campaña inteligente por parte de UC (¿Con errores? Y sí. Todas los tienen. Cada semana vemos uno del macrismo). Pero eso es en el plano de la “táctica”. Si lo encaro desde la “estrategia”, tengo que decir que hay un sector social importante, tal vez decisivo, descuidado (Sí. Me refiero al nombre que tomé hace mucho de Fabián Rodríguez: “el pibe Gol”).

José Natanson le dio un nombre más académico, pero a mi entender inapropiado: “el trabajador meritocrático”. Él lo explicó así: “se trata de uno de los pocos conceptos abstractos a los que cada tanto recurre el macrismo, verificable en las apelaciones al ciudadano-vecino utilizando la segunda persona del singular (“Te hablo a vos, que querés estar mejor”) y en las referencias permanentes a recuperar una “cultura del trabajo” supuestamente extraviada por los desvaríos del populismo. El hecho de que la mayoría de quienes formulan este discurso estén lejos de ser ejemplos de self made men queda para otro análisis: lo central es que resulta políticamente eficaz.

Esto se explica en buena medida porque el argumento encarna en un actor concreto, el verdadero sujeto social de esta nueva batalla cultural: el trabajador meritocrático. Habitante de la periferia de las ciudades globalizadas, asalariado en el sector industrial o cuentapropista con algún capital propio (un taxi, un kiosco), el trabajador meritocrático mantiene una relación ambigua y problemática con el Estado.

Lejos del vínculo vital de los sectores excluidos, que dependen de la Asignación Universal o la jubilación mínima para su supervivencia cotidiana, pero lejos también de la prescindencia de los grupos más acomodados, combina dependencia estatal con un rechazo casi pulsional por la política: obra social con escuela pública, colectivo diario al trabajo con universidad del conurbano, escuela parroquial con dos semanas en Mar del Plata.

En este contexto, las mejoras de bienestar experimentadas durante el kirchnerismo suelen ser atribuidas menos al contexto político que al esfuerzo individual del “nadie me regaló nada”, y por eso la vía de ascenso social hacia la clase media pura, que es el gran ideal aspiracional, es vista menos como una construcción colectiva que como una escalera hacia lo privado: del hospital a la obra social y de ahí a la prepaga.

Durante su largo ciclo en el poder, el kirchnerismo nunca encontró la forma de hablarle a este sector social, al que paradójicamente había hecho mucho por ensanchar, y (que) al final optó por abandonar“.

No es que CFK y sus colaboradores en esta campaña no percibían, no perciben a este sujeto social. Pero, estimo, se confiaron en que las políticas de ajuste del macrismo, la baja del consumo, de la actividad, se encargarían de convencerlos.

La “novedosa” campaña de Cristina -que, como apunta Courel, era similar a sus exitosas de 2007 y 2011- hizo una buena tarea mostrando los perjuicios que la política de Macri provoca a los humildes y también a los sectores medios. Pero no pudo sumarlos. Tampoco tuvieron mucho éxito en este turno Massa, Randazzo, Schiaretti, las (muy) distintas caras del peronismo.

Tienen razón los muchos que señalan que en la decisiva provincia de Buenos Aires se habría logrado un triunfo aplastante si las distintas fuerzas con origen en el peronismo hubieran concurrido unidas. Evidente. En su momento, dije en el blog que negarle las PASO a Randazzo iba a tener costos. Pero… sumar dirigentes no es sumar votos. Por la falacia de los “votos propios” que señalo arriba.

En el peronismo -como en todas las fuerzas políticas que no son sectas ideológicas- suma el que ofrece una chance de ganar. Para conseguir eso, el peronismo, y en particular Unidad Ciudadana, que es el más grande conjunto de votos que se identifica con una propuesta de ese origen, tiene dos meses y días, hasta el 22 de octubre, para aumentar su cosecha de votos.

Para lograr eso, debe mejorar su campaña, por supuesto. Hasta en manejos muy obvios. Fue lamentable ver cómo el canal de TV “del palo”, C5N, tenía que manejarse con las cifras que daba el centro de escrutinios oficial. UC no tenía datos, ni siquiera “relato” que ofrecer. Pero el problema no es de publicistas ni de organización, necesarios como son, sino algo más básico.

Creo que fue Julio Burdman el primero que señaló que había una “ausencia de futuro”, de una promesa a las aspiraciones individuales en el discurso kirchnerista. Esa ausencia le está costando al conjunto del peronismo.


Cómo sigue, en clave Juego de Tronos

agosto 13, 2017

Estas imágenes las subió a la Red el tuitstar @fedesantos. Me parecen apropiadas (Aunque el tipo no es políticamente correcto. No se dice “zurdos”. El término aceptado es “progres”).

uno

dos

tres

cuatro


Balance, a mitad de camino

agosto 13, 2017

ruta-40

En el posteo anterior, mencioné que se decía que esta campaña fue aburrida. En buena parte, se debe a que muchos compatriotas no tienen una idea clara de para qué sirven las PASO. Y saben que en dos meses y días van a volver a votar, la “definitiva”.

Me llama la atención, eso sí, que profesionales inteligentes y con mucha calle comparten la actitud. El encuestador Ricardo Rouvier, uno de los mejores en lo suyo, dice “Fue una campaña muy fría y pobre … basada en la negatividad, en la ‘muerte simbólica’ del otro, en que el otro es el mal”. “Salvo algunas excepciones que no se pueden negar, no hubo ningún tipo de propuestas”.

Licenciado, ¿exactamente con cuál campaña, en qué año, “con propuestas”, la está comparando? ¿Tal vez alguna en Suiza? La reciente en EE.UU., seguramente no.

También en estos días, Juan Courel, un buen publicista, dice algunas cosas que entiendo acertadas: “Es falso que Cristina haya cambiado su estilo de hacer campaña. Al igual que en 2007 y sobre todo en 2011 le habló al individuo, apeló a historias de vida, evitó sobreexponerse y decidió no organizar actos de liturgia peronista“. Pero tiene la misma mala onda con estas elecciones.

Nadie pudo hasta ahora interpelar al tercio de la población que no se deja representar por Macri ni por Cristina. Así las cosas, el único pronóstico que me animo a hacer es que esta elección no va a influir en absolutamente nada de 2019. Una vez repartidas las bancas, los actores principales de la escena nacional seguirán siendo los mismos y representarán más o menos a las mismas personas que en 2015“.

No puedo asegurar que este pronóstico no termine siendo correcto. Pero creo que ambos experimentados analistas no están apreciando que estamos en el medio de un proceso electoral con dos etapas claramente distintas. En las que se van definiendo las opciones para la sociedad argentina. Hoy llegamos a la mitad del camino.

Como dije en ese posteo, esto es consecuencia inevitable de la ley vigente de “Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias”. Es una situación a la que las fuerzas políticas y, más importante, los que votan se han ido adaptando “a tientas” en los turnos de 2011, 2013, 2015 y ahora.

La intención con que se legislaron las PASO en 2009 -pesaron consideraciones tácticas del momento, como siempre sucede en toda legislación electoral- hoy no importa. Ni tampoco si la situación en el Congreso después de octubre, permitirá, o no, cambios en la ley. El hecho es que los resultados de las elecciones de hoy definen las estrategias para las de octubre, en el plano que le interesa más, seguramente, a Rouvier y Courel, como a la mayoría de los argentinos: en el de las opciones que se le van a presentar a la sociedad.

(Hablo de ese plano, porque hay otro, menos visible para los analistas y los reflectores de los medios, donde las PASO son una instancia fundamental: para las centenas de miles, literalmente, de hombres y mujeres que participan en las pujas por los cargos locales en municipios y legislaturas. Son la base real, con sus heroísmos y mezquindades, de las fuerzas políticas, de lo que se llama democracia).

Al punto: en estos meses, en el camino a las PASO, se ha fortalecido en el peronismo, la principal fuerza opositora -contribuyendo a definirla como opositora, agreguemos- el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, a partir de afirmarse en la provincia de Buenos Aires. Sus números de hoy van a ser medidos con atención para evaluar el peso que tendrá su figura en el peronismo nacional, pero no quedan dudas que ya es una realidad a considerar. Claramente distinta de la que le daba ocupar la Presidencia.

(La idea a la que se aferran algunos que su convocatoria se limita al Gran Buenos Aires -y a la progresía K- es tan idiota como la de los que creían que el macrismo era un fenómeno porteño).

Justamente, en estas PASO se medirán liderazgos locales asociados a la figura de CFK: Agustín Rossi en Santa Fe, Juan Miguel Jofre en Mendoza, Darío Martínez en Neuquén,… Ahí se verá si el kirchnerismo, como una corriente interna del peronismo, consigue sin la candidatura de Cristina, superar la condición de testimonial que ha tenido hasta ahora.

Consideración aparte merece, y la ha tenido, la candidatura de Guillermo Moreno en la Capital Federal, donde emprende el desafío de presentar una opción de peronismo aferrado a su identidad y a la vez duramente opositor al macrismo, en el mismo “mostrador de Dios”.

En el caso de Rodríguez Saá, en San Luis, es difícil distinguir entre su liderazgo tradicional y su cercanía a CFK y a causas caras al kirchnerismo.

De todos modos, antes de 20 horas -desde el momento que programo publicar esto- se verá el estado en que están hoy los aparatos territoriales del peronismo -bah, los gobernadores. Y se emprenderá -es inevitable, porque no hay otro camino a recobrar el gobierno nacional- el armado de su unidad. Que no estará terminado para octubre.

El otro desarrollo fundamental cuya primera parte culmina en estas PASO es el de lo que Ignacio Zuleta llama el Partido del Balotaje: el Antagonista del Peronismo. Que fue, desde 1946 hasta su implosión en 2001, el radicalismo (en los lapsos que no tuvo ese papel el viejo Partido Militar). Ese Partido del Balotaje es el que triunfó en el 2015, no la creación de Durán Barba.

Lo que don Jaime, Marcos Peña y sus equipos lograron es que Mauricio Macri fuera el ganador de esa interna, que se desarrolló de 2013 a 2015. Ahora… la realidad está hablando, con esa su voz desagradable, y dice que las políticas desastrosas de su gobierno lo han desgastado a Macri. Los resultados de hoy dirán si hay candidatos evidentes del Partido del Balotaje para el 2019.


El desafío de Guillermo Moreno

agosto 12, 2017

moreno - milagro sala

Dicen que esta campaña ha sido aburrida ¿Quiénes lo dicen? Bueno, eso es para discutirlo más largo, pero hay que reconocer que muchos -entre los que no participan- son sinceros. Creo que el punto es que no se asume que son dos campañas. Terminamos con la primera, nomás.

Es la consecuencia inevitable de la ley de “internas abiertas”. A la que las fuerzas políticas y los votantes se van adaptando de a poco. En las provincias o en las fuerzas donde hay una hegemonía clara se vota una lista única. Y se “miden las costillas” para la segunda vuelta (en este caso, en octubre).

En donde esa hegemonía no existe, se definen contenidos y estrategias para el inevitable frente. La Capital Federal es un caso testigo. Al haber colaborado en la campaña de Guillermo Moreno, no puse énfasis en la discusión ideológica; mi consejo fue que expresara con nitidez el “no al macrismo”, a través de los temas que tocan a la vida cotidiana y a esa víscera sensible, el bolsillo.

Pero igual, necesariamente, esta elección interna tiene un profundo contenido ideológico. Que, en lo estratégico, es fundamental. Otra vez lo expresa muy bien Marcos Domínguez en su blog.

“El poder del peronismo radicó, en definitiva, en su capacidad para dar expresión pública a lo que hasta entonces solo había sido internalizado, vivido como una experiencia privada. Así lo señala Pierre Bourdieu:

Las experiencias privadas pasan nada menos que por un cambio de estado cuando se reconocen a sí mismas en la objetividad pública de un discurso ya constituido, signo objetivo de su derecho a que se hable de ellas y a que se hable públicamente. “Las palabras”, dice Sartre, “hacen estragos cuando encuentran un nombre para lo que hasta entonces ha vivido innominado” 

Daniel James  en “Resistencia e integración: el peronismo y las clases trabajadoras argentinas” (fragmento)

El debate subyacente entre peronismo y socialdemocracia progresista al que se hizo mención en este otro escrito, permanece inalterable por necesidad y su intensidad va in crescendo a días de las PASO porteñas. Sucede que otra vez la liturgia se apodera de los debates de toda la fauna militante de la ciudad-puerto, pero no a través de tarjetas amarillas ni de Spots de campaña que emulan series de Netflix, sino de la obstinación de la campaña “políticamente incorrecta y piantavotos” en la prédica de Guillermo Moreno; hasta hace un mes, “una expresión marginal”.

Parece que el guiso se pone espeso, y la fibra sensible de la porteñidad politizada se canaliza no tanto en encuestas pagas, sino en el boca en boca intramilitancia, el comentario sobre corte de boleta entre compañeros de trabajo, los ataques permanentes de Clarín/La Nación/Infobae, ataque mancomunado con el de escribas progresistas hacia el candidato de Honestidad y Coraje.

Los nervios existen pero tienen que encontrarte militando, diría un politizado Einstein. Sin embargo, a ciertos sectores de nuestro espacio los encuentra utilizando la poco loable receta de utilizar dos productos de la góndola mediática: críticas al Indec + pedido desesperado de desafuero de Menem.

Nada lograríamos en reiterar que la justicia ha aprobado ya en segunda instancia la metodología de medición del polémico Indec de Moreno. Menos lograríamos con reiterar que el tema Menem es el árbol que tapa el bosque del plan Cóndor judicial que viene por Cristina. ¿Y por qué nada lograríamos?, la respuesta es más obvia que pesimista: porque cuando el peronismo señala el sol, el progresismo mira el dedo.

Evidentemente el despertar matinal con agua fría en la espalda choca con el modus viviendi que acostumbró a la socialdemocracia progresista a la comodidad de la convivencia democrática light con otros partidos/espacios también lights, que molestan al macrismo tanto como un bulldog francés a una pantera.

El peronismo se transforma en hecho maldito cuando empieza nominar, a gritar, porque cala en la fibra sensible a la que la cultura libresca biencomida y bienpensante no puede acceder. Dado esto, un respetado intelectual progresista con más interés en confundir que esclarecer se preguntaba, perdón, afirmaba:

Guillermo Moreno defiende a Menem. Menem es Macri. Pero peor. Logró muchas más cosas para el capital financiero y para el olvido del terrorismo de Estado. Vaya uno a saber soldado de quién puede ser Moreno

Hay varias hipótesis a esgrimir sobre la postura del autor, sobre todo porque expresa un conjunto aunado de falacias repetidas por derecha y por izquierda que intentan mansillar. Ahora bien: claramente es intolerable tomar un té verde o comer una ensalada de palta viendo permanentemente a un hombre de bigotes fachistoides que grita por tv y además es de “dudosa lealtad” según ciertos sectores de nuestro espacio. Grita en Papel Prensa, en la cara de esbirros millonarios, que un tal Héctor Magnetto, dueño de la principal empresa mediática del país, financiada a su vez por el pulpo financiero Goldman Sachs, estaba manchado en sangre y que Papel Prensa había sido “negociada” en la sala de tortura. Gritando cuidaba la mesa de los argentinos y advertía a CFK sobre el rol balcanizador de Alberto Fernández, que dió paso a la mesa de enlace oligárquica en la 125. Gritando que nuestro país tenia soberanía satelital con Arsat. Gritando para cuidar la mesa y el bolsillo de nuestros compatriotas. Gritando que era un soldado del proyecto nacional conducido hoy por Cristina Fernández de Kirchner a escala nacional. Gritando innumerables etcéteras desde la lealtad efectiva, no desde las sugerencias sesudas sobre la lealtad.

Entonces la pregunta no es por quien grita, sino ¿que hacían los que no gritaban además de estar aturdidos por el gritón de Moreno?

¿Acaso esos soldados bien parasitaban en el ecosistema del homo academicus y reproducían las discusiones epidérmicas del pasillo universitario?  Es cierto, pelear por defender el plato de comida que la oligarquía (concepto que para ideologistas modernos ha de ser “anacrónico “) le quería encarecer al pueblo, no tiene el mismo encanto que reproducir la endogamia del pasillo universitario donde la palabra sólo ocupa el lugar de la ilustración sin riesgos.

Es que el Neofrepasismo y su cultura del desmarque están bien presentes en el  diagnóstico situacional del progresismo socialdemócrata, mucho más que la inminencia del Plan Cóndor judicial. Por eso se empecinan más en balcanizar el espacio con moralina que en discutir lo que hay que discutir.

Los escribas socialdemócratas debieran, por la salud del frente que todos compartiremos la próxima semana, dejar de querer contribuir al frepasismo chiquito de “los mejores” y dejar de usar a Cristina como escudo de todas sus agachadas discursivas. A su vez, hemos dicho que la vacancia de fiscal acusadora con jurisdicción en la moralina que esconde al verdadera moral nacional ya la usufructúa la Sra. Carrió ¿Por qué comportarnos como Carrió, entonces?

Hablando de radicales “Si la sociedad se hubiese derechizado, lo que la UCR debe hacer es prepararse para PERDER elecciones” decía el bueno de Raúl Alfonsin, que tal vez nunca imaginó la política como la vocación desmedida por expresar una minoría intensa (otra más de todas las que ya somos) aspiracional, pura y moralista que reviviese otro Neofrepasismo tardío que abone a una balcanizacion serial, donde una cofradía progresista pasa mates  entre “los mejores del radicalismo” y “los mejores del peronismo”, quizás en “plazas de pueblo”, ahí al solcito, en Parque Centenario, diciendo que la sociedad argentina es estúpida, no comprende el proyecto y criticando al trotskismo por “vanguardismo elitista”.

Si vamos a construir un frente para enfrentar al macrismo porteño –que expresa el ideario de la oligarquía de todos los tiempos– es mejor que lo hagamos sin disfraces, codazos ni agachadas, con los sindicatos y las fuerzas políticas que se sientan interpeladas por el anchísimo espacio nacional-popular.

Desde el peronismo se entiende que no se combate a la oligarquía atacando compañeros por diferencias tácticas. Es algo que el progresismo debiera aprender. Si vamos a declamar lealtades, es mejor que salgamos de la pose groupie, y aprendamos que pegándole a los MILITANTES sólidos, que nunca tuvieron miedo a “los carpetazos”, no hacemos más que contribuir al berenjenal mediático hegemónico que solo quiere a Cristina presa, y a su base, que somos TODOS NOSOTROS (peronistas, progresistas, etc), dividida.

En el corto plazo el que gana conduce, el que pierde acompaña, pero siempre es mejor recordar la premisa fundamental de largo plazo: unidos o dominados.


Argentina Militar VII – Guerra aérea en Malvinas III

agosto 12, 2017

La larga y apasionante saga de Daniel Arias se ha extendido por caminos lejanos -por lo menos en apariencia- a la historia del desarrollo de la tecnología nuclear por argentinos. Tiene lectores entusiastas, pero me pregunté si entraba en el “formato blog”. Bueno: ya no tengo dudas.

No es sólo el hecho que la guerra del Atlántico Sur, hace 35 años, sigue pesando mucho en la memoria de nuestra sociedad. Además, se ha desarrollado un informado debate sobre armas, portaaviones, y, en los últimos posteos, sobre si los pilotos argentinos le causaron daños, o no, al “Invincible”. Uno de los comentaristas -habitual castigador de la idiosincracia argenta, y en especial la peronista- ha tomado sobre sí la defensa de la versión inglesa del asunto, y del honor de la Royal Navy, que, al contrario de nuestras fuerzas armadas, nunca habría participado en masacres feroces contra gente indefensa (“What? Never? Hardly ever!”).

Los “destructores de mitos” le ponen interés a los temas. Y Arias aquí y en el próximo brinda datos sobre el asunto. Y sobre muchas otras cosas.

  1. Kaiser mata a Almirante

woodward

El almirante John “Sandy” Woodward llega en helicóptero a ocupar su puesto al frente de la Task Force, en el HMS Hermes, el mayor portaviones ingles. Pero la nave insignia era el “Vince”.

El difunto almirante Sandy Woodward, jefe de la Task Force, dice en sus memorias o desmemorias de batalla (“Los cien días”) que el misil Exocet destinado al portaaviones HMS “Invincible” estaba mal apuntado o mal mantenido: perdió el rumbo solito nomás, sin ningún cañonazo mágico de la fragata HMS Avenger. Pasó entre la citada Avenger y el destructor HMS Exeter, como ánima en pena.

Pero, asaltado por la súbita duda científica, Woodward cree que tal vez ese cañonazo mágico liquidó a un A4 (¡eso es puntería, lo tapaba la curvatura terrestre!), y barrunta que tal vez un misil Sea Dart del Exeter se cargó a otro Skyhawk más (y es verdad, ni Woodward logra mentir siempre).

Los dos A4 restantes, siempre según don Sandy, atacaron el pequeño helipuerto en la popa del Avenger (un barquito de 3200 toneladas) porque lo confundieron con la cubierta corrida de 210 x 36 metros del portaaviones, que desplaza 22.000 toneladas. Por suerte, además de ser ciegos, o justamente por eso, nuestros pilotos no le pegan a nada. Y así pasó otra laboriosa, lluviosa tarde en el HMS Invincible, la del 30 de mayo de 1982: algunos Argies idiotas misileando y bombardeando los peces. Pero fuera de ello, un día aburrido y para tomar té.

Señor@s, el misil pegó. Me lo confirmó sin mayores dudas 20 años tras la guerra, en 2002, el ingeniero aeronáutico Bob Kress, también llamado “Kaiser von Kress” por sus colegas de la Grumman. Kress diseñó el Panther, del que ya hablamos, luego fue el inventor del ala de geometría variable del F-111, co-diseñador del módulo lunar de las misiones Apolo, y diseñador en jefe del F-14 Tomcat, el avión embarcado de superioridad aérea de mejor historial de la US Navy, un avión tan multifunción y tan caro que sólo lo pudieron comprar dos países, y uno eran los EEUU.

Ya jubilado y con leyenda propia, don Bob había sido contratado por la Royal Navy no bien finalizada nuestra guerra para mejorar los sistemas de defensa antimisil de sus barcos. Se volvió a los EEUU con buena plata, pero bastante enconado contra los pomposos súbditos de Su Graciosa, debido a su rechazo sistemático de todas las propuestas que les hizo. Lo contrataron por su capacidad de generar ideas locas, y lo rajaron por eso mismo. Algunas hoy son armamento estándar, como los helicópteros drone a gran altura con radar “look down” en guardia permanente. Si no te podés pagar un avión AWACS de alerta temprana, una flotita de drones son la opción del pobre.

Kress me contó que durante su breve contrato, los oficiales de la Royal Navy le mostraron el Vince y le confesaron que el último Exocet argentino pegó. No le dijeron adónde, o Kress no me lo quiso decir. El Exocet seguramente discapacitó las armas radarizadas de a bordo, lo que explicaría cosas extrañas del relato que aquel mismo mes de 2002 nos hizo Gerardo Isaac a Quique Garabetyán (periodista científico, como yo).

pilotos

 

El 1er Tte. Roberto Ureta y el alférez Gerardo Isaac algo incómodos, abrazados por el francés Pierre Clostermann, con 36 derribos, uno de los mayores aces de caza de la aviación inglesa durante la 2da Guerra Mundial. Monsieur Pierre escribió “The Big Show” (quien no lo leyó, ha vivido en vano). No bien supo lo del Vince, se vino para estas pampas a felicitar a los sobrevivientes.

Según Isaac, el portaviones no pareció defenderse en absoluto de los 4 A4C de la Fuerza Aérea. Ya estaba incendiado. Los Skyhawk literalmente se le venían al humo, y a todo gas (950 km/h). Isaac da pequeños detalles extraños, fragmentarios: visto desde popa, el barco emitía dos chorros de humo por los laterales. Le parecían grandes bigotes engomados hacia arriba, a la usanza del siglo XIX.

Hubo defensa de largo alcance, eso sí, pero debió salir de algún destructor ubicado muy hacia el Oeste y bajo el horizonte lluvioso, tal vez el Exeter. Isaac, entonces un alférez flaquito y carirredondo de 23 años, sin perspectivas de llegar a la achacosa edad de 24 (según venían muriendo aquel mes sus compañeros), no vio barco alguno en toda la misión que no fuera el Invincible. Lo mismo confirma el otro sobreviviente, el entonces primer teniente Ernesto Ureta.

Pero el Exeter era un destructor antieaéreo con Sea Dart, cuya tasa de derribo a larga distancia y sobre mar abierto en Malvinas llegó al 80%. Al menos, disparado por ellos.

En los últimos 11 kilómetros de la “corrida de bombas”, los dos Skyhawk del flanco Oeste de la formación de ataque en línea, los del 1er. teniente José Vázquez y luego el del teniente Omar Castillo, desaparecieron bruscamente, uno tras otro. Al avión de Vázquez pareció piantársele porque sí nomás, el plano de estribor, luego el timón de cola, el aparato “flipó” y se clavó en el mar. El misil no se vio.

Unos treinta segundos después, el avión de Castillo, en palabras de Isaac, pareció inflarse al doble de su tamaño como un globo lleno de gas anaranjado, pero reteniendo la forma, porque los paneles se descosían en la explosión. Otro misilazo, éste probablemente de lleno.

Esto sucedió a entre 5 y 10 metros del avión de Isaac. Aunque en la línea de base de la corrida, iniciada a 36 km. del portaviones, los Skyhawk estaban espaciados a 300 metros uno de otro, ahora ya convergían sobre el blanco, tratando de mantener la formación. Isaac recuerda esa imagen final del avión de Castillo y la onda de choque que desacomodó su propio aparato cuando él ya se aprestaba a “tirar cañones”, a apenas 2 km. (es decir 7 segundos y medio) del Vince.

Isaac se realineó instantáneamente con la popa y entró a sacudir cañonazos. No es que las balas de 20 mm. le hagan gran cosa a un barco mediano, pero seguro que no lo embellecen. Según sus palabras, tenía “target fascination”, o “merma perimetral”, o “visión tubular” en términos médicos, o como dicen en mi barrio, le importaba una mierda de todo y lo único que quería antes de morir era reventar el portaviones.

El Sea Dart Model 0 es, creo el misil que más nos amargó en Malvinas. Muy letal en altura, obligó casi siempre a nuestros aviones a volar bajo, gastando combustible a lo bestia, y totalmente expuestos al Harrier. Ese caza es rey en cotas bajas, y máxime si trae esos misiles AIM-9 L Sidewinder, detectores de infrarrojo que “te enganchan” aunque estés lateral a su trayectoria. Esos sí eran mágicos.

El Sea Dart es autoguiado por radar pasivo: recoge en sus cuatro antenitas de proa los ecos de los pulsos emitidos por los radares “type 909” o “type 1022” del lejano destructor “que te ilumina”, triangula tu posición y maniobra en consecuencia. “Sabe” que está 100% en rumbo de colisión con vos cuando las 4 antenitas reciben ecos simultáneos y de igual intensidad.

Sencillo, sesentoso y sensato, el Sea Dart es ágil pese a sus 550 kg. Sus entonces impresionantes 74 km. de rango se los debe a su propulsión “ramjet”: una muy ahorrativa turbina a querosene sin compresor, que sólo funciona a la velocidad hipersónica a la que lo lanza explosivamente su motor de despegue. Mejor no estar cerca cuando sale. Y mejor muy lejos cuando pega.

El Sea Dart es un Mach 2.5 en altura (casi 3100 km/h): es raro siquiera que lo veas venir, salvo que te llegue frontal y puedas hacerle olé “bailando la misilera”, al decir de nuestros pilotos, en el último segundo. Pero es mejor para la salud que no pase cercano porque tiene 11 kg. de explosivo de fragmentación y espoleta de proximidad. Los tales misiles habrán llegado desde el Oeste, sobre Castillo y Vázquez, lo que explica que lo que uno tarda en leer esta oración desapareciera todo el flanco izquierdo de la línea de ataque.

Castillo y Vázquez

Castillo y Vázquez. Sin palabras.

Los dos Skyhawk argentinos sobrevivientes, los de el hoy brigadier Ureta y el hoy comodoro Isaac, ambos retirados y muy condecorados, se cruzaron sin verse sobre el blanco, a 950 km/h. Milagro que no se estrellaran. Pero ni se vieron.

Llevaban 3 bombas de 250 kg. por gorra, sin frenaje de paracaídas, armadas con espoletas de retardo de 12 segundos. Ureta cruzó el portaviones en diagonal desde atrás y desde estribor, apuntando a “la isla”, es decir el largo conjunto de estructuras a babor de la pista formado por la timonera, las salas de control aéreo, las dos chimeneas, albergues y las muchas antenas del portaviones. No se la llevó puesta por unos metros. Es difícil que haya errado.

Isaac, que venía franco por detrás de la nave, agotó los 200 tiros de sus cañones contra el espejo de popa, y como volaba debajo de la línea de cubierta, sin tiempo para saltar sobre la misma, soltó las bombas, rompió a babor: evadió el portaviones zigzagueando como un buscapiés a lo largo de su flanco derecho, para desorientar cualquier misil que trajera colgado a su zaga. Al parecer no había ninguno.

Sólo ya en curso recto y nivelado de regreso, casi un minuto después, Isaac pudo girar la cabeza sobre su hombro izquierdo y la nave era invisible: estaba sepultada bajo una parva informe de humo. Buscó algún otro sobreviviente en el aire. Nadie. Glups.

Ya a centenares de km. al Sur del portaviones, fuera de alcance de todo radar inglés, Isaac subió a 3000 metros para economizar algo de combustible, mientras navegaba hacia “las Chanchas”, que debían estar volando en círculos sobre el punto de reabastecimiento. Si fallaba en la navegación, terminaría en el agua, game over.

Trató varias veces de sacarse la máscara de oxígeno, porque el reóstato que calentaba el gas le estaba quemando la cara. Pero tenía la mano izquierda paralizada por el stress. No lograba soltarla de la palanca de gases.

Bastante más tarde, a 10 horas de cuadrante y arriba de él, vio un puntito reflejando el sol. ¿Un Harrier, tan lejos de la flota? ¡Y él se había patinado los 200 tiros de sus cañones en el portaviones! Se puso loco: había llegado a pensar que iba a sobrevivir… Se serenó. Por lo menos le iba dar al gringo el julepe de su vida. Después… se vería. Se le fue arrimando despacio y desde abajo por “las 6”, el punto ciego y la posición perfecta de tiro para quien tiene balas (no era su caso)… ¡y el avión a su frente empezó a hacer alabeos frenéticos con las alas, mientras la voz de Ureta rugía que no tirara, pedazo de, etc., etc.!

Roto el silencio de radio, Ureta tomó el control de la navegación hacia el punto de reabastecimiento, y al rato largo, ufff, encontraron una Chancha, y también la costa fueguina, la Base, la pista, la fama, la gloria… y el resto de las respectivas vidas de cada uno.

En las que ambos, desde entonces, se ven obligados a contar una y otra vez esta historia.


Música para el fin de semana – Luisa Calcumil

agosto 11, 2017

Ella es actriz y cantante, argentina y mapuche. Hoy que se pidió por la aparición con vida de Santiago Maldonado, pienso que vale la pena escuchar algo de la belleza que tal vez lo convocó. Luisa Calcumil canta “Canción Sagrada de la Luna“.


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