No se preocupen tanto por la inflación y la deuda. Hay cosas peores

enero 13, 2018

Medusa

Ayer recibí una encuesta de Synopsis (ya empezó la cosecha de 2018) que indica que un número cada vez mayor de argentinos está preocupado por la situación económica del país. Y la suya propia. Iba a subirla para hoy -en vacaciones y con acceso limitado a Internet, cualquier cosa para ahorrarme trabajo- pero ya se me adelantó el alerta J. R. Sentís.

Y ayer había subido el análisis -excepcionalmente claro- de Feletti. Entonces recurro a un artículo que tenía agendado desde hace casi un mes de Hernán de Goñi, director periodístico del Cronista, vocero ortodoxo del establishment económico si los hay.

El problema de la economía argentina que describe no es uno que puede acaparar  hoy los titulares de los medios. Ni del oficialismo ni de la oposición. Pero en cierto sentido, es el más grave. Porque es estructural. A él se han enfrentado todos los gobiernos argentinos desde hace 65 años. La característica del actual gobierno es que por razones ideológicas lo niega. Y para enfrentar su consecuencia inevitable recurre con irresponsabilidad sin antecedentes desde los tiempos del gobierno militar al endeudamiento externo.

Mi habitual comentario, brevísimo, al final.

Por suerte para el Gobierno, el déficit en la cuenta corriente es un dato tan técnico que solo genera preocupación entre los economistas y los analistas de Wall Street. Lo real es que se trata del dato más preocupante de la coyuntura económica que atraviesa el gobierno de Mauricio Macri en el mediano plazo, pero no tiene el mismo impacto que la saga de la inflación, el aumento de las jubilaciones o la evolución del déficit fiscal, por mencionar algunos.

De acuerdo a los datos difundidos por el Banco Central, en el tercer trimestre de 2017 este rojo llegó a u$s 8683 millones, lo que implica un salto interanual de 200% frente al mismo período del año anterior. La causa principal es un incremento de 24% en las importaciones, contra una variación casi nula de las exportaciones, que fue de -0,2%. A eso se le agregó un mayor déficit en la cuenta servicios, con un crecimiento de 28,6% y otro salto de 46,5% en el saldo negativo de la cuenta de ingresos primarios, ya que el rojo por intereses de la deuda se elevó 66% anual y la salida de utilidades y dividendos creció 28,3%.

Según el cálculo de Ecolatina, en el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el déficit de cuenta corriente sobre el PBI alcanzó el 4,5%., el peor rojo de cuenta corriente desde 1998.

En resumen, lo que traduce este indicador es que el gradualismo no es para siempre. Tanto la entrada de dólares para financiar al Tesoro (pero también a las provincias) como el ingreso de divisas atraídas por la tasa de interés real positiva, están conteniendo al tipo de cambio y por esa razón es más negocio importar que exportar. En la medida en que esta situación no se revierta, al Gobierno el zapato le apretará en dos lugares distintos: complicará todavía más a los exportadores (poniendo presión sobre el empleo y sobre las inversores que tienen como destino otros mercados externos) y hará más difícil el circuito de endeudamiento al Gobierno, ya que la cuenta de intereses continuará en alza y potenciará aún más este contexto.

 El Banco Central puede lucir un récord de reservas a fin de año, ya que a primera vista es el único que recibe un beneficio directo por la entrada de dólares. La contracara es que los pesos que emite para comprarlos tienen que ser absorbidos por Lebac a una tasa superior a la devaluación esperada (que hace rato dejó de ser equivalente a la inflación). Pero si el Gobierno no encuentra una forma genuina de crear dólares (la lógica es con exportaciones más competitivas) el gradualismo crujirá más rápido de lo que se espera. El día que esta encrucijada deje de ser de interés de los técnicos, el Gobierno tendrá un problema serio“.

Como les dije al principio, estoy en vacaciones y no sueño en intentar escribir una respuesta ahora para este problema. Pero sí me siento obligado a decirles cuál no es la solución.

Esta nota de De Goñi puede ser, o no, un aporte para el club de los devaluadores. Como sea están activos. Ayer, la Sociedad Rural de Rosario habría pedido un dólar a 30 pesos. Pero cualquier devaluación, aún una “moderada” se trasladará inmediatamente, y aumentada, a los precios internos. El dólar volvería a estar “atrasado” en meses, sino en semanas. Salvo que la caída en el consumo alcance a los sectores medios y medio altos, como sucedió en 2001/2002. No necesito recordarles que pasó en la economía, en la política y en la sociedad argentina en esos meses, no?

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Un juicio sobre Boudou. Y también sobre la realidad

enero 12, 2018

Este reportaje, emitido ayer, comienza con el tributo que le hace un colega a Amado Boudou. Con cuyos términos coincido. Por eso, cuando recibí la noticia de su libertad -y sin ocasión, ni mucha energía -estoy en vacaciones- para escribir, quise reproducirlo.

Porque además Roberto Feletti es, ya lo dije antes en el blog, uno de los mejores economistas con experiencia de gobierno que tiene el peronismo. Y además es una persona sensata. Me parece que vale la pena, entonces, que escuchen la reflexión que hace sobre la política económica oficial y sus posibilidades de éxito.


China está considerando si lo jode al Mauricio

enero 10, 2018

dólares

Quiero aclarar rápido lo del título, para no perturbar al amable embajador Yang Wanming. China no tiene nada contra Macri. Como dice don Yang “China y América Latina están a la espera de una rica agenda de cooperación“. Pasa que si uno se sube a una tabla de surf, debe estar preparado para las olas.

Esta ola vino hoy a la mañana, en un cable de Bloomberg´ (mi amigo Guillermo Moreno, siempre madrugador, fue el primero que llamó la atención sobre el asunto “China considera demorar o detener sus compras de Bonos del Tesoro estadounidense“.

No es sorprendente: es un pueblo reflexivo, y ya tiene muchos bonos en su poder. Pero bastó para poner nervioso a todo el mundo en Wall Street, y el dólar cayó ligeramente en los mercados internacionales. Porque Estados Unidos necesita financiar un déficit colosal (¿les suena?). Puede ser un sacudón muy pasajero; otro amigo, Otto Rock, sugiere observar al oro, para ver cómo toman el asunto los inversores.

Eso sí, si esto motivara a la Reserva Federal para subir la tasa de los bonos… Macri, amigo, el mundo no está contigo.


Netflix y las universidades

enero 10, 2018

Estoy un poco cansado de repetir obviedades de la coyuntura política. Y supongo que ustedes de leerlas. Porque no hay noticias todos los días; sólo variaciones en los titulares. Así que quiero compartir algunos temas que van cambiando nuestra realidad, más profundamente que cualquier votación en el Congreso.

Esta breve nota sobre educación, me dejó pensando. Alberto Taquini (h), médico e investigador, que fue decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, puede ser considerado como un hombre del establishment educativo. Lo que no en sí mismo no marca una posición política; Daniel Filmus también lo es (Eso sí, el Dr. Taquini es miembro del Departamento de Pastoral Universitaria del Episcopado; Filmus no). Pasa que la mayoría de los que escriben sobre Educación con mayúscula son aburridos. Pero no es éste el caso.

A. T. mira el exitoso modelo de negocios de Netflix, y lo ve, con expectativa y algo de preocupación, avanzando sobre la educación superior. Porque las universidades como las conocemos (hola, Dr. Barbieri) estarían en el papel de Blockbuster.

“En las escuelas de negocio, en estos últimos años, se extendió la historia de Blockbuster y Netflix como lección de innovación. Blockbuster concentraba la demanda de películas, en ese momento el consumo por streaming era muy pequeño. A comienzos de los 2000, con unos pocos años de vida, Netflix ofreció a Blockbuster ser adquirida, para fusionar los dos modelos: el “presencial” y la venta de un servicio de consumo ilimitado de películas a través de Internet.

Blockbuster rechazó la oferta. Y Netflix tentó a la industria del cine para que llevasen hacia su plataforma películas en forma directa. De a poco, fue ganando terreno y generando una demanda que dejaba su huella digital. Las productoras audiovisuales iban necesitándolo cada vez más.

Blockbuster perdió mercado y en 2010 fue a la quiebra. En ese momento, Netflix ya valía más 2.200 millones de dólares; hoy está valorada en 62.000 millones, y la industria del cine hace lo imposible porque sus películas circulen en esta plataforma mundial.

Con el uso de los datos que los usuarios dejaban en su navegación, Netflix pudo analizar la preferencia de sus clientes y con eso orientar la producción de sus películas y series propias. Es decir, personalizó la oferta. Una oferta en la que ni Hollywood puede competir, porque sólo Netflix controla ese caudal de datos e información.

El ejemplo, más allá de la industria cinematográfica, condensa un modelo de negocio que está proyectándose a otras áreas, entre ellas la universitaria.

En los últimos cinco años aparecieron plataformas que ofrecían MOOCs y cursos virtuales que ganaron terreno en la educación virtual global y que están poniendo en jaque a las universidades, los “blockbusters” del sistema.

El recorrido es bastante similar: Las universidades tradicionales concentran la demanda, con una oferta de carreras mayoritariamente presencial. Pero de un tiempo a esta parte, las opciones virtuales empiezan a crecer a tasas más altas que las carreras tradicionales.

Lo que está sucediendo ahora es que esas plataformas, como Coursera, Udemy y EDx, ya son gigantes mundiales, que concentran buena parte de la demanda de formación virtual y que ofrecen cursos en asociación con las universidades tradicionales, pero también con empresas de tecnología o, directamente, desarrollan sus ofertas en alianzas con profesores individuales, que por su prestigio se hacen atractivos.

El rastro que dejan los estudiantes-internautas en las plataformas es determinante para explicar este cambio de paradigma al que estamos asistiendo.


Cavallo piensa en las LeBacs

enero 3, 2018

domingocavallo

Domingo Cavallo, el recordado ministro de Economía de Menem y de la Alianza, hizo en este comienzo de año algunas declaraciones: “Las nuevas metas de inflación ayudarán a bajar el déficit fiscal más rápido“. (?!)

Uno supone que esta afirmación entra en la categoría de aquella que hizo en la primera parte del 2001, que De la Rúa sería recordado como el Sarmiento del siglo XXI, por su interés en la educación. El Mingo debe haber aprendido en su práctica política que nadie es descartado por ser demasiado alcahuete. Puede ser.

Pero uno no debe ser despectivo. Sólo preciso. Cavallo no será recordado por sus aportes teóricos a la economía, pero desde 1982 en adelante, le reconozco capacidad para entender y manejar los resortes de la administración pública. Muchos economistas más brillantes no la tienen.

Por eso leí con atención el último párrafo de la nota de El Cronista: “Sería muy bueno que sinceren las metas fiscales y de deuda pública con el sector privado, llevando a cabo del canje de la deuda intransferible del activo del Banco Central por Letras y bonos del Tesoro, para permitir que el Banco Central pueda desembarazarse de las Lebac“.

No fui el único. Esta afirmación se discutió en el seno de la Comisión de Economía del PJ nacional. Ahí Roberto Feletti hizo un análisis agudo, que quiero, con su permiso, compartir con ustedes:

El planteo del Mingo Cavallo, de reemplazar Letras del BCRA (LeBacs) por Letras del Tesoro (LeTes) esconde subrepticiamente el objetivo de reprogramar el plazo y los rendimientos de las LeBacs.

El tenedor de una LeBac posee un título de absorción monetaria que a su vencimiento de corto plazo el BCRA debe emitir los $ para su cancelación si desea desprenderse de ellos.

El tenedor de una LeTe es un acreedor del Estado, que asume el riesgo soberano.

En el caso de las LeBacs en poder de los bancos, son encajes remunerados y por lo tanto líquidos al vencimiento. Si compran LeTes asumen los riesgos de solvencia y liquidez de una operación crediticia. Es sustancial la diferencia.

Por otra parte el Tesoro debiera salir cotidianamente a absorber los pesos excedentes, no sólo del sector público sino del sector externo (que en tanto ingresen dólares financieros es superavitario y expande la base monetaria). El otro problema no abordado es el flujo futuro de emisión destinada a financiar el déficit.

El Mingo no es tonto para no comprender que ha dicho una burrada técnica. Simplemente trata de crear consenso para la reconversión del stock de LeBacs. No saben cómo resolver el stock de LeBacs, salvo licuarlas con la devaluación o reprogramar compulsivamente plazos y rendimientos“.

La idea en sí no es nueva. Hace cerca de un año Milei y Giacomini se la presentaron a Sturzengger, cuando el stock de LeBacs era mucho menor.

Porque tengo que decir que el consenso informal de la comisión es que cualquier medida de este tipo – reprogramacion y/o devaluación -pega sobre el dólar y la inflación, impacta en la deuda externa y profundiza el indicador de pobreza.

Y desde la realidad política, golpearía sobre la adhesión que el gobierno de Macri mantiene en los sectores de ingresos altos y capacidad de inversión. En suma, tendría aproximadamente la misma repercusión que otra ingeniosa ocurrencia del Mingo, el “corralito”.


La Comisión de Economía del PJ nacional se pronuncia

diciembre 23, 2017

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Seguramente ustedes no han leído nada hasta ahora de esta Comisión. La razón es muy sencilla: porque no ha publicado nada. Hace bastante más de un año que se reúne, trabaja y prepara informes para las autoridades del PJ, pero el Consejo Nacional no decidió darlos a la publicidad.

Los motivos son varios: los informes técnicos -que necesariamente incluyen expresiones como “si esto sucede, entonces…” y “es probable que…”- no se adaptan bien a las declaraciones políticas. Tal vez, como en general el consenso mayoritario de la comisión es pesimista acerca de las consecuencias de las políticas en curso, el más importante fue que las autoridades del Partido no querían aparecer como los que siempre tiraban pálidas.

(Puede ser que temían en la conciencia popular estuviera presente la historia del pastorcito que gritaba “¡Lobo!“. Que se acordaran que al final el lobo vino y se los comió a todos, hasta el pastorcito).

Como sea, este mes se decidió autorizar la publicación del documento, del 29/11, en el que se analiza el proyecto de Ley del Presupuesto Nacional 2018. El tema ha tenido repercusión en los medios, y en las discusiones políticas, porque se trató en el Congreso la semana pasada.

Es necesario señalar que fue un debate simbólico, de toma de posiciones. Los gobiernos, siguen funcionando, se apruebe el Presupuesto o no. Lo que se hace es prorrogar el anterior. Como sucedió muchas veces, en gobiernos de distinto signo.

En realidad, el Presupuesto es importante porque refleja las intenciones de un gobierno. O lo que ese gobierno quiere que se crea son sus intenciones. Y las observaciones de la Comisión reflejan un consenso aproximado de lo que las distintas tribus del peronismo piensan sobre esas intenciones. Y las posibilidades que se lleven adelante. Los invito a leerlo, cliqueando aquí.

Un aspecto significativo en lo político es precisamente ese: Que figuras comprometidas con distintas corrientes del peronismo -menciono solamente a Guillermo Moreno, Guillermo Nielsen, Axel Kicillof entre los más notorios- se haya puesto de acuerdo en aparecer firmando algo en común…

Alguien dijo, medio en broma, medio en serio, que esa comisión era el mejor equipo de los últimos 50 años. No me corresponde opinar del asunto. Pero tengo que decir que no es una vara muy alta.


La canasta navideña de Macri

diciembre 22, 2017

navidad

En la tradición de servicio público del blog de Abel, quiero acercarles este prolijo análisis del costo de una cena navideña para una familia tipo, más algunas opciones más económicas y su relación con el SMVM (salario mínimo, vital y móvil) y la jubilación mínima. Lo llevó a cabo la consultora CEPA – Centro de Economía Política Argentina. Pueden descargarlo cliqueando aquí.

Para los perezosos, adelanto sus conclusiones:

-En este informe se muestra el costo de una cena popular en las celebraciones de diciembre 2017 para una familia de tipo. En relación con el 2015, el costo de una cena navideña para una familia tipo con asado, picada, helado y mesa dulce se incrementó 123% y respecto de 2016 un 33%, valores muy superiores a la inflación del período.

-Un asado completo para 5 o 6 personas, cuesta a los hogares de nuestro país un mínimo de $2.176 mientras que en 2015 el costo ascendía a $915, un incremento total de 138%. La típica mesa dulce se incrementó 78%, aunque algunos productos tradicionales como la sidra y las frutas secas aumentaron más de un 100%.

-Entre diciembre 2015 y diciembre 2017, los productos que más aumentaron fueron el fernet (340%), el chorizo parrillero (243%), el tomate y la lechuga (320% y 257% respectivamente).

-Los cortes vacunos para la parrilla (vacío, asado) aunque tuvieron incrementos más moderados en 2017 respecto de 2016 acumulan un aumento desde el 2015 superior al 70%.

-El helado por su parte, aumento un 213% en dos años, teniendo que desembolsar un promedio de $250 por kilo de helado.

-Si se consideran el salario Mínimo Vital y Móvil se necesita destinar más del 30% en una sola cena y en el caso de la jubilación mínima el 38%. En el 2015 este porcentaje era del 20% y del 31%. Recordemos, además que este año no se entregará ningún tipo de bono ni a jubilados ni trabajadores como compensación de la pérdida de poder adquisitivo.

-Como opción económica, los supermercados siguen ofreciendo los combos de cajas navideñas. La opción más barata del mercado es la caja verde de Supermercado Vea con 5 productos a $119, un incremento del 20% respecto del 2016. En 2014 existía la opción del combo de precios cuidados a $54 que incluía 7 productos. La versión de mercado más barata actual es un 120% superior que la desaparecida propuesta de la Secretaría de Comercio.

Se me ocurre entonces el motivo por el que el gordo de colorado -como lo llama Dolina- repite y repite “JO JO JO”.


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