Siguen las negociaciones con Irán

marzo 31, 2015

eeuu iran

Me refiero, por supuesto, a las que llevan adelante los “5+1”: EE.UU., China, Rusia, Gran Bretaña y Francia más Alemania. El Departamento de Estado yanqui anunció hace un par de horas que se había hecho “suficiente progreso” para extender por un día más el plazo previsto. Hamid Baeidinejad, director de asuntos de seguridad internacional en la Cancillería iraní, dice que se ha llegado a un acuerdo para el levantamiento de las sanciones, pero quedan “puntos menores”.

La foto de arriba es del comienzo de esas negociaciones. Lo que me llama la atención es que la BBC – habitualmente gente seria – dice en forma explícita que el objetivo técnico de las seis potencias es garantizar que Irán no podría disponer de un arma atómica en menos de un año. Irán, dicho sea de paso, afirma que no tiene esa intención.

Por lo general este blog no funciona como un portal de noticias (No tengo tiempo, y tampoco creo mucho en las “noticias de último momento”. La realidad se mueve más despacio). Pero me pareció interesante la coincidencia (Jung tal vez la habría llamado “significativa”) que también hoy fue el día que el premier de Irak, Haider al-Abadi, anuncia que sus fuerzas, y milicias chiítas, derrotan las tropas del Estado Islámico y recuperan Tikrit. Una ciudad con mucha historia: allí nació Saladino, y algunos siglos más tarde Tamerlán levantó una pirámide de cabezas humanas después de conquistarla, y todavía más siglos después nació Saddam Hussein (cuyos métodos de gobierno se parecían más a los de Tamerlán que a los de Saladino, lamentablemente).

Lo importante es que, si fuera así, se trata de una de las primeras derrotas del Estado Islámico en el terreno, y un avance en la reconquista del petróleo de Mosul. La ilustro con la foto de abajo.

Más allá del rechazo que despierta el ISIS, estas dos noticias deben haber sido recibidas con preocupación por el actual gobierno de Israel. Y por el de Arabia Saudita. De todos modos, estoy seguro que EE.UU. no va a abandonar sus estrechas alianzas con estos dos países. Me inclino a pensar que está preparando/aceptando un nuevo balance de poder en el Medio Oriente, donde, como antes de la Revolución Islámica de Jomeini, Irán tiene un rol importante.

Por las dudas, y esto seguro no es coincidencia, el Pentágono desclasificó un informe de 1987 que habla de la colaboración que EE.UU. prestó a Israel en el desarrollo de su arsenal nuclear, y brinda algunos datos sobre éste (esto también puso nervioso a Netanhayu). Russia Today habla, con un poco de exageración, de la ayuda yanqui a una posible bomba de hidrógeno israelí. Quizás algunos piensan que si la amenaza atómica de ambos lados funcionó como eficaz disuasivo durante la larga Guerra Fría, ¿por qué no en el Medio Oriente?

El significado para nosotros… la necesidad de prudencia, en un mundo peligroso y despiadado. La prioridad de la política impulsada por Argentina y Brasil y rubricada por todos los países de la región de conservar la América del Sur libre de la proliferación nuclear.

Como mensaje muy actual para sectores poderosos de la oposición a Cristina Kirchner, Dilma Rousseff o Nicolás Maduro, que archiven las fantasías de servicios y periodistas irresponsables que tratan que Irán llene el rol de la “amenaza comunista” de otras épocas. Puede caminar hasta en algunos círculos de Miami, pero en las capitales serias… están en otra.

También, atención, sirve para los partidarios más termocéfalos de estos gobiernos, y para algunos intelectuales nostálgicos de la revolución. Que sueñan con un frente más o menos difuso en el que participarían Irán, Rusia y China contra el imperialismo. Créanme, cada uno de esos países, al igual que todos los mencionados más arriba, se ocupa de defender su propio interés. Y lo bien que hacen.

tikrit

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El interrogante kirchnerista

marzo 31, 2015

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Hace pocos minutos comenzó el cuarto paro general que se hace en la gestión de Cristina Kirchner. Como descripción de la medida gremial, Mariano Martín en Ámbito la hace bien, así que la resumo aquí. Luego, agrego una reflexión:

Las centrales obreras opositoras hacen hoy un paro de alcance nacional con eje en la restricción de casi todos los servicios de transporte y con la consigna de la protesta contra el Impuesto a las Ganancias. Abarca los transportes de pasajeros de colectivos y micros, ferrocarriles y, en buena medida, aviones. También los de cargas, así como el movimiento por camiones en general, la recolección de residuos, el transporte de combustibles y la actividad portuaria y de las estaciones de servicio. Fuera del sector, adhirieron la Asociación Bancaria, los trabajadores de la industria de la alimentación de la Capital Federal, los petroleros de todo el país, los judiciales y municipales porteños y los empleados de la administración pública agrupados en ATE. Aunque el gremio del subte no hará paro, se prevén inconvenientes en la prestación del servicio.

La medida fue lanzada en principio por 22 sindicatos del transporte, y contó con la adhesión de la CGT opositora de Hugo Moyano, la “Azul y Blanca”, de Luis Barrionuevo, y la CTA disidente de Pablo Micheli. Tiene como destinatarios principales el futuro Gobierno y la interna de la propia central obrera mayoritaria, pronta a reunificarse. Hasta el líder de la propia CGT oficialista, Antonio Caló, declaró la “libertad de acción” para los afiliados a la UOM.

En reserva, ningún gremialista que convocó a la medida de fuerza cree que el Gobierno cederá en el corto plazo con un cambio en Ganancias. Se dice que, en todo caso, formará parte de los anuncios de CFK como parte de la campaña electoral.

Como último intento por desactivarlo, el gobierno amenazó ayer con quitarles los subsidios (alcanzan a un 70 %) a las empresas del transporte público de pasajeros y derivarlos al usuario de manera directa a través de la tarjeta SUBE.

Los propios funcionarios reconocen que el paro fue una bola de nieve en crecimiento. Todas las miradas, en el gobierno y en el ámbito sindical, apuntaron a Roberto Fernández, de la Unión Tranviarios Automotor (UTA); se convirtió en el eje de la protesta y el único dirigente capaz por sí mismo de garantizar su contundencia. Es que el paro de los colectiveros de la UTA y de los choferes de larga distancia asegura visibilidad y priva a trabajadores no involucrados en la medida de acudir a sus empleos.

Para los sindicatos, la huelga de hoy será apenas el primer escalón del año de un plan de lucha que tendrá su siguiente mojón a mediados de abril, con la reunión del Comité Central Confederal de la CGT de Moyano para definir nuevas acciones. Mientras que los gremios del transporte, pendientes de negociar sus paritarias, mantendrán por su parte la amenaza latente de más paros“.

Empiezo explicando el título: El interrogante no me lo suscita el paro. Como dije al principio, es el cuarto que le hacen a Cristina. No tiene nada de especial, ni representa una amenaza seria para la estabilidad del gobierno. Ni para los probables resultados electorales del oficialismo. Los sectores políticos que apoyan la medida, en particular la izquierda, ya estaban en la vereda de enfrente. En cuanto a los trabajadores que hacen huelga hoy… pueden distinguir claramente, y lo hacen en la práctica, entre sus intereses gremiales y su voto. Lo demuestra el pequeñísimo espacio que han logrado las propuestas políticas de base exclusivamente sindical, en la actualidad y en toda la historia del movimiento obrero en Argentina. Ni siquiera Vandor logró construir un poder político sólido, aún cuando el gremialismo que conducía era en comparación mucho más poderoso en esa sociedad.

Es cierto que a los peronistas, por razones históricas y hasta sentimentales, nos resulta incómodo encontrarnos del otro lado de una protesta gremial. Resuena la voz con ira y dolor de Evita, diciendo “¿Cómo le van a hacer un paro a Perón? Es hacérselo a ustedes mismos!” Pero recordemos que se lo hicieron, nomás. Y no fue por esos paros que Perón cayó. Cuando finalmente fue derrocado, los gremios, recuperados por los trabajadores, mantuvieron con vida y fuerte al peronismo.

El interrogante tampoco es porqué el kirchnerismo – el peronismo en su etapa actual – no tiene una estructura gremial unificada con un fuerte compromiso político. Es posible que se podrían haber manejado mejor las relaciones con el sindicalismo. O no. La dificultad estructural es que en “su etapa actual” ejerce el gobierno. Un gobierno con recursos y límites muy distintos de los que tenía el peronismo fundacional, de 1945 al 55. Entonces podía pensar en un sindicalismo integrado al Movimiento Peronista (Y a pesar de eso, como les dije recién, tuvo conflictos gremiales).

Además, no sé si este gobierno estaría dispuesto a tener en las Cámaras – y en todo el aparato del Estado, incluso la Cancillería con los agregados obreros – la proporción de dirigentes sindicales que tenía ese primer peronismo…

Todo eso es teoría. Los sindicatos – excepto en el esquema fascista o en el leninista – no son oficinas del gobierno sino asociaciones para defender los intereses de sus afiliados. Pueden hacerlo bien o mal, con previsión o con imprudencia – cuando Moyano rompió con el gobierno expresé mi opinión que se equivocaba – pero su función es defenderlos, y no diseñar un sistema impositivo de “estricta justicia”.

Por eso es que es lógico e inevitable que traten de evitar el pago del Impuesto a las Ganancias. Decir que los afectados por esa carga son una minoría es un poco tonto: son los bastantes para hacer un paro como el de hoy. Y los trabajadores que ganan más o menos bien no tienen por qué ser mas generosos con el dinero que les cuesta ganar que los profesionales, los empresarios, o los rentistas.

No podemos pedirle a todo el mundo que tenga el desprendimiento de los funcionarios públicos, que, como todo el mundo sabe, ponen dinero de su bolsillo para tener el privilegio de servir al pueblo…

¿Qué quiero decir entonces con lo del interrogante? El kirchnerismo, o este kirchnerismo, dejará el gobierno el 10 de diciembre. Pero seguirá siendo una realidad política, y un liderazgo, en el seno del peronismo ¿Alguien está pensando en cómo va a ser su relación con el sindicalismo?


El discreto encanto de la burguesía

marzo 30, 2015

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Lo siento. No pude resistirme a usar el título de Buñuel, porque las discusiones en Argentina sobre la “burguesía nacional” (o “industrial” o “schumpeteriana”) son más viejas que esa película y aún más surrealistas. Los comentarios en el posteo de recién me las hizo recordar.

Quiero precisar lo que digo (tratando de ser breve): Me parece válido que reclamemos para nuestro país una clase empresaria que merezca el elogio – un tanto idealizado – que le hizo Marx en el Manifiesto Comunista “La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario … Hasta que ella no lo reveló no supimos cuánto podía dar de sí el trabajo del hombre. La burguesía ha producido maravillas mucho mayores que las Pirámides de Egipto … La burguesía no puede existir si no es revolucionando incesantemente los instrumentos de la producción, o sea todo el sistema de la producción, y con él todo el régimen social“.

Necesitamos, sí, empresarios que realicen una tarea menos grandilocuente pero fundamental: la de desarrollar actividades productivas que los beneficien a ellos y al país, que incorporen la tecnología que les permita competir y superar a los empresarios de otros lados, … (La protección de los derechos de los trabajadores y el cuidado del medio ambiente es responsabilidad del Estado).

El problema que veo en ese viejo debate es que se tiende a discutir de esa “burguesía nacional” como una realidad en sí misma, que existe en forma autónoma del resto de la sociedad y del Estado… Que los argentinos no tenemos porque no se dieron determinadas condiciones históricas (se pensaba que los brasileños se habían sacado el número afortunado). Sospecho que esta forma de encarar el asunto es un legado inconsciente del pensamiento marxista, que ve a las clases sociales, entre ellas la burguesía, como las realidades fundamentales, de las que el Estado es apenas su reflejo. Legado invertido, a su vez, del idealismo hegeliano.

Si miramos la historia, es evidente que no es así. Todas las burguesías empresarias han necesitado para desarrollarse de políticas deliberadas del Estado; de las decisiones a largo plazo de reyes y príncipes, porque esto viene de mucho atrás. Aún los mercaderes ingleses que crearon las bases para la Revolución Industrial son herederos del Acta de Navegación de Cromwell.

Entonces, la pregunta a hacernos es ¿cuáles son las políticas – políticas que puedan sostenerse por años y décadas – que establezcan las condiciones necesarias para que haya más empresarios argentinos? Y para que sus beneficios queden en Argentina?

No tengo respuesta totalizadoras. No creo que nadie las tenga, tampoco. Pero en otro posteo trataré de hacer algunos aportes. Ya puedo decirles que la experiencia histórica – no tan lejana, no más de 70 años, y en muchos casos bastante menos – muestra que a la primera pregunta se respondió aquí varias veces, y con mucho éxito, en el ámbito estatal y en el privado. La segunda… es bastante más difícil.


La baja de los granos y la política industrial

marzo 30, 2015

Steampunk

En los posteos recientes del blog hubo un desequilibrio muy grande: mucha especulación electoral. Y va a seguir, me temo. Estamos en campaña, después de todo. Y este torneo de ambiciones y egos decide en estos meses una parte importante de nuestro futuro ¿Por qué no? Después de todo, la base del sistema democrático es: Un ego, un voto.

Eso sí, reconozcamos que esta campaña está bastante vacía de propuestas a futuro. Porque la oposición mediática – expresión legítima de los intereses más fastidiados con el gobierno – no puede evitar repetir el catecismo ortodoxo y avisar que será necesario un ajuste terrible. La oposición política… no será muy brillante, pero se da cuenta que el argentino de a pie puede pensar “Los peronistas a lo peor me manden al tacho, pero estos tipos me prometen que me van a mandar al tacho!“. Entonces no dicen nada relevante.

Y el oficialismo, en este tema… Casi todos los sensatos reconocen que Kicillof está haciendo un trabajo razonable, evitando el descontrol de las variables y las crisis que en Argentina asociamos con el final de los gobiernos. Pero no promete nada concreto para el futuro. Tal vez porque no le gusta reconocer que está usando herramientas muy ortodoxas.

Entonces, subo un trabajo que me acercó recién el amigo Pablo Tonelli. Didáctico como siempre (los que no se interesan en la economía, porque creen tener una buena jubilación, pueden saltearlo), llega a una conclusión que comparto y que no me canso de repetir “Un tipo de cambio más alto para la exportación de los bienes industriales … no mejora la productividad, que sólo se logra con inversiones que amplíen la capacidad productiva, la tecnología y la complejidad del trabajo“.

LA BAJA DE LOS GRANOS Y LOS TÉRMINOS DE INTERCAMBIO

Pablo Tonelli, economista

Voy a utilizar  una definición tomada de la Enciclopedia de ciencia y tecnología de la Argentina que dice “Términos de intercambio  (en inglés terms of trade) es la relación entre los precios de las exportaciones y de las importaciones de un país”. Agrega: “Se habla de deterioro de los términos de intercambio cuando el precio de los productos exportados tiende a disminuir respecto del de los importados”. De la misma forma “una mejora en los términos de intercambio permite importar más productos con las mismas exportaciones.”

Los productos de exportación argentinos registraron un ciclo de alza muy significativo durante este siglo, el que con ciertos altibajos, tuvo su pico máximo de la serie histórica con un valor de la soja en U$S 650,78 la tonelada en setiembre del año 2012 y del maíz en U$S 327,50 la tonelada en agosto de ese mismo año. Esto produjo un incremento notable de la capacidad importadora de la Argentina en términos de precio.

Esta situación llevó a muchos economistas locales de formación liberal ortodoxa a afirmar que nos encontrábamos con el fin de la denominada teoría del “deterioro de los términos de intercambio” elaborada por Raúl Prebisch y Hans Singer en el marco de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina, Naciones Unidas) en los años cincuenta, que básicamente consistía en afirmar que el precio de los bienes primarios (materias primas) producidos por los países periféricos caía tendencialmente respecto al precio de los bienes industriales producidos por los países centrales.

La coyuntura internacional se fue modificando en el último bienio. EEUU fue abandonando paulatinamente su impulso a la demanda vía inyección de dólares (cuantitative easing), los precios del petróleo se derrumbaron y desalentaron el uso de los combustibles basados en el uso de los recursos naturales (bioetanol, biodiesel) y el dólar se fortaleció frente al conjunto de las monedas. O sea: menos dólares y reducción de la demanda de materias primas agrícolas para uso como combustible alternativo.

Los granos comenzaron a descender en precio (el maíz con mayor intensidad), y en la actualidad tenemos a la soja en aproximadamente U$S 360 la tonelada y al maíz en U$S 155 la tonelada. A su vez, la reducción del costo energético favorece a la industria en los EEUU y el mismo fenómeno unido a la caía de la paridad del euro fortalece a la industria europea.

El ciclo de altos precios de los cereales que se exportan generaron en la Argentina superávits comerciales externos (la diferencia favorable en dólares entre lo que exportamos e importamos). Los dólares de este superávit, que financiaron el crecimiento, favorecieron al empleo, el salario y las prestaciones sociales, no han servido, en cambio, para financiar el desarrollo de una industria sustentable, porque el sector industrial tiene un déficit cercano a los 35.000 millones de dólares anuales en promedio.

Voy a reflexionar sobre los términos de intercambio y sobre el fundamento de una política industrial en la Argentina.

Es un dato cierto que el llamado “boom” de los precios agropecuarios mientras duró ha invertido la tradicional relación de precios entre lo que exportamos mayoritariamente (bienes primarios puros o con baja elaboración) y lo que importamos (considerando los insumos y bienes industriales) y que esa ecuación ha mejorado sensiblemente la factibilidad de compra de bienes industriales y ampliado nuestra capacidad de uso de divisas.

Si esto se trató de una burbuja a la que el comportamiento de la economía capitalista nos tiene acostumbrados, no creo que sea posible afirmarlo o negarlo rotundamente a la fecha. Lo cierto es que no refleja la coyuntura actual. Prebisch y Singer analizaron sesenta años de historia capitalista, Ocampo y Parra en 2003 (lo tomo de un trabajo de Rolando Astarita) han analizado 140 años utilizando un índice de The Economist, la revista británica, para concluir que la tendencia al deterioro del precio de los bienes agrícolas en relación con los industriales es de largo  plazo, aunque el proceso puede escalonarse y no ser estrictamente continuo. El debate está lejos de encontrar una respuesta basada en datos de largo plazo.

No obstante ello el razonamiento neoclásico sostiene, como dice en un documento Josefina Marcelo, economista argentina, que “las teorías del comercio internacional basadas en la visión de David Ricardo y en las ventajas comparativas, solo veían en los términos de intercambio una simple representación de la productividad relativa de los países, concluyendo que un país siempre obtendría beneficios del comercio internacional dado que dicho país tendería a especializarse en aquella producción en la que comparativamente fuera más eficiente y esto beneficiaría a todos”.

Ahora bien, al compás de precios más altos e imbricada con este proceso, la tecnificación del agro (siembra directa, fertilizantes, agroquímicos, genética) incrementó notablemente la productividad agrícola, de por sí el sector más productivo de la Argentina. Con la caída de los precios agrícolas reaparece  el enfoque de que Argentina debe especializarse en la producción agropecuaria, fuente de nuestras ventajas comparativas, eliminando las retenciones, e importar el resto de los bienes industriales que las “señales de mercado” no convaliden.

Si la Argentina eliminara las retenciones a los sectores exportadores, la mayor rentabilidad del sector y de la tierra ¿podría generar una expansión que fuera inclusiva para toda la Argentina? La respuesta es negativa. El sector primario exportador ocupa un bajo nivel de mano de obra, su expansión no podría suplir la ocupación industrial, ni mejorar los salarios, que se incrementan en el mundo capitalista cuando es mayor el valor agregado.

¿Qué hacer entonces?  El mundo ha cambiado desde Prebisch y Singer, ya no estamos en una estructura en donde existe un centro mundial productor de manufacturas y una periferia dedicada a la producción exclusiva de bienes agropecuarios. La producción global se ha relocalizado y como afirma Josefina Marcelo citando a Arceo, las industrias trasnacionales “suelen desarrollar en la periferia solo procesos parciales de trabajo y la concepción básica del producto, los insumos tecnológicos esenciales y los medios de producción en su mayoría son importados”

Aquí sigue entonces operando un deterioro de los términos de intercambio: La composición del armado de un bien de alta tecnología, un auto, una computadora, reserva a los países centrales el diseño, el desarrollo, la ingeniería y a los países periféricos destina la fabricación de partes y el armado del bien final. El primero insume fuertes inversiones industriales, un trabajo complejo de ingenieros y técnicos, el segundo un trabajo simple de trabajadores sin gran calificación y una baja inversión por obrero ocupado en la relación con la misma rama industrial localizada en el Centro.

Es esa diferencia de productividades, intra las ramas de la industria, la que constituye realmente el problema de los términos de intercambio en el mundo capitalista de hoy. Un problema que no soluciona un tipo de cambio más alto para la exportación de los bienes industriales, que puede lograr un precio competitivo a nivel internacional, pero no mejora la productividad del trabajo, que sólo se logra con inversiones que amplíen la capacidad productiva, tecnología y complejidad del trabajo, es decir generando valor agregado.

Es sobre esto que debe pivotar una política industrial integral. El debate no debe retroceder en el tiempo y centrarse hoy en el tema de las ventajas comparativas, sino, vuelvo a insistir, en cómo mejorar la productividad industrial, que es una decisión estratégica de política económica“.


Encuestas, encuestas…

marzo 29, 2015

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Como dicen los españoles de Podemos – y lo repiten en Argentina destacados blogueros: “Las encuestas que estamos leyendo y que leeremos, como todo el mundo sabe, no son inocentes. Su objetivo fundamental no es predictivo, sino que se utilizan para crear opinión. Se usan como arma electoral para beneficiar o perjudicar a unas u otras fuerzas políticas“. Es cierto. Y la solución de Podemos – conseguir fondos para hacerlas con sus propios militantes – la emplea aquí, al menos en algunas provincias, el Frente de Izquierda.

Algunas observaciones: Para predecir, recomiendo la tradicional bola de cristal. Las encuestas, si están bien hechas, son una foto un poquito desenfocada de la realidad de un momento y de un lugar. Si a los militantes se los entrena bien, pueden hacerla. La tarea del político es modificar la realidad que le muestra la encuesta para que – llegado el día de la elección – más gente lo vote. Pero eso es mucho más difícil, y no hay cursos rápidos para enseñarla.

El punto es que, si la encuesta la hacen los militantes, ya no sirve como arma electoral. Porque para eso, es necesario que los demás, los tipos de a pie que quieren “usar bien” su voto – es la única herramienta que tienen -, crean en esas encuestas. Y es obvio que los militantes no van a dar malas noticias. Sospechamos – bah, estamos seguros – que las encuestadoras tampoco van a tirar a matar a sus clientes. Pero son empresas que querrán seguir trabajando en el futuro, y no pueden hacer un ridículo demasiado alevoso (Ha habido casos, pero ya no están entre nosotros).

Eso no quiere decir que las encuestadoras tienen que “predecir” al ganador. Si pudieran hacerlo, se llenarían de oro y no necesitarían trabajar más. Su función, repito, es dar una idea del escenario político, las distintas demandas que tienen distintos sectores sociales y como se imaginan ahora que los candidatos pueden responderlas.

Ejemplo: Estas dos encuestas de arriba, para las PASO porteñas del 26 de abril. Una es de Analogías, y la publica Tiempo Argentino, un medio K ortodoxo. La otra es de Poliarquía, y aparece en La Nación, anti K más ortodoxo (Lamento que la imagen de esta no sea muy clara, pero es la única que conseguí. Da bien los detalles el blog del tandileño Sentís). Y el escenario que nos dibujan es muy parecido.

¿Algún dato interesante, es decir, no previsto de antemano por los analistas? Bueno, Rodríguez Larreta aparece muy cerca en intención de voto de Gaby Michetti (Las encuestas difieren en quién va primero, pero eso se puede atribuir al error técnico o al cliente).  No era, me consta, la expectativa de la mayoría de los conocedores de la realidad porteña. No da para ninguna conclusión terminante – falta para eso – pero, si revisamos la encuesta en detalle, parece indicar que hay dos públicos en el voto PRO: uno más joven y más “nueva derecha”, que se identifica con H.R.L., es decir, con Mauricio Macri, y otro que es un voto menos definido ideológicamente, unido por su rechazo al kirchnerismo, que canaliza G.M.

Lo confirma – hasta donde puede decirlo una encuesta – en que casi un tercio de los que expresan intención de voto en lo nacional al Frente Renovador de Massa, en la ciudad se inclinan por Michetti.

También vale la pena tomar nota que Mariano Recalde está mostrando – al comienzo de la campaña local – una buena capacidad para sumar los votos de los que apoyan al gobierno nacional. Un 10 % no parece mucho… si no se toma en cuenta que la dificultad fundamental del kirchnerismo y de La Cámpora en particular ha sido la de desarrollar nuevos liderazgos exitosos electoralmente. Con la excepción de CFK, claro.

Se me ocurre que contribuye a confirmar una vieja percepción mía: Si miramos a los votantes – dejando a un lado por un momento a la pequeña minoría de militantes – la Capital Federal es el distrito donde es más difícil separar los votos “peronistas” y “kirchneristas”. No es que no tengamos conservadores anti K del palo, pero ya se han ido con Macri.


Massa y la polarización, según Clarín

marzo 29, 2015

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En posteos recientes volví a plantear una vieja opinión mía: que se debe leer a los columnistas políticos de los diarios más para descubrir su agenda del momento que por la información que puedan tener; y una nueva observación: que Clarín le estaba recortando el apoyo a Sergio Massa.

Pero no voy a dejarme llevar por el dogmatismo. Esta semana, por ejemplo, Julio Blanck escribió una columna lúcida sobre la situación en la provincia de Buenos Aires. Es cierto que sus palabras de aliento sobre Massa lo hacen pensar a uno en los médicos cuando dicen “Está todo lo bien que se puede esperar“; es cierto que, aunque reconoce el vigor electoral del oficialismo y el rol central de CFK, lo hace con una mirada clarinista (el título de la nota es Odio, celos y traiciones en la Provincia). Igual, es un resumen interesante.

Como Clarín ha adoptado una política idiota que exige inscribirse con Gmail o Facebook para leer sus notas en la Red, la subo aquí. Además, la encuesta del posteo sobre las PASO porteños parece indicar que un 60 % de mis visitantes es kirchnerista – que se supone no leen al Enemigo… Sobre todo, me da oportunidad de agregar al final un aspecto importante en el que no estoy de acuerdo.

Sergio Massa no está terminado. Su vigor político parece algo debilitado pero su voluntad y su ambición están intactas. En una reunión de su mesa chica, no hace mucho, alguien le planteó si no era prudente estudiar la posibilidad de bajar a la candidatura a gobernador bonaerense, para hacer pie firme de cara al futuro. Los gritos de Massa se escucharon hasta los confines de Tigre. No se baja.

Es cierto que se quebró el triple empate entre él, Daniel Scioli y Mauricio Macri, que algún sondeo –en el que pocos creyeron– detectó hace ya ocho meses. Es cierto que desde entonces Scioli se mantiene, Macri crece y Massa va en retroceso. Es cierto que se achicó el bolsillo de empresarios que habían prometido lubricarle la campaña, y que por momentos desaparece del radar del poder. Pero la construcción de su hecatombe también es, en parte, una operación de sus rivales, que buscan rapiñar los retazos de electorado que va dejando por el camino. 

Las circunstancias no lo ayudan. Ante una creciente polarización social, no resulta sencillo mantener cierta equidistancia entre las ideas de continuidad y cambio. No hay dónde pararse, literalmente. Massa necesita esquivar esa polarización que lo está acogotando.

La continuidad es Scioli, podría ser Florencio Randazzo. Es la oferta de un Gobierno que conserva centralidad después de doce años. Porque tiene en la Presidenta al actor político principal y porque la economía, con su depresión estabilizada, evitó los augurios de catástrofe y promete no empeorar demasiado de aquí a las elecciones.

El cambio parece ser cada vez más Macri. Es quien ha ido avanzando sobre las franjas de la sociedad, quizás mayoritarias, que pretenden un nuevo orden político, económico e institucional. 

Dirigentes importantes del Frente Renovador protestan por la instalación negativa de su jefe. “Sergio está en 20 puntos de intención de voto y el que va primero le lleva menos de 10. Falta mucho y nosotros seguimos competitivos”, aseguran. El que va primero, según qué encuesta miren, puede ser Macri o puede ser Scioli. Una sola encuesta en circulación da a Massa segundo y por encima del 20%; las demás lo ponen tercero bordeando el 15%. 

Las noticias recientes no fueron buenas para Massa. Se le escabulló Carlos Reutemann, que se abrazó con Macri. Enseguida apostó y perdió en la Convención de la Unión Cívica Radical. Los radicales decidieron aliarse a Macri y alejarse de él porque ven hoy al jefe del PRO como un vehículo más apto para que los lleve hacia el poder. Los demás argumentos del radicalismo son apenas justificaciones para esconder ese duro pragmatismo.

Massa necesita con urgencia una estrategia de recuperación. Tiene un punto de apoyo decisivo: su gravitación en la provincia de Buenos Aires. Allí logró el 43,8% de los votos cuando ganó las legislativas de 2013 y desbarrancó para siempre el proyecto de re-reelección de Cristina. Según dirigentes de su entorno, su intención de voto en la Provincia estaría hoy en alrededor de la mitad de aquel resultado fenomenal. Se puede ver como una pérdida enorme. O como una base muy sólida desde la cual intentar recomponerse. 

El problema es que Massa tiene revolucionada a su tropa bonaerense. Lleva demasiados días preciosos dedicados a tratar de ordenar una interna en la que abundan odios, celos y traiciones. Algunas rencillas son naturales de la política, otras quizás obedezcan a su modo de conducir.

Hasta hace poco tenía media docena de candidatos a gobernador. Tener tantos es tener ninguno. Su fue Gustavo Posse, anda amagando con irse Jesús Cariglino. Quedan cuatro. Massa querría sólo dos.

Francisco de Narváez, el último en llegar pero con capacidad de pagarse una campaña bien robusta, puntea entre ellos en intención de voto. Pero casi no le saca ventaja a Darío Giustozzi, que es socio fundador del massismo. Giustozzi encabeza el pelotón de los “puros” y “originales”. Quiere llevar de candidata a vice a Malena Galmarini, la mujer de Massa. O a Gabriel Katopodis, intendente de San Martín, massista desde la hora cero. Como todos los demás, está un poquitín cansado de tanta franela y a veces se le vuelan los pájaros.

Felipe Solá y Mónica López, los otros dos precandidatos provinciales, sienten que los llevan gratis al pelotón de fusilamiento. Y patalean. Dicen cosas horribles de todo el mundo massista: nadie queda a salvo. 

Las cosas no van bien y para enfriar tanta calentura Massa tiró la pelota afuera. Creó una comisión para que dentro de un mes defina quiénes serán los dos o tres precandidatos. Siempre fue un tipo optimista.

Sería injusto, con todo, suponer que solamente en el massismo se cuecen habas. Allí donde se pelea poder los ánimos se encrespan en vísperas de tiempo electoral. Así, otro lugar donde si se pincha sale sangre es el peronismo kirchnerista. ¿Dónde bullen de verdad las pasiones si no en el peronismo, oficialista u opositor? Y en ningún otro lugar ese hervor iguala al de la Provincia.

La pulseada por la candidatura a gobernador oficialista fue lanzada por una jugada fuerte de Cristina: bajó a Julián Domínguez de la grilla nacional y lo mandó a competir en la Provincia. “Es el candidato de la Señora”, asegura un fiel intendente del Gran Buenos Aires. Habrá competencia, posiblemente. Pero a los demás anotados en esa carrera les hace menuda gracia esa preferencia presidencial.

Cuentan que el ministro Julio De Vido enfureció al conocer una encuesta de la consultora de Artemio López, que le da a Domínguez, titular de la Cámara de Diputados, una intención de voto del 20,7 %, en un escenario con más de un precandidato por fuerza. La encuesta se difundió a poco de que Cristina pusiera su dedo mágico en Julián. Fue una contrariedad para el buen De Vido, que viene regando con amor la plantita de Los Octubre, colectivo de intendentes que pretende colocar a Patricio Mussi, de Berazategui, en esa candidatura. 

Tampoco le sobra alegría a Diego Bossio, jefe de la ANSeS, que había empezado a mover el amperímetro después de mucho trajín y mucho contacto con la estructura peronista. Ni a Fernando Espinoza, jefe del PJ bonaerense y patrón de La Matanza, que reclama un lugar en el podio provincial.

Otro anotado es Sergio Berni, quien recuperó sus ganas de ser candidato después de una prudente salida de escena tras su intervención en el departamento de Puerto Madero la noche en que mataron al fiscal Alberto Nisman. Berni anduvo un par de semanas trabajando de alto directivo de Interpol en Lyon y Viena, antes de regresar al país y reaparecer justo cuando la Justicia desestimaba las denuncias en su contra.

Esta semana la Presidenta jugueteó con su ambición: “A vos Berni, verte con ese traje, estás de candidato”, le dijo durante la videoconferencia desde la Casa Rosada. Rápidos para interpretar el lenguaje de gestos del palacio, hubo quienes vieron una bendición de Cristina cayendo sobre el enfático secretario de Seguridad. ¿Será así?

También está anotado Fernando “Chino” Navarro, jefe del Movimiento Evita, la principal fuerza movilizadora del kirchnerismo provincial. 

Pero a los intendentes, dueños de las comarcas electorales, la cuestión del gobernador parece importarles bastante poco. 

Jefes comunales de peso se reunieron con el diputado Jorge Landau, apoderado del oficialismo. Dejaron constancia de que quieren ir a las PASO colgados por igual de las boletas de Scioli y de Randazzo. Y de cualquier otro precandidato.

Lo que tira de la urna, dicen, es el postulante a presidente. En elecciones generales “el candidato a gobernador puede ayudar a perder votos, nunca a ganarlos”, especulan sin pizca de piedad. ¿Odio, traición? Apenas instinto de supervivencia.

Landau escuchó y anotó. La palabra final la tiene Cristina. Como en todo“.

En general, estaría de acuerdo en la evaluación que Blanck atribuye a los intendentes peronistas: que el candidato a gobernador es menos importante en Buenos Aires que el candidato a Presidente, cuando las elecciones son simultáneas. Eso se vio en 1983, cuando ganó un desconocido Armendáriz arrastrado por la victoria de Alfonsín. Pero… lo que puedo apreciar en el monitoreo de las redes sociales, lo que empieza a verse en algunas encuestas, es que esta vez no es así.

Será por la disconformidad, en una ancha franja, con la gestión actual; será porque es difícil separar en la percepción de los bonaerenses hoy cuando piensan en el “gobierno” al nacional del provincial; … No puedo decirlo con certeza. Pero me siento confiado en afirmar que esta vez, a quien aspire a llegar a la Presidencia le conviene estar acompañado por un buen candidato a gobernador.


La guerra en Yemen

marzo 28, 2015

Yemen

En la antigüedad, griegos y romanos conocían la región como Arabia Feliz. Montañosa, con más lluvias que el resto de la península, producía el mejor café de esos tiempos, e incienso. Y las legiones que envió Augusto a conquistarla fueron derrotadas. Merecía el nombre. Después… ya no fue tan afortunada.

Encontré esta caricatura gracias a @ianbremmer, un tuitero con gusto  por la política internacional, y me pareció muy expresiva. Se las traduzco: Uno de los dos yemenitas se pregunta “Estoy confundido… ¿Somos el botín de una guerra entre Irán y Arabia Saudita, un laboratorio para que EE.UU. ensaye sus técnicas anti terroristas, un campo de reclutamientos para ISIS y Al-Qaeda, un campo de batalla para el conflicto entre Sunna y Shia?” Y el otro le contesta ““.

(Voy a ver si en Semana Santa encuentro el tiempo para escribirles algo sobre Sunna y Shia. No es el único factor, por supuesto, pero es importante. Existía siglos antes que los otros. Y seguramente existirá siglos después).


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