Mientras, qué pasa con EE.UU., Rusia, Irán, Siria?

noviembre 10, 2015

kissinger

Esta campaña electoral, a 12 días del balotaje, ya me da claustrofobia. Está bien, define como será la realidad argentina en los próximos años, y voy a volver a ella. Pero necesito respirar un poco de aire… no fresco, pero menos encerrado.

Recién leía que Irán anuncia que va a participar en una nueva ronda de diálogos sobre Siria en Viena (que ya no es la del tercer hombre). Y recordé que el mes pasado el anciano Dr. Kissinger había dicho, con su habitual claridad “Que Rusia derrote al Estado Islámico. Su destrucción es más importante que deponer a Assad” (Uno se lo imagina diciéndole a Putin “Lo que tenga que hacer, hágalo rápidamente“).

No tengo tiempo ni neuronas disponibles para analizar esto que se está desarrollando ante nuestros ojos, pero hace pocos días Emilio Cárdenas, inclinado a la escuela kissingeriana de relaciones internacionales, había publicado una nota en La Nación. En su primera parte resume bastante bien la situación actual. Queda a nosotros pensar que significa para nuestros intereses. Con tiempo. Por ahora, tenemos decisiones inmediatas que tomar.

En una nota reciente sobre las tensiones en Medio Oriente, Henry A. Kissinger enumeró los principios básicos que, en su opinión, debieran gobernar el accionar de la comunidad internacional respecto de cómo poner fin a la guerra civil siria. Para Kissinger, mientras el Estado Islámico sobreviva y controle una extensión importante de territorio, las dificultades en Medio Oriente sólo pueden aumentar y complicarse. Por esto postula que destruir al Estado Islámico es más urgente que destituir a Bashar al-Assad, quien ya ha perdido control sobre la mayor parte del territorio sirio.

Sin decirlo explícitamente, Kissinger sugiere que la guerra civil siria debe ser enfrentada conjuntamente por EE.UU. y la Federación Rusa, cuya presencia en Siria ha sido aceptada, de hecho, por EEUU. El ex Secretario de Estado norteamericano sostiene que, recuperado sea el territorio que hoy controla el Estado Islámico, el mismo debe ser gobernado por la mayoría “sunni” local y que tanto Egipto, como Jordania y Turquía pueden contribuir positivamente a esa tarea. Además, se inclina por resolver la estructura institucional futura que Siria necesitará a través de un esquema de tipo federativo, con amplia autonomía para sus componentes. Por último, Kissinger cree que Irán debe necesariamente ser parte de los esfuerzos por pacificar a Siria.

Los consejos de Kissinger parecen haber tenido eco. Los Estados Unidos y Rusia acaban de invitar formalmente a Irán a participar en las conversaciones multilaterales sobre cómo resolver la guerra civil siria que tuvieron lugar en Viena, con Arabia Saudita sentada en la misma mesa que los representantes de la teocracia iraní. Irán, por su parte, aceptó la invitación y participó en las deliberaciones. Hasta no hace mucho, esto parecía impensable.

La dinámica del conflicto parece haber cambiado y los actores principales intentarán ahora lograr un acuerdo sobre cómo pacificar a Siria. Es cierto, esto ocurrió sólo después de que Rusia e Irán apoyaran militarmente al régimen de Assad, evitando su colapso. La tarea tomará algún tiempo y la urgencia inmediata es lograr un cese el fuego, con la participación de las Naciones Unidas.

La presencia de Irán en las conversaciones sobre la paz en Siria muestra que no sólo Rusia puede estar saliendo del aislamiento, sino también la nación de los persas, lo que conforma otra significativa novedad geopolítica.

La misma ciudad donde se selló el acuerdo de la comunidad internacional con Irán sobre su peligroso programa nuclear, vuelve ahora a ser testigo de otro esfuerzo que recién comienza en dirección al mantenimiento de la paz y seguridad internacional, en este caso en Medio Oriente. El popular Canciller de Irán, Mohammed Javad Zarif, cuya relación con los demás participantes es ahora fluida, vuelve a estar en el centro del escenario“.


¡Otro memorándum con Irán!

julio 28, 2015

iran

Leemos en los medios internacionales: “La Unión Europea se ha comprometido, en virtud de los términos del acuerdo nuclear con Irán, para eliminar a un ex ministro de Defensa de Irán de su lista de sanciones. El Brigadier general retirado Ahmad Vahidi es requerido por la Interpol por su presunta participación en el atentado contra la sede de un centro comunitario judío en Buenos Aires en 1994 que mató a 85 personas, informó la Associated Press“.

El Wall Street Journal agrega algunos detalles: “El Sr. Vahidi era comandante de la unidad militar de élite en el extranjero de Irán, la Fuerza Qods, en el momento del atentado.

Un fiscal especial en Argentina eventualmente acusó al gobierno de Irán de ejecutar el ataque, utilizando agentes de la milicia libanesa y partido político, Hezbollah. Desde 2007, la Interpol ha reclamado la detención de cinco políticos y militares iraníes por su presunta participación en el atentado. Teherán ha negado reiteradamente cualquier implicación en el atentado en Argentina“.

Raúl Kollman, en Página 12, completa la información desde el punto de vista local: “Estados Unidos y Europa firmaron su propio memorándum con Irán y el gobierno de Irán está consiguiendo lo que buscaba como prioridad: el levantamiento de las sanciones. A esto se agrega ahora este alivio para Vahidi. La Argentina le pidió a Estados Unidos y sus aliados que las conversaciones nucleares incluyeran la entrega de los cinco funcionarios iraníes reclamados por AMIA. Sin embargo, Washington dijo que no, que se trataba de temas distintos y procedió a negociar con quienes tildaban de “nada confiables”, “auspiciantes del terorismo”, “fanáticos”, y otros calificativos similares“.

La Cancillería argentina presentará una nota de protesta preventiva. A la que, anticipo, no se le dará bola.

En el blog de Abel había evaluado en su momento el memorándum con Irán que firmó el gobierno argentino como “un exceso de protagonismo”. En general, un país debe medir las relaciones internacionales en términos de poder. La “búsqueda de la verdad” no es una prioridad de las Potencias. (En un experimento anterior, El hijo de Reco, también había expresado escepticismo con las denuncias que Argentina hizo contra Irán en los foros internacionales: no había pruebas concretas).

Si vuelvo sobre este tema – rápidamente anticuado – es porque muestra que como dije, de esto hace muy poco tiempo, quienes compusieron la “denuncia de Nisman” con propósitos políticos internos tenían poca idea de la realidad internacional.


El acuerdo nuclear con Irán

julio 14, 2015

iran

La noticia está en todos los medios, locales e internacionales: “Una era empieza en Oriente Próximo. Irán y seis potencias internacionales – Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania – lograron hoy martes en Viena un acuerdo que limita el programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento de las sanciones“. ¿Para qué tratarlo en el blog de Abel?

Bueno, para corregir algunos titulares. Por ejemplo, no empieza una era. Es un hito simbólico, importante sobre todo por el mensaje que transmite, en el proceso de recomposición de relaciones entre la potencia regional iraní y la Potencia Hegemónica (algo deteriorada esta hegemonía, pero real). Esas relaciones quedaron rotas y fueron reemplazadas por hostilidad abierta (y encubierta, la más feroz) después de la Revolución Islámica, en 1979. Y empezaron, muy lentamente, a reconstruirse después del fracaso de la conversión de Irak en un protectorado “occidental”. Un paso decisivo fue la instalación de un gobierno de mayoría chiíta allí.

El “amigamiento” fue acelerado, como es habitual en la historia, por un enemigo común. El yihadismo armado en su variante sunnita – estimulado en su momento por “Occidente” – se transformó en un enemigo peligroso que es combatido actualmente por tropas iraníes y bombardeos estadounidenses.

Otro dato equívoco es lo de las “seis potencias”. La presencia en la mesa de negociaciones de Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania fue necesaria porque a) tienen interés en la no proliferación nuclear; y b) sobre todo, son los países con poder suficiente para hacer ineficaces las sanciones si quisieran. Es, si se quiere, un ejemplo de lo que significa hoy “multipolar”.

Pero hubo claramente dos actores principales en esta negociación: EE.UU. e Irán. Y todas las cancillerías lo perciben así. Una demostración evidente es que el anuncio en Teherán fue hecho por sendos discursos de Hassan Rohani y Barack Obama, transmitidos en directo por la televisión pública iraní.

Es una mala noticia para Israel, pero no porque su seguridad esté hoy más amenazada que ayer. La mala noticia es que ya ni su capacidad militar ni el peso de sus partidarios en la política interna estadounidense alcanza para convertirlo en un aliado imprescindible. No escucho a Hillary Clinton ni a Jeb Bush denunciando esta política.

Por eso, si bien quise poner una imagen expresiva del Irán de hoy encabezando el posteo, el acuerdo de hoy se visualiza mejor en el mapa de abajo, la región del mundo donde Irán afirma su presencia.

En cuanto a nosotros… la mejor política es tratar de vender todo lo que podamos a todos los países de la región, manteniendo un perfil muy discreto (Es cierto que esto último no le sale fácil a Cristina).

También podemos señalar algo ya de por sí evidente: la estupidez de la denuncia firmada por Nisman que acusaba al gobierno argentino de encubrimiento… para poder negociar con Irán. Simplemente rubrica la ignorancia geopolítica que caracteriza a los servicios de inteligencia locales. Y, quizás, la nostalgia de los viudos de la Guerra Fría.

ACTUALIZACIÓN: El blog de Abel debe corregirse a sí mismo (Dios es justo): El Wall Street Journal avisa que los precandidatos republicanos están criticando el pacto. Entre ellos, Jeb Bush. Mi opinión: es parte de la campaña para las elecciones del próximo año, y el tratado no tendrá muchos problemas para su aprobación. Pero, el que viva (60 días) lo verá (ese es el plazo que tiene el Congreso norteamericano para aprobar el tratado, o demorarlo).

Iran's Nuclear Ambitions: Options for the West

Iran’s Nuclear Ambitions: Options for the West


La guerra en Yemen

marzo 28, 2015

Yemen

En la antigüedad, griegos y romanos conocían la región como Arabia Feliz. Montañosa, con más lluvias que el resto de la península, producía el mejor café de esos tiempos, e incienso. Y las legiones que envió Augusto a conquistarla fueron derrotadas. Merecía el nombre. Después… ya no fue tan afortunada.

Encontré esta caricatura gracias a @ianbremmer, un tuitero con gusto  por la política internacional, y me pareció muy expresiva. Se las traduzco: Uno de los dos yemenitas se pregunta “Estoy confundido… ¿Somos el botín de una guerra entre Irán y Arabia Saudita, un laboratorio para que EE.UU. ensaye sus técnicas anti terroristas, un campo de reclutamientos para ISIS y Al-Qaeda, un campo de batalla para el conflicto entre Sunna y Shia?” Y el otro le contesta ““.

(Voy a ver si en Semana Santa encuentro el tiempo para escribirles algo sobre Sunna y Shia. No es el único factor, por supuesto, pero es importante. Existía siglos antes que los otros. Y seguramente existirá siglos después).


Polarizando – 1ra. parte

febrero 3, 2015

Jorge-Capitanich-Clarin

Este ha sido un enero de tensión, aún para los estándares argentinos (después de un diciembre que no llenó las expectativas que había en ese plano, justamente). Lo que lo hizo así fue la denuncia y luego la muerte del fiscal Alberto Nisman. Lógico e inevitable, por supuesto. Un fiscal, y no un fiscal cualquiera, sino uno que durante diez años tuvo un rol protagónico, en Argentina y en el exterior, en una causa con un profundo impacto emotivo y repercusiones internacionales, ese fiscal, digo, denuncia públicamente a la Presidente de su país, a funcionarios de su gobierno y a otras personas, de encubrimiento de un acto de terrorismo, y a los pocos días aparece con un tiro en la cabeza… Lo extraño, lo increíble habría sido que no tuviera repercusiones.

Ahora que febrero promete seguir agitando nuestras emociones con el asunto, creo que vale la pena dar un paso atrás y preguntarnos en qué estrategia, o estrategias, puede estar inserto el “caso Nisman”. Atención: hago dos observaciones previas: La respuesta que voy a tratar de dar es sólo un paso tentativo en lo que apunta como un debate muy largo. Y, antes que una maniobra en una estrategia, ese caso Nisman es un hecho: jurídico, político, criminal… La única forma que se reduzca a esto último es que aparezcan pruebas convincentes sobre la muerte del fiscal.

Acerca de la denuncia de Nisman se ha escrito mucho (también en este blog). Tal vez lo más completo es esto de Santiago O´Donnell, que recomiendo leer con tiempo. Pero más allá de su endeblez jurídica, que señalé desde el primer momento, y que se confirma en que ningún juez acepta hasta ahora hacerse cargo, vale la pena examinar su naturaleza política. Porque la acusación que se hace en el escrito que presentó ese fiscal es que se pretendía encubrir a los responsables iraníes de un atentado con el móvil de intercambiar petróleo por granos. Desde este enfoque, lo significativo no es que el intercambio no se hizo, que los pasos del encubrimiento que se describen ahí no se dieron, ni que las escuchas aparecidas hayan sido de personajes de cuarta, sin trascendencia institucional. No.

Lo revelador es que el móvil que se aduce para cometer el delito no es un soborno con valijas de dinero, ni siquiera con antigüedades aqueménidas (yo me habría tentado, lo confieso). Es una política comercial plausible para cualquier gobierno, más allá de sus inclinaciones ideológicas. Es como si se lo acusara al Presidente Obama de iniciar conversaciones con Irán con el móvil de encontrar un contrapeso al yihadismo sunnita. Sería una acusación hecha por yihadistas sunnitas.

Dicen los abogados que el que redactó la denuncia no entendía derecho. Tampoco entendía de política internacional. Y se manejaba en un marco de referencia donde Irán cumple el rol del “comunismo internacional” en la propaganda de la Guerra Fría. Es decir, del “lado oscuro de la Fuerza”, con el que cualquier contacto, por cualquier motivo, corrompe. Además de las importantes diferencias de poder entre la Unión Soviética de los ´50 y el Irán actual, entre la capacidad de atracción ideológica en nuestra sociedad del marxismo leninismo y la del chiísmo duodecimano, hay una evidente desubicación geopolítica: EE.UU. ha bajado bruscamente el nivel de confrontación con Irán e iniciado conversaciones estrechas. Se ha afirmado en medios internacionales que sus Fuerzas Armadas colaboran discretamente en Irak.

Entonces, resulta evidente que, en cuanto documento político (no en el plano jurídico, ni necesariamente en la motivación subjetiva de quien la escribió) esa denuncia estaba dirigida a a un público para el cual todo lo que haga el gobierno K es, por definición, corrupto y malvado. También, es posible, para un público tan comprometido con la defensa de Israel y la solidaridad con sus actuales políticas, que cualquier acercamiento, por cualquier motivo, a un enemigo declarado sería visto con sospecha y hostilidad. Pero esto último debe tamizarse frente al dato concreto que el gobierno israelí se ha manejado muy cuidadosamente en sus declaraciones públicas sobre este asunto.

Hay un hecho posterior que cambia por completo esta evaluación: la muerte de Nisman. Más allá de los móviles de quien apretó el gatillo, tomada como un hecho con consecuencias políticas, transforma todo el análisis que expuse arriba en la especulación teórica de un analista lejano. El impacto emocional de esa muerte le da de por sí una credibilidad, y una repercusión, a la denuncia que no tenía.

Siento necesario aclarar cuidadosamente esta afirmación. Soy escéptico sobre las encuestas que pretenden “medir” ese impacto y, sobre todo, traducirlo en intención de voto (y los encuestadores más serios son notoriamente imprecisos en el tema). En mi opinión, que he adelantado en otros posteos, lo que puede advertirse en las redes sociales masivas – indicador confiable de los estados de ánimo – es que ha consolidado y hecho más ferviente el rechazo al gobierno K y a la Presidente entre quienes ya estaban enfrentados, o al menos muy críticos de sus políticas. Ahí, la polarización, si esa fue presumiblemente la intención de quienes fogonearon el tema en los medios, ha tenido éxito.

En sus partidarios, dudo mucho que, hasta ahora, haya conseguido otra cosa que abroquelarlos en defensa del gobierno. Pero… el 54 % de votos positivos que obtuvo CFK en 2011 estaba compuesto por mucho más que sus partidarios. Una parte considerable era de aquellos que se preguntaban “¿Y a quién otro voy a votar?“. Es entre ellos que la muerte de Nisman, y los acontecimientos posteriores, han impactado y continúan haciéndolo. Y, más importante tal vez en el largo plazo, en las valoraciones que la mayoría de los argentinos se haga de esta historia, con el correr del tiempo.

Ya dije que, también en mi falible opinión, la única cosa que podría cambiar drásticamente este cuadro eran informaciones concretas y  creíbles sobre esa muerte. O, quizás, sobre el atentado a la AMIA. Pero no me cabe duda que la estrategia comunicacional del gobierno frente a este tema ha tenido, y sigue teniendo, un rol importante. Sobre eso voy a escribir en la segunda parte de este posteo

(Continuará)


El fiscal Nisman y la historia oficial – 2°parte

enero 17, 2015

nismanEn la primera parte de este posteo enlacé y copié algunas referencias sobre el fiscal Alberto Nisman. Breves (estoy de vacaciones) pero suficientes para hacerme pensar que, si hoy fuera designado – con la edad que efectivamente tenía cuando Néstor Kirchner lo nombró en la fiscalía especial creada para investigar el atentado a la AMIA – sería denunciado por la oposición como uno de los “fiscales K” con los que la Procuradora Gils Carbó intenta “colonizar” el Poder Judicial.

Y, más allá de la inevitable hipocresía de una campaña electoral, sería una decisión correcta. Ningún gobierno puede desentenderse de las consecuencias diplomáticas – en su posicionamiento internacional – y de seguridad de un hecho criminal que las tiene. Vaya si las tiene.

La misión de un fiscal es, por cierto, tratar de llegar a la verdad (en este caso, no avanzó más allá de lo formal, pero eso es aparte). Pero un gobierno – que no es sólo el Poder Judicial – debe prever qué hará si no se encuentran pruebas definitivas. O, si aparecen, qué medidas va a tomar.

Era lamentablemente realista suponer que no se iban a encontrar. Como señalé aquí, nuestros servicios de inteligencia y seguridad no tienen experiencia en conflictos internacionales, porque han sido volcados a nuestras luchas internas. Y, algo que no se menciona a menudo, la investigación de ese atentado, como en el de la embajada de Israel dos años antes, participaron desde los primeros momentos funcionarios del gobierno israelí.

(Irregular, pero entendible. El gobierno de Menem, como también el de Kirchner, seamos francos, tenía la idea algo ingenua que una buena relación con Israel era un paso para una buena relación con los EE.UU. Y el origen árabe del presidente le obligaba – o él creía así – a extremar gestos hacia ese país. La relación de nuestros servicios de inteligencia con el Mossad, con antecedentes de décadas – desde que Montoneros estableció algunos vínculos con la Organización de Liberación de Palestina – se acentuó en los ´90).

Como sea, resulta evidente que el tipo de investigación que vemos en series como C.S.I. no era posible. La ausencia de protocolos (procedimientos establecidos) y demasiadas manos en el plato impedían un trabajo serio.

El punto clave es que un Estado, Argentina, como Israel o cualquier otro, no es una ONG grande, que pueda mantenerse en el plano de las declaraciones plenas de sentimientos nobles. Debe llegar – como ya dije en ese posteo – a conclusiones, asumirlas definitivas y estar dispuesto a afirmarlas con su autoridad: una “historia oficial”. No es cinismo señalar que es una base necesaria de toda política de Estado.

Argentina no tiene – afortunadamente tal vez, considerando nuestra historia – un aparato de seguridad que puede golpear en el extranjero a quienes atacaron a nuestros ciudadanos o nuestros intereses vitales y “ejecutarlos extrajudicialmente”, como lo han hecho Israel, EE.UU. y también Rusia, Irán, otras Potencias…

Pero no está exenta de la necesidad de señalar posibles culpables y pretender su castigo, so pena de dejar la impresión que los atentados terroristas en suelo argentino “son gratis”.

Por motivos que no son públicos, el gobierno de Néstor Kirchner y luego el de Cristina decidieron dar credibilidad a la culpa de Irán, que dictaminó en 2006 la fiscalía especial de Nisman y Martínez Burgos. Y no fue una postura vacía: Argentina hizo denuncias públicas en las Naciones Unidas y sus relaciones comerciales con Irán cayeron en picada, como analizó en ese momento Juan Gabriel Tokatlian:

A principios del siglo XXI, el comercio con Irán venía creciendo nuevamente con grandes márgenes de superávit para nuestro país. En 1999, el comercio bilateral fue algo superior a los 158 millones de dólares (las exportaciones argentinas fueron de US$ 155 millones). En 2000, las cifras respectivas fueron algo más de US$ 343 millones y US$ 341 millones. En 2001, alcanzaron respectivamente los US$ 419 millones y US$ 417 millones. Cabe destacar que ese año – el de nuestra gran crisis interna – las exportaciones a Irán equivalieron a la mitad de todo lo que se vendió a Medio Oriente y representaban el 2% de nuestro intercambio mundial. Ese mismo año nuestras exportaciones a ciertos países clave fueron inferiores a las realizadas hacia Irán: a Canadá se vendió por valor de US$ 225 millones, a Venezuela US$ 235 millones, a Francia US$ 257 millones y al Reino Unido US$ 291 millones.

En 2002 sólo hubo exportaciones a Irán: el monto fue de US$ 339 millones. En 2003 -año de llegada de Kirchner al gobierno-, se produjo una caída notable: se exportó por un total de US$ 47 millones. En 2004, las exportaciones cayeron a sólo un millón de dólares. En 2005 no hubo ninguna exportación de la Argentina a Irán.”

O los argumentos de Nisman y Martínez Burgos resultaron muy convincentes para el gobierno, o – más realista – fueron la justificación jurídica de sospechas o decisiones políticas que ya tenía. Lo cierto es que, por todos estos años, Alberto Nisman fue un vocero eficaz, desde el Poder Judicial, de esta actitud.

Resulta también evidente que, cuando el gobierno decide matizar esta actitud, o – más exactamente, someterla a examen – Nisman y los sectores de la “comunidad de inteligencia” argentina que la habían sostenido, se aferraron a su posicionamiento personal y los vínculos con los intereses extranjeros a los que les interesaba mucho más atacar a Irán que investigar un atentado de hace veinte años. No es la primera vez, por cierto, que pasa esto en el Poder Judicial y en el mundo de los servicios.

Estoy convencido que el gobierno argentino se sintió impelido a avanzar en la investigación de ese atentado, paralizada por veinte años. Resulta absurdo pensar que las relaciones comerciales con Irán, importantes para nosotros y para ellos, dependían de la situación judicial de funcionarios y ex funcionarios iraníes en un país lejano, sin ninguna consecuencia práctica para ellos durante dos décadas.

Tengamos presente que en octubre de 2013 Argentina hizo un pedido formal para que la causa AMIA sea integrada en el nuevo diálogo que retomaban Estados Unidos e Irán, luego de décadas de ruptura diplomática entre ambas naciones. Por supuesto, ninguno de esos dos países se dio por enterado.

Esto no quiere decir que el memorándum argentino-iraní para avanzar en la investigación haya sido una buena idea, aunque seguramente es lo máximo que los iraníes estarían dispuestos a aceptar (Hasta ahora, no lo han aceptado formalmente). Siempre pensé que era un gesto político, sin más realidad que una tendencia argentina a sobreactuar sus posturas.

Lo que me parece el significado evidente, para este gobierno y los futuros, de esta tragedia argentina es la necesidad que en el Poder Judicial y en los servicios de inteligencia, tanto como en la Cancillería, existan equipos y estructuras que, con profesionalismo, puedan encarar problemas con repercusión internacional. Un país mediano, grande en extensión y en recursos, como Argentina, no puede depender en el siglo XXI del mayor o menor talento de sus gobernantes. Y de los operadores circunstanciales que encuentran en el momento.


El fiscal Nisman y la historia oficial – 1°parte

enero 16, 2015

nisman

Frente a las acusaciones de “encubrimiento” trascendidas al periodismo del fiscal Alberto Nisman, el gobierno argentino se limitó a responder, hasta ahora, con un severo comunicado de la Cancillería, que la Presidente enlazó en su cuenta de Twitter. (Por supuesto, hubo también encendidas declaraciones de todos los precandidatos presidenciales que esperan el apoyo o la benévola neutralidad de CFK, pero eso se descuenta en medio de una campaña electoral).

Me parece una actitud correcta y conveniente. No podía ignorarse este hecho, por supuesto, pero cualquier respuesta altisonante que aumentase el ruido periodístico y diera pie a más titulares, aquí y en el exterior, sólo perjudicaría al gobierno… y a nuestro país.

En esto dice la verdad el periodista Carlos Pagni, si se le hace una precisión necesaria: “Ningún jefe de Estado en ejercicio fue acusado – por un fiscal de su propio país – de ser cómplice de un atentado terrorista“.

De todos modos, la acusación ya fue hecha, y, aunque sea poco seria y contradictoria con hechos registrados

(el comentario de Dennet en el posteo anterior apunta:

  1. Las circulares de Internet pidiendo la detención de funcionarios iraníes no se cayeron. Timerman, luego del anuncio del memorándum, le escribio a Interpol comunicándole que no cambiaba la situación con respecto a las órdenes de captura y que solo el juez de la causa, Canicoba Corral, podía pedir su levantamiento.
  2. No se le compro petróleo a Irán. Mas aún,el pais en todos estos años casi no compró petroleo crudo sino gas y fuel oil y nunca estuvo en situación de tener que firmar un acuerdo como el mencionado para asegurarse la provisión.
  3. Al día de hoy no hay noticias, ni siquiera insinuaciones de ninguna “pista falsa” orientada a exculpar a Irán).

el periodismo internacional ya la reproduce. Queda como un arma para ser utilizada por cualquier país o grupo hostil a Irán o a Argentina, sin que le dé a Irán ningún motivo para apoyar a Argentina, más bien al contrario.

Entonces, surgen dos preguntas: ¿Quién es este Sr. Alberto Nisman? y ¿cómo llegó a estar en condiciones de producir un daño de graves consecuencias para el país?

El periodista Raúl Kollman, citado en ese posteo, hizo ayer en Página 12 una detallada descripción del alineamiento que tendría Nisman con los intereses de los EE.UU., según Wikileaks. En concreto, se mostró dispuesto a seguir las sugerencias de la embajada estadounidense de desestimar la llamada “pista siria”, y seguir la “pista iraní” (Recordemos que en esos años EE.UU. e Israel mantenían una “paz fría” con el presidente de Siria, el Assad, y una relación profundamente hostil con Irán). Pero eso podría suponerse, por los opositores, que es el “carpetazo” de un medio oficialista.

Entonces, prefiero transcribir esta nota, también de ayer, de La Nación, que mantiene, por supuesto, un claro sesgo opositor al gobierno:

A los 51 años, el fiscal de la investigación por el atentado contra la AMIA, Natalio Alberto Nisman, puede arrogarse el título de sobreviviente. Sobrevivió ya a la caída de los anteriores fiscales de la pesquisa -con quienes colaboró-, a múltiples y sordas batallas de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) y a etapas de amores y odios con el kirchnerismo.

Durante muchos años, además, Nisman protagonizó lo que en Estados Unidos llaman una “power couple”. Estuvo casado con la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, con quien tuvo dos hijas. Con muchos kilos menos -y algún retoque facial-, Nisman pasa ahora sus ratos libres como un vecino más de Puerto Madero.

Los espías hurgan, claro está, sobre él. Y no sólo los de cabotaje. Varios servicios extranjeros -entre ellos los de Estados Unidos, Irán y e Israel- lo mantienen bajo la lupa desde hace años. Quieren saber con quién lidian.

De hecho, la embajada estadounidense alertó a Washington sobre el eventual juego político al que se había sumado Nisman en mayo de 2008. Ocurrió cuando, en pleno conflicto entre el campo y la Casa Rosada, pidió la detención del ex presidente Carlos Menem y del ex juez Juan José Galeano. Según un cable de la diplomacia estadounidense que reveló WikiLeaks, el fiscal buscó “congraciarse con la presidenta Cristina Kirchner mediante la persecución de sus enemigos políticos”.

Eran tiempos de buena convivencia con el matrimonio presidencial, en particular con el ex mandatario Néstor Kirchner, período durante el cual, mientras él coleccionaba amenazas de muerte por su labor, su mujer fue designada al frente del Juzgado Federal en San Isidro.

Fogueado en los tribunales de Morón, Nisman mantenía una buena relación con el entonces presidente, al mismo tiempo que nutría su vínculo con el hasta hace poco hombre fuerte de la SIDE, Antonio “Jaime” Stiusso.

El punto más álgido de sintonía con el kirchnerismo llegó, sin embargo, ya con Cristina Kirchner en el sillón de Rivadavia, cuando se barajó su nombre como sucesor de Esteban Righi al frente de la Procuración, aunque el oficialismo terminó por nominar a Daniel Reposo, para luego inclinarse por Alejandra Gils Carbó.

Tras casi llegar a la cúspide, para Nisman comenzó el distanciamiento, a medida que comenzó a trascender el polémico memorándum con Irán. A tal punto que mientras el Gobierno defendía su política hacia Teherán, presentó un dictamen en mayo de 2013 en el que acusó a Irán de infiltrarse en países de América latina para fomentar actos terroristas. Un año y medio después, apuntó directo a la Presidenta. Habrá que ver si esta vez también logra sobrevivir“.

(Continuará)


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