De Coscia y Sarlo: tampoco la pavada

julio 30, 2009

Un viejo amigo (con el que no recuerdo haberme encontrado alguna vez, pero eso es lo de menos) Martín García había propuesto ir este martes 28 a las 18:30hs a la Secretaria de Cultura de la Nación en Avenida Alvear 1690 para saludar al Compañero Jorge Coscia en la presentación de su gabinete. Les daremos un abrazo – como corresponde – y nos tomaremos un vinito, ahí nomás. Y en una de esas cantamos la Marcha“.

Bueno, no podía ir – a esa hora estaba en Villa Crespo – aunque me atraía la idea de cumplir viejos ritos a metros del Palacio Duhau y la Nunciatura. Lo que me dejó pensando fue un párrafo del mail Me parece muy importante porque desde el 2003 es el primer Secretario peronista que nombran en Cultura. Sobre todo, si pensamos que los peronistas en el mundo de la Cultura oficial siempre han sido los malditos ninguneados“. No digo que estaba en desacuerdo. Simplemente, me dejó pensando.

Luego recibí un mail de Leopoldo Markus donde cuestionaba a Coscia por su defección de la Izquierda Nacional, pero esa es una interna que respeto pero en la que no me meto. Y hoy un compañero peronista – de la línea sabia y prudente – me acercó esta nota de Beatriz Sarlo en LaNación de hoy, acompañada de unas líneas “es jodido cuando hay que soportar causas justas mal defendidas – por ineptitud intelectual – y se brinda la posibilidad de lucimiento a la gorilada“.

Todavía no tenía ganas de comentar el asunto en voz alta; no me parecía justo contraponer el discurso de un funcionario político – aunque sea Secretario de Cultura – con el texto de una ensayista sentada en su escritorio (que además es una de las mejores plumas locales, en lo suyo). Pero Octavio Getino, hombre de la Cultura si los hay, salió – mezclado con otros temas que  lo indignan justificadamente – a describir a la Sarlo como “una abrillantada, más que brillante, pluma… liberal y filomitrista que se ocupó de elucubrar diatribas del más rancio gorilaje“.

Y ahora me siento motivado a decir un par de cosas. Primero: Compañeros, sugiero que reservemos para el término “gorila” su sentido original: aquellos que odian al peronismo y al pueblo peronista. Es evidente que a Beatriz Sarlo no le gustan algunas costumbres peronistas. Y que las juzga con distinta vara, precisamente por ser peronistas (Estoy seguro que – si en la asunción de un secretario de Cultura radical – ha habido muchos – se gritara, por ejemplo, “Alfonsín, Alfonsín!“, ella no sentiría que había algo que remarcar).

Pero saben qué? Uno vuelve a encontrarse a menudo con el odio; hacia el gobierno K, seguro, y también hacia el peronismo. Pueden escucharlo en la calle, a veces, o leerlo en los foros online de muchas publicaciones. Hasta se nota, apenas velado, en declaraciones de algunos dirigentes, como las de Jorge Chemes, hace poco. No lo confundamos con quienes son opositores, o, simplemente, no son peronistas. Ni nos victimizemos. No nos conviene a nosotros, ni al país.

Y aquí viene otro aspecto del asunto, más interesante. Beatriz Sarlo dice también algunas cosas sobre los que vale la pena reflexionar. Algo parecido a lo que marqué en la invitación de Martín, que mencioné al comienzo.

Dice: “El discurso de Coscia trajo, una vez más, el conocido tema del peronismo irredento: “Formo parte de una tradición política que ha sido la gran excluida de la Argentina“. Es cierto que el general Perón fue desalojado en 1955 por un golpe militar y que debemos 18 años de inestabilidad a la injustificable proscripción del peronismo, que sólo terminó con la victoria electoral de Cámpora en 1973. El golpe de Estado de 1976 desalojó a Isabel Perón, pero sería equivocado pensar que se hizo sólo en contra de ella y que reprimió, asesinó o persiguió nada más que a peronistas. Después de 1983, el peronismo gobernó en varias provincias hasta llegar con Menem a la presidencia, para durar allí diez años. Dos años después, con la caída de De la Rúa, el peronismo volvió con Duhalde para seguir hasta hoy bajo los Kirchner. La experiencia de la proscripción es imborrable, sin duda, pero dado que el peronismo gobernó 18 de los últimos 20 años sus militantes bien podrían reconocer que últimamente no les fue tan mal

Como dije, una buena pluma (se escucha el eco de Alfonsín´ “A vos no te va tan mal, gordito“). Y para  discutir en serio lo que afirma, empecemos por reconocer que es una verdad. Los peronistas que hemos tenido cargos políticos en el Estado – me incluyo – durante algunos de estos 20 años, no podemos ni debemos escudarnos en la militancia de los tiempos de proscripción – aunque hayamos participado en algo en ella – ni en el sufrimiento del pueblo que sigue votando al peronismo, sufrimiento que los gobiernos de los que formamos parte no han aliviado demasiado. Porque además de Antonio Cafiero, quedan muy pocos que hayan estado en los primeros gobiernos de Perón.

Pero también hay verdad en lo que dijo Coscia, y que señala con más franqueza – no es secretario de Estado – Martín García: “desde el 2003 es el primer Secretario peronista que nombran en Cultura” “los peronistas en el mundo de la Cultura oficial siempre han sido ninguneados”.

Muy cierto, compañeros. Eso sí, tengamos claro que es un problema nuestro. Si es el primero que nombran ahí, es porque ni el gobierno ni los sectores con poder en el peronismo, las provincias, los sindicatos, consideraron que valía la pena de una negociación política ocuparlo con “tropa propia”.

Si, más importante, el peronismo, o lo que se llamaba antes el “campo nacional” no construyó las estructuras de prestigio y promoción que la intelectualidad liberal o – en otros ámbitos – la marxista logró tener… es porque nosotros no las hicimos. Tengamos claro: no es un problema del talento, ni, por supuesto, del genio individual. Cuando existe, un Leopoldo Marechal o un Daniel Santoro – para mencionar extremos en el tiempo – se abren paso por afuera de academias y escuelas, a pesar de las prohibiciones o del ninguneo.

El problema es – como suele suceder con los argentinos – en la construcción colectiva, incluyendo esa parte menos intelectual pero decisiva que es la actividad empresaria. Hace pocos días, casualmente, Manolo Barge preguntaba:

¿El palo propio puede producir equivalentes a Tumberos, Ocupas, o Sol Negro en Canal 7? ¿Podemos contraatacar, como Telefe, con productos tan corrosivos como Los exitosos Pells?

¿Tenemos gente del palo con capacidad para crear, producir y realizar contenidos como Gasoleros, Verdad consecuencia, Vulnerables, Campeones, Mujeres asesinas, Locas de Amor, o Poliladron?

Sólo agrego que “los nacionales” necesitamos no para competir, para aportar nuestro pensamiento,  a nuestros Natalio Botana, Roberto Noble, Jacobo Timerman, Julio Ramos… Con Rudy Ulloa, aún con el esfuerzo – que aprecio más – de Víctor Santamaría, no alcanza.


La corporación rural: esa pequeña diferencia

julio 29, 2009

Subí el post anterior hace algunas horas, sobre la asamblea que hizo la Mesa de Enlace en la Sociedad Rural – me había llamado la atención la misma cosa que preocupó a los Sres. Ricardo Roa y Joaquín Morales Solá – y una colección de los pesos pesados de la blogosfera politizada le cayó encima.  Evidentemente, la Guerra de la Soja sigue siendo un tema.

Ahora, hay un punto que quiero remarcar, porque al ser tan evidente, los más sesudos análisis políticos y económicos pueden pasar por alto su impacto. La “corporación agraria” – si bien, por supuesto, es patronal, y es probablemente el sector más dinámico y tecnológicamente innovador de los actores dominantes de la economía argentina (el INVAP, lamentablemente, todavía no está entre ellos) – es también fundamentalmente diferente de los otros núcleos del poder económico en Argentina (y en USA y en Europa Occidental también, pero eso es otra historia).

La diferencia es muy simple: no está tan concentrado como los otros. Hago una pausa para atajar los estudios de Eduardo Basualdo et alii sobre la concentración de la tierra en la pampa húmeda, estadísticas sobre pools de siembra y denuncias sobre las más importantes de todos, las grandes exportadoras. Todo eso es válido, pero también irrelevante. Los otros actores económicos tienen una estructura de poder mucho más claramente piramidal (para no hablar del Estado Nacional, que ya no es lo que supo ser entre los ´40 y los ´70, pero sigue siendo un actor importante).

Un ejemplo: para determinar las posiciones que va a tomar la Unión Industrial Argentina, Don Paolo Rocca debe acordar con no más de diez interlocutores en su nivel (sospecho que estoy atribuyéndole una excesiva democracia; el número real debe ser media docena). Los niveles de decisión en los otros sectores de la economía – anche los grandes medios de comunicación – son igualmente restringidos. Y – en una gran mayoría de los casos, especialmente en el sector financiero – están fuera de la Argentina.

Las pequeñas y medianas empresas existen, claro. Y son las principales fuentes de trabajo. Pero en el mundo empresario existe el voto calificado. Sin contar que en el área industrial, las pymes que no son satélites de alguna gran empresa, frecuentemente son suplicantes del poder político.

Esto no es así en la pampa gringa. Especialmente, no es así a partir de la prosperidad que provocó la pesificación de sus deudas y el aumento de las commodities a partir de 2002. Es justo reconocer, es cierto, que las raíces habían sido sembradas (ajustada la metáfora) por los grupos CREA y el INTA durante décadas.

No estoy diciendo que Los Grobo no pesen. Que Aceitera General Deheza, que supo ser kirchnerista en sus tiempos, no tenga nada que decir. Y, naturalmente, la larga sombra de Monsanto se extiende sobre el campo, y su voz se hace escuchar desde Clarín Rural. Pero esos señores no hacen los piquetes, ni se movilizan. Son decenas de miles de chacareros (activos o rentistas) y sus familias – sus hijos, que estudian agronomía – y los que les venden insumos, maquinaria agrícola… Un millón de argentinos, tal vez? , ferozmente tacaños, que están convencidos que unos tres mil millones de dólares están mucho mejor en sus bolsillos que si Néstor Kirchner y Julio De Vido los utilizan para el bienestar general.

Está claro que esto que digo con ironía – no injustificada, amigos K – apunta al tema central de la financiación del Estado. Sólo remarco que – a esta altura – va a ser difícil convencerlos a esos gringos de la pampa húmeda, y a los que los están copiando en las tierras que eran marginales.

Ignorar esto fue el gravísimo error estratégico que cometió Kirchner cuando decidió pulsear con el “campo”. Era muy diferente que hacerlo con Alfredo Coto, o cualquier empresario más o menos poderoso. Era un sector social al que se enfrentaba (y además en ese momento la oposición estaba buscando desesperadamente alguno para apoyarse en él). Bueno, eso es historia.

Pero debemos tenerlo presente – todos los que nos interesamos en la política – para entender la dinámica del enfrentamiento que vivimos. Es en ese sentido que los objetivos y los métodos de la Mesa de Enlace son – tienen que ser – básicamente distintos de los otros sectores del poder económico. Ellos tienen bases. Pregúntenle a Moyano lo que eso significa. Aún Diego Ibáñez tenía que tomarlas muy en cuenta.


la asamblea del vandorismo agrario

julio 29, 2009

Desde marzo del año pasado se han escrito miles de páginas sobre el enfrentamiento entre las patronales rurales agrupadas en la Mesa de Enlace y el gobierno nacional (Planeo reunir las entradas que yo escribí en una nota para Reco, “La guerra de la soja”, pero como de costumbre me falta tiempo). Eso sí, creo que fue Manolo Barge – no es raro – el primero que, viendo las características que tomaba el accionar político de los ruralistas, detectó las analogías con los métodos más tradicionales del sindicalismo peronista, y dedicó muchos posts a describirlo. El fue quien lo bautizó como “vandorismo agrario”, y lo trató con la comprensión implícita que los que tenemos experiencia en el peronismo reservamos para las luchas francas, despiadadas pero racionales por los beneficios sectoriales y por el poder político necesario para asegurarlos.

Pero este lunes la Mesa de Enlace hizo su asamblea en la Rural, y – me parece – empezó a sufrir los costos que “los muchachos” – la dirigencia sindical – conocen muy bien pero que “el campo” no está acostumbrado a pagar. Mi intención no es extenderme en el análisis político de la etapa que ahora se abre – tampoco tengo el tiempo que necesitaría. Ezequiel – como de costumbre – hace una descripción breve y precisa aquí. La única observación que se me ocurre agregarle es que lo enfoca como un enfrentamiento político – lo es – pero no abarca el aspecto gremial. Gremial empresario, por supuesto, que hace a sus características más distintivas, y que marca lo fundamental: no puede terminar en una victoria y una derrota, sino en un acuerdo y una articulación: Ambas realidades, gobierno y empresariado rural van a seguir coexistiendo en Argentina.

Por ahora, lo que quiero es apuntar al “costo” a que me refería más arriba: la reacción de la sociedad argentina – en especial, los indefinidos pero muy numerosos “sectores medios” – frente a esta nueva muestra de vandorismo agrario explícito. Por supuesto, no me refiere al ala progresista pro K: para ellos, fue solamente otra demostración de la maldad de ese vampiro inmortal, la Oligarquía, que desabastece a las ciudades, derrama la leche y hace piquetes de abundancia. Las declaraciones de Llambías, elogiando a Martínez de Hoz (el antepasado) fueron, como dice Artemio López, una mojada de oreja más.

Pero es significativo que Crítica, a la que le gustaría expresar a los progresistas anti K, eligió la misma foto de tapa de su archirrival Página 12, los cuatro de la Mesa de Enlace en el palco, cantando el himno. Éste los llama “Patrones de Estancia“, y aquella elige el título, tampoco halagador, “Ruralidad al Palo“. Una señal más sutil: LaNación, vocero de siempre de los intereses más tradicionales del agro – de donde tomé el link que lleva a esa asamblea – no le da mucho espacio ni relevancia, prefiriendo poner énfasis en la discusión con el gobierno. Pero lo más claro, para mí, es la reacción de Clarín. Vocero, a través del suplemento que dirige Héctor Huergo, del proyecto del agro tecnificado y volcado al mercado mundial. Pero que si de algo sabe, porque es su público, es sobre las reacciones de la gran clase media argentina.

Allí, su editor general adjunto, Ricardo Roa, baja línea: “Kirchner (la fuente de todo mal, como el neoliberalismo para los progres) lo hizo. Aún insiste en confundir a los chacareros genuinos con la oligarquía. Y los llama hijos de Martínez de Hoz. Parecido pero al revés de lo que hizo ayer Llambías cuando reivindicó a los Martínez de Hoz como padres fundadores de la producción agropecuaria. Tal para cual

No es difícil de entender la lógica de la política en un ámbito gremial. El que quiere conducir, conduce a los que tienen los mismos intereses, los mismos prejuicios y el mismo adversario. Sean metalúrgicos, camioneros o sojeros, el jefe es el lobo más fuerte y más astuto que puede ponerse al frente de la manada. Pero… está ese costo. Esos liderazgos, esos estilos, producen rechazo en el espacio más general de la política. En la era de la televisión, son fatales. Como hay larga experiencia en el peronismo, los liderazgos gremiales, por más fuertes y auténticos que sean, no garantizan ni siquiera el voto de sus afiliados, en las elecciones generales. Todos sabemos que el 28 de junio fue la última muestra de ésto.

Me parece inevitable, entonces, que los caminos de la oposición política al gobierno empiecen, lentamente, a distanciarse de la Mesa de Enlace. Felipe Solá, nunca lento, dió la primera señal. Porque si bien el “campo” y los sectores e intereses que se identifican con él proporcionaron el año pasado, por primera vez desde el 2003, una base social a los enemigos del kirchnerato, sus objetivos son distintos. Como siempre lo son los gremiales de los políticos. Vinculados, pero distintos. Los ruralistas quieren obtener determinadas concesiones del gobierno. De máxima, obligarlo a someterse a sus intereses (que, como todo sector, tienden a identificar con los del conjunto). Los opositores tienen objetivos si se quiere más simples: Ser ellos el gobierno. En la medida que el ruralismo irrite o asuste a los sectores medios urbanos – hasta ahora no lo había hecho – no les servirá para juntar votos.


Intelectuales, Artistas y gente de la Cultura, en honduras

julio 28, 2009

El 30 de junio subí un post a este blog donde decía que la pequeña Honduras, “con sus siete millones y medio de habitantes, alcanzaba para ser un caso testigo fundamental. ¿Testigo de qué? De cuáles son los límites que nos conviene trazar – en América y en el siglo XXI – a los enfrentamientos políticos”.

No creía – y no creo – que el problema pase por un juicio sobre Zelaya y sus proyectos políticos. “Eso lo deben decidir los hondureños. Pero sin intervención de fuerzas militares”. El acuerdo básico en que descansa la politica en los países más o menos serios es que los militares están para hacer la guerra y – en algunos casos, como en China y en Cuba – dirigir empresas estratégicas. Pero no para interpretar ni reformar constituciones, que, como dijo un pensador argentino, “no es asunto del arma de caballería“.  Y las patrias de América Latina tienen que esforzarse para comportarse como países serios, aunque tengan algunos presidentes pintorescos (Después de todo, Italia, Francia y en ocasiones U.S.A. no pueden hablar mucho sobre el asunto).

Es lamentable que – como otras veces – la ideología nos nuble la inteligencia. Por un lado, mis amigos a la derecha – incluso alguno también muy culto, como Rodolfo Iribarne – envían consignas de apoyo a los heroicos hondureños, que resisten al cruel y avasallador imperialismo chavista, abandonados por el (textual) “kerenskismo obamista”. Del otro lado… Este texto anda circulando para ser firmado:

Los abajo firmantes, Intelectuales, Artistas y gente de la Cultura Argentina, nos manifestamos terminantemente en contra del Golpe de Estado perpetrado contra el legítimo Gobierno Democrático de la República de Honduras y exigimos el retorno inmediato del presidente Manuel Zelaya a su país. Manifestamos también no reconocer en absoluto ni al gobierno de facto ni a las personas o instituciones que le secundan. Manifestamos no tener intención de compartir proyectos ni diálogos culturales con ese país hasta tanto se resuelva la crisis institucional. Proponemos el aislamiento de Honduras hasta que esta insanía se retire.. Manifestamos que este atentado al orden civil nos compete en tanto amenaza regional. Manifestamos repudiar cualquier forma en la que se falte al derecho de representació n de los pueblos. Reclamamos el retorno INMEDIATO al respeto de las Garantías Cívicas y los Derechos Humanos. Reclamamos libertad de expresión para la gente que hoy está siendo perseguida en territorio hondureño. Repudiamos la represión que hemos visto se ha llevado adelante en el hermano país de Honduras . Represión que sabemos que los medios de comunicación locales están negando, mientras transmiten cosas que no se refieren a la realidad que hoy se vive en las calles. El aislamiento en que los golpistas han puesto a Honduras no será de sólo 6 meses como miente el usurpador.. Nadie de la Comunidad Internacional apoya esta barbarie que retrasa y retrotrae al contienente al siglo pasado. Por la modernización y el avance global de la región, por el derecho de los pueblos a manifestarse en las urnas, es que los artistas e intelectuales invitamos a que se sumen de todos los rincones de la tierra a condenar este atropello demencial. Reclamamos PAZ y respeto a las instituciones.  culturacontraelgolpe@yahoo.com.ar

El culto Jorge Schussheim respondió así en su blog: Cuando me llega un mail de la cultura siento vergüenza ajena

Me llegó este mail invitándome a firmar. Un legítimo reclamo en todos sus párrafos, excepto en el tercero.
Cuando en nuestra vida hemos compartido proyectos o diálogos culturales con Honduras?
Quién de los firmantes (famosos cuyos nombres omito por pudor) ha tenido alguna vez en su vida una relación cultural con un país del que, hasta el golpe, estoy seguro que desconocían hasta sus fronteras?
Qué argentino podría citar a un escritor, artista o pensador hondureño sin recurrir a la wikipedia?
Porqué los intelectuales argentinos no manifestaron frente a la embajada hondureña (y ya que estamos, porqué Luisito D’Elia et al tampoco lo hicieron?) en vez de declarar una medida tan inútil como inexistente?
Este llamamiento es un papelón más de la intelligentsia local que ni siquiera menciona y adhiere a la actitud fuerte y militante de Cristina Fernández frente al hecho golpista
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No sorprendentemente, un comentarista lo cuestionó así:  Me parece que se señala la luna y te quedaste mirando el dedo. Es irrelevante el nombre del país. Lo que se condena es el hecho, no importa si ocurrió en Honduras o en Tangamandapio. Ya sabemos cómo son las cosas. Si ahí tiene éxito, en dos semanas está la Chechu Pando con los tanques acá, con Biolcatti y el Dr. Habano redactando el Comunicado Nº 1. Otra vez, el árbol y el bosque.
 
Me sentí impulsado a comentar a mi vez: Estimado Sr. Schussheim: No se me ocurre algo que agregar a lo que Ud. dice; en especial, tomando en cuenta que el lenguaje indignado y vacío a la vez de la “declaración”, que Ud. resalta, ya es un estudio en pomposidad hueca.
No cabría entonces que yo comentara, pues no me caben dudas que Ud. condena el golpe en Honduras. El texto de su post lo hace claro.
Escribo porque aparentemente el comentarista anterior – a quien no conozco – parece sentir que hace falta “solidarizarse” con cualquier estupidez que se diga desde “el lado correcto”, porque si no pasarían cosas espantosas.
Tengo ganas de reproducir este intercambio en mi blog, si Ud. no lo considera inapropiado, porque me parece muy revelador del problema con nuestra “centro izquierda” (sin alusiones personales)

Y eso es lo que estoy haciendo.


llamando a todos los economistas no nac&pop

julio 27, 2009

Linda M. Beale, Directora de Estudios de Posgrado en Wayne State University Law School (U.S.A.), y administradora del blog, AtaxingMatter – que encontré por pura casualidad, aclaro – subió el jueves 23 este breve post. Me impresionó lo bastante como para tomarme el trabajo de traducirlo y copiarlo acá. Entiéndanme, no es la Teoría General, La Riqueza de las Naciones ni tampoco El Capital. Pero es la respuesta corta más concreta que he leído a los defensores del pensamiento todavía dominante en la teoría económica y en las decisiones del G7. Me parece un enfoque muy útil, para nosotros.

Eso sí, también me gustaría leer contestaciones a lo que aquí dice. No de los que ya están convencidos, como Sirinivasa o Andrés el Viejo, que el paradigma de libre mercado es simplemente un engaño, sino de aquellos que puedan defenderlo. Después de todo, también alguna experiencia tenemos los argentinos con los problemas de los controles.

¿Qué ha pasado con la economía?

El número del 18 de julio de The Economist se centra en la crisis económica y la teoría económica que no la previno o, en general, tampoco la previó. La tapa lo dice: un libro llamado “La teoría económica moderna” se está derritiendo, con las palabras “Dónde se equivocó y cómo está cambiando” debajo. Eso suena como que la revista se propone investigar las causas en la crisis de la teoría económica moderna. Pero ¿lo hace? Sólo en una especie de enfoque a medio camino. Hay un aparte en “qué salió mal con la economía” (página 11). Allí afirma que la economía como una disciplina “merece una sólida defensa“, “al igual que el paradigma de libre mercado

Hay, para ser muy claro, muy poca justificación para esas declaraciones. Ambas, en mi opinión, no se sostienen, en tanto que el paradigma de libre mercado no funciona, sin instituciones – principalmente estatales – que impongan restricciones a la libertad de los mercados. Como organismos que protejan a los consumidores, mecanismos antitrust que impidan que las  empresas lleguen a ser tan grandes que sus problemas puedan tener un efecto sistémico en el sistema. En caso contrario, tenemos estafas abiertas como el esquema Ponzi de Madoff y disimuladas, como el control del mercado ejercido por los grandes bancos que han establecido políticas “pro-renta/anti-usuario” en los últimos años, mientras participaban en la especulación y eran culpables de complicidad en la evasión fiscal. Conductas como la de Unión de Bancos Suizos, que son malas para el sistema y malas para los ciudadanos, pero buenas para banqueros codiciosos.

¿Qué es lo que admite The Economist? Reconoce que la disciplina está sujeta a tres críticas:

1) que ayudó a provocar la actual crisis económica

2) que no la vió venir

3) que no sabe cómo solucionarla.

Para mí, eso no deja mucho. Una teoría que causa daño, no puede evitarlo, y no puede curarlo, no es una gran teoría.


Amigos, romanos, compatriotas

julio 27, 2009

Me dejó muy satisfecho el debate que – a partir de lo que subí sobre Berlusconi – se ha desarrollado (¿comenzado?), a través de 15 largos comentarios, sobre la realidad italiana, con el decisivo aporte de Harry (de quien puedo dar testimonio que conoce muuuy a fondo el tema, en la teoría y en la práctica). Es un lujo para el blog.

Por mi parte, sólo les agrego dos observaciones:

1) Tienen razón los que dicen que la política italiana brinda elementos muy valiosos para entender la política argentina. Por las profundas similitudes entre nuestros dos pueblos. Y por los vínculos políticos y de negocios que nos unen: Techint, Caselli, Comunión y Liberación son solamente tres gotas en el ancho río que circula (en ambas direcciones). Y una parte no insignificante de la pelea electoral italiana se da en la comunidad en Argentina. Sergio, estoy esperando una nota sobre el tema.

2) Mi post sólo planteaba lo evidente: Hay una campaña contra Berlusconi que evidencia intereses muy poderosos detrás. Y mencionaba la nota de Larrabeiti que aporta indicios que hacen pensar que uno de ellos es esa antigua institución, la Mafia. Después… las hipótesis son hipótesis. Si comprendemos que “los italianos”, como “los argentinos”, son cosas muy diversas y hasta enfrentadas internamente ¿porqué tratar a “los norteamericanos (de USA)” como una unidad monolítica, con una única concepción estratégica? Ojo: estoy seguro que, al tener un Estado en serio, sus burocracias siguen políticas de estado, estables a lo largo del tiempo. El accionar de la CIA, por ejemplo, es mucho más coherente que el de los servicios secretos italianos, para no hablar de los argentinos. Pero si en la sociedad yanqui hay claramente dos actitudes sobre un problema tan vital como la situación en Medio Oriente, como así sobre un tema tan comparativamente menor como la situación en Honduras ¿por qué habríamos de pensar que hay sola estrategia “americana” sobre la Unión Europea, o la Iglesia Católica?

Sobre la Agencia Central de Inteligencia, un comentario que me hicieron ¡hace 34 años! tal vez pueda echar luz – con las salvedades y excepciones de toda afirmación general – sobre el rol de esa institución en la política americana. Fue en una visita, casual, a la Universidad de Yale en 1975, donde un “latino”, profesor titular, me reiteró algo que yo ya sabía: la “clase dirigente” norteamericana, es decir, los políticos y funcionarios más importantes, así como los principales ejecutivos de las megaempresas, en su aplastante mayoría se han graduado en alguna de las veinte universidades más prestigiosas, de las centenares, muy buenas, que hay en USA (Sólo después, por algún tiempo, el fenómeno de las “punto com” produjo una camada de empresarios poderosos que no venían de esas universidades).

Ahora bien, la mayoría de esas universidades de élite, las más antiguas – la Ivy League – están en la Costa Este, donde, me aseguró (y aún hoy – después de Reagan – sigue siendo cierto) la tradición liberal mantiene su hegemonía intelectual. “Liberal”, en términos yanquis, que podríamos traducir como un centro izquierda aristocrático. ¿Qué tiene que ver esto con los organismos de inteligencia? Mi amigo me explicó a donde iban los graduados de Yale, lo más cercano a una aristocracia que la república norteamericana ha conocido: “El primer nivel, las mejores calificaciones, van a los puestos más altos del gobierno y de las grandes corporaciones. El segundo, muy buenos cerebros, seguro, pero quizá sin ese extra que exige el ejercicio del poder, se queda aquí, enseñando. Lo que garantiza un buen cuerpo de profesores. Y el tercer nivel, bueno, esos los recluta la CIA“.


Evita

julio 27, 2009

He escrito muy poco sobre Eva Duarte de Perón en este blog, y en general. Tiene que ver con una especie de pudor, de sentir que se corre el riesgo de banalizar algunas cosas a fuerza de repetirlas muchas veces. Pasa en los actos escolares. Pero además, mi estilo no se adapta bien a hablar de Evita. Mi inclinación es por el análisis político, a veces con humor pero siempre cuidadoso, del material básico de la política: las ambiciones y los temores. Y, en general, veo en qué se diferencian y en qué se parecen las acciones de los hombres.

En ella hay algo – me parece – que trasciende lo habitual y lo racional. Leyendo lo que ayer se escribió, encontré en una nota de Alberto Amato que reproduce Pandra en su “Agenda de Reflexión“, una frase que me pareció muy real y muy impactante “Los seis años que abarca el breve paso de Eva Perón por la vida política argentina … generaron un amor irrenunciable y un odio irracional“.  Es cierto. Y no puede decir que entiende la política el que deja afuera el amor y el odio.


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