NO hay “crisis argentina de la década”. Problemas serios, sí

junio 30, 2014

Kometa

Una leyenda urbana, muy extendida entre los argentinos, dice que estamos destinados a sufrir una crisis por década. Algunos comunicadores  encuentran útil “fogonearla”, como parte de una campaña de oposición a las políticas económicas que se ejecutan en un momento dado, más allá de la verdad que puede haber en sus críticas. Como la gran mayoría del público no entiende de economía, el pronóstico de un derrumbe suena más creíble si se pone en el marco de un ciclo inevitable.

Por eso, no es de extrañar que ya en setiembre de 2013 Orlando Ferreres dijera en La Nación: Cada década, una crisis. Pero este año, a partir de la devaluación de diciembre pasado, las profecías de una catástrofe periódica se amontonaron. Desde el Wall Street Journal, que preguntaba, inquieto, Argentina: “¿Está destinada a caer en una crisis económica cada década?”, hasta, muy lejos en ideología, Alejandro Bercovich, que en la revista Crisis escribió de La crisis nuestra de cada década (Ese artículo, dicho sea de paso, tiene críticas inteligentes, aunque con el sesgo tremendista típico de nuestra izquierda).

Cuando tenga más tiempo, trataré de compartir con ustedes mi visión sobre este tema de las crisis de la estructura productiva argentina (separadas de las que son parte de crisis generales que se producen en la economía internacional). En mi opinión, ha habido de naturalezas distintas y no tienen nada de un proceso cíclico inevitable. Y ayuda muy poco explorarlas desde la sicología de los argentinos. Son el resultado previsible, por lo menos después, de políticas y circunstancias económicas.

Pero eso es para otra oportunidad. Ahora, el punto es decidir si el conflicto con los fondos buitres puede arrastrarnos a una Crisis como la que sufrimos hace doce años y medio, a fines de 2001, al final del gobierno de la Alianza (es más de una década, eso sí). Ya a primera vista, las diferencias son muy grandes. Pero hay tres factores que pueden contribuir a asociarlas en la mente popular: la palabra “default”, que despierta ecos inquietantes; el estilo épico de la comunicación K, que también tiene un sesgo tremendista; y, sobre todo, la oposición más enconada, que espera ansiosamente la Crisis que destruya políticamente a este gobierno. Como la del 2001 destruyó a la Alianza y desprestigió al menemismo, y la hiperinflación de 1989 destruyó al alfonsinismo.

Entonces, por ejemplo, La Nación nos trae ayer dos notas, a falta de una: El eterno retorno argentino. ¿Por qué hay una crisis por década?, y en otra nos advierte “El fantasma de la gran crisis de 2001-2002 se agita en el horizonte”. Por el otro lado, unos cuantos blogueros K y columnistas de Página 12 denuncian que el capitalismo financiero global está empeñado en castigar a Argentina, que ha osado desafiar sus reglas.

En cuanto a esto último, como no pertenezco al Council of Foreign Relations, ni siquiera me iniciaron en “Skull and Bones“, no puedo estar absolutamente seguro que no sea así. Pero, dado que nuestro gobierno ha arreglado con el Club de París, ha solucionado satisfactoriamente (para los que nos demandaban) litigios pendientes con el CIADI, ha indemnizado a Repsol, y ha anunciado su intención de pagar a todos los deudores, incluyendo a los fondos que compraron los bonos a precios de liquidación, no veo la osadía a castigar.

En lo que hace a las consecuencias del fallo del juez Griesa, no quiero minimizar los riesgos que nuestro propio gobierno ha enfatizado. No surgen del manejo del juicio en sí, ni de una falta de sensibilidad de las administraciones Kirchner hacia los pobres buitres hambrientos. Es el resultado inevitable de la cláusula RUFO del canje – que da a los acreedores que entraron a los canjes de 2005 y 2010 igual derecho a toda concesión que se haga a otro acreedor. Y los fondos buitres, por supuesto, no aceptarían jamás los términos del canje. Para eso, no iban a invertir en lobbies y abogados.

Como los lectores del blog saben, no soy un admirador incondicional de la gestión K. Pero en este tema, las acusaciones de negligencia son de oportunistas o de desinformados. Cualquier arreglo con los buitres, en cualquier momento, abría la posibilidad, por lo menos, de juicios que podrían aumentar astronómicamente la deuda argentina. Para ser exactos, cualquier arreglo anterior al 31 de diciembre de este año, en que vence la cláusula RUFO. Es obvio que es en el interés de Argentina demorar los arreglos formales hasta enero, al menos.

Por supuesto, estamos en una instancia de negociación que se parece más al póker que al ajedrez (siempre es así). Como ya señalé en el blog, tengo una visión optimista Los problemas de plata se arreglan con plata. Pero debemos aceptar la alternativa de un fracaso.

Sostengo que aún en ese caso, la situación resultante, aunque perjudicial para el Estado y las empresas argentinas, estaría muy lejos de la del año 2002. La salida de la Convertibilidad y la Gran Devaluación – fogoneada por el F.M.I., recordemos – redujeron a un tercio, de un golpe, la riqueza nominal de los argentinos. Y la interrupción del flujo de fondos externos, de los que dependía absolutamente nuestra economía, provocaron el “stop” de la actividad, la desocupación masiva, … Nada de eso es posible actualmente. No por una sabiduría maravillosa de los gobernantes, sino porque la realidad económica subyacente es totalmente distinta.

Observen que, aún en la moderada recesión que atravesamos, el empleo ha disminuido mucho menos que la actividad. Nuestros problemas, como he dicho muchas veces en el blog, se parecen más a los de los ´80 que a los de los ´90. Comparto entonces las recientes declaraciones de Don Aldo Ferrer: “Acá los problemas fundamentales no son los buitres, sino cómo bajamos la inflación, cómo aumentamos la producción y fortalecemos la competitividad, cómo resolvemos el subdesarrollo industrial que provoca el déficit de autopartes. Es decir, los problemas reales de Argentina están fronteras adentro, este episodio con los buitres no modifica el cuadro de situación”.


Boudou: nos habíamos amado tanto

junio 29, 2014

nos-habiamos-amado-tanto

De la situación del Vicepresidente Amado Boudou ya opiné cuando el juez Lijo dispuso su indagatoria, aquí. Sobre el tema de la corrupción y la política, un poco antes, aquí. Y en esos dos posteos, bastante recientes, resumía cosas que había dicho antes. Después de todo, los acusaciones a Boudou tienen al menos dos años. La corrupción… es un problema mucho más antiguo.

Ahora, su procesamiento se ha convertido en la noticia del día. Y tengo ganas de acercarles mis reflexiones – no sobre esos dos asuntos: ya lo hice – sino sobre la reacción de nuestra sociedad. El impulso me viene porque ayer sábado tuve una reunión de trabajo – antes de los partidos – con algunos colegas especializados en el monitoreo y la comunicación a través de las redes sociales. Y, en los inevitables comentarios, me hablaron de una sensación: que la “grieta” lanatista en nuestra gente se había profundizado aún más.

Que, ante la noticia de la decisión de Lijo, los opositores al gobierno en alguna forma se sentían triunfantes, y autorizados para salir a “bardear” a sus conocidos K. Con un nivel de agresión más alto que el habitual. Y como consecuencia natural, los partidarios del gobierno, más los opositores a sus opositores (categoría bastante nutrida, cómo no), salían en defensa del Vice. No como un político injustamente acusado, sino como símbolo de un gobierno al que se atacaba con odio usando cualquier arma.

El punto en particular era que, en su parecer, no se trataba solamente de las “minorías intensas” de siempre, las hinchadas K y anti K, cuya diversión es pelearse. Notaban al enfrentamiento más extendido, y más rencoroso.

No dudo de la realidad de lo que me contaron: tienen amplia experiencia. Pero, pensando en ello, me inclino a pensar que esta “intensidad” es un episodio. No necesariamente una tendencia.

Atención: hay un hecho que es necesario asumir: Hay un sector muy numeroso en la sociedad argentina que – además de oponerse a las políticas de los Kirchner – tiene un “problema de piel” con el estilo K (se ha escrito mucho sobre las razones sociológicas y culturales del asunto. Yo mismo lo hice en el blog algunas veces. No es el punto ahora). Puede decirse, sin mucha injusticia, que es un fenómeno de los niveles altos y medios de la sociedad… si tenemos presente que en Argentina la gran mayoría se considera a sí misma “clase media”.

Esa hostilidad está presente desde el mismo comienzo de la experiencia kirchnerista, en 2003, y ya para 2007 había traspasado los límites de la oposición inicial y tenía características similares a las actuales ¿Recuerdan que después de las elecciones de ese año la candidata que salió en 2° lugar, Elisa Carrió – siempre una buena intérprete de este fenómeno – hablaba de “legitimidad segmentada”? Una forma intelectual de decir que a los K los votaban los negros.

(No estoy diciendo – aclaro para mis amigos anti K – que la oposición se debe a que todos son racistas gorilas. Yo mismo considero que algunas políticas K han sido equivocadas, para ponerlo suavemente. Sí considero evidente que hay un núcleo numeroso y audible de los opositores que se expresan en esos términos).

Por supuesto, como sucede siempre en las democracias modernas, ese tipo de opositor crece o disminuye en número y en visibilidad según las circunstancias. En 2008 – cuando la crisis de la resolución 125 – fueron muy notorios. Hubo otros picos, y me parece evidente, y hasta justificado, que desde fines del año pasado estemos pasando por otro. La víscera más sensible está golpeada por la inflación y por la disminución de actividad en muchos ramos de la economía.

Y este gobierno – como ha sucedido con todos, en alguna de sus etapas, de nuestra historia – es vulnerable a las acusaciones de corrupción. Porque la política argentina es vulnerable: No tenemos una clase dirigente tradicional, casi endogámica, como en Uruguay o Chile. Nuestros políticos son, en general, hombres y mujeres “nuevos”. Y, también como en todas las democracias modernas, la política es una actividad que demanda muchos recursos (sobre eso hablé en el posteo sobre corrupción que enlacé arriba).

El caso Boudou, como escribí en otro lado, es emblemático: Un político joven – para el promedio argentino – con una trayectoria representativa de la de muchos de su generación pero que ha llegado más arriba que los demás, enfrenta, por una combinación de errores propios, arrogancia y mala suerte, una circunstancia que lo deteriora. Podría ser la historia de Carlos Grosso, de Aníbal Ibarra, … En realidad, ya era un tema clásico en la Grecia del siglo V antes de Cristo.

Volviendo a la situación general, digamos que culturalmente, ya no es cool ser kirchnerista. Y el cansancio con una gestión muy prolongada – once años – es visible. Pero… todos los encuestadores, los que nos anuncian que Fulano está primero, los que advierten que Zutano crece más, y hasta los que nos dicen que las encuestas hoy no son válidas, reconocen que el porcentaje de los que aprueban la gestión de Cristina Fernández ha crecido en estos días.

Nada sorprendente en eso, eh. Frente a una crisis – como la que se ha producido en el conflicto con los fondos buitres – el pueblo tiende a respaldar a sus gobernantes. Ni siquiera está en cuestión la mayor o menor confianza en que manejen exitosamente la situación. Lo fundamental es que los seres humanos comunes, mucho más sabios que los intelectuales, saben que alguien debe gobernar.

No hace tanto tiempo – tres años – que una mayoría rotunda de los argentinos, muchos de los cuales no eran kirchneristas, ni tampoco peronistas; más aún, un porcentaje significativo de ellos fastidiados con lo que llamé el “estilo K” – la votaron para gobernar. En las palabras de una amiga mía “¿Y quién otro había?“.

Por supuesto, hoy CFK no está entre los posibles aspirantes a la Presidencia, y no sólo por razones legales. Pero por eso mismo, salvo esa minoría irracional que puede aplaudir un fallo que brinda un beneficio extraordinario a especuladores inescrupulosos simplemente porque piensan que perjudica al gobierno (aunque menos que al resto de los argentinos); salvo esa minoría irracional, digo, la hostilidad hacia Cristina tiende a disminuir.

Se volcará – porque los argentinos seguimos teniendo el odio fácil – hacia unos y otros de los contendientes del año que viene. Pero eso es otra historia.


Segundo gol de Colombia: Un pantallazo de fútbol

junio 28, 2014

Estuve buscando en Youtube videos de ese segundo gol, que compuso y perfeccionó James Rodríguez, pero donde intervinieron otros cuatro jugadores colombianos. Por unos instantes, fue una orquesta de movimientos. Pero la FIFA es insaciable, y no perdona ningún curro que le deje algunos dólares más. Este es el mejor que encontré: son sólo 9 segundos, y no es bueno.

Igual, puede servir para recordarnos que, en algunos raros momentos, aunque sea en juegos efímeros, los seres humanos podemos acercarnos a la perfección.

ACTUALIZACIÓN: También se apropiaron del video que había subido. Lo reemplazo por este otro, sólo un poco más largo, que tiene los dos goles (como dice Pablo, también el primero, muy distinto, fue un gran gol). Y además muestra que los relatores colombianos pueden ser más desaforados que los nuestros.

OTRA MÁS: Esto ya es un juego amistoso con ese notorio delincuente, Joseph Blatter. Como advierte Martín, aquí abajo, la FIFA secuestró también ese otro video. Así que subo este.


A 100 años de un asesinato y suicidio

junio 28, 2014

asesinato-franz-ferdinand

No puedo resistirme. Marcar aniversarios históricos me parece fácil, y aburrido. Pero un 28 de junio de 1914, hace justo un siglo, Gavrilo Princip, un serbio de Bosnia, mataba en Sarajevo al archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría y a su mujer, Sofía, y tengo que postear. La superstición digital, decía Borges, de la fascinación por los números redondos.

¿El suicidio que menciono en el título, preguntan? Fue el de Europa, claro. Como centro del mundo, como un sistema de poder imperial, como la versión original de “Occidente”. La 1° Guerra Mundial que se precipitó, dejó unos diez millones de muertos, y, con su secuela, la 2°, fueron para Europa lo que la Guerra del Peloponeso en el siglo V A.C. para las ciudades estado de Grecia. El poder empezó a trasladarse a nuevos actores, Macedonia, Roma, y no regresaría jamás. No hay paralelos inevitables en la historia, pero todo muestra que éste se está dando.

Sobre la Gran Guerra ya comenté aquí, discutiendo lo que entiendo como una equiparación equivocada de George Friedman con las circunstancias actuales, y aquí subí un documental sobre sus orígenes. Ahora quiero acercarles – para que lo lean con tiempo, en el finde – este breve ensayo de Joschka Fischer sobre la situación actual del mundo, bajo la “La larga sombra de la Gran Guerra“. Fischer fue ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de Alemania entre 1998 y 2005. Y líder del Partido Verde alemán durante casi 20 años.

Estoy de acuerdo solamente con una parte de su visión, pero de todos modos me parece interesante que la conozcamos. Sus reflexiones son típicas de ese humanismo secular, desapasionado, y muy enfocado en sí mismo, típicamente europeo. Que viene desde Erasmo, y Montesquieu.

También típicamente europea es esta noticia que leí hace algunas horas y me impulsó a escribir este posteo Inauguraron en Sarajevo un monumento a Gavrilo Princip en el barrio serbio de Sarajevo. Estos europeos…

Este año marca el centenario del estallido de la I Guerra Mundial, razón suficiente para reflexionar sobre qué nos enseña hoy esta catástrofe europea. De hecho, las consecuencias de la Gran Guerra para las relaciones internacionales y el sistema global de Estados siguen sintiéndose hoy. ¿Hemos aprendido algo de los fracasos en materia de políticas de los gobiernos, las instituciones y la diplomacia internacional que ocurrieron en el verano de 1914?

Grandes sectores del hemisferio norte siguen luchando contra los legados de los grandes imperios europeos —Habsburgo, ruso y otomano— que colapsaron luego de la I Guerra Mundial, o cuya decadencia, como la del imperio británico, se desató con la guerra y quedó sellada con su secuela aún más sangrienta una generación después. Las zonas de fractura resultantes —en los Balcanes y Oriente Próximo, por ejemplo— son el origen de algunos de los riesgos actuales más graves para la paz regional y mundial.

Después del fin de la guerra fría y el colapso de la Unión Soviética, la guerra regresó a los Balcanes bajo condiciones muy similares a las que prevalecían en el periodo anterior a 1914, con un nacionalismo agresivo que terminó reconfigurando la Yugoslavia que se desintegró en seis Estados separados. Por supuesto, el presidente serbio Slobodan Miloševic, cuyo llamado a una “Gran Serbia” encendió la guerra, no estaba solo: por un momento, Europa corrió peligro de regresar a la confrontación de 1914. Francia y el Reino Unido respaldaban a Serbia, mientras que Alemania y Austria favorecían a Croacia.

Afortunadamente no hubo ninguna recidiva, porque Occidente había aprendido la lección de los errores históricos. Hay tres factores importantes para evitar el desastre: la presencia militar de Estados Unidos en Europa, el progreso de la integración europea y el abandono por parte de Europa de la política de Grandes Potencias. Pero no tiene sentido engañarse: solo si los países de los Balcanes creen en la Unión Europea y en los beneficios de pertenecer a ella, la precaria paz en la región podrá volverse permanente.

No existe esta esperanza actualmente para el Oriente Próximo, cuyas fronteras políticas contemporáneas fueron establecidas en gran medida por Gran Bretaña y Francia durante la I Guerra Mundial, cuando los diplomáticos Mark Sykes y François Georges-Picot negociaron la división del Imperio Otomano. De la misma manera, la creación de Israel se remonta a la Declaración de Balfour de 1917, por la cual la subsiguiente potencia mandataria británica en Palestina respaldó el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío.

El Oriente Próximo que se creó entonces es, en mayor o menor medida, el Oriente Próximo de hoy. Sin embargo, ahora somos testigos de su desintegración, porque el designio de Sykes-Picot siempre implicó una fuerte potencia hegemónica externa (o dos), dispuesta a mantener la estabilidad canalizando (o reprimiendo) los numerosos conflictos de la región. Gran Bretaña y Francia, las primeras potencias hegemónicas, fueron sucedidas por Estados Unidos y la Unión Soviética y, finalmente, solo por EE UU.

La desventura de Estados Unidos en Irak, su pérdida de fuerza como potencia mundial y su reticencia a mantener su nivel previo de compromiso en la región han tornado insostenible la estructura Sykes-Picot, porque no existe ninguna otra fuerza externa disponible. El vacío resultante ha sido ocupado por varias corrientes del islam político, terrorismos, movimientos de protesta, levantamientos, intentos de secesión por parte de minorías nacionales o religiosas y poderes hegemónicos regionales con aspiraciones (Irán y Arabia Saudita).

Una de las pocas características positivas de la región es que hoy no existen rivalidades entre potencias globales. Pero la lucha regional por ejercer control entre Irán y Arabia Saudita (con Israel como un tercer actor) podría resultar mucho más peligrosa. En la región prácticamente no existen instituciones y tradiciones que respalden una resolución cooperativa del conflicto.

El recuerdo de 1914 puede generar mayor preocupación en el este de Asia, donde se han acumulado todos los ingredientes de un desastre similar: armas nucleares, el ascenso de China como una potencia global, disputas territoriales y fronterizas no resueltas, la división de la península coreana, resentimientos históricos, una obsesión por el estatus y el prestigio, y prácticamente ningún mecanismo de resolución cooperativa del conflicto. La desconfianza y la política de la fuerza están a la orden del día.

Y, sin embargo, existen motivos para ser optimistas en el este de Asia. El mundo ha cambiado drásticamente desde el verano de 1914. En aquel momento, la población del mundo era de 2.000 millones de personas; hoy hay 7.000 millones. Esto, junto con la revolución de las telecomunicaciones, ha aumentado las interdependencias y ha forzado una mayor cooperación entre los Gobiernos — al igual que la presencia continua de Estados Unidos como estabilizador en la región, algo que resultó indispensable. Si bien las armas nucleares representan un peligro, también impiden el riesgo de una guerra como medio de política de fuerza ya que la destrucción mutua sería una certeza.

La tecnología militar, la mentalidad de los políticos y los ciudadanos y la estructura de la diplomacia internacional han cambiado en el siglo transcurrido desde que estalló la I Guerra Mundial. Y sí, hemos aprendido algunas cosas de la historia que hicieron que el mundo resultara más seguro. Pero no nos olvidemos: en el verano de 1914, la mayoría de los actores consideraban que el desastre inminente era imposible“.


Música para el fin de semana – Rumba cubana

junio 27, 2014

Para este finde quería algo con ritmo. Entonces les acerco al gran Carlos Embale, con Llora como lloré. Si los engancha, pueden elegir entre otros 95 videos, bolero, son, guaracha y sobre todo rumba. Disfruten.


Los problemas de plata se arreglan con plata

junio 27, 2014

 

dólaresHabiendo subido tantos posteos sobre el conflicto con los fondos buitres en los últimos días, me siento obligado a dar mi evaluación, tentativa, después de la audiencia que convocó esta mañana el juez Thomas Griesa. Está en el título.

Aclaro que no tengo información más allá de la pública. Ni siquiera en el reino “datero” de Twitter había nada antes que terminara la audiencia. Lo que ya habla bien (al fin) sobre la profesionalidad de los actores. Porque es absurdo suponer que no existen – desde hace al menos una semana – negociaciones, probablemente no directas, entre todas las partes interesadas. Que incluye a otros gobiernos, además del nuestro.

A lo concreto: Como en muchas ocasiones, lo significativo es lo que no sucedió. En este caso, el juez no embargó los fondos que Argentina había puesto a disposición del Bank of New York, su agente financiero para el pago de los bonos con sede en esa ciudad.

Las manifestaciones de Griesa, tanto como las que haga el gobierno argentino y las que hizo el fondo NML son importantes, claro, y deben ser leídas cuidadosamente por abogados expertos en la legislación financiera norteamericana, o no se entenderá nada. Además, las futuras se harán teniendo en cuenta las negociaciones, necesariamente secretas, cuando haya principios de acuerdo. Todo el resto, son interpretaciones para las respectivas giladas.

Ojo: soy consciente que tampoco se permite el pago a los bonistas que deben cobrar en Nueva York, por los términos de los títulos que poseen. Entonces, la situación se prolonga – sin hechos jurídicos que modifiquen la situación – por 30 días más. ¿Por qué doy ese peso a la decisión de no embargar? Porque, si la intención del juez – o de quienes podrían influir su decisión – era agravar el contencioso, éste era el momento. Aplazarlo… es la decisión de alguien que no está dispuesto a atacar.

(La interpretación que hagan las calificadores de riesgo … no influye en mi evaluación. Ellas son otra de las partes interesadas. Puedo decir esto porque no estoy particularmente ansioso que Argentina pueda volver a endeudarse pronto).

Ahora, este hecho en el que hago hincapié puede deberse a que Paul Singer es un hombre modesto, que considera que 1.300 millones de dólares pueden cubrir las necesidades de su familia. O que sectores del mundo financiero, o el gobierno norteamericano hayan influído. Tal vez lo sepamos, viendo los hechos como transcurren. En ningún caso debemos pensar que la historia está decidida. Que haya negociaciones no significa que se llegue a acuerdos, especialmente cuando hay intereses económicos y políticos muy diversos en juego.

Como dije, mi estimación está en el título. Agregando algo que ya dije antes: esto le va a salir muy caro a Argentina. Pero el problema fundamental de nuestro país no es lo que tiene, sino su capacidad de acrecentarlo y retenerlo.


Para adictos a la interna peronista: Un poco de metadona

junio 26, 2014

PJ

Ahora, cuando Argentina está en medio de una delicada y compleja pulseada jurídica – con implicancias para el sistema financiero global – no es momento adecuado para analizar el posicionamiento en el fascinante mundo del PJ. Pero hay adictos irrefrenables (yo soy uno). Así que en simpatía comparto este artículo de hoy de Pablo Ibáñez. Es divertido e informativo. Y da una buena idea del “clima” que se vivirá durante doce meses en la sociedad politizada.

El tribunismo mundialista y los espasmos por el expediente fondos buitre pusieron en stand by la temporada electoral. La ansiedad igual opera en otros planos: los candidatos del peronismo K se dedican, algunos casi en la clandestinidad, a las giras y presencias mientras la mayoría diseña movimientos para cuando termine el megashow de Brasil 2014.

El dispositivo K tiene, reconocidos por las normas IRAM del PJ, siete candidatos a los que cedieron vices honorarias a modo de certificado habilitante. De ellos, algunos todavía no terminaron de mostrar las cartas, mientras se produjo una deserción: Jorge Capitanich, potencial candidato del pasado cercano, se bajó privadamente del sucesorio 2015.

Posmundial, Jorge Taiana -un peronista al que el PJ no precandidateó- tendrá su show el 22 de agosto en Ferro. Allí, el excanciller de Néstor y Cristina de Kirchner terminará, tras varios rodeos, de aparecer como aspirante a la Casa Rosada. Con el respaldo del Movimiento Evita (el clan de Emilio Pérsico quiere ampliar la plataforma), Taiana transita hacia una postulación sectorial donde otros dirigentes, como él, pretenden encantar al votante ultra-K.

Agustín Rossi, el ministro de Defensa, figura en esa lista poblada. El rosarino intercala giras de gestión con sentadas políticas -esta semana se vio con José Alperovich en Tucumán y con Eduardo Fellner en Jujuy, y visitó universidades donde entregó copias de las actas de represión-, mientras analiza armar un acto para imprimir como foto oficial de una candidatura que ya se animó a vocear. Proyectó hacerlo en julio o agosto, pero lo dejó en veremos por un criterio táctico: esperar el momento oportuno.

Algo parecido hace Juan Manuel Urtubey. El gobernador de Salta tiene elecciones locales a principios de 2015 y avisó que recién en marzo del año que viene, en la medida que se abroche un pacto con un puñado de caciques, hará un lanzamiento formal y nacional. El salteño es el tercer gobernador, con Daniel Scioli y Sergio Urribarri, que habita la grilla del peronismo K pero, a diferencia de los otros dos, no se mueve como candidato ni se zambulle en la ruleta de posicionamientos y debates.

En Salta sostienen que el momento para jugar la ficha presidencial recién será la primera mitad de 2015 y desempolvan la estadística que certifica que en los últimos 30 años, los candidatos que aparecían como presidentes inevitables al final no lo fueron.

Rossi, como Urtubey, interpreta que el punto de quiebre en el ajedrez electoral será marzo/abril del año próximo pero, a diferencia del salteño, está tentado con montar un episodio de presencia y lanzamiento antes de fin de año mientras multiplica sus raids campañistas. A fines de julio se editará un libro con sus discursos como jefe del bloque de diputados K, más anexos y anotaciones, y Rossi saldrá a contarlo por los barrios.

Taiana y el ministro de Defensa tensionan por la cucarda de candidato K, lotería en la que aparecen también Urribarri, Florencio Randazzo -hasta acá la figura del dispositivo oficial con mejores indicadores en los sondeos-, Julián Domínguez y, poco visible, Aníbal Fernández, a quien el Consejo del PJ también condecoró como precandidato.

Domínguez presentó en Mar del Plata su grupo San Martín, con el que pretende entrar en la maratón presidencial y escalona apariciones en provincias y ciudades bajo ese paraguas. Lo mismo hace Urribarri. Aníbal Fernández, instalado en el Senado, mira el andar de los demás y puede, intempestivamente, meterse en el espadeo para el que se autopostuló.

Randazzo, como Rossi, tiene la ventaja y la limitación de ser ministro K, lo que le otorga visibilidad pero a la vez lo condiciona para moverse libremente. El ministro de Interior y Transporte seguirá, como hasta ahora, con su safari de actos de gestión, esperará que Cristina de Kirchner lo muestre periódicamente a su lado -en el lenguaje cristinista eso se podría leer como el guiño a un preferido-, y antes de fin de año lanzará su candidatura, aunque el formato no lo tiene definido“.


A %d blogueros les gusta esto: