La cuestión catalana

septiembre 30, 2017

pintura catalana

Este es un tema en el que corresponde decir desde dónde se habla. El autor de este blog tiene tan poca simpatía inicial con la idea de una “nación catalana” como con la de una “nación mapuche”. Me defino a favor de fortalecer los Estados nacionales -por razones muy prácticas, además de la identidad y las emociones: son la única protección que pueden tener los individuos (los que tienen un patrimonio neto inferior a los mil millones de dólares, por lo menos) y las comunidades, frente a las fuerzas impersonales y despiadadas de la globalización.

Y los mini estados resultan ser una forma de debilitar a los Estados nacionales, porque su viabilidad depende del apoyo de Potencias ajenas. O en el caso catalán -o en el escocés, why not?- que la Unión Europea, y la NATO, los acepten/toleren.

Planteado esto, debo agregar que esta consecuencia negativa de las aspiraciones nacionales de una comunidad histórica o lingüística no es insuperable: Por ejemplo, hasta ahora la condición de Estado Plurinacional no ha debilitado la cohesión de Bolivia. Las generosas concesiones a los innuit y otras de las “Primeras Naciones” no fracturaron a Canadá; incluso, parece que están manejando la grieta mucho más peligrosa entre “anglos” y francocanadienses.

El problema básico es que la ocupación tradicional de los Estados Nación, la que les daba cohesión, la guerra (como ven, que esté a favor de ellos no significa que tenga una visión idílica de su historia) se ha hecho demasiado destructora en los tiempos modernos. Si encima de eso los Estados renuncian a la responsabilidad de garantizar un bienestar decente y la diginidad del trabajo a sus pueblos… las tensiones se descargan por algún lado.

Hoy ni el comunismo ni el fascismo motivan a multitudes a matar y morir por ellos. Tampoco la religión, salvo en algunos sectores del mundo islámico y, aparentemente, el budismo theravāda, en Myanmar. El nacionalismo, la idea, real o fabulada, de una comunidad lo logra. Sobre todo, como siempre, en los jóvenes. Ser un lonko weichafé es mucho más satisfactorio que ser un repositor en un supermercado.

Eso sí, la situación es ciertamente más grave en Catalunya que en Chubut. En mi opinión, que comparto con muchos, la responsabilidad mayor es del oportunismo miope y la estupidez del gobierno de Rajoy y de casi toda la clase política española. Incluyendo la catalana. Y eso que sus fuerzas de seguridad no les “tiraron” un desaparecido. Como no es un problema lejano ni sin consecuencias para nosotros, quiero acercarles un enlace a La Vanguardia, que desde Barcelona va a dar una visión razonablemente completa, minuto a minuto, de lo que está pasando.

Para equilibrar mi punto de vista -soy bastante ecuánime cuando se trata de un problema en el que no participo- enlazo esto de Miguel Salas, una elocuente defensa de la “rebelión catalana”.

Y copio esto de hace algunos días de Enric Juliana, que me parece un resumen sensato. Todo lo sensato que se puede ser en un tema donde juegan las emociones y las pulsiones.

Primero. La actuación más contundente que se ha llevado a cabo en España contra un gobierno autónomo, por motivos políticos, tiene lugar pocas horas después de que la línea del Gobierno sobre Catalunya haya sido derrotada en el Congreso de los Diputados. Las acciones judiciales y policiales que en estos momentos tienen lugar en Barcelona no cuentan con el respaldo explícito del Congreso. La política española está entrando en una peligrosa fase de excepcionalidad sin el visado del Parlamento. La legislatura puede quedar totalmente bloqueada según cómo evolucionen los acontecimientos.

Segundo. Se está produciendo un salto cualitativo en la protesta catalana, que el poder ­central parece ignorar o menospreciar. La intervención económica de la Generalitat –sin pasar por el Parlamento–, las detenciones y los registros están generando una ola de indignación que sobrepasa los límites sociales del independentismo. El caudal de la protesta se está ensanchando. Aun cuando están en desacuerdo con sus gobernantes, la gran mayoría de los catalanes siente un fuerte apego por la Generalitat. Es la historia del país y es el legado de Josep Tarradellas. Hace ahora cuarenta años, con el presidente Tarradellas regresó la institucionalidad catalana. La nación representada por una institución. Los pasados días 6 y 7 de septiembre, los independentistas cometieron el inmenso error de forzar la institucionalidad catalana en el Parlament. Aquel día, perdieron. Mucha gente se acostó abochornada. Dos semanas después, el aparato del Estado agarra la institucionalidad catalana por la solapa: ahogo económico de la Generalitat –sin debate en el Congreso–, detenciones, setecientos alcaldes imputados… Se está activando en Catalunya un reflejo defensivo que sobrepasa el recinto soberanista.

Tercero. La ampliación del canal de la protesta puede estar desdibujando algunas fronteras emocionales entre independentistas y no independentistas. Este nuevo fluido puede incrementarse en los próximos días, según cuáles sean las decisiones del aparato del Estado. Las cosas podrían cambiar de signo si la mayoría soberanista en el Parlament cede a la tentación aventurera y se lanza a una declaración unilateral de independencia. El día 1 de octubre se está perfilando como una gran jornada de protesta. Muchos de los centros de opinión de Madrid son asombrosamente insensibles a la dinámica profunda de los acontecimientos. Catalunya puede estar entrando en el ciclo histórico de su separación de España ante el insensato aplauso de las tertulias madrileñas. Un ciclo histórico no necesariamente corto. El día en que el independentismo alcance una adhesión del 60% no habrá Guardia Civil que lo pare.

Cuarto. Se están contraviniendo algunos de los consejos sabios que ha recibido el Gobierno español en los últimos dos o tres años. Michael Ignatieff, federalista canadiense, declaraba lo siguiente a El País hace diez meses: “¿Se sienten los catalanes una nación? Por supuesto. Sería estúpido, o al menos mal aconsejado, negar esa evidencia. El objetivo es conquistar y retener la lealtad del sector moderado de la población que se siente orgulloso de su identidad, de su lengua, y que se siente distinto del resto de españoles, pero aun así quiere permanecer en España”.

Quinto. Ayer hubo protestas en diversas ciudades españolas. Madrid, todo el Arco Mediterráneo, el País Vasco, Galicia, Andalucía… Españoles preocupados por el futuro de su país. Hay en estos momentos una gran inquietud ante las imágenes de Barcelona. La reacción popular en Barcelona tiene el grosor de las crisis de Estado. El Gobierno no puede renunciar al cumplimiento de la ley y de la Constitución, pero tiene la obligación de ofrecer perspectivas de salida. No hay autoridad sin horizonte.

Sexto. El Partido Nacionalista Vasco, pieza imprescindible de la actual mayoría presupuestaria, se está alejando del Gobierno. No quisiera hacerlo, no le interesa, pero la dinámica de los acontecimientos le empuja en esa dirección. El PNV estará en la asamblea de parlamentarios que Podemos convoca el domingo en Zaragoza. Hace un mes, ese escenario era imposible. Rajoy podría prorrogar los presupuestos actuales, pero se enfrenta al riesgo de una legislatura definitivamente muerta.

Séptimo. Hay muchas preocupación en los principales gobiernos europeos y en Bruselas. No les gusta nada la dinámica en curso“.

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Video para el fin de semana – El “Cuchi” Leguizamón

septiembre 29, 2017

Hoy cumple 100 años el modernista más grande del folclore argentino, dice Federico Monjeau. Probablemente. Sin duda, uno de los más salteños. Como se fue de gira hace tiempo, el regalo nos lo hacemos a nosotros: este documental de algo menos de una hora que hizo José Issa. Ah, y para los que andan desalentados, deprimidos, les propongo que se fijen en lo que dice en el minuto 16. Cada tanto nos pasan estas cosas a los argentinos. Nuestra identidad está hecha de lo que aguantamos.


La columna vertebral y las mafias

septiembre 29, 2017

santoro

La mediática detención del también mediático gremialista “Pata” Medina, y las declaraciones del presidente Macri (de la República Argentina, anteriormente de Sevel) sobre la lucha contra las mafias, me inclinan a reproducir este oportuno posteo del amigo Marcos Domínguez.

El 27 de septiembre pasado se cumplieron 87 años de la Fundación de la CGT. Entonces vaya si tenía razón Perón con esto de que la organización vence al tiempo. En ese marco, sería bueno tener en cuenta algunas cuestiones de fresquisima coyuntura, de las que, palabras más palabras menos, ya se ha hecho mención en este blog.

¿Cuál es el aspecto de la mafia sindical que viene a combatir “la expresión más republicana de la historia nacional”?: una estructura de 3.500 organizaciones con convenios que protegen los derechos de 10 millones de trabajadores y trabajadoras, y que tras décadas de deterioro de la asistencia pública de los malos gobiernos, cubren la atención de la salud de 20 millones de hombres, mujeres y niños de nuestra patria.

Si esto es así, diremos que el frívolo concepto de “estructura” merece ser pensado no sólo como un “aguantadero de burócratas sindicales”, sino como instancia institucional contenedora de todo lo mencionado anteriormente, y conformada también por más de 70.000 delegados y delegadas de base que, como bien señala el “gringo” Amichetti, todos los días actúan como una valla para impedir abusos patronales en las fábricas, comercios y oficinas de todo el territorio nacional,  promueven la ayuda mutua, la cultura, la capacitación laboral, el turismo social. Todo esto en una sociedad demasiado preocupada por exaltar los valores individualistas.

La celebración silenciosa ( y a veces no tanto) de lo que sucede hoy con el “pata” Medina (mañana con otros) por parte de ciertos kirchneristas, es parte de la compleja trama de resentimientos y broncas interiores que alimentan la comparsa amarilla.

Aunque cueste comprenderlo, ni la dinámica de los sindicatos puede juzgarse con la vara de la de una reunión de consorcio, ni la cuestión de fondo es si un sindicalista está más sucio que indio que va último. La cuestión de fondo es que -todavía- no hay “reforma a la brasilera” por la obra de Perón y los sindicatos, y por la vivificante aparición de Néstor y Cristina Kirchner en la escena policía nacional contemporánea. Ambas, con aciertos y errores, son el testimonio de la misma voz de defensa de los trabajadores y del pueblo todo, e invitan a que las defendamos más allá de las personas, pero para nada invitan a que cabemos nuestra propia tumba como si pertenecieramos a otra tribuna, repitiendo como loros futboleros “estos le hacían paro a Cristina”.

No están en juego las personas, están en juego las estructuras que -en el caso de los sindicatos- tienen una robustez que todavía ahuyenta la avanzada oligárquica sobre la dignidad institucionalizada que, con su barro, contienen las estructuras sindicales.

Es tan antipolítico pensar sindicatos por fuera de proyectos políticos,  como pensar proyectos políticos sin sindicatos.


Argentina en el mar II – Como se peleó por una mitad más de Argentina

septiembre 28, 2017

Segundo de los capítulos dedicados a una epopeya que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. A diferencia de las conquistas que conocemos de la historia, esta no requería armas y astucia, sino esfuerzo y preparación científica. Y también coraje personal. Tenemos heróes en nuestro tiempo. Arias menciona aquí a algunos.

Además, agrega un enlace a un documental de 50 minutos: La nueva frontera. Plataforma submarina.

  1. Científicos argentinos, al agua

Puerto Deseado

ARA Puerto Deseado: el barquito que nos salvó de tener que pagarle a la ONU por explotar nuestros propios fondos abisales.

En 2001 la COPLA cargaba con otro problema nada ajeno a don Mingo, cuya opinión de los científicos argentinos sigue siendo famosa. Debido a más de una década de atraso tecnológico en los sensores de los barcos oceanográficos del CONICET, COPLA debía alquilar “arafue” las naves de prospección de las petroleras.

Ellas tienen mucho y muy buen equipo para “ecografiar” e incluso sacar muestras de fondos profundos. COPLA también venía acumulando datos “de ocasión”, vendidos y a veces donados por las potencias oceanográficas, cuyos buques curiosean nuestros ámbitos, pero ya se sabe: a veces uno encuentra plata tirada en la calle. Lo que no se puede es vivir de encontrar plata tirada en la calle.

Y sorpresa, en sus infinitos recortes del gasto estatal, el que te dije le acababa de “chafar” sus 40 palos verdes a la COPLA.

Las tormentas del Mingo son perfectas. El 20 de diciembre de 2001, tras la mayor fuga de capitales al exterior de su historia y el robo de los ahorros de millones de pequeños ahorristas, mientras el presidente Fernando De la Rúa decretaba el estado de sitio, ascendía en helicóptero y hundía al país en asesinatos policiales (39 personas, 9 de ellas adolescentes, la menor una nena de 13); entre los saqueos, los incendios y el caos, un capitán noruego le pasó un mensaje al canciller saliente o el entrante, le daba igual, a saber: que COPLA abonara de una puta vez lo debido o tiraba a los científicos argentinos al mar (sic). Por suerte los noruegos son “cool” y ya el Mingo hacía ya una década que no afligía al Palacio San Martín con su moderna visión de la economía. De otro modo, nuestros científicos todavía seguirían lavando platos a bordo, para cubrir la deuda.

Lo que se pactó en 2002 con la empresa de geofísica de fondos fue pragmático. Zarpado desde Marpla el 10 de diciembre de 2001, el 20 de aquel mes el barco con los científicos de COPLA avanzaba despacio hacia el Sur. Cuando el capitán mandó su elocuente mensaje a un país acéfalo, trabajaba a 400 millas de la costa, frente a la desembocadura del Río Colorado. ¿Para qué hacerlo volver? Eso no evaporaría la deuda, argumentó COPLA, casi hablando sola ante la puerta giratoria de por la que 4 presidentes interinos entraban y salían de la Casa Rosada en 10 días.

Quedó Eduardo Duhalde al frente del incendio social, con pronóstico presidencial reservado. Sobre esa base, COPLA acordó con los noruegos que la prospección continuara hacia el Sur, como si tal cosa. Si la Argentina implotaba, la firma podría apropiarse de los datos generados: interesados sobrarían, cuantimás si aparecían evidencias de cosas valiosas. Como sabe el mundo entero, (ver Somalía), lo primero que pierde un estado costero fracasado son sus mares, empezando por los peces. Si en cambio la Argentina sobrevivía y garpaba, los estudios eran nuestros. En 2003 COPLA puso la plata y manoteó la data.

Pero se necesitaba mucha más geofísica para mover el amperímetro en nuestra dirección en CONVEMAR.

Cancillería cambió. Se acabaron los ositos de peluche para los kelpers y con Néstor Kirchner llegó el reequipamiento en investigación para el CONICET y un espíritu de “¿Y por qué no?” que creíamos muerto. El país cambió: se retomó el Programa Nuclear tras 23 años de abandono, se creó ARSAT para poner satélites propios en las posiciones geoestacionarias argentinas (a punto de ser reclamadas por el Reino Unido), se decapitó a la Suprema más cortesana de la historia y se instituyó una de lujo, se negociaron quitas a cara de perro con los acreedores externos, se abolieron el Punto Final y la Obediencia debida “e tante altre belle cose”…

En 2006 la nave oceanográfica insignia del CONICET, el ARA Puerto Deseado, operado por el Servicio de Hidrografía Naval para el organismo científico, fue reequipado con sensores respetables en potencia y resolución: desde minúsculas sondas descartables que se arrojan por la borda y bajan reportando en tiempo real la temperatura del agua y la profundidad, hasta “sacabocados” que recuperan “cores”, o cilindros de 6 metros de largo con muestras de los barros de fondo, así estén a 4000 o a 6000 metros. Hay más chiches (los habituales): redes de arrastre que recogen neuston (organismos macroscópicos móviles) y plancton (microscópicos) en la columna de agua, así como el ya mentado bentos (fauna abisal inmóvil) en los misteriosos fondos.

Con tanto por ganar para la patria, equipamiento decente y 18 laboratorios a bordo, el Deseado era un “wet dream” para nuestros científicos. “Very wet”, porque se tiraron al agua en un mar de pésima y merecida reputación, a bordo de un barco bastante chico (71 metros de eslora, 12,2 de manga). Igual, es preferible bailarse “un pesto” (tormenta, en jerga naval criolla) a que un capitán vikingo te haga caminar la planchada. El Deseado era un “gap filler” entre el “éramos tan pobres” y un buque oceanográfico moderno que todavía no tenemos. Y monopolizó la tarea vorazmente la tarea. Basta de contratos externos y datos mangueados. Pero había que correr: quedaban 2 años para completar la presentación ante las Naciones Unidas.

Nuestro viejo barco ya tenía un gravímetro y un magnetómetro útiles para detectar y medir la posición de la corteza basáltica terrestre. Lo que se ligó de yapa fue una ecosonda monohaz informatizada y coordinada a GPS. Eso es un sonar de alta frecuencia y con una potencia muy grande, capaz de generar mapas 3D de las “emersiones” de esos barros, derrumbados por gravedad a pie de talud en las zonas abisales, y que recubren el fondo pétreo. Es como medir desde la terraza del Alvear Tower el espesor del dulce de leche de una tostada en la vereda.

Las emersiones gruesas de sedimento fino son infrecuentes. Con taludes empinados, como los de la Plataforma Continental Argentina, pueden tener grosores kilométricos. En revancha, el 90% de las planicies abisales del mundo están tapizados por no mucho más de entre 0,1 y 1 metro de sedimentos gruesos (arena, canto rodado), en general económicamente menos interesantes.

Lo que le falta todavía hoy al Deseado para dejar de ser un pesquero dignificado y devenir un oceanográfico “world class” es la capacidad de operar ROVs (robots submarinos a control remoto) y una ecosonda multihaz, que en lugar de leer “líneas” en vertical sobre el fondo, lo “ilumina” en abanico con su haz sónico y levanta “calles” de un ancho kilométrico. Hoy se está dotando al segundo barco del CONICET, el ARA “Austral”, con un multihaz.

Durante 2007 y 2008, con el Puerto Deseado levantando data a todo vapor, COPLA fue haciendo un macramé informático de la nueva data con la de bancos de datos oceanográficos de libre acceso, más la info “de oportunidad” que ya tenía. Esto culminó en un mapa resultante de más de 20 millones de sondajes constatables e indiscutibles, todos georreferenciados con GPS mucho más precisos que los automovilísticos.

En aquella masacre de trabajo, el Deseado sólo paró unos meses, por reparaciones, después de que otra tormenta perfecta (Mingo, are you there?) tratara de hacerlo naufragar a 1500 millas de la costa en el Estrecho de Drake, al Sur de Tierra del Fuego y sobre la falla de Shackleton. Eso fue el 17 de mayo de 2008.

En un excelente documental de Canal Encuentro -pueden verlo cliqueando aquí– los protagonistas directos narran su gesta ante cámara. El comandante Maximiliano Mangiaterra sabe, como todo marino criollo, que desde otoño en más, el Drake fabrica “depresiones ciclónicas”. Sólo excepcionalmente llegan a las velocidades de viento de los huracanes caribeños “clase 1” en la escala Saffir Simpson, que arranca en los 64 nudos. Pero nuestras depresiones casi ciclónicas se suceden cada 36 o 40 horas: salís de una, te agarra la otra. Aquella sucedió la peor vista jamás por gente del SHN. Todo barco en zona se había refugiado en tierra. El Deseado, tan en altamar, con sus 14 nudos de máxima no llegaba a puerto ni dibujado. Empezó una solitaria huida al Sur: era la única nave en zona.

Empezó el baile, y el teniente de fragata médico, Roberto Genaro, por una vez no se dedicaba a mitigar vomitaderas con dramamina. La gente que no estaba en servicio prefería apalancarse en las cuchetas y deshidratarse a chorros por boca, siempre mejor que terminar fracturada. Hay momentos en que un marinero sabe que el planeta lo odia y va a exterminarlo.

ola

Foto mala de una ola peor. Ya alejándose cien metros de la popa, la ola claramente sobrepasa en altura el puente de pastecas usado para levantar redes. ¿18 metros en la cresta? Una coctelera, la cubierta del Deseado aquel 17 de mayo de 2008, y el fotógrafo podía ser enjuagado de ella por la siguiente ola, que se venía desde proa, o por el viento, cuya velocidad nunca se pudo medir. 

El capitán Hernán Mon recuerda tres cosas: el anemómetro llegó a su máxima de diseño (65 nudos) y dejó de registrar: el viento probablemente estaba en 90 nudos, lo que te da un huracán categoría 2 en la escala Saffir Simpson. Pero en su huída hacia el Sur, Mon se encontró rodeado de una intempestiva patota de témpanos. En la oscuridad, son pésima compañía y prefirió recular para el Norte y batirse cuerpo a cuerpo con el dios Eolo.

Al rato los frentes de oleaje que podía ver, uno tras otro, llegaban al nivel mismo de la timonera: 12 metros en las crestas. Luego la altura subió a 14 y luego a 18 metros. Había que sostener los vidrios blindados de la timonera con las manos para que la presión de agua no los rompiera, cuando esas olas pasaban por encima del Deseado.

Los barcos de la Armada en general son muy estancos y se bancan pasar a través de una ola sin embarcar agua, pero el Deseado tuvo que salirse del libro para conservar la estabilidad. En lugar de atacar la ola que llega por proa en un ángulo de 30º, de modo de subirla y bajarla por una pendiente atenuada por la diagonal, Mon tenía que lidiar con rachas cruzadas que le podían tumbar el barco y dejarlo panza para arriba. Para impedirlo, intentaba escalar la pared de cada ola que se le venía encima enfrentándola a 90º, en ángulo recto, e iba trepando despacito ese cerro de agua color negra a la velocidad más baja a la cual el barco retuviera comandos de timón.

Cuando sobrepasaba el pico de la ola, el Deseado se quedaba varios segundos levitando en el aire huracanado, como dudando de no ser un zepelín, y luego se precipitaba de panza en el valle entre la ola dejada atrás y la que ya se venía. Las repetidas caídas terminaban en planchazos que iban doblando costillas, arrancando tuberías y destartalando cuadernas. A evitar como la peste: caer muy de proa e “irse por ojo”, es decir seguir viaje en picada hacia el fondo. Para que nadie se aburriera, en medio de la zarabanda estallaron focos de incendio y se abrieron rumbos de inundación. Ya nadie se acordaba de vomitar.

Las reparaciones duraron meses, y al mar otra vez. Había que llegar con los mapas antes del 13 de marzo de 2009. Lector@s, se llegó. Entregada en la ONU, la presentación argentina pesa 840 kilos. Perdió hace poco el título de la mayor biblioteca cartográfica de fondos del mundo: los australianos se vinieron con otra mayor. Es competencia desleal: tienen 18.000 km. lineales de costa y una plataforma aún mayor que la nuestra.

El reclamo argentino, calculado inicialmente en 1,5 millones de km2, se amplió a 1,78 millones, y tuvo suficiente geofísica como para que se reconociera como legal de toda legalidad para la ONU. Y ojo: hoy, la OTAN y Rusia están amagando agarrarse a cohetazos por “real estate” marítimo en el Mar Ártico, y Vietnam, Filipinas, Japón (con EEUU detrás) se patotean con China por el Mar del Sur, la legalidad internacional vuelve a valer más que un papelito. Sobre todo con tanto posible contendiente con armas termonucleares.

Para poner en mayor valor aún nuestros fondos abisales habrá que estudiarlos mucho más, y desarrollar toda una tecnología de explotación abisal. Es tarea de muchas generaciones. El jefe científico del Deseado fue el Dr. Sergio Osiroff, ingeniero naval en la UTN, capitán de ultramar y profesor en diseño de pesqueros en la regional académica de Río Grande. Osiroff cree que los que se pueden beneficiar de esa base de datos son los hijos de nuestros hijos. Resume el teniente de navío técnico, Néstor Casanova: “Eso lo hicimos nosotros. Eso no tiene precio”.

Si me pongo a politizar la cosa, es fácil. En 2001 todo esto lo perdíamos. Las decisiones ganadoras se tomaron entre 2003 y 2009. “La Década Perdida, y otros relatos”.


Un reportaje a Cristina Kirchner en “El País”

septiembre 28, 2017

cfk

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su despacho, durante la entrevista con EL PAÍS

Este el texto completo que apareció ayer en El País: el reportaje que le hizo a CFK su corresponsal  en Buenos Aires, Carlos Cué. Un buen reportaje, aunque sea del diario insignia del Grupo Prisa, tengo que reconocer. Duro, en momentos punzante, pero dirigido a conseguir las respuestas de la entrevistada. Se nota la diferencia con los chupamedias o los trabajos de hacha que son frecuentes en el periodismo político local.

Recomiendo leerlo todo. Lo que dice ahí, tratando de evitar los reflejos condicionados instalados por los aparatos y las campañas. Le va a servir a sus adversarios políticos, para entender la estrategia actual de Cristina. A los que tienen reservas con su liderazgo, porque les va permitir evaluarlo con más claridad. Sobre todo, a sus partidarios más entusiastas; puede ayudar a que abandonen fantasías revolucionarias de redes sociales o un chavismo light sin fuerzas armadas propias.

(A los que no les va a servir es a los que la odian. Una larga experiencia -muy anterior a la experiencia kirchnerista- me ha mostrado que el odio es indiferente a cualquier argumento).

Hago un comentario al final.

“Lo ha sido todo en la política argentina, pero quiere volver, y por eso es candidata a senadora en las elecciones del 22 de octubre. Le está costando más de lo esperado, y las últimas encuestas apuntan que podría perder por poco esa batalla en la provincia de Buenos Aires, su feudo, el más importante del país. Pero Cristina Fernández de Kirchner (La Plata, 1953) va a intentar arañar votos hasta el último momento para convertirse en la indiscutible líder de la oposición a Mauricio Macri. En esa búsqueda de ampliar espacios ha vuelto a conceder una entrevista a un medio internacional. EL PAÍS la visitó en su despacho el martes por la tarde. La ex presidenta, como siempre, es reacia a cualquier autocrítica. Está convencida de que el modelo de Macri es insostenible y estallará tarde o temprano. Si el peronismo no encuentra una alternativa, y no parece surgir, ella liderará esa batalla contra Macri en 2019.

Pregunta. ¿Por qué ha vuelto a la política?

Respuesta. La candidatura no fue una decisión personal. Fue colectiva. Entendíamos que había una representación política vacante y había que ponerle un freno al Gobierno y al ajuste. Hubiera preferido no tener que presentarme a senadora y que otro dirigente hubiera podido reunir esa representación. En política nunca hice lo que quería, siempre hice lo que debía.

P. ¿No había nadie más?

R. Los hechos lo demuestran, ahora las cosas están un poco más claras.

P. ¿Por qué es tan difícil buscar un sucesor?

R. Los dirigentes políticos no tienen sucesores. No se pueden transferir los votos. Uno de los problemas por los cuales soy candidata a senadora es porque soy la dirigente que reúne más votos en la provincia de Buenos Aires. No hay sucesores. Eso es un concepto monárquico. La sociedad ha visto que soy la que puede hacer la oposición más firme al Gobierno de Macri. No es arrogancia, es leer el resultado electoral.

P. ¿Por qué es tan difícil dejar el poder?

R. Para mí no lo fue. Un día charlando con Daniel Scioli me dijo ¿por qué no vas de primera diputada para traccionar votos? Yo dije no, van a decir que voy de comisaria política tuya, me voy a casa. Nunca me sedujo el poder.

P. ¿Cómo está Argentina?

R. Creo que no está bien. Estamos con un nivel de endeudamiento vertiginoso. Si hubo algo importante durante nuestra gestión fue haber sacado al país del default y haber llevado a Argentina a un nivel de desendeudamiento inédito desde 1976, del 13%. Hoy en Argentina tenemos un endeudamiento feroz. En el conurbano bonaerense han vuelto a tener dos dígitos de desempleo, el poder adquisitivo de los salarios, de las jubilaciones, se ha derrumbado, la inflación ha crecido exponencialmente y el déficit fiscal también.

P. Si estaba tan bien con ustedes ¿por qué perdieron?

R. Fueron 12 años y medio, con un desgaste natural del Gobierno, más un aparato mediático en contra. Además, el Gobierno actual dijo que nadie iba a pagar impuesto a las ganancias, que el problema de la inflación se iba a resolver, que no iba a haber devaluación, no iba a hacer tarifazo, que se iban a mejorar las cosas que estaban mal y se iban a dejar las que estaban bien, que nadie iba a perder lo que tenía… Así y todo, perdimos por 700.000 votos. Si uno promete una vida mejor y más feliz, es probable que gane. Respeto el resultado de las elecciones, pero a la gente le han mentido.

P. Si les engañaron ¿por qué dos años después la gente mantiene su apoyo al Gobierno?

R. La parte que lo apoya es más o menos la que lo votó en la primera vuelta en 2015, cerca de un 34%. Creo que hay un componente de blindaje mediático muy importante.

P. ¿Tan fácil es manipular a la gente?

R. Creo que nadie puede ignorar el rol que juegan los medios.

P. ¿Por qué la gente no se daría cuenta de que Macri les está haciendo daño?

R. En la provincia de Buenos Aires, de cada tres bonaerenses, dos votaron por la oposición. Lo que pasa es que la oposición está dividida. Invierto la pregunta: ¿cómo puede ser que una fuerza estigmatizada, perseguida, sin recursos económicos pudo ganar en la provincia de Buenos Aires a un Gobierno que cuenta con todos los medios de comunicación y todos los recursos? La verdadera hazaña democrática es lo que hizo Unidad Ciudadana, con absolutamente todo en contra.

P. ¿Hicieron algo mal en su Gobierno?

R. He hecho mi autocrítica de tonos. Creo que por la forma de decir las cosas alguien puede haberse sentido ofendido o agredido. Pero también me gustaría que hicieran autocrítica los del Gobierno de [Fernando] De la Rúa, que terminó en la implosión del 2001, con la Plaza de Mayo con 30 muertos, como [Federico] Sturzenegger [gobernador del Banco Central], o los que formaron parte de las políticas de los 90.

P. ¿Tan difícil es hacer autocrítica? ¿Hubo agotamiento del modelo económico?

R. No, agotamiento del modelo económico no. No teníamos gente desesperada porque no le alcanzaba la plata para llegar a fin de mes o porque no podía comer, no había miles de personas viviendo en la calle, pensando que le van a cortar la luz o el gas o que no tenían plata para pagar los remedios. No vivíamos en el paraíso, pero las condiciones eran mucho mejores. ¿Por qué la gente no nos votó? Porque siempre quiere algo más, y está bien.

P. Dejaron el país con un 30% de pobreza después de 13 años. ¿Qué falló?

R. Me permito poner en duda esto. Con un 5,9% de desocupación, con jubilaciones, salarios y Asignación Universal por Hijo subiendo por encima del nivel de inflación ¿vos crees que cuando nos fuimos del Gobierno uno de cada tres argentinos era pobre? Entonces hoy, de cada tres argentinos 2,5 son pobres.

P. ¿Hay riesgo de estallido social?

R. No lo creo. Pero me parece que debe haber muchísima más pobreza que antes. ¿Qué va a pasar cuando Argentina no se pueda endeudar más? Esto ya se probó. Esto ya lo vivimos en la década de la plata dulce durante la dictadura -no estoy diciendo que esto sea una dictadura, estoy hablando del modelo económico- y durante los 90. No puede un país ser sostenible endeudándose y pagando tasas del 27%. ¿Quién va a invertir? ¿Por qué yo, empresario, voy a invertir en poner una nueva línea de producción si en Lebac me pagan el 27%?

P. Usted llegó a tener el 54% de los votos en toda Argentina. Ahora pelea para intentar ganarle con un 34% en Buenos Aires a un ex ministro poco conocido de Macri. ¿No es poco para alguien como usted?

R. No estoy para ganarle a un ex ministro de Macri, estoy para ganarle a una política. Reducirlo a una pelea con un ministro es injusto para Bullrich. Sé las condiciones adversas contra las cuales voy.

P. ¿Qué pasa si pierde? ¿El kirchnerismo entra en decadencia?

R. Al kirchnerismo siempre lo vi como una manera de bajarnos el precio a los peronistas. Yo soy peronista, no me digas que soy kirchnerista. Me llamo Kirchner, pero soy peronista de toda la vida. Yo no nací ganando elecciones. Las dos primeras elecciones en el año 83 y 85 en Santa Cruz las perdí. No es un problema si pierdo o si gano. En esta elección de medio término la lectura es que la mayoría no está de acuerdo con esta política económica. El Gobierno perdió 14 provincias.

P. ¿De verdad cree que Argentina está como Venezuela, como dijo?

R. Dije que había debilidad el Estado de derecho en Argentina. Y en cuanto a Venezuela, ha ingresado en un proceso de diálogo y no debemos echar leña al fuego. Además detesto la violencia política, porque termina aniquilando la democracia.

P. ¿Cuánto daño ha hecho Venezuela a la izquierda latinoamericana?

R. La experiencia de Venezuela no tiene nada que ver con la de Argentina o la del PT en Brasil o la de Evo Morales en Bolivia.

P. ¿Ha llegado el momento de condenar al Gobierno de Venezuela?

R. Llegó el momento de apoyar el diálogo. Lo que hay que parar es la violencia.

P. ¿Se acabó la era dorada del progresismo latinoamericano? ¿Por qué ese giro a la derecha?

R. No solo en Latinoamérica. En EEUU gobierna Trump. El neoliberalismo que se ha impuesto desde la caída del muro de Berlín. Pero el mundo está crujiendo. Este nivel de concentración de la riqueza, de ajuste permanente, no va a poder durar mucho tiempo. Cuando pasa lo de los nazis en Alemania. Cuando todos los días llegan miles de africanos a las costas de Italia, cuando Grecia tiene un 182% de endeudamiento, Italia y España superan el 100%. El Papa ha alertado mucho sobre esto.

P. Macri está teniendo mucho apoyo en Europa, en EEUU. ¿Se siente usted sola en la escena internacional?

R. Más que el apoyo se necesita inversión. Cuando gobernaba yo vino el presidente de China, Xi Jinping, el de Rusia, Vladimir Putin. Las alianzas que ha hecho Macri con EEUU muy bien no le ha ido. Cerraron las importaciones de biodiesel. Me gustaría que nos visitaran menos y no nos cerraran los mercados. No han sido buenas las alianzas, no le han redituado nada a la economía argentina. Le vinieron a visitar pero no le trajeron nada.

P. ¿Cree usted que puede acabar en la cárcel?

R. En la cárcel con este Gobierno puede terminar cualquiera. Estuvo un chico un mes preso porque puso no sé qué cosa del islam en Twitter. Se encarceló a gente en la movilización por Santiago Maldonado que no tenía nada que ver. Cuando se resiente el Estado de derecho, el poder judicial pasa a ser una fuerza de tareas del Gobierno para atacar a los líderes políticos, puede que sí. Todos estamos obligados a rendir cuentas, pero que cataloguen a mi Gobierno como una asociación ilícita, o que mi familia es una asociación ilícita es demasiado. Hay una clara maniobra de persecución política. Hay una especie de libertad condicional de la sociedad. Cualquier persona que sea opositor o pase cerca de una movilización le persiguen.

P. ¿Teme acabar en la cárcel?

R. No tengo temores.

P. ¿Y qué pasaría si va a la cárcel por corrupción?

R. Es una hipótesis que el Gobierno y los medios afines se encargan de instalar. En la Argentina hoy cualquiera puede estar preso, pero si es por las causas que hay sin lugar a dudas no. Las pruebas son ridículas. Es un disparate tachar a un Gobierno de una asociación ilícita. Siguen investigando por cosas que ya fuimos sobreseídos.

P. Sus secretarios de Obras Públicas y de Transporte están en la cárcel. Uno de ellos fue descubierto mientras lanzaba nueve millones de dólares a un convento. ¿Asume que hubo mucha corrupción en su Gobierno?

R. No, creo que hubo hechos de corrupción y funcionarios que cometieron hechos de corrupción. Es innegable. Y deben responder. Pero tachar a todo un Gobierno de corrupción por unos funcionarios, no. No creo que haya ningún Gobierno en el mundo exento de funcionarios que cometan corrupción. Pero ahora tenemos un Gobierno que utiliza el Estado para favorecer los negocios de su familia. Tenemos Panamá Papers. Provocó la caída del primer ministro de Islandia, del ministro Soria en España. Acá no pasó nada. Hubo hechos de corrupción pero yo no blanqueé plata negra, el que lo hizo es el hermano del presidente. Y su amigo del alma [Nicolás] Caputo, también blanqueó 35 millones. Contratista del Estado. Este Gobierno ha tomado el Estado como plataforma para ayudar a sus empresas familiares.

P. ¿Por qué su hija tenía cinco millones de dólares en efectivo en una caja de un banco?

R. Nosotros teníamos en 2012 3,5 millones de dólares en depósitos en plazo fijos. Los teníamos de antes, no es que llegamos al Gobierno y de repente nos apareció dinero. En el diario La Nación explicaron que la familia tenía fortuna personal porque teníamos un estudio jurídico que habíamos trabajado mucho y muy bien. Que antes de que Néstor fuera intendente teníamos más de 23 propiedades. La plata que mi hija tenía era producto de la sucesión de su padre. Cambiamos ese dinero y lo pusimos en plazo fijo. Y cuando salí del Gobierno sacamos ese dinero y compramos divisas. Todo esto se hizo dentro del sistema bancario, con certificados de compra, todo legalizado. Lo compramos en dólares y lo depositamos en una caja, pero no en el extranjero. Yo quería dejarles mi parte a mis hijos. Está totalmente explicado. No es que me descubrieron una cuenta en Las Bahamas.

P. ¿Qué pasó para que ganara Macri? ¿Le sorprendió?

R. No, porque hizo un enorme compendio de promesas de campaña. Dijeron que no iba a haber devaluación, ni tarifazos. Además tenía como fuerza de tareas a todo el tema mediático. Es natural. Si Macri tuviera una semana mediática o dos como las que yo tuve durante mis ocho años de gestión no sé cómo estaría.

P. ¿Todo es manipulación? ¿La gente no tiene voluntad?

R. ¿Y cómo aceptó la gente que hubiera 30.000 desaparecidos en la Argentina? ¡Qué barbaridad! ¿Cómo pudo aceptar que tiraran gente de los aviones? ¿La gente sabía eso? No. Porque había un blindaje mediático. No se puede ignorar el peso mediático en las sociedades.

P. No comparará la prensa de la dictadura con la democrática.

R. No, pero ojo, los diarios son los mismos. Y los dueños. No estoy comparando con la dictadura. No estoy diciendo que sea lo mismo. Pero cuando hay montaje la sociedad puede tener una determinada orientación. Se dice por ejemplo que está mejorando la situación económica y cada vez hay más gente despedida, se siguen cerrando comercios, sigue cayendo el consumo. Estamos generando una bola de nieve, una Argentina que va a tener dificultades.

P. ¿Los 70 siguen marcando a la Argentina?

R. Es una discusión que algún día se saldará. Sí es verdad que Argentina se colocó a la vanguardia en política de derechos humanos en todo el mundo.

P. ¿Por qué nunca presentaron como abogados un habeas corpus de algún desaparecido?

R. Porque vivíamos en Santa Cruz y allí no había desaparecidos.

P. Con el Papa tenían muchas diferencias cuando era obispo. Ahora se han acercado. ¿Les une el rechazo a Macri?

R. No, pobre Francisco. Lo que pasa es que es otra persona. Yo antes lo veía con gesto adusto, serio, ahora está feliz, pleno. Hemos tenido excelentes charlas. Nunca fue mi enemigo, ni mi amigo. Es el Papa. Nos une una visión de lo que está pasando en el mundo. Condena al neoliberalismo y al capitalismo como sistemas que descartan gente. Él marca una línea diferente del Vaticano. Nunca hablamos de Macri. Hablamos del mundo. Lo quieren traer al barro de la Argentina, el Papa no se merece eso. El Papa no es miserable ni mediocre.

P. ¿Quién mató al fiscal Alberto Nisman?

R. Pregúnteselo a la Gendarmería. Qué curioso. No pueden decirnos donde está Maldonado después de 50 días tras un operativo donde participó pero parece ser que ahora han descubierto quién mató a Nisman hace tres años.

P. ¿Políticamente hay una Cristina antes y después de la muerte de Néstor?

R. Es una pregunta difícil. Mi vida cambió, obviamente. Yo le debía a él también estar entera y aparecer entera. Lo he tratado de hacer lo mejor posible, por él, por mis hijos, por la responsabilidad que me dio la sociedad. Cuando el 9 de diciembre (de 2015) vi una plaza llena de gente común que venía a despedirnos, sentía que había cumplido. Él siempre me decía que yo era más fuerte que él. La vida nos dio cosas y nos quitó otras. Yo jamás hubiera pensado que iba a presidir el país.

P. Qué fue lo peor de su Gobierno?

R. No haber podido resolver cuestiones estructurales de la economía en la reindustrialización del país. Que fue la clave del Gobierno de Perón. Es un dilema fuerte. No le encontramos la vuelta al estrangulamiento que se produce cuando estás industrializando el país y los trabajadores ahorran en dólares, que es un problema de la Argentina. No lo supimos resolver.

P. ¿Teme quedar en la historia como una ocasión perdida?

R. No. Se habla mucho de la grieta, no la provocó el kirchnerismo, viene de hace 200 años. El padre de Leandro N. Alem fue fusilado en la Plaza de Mayo y colgado durante cuatro horas, su hijo lo vio. Esta es la Argentina.

P. ¿Usted es la persona adecuada para cerrar la grieta?

R. Me parece que puedo contribuir, y si tengo que hacerlo lo haré. Esto implicaría la necesidad de un diálogo sobre los modelos de país.

P. En Argentina hay mucha división sobre usted. Unos la aman, otros la odian, ¿ahora está buscando una vía intermedia?

R. No puedo manejarlo. También hay mucha división con el presidente. Ambos representamos dos modelos de país. Esto es lo que hay que discutir. Que no se estigmatice al peronismo, a los sindicatos. En algún momento esto va a hacer agua. ¿Entonces qué? ¿Prepararnos para otro 2001? Vivimos demasiadas crisis. Nosotros dejamos un país en marcha. Creyeron que como llegaban ellos, que era empresarios, rubios y con ojos celestes, los inversores iban a venir todos corriendo. Pero 2016 fue horrible en materia de inversión. Fue una pena. Pusieron en marcha un modelo que no tiene futuro, no es sustentable vivir endeudándose, destruyendo el consumo. Están preparando un gran ajuste para después de las elecciones. Es una pena, me gustaría poder conciliar esas dos Argentinas”.

En la introducción di las razones por las que les convenía leerlo -en mi opinión- a sus adversarios, sus partidarios y a los preocupados en general. Agrego dos motivos para considerarlo importante: Muestra como Cristina es una de los muy pocos políticos argentinos -la única entre los que están en la 1° fila del escenario- capaz de enfrentar esa arma de destrucción masiva de la política moderna: el periodismo hostil.

El otro dato significativo es que ella y el presidente Macri son los dos actores de nuestra realidad política al que el periodismo internacional toma en cuenta. Eso importa porque ningún gerente de fondos de inversión o banco internacional va tomar sus decisiones basado en lo que publique o no el Grupo Clarín. Sí en lo que aparece en los medios que se leen en el Hemisferio Norte. El gobierno de Macri, hasta el mismo poder judicial, se ven forzados a tenerlo presente.


El voto metropolitano

septiembre 27, 2017

el voto metropolitano

A este voto, el de la Capital Federal en particular, lo he seguido con interés desde el 11/3/73. Pero no es frecuente que lo diseccionen analistas de lujo como los que se reúnen mañana jueves a partir de las 17 hs. en el Aula Magna de la UMET, Sarmiento 2037, C.A.B.A. Trataré de pasar por ahí.

Y aprovecho para señalar algo: este encuentro se hace en la Universidad Metropolitana, la primera universidad del mundo creada y sostenida por el sindicalismo. Es obra de Víctor Santa María, en las palabras de mi amigo Fernández Baraibar “un dirigente que generó desde el gremialismo, además de sus actividades propias, un centro cultural, un sistema de medios de comunicación con dos radios, una revista y un matutino diario con repercusión nacional”. Además de esa universidad. Hoy, gracias a la estrategia de un gobierno y un “clima de época” es acosado por un juez. Nuestros sindicalistas, debido a una sociedad que se aferra a un clasismo de medio pelo y a sus propios errores, tienen mala reputación, casi tanto como los jueces argentinos, y ese juez en particular hace mucho por confirmarla. Ser indagado por Bonadío es casi un honor.


Hoy comienza la campaña: 25 días y el duelo Cristina-Macri

septiembre 27, 2017

Cristina-Mauricio-Macri

Fuerza, gente. Ahora, 7 de la mañana, comienza la campaña para la elección del 22 de octubre. Unos 2700 medios de radio y televisión en todo el país difundirán 76 mil horas de spots publicitarios de los partidos que compiten. Sin contar los que muchos subiremos  a las redes sociales. Que, en mi interesada opinión, serán en este caso más eficaces. Simplemente porque ahí va a ser un poco menos intensa la sordera que provoca la saturación.

Como sea, este es un blog de reflexión, no de propaganda de mi agencia. Corresponde que trate de analizar la realidad. Que, en política, tiende a ser lo que la mayoría cree que es la realidad. Y, aún tomando en cuenta que habrá 24 elecciones distintas, muchos partidos y frentes compitiendo, y -sobre todo- que la vida siempre te da sorpresas, el enfrentamiento que todos los politizados, y millones que no lo están tanto, vamos a observar con concentrada atención, es el de esos dos experimentos -Cambiemos y Unidad Ciudadana- en la provincia de Buenos Aires.

Hay una diferencia de entrada entre ellos: Cambiemos es una marca establecida y exitosa: Por lo menos hasta que sufra una derrota importante -en la mirada de sus adherentes- ha conseguido ser el Otro del peronismo, la fuerza a la que votan los que se definen por su rechazo. El lugar que ocupó desde 1946 a 1994 el radicalismo.

U. C. es Cristina Fernández de Kirchner: a pesar de sus intenciones, no tiene otros votos que -los muchos que- se identifican con su liderazgo y/o recuerdan bien su gobierno. Es muy difícil que a esta altura cualquier estrategia de campaña modifique estos dos datos fundamentales.

Ayer, conversando con un sabio y prudente bonaerense, estuvimos de acuerdo: Si observamos los resultados de las PASO, hace algo más de un mes, vemos que los votos mayoritarios a CFK están en el Gran Buenos Aires, la 1° y, sobre todo, la 3° Sección Electoral. En el resto de la provincia, salvo mínimas excepciones, e incluso en otras grandes ciudades como La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca, gana Cambiemos. No es sorpresa: el “campo”, desde 2008, tiende en general a ser opositor al kirchnerismo; y en esas 3 urbes, los resultados se asemejan a los del 1° cordón del GBA, que a su vez se aproximan a los de la Capital Federal.

La campaña que por año y medio llevó adelante en las redes sociales Cristina no hizo mucho para cambiar esto: estaba dirigida, pensada desde la sensibilidad de sus partidarios y -repito la descripción, porque no hay otra más precisa- los que recordaban bien su gobierno. En la última fase, la de U.C., hubo algunos cambios de estilo, pero no se modificó su esencia y  sensibilidad (lo que hubiera sido un error; la campaña es Cristina, y no se puede falsificar un candidato).

Entonces, en esta última fase, la de la campaña formal, las estrategias están cantadas: CFK se concentra en defender los espacios donde es fuerte, y Cambiemos trata de hacer pie allí. ¿Quién ganará en esta puja? La mayoría de las encuestas favorecen a Cambiemos, pero eso no significa mucho: Antes de las PASO, la mayoría, la casi unanimidad de las encuestas, daban una gran ventaja a Cristina. Y la diferencia con Cambiemos resultó mínima. Como dije otras veces, para pronosticar, los horóscopos.

Ganar por poco, por mucho, perder por poco, por mucho, son 4 escenarios bien distintos, sicológicamente, que van a pesar en la etapa que se abre el lunes 23, con vistas a 2019. La decisión está en ese tercio aproximado del electorado que no fue a votar o que se inclinó por otras opciones. Ahora, ¿pensará que “en la vida hay que elegir”, como se decía en 2013? ¿Mantendrá su voto de las PASO o se decidirá por una de las dos fuerzas mayoritarias? ¿Por cuál? El que viva 25 días lo verá.


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