De los 25 de mayo

mayo 25, 2017

Repito a menudo aquí que las efemérides no son lo mío. Pero respeto a los símbolos. Están sólo en la mente, y los hombres viven y mueren por ellos. Eso sí, no debemos dejarlos inmutables, petrificados, o terminan vaciados de sentido y derribados, como las estatuas de Stalin.

Por ejemplo, pienso que “primer gobierno patrio” se puede llamar al que se formó después de la Primera Invasión Inglesa, el 1 de enero de 1807, cuando Martín de Álzaga fue electo Alcalde de primer voto por el cabildo abierto que hizo convocar y asumió el mando civil de Buenos Aires, depuso al virrey Sobremonte y luego le ofreció el cargo de virrey (interino) a Liniers.

(Otros señalaron que no es exactamente la conducta que se espera de una colonia. Pero España ya había perdido su flota en Trafalgar y las cosas se decidían en América). Después Álzaga complotó contra Liniers -uno que estaba con él era Mariano Moreno- y años después Rivadavia lo hizo ejecutar. Es decir, la historia de ese vasco valeroso y duro se parece a la de otros revolucionarios de entonces y de ahora. Y se me ocurre que cuando tengamos una historia oficial con menos relatos, su retrato estará en una galería de Padres de la Patria. Pero esta es una especulación personal, y no soy historiador.

Enrique Manson lo es, y escribe bien. Ni monografías, ni panfletos. Por eso me tomé la libertad de reunir algún material suyo y armé esto, para que lo lean los que tengan tiempo y se interesen en nuestra historia. Apuesto que encontrarán algún dato que no tenían. Feliz Día de la Patria.

“Un año antes del mayo porteño, en la altoperuana Chuquisaca, estalló una revolución premonitoria. Se trataba de la región más rica y más poblada del virreinato del Río de la Plata, contaba con la Universidad más prestigiosa y con el único tribunal superior de justicia.

En Buenos Aires gobernaba Baltasar Cisneros. Había llegado a una Buenos Aires hostil, donde el pueblo en armas que había expulsado a los ingleses, no estaba bien dispuesto frente a los burócratas que llegaban de España.

La Junta de Sevilla, proclamó en enero de 1809 “que los vastos y preciosos dominios que España posee en Indias no son propiamente colonias o factorías como las de otras naciones, sino parte esencial e integrante de la Monarquía Española”. Un reconocimiento de la autonomía criolla.

Ante la inminente caída de la península frente a Napoleón, la universidad altoperuana hizo público lo que se llamó el silogismo de Chuquisaca: A la pregunta ¿Debe seguirse la suerte de España, dominada por los franceses, o resistir en América?, se respondía: Premisa mayor: Las Indias son un dominio personal del rey y no de España. Premisa menor: El rey está impedido de reinar. Conclusión: Luego, las Indias deben gobernarse a sí mismas desentendiéndose de España.

El 25 de mayo de 1809, en la plaza Mayor de Chuquisaca estalló el levantamiento. La rebelión se expandió, con el apoyo de indios y mestizos. Pero fue sangrientamente reprimida. Los virreyes de Buenos Aires y de Lima enviaron tropas que la aplastaron. En estos episodios se inspiró Vicente López y Planes en el Himno: “Y cual lloran, bañadas en sangre, Potosí, Cochabamba y La Paz”.

Mayo de 1810 –fecha de la que no renegamos- y que forma parte de la galería de íconos simbólicos de nuestra identidad nacional, fue un momento confuso, protagonizado por infinidad de actores, con grupos que se aliaban a veces para enfrentarse sangrientamente otras. Y, eso sí, con la presencia cercana de los buitres imperiales que esperaban que se concretara el fin del viejo Imperio Español Americano, para alimentarse de su carroña.

El virreinato mismo había sido creado para defender el extremo sur de las ambiciones inglesas –habían andado por las Malvinas en el siglo 18- y de los primos portugueses, que seguían en América una vieja guerra contra os castelhanos con el objeto de adueñarse de la costa oriental del Plata.

La falta de recursos de la España decadente hizo imposible constituir la muralla defensiva sur que debía tener sus vértices en Buenos Aires, Montevideo y las Malvinas. Eso explica, más allá de las torpezas de Sobremonte, la fácil caída ante el puñado de ingleses que llegó en 1806. Fue el pueblo en armas el corrió a los invasores, y este pueblo tomó inmediata conciencia de su protagonismo.

Es cierto que, cuando Baltasar Hidalgo de Cisneros reemplazó a Liniers, cuya condición de francés lo hacía en 1809, poco confiable, el nuevo virrey debió imponer su autoridad sobre un ejército formado en las invasiones. Don Baltasar en el fondo no era tan malo. No era un monárquico absolutista, ni tampoco un fanático peninsular cargado de odio hacia los criollos. Se trataba de un juntista, es decir de aquellos que –amantes del rey o no- habían guiado el levantamiento popular hispano contra los invasores napoleónicos.

Tan juntista era, que había sido designado por la no muy monárquica Junta de Sevilla. No sólo eso: convencido, como lo estaba todo el mundo, de que España se perdía porque Napoleón era invencible, desde que llegó se puso a trabajar para continuar en el mando cuando llegaran las infaustas noticias desde Europa.

El espía portugués Felipe Contucci escribía a sus jefes en Río de Janeiro: El Virrey piensa , con sus secuaces, formar una Junta Gubernativa, perdida que sea la Península; al intento mandó llamar un representante de cada Ciudad o pueblo grande, etc…. También se dice que tiene combinado con el Cabildo entregarle el bastón ….

Y sobre todo, pese a que la ley le prohibía tener propiedades en la jurisdicción de su gobierno, agregaba Contucci:  Que el Virrey ha comprado terrenos en la Punta (San Luis), y que tiene miras de establecerse continuando en el mando en las provincias a toda costa.

Agregaba Saturnino Rodríguez Peña –agente británico desde 1807- al ministro de Negocios Extranjeros y Guerra, Conde de Linhares, el 9 de mayo de 1810: El resumen de las últimas noticias que aquí tenemos del Río de la Plata, se reduce a que el Virrey de Buenos Aires ha asegurado al Tribunal de la Audiencia y a la Municipalidad, que en el momento en que se reciban en aquella Capital las noticias de la subyugación de la España, depositará el mando en los dichos dos Cuerpos. Que no se reconocerá otra autoridad ni Soberanía que la del Sor. Fernando 7º. Que a consecuencia de estos dos antecedentes, se formará una Junta Provisoria compuesta de la Rl. Audiencia y Cabildo de Buenos Aires de de la que será presidente Cisneros. Que se ha escrito de orden del mismo Virrey a las Provincias del Virreinato, pidiéndoles que manden sus Diputados para celebrar otra más solemne con el título de Senado.

¿Puede extrañarnos que, tras el cabildo abierto del 22 de mayo que lo depuso, apareciera como presidente de una Junta Provisional de Gobierno?

No era tan malo, dijimos, el sordo de Trafalgar, que había perdido el oído en la heroica batalla, pero se tenía que ir. Había llegado el tiempo que la península y América siguieran caminos diferentes.

El fin del dominio español en América fue una emancipación. No fue una rebelión de pueblos sometidos, como lo sería en África, donde la diferencia entre dominantes y dominados la daba el color de la piel. La revolución la hicieron los criollos, descendientes de conquistadores, y peninsulares arraigados. (La excepción es México, en la primera etapa) Fue una rebelión indígena, conducida por un sacerdote criollo, Manuel Hidalgo.

Después que el pueblo de Buenos Aires expulsara al invasor inglés en 1807, no volvió el poder a la burocracia real. Santiago de Liniers, más que virrey era un caudillo popular, que no podía imponer su voluntad al pueblo porteño y a sus milicias.

En 1808, en España, sometida a Napoleón, se produjo una rebelión popular contra los invasores que consagró rey a Fernando VII. Así se inició la Guerra de la Independencia, apoyada con entusiasmo desde el nuevo mundo. Sin embargo, no se pudo con la genialidad (militar) de Bonaparte.

Los americanos empezaron a hacer planes para el futuro. ¿Qué pasaría con el continente? ¿Sería de Napoleón? ¿Aprovecharían los ingleses para dar un golpe de mano que les permitiera conquistar lo que no habían podido en 1806 y 1807? ¿Y los portugueses? Napoleón invadió Portugal, y su Corte fue trasladada en barcos ingleses a través del Atlántico. Una corte europea tan cerca era un peligro para Buenos Aires.

El resto de las posesiones americanas pasaban por las mismas preocupaciones, y en 1810 todo el continente estalló al mismo tiempo al saberse que Bonaparte dominaba totalmente la península.

Liniers fue reemplazado por Cisneros, gobernante débil que no tenía autoridad sobre el pueblo ni las milicias. Cuando dos comerciantes ingleses le pidieron autorización para vender sus mercaderías en Buenos Aires, el virrey sabía que había un compromiso de las juntas de gobierno españolas con Londres. También tenía necesidad de ingresos para cubrir los muchos gastos del estado virreinal.

Al recibir opiniones favorables, Cisneros autorizó lo solicitado. Sin embargo, debió pasar por alto fuertes opiniones en contra. El síndico del consulado condenó “el remedio que mata al enfermo… Sería temeridad equilibrar la industria americana con la inglesa. Esos sagaces maquinistas nos han traído ya (de contrabando) ponchos que es un principal ramo de la industria cordobesa y santiagueña … sus lanas y algodones que a más de ser superiores … arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud de hombres y mujeres que se mantienen con sus hilados y tejidos.” El representante de los comerciantes de Cádiz afirmaba “…al fin los ingleses nos han de poner la ley en el precio de nuestros productos…”.

La medida ayudó a Cisneros a equilibrar sus cuentas, pero perjudicó los intereses de las provincias del interior. Mucho tuvo que ver con la segregación del Alto Perú, el Paraguay y la Banda Oriental, y en el federalismo defensivo y disgregador que se afianzó en las provincias que siguieron siendo argentinas.

En mayo de 1810 todo Buenos Aires se preparaba para discutir lo que habría de hacerse cuando España estuviera en manos de Napoleón. Al llegar a Buenos Aires la noticia de la caída de Andalucía, Cisneros tuvo que hacerla pública, y los grupos políticos se movilizaron.

Saavedra, el jefe de patricios, encabezaba uno de ellos. Otro, menor en número pero de grandes ambiciones, estaba integrado, entre otros, por Manuel Belgrano y su primo Juan José Castelli, abogados ambos y recibido en España el primero, que además tenía estudios de economía. Martín de Álzaga, poderoso comerciante español, había sido uno de los héroes de la lucha contra los ingleses. Peleado con Liniers por sospecharlo bonapartista, había intentado derrocarlo en 1809, pero fue vencido. Retirado de la política, dos de sus partidarios jugarían papeles importantes. Julián de Leiva era partidario de conservar el poder en manos de Cisneros. Mariano Moreno se sumó a la revolución.

Los representantes de los distintos grupos exigieron la renuncia del virrey, ya que el que lo había designado, la Junta Central (de Sevilla), ya no existía. Luego se convocaría a cabildo abierto para resolver el futuro. Cisneros, aconsejado por hábiles abogados, se hizo el sordo con lo de su renuncia, y aceptó convocar a la asamblea. Luego consultó a los jefes militares, quienes le negaron su respaldo.

Los revolucionarios cayeron en la trampa y asistieron al cabildo abierto. Castelli sostuvo que si el rey estaba impedido, y también lo estaban los que legalmente lo reemplazaban, la soberanía volvía al pueblo. Genaro Villota, abogado y funcionario respondió aceptando los argumentos, pero sostuvo que no eran ellos, vecinos de Buenos Aires, quienes debían resolver por el virreinato entero. Fue Juan José Paso el que sacó a los revolucionarios del atolladero diciendo que ante la urgencia y los peligros que se corrían, Buenos Aires debía decidir provisoriamente, hasta que un congreso de todas las provincias estableciera la solución definitiva.

La jugarreta del 24, (una Junta con Cisneros presidente), no aguantó la presión del pueblo y de los patricios. Hasta que pudiera reunirse un congreso del virreinato gobernaría una Junta Provisoria que encabezaba Cornelio Saavedra, sin Cisneros, y la integraban Castelli, Belgrano, Paso y Moreno. Estos dos últimos, en calidad de secretarios –lo que hoy llamaríamos ministros- y por eso mismo, con menos rango que los vocales”.


Una sugerencia sudaca

mayo 24, 2017

 

carlotismo

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Ya que estamos hablando de Argentina, Brasil y paralelas no euclidianta, acerco la propuesta más interesante desde que Belgrano evaluaba el proyecto carlotista.


Brasil y Argentina: las paralelas no se tocan, nene

mayo 24, 2017

Tengo debilidad por chistes tontos en el título (y éste robado a Quino). Pero estoy convencido que entender lo que está pasando en Brasil y cómo se produjo, ayuda a comprender lo que pasa y lo que puede pasar en Argentina. En lo que se parecen, y también en lo que son muy distintos.

Empiezo señalando que hay un debate (en el que este bloguero ha participado) acerca de la crisis política brasileña: Si las causas son internas (O Globo, la FIESP, jueces ambiciosos) o externas (los EE.UU.). En principio, tiendo a enfocarme en las nacionales, porque sirven a un análisis más preciso; los “protocolos de los sabios de Langley” se prestan demasiado a la fantasía libre. Pero, seamos realistas, la intervención externa en esta crisis existe; jueces mediáticos del Lava Jato son protegidos por agencias del gobierno estadounidense (como a Nisman el estado de Israel; esperemos que con más eficacia). La Gran Democracia del Norte tiene muchos antecedentes de combatir prácticas inmorales… en las empresas de la competencia.

Como sea, aquí interesa explorar lo que podemos llamar las causas profundas, que no se han analizado bastante: las estructurales. Porque la historia de Brasil en los últimos 60 años -mediados de la década de ´50: la caída de Perón, el suicidio de Getulio- ha sido de éxito, en los términos duros del desarrollo capitalista. No así la nuestra, como sabemos. En ese tiempo, la economía brasileña era algo mayor que la nuestra, y su industria estaba en general muy atrasada con respecto a la argentina. Hoy es unas tres veces mayor, y en varios campos su equipamiento tecnológico nos supera (No en todos, se apresurará señalar nuestro experto nuclear).

Juscelino Kubitschek fue contemporáneo de Frondizi, y muy similar en su ideología desarrollista; con sueños más audaces: Brasilia. Pero, como Frondizi, duró poco. A mediados de los ´60 comienza allí el ciclo de los gobiernos militares. Pero, al revés de los nuestros, con una firme vocación nacional e industrialista. Pactaron con la burguesía paulista y negociaron con los EE.UU. sobre la base del anticomunismo (En ese entonces a los yanquis les preocupaba la URSS y el caso cubano, y eso les vino bien a los que tenían voluntad y capacidad de negociar). Mataron y torturaron, pero dejaron las bases del Brasil industrial.

(Es cierto que los trabajadores de San Pablo y los humildes del Nordeste no tenían entonces, ni tienen ahora, el grado de organización y la conciencia de los nuestros, después de la experiencia peronista. Así hacer capitalismo es más fácil. Como en China).

La transición a los gobiernos civiles fue conversada, en el estilo brasileño tradicional. Además, sus militares no habían perdido una guerra. Y esa ya muy poderosa burguesía industrial acordó con los sectores medios urbanos, los profesionales. Fernando Henrique Cardoso cumplió el papel de modernizador. También él contrasta favorablemente con sus contemporáneos Menem y Cavallo. Menos irresponsable que uno y menos loco que el otro.

De todos modos, la experiencia neoliberal de los ’90 fue igual de cruel con los de abajo allá que acá. Y también en Brasil se detuvo el crecimiento acelerado de su industria, como había sucedido aquí a mediados de los ´70. Llega al gobierno -en un momento muy cercano al comienzo de la experiencia kirchnerista aquí- el PT, Lula. Se apoyó en los sindicatos industriales -aunque nunca tuvieron el poder que aquí recuperaron con Néstor y, aún con conflictos, conservaron con Cristina. Y en las comunidades de base de la Iglesia brasileña.

Ahora, el objetivo de Lula y Dilma fue incorporar al consumo a sectores cada vez más numerosos y a dar contención social a los más pobres. En los marcos del capitalismo, haciéndolo algo más justo. (Exactamente los mismos objetivos que Néstor y Cristina aquí; más allá de las fantasías más o menos chavistas de militantes que se enamoraron tarde de la experiencia K).

Lo curioso es que -al principio- los gobiernos del PT aparecían más exitosos en conseguir sus propósitos. Algunos grupos económicos brasileños se expandieron por el mundo -con la diplomacia de Itamaraty consiguiéndoles negocios. Odebrecht llegó a ser un gigante de la construcción en toda la América del Sur y más allá, Petrobras una de las grandes petroleras del mundo, Embraer vendía, y vende los aviones fabricados en Brasil en todos los países, … Brasil consiguió una importante presencia en África, y con los BRICS parecía haberse incorporado a las nuevas Potencias de un mundo multipolar. Lula fue el gran promotor, hasta la Crisis global del 2008, y del fin del “boom” de las materias primas, de la “marca” Brasil.

Desde entonces, con Dilma, con Temer, el derrumbe de la economía brasileña ha sido sostenido, sin respiro. Cada tanto, con el mismo patetismo del gobierno de Macri, se habla de “brotes verdes”, y que es necesario más ajuste. Menos leyes sociales, jubilaciones más bajas… El mismo discurso que está mostrando sus éxitos en Europa. Y aquí.

(Este es el lugar en que columnistas y opinólogos empiezan a hablar de la corrupción de empresarios y políticos brasileños. Porque, por supuesto, IBM, Siemens y los nórdicos luteranos de Skanska jamás han repartido valijas. Los bancos internacionales no ocultan capitales ni lavan dinero; pagan grandes multas sólo porque odian discutir. Y los lobbies y los PACs en el primer mundo llevan una contabilidad transparente. Uno se acuerda de León Felipe diciendo que nunca había practicado el comercio honesto porque no lo podía distinguir del otro).

Es cierto que nuestros hermanos brasileños tuvieron la inmensa ventaja de 30 años de crecimiento sostenido. Y nosotros la inmensa desventaja del odio antiindustrial de buena parte de nuestras clases altas. Y Brasil no pasó por nuestro derrumbe de la Convertibilidad (Ellos devaluaron a tiempo, en 1999). Pero aquí viene la otra curiosa diferencia, una que todavía el pensamiento económico y el discurso político no han incorporado.

Frente a esa Crisis global que comenzó en el 2008 y se mantiene,, y del fin del “boom” de las materias primas, los dos gobiernos de Cristina Kirchner hicieron en los hechos un mejor trabajo en mantener el nivel de consumo y de empleo de los argentinos, sin (grandes) crisis financieras.

Con mi habitual ironía, he llamado “keynesianismo chabón” a las medidas que se tomaron. Pero los hechos están ahí: Aunque con concepciones y estilos muy distintos, Moreno y Kicillof hicieron en sus respectivas etapas, un mejor trabajo que sus pares brasileños. Sin hablar del “dandy” Yanis Varoufakis. (Eso sí, sigo pensando que la Resolución 125 fue un grave error. Pero, bueno, ahora Lousteau está del otro lado, y que les aproveche):

Este es un brevísimo, y superficial, resumen. Una mención rápida de algunos hechos que me parecen sugestivos. Ahora, mi hipótesis: El pueblo brasileño tiene larga experiencia de pobreza, y también de miseria. Pero sus sectores altos y sus hoy numerosos sectores medios no han tenido experiencia en todas sus vidas de un derrumbe económico prolongado. Ni del golpe al orgullo de un Brasil que ya se sentía Potencia.

Creo que eso los ha puesto furiosos y desmoralizados. Y les impide elaborar las soluciones políticas que han sido una constante de la dirigencia brasileña durante el Imperio y la República.

Tal vez no se los impide por completo. Ayer leía una nota de Eleonora Gosman, que dice que “Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y Dilma Rousseff intentan articular una estrategia que permita pactar una sucesión controlada al gobierno de Michel Temer“.

No tengo otros datos sobre el asunto, todavía. Pero lo cierto es que FHC ha dicho que no se puede pensar una salida sin incluir al Partido de los Trabajadores del ex presidente Lula da Silva. “Tenemos que ser capaces de llegar a un entendimiento para no salir del mapa del mundo. Sin liderazgo no se sale de este atolladero”.

Ahí hay otra diferencia con el estilo argentino. En el peronismo, casi todo el mundo está en favor de la unidad. La unidad con los que piensan como uno, claro.

Y en el resto de la sociedad política -con Clarín a la cabeza- se insiste cada tanto en un “Pacto de la Moncloa”, en el que todas las fuerzas políticas se pongan de acuerdo en lo fundamental. Todas menos Cristina Kirchner y los que la siguen, por supuesto.

Me acuerdo de una consigna setentista “Ni sectarios ni excluyentes  Nosotros solamente“.


Corrupción y política – 2. El marco general

mayo 19, 2017

Subo este video con el audio “Temer y el empresario“, subtitulado, porque salvo en las series no es frecuente que escuchemos cómo un jefe de Estado arregla un soborno. (A nadie se le ocurrió grabarlo a De la Rúa autorizando el que se hizo aquí con los senadores. Muestra que los brasileños son mejores escenógrafos).

Y que el video lo estelarice Eduardo Feinmann, como que la noticia haya sido filtrada por O Globo (el equivalente brasileño del Grupo Clarín) son (más) indicaciones de que el establishment mediático y el mundo oscuro de sus operadores le ha soltado la mano al Michel. Sin embargo, no veo -como otros amigos- la mano de Estados Unidos en este asunto (Para algunos politizados, EE.UU. es lo que solían ser los Sabios de Sión en tiempos pasados. Una fuerza oscura detrás de todo). Pienso más en factores internos -la agónica Crisis de la economía brasileña: sus sectores medios y altos no están tan acostumbrados a los derrumbes periódicos como los nuestros. Y si se confirma una noticia que me adelantan: que el partido de Fernando Henrique Cardoso ha retirado sus ministros, daré crédito a una hipótesis que escuché anoche.

Como sea, trataré de explorar, con más datos, lo que va a pasar con nuestro gigante parceiro. Porque va a influir, y mucho, con lo que pase con nosotros. La devaluación del real se acercó a un 10%, y tal vez recién empieza. Y agrego al final del posteo un simpático cartelito que nos recuerda algunas consecuencias políticas locales de estos deschaves brasileños.

Ahora, repito un resumen que había hecho en el blog hace meses sobre la corrupción en el Estado. Y contesto observaciones que entonces me hicieron.

1) la presencia de casos de corrupción en el Estado -el intercambio de favores entre empresarios privados y funcionarios estatales- es inevitable, y existe desde que se formaron los primeros Estados, en Sumeria y en Egipto (el elemento de la codicia existe desde todavía antes).

2) En los tiempos modernos -definidos como tales para este caso desde que surgen los medios de comunicación masivos- no está más extendida (los reyes europeos ponían a venta los cargos, incluso de recaudación de impuestos; los procónsules romanos se enriquecían con el saqueo de las provincias que gobernaban…) pero le resulta más intolerable a un público extenso: los sectores medios y bajos urbanos, que, por otro lado, son la causa de la aparición de esos medios. Su indignación puede surgir de un sentimiento moral o religioso o de que no participa en los beneficios. No importa; igual es genuina. Por lo tanto, es un hecho político, y contribuye, desde hace un par de siglos al menos, a voltear gobiernos.

3) Desde el punto de vista del Estado -y de la sociedad en su conjunto- la corrupción es una enfermedad peligrosa. Imposible de erradicar por completo, pero que debe ser combatida y contenida. El motivo es práctico, y no está vinculado a ese sentimiento de indignación: la corrupción es contagiosa -“si el Secretario, si la otra empresa lo hace ¿porqué yo no?“. Si no hay controles eficaces, y cada tanto algún castigo visible, el beneficio particular de los funcionarios se transforma, entonces, en el motivo real de la mayoría de las decisiones en el Estado. Y, como dicen en mi barrio, el país se va a la mierda.

Estos puntos, entiendo, son universales. Se aplican tanto en la Argentina actual, y la pasada, como en la Atenas de Pericles (salvo por lo de los medios de comunicación. Como era una democracia de propietarios de esclavos, la ciudadanía era más pequeña y con el ágora alcanzaba).

Hay elementos, sí, en la corrupción estatal que dependen de la naturaleza de los gobiernos y de los sectores sociales de donde salen sus cuadros. En los gobiernos que se denominan, para simplificar, “populares” es común que buena parte de sus miembros surjan de sectores humildes. En ese caso, el enriquecimiento personal es más visible, y -así es la naturaleza humana- más… irritante para los que no participan de él“.

En los comentarios que se suscitaron, lo que uno encuentra es lo previsible: la corrupción indignante es la de los otros. Alguno, más sofisticado, sostiene que, al fin de cuentas, la corrupción no es tan importante. Sería como un lubricante en la maquinaria estatal.

Creo que en ese posteo no insistí lo bastante en algo que dije en el blog apenas se recibió la noticia (un episodio más en la larga serie de escándalos que jalonaban la corta gestión de Temer): la corrupción, y también las investigaciones sobre ella y la publicidad acerca de ella son armas, políticas y comerciales. Porque esos sectores medios -mayoría en las sociedades modernas- a los que les indigna la corrupción (al menos, aquella en que no participan) se movilizan, a veces en contra de sus propios intereses. Y, aunque no se movilicen, la corrupción que se les muestra rompe el contrato de confianza con la dirigencia política. Y la debilita frente a sus rivales o a los operadores de los lobbies.

Porque la política moderna es cara, en todas las sociedades más o menos democráticas, este es un problema ineludible. Y toda la dirigencia, en todos los niveles, debe estar consciente de ello. Para dar un ejemplo expresivo: Es una creencia común -aunque personalmente no me consta- que en Alemania las coimas que pagan las empresas es de un porcentaje considerablemente menor que, por ejemplo, en Italia.

A pesar de ello, Helmut Kohl, el canciller que logró la unificación alemana negociando con Gorbachov, y que mantuvo unida a la Unión Europea, tuvo que renunciar en desgracia por financiaciones ilícitas de la política. Y quien clavó el puñal en su espalda fue su protegida, Ángela Merkel.

E Italia también tuvo su saga anti corrupción, cómo no. La legendaria Mani Pulite, que destruyó a la Democracia Cristiana y a la clase política íntegra que había gobernado desde el final de la 2da. Guerra. Y después de esa orgía de saneamiento jurídico… llegó Berlusconi.

No me atrevo a fijar normas éticas, en un tema tan complejo como éste. Pero sobre política práctica, recurro al consejo de un italiano anterior, uno de los romanos más corruptos, el gran Julio César “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo”. Claro que es una versión muy machista para estos tiempos.


Corrupción y política – 1. El caso brasileño

mayo 18, 2017

diputados

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Es difícil que algún lector de este blog no esté enterado del último escándalo de corrupción en Brasil. Pero, antes de ponerme a pontificar – en el estilo un poco pesado que me caracteriza – les acerco este resumen, bastante completo, del episodio.

Una bomba política de consecuencias impredecibles estalló ayer en Brasil y amenaza la supervivencia del gobierno de Michel Temer, que asumió el poder hace apenas un año, tras el polémico impeachment a Dilma Rousseff.

El diario O Globo reveló que los dueños del frigorífico JBS aportaron a la justicia audios y videos que demuestran que en marzo el presidente avaló el pago de millonarios sobornos al detenido ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha para comprar su silencio y preservar así al Palacio del Planalto ante una eventual delación suya en el marco de la operación anticorrupción Lava Jato.

Según reveló el diario O Globo, los directivos de la mayor compañía procesadora de carnes del mundo, Joesley y Wesley Batista, sellaron en las últimas semanas un acuerdo con la Procuraduría General de la República, que debe ser aprobado por el Supremo Tribunal Federal (STF), para revelar los intentos del gobierno de Temer por contener las investigaciones anticorrupción.

Entre las pruebas más comprometedoras se encuentra una grabación hecha el 7 de marzo por los ejecutivos en el Palacio do Jaburu -residencia de Temer- en la que discuten con el presidente los montos de dinero que la empresa pagaba a Cunha y al operador político Lucio Funaro para asegurarse que no revelaran las corruptelas dentro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

De acuerdo a Joesley Batista, que registró toda la conversación con un grabador personal escondido, cada semana y por un plazo de 20 años se desembolsaban 500.000 reales (unos 160.000 dólares) para garantizar que Cunha -principal promotor dentro del PMDB del juicio político a Dilma por manipulación de las cuentas públicas- no abriera la boca. Fue entonces que Temer resaltó: “Tiene que mantener eso, ¿vio?”.

La aprobación que el presidente da a esas coimas lo colocan en una delicadísima situación judicial por respaldar un crimen durante el ejercicio de su mandato. Hasta ahora, las derivaciones de la Operación Lava Jato habían puesto a Temer como investigado como supuesto beneficiario de sobornos de la compañía Odebrecht, pero antes de que asumiera el poder, el 12 de mayo de 2016.

Para cuando los ejecutivos Batista decidieron grabar a Temer, ya habían llegado a un preacuerdo de delación premiada con la Procuraduría. Gracias a ese entendimiento, la policía federal pudo filmar cuando una valija con 500.000 reales de coimas fue entregada al diputado Rodrigo Rocha Loures (PMDB), que había sido indicado por Temer para recibir las “semanalidades” de JBS. El dinero había sido previamente marcado y fue rastreado fácilmente.

Ante el juez del STF Edson Fachin, a cargo de la investigación del Lava Jato en la Corte, los hermanos Batista también entregaron otro audio en la que registraron el pedido de soborno del senador Aecio Neves (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB), principal socio de la coalición que sostiene a Temer. En esa conversación del 24 de marzo, Neves le pidió a JBS “contribuir” con 2 millones de reales (unos 640.000 dólares) para afrontar los gastos de su defensa en las cinco investigaciones que pesan sobre él por presuntos sobornos de Odebrecht.

“Me darán una ayuda del carajo”, le resaltó Neves a Joesley Batista, luego de coordinar para que el dinero fuera dado a su primo, Frederico Pacheco de Medeiros, uno de los coordinadores de su campaña de 2014. Al igual que los sobornos destinados a Cunha y Funaro, el periplo que siguió la plata para Neves también fue filmado por la policía federal, que siguió el rastro del dinero hasta una cuenta del senador socialdemócrata Zezé Perrella.

Las revelaciones de los empresarios también alcanzaron al Partido de los Trabajadores (PT). De acuerdo a sus declaraciones, quien durante los 13 años de administraciones petistas lidiaba con los traspasos de dinero ilegal era Guido Mantega, ex ministro de Economía de Luiz Lula da Silva y Dilma.

Mantega -acusado en el Lava Jato, pero aún en libertad- era quien se encargaba de repartir los fondos al PT entre legisladores, ministros y hasta el presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), Luciano Coutinho. Los hermanos Batista indicaron que alguna vez discutieron los aportes ilegales de JBS al PT frente a Lula, pero que éste no trataba directamente de esos temas financieros.

El grupo frigorífico JBS -que tiene presencia en la Argentina- fue el mayor donante de la campaña electoral de 2014 en Brasil: unos 116 millones de dólares a los principales partidos políticos. Según explicaron los hermanos Batista, su compañía se aseguraba así los más diversos favores, como exoneración de impuestos y leyes que beneficiaban sus negocios“.

Ahora, como la misma abundancia de información que nos da el periodismo, entierra la anterior, me parece necesario acercarles también la anteúltima vez que la empresa JBS apareció en los medios (En el Financial Times, hace menos de dos meses).

Cuando Flavio Evers Cassou, un empleado de JBS -la empresa de carne procesada más grande del mundo- dejó un enfriador grande de carne en la casa de una amiga en el sur de Brasil el año pasado, no podría haber previsto la crisis de confianza que causaría en la industria y en el sector empresarial del país en general.

La amiga en cuestión era María do Rocio Nascimento, la principal inspectora de productos de origen animal en Paraná. Y la carne, entregada junto con una cierta cantidad de dinero en efectivo, era presuntamente un soborno por firmar certificados de salud para productos de JBS, según lo indicado en una orden judicial que detalla el trato.

Sin que el par de individuos lo supiera, oficiales de la policía federal estaban filmando y grabando en secreto las conversaciones entre ellos y decenas de otros sospechosos. La semana pasada, la policía arrestó a Cassou, a Nascimento y a otras 36 personas por ayudar a una red por la que corruptos funcionarios sanitarios emitieron ciegamente certificados para exportaciones de carne a Europa y China sin inspeccionar los cargamentos. Los documentos del tribunal enumeran 21 compañías involucradas en la operación, incluyendo a unidades de las compañías de carnes procesadas JBS, Seara, y BRF, la mayor exportadora avícola del mundo.

Además, se señala que los funcionarios hicieron la vista gorda mientras que productores menos conocidos convertían carne putrefacta en mortadela o ilegalmente molían cabezas de cerdo para producir salchichas. Como resultado, China, Hong Kong, Japón, la Unión Europea (UE), Canadá, Egipto y Chile anunciaron suspensiones totales o parciales de las importaciones de carne brasileña“.

Como amenacé al principio, voy a reflexionar en voz alta (otra vez) sobre corrupción y política. Pero después. Ahora estoy muy apurado. Sólo les recuerdo que la corrupción, las investigaciones sobre ella y la publicidad acerca de ella son armas, políticas y comerciales. Y todas las armas pueden terminar disparando en cualquier dirección.


“Fora todos eles!” La restauración choca en Brasil. Y acá

abril 29, 2017

Como seguramente saben, ayer fue un día de huelga general y disturbios en Brasil. Resumo uno de las crónicas (la de Clarín), además del bonito video de arriba:

Enfrentamientos entre policías y manifestantes, paro de transportes y en las escuelas marcaban este viernes la huelga general convocada en Brasil contra las medidas de austeridad del gobierno de Michel Temer, en un país sumido en la recesión y con niveles récord de desempleo.

Al comienzo de la tarde, cuando estaban convocadas las principales marchas, el centro de Rio se convirtió en un campo de batalla mientras los agentes dispersaban con gases lacrimógenos a unos 2.000 manifestantes frente a la Asamblea Legislativa.

Los choques se prolongaban al caer la noche en torno a la plaza Cinelandia, rodeada por policías del cuerpo antimotines que dispersaban con gases a grupos que se congregaban en las calles cercanas. Ya durante la mañana, la policía había intervenido contra activistas que bloqueaban calles de Sao Paulo y otras ciudades.

Se trata, según la Central Única de Trabajadores (CUT), de la primera huelga general convocada en el país desde junio de 1996, contra las privatizaciones y la flexibilización de los derechos laborales impulsadas entonces por el gobierno socialdemócrata de Fernando Henrique Cardoso.

En esta ocasión, las denuncias apuntan en particular contra los proyectos de reforma del sistema de jubilaciones y, una vez más, de flexibilización de los contratos de trabajo.

Ambas iniciativas están en votación en el Congreso como parte del programa del gobierno para enderezar las cuentas y sacar a Brasil de la peor recesión de su historia. Según datos oficiales publicados este viernes, el desempleo en la mayor economía latinoamericana alcanzó un nuevo nivel récord de 13,7%, con 14,2 millones de personas en busca de trabajo.

Tanto para la CUT, ligada a la izquierda, como para Força Sindical (FS) -cuyo presidente es diputado de la base aliada del conservador Temer- la jornada fue un éxito. Según FS, casi 40 millones de brasileños adhirieron a la medida de fuerza.

“Es una clara demostración de que la gente decidió parar en protesta contra la retirada de derechos que sufre por parte del gobierno”, afirmó el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010). “Es una satisfacción saber que el pueblo brasileño está tomando conciencia”, agregó el exlíder sindical, favorito en las encuestas de intenciones de voto para 2018 pese a que enfrenta cinco acciones judiciales, en su mayoría por el escándalo de sobornos en Petrobras que salpica a decenas de dirigentes tanto oficialistas como opositores.

Para el gobierno, en cambio, la paralización fue un fracaso: “Están impidiendo que las personas lleguen a sus lugares de trabajo. En un primer análisis, eso evidencia que es una huelga que no existe. Es más una huelga de sindicatos perturbados por las decisiones del Congreso”, dijo el ministro de Justicia, Osmar Serraglio.

En Sao Paulo, motor económico y distrito más poblado del país, se produjeron algunos enfrentamientos entre manifestantes que obstruían arterias de la ciudad y la policía, generando congestionamientos en el tránsito. Después del mediodía, los trenes y el metro comenzaron a funcionar parcialmente, aunque los autobuses seguían paralizados.

Metalúrgicos, petroleros, personal de los hospitales y de los correos también adhirieron a la protesta. Unos 60.000 obreros no acudieron a sus puestos en las fábricas del cinturón industrial de Sao Paulo, paralizando montadoras como las de Mercedes o Ford, informó el Sindicato de Metalúrgicos local“.

Quiero agregar que la protesta contó con la adhesión de organizaciones de pequeños comerciantes, los docentes de la red privada y colegios religiosos y el respaldo de gran parte de los obispos de la conferencia episcopal brasileña.

Ahora, mi reflexión: Como en Europa hoy abundan los “euroescépticos”, es inevitable que entre nosotros aparecen los que podríamos llamar “latino escépticos”. Serían los que dicen que la idea de una Unión Latinoamericana es un sueño de propaganda, porque nuestros países son muy distintos entre sí (Andrés Malamud sería uno de ellos, por ejemplo).

Es cierto que Colombia y Uruguay tienen grandes diferencias (como Jujuy y Río Negro, por ejemplo). Pero, más allá del debate teórico, y de los distintos proyectos que refleja, el hecho es que vivimos procesos políticos que abarcan a la América del Sur.

No me voy a remontar a los siglos coloniales, y a las guerras de Independencia. Cuando concluyeron, más o menos en 1825, nuestros países fueron integrados por separado en el sistema global de ese entonces, la hegemonía británica. Vargas, Perón, Ibáñez, pueden ser vistos como expresiones de una identidad, de raíces comunes, pero la trayectoria de los proyectos que encarnaron siguieron por caminos distintos.

Los tiempos de la guerrilla… formaron parte, a su pesar, de la Guerra Fría que dividía el planeta. Aún las experimentos neoliberales que comenzaron en el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla -la dictadura militar que comenzó en 1964 en Brasil nunca abandonó su vocación industrialista- pueden considerarse como parte de la ola global que en la década del ´70 comienza con Thatcher, se consolida con Reagan y triunfa sin discusión después del derrumbe de la Unión Soviética.

Pero esas experiencias se derrumban, antes que en ningún otra región y con más contundencia, en la América del Sur. Y frente a su desprestigio aparecen, al mismo tiempo en términos históricos, nuevos gobiernos y nuevos liderazgos que revalorizan la autonomía nacional, la distribución del ingreso y la participación popular. Aunque conservaron las instituciones democráticas, sirvió para que fueran englobados por sus enemigos como “populistas”.

También enfrentan crisis y derrotas, más o menos al mismo tiempo en toda la región. Y en todos los casos se encuentra el mismo factor: una parte numerosa de la población, que antes había sido favorecida por esos procesos, se encuentra insatisfecha o furiosa con los gobernantes. Y eso sirve para inclinar la balanza en favor de los sectores del poder económico vinculados a la globalización. Que nunca habían dejado de ser hostiles a estos gobiernos “populistas”.

Por supuesto, se pueden encontrar diferencias con este esquema -burdo, lo confieso- en cada uno de los países de la región. Pero me parece indiscutible que encontramos un “parecido de familia” en la mayoría de ellos.

La deposición de Dilma Rousseff en Brasil, la derrota del Frente para la Victoria en Argentina -los dos países más grandes del subcontinente- marcaron dos pasos decisivos en lo que se puede llamar la “restauración neoliberal” (si uno toma en cuenta que “neoliberal” va en el camino de “fascismo”: un término para nombrar todo lo que a uno no le gusta). Pero, imperfecta como es la definición, no cabe duda que se trata de un intento de reinsertar a nuestros países en el esquema de la globalización tal como es hoy (¿todavía?) promulgado desde el Atlántico Norte.

Ahí llego al título del posteo: Esta restauración está entrando en crisis, casi simultáneamente, en los dos países. Digo “entrando”: el “fora todos eles” en Brasil es un eco del nuestro “que se vayan todos” del 2001, pero ese país, por todo el deterioro de su economía, está lejos del derrumbe que vivimos entonces. También lo está Argentina.

El choque de estos proyectos “restauradores” es con la realidad: los trabajadores y en general los sectores medios y medio bajos simplemente no aceptan la lógica de rebaja de salarios y pérdida de conquistas que los voceros del esquema neoliberal exigen, casi histéricamente. Y la frase tan usual en los medios progres “¡Este esquema no cierra sin represión!” encierra, parece, una falacia: Porque tampoco cierra con represión. No, al menos, en las condiciones actuales en la mayor parte de la América del Sur.

Esto no significa que vamos a ver, necesariamente, una “restauración populista”. Las restauraciones nunca traen de nuevo lo anterior, como lo están comprobando los nostálgicos de los ´90. Y las experiencias que vienen deberán evitar los errores que derrotaron -o acosan- a las que comenzaron con este siglo.

(La cultura brasileña es muy visual. Cliqueando aquí acceden a un expresivo album de la jornada de ayer. Como uno es romántico, o baboso, elegí esta para cerrar el post)


Venezuela

abril 20, 2017

venezuela

Duele escribir ahora. Por el dolor de un pueblo que uno quiere, y porque es un pueblo que -no sé muy bien porqué- en su mayoría nos quiere a los argentinos. Además, porque las heridas son de nosotros también: es un país clave de la América del Sur, por el petróleo que tiene y por lo que es. Su tragedia es la todos los suramericanos.

Pero si uso el blog para hablar de todo lo que tengo ganas, no corresponda que eluda esto.

Igual, ustedes van a tener para leer mucho, y ver muchas fotos, en los diarios de la mañana, en los canales de TV, incluidos TELESUR y CNN, y también en los blogs. Con dos grandes montones de indignación, según el lado que prefieran escuchar.

Siento que mi aporte puede ser tratar de entender lo que pasa. Creo que hay dos modelos distintos posibles para explicar la dinámica de este proceso. Cuyo punto culminante, hasta ahora, fue ayer, el 19A, con “la madre de todas las protestas“.

Tomo primero el que encuentra la motivación, el motor principal, afuera de Venezuela. Sonaría conspirativo, o propaganda bolivariana, si no fuera que lo que está sucediendo es un calco muy preciso de procesos que, con la intervención abierta o revelada luego de la C.I.A. y de otras agencias del gobierno de los Estados Unidos, se pusieron en marcha en lugares tan distintos como Nicaragua, algunos países árabes (¿recuerdan sus “primaveras”?), Ucrania (la plaza Maidan), sigue la lista… El modelo se inauguró en 1953, en Irán, cuando se derrocó a Mossadegh.

Me parece que no se pueden sostener las dudas que exista en Venezuela algún grado de intervención externa. Porque hay una activísima y muy vocal comunidad de comunicadores y propagandistas de habla hispana, con apoyos estatales y privados en los EE.UU. Está formada en parte por la diáspora cubana y la venezolana, pero no pone énfasis en sus pertenencias nacionales. Son los herederos del viejo anticomunismo de la Guerra Fría, y lo mantienen vivo porque les proporciona razón de ser y recursos, que distribuyen -por lo menos una parte- a los sectores que influyen (Bueno, Chávez hacía lo mismo para los simpatizantes bolivarianos, cuando el petróleo estaba caro).

La presencia de esta comunidad es visible y audible en todos los países latinoamericanos (anche Cuba, menos públicamente), y tienen, por supuesto, acceso preferencial a los medios. Porque su tarea fundamental es formar opinión. Algunos de ellos son brillantes, del nivel de nuestro conocido Durán Barba (No tengo la misma opinión del resto, sin embargo. Encuentro que la mayoría de ellos tienen el nivel y el lenguaje de nuestros servicios, y se les nota).

Sin embargo, y a pesar de esta intervención que existe, y que seguramente no se limita a la propaganda, no creo que esta sea la explicación principal. El motivo es que para los EE.UU., a pesar de alguna declaración de propaganda del ex presidente Obama, Venezuela no es, ni puede ser, una amenaza a su seguridad. Ni siquiera a sus intereses. Sigue siendo uno de sus proveedores de petróleo -una filial de la estatal Petróleos de Venezuela, estuvo entre los principales donantes para la fiesta de inauguración de Trump: U$S 500.000). Y lo que pasa en Venezuela hoy le resulta funcional a lo que es un objetivo más estratégico: un objeto de horror para los sectores medios y medio bajos de Brasil y de Argentina: una lección sobre “los frutos del populismo”.

No es de extrañar que Macri y el resto de los sectores pro estadounidenses de nuestros países se “prendan” ruidosamente en las condenas. Y que en el peronismo, aún en su vertiente kirchnerista, midan sus declaraciones: saben que corren el riesto de perder votos.

En realidad, como un modelo de lo que está pasando en Venezuela, creo que los argentinos conocemos bien uno que se le asemeja todo lo posible entre dos países distintos: lo que pasó entre nosotros en 1955.

He dicho otras veces que Chávez fue lo más parecido que podía ser, más de medio siglo después y en un país muy diferente, al peronismo fundacional. Sin la presencia decisiva y estratégica de los trabajadores organizados. Pero con unas Fuerzas Armadas que se han mantenido, hasta ahora, más identificadas con la propuesta original.

Hasta ahora. El martes Maduro denunció por la televisión venezolana un complot militar. Desmantelado.

También en la caída del peronismo hubo sospechas de intervención extranjera. Una leyenda insistente en los tiempos de la Resistencia decía que Inglaterra había proporcionado a la Marina las municiones que el gobierno, por prudencia, le había privado. Igual, si un gobierno debía desarmar a una de sus fuerzas, es evidente que estaba acosado.

Como sea, el problema ya se reduce a una relación de fuerzas. Hoy el gobierno de Maduro se sostiene en la lealtad de los militares. Una parte demasiado numerosa de su pueblo está ferozmente enfrentada con él. “Pequeño burgueses instrumentados por la reacción” dicen los intelectuales del palo (todos ellos pequeño burgueses). Me parece que un grave error fue no darse cuenta que una parte muy grande de los de abajo quieren que ellos o sus hijos lleguen a ser pequeño burgueses. Y que una también grande de los pequebú quisieran ser burgueses a secas. Pero eso ya es irrelevante hoy en Venezuela.

Si el patriotismo y el orgullo venezolano prevalecen, el régimen puede sobrevivir, como señalaba hace poco en el blog, hasta que la situación regional cambie. Si no… la única esperanza para los venezolanos de evitar una larga, larvada guerra civil como la tuvo Argentina después de la caída del peronismo, es una mediación de Francisco. Una esperanza débil, porque el Papa no tiene divisiones que puedan imponer una solución. Pero es la única que tienen.


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