Dilma, Camila Vallejos en Buenos Aires

diciembre 22, 2016

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Esto es hoy, jueves 22, a las 15 hs. ¿Puedo recomendarle a la UMET, y a la CLACSO, una buena agencia de comunicación? Porque esto no lo vi en las redes sociales, ni en los medios. Ni siquiera en Página 12, que auspicia. ¿Tal vez es un homenaje sentimental a Dilma, por los lejanos tiempos de la clandestinidad?


El Pepe Mujica en el PJ

diciembre 13, 2016

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Como ven, no es que lo hayan afiliado. Es que, como en la reunión de Cristina, Dilma y Lula en Sao Paulo, las diversas realidades del peronismo se interesan en la necesidad de fortalecer y desarrollar lazos, en vista de lo que aparece -ante las catástrofes del “rematch neoliberal”- como una posible segunda temporada para los movimientos populares.

Nuevamente, es Rafael Folonier uno de los artífices de las “relaciones exteriores perucas”. Corresponde, por una cuestión generacional. Pero conviene ir preparando las nuevas camadas.


Brasil, seu Brasil

diciembre 13, 2016

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Leo en La Política Online y me parece lo bastante interesante para compartirlo con ustedes:

La crisis en Brasil está lejos de tocar fondo. Una nueva confesión del ex vicepresidente de Relaciones Institucionales de Odebrecht, Cláudio Melo Filho, dejó en la cuerda floja al presidente Michel Temer y sus ministros de mayor confianza, todos acusados de recibir plana en negro de la constructora.

El detalle y la precisión de las coimas pagadas –Temer recibió 10 millones de reales para campañas y más de 300 mil dólares para “gastos personales”- estremeció al Gobierno al punto que el presidente convocó este domingo fuera de agenda a sus ministros para diseñar un cambio de gabinete y nuevas medidas económicas, que le permitan superar la crisis. “Hay que tener sangre fría”, fue su recomendación.

El 51 % de los brasileños considera que la gestión económica de Temer es pésima y el 63 % piensa que debe renunciar de inmediato y convocar a elecciones presidenciales.

Al escándalo de corrupción se suma la caída de la actividad económica que sigue sin recuperarse. La decepción de los brasileños es tan grande –después de todo Temer y sus aliados impulsaron la destitución de Dilma por un delito mucho menos grave: el maquillaje de las estadísticas-, que una encuesta de Datafolha publicada este domingo, revela que el 63% de los brasileños quieren que el Presidente renuncie ya y convoque a elecciones.

Este reclamo de renuncia, mas el contundente diagnóstico de la mayoría de los brasileños -51%- que considera “pésimo” el manejo económico de la administración de Temer, agitaron este lunes versiones de una posible caída del Gobierno, según publicó el columnista político Valdo Cruz en el respetado diario Folha de San Pablo.

Las medidas de fuerte ajuste del déficit que propone Temer, como la suba de la edad mínima para jubilarse a los 65 años y la inédita ley para congelar el gasto del Estado por 20 años, más privatizaciones varias, lejos de generar la esperada recuperación de la economía brasileña parecen estar agravando la recesión. (¡Qué sorpresa!)

Este lunes el habitual sondeo que realiza entre un panel de economistas el Banco Central de Brasil sobre expectativas del mercado, arrojó que volvieron a empeorar las previsiones de crecimiento para la economía brasileña, que se contraerá 3,48% este año y según el nuevo pronóstico sólo avanzará un 0,70 % en 2017.

Apenas la semana pasada los analistas habían proyectado una retracción de 3,43% para 2016 y un crecimiento de 0,80%, lo que acaso indique el impacto del regreso de la crisis política del “Lava Jato”.

Brasil terminó 2015 con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,8%, su peor resultado en los últimos 25 años, y este año sumará su segundo ejercicio consecutivo en rojo por primera vez desde la década de 1930“.

La nota agrega algunos datos políticos:

Folha publicó este lunes en su tapa una segunda encuesta impactante: Lula da Silva encabeza cómodo todos los escenarios de votación para una primera vuelta, incluso superando los números que obtenía en noviembre.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) y padrino político de la destituida Dilma, si impone en primera vuelta por 25 puntos sobre Marina Silva -ecologista, ex aliada del PT- que le sigue con 15 puntos, mientras que ninguno de los candidatos de la coalición gobernante -incluido el propio Temer- logran acercarse.

El ex candidato presidencial Aecio Neves saca 11 puntos; el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin 8 puntos; el actual canciller José Serra 9 puntos y el propio Temer apenas 4 puntos.

Lula que este viernes recibió una nueva imputación en el marco del Lava jato incluso más que duplica al juez Sergio Moro, archienemigo del ex presidente e impulsor del Mani Pulite brasileño, que apenas ronda los 11 puntos en el sondeo.

Es interesante que si bien Lula viene creciendo en los sondeos, en una eventual segunda vuelta –en Brasil hay ballotage- Marina Silva es la única que se impone al ex presidente, por 43 puntos contra 34. En cualquier caso, tanto Lula como Marina expresan posiciones políticas de izquierda frente a la actual coalición que encabeza Temer“.

Esta nota refleja el clima de derrumbe en que se ha precipitado la clase política brasileña, al haberse convencido -porque querían convencerse- que apartando al PT y anunciando ajustes, los “mercados” se iban a entusiasmar. ¿Les suena?

Para evaluarla, aclaro que Folha de S.Paulo, de donde toma la nota LPO, es el diario impreso 3° en circulación en todo el Brasil, y el 1° en su versión digital. Es un poco más popular que el rígido y conservador O Estado de S. Paulo, pero no es Página 12. No existe el equivalente de Página 12 en Brasil, porque los sectores medios progres son demasiado pequeños para mantenerlo.

Se habló mucho en estos meses de un “giro a la derecha” en América del Sur. Algo de eso hubo: las experiencias distributivas en la región -con mayor o menor grado de participación popular- chocaron con la baja de los precios de las materias primas y con el fastidio de los crecientes sectores medios. Pero es muy difícil avanzar hacia la “derecha” -en el significado que hoy se le da a ese término: una economía abierta al libre movimiento de los capitales- cuando en todo el mundo ahí se está abriendo un gran pozo.


Venezuela y el MERCOSUR

diciembre 2, 2016

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Como noticia no es sorprendente, aunque es estúpida. O no sorprende porque es estúpida.

Apropiadamente, tal vez, la versión más precisa en nuestro idioma está en El Nuevo Herald, de Miami, de una fuente en Río de Janeiro:

Los cuatro países fundadores del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- enviaron una “comunicación” a Venezuela para indicarle que sus derechos en el bloque “están suspendidos”, dijo ayer jueves una fuente del gobierno brasileño.

La decisión está vinculada al vencimiento del último plazo acordado en septiembre para que Caracas cumpliera con sus obligaciones de adhesión al Mercosur, precisó la fuente, que pidió el anonimato.

Los cancilleres “elaboraron informes en los que señalan que Venezuela no cumplió con lo acordado” y en consecuencia “le enviaron una comunicación notificándole que sus derechos están suspendidos”, agregó. 

La marginación de Venezuela se venía diseñando desde que los demás socios bloquearon en julio el acceso del país caribeño a la presidencia semestral del bloque“.

El gobierno de Venezuela había informado este lunes que está “en condiciones” de cumplir con las adecuaciones pendientes para ser considerado socio pleno del Mercosur (con el Acuerdo de Complementación Económica N° 18, como se le exigía).

Como pretexto, es idiota. En tanto bloque comercial, los Acuerdos del MERCOSUR tienen más excepciones que reglas. Porque el sentido del MERCOSUR es político: un pacto entre los dos países más grandes de la América del Sur, y otros necesariamente vinculados, para presentar una fachada razonablemente unida al resto del mundo.
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A este bloque le falta mucho para cumplir ese módico objetivo, pero aún así es una realidad que las cancillerías de las potencias toman en cuenta. Despreciar la adhesión de un país con gigantescas reservas de petróleo… es absurdo.

No menciono lazos de solidaridad ni un destino común. No son factores que pesan en las decisiones de los actuales gobernantes en Argentina y en Brasil (las apariencias indican que habría sido este último quien impulsó la decisión). Tan sólo la desesperada necesidad de hacer buena letra, con la esperanza de recibir ayuda para salir de la apremiante situación económica que atraviesan. Si la expresión “vana” tuvo alguna vez sentido, es aquí.

El Instituto Independencia (Daniela Bambill, Julio Fernández Baraibar) ya ha dicho que “espera una pronta y condigna respuesta del Partido Justicialista, del FPV y de los bloques de nuestro sector. No se puede pasar por alto esta medida que atenta al corazón de la integración suramericana, uno de los mandatos históricos de Juan Domingo Perón“. Espero que no sea “vana” y que los reflejos de estos cuerpos no estén demasiado endurecidos.

En cuanto a Venezuela… su situación económica, y por ende política está muy mal (no que estar o no en el MERCOSUR le resuelve algún problema en lo inmediato). Más allá de los errores que se hayan cometido, la baja de los precios del petróleo golpeó desastrosamente a un país en esencia monoproductor.

Pero… la situación de Cuba fue mucho peor, en el “Período Especial”. El orgullo nacional de un pueblo que se ve acosado, puede terminar fortaleciendo a quienes lo gobiernan.


Argentina Espacial, 2° parte: La muerte del Cóndor

noviembre 26, 2016

Este “informe especial” que preparó Daniel Arias por la continuidad del proyecto Tronador es aún más difícil de separar en partes que la saga “nodriza” Argentina Nuclear. Si quieren leer ésta y no han leído la 1° parte, sugiero que lo hagan aquí.

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El Cóndor 2 en versión de 2 etapas (Cóndor + Cóndor)

El cohete Cóndor no era exactamente “la argentinidad al palo”, en materia de tecnologías, y en ese sentido marcaba un corte ideológico profundo con la actividad previa, guiada por la aversión a comprar tecnología extranjera. El grano era un desarrollo químico de la SNIA Viscosa de Italia, y los componentes metálicos y cerámicos del motor y la tobera pertenecían a Messerschmitt Bölkow Blohm (MBB) de la República Federal Alemana. El sistema de guiado, como se dijo, era malo: podía pegarle a un blanco… o no, con una imprecisión en el impacto de hasta tres kilómetros.

Como la CNIE no tenía mucha plata, parte de la financiación del Cóndor vino de Egipto, donde expertos argentinos montaron una planta de motores clonada de la de Falda del Carmen, Córdoba. Los egipcios, encantados, se disponían a vender la tecnología a medio Medio Oriente. Los israelíes, que nos habían ofrecido sus propios motores sólidos sin éxito, ante la perspectiva de tener que convivir con vecinos súbitamente dotados de misiles mucho mejores que la porquería de los Scud que la URSS le había vendido a Irak, se pusieron “del tomate”.

Como los combustibles sólidos dan misiles confiables, tras la guerra de Malvinas teníamos a la OTAN encima tratando de liquidar como fuera el Cóndor, que estaba causándole un tremendo dolor de huevos en dos lugares distantes del planeta a la vez. Una vez que lo lograron, para la Argentina estos combustibles se volvieron anatema. Bueno, al menos un tiempo, hasta que el gobierno kirchnerista impulsó desde el Ministerio de Defensa el proyecto Gradicom III, que se hizo puré a 7 segundos de lanzado en 2013, aunque sus modestos antecesores I y II habían funcionado bien.

Aunque cualquier combustible sólido tiene menos impulso específico que los líquidos (digamos, da menos kilometraje por kilogramo, en términos automovilísticos), es de lo más misilero que hay. Soporta golpes, vibraciones y cambios de temperatura, los almacenás años enteros adentro del cohete, pero ante la necesidad, apretás el botón y fssss… sale volando. Y con qué aceleración. Los sólidos dan siempre ese tremendo empuje inicial, aunque no dura mucho: se queman a velocidad constante pero relativamente rápido, y sin casi posibilidad de regular o interrumpir su combustión, como cañitas voladoras.

Esa rigidez de quemado, que sólo dos o tres países lograron dominar, vuelve bastante tosco a cualquier vector sólido para las maniobras finas que suponen la inserción orbital de uno o varios satélites. Una solución es ponerle al lanzador sólido una segunda etapa líquida, pero los brasileños no la intentaron. La otra salida habría sido dotar al o los satélites de sistemas de propulsión y navegación propios sobredimensionados, pero eso es resignar kilos –pueden ser toneladas- de la carga útil satelital específica, es decir la cámara o sensor o pendorcho comunicacional que le da función y sentido al aparato.

Cuando a Brasil le estalló el VLS en la base de Alcántara, ese vehículo venía de tres fracasos previos. Los vecinos habían construido un lanzador sumamente modular: cuatro VLS como “strap on boosters” (impulsores adosados al vehículo principal). Y este vehículo principal era otro VLS más, pero “con jeitos” sofisticados para inyectar dos satélites de 250 kg. cada uno a 200 km. de altura. Tanto contratiempo es extraño: Brasil había logrado alturas de 160 km. con su VS 30, y de 600 con su VS 40. Muy bueno, aunque en 1969 el Cástor, anteúltimo cohete sólido de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), ya llevaba 48 kg. a 400 km. Y con grano argentino de menor impulso específico que el del Cóndor II.

Del VLS, todavía no se sabe qué causó el encendido espontáneo del “booster” que hizo volar todo en pedazos, tres días antes del lanzamiento previsto y con la plataforma llena de expertos trabajando como hormigas. Eso da la pauta de que incluso dominar éste, el sistema de combustible más primitivo de la historia de la cohetería, te puede volver bastante loco, al menos aquí en Sudacaland. Y eso sin caer en hipótesis conspirativas.

A diferencia de lo que pasó con la Argentina, que recibió aprietes públicos tremendos de “La Embajada” durante épocas de Alfonsín para matar el proyecto Cóndor II (y hay que reconocer que don Raúl se negó taxativamente), a Brasil aparentemente los americanos lo dejaron hacer.

Es cierto que el Brasil de la última dictadura militar venía de ser el “Golden Boy” de los yanquis en América Latina. A nosotros, siempre a punto de trenzarnos a tiros con los chilenos y luego capaces ir a la guerra en serio y nada menos que contra el socio favorito del Tío Sam en la OTAN, nos llovían los rebencazos condoricidas. Por otra parte, apretar a Itamaraty desde épocas del dictador Geisel en adelante ha sido más difícil que hacerlo con el Palacio San Martín. El State Department lo sabe.

Si algo extraño del Cóndor es que ya lo conocíamos de sobra y en uso civil, hoy sería un “strap on booster” más que aceptable si uno tiene otro vector más navegable y preciso para colgárselo. Eso nos habría evitado complicaciones fascinantes.

Cohetero es el que no afloja

Por mucha experiencia exitosa que tengas en aeronáutica (como Brasil) o tecnología nuclear (como la Argentina), con la baquía que eso te da en materiales especiales y electrónica de control, los combustibles líquidos de cualquier tipo, almacenables a temperatura ambiente o criogénicos, son un desafío técnico subido. De no serlo y tanto, los brasileños lo habrían encarado.

Con propelentes líquidos, hasta llegar a un aparato con un 80% de confiabilidad, que todavía no le podés vender a nadie, te van a tener que haber estallado unos cuantos en rampa o en vuelo. Y para llegar al 90%, todavía inaceptable en el mercado satelital, ni hablemos.

No tiene vuelta. El que no quiera pagar ese precio, que no se meta. El que lo pagó y llegó a algún producto capaz de exportar lanzamientos, ése es un país espacial por la propia, que gana plata en su mostrador, en lugar de hacer cola tres años ante los de los proveedores mundiales de puesta en órbita para manotear la primera bodega más o menos en precio, en la fecha justa, con un vehículo –que suele transportar tu carga como “copasajero” de alguna que le interesa bastante más- que además te lleve al tipo y altura de órbita que necesitás.

Lo dicho, un país espacial sin cohetería es un país “medio espacial”.

Si la CONAE debió obligarse a seguir una línea de propelentes líquidos es por evitar interferencias de La Embajada. Si a ese rato la CONAE le añadió la audacia adicional de intentar una primera etapa criogénica… bueno, eso es Varottismo Puro. Como dice Borges: “Siempre el coraje es mejor…”.

La muerte del Cóndor dejó un post-trauma tecnológico de escala nacional, del que Varotto está tratando de curarnos desde 1996. En su obsecuencia, Menem y Di Tella fueron tan lejos que no sólo destruyeron los Cóndores construidos y mandaron los pedazos a los EEUU para verificarse allí su defunción, sino que alguien (ignoro quién) logró pararlos cuando los tipos trataban además de dinamitar los búnkeres anti-explosión de la fábrica de Falda del Carmen, en Córdoba.

Hoy allí la CONAE tiene su Centro Espacial, y las potentes antenas que “navegan” y “bajan señal” de sus satélites, y las de varios otros países asociados.

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 Antenas de comando y control de satélites de la CONAE en Falda del Carmen, Córdoba

El anatema cayó sin atenuantes sobre la vieja CNIE (Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales), dependiente de la Fuerza Aérea). Ese Lázaro no resucita.

Tenía historia… Desde los ’60 y hasta 1991, cuando Menem la cerró, la CNIE desarrolló varias líneas de alcance y potencia crecientes de cohetes sólidos para investigación de esa parte de la atmósfera que ya pertenece al espacio, por encima de los 100 Km. de altura.

Y por monedas. La CNIE fue un pariente pobre dentro de la Fuerza Aérea Argentina, siempre más pendiente de sus aviones de combate y lo suficientemente miope como para no entender que ese extraño apéndice espacial que le había crecido bajo las alas, la CNIE, era un buen centro de desarrollo para tener misiles aire-tierra, tierra-aire y de bombardeo “stand off”, capaces de viajar en la bodega de un Canberra (por dar un ejemplo de la chatarra de 2da mano que la FAA solía comprar), y poner knock-out un blanco desde una distancia segura para el avión. ¿Pero todo eso, salvo el misil crucero, que no te lo vendía nadie, no se compraba a Francia, Italia o Israel? La FAA de los años ’50 tenía su propio misil crucero, el Tábano, guiado por radio desde un bombardero, que no fabricó jamás. Y es que después de 1955 la fuerza sufre de otro post-trauma del que no se cura: el del aborto del Pulqui II.

La FAA redescubrió a la CNIE cuando necesitó o creyó necesitar algo que iba a ser difícil comprar en el exterior “off the shelf”, listo para usar. Por el contrario, había que poner cierta inteligencia propia al menos para formular las especificaciones de algunos componentes, y resolver la ingeniería general. Fue el proyecto Cóndor II, misil cuyo alcance en trayectoria balística y porte (1200 kilómetros con una carga útil de media tonelada) se fijaron en las épocas que casi terminan en una guerra con Chile. Pero los sistemas de guiado no eran muy buenos: el rango de precisión andaba por los tres kilómetros, una porquería salvo que tengas una carga nuclear. Y no era el caso.

Alfonsín -cuya política externa fue sumamente pacifista- defendió el Cóndor a capa y espada. Probablemente con razones: el malhadado misil podía volverse un sistema de puesta en órbita o parte del mismo, cómo no. La FAA podría haberlo ayudado en esa transición contactándose con la Secretaría de Ciencia y Técnica, entonces a cargo del impecable Manuel Sadosky, para que éste adaptara su único proyecto satelital para un viaje en el Cóndor.

Este solitario satélite sin hinchada propia era el SAC-B, un aparato que debía servir para detectar el origen de los “X-ray bursters”, explosiones de rayos X del espacio profundo. Sí, concuerdo, un asunto típicamente CONICET “de antes”: ciencia pura más bien cara, sin aplicación posible en la Argentina, pero que construye currícula y carreras personales. Por supuesto, con los fondos del CONICET en tiempos de Alfonsín, el proyecto no lograba avanzar ni en planos.

Pero poner unos dólares y un poco de cintura política en unir el Cóndor II con el SAC-B le habría dado tapas de diario y horarios centrales al CONICET, que para la opinión pública argentina no existía, y al Cóndor II le habría comprado una legalidad científica que quizás, a la larga, lo podrían haber salvado del desguace a cargo de la patota del Ministro de Relaciones Carnales.

Pero esa sinergia jamás sucedió. En épocas de Alfonsín la comunidad científica y la militar sencillamente no se hablaban. La primera le debía muchos muertos y exiliados -entre ellos el propio Sadosky- a la segunda. Y la FAA, con la mitad de sus aparatos perdidos en Malvinas y su presupuesto reducido a nada, estaba más dedicada a conseguir fondos para seguir desarrollando el Cóndor en oscuras sociedades triangulares con la República Federal Alemana, Egipto y en algún momento, Irak. Y tal vez también otros indescifrables países de Medio Oriente, que ya entonces empezaban a suministrar villanos barbudos y morochos en las películas de Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger. Pobre Cóndor II, cuando se las tuvo que ver con Rambo, Terminator y además con el Calos Menem, Guido Di Tella, George H. Bush y el embajador-virrey Terence Todman.

(Continuará)


Una carta a Fidel Castro

noviembre 26, 2016

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Fue uno de los hombres símbolo de la segunda mitad del siglo XX, el país de donde uno viene. No tengo el talento literario para añadir algo que valga la pena a las despedidas, de las que cualquiera puede leer hoy tantas como guste. Y para el análisis… no siento que este sea el momento.

Entonces, voy a copiar una carta que le envió hace 42 años otro latinoamericano símbolo. Porque es parte de la historia de un momento clave para nosotros. Pero, sobre todo, porque da indicaciones para un camino que tenemos pendiente recorrer.

 Excelentísimo señor Primer Ministro, República de Cuba, Comandante Fidel Castro

Estimado amigo:

Justamente hoy se cumplen 28 años del día en que asumí la primera magistratura del país, dando un paso en la evolución con un movimiento revolucionario basado en la Justicia Social. Movimiento que perdura en el tiempo y en el espacio, puesto que nuevamente, pese a mis años, estamos firmes resolviendo el futuro de nuestra Patria, buscando salvarla del desastre en que un desgobierno de dieciocho años la ha sumido.

Al frente de esta misión de amistad, les envió al amigo señor Gelbard, nuestro ministro de Economía, que tiene el encargo de darle un fuerte abrazo de mi parte, junto con mis saludos, y también testimonio del profundo agrado que sentimos por la apertura práctica entre nuestros pueblos. En todas las clases de relaciones humanas, la verdadera fraternidad se demuestra no con palabras sino con hechos fehacientes. Nosotros los justicialistas tenemos un aforismo que dice: “Mejor que decir es hacer; y mejor que prometer, es realizar”.

¡Cuba y Argentina lo están demostrando en la práctica!

Las revoluciones no pueden ser idénticas en todos los países porque tampoco todos los países son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos.

Pero es indudable que la necesidad de una unidad latinoamericana será la única posibilidad de libertad real para nuestro continente. A esta meta debemos concurrir todos de inmediato, para poder elevar nuestra voz con seguridad y respaldo en el seno de ese Tercer Mundo que garantizará nuestro desarrollo futuro y la libertad en lo económico, político y social.

Tanto usted amigo Fidel, como yo, llevamos muchos años de permanente lucha revolucionaria. Ello otorga una experiencia invalorable que es preciso transmitir a la juventud, para evitarle atrasos que se pagan siempre con dolor y sangre, inútilmente. La pujanza viril de la vida joven, para rendir verdaderos frutos a la Patria, debe ir acompañada de la cuota de sabiduría que otorga la experiencia.

La responsabilidad que pesa sobre nuestros hombres no es ya la de realizar la revolución que cada uno de nuestros ideales concibe como lo mejor para su pueblo, sino enseñar a nuestros descendientes a consolidarla. Para ello, tenemos dos caminos: tiempo o sangre.

Tiempo sobra. La historia nos enseña cómo los excesos vuelven finalmente a su cauce habitual.

Sangre, falta. Puesto que somos un continente descapitalizado, que precisa su puesta en marcha por medio de la unidad fraternal, donde los intereses individuales sean considerados y respetados, cuando los mismos no afecten a la comunidad latinoamericana; y en ese desarrollo necesitaremos aumentar al máximo los habitantes en el continente.

¡En fin! Todo esto quiere decir que la tarea no se termina mientras uno viva. Pero bien vale la pena vivir y morir por un ideal que trasciende a los pueblos.

El señor Gelbard le contará cómo marchan nuestras cosas y confío en que todo marchará bien. Reciba un cordial saludo y mi afecto sincero.

¡Un gran abrazo!

Juan Domingo Perón


Argentina Espacial: Tronador: todavía cantamos

noviembre 25, 2016

A iniciativa de amigos que ayer leyeron esta noticia Vex 5-A: lanzan el tercer cohete experimental argentino, mi informado, e hiperactivo, amigo Daniel Arias se puso a escribir sobre el asunto. Y lo que me acerca esta mañana es prácticamente otra saga. Me interesó mucho, y decidí empezar a subirla, aún a costo de interrumpir la anterior (Después veré como se integran). Porque la industria espacial, la nuclear y también la aeronáutica ocupan el mismo espacio. El de una nueva frontera que muy pocas naciones están ocupando. Argentina ha tratado de avanzar, en las tres áreas, y hemos sufrido derrotas (usualmente, a manos de nuestras “propias” dirigencias). Pero todavía cantamos.

Conrado_Varotto

Dos íconos de una Argentina emperrada en ser mejor: Franco “El Petiso” Varotto, presidente de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, con el cohete Tronador 2 (en maqueta) de fondo. 

Ayer 23 de noviembre, en la Estación Espacial Punta Indio, “la pequeña Houston bonaerense”, una valvulita dio señales de fallar a bordo del cohete Vex-5, de 16 metros de largo, ya en torre de lanzamiento.

Entonces, a 15 kilómetros de distancia, en Pipinas (1000 habitantes, a tiro de la ruta 36 pero sobre la costa del Plata) la gente de telemetría de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) decidió abortar. Nada ilegal, sálvenos Dios. Como sabe cualquier telespectador de “space operas”, eso es posponer el disparo de un cohete con la cuenta regresiva ya en curso. En este caso, el lanzamiento se atrasa unos días. Y el vehículo de marras es el Vex-5,  quinto y último prototipo de la agencia espacial argentina en el camino hacia el Tronador II.

El centro de operaciones de la CONAE funciona en el viejo cine del pueblo. “Éramos tan pobres…”, como decía Alberto Olmedo.

La CONAE es increíblemente gasolera, pese a su currículum: una agencia espacial con 5 satélites construidos y disparados, de capacidades, complejidad y peso crecientes (la línea SAC), y tres en construcción (2 SAOCOM y el SABIAMAR, éste con Brasil).

Todos los disparado fueron exitosos, salvo el primero (el SAC-B). Se jodió porque a la NASA, asociada el proyecto, no se le ocurrió mejor idea que subirlo a un misil crucero rebautizado como sistema experimental de puesta en órbita. Pegasus XL se llamaba aquel engendro. O aceptabas montar al Pegasus, o tenías que esperar 2 años a que la NASA volviera a darte algún lanzamiento más decente. Pero corría apuro: había que mostrar que la CONAE, demasiado nueva en su métier, funcionaba.

Esto sucedió el 11 de abril de 1996: ya pasaron más de 20 años, y la gente se olvida… El maldito cohete, ya en altura de inyección orbital, “se olvidó” de soltar el satélite: los pernos explosivos que lo unían al mismo no detonaron. En consecuencia, el SAC-B, impedido como quien carga un piano por mochila, no tuvo espacio para desplegar sus paneles fotovoltaicos. Y aunque entre pasada y pasada orbital la muchachada de telemetría vió que a bordo funcionaba todo joya, era claro que se iba quedando sin baterías, y adiós. Y así fue.

Conrado Varotto (pero algunos lo llaman “Franco”,) presidente de la CONAE entonces (y continúa) se encogió de hombros. “Psé… Era un satélite astronómico, de ciencia pura, no una misión aplicada a la economía o al gobierno argentinos. Lo que quedó demostrado es que nuestros fierros funcionaron bien”, soltó. Lo hizo para irritar a quien correspondiera en Orbital Sciences, fabricante del Pegasus, y lo debe haber logrado: desde entonces, sólo tuvo éxitos. Pero su declaración muestra que a Varotto felizmente le falta el chip del pesimismo. Si lo tenés, tu biografía es otra.

Quedó también demostrado que si querés ser un país espacial, ahí arriba no llegás a dedo ni haciendo vaquita con la NASA. Podés estar construyendo los dos satélites-radar más complejos y potentes de la historia espacial, como hace hoy la CONAE con los SAOCOM 1 y 2, centavito a centavito en INVAP, Bariloche. El SABIAMAR avanza más rápido porque tiene financiación externa. Como sea, si no tenés tu propia escalera al cielo (por citar ahora a Led Zeppelin), a lo sumo sos un país “medio espacial”.

Cohetero es quien puede y se la banca

El Tronador II es icónico: 3 millones de argentinos vieron su maqueta de 28 metros de alto presidiendo la primera Tecnópolis. Era un cheque sin fecha: faltaban al menos 5 tests planificados de vehículos más chicos, de tamaño, potencia y complejidad crecientes, para que la CONAE llegue al aparato final, el que aspira a fabricar en serie para poner en órbita baja satélites de bajo peso y costo (250-300 kg.) y estructura segmentada, los SARE.

Estructura segmentada significa lo opuesto de “todo en uno”. Los satélites segmentados funcionan “en enjambre”, interconectados como una red informática, intercambiando información y capacidades: uno puede tener cámaras en infrarrojo, el segundo cámaras en el rango óptico, el tercero, un radar, el cuarto puede encargarse de las comunicaciones con la Tierra, tanto las de la navegación del enjambre y de sus componentes, como las “bajadas” de la información recolectada. Y así se pueden ir sumando decenas de módulos. Si se descompone un satélite que no sea el cuarto en esta enumeración, la red sigue funcionando hasta que lo repongan. Si hay que modernizar el enjambre, se le añade un SARE con actualizaciones o capacidades nuevas. Una vez que construiste una red satelital, no tiene por qué envejecer.

Como casi toda idea argentina interesante (el bondi, el dulce de leche), ésta tampoco es argentina. La tienen casi todos los países y empresas privadas espaciales, para bajar sus costos. Lo que es argentino es construir un cohete específico para este tipo de cargas. Es un modo sensato o barato –nadie dijo “fácil”- de volverse el décimo país del planeta con acceso propio al espacio.

Pese a ser un cohete chico, el Tronador tiene una tecnología compleja y totalmente nueva en una región donde sólo existe otro jugador espacial: Brasil. La primera etapa del Tronador es “criogénica”, como la del Saturno V en 1969 o el Falcon 9 de Space X contemporáneo. Se la llama así porque usa oxígeno líquido, un fluído color azul, como comburente y RP-1, un dodecano (querosene, para los amigos) de muy alta pureza como combustible.

Un cohete criogénico, señor@s, no es moco de pavo: el oxígeno permanece líquido entre los -183º y los -218º. Y las bombas que impulsan ese líquido letal a la cámara de combustión deben soportar esas temperaturas, y de yapa unas fuerzas G que te la cuento, porque giran a entre 30 y 35.000 rpm. Y todo sin hacerse pedazos por fragilización térmica de sus materiales. ¿De qué las hacen, esas bombas? ¿Qué lubricantes usan? Varotto no te lo va a decir y Héctor “Cacho” Otheguy, gerente de INVAP, el contratista principal de ingeniería de la CONAE, tampoco. Pero es todo “made in Argentina”. El proveedor externo que te quiera dejar en tierra, está fregado.

La segunda etapa usa propelentes líquidos más convencionales y “cincuentosos”, almacenables a temperatura ambiente: monometilhidracina como combustible y tetróxido de nitrógeno como comburente. Nada de creerse que son tan amigables: los derivados de la hidracina corroen tanques y caños titanio como lijas químicas, de modo que hay que cargarlos a último momento, y de yapa –en caso de derrame- son volátiles y muy tóxicos. Si los cohetes de combustión líquida fueran menos neuróticos, habría decenas de países con puesta en órbita propia. Sólo hay nueve. Y un aspirante: nosotros.

Las dos etapas en sí ya son una novedad para la Argentina, y la separación limpia y a tiempo, un riesgo tecnológico adicional. Me pongo nervioso de sólo contarlo.

Brasil estuvo muchos años tratando de llegar a esto y tiró el guante tras un accidente en lanzamiento el 22 de agosto de 2003 que mató a 23 personas, entre ellas parte de la plana mayor técnica de la Agencia Espacial Brasileira (AEB). Nadie pensó que los vecinos abandonarían, máxime con el éxito que han tenido como país aeronáutico desde 1969 gracias a Embraer, y menos que menos cuando Lula ganó las elecciones. Pero tiraron oficialmente la toalla en febrero de este año.

Los brasileños tenían una tecnología de propulsión más sencilla y lógica para cualquier debutante espacial. Es la misma que tuvimos en Argentina hasta que no nos dejaron: combustible sólido, una mezcla de gomas con oxidantes y aluminio finísimamente pulverizado llamada genéricamente “grano”. La usan todos los misiles aeronáuticos, y era lo que movía a nuestro Cóndor II antes de que llegaran Carlos Menem y Guido di Tella a destruirlo.

(Continuará)


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