Ideas para la campaña. De Lula

julio 23, 2017

De las campañas locales, estamos todos enterados. Los que quieren estarlo. Y aún los que no, de aquí al 22 de octubre pueden llegar a estar saturados. Pero este spot brasileño, que envió por wasap una apreciada amiga, me parece interesante y quiero compartirlo con ustedes.

Además, una de los protagonistas es una compatriota nuestra! No, si las noticias sobre la muerte del proceso de cuestionamiento a la pulsión globalizadora que comenzó este siglo en América del Sur, como las de la muerte de Mark Twain, pueden haber sido exageradas.


Los límites de la paciencia militar. Brasileña

julio 22, 2017

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A través de un par de amigos me llegó esta nota de Raúl Zibechi, que han tomado la rusa Sputnik y la (contestaria) española La Haine. Como todo, tiene un sesgo, pero menciona hechos reales. Importantes para los brasileños. Y para nosotros también. Comento al final.

La revista militar Jane’s Defence alertó el pasado 20 de junio que el Gobierno de Brasil está considerando una “suspensión prolongada de la financiación para el programa de su submarino nuclear”.

Según el portal, la combinación de dificultades financieras por la larga crisis económica y la inestabilidad política serían la causa de la nueva postergación del mayor programa militar del país.

El mismo día, la Marina brasileña se apresuró a difundir un breve comunicado en el que asegura que el Programa de Submarinos (Prosub) no sufre ninguna alteración en su cronograma. Agrega que no hubo ningún retraso en los pagos del Gobierno “entre los años 2012 y 2013”, que el primer submarino convencional será botado en 2018 y que el nuclear lo será en 2027.

En 1979, Brasil inició el Programa Nuclear de la Marina, que le permitió en 10 años dominar el ciclo completo de enriquecimiento de uranio a través de centrifugadoras elaboradas autónomamente. El programa funciona en el Centro Tecnológico de la Marina, en Aramar, a 20 kilómetros de Sao Paulo y tiene dos vertientes: el Proyecto de Propulsión Naval para el primer submarino nuclear, y el Proyecto del Ciclo de Combustible Nuclear, que incluye el enriquecimiento de uranio.

Por este motivo, el país fue colocado en una ‘lista negra’ que le impedía importar materiales para el área nuclear, entre ellos las supercomputadoras necesarias para monitorear el proceso. Uno de los creadores y principales directores del programa es el vicealmirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, que fue “monitoreado por agentes de la CIA” cuando el país importó bajo su orientación materiales ‘prohibidos’.

Graduado en ingeniería mecánica en el MIT, Othon fue la pieza clave en el desarrollo de una tecnología nuclear nacional, lo que le valió amplio reconocimiento con la entrega de ocho medallas militares. Pero el programa tenía sus detractores. En 1997, el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso, alineado con Washington, firmó el Tratado de No Proliferación, lo que significó un giro de 180 grados en la política nuclear del país.

En 2008, el viejo proyecto fue reactivado cuando se descubrieron importantes yacimientos de petróleo en el mar, la llamada ‘capa pre-sal’, que imponía Brasil la vigilancia de sus 8.000 kilómetros de litoral marítimo. También en 2008 se formuló la Estrategia Nacional de Defensa, bajo el Gobierno de Lula, que establece como ‘prioridad’ la construcción de un submarino nuclear con el objetivo de negar el uso del mar a cualquier potencia hostil y defender las plataformas petrolíferas.

En 1983, la Marina ya había firmado un acuerdo con Alemania por el que se construyeron cuatro submarinos de propulsión diésel-eléctrica en Brasil. El descubrimiento de petróleo en la plataforma marítima aceleró los panes de construir submarinos y en 2009 se firmaron acuerdos con Francia para construir un astillero, una base de operaciones, cuatro submarinos Scorpene y uno nuclear con transferencia de tecnología.

El cronograma inicial preveía que el primer sumergible nuclear estaría listo en 2011, por lo cual el retraso es ya de seis años. Seguramente será mayor, si no llega a ser definitivamente aplazado.

El proyecto comenzó con buen pie, pero pronto aparecieron dificultades. El primer obstáculo provino de Estados Unidos. Desde 2009, según los cables revelados por WikiLeaks, la Embajada de EEUU en Brasil mostró su oposición al submarino nuclear al que el embajador Clifford Sobel calificaba como “elefante blanco políticamente popular” y adelantaba el surgimiento de “agujeros negros” de carácter financiero.

El segundo problema consiste en la crisis política brasileña comenzada luego de 2014 con la operación Lava-Jato contra la corrupción. En apenas dos años, la justicia desbarató los planes estratégicos de Brasil, encarcelando a la plana mayor de Odebrecht, con lo que la empresa entró en bancarrota, y al vicealmirante Othon, presidente de Eletronuclear, con lo que asestó un golpe moral a la Marina.

Othon recibió la mayor pena entre los 144 condenados por Lava-Jato: 43 años, acusado de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. Era la principal referencia del Programa Nuclear y, según las palabras del juez que lo condenó, tenía gran influencia en más de una generación de ingenieros y oficiales de la Marina.

El tercer problema es la falta de recursos por la crisis económica que vive el país, que está desmantelando el aparato productivo. Apenas un ejemplo: la pujante industria naval se vino abajo. De los 40 astilleros existentes, 12 están parados y el resto trabajan muy por debajo de su capacidad, al punto que el sector despidió a 50.000 trabajadores, la mitad de los empleados, y tiene deudas millonarias que no puede pagar.

Sergio Machado Rezende, ministro de Ciencia y Tecnología bajo el Gobierno de Lula entre 2005 y 2010, sostiene que “está todo paralizado” en relación a proyectos estratégicos tales como el programa de submarinos y los de la Fuerza Aérea. Opina que tanto la Marina como la Aeronáutica están cerca de reaccionar contra el Gobierno de Michel Temer si no se liberan fondos para esos proyectos que los militares consideran vitales para la defensa.

Rezende considera que las personas que están al frente de la Operación Lava Jato no tienen idea de lo que es importante para Brasil, porque “combatir la corrupción es muy importante, pero ¿acabar con una empresa?“, se pregunta en relación a Odebrecht, que estaba al frente de todo el programa de submarinos. Criticó la entrega de papeles sensibles de Odebrecht al departamento de Justicia de EEUU.

¿Cuándo los EEUU entregarían una empresa importante para ellos a otro país?“, se pregunta Rezende. “Una de las razones por las cuales el PIB no crece es porque las grandes empresas están paralizadas. Con la excusa de combatir la corrupción están aniquilando el sistema empresarial brasileño“, concluye el ex ministro.

En ese sentido, el contralmirante Flavio Augusto Viana Rocha, director del Centro de Información de la Marina, dijo que el diseño del submarino de propulsión nuclear fue terminado hace tres años, pero los atrasos en otras estructuras del proyecto y la pérdida del 50% del efectivo de Odebrecht “deja incertidumbres en la expectativa de conclusión” del proyecto.

El primer submarino convencional, bautizado Riachuelo, será botado en julio de 2018, con tres años de retraso si todo marcha bien. El submarino nuclear enfrenta aún más dificultades. El reactor está aún en fase embrionaria. Por sus dimensiones, Brasil debería tener en activo por lo menos 30 submarinos, pero sólo tiene cinco convencionales. Y está a punto de perder la posibilidad de tener el primero nuclear, una pieza clave para la defensa de su petróleo”.

Se me ocurrió el título del posteo por una (muy superficial y casera) analogía con el anterior Los límites de la paciencia sindical. La numerosa y sensible progresía argentina tiene casi tantas reservas con los sindicalistas como con los militares. Y en el segundo caso, por razones que tienen que ver con la dolorosa historia argentina.

Pero las fuerzas armadas brasileñas, tan feroces en la represión como las nuestras, no han sido derrotadas en una guerra reciente. En todo caso, las reacciones argentinas no tienen mucho peso en el asunto. Más importante es saber si los brasileños encontrarán algo en común, o no, entre el viejo nacionalismo desarrollista de sus generales y almirantes, con otros afectados por la ofensiva del Partido Judicial, Lula y sus amigos.


Los límites de la paciencia sindical

julio 22, 2017

cgt y temer

Es un dato evidente de la actualidad política argentina que la CGT, una institución que no tiene recursos propios significativos pero que reúne a la gran mayoría del sindicalismo, y a todos los gremios poderosos, ha decidido a lo largo de este año y medio no enfrentar al gobierno del Presidente Macri. Más allá de moderadas críticas y algunas demostraciones de poder.

Los motivos son varios. El principal, que la dirigencia de bastantes de esos gremios más poderosos lo ha vetado. Los suficientes, para que otros, algunos de ellos también con recursos y capacidad de movilización, decidan presionar desde otras siglas, sin abandonar la CGT. El ejemplo más significativo es la Corriente Federal de los Trabajadores.

A su vez, ese negativa al enfrentamiento se debe, según los casos, a que no está en el interés de esos sindicatos en particular y que esperan conseguir más de la negociación; en otros, que creen que la relación de fuerzas y/o el humor de sus afiliados, no lo permite. Y en bastantes de ellos, a que no ven una opción política a la que estén dispuestos a favorecer peleando contra Macri. Resulta obvio señalar que esa… importante minoría, no acepta el liderazgo peronista más visible, el de Cristina Kirchner.

(Esta actitud llena de bronca e indignación a la militancia kirchnerista, por supuesto. Lo que no le quita al sueño a esos dirigentes. Pero está claro que esa “grieta”, menos comentada, disminuye en mucho el poder del peronismo para condicionar políticas).

Toda esta introducción es para dar el marco de una noticia publicada ayer en Ámbito, un periódico bien informado sobre temas gremiales, desde el punto de vista de los empresarios:

La CGT repudió la visita del brasileño Michael Temer a la Argentina y difundió listado con las posibles consecuencias en la vida de los trabajadores y sindicatos de la reforma laboral que se aplicará en el país vecino.
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A través de un comunicado de prensa, la central obrera describió a Temer como un “presidente ilegítimo”, que llegó al poder a través de un “golpe de estado” en complicidad con “fuerzas políticas, empresariales y sociales reaccionarias”. Para la CGT, de ese proceso “resultó la substitución de la presidente progresista Dilma Rousseff por su vicepresidente, un político conservador”.
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En ese marco, alertaron que Brasil “se ha convertido en un laboratorio para avanzar contra toda legislación laboral que conlleve beneficios y conceda derechos históricos a los trabajadores” y repudiaron la aprobación de la reforma laboral, que incluyó un centenar de modificaciones a las normativas vigentes. “Se llevó a cabo con el aval de sectores concentrados de la economía y legisladores que dieron la espalda al pueblo, asesta un mazazo al plexo laboral que protege a la fuerza del trabajo”, sostuvieron los lideres cegetistas.
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“Según los análisis de sindicatos y especialistas, la contrarreforma laboral afecta negativamente más de 120 aspectos individuales y colectivos que protegían las condiciones de trabajo”, señaló la CGT. Según la Confederación, la reforma que entrará en vigencia en cuatro meses contiene un listado de medidas que afectarán directamente a los empleados.

  • Permite la negociación individual entre el patrono y el trabajador.
  • Elimina la idea de jornada de trabajo, crea el trabajo intermitente.
  • Permitirá el despido por común acuerdo entre empleador y trabajador.
  • Inutiliza el salario mínimo nacional y los pisos salariales por gremio.
  • Bloquea caminos que hasta ahora el trabajador tenía para reivindicar sus derechos ante la justicia laboral.
  • Permite que la negociación colectiva con el patrón reduzca derechos que aún quedan en la ley.
  • Se permite el trabajo de mujeres embarazadas en ambientes considerados insalubres.
  • Inviabiliza la ley que reglamentó la convención sobre el trabajo doméstico y que garantizó derechos históricos a las trabajadoras del hogar.
  • Se podrá pagar al trabajador/a por periodo trabajado, recibiendo por horas o a diario.
  • Elimina el financiamiento a los sindicatos, que era obligatorio desde los años 40.
  • Destaque especial merece el impacto que tendrá la reforma laboral para la acción colectiva y la propia existencia del sindicato.
  • Al imponer la “negociación” entre el trabajador y el patrono, sin presencia del sindicato, se facilitará la imposición de condiciones por debajo del acuerdo colectivo, cuando éste exista. Difícilmente un/a trabajador/a con riesgo de perder su empleo o sufrir otras discriminaciones pueda enfrentar el poder del patrono y de la empresa.
  • Al facilitar la contratación a destajo, por horas o por producción, el trabajador/a está expuesto a una situación de permanente inestabilidad en el empleo y el sindicato verá minada su estructura de afiliación.
  • La tercerización extendida profundizará la condición de trabajadores/as de primera (fijos y con contrato colectivo) y de segunda (tercerizados), donde los primeros serán cada vez menos y la mayoría no será amparada por la negociación colectiva.

(Temer llegó este viernes a la localidad mendocina de Guaymallén para participar de la Cumbre de los países miembros del Mercosur, donde recibirá la presidencia pro tempore del bloque regional a Brasil de manos de Mauricio Macri. Del encuentro participarán el paraguayo Horacio Cartes, el uruguayo Tabaré Vázquez, el boliviano Evo Morales y la chilena Michelle Bachelet).
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Por último, la CGT advirtió que la iniciativa implementada en el país vecino podría desembarcar pronto en la Argentina. “En Brasil comenzó, pero ése es el proyecto de las fuerzas de derecha de la Argentina hoy en el poder, hacer retroceder las condiciones laborales a lo que eran hace 100 años”, afirmaron.
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“Es por ello que repudiamos la presencia de quien encarna la ideología que ataca los derechos de los trabajadores y con ello también a quienes en nuestro país pretenden volver a épocas de ‘Patrón Costas’: los derechos de los trabajadores no podrán ser usados en beneficio del lucro empresario”.

El comunicado de la CGT dice la verdad. Esa “reforma” es un intento deliberado de reducir el “costo laboral”, es decir, el medio de vida de los trabajadores, a como dé lugar. Una parte de la clase dirigente brasileña, y de los sectores de su sociedad que se identifican con ella, está dispuesta a aceptar -para otros, claro- condiciones laborales cercanas a la esclavitud en los talleres clandestinos, creyendo que eso puede salvarlos -a ellos- del derrumbe económico que desde hace más de seis años sufre su país.

Y la dirigencia sindical no debe, ni puede, equivocarse. No importa las buenas relaciones que mantengan con algunos funcionarios. El gobierno de Macri, más específicamente, los sectores sociales que lo apoyan quieren lo mismo para la Argentina. Sin dirigentes sindicales, “negociadores” o “combativos”.

Tampoco, atención, tiene que engañarse la militancia opositora. Que le gusta decirse a sí misma -muchas veces se lee en los comentarios de este blog- que al gobierno actual sólo le interesa el saqueo, sin un proyecto de país. Lo tienen, aunque no sea viable. Hay muchos testimonios; uno, significativo, es el editorial de La Nación “Los audaces cambios en la legislación de Brasil, que aumentan la libertad de contratación, exhiben inquietud por la competitividad y por atraer capitales” (Otros comentaristas del blog están muy de acuerdo). Es que hay una parte de los argentinos, minoritaria pero no insignificante y articulada, que cree en “las fuerzas del mercado” con la misma fe que otra minoría ideológica creía, hace no tanto, que el socialismo estaba destinado a curar todos los males del capitalismo.

En el plano geopolítico, me sentí tentado a titular este posteo “El fin del MERCOSUR” (Hay dirigentes del peronismo que ya lo afirman en reuniones privadas). Es cierto que es imposible mantener la estrecha relación económica entre Brasil y Argentina -el cimiento del MERCOSUR- con esta asimetría. Pero yo no creo que esta política laboral -el restablecimiento de la esclavitud, bah- pueda mantenerse, aún en Brasil. El que viva lo verá.


“Eles roubaram tudo”

julio 16, 2017

brasil

Me queda un mal gusto en la boca cuando subo al blog esta nota de El País, de España “Río de Janeiro, del podio al fango“. Es una ciudad que quiero, que visité docenas de veces y a la que pienso hacerme una escapada en cuanto pueda. El País hace este “axe job” trabajo de hacha, como le dicen los gringos, con datos reales. Como se podría hacer -si el interés fuera ese- juntando anécdotas sombrías, en algunas ciudades de España, de la Unión Europea.

Si lo leen completo, verán que para el autor la causa de todo son la caída de los precios del petróleo y, claro, la corrupción. De las políticas económicas no se dice una palabra.

Igual, más allá de la motivación de la nota, sirve para dejar claro dos datos importantes: 1) la situación de la economía de Brasil es muy grave. Tanto que la pobreza y desempleo que sufren los de abajo desborda y golpea a los sectores medios en esos escaparates que son las grandes ciudades con afluencia turística.

Y 2) que en las capitales del Atlántico Norte se percibe eso. Y no harán nada, por supuesto. Tienen sus propios problemas. Y el capitalismo globalizado no se distingue ni por su solidaridad ni por su capacidad de previsión a largo plazo (dejo de lado las fantasías de una izquierda ingenua sobre los Protocolos de los Sabios de Wall Street).

“Trabajos de hacha” como éste, se podrían haber hecho en Buenos Aires, en 2001 y 2002. Y se hicieron, por supuesto. Sabemos como terminó la historia. (Hay una probabilidad no pequeña que, gracias a Macri y su equipo, se vuelvan a hacer). En resumen, sigo pensando que Lula tiene buenas chances de volver a ser Presidente de Brasil. Y, además, que Brasil como nación no se va a suicidar.

FILIPE MOREIRA vivía su momento de gloria con 36 años. Primer bailarín del Theatro Municipal de Río de Janeiro, era el protagonista de todo el repertorio de la compañía y la crítica lo consideraba “uno de los mayores talentos del ballet clásico de los últimos tiempos”. Elogiaban su virilidad y su excelencia interpretativa, también su técnica, con las que triunfó en escenarios de toda Sudamérica y de Florida. El pasado diciembre se despidió del público interpretando El cascanueces, de Chaikovski. Dos meses después estaba al volante de un uber.

El bailarín es ahora uno de los rostros de una obra sin aplausos, la tragedia de Río, la imagen más cruda y representativa de la decadencia económica, política y moral brasileña. “Dejé todo mi ego de lado, aparqué mi carrera de bailarín y entré en el coche. Catorce horas al día. Era eso o ver a mi familia pasando necesidad. Acumulamos una deuda de 18.000 reales [unos 5.000 euros]”, lamenta Moreira. Su salario era abonado por el Estado de Río, gestor del Theatro, que aún le debe la paga de Navidad y el sueldo de dos meses.

Río de Janeiro pasó del éxtasis olímpico a la depresión con tanta rapidez que aún parece en estado de shock. El Estado vivió durante años de los ingresos de la extracción de petróleo en sus costas y de las expectativas de un Mundial de Fútbol y de unos Juegos Olímpicos. Hasta que su presupuesto se desplomó con la caída en picado del precio del barril de crudo, una gestión corrupta y los efectos de la recesión nacional, la más profunda de la historia del país. Si había alguna expectativa de que Río recuperase, por fin, el brillo perdido desde que en 1960 dejó de ser capital de Brasil y la meca tropical del glamour y los casinos, esta se fue por el desagüe. Río de Janeiro es hoy uno de los tres Estados con la situación financiera más crítica del país. De cada 100 puestos de trabajo destruidos en Brasil en el primer trimestre de este año, 81 se perdieron en Río de Janeiro.

“La crisis de Río es un capítulo aparte, más profundo y doloroso, dentro de la actual recesión brasileña. Las expectativas aquí fueron mayores”, afirma Maurício Santoro, uno de los analistas políticos más activos de Brasil. “Se esperaba que la ciudad finalmente dejase atrás el largo ciclo de decadencia iniciado con la pérdida de la capitalidad en favor de Brasilia, pero la caída en el abismo mostró a los habitantes de la ciudad y del Estado la fragilidad en la que se asentaban sus esperanzas de renovación”. Santoro interpreta la crisis al mismo tiempo que es un ejemplo de ella: la Universidad Estatal de Río, donde imparte clases, aplazó cinco veces el inicio de curso por falta de fondos. No hay dinero para pagar las becas de los alumnos con menos recursos ni para la comida de los ratones de laboratorio.

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La angustia de un bombero solitario intentando apagar el fuego de cuatro autobuses incendiados sin más ayuda que la manguera sacada de un cine próximo, ilustra otra de las escenas de la tragedia carioca. El hombre domaba con esfuerzo el torrente de agua, pero las llamas avanzaban y los tanques de gasolina de los vehículos explotaban, escupiendo bolas de fuego que le obligaban a retroceder. A su alrededor, algunos curiosos con la cara casi ardiendo de calor, una nube de humo negro y un escenario de guerra: barricadas, contenedores de basura del revés y piedras y cristales por el suelo. Unas calles más atrás, la policía, parapetada con cascos y uniformes negros antidisturbios, perseguía manifestantes con fusiles de balas de goma y gas lacrimógeno. Los coches de los bomberos —también con el sueldo atrasado— tardaron 40 minutos en llegar. Aquella escena de un viernes por la noche en el centro turístico de Río fue el remate de una jornada de huelga general, la del 31 de marzo, que paró decenas de Estados en Brasil sin incidentes graves. Pero en Río ya no se protesta en paz. Estudiantes y funcionarios furiosos con sus cuentas en números rojos protagonizan movilizaciones en el centro de la ciudad desde noviembre, casi todas reprimidas por la policía, igual de asfixiada por las deudas que los manifestantes. “Me siento humillada. Me llaman todos los días para exigir el pago de deudas. Con mi pensión [937 reales, menos de 300 euros] conseguía pagar mis cosas, pero hoy tengo que elegir entre comer o cenar”, contaba en una de esas manifestaciones, a principios de año, la jubilada Creusa Maia dos Santos, de 56 años, monitora de comedor en un colegio público. “Estoy enferma, tendría que alimentarme cada tres horas, ¿entiendes? Hace dos días que no paro de llorar”.

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La falta de fondos también mantiene sin dinero los cuarteles de la Policía Militar y las comisarías, que no pueden ni abastecer los coches patrulla. El miedo se está adueñando en las calles y lleva al límite a ciudadanos que han aprendido a distinguir un fusil 7.65 de una ametralladora Uzi. La madrugada del 9 de junio, Danielle Frangelli llamó a un uber para volver a casa tras pasar la noche bailando samba. Al llegar a su apartamento, en una calle de palmeras imperiales de un barrio de clase media-alta, pidió al conductor y a la madre de una amiga que la acompañaba que esperasen a que entrase en el portal. No dio tiempo.

“De repente, cuando estaba a cinco pasos de la puerta, apareció un coche con una de esas frenadas de película y salieron dos hombres superagresivos”, relata. “Uno de ellos estaba con un revólver y fue hacia el coche, y el otro apuntó hacia mí una ametralladora. Pensé: ‘Si me dispara con eso, no tengo ninguna posibilidad de sobrevivir”. En ese momento, Frangelli oyó la puerta del portal abrirse y durante los 10 segundos que tardó en girarse, entrar en la portería y lanzarse al suelo pensó que iba a morir. El portero, de 70 años, se tumbó con ella aterrorizado. “Darme la vuelta y correr fue la peor reacción posible, pero sentí un alivio profundo por no haberme llevado un tiro en la espalda. Con esta ola de violencia, todo cuidado es poco. Se llevaron el coche y todas las pertenencias, pero gracias a Dios no dispararon a nadie”. A sus 28 años, era la cuarta vez que sufría un asalto, el tercero a mano armada“.


La columna de los jueces cruza los Andes: desembarco en Perú

julio 14, 2017

Humala

Se puede leer hoy en La República, de Perú:

El ex presidente Ollanta Humala y su esposa, la ex primera dama de la Nación Nadine Heredia Alarcón, se entregaron, a las 9:14 de la noche, ante el juez Richard Concepción Carhuancho.

Lo hicieron, acompañados de sus abogados Julio César Espinoza, Wilfredo Pedraza y Alberto Otárola, una hora después de que el juez ordenara su detención nacional e internacional para cumplir prisión preventiva por 18 meses, en la investigación por lavado de activos.

Eso es lo que había dispuesto el juez Concepción Carhuancho, a las 8:20 de la noche, al recoger un pedido del fiscal Germán Juárez Atoche. Después de confirmarse sus datos personales, a las 10:20 pm., la policía judicial los trasladó a la carceleta judicial. Allí durmieron“.

No se me ocurre nada que agregar a lo que ya había comentado aquí. Sólo… me extraña que en Argentina el best seller “Las confesiones de Odebrecht” (de ahí son los problemas de Humala) tarde tanto en publicarse. Aunque siempre lo están anunciando en los titulares ¿Quiénes habrán sido los valijeros?


Lula y el “Plan Cóndor” de los jueces

julio 13, 2017

lulla

Hace unas horas se recibió la noticia: El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva -y, todavía me inclino a apostar, futuro presidente- fue condenado a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero en el caso de un departamento tríplex que el ex mandatario habría recibido de una constructora beneficiada dentro del esquema de sobornos de Petrobras.

Como no leí el expediente, no estoy en condiciones de opinar sobre el caso en particular. Sólo puedo decir que, si después de haber sido Presidente por ocho años lo sobornaron con un departamento, en mi barrio habría sido calificado de “rasca”.

Creo, sí, que el asunto debe ser enfocado desde la geopolítica. Desde lo que está pasando en la América del Sur. Y tengo que decir que el título del posteo no es mío. Es del Dr. Eugenio Zaffaroni -con quien no estoy de acuerdo como penalista: sus teorías me parecen equivocadas. Pero que conoce de Derecho y de jueces, no cabe duda.

Él decía hace ya una semana: “Sin los “Falcon” ni las sirenas, sin zonas “liberadas” y sin secuestros, se extiende por el Cono Sur una “operación Cóndor” judicial. Una prisión política como la de Milagro Sala y sus compañeros, parece anacrónica, fuera de época y, justamente por eso, es un escándalo y una vergüenza internacional para todos los argentinos, porque compromete la imagen misma de nuestra Nación.

En lugar de esas medidas obsoletas, se expande ahora por el Mercosur una nueva táctica en la consabida estrategia de neutralizar a quien pueda ofrecer alguna seria resistencia electoral al avance del totalitarismo corporativo que sufren nuestros países, lo que, al mismo tiempo, es funcional para el desprestigio de la política, objetivo no menor para que su lugar sea ocupado por los “chiefs executives officers” de las transnacionales.

Se trata de eliminar de toda contienda electoral y por vías judiciales a cualquier líder o dirigente popular capaz de ganar una elección a los candidatos de las corporaciones o a otros vendepatrias parecidos, empeñados en endeudarnos con singular y nunca antes vista celeridad.

Para eso bastan algunos jueces obedientes, cuyas motivaciones saben manipular los servicios de inteligencia y los gerentes y agentes de las corporaciones, en especial mediáticas, y que pueden ser miedo, servilismo, prebendas, promesas o esperanzas de ascensos cupulares, comodidad, aspiración política o simple afán de estrellato.

Son conocidos los casos de Cristina, con una alucinante imputación de “traición a la Patria”, que pasa por alto la letra clara y expresa de nuestra definición constitucional; con una operación a término que acabó beneficiando a los amigos del oficialismo y perjudicó al Banco Central por imprudencia del actual ejecutivo (en el mejor de los casos); o por un imaginario sobreprecio en el alquiler de un hotel.

No menos absurdo es el caso de Lula, interrogado por un departamento de reducidas dimensiones en un balneario de menor prestigio, que nunca estuvo a su nombre ni visitó, pero que responde al impulso del monopolio mediático más fuerte de Sudamérica, creador de una estrella judicial favorita.

Menos conocido es como está operando este “Plan Cóndor” judicial en el caso de Fernando Lugo, el ex-presidente del Paraguay. La justicia electoral de Paraguay ha decidido que cualquier fuerza política que propugne la elección de Fernando Lugo como candidato a presidente incurre en “propaganda maliciosa”, con la extraña particularidad de que aún Lugo no presentó su candidatura.

Es decir, que no se ha impugnado su candidatura, porque no la ha presentado, pero por las dudas, se condena a todo el que pretenda que llegue a ser candidato. Para eso, la justicia electoral se atribuyó indebidamente la competencia para interpretar la Constitución, lo que, por cierto, hizo de una manera muy singular: el art. 229 de la Constitución paraguaya dice que el presidente no podrá ser reelecto en ningún caso.

La lectura racional de esa disposición permite entender que se refiere al presidente en ejercicio, pero la curiosa interpretación de la justicia electoral paraguaya es que quien fue una vez presidente no podrá serlo nunca más en su vida. En otras palabras: Lugo es, para la justicia de su país, un incapaz a perpetuidad.

Pero de los despropósitos de este nuevo “Plan Cóndor” no se salva nadie, ni José (Pepe) Mujica, que vive en una chacra y nadie le pudo encontrar un peso, ni siquiera bien habido. El personaje preocupa al nuevo totalitarismo de los “executives”, debido a su popularidad nacional e internacional, sin que las reiteradas manifestaciones del “Pepe” en el sentido de que no quiere volver a la presidencia consigan calmarlos.

La cuestión empezó con la publicación de tres panfletos llamados “libros”, de esos que escriben “periodistas” y que al poco tiempo se venden al por peso en las librerías de viejo, que vinculan a Mujica con asaltos cometidos por ex-tupas en los años noventa, que fueron por cierto aprehendidos y condenados en su momento. A los “libros” de los periodistas se sumaron las declaraciones de un ex-policía, jefe del equivalente a nuestra sección “robos y hurtos” en tiempos de la dictadura, cuyo segundo fue condenado, precisamente, por torturas a tupas.

Este fue el material con el que la minoría opositora pretendió crear una comisión investigadora en el Senado, desbaratada por el discurso del propio Mujica, que ni sus enemigos se animaron a responder. Pero con esos mismos elementos se insta a una fiscal para que reabra las causas cerradas hace décadas.

Está demás decir que al nuevo totalitarismo corporativo transnacional y a sus aliados locales les importa muy poco el daño que este “Plan Cóndor” pueda hacer a la democracia, sino que, por el contrario, es eso lo que buscan, o sea, el desprestigio de la política.

Pero al mismo tiempo están provocando un desprestigio más profundo aún respecto de la justicia. No sólo nadie tomará en serio en el futuro las decisiones de jueces que se prestan a reemplazar funcionalmente a los baúles de los “Falcon”, sino que corre el riesgo de extender la duda respecto de la totalidad de los jueces“.

A este análisis del Profesor Zaffaroni, sólo puedo agregar que es necesario tener en cuenta también el lado geopolítico del asunto. Presente también en el Plan “Cóndor” original, por supuesto.

Los “CEOs”, los sectores del poder económico corporativo hoy hegemónicos en los gobiernos de Argentina y de Brasil -y que nunca han dejado de ser influyentes en toda la América del Sur- usan el tema de la corrupción como arma política, a través de los medios masivos que manejan. Es un arma eficaz, por lo menos en el corto plazo, porque opera con los prejuicios de los sectores medios a los que los ponen muy mal los ascensos sociales rápidos… si no participan individualmente en ellos. Y fomenta la aversión a la política. Todo eso es cierto.

Pero… no es su instrumento favorito, ni es fácil de controlar. Por un hecho muy obvio: cualquier delito de corrupción de un funcionario público, necesita de la participación de un empresario privado. Es ineludible, aunque no se lo mencione en los medios. Por eso en Brasil, donde la cosa ha avanzado más, hay tantos ejecutivos presos como políticos. ¿O por qué creen que la ley que penaliza a los empresarios está dando tantas vueltas en nuestro Congreso?

Un dato que no se publica en los medios, pero es de conocimiento común en los niveles superiores de la familia judicial, es que desde hace largo tiempo, muchos jueces de los fueros sensibles reciben habitualmente prebendas de determinadas agencias del gobierno estadounidense. Nada tan crudo como los sobres que distribuía “Stiuso” o Don Alfredo, sino cursos de perfeccionamiento, visitas con todo pago a los tribunales yanquis, … El apoyo más constante para gastos de investigación y viáticos ha sido por años de la DEA. (El razonamiento es que antes que los carteles los compraran, mejor que los jueces sintieran que tenían un amigo generoso en las autoridades norteamericanas).

Esta presencia del Gran Hermano del norte, y de agencias de otras procedencias, se ha hecho más notoria en los últimos tiempos. El juez Sergio Moro, que dictó esta condena de Lula, y que ha encarcelado a políticos y destacadísimos empresarios, cuenta con la protección del FBI. Y el conocido -pero poco sólido jurídicamente- fiscal Nisman contaba con el apoyo explícito de la embajada norteamericana y la israelí (aunque no le sirvió de mucho).

¿Entonces, el “Plan Cóndor judicial” sería una decisión deliberada del gobierno estadounidense para dificultar una “restauración progresista” en la América del Sur? No me parece. Ante todo, hay intereses locales actuando en forma muy evidente. Basta leer o escuchar los medios del grupo O Globo en Brasil, o los del Grupo Clarín aquí, para darse cuenta que “persecución mediática” no es una frase vacía.

Por el otro lado, Lula mantuvo buenas relaciones con EE.UU. También, para el caso, Cristina Kirchner, hasta que la acción judicial de los fondos buitres “empiojó” el clima.

Por supuesto que la “restauración conservadora” en curso es vista con mejores ojos en Washington… si demuestra ser estable. Pero -desde el punto de vista de los intereses desnudos- la consecuencia más significativa de esta “mani pulite” suramericana ha sido la destrucción o debilitamiento terminal de las empresas de origen brasileño que ya habían alcanzado la categoría de transnacionales: Petrobras, la constructora Odebrecht, la exportadora de carne JSB,…

Después de todo, es una política explícita y publicitada del gobierno estadounidense el desalentar las prácticas comerciales corruptas, de las empresas de otros países. Las suyas -como IBM, por ejemplo- jamás pagan sobornos, no es así? 🙂


1° de junio es el Día Odebrecht

junio 1, 2017

as provas

La noticia está en Ámbito, entre muchos otros sitios. “Desde hoy la justicia brasileña está en condiciones de comenzar a enviar información sobre el pago de las coimas que la empresa constructora Odebrecht reconoció haber pagado a funcionarios para acceder a contratos de obra pública.

La fiscalía general de Brasil le había dado a la constructora un plazo de seis meses para cerrar acuerdos con los países donde cometió delitos de corrupción antes de remitirla a fiscales y ese acuerdo vence hoy. La liberación de la documentación será paulatina y deberá mantenerse en secreto del contenido de las declaraciones“.

Ahora, como me recuerda el amigo Otto Rock, del blog IKN, esto abarca a muchos países de América Latina, y tal vez de alguna otra región. Y, como ya se vio, es muy difícil negociar pautas publicitarias con todo el periodismo, en todos los medios.

O sea: muy pronto empezarán las filtraciones. La preocupación se extiende porque, según la prejuiciosa legislación, comete delito el que recibe el soborno y el que lo paga. Eh, ¿alguien mencionó la prolongación de la línea H y el soterramiento del Sarmiento?


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