Amor, paz, Scioli y Colón

junio 30, 2013

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(generosidad del Blog del Ingeniero)

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(Tapa de la edición impresa de La Nación de hoy)

Nada especial, por supuesto. En un posteo reciente, ya había anticipado que “si estoy en lo cierto (en que una parte importante del electorado rechaza la confrontación), Cristina empezará en la campaña a tirar ondas de amor y paz. Y los medios opositores, Clarín, LaNación, querrán mantener el clima de guerra. Son las reglas de la batalla… electoral”.

Por eso la Tribuna de Doctrina pone como titular más importante – el que se ve en el kiosco, sin comprar el diario – que advirtió a “los que no se definen y evitan la confrontación“. Y por eso Daniel Scioli, que ha hecho una carrera (exitosa) de no definirse y evitar confrontaciones tiene un rol muy importante en la campaña.

Eso sí, no hay nadie cerca con los huevos para decirle “Doctora, lo de Colón es un error. Hay muchos millones de argentinos – no solamente porteños – que no han pensado en Colón desde la escuela primaria, y creen que esto es una pelotudez. Y en octubre no se vota gente para gobernar, sino para expresas lo que se piensa“.

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¿Qué piensa Massa?

junio 29, 2013

Advertencia inicial, para evitar esas clasificaciones tan fáciles para nosotros los argentos: este humilde blog no aspira a ser vocero del massismo. Ése es Omar.

Pasa que resulta interesante saber cuál es la evaluación que tiene un político joven, ambicioso, con buena información y contactos como intendente de un distrito con muchos empresarios, ex Jefe de Gabinete nacional y pre candidato todo terreno, sobre la situación que tiene ambiciones de encontrar.

Una muy buena indicación es el economista que elige para reunirse públicamente en primer término en su campaña. Y Ricardo Delgado es Director de Analytica. Una de las poquísimas consultoras, dicho sea de paso, cuyos diagnósticos leo sin sentir que debo descartar un porcentaje alto de lo que dicen por sesgo ideológico o intereses económicos. No que no los tengan, claro, pero tienen respeto por los hechos y, más raro todavía, se dan cuenta que son (los hechos) muchos y variados.

Como será la cosa, que Artemio López, actualmente celoso vocero del cristinismo puro y duro, sube regularmente los análisis económicos de Analytica – y los políticos de Julio Burdman, que también está allí. Parte de lo que hace que su blog sea una lectura valiosa, aún para los que no somos (tan) cristinistas.

Claro, tal vez a partir de ahora esos análisis ya no aparezcan tan seguido en Ramble (Quizás no: hoy recoge uno, sobre Brasil). Y también quizás los informes de esa consultora sean más sesgados. Serían daños colaterales de las batallas políticas.

De cualquier modo, hace un mes subía Artemio Una lectura crítica del modelo socioeconómico kirchnerista sobre la década que se cumplía. Muy sólido. Ahora quiero acercarles este vistazo que Analytica hace hacia el futuro, de las realidades a afrontar y las posibilidades. Massa puede verlo probable. Yo también.

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¿CONDENADOS AL ÉXITO?

Los precios de las commodities ya no brillan como antes. Si bien se mantienen en niveles históricamente elevados, desde hace dos años sus cotizaciones no suben e incluso muestran una suave tendencia declinante. Esto plantea un nuevo desafío para las economías en desarrollo y para la Argentina en particular, donde las materias primas juegan un rol fundamental.

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(cliquear encima para ampliar)

¿Por qué subieron tanto los precios de las commodities? Los precios de las materias primas comenzaron un ciclo alcista a principios de la década pasada y a mediados de 2008 alcanzaron récords históricos. El ciclo alcista obedeció a la desvalorización del dólar a nivel global, a la aceleración del crecimiento de la economía mundial y también al surgimiento de nuevos instrumentos financieros en los mercados de capitales. Los productos más favorecidos fueron los relacionados con la energía y los metales que llegaron a quintuplicar sus precios, en tanto que las materias primas agropecuarias “sólo” duplicaron sus cotizaciones. Este recorrido se interrumpió con la crisis mundial de 2008, que si bien fue intensa, estuvo acotada, y ya en el segundo trimestre de 2009 volvieron a subir y varios productos lograron recuperar los valores pre-crisis. Esta tendencia alcista duró hasta mediados del segundo trimestre de 2011. Nuevamente en este período, el alza fue impulsada por los precios de la energía y los metales en tanto que los precios de las materias primas agropecuarias tuvieron una suba más moderada.

¿Por qué se interrumpe esta tendencia? Apuntamos a dos explicaciones: el comportamiento del dólar a nivel global y no menos importante, a los avances en métodos no convencionales de extracción de hidrocarburos. Respecto de la primera causa, la recuperación más rápida de los Estados Unidos respecto del resto de los países avanzados viene apreciando el dólar a nivel mundial, dando cuenta que finalizó el ciclo de dólar barato. Por otro lado, las subas de los precios motivó la inversión en la producción de materias primas y también obligó a los demandantes de energía –en especial EE. UU- a buscar fuentes alternativas para abaratar costos. Maduraron así varios proyectos, destacándose el avance en el desarrollo de shale gas y shale oil que prometen un cambio global en el panorama energético, económico como así también político. A su vez, esto desanima las inversiones para producir etanol y biocombustibles, limitando la demanda de las commodities agrícolas.

Estimamos que esta tendencia continuará en los próximos años, aunque no prevemos que logre derrumbar los precios. Si bien se moderaron las perspectivas de crecimiento para los biocombustibles, los factores que vienen afectando la demanda de materias primas seguirán estando presentes, especialmente de alimentos, fijando un piso elevado para los precios futuros de las materias primas.

¿Cómo impacta este escenario en la Argentina? El ciclo alcista de los precios de las commodities fue parcialmente aprovechado por la Argentina. Si bien en la última década el valor de las exportaciones se triplicó, la mayor parte de este incremento lo aportó la suba en los precios de los productos que vendemos al exterior mientras que las cantidades exportadas crecieron sólo 25%, a pesar de la gran contribución del complejo sojero. Sin el aporte de los precios, en un contexto de alejamiento de los mercados financieros internacionales, al país le cuesta mantener el saldo comercial sin afectar el nivel de actividad (vía freno a las importaciones).

Ante este panorama, se requiere un shock de oferta sobre las exportaciones. La producción agrícola parece estar, en las condiciones actuales, próxima a la frontera de producción, la producción de petróleo y combustibles no detiene su caída y la industria no logra siquiera moderar su déficit comercial.

¿Dios es argentino? Todo indica que existe una enorme oportunidad para revertir la coyuntura actual. Es que la Argentina tiene en la formación de Vaca Muerta, en Neuquén, la segunda reserva más grande del mundo de Shale Gas y la cuarta reserva más grande de Shale Oil, con la ventaja que dichos yacimientos se encuentran cerca de pozos que ya están en funcionamiento. Si aprovecha la oportunidad, el país resolvería la restricción externa y volvería a ser exportador neto de combustibles y energía. Se podría mejorar la competitividad de los sectores transables sin la necesidad de devaluar y sin afectar el salario real. Esto no será una tarea fácil porque obliga a crear reglas claras y estables en el largo plazo y también traerá nuevos desafíos dado que no será tarea sencilla administrar el excedente de divisas que generaría el éxito de estos proyectos”.


Para la autoestima mercosureña

junio 29, 2013

guyana y surinam

Gracias al blog El Fusilado tomé nota que en menos de dos semanas, Guyana, la Cooperative Republic of Guyana, y Surinam, la Republiek van Suriname, van a ingresar como estados asociados al MERCOSUR. No hay nada que hacer: el dulce encanto de las internas peronistas me tiene alejado de temas que procuro seguir de cerca.

Y esta es una noticia que tiene su interés. En parte, por las características de ambos países: de dimensiones menores – como son los países en el continente americano – de 214.970 y163.820 km2 y de escasa población, 785 mil y 543 mil habitantes, respectivamente, son por idioma, inglés y holandés, y por cultura, dos aportes bien diferenciados a nuestra “civilización latinoamericana”, como la llamó ese distinguido adversario, el Profesor Huntington.

Pero no es algo nuevo: ambos forman parte desde hace tiempo de la UNASUR, y han acompañado lealmente las posturas del bloque en los foros internacionales.

El hecho, que se formalizará en la cumbre del bloque en Montevideo el 11 y 12 de julio, es significativo como señal de la atracción que sigue ejerciendo un acuerdo que la mayoría de los anal-istas (como los llama mi amigo Otto Rock) han dicho en el último tiempo que está agotado o al menos detenido.

A partir de esa fecha, entonces, no habrá ningún miembro de la UNASUR que no esté vinculado al MERCOSUR, ya sea como miembros plenos: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, o como asociados: Perú, Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y desde ahora Guyana y Surinam.

Tiene su interés geopolítico, en los términos antiguos: toda la costa atlántica suramericana y en particular el tramo entre Venezuela y Brasil queda vinculada por el MERCOSUR, salvo el pequeño enclave colonial de la Guyana Francesa, la última posesión colonial europea en la “tierra firme” americana (las otras, como las Malvinas, son islas).

En términos modernos, y quizás más realistas, me interesa destacar un hecho: ambos países, Guyana y Surinam, tienen reclamos territoriales mutuos, y una gran parte del territorio de Guyana, el Esequibo, es reclamado por Venezuela. País al que en la persona de Nicolás Maduro, Pepe Mujica entregará en esa misma reunión la Presidencia temporaria del MERCOSUR.

Como escribí más extensamente en otro posteo del blog, nuestro proceso de integración, del que son partes el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, pone el énfasis en lo político antes que en lo económico. En este último sentido, está mucho menos desarrollado que el que emprendió la Unión Europea. Pero me parece, por lo que estamos viendo, que nuestro camino es el más sabio.


Ingeniería ferroviaria: no descarrilar

junio 28, 2013

EscIngFer

El posteo sobre los nuevos intendentes, donde tomé planteos y cuestionamientos de otros para decir algo sobre los protagonistas de la lucha política en Buenos Aires, tuvo un montón de visitas. Y cómo no. Las internas son, siempre, lo que más moviliza a los politizados. Incluso a mí, por supuesto.

De paso: no nos confundamos. Es una interna: va a influir, y mucho, sobre la naturaleza de esa fuerza política que llamamos peronismo, y sobre su futuro. Y si también va a gravitar sobre el destino de los argentinos en general, no es una falta de los peronistas. Quienes no lo son, están desafiados a construir fuerzas políticas que sean alternativa. Pero desde los ´80, al menos, no lo están haciendo.

Sea como sea, tengo ganas de seguir escribiendo sobre el asunto. Pero quiero equilibrar un poco la cosa. Son cuatro meses de campaña, pasarán muchas cosas, y no se puede, ni conviene si se pudiera, mantener la tensión (salvo los que encabezan las listas, claro. Ellos se lo buscaron). Además, nuevamente ando con poco tiempo. Por suerte, un tuitero, Martín Fossati @baretaperon me acercó anoche esta nota de Página 12 “Debemos reconstruir la red de trenes”, y me preguntó ¿Como lo ves @elblogdeabel?

Justamente, me parece que es un tema que trasciende esa interna. No voy a decir “los diversos candidatos deberían comprometerse a…” – en las campañas todos se comprometen a todo. Lo decisivo es que la sociedad argentina se está comprometiendo en el asunto. Y, hay que decirlo, en un área – el transporte ferroviario – donde la gestión K ha sido de mala a negligente, y en medio de una elección que gira sobre su continuidad o su reemplazo, que desde el oficialismo se fomenten estos proyectos habla bien de él.

El posteo ya está hecho, entonces.  La nota tiene buena información, y es un tema sobre el que comenté largo en el blog, la última vez aquí. Lo que se anuncia es importante, y, como siempre, agrego un comentario al final:

Carlos Rosito, decano de la Facultad de Ingeniería, adelantó que el año que viene se lanzará la carrera de grado en ingeniería ferroviaria.

–¿Cuándo arranca la nueva carrera? ¿Cómo surgió la iniciativa?

–La idea es que se lance el año que viene. La UBA y otras universidades plantearon la necesidad de que exista una carrera de grado en ingeniería ferroviaria, porque permite evitar que el alumno haga otra orientación y después se tenga que especializar. Tenemos muy buena predisposición de la secretaria de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, que ha prometido el financiamiento. Ese es el puntapié que faltaba para largar la carrera. Otra de las universidades que seguramente está por lanzarla es la Tecnológica de Haedo. Existen todos los estándares internacionales para poner en vigencia el plan de estudios y es necesario promocionarlo para convocar la atención de los estudiantes.

–¿En algún otro momento hubo una carrera de ese estilo?

–Los cursos para ingeniero ferroviario se dictaron de 1957 a 1990. A partir de ese momento, con la privatización de los ferrocarriles, la Facultad de Ingeniería perdió el financiamiento de Ferrocarriles del Estado y la carrera se cerró. Entonces, desde los noventa hasta el 2009 el país no tuvo producción de esos expertos. Hace algunos años arrancamos de vuelta con una especialización en trenes. En estos momentos, el Departamento de Transporte de la UBA, único en el país, cuenta con unos 50 docentes que dan clases sobre sistema ferroviario, vial y marítimo, mientras que ya se han formado alrededor de 1500 especialistas. Claro que esto es posgrado. La idea ahora es recuperar la carrera de grado. En el país harían falta cerca de 1000 de esos ingenieros para sostener un sistema funcionando en buenas condiciones.

–El sistema ferroviario argentino muestra fuertes deficiencias. ¿Cuándo empezó el proceso de vaciamiento?

–El gobierno de Menem fue darle un golpe de gracia a la destrucción de los trenes. En realidad, la descomposición del sector ferroviario argentino empezó en 1958, con un plan que se llamó Plan Larkin. Ese año el ministro de Economía del presidente Frondizi citó a los directivos de Ferrocarriles y en un rato tachó con un lápiz rojo 11.000 kilómetros de ramal. Es decir, bajó la red de 45.000 a menos de 34.000 kilómetros. No hubo ningún estudio socioeconómico ni nada en el medio para justificar ese comportamiento. Lo que hizo fue eliminar los ramales que consideraba secundarios. Eso generó enormes problemas para todo el sistema, porque le pasa lo mismo que a una planta a la que no le llega la savia. Con el tiempo, las redes troncales del ferrocarril se quedaron sin alimento de las zonas suprimidas y empezaron a dar pérdidas. Así empezó el deterioro. Ese retroceso se fue profundizando, hasta que llegó el menemismo y privatizó los trenes. El resultado fue que nadie sabe bien qué es lo que quedó operativo y qué no.

–¿Cómo se encaran esos problemas en la actualidad?

–Por primera vez en muchos años hay un intento serio de reactivar el sistema ferroviario. La intención de la UBA es apoyar desde el aspecto técnico. Comprendemos que las prioridades del Gobierno son recuperar el Belgrano Cargas (toda la red que trae producción del norte) y el tren de pasajeros del área metropolitana (la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano). Este último espacio tiene grandes ventajas respecto de otros núcleos urbanos del mundo. Eso es porque nosotros teníamos un trazado muy antiguo y la ciudad creció respetando la superficie del ferrocarril. Por ejemplo, si en San Pablo quisieran tener una red metropolitana que se abra radialmente deberían expropiar los terrenos, algo que resulta prácticamente imposible. El punto es que nosotros ya tenemos el trazado y hay que mejorarlo. Las vías están en malas condiciones, pero ahora se han empezado a cambiar. Además, comprando nuevo material rodante se convierte en una red envidiable, que no la tienen Bogotá ni Ciudad de México ni Estambul.

–¿Considera entonces que se avanza en dirección correcta?

–El Gobierno está encaminado. Hoy tiene que resolver una situación a muy corto plazo porque existen problemas gravísimos. Para atacar esas contingencias está haciendo lo único que se puede: importar el material rodante y cambiar las vías a toda velocidad. En la actualidad, por más que no guste, es imposible que los fabricantes locales abastezcan esa demanda. Tampoco es posible que lo hagan en el corto plazo. Pero el próximo paso sin dudas debería ser el de avanzar hacia una industria ferroviaria que sea totalmente argentina.

–¿Existe posibilidad de lograr autoabastecimiento ferroviario?

–En la historia hubo una industria que nos puso cerca del autoabastecimiento. Hoy también se puede lograr, dejando de lado algunos componentes críticos. No existe ningún motivo para que la producción ferroviaria no crezca como lo hizo la de maquinaria agrícola en los últimos años. Es el mismo tipo de idea. No se producen millones como en el caso de los autos, sino que se hacen de a decenas o centenas. Por caso, montar una fábrica de vagones de carga no es una inversión monstruosa. El Gobierno por ahora los está consiguiendo en China a 1 millón de dólares cada vagón, un buen precio si se tiene en cuenta que en Europa cuestan el doble. Pero el punto es que hacerlos acá tiene un efecto multiplicador muy grande sobre los distintos fabricantes de bienes de capital. Es una forma de dinamizar la producción local, generando inversiones, empleo calificado, demanda de ingenieros. Y sería una locura hacer todo el reemplazo del sistema ferroviario con material rodante importado. El otro disparate sería seguir sacando indefinidamente la carga del país en camiones. En líneas generales, tomando grandes distancias, el costo de mover la cosecha en ferrocarril es de un tercio a un cuarto respecto del camión. Entonces recuperar el tren irá en favor de productores y de la economía en su conjunto.

–¿Cuál debe ser el rol del Estado en ese proceso?

–Entiendo que la filosofía de la reconstrucción debería ser la misma que la de YPF. Debería ser una compañía de control estatal, que subcontrate, pero que tenga una fuerte participación en el sector. El Estado tiene que dar las directrices. Fomentar la puesta en marcha de fábricas de componentes específicos. No existen impedimentos para que aparezca una Invap ferroviaria. El punto es que en ninguna parte del mundo la administración de los ferrocarriles queda en manos del mercado. En Europa, en Asia, o incluso en Estados Unidos con el ferrocarril de pasajeros, la administración la tiene el Estado“.

La respuesta que le tuiteé a Fossati – un poco ampliada: 140 caracteres son muy pocos para mi estilo – fue: “Buena historia de la destrucción de la red ferroviaria. Buen proyecto. Pero la carrera universitaria, necesaria como es, es sólo un aporte más. La clave es la (re)construcción de la Empresa Ferroviaria. Mejor dicho: de dos. La que administre los trenes de transporte de pasajeros y la que encare el transporte de cargas”.


Los “nuevos intendentes” ¿chicos lindos?

junio 26, 2013

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Desde que subí Massa juega y El problema del pan peronismo, hace tres días, que no volví a escribir sobre las listas que se enfrentarán en la Provincia de Buenos Aires.

No es por falta de ganas, ni solamente por falta de tiempo. Quiero pensar en voz alta, con ustedes, sobre la que puede ser una batalla en este año electoral, con consecuencias decisivas para el futuro. Pero el asunto tiene aristas muy complejas. Y, además, la blogosfera se ha adelantado con su propia batalla, cómo no, y se empieza a poner interesante, como en los viejos tiempos. Disfruto con los análisis y las diatribas de los otros.

Eso sí, una de esas discusiones blogueras, me estimuló a enfocar algo que – en mi opinión – es un tema alejado del enfrentamiento principal. Pero que echa luz sobre un proceso que se ha dado en estos años, y que toca a una de mis discusiones permanentes.

Ezequiel Meler publicó en Letra P una nota en la que señala “el fenómeno Massa – Insaurralde – Giustozzi puede leerse también como parte de un cambio de más largo aliento en la matriz de representación de las intendencias bonaerenses, que tiene su origen en los cambios socioeconómicos de los últimos años“.

En efecto, desde 2007 por lo menos, con la llegada de hombres como Sergio Massa y Darío Díaz Pérez a las intendencias de Tigre y Lanús respectivamente, se insinúa una renovación del personal político bonaerense que constituye la principal novedad del distrito … Esto implica un cambio profundo en el perfil y en el tipo de funcionario que evoca la figura del intendente bonaerense. Ligados desde fines de los años noventa a la lucha por amortiguar los efectos de la Reforma del Estado en territorios fuertemente dependientes de las partidas presupuestarias nacionales y provinciales, los intendentes eran, hasta hace unos años, los responsables directos de una gobernabilidad inestable, hecha de componendas y acuerdos que impedían al Estado municipal pegar el salto de calidad hacia el cumplimiento de funciones estatales y planes de obras públicas que, aunque necesarios, parecían imposibles. Hoy, en cambio, devienen administradores de la prosperidad de sus distritos, que cuentan con un mejor coeficiente de ingresos, en territorios de mejor topografía, donde los servicios públicos no dependen de redes personales, y las clientelas –y los mal llamados “aparatos”- van replegándose hacia los márgenes de la realidad“. (Completo aquí).

Este texto, a simple vista, parecería un panegírico entusiasta de los cambios que ha logrado en el conurbano bonaerense la década K. Que son reales, pero – en mi opinión – mucho más limitados que lo que parecen decir esos párrafos. Y en cuanto a los “aparatos”… doy fe que en Lomas y Lanús siguen muy vigentes, y me sorprendería mucho que en Tigre no existieran.

De cualquier modo, Oscar Cuervo, en su blog La Otra, detecta en esa nota contrabando ideológico massista. Con alguna razón, porque fue publicada después del cierre de listas, porque Meler anunció hace rato su alejamiento del kirchnerismo ferviente, y, sobre todo, porque incluye a Meler, con Luciano ChicconiOmixmorón, y Manolo Barge, entre los predicadores de lo que llama el “giro municipal”.

Y aprovecha para castigar: “Se sabe: las estructuras tradicionales hoy están en declive: las clases sociales, por caso. Y hay que aflojarla con el conflicto: necesitamos gestores del bienestar. El giro municipalista como enésimo avatar del peronismo conserva los enclaves territoriales pero ya no se trata de odiar a la raza maldita de los explotadores, sino de gestar bienestar y eficiencia de la cosa. Pública. … Una versión mejorada del Sciolismo, básicamente con más pelo y dientes más blancos. Ideológicamente discretos“.

Me resulta delicado meterme, porque Ezequiel es amigo mío y Oscar habla bien de mí, pero me tenté. Porque, en mi opinión, es un enfoque equivocado.

Ante todo, reconozco un hecho objetivo, ya bastante asumido: El conurbano bonaerense es, por razones demográficas y económicas, por su acumulación de riqueza y pobreza. el resumen de la Argentina moderna y el campo de batalla decisivo para cualquier proyecto político nacional. Porque ninguno puede prosperar – ni siquiera en teoría, después de la reforma constitucional de 1994 – sin una base de poder allí.

Además, es cierto que hay un discurso municipalista – en la blogosfera y en la tuitosfera – que acompaña la irrupción de Massa por parte de los que la ven, por lo menos, con simpatía. El tipo es intendente, no? Si hubiera sido un gobernador, se aggiornaría el discurso federal. Y el kirchnerismo ferviente en Internet reacciona contra esos planteos. Pero, sostengo, es una etapa efímera y engañosa.

Por un lado, porque ni Sergio Massa ni los que lo apoyan, van a poder mantener un discurso de “buena gestión municipal”. No está compitiendo para intendente. Y no será “una versión mejorada del Sciolismo”, por un hecho imborrable: ha salido a enfrentar electoralmente la lista de la Presidente. Scioli sigue una estrategia consistente: juega a ser el heredero necesario de Cristina – aunque no sea esa la intención de ella. Massa se ha lanzado a ganarle.

Por el otro lado – más relevante para esta discusión – ninguno de esos cuatro blogueros es un “municipalista del massismo”. Todos ellos han escrito con inteligencia y profundidad sobre las realidades del Gran Buenos Aires años antes que en LaNación empezaran a hablar del intendente de Tigre (Sus blogs están en la Red, y “nadie resiste un archivo”).

El punto que me interesa debatir ahora: lo que plantea desde siempre mi amigo Manolo Barge es completamente distinto, hasta opuesto, de lo que dice Ezequiel en su nota. Manolo ha elaborado por largos años una valorización fundamentada, erudita y sutil de  esas redes personales, esa militancia punteril, esos “aparatos clientelísticos” que la nota de Meler ve alejándose hacia los “márgenes de la realidad”.

No recuerdo haber visto en su blog ningún análisis de la gestión en Tigre. Hay claras reservas con el kirchnerismo, que, estimo, tienen que ver con su fastidio con el progresismo clasemediero y con el verticalismo de los comisarios ideológicos voluntarios. Pero… tampoco he visto nada sobre lo que E. M. llama la “renovación del personal político bonaerense“.

Y ahí está lo que considero un punto ciego del pensamiento de Manolo. Es posible que sea injusto: es tan prolífico que seguramente pasé por alto mucho de lo que escribe. Pero su planteo profundo es el rol fundamental que otorga a la militancia territorial del peronismo bonaerense, a sus redes personales, en mantener la cohesión, hasta la supervivencia, de una sociedad donde el Estado está ausente. Es el tema que ha estudiado Javier Auyero, pero le agrega calle y experiencia política.

Ojo: Yo estoy de acuerdo con la mayoría de las conclusiones de Manolo. Sobre todo, en revalorar la calidad humana de la militancia territorial concreta, enfrentada a los problemas reales, y sus criterios de resultados. Una canilla es mucho más importante en una villa que cien discursos ideológicos. Pero tengo claro que esa práctica, valiosa y hasta imprescindible como es – permite que el peronismo siga siendo la única fuerza política nacional con presencia en los sectores más humildes – no alcanza para construir poder en la sociedad moderna. Ni siquiera en esos sectores más humildes.

Puede ser que la Crisis global y el “invierno de Kondratiev” lleven al derrumbe de las estructuras estatales y Julio Chávez sea invitado al Consejo de Seguridad de la ONU para que exponga sobre técnicas sociales de supervivencia. Pero no lo veo probable, qué quieren que les diga.

Y por ahora, los intendentes que pueden encabezar un proyecto político nuevo, o defender uno vigente llevan el perfil de un Sergio Massa o de un Martín Insaurralde, que, tiene razón Ezequiel, son bastante parecidos, en el imaginario social.

Ahí es donde discrepo también en un punto con Luciano Chiconi. Yo también exploré las analogias de la situación actual con el proceso de la Renovación peronista, en 1985. Pero ni Cristina ni Massa llenan el rol de Herminio, el caudillo de los aparatos territoriales del PJ bonaerense, que fue derrotado por Cafiero porque esos valores clasemedieros de respeto y buenas apariencias ya se habían infiltrado, ay, en los votantes peronistas. Si se quiere encontrar una analogía válida para esa elección, hay que buscarla en 2005, cuando otro jefe de esos aparatos, Eduardo Duhalde – que en su momento había enfrentado a Herminio – es derrotado por Cristina Fernández.

Justamente, tengo para apoyar mi opinión un testigo autorizado: el mismo Eduardo Duhalde – un hombre de ese palo, como sabemos: fue intendente de Lomas. Cuando necesitó en 2003 un candidato para ganar una elección presidencial, no lo buscó entre los intendentes del Conurbano: fue en Santa Fe, en Córdoba, finalmente en Santa Cruz. Duhalde no puso a uno de ellos por la misma razón que Lorenzo Miguel no ponía a un sindicalista en la cabeza de una lista “Porque los muchachos no me lo votan“.

No sé si se nota en este largo razonamiento una vieja aspiración personal: que se produzca también en el sindicalismo argentino una “renovación de la dirigencia”.


El Hermano gringo te vigila

junio 26, 2013

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Sigo sin tener tiempo para postear una reflexión bien desarrollada, así que les acerco cosas interesantes que han escrito otros. Probablemente ganan en el cambio.

Aquí copio un artículo breve del ABC español, monárquico y católico como los de antes – nada de este populismo de Francisco – pero que mantiene la tradición de artículos bien armados. Pueden considerarlo como un complemento del que Juan Gelman dedicó al espionaje que hace Obama, pero sin su indignación moral. Muestra que para espiarnos, leer nuestros mails, escuchar nuestras llamadas y ver lo que hacemos en Internet, no se necesita ser la Potencia Hegemónica.

Basta con ser una potencia mediana, con herramientas tecnológicas y una voluntad política consistente (No, Mauricio. Con el Fino Palacios no alcanza). Va la nota. Y a continuación, algunas reflexiones casuales mías:

Así funcionan los mecanismos del espionaje británico

Los servicios secretos manejaron 600 millones de llamadas y 39.000 piezas de información en un periodo de 24 horas
Ana Mellado

Un proceso automático de criba selecciona el material relevante de entre los 600 millones de llamadas y 39.000 piezas de información que interceptan a diario mediante más de 200 cables digitales que conducen las telecomunicaciones globales. Miles de millones de llamadas telefónicas, mensajes electrónicos, datos sobre visitas a Internet… Durante el último año y medio, los servicios de espionaje británicos han aprovechado que gran parte de los cables de fibra óptica que conducen las telecomunicaciones globales atraviesan su territorio para acumular volúmenes ingentes de información.

El Cuartel General de las Comunicaciones británico (GCHQ) logró pinchar el año pasado más de 200 cables. Cada uno de ellos transporta 10 gigabites por segundo, lo que al día equivale a enviar toda la información que recoge la Biblioteca Británica 192 veces, según el cálculo de «The Guardian».

La documentación revelada sugiere que el espionaje británico manejó 600 millones de llamadas y 39.000 piezas de información en un periodo de 24 horas, que se pueden almacenar durante 30 días. Una cantidad prácticamente inmanejable, que obliga a que un proceso automático de selección descarte la inmensa mayoría de datos sin ser analizados.

«No estamos leyendo millones de emails»«Esencialmente, tenemos la forma de seleccionar un pequeño número de agujas en un pajar. No miramos cada brizna de paja. Hay ciertos detonantes que te permiten descartar muchos datos ya que lo que buscas es una aguja. Si tiene usted la impresión de que estamos leyendo millones de emails, sepa que no lo estamos haciendo», señala una fuente secreta del rotativo británico.

Gracias a esa información, el espionaje británico ha logrado registrar nuevas técnicas empleadas por terroristas para eludir los rastreos de seguridad, permitiendo identificar a individuos que planeaban atentados.

En concreto, según el periódico británico, la Operación Tempora, como se conoce al sofisticado programa de espionaje, ha permitido el arresto y encarcelamiento de una célula en los Midlands (centro de Inglaterra) que estaban planeando un ataque coordinado, la detención en el aeropuerto de Luton de cinco personas que planeaban atentados y el arresto en Londres de tres terroristas que ultimaban los detalles de varios atentados antes de los Juegos Olímpicos“.

Uno puede ser escéptico acerca de estas células terroristas que planeaban “varios atentados”. Pero ningún gobierno prescindirá de usar los servicios de seguridad -tampoco el nuestro – y la mayoría del electorado no se lo reprochará, si ha tenido motivos para pensar que los atentados son posibles (En las estaciones de ferrocarril en París están los soldados con uniforme de combate y ametralladoras, y a nadie le llama la atención).

Entonces, esta es el mundo en que vivimos. Conviene evitar fantasear con aventuras a lo Che Guevara – que le fallaron todas, salvo la primera, que acompañaba un periodista del New York Times – y tener claro que estamos cuidadosamente vigilados. Que no quiere decir impotentes. La política todavía es más fuerte que la burocracia del espionaje.

Después de todo, ellos tienen sus propios problemas: Kim Philby para los ingleses, Bradley Manning y Edward Snowden para EE.UU. nos recuerdan la vieja advertencia de Aldous Huxley “La seguridad de un Estado está en relación inversa al tamaño de sus aparatos de seguridad“.


¿Qué necesita la república del peronismo?

junio 25, 2013

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Encontré este atractivo afiche en el blog de CIPOL, Centro de Investigaciones Políticas, y me llamó la atención, en especial la 1° conferencia (sobre el tema de la 2°, soy agnóstico).

La pregunta es válida, cómo no. Eso sí, yo escribo república con minúscula. Y no es que no valore el concepto de un gobierno sujeto a leyes: cualquiera que ha hecho política en Argentina durante algún tiempo sabe que hace a la salud de la sociedad y a la propia.

Sucede que temo que nuestra intelectualidad “republicana”, al identificarse con el concepto, lo convierte en un ídolo abstracto, con el que compara todos los imperfectos esfuerzos humanos. Y no aprecia, ni por supuesto defiende, elementos tan básicos de una república como comicios regulares, paritarias libres, primarias abiertas, aplicación de las leyes aprobadas con los procedimientos establecidos…

De todas maneras, licenciado, sin entrar en desvalorizaciones personales – respeto del Hugo su larga lucha sindical, y de Graciela y Julio su veteranía política – ¿está seguro que son los expositores adecuados para responder ahora a esta pregunta?


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