Debate en Trulalá… digo, Chacarita

septiembre 30, 2014

Scalabrini

Mi amigo Juan Manuel Valdés, de la Scalabrini, me avisa que este miércoles se debate en Chacarita con el Viceministro de Economía Alvarez Agis sobre la pelea de una nación soberana contra la especulación financiera y la usura internacional. A las 19 horas en Forest 469.

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Desacataos!

septiembre 29, 2014

Acabo de enterarme que el juez Thomas Griesa declaró en “desacato” a la Argentina. Pero no dispuso sanciones. Y la única reflexión que se me ocurre es que – si el manejo por parte del gobierno argentino del contencioso ha sido discutible, de acuerdo al criterio que se decida emplear – el de Su Señoría aparece irracional, desde cualquier criterio.

Aún si fuera el de la santidad de las sentencias y la estricta formalidad legal – criterio que ha adquirido entusiastas defensores entre nosotros, últimamente – una resolución que no establece consecuencias por su incumplimiento es un “ruido vacío”. Los juristas lo saben.

Si fuera el de privilegiar sobre cualquier consideración el interés de los litigantes en cobrar los fondos que reclaman…, todos los pasos después de la sentencia original no han servido para eso (Lo que el Sr. Paul Singer haya cobrado o vaya a cobrar por CDSs se deben a apuestas que hizo previas al fallo).

Si el objetivo es “disciplinar” a la Argentina… las medidas que puede tomar el juez del 2° Circuito de Nueva York son limitadas. Y ya las tomó. Su sentencia, y el temor de las consecuencias, impide que algunos pagos que el gobierno argentino destina a sus acreedores lleguen a su destino. Esto pone a nuestro país técnicamente en default. ¿Qué más puede hacer, que sea un arma eficaz?

Ya nos declaró en “desacato”, como el juez de paz a Martín Fierro. Y podría ponernos multas, cómo no ¿Es una amenaza que razonablemente puede hacer retroceder a un gobierno que, a esta altura, pagaría un costo político altísimo si se “rindiera”? Casi me hace pensar que Pepe Albistur lo ha contratado como parte de una campaña publicitaria. Del oficialismo, claro.

Algunos pensadores sutiles, y muy optimistas, pueden alegar que la medida favorece a la pretensión argentina de llevar el litigio a una instancia supranacional. Quizás, pero lo dudo mucho. EE.UU., por tradición y orgullo, se resiste a aceptar la jurisdicción de otras cortes que las suyas (es una actitud que, francamente, les envidio. Nosotros cometimos la gigantesca estupidez de incorporar todos los tratados internacionales, sin examen previo, a nuestra Constitución en la reforma de 1994).

Por supuesto, puedo estar muy equivocado. No soy abogado especialista en derecho internacional. Tal vez, entonces, haya consecuencias que se me escapan. Pero, por ahora, me quedo con esa frase atribuida a Napoleón “No atribuyas a la insidia lo que se puede explicar por estupidez“.


Blogueros y política exterior

septiembre 29, 2014

ajedrezCuando en el posteo del sábado insistí con mi vieja consigna “los argentinos debemos prestar atención a la política internacional …”, no imaginaba que el domingo dos blogueros iban a hacer aportes interesantes. Distintos entre sí, y con el mío. ¿Vuelve la blogosfera a servir para debates enriquecedores? Va a ser difícil en este tema, en plena “grieta” K / anti K, y en un año dominado por la sombra de la elección presidencial.

Pero quiero recomendarlos, porque – de acuerdo o no con lo que dicen – dan material para pensar. Además, me permiten discutir algunos puntos, y entonces sirven para agregar más enfoques a lo que yo planteo. Como dije al final de ese posteo, en política internacional sus conexiones nunca terminan.

Luciano Chiconi ya ha posteado cosas muy inteligentes a lo largo de unos cuantos años. En el último tiempo escribe poco y se ha comprometido con el proyecto massista – todos tenemos defectos. Esta vez escribió sobre Marina Silva y lo que está pasando en Brasil. Me pareció valioso, porque, además, al analizar las dificultades y contradicciones que enfrenta ese desafío, con origen en sus propias entrañas, al oficialismo brasileño, creo que está echando luz sobre las las dificultades y contradicciones de otro desafío similar al oficialismo argentino.

De todos modos, aquí voy a copiar solamente un par de párrafos en los que plantea una política comercial activa con la que estoy de acuerdo… y hacer una salvedad importante:

La relación con Brasil necesita de una postura más activa y agresiva del gobierno argentino. Sea con Dilma o Marina, Brasil va a explorar planes B (BRICs, UE, AP, EEUU) que sean acordes a su economía de escala, que obviamente, no es la de Argentina.

En ese sentido, y más allá de la interdependencia estratégica con Brasil, Argentina tiene que explorar y explotar su finita ventana de oportunidad para materializar instancias de desarrollo, y eso implica una política comercial activa con economías dentro de escala (África, los emergentes asiáticos medianos, India). Que en el plano regional la cooperación entre los países (latinoamericanos) se asiente cada vez más en organismos como Unasur y Celac para coincidir en declaraciones políticas y se innove poco en la dinámica comercial de Mercosur (de ahí la ventaja relativa que sacó la Alianza del Pacífico), es tal vez el síntoma de un cambio en el proceso económico regional...”

Mi observación es que la “ventaja relativa de la AP” hoy es un mito de los periodistas económicos comprometidos con la propaganda del libre comercio. Los países suramericanos que la componen – el caso de México es distinto – han crecido mucho, es cierto, como lo hicieron Argentina y Brasil con el boom de las materias primas. Hoy enfrentan las mismas dificultades fruto de la Gran Recesión. A algunos les va mejor y a otros peor, pero hablar de una “ventaja relativa” de la Alianza del Pacífico en su conjunto es un espejismo.

Gonzalo Bustos, en cambio, se ha lanzado hace poco a la aventura de bloguear. Con un planteo ambicioso: quiere demostrar que “el realismo autonomista es el paradigma de política exterior más adecuado a la defensa del interés nacional argentino y más ajustado a una lectura exhaustiva de nuestra posición en el actual sistema internacional“. Lo va desarrollando en sucesivos posteos en su blog, aquí.

Ahora, me interesa tomar de G. B. un reconocimiento a la política exterior K, y una observación que le hace, para a mi vez agregar algo sobre la forma en que una política exterior se construye:

Argentina se ha anotado un éxito diplomático en el plano internacional al liderar lo que se perfila como una futura regulación de un aspecto importante de la arquitectura financiera global, la cuestión de los fondos especuladores. Que ninguno de los países del viejo G3 (ni EEUU, ni Japón, ni Alemania) haya acompañado la iniciativa en Ginebra es un dato, que todos los países de la Unión Europea se hayan abstenido es otro (Gran Bretaña votó como Alemania).

En nuestra opinión, lo que realmente está en disputa cuando se habla de revisionismo de la arquitectura financiera sigue siendo (la dirección) del FMI, algo que los vecinos brasileños tienen muy en claro. Sin embargo, se trata de un acierto, sobre todo porque el principal tenedor de los bonos norteamericanos, China, votó a favor de la propuesta de la Cancillería argentina. Desde luego, mantiene su estela intacta porque se ha destrabado el pago del Citi en Nueva York, aunque sea “por única vez“ (otra vez).

A la vez que suma porotos a la dieta balanceada de protagonismo argentino en la agenda global del softpower, invita a la oposición a diferenciarse, algo que terminan haciendo mal. Si este fin de semana vimos a Sergio Massa y a Mauricio Macri a destiempo, fue porque eligieron diferenciarse entre sí en torno al estilo de rechazo a la gestión de CFK en la ONU, cambiando el orden de las palabras para casi la misma preposición“.

Al mismo tiempo, hace una crítica de fondo a la política exterior de Cristina Fernández: “El gobierno propone una revisión de la gobernanza global sin plantearse una lógica incremental de los medios de poder disponibles por el Estado argentino en el plano internacional, lo que condiciona fuertemente las posibilidades de éxito de aquel objetivo. Ello puede explicarse como una política exterior donde los componentes idealistas-subjetivistas son predominantes sobre los elementos realistas”.

Me parecen válidos ambos planteos, en el plano de la teoría. Que es el que G. B. elige. Enfocado desde el proceso de toma de decisiones, creo que el gobierno argentino no propuso una revisión de la gobernanza global, salvo en el plano del discurso, en el que muchos otros gobiernos lo hacen, … hasta que la ofensiva de los fondos buitres y el fallo de Griesa lo obligaron a responder.

Con esto no quiero decir que las actitudes de CFK fueron inevitables. Surgen de sus convicciones, y también de sus apoyos políticos. Para una parte muy importante de sus militantes más fieles – un espacio que ningún político puede ignorar – su firmeza y el desafío a la ortodoxia del capitalismo financiero refuerza su imagen y su convocatoria. Por el otro lado, Mauricio Macri sin duda consideró que no perdía muchos votantes y ninguno de sus apoyos si, como lo hizo, decía de entrada que “había que pagar“. Y Sergio Massa, a pesar de las reservas que introdujo su asesor Lavagna, que conoce de cerca el tema, termina cuestionando abiertamente la actitud del gobierno argentino.

Repito estas obviedades para hacer notar algo que también me parece evidente: la política exterior de un país no surge de los planes de diplomáticos y técnicos lúcidos – aunque son necesarios. En última instancia, son la expresión de proyectos políticos. Cuando un proyecto no ha ya sido asumido por una mayoría de la sociedad, y de los poderes fácticos, habrá, necesariamente, una puja interna por imponerlo.

La pregunta es, entonces, quienes serán los sectores que, en Argentina, apoyarán un “realismo autonomista” en su política exterior.


Argentina, los EE.UU. y el combate al canibalismo

septiembre 27, 2014

unclesamwantsyou

En el blog de Abel, como ya saben, insisto en que los argentinos debemos prestar atención a la política internacional con otro criterio que a un espectáculo deportivo, donde aplaudimos a los que nos gustan y bardeamos a los del lado contrario. Esa superficialidad no es lo más peligroso, eh. Es para preocuparse cuando – pasó muchas veces en nuestra historia, está pasando – dejamos que las peleas internas oscurezcan nuestros intereses y nuestra seguridad.

Ahora, respiren. Lo de arriba es mi única reflexión más o menos filosófica que meto en este posteo. Lo que sigue una lista de hechos políticos y mediáticos (que son políticos también, claro).

Hoy Clarín, insignia del Grupo opositor más notorio, procura sacudir con un titular impactante en primera plana EE.UU.: “La relación con la Argentina pasa por un período difícil”. Página 12, parte del aparato de difusión oficialista y vocero de un sector de la coalición que lo apoya, pone paños fríos Es difícil, pero no tanto.

Lo que dijo en realidad la encargada para América latina del Departamento de Estado yanqui, Roberta Jacobson es que la relación con Argentina atraviesa un “período difícil“, pero sigue “esperanzada en que podamos tener una relación positiva“. (Puede leerse en las dos notas). Está más cerca de la versión P 12 que de la clarinada, pero ¿en cuál se prendieron las figuras de la oposición, en particular las que buscan el voto de “centro” y “centro derecha”?

¡Por supuesto! Mauricio Macri advirtió “Peleándonos con todo el mundo no hay futuro para la Argentina“, y Sergio Massa “El destino económico de Argentina es con el mundo, no contra el mundo“. Uno podría señalar que es una idea un poco limitada del “mundo”, pero implica una ubicación propia definida, cómo no.

Pero esto es campaña electoral. En ese plano, tengo dudas que sea una estrategia ganadora. Es difícil sumar muchos votantes – en esta etapa, después de las experiencias por las que atravesamos – con la idea que EE.UU. y la Unión Europea son amigos desinteresados y benévolos, salvo aquellos sectores que quieren creerlo.

Como estrategia electoral, le falta el “cuco”. El comunismo, el chavismo… no aparecen amenazantes en el escenario, salvo, nuevamente, para los que creen que este gobierno ya es ambas cosas.

El diario La Nación – no sorpresa – se esfuerza en cubrir el faltante. Con la firma de Martín Dinatale anuncia que “La escalada de Cristina Kirchner contra Estados Unidos y las grandes potencias que no la apoyaron en la lucha contra los fondos buitre acompaña a un plan de profundización de la alianza estratégica que se fijó la Argentina con China y Rusia“.

Es un razonable esfuerzo por resucitar el tan útil escenario de la Guerra Fría. El inconveniente es que ya concluyó. No hay dos sistemas hegemónicos enfrentados en pugna global (Mal que les pese a los nostálgicos de ambos lados). Hay una Gran Potencia hegemónica – “en suave declive”, dicen algunos – y otras dos que no aceptan esa hegemonía pero que no se plantean – ni podrían, hoy – enfrentarla desde un contraproyecto único distinto (¿recordamos que, en la última fase de la Guerra Fría, China fue en la práctica aliada de EE.UU. contra la Unión Soviética?).

Es cierto que en las (frecuentes) oportunidades en que chocan sus intereses, la agencia rusa de noticias RT Novosti reproduce fantasías sobre alianzas del Resto del Mundo contra el imperialismo (estadounidense). Nunca como política oficial del gobierno de Putin. En cuanto a China, ni se molesta en publicar en sus medios esas pavadas.

En lo que nos importa directamente a nosotros, lo que no debemos perder de vista es que Argentina tiene conflictos y también intereses comunes con los EE.UU. (aunque no tan armónicos como afirman en el nuevo medio del troskismo, La Izquierda Diario). En este caso particular, hay un plausible descontento del gobierno argentino ante una falta de apoyo del norteamericano frente a su conflicto con los fondos buitres. Y más allá de los argumentos legales, los EE.UU. y algunos de sus aliados más estrechos han tomado una posición distinta en este tema a la de la mayoría de los países en los foros internacionales.

Ahora, lo que me interesa destacar es que la toma de posición argentina ha ido más allá de este punto: Argentina, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, acompaño la resolución que presentó Obama que obliga a los Estados miembros a “adaptar sus legislaciones para perseguir y procesar a toda persona que trate de viajar al extranjero para unirse a grupos terroristas“. Fué votada por unanimidad, incluso China y Rusia.

En ese ámbito, Cristina Fernández de Kirchner llamó a “no comerse al caníbal” –es decir, no utilizar los mismos o similares métodos para combatir al extremismo– y a respetar el derecho internacional. Además, dijo que para llegar a una solución, o al menos para aproximarse a una, en el conflicto de Medio Oriente, había que terminar de reconocer al Estado de Palestina. Y mencionó los recientes ataques a la Franja de Gaza, “donde murieron muchos niños, mujeres y ancianos”.

Es evidente que estas palabras resuenan con los sentimientos de muchos argentinos. También, es fácil escuchar la alarma que provocan en no pocos compatriotas que consideran que criticar públicamente a los EE.UU. linda en la blasfemia.

Más relevante, en el escenario internacional, es que los medios estadounidenses no dejaron de tomar nota del asunto: U.S. News & World Report, un importante semanario político estadounidense – en el nivel y a la derecha de Time – informa a sus lectores Jefes de Estado de todo el mundo dieron su apoyo en la sesión del Consejo de Seguridad, a excepción de Kirchner de Argentina, que usó la “analogía del caníbal”. No es de extrañar que el Departamento de Estado hable de “un período difícil“.

Pero la nota de U. S. News está equivocada. Esta no es una posición individual del gobierno argentino. Por un lado, y más allá de la necesaria discreción de las partes, es difícil creer que la diplomacia vaticana, y la vieja astucia jesuíta, fueron tomadas por sorpresa por ese discurso después que el Papa Francisco invitara a CFK a un almuerzo personal en su ruta a Nueva York. Es posible, por supuesto, y nadie podrá probar lo contrario. Pero la hipótesis de Carlos Pagni, que el encargo papal era que Cristina promoviera su red de Escuelas para el Encuentro, parece estar descartada.

Lo cierto es que otra Jefe de Estado, uno con algunos vínculos con el nuestro, se pronunció públicamente en el mismo sentido Dilma lamenta bombardeio dos EUA contra Estado Islâmico (ISIS) na Síria.

Otra cosa de la política internacional es que sus conexiones nunca terminan. Pero este posteo ya es bastante largo. Lo sigo en otros.


Música para el fin de semana – Jorge Cafrune

septiembre 26, 2014

Esta vez quise “una que sepamos todos”. Todos los que recordamos a Jorge Cafrune, claro. “Mi luna cautiva” nos trae buenos recuerdos.


Una idea, brasileña, para el Estado y la industria

septiembre 26, 2014

mirada brasileña

El debate sobre estrategias de industrialización, retomado en estos días en el blog de Abel aquí y aquí, estimuló un desafío conceptual. Un nuevo y entusiasta bloguero (y tuitero), Gonzalo Bustos, propone en su Optimus SubprimeEl Estado logístico, ¿opción para Argentina?” Es un concepto desarrollado en Brasil y entre nosotros lo expuso en la Universidad Nacional de Rosario uno de sus propulsores, el profesor Amado Luiz Cervo.

Muy resumida, la idea que subyace es la concertación entre el Estado y los liderazgos no gubernamentales. Un concepto muy tradicional en el pensamiento peronista. Pero la dirección que propone imprimir desde ese punto de partida tiene raíces en la práctica brasileña desde hace bastantes décadas y es ajena a nuestra experiencia, salvo el ensayo, frustrado, durante el gobierno de Frondizi: moverse en los marcos del proyecto liberal hacia el exterior, a cambio de consolidar hacia dentro el proyecto desarrollista.

Gonzalo expone la idea a partir de su concepción que “el neodesarrollismo argentino que viene, si el gobierno que viene lo trae, debe superar definitivamente al postneoliberalismo como modus vivendi perpetuo“. Vale la pena leer ese posteo, aunque reconoce que necesita una elaboración mucho más amplia, si se quiere que sea algo más que una frase. Promete completarlo con desarrollo sobre Brasil, Chile y BRICS.

Por mi parte, estoy de acuerdo que el rechazo a la experiencia neoliberal ya no alcanza como guía. Se necesitan nuevas ideas. Y, sobre todo, estrategias. Sobre el “Estado logístico” espero más precisiones de Gonzalo, muy al tanto de lo que se discute en Brasil, antes de opinar. Pero tengo una reserva básica: aunque la lucha política es en Brasil tan dura como entre nosotros, sus poderes fácticos son más estables que los nuestros y no adolecen de la cultura cortoplacista que impera aquí. En Argentina, la competencia por quien ocupará la presidencia influye también – mucho más que en nuestros vecinos – en como se repartirá el poder en los otros sectores de la sociedad.

Más allá de esta duda, y de la dificultad de asimilar “liderazgos no gubernamentales” con las empresas multinacionales, actores inevitables en nuestra economía y en cualquier proyecto regional, hay una realidad que me parece que es necesario enfrentar: Argentina y Brasil, los socios hegemónicos hasta ahora en el MERCOSUR, coinciden en preservar un proyecto industrial para sus sociedades. Pero deben hacerlo en un sistema global que se rige, y que impone a los miembros que no son lo bastante poderosos para eludirlo, la lógica del capitalismo tardío. Con la que se mueven hacia afuera, no nos engañemos, también nuestros amigos de los BRICS.


Cristina y Dilma en la ONU

septiembre 25, 2014

cristina dilma

Después que nuestra Presidente terminó de hablar en la 69° Asamblea General de las Naciones Unidas, mi comentario fue un tuit: “CFK hizo discurso moralista en ONU. Kissinger diría “idealismo wilsoniano”“. Es una descripción técnica que don Henry acuñó para describir determinadas etapas en las posiciones públicas del gobierno estadounidense, pero también (debo confesarlo) refleja mi reserva personal con decirle a los dirigentes de las Grandes Potencias que son cínicos y persiguen sólo intereses egoístas. Considero que ya lo saben, y que piensan que su trabajo incluye ser así.

Ahora, en esta actitud mía hay ingenuidad, o más bien refleja que yo no tengo que tomar posiciones públicas en la arena internacional. A la cabeza visible de un Estado Nación que no es una Gran Potencia los planteos morales, aún idealistas, son actitudes perfectamente racionales. Hasta lo es también para las Grandes Potencias tratar de convencer a las audiencias globales que esa es su actitud, como lo sabían Woodrow Wilson y Franklin Roosevelt.

Entonces, aprovecho para ampliar mi reacción inicial, señalando que Dilma Rousseff tocó exactamente la misma cuerda en su discurso ante esa misma Asamblea (con un número de diplomáticos presentes más o menos el mismo: reducido. Natural. Entre gitanos…). Aquí tienen completo el discurso de Cristina en este blog cordobés y K, y el de Dilma en esta página petista.

Por supuesto, la Presidente Rousseff aprovechó para promover la reforma del Consejo de Seguridad, donde espera que Brasil consiga su viejo objetivo de una banca permanente. Y nuestra Presidente avanzó en su tarea de deslegitimar la postura de los fondos buitres y la justicia norteamericana que los apoya.

Pero eso es obvio: es más interesante señalar que hay un paralelismo en algunas reacciones internas: La Presidente no dejó al país bien parado frente a sus colegas en la ONU, dicen en el Cronista. Y en nuestros vecinos DISCURSO DE DILMA NA ONU REVOLTA DIREITA BRASILEIRA.


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