Para una remera posmo

marzo 21, 2016

obama en plaza de la revolución

Hoy estoy muy ocupado. El -todavía sin comentarios- posteo de la nota de Matías Capelli provocó interés profesional. Apenas tuve tiempo de actualizar con algunos hechos de la vida digital el que trataba del video de Roberto Navarro. Así que no voy a reflexionar ahora sobre la visita de Obama a Cuba. Pero esta foto, de algún modo, dice bastante.

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Obama ajusta su visita

marzo 14, 2016

nunca-mas

Víctor Arreguine llama mi atención a un posteo que menciona este artículo de The Guardian, el informado periódico inglés:

Barack Obama ha reprogramado su viaje a Buenos Aires luego de las críticas sobre su presencia en la capital argentina el 24 de marzo, el 40° aniversario del golpe de 1976 que instaló una brutal dictadura militar, apoyada inicialmente por los EE.UU.

El presidente de Estados Unidos ahora viajará el 24 de marzo a la zona turística de Bariloche, cerca de 1.000 millas al sur de Buenos Aires, para jugar al golf.

El cambio se produjo después que activistas de derechos humanos pidieron a Obama cancelar o al menos volver a programar su visita. De acuerdo con la nueva agenda, Obama llegará a la capital en la noche del 22 de marzo donde se reunirá con el presidente Mauricio Macri al día siguiente, antes de viajar a Bariloche.

Adolfo Pérez Esquivel, ganador del premio Nobel de la Paz por su trabajo por los derechos humanos durante la dictadura, había advertido que la llegada de Obama coincidiría con enormes marchas en conmemoración de las víctimas del golpe, e incluso podría provocar enfrentamientos“.  (completo aquí)

(La emotiva carta de Pérez Esquivel a Obama pueden leerla aquí).

Tal vez Macri pueda pensar que el origen histórico de The Guardian -protestantes no conformistas- (si se lo cuentan), sesga el tratamiento de la información. Lo siento. Fox News -bien a la derecha, aún en el escenario yanqui- dice exactamente lo mismo.

Se me ocurre que la canciller Malcorra debería informar al Presidente sobre los valores que -según las reglas aceptadas en el Atlántico Norte, donde él querría vincular Argentina- deben respetarse o hacer como que se respetan.


La doctrina Obama

marzo 12, 2016

Obamas-World

En pocos días más estará entre nosotros, después de visitar Cuba y en los meses finales de su mandato. Un tema interesante es evaluar su presidencia de la Potencia Hegemónica ma non troppo (una sugestión: frente a las condenas indignadas de buena parte de nuestros compatriotas, les digo lo mismo que decía a los que hace 8 años -incluso una distinguida politóloga- se sentían ilusionados por el Cambio (con perdón de la palabra) que un candidato negro y joven representaba: El trabajo del Presidente de los EE.UU. es defender y avanzar los intereses de su país, tal como es. Cualquier impulso en pro de la justicia universal debería limitarlo a sus ratos libres, que son pocos).

Un tema mucho más interesante en la región -aquí es la Potencia Hegemónica sin vueltas- es evaluar su gestión y sus consecuencias para nosotros (Esta visita -aunque viene con una comitiva de 700!- es sólo un gesto menor). Debo confesar que ahora no tengo tiempo para aportar nada profundo sobre ninguno de los dos temas, aunque al final del posteo no podré contenerme y agregaré alguna observación. Lo que quiero es enlazarles, para los que saben inglés, este reportaje de The Atlantic. Vale la pena, cuando ustedes tengan tiempo. En el estilo demasiado literario que esa revista no puede evitar, aquí Obama detalla, en algo menos de 20 mil palabras, lo que él quiere que sus compatriotas sofisticados (los otros no leen The Atlantic) piensen de su política exterior.

Y para los que no dominan el inglés y/o no tienen tiempo, copio abajo lo que algunos quizá no hayan leído porque no pensaban que valía la pena. Es el resumen que hace hoy Clarín de ese artículo, y, para sorpresa de los que no tenemos buena opinión de su estilo periodístico, es bastante bueno, para un resumen muy corto. Al final, mi comentario.

Una “paz fría” entre Irán y Arabia Saudita, el reconocimiento del fracaso en Libia o la situación geopolítica China. Seis horas de entrevista para repasar las más importantes cuestiones de política exterior atendidas en dos mandatos de Barack Obama como presidente de la nación más poderosa del mundo.

La entrevista con la revista The Atlantic -titulada “La doctrina Obama”-muestra a un presidente alejado en igual medida de la visión optimista hacia la globalización propia de Bill Clinton y de aquella megalómana de George W. Bush que rescataba el “destino manifiesto de la democracia” estadounidense y que cree firmemente en el multilateralismo como enfoque más eficaz para proteger los intereses norteamericanos.

Esta visión se vio con claridad en la parte de la entrevista dedicada a Oriente Medio. Obama habló en detalle de Irán y Arabia Saudí, dos países que para el presidente deben “compartir” la región mediante algún tipo de “paz fría” pese a su arraigada enemistad.

“La competición entre los saudíes y los iraníes -que ha ayudado a alimentar guerras subsidiarias y el caos en Siria, Irak y Yemen- nos lleva a decir a nuestros amigos (saudíes) y también a los iraníes que tienen que encontrar una manera eficaz de compartir la región e instituir algún tipo de paz fría”, afirmó Obama. El mandatario indicó que se niega a decirle a los saudíes que “tienen razón” en todo, que Irán es la fuente de todos los problemas” y que EE.UU. les apoyará “contra ellos”.

En la entrevista tampoco faltaron las autocríticas. Obama reconoció que fue un error intervenir militarmente en Libia bajo el paraguas de la OTAN en 2011, algo que ya insinuó durante su discurso en la ONU en septiembre pasado.

“No funcionó”, le dijo tajante Obama al periodista Jeffrey Goldberg. En efecto, si por un lado la operación internacional acabó con la dictadura de Muamar al Khadafi, quien amenazaba con “matar como ratas” a los ciudadanos de Bengasi, hoy en Libia ese fracaso no podría ser más evidente: una situación de caos, con dos distintos gobiernos -tres, si se considera el de unidad nacional que aún no funciona-, miles de milicias armadas y la base más importante de ISIS fuera de Irak y Siria.

Lo que Obama contó sobre Libia es interesante por distintas razones: explica las divisiones internas a su administración sobre las intervenciones en Oriente Medio (y también las diferencias con la entonces Secretario de Estado y ahora candidata demócrata, Hillary Clinton); cuenta una parte de la complicada relación entre Estados Unidos y Europa (Obama calificó a sus aliados europeos (Cameron y Sarkozy) como “oportunistas”); y enseña que aún cuando la intervención cumple con las reglas (el paraguas de la OTAN), el éxito no está garantizado.

Por otra parte, Obama defendió su decisión de no bombardear posiciones del régimen sirio en 2013 pese a descubrirse que habían utilizado armas químicas, algo que él mismo había señalado una y otra vez como la “línea roja” que le haría plantearse una intervención militar en Siria.

“Estoy muy orgulloso de ese momento. El hecho de que fuera capaz de contenerme ante las presiones inmediatas y pensar bien lo que estaba en el interés de Estados Unidos, no sólo con respecto a Siria sino a nuestra democracia, fue una de las decisiones más difíciles que he tomado, y creo que en último término fue la correcta”, agregó. Sobre el ISIS, en cambio, consideró que “no es una amenaza existencial para Estados Unidos”.

Para Obama, el verdadero desafío es el cambio climático: “Si no hacemos algo, es una amenaza existencial para todo el mundo”, consideró. La entrevista tocó también el tema de las relaciones con China y la política exterior norteamericana en la zona del Asia y Pacífico (el giro hacia esa zona del mundo “rebalancing” fue un eje clave de la política exterior de Obama).

Sobre el gigante asiático, dijo que “tenemos que temer mucho más a una China debilitada y amenazada que una China emergente y exitosa”. Defendió también su manejo de las tensiones en el Mar Chino meridional, donde hay unas islas que están disputadas con Japón. “Fuimos capaces de movilizar la mayor parte de Asia para aislar a China en una manera que sorprendió a China. A la vez reforzamos nuestras alianzas”, dijo.

Para el mandatario, Rusia tampoco es una amenaza principal. “Al contrario de China, ellos tienen problemas demográficos y problemas económicos estructurales que requerirán una generación para ser superados, además de visión”, afirmó. Putin, probablemente, disiente“.

Hay un dato personal revelador, aún en este resumen. Cuando Obama dice de la intervención en Libia, la destrucción de una nación y de buena parte de su pueblo, “No funcionó“, es una buena respuesta a los que, con una especie de racismo ingenuo, creían que como era negro debía ser progre.

Igual, en mi opinión la presidencia de Obama se verá, con el tiempo, como una etapa, no destacable en sí misma, de un proceso por el cual los Estados Unidos. que son, objetivamente, por la suma de las variables de población, recursos económicos y capacidad militar, la Gran Potencia más poderosa, por lejos, de este tiempo, está aprendiendo lo que Inglaterra desarrolló en el tiempo de su larga hegemonía: no usar, salvo en casos extremos y muy raros, su poder militar en forma abierta. Sino usar las rivalidades de otras naciones, y las divisiones internas dentro de ellas, para ejecer un poder más “blando”. Las derrotas en Vietnam y en Afganistán, el empantanamiento en Irak, le ayudaron a los EE.UU. a entenderlo.


Algo sobre religión y política

septiembre 24, 2015

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El Papa Francisco acaba de dar un discurso ante el pleno de las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos. Es el primer Papa en la historia que es invitado a hablar en el corazón simbólico de una república fundada sobre los dos pilares del protestantismo antipapista y el racionalismo laico. Que hoy es la Gran Potencia donde la religión – diversas religiones, vertientes del cristianismo en su mayoría – tiene una vigencia muy grande en la mayoría de su población. En contraste con la postcristiana Europa, y – curioso – en paralelo con su tradicional rival, Rusia, donde la Iglesia Ortodoxa vuelve a tener influencia y poder.

Este dato sólo podría validar la insistencia del Vaticano, que es una visita pastoral. Pero este blog se siente en la obligación de señalar que, en todo caso, también es política. Vaya si lo es. Les recomiendo escuchar el video o leer el texto que la Agencia Católica Internacional ya subió aquí.

Para los que ahora no tienen tiempo, o son comecuras incurables, les adelanto que habló sobre la inmigración, el tráfico de armas, la pena de muerte, el cambio climático y “una economía incluyente y sustentable”, temas que ponen nerviosos a los republicanos “moderados” (y también a los demócratas ídem), y directamente histéricos a los del Tea Party y otros adherentes a la Revolución Conservadora.

Para entender la importancia política del hecho, hay que tener presente que la Nueva Derecha, que había comenzado en los EE.UU. en los ´50 como la moda intelectual de ex troskistas, se convirtió a partir de la presidencia de Reagan (’80-88) en el “sentido común” de la sociedad norteamericana. Apoyada en la tradición individualista, con profundas raíces allí, y también – como en otros lugares – en el apoyo de los que se beneficiaron con la globalización financiera. Que son una minoría, cierto, pero numerosa y con muchos recursos.

Aún los presidentes demócratas, Clinton, Obama – hasta hace un año – debieron limitarse a darle un barniz “progre” a esas políticas, en el interior de EE.UU., claro. Ahora es evidente que Obama, un César en retirada, pero por eso mismo libre de preocupaciones electorales, ha decidido apoyarse en Francisco para plantear temas claves, que estaban fuera de la discusión aceptada en la política norteamericana.

Creo necesario destacar que, a pesar de las Legiones y de la burocracia del Imperio, ahí el socio más fuerte es el Papa argentino. No está sujeto a un calendario electoral, y tendrá más influencia en determinar el curso de la institución que dirige. Esto es una evaluación personal y falible, pero me parece que vale la pena marcar algo: el que lo invitó a hablar ante el Congreso, y el artífice de la decisión, fue John Boehner, Presidente de la Cámara de Representantes (segundo en la línea de sucesión), republicano conservador, que apoyó la guerra en Irak y a la administración Bush. Ah, y católico. Pero no sectario: fue también el que invitó a Netanhayu. Así que amigo de Obama no es.

Reitero lo que afirmé ayer, a la llegada de Francisco: “Esta visita no va a producir en lo inmediato hechos que cambien las relaciones de poder, o las políticas económicas“. Pero en la batalla cultural, que a la larga es la decisiva… El que viva, lo verá.


Están hablando de vos, Francisco

septiembre 19, 2015

Paloma-de-la-paz-PicassoAyer subí un breve posteo sobre la visita de Francisco a Cuba. Aclaré que, en mi opinión, debemos dejar de lado la hojarasca “de actualidad”, y verla como un paso en un proceso muy largo. Para marcar eso, acerqué la nota de un medio de la isla que la unía con la visita, 17 años atrás, de Juan Pablo II.

Pero vivimos en la actualidad, también (salvo los que han alcanzado el nirvana). Entonces, decidí subir aquí la charla entre dos gobernantes que hablaban del tema. Está en todos los diarios, claro, pero quise ir a las versiones originales que dieron. Son breves.

Dice el gobierno cubano (más formal): “En horas de la tarde del 18 de septiembre de 2015, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz, sostuvo una conversación telefónica con el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, en vísperas de su visita a Nueva York para asistir a la Cumbre sobre la Agenda para el Desarrollo Post-2015 y el segmento de alto nivel del 70 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la próxima semana.

Ambos mandatarios intercambiaron sobre los pasos dados desde la reunión que sostuvieron en Panamá en el marco de la Cumbre de las Américas, incluyendo el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en los dos países, así como la agenda de temas que se abordarán en los próximos meses como parte del proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.

También conversaron sobre la próxima visita de su Santidad el Papa Francisco a Cuba y los Estados Unidos, reconociendo su contribución al inicio de una nueva etapa en las relaciones entre los dos países.

Con relación a las regulaciones anunciadas el 18 de septiembre por los Departamentos del Tesoro y Comercio, que complementan las puestas en vigor el 16 de enero, el Presidente Raúl Castro recalcó la necesidad de profundizar su alcance y de eliminar definitivamente la política de bloqueo en beneficio de ambos pueblos.

El Presidente cubano le ratificó al presidente Obama la voluntad de Cuba de avanzar en las relaciones con los Estados Unidos, sobre la base del respeto y la igualdad soberana“.

Este es el texto que distribuyó la Oficina de Prensa de la Casa Blanca (aquí lo traduzco en la forma más precisa que pude. Hay algunos errores en la sintaxis, pero están en el original en inglés. Ya no se puede confiar ni en egresados de Georgetown): “El presidente Obama habló hoy por teléfono con el presidente Raúl Castro de Cuba para discutir el proceso de normalización entre los dos países antes de las próximas visitas de Papa Francisco a Cuba y los Estados Unidos. El Presidente subrayó la importancia del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas en los Estados Unidos y Cuba. Los dos presidentes elogiaron el papel que el Papa Francisco ha jugado en la promoción de las relaciones entre nuestros países. Tomaron nota de la cooperación entre Estados Unidos y los profesionales médicos cubanos durante la visita del buque naval estadounidense COMFORT a Haití esta semana. Además, ambos líderes discutieron las medidas que los Estados Unidos y Cuba pueden tomar, juntos y por separado, para avanzar en la cooperación bilateral, así como nosotros seguiremos teniendo diferencias sobre cuestiones importantes y trataremos esas diferencias con franqueza“.


Llegó carta de Francisco

abril 11, 2015

obama y castro

Hace un par de días mencioné la VII Cumbre de las Américas que se hace en Panamá. Y dije que era un ejercicio de las necesarias relaciones públicas de los presidentes de la región. También, hay que decirlo, es una forma de dramatizar determinados ajustes geopolíticos. Por ejemplo, la foto que ilustra el posteo, muestra a Barack Obama y Raúl Castro dándose la mano. Mostrando, asimismo, la poca química entre ellos que sus respectivos públicos les permiten tener, al menos en público (a lo mejor después se van de joda juntos, pero eso no es para la foto).

Como RRPP., la función de estas cumbres es publicitar las posiciones que los gobiernos que participan en ellas consideran conveniente exhibir. Por ejemplo, Obama afirma que “nunca las relaciones con América Latina fueron tan buenas“. Castro dice que “Cuba está dispuesta al diálogo“, y Maduro ofreció “extender la mano“. Y Cristina y Dilma se sacan una foto en una reunión privada entre ambas presidentes. Nadie deposita mucha confianza en estas declaraciones, pero al mismo tiempo son “cartas de intención” que no conviene ignorar.

En esta exposición de buenas intenciones, me parece que vale la pena destacar la carta que envió el Papa Francisco, de la que me envió copia el amigo J. C. Lafosse. Porque es una lista de las cosas que deberían preocupar a los presidentes, y porque es una prueba, si hiciera falta, del origen peronista de Don Jorge Bergoglio. Claro, también puede verse al revés, del origen cristiano de gran parte del discurso peronista tradicional.

Al Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela Rodríguez,

Presidente de Panamá

Como anfitrión de la VII Cumbre de las Américas, deseo hacerle llegar mi saludo cordial y, a través de Usted, a todos los Jefes de Estado y de Gobierno, así como a las delegaciones participantes. Al mismo tiempo, me gustaría manifestarles mi cercanía y aliento para que el diálogo sincero logre esa mutua colaboración que suma esfuerzos y supera diferencias en el camino hacia el bien común. Pido a Dios que, compartiendo valores comunes, lleguen a compromisos de colaboración en el ámbito nacional o regional que afronten con realismo los problemas y trasmitan esperanza.

Me siento en sintonía con el tema elegido para esta Cumbre: «Prosperidad con equidad: el desafío de la cooperación en las Américas». Estoy convencido –y así lo expresé en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium – de que la inequidad, la injusta distribución de las riquezas y de los recursos, es fuente de conflictos y de violencia entre los pueblos, porque supone que el progreso de unos se construye sobre el necesario sacrificio de otros y que, para poder vivir dignamente, hay que luchar contra los demás (cf. 52, 54). El bienestar así logrado es injusto en su raíz y atenta contra la dignidad de las personas. Hay «bienes básicos», como la tierra, el trabajo y la casa, y «servicios públicos», como la salud, la educación, la seguridad, el medio ambiente…, de los que ningún ser humano debería quedar excluido.

Este deseo –que todos compartimos–, desgraciadamente aún está lejos de la realidad. Todavía hoy siguen habiendo injustas desigualdades, que ofenden a la dignidad de las personas. El gran reto de nuestro mundo es la globalización de la solidaridad y la fraternidad en lugar de la globalización de la discriminación y la indiferencia y, mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se resolverán los males de nuestra sociedad (cf. Evangelii gaudium 202).

No podemos negar que muchos países han experimentado un fuerte desarrollo económico en los últimos años, pero no es menos cierto que otros siguen postrados en la pobreza. Además, en las economías emergentes, gran parte de la población no se ha beneficiado del progreso económico general, sino que frecuentemente se ha abierto una brecha mayor entre ricos y pobres. La teoría del «goteo» o «derrame» (cf. Evangelii gaudium 54) se ha revelado falaz: no es suficiente esperar que los pobres recojan las migajas que caen de la mesa de los ricos. Son necesarias acciones directas en pro de los más desfavorecidos, cuya atención, como la de los más pequeños en el seno de una familia, debería ser prioritaria para los gobernantes. La Iglesia siempre ha defendido la «promoción de las personas concretas» ( Centesimus annus, 46), atendiendo sus necesidades y ofreciéndoles posibilidades de desarrollo.

Me gustaría también llamar su atención sobre el problema de la inmigración. La inmensa disparidad de oportunidades entre unos países y otros hace que muchas personas se vean obligadas a abandonar su tierra y su familia, convirtiéndose en fácil presa del tráfico de personas y del trabajo esclavo, sin derechos, ni acceso a la justicia… En ocasiones, la falta de cooperación entre los Estados deja a muchas personas fuera de la legalidad y sin posibilidad de hacer valer sus derechos, obligándoles a situarse entre los que se aprovechan de los demás o a resignarse a ser víctimas de los abusos. Son situaciones en las que no basta salvaguardar la ley para defender los derechos básicos de la persona, en las que la norma, sin piedad y misericordia, no responde a la justicia.

A veces, incluso dentro de cada país, se dan diferencias escandalosas y ofensivas, especialmente en las poblaciones indígenas, en las zonas rurales o en los suburbios de las grandes ciudades. Sin una auténtica defensa de estas personas contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia, el Estado de derecho perdería su legitimidad.

Señor Presidente, los esfuerzos por tender puentes, canales de comunicación, tejer relaciones, buscar el entendimiento nunca son vanos. La situación geográfica de Panamá, en el centro del continente Americano, que la convierte en un punto de encuentro del norte y el sur, de los Océanos Pacífico y Atlántico, es seguramente una llamada, pro mundi beneficio, a generar un nuevo orden de paz y de justicia y a promover la solidaridad y la colaboración respetando la justa autonomía de cada nación.

Con el deseo de que la Iglesia sea también instrumento de paz y reconciliación entre los pueblos, reciba mi más atento y cordial saludo.

Vaticano, 10 de abril de 2015
FRANCISCUS


EE.UU. e Israel se enfrentan por Irán

marzo 2, 2015

ajedrez

El título del posteo simplifica demasiado. Es más preciso decir que el presidente de los EE.UU., Barack Obama, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu están enfrentados en varios temas importantes; entre ellos, el acuerdo nuclear que los EE.UU. (más Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania) están negociando con Irán. Eso también simplifica, claro, detrás de Obama y de Bibi hay intereses muy poderosos, y también emociones e identidades.

Mi amigo Eddie, argentino, judío, radicado en los EE.UU. desde hace más de un cuarto de siglo, y activo en el Partido Demócrata, me recordó que mañana 3 de marzo el premier israelí va a hablar en el Congreso norteamericano. Eso aparece hasta en los medios locales, aunque no es su tema favorito en estos momentos. Dice La Nación:

En un desafío al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, voló ayer a Washington para advertir al Congreso norteamericano sobre los riesgos de un posible acuerdo nuclear con Irán, en un discurso que pondría en peligro los vínculos entre los dos aliados.

Israel teme que la diplomacia de Obama con Irán, que a fines de marzo podrían alcanzar un acuerdo sobre el plan nuclear, permita a su rival desarrollar armas atómicas, algo que Teherán asegura que no está buscando.

Pero al aceptar una invitación del Partido Republicano para hablar ante el Congreso mañana, el líder israelí enfureció al gobierno de Obama, que afirmó no haber sido informado sobre el discurso antes de que los planes se hicieran públicos, en una aparente violación del protocolo.

La asesora de Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice, dijo la semana pasada que el partidismo provocado por el inminente discurso de Netanyahu era “destructivo para el tejido de los vínculos entre Estados Unidos e Israel”.

Sin embargo, Netanyahu -que se postula a la reelección en los comicios del 17 de marzo- subrayó que su visita a Estados Unidos va más allá de cualquier factor político y se presentó a sí mismo como un “guardián de todos los judíos”.

“Voy a Washington en una misión trascendental, incluso histórica”, declaró al subir a su avión en Tel Aviv.

“Siento que soy un emisario de todos los ciudadanos de Israel, incluso de aquellos que no están de acuerdo conmigo, y de todo el pueblo judío”, agregó el premier israelí“. A su vez, Telam preparó el sábado un largo informe sobre el asunto.

Eddie, un miembro del pueblo judío que evidentemente no está de acuerdo, me dice “… el canalla de Netanyahu dará un discurso en Washington ante el Congreso. Eso ha causado aquí una batahola que espero sea útil. Como ni los líderes republicanos del Congreso ni Netanyahu se dignaron avisarle a Obama, tanto el Presidente como los demócratas del Congreso lo consideran una auténtica grosería diplomática. Resultado: Obama no recibirá a Netanyahu y muchisimos legisladores demócratas no asistirán al discurso (y tampoco el vice Biden, que debería presidir porque es el presidente del Senado) … Creo que este asunto va a traer cola: aquí dicen que la burrada que cometerá Netanyahu hasta hará que USA revise muy profundamente su apoyo a Israel“.

Corresponde que diga, venciendo mi modestia, que el blog de Abel había reflexionado sobre esta crisis en las relaciones EE.UU.-Israel hace más de un mes, el 25 de enero, cuando nuestros medios estaban en otra.

Subí entonces estas dos noticias de agencias internacionales, que siguen siendo actuales:

Irán y EE.UU reanudan conversaciones sobre programa nuclear. Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos sobre el tema nuclear se retomaron este viernes en Zurich, Suiza, donde delegados de ambos países discutirán en dos días los puntos faltantes para concretar un acuerdo.

El desplante de Netanyahu lleva las relaciones entre Israel y la Casa Blanca a su punto más bajo. El presidente Barack Obama y sus funcionarios estaban sorprendidos, y furiosos, porque el primer ministro israelí aceptó una invitación del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, para dirigirse a una sesión conjunta del Congreso, sin acuerdo previo con el Ejecutivo estadounidense. Obama no se reunirá con Netanyahu.

Tengo que reconocer que agregué un montón de palabrerío sobre la filosofía de la política exterior, pero ese es un viejo defecto mío.

Ahora voy a señalar, breve, que éste no es un conflicto, solamente, entre sectores más o menos belicistas en EE.UU. y en Israel. Y no está en juego, al menos todavía, el respaldo de EE.UU. al estado judío: el peso de esa comunidad en la política yanqui, también en los Demócratas, y su vínculo emocional con Israel, es decisivo. Y hay un sector de la derecha religiosa norteamericana, que apoya las políticas más expansionistas de Israel (su razonamiento teológico puede sonarnos absurdo, pero eso sucede a menudo con los fanatismos religiosos de los otros).

Un aspecto decisivo de esta disputa es que tiene que ver con estrategias de seguridad. Netanyahu quiere liderar a los israelíes que piensan que su camino más seguro es convertirse en una Esparta, para derrotar militarmente a sus vecinos y reprimir a su población árabe. Muchos de sus compatriotas, inclusive gente con responsabilidades en sus Fuerzas Armadas y en el Mossad, creen que, a largo plazo, es un suicidio.

Y en los EE.UU. los dirigentes Republicanos ven aquí una oportunidad de sumar votos de los estadounidenses judíos, tradicionalmente afines a los Demócratas,. Y Hillary Clinton hará equilibrios, porque piensa en las elecciones del próximo año. Pero en la clase dirigente norteamericana, más allá de los partidos, hay una reflexión discreta en marcha sobre cuánto les conviene atarse a las políticas de Netanyahu, que les hace cada vez más difícil mantener su vieja alianza con las autocracias árabes (El sueño de Bush jr. de occidentalizar a la fuerza al Medio Oriente está descartado).

Algunos de ellos recuerdan la vieja idea de Henry Kissinger (antes de Jomeini) de Irán como la Potencia regional llave …

Termino repitiendo un consejo para nuestra política exterior: No se nos ha perdido nada en el Medio Oriente. Nuestros productos ya son colocados ahí por las comercializadoras yanquis, europeas y chinas. Es cierto que no pocos argentinos tienen simpatías con el mundo árabe, por razones familiares tan válidas como el vínculo de los judíos con el Estado de sus correligionistas, y también por rechazo a las masacres que Israel lleva a cabo. Pero no estamos en condiciones de intervenir, ni siquiera como mediadores. No tenemos el poder necesario.

Y EE.UU., Israel, y la República Islámica de Irán, como ya lo han hecho claro, tiene otras preocupaciones más prioritarias que atender a los reclamos argentinos.

No imitemos, por motivos más o menos nobles, el estúpido oportunismo de Menem al enviar una participación simbólica a la guerra en Kuwait. Es posible que ya hayamos pagado un alto precio por esa tontería.


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