Música para el fin de semana – Pappo “Juntos a la par”

julio 21, 2017

Esta vez, me pareció apropiado este temazo del Pappo.


¿Filmus o Moreno?

julio 21, 2017

Filmus o Moreno

Esta pregunta que un amigo subió a su “muro” de Facebook me da ocasión de comentar a los amables lectores del blog algo que en la fauna política local ya se sabe: en las PASO del 13 de agosto del frente Unidad Porteña -la única fuerza política importante que tendrá primarias competitivas- mi opción y mi apoyo es a la lista que encabeza Guillermo Moreno: Honestidad y Coraje.

Guillermo Moreno, como todos nosotros, son varios: Uno es el personaje creado por los medios, en particular el Grupo Clarín (con la entusiasta colaboración de él mismo, hay que admitirlo, porque la timidez no es una de sus características); otro es el funcionario clave de las políticas económicas de Néstor y Cristina Kirchner, desde abril de 2006 hasta diciembre de 2013 -y su gestión anterior como Secretario de Comunicaciones, que preservó para Argentina las posiciones orbitales geoestacionarias. También es quien preside, en forma discreta y abierta a todos los sectores internos, la Comisión de Economía del PJ nacional; el autor de “En defensa del modelo”; el padre de familia…

Como los humanos no somos divisibles, uno vota por todas estas personas. Pero tengo que decir que mi voto -por él y también por los que lo acompañan en la lista- es por una opción peronista -toda esa realidad complicada y rica que se expresa en su historia- en la Ciudad de Buenos Aires.

Un blog, siempre lo dije, no es instrumento adecuado para una campaña. Trataré de ampliar los motivos, y de convencer, en el medio que he elegido las redes sociales masivas. Pero los resumen bien el nombre de la lista.


ARSAT: dos modelos de país

julio 20, 2017

ARSAT 2

El tema, el desafío, sigue en pie. El presidente Macri salió a defender la “carta de intención” con Hughes “Nos permite potenciar nuestra capacidad“.

Quiero acercarles, entonces, este informe que prepararon los trabajadores de ARSAT.

“ARSAT es una sociedad anónima cuyas acciones son propiedad exclusiva del Estado Argentino. Fue creada por la ley 26.092 de 2006. Su objetivo es resguardar las posiciones orbitales soberanas y  realizar el diseño, el desarrollo, la construcción en el país, el lanzamiento y/o la puesta en servicios de satélites geoestacionarios.

ARSAT primero se encargó de retener dos posiciones orbitales que habían sido asignadas al país y que había cedido a la extranjera Nahuelsat durante la gestión de Carlos Menem.  Junto con INVAP fabrico y puso en órbita los dos primeros satélites argentinos geoestacionarios de telecomunicaciones, el ARSAT-1  y ARSAT-2.

El 4 de noviembre de 2015 el Congreso sancionó la Ley 27.208 de Desarrollo Satelital que declara “de interés y prioridad nacional el desarrollo de la industria” y estableció que cualquier transferencia de acciones de la compañía debía ser aprobada por el Congreso. En esa ley también se establece el Plan Satelital Geoestacionario Argentino (PSGA), que estipula la fabricación de ocho satélites nuevos hasta 2035. Allí figura el plan de negocio del ARSAT-3.

Con el cambio de gestión, Mauricio Macri decidió que la titularidad de las acciones de ARSAT fuera transferida al Ministerio de Comunicaciones, a cargo de Oscar Aguad; y designó como presidente de ARSAT a Rodrigo De Loredo.

Apenas asumió De Loredo se informó que se interrumpía el desarrollo del ARSAT-3 hasta que se consiguiera financiamiento. De acuerdo al plan dejado por la gestión de Cristina Kirchner, el tercer satélite debía financiarse con los ingresos generados por el ARSAT-1 y ARSAT-2.

A fin de 2016, ARSAT solo había ejecutado el 10% del presupuesto que tenía asignado y que había recortado 1.747 millones de pesos de su partida. Eso también afectó la inversión en la red de Televisión Digital Abierta (TDA), dejando en suspenso una política que garantizaba el acceso a la televisión abierta a millones de personas.

De Loredo reconocía en entrevistas públicas la falta de inversión en la TDA y que el lanzamiento de ARSAT-3 estaba supeditado a la inversión de operadores privados. Solo promovió el Plan Federal de Internet (ex REFEFO) con centro en Córdoba su lugar de campaña política para llegar a la intendencia de la ciudad.

La carta de intención firmada por De Loredo con los representantes de la empresa estadounidense Hughes Network Systems para crear juntos una nueva empresa, cuyo capital accionario se repartirá en Hughes con al menos el 51% y ARSAT tendrá como mucho el 49%. Se establece en el acuerdo que el accionista mayoritario tendrá el control ejecutivo de la nueva  empresa llamada “Newco”.  La “new Company”, lanzaría en conjunto “uno o varios” satélites geoestacionarios. El primero de ellos será el ARSAT-3, aunque aclaran que podrían cambiarle el nombre.

La construcción de ARSAT-3 seguirá siendo realizado por INVAP y tendrá la carga útil del proveedor Thales Alenia Space (TAS), tal como estaba previsto en el plan de negocio original. También se ubicará en las posiciones orbitales de la Argentina y costará 230 millones de dólares (la misma cifra presupuestada para su construcción estatal). El acuerdo también establece que el segmento de tierra (hubs y antenas) será provista  por Hughes por 50 millones de dólares.

Si bien se establece que el uso del satélite será determinado por Newco, el control de la empresa lo tendrá Hughes por tener la mayoría accionaria. De esa forma, ARSAT no se privatiza, y  le cede a un tercero extranjero la decisión estratégica sobre el uso del satélite, se le otorga la posición orbital soberana que pertenece al país; y se le vende el trabajo y la experiencia acumulada en el desarrollo de ARSAT-1 y 2 al costo de producción como si se tratara de un desarrollo propio.

Los Trabajadores de ARSAT en defensa de la soberanía entendemos que las políticas que permiten que los negocios de las corporaciones estén por encima de los Estados nacionales están direccionadas a la entrega del patrimonio soberano. El desarrollo de la ciencia y la tecnología no escapa a esta situación y no puede estar definido por las reglas del mercado.

Convocamos a todas las compañeras y todos los compañeros de ARSAT a exigir el cumplimiento de la Ley 27.208 que establece “el capital accionario de ARSAT es intransferible. Al igual que sus recursos. Son recursos las frecuencias asignadas y los derechos de utilización de las orbitas para colocación de satélites”.

Cualquier alteración debe pasar por el Congreso Nacional ya que la Ley 27.208 fue declarada de interés Nacional.

  • Con este acuerdo, Hughes hace un negocio descarado: tiene acceso gratis a dos posiciones orbitales, la 71,8º O y la 81º O. Los usos y costumbres de la industria y lo que fija la ley internacional son que las posiciones son propiedad transitoria de los estados nación que las hayan pedido a la Unión Internacional de Telecomunicaciones y las usufructen. Por ende, si toleráramos un satélite de Hughes en alguna posición, debería ser ALQUILÁNDOLA. Esta graciosa concesión de la Argentina es especialmente grave en el caso de la 81º O, que es el equivalente geoestacionario de lo que en el mercado inmobiliario sería un departamento en Libertador con vista al hipódromo. La 81º O permite iluminar las Tres Américas, desde la tundra canadiense a la Península Antártica. ¿Ud. le permitiría a un extraño vivir gratis en un departamento suyo perteneciente a su familia? ARSAT acaba de firmar eso, y a espaldas de la familia. Aquí hay una enajenación dolosa y anticonstitucional de un patrimonio colectivo de la nación. De dos, si se considera que la carta de intención firmada con Hughes da también acceso gratis a la posición 71,8º O.
  • Hughes se queda con el uso discrecional y por pago de un satélite cuya banda, la Ka, estaba planificada por la dirección fundacional de ARSAT para dar internet satelital en todo el país; particularmente a las 13.000 escuelas rurales aisladas del país a las que es imposible conectar por fibra óptica por razones de topografía y distancia. Esto es uno de los muchos agravantes de la cesión del ARSAT 3 a Hughes sin que la firma yanqui ponga un centavo en el ARSAT 3. Éste estaba destinado a ser un aparato parecido, por su misión, al ARSAT 1, de uso mixto comercial y de promoción social. Ya no más.
  • Hughes, como convidado de piedra, pone U$ 50 millones en la misión ARSAT 3… con la condición de ser el proveedor de toda la infraestructura de recepción y distribución terrestre que baje del satélite. Es decir, Hughes se saca plata de un bolsillo y se la pone en el otro. ARSAT es el “estado bobo” que paga íntegramente los U$ 230 millones que cuesta desarrollar, integrar, testear en tierra y lanzar al espacio el ARSAT 3, así como el costo de hacerlo ascender a su “slot” geoestacionario definitivo, y de navegarlo cuidadosamente durante 15 años para que no se salga del mismo.
  • Hughes tiene la posibilidad de cambiarle el nombre al satélite, es decir de eliminar a ARSAT como marca emergente en la industria geoestacionaria. De hecho, lo hace también con el nuevo engendro societario que tendrá la propiedad del satélite, Newcom.
  • El difunto Ministerio de Telecomunicaciones y Hughes no sólo tratan de eliminar una marca, sino de eliminar a ARSAT de los cielos argentinos. La autorización otorgada por el exministro Aguad a 11 satélites de gran potencia para iluminar territorio argentino en bandas Ku, C y Ka –todas de uso de Arsat SA- SIN CONTRAPRESTACIÓN, es decir, sin que Arsat SA pueda iluminar territorio europeo y español es parte de una operación estratégica. La contraprestación es de rigor según la ley internacional y los usos y costumbres de la industria de telecomunicaciones satelitales. A principios de 2016, Arsat SA había logrado conquistar trabajosamente el 20% del mercado de venta de señal satelital sobre el territorio argentino. El objetivo es irla eliminando: primero acorralarla, y luego echarla de su propia casa.

En suma, es evidente que Hughes no viene simplemente a ganar plata gratis, sino a sacar a Arsat SA del ring, más o menos del mismo modo que durante el menemismo la Lockheed Martin se quedó con la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba. En ambos casos, hoy el satelital, ayer el aeronáutico, el objetivo no era eliminar a un competidor de la industria aeroespacial estaodunidense, sino exterminar de raíz la posibilidad de que éste pudiera surgir. Ayer Lockheed y hoy Hughes vienen a garantizar que EEUU siga teniendo el monopolio regional de los cielos y del espacio.


“Reformas estructurales”: 30 años no es nada

julio 20, 2017

Ya que estuvimos comentando la coyuntura económica, y que el gobierno actual insiste en hablar de reformas estructurales, me pareció apropiado acercarles esta nota que mi amigo Fernando del Corro preparó para TELAM. Allí nos cuenta una historia del pasado cercano, y, tal vez, del futuro ídem. ¡Absit omen!

De cualquier modo, nos sirve para tener presente que no es de cumplimiento automático la vieja frase “De los laberintos se sale por arriba”. A veces, se sale por abajo.

“El 20 de julio de 1987, 30 años atrás, los entonces ministros de Economía, Juan Vital Sourrouille, y de Obras y Servicios Públicos, Pedro Trucco, en el marco de las negociaciones para la refinanciación de la deuda externa que el gobierno del presidente Raúl Alfonsín mantenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI), anunciaron un Plan de Reformas Estructurales, cuyo objetivo fue intentar disminuir el gasto público.

Las negociaciones, iniciadas con el FMI a comienzos de ese año, avanzaron hacia la obtención del acuerdo por un stand-by por parte del organismo internacional, que incluyó una serie de condicionamientos como la participación de la banca privada mediante nuevos préstamos y la implementación de las reformas estructurales que fueron rechazadas por la mayor parte de la oposición.

Trucco fue reemplazado en septiembre de ese mismo año por Rodolfo Terragno, quién intentó avanzar hacia la privatización de una serie de empresas públicas pero que solamente pudo concretar en el caso de Austral Líneas Aéreas. Porque el Congreso de la Nación rechazó los acuerdos con Telefónica de España y con la Scandinavian Airlines System para convertir en sociedades mixtas a la ex Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) y Aerolíneas Argentinas, respectivamente, cediendo el manejo de la gestión operativa.

A los efectos de llevar adelante los ajustes, que incluían un programa de reducción del personal estatal mediante retiros voluntarios indemnizados, se creó un Directorio de Empresas Públicas en el que participaban representantes de los referidos ministerios de Economía y de Obras y Servicios Públicos, lo que se encuadraba con un anuncio formulado a comienzos de 1986 referido a la intención de vender la mayoría accionaria en las empresas del estado.

Esos intentos del gobierno de Alfonsín, que resultaron fallidos por acciones de la oposición justicialista, fueron concretados y en una proporción enormemente mayor cuando a partir de 1989 se hizo cargo de la Presidencia de la Nación el hasta entonces gobernador riojano Carlos Saúl Menem. Quien, contrariando la postura previa de su partido, no sólo privatizó ENTEL y Aerolíneas Argentinas sino también a muchas otras empresas estatales, con el agregado de que vendió el 100% de las acciones.

Dicho programa de Reformas Estructurales fue la tercera versión en materia económica del gobierno radical iniciado en 1983 que se completó un año después con el Plan Primavera. El fracaso de éste último hizo que el gobierno acelerase la convocatoria a elecciones nacionales. Por ello Alfonsín no completó los seis años de mandato por entonces establecidos por la Constitución Nacional.

El retorno a la legalidad constitucional en 1983 se había concretado en un marco de serias complicaciones socio-económicas, ya que durante los más de 7 años de duración del Proceso Cívico-Militar la deuda externa había pasado de US$ 7.900 a US$ 45.000 millones y el nivel de pobreza en el conurbano y Gran Buenos Aires había trepado del 5% al 37%.

Mientras esto ocurría en la Argentina, en el ámbito internacional México, en 1982, había declarado la moratoria de su deuda externa lo que hizo difícil para los demás países de la región acceder a financiamiento externo.

Frente a ello el primer ministro de Economía de esa gestión, Bernardo Grinspun, había intentado un plan nacionalista keynesiano pero al no poder controlar la inflación su reemplazante, Sourrouille, instrumentó otro, basado en los trabajos de los brasileros Pérsio Arida y André Lara Resende sobre “inflación inercial”, conocido como Plan Austral.

Este Plan fue inicialmente exitoso pero al no completarse el segundo tramo propuesto por los inspiradores de la iniciativa, el Austral también entró en crisis y así se optó por las Reformas Estructurales primero, y el Plan Primavera. Teminaron en un descontrolado déficit fiscal de US$ 3.600 millones y la hiperinflación, que enmarcaron la llegada de Carlos Saúl Menem a la Casa Rosada”.

La tormenta del cuarto semestre

julio 19, 2017

TrenDescarrilado

Como saben los lectores veteranos del blog, predecir catástrofes no es lo mío. Me parece un recurso berreta para vender más diarios, y habitualmente se usa así. Además, hay una objeción más profunda: el futuro es, esencialmente, impredecible. Hay demasiadas variables, y es imposible considerarlas a todas. Piensen que si no hubiera ocurrido un terremoto en San Juan en 1944, y Perón y Evita no se hubiesen conocido entonces ¿la historia argentina no sería distinta?

Dicho todo eso, hay un hecho indiscutible: las catástrofes ocurren, se pronostiquen o no. De catástrofes económicas, los argentinos tenemos experiencia. Y no se deben a ningún karma cósmico, sino a políticas económicas que -puede verse después- prepararon el terreno hasta hacerlas inevitables. Pienso que está pasando eso, y lo hago sin ninguna satisfacción intelectual, porque las crisis económicas son dolorosas para todos. Los que la están pasando mal, la pasarán peor.

Entonces, les reitero (porque ya lo dije varias veces en el blog) mi falible opinión: la gestión económica del gobierno Macri está corriendo un alto riesgo de descontrol de las variables claves: un salto inflacionario  y un salto en el tipo de cambios, ambos íntimamente vinculados -por supuesto-, y ambos más grandes que los sufridos el año pasado.

Que fueron grandes. El primer semestre del año pasado fue muy duro, pero había un colchón de consumo y, en muchos sectores, de ahorro. Y los argentinos hostiles al gobierno anterior -el 51 % que votó a Macri en el balotaje- probablemente podían sentir que eran “culpa” de la gestión K.

Ahora ya no es así. Aún el núcleo visceralmente anti kirchnerista, aún los dueños del poder económico y sus empleados, que querrían un ajuste aún más duro que el actual -entre ambos sectores suman bastante menos de ese 51%, aclaro- aún ellos no tendrían otro remedio que evaluar que la gestión macrista resultó un fracaso evidente.

Ya no importaría entonces el “marketing” de las usinas. Si el peligro que yo -como muchos otros- percibimos se da, el gobierno no sólo pagará un costo electoral en octubre próximo. Mucho más importante, la historia argentina reciente lo demuestra, el “macrismo” será tan definitivamente descartado como la desdichada Alianza o el mucho más duradero menemismo.

Vuelvo con estas reflexiones por lo que pasó ayer. Otro “supermartes” en que, como todas las semanas, vencían las LEBACs. Esta Yez, por $ 532.000 millones (una porción considerable de la Base monetaria). La historia la cuenta aquí el consecuente oficialista Ámbito El BCRA subió la tasa de Lebac al 26,5%. No renovaron más de $64.000 millones.

Ya hace tiempo que economistas de diversas tendencias apuntan a la incoherencia de una política que a la vez aumenta las tasas y el déficit fiscal. Que sólo se sostiene en un endeudamiento irresponsable, que inevitablemente llegará a un límite, como sucedió en 2001, cuando los especuladores decidan no arriesgarse más. Un martes de estos, tal vez.

Pero, bueno, es la opinión de opositores, ya sean peronistas, progresistas o neoliberales dogmáticos. Y nuestros distintos prejuicios tal vez nos impidan ver la luminosa claridad de la política de Macri ¿Se puede conseguir un testimonio imparcial? ¿Existe ese animal?

Con espíritu de colaboración, les ofrezco el análisis del Dr. Federico Sturzenegger, actual Presidente del Banco Central de la República Argentina. Que hace algo más de 3 años atrás, en febrero de 2014, cuando esa institución también recurrió a la colocación de deuda en el mercado financiero, advertía don Federico en La Nación. Con un título premonitorio: Sin gestión no hay solución

El escritor norteamericano Upton Sinclair decía, a manera de explicación a las dificultades del ser humano para adaptarse a un mundo que cambiaba rápidamente, que “no hay nada más difícil que explicarle algo a alguien cuando su salario depende de que no lo entienda”, frase que viene a cuento, porque es lo que le pasa al Gobierno con la inflación: no quiere aceptar lo evidente para no tener que cambiar, aunque la realidad luego le pase su factura.

………. En este contexto, la jugada del presidente del Banco Central encierra importantes riesgos, no sólo para la actividad económica, sino también para el propio proceso inflacionario. Es que justamente lo que está haciendo es contrarrestar la emisión para financiar el déficit con colocación de deuda en el mercado financiero. El problema es que la alta tasa de interés que paga el Banco Central se convierte en un proceso de generación de inflación futura: si el Central ya colocó títulos por el equivalente a 30% de la cantidad de dinero, que pagan una tasa de 30%, habrá que emitir cerca del 10% de la cantidad de dinero… ¡Sólo para financiar estos intereses! Es un proceso conocido, tanto que en los 80 también le supimos dar un nombre: lo llamamos déficit “cuasi-fiscal” porque era un déficit originado en el Banco Central y no en el Gobierno. Lamentablemente, es un mecanismo que se retroalimenta (cuando la inflación sube, sube la tasa, y con ello automáticamente la emisión). Hace tres décadas esto fue responsable de un proceso inflacionario inestable y creciente“.

Es curioso que Sturze no recuerde sus palabras de no hace tanto tiempo. Tal vez diría Sinclair que su salario de Presidente del Central depende de que no se acuerde…

Por mi parte, debo decir que considero esta crítica demasiado simple; deja afuera la complejidad del proceso productivo y la puja entre los distintos sectores. Pero… cuando se produce el choque la situación se simplifica, siempre.

Entonces, no voy a hacer ahora un análisis económico de este proceso que se autoalimenta. Estoy seguro que habrá mejores en la bloguería. Sólo quiero comentarles que en diversos sectores del peronismo, tanto los más críticos del gobierno como aquellos que fueron “friendly” el año pasado, están empezando a considerar la catástrofe como una posibilidad.


“El capitalismo globalizado está devorando la democracia”

julio 18, 2017

thatcher_tina (1)

En estos días estuve muy metido en la coyuntura local. Necesariamente. Vivimos acá. Pero me parece que conviene levantar la cabeza de a ratos y mirar lo que está pasando en el planeta. También es acá.

Wolfgang Streeck es un reconocido sociólogo alemán, Director Emérito del Instituto Max Planck, que se ha dedicado a analizar el capitalismo actual. Este trabajo suyo, que copio aquí, es importante y muy citado, pero se me había pasado por alto porque fue publicado en New Left Review (Uno es escéptico de las “nuevas izquierdas”; ha visto pasar varias versiones y en ninguna encontró una mejora sobre la vieja).

Reconozco que fue una nota de Clarín lo que me llamó la atención sobre este artículo. Bueno, con Julio Algañaraz rara vez coincido, pero está entre los menos encasillados en el evangelio del Grupo. La traducción es de “Salir del Euro.

El retorno de lo reprimido

El neoliberalismo trajo la globalización o la globalización trajo el neoliberalismo; y así es como comenzó la Gran Regresión. [1] En la década de 1970, los grandes industriales se propusieron salir de la servidumbre nacional porque se sentían condenados por esta sumisión en las décadas que siguieron a 1945. [2]. Había llegado el momento de liberar el mercado del trabajo, terminar con el estancamiento de la productividad y la disminución de los beneficios y , poner fin a las ambiciosas exigencias de unos sindicatos fortalecidos bajo un capitalismo maduro, administrado por el estado.

El camino hacia el futuro, hacia una nueva expansión – que está siempre muy cerca del corazón del capital – los condujo hacia el exterior, a un mundo no regulado, con una economía global sin fronteras , un mundo en que los mercados no estarían encerrados en los Estados- nación, pero -si las naciones-estados, atrapadas por los mercados.

Este cambio radical de la postura neoliberal fue presidida por una nueva diosa conocida como TINA –There Is No Alternative, No hay otra alternativa- . La larga lista de sus altos sacerdotes y sacerdotisas va desde Margaret Thatcher, Tony Blair hasta Ángela Merkel.

Cualquiera que deseaba servir a TINA , con el solemne acompañamiento del coro de los economistas unidos del mundo, tuvo que aceptar que la huida del capital de sus jaulas nacionales era inevitable y beneficiosa, y había que comprometerse a despejar todos los obstáculos de esa trayectoria.

Prácticas paganas, como los controles sobre los movimientos de capitales y  las ayudas estatales debían ser localizadas y erradicadas; nadie debía escaparse de la “competencia global”, para sumirse de nuevo en la comodidad amortiguada de las protecciones nacionales.

Los acuerdos de libre comercio abrían los mercados y los protegían de la interferencia del Estado, la gobernanza global reemplazó a los gobiernos nacionales, la protección iba a ser sustituida por la mercantilización, y el estado de bienestar dio paso al “ estado de la competencia”; una nueva era de racionalidad capitalista. [3]

A más tardar, a finales de la década de 1980, el neoliberalismo se había convertido en el pensamiento único tanto para el centro izquierda como para el centro derecha. Las viejas controversias políticas fueron considerados obsoletas.

Ahora la atención se centraba en imprescindibles ‘reformas’ que aumentarán la competitividad “nacional, y estas reformas estaban en todas partes. Incluían  mercados de trabajo más “flexibles”, mejora de los ‘incentivos’ (positivos en los extremos superiores del ingreso y negativos para el extremo inferior), privatización y mercantilización, competencia por ubicación y reducción de costes como prueba de resistencia.

El conflicto redistributivo fue reemplazado por la búsqueda tecnocrática de “ lo económicamente necesario y únicamente posible” ; todas las instituciones, las políticas y las formas de vida debían adaptarse a este fin. Todo esto fue acompañado por el desgaste de los partidos políticos, su retirada en la maquinaria del Estado como “partidos cártel” [4], la caída de afiliados y la disminución de la participación electoral, de manera desproporcionada en el extremo inferior de la escala social.

A partir de la década de 1980 el cambio fue acompañado del colapso de la organización sindical, junto con una disminución dramática del recurso a la huelga en todo el mundo. En otras palabras, una desmovilización lo más amplia posible de todos las herramientas – de la posguerra- de participación democrática y de redistribución. Todo se llevó a cabo lentamente, pero a un ritmo creciente y creando una progresiva confianza que era “el estado normal de las cosas”.

El proceso de retroceso institucional y político de la revolución neoliberal inauguraba una nueva era de la política, posterior a su implementación. [5] Los cambios institucionales fueron necesarios porque la globalización neoliberal estaba lejos de otorgar la prosperidad que había prometido. [6] La inflación de la década de 1970 y el desempleo fueron seguidos por un aumento de la deuda de los estados en la década de 1980 y la recuperación de las finanzas públicas se solventó con ‘reformas’ del estado de bienestar en la década de 1990.

Estas medidas fueron compensadas con la apertura de generosas oportunidades para acceder al crédito y endeudarse. Al mismo tiempo, las tasas de crecimiento se redujeron, aunque la desigualdad y la deuda agregada siguieron aumentando.

En lugar del “goteo” se  puso en marcha otra figura más vulgar: una creciente desigualdad de ingresos entre individuos, familias, regiones y, en la zona euro, entre naciones. La economía de servicios y la sociedad basada en el conocimiento resultó ser más pequeña que la sociedad industrial que fue desapareciendo rápidamente; por tanto, el crecimiento constante de la población ya no era necesario.

Ante el “exceso” de población, con un capitalismo reavivado, el Estado miró impotente sin comprender la transformación. Los gobiernos se endeudaron y, finalmente, las crisis financieras y los posteriores programas de rescate desgastaron aún más la situación. [7] ‘

El gobierno “global” no había sido creado para proteger y , el estado nacional se había convertido a la economía capitalista en aras de la globalización. Para asegurarse de que todo esto no se convirtiera en una amenaza para el “mundo feliz del capitalismo neoliberal”, se implementaron sofisticados métodos para asegurar el consentimiento popular y la desorganización de los resistentes. De hecho, las técnicas desarrolladas, para este propósito, inicialmente se demostraron impresionantemente eficaces.

La edad “post-fáctica”

Mentiras, y mentiras flagrantes, siempre han existido en la política. Pensamos sólo en presentación en PowerPoint de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con sus fotografías aéreas que demostraban la existencia de armas de destrucción masiva iraquíes. En cuanto a Alemania, todavía se recuerda un Ministro de Defensa, venerado como un Socialdemócrata de la vieja escuela, que afirmó que las tropas alemanas enviadas a Afganistán (en el Hindu Kush) defendían la seguridad de Alemania.

Sin embargo, con la revolución neoliberal y la transición a la ‘post-democracia’ [8] asociado a ella, nació un nuevo tipo de engaño político, el experto en mentiras. Se inició con la Curva de Laffer, que fue utilizada para demostrar “científicamente” que las reducciones de impuestos a los ingresos fiscales más altos era beneficioso para la población. [9]

Más tarde vino el ‘Informe Cecchini’ de la Comisión Europea (1988), que, como premio a la ‘realización del mercado interior’ prevista para 1992, prometió a los ciudadanos de Europa un aumento de la prosperidad del orden del 5 por ciento del PIB  para UE , una reducción media del 6 por ciento en el precio de los bienes de consumo, así como  millones de nuevos puestos de trabajo y una mejora en las finanzas públicas del 2,2 por ciento del PIB .

Por su parte, los expertos financieros, como Bernanke, Greenspan y Summers coincidieron en que las precauciones tomadas por los inversores racionales, en su propio interés, eran suficientes para estabilizaban al siempre ‘más libre’ y más global mercado financiero;  por tanto, las agencias gubernamentales no tenían necesidad de tomar medidas para prevenir el crecimiento de burbujas, en parte porque ya habían aprendido a eliminar sin dolor las consecuencias cuando estas burbujas financieras llegaban a estallar.

Al mismo tiempo, las ‘narrativas’ [10] difundidas por los principales partidos, gobiernos y especialistas y las decisiones y no decisiones asociadas con ellos, se hicieron cada vez más absurdas. La penetración en la maquinaria de los gobiernos de anteriores y de futuros directivos de Goldman Sachs continuó a buen ritmo, en reconocimiento de sus indispensables conocimientos, como si nada hubiera cambiado.

Después de varios años (durante los cuales ni uno solo de los gerentes de los bancos responsables de la crisis de 2008 habían sido llevado a la justicia) el fiscal general , de Obama, Eric Holder regresó a su bufete de abogados de Nueva York con un sueldo de millones de dólares. Curiosamente… su oficina estaba especializada en la representación de empresas financieras bajo investigación del gobierno federal.

Desde la perspectiva del internacionalismo neoliberal, por supuesto, se habían desarrollado desviaciones en el arte del gobierno democrático, pero la era post-verdad comenzó tan tarde como en 2016, el año del Brexit y el aplastamiento de Clintonismo por Donald Trump . [11]

Sólo con el colapso de la post-democracia, y el fin de la paciencia del pueblo las ‘narrativas’ de una globalización de la cual se ha beneficiado sólo el 1 por ciento, hizo que los guardianes del “discurso” dominante comprobaran obligatoriamente los hechos. Y sólo ahora lamentan los déficits experimentados por la pinza de la economía mundial  por un lado y la reducción en la calidad de la educación y la formación por el otro.

En ese momento comenzaron a pedir ‘pruebas de elegibilidad’ de varios tipos, como “requisitos previos” para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto. [12]

Entonces, cuando aquellos jóvenes que promovieron el capitalismo, como Kim Kardashian, Selena Gómez, Justin Bieber e tutti quanti, regresaron a las cabinas de votación, su retorno fue interpretada como una señal de mal agüero.

Por otra parte, las “acciones” en forma de ‘intervenciones humanitarias’ o la reanimación del conflicto Este-Oeste, esta vez con Rusia, en lugar de la URSS y los derechos de los “LGBTIQ”,  en lugar del comunismo, parecían haberse agotado a sí mismas.

La anterior verdad neoliberal empezó ha dejar de importar , y en Inglaterra un político conservador, cuando se le preguntó por qué estaba haciendo campaña para salir de la UE contra la opinión de los expertos ”, descaradamente respondió: ‘¡La gente en este país ha tenido suficiente de expertos’ [13]

Altas y bajas morales

La característica del espíritu de la época es una nueva división cultural que ha golpeado a las democracias capitalistas sin previo aviso. Estructuralmente, tiene sus raíces en un descontento largamente incubado con la ‘globalización’, porque el número de ‘perdedores por la globalización’ no ha dejado de crecer.

El proceso llegó a un punto de inflexión en los años posteriores a la crisis financiera de 2008, cuando la cantidad de descontento se transformó en calidad de protesta abierta. Una de las razones por las cuales esto tomó tanto tiempo fue que los que habían hablado antes en nombre de los perdedores de la sociedad había terminado por unirse al club de fans de la globalización (a finales de 1990 a más tardar). Durante un tiempo, entonces, los que sienten a la globalización  más como un problema que una solución, no tenían a nadie que hablará por ellos.

El contenido de esta fase de la globalización favoreció el establecimiento de una industria de “conciencia” cosmopolita, que confunde las oportunidades de crecimiento con la turbo-alimentación, la unidad expansionista de los mercados capitalistas, con los valores libertarios de la revolución social de los años 60 y 70 [14].

En este proceso, el pensamiento único y tecnócrata del neoliberalismo se fundió con la moral del justo medio en una comunidad de discurso “internacionalista”. El espacio digital sirve hoy como una base de operaciones en una lucha cultural de un tipo muy especial, un combate en que la moralización del capitalismo en expansión a nivel mundial va de la mano con la desmoralización de los que encuentran sus intereses dañados por ella.

Después de décadas de declive, la participación de los votantes en las democracias occidentales ha comenzado recientemente a recuperarse, sobre todo entre las clases más pobres. El redescubrimiento de la democracia como un correctivo político, sin embargo, beneficia exclusivamente a unos nuevos tipos de partidos y movimientos cuya apariencia empuja a los sistemas políticos nacionales al desconcierto. Los expertos en relaciones públicas, que han estado durante mucho tiempo estrechamente relacionados con la maquinaria del Estado, observan a los nuevos partidos como una amenaza letal para la ‘democracia’ y luchan contra ellos.

El concepto empleado en esta lucha, que incluye en el vocabulario el termino ‘populismo’, denota, tanto en la izquierda y como la derecha, a tendencias que rechazan por igual, la lógica TINA como ‘responsable’ del mundo de la globalización neoliberal.

Como concepto, el ‘populismo’ tiene una larga historia, que se remonta a la era progresista en los Estados Unidos, con la talla de personajes como Robert M. La Follette (1855-1925; candidato presidencial por el Partido Progresista en 1924). Más tarde, el populismo fue un nombre neutro para una ideología de movimientos políticos latinoamericanos, que se veían a sí mismos como representación ‘del pueblo’, en oposición a una auto-seleccionada y auto-enriquecida ‘élite’. [15]

En los últimos años, el populismo ha sido utilizado por las partidos y los medios del internacionalismo liberal como un término polémico para denostar a la nueva oposición que está forzando alternativas nacionales a la internacionalización neoliberal auto-declarada sin alternativas.

La idea clásica del populismo es de una nación que se constituye en conflicto político como una fuerza unida para combatir a una minoría elitista que avasalla a la ‘gente sencilla ‘. Como idea, podría ser de derecha o de izquierda. Esto facilita su caricatura por los fieles a la globalización, pues les permite evitar distinciones, entre Trump y Sanders, Farage y Corbyn, y en Alemania, Petry y Wagenknecht.  Todos podrían teóricamente congregarse en la misma partido. [16]

La fisura entre quienes se describen como ‘populistas’ y su descripción es la línea de fractura política dominante en las sociedades afectadas por la crisis del capitalismo financiero. La cuestión en juego es nada menos que la relación entre el capitalismo global y el sistema estatal. Nada polariza a las sociedades capitalistas hoy más que los debates sobre la necesidad y la legitimidad de una política nacional.

En este caso, los intereses y las identidades se funden y dan lugar a una mutua hostilidad en el terreno de juego, como no se ha visto desde el final de la Guerra Fría. Las guerras religiosas resultantes, que pueden en cualquier momento derivar en campañas de aniquilación moral, inciden en los estratos más profundos y más sensibles de la identidad social e individual, donde se toman las decisiones sobre respeto, desprecio, inclusión, exclusión, reconocimiento y excomunión. [17]

Lo significativo de la política de internacionalización es la aprobación de las ‘élites’, en su desprecio a los ‘populistas’ y reprobación a los nuevos partidos. El  ‘populismo’ se diagnostica como un problema cognitivo.

Se supone que sus partidarios son personas que exigen ‘soluciones simples’ porque no entienden las complejas soluciones que otorgan de manera incansable y con éxito las fuerzas de la eficacia globalista; sus representantes son cínicos que prometen a ‘las personas’ ‘ soluciones simples’, a pesar de que saben que no hay alternativas a las complejas soluciones de los tecnócratas.

De esta manera, la aparición de los nuevos partidos se puede explicar como una “gran regresión de la gente sencilla”, que se manifiesta con una falta de educación y de respeto a los educados. Esto relato puede ir acompañado de ‘discursos’ sobre la conveniencia de abolir referendos o entregar las decisiones políticas a expertos y autoridades apolíticas.

A nivel de la vida cotidiana, esta política lleva a la exclusión moral y cultural de los partidos anti-globalización y sus partidarios. La declaración de su inmadurez cognitiva es seguido por la denuncia moral a sus demandas de una política nacional que proporcione defensa por las consecuencias  de la internacionalización.

El grito de guerra es movilizar los dolorosos recuerdos del racismo y la guerra; el ‘etno-nacionalismo’. Sin embargo los ‘etno-nacionalistas’ no quieren hacer frente a los retos de la globalización, ni los económicos, ni los morales, ni la competición global. Sus “temores” y preocupaciones, como el oficialismo alerta, ‘han de ser tomadas en serio’, pero sólo como un modo de trabajo social.

Entonces, las protestas son sospechosas de ser esencialmente fascistas, sobre todo ahora que los antiguos defensores de las clases plebeyas se han pasado a la globalización, de modo que si sus antiguos clientes se quejan de la modernización capitalista, el único idioma a su disposición es el pre-política, una materia prima sin tratamiento lingüístico, producto de experiencias cotidianas de privación, económico o cultural. Esto da lugar a constantes violaciones de las reglas del discurso civilizado, que puede provocar la indignación en las clases dominantes y la movilización de los de abajo.

En respuesta, los perdedores de la globalización tratan de eludir la censura moral que promueven los medios de comunicación y copan los ‘social media’. De esta manera, pueden hacer uso de los más globalizada de todas las infraestructuras para construir sus propios círculos de comunicación en la que no tienen qué temer a ser reprendidos culturalmente y moralmente. [18]

El quiebre

Entre los hechos sorprendentes de 2016 debemos incluir  el Brexit y la elección de Trump que no solo sorprendió al público, sino también sus ciencias sociales liberales.

Nada explica mejor las división en las sociedades globalizadas del neoliberalismo el desconcierto del poder y las élites por el retorno de lo reprimido, porque la apatía política la habían interpretado una renuncia definitiva . Incluso las ‘mejores’ y bien dotadas universidades de las costas este y oeste de Estados Unidos no sirvieron como sistemas de alerta temprana. Evidentemente, poco se podía deducir sobre el estado de las sociedades desestabilizadas a partir de encuestas de opinión realizadas a través de entrevistas telefónicas de veinte minutos.

De esta manera, la ilusión de las ‘élites’ sobre el estado de sus sociedades son confirmadas patológicamente. Sólo muy pocos los científicos sociales hoy en día capaces de entender lo que está debajo de la superficie ;  sin embargo aquellos que hubieran leído el Robert Putnam, “El sueño americano en crisis” no podrían haberse declarados asombrados por la victoria de Trump. [19]

Desde hace bastante tiempo la izquierda en todo el mundo entiende a la manera burguesa las elecciones de 2016. En Gran Bretaña, los partidarios de Blair en el Partido Laborista, creían que podían convencer a sus votantes tradicionales de permanecer en la UE con un largo catálogo de los beneficios económicos como socios, pero con una distribución desigual de los beneficios .

No se les ocurrió que había una población menos liberal en muchas regiones maltratadas, que hubieran querido un gobierno que mostrará mayor interés por sus inquietudes que por los acuerdos internacionales y por los mercados globales del capital. Y hay un montón de votantes que simplemente no entienden, que la solidaridad internacional entre los trabajadores del siglo XXI significa que su deber es renunciar a su propio puesto de trabajo a favor de una competencia global sin restricciones.

Interregno

¿Que podemos esperar ahora? La derrota de Clinton por Trump, el Brexit , los  fracasos de Hollande y de Renzi, todo en el mismo año marca una nueva fase en la crisis del sistema capitalista transformado por el neoliberalismo.

Para describir esta fase Antonio Gramsci  propuso el término ‘interregno’, [20] un período incierto de duración, en que un viejo orden está muriendo, pero uno nuevo todavía no logra nacer. El viejo orden, que fue destruida por el ataque de los bárbaros populistas en 2016, fue el sistema estatal del capitalismo global. Sus gobiernos habían neutralizado las democracias nacionales con prácticas posdemocráticas. con el fin de no perder la articulación con la expansión global del capital y, por tanto subordinando las reivindicaciones democráticas e igualitarias a los intereses de los mercados capitalistas mediante la invocación de una democracia global para el futuro.

Como es de esperar en un “interregno” el nuevo orden que aún no se ha creado se  ve como incierto,. Hasta que llega , según Gramsci, tenemos que aceptar que “aparecerá una gran variedad de síntomas mórbidos”. Un interregno en el sentido de Gramsci es un período de gran inseguridad en que las cadenas habituales de causa y efecto ya no están en vigor y, acontecimientos inesperados, peligrosos y grotescamente anormales pueden ocurrir en cualquier momento. Esto, es en parte, porque líneas dispares de desarrollo, corren paralelas entre sí sin encontrarse, dando lugar a configuraciones inestables y eventos sorprendentes tomar el lugar de las alineaciones predecibles.

Entre los efectos de esta nueva imprevisibilidad esta el hecho, que a raíz de la revolución populista, las clases políticas del capitalismo neoliberal se ven obligados a escuchar un poco más de cerca, a sus poblaciones nacionales. Después de décadas en las que las democracias nacionales fueron desmontadas en favor de las instituciones que promovieron la globalización, el ímpetu democrático está volviendo, por su propio camino, con la articulación del descontento.

Es el tiempo en que las líneas de la defensa nacional va más allá de la demolición prevista por los mercados internacionales. La victoria de Trump quiere decir que es muy poco probable que haya un segundo referéndum en Gran Bretaña , con  una UE como modelo, según el cual los referendos se repiten hasta que las personas dan la respuesta correcta.

Las nueva actitud del electorado ya no respalda supuestos imperativos económicos y no va a consentir que sus demandas se esquiven por razones “técnicamente” imposibles. Los partidos tradicionales  tendrán que volver a aprender a dar respuestas a la gente  [21] o de lo contrario tendrá que dar paso a nuevas formaciones políticas.

La retórica de enfatizar ‘la nación’ de la nueva primer ministro británica muestra que esto no ha escapado a la atención de al menos una parte de la clase política. Ya en su discurso del 11 de julio de 2016, en el lanzamiento de su campaña ,Theresa May  pidió cambios que no habían sido propuestos desde los años 1980, ni siquiera por la dirección del Partido Laborista: guerra contra la desigualdad, tributación a los ingresos más altos, mejoras en el sistema educativo publico, representación de los trabajadores en los consejos de administración, protección para los trabajadores británicos en contra de la deslocalización, y limitación a la inmigración.

El voto por la salida de Gran Bretaña de la UE ha recordado a los políticos británicos que su primera responsabilidad es con su electorado; durante el discurso de May en la Confederación de la Industria Británica, explicó el resultado de la consulta muestra el “deseo de un país más fuerte, más justo y preocupado de las personas”.

El programa neo-proteccionista de May plantea preguntas incómodas para la izquierda socialdemócrata. Trump, también, hizo promesas de una nueva política industrial y fiscal, que podría convertirse en un problema para la izquierda. De hecho Bernie

Sanders le ha ofrecido su apoyo para la recuperación de las antiguas regiones industriales (devastadas durante por los ocho años de Obama) con un programa  ‘keynesiano’ para reconstruir la infraestructura del país.

Esto programa requerirá el aumento de la deuda, especialmente si se aplican los recortes de impuestos prometidos, con recetas neo-keynesianas que por mucho tiempo han sida las favoritas de políticos y economistas de la izquierda moderada ( ‘fin de la austeridad’).

Dada la resistencia de los restos del Tea Party, se trata de medidas que podrían ser aprobadas por el Congreso sólo con la ayuda del Partido Democrático. Lo mismo ocurriría con la política de “arrojar dinero desde helicópteros”, otra medida contemplado por Trump, que requiere la cooperación de la Reserva Federal.

Pero, incluso para un post-globalista, la política neoproteccionista del tipo previsto por Trump y May será incapaz de garantizar un crecimiento estable, más y mejor empleo de calidad, un des-apalancamiento de la deuda pública y privada, o la confianza en el dólar y el euro.

El capitalismo financializado del presente no es gobernable a nivel nacional desde abajo ni menos a nivel internacional desde arriba. El sistema cuela por el hilo de seda de una política monetaria ‘no convencional’ , que está tratando de crear algo así como el crecimiento de tasas de interés negativas con oferta de dinero- a través de la ingeniería monetaria denominada “expansión cuantitativa” – o la compra de bonos por parte de los bancos centrales.

Las reformas estructurales neoliberales recomendadas por los ‘expertos’  son el complemento indispensable para que los cambios sean torpedeados. Al mismo tiempo, la desigualdad económica aumenta porque los sindicatos y los estados perdieron su poder cuando lo cedieron a los mercados globales.

La completa destrucción de las instituciones nacionales que eran capaces de promover la redistribución económica y la dependencia resultante de las políticas de los bancos centrales, han hecho al capitalismo ingobernable, ya sea por métodos ‘populistas’ o por métodos tecnocráticos.

Los conflictos internos también son previsibles, en cuanto a los símbolos culturales se refiere. ¿Las poblaciones nacionales apoyaran a los  ‘populistas’  en la medida que desvaloricen a los inmigrantes?  Y la izquierda podrá tener éxito, pagando un tributo cultural creíble, con aquellos que últimamente han despertado de su apatía?

Demasiadas palabras de disgusto se han intercambiado, aparte del hecho que cualquier reconciliación podría alienar a sus partidarios aburguesados de izquierda, en la nueva clase media cosmopolita. Y en el caso de los reveses económicos, Trump, May, y otros, podrían verse tentados a desviar las críticas con el lanzamiento, de más o menos sutiles, campañas contra las minorías étnicas. Una rebelión del pudor sería la consecuencia.

En el plano internacional, asuntos podrían ser menos dramática, al menos inicialmente. A diferencia de Obama, Blair y Clinton, así como Sarkozy, Hollande, Cameron y tal vez incluso Merkel, la “última defensa de Occidente liberal”, [22] los nuevos proteccionistas nacionales no tienen grandes ambiciones por los derechos humanos, ya sea en China y Rusia o, en África o el Medio Oriente.

Cualquier persona en favor de “intervenciones humanitarias” en el sentido más amplio podría llegar a lloriquear . Es poco probable que la “intolerancia” de Rusia hacia “artistas” como Pussy Riot desencadene reflejos misioneros en gobiernos vueltos hacia adentro después de la victoria electoral de Trump.

En los Estados Unidos, Victoria Nuland (‘Fuck the EU‘) no es la secretaria de Estado, y la facción de Derechos Humanos del Departamento de Estado ha regresado a sus puestos docentes universitarios. Los planes para integrar a Ucrania en la UE y en la OTAN , y con ello privar a los rusos de su puerto del Mar Negro, están ahora fuera de la mesa, al igual que cualquier ‘cambio de régimen’ en países como Siria.

Los intentos de contar con Rusia para una nueva Guerra Fría puede asimismo haberse evaporado. Por supuesto, China podría tomar el lugar de Rusia, pero el presidente Trump tendría que abandonar cierta cuota de mercado y los Chinos  dejarían de comprar los bonos de la deuda del Tesoro del Estados Unidos.

En este contexto bajo la estructura de un “interregno naciente” con instituciones disfuncionales y cadenas causales caóticas, los ‘populistas’ serán una fuente adicional de incertidumbre, ya que hacen incursiones en la maquinaria del estado. El inicio del interregno aparece como un momento bonapartista: todo es posible, pero nada tiene consecuencias, porque la sociedad neoliberal ha vuelto a la condición de ‘un saco de patatas’. [23]

Los nuevos proteccionistas no van a poner fin a la crisis del capitalismo; pero va a llevar la política a la incertidumbre, y no habrá que olvidar que los estratos medios y bajos de la población que han sido los perdedores de la globalización. La izquierda también, o lo qué ha sido de ella, no tiene idea de cómo el capitalismo ingobernable del presente puede hacer la transición a uno mejor ordenado y, menos peligroso de extinción. Solo basta con ver a Hollande, Renzi, Clinton, Gabriel. Pero si la “izquierda”  tiene algún deseo de volver a jugar un papel, tiene que aprender las lecciones del fracaso del ‘gobierno global’ y las política sucedáneas de la identidad.

Los parias de la auto-nombrada ‘sociedad del conocimiento’ no pueden ser abandonados, y por  tanto la derecha (que ha utilizado el cosmopolitismo a expensas de ‘la gente sencilla”) no podrá arrasar con estos sectores de la población, incluso con medios de coerción neoliberal; pues el estado nacional se puede utilizar solamente con sus ciudadanos y no contra ellos. Aplicando esto a Europa, esto significa que el que quiera demasiada integración cosechará conflictos y terminará con menor integración.

El “identitarismo cosmopolita” de los líderes de la era neoliberal, originario en parte en principios de universalidad de izquierda, tiene como respuesta la reacción de un identitarismo nacional, mientras que una re-educación anti-nacional desde arriba produce un nacionalismo anti-elitista desde abajo . Una sociedad bajo presión económica o moral hasta el punto de su disolución cosecha resistencia por parte de los tradicionalistas.

Hoy en día todos aquellos que se consideran expuestos a las incertidumbres de los mercados internacionales, preferirán un pájaro en la mano que cien volando: elegirán la realidad de una democracia nacional, aunque sea imperfecta, sobre la fantasía de una sociedad democrática global.

[1] Como resultará aún más clara a continuación, los conceptos tales como éste, que se han convertido en aparatos del repertorio de retórica política, se emplean aquí contra el grano. Este ensayo se publica con el permiso de tipo Paidós, y aparecerá en Heinrick Geiselberger, ed., El Gran Regresión , Cambridge 2017.

[2] Wolfgang Streeck, comprador Time: La crisis retardada del capitalismo democrático, Londres y Nueva York 2014.

[3] Wolfgang Streeck, ‘Las relaciones laborales en una economía internacionalizada’, en Ulrich Beck, ed., Política de la globalización, Frankfurt am Main 1998, pp. 169-202.

[4] Peter Mair y Richard Katz, ‘cambios en los modelos de organización del Partido y el Partido de la Democracia: la aparición del Partido Cartel’, Partido Política, vol. 1, no. 1, 1995.

[5] Véase la nota 1, anteriormente.

[6] En la siguiente ver Streeck, compra de tiempo.

[7] Oliver Nachtwey, La sociedad de descenso. Sobre la revuelta en curso en regresiva, Moderno Berlín 2016a

[8] Colin Crouch, postdemocracia, Cambridge 2004.

[9] Para la contribución del economista Arthur B. Laffer a las políticas fiscales y de la deuda del gobierno de Reagan, David Stockman ver, El triunfo de la política: ¿Por qué la Revolución Reagan Failed, Nueva York 1986.

[10] Este término ha migrado recientemente de la teoría literaria y la psicología en la política, donde se ha hecho una carrera meteórica. No es de extrañar. De acuerdo a Wikipedia, una narrativa es una ‘historia significativa en el que las emociones se transportan y se permite una orientación y transmite confianza’. Este concepto es especialmente popular en la actualidad con referencia a ‘Europa’, donde cada vez que una elección va, autoproclamado llamada mal ‘los europeos por ‘una mejor narrativa’.

[11] El 15 de noviembre de 2016, el editor del Oxford Diccionarios anunció que ‘post-verdad’ había sido nominado palabra del año. Esto fue seguido de inmediato por la Sociedad de la Lengua Alemana, que declaró ‘post-hechos’ [ ‘ postfaktisch ‘] a ser la palabra alemana del año. ‘Sectores cada vez mayores de la población’ se dice que estará listo ‘en sus sentimientos de resentimiento hacia ‘los de arriba’ hacer caso omiso de los hechos e incluso están dispuestos a aceptar mentiras obvias. No es la pretensión de verdad, sino la expresión de un “sentía verdad” que trae el éxito en la “era post-hechos” ‘. Después de décadas de hegemonía constructivista en las facultades de la literatura (ver ‘narrativa’!), Un redescubrimiento repentina de la verdad objetiva con el fin de insultar conciudadanos no académicos.

[12] La similitud con las pruebas de la instrucción a la que las personas de piel oscura que se utilizan para ser sometidos en los estados del sur de la CON NOSOTROS es sorprendente. El 29 de noviembre de 2016, en un artículo publicado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, Sandro Gaycken, ‘Director de la Sociedad Digital Institute’ -que, según su sitio web, es ‘un instituto de investigación estratégica para temas digitales de alemán companies’-escribió:’ necesitamos un “gnosocracy”. El que quiera votar debe demostrar la competencia política. . . Con este fin, todas las cabinas de sondeo debe estar provisto de un test de opciones múltiples variables, con preguntas sencillas de todos los ámbitos:. externo, interno o el medio ambiente, la economía, etc. El que pasa la prueba puede votar’

[13] Michael Gove, citado en Henry Mance, ‘Gran Bretaña ha tenido suficiente de expertos, dice Gove’, Financial Times, 3 junio de 2016.

[14] Esta es una faceta de la forma en que ‘1968’ fue cooptado por un capitalismo con ganas de adaptarse a una sociedad alterada, tal como se describe por Luc Boltanski y Eve Chiapello en El nuevo espíritu del capitalismo, Londres y Nueva York 2006.

[15] Ernesto Laclau, La razón populista, Londres y Nueva York 2005; Chantal Mouffe, agonística: Pensar el mundo políticamente, Londres y Nueva York 2013.

[16] El ‘populistas’ represalias mediante la descripción de todos los adherentes a la doctrina globalista, independientemente de su origen, como la globalización indistinguible uniforme ‘élite’.

[17] La dimensión internacional de este conflicto es interesante. El Internacionalista Internacional advierte contra el nacionalista Internacional, que quiere ver combatido por todos en nombre de la democracia, y lo mismo es cierto viceversa. De vez en cuando, se nos habla de un ‘autoritario’ Internacional a ser combatido por el (neo) liberal internacional, tanto en política interior y exterior. (En este nacionalismo forma y el autoritarismo se equiparan.) Los líderes de los partidos europeos consideran populista, junto con Trump y el dictador emergente en Turquía, no suele hablar positivamente acerca de Rusia, probablemente para escapar de enredo en alianzas internacionalistas de la globalización.

[18] En Alemania, la Alternativa für Deutschland tiene más seguidores en Facebook que en cualquier otra parte.

[19] Robert Putnam, Nuestros Niños: El sueño americano en crisis , Nueva York 2015.

[20] Wolfgang Streeck, ¿Cómo Will End capitalismo ?, Londres y Nueva York 2016, pp. 35-46.

[21] Peter Mair, ‘representativa versus gobiernos responsables’, MPI f G Working Paper, Nº 09/8, septiembre de 2009.

[22] Alison Smale y Steven Erlanger, ‘como salidas de Obama World Stage, Angela Merkel puede estar de Occidente liberal defensor pasado’, New York Times, 12 de noviembre de el 2016.

[23] “Por lo tanto la gran masa de la nación francesa está formada por la simple adición de magnitudes isomorfas, tanto como las patatas en un saco forman un saco de patatas. Karl Marx, ‘El Dieciocho Brumario de Louis Bonaparte’, en encuestas realizadas en el Exilio, Londres.


“La Nación” informa sobre ARSAT-Hughes

julio 18, 2017

arsat 3

Después de una jornada en la que traté de ayudar -en el blog y fuera de él- a alertar sobre este tema, me parece que vale la pena acercarles esta crónica, bastante completa, de La Nación, un medio con mucha más repercusión que mi blog. Y que informa desde una posición muy distinta de la mía. Agrego breves comentarios al final.

La posible asociación de Arsat con una empresa estadounidense generó controversia. Sería para el desarrollo y operación de Arsat 3; crearían una nueva compañía, Newco, el 51% de cuyo paquete accionario iría a manos de Hughes.

Un comunicado de los empleados de la empresa Arsat, primero, y ayer un informe televisivo que dio a conocer un preacuerdo para el desarrollo del largamente demorado Arsat 3 entre la compañía argentina y la norteamericana Hugues Network Systems, de los Estados Unidos, despertaron una acalorada controversia en medios especializados y redes sociales.

Entre otras precisiones técnicas, la carta de intención establece que se crearía una nueva sociedad, llamada provisoriamente Newco, cuyo objetivo específico será desarrollar y operar el Arsat 3, y que por lo menos el 51% del paquete accionario de esta nueva empresa corresponderá a Hughes, que podrá definir la contratación de los gerentes y la política de la empresa.

Según este documento, el Arsat 3 se fabricaría en Invap, con la misma estructura de las misiones previas (Arsat 1, puesto en órbita en 2014, y Arsat 2, en 2015) a un costo solventado por la compañía argentina de 230 millones de dólares. Hughes aportaría el segmento terreno, con una inversión de 50 millones de dólares.

Hace algunos días, durante una entrevista realizada en el noticiero PM de LN+, Rodrigo de Loredo, actual presidente de Arsat, consideró que esta asociación es perfectamente lícita y afirmó que “de ninguna manera viola ley”.

“Así como hemos firmado contratos con Hughes, que son contratos confidenciales para empezar a estudiar las cargas útiles, hemos firmado con muchas empresas. La verdad es que el gran desafío que tenemos es mostrarle al mundo entero que los argentinos podemos construir un satélite y podemos exportarlo, y [es positivo] que terceros interesados estén dispuestos a invertir en nuestro satélite con nuestro recurso humano y con nuestro producto nacional”.

Sin embargo, al difundirse los detalles de la posible asociación surgieron también las críticas. “Están delegando atribuciones que están prohibidas en la Ley 27.208 de desarrollo de la industria satelital -opinó Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y nexo entre Arsat y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva durante la última gestión-. Se decía que no se avanzaba con el Arsat 3 porque no había fondos, y finalmente se propone financiarlo con los mismos 230 millones de dólares que estaban previstos y los pondrá todos Arsat. Por otro lado, se aducía que la plataforma tecnológica utilizada en las misiones 1 y 2 estaba obsoleta, y el convenio dice explícitamente que para el Arsat 3 se va a seguir utilizando la misma. No se entiende porqué se le daría a una empresa extranjera todo el control de la banda ancha satelital en el espectro Ka. En 2015, la Argentina tenía el 20% del mercado. ¿No era razonable que el Estado se quedara con un segmento del espectro?”.

El objetivo de Newco será, precisamente, ofrecer servicio de banda Ka desde las posiciones orbitales de 81° Oeste o 72° Oeste (las dos asignadas a la Argentina) o en una nueva que el país ya estaba tramitando. Arsat deberá ocuparse de obtener la posición geoestacionaria del tercer satélite de comunicaciones y todas las autorizaciones legales, regulatorias y gubernamentales requeridas para brindar servicio de banda ancha satelital en la Argentina.

También para Guillermo Rus, ex vicepresidente de Arsat, “este acuerdo va en contra de la Ley 27.208. Todo cambio en la constitución de Arsat debe ser aprobado por el Congreso. Nosotros no tenemos una industria espacial madura, como China o Estados Unidos, pero ni siquiera las potencias que pueden manejar todos los componentes se asocian con países extranjeros libremente, porque las economías y las industrias estratégicas no se extranjerizan así nomás. En virtud de este acuerdo, Arsat quedaría condicionada a los intereses de una empresa privada norteamericana. Es grave.”

El artículo 8° de la mencionada ley establece que “el capital social de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima AR-SAT estará representado en un cincuenta y uno por ciento (51%) por acciones Clase ‘A’, encontrándose prohibida su transferencia y/o cualquier otro acto o acción que limite, altere, suprima o modifique su destino, titularidad, dominio o naturaleza, o sus frutos o el destino de estos últimos, sin previa autorización expresa del Honorable Congreso de la Nación”. Y el artículo 10° estipula que “Cualquier acto o acción que limite, altere, suprima o modifique el destino, disponibilidad, titularidad, dominio o naturaleza de los recursos esenciales y de los recursos asociados de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y de las Telecomunicaciones, definidos en la ley 27.078 ‘Argentina Digital’, que pertenezcan o sean asignados a la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima AR-SAT, requerirá autorización expresa del Honorable Congreso de la Nación”.

Tanto Rus como Aliaga destacan que Arsat se había concebido no solo con el objetivo de dar servicios, sino también como una herramienta para desarrollar la ciencia, la tecnología y la innovación made in Argentina.

Pero no todos están de acuerdo con esta visión. Entre los que respaldan la apertura del espacio satelital a empresas extranjeras está José Antonio Sánchez Elía, referente de comunicaciones de la Fundación Pensar, cuyas declaraciones fueron citadas por Aliaga en un largo análisis sobre el tema publicado en Twitter. “Me resulta injusto que nuestra gente tenga que pagar más por sus telecomunicaciones bajo la excusa de proteger nuestra industria satelital -afirmó Sánchez Elía-. La Argentina necesita integrarse al mundo, nuestro pueblo tiene que estar conectado a internet de la forma más económica posible.” En los últimos 18 meses se autorizó la operación de 12 satélites de bandera extranjera en suelo local.

En un comunicado difundido en las últimas horas, la empresa satelital argentina destaca que “Arsat seguirá siendo propiedad del Estado Nacional. La carta de intención firmada con la empresa Hughes no prevé, bajo ningún motivo ni circunstancia, la privatización de Arsat ni de ninguno de sus activos. [La compañía] ha celebrado documentos comerciales con diversas compañías importantes en la industria de telecomunicaciones. La Carta de Intención es una herramienta usual en nuestra práctica, cuya finalidad es establecer una serie de lineamientos en el caso de que las partes celebren un acuerdo. Cualquier acuerdo posterior que se firme debe estar bajo el amparo y cumplimiento de la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital. (…) El objetivo final de esta carta de intención es que un tercer satélite construido por la industria nacional, reciba inversión directa para su confección. (…) Para dejarlo en claro, no hay ninguna participación de Hughes ni de ningún otro operador privado en la explotación de los activos de la empresa Arsat, sean sus satélites o su red de fibra, data center o infraestructura de televisión. Entendemos que nuestras misiones satelitales no pueden seguir financiándose en un 100% con el impuestos de los argentinos. Por eso, Arsat-3 busca viabilizarse también a través de inversiones o aportes privados. Sería una muy buena noticia que se pudiera exportar nuestra producción satelital al mundo y que Hughes como cualquier otra empresa del sector, estén dispuesto a ello. Las posibles inversiones de empresas privadas en satélites argentinos, no hace más que afirmar el trabajo y confianza recibida por el sector espacial mundial y permite implementar nuevos satélites sin fondos del Tesoro nacional.”

Por un lado, no me sorprende encontrar en La Nación una nota bien informada y equilibrada sobre un tema tecnológico. Nora Bär es, desde hace años, una garantía de eso. No es el caso de Clarín, que cuando publica noticias sobre ciencia -lo hace menudo- deja claro que su redactor no tiene la menor idea del tema. En Ámbito… nada. Y en Página 12, desde la muerte de Leonardo Moledo no hay continuidad del suplemento de ciencia. Pero, como se deduce de lo que comenté al principio, es muy raro que ese diario dé espacio a un tema conflictivo, y que no se las arregle para atribuirlo a la infinita maldad y corrupción de los K.

Creo que la expectativa que expresé hace menos de 24 horas, cuando empecé a postear sobre este asunto, se muestra válida. Hay temas, no tan importantes en el cortísimo plazo para los que sufren la pobreza extrema o el desempleo, pero que llegan a más sectores de esta heterogénea sociedad argentina, y ni siquiera La Nación (diario) puede pasarlos por alto.

No puedo terminar sin señalar algo, aunque sea obvio. El comunicado de la empresa nos toma por idiotas. Repite que “nuestras misiones satelitales no pueden seguir financiándose en un 100% con el impuestos de los argentinos”. Y en la carta de intención se compromete a poner los 230 millones de dólares que costará el satélite. Hughes compra con 50 millones, para la operación terrestre, el 51 % de la empresa.

En el discurso privatista, que preparan bien pagados consultores, la participación de los privados se justifica porque introducen “racionalidad empresaria”. En otros ámbitos, se dice que es porque permite que haya “retornos”. Pero los funcionarios de este gobierno ni siquiera han aprendido el discurso de sus mentores ideológicos.


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