Menem y Macri: esta cosa no es esa cosa

septiembre 25, 2016

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Uno supone que Plutarco se habría interesado en el desafío de escribir una de sus Vidas Paralelas con personajes tan distintos pero con una identidad profunda en sus propuestas (Bueno, Spengler postulaba idéntica función para sus respectivas Culturas en Pitágoras, Mahoma y Cromwell). En un plano más riguroso, ahí hay material para montones de tesinas y libros que pueden usar politólogos y el resto de esa fauna.

Pero este es un posteo, nada más. No se preocupen. Se me ocurrió que ver algunas cosas en qué se parecen y otras en qué se diferencian esos dos puede servir para echar luz sobre lo que pasa. Y lo que puede pasar.

Empiezo por la diferencia profunda en su historia personal y social, que sirven para mostrar qué cosas distintas forman esta desgarrada unidad, la Argentina. Carlos Saúl Menem viene de una familia próspera y de una provincia donde se mezclaron, en proporciones distintas, tres viejas culturas: la andina, la española y la siria. De la última es el estilo de su cualidad personal más distintiva: la seducción.

Mauricio Macri, también un argentino de primera generación por el lado paterno,  viene de una familia mucho más próspera, y es parte y producto de la Argentina “del Atlántico”, tallada por la inmigración europea. Nada de seductor, por más que se aplique concienzudamente a seguir las instrucciones de sus asesores de imagen.

Menem se incorpora al peronismo y a la política al mismo tiempo de muy joven (defendió a presos políticos durante la “Libertadora”). Participó de todos los avatares del Movimiento. Me han dicho -tal vez alguien de la conducción de la orga pueda confirmarlo- que era el único de los gobernadores del ´73, cuando volvió, por un rato, la democracia, vinculado orgánicamente a Montoneros. Los otros cuatro de la Tendencia, Bidegain, Obregón Cano, Cepernic, Ragone, eran aliados políticos. Lo cierto es que estuvo confinado por años, aunque no fue asesinado ni tuvo que exilarse como los otros.

Después, fue “isabelista” y aliado de don Vicente Saadi, que encabezaba Intransigencia y Movilización, los sobrevivientes de la Tendencia y el ala más combativa del peronismo; una combinación extraña, pero muy en su estilo. Sin abandonar esas banderas -aunque Isabel se desvanecía en España- pasó a ser uno de los tres referentes de la Renovación, con Cafiero y con Grosso. También una combinación extraña, pero muy en el estilo del peronismo.

Macri fue desde joven y por la mayor parte de su vida adulta un empresario. Más exactamente, el hijo de un gran empresario. Como tal, siempre estuvo muy cerca de la política y de los políticos (las grandes fortunas en Argentina se han hecho o aumentado, todas, al calor del Estado. Esto es cierto en casi todos los casos en los demás países, dicho sea de paso). Pero no mostró vocación por la política hasta el nuevo siglo, a menos que se cuente la presidencia de Boca desde 1995.

Don Raúl Alfonsín decía con crudeza, en privado, que a coger y a hacer política no se aprende de grande. Hay algo de cierto en eso, pero dedicarse a la política por más de diez años, ganar el gobierno de la Capital y la Presidencia de la Nación, no puede considerarse el capricho de un millonario aburrido, salvo por los que quieran engañarse a sí mismos.

Como sea, los dos tipos son bien distintos. Ahora, hay un parecido no superficial, muy profundo, en su proyecto. El tipo de país que uno quería y el otro quiere. Y, aunque les pese a los teóricos de la “excepcionalidad peronista”, como mi amigo Manuel Barge, ese es el dato fundamental. Porque tiene que ver con las vidas de cada uno de nosotros.

Quiero ser preciso en esto. La palabra “neoliberal”, que tiene un significado concreto, va camino a convertirse, como “fascista” o “nazi”, en un término que significa “algo que no me gusta”. Las políticas económicas que aplicó Menem-Cavallo y las de Macri y su equipo de CEOs son distintas. Inevitable. Más de un cuarto de siglo en el que la economía, el mundo y la Argentina cambiaron. Para dar un ejemplo: Macri tiene poco para privatizar, porque Menem ya privatizó casi todo, y los Kirchner reestatizaron muy poco. El Mauricio no puede financiarse de ese modo.

También las coaliciones políticas que los apoyaron -aún si consideramos solamente para Menem la de su reelección en 1995, cuando estaba muy claro su proyecto- han sido distintas. Pero aquí ya nos acercamos a algo decisivo en común, que determinó y determina el proyecto.

No me refiero al “establishment”, ni al “imperialismo yanqui”. Son factores que, como el sol, “siempre están”. Tratan de influir en todos los gobiernos, y todos los gobiernos deben considerarlos, negociar con ellos. Hay una diferencia entre la debilidad de un Alfonsín y la firmeza de un Kirchner -como había diferencia en los recursos con que contaban- pero eso no determina el proyecto de un gobierno.

El proyecto que encarnó en una forma Menem y en otra Macri es cómo se manifiesta una tendencia presente en toda nuestra historia y que tiene raíces en una parte importante de nuestro pueblo (No, no es una invasión de paracaidistas húngaros, si pensaban eso). Este posteo no es el lugar para analizar hipótesis sobre su origen. Tal vez un sentimiento de inferioridad porque Argentina, como el resto de la América Latina, surge como nación cuando se derrumba, corroído, el Imperio Español… No importa. El asunto es buscar afuera las recetas, y desconfiar de nuestras posibilidades de elaborar propias o transformar las ajenas.

En la época de Mayo la expresión era “las luces del siglo”. Un par de generaciones después fue “la civilización europea”. Después… “las democracias”, “el mundo libre”,… Esas entidades tenían elementos valiosos, por supuesto. Lo negativo es que en vez de incorporarlas, que siempre lleva un proceso de transformación, se las quería copiar, disfrazándonos.

Con Menem ya tenía un elemento de chafalonía, pero fue comprado con entusiasmo: “el Primer Mundo”. Como Macri y el macrismo son aún menos articulados, no acuñaron una expresión propia, aunque se da por hecho que están como ejemplo “los países serios”. Y en buena parte de nuestra gente -un porcentaje grande aunque impreciso del 51 % que le dio el triunfo a Cambiemos– está la convicción que debemos hacer como ellos (esos países serios) dicen que debe hacerse: tratados de libre comercio, desregulación financiera,…

Aquí vuelve a aparecer una diferencia fundamental. Ya no en el proyecto, sino en las circunstancias en que se desarrolla. La fantasía del ingreso rápido al Primer Mundo, que compró y vendió Menem, se daba en el contexto del derrumbe del “Segundo Mundo”, la Unión Soviética y sus satélites. Y fue comprada también por la gran mayoría de los países llamados desde entonces “emergentes”, incluida la Rusia de Yeltsin y esas naciones de la Europa Oriental. Coincidió con el punto más alto de la experiencia de globalización financiera y la complementación de las economías de EE.UU. y China, con la desindustrialización de “Occidente”.

Es difícil definir la etapa actual, pero resulta evidente que la globalización financiera está en problemas, y el mercado estadounidense ya no es la gran aspiradora que mantiene el comercio internacional. La principal diferencia no es, entonces, en la realidad política sino en la economía cotidiana.

Porque sería un error menosprecias ese anhelo, aunque sea ingenuo, por “un país normal”. Después de todo, esa fue la promesa de Néstor Kirchner, político astuto si los hubo, en 2003. Y la campaña de CFK en 2007, que incluyó el deseo de llegar a ser un país como Alemania, también enfatizaba el deseo de normalidad “Con Cristina, Cobos y vos“, recuerdan?

Lo definitorio, en mi opinión, es que el “proyecto Macri” tiene aún menos viabilidad que el “proyecto Menem”. El necesario apoyo de una parte, mayoritaria o no pero considerable de la población, le durará menos.


La boda Bayer-Monsanto y otras historias de amor

septiembre 24, 2016

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Creo que la gran mayoría de los que pueden interesarse en este blog están enterados que el grupo alemán Bayer cerró un acuerdo para la compra de Monsanto, la multinacional de herbicidas e ingeniería genética de semillas estadounidense. Juntos, tienen 140 mil empleados, y ventas por 25.800 millones de dólares al año. Si piensan que es un monstruo grande y pisa fuerte, tómense una bayaspirina.

No es la única noticia importante en el mundo de la química y la agroquímica. Me parece, entonces, que vale la pena que lean esta nota de Raúl Dellatorre, en la interesante página de Facebook “Motor Económico.

“Después de varios meses de especulaciones y negociaciones reservadas, finalmente el 14 de septiembre se hizo público que Monsanto había aceptado la oferta de Bayer, por 66 mil milllones de dólares, para adquirir la empresa. El emporio alemán en el mercado de farmacéuticos incorporaría así a su campo de control a la mayor empresa global en el negocio de agroquímicos y semillas.

Según el comunicado oficial, “el objetivo está en cómo alimentar a tres mil millones de personas más que habrá en el mundo en 2050 en una forma sostenible con el medio ambiente”. Sin embargo, detrás del mega acuerdo aparecen otras cuestiones más ligadas a la preocupación por el control de un negocio multimillonario.

Antes de la megafusion de Monsanto y Bayer, se habían producido otras dos grandes operaciones de concentración en el negocio de agroquímicos. Con diferencia de pocos meses, Dow Chemical se quedó con DuPont y la asiática ChemChina hizo su ingreso al mercado occidental absorbiendo a la suiza Syngenta. La alemana BASF fue la única que quedó dando pelea en solitario frente a los tres nuevos gigantes que se erigen en el mercado.

Pero la reorganización del negocio también afecta a otros eslabones de la cadena de agroalimentos e insumos. Las tres megafusiones del último año impactan en el negocio de semillas y agroquímicos. Pero hubo otras que tendrán efectos de alcance mundial no menores en los rubros de fertilizantes y maquinaria agrícola.

La fusion de Agrium y Potash  Corp dio lugar a la formación de la mayor empresa de fertilizantes a nivel global. Esta operación habría apurado a Bayer en la compra de Monsanto, para no perder el tren. La firma alemana no solo se dedica a fabricar y promocionar su famosa aspirina, sino que diversifica su negocio desde la producción e investigación en los más diversos rubros farmacéuticos, hasta las semillas, pesticidas, abonos y desarrollos en ingeniería genetica. De cualquier modo, la adquisición de Monsanto implica que el negocio de semillas y agroquímicos pasará a ser el predominante.

Otro movimiento significativo previo a esa fusión fue el acuerdo que John Deere, primer fabricante de maquinaria agrícola a nivel mundial, llegó a concretar con Monsanto, en 2015, para comprarle la subsidiaria Precision Planting, dedicada a la elaboración y recolección de datos agrícolas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos paró la operación señalando que ambas empresas, unidas, pasarían a controlar el 85 por ciento del mercado de cultivos de precisión, en perjuicio de los agricultores de ese país. Esa importante subsidiaria quedará ahora en manos de Bayer, si no sucede que nuevamente las autoridades regulatorias se opongan.

Y es que el rubro maquinaria agrícola ya no es solo tractores y cosechadoras, sino que incluye drones, robótica y sistemas GPS que colectan datos de humedad, clima, presencia de insectos, hierbas y todo lo que habite en el campo. Según los especialistas, cada vez es más evidente que quien maneje esta información será quien tenga el control de los primeros pasos de la cadena agroalimentaria. Y el control de las semillas, agroquímicos y fertilizantes, será su complemento.

Aun asumiendo el costo del mal nombre que tiene Monsanto en Europa, vinculado al glifosato y a las semillas transgénicas, la alemana Bayer dio un gran paso en esta batalla, sin confiarse por ello en que el resto se quede quieto. Su objetivo es pelear por la porción principal de la renta agrícola mundial, en una carrera que, por volumen y manejo de eslabones estratégicos, ya afecta la soberanía, no solo alimentaria, de países productores y consumidores”.


Trump y los medios

septiembre 24, 2016

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Los lectores consecuentes de este blog saben que he pronosticado desde hace tiempo el triunfo de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de noviembre. No me baso en encuestas -aunque a mes y medio son razonablemente precisas- sino en el dato que en EE.UU. existe, como en todas partes, un establishment. O, como le dice el Mau, un “círculo rojo”. Y ahí tiene muchos recursos y, con matices y enfrentamientos, una ideología y un pensamiento estratégico propios, en lugar de importarlos, como hace el nuestro, junto con IPads y otras chucherías.

Veo además que ese establishment le desconfía al Donald. A sumar poder político a un ególatra irresponsable. Tienen razón, en sus términos.

Puedo estar equivocado, o no. Pero cuando subía la nota del New York Times sobre el combate al narcotráfico en Bolivia, encontré esta otra columna en ese medio. Que es, sin dudas, parte del “establishment”. Creo que lo que dice, sobre Trump y -especialmente- sobre los límites que está encontrando el poder de los medios, muestra algo de su lucidez, también.

Además, estoy convencido que leerla con atención va a ser útil para los políticos y para los medios que hacen política (todos). Y para los que trabajamos en las redes sociales, también.

(La versión en castellano es del NYTimes)

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos provocan vértigo. Hay discursos de odio, tropezones y dramas en horario de máxima audiencia donde una historia lleva a la otra y la mayoría son provocadas por el candidato republicano, Donald Trump.

En ese entorno, es fácil perder el ritmo de los detalles, especialmente en lo que se refiere a Trump. Aquí tienen un resumen de las últimas semanas.

■ El fiscal general de Nueva York ha abierto una investigación en la Fundación Donald Trump. En el centro, una donación de 25.000 dólares que se hizo hace tres años en apoyo de un funcionario de Florida que valoraba presentar cargos por fraude contra Trump. No pasó nada, y el funcionario ahora apoya a Trump.

■ Los periodistas han encontrado pruebas de que Trump gastó 20.000 dólares de su fundación en una imagen de varios metros de sí mismo que terminó en uno de sus clubs de golf.

■ Hay información sobre discriminación generalizada contra inquilinos negros en edificios de Trump en la década de los setenta.

■ El viernes pasado, admitió finalmente que su teoría sobre que el presidente Obama nació fuera de Estados Unidos, que ha estado repitiendo durante años, es mentira. En vez de pedir disculpas, Trump dice que teorías de la conspiración como esta, fueron lanzadas por su rival, Hillary Clinton, algo que es completamente falso.

En una elección presidencial normal, estas revelaciones habrían sido suficientes para detener a un candidato. Con Trump no pasa eso.

Una encuesta de The New York Times/CBS hecha a mediados de septiembre muestra que sigue teniendo el apoyo de un 44 por ciento de posibles votantes, cerca de Clinton, que tendría el 46 por ciento

Ella sigue siendo favorita gracias a un sistema electoral que mide los resultados estado por estado. Pero quienes la apoyan siguen teniendo motivos para preocuparse. Según una sección llamada The Upshot en The New York Times, las posibilidades de ganar de Trump están en el 26 por ciento a finales de septiembre en comparación con el 10 por ciento en agosto. Otra página web seria, FiveThirtyEight, dice que tiene un 40 por ciento de posibilidades ahora, a finales de septiembre.

EL talón de Aquiles de Clinton es bien conocido: la mayoría de los estadounidenses no confían en ella. Cada transgresión, real o percibida, en su carrera política de décadas, se le pega y no la abandona.

Pero en lo que respecta a Trump, su popularidad es un misterio.

Trump ha estado entre los primeros en darse cuenta de su capacidad para desafiar las leyes de la gravedad en política. Ha llegado a decir: “Podría pararme en medio de la Quinta Avenida, dispararle a alguien y no perdería votantes”.

Lo digno de mencionarse ahora es cómo los votantes, después de meses de una exposición a los medios exhaustiva en las que se incluyen acusaciones de corrupción, racismo y mala fe siguen siendo inmunes a todo esto.

Muchos lectores en el extranjero solo pueden estar perplejos.

En otros países, en otras campañas, hay políticos que se han salido de la contienda por mucho menos. En 2014, la secretaria de Cultura del Reino Unido, Maria Miller, dimitió por una discrepancia de 10.000 euros en su informe anual de gastos. En 2012, Mitt Romney hizo un comentario que criticaba al 47 por ciento del electorado y eso fue un golpe serio a su campaña.

Los candidatos al congreso en Estados Unidos también han sufrido por comentarios desafortunados: en 2012, Todd Akin, que se presentaba por el Partido Republicano en Misuri, abandonó su campaña por hacer un comentario erróneo sobre “la violación legítima”.

Pero ahora, para elegir a su presidente, los votantes estadounidenses, parecen preparados para aceptar cualquier cosa que Trump haga o diga. Ha elogiado al presidente ruso, Vladimir Putin, y ha pedido que hackers extranjeros entren en los servers de Estados Unidos.

Le gustan las teorías de la conspiración, como la que vincula al padre del senador Ted Cruz, su rival en las primarias republicanas, con el asesinato del presidente Kennedy. Su fuente, National Enquirer, conocida por sus teorías sobre los ovnis y los chismes sobre famosos.

Ha hablado del tamaño de su pene y ha sugerido que los propietarios de armas “tomen la justicia por su propia mano” si Clinton llega al poder.

Pero todo esto puede volverse contra Trump, que un día fue estrella de la televisión. Eso se demostró con el trato indigno que le dio a la familia del capitán Humayun Khan, musulmán y muerto en combate. Es cuestión de tiempo que perjudique de nuevo su campaña con comentarios de ese tipo.

Pero, por ahora, lo lleva bien. Hay protestas en sus actos electorales, en Carolina del Norte, uno de sus partidarios golpeó en la cara a una mujer de 69 años.

Uno de los problemas de esta campaña es la polarización política de los medios. Cada vez más votantes se informan a través de redes sociales, donde se refuerza lo que ya se piensa. En los medios más importantes, como Fox News, las teorías de la conspiración que una vez estuvieron limitadas a internet, ahora se hacen eco de estas ideas. La confianza de la audiencia en los medios se desploma.

Una encuesta de Gallup realizada en agosto descubrió que solo el 32 % de los estadounidenses confía en la capacidad de los medios para “informar de manera, completa, justa y contrastada”, la más baja desde que en 1972 comenzase a estudiarse esto. Entre los republicanos, solo el 14 % confía en los medios. Entre los demócratas, el 51 %“.


Evo y la guerra a las drogas

septiembre 24, 2016

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Creo que resulta evidente que el narcotráfico es, como la “inseguridad” (el delito violento), un problema de policía -muy real- que la ignorancia, la inescrupulosidad y la paranoia transforman en un arma política. En el caso de las drogas, cualquier político puede ser vinculado con el negocio por sus adversarios. Y cualquier figura del espectáculo puede ser vinculada con su uso por cualquier “periodista”. En un porcentaje de los casos, es cierto: hay mucho dinero y muchos impulsos autodestructivos, respectivamente. Pero nunca aparecen pruebas, y todo queda en la nebulosa del prejuicio.

Cosas inteligentes dicen entre nosotros sobre el problema, por ejemplo, J. G. Tokatlian y Jorge Ossona. Ninguno de los dos estaba cerca del gobierno anterior, y Ossona es muy crítico del kirchnerismo. Pero para el actual, el narcotráfico es un tema que le sirvió para la campaña. Y, como en otros, no tiene ideas ni políticas en marcha.

Por eso me pareció interesante este editorial del New York Times. Porque un medio clave del establishment norteamericano (ala centro izquierda) reconozca que en un país latinoamericano están enfocando el problema de las drogas mejor que ellos, significa algo para Bolivia (y no solo para Bolivia. Entre nosotros, en Salta, por ejemplo, todo el mundo, desde el cholaje que todavía tiene algunos miles de hectáreas y el que sólo le quedan los apellidos, hasta los peones, todos coquean). Y también porque muestra que la represión, sin una estrategia inteligente, no sirve de nada.

Leemos (la traducción es del NYT):

Las lecciones de Bolivia de la lucha contra el narcotráfico

Esta semana, la Casa Blanca publicó su informe anual sobre los países que están en primera línea de fuego en la guerra contra las drogas. Como era de esperar, Bolivia ha sido señalado como uno de los tres países que ha fallado a la hora de combatir de manera efectiva el narcotráfico. El presidente Evo Morales respondió, como hace cada año, de manera desafiante.

“El mundo sabe que nuestro modelo antinarcóticos funciona mejor sin Estados Unidos”, dijo Morales en referencia a la expulsión de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) de Bolivia en 2008.

La condena anual a Bolivia no resulta útil. Hasta ahora, la experiencia del país y su estrategia contra la droga muestra mejores resultados que la erradicación forzada que defiende Washington.

La última década, el gobierno boliviano ha tratado de limitar gradualmente el cultivo de coca, la planta de la que sale la cocaína, al establecer un mercado regulado para su consumo como estimulante no narcótico. (Los bolivianos han mascado hojas de coca y han hecho té con ella durante generaciones). El gobierno erradica los cultivos no autorizados tras negociar y encontrar alternativas para quienes los plantan.

Este enfoque, con apoyo y financiación de la Unión Europea, ha mostrado buenos resultados. Según la oficina de las Naciones Unidas para el Crimen y el Delito, el cultivo de coca en Bolivia ha disminuido durante los últimos cinco años. En su último informe, la organización ha dicho que en el país hay unas 20.200 hectáreas plantadas, poco menos que el año anterior.

Estas tácticas han sido aprobadas por expertos y funcionarios occidentales porque premia los derechos y necesidades de campesinos pobres. Quienes cultivan coca y se han registrado ante el gobierno de manera voluntaria reciben pequeñas parcelas de tierra en las que cultivar cantidades controladas. Morales, que fue líder de un sindicato de cultivadores de coca, ha jugado un rol activo en estas negociaciones con los sindicatos.

Eso contrasta con la estrategia que Estados Unidos financia hace tiempo en la región, una combinación de fumigación aérea, erradicación manual y persecución de capos. En Colombia, que ha sido el aliado más estrecho de Washington en la lucha contra el narcotráfico, es donde se ha hecho más evidente que el enfoque no es el adecuado.

El año pasado, el cultivo de coca en Colombia aumentó casi un 40 por ciento comparado con el año anterior según las Naciones Unidas. El enfoque de mano dura ha incrementado la violencia. Colombia no ha recibido de Estados Unidos la etiqueta de “fallo demostrable”.

Quizá sea hora de que Washington deje de usar esas etiquetas y estudie los méritos de enfoques alternativos como el boliviano“.


Música para el fin de semana – Cuchi Leguizamón

septiembre 23, 2016

Estuve el otro finde en Salta, y me di un baño de familia. Así que ahora quiero acercar algo de allí. Un clásico, uno que cantan todos, del gran Cuchi Leguizamón. Balderrama. Aquí la cantan César Isella, Jorge Cafrune y Mercedes Sosa, en ese orden. Si quieren conocer algo más de él, aquí tienen un documental que hizo José Issa.


“Cristina no cambió su estilo, pero ya no habla desde una tarima”

septiembre 23, 2016

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Ayer jueves al mediodía Enrique de la Calle, de la agencia Paco Urondo, me hizo una serie de preguntas. Supongo que cuenta como un reportaje, pero desde mí fue una conversación desordenada, a partir de los temas que él planteaba.

En menos de 3 horas lo subió al portal de la APU (muy visitado), así que es probable que ya lo hayan leído. Igual, quiero subirlo aquí. No es uno de mis posteos, pero Quique logró algo que a mí me cuesta: síntesis. Aquí estoy diciendo lo que pienso sobre los temas centrales de la escena política a hoy: Cristina, Massa, Macri. Sin matices, sin contexto, pero viene bien esa poda. Total, el follaje siempre vuelve a crecer.

Quedaron afuera dos temas tocados: los intendentes bonaerenses, y que habrá otras 23 elecciones el año que viene, además de en provincia de Buenos Aires. Y el título es de él. No es el que yo habría puesto, pero creo que acertó con que le toca más de cerca a los que van a leerlo.

“APU: ¿Cómo ve el debate en el peronismo después de la derrota y a 9 meses de un nuevo gobierno?

Abel Fernández: No sé si es un debate, pero veo dos bandos. Los que “autocritican” a Cristina y los que “autocritican” a Scioli. Esos son los dos lineamientos principales. Unos dicen que se debió ser más kirchnerista, más auténtico, y los otros apuntan contra Cristina porque “tiene mala imagen” después de 12 años, etc. Más que debate, tiene que ver con algo emocional. Digo siempre: el problema que tiene Cristina son los cristinistas entusiastas. Pero también tiene que ver con poder asumir el golpe de una derrota inesperada. Hoy ese escenario de “autocritiquemos” al otro está cambiando, porque ya empezó la campaña del 2017.

APU: Una discusión central va a estar en provincia de Buenos Aires. ¿Qué escenario ve? Algunos análisis sostienen que tal vez no sea una elección definitoria.

AF: Ahí están Cristina y Sergio Massa en campaña, más allá de que después sean o no candidatos. Pero ya están en campaña. La campaña de 2017 no será definitoria, pero va a ser influyente para el 2019. El que no gane en 2017 se tiene que olvidar del 2019. Te lo digo con todo el dogmatismo que se puede tener en política.

APU: ¿Cómo ve al massismo?

AF: El antimacrismo y el antikirchnerismo siguen siendo los dos elementos emocionales de la política. Sin emociones, la política no existe. Los medios contribuyen a esto, pero operan sobre una realidad que existe. El voto antiperonista no lo inventaron los medios. Ahora, Massa demostró en 2013 y 2015 que había un voto potencialmente peronista que votaba contra el kirchnerismo, el garantismo, los “negros planeros”. Un bloguero hizo una excelente descripción del votante massista que yo tomo: el pibe Gol. Es decir, el flaco que se compró un auto Volkswagen Gol. Está contra los “negros” pero no tiene nada que ver con el votante macrista. Ese voto lo conservó Massa hasta 2015. ¿Ese voto permanecerá ahí? Tengo mis dudas.

APU: ¿Ese clivaje antimacrismo / antikirchnerismo puede dejarlo afuera a Massa?

AF: Todavía no, todos los datos que manejo me dicen que mantiene su lugar. Pero le puede pasar lo de De Narváez. No lo sé. Es un lugar difícil para Massa.

APU: Decía recién que Cristina está haciendo campaña. ¿Cómo es eso?

AF: Cuando Cristina volvió en abril, reapareció como la presidente. Era escéptico sobre el desarrollo político de Cristina. Porque durante 12 años ella fue la mujer del jefe o la jefa. Es difícil salir del poder. Por eso era escéptico. Pero Cristina decidió cambiar su posicionamiento, manteniendo su estilo. No es la presidente la que habla ahora. Es alguien que está haciendo campaña. Hace lo que es la esencia de la política: suma voluntades, ambiciones, temores. Es lo que tiene que hacer cualquier político: hablarle al otro, al que no es propio.

APU: ¿Tiene futuro electoral Cristina?

AF: Tiene, claro. Es la única dirigente del peronismo que está haciendo campaña. Y la está haciendo en la provincia de Buenos Aires. Creo que el primero que percibió esto fue Daniel Scioli, y por eso se sacaron esa foto. Él percibe esa realidad política. Además, Scioli siempre hizo política acompañando realidades políticas. Es difícil que un político cambie su estilo. Cristina no cambió su estilo, pero ya no habla desde una tarima. Arma mesas y se reúne con otros actores. Por supuesto que elige con qué actores sentarse. Todavía no se reunió con los muchachos de la CGT.

APU: ¿Cuál es su análisis sobre el macrismo? ¿Qué es?

AF: Voy a escribir un posteo que va a decir: “Menem y Macri, esta cosa no es aquella cosa”. Son dos cosas diferentes aunque su propuesta es similar. No me refiero a la política económica, porque el contexto es muy distinto. Veo similitudes en ese planteo de integración con el mundo. Antes era integrarse al mundo libre, ahora tiene que ver con los países serios. Es una cosa muy constante en Argentina. Que tiene un arrastre muy profundo. Además, hoy hay una actitud antiperonista que se expresa de otro modo, contra el “negro cabeza”, ese discurso. El PRO es el que articula a toda esa coalición antiperonista. Que también incluye a sectores progresistas. La verdadera grieta es un enfrentamiento al interior de los sectores progresistas: algunos se hicieron kirchneristas y otros apoyan a Cambiemos. Como sea, el PRO sigue siendo un partido de la clase media-alta, alta, de los sectores urbanos. Un partido vecinal con base en Capital Federal. En ese punto es acotado.

APU: Se suele hacer una comparación con otras experiencias no peronistas…

AF: Esto no es el 2001, ni hay un 2001 cercano. Los sectores de abajo están muy jodidos pero es una cosa acotada. El 2001 estalla cuando los vecinos de clase media salieron a golpear las puertas de los bancos. Esos están tranquilos hoy, porque tienen un resto. Por eso mi resumen es el siguiente: acá nadie ganó. Todos los proyectos están en disputa”.


CGT: Anunciarán paro general

septiembre 22, 2016

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Pronósticos y análisis sobre la reunión de mañana del Comité Central Confederal de la CGT – 124 gremios – están en todos los medios, de La Nación a La Izquierda Diario, pasando por Ámbito. Y están llenos de información, razonablemente buena, sobre posicionamientos, roscas y expectativas, de los “muchachos” y del gobierno.

Este blog no puede no decir nada, con la historia que tiene este bloguero. Entonces, hago ya desde el título mi propia apuesta -que coincide con la de la mayoría, eh- y agrego algunas reflexiones, cortas, sobre el significado del asunto.

El fastidio, la preocupación y la bronca -tres emociones- corren altas hoy entre los asalariados. En especial entre los obreros industriales, pero no solamente allí. Seguro que no. Entonces la dirigencia debe hacer algo en respuesta.

Una acotación general: Los ajenos al mundo sindical creen que la “burocracia” decide con independencia del humor de las bases. No es así. Y los ajenos y politizados siempre creen que ese humor es más combativo de lo que es en realidad (Es más fácil ser valiente cuando son otros los que tienen que arriesgar su laburo).

Entonces, yo creo que la CGT subirá el primer escalón. Que es aprobar un paro general. El segundo escalón, es aprobarlo y ponerle fecha. Puede ser que se decidan a hacerlo, pero lo dudo. Dispondrán que la fecha la ponga el triunvirato de secretarios generales, o el Consejo Directivo.

Hasta ahora, el único de los gremios que tallan fuerte en el escenario actual que planteó fijar fecha es Camioneros, para el 10 de octubre. La mayoría del Consejo Directivo se inclina por la cautela, hasta donde yo sé. No quieren aparecer dando un ultimátum. No por ahora, al menos.

El tercer escalón, menos frecuente en la historia de la CGT, es el paro con movilización. El clima es tal, que en las últimas semanas no son pocos los dirigentes que se han expresado, en reuniones gremiales, por esta alternativa. Pero me parece imposible que logren consenso de una mayoría para eso. El argumento más fuerte en contra es típico del enfoque realista de los muchachos: “Esa es la última carta. Si la jugamos ahora, y no conseguimos una victoria real, la próxima pulseada estaremos mucho más débiles“.

Estrictamente, hay una terraza por encima de esos escalones: un Plan de Lucha. Pero ahí se ha llegado muy pocas veces en la historia de la CGT, y sólo cuando se percibía que las relaciones de poder lo hacían posible. Es decir, cuando el gobierno empezaba a caerse. No es el caso.

¿Tendrá algún significado el anuncio de mañana, si las cosas salen como yo creo? . Le anunciará al resto de la sociedad -que no se compone solamente de sindicalizados, funcionarios del gobierno nacional y militantes, como saben- que el enfrentamiento del peronismo con el gobierno ha retomado un cauce tradicional, que todo argentino de más de 30 años conoce. Porque los dirigentes tienen diversas ideologías, y la CGT, ahora que no está Rucci, no tiene una identidad política formal. Pero para el inconsciente colectivo sigue siendo cierta esa vieja consigna “¡Los sindicatos son de Perón!“.


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