Encuestas

abril 18, 2015

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¿A quién le interesan las encuestas, cuando mañana (a la noche, tarde) vamos a tener los resultados de las  PASO en Santa Fe y Mendoza, el 2° y el 5° padrón electoral del país? A todo el mundo politizado. Es una adicción irrefrenable; hasta los posteos en los blogs tienen muchas más visitas si ofrecen algún número. Supongo que es el mismo fenómeno que mantiene la popularidad de los horóscopos de los diarios. Aún si creer del todo, o casi nada, atrae la idea de dar un vistazo al incognoscible futuro.

En realidad, las PASO mismas funcionan, además, como encuestas. Más confiables, porque son más masivas. Y esas sí se comprueba que dirigen el “voto útil”: fue muy evidente en el 2011, cuando Duhalde se desinfló y Binner subió. El 9 de agosto tendremos la Gran Encuesta Nacional.

Como alguien que trabaja en la comunicación política, tengo que decir que el aspecto predictivo me importa muy poco para el análisis de los resultados de una encuesta, sobre si todo es a más de 60 días de las elecciones. Ahí prefiero la tradicional bola de cristal. Sí son herramientas valiosas, si se saben interpretar, para medir el peso numérico de las esperanzas y temores en una sociedad fragmentada. Hasta para descubrir las diferencias entre la “opinión publicada” y lo que piensan los distintos sectores de la sociedad. Ese es el material de trabajo del comunicador, para influir y transformar. Y, en un nivel mucho más importante, del político.

Por eso, resumo, que una encuesta nos diga que hoy Fulano tiene 5 % más de intención de voto que Zutano, nos dice muy poco, si no es muy cercano a la elección. Eso cambia, y hace equivocar a las encuestadoras (o vender fruta, que también pasa). Lo interesante – si está bien hecha – son los porcentajes en que se divide el universo encuestado. Ahí nos enteramos qué es lo que quieren unos y otros, simbolizado en las figuras que se ofrecen. Después, las campañas, los errores y el azar (otro nombre del Destino, según Borges) intervienen.

Los encuestadores se han equivocado muchas veces en predecir el ganador de una elección. Pero – repasen las que tengan en el disco rígido de la PC, o en Internet – son pocos, y ya no están en el mercado, los que le pronosticaron un 5 % del voto al que luego sacó 20 %. O al revés. Y el que cree que un 20 % de los votantes no importa, porque no va a ganar… no entiende mucho de política.

Para los que tengan más tiempo para la lectura este sábado, y se interesen en el mecanismo de las encuestas, les enlazo una buena nota de hace dos sábados de Gabriel Sued en La Nación: Cómo se elaboran, cuánto influyen sobre el electorado, cuál es su costo, cómo deben leerse los resultados. Y para los que no están muy envenenados con Scioli, les sugiero este posteo de Facundo Matos que habla sobre una ventaja invisible del gobernador de Buenos Aires.


¡Vuelve la Mesa de Enlace a la pelea! Esta vez contra Monsanto

abril 18, 2015

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Por razones de historia, y de sociología política, la militancia peronista se llevó y se lleva mal con las patronales rurales. El gobierno – que mantuvo un enfrentamiento épico con la Mesa de Enlace de las cuatro grandes entidades agropecuarias en el 2008 – tiene además el conflicto inevitable que surge de su política (moderadamente) industrialista y de la necesidad de recaudar para financiar sus políticas sociales y de estímulo al consumo (Es sabido que a los ruralistas no les gusta pagar impuestos, al contrario de, por ejemplo, los blogueros, que lo hacemos con alegría).

A pesar de todo eso, la administración de CFK, a partir de la gestión de Julián Domínguez en Agricultura, adoptó una actitud más realista y flexible, sin abandonar sus políticas básicas. Esto permitió que, por ejemplo, una de esas entidades, la Federación Agraria, se diera en la actualidad una conducción bastante más cercana al oficialismo.

Por eso, este 1° de abril la Federación Agraria le solicitó al gobierno nacional que frene la aplicación de un acuerdo confidencial de Monsanto con empresas exportadoras, a través del cual la compañía estadounidense busca cobrar regalías por la utilización de la semilla Intacta. “Nos oponemos a un sistema leonino que nos quieren imponer … No estamos en contra del acceso a la tecnología, pero no avalamos que se quieran cobrar regalías extendidas, ni que las multinacionales nos quieran dejar de rehenes a los chacareros”, afirmó su presidente, Omar Príncipe. También dicen ahí “Mediante un acuerdo con los exportadores firmado a nuestras espaldas, lo que pretende imponer Monsanto es un virtual esquema de retenciones privadas“.

El Ministerio de Agricultura, y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, están trabajando en el tema. Pero lo que me llamó la atención es este comunicado de las cuatro entidades (que no ha tenido mucha publicidad; por algún motivo La Nación está tratando con cierta timidez el asunto. Y Clarín, como era de esperar, dice que la culpa es del gobierno, que no actualiza la ley que le permita recuperar a la pobre Monsanto todo lo que invierte en investigación. No aclara de qué bolsillos saldrá esa recuperación. Igual, los chacareros lo tienen claro).

El blog de Abel, en su vocación de servicio, les acerca las enérgicas palabras de la Mesa de Enlace:

La pretensión de MONSANTO de fiscalizar toda la producción de soja en la Argentina, y de obligar a retener compulsivamente un canon en su beneficio, constituye un sistema contrario al régimen legal argentino.

No estamos de acuerdo que una empresa privada como MONSANTO se crea con potestad de fiscalización que es propia del Estado.

Instamos a los productores a que no suscriban compromisos ajenos a los usos y costumbres que rigen el comercio de granos, y que tengan presente que ni los exportadores ni los demás actores de la cadena tienen derecho a tomar muestras, informar a un tercero y/o realizar retenciones en forma compulsiva, vulnerando así el artículo 83 de la ley de patentes 24481, el derecho de autodeterminación informativa y el Inc. 2 del artículo 173 del Código Penal, respectivamente.

Solicitamos a las empresas exportadoras y demás actores de la cadena comercial, se abstengan de aplicar la metodología pretendida por MONSANTO.

Exigimos a las autoridades nacionales de manera urgente a tomar cartas en el asunto, y evitar que MONSANTO o cualquier empresa privada, imponga un régimen, inaplicable, arbitrario e inconstitucional.

Como entidades del agro, alentamos la incorporación de tecnologías que puedan ser aplicadas a la producción pero no aceptamos un sistema que avasalle derechos de los productores y que someta a las demás empresas de la cadena, a la inseguridad jurídica que el mismo conlleva“.

FEDERACIÓN AGRARIA ARGENTINA

SOCIEDAD RURAL ARGENTINA

CONFEDERACIONES RURALES ARGENTINAS

CONINAGRO

Como administrador de un blog politizado, sólo me cabe recordar la vieja sabiduría “No hay enemigo tan enconado que no pueda llegar a ser aliado. Ni hay aliado que no pueda llegar a ser enemigo”.


Música para el fin de semana – Viyan Peyman

abril 17, 2015

Viyan Peyman. No conocía ese nombre. Lo leí por primera vez cuando me enteré de su muerte en un combate contras las fuerzas del Estado Islámico, este 6 de abril. Por esas conexiones extrañas de los blogs, fue en el del Comité de Amistad Chileno con el Pueblo Saharaui, independentistas del norte de África. Me llevó a uno de su pueblo y su causa, Actualidad Kurda, y de ahí a escuchar su voz. Y quise compartirla con ustedes. Porque cantaba y combatía, y era hermosa. Resuena con historias que uno conoció.

Por mi parte, conozco poco de los kurdos y sus luchas. Sé que son una de las naciones musulmanas del Medio Oriente, con identidad étnica y cultural de siglos – a ella pertenecía Saladino – que vivían en el “Estado Universal” (clasificación de Toynbee) que era el Imperio Otomano. Que no estaba dividido en territorios exclusivos para cada nacionalidad. Por eso mis conocimientos históricos sobre ellos empiezan con la desintegración de ese imperio, al final de la Primera Guerra mundial. Un tratado les reconoció fronteras. Otro lo anuló. Crónica de una tragedia anunciada, cuando se quiere construir un Estado Nación homogéneo – el concepto europeo – en una región donde la idea tiene algo menos de cien años de antigüedad. A los reyes en Europa le costó mucho más tiempo.

Encontré también un homenaje argentino, y casualmente, la traducción de esta canción, Kobanê, en un suplemento feminista de Página 12. Pueden leerlo ahí. Me limito a copiar las estrofas “Hoy otra vez nuestras chicas y nuestros chicos kurdos han convertido sus pechos en escudos frente a los tanques y bombas / Ay madre, ¡pobre de mí! / Hoy imagino a las madres de Kobanê en las calles llorando, imagino a los niños, las niñas, los ancianos y las ancianas gritando de dolor y rabia”. Y a agradecer que los pequeños conflictos nuestros que se dirimen este fin de semana en Santa Fe y Mendoza son mucho menos trágicos. Ventajas de la democracia.


Para la provincia de Buenos Aires, el kirchnerismo ensaya en la Capital

abril 17, 2015

sorpresaHe subido relativamente poco material sobre las PASO en la Ciudad Autónoma. Donde puse más énfasis fue con El experimento K en la Capital Federal, porque en este distrito la Presidente eligió una estrategia nueva. En un lugar donde no hay liderazgos locales fuertes que obliguen a tenerlos en cuenta, y donde – por lo tanto – las listas de las últimas elecciones se armaron en Olivos, esta vez decidió abrir el juego para que distintas listas, algunas muy cercanas a Cristina y otras no tanto, disputaran las candidaturas locales del Frente para la Victoria.

Es cierto que hay una clara señal de CFK en favor de la que postula para Jefe de Gobierno a Mariano Recalde, y de la de legisladores que encabeza Carlos Tomada. Pero el hecho es que compiten dentro del FpV sectores distintos. Lo que me parece una buena noticia. No creo que modificarán profundamente la realidad política del distrito: entre los votantes porteños del oficialismo, la adhesión al gobierno nacional es más fuerte que cualquier candidato. Pero la competencia misma, también en las comunas, fortalece y renueva a la militancia territorial.Colorados en Lujan 2

¿Por qué digo que ha servido como campo de prueba de una estrategia que se piensa aplicar en un distrito más grande, la provincia de Buenos Aires? Hasta ahora, como subió este lunes el muy bien informado J.R.Sentis, las fórmulas que “suenan” en el oficialismo para gobernador y vice de la provincia son Julián Domínguez-Patricio Mussi, y Diego Bossio-Sergio Berni. Nada será definitivo hasta el 20 de junio, cuando hay que anotar las candidaturas para las PASO (que en la Provincia serán junto a las nacionales, el 9 de agosto). Pero las relaciones de poder interno, el instinto de apostador de la fauna política, y las benditas encuestas…

Bueno, el juego se abre. Gente muy cercana al presidente de AFSCA ha recibido la seguridad que Martín Sabbatella podrá disputar la candidatura a gobernador dentro del Frente para la Victoria. No se espera que gane – como tampoco se espera que Gabriela Cerruti, Carlos Heller o Aníbal Ibarra sea quien finalmente dispute la Jefatura de Gobierno. Pero su participación permitirá medir fuerzas, y articular una porción del progresismo del conurbano en el dispositivo del oficialismo. El peronismo es un país de inmigración, después de todo.

Eso sí, por ahora no parece que para las PASO nacionales haya más de dos candidaturas fuertes en el FpV. Insisto, faltan dos meses y pueden pasar cosas importantes. Pero por ahora, las diversas encuestas sólo muestran dos con chances. Es cierto que Artemio López, con humildad casi masoquista, insiste que no hay que hacerle caso ni a las encuestas ni a los encuestadores. Pero es lo que hay.


El FMI habla de confiscar ahorro privado y nacionalizar fondos de pensión. No hay futuro

abril 17, 2015

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El amigo Víctor Arreguine me acercó un artículo con el inquietante título El FMI insiste en la posible confiscación de ahorro privado para reducir deuda pública. Al estar basado en una nota de Libertad Digital, que son como los troskistas pero del lado de los patrones, pensé que podría ser fruto de su desconfianza ideológica hacia los burócratas internacionales, que no serían verdaderos creyentes de la pura doctrina de Hayek. Busqué el “working paper” del Fondo original. Y es peor. Hasta insinúa que las crisis de deuda de los países ricos no son diferentes en esencia de las de los emergentes. Si pueden resistirlo, léanlo en inglés; sino, les acerco una versión resumida y apta para menores:

Un nuevo documento del Fondo Monetario Internacional vuelve a poner a sobre la mesa la posibilidad de aplicar quitas soberanas y expropiar parte de los ahorros privados para reducir el inmenso volumen de deuda que acumulan los gobiernos de los países desarrollados. En su último informe, publicado el pasado octubre, el FMI ya advertía de la posibilidad de confiscar hasta el 10% del patrimonio de los individuos para reducir la deuda pública a niveles de 2007, antes de de que estallara la actual crisis financiera.

Ahora, son los destacados economistas Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff -ex economista jefe del FMI- quienes insisten en un reciente estudio publicado por el Fondo que es muy posible que muchos estados se verán obligados a aplicar distintas fórmulas para reducir su elevado endeudamiento público, desde la reestructuración (quitas y/o espera) y reconversión de deuda, hasta alta inflación, represión financiera (impuestos, tasas de interés negativas, …) o bien una combinación de varias de estas medidas.

Según ambos economistas, la combinación de crecimiento y austeridad para reducir el endeudamiento soberano es necesaria, pero será insuficiente para resultar eficaz por dos razones: por un lado, el PIB de los países ricos registrará un tímido avance en los próximos años debido, precisamente, a la elevada deuda pública; por otro, las medidas de austeridad son difíciles de aplicar porque suelen ser muy impopulares. ¿Conclusión? Los inversores en deuda pública y los ahorristas pagarán la factura de los gobiernos.

En la actualidad, el conjunto de las economías avanzadas acumula el mayor volumen de deuda pública de la historia reciente. En concreto, se aproxima al 100% del PIB, un nivel no visto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, según el estudio, si se mira más atrás en el tiempo, se aproxima a su punto más elevado de los dos últimos siglos.

Government Debt

(este cuadro muestra la deuda pública como porcentaje del Producto Bruto de los países, de 1900 a 2010. La línea negra representa las “economías avanzadas” y la gris los “mercados emergentes”)

A eso se suma una deuda externa (pública y privada) que también registra tasas récord, no vistas en las últimas décadas, superando el 250% del PIB de los países ricos. Se trata de un indicador relevante, ya que la separación entre deuda pública y privada es muy tenue durante las crisis financieras, como demuestran los numerosos rescates públicos de bancos llevados a cabo en los últimos años por multitud de países. Así, la vulnerabilidad de los estados es aún más alarmante de lo que refleja, simplemente, el nivel de deuda pública.

El estudio del FMI cita cinco posibles vías para solventar el sobreendeudamiento:

  • Crecimiento.
  • Austeridad.
  • Suspensión de pagos y reestructuración de deudas.
  • Alta inflación.
  • Represión financiera y una constante dosis de inflación.

La combinación de crecimiento económico y austeridad es la excepción. Lo habitual en la práctica, es la tercera opción (el default) y la quinta (represión financiera e inflación), según reflejan las experiencias históricas de similar naturaleza a la actual acontecidas en los dos últimos siglos.

Más allá de la simple suspensión de pagos, el informe cita la posibilidad de aplicar una intensa “represión financiera” para que los estados reduzcan sus deudas. Bajo este término se engloban múltiples medidas: la nacionalización de fondos de pensiones, medidas fiscales para incentivar la compra de bonos estatales, la aprobación de nuevos impuestos y tasas especiales sobre el ahorro y el patrimonio  (de una vez o constantes en el tiempo), así como controles de capital para evitar o limitar la salida de fondos del país, o la instauración de tipos de interés reales negativos durante varios años (infgelación superior al tipo de interés, con la consiguiente disolución de deudas y pérdida de poder adquisitivo en depósitos y otros activos).

En todo caso, esta particular fórmula de “represión financiera” consiste, básicamente, en redistribuir la riqueza mediante la transferencia de fondos desde los inversores a los deudores: estados y bancos. (En la versión de Libertad Digital dice “a los acreedores“. Creo que no podían soportar el horror de lo que se propone)

Que el capital financiero (es decir, los dólares, euros, yuanes,..) que millones y millones de personas tienen a su nombre en bancos, fondos de inversión y paraísos fiscales (“los acreedores”) es mucho mayor que el valor de todos los bienes físicos que existen en el mercado, es una realidad evidente. Por eso, el Gran Pagadiós universal es una certidumbre matemática. Pero eso es un futuro lejano, al que no debemos permitir que nos inquiete.

Mi preocupación es otra: nuestro joven Ministro de Economía participó en estos días de la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional. Espero que no lo hayan corrompido con ideas subversivas.

AMPLIANDO:

Leo recién en La Nación: “Detuvieron al ex director del FMI Rodrigo Rato por fraude fiscal y lavado de dinero. Rato fue vicepresidente del gobierno español en los últimos años del mandato de Aznar (1996-2004). Entre 2004 y 2007 tomó las riendas del Fondo Monetario Internacional. Luego estuvo al frente de Bankia, el banco, dicen, más rentable de España. Esa gestión privada le llevó a ser imputado por varios delitos, entre ellos estafa y falsedad documental“.

Esta noticia no tiene que ver con la deuda pública (o tal vez sí). Pero en todo caso refuerza mi punto: ¿Deberíamos permitir que nuestros funcionarios, relativamente inexpertos, vayan a donde pueden mezclarse con estas malas compañías?


El menemismo, el hecho maldito del país peronista

abril 16, 2015

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Hace casi justo seis años debatí en el blog sobre este tema. Mantengo opiniones parecidas. Vuelvo a hacerlo, y no es sólo porque “el que cambia es el público”, como nos asegura la abuela Mirtha. Tengo varios motivos: Uno es que en el posteo anterior marco un vínculo con esa experiencia de los ´90 en el escenario santafesino de hoy, la elección del próximo domingo.

Hay otro, menos de coyuntura, más estratégico: existe en los aliados progres del peronismo gobernante, y también en peronistas de la tradición contestaria y rebelde,  un temor que el próximo Presidente se incline en una dirección parecida a la que tomó el legendario Carlos Saúl: asumir las políticas que reclaman los grandes grupos económicos. Entonces, desconfían de Scioli; algunos extienden esa desconfianza a Randazzo; los más suspicaces, no confían en ninguno de los dirigentes de primera línea del peronismo.

Atención: este temor no sería un factor político importante en sí mismo, porque es una preocupación de los militantes – una minoría. La mayoría de los votantes juzga a los candidatos desde el presente y el pasado cercano. Y los dirigentes… casi todos nuestros aliados progres, anti menemistas, formaron parte del gobierno presidido por De la Rúa, así que está claro que están dispuestos a hacer concesiones, al menos al comienzo.

El punto es que ese temor es fundado: el menemismo fue una etapa del peronismo. Dejemos de lado el “relato” que pinta al menemismo como fruto diabólico de un complot neoliberal con origen en 1976, o en 1955, o, para algunos, en 1492. Los votantes peronistas le dieron triunfos muy claros al Turco en 1989, cuando era una figura pintoresca con patillas, y en 1995, cuando ya había gobernado 6 años. La dirigencia política y sindical del peronismo, como conjunto, lo acompañó (De la misma forma que, como conjunto, acompañó a Néstor Kirchner y ahora a Cristina).

Es cierto que ya en 1994 un sector del sindicalismo peronista funda el Movimiento de Trabajadores Argentinos, encabezado por Hugo Moyano, que enfrentaría las privatizaciones del menemismo. Y, aún antes, un grupo numeroso de militantes se fue con el Frente Grande y el Frepaso, encabezados por Chacho Álvarez y Pino Solanas ¿Es necesario recordar que terminaron, como conjunto, formando la Alianza con el radicalismo, garantizando la Convertibilidad y promoviendo o aceptando el regreso de Cavallo?

Es evidente, entonces, que antecedentes peronistas, o izquierdistas, o, más recientes, en el kirchnerismo, no pueden asegurarnos que cuando gobiernen apliquen políticas “buenas”. También vale la otra cara, que como peronistas debemos tenerlo presente: No todos los gobiernos del peronismo ayudaron a “la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación”, como pide la vieja consigna.

Dejemos de lado también la demonización fácil de la etapa menemista. Podemos reconocer aspectos positivos: asegurar, con la firmeza necesaria, la subordinación militar al poder civil. Recuperar la autoridad presidencial, como, después de otra crisis destructiva, lo conseguiría Kirchner. Pero me parece indiscutible (por observadores sensatos, no enganchados en un delirio ideológico) que sus políticas llevaron al desempleo masivo, a una recesión feroz, y a un deterioro de la capacidad industrial y tecnológica de nuestro país. Continuadas con la torpeza que exhibió el gobierno de la Alianza, llegaron cerca de convertir a Argentina en un “estado fallido”.

¿Cuál es el camino, entonces, para evitar la repetición de ese viejo error? (Nuevos errores son inevitables). Se me ocurre que el mejor camino es que tratemos de entender como fue posible la “desviación menemista”. Y hablo de desviación no porque crea que hay una doctrina inamovible – el mismo Perón señalaba la necesidad de su actualización permanente – sino por un hecho concreto: sus políticas fueron en dirección opuesta (la del Consenso de Washington, de las “relaciones carnales”) a la que tomaron todas las experiencias de gobiernos peronistas, exitosas o frustradas.

Por un lado, debemos asumir que la experiencia que encabezaron Menem y Cavallo fue la manifestación local de un fenómeno global. Toda la literatura extranjera sobre el caso lo estudia así. Pero a nosotros nos lo dificulta esa convicción tan nuestra que el peronismo, y los argentinos mismos son fenómenos únicos, no comparables con ningún otra realidad. Bueno, en los ´70 Inglaterra padecía de los males que Bernardo Neustadt y los primeros publicistas neoliberales tomarían para su campaña local: una base industrial anticuada, un Estado de Bienestar con problemas financieros, una economía estancada. Esto dio la oportunidad a Margaret Thatcher para poner en práctica las recetas de la Nueva Derecha, del viejo capitalismo pre Roosevelt, que Goldwater había planteado en U.S.A. diez años antes.

Por supuesto, la Revolución Conservadora de Thatcher, y la versión que Reagan puso en marcha en los ´80, eran diferentes en las Grandes Potencias que en los países que entonces se llamaban subdesarrollados. Y – elemento a tener en cuenta para entender la política interna de los EE.UU. – resonaban con algunos temas básicos de la variante “anglosajona” de la cultura occidental: el individualismo, el rechazo al Estado absorbente. Eso ya hacía que las recetas aplicadas en demasiados países del resto del mundo fueran copias muy berretas del original.

No importa. Ese discurso, y las medidas que lo acompañaban: privatizaciones, desregulación, apertura a los flujos financieros, fueron aplicados en casi todas partes a partir de la segunda mitad de los ´70. Desde Pinochet en Chile hasta Yeltsin en la ex-Unión Soviética, pasando por Felipe González en España y Fernando Henrique Cardoso en Brasil.

Si entre nosotros una industria no integrada ni moderna en muchos rubros pero sí importante, y un movimiento obrero con experiencia en luchas, no lograron defender los espacios mínimos que sí conservaron, por ejemplo, sus equivalentes brasileños, se debió a una clase empresaria con mentalidad de especuladores y, sobre todo, al efecto disciplinador que tuvieron para la sociedad argentina de ese entonces los episodios hiperinflacionarios.

Quiero también cuestionar el relato que atribuye la hiperinflación y, en general, la debacle del final de Alfonsín a la maldad de los grandes grupos económicos. Que me hace acordar a mis amigos radicales que hablaban de “los trece paros que el sindicalismo peronista le había hecho a Raúl”. Los sindicatos deben defender los intereses de sus afiliados, y los grandes grupos económicos defienden los suyos, y ninguno de esos dos sectores – éticamente distintos como son – tiene la función de velar por el conjunto.

El gobierno K es injusto consigo mismo al adoptar el primer relato. Porque pone énfasis en la culpa de los otros, y no en la propia destreza con la que – hasta ahora – ha conseguido evitar el descontrol de las variables de la economía (aunque en los últimos años ya no cuenta con el efecto amortiguador del crecimiento “a tasas chinas”). El gobierno de CFK termina su mandato – a pesar de falencias y errores – con la economía, y la aceptación pública, en mejores condiciones que cualquier otro del último medio siglo.

Por eso siempre insistí en el blog que su logro más importante era no chocar el barco. Y creo que ahora se entiende la respuesta que en mi falible opinión tiene la pregunta de más arriba. Ya no estamos frente al espejismo del “fin de la historia” y el triunfo definitivo de la democracia capitalista. Y después de la caída del Muro de Berlín se han levantado otros muros. Igual, los fracasos de esta etapa del capitalismo financiero no disminuyen la energía con que los poderosos de la economía global están dispuestos a seguir imponiendo su discurso.

El hecho clave, entiendo, es que los diversos sectores del pueblo argentino – con diferencias políticas y hasta culturales en su seno – no van a aceptar con buena onda un experimento que disminuya los niveles de empleo alcanzados – todavía insatisfactorios, sobre todo para los jóvenes – las políticas sociales y la modesta prosperidad del consumo que disfrutan las clases medias y los que tienen trabajo en blanco. Las experiencias muy visibles del Sur de Europa y, esta vez, de Brasil muestran los resultados peligrosos de seguir las políticas hoy recomendadas de endeudamiento y de tratar de lograr “la confianza de los inversores”.

La precaución fundamental, entonces, para evitar otro experimento neoliberal es – en este turno – no votar un Presidente imbécil.


La última batalla del menemismo

abril 15, 2015

santa-feEste título puede parecer extraño para referirse a las PASO de este domingo en Santa Fe. En realidad, no es preciso, ni puede serlo. El menemismo fue una experiencia política vigente y hegemónica (como el kirchnerismo hoy) entre 1989 y 1999. El costo social de sus políticas, y el completo fracaso posterior de su continuidad por la Alianza y Cavallo hacen que nadie o casi nadie la reivindique. Hay compatriotas (no pocos) que extrañan la ilusión de modernidad, de empezar a pertenecer al Primer Mundo, la exaltación de un hedonismo individualista sin responsabilidades… Y alcanzan para ser la base de votantes de una opción importante de “centro derecha”, un término que, es cierto, es muy impreciso en Argentina.

Pero no puede ser el “menemismo”. Porque la circunstancia de 1989, en el mundo y en Argentina, eran muy distintas de lo que son ahora. Y no puede serlo en la realidad política concreta, porque el menemismo funcionó, después de su primer triunfo electoral en 1989, como un frente entre el peronismo y la Ucedé, la fuerza que defendía las políticas liberales en Argentina. La que la decadencia del alfonsinismo convirtió en una opción vigorosa, que se acercó a tener un tercio de los votos totales en alguna elección legislativa.

(Otra analogía – de espejo invertido – con el kirchnerismo: Durante los años de Menem, la Ucedé se vació, y sobrevivió como nada más que un sello. Sus cuadros se incorporaron al peronismo o abandonaron la política. El kirchnerismo, luego de acceder al gobierno, fue incorporando al “centro izquierda” (otro término impreciso) y sus banderas. Sumó a la mayoría de los cuadros del Frepaso, de los votantes del viejo A.R.I. (el anterior al volantazo a la derecha de Carrió) y a una parte sustancial del progresismo).

Al punto: estas reflexiones – que he hecho otras veces en el blog – surgen de unas encuestas santafesinas recientes que me llamaron la atención. Estoy comprometido a no identificar a los encuestadores, pero creo que ya la mayoría de ustedes sabe del sesgo general: los tres candidatos principales, Del Sel, por el macrismo, Lifschiz, por el socialismo, y Perotti por el peronismo, se están acercando en las cifras de intención de voto.

Atención: hasta donde se puede confiar en esos números, no dan chance de victoria al FpV. Y en dos de ellas Del Sel va primero, por escaso margen. Pero es llamativo como se han acercado los tres contendientes en los últimos meses, después de las lamentables  performances del peronismo en elecciones anteriores. Los esfuerzos de Omar Perotti por conservar una razonable unidad del peronismo santafesino, la insistencia de Agustín Rossi durante toda la campaña en que los adversarios están fuera del FpV, parecerían estar dando frutos… al menos entre los votantes. Me inclino a suponer, sobre todo, que la polarización en torno a las políticas del gobierno nacional que señalo en el blog está pesando, aún en una provincia de las características de Santa Fe.

Lo digo así porque es la única provincia argentina donde creció, y llegó al gobierno, una fuerza política con muchos parecidos a las de Uruguay ¿O Hermes Binner es tan diferente de Tabaré Vázquez?

Pero lo que da origen al título del posteo es el rol de la figura de Carlos Reutemann. Porque el Lole es un dirigente asociado en profundidad a la experiencia menemista – y no me refiero a su origen en la cantera de los “famosos” (tenemos tantos), sino a su sesgo conservador y aparentemente no ideológico – que conservó un importante poder político y arrastre de votos, sin reciclarse en la experiencia kirchnerista. Por algo Néstor Kirchner, en varias oportunidades, pactó o quiso pactar con él.

Reutemann no es el menemismo, por cierto. Pero su acercamiento al PRO – que condenó a la irrelevancia en Santa Fe a Sergio Massa – indica, en mi opinión, que los sectores que lo que rechazan del menemismo es su fracaso, pueden sentirse identificados con el proyecto, la candidatura, de Mauricio Macri. Y el Lole podía, puede, sumarle, al menos en teoría, un despliegue territorial peronista más sólido que el que le dan Ritondo y Santilli en la Capital Federal.

Si eso no sucede así, como las encuestas parecen indicarlo, este domingo el fantasma del menemismo habrá dado una última batalla en Santa Fe.


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