Un Scioli para Ecuador

febrero 19, 2017

correa-y-moreno

Uno de los problemas clásicos de la política es el de la sucesión. No; no lo voy a tratar en un posteo: no soy tan superficial. Pero si tengo ganas de tocar -de refilón, dirían en mi barrio- una de sus manifestaciones que tenemos muy cerca: la sucesión de los liderazgos en los procesos -moderadamente distributivos, moderadamente nacionalistas, democráticos y progres- que se abrieron en este siglo en la América del Sur, después del fracaso de las experiencias “neoliberales”.

Hay un hecho que salta a la vista: en general, las sucesiones no han sido exitosas: no se ha logrado una razonable continuidad. Atención: es necesario preguntarse si la debilidad estuvo en la sucesión… o en el proceso mismo.

Vale la pena entonces que miremos a Ecuador, que hoy elige quién va a suceder a Rafael Correa, el líder de la Revolución Ciudadana. Es un país pequeño, para las dimensiones de este subcontinente. Igual, es más extenso que el Reino Unido de Gran Bretaña, para dar un ejemplo. Más de 16 millones de habitantes, petróleo, biodiversidad… Muchos argentinos ya lo conocen como destino turístico.

Tengo que aclarar algo de entrada: no estoy diciendo que son parecidos Daniel Scioli y Lenín Moreno. Pero sí me parece evidente que son dos casos de una misma forma de encarar la sucesión a un liderazgo fuerte. Ya es distinto el caso de Dilma, después de Lula. Más diferente todavía es el de Maduro, después de Chávez. Y Evo… parece que quiere que lo suceda Evo.

Confieso que se me ocurrió encarar este tema cuando leí en la revista Panamá -siempre estimulante- el artículo del sociólogo Franklin Ramírez. Cuando lo hagan ustedes, creo que les va a pasar lo que a mí: escucharán un eco de discursos que ya hemos oído. Y de problemas que conocemos.

Buena suerte, hermanos ecuatorianos.

“Hay que abrir los brazos a quienes no coinciden totalmente con la postura de uno”, dice Lenin Moreno. “A los ciudadanos que estén con nosotros les pedimos que no se refieran de modo insultante a las otras candidaturas”, enfatiza. Y prosigue: “se deben refrescar las relaciones internacionales del país”. “Continuidad, no continuismo”, resume.

La puesta a distancia con Rafael Correa quedó esbozada desde las primeras declaraciones del nuevo candidato presidencial del movimiento gobernante. Su puesta en escena no se agota ahí. El tono halagüeño con que hace referencia a la gestión del aún Presidente englobó el relato de estreno: “Rafael tiene razón, los líderes aceleran la revolución, los pueblos la hacen”; “la Revolución Ciudadana ya es una leyenda…algún día le dirás a tus nietos, como mi abuelo me contaba sobre Alfaro, yo cabalgué junto a Correa…”.

Aunque la fórmula –linsonjero y distante- parece novedosa, quizás no hace sino condensar de modo edulcorado el clima de opinión trazado por la lucha política de años recientes. Entre la identidad aniquilatoria de las fuerzas de oposición –su proyecto de país es borrar toda huella de la Revolución Ciudadana del cuerpo social- y los sueños de cierta militancia radical de AP con la vida eterna del aún Presidente, Lenin Moreno sugiere surfear en las aguas calmas de un acompasado alejamiento de la ‘década ganada’: “…a pesar de todo esto hay gente que dice que quiere echar todo al tacho de la basura, ¡qué sinverguenzaría!…no compañeros, el pasado no volverá pero ahora tenemos que hablar de futuro, un futuro luminoso, en el que vamos por más, mucho más”. Ni transfiguración, ni calco. Des-correización en cámara lenta.

Cualquier lectura escéptica sospechará de una suerte de distanciamiento táctico y teatralizado. El día del lanzamiento de la candidatura de Moreno –durante la Convención Nacional de Alianza País- se pudo escuchar, sin embargo, la enconada diatriba del Presidente contra las facciones de su movimiento que sugerían que con Lenin debe emerger otro engranaje político: “continuismo sí, pero sin los mismos”. Nada más torpe, refunfuñó. No parecía de plácemes con la idea de cualquier desapego del ADN correísta de las filas de la Revolución Ciudadana. La cruda respuesta del mandatario contra las demandas de renovación de su movimiento parecían, esta vez, más que un capricho. Con cifras en mano podía reivindicar que su proyecto goza del suficiente anclaje popular para, en ese momento (y quizás aún hoy), resolver la lid electoral en primera vuelta.

En un entorno de prolongado enfriamiento económico, y de desgaste del “gran líder” luego de una década de gobierno, dicha posibilidad parecía absurda. Pero es lo que venía mostrando la demoscopia y cuando reina la democracia de audiencia, las encuestas contienen la carne y el espíritu de las convicciones. Por ello mismo resultaba desconcertante, por decir lo menos, que el Presidente desatendiera la otra parte de los numeritos en ciernes, aquella que evidencia que en conjunto las fuerzas anti-correístas –tal es su seña de identidad política- pueden englobar tanto o más voluntades que las listas 35-AP. Su fragmentación, más o menos sobreactuada, no esconde la relevancia de una corriente de opinión que se muestra profundamente agotada de la figura del mandatario y que sueña con la hora de la posesión del nuevo presidente. Nada evita más la frustración que carecer de grandes expectativas.

Es ahí donde entra en juego la (im)pertinencia del suave relato de Moreno. Su toma-de-distancia con Correa pretende colocarlo en el mismo terreno que han querido cosechar solo para sí las candidaturas de oposición. Les arrebataba de ese modo el monopolio de la explotación política de la fatiga con el correísmo mientras se posiciona al abrigo del significante del cambio. Nadie queda ya por fuera de ese signo de (fin de) época. A diferencia de las huestes de Nebot, Lasso o Moncayo, sin embargo, Moreno alcanza a contener también las brasas y lealtades del bloque gobernante. Solo desde allí podía hacer efectiva la compleja operación de ‘seguir estando en’ y ‘tomar distancia de’ la Revolución Ciudadana.

Este relativo distanciamiento –pactado o conquistado, oceánico o fluvial, ya se verá- aparecía a la vez como un recurso estratégico a fin de construir una candidatura blindable a la incertidumbre de los precios del petróleo, a las denuncias de corrupción y al rompecabezas del lugar que el ‘gran jefe’ ocuparía en la dinámica de la campaña. Más allá de esos combates, si el operativo de puesta-en-distancia contenía algún sentido promisorio, ese era el de forjar las condiciones políticas para reimaginar las vías de la emancipación luego de una década de contradictoria evolución del más ambicioso programa de transformación social que haya experimentado el país desde el retorno democrático. Cuando se proclamó la candidatura de Moreno iniciaban los preparativos para conmemorar “los diez años del proceso” y la Comisión Ideológica de AP ya había redactado el programa para el próximo mandato. Gobierno y Partido cerraban filas en torno a un relato apenas retocado. Guionizaban así a su nuevo portavoz. Cuando, ya presidenciable, Moreno se refirió al programa (y al partido) desde una enorme lejanía –“Ellos hablan de doce revoluciones, yo pienso que son grandes objetivos nacionales. Habría que revisarlos de uno en uno, muchas veces la memoria no alcanza para recordarlos todos”- la disputa parecía abrirse hacia el corazón mismo de la política del cambio.

El conato (auto) crítico quedó, no obstante, limitado por los devaneos tacticistas del entorno del nuevo candidato y tendió progresivamente a restringirse a su performance como la cara dialogante de la Revolución Ciudadana. “Yo se escuchar”, repite a donde va. Ese talante de Moreno es de sobra conocido desde sus días como vicepresidente. Siempre pudo sentarse con sirios y troyanos. La política del consenso y la renuencia al conflicto cotizan muy alto en los mercados y en los think thanks liberales pero no dibujan los contornos de un real programa de gobierno. Destrabar el debate democrático en la sociedad y en las instituciones es fundamental para apuntalar la transición en curso siempre y cuando se hagan explícitas las líneas centrales con que la política imagina la sociedad por venir mientras se deja impregnar por ésta. Sin dichas coordenadas no hay puntos de referencia expresos para distinguir los bemoles de la continuidad o los decoros del continuismo. Y sin embargo, ni en su calidad de vice-presidente ni en su faceta de candidato, Moreno ha mostrado especial propensión para posicionarse frente a los grandes litigios de la sociedad y para visibilizar sus particulares convicciones políticas. En ese sentido, la distancia con Correa es abismal y congénita. En el corazón de su escenificación del cambio anida la interpelación afectiva al electorado, la indiferencia con la batalla de las ideas, la repulsa a nombrar el conflicto, las dudas sobre la capacidad de conducción de la política, en fin.

Moreno nunca ha dejado de dirigirse al país desde tales registros. Ni el ‘opus-deíco’ banquero Guillermo Lasso –que luego de cinco años en campaña sigue en segundo lugar aún si no ha conquistado sino a dos de cada diez electores- parece tan pautado como el candidato de AP por el guión post-político que impera en los mercados electorales de la región en medio de los éxitos duranbarbistas contra la furia politizadora del populismo sucio.

Luego del ciclo de polarización abierto en 2007, la pax post-correísta puede encarnar para muchos el significado más elevado de lo que esperan de un nuevo gobierno. Quebrar la centralidad del antagonismo no prefigura, sin embargo, cualquier agenda democrático-popular. Resulta inimaginable la persistencia de la transformación social cuando se elude de plano la productividad del conflicto. Entre sus ofertas electorales, de hecho, Moreno apenas si ha situado alguna línea de reforma política que pueda confrontarlo con algún sector social. La narrativa revolucionaria trasmutó en política de la ternura (“obras con amor”). Bastiones duros de la revolución ciudadana se confiesan desheredados. Dudan. El signo más consistente de la reconducción en curso es el desconcierto.

En todo caso, hasta la fecha, semejante ambivalencia –el restringido modo que Lenin Moreno supo poner en escena para cuajar la fórmula del cambio en la continuidad- permite a AP encabezar las encuestas. En medio de un cierre de campaña atravesado por denuncias de corrupción en altas esferas gubernativas parece difícil, no obstante, que aquello le alcance para cumplir el objetivo fundamental del oficialismo: ganar en una sola vuelta. Ello exigiría de Moreno una demostración de extrema firmeza respecto a los límites del proyecto que representa y a la necesidad de combatir la impunidad. Su guión pacificador, empero, no parece programado para esa clase de exabruptos.


Macri te escucha, Sergio

febrero 19, 2017

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Ayer sábado tuvimos un episodio menor pero indicativo de las nuevas herramientas de la campaña electoral en marcha: En un audio de Whatsapp que circula en las redes sociales, se escucha la voz del referente del Frente Renovador, Sergio Massa “Ya salgan con el hashtag que están los diputados… no a la rebaja de las jubilaciones… tuiteando Macri recorta igual que De la Rúa“, se puede escuchar en el audio, difundido por la cuenta @danilerer.

Desde el F. R. confirmaron que Massa envió ese mensaje a uno de sus colaboradores, al conocerse que Macri había dispuesto disminuir el aumento previsto para las jubilaciones. Y varios concejales y seguidores de Massa tuitearon, nomás.

Parece que el tigrense ha resuelto las dudas que le provocaban el hecho que su imagen positiva bajaba en las encuestas cuando atacaba al gobierno. Natural: una parte de su público veía, ve a Macri como preferible a Cristina, aunque no se sienta representado en este gobierno. Pero creo que evaluó -entiendo que correctamente- que debe tratar de aparecer como un opositor no K. Aquellos cuya prioridad excluyente siga siendo la derrota del kirchnerismo… terminarán votando al macrismo, como en 2015.

Como dije, un episodio menor. Sólo aporto una opinión técnica: Twitter es una herramienta excelente para llegar a los seguidores, si uno no se olvida de atender y responder. Pero… no es la adecuada para llegar a un público numeroso, que no sea seguidor ni politizado. Por eso, es válido preguntarse quiénes divulgaron el audio, la primera vez.

Lo cierto, amigo lector, es que Ud., todos nosotros, debemos asumir que hay una oreja escuchándonos, y un ojo que examina todo lo que hacemos, por lo menos en Internet. Pero no se preocupe demasiado: esas herramientas las usan todos, pero sólo uno gana.


45 años de una hermosa amistad

febrero 18, 2017

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El blog de Abel, en su vocación de servicio, quiere recordarles que mañana, 19 de febrero, se cumplen 45 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Argentina. No sólo don Franco Macri y mi viejo conocido, y amigo común con Lorenzo Miguel, Carlos Spadone, deben tenerlo presente. Es de interés para todos los argentinos.

Y a mis amigos K les encarezco que no se enojen si el embajador Yang Wanming habla bien del Mauricio. Es la vieja cortesía confuciana, y su misión como diplomático, después de todo. Y debemos tener en cuenta que ambos gobiernos se declaran a favor de la confianza en el libre comercio y la inversión internacional. El chino porque les conviene y el de Macri porque no tiene otra.

Y, equilibrado, el embajador recuerda que fue en 2014, a raíz del establecimiento de la Asociación Estratégica Integral, cuando las relaciones bilaterales entraron en una vía rápida. Y señala que ambos países tienen que continuar apoyándose mutuamente en los cuestiones de interés fundamental, como la de las Islas Malvinas y de Taiwan.

Más allá de las cortesías diplomáticas, hay un dato estratégico que quiero remarcarles: Argentina es un proveedor natural, junto con Brasil, sin complicaciones geopolíticas, de las importaciones alimentarias que China necesitará en el futuro previsible. Debemos asegurar esa relación, y manejarla mejor de lo que hicimos con Inglaterra.


Música para el fin de semana – “Al mundo le falta un tornillo”

febrero 18, 2017

Hace algunos findes que no subía música, y en casi diez años subí muy poco del gran Carlos Gardel. Y en estos días me pareció apropiada esta versión del viejo tango de Cadícamo. 84 años, al menos y parece escrito hoy -con toques retro. “Hoy se vive de prepo y se duerme apurao, y la chiva hasta Cristo se la han afeitado“…


Interna bonaerense: “No culpes a la lluvia”

febrero 18, 2017

Santa Teresita 23/01/2016 - Los líderes del PJ Bonaerense encabezados por su presidente Fernando Espinoza se congregaron junto a los intendentes y legisladores peronistas para definir una agenda de trabajo ante los problemas económicos y sociales que generan las primeras medidas del gobierno de Cambiemos. Prensa PJ Bonaerense

Tomo la nota de Letra P porque me gustó el título, aunque el relato es exagerado. Igual, describe un episodio de la interna peronista en su principal distrito, así que un blog politizado no debe omitirlo.

Para el análisis… sostengo el que anticipé 32 horas antes (Ahora que lo pienso, otro título podría haber sido “Los gargantas tenían razón“). Es cierto que el rechazo a la conducción de CFK -y a los interlocutores que la expresan en la interna- es fuerte y explícito (en privado) en una parte considerable de la dirigencia provincial (Un 3° título: “¡Otra vez sopa NO!“).

Pero la política es personal. Y en las elecciones se elige a personas. En el peronismo bonaerense no hay otra candidatura instalada que la de Cristina. No veo que haya tiempo ni circunstancia para instalar otra.

Igual, si finalmente Randazzo, Domínguez, sus apoyos, consiguen articular una línea interna para dar batalla en las PASO, puede ser beneficioso para el peronismo y la política, si se mantiene en los límites de una interna. Pero tengo que decir que mantengo mis dudas que ese (muy tentativo) proyecto llegue a agosto.

Copio la nota de Letra P:

Se suspendió por el clima”, dijo un intendente peronista del interior bonaerense. Otros se ríen de eso, dejando entrever que se trata de una mentira piadosa. Si bien el Servicio Meteorológico Nacional anticipa para este sábado 18 de febrero un cielo nublado con probabilidad de chaparrones y tormentas, vientos leves a moderados del noreste y mejorando hacia la noche, lo concreto es que los truenos están dentro del PJ. El apoyo de La Cámpora a Cristina Fernández de Kirchner, un pataleo de los sectores más duros del justicialismo, el malestar contra El Evita y el sector del diputado Oscar Romero por la última sesión del Congreso, los petardos de Julián Domínguez y las pintadas de Florencio Randazzo fueron generando una cadena de bajas que terminaron de redondear lo que -muchos coinciden por lo bajo- iba a ser un fracaso.

Sumando todas las versiones que durante la tarde de este viernes fueron brindando en reserva los distintos sectores de un turbulento peronismo bonaerense, decir que la cumbre en Santa Teresita de este sábado se suspendió porque va a llover suena a excusa casi infantil. Lo que queda en evidencia es que el clima interno no era el ideal; muy por el contrario, los pases de facturas y acusaciones cruzadas llegaron a un punto tan límite que explotó todo.

En la semana, el intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, viajó a aquel distrito de la costa atlántica para mudar de lugar el cónclave, que pasaría del Club de Golf -sede de la cumbre del año pasado- al polideportivo La Quinta. Estaba todo listo para que se lleve a cabo. Y ahí ya se sabía que no iba a haber sol.

Se trataba de una reunión en la que esperaban lograr una nueva foto de unidad, tal como sucedió en algunos momentos del año pasado. Pero no va a poder ser. Los primeros que pegaron el portazo y se bajaron del encuentro fueron los intendentes del Grupo Esmeralda. El último miércoles, ese bando se reunió a cenar. Estaban Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Gabriel Katopodis (San Martín), Juan Zabaleta (Hurlingham) y Eduardo Bucca (Bolívar), entre otros. Cuentan que allí decidieron no participar de la cumbre que se iba a desarrollar este sábado.

“Si queremos construir la renovación, lo nuevo, no podemos seguir atados a Cristina, a lo que ella decida”, se escuchó en la conversación. También, enojó a los jefes comunales la intención de La Cámpora de firmar un documento de apoyo a la ex mandataria ante los embates judiciales operados por el oficialismo.

Según el espacio de Máximo Kirchner, lo que ellos proponían era reproducir un documento similar al último congreso en La Matanza. “Había consenso para replicar eso”, argumentan y además niegan haber propuesto al PJ movilizar a Comodoro Py para respaldar a Cristina, porque ni siquiera ellos van a hacerlo.

El clima termina de enrarecerse por la jugada del ex precandidato a gobernador por el Frente Para la Victoria Julián Domínguez, que salió sin vueltas a adelantar postulaciones. “Voy a ser candidato sin importar lo que haga Cristina”, dijo el dirigente de Chacabuco. Además, el ex ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo le puso picante a la previa con pintadas en algunos barrios de la capital bonaerense y en la bajada de la Autopista Buenos Aires – La Plata, con la leyenda “Randazzo Senador”. Las consignas fueron difundidas por dirigentes del grupo El Ateneo, entre los que se encuentran el ex funcionario provincial y presidente del Concejo Deliberante platense durante la gestión del ex intendente Julio Alak, Roberto “Pocho” Prandini -su apelllido acompaña al del ex ministro del Interior en una segunda versión de los grafittis.

“Todavía es demasiado pronto para andar haciendo estas definiciones”, reprochan en La Cámpora, y atacan directamente a Domínguez porque sospechan que aquellas declaraciones sirvieron para detonar todo, disimulando que en realidad lo que no quiere hacer es confrontar directamente con María Eugenia Vidal y Mauricio Macri. El documento que planeaban sacar a la luz este sábado contenía términos muy fuertes contra Cambiemos.

La última vez que se reunieron todos los sectores, también en Santa Teresita, había un mayor porcentaje de intendentes y otros dirigentes que sostenían que el futuro debía posicionarlos a ellos como principales protagonistas del peronismo, liderados por alguien que aún no había aparecido. Hasta ahí, estaban todos de acuerdo, en mayor o menor medida. Luego, los Esmeralda comenzaron a fogonear a Randazzo, quien nunca volvió a escena ni se hizo cargo. Tampoco apareció ningún otro. Entonces, el tiempo fue impulsando nuevamente a la ex Presidenta como la jefa del movimiento, apoyada por los intendentes de Avellaneda –Jorge Ferraresi– y Ensenada –Mario Secco– y La Cámpora, por supuesto. Eso enfrentó a todos los sectores.

Los Esmeralda se bajaron y así sucesivamente uno a uno. Entonces, la unidad nuevamente iba a ser un relato que, encima, ni siquiera se iba a poder camuflar en una foto, porque no iba a ir nadie. Este sábado va a llover, pero la tormenta ya empezó desde hace rato“.


Para una historia del correo (argentino)

febrero 17, 2017

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Este humilde blog no se siente en condiciones de agregar nada importante a la avalancha de informaciones, análisis y puteadas que se precipitó desde que saltó la liebre (¿o el gato encerrado?) en el asunto del acuerdo del Estado con el Grupo Socma por la cancelación del contrato que concesionaba las prestaciones del Correo Argentino.

Cuando hoy nada menos que en Clarín, con la firma de nada más que Marcelo Bonelli, se revela que la línea del Banco de la Nación Argentina había informado por escrito que ese acuerdo era “perjudicial”, y que el Directorio (hola, Melconian!) no se había atrevido a convalidarlo… Uno debe decir ¡cartón lleno! O, como señala un compañero, que el Grupo Clarín ya está pensando en un Plan B (el A, Macri, está un poquito quemado).

Tal vez mi único aporte técnico sea marcar como un episodio dado -no necesariamente el más importante, ni el más alevoso, pero sí que impacta en la imaginación popular- puede cristalizar una opinión que se está formando en el inconsciente de muchos. Y entonces aparece el impacto en las encuestas y en los focus groups.

Igual, me siento tentado a contarles una anécdota vieja, que muy pocos conocen. Si yo la recuerdo es porque en ese tiempo tenía responsabilidades de auditor, y algún conocimiento de curros.

Ante todo, es necesario despejar algunas leyendas. El Correo Argentino nunca fue privatizado ni podía serlo: está señalado en la Constitución como una responsabilidad del Estado nacional. Porque en épocas remotas, A. W. (antes de whatsapp), el correo era el instrumento que mantenía en contacto a la sociedad. Si podía ser concesionado, y en los tiempos del Turco Menem era inevitable que lo fuera.

De esas funciones del correo oficial, y de sus privilegios legales, andaban detrás poderosos empresarios. El principal de todos era el dueño de correos privados, el legendario Alfredo Yabrán, “el Cartero”. Pero don Alfredo fue demasiado imprudente en su crecimiento económico: como comenté una vez con un amigo suyo, hay estilos y métodos que pueden pasar desapercibidos cuando los activos de uno no superan los 100 millones de dólares. Pero no cuando pasan de los 1.000 millones.

Por eso finalmente el Correo quedó en manos del más cuidadoso Franco Macri. Pero… el fantasma del desarrollo tecnológico, que se agita para quejarse lastimeramente de la pérdida de empleos, golpea también, o más fuerte, a los empresarios, cómo no.

El correo, las cartas y los sobres, empezaron justo en ese momento, la segunda mitad de los ´90, a ser obsoletos. Había llegado el correo electrónico. Y ya nadie enviaba cartas personales. Hasta se olvidaron de las postales de fin de año. Es un karma de la familia Macri, tal vez. Cuando su hijo Mauricio llega a Presidente y quiere llevarnos de vuelta al mundo, gana el Brexit, pierde Mateo Renzi, y gana Trump. Ya cité la opinión en mi barrio: “Si compra un circo, le crecen los enanos“.

Por supuesto, quedaban nichos jugosos en el negocio postal. Todavía quedan. Y OCASA sigue ganando dinero, faltaba más. Pero las utilidades no alcanzan, ni remotamente, para bancar la inmensa estructura del Correo Argentino.

Ahora, Carlos Menem era un hombre generoso con sus amigos. Y más con los amigos que eran generosos con él. Surgió una idea -de autor desconocido- que se formalizó en oficinas del Ejecutivo y llegó a ser un proyecto de legislación: disponía que cada argentino debía tener una dirección de correo electrónico -vinculada a su documento de identidad- que serviría además para cualquier notificación legal. Y el administrador, por una suma mínima por cada dirección de mail, sería -por supuesto- el Correo Argentino.

Lamentablemente, justo en ese momento, una compañía norteamericana de Internet -me parece recordar que era OLX ( AOL (America Online, me corrije un apreciado comentarista)- empezó una campaña publicitaria en toda Latinoamérica ofreciendo casillas de mail gratuitas (En ese tiempo, segunda mitad de los ´90, eso era todo una novedad) ¡Otro enano que crecía! Don Franco decidió cortar las pérdidas, y, claro, dejar de abonar el canon.

Como ven, esto no tiene una vinculación directa con el escándalo actual. O tal vez sí. Lo que puedo decir es que de toda esa avalancha de información, excusas y denuncias, lo que me parece más sugerente es algo que vi en la revista Barcelona. Era la imagen de un Franco Macri pensativo, que decía algo así “Esto no me pasaba con Néstor. Ni con De la Rúa. Ni con Menem, con Alfonsín. Tampoco con Videla! ¡40 años haciendo negocios con el Estado, y me vienen a “dar la cana” cuando el Presidente es mi hijo!” Reíte de “El rey Lear”.


Nuestro cuyano alborotador

febrero 17, 2017

merceditasMarcelo Padilla, que ha colaborado con el blog desde Mendoza, y al que le hemos subido algunos buenos poemas, está siendo acosado por haber sido irrespetuoso en las redes sociales con el Sr. Presidente y, sobre todo, con el Sr. Gobernador (Es sabido que los radicales que se engancharon en Cambiemos son muy sensibles). Por eso subo esta declaración, y una solidaridad que ya lo acompaña, del sitio de la 5ta. pata:

Tras sufrir persecuciones, amenazas y el bloqueo de su cuenta en Facebook, Marcelo Padilla hizo responsable al Gobernador de la provincia Alfredo Cornejo, a través de un comunicado que reproducimos a continuación:

Podrán bloquear la cuenta pero jamás eliminar la rebeldía #CornejoesMacri

Luego del bloqueo, las amenazas y la persecusión, aquí estamos de vuelta x la vuelta y la revuelta. Hago responsable al Gobernador de la Provincia de Mendoza Alfredo Cornejo por mi integridad física y la de mi familia, así como la de los compañeros y compañeras que salimos a la calle a dar pelea contra los privilegios de clase y los abusos contra el pueblo trabajador. Volveré a pisar las calles nuevamente junto a todos aquellos que luchan contra las injusticias. HLVS

 Daniel A Salinas · Secretario de Comisiones y Bicameral de Seguridad en Honorable Legislatura de Mendoza
vamos compañero estamos acompañando su lucha

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