Lo que queda del kirchnerismo

mayo 3, 2016

segovia

El domingo 24 José Natanson publicó en Página 12El futuro del kirchnerismo“. Es un artículo muy inteligente y lúcido -como todos los suyos- y que aporta algunas percepciones originales y valiosas sobre la experiencia que gobernó Argentina durante 12 años y medio, y sobre su posible futuro. Lo recomiendo.

Pero no estoy de acuerdo con lo que dice ahí. No lo discutí antes en el blog porque no tengo tiempo para preparar mis argumentos como Natanson se merece -estoy en vísperas de un viaje- pero apunto que la diferencia principal es, creo, en el enfoque.  Pienso que el kirchnerismo no se entiende sino como una expresión del peronismo. Una expresión que ha sido hegemónica en lo político y también en lo cultural, y que se plantea volver a serlo. Pero que surge de una historia y de un “aparato” peronista, y que no es todo el peronismo. También se puede agregar, pienso, que es una puerta de entrada al peronismo de numerosos sectores medios, tarea que ha sido cumplida antes por otras expresiones peronistas, en su larga historia.

A pesar de mi falta de tiempo, no puedo resistirme a citar una pequeña parte de lo que dice, y con lo que sí estoy rotundamente de acuerdo: “¿Qué es hoy el kirchnerismo? En primer lugar, una cultura política“. A qué se refiere con esto?:

La encuesta de orientaciones ideológicas elaborada por Flacso-Ibarómetro es, en este sentido, contundente. De acuerdo a la investigación, un porcentaje mayoritario de los argentinos (61,8 por ciento) prefiere la intervención del Estado en la economía antes que la mano invisible del mercado, elige las alianzas con los países de la región antes que con las potencias del primer mundo (53,6 por ciento), apoya los juicios por violaciones a los derechos humanos (61,4) y cree que la búsqueda de la igualdad, más que la libertad, debe ser el principal objetivo de un gobierno democrático (50,5 contra 32,8).

Estos resultados, que hubieran sido muy diferentes en otros momentos de nuestra historia, por ejemplo en los 90, son también distintos si se los compara con los de otros países. Y confirman una evidencia: las principales orientaciones políticas de la década kirchnerista definen un núcleo básico de ideas compartido por un porcentaje mayoritario de la población. Ideas que, curiosamente, se encuentran todavía más afianzadas en los sectores medios“.

La pregunta inevitable es: Si estas ideas son compartidas por un porcentaje mayoritario de la población, ¿como fue que en noviembre pasado ganó, por poco pero ganó, un candidato que claramente no las compartía? Es la pregunta que se hacen (pero no contestan) los amigos de Artepolítica, que salieron a contestarle a Natanson. A propósito de Macri, no del kirchnerismo. También, un artículo valioso, con el que discutiré cuando tenga tiempo.

Muchos militantes y algunos (pocos) intelectuales kirchneristas han señalado errores. En mi opinión, seguro que los hubo. Pero no son “la” explicación. ¿O es que acaso existe un gobierno sin errores? No en este planeta.

Es otro tema para discutirlo después. Apunto solamente una debilidad intrínseca en la polarización, en esa construcción de un sujeto político que propone, entre otros, Laclau: cuando el líder (o lideresa) está sumando sus partidarios, al mismo tiempo -es inevitable- está sumando a los adversarios. Y no está escrito quién gana.

Me interesa cerrar estas reflexiones de impulso marcando, no un error, sino una ausencia. Los gobiernos kirchneristas, que condujeron la política y la economía en la dirección de ese cuerpo de ideas -dirección que aparece muy nítida, a la luz de las políticas de Macri- no produjeron reformas sustanciales en la estructura social ni en la de la producción.

Por eso Macri barre en pocas semanas con mucho del “esquema K”, que se proclamaba ¿recuerdan? “irreversible”. Perón cae en 1955 y lo sigue una represión feroz y sanguinaria a todo lo vinculado con esa experiencia. Pero las piezas fundamentales de la transformación peronista: la industrialización liviana, los sindicatos fuertes, perduran hasta mediados de la década de los ´70.

La próxima experiencia peronista debe plantearse cuáles son las transformaciones que hoy necesita Argentina, si quiere perdurar en lugar de simplemente durar.


Para recordar a 323 argentinos

mayo 2, 2016

crucero general belgrano

Un amigo que comenta a menudo en el blog me hizo tener presente que hoy es el aniversario del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, hace 34 años. No me apasionan las efemérides, pero ésta ha sido poco mencionada. Supongo que no es fácil hacer que encaje en los discursos que hoy se enfrentan.

Entonces, les propongo dedicar unos minutos a recordar a esos compatriotas que murieron en aguas muy frías. Como cantaba Kipling para el patriotismo inglés, nosotros también “hemos alimentado nuestro mar“.


“¿Y si tomamos un cafecito?” CFK, Moyano

mayo 2, 2016

Cristina Moyano

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El título viene de un tuit del activo @adriandelu. Era a propósito de unas declaraciones de Hugo Moyano que aquí reproduce El Destape:

El camionero Hugo Moyano realizó una sorpresiva confesión en relación a la posibilidad de volver a hablar con la ex presidenta Cristina Kirchner, luego de los desencuentros que vivieron durante su último mandato y que significaron el quiebre del kirchnerismo con buena parte del arco sindical. “No soy rencoroso“, fueron las palabras que utilizó Moyano al referirse a una posible conversación con Cristina, que el pasado viernes elogió a la manifestación de dos de las tres CGT (a último momento se bajó la Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo) y las dos CTA“.

Me hizo acordar de las declaraciones de Cristina Kirchner, a propósito de la manifestación del viernes, que recogí aquí:

Qué jornada la de hoy, tan maravillosa. Estoy muy contenta. Apenas entrado el día parte de la patria salió, otra vez, a las calles de Buenos Aires“.

No es mi intención dar mucho por el pito, estimados lectores. Se trata, apenas, de movidas convencionales por parte de dos actores de la política argentina, que, por todas sus diferencias, tienen algo en común: a ninguno de los dos les interesa quedar limitados en sus posibles jugadas.

Carlos Pagni lee el asunto exactamente al revés, porque asume que a la dirigencia sindical le puede interesar demostrar fidelidad ¡a Macri! Es un analista político informado, pero -además de estar ajustado al discurso de La Nación– ignora que no se puede comprar a los gremialistas. En todo caso, se puede alquilar algunos… con contratos cortos.

Como sea, repito, se trata de gestos superficiales. Con la conducción del normalizado y legalizado PJ, que asume mañana, son tres expresiones distintas del peronismo “realmente existente”. En mi opinión, ninguna de las tres es una opción de poder por sí sola, pero tampoco creo que se alcance una coordinación en el futuro cercano (las próximas semanas).

Extraño. El único que parece estar ansioso por juntarlas -al menos, está haciendo todo lo posible en esa dirección- es Mauricio Macri.


¿Ve odio por todas partes? No es un espejismo, es Facebook.

mayo 2, 2016

el-circulo-de-odio

Un valioso miembro del equipo de #BASAT -bueno, todos lo son- acercó este artículo de Marketing Directo, una publicación española conocida en el mundo del marketing. Que a su vez toma datos de un estudio que se hizo en Alemania. Pienso que vale la pena reproducirlo en un blog político, para los que utilizamos como herramienta las redes sociales y también para entender lo que encontramos en nuestro “muro” de Facebook.

“Que en las redes sociales la mecha del odio se prende con muchísima facilidad no es ningún secreto. En Alemania, por ejemplo, Facebook es actualmente el canal favorito de muchos “haters” para verter (o más bien vomitar) todo tipo de críticas contra los refugiados.

Pero, ¿por qué supura Facebook odio por todos los poros en el país de Angela Merkel? Para esta pregunta hay al menos tres respuestas posibles.

La primera es quizás un tanto improbable, pero quizás las personas de cuyas bocas salen sapos y culebras contra los refugiados en las redes sociales hayan tenido malas experiencias con los inmigrantes.

No mucho más verosímil resulta la segunda posible respuesta: que todo echa raíces en el resentimiento y la “estupidez” de muchos alemanes.

Y la tercera respuesta es también la más inquietante. Si en Facebook y otras redes sociales hay tantos “haters” y posiciones extremistas es porque la red de redes tiene el poder de radicalizar a algunas personas, explica Christian Stöcker en un artículo para Spiegel.

Esta hipótesis está directamente emparentada con la denominada“burbuja de filtros” acuñada en su día por el escritor estadounidense Eli Pariser. Esa “burbuja de filtros” es el universo de información hecha a nuestra a nuestra imagen y semejanza donde habitamos (cómodamente) en la red de redes.

Esa “burbuja de filtros” adopta múltiples rostros, el de las búsquedas personalizadas de Google, por ejemplo, o del algoritmo de Facebook, ese que decide qué posteos llegan a nuestros ojos en la famosa red social y cuáles no.

Y por culpa precisamente de esa “burbuja de filtros” las noticias que vemos en Facebook, aquellas que el algoritmo de esta red social quiere que veamos, se ajustan casi siempre como un guante a nuestra propia manera de pensar.

¿La consecuencia? La polarización de opiniones y la denominada “deformación de la comprobación”, un fenómeno psicológico que pone sobre la mesa una verdad alarmante: la gente prefiere rellenar “lagunas” de conocimiento con aquello en lo que ya cree de antemano.

La “deformación de la comprobación” es el perfecto caldo de cultivo para la difusión de rumores, la desconfianza y la paranoia. Y explica que los rumores de índole injuriosa campeen a sus anchas en Facebook (sin que los desmentidos les hagan perder un mínimo de fuerza).

Gracias a los rumores (en su mayor parte, infundados) sobre los refugiados que hay en Facebook, las personas tienden a radicalizarse. Al fin y al cabo, y como en su “newsfeed” desfilan casi única y exclusivamente noticias negativas sobre los refugiados, sus opiniones se hacen inevitablemente mucho más radicales, puesto que no se ven confrontadas con posturas que contravengan su propia manera de pensar”.


Posteos recomendados (de otros blogs)

mayo 2, 2016

consigliereEl blog de José Rubén Sentís está muy cerca de ser un informativo en la blogosfera politizada. J.R. tiene excelente información, en tiempo real, la publica en posteos muy breves, y se arregla incluir los datos relevantes (Envidio su poder de sintesís). Tiene un sesgo bien peruca, pero, al contrario de otros informativos, él lo anuncia.

Ahora, es difícil poner aquí un posteo en particular, porque -como todas las noticias- son del momento. “Nada hay más muerto que el diario de ayer”, dicen. A veces se equivocan. Ayer me impresionó un par, el macrismo utiliza al kirchnerismo, según durán barba y quiénes son los responsables de la comunicación oficial.

El interés es la información que dan sobre a) una estrategia de comunicación del macrismo y b) quiénes son los que la llevan adelante. Pero, para mí, lo importante es darse cuenta que -más allá de si aciertan o no con esa estrategia, más allá de si la hacen bien o no- el dato es que todos los que hacen política en nuestro país deben tomarlo en cuenta. Desde hace dos años, se dio un nuevo paso en la profesionalización de la comunicación política. Tan imprescindible como llegó a ser el uso de la radio o de la TV, en su momento.


Adiós a Nefer Roselló

mayo 1, 2016

Su hija Silvia me avisa que murió ayer. Tenía 89 años, y su vida fue dura. Una militante peronista desde tiempos muy lejanos, de cuando la militancia no tenía, ni esperaba, cargos o contratos. Y ella nunca los tuvo. Aquí cuentan algo de su historia. Sólo agrego que fue una compañera, y como una madre o tía afectuosa, para jóvenes peronistas que hace mucho dejamos de ser jóvenes. Los que la recuerdan, sabrán que se fue una parte de eso que nos hizo peronistas.


Día del trabajador, 2016

mayo 1, 2016

Hace años que tomé la costumbre -influido por los sermones dominicales en los medios de los columnistas políticos- de subir los domingos un análisis político más o menos largo (“también los otros días” escuché quejarse?). Voy a cumplir con el hábito y a la vez, hacer un experimento nuevo: Copiaré íntegro un posteo de hace cuatro años, el 1° de mayo de 2012. Sin modificar nada, hasta con las citas de otros blogueros (la discusión política era más interesante entonces). Después subiré algo sobre lo que ha cambiado, en la situación y para los personajes. Pero me parece interesante que lean, sabiendo lo que sabemos ahora, lo que decía antes (Borges dice algo sobre un experimento de este tipo, pero él escribía mejor).

“El autor de este blog tiene una larga historia peronista, como se da cuenta cualquiera que lo haya leído un poco. Y una fuerte vocación política, lo que también es evidente. Entonces, es inevitable que haya escrito, una y otra vez, sobre el 1° de Mayo. Lo definí con las palabras de mi amigo Manuel Barge “Es un día de autoreconocimiento del Movimiento Obrero Organizado, que es anterior al peronismo y lo sobrevivirá si este desaparece. Es un momento de reencuentro y reafirmación de identidad de la clase trabajadora … No hay distinción entre peronistas y no peronistas. Se muestra la unidad de las Organizaciones y la autonomía de clase. Pero también se declara, cantando el Himno, la voluntad de pertenencia a un conjunto mayor, el Pueblo“.

Vale la pena recordarlo, porque las fechas y su significado tienen que ver con la identidad. Pero esa es la tarea de los dirigentes – los que lo son en serio – y los militantes. Éste es un blog de reflexión, casi siempre sobre política, y me parece que – en lugar de repetirme – corresponde que trate de analizar la situación política a hoy. Cuando el Secretario General de la CGT es el dirigente peronista, con poder de fuego, que se ha enfrentado más abiertamente a la Presidente, también peronista, me siento obligado a pensar, en voz alta, sobre eso.

Ya lo hice, por supuesto. Hace 3 meses subí La madre de todas las pulseadas: Gobierno / sindicatos, y ahí, también usé las palabras de otro, Sebastián Etchemendy (no soy vanidoso):

Conviene poner el reciente conflicto Gobierno-CGT en cierta perspectiva para entenderlo mejor. Dentro de los nuevos gobiernos posneoliberales que surgieron en la década del 2000 en América del Sur, Argentina con el FpV-PJ y Uruguay con el Frente Amplio son los que han activado y empujado más el rol del aliado sindical en la política pública y en el mercado de trabajo. Ese rol sindical ha sido muy subordinado bajo el PT en Brasil y marginal en los gobiernos socialistas de la Concertación en Chile, en el Ecuador de Correa y en Venezuela bajo el chavismo.

Ver en el actual enfrentamiento fantasmas de los años ’70 es un error –y una tendencia muy frecuente en cierta generación de intelectuales argentinos. En estos tiempos, la Juventud Sindical marcha a la Plaza todos los 24 de marzo y la UOM hace un sentido homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo en un acto y en una de sus publicaciones.

Los sectores kirchneristas progresistas que, más allá de la coyuntura económica o de cuestionar un liderazgo sindical u otro, piensen en clave de una ofensiva general y de que “ahora le toca a la corporación gremial”, buscando de paso granjearse ciertas simpatías de la clase media, cometerían un error. No hay gobierno popular y progresista viable en Argentina sin al menos una gran parte del sindicalismo de la CGT más combativo en la alianza de gobierno. El kirchnerismo fue tan transformador porque pudo combinar desde 2003 políticas sociales y laborales muy inclusivas (asignación por hijo, inclusión previsional, paritarias) con el apoyo activo de actores populares y socioeconómicos organizados, especialmente sindicatos combativos de la industria y el transporte en la CGT, la Ctera y movimientos sociales“.

Agregué algunas observaciones personales: “Las tensiones entre el gobierno y la dirigencia sindical no tienen nada de nuevo ni de sorprendente en el peronismo. Existen desde su nacimiento, desde el mismo momento en que los sindicatos se convierten en la base estructural del nuevo movimiento que encabeza Perón. Y, por eso mismo, empiezan las tensiones entre la conducción y los niveles medios con poder propio. Especialmente con los niveles medios cuya base de poder y razón de ser es representar intereses sectoriales, sin responsabilidad hacia el conjunto que la conducción debe atender.

No estoy pensando en la romántica escena, reproducida en películas, en la que Evita increpa a los dirigentes de la Unión Ferroviaria “No le pueden hacer huelgas a Perón!” (Se las hicieron). Pienso más en los enfrentamientos con Cipriano Reyes, y con Luis Gay, cuando Perón construía su poder político personal.

Y después de su derrocamiento en 1955, durante largos 18 años, el elemento que permitió la perduración del peronismo fue el movimiento obrero. Y el enfrentamiento principal de Perón fue con su dirigente más importante, Augusto Vandor“.

Creo que es un resumen válido, estructural del enfrentamiento. Igual, los invito a leer ese post, porque despertó comentarios muy sabrosos.

Pero la política es dinámica, y uno no dice nada si se limita a reiterar cómo es el escenario. Importa también, y mucho, lo que hacen los actores. Por eso me parece útil repasar lo que pasaba hace un año, para el 1° de mayo (bah, el 29 de abril, porque el 1° era domingo) del 2011. Cuando, con diferente énfasis, Clarín y Página 12, para poner dos ejemplos, decían que “la CGT festejó el Día del Trabajador, pidió por la reelección de CFK, y espacios en las listas de candidatos“.

Voy al post que yo subí para ese día El acto de la CGT y el programa del peronismo – no porque esté enamorado de mis análisis; verán que ahí cito también lo de Manolo; y además incluyo una percepción muy aguda de Mendieta sobre “el rechazo que una parte influyente, y también numerosa, de nuestra sociedad siente por los trabajadores sindicalizados” (que hoy tiene un constado irónico; ya les digo porqué), y un análisis del lúcido y progresista (a veces van juntos los términos) Luis Bruschtein.

El post trata de dar las diversas visiones de un hecho rico y complejo, pero quizás la mejor síntesis la hace quien lo odiaba profundamente. Tituló LaNación: Una multitud verticalista y consciente de su poderío. Lo que todos, partidarios y adversarios, vimos allí fue la fuerza social organizada que era el apoyo más importante del proyecto político del oficialismo.

Por supuesto, todos con alguna experiencia en política comprendían las tensiones y rivalidades subyacentes; pero entendí que era posible decir que “En el discurso de Moyano – la reivindicación de las negociaciones paritarias libres, el reconocimiento a los derechos de los trabajadores,  y también medidas que se han incorporado a las demandas peronistas: la reestatización de las AFJP, la Ley de Medios y la Asignación Universal por Hijo.se encuentra lo que después de la primera década de este siglo, sería no el programa del peronismo en tanto proyecto de futuro, sino las respuestas mínimas que un proyecto político peronista debe reunir“.

¿Saben qué? Sigo pensando lo mismo. Pero está muy claro que la situación de fuerza de los actores es distinta. Entre sí y hacia afuera. Repasando, según lo veo: Moyano, el Secretario General de la CGT y el dirigente gremial más importante de los últimos 20 años reunió en ese acto la expresión del poder sindical de Camioneros, UOM, SMATA, UPCN, … centenares de organizaciones sindicales. Pero lo hizo desde el apoyo a un proyecto político concreto, encarnado en la candidatura de Cristina Fernández.

Ojo: Está claro que ese poder no depende de la política, y mucho menos de resultados electorales. Es estructural, se basa en la lealtad y la organización de los afiliados y delegados de cada sindicato. Pero para manifestarse en la acción política, para trascender al resto de la sociedad, debe tener una opción concreta a la que apoyar. Si no es el oficialismo ¿cuál?

El Hugo – como muchos sindicalistas – tiene un viejo sueño. Pero lo que ha empezado a construir, la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista. es todavía un proyecto. Y si consigue su objetivo… su modelo, Lula y el PT, se cansaron de perder elecciones durante 20 años hasta llegar al poder. No es un proyecto que seduzca a un dirigente sindical de la camada actual.

Irónicamente, los que hoy se le acercan – por la única razón que no tienen a nadie con poder en el peronismo que les dé bolilla – son los que criticaban con más dureza sus métodos. Pero… para usar una expresión de Perón que Moyano conoce, son piantavotos.

En cuanto a las organizaciones sindicales en su conjunto, la situación es abierta. No hay un liderazgo fuerte alternativo al de Moyano. Al mismo tiempo, son realistas: No van a enfrentarse gratuitamente con un gobierno que les ha permitido recuperar, especialmente a los gremios industriales pero en general a todos, afiliados, es decir, empleos, y poder económico. Y tienen muy claro – lo he repetido muchas veces en el blog – que no existe hoy una opción política realista más favorable a los intereses de la clase trabajadora que el gobierno de Cristina.

Al mismo tiempo, saben que la inflación “del supermercado” afecta a sus bases. Y que, cuando hay trabajo, también hay agitación sindical. No tienen ningún problema en reivindicar la conducción del peronismo por Cristina Fernández de Kirchner, pero sus obligaciones concretas son hacia su gremio. Si el gobierno no brinda respuestas concretas a sus necesidades… porqué – dicen en privado – van a reemplazar a Moyano? Para pulsear con el gobierno, el Negro tiene condiciones.

Y si los acomodamientos internos fuerzan la ruptura… el movimiento obrero peronista tiene una larga experiencia en el asunto. Estarán los gremios “participacionistas”, los más cercanos al gobierno, los “combativos” para chumbarle, y – en el medio, equilibrando – los más fuertes, para golpear y negociar. Antes se los llamaba “vandoristas”.

El oficialismo tiene el apoyo popular que reflejan las encuestas y más certeramente los resultados electorales; tiene una conducción política indiscutida, Cristina; tiene  el gobierno y sus recursos, entre los cuales es fundamental la capacidad de producir iniciativas; tiene la voluntad para tomarlas; tiene militancia juvenil, como hace tiempo no se veía. Cuenta también con el apoyo de los poderosos aparatos políticos, territoriales del peronismo, que conservará mientras siga teniendo ese apoyo popular que se refleja en las elecciones.

¿Qué necesitaría tener – además de suerte – que no esté en esa enumeración? Bueno, la fuerza social organizada – el movimiento obrero – de la que hablaba hace un año. Ojo: está ahí. No se ha apartado. No tiene dónde ir, en realidad. Pero en el duro oficio de gobernar en medio de la próxima etapa de la Crisis global, necesitará su apoyo activo.

La fantasía de reemplazar a su dirigencia con cuadros de La Cámpora es eso, una fantasía de columnistas opositores o conversos a un oficialismo furibundo – que comparten muchos supuestos. El verticalismo, necesario en un gobierno – que no puede ser un club de debates – y posible en militantes políticos que no dependen de su revalidación electoral sino de la voluntad de la conducción, es totalmente imposible en los sindicatos, donde el secretario general de cada uno está pendiente de las necesidades, humores y ambiciones de quienes conduce. Y debe estarlo, si quiere perdurar. Si hasta los interventores militares en los gremios – en el tiempo de los golpes – terminaban siendo los mediadores con el poder…

Por eso, para conducir al sindicalismo, será necesario que Cristina tenga muy presente la observación de Perón “Conducir no es mandar, sino persuadir“. Y ni siquiera a él le resultó fácil”.


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