Una reflexión jurídica de Graciana Peñafort sobre el “Tribunal Ético contra el Lawfare”. Que también es política

enero 22, 2020

Tuits apropiados:

Acabo de leer en twitter una reflexión de la Dra. Graciana Peñafort. Y me acomete un impulso irresistible de apropiarla para este descuidado blog. Aunque no soy abogado y no podría comentar en forma adecuada sus argumentos, agrego algunas observaciones desde la política.

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“Voy a abrir un polémico hilo para decir lo siguiente: se que a muchos nos enojó lo que dijo Brandoni, porque sin duda fue una falta de respeto no solo a CFK sino a quienes votamos la formula Fernández – Fernández.

Pero que estupidez mayuscula y propia del macrismo que es hacerle una denuncia penal. Primero porque la única titular de esa accion es la propia CFK y no es ella quien formula la denuncia. ¿Que sigue muchaches? ¿Denunciar a quienes puteen en tuiter? ¿por que hacer macrismo

¿Justo nosotros, que somos el espacio que derogamos injurias y calumnias, vamos a hacer eso? Horrible. Creo que es horrible. Y ¿justo a estos jueces les vamos a pedir que tutelen la libertad de expresión? ¿En serio quieren criminalizar los dichos de alguien?

Esto me lleva a reflexionar sobre el Tribunal Ético contra el Lawfare. Otra cosa que no entiendo el porqué.
Voy a ser clara en esto, en nuestro país, como en otros de la región hubo y hay Lawfare. Es decir persecusión judicial y mediática por motivos políticos.

Lo hemos visto suceder y lo hemos padecido. Y déjenme decirles, que como abogada de ex funcionarios lo he padecido en carne propia. Los tribunales en donde no hay derecho a defensa ni garantía alguna. Los medios que mienten sobre lo que pasa en las causas judiciales

Lo digo desde mis zapatos y los de muchos colegas que hemos fatigado pasillos y recursos pidiendo que se respeten las garantías de las personas sometidas a procesos penales por su adhesión a un determinado gobierno.
No, no le tengo simpatía a los jueces y fiscales del lawfare

Tampoco se la tengo a los medios que participaron en cada una de esas operaciones infames que le hicieron a las personas. Tampoco les tengo simpatía a los funcionarios del macrismo que impulsaron esas denuncias absurdas.

Pero este mentado Tribunal ético que quieren hacer me parece una barbaridad que solo desvía la atención en un debate eterno e irresoluble. Porque el debate real es otro. Los funcionarios judiciales tienen un régimen disciplinario, el debate es que se les aplique realmente.

Incluso que se les aplique el régimen penal en los casos que corresponda. Y eso también aplica a los funcionarios que participaron de las maniobras persecutorias.
Y a los periodistas que hicieron cosas ilegales también se les debe aplicar la ley

Si usaste tu rol de periodista para extorsionar, serás penalmente responsable. Si publicaste información falsa deberás retractarte o el medio donde trabajás deberá dar derecho a réplica.

Pero ninguna de esas conductas sancionatorias podrán ser dispuestas por este Tribunal Ético. Tribunal Ético que no fue creado por ninguna norma ni está investido de jurisdicción (capacidad de juzgar y dictar sentencia) por ningún Estado.

La sanción de las aberraciones que se cometieron para ejecutar el Lawfare merece algo más que respuestas simbólicas. Como será la sentencia del Tribunal Ético. Que dejenme decirles solo pondrá a los culpables del Lawfare en el cómodo rol de víctimas, cuando no lo son.

Y no es que no entienda la idea de difundir y hacer público las cosas que pasaron en Argentina y en la región. y cómo miembros de poderes de la democracia (incluido el 4to poder) atentaron contra el propio estado de derecho. Lo entiendo. Es legitimo. Y es necesario también.

Lo que no es legítimo ni es necesario es que, para denunciar estas cosas se adopten figuras tan lejanas a lo que marca nuestra constitución. En la Argentina existen tribunales y leyes y no admitimos ni tribunales populares ni nada que se le parezca.

Durante los últimos 5 años de mi vida, me la pasé reclamando la plena vigencia de las garantías del derecho a defensa, del derecho a ser juzgado por un juez imparcial, de la garantía del debido proceso, de la presunción de inocencia, de la posibilidad de producir prueba…

Y no entiendo porqué y en pos de qué negociaría esas garantías innegociables para mí, para validar un tribunal .etico que solo existe en la buena, pero a mi criterio, muy equivocada lógica de quienes lo conforman.

Entiendo la necesidad de hacer público el espanto que vivimos, pero no es por ahí. No es violando las garantías que defendimos todos estos años. Y que muchos vamos a seguir defendiendo. No es así.

En lo personal, yo voy trabajar para que los que ejecutaron maniobras ilegales sean investigados conforme las leyes de mi país y sancionados, si correspondiese, después de un proceso con todas las garantías.

Y voy a señalar el grado de responsabilidad que, a mi criterio, tuvieron quienes por distintas razones no están comprendidos dentro de los límites de las conductas sancionables por los tribunales constituidos por ley. Porque también fueron parte.

Del Lawfare se sale con más garantías, con más y mejor justicia y con un poder judicial más sano. No puedo concebir otra solución. Y para difundir lo que pasó, tenemos que hablar , escribir y seguir peleando por la plena vigencia de las garantías. No juzgando sin ellas”

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Por mi parte, empiezo mencionando un punto menor: un video muestra que lo gritó Luis Brandoni fue “Seguí, dale” a quien hacía una lectura. El clima delirante de la guerra de hinchadas en las redes, hizo que se le atribuyeran insultos y agresiones que, por supuesto, abundaron en ese acto, como en casi todos. No se si le molestó o no la atribución, pero seguro que aumentó el número de público que lo seguirá. Su agente, agradecido.

Este dato no hace a los lúcidos argumentos jurídicos de Peñafort, pero refleja un poco el mundo de fantasía en el que se discute entre militantes y politizados de Nuestro Lado esta propuesta del “Tribunal Ético”, y también lo que dice Graciana. Una cantidad importante de los que rechazan de corazón al macrismo y sus políticas y apoyan -pero con menos fervor- al gobierno actual, siente que el Otro Lado es tan malo, tan horrible, que sólo Clarín, La Nación y trolls todavía rentados por Marcos Peña pueden defenderlo o excusarlo.

Lo siento, amigos, amigas y amigues. Hay un sector numeroso de la sociedad argentina que está convencida que los malos y los horribles somos nosotros. Me duele, porque yo me considero un buen tipo, pero es así.

Como sea, del papel de los medios y los sectores sociales voy a hablar cuando tenga tiempo para reflexionar con alguna profundidad. Sobre política de poder, se puede ser más breve.

Hay una historia que circula en Internet con una conversación -inventada, por supuesto- entre Evita y Discépolo, en que el artista se queja de la censura de Apold, y a Evita le hacen justificarla porque “¿Que creés que harían ellos si tuvieran el poder? Nos censurarían, nos torturarían, nos fusilarían…” Claro, el que escribió ese diálogo recordaba que esas cosas sucedieron. Y se las arregla para no tomar en cuenta el hecho obvio que la censura de Apold no sirvió para evitarlas.

La indignación ante, por ejemplo, la soberbia clasista, no de “oligarcas” sino de piojos resucitados, es explicable. Pero no es inteligente. Y a otros, pocos, su pulsión stalinista les impide darse cuenta que sin el Ejército Rojo y la KGB, un stalinismo de redes sociales es patético.

Finalmente, suscribo lo que dice Peñafort porque la vigencia de las instituciones, hipócritas y hasta corruptas como son en parte, es el mejor recurso para defender a las mayorías. Y dar gobernabilidad a la Argentina.


El atentado a la A.M.I.A. y la historia oficial

enero 16, 2020

La muerte del fiscal Alberto Nisman hoy está muy presente en la atención pública en nuestro país. No es porque este sábado se cumplen 5 años desde que encontraron su cadáver con un tiro en la cabeza. Nuestras feroces internas garantizan y garantizarán que siga vigente.

Y una serie documental de Netflix, excelentemente filmada, logra que se informen e interesen decenas de millones de personas de las que muchas tienen sólo una vaga idea de dónde queda Argentina.

Ahora, esa muerte de Nisman opaca, en esta realidad tan mediática, lo que el 18 de julio de 1994 inició una larga y retorcida cadena de hechos que la incluye: el atentado a la A.M.I.A.

Es explicable. La muerte de una persona, tan insondable como todas, es más… dramática que la de 85. Y mucho más que la de millones, como Stalin hizo notar en su momento. La única observación técnica que, como documental, me siento inclinado a hacerle al de Netflix es, justamente, que el atentado está aludido en forma más confusa y superficial que los eventos más cercanos que rodearon la muerte del fiscal. Pero supongo que era inevitable.

Estas reflexiones -también superficiales- vienen porque hace algo más de 13 años, en diciembre de 2006, yo escribí en El hijo de Reco (un antecesor más articulado -tenía un poco más de tiempo libre- de El blog de Abel) un artículo algo incómodo titulado “Kirchner, Irán y la historia oficial“.

Aclaro de inmediato que NO se trata de una hipótesis sobre el atentado y sus autores. Hay tantas… en estrecha correlación con la ausencia de pruebas. Insistía, en ese momento, sobre la necesidad de los Estados de construir una “historia oficial” sobre los acontecimientos importantes que los afectan, y cómo era importante que fueran elegidas con cuidado. Hoy agregaría una reflexión sobre la conveniencia que no se cambien con ligereza.

Pero mis comentarios actuales sobre lo que dije hace 13 años quedarán para más adelante. El original pueden buscarlo ustedes -el vínculo a El hijo de Reco ha estado en el encabezado del blog desde el comienzo- pero para los que como yo tienen poco tiempo lo copio abajo. Sin cambiar una coma o un acento, aún los mal colocados.

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“El 26 de octubre, inmediatamente después que fiscales argentinos pidieran la captura de ocho iraníes, entre ellos un ex Presidente, acusados por el atentado a la AMIA, yo escribía:

“Hace algo más de 12 años un atentado en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina costó 85 vidas de argentinos de religión judía, católica y quizá algún agnóstico. Fue un hecho muy doloroso, en un país habituado a las catástrofes, que impactó en nuestra gente. También puede argumentarse que fue una de las primeras batallas en la llamada “guerra del terror”.

Sea como sea, no es sorprendente que nuestros investigadores y servicios de inteligencia y seguridad no proporcionaran explicaciones convincentes, ni tampoco – por supuesto – pruebas. No tienen experiencia en conflictos internacionales, porque han sido volcados a nuestras luchas internas. Y las explicaciones que en otros países se han dado de hechos similares no se han librado de ser cuestionadas. Cualquiera puede encontrar en Internet – por ejemplo – cientos de sitios ofreciendo teorías conspirativas, distintas de la oficial, sobre el atentado a las Torres Gemelas.

La diferencia clave es que en otros países los órganos del Estado (el Poder Judicial también lo es) han llegado a conclusiones que asumen definitivas y están dispuestos a afirmarlas con su autoridad. Tienen una “historia oficial”. Y no es cinismo señalar que es una base necesaria de toda política de Estado. El estado Argentino no ha podido elaborarla por esas mismas luchas internas que mencionamos antes.

Así, el gobierno de Menem y el juez Juan José Galeano que investigó el tema plantearon – sin mucha convicción – la “pista iraní”, pero dedicaron más esfuerzos a la conexión local, que encontraron convenientemente en las filas de la policía provincial de un gobernador que lo incomodaba. Tuvo el aval de las organizaciones de la comunidad judía.

Los opositores a Menem – y los familiares de las víctimas – favorecieron la “pista siria”, que coincidía con el origen familiar del entonces presidente y de algún traficante de armas famoso, y sugerían como motivo apoyos a su campaña electoral que no fueron correspondidos.

Un tercer sector, más presente en Internet que en los medios convencionales, y ferozmente antagónico tanto a Menem como a estos opositores, desempolvó una teoría auspiciada en un atentado anterior a la embajada israelí por un perito convocado por la Corte Suprema, e insinuó que podría tratarse de un “ajuste de cuentas” interno a la comunidad. No llegan a afirmar que ni los árabes ni los iraníes existen sino que son creaciones de una astutísima conspiración judía, pero…

El hecho triste es que hasta hoy el único condenado en sede judicial por temas vinculados a este caso es el mismo juez Galeano, identificado con la “pista iraní”.

Bueno, ayer (25/10/06) los integrantes de la fiscalía especial creada por el presidente Kirchner, Alberto Nisman y Marcelo Martínez Burgos, emitieron un dictamen que reivindica esa vieja pista: acusa a Hezbollah e Irán y reclama la captura de ocho iraníes, ex funcionarios de Teherán.

¿Será ésta la definitiva “historia oficial” del Estado Argentino sobre el atentado a la AMIA?

Mantengo lo dicho, pero debo confesar que – como la mayoría de los observadores – no aprecié en el primer momento la gravedad que este hecho implicaba, después que el juez Rodolfo Canicota Corral avalara el dictamen de la fiscalía. Un solitario, agudo analista advirtió – y concuerdo – que posiblemente sea la decisión jurídica de mayor trascendencia e impacto en lo que va del siglo XXI en materia diplomática y de defensa para la Argentina. Porque los gobiernos pasan, pero las causas judiciales permanecen – aletargadas o no – para que otros gobiernos, u otros países, las retomen.

Ciertamente – todos los que han opinado con alguna seriedad están de acuerdo – es absurdo pensar que el juez y los fiscales se han pronunciado, más allá de la fortaleza o debilidad de los indicios (en otra parte de esta página damos, en las palabras del fiscal y del representante de Irán, oportunidad para que Uds. los evalúen) sin el respaldo del Gobierno Nacional. En cualquier país del mundo, estas decisiones se toman con adecuada conciencia política de sus consecuencias, y en Argentina el Poder Judicial tiene una sensibilidad aguzada para los humores del poder.

La pregunta a hacerse es, entonces, por qué Kirchner decidió avalar esta decisión judicial. Hay algo muy importante para tener presente: La evidencia parece indicar que un gobierno que ha sido acusado por muchos (entre ellos, yo) de no contar con equipos ni inclinación para el análisis estratégico de la política internacional, ha llevado adelante desde que asumió hace tres años una estrategia consistente y coherente en este tema en particular.

En un excelente artículo que público hace pocos días en “La Nación”, Juan Gabriel Tokatlian, el agudo analista a quien me referí más arriba y cuyos trabajos hemos subido alguna vez a esta página, señala:

“A principios del siglo XXI, el comercio con Irán venía creciendo nuevamente con grandes márgenes de superávit para nuestro país. En 1999, el comercio bilateral fue algo superior a los 158 millones de dólares (las exportaciones argentinas fueron de US$ 155 millones). En 2000, las cifras respectivas fueron algo más de US$ 343 millones y US$ 341 millones. En 2001, alcanzaron respectivamente los US$ 419 millones y US$ 417 millones. Cabe destacar que ese año – el de nuestra gran crisis interna – las exportaciones a Irán equivalieron a la mitad de todo lo que se vendió a Medio Oriente y representaban el 2% de nuestro intercambio mundial. Ese mismo año nuestras exportaciones a ciertos países clave fueron inferiores a las realizadas hacia Irán: a Canadá se vendió por valor de US$ 225 millones, a Venezuela US$ 235 millones, a Francia US$ 257 millones y al Reino Unido US$ 291 millones.

En 2002 sólo hubo exportaciones a Irán: el monto fue de US$ 339 millones. En 2003 -año de llegada de Kirchner al gobierno-, se produjo una caída notable: se exportó por un total de US$ 47 millones. En 2004, las exportaciones cayeron a sólo un millón de dólares. En 2005 no hubo ninguna exportación de la Argentina a Irán.”

Tokatlian no puede ofrecer explicaciones satisfactorias para estos hechos, pero es muy difícil creer que se trata de una coincidencia. Sobre todo, si se toma en cuenta otros aspectos de la política de Kirchner: aunque él y su gobierno fueron severos críticos en algunas oportunidades de políticas de Washington (el A.L.C.A., por ejemplo) se mantuvo una clara y constante decisión de cooperar con Estados Unidos en materia de seguridad. Los organismos de inteligencia del Estado argentino, con sus limitaciones, cooperaron y cooperan con las políticas de seguridad de Washington. La Cancillería ha manifestado su rechazo a la proliferación de armas de destrucción masiva, y nuestras Fuerzas Armadas colaboran en Haití.

La relación de mutuo beneficio establecida con Chávez, así como otros gestos – y hechos concretos – de independencia en la política exterior no deben confundir. Irritante como es Chávez para los Estados Unidos, y antagónico para su visión estratégica, como puede serlo, ciertamente no es un problema de seguridad. Hoy, ni Castro lo es.

Más relevante para este tema en particular, cabe destacar que Kirchner, desde el comienzo de su gestión, anunció su decisión que el atentado no iba a quedar impune. Se puede pensar que son las frases hechas de un gobernante; pero hay que tener en cuenta que nunca, a pesar de algunas posiciones de la senadora Fernández de Kirchner antes que él asumiera la Presidencia, avaló la “pista siria”.

Los motivos posibles que baraja Tokatlian no son convincentes: no parece haber motivos para que Teherán, culpables o inocentes sus hombres, reduzca su comercio con Argentina antes que los fiscales insinuaran su decisión, cuando no lo había hecho frente a las acusaciones de Galeano y a la explícita alianza de Menem con EE.UU. ¿Una convicción ideológica de Kirchner? Su política internacional puede ser poco meditada, pero no se podría acusarla seriamente de ideologizada. ¿Deseo de congraciarse con la colectividad judía? No suena muy creíble, para un político astuto.

La única hipótesis plausible que se me ocurre es un acuerdo con el gobierno norteamericano en políticas de seguridad – que incluyese una evaluación firme de la “pista iraní” – alcanzado no después del 2003. Y Kirchner tiene fama de cumplir férreamente la letra de sus acuerdos.

Si fuese cierto, no me sorprendería ni me escandalizaría. Los gobiernos, de derecha, revolucionarios o progresistas, sellan acuerdos como el que se insinúa. Tampoco me siento inclinado a unirme al coro de ex-menemistas que descubren que Kirchner comete un grave error al apoyar ahora a EE.UU. e Israel porque Bush perdió las elecciones y vienen los demócratas (o republicanos moderados). En los países serios como esos dos, las políticas de seguridad trascienden los gobiernos. Ni tampoco me gusta la postura vergonzante que susurra que Irán no debe ser acusado porque puede ponernos (otra) bomba.

Lo que debe preocuparnos a los argentinos es que otra vez, como hace 15 años en la Guerra del Golfo, nuestro país toma partido, aunque sea en menor grado, en el conflicto más grave de nuestra época, sin una reflexión cuidadosa de las consecuencias y los riesgos. Sin una Cancillería ni instituciones del Estado capaces de evaluar alternativas por encima de las decisiones personales. Y sin tomar en cuenta el principal aporte que Argentina y Latinoamérica, por todas nuestras injusticias y locuras, pueden ofrecer al mundo en este nuevo siglo: una sociedad donde la religión y la raza no son causa de guerras.”


EE.UU. vs Irán: más preguntas que respuestas

enero 9, 2020

Al entrar hoy a mi descuidado blog, me doy cuenta que sigue encabezado por mi posteo del viernes pasado, Ahora mueren los generales, también. Ojo, sigo pensando que lo que anuncio ahí tiene muchas posibilidades de convertirse en la forma habitual de la guerra. Pero el estilo es demasiado… dramático, y pasa por alto lo que siempre digo aquí, que la historia no se mueve rápido, y sus etapas no terminan en un día determinado. Frente a la avalancha de noticias y fotos truchas en las redes, uno tiene su orgullo bloguero.

Así que les copio esta nota, más prudente, que publiqué hoy en AgendAR. Sigan con este aburrido enero.

Irán vs EE.UU.: retrocediendo desde el borde

Ayer casi todo el mundo contuvo el aliento a la espera de las anunciadas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego que Irán atacó con cohetes dos bases norteamericanas en Irak, en represalia por el asesinato del general Qassem Soleimani. Cuando terminó, la reacción inicial fue preguntar «¿Y esto es todo?». Más, en la mayoría, un tentativo suspiro de alivio.

Trump reiteró, en realidad, las posiciones que su gobierno ha mantenido desde hace algo más de dos años. Lo significativo fue, precisamente, que no había nada nuevo en sus anuncios. Los resumimos:

. EE.UU. nunca permitirá que Irán tenga armas nucleares.
▪️ Sin bajas estadounidenses. Los daños fueron mínimos.
▪️ Se impondrán nuevas sanciones económicas hasta que Irán cambie su comportamiento.
▪️ Pide a Gran Bretaña, Alemania y Francia que abandonen el JCPOA (el pacto nuclear negociado por Obama y firmado por las otras potencias estableciendo límites al desarrollo nuclear iraní).

Y siguió con algunas afirmaciones sorprendentes:

▪️ «Voy a pedirle a la OTAN que se involucre mucho más en Oriente Medio»
▪️ «Estados Unidos e Irán deberían trabajar juntos para derrotar a ISIS»
▪️ «Al pueblo y los líderes de Irán: Estados Unidos está listo para abrazar la paz con todos los que la busquen.»

No debe suponerse que el Donald haya cambiado su estilo. También dijo que Soleimani, un héroe nacional en Irán, fue «el principal terrorista del mundo» y «debería haber sido liquidado hace mucho tiempo».

De todos modos, ya sea porque Trump se abstuviese de ordenar o amenazar con ataques. O por las intervenciones diplomáticas de líderes europeos -¿junto a alguna menos abierta de Putin?- el hecho es que las autoridades iraníes dejaron saber que no continuarán con los ataques a las fuerzas estadounidenses.

Esta declaración es muy imprecisa. Como también lo de Trump. Ayer cayeron algunos misiles en la Zona Verde de Bagdad, por ejemplo, lo cual puede ser considerado «business as usual».

Pero no puede dejarse de observar que la reacción inicial del Estado iraní ante la muerte de su general fue muy moderada, comparada con la explosión de dolor y afirmación nacional que provocó en su pueblo. Un ataque con misiles a dos bases norteamericanas -aún si se duda que no hayan provocado bajas, como afirma Trump (*)- no parece una respuesta proporcionada. Poco más que una «bofetada», como dijeron las autoridades persas.

Considerando la disparidad de poder militar entre EE.UU. e Irán, limitarse así ha sido una decisión razonable. Pero esta demostración de racionalidad simultánea en los dos actores, hace pensar que hay algo que no sabemos sobre las responsabilidades en la acción que terminó en la muerte de Soleimani y de líderes de las fuerzas pro iraníes en Irak.

Cabe mencionar que el New York Times atribuye el hecho a un impulso irresponsable de Trump. Desde otro lado, The American Conservative afirma que fue una información errónea que el Secretario de Estado, Mike Pompeo, le hizo llegar al presidente.

Puede ser que en algunos años tengamos un documental de Netflix sobre el tema.”

(*) Hoy el Daily Mail de Londres dice que Irán advirtió a EE.UU. del ataque con misiles con bastante anticipación a través de una embajada europea. Pueden creerlo o no.


Ahora mueren los generales, también

enero 3, 2020

Otro posteo breve y superficial, pero no me iba a dormir sin escribir algo. Supongo que es el impulso de comentar cuando siento que, en un camino previsible, o todo lo previsible que puede ser la Historia, se pasó un hito, y se está en otro tramo de la ruta.

La noticia la vi hace pocos minutos: “Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó matar al general iraní Qasem Soleimani, quien murió en un ataque en Bagdad, informó el Pentágono la noche.

“Por orden del presidente, el ejército estadounidense ha tomado medidas defensivas decisivas para proteger al personal estadounidense en el extranjero al matar a Qasem Soleimani”, anuncia el Departamento de Defensa de Estados Unidos en un comunicado. Minutos antes, Trump había tuiteado una bandera estadounidense.

Sky News, un canal de TV británico de 24 horas de información, dice que entre los muertos figuran, además del general iraní Qassem Soleimani, el líder del Hezbolá libanés, Muhammad al-Kawtharani y responsable de las relaciones públicas de las fuerzas pro-Irán, uno de los más altos rangos en la organización. Entre las víctimas figuran cuatro iraquíes y tres libaneses.

El New York Times agrega, en un aparte, que el general Soleimani era visto por algunos como un potencial futuro líder de Irán.

Ahora, mi comentario. Los asesinatos por motivos políticos no tienen nada de nuevo, por supuesto. Son tan antiguos como la política. Y el uso del terrorismo… EE.UU. e Israel han reconocido más o menos abiertamente recurrir al asesinato de líderes enemigos en la “guerra asimétrica”, y hasta de científicos para detener el programa nuclear iraní. Del otro lado… hay una tradición en la zona, desde los tiempos, hace 900 años, de Hassan-i Sabbah y la secta de los Asesinos.

Lo que percibo como un paso nuevo -tal vez estoy equivocado- es que la muerte de un dirigente muy importante del lado enemigo, sea la represalia militar previamente anunciada. Es más… quirúrgico que los tradicionales bombardeos.

Había un cuento escrito a fines de los ´50 que cité otras veces en el blog. Es de Poul Anderson, mi autor favorito, allí con Clarke y Heinlein, entre los de la ciencia ficción clásica. Fue publicado con el título “A man to my wounding” y también como “State of Assassination”. Ahí escribía de un tiempo en que las naciones, a las que el poder destructivo de las armas nucleares les impedía la guerra abierta entre las Grandes Potencias, recurrían al asesinato y al terrorismo en su lugar…

Algo de eso estamos viendo. También se ha dicho que el terrorismo es la “bomba atómica de los pobres”. En Argentina, donde los servicios de inteligencia han servido sólo para la política interna y el reparto de sobres, el gobierno debería evaluar si no necesita que cumplan una función más seria. Sin olvidar la afirmación de Aldous Huxley “La seguridad de un Estado está en relación inversa al tamaño de sus fuerzas de seguridad”.


Post brevísimo y superficial. Tema: nuestro huésped, Evo (su derrocamiento)

diciembre 14, 2019

Recién leí en el “muro” de mi amigo Julio Fernández Baraibar parte de una ya larga discusión sobre si a Evo Morales lo voltea EE.UU. (alias “el Imperio”), o la “rosca” (la oligarquía boliviana), o… No pude resistirme y metí mi cuchara. Y ya advertí aquí que iba a engañar mi adicción a pontificar con posteos cortos y superficiales. Copio:

En mi (falsamente) humilde opinión, el desplazamiento de Evo se debe a 2 fuerzas. Ambas necesarias, pero NO suficientes. La hostilidad de EEUU es explícita. Y sin ella, la rosca no se animaría a derrocarlo. Pero la hostilidad gringa y la de la rosca no alcanzaría (no alcanzó durante 13 años), si no hubiera existido antes un desgaste del liderazgo de Evo en parte de sus seguidores, y en el apoyo de las FFAA y de seguridad.


“Patriotismo, populismo y Brexit” ¿Algo para nosotros?

diciembre 13, 2019

Atención: esta nota de María Laura Avignolo que reproducimos en AgendAR es una pieza literaria. La mayoría de los votos que le dieron su triunfo aplastante en las elecciones de ayer a Boris Johnson no son “los perdedores del capitalismo salvaje”, los mineros desempleados. Pero, como toda buena pieza literaria, alumbra un aspecto de la realidad. En este caso, la derrota del laborismo.

Porque el Boris encabezó la victoria más grande del partido Conservador desde Margaret Thatcher. Pero la del Labour Party fue la derrota más dura desde 1935.

Esta elección no será una más. Tendrá consecuencias muy importantes. Para el Labour, que tendrá que buscar un nuevo líder, para el Reino Unido, que puede dejar de serlo si la primera ministro escocesa, Nicola Sturgeon decide proponer un referendum por la independencia. Y para la política europea. Este es un golpe para la “Europa de los banqueros”, como la llamó De Gaulle, digan lo que digan los medios.

Les propongo leer la nota, si no lo hicieron ya. Al final, digo cuál creo que es el mensaje para nosotros.

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«El voto de los mineros del nordeste es clave en las elecciones de Gran Bretaña. Ellos son los perdedores del capitalismo salvaje y financiero, las raíces de su anti europeísmo, del sentimiento anti inmigratorio y el nuevo patriotismo populista británico. Son el Brexit.

Esta elección británica se juega en el noreste del país. Ese territorio que la ex primera ministra británica conservadora Margaret Thatcher arrasó cuando cerró las minas de carbón a finales de los 90, y condenó a los mineros al desempleo sin reconversión y a la nostalgia de un pasado que siempre fue mejor para ellos y su familia que el futuro y horrendo presente, tras años de austeridad económica.

En 1983, Gran Bretaña tenía 174 minas trabajando y en 2019 solo quedan seis. Esa es la paradoja que hoy hace que esos ex mineros y sus familias en los pueblitos cercanos a Durham, esos bisnietos de la revolución industrial de Wigan y los suburbios de Liverpool, esos obreros desempleados de Lancashire y Yorkshire apoyen a los conservadores y a Boris Johnson, aunque toda su vida lleven al laborismo en su corazón. No les gusta el líder laborista Jeremy Corbyn: no entienden si está a favor o en contra del Brexit, que ellos creen que será un maná que les devolverá el esplendor imperial perdido, el trabajo y su calidad de vida. El divorcio europeo le está ganando a la identidad de clase en Gran Bretaña.

El Gran Norte, como lo llaman los británicos. Helado, solidario, gris, con un acento fuerte diferente al del Estuario del Sur y una clase obrera orgullosa de sus orígenes. Más una taza de té oscuro, Earl Gray, con mucha azúcar y leche, en la mano para quien los visita.

El primer ministro británico Boris Johnson​ pasó las últimas 72 horas de su campaña en estas tierras laboristas, que están siendo conquistadas o seducidas por los conservadores Brexiters. Esa “pared roja”, que tradicionalmente votó laborismo, pero que los torys creen que son los votos que ahora definen su elección.

Los votantes Labor deberán olvidarse del racista discurso de Boris cuando visitó Liverpool. En su “blitz” en el norte, este candidato a primer ministro tory, que habla al menos 9 lenguas europeas, creció en Bruselas, se educó en Eton, estudió historia y lenguas clásicas en Oxford, habla griego antiguo con su familia, y nunca fue anti inmigrantes, deberá convencerlos de su “conversión” a su causa.

Boris les dirá que ellos van a sufrir “la gran traición de Jeremy Corbyn​” porque los diputados laboristas ganaron sus bancas bajo “la falsa promesa “de asegurar el Brexit” para “luego olvidarse y darles la espalda”. Visitará cinco lugares laboristas, incluido Sunderland, que fue fundamental en la noche que se impuso el Brexit. La leyenda electoral dice en el reino que quien gana Sunderland, gana la elección.

El mensaje de Boris es simple: ”El partido laborista los decepcionó a todos ustedes. Bajo Jeremy Corbyn, ellos prometieron honrar el resultado del referéndum, antes que votaran contra el Brexit en cada oportunidad que tuvieron en el Parlamento. Ellos ganaron sus bancas bajo falsas promesas. Ahora ellos están proponiendo otro referéndum. Le van a extender la franquicia a otros dos millones de ciudadanos europeos. Es la gran traición, orquestada en Islington (el barrio de Corbyn) por políticos que traicionan sus valores e ignoran los votos”, dirá. Al menos es lo que escribió su jefe de campaña, Dominic Cummings, para que repita.

Jeremy Corbyn, de campaña en Bristol

El primer ministro recicla sus slogans del referéndum del 2016 y todos sus mitos: “Para controlar una incontrolada inmigración”, para “no enviar dinero a la Unión Europea que podemos gastar en casa”, “para recuperar el control de las élites de Bruselas, para forzar a los políticos en Westminster a escuchar a ustedes y no solo a Londres y el sudeste”.

Distritos en Gales, las East Midlands, Yorkshire, y Lancashire son los territorios que atraviesa Boris, en helicóptero y en ómnibus. En ellos busca ganar una mayoría de entre 40 a 60 bancas para poder imponer el Brexit, votarlo el 19 de diciembre en el Parlamento e irse de la UE el próximo 31 de enero. “Let´s get Brexit” done” (Vamos a hacer el Brexit) es su mantra.

Por décadas el noreste de Gran Bretaña fue rojo, territorio laborista y obrero. Creer que podrían apoyar a los conservadores era simplemente impensable. Ahora, el Brexit está dividendo las aguas más allá de la ideología de los partidos. Esa diferencia entre pro y anti europeos ha convertido a la zona en el campo de batalla que define esta elección.

Los candidatos laboristas ex mineros tratan de recordarle a los suyos cómo fue el gobierno de Margaret Thatcher y sus sucesores. ”Queridos amigos, los tories y sus amigos en el partido del Brexit quieren finalizar el trabajo de Thatcher” es la carta que Dave Anderson y Alan Mardghum, dos ex mineros, distribuyen casa por casa en los alrededores de Durham. Un distrito que es laborista desde 1935.

El servicio de salud, los recortes por la austeridad que duraron 10 años, los bancos de alimentos, los híper precarios contratos Cero ( si no hay trabajo, aunque vayan a trabajar, no les pagan), los recortes a la educación, el acceso a los transportes comunes son los temas del debate. Pero la gran discusión es permanecer o irse de Europa. A los votos se los están llevando los conservadores anti europeos. El partido del Brexit de Nigel Farage está en crisis. Sus candidatos lo abandonan y se vuelven a los torys. Son violentos los habitantes con los laboristas que timbrean. Otros los amenazan con votar a los conservadores.

Toda el área estuvo siendo frenéticamente visitada por conservadores y laboristas pidiendo el voto. Los electores laboristas tienen un problema: no le creen a Jeremy Corbyn pero sienten que se traicionan a ellos y a su historia si votan los torys. Este dilema da el resultado en las elecciones británicas.»

ooooo

Un analista local inteligente, pero muy anti Boris, dijo que en Gran Bretaña ganó el macrismo. Nada que ver. No sólo porque B. J. es un político mucho más astuto que Macri -destruyó como fuerza política, lo devoró, al UKIP, el partido xenófobo de los Brexiters; como Menem en su tiempo devoró a la Ucedé. El factor más importante, el que unifica el voto “tory” en estos comicios fue el patriotismo “identitario” inglés, el rencor o el fastidio con la burocracia de Bruselas. En otro análisis tuitero, más acertado: “Volvió a ganar Nación sobre Clase”.

En concreto, esto fue una manifestación inglesa de algo que está creciendo en Europa: el rechazo a una globalización economicista, sin contenido social ni emocional. Justamente, el ideal del macrismo, cuyas capitales espirituales son Manhattan y Miami.

Ahora, la advertencia que estas elecciones dejan para nosotros (los que ganamos el 27 O), no tiene, en lo inmediato, que ver con la globalización. Hay un mensaje más urgente: no descuidemos la coalición que nos llevó al triunfo: peronistas kirchneristas, peronistas tradicionales, progresistas. Una pata que falte de ese trípode, puede hacernos tambalear.


Vaca Muerta, la apuesta y la trampa

diciembre 2, 2019

Este será el primero de esos posteos espontáneos y superficiales que prometí, atrapado entre la falta de tiempo y la pulsión de bloguear (Ojo: no estoy diciendo que los anteriores eran profundos y reflexivos).

En este caso, el impulso es muy fuerte. Tengo claro que la media docena de hombres (no hay “políticas de género” en petróleo ni en energía en general; Emma Pérez Ferreira fue una afortunada excepción en la CNEA, 30 años atrás) que todavía están peleando por los cargos donde se tomarán las decisiones claves para este yacimiento, todos ellos saben mucho del tema. Más que yo, por lejos.

Y es evidente para todos que en esa explotación del petróleo de esquisto -el “fracking”- juegan intereses económicos locales y globales, y también influyen ideologías, alarmas científicas y delirios varios. Como sea. Mi evaluación es que el inminente gobierno de Alberto Fernández no tendrá otro remedio que apostar a las divisas que -se supone- podría aportar la exportación de petróleo y gas que produzca Vaca Muerta: hay muchas necesidades y pocas alternativas en el corto plazo.

Y lo del corto plazo es clave en dos sentidos: no es seguro -nada lo es- pero es posible que en algunos años, el “fracking” resulte inviable, por razones económicas o ambientales.

Entonces, al grano. ¿A qué me refiero con “trampa”? A una que están desde hace tiempo armando los “expertos” (expertos en formar opinión) a quienes los medios consultan sobre explotaciones petroleras y las inversiones necesarias. Que tratan de transformar -el santo grial por el que todos los comunicadores nos esforzamos- en “sentido común”.

Dejar instalado en la opinión pública que. para que resulten rentables las gigantes inversiones, en extracción y en infraestructura, que requerirá Vaca Muerta, es imprescindible que los precios de los combustibles en Argentina sean “realistas”. Es decir, internacionales. Es decir, altos.

Esto es falso, más allá que nadie publica análisis de costos serios de la producción de energía, ni en Vaca Muerta ni en centrales eólicas.

La energía es un insumo fundamental para todas las actividades productivas: la industria, el agro, el transporte. Además, de las familias, claro. Si los argentinos tenemos que pagar el combustible a precios internacionales ¿porqué nos convendría contaminar napas en la Patagonia con el fracking en lugar de importarlo?

El beneficio ´posible para nuestro país estaría en lo que el Estado pueda recaudar sobre las exportaciones, a precios internacionales. También, el beneficio para las empresas, si el yacimiento es rentable. Y si no lo es, ¿para qué diablos interesa explotarlo?

En todos los países petroleros, los combustibles son muy baratos. La Argentina no es uno de ellos, pero, como dicen en mi barrio, tampoco la pavada. No tiene sentido que paguemos caros los combustibles con el fin que algunas empresas inviertan en Vaca Muerta… para vendernos caros a nosotros mismos los combustibles que logren extraer. Si la exportación prevista cubre la amortización de las inversiones, el beneficio para las empresas, la recaudación impositiva del Estado, manteniendo precios locales accesibles, adelante. ¿Si no, cuál sería el beneficio para los argentinos?


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