Se viene la Marcha Federal

agosto 25, 2016

marcha_federal

El miércoles próximo empiezan a marchar desde Jujuy, Formosa, Posadas, Mendoza, Esquel y Rawson, convergiendo hacia la Plaza de Mayo. Y hasta hoy no los organizadores no han dado más precisiones que lo que se dijo hace 15 días:

Es una movilización de tres días que reunirá a gremios de la CTA, CGT, organizaciones sociales y estudiantes para rechazar las medidas económicas de Macri. Parte desde seis puntos cardinales de nuestro país y llegará a las puertas de la Casa Rosada.

La Marcha Federal es contra el ajuste y contra los despidos. Por la puesta en marcha de una agenda social que garantice políticas de defensa del empleo, por la promoción de la pequeña empresa, la solución de la crisis de subsistencia que genera el tarifazo, la recomposición del poder de compra de los asalariados y jubilados y por políticas que garanticen la continuidad de los emprendimientos sociales“, es lo que anunció Hugo Yasky, secretario general de la CTA y uno de los principales impulsores de la convocatoria.

Una marcha como la que se hizo en 1994, durante el gobierno de Carlos Menem. No lo afectó demasiado: al año siguiente fue reelecto. Pero fue la primera manifestación importante del descontento que comenzaba a extenderse por todo el país, y quedó en la memoria popular.

Supongo que el relativo silencio de los organizadores tiene su motivo en que todavía se está discutiendo con otros sectores, y tratando de sumar. Michetti, de la CTA Autónoma, había expresado reservas. Los sindicatos agrupados en la CGT, es difícil que se sumen … a nivel nacional. No me sorprenderían que muchas de sus seccionales participaran.

Como sea, es un esfuerzo interesante, cerca de cumplirse nueve meses del gobierno de Cambiemos. La militancia kirchnerista, el sindicalismo y los movimientos sociales han hecho actos importantes, cada uno con sus características: las plazas, la concentración del 29 de abril, San Cayetano… Pero no estoy seguro de hasta qué punto expresan el descontento, la bronca de los que han sido golpeados por la inflación, el aumento de tarifas, sobre todo, el desempleo.

En pocos días sabremos si esta Marcha Federal logra hacerlo.

mapa de la marcha


Macri ¿viejo o nuevo? En la Capital saben

agosto 24, 2016

macri r larreta

Uno de los mejores analistas de la bloguería, Ricardo Tasquer, el de Los huevos y las Ideas, ha tomado otra vez el tema del título, bastante transitado.

Por mi parte, pienso que es un tema ideal para largos debates y ninguna conclusión: el experimento PRO tiene aspectos novedosos -en particular, un brillante manejo de la comunicación y la propaganda en su campaña- y otros muy antiguos. Su política económica, por ejemplo.

En cuanto a lo que se ha convertido en un lugar común de la militancia nac&pop: la sorpresa, el desmayo porque “la Dereeecha” llegó al gobierno ¡votada por el pueblo!… ¿Qué carajo creen que pasó hace 21 años, en 1995, cuando Menem -no el de las patillas, el de la convertibilidad y las privatizaciones- fue reelegido por una sustancial mayoría?

El motivo de este posteo es que Ricardo, en la 2° parte del suyo, para argumentar que Mau trajo pocas novedades, incursiona en los sorprendentes paralelos con la gestión macrista en la Capital Federal. Leemos:

El macrismo puede ser referenciado en su experiencia más cercana: el gobierno que el propio Mauricio Macri y Rodríguez Larreta llevaron adelante en CABA. Son tantos los paralelos que podríamos, con pereza, hablar de que Macri “trasladó” a Balcarce 50 las directrices de su gestión al frente de la Ciudad Autónoma. Recordemos, desde su arribo en 2007, todo lo que está replicando ahora al frente del PEN:

1. Despidos de estatales, calificados como “ñoquis”. A poco de su arribo a la jefatura de gobierno, una nota nos recordaba su promesa de «reducir un 33% de los cargos políticos en los ministerios» (pero en cambio) «aumentó los fondos que tiene cada ministro y otros funcionarios para contratar asesores».
2. Ocupación represiva del espacio público vía la UCEP.
3. Avance a prueba/error, buscando los límites de lo permitido: privatización de las bicicletas porteñas, incrementos en el subteo la disminución del número de becas a estudiantes en CABA, por apelar solo a los primeros resultados de Google.
4. Triplicó la deuda en dólares de CABA, utilizando el endeudamiento para gastos corrientes.
5. Negocios para amigos.
6. Incrementos sucesivos y superiores al 100% anual del ABL porteño.
7. En infraestructura priorizó lo electoralista, con bacheo al tope de la ejecución en el presupuesto. Ahora presidente, el Plan Belgrano es motivo de chanzas en el NOA mientras reasigna partidas para CABA y GBA.
8. Subejecución presupuestaria en lo que a políticas sociales y de salud se refiere.
9. Priorización de la educación privada. Ahora, en un contexto de alta inflación e incrementos tarifarios, congela los fondos a las universidades nacionales.
10. Los negocios inmobiliarios, leitmotiv de la creación del PRO, ¿pueden extenderse al Estado nacional?

También formaron parte de sus políticas el culpabilizar al kirchnerismo; el asistencialismo a los barrios del sur y villas, lo que ahora le vale el calificativo de “nueva” derecha; la excelente política de comunicación sumada a la protección mediática; también en CABA supo apalancarse en terceras fuerzas políticas como Proyecto Sur, preludiando lo que el Frente Renovador implicó en 2015 para dividir el voto peronista y garantizar la segunda vuelta. Negoció políticamente por abajo —y el FPV-CABA se comportó como el pan-PJ macri-friendly ahora— para denigrar lo político por arriba, en un juego de balanzas entre política y comunicación“.

Brillante, para un análisis hecho desde el lejano Tucumán. Pero como porteño “nacido y criado”, tengo que agregarle un dato fundamental: el comportamiento del FpV local, funcional en demasiados casos al ejecutivo macrista -paralelo, como dice Ricardo, a lo que se ve ahora en los bloques legislativos- no es una falencia propia del PJ y sus aliados en la Ciudad (aunque tuvieron muchas, cómo no). El FpV porteño era un apéndice, en la práctica, del gobierno nacional: no tenía poder propio como para soñar en desafiar al del Estado argentino.

La conclusión es muy simple, no tiene que ver con la novedad o no del PRO, y sí con la relación de fuerzas en la sociedad moderna. Son necesarias estructuras muy poderosas, con recursos propios, para enfrentar al poder del Estado con algo más que gestos románticos (que sirven, también, para mantener la dignidad). En la práctica, lo que puedo decir aquí es ¡Teléfono para el PJ! No para el que tenemos ahora, por supuesto. Para el que tenemos que construir.


Muestren solidaridad, huevones!

agosto 24, 2016

chile irán

Recién encontré en HispanTV, una cadena televisiva pública iraní, esta noticia:

Chile interesado en reactivar lazos comerciales y politicos con Irán

Grandes expectativas ha creado en Chile la visita esta semana del ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif.

La Habana, capital de Cuba, país que sufre sanciones parecidas a las de Irán por parte de Estados Unidos, fue la primera escala del viaje del canciller iraní.

Chile es el cuarto país que visitará, y su arribo este jueves ha generado altas expectativas por el abanico de posibilidades de cooperación bilateral.

La visita de Irán a Chile abre la posibilidad de llegar a los mercados de Medio Oriente, aún inexplorados.

Tras el triunfo de la Revolución Islámica en Irán, una de sus primeras medidas, fue justamente romper relaciones con la dictadura de Augusto Pinochet y posteriormente, con la llegada de la democracia, lo que hace es restablecer relaciones. Eso es una muestra clara de relaciones políticas, de relaciones cordiales.

Esta visita es una oportunidad para la cooperación y el desarrollo autónomo entre países del sur.

Leonel Retamal, Santiago“.

Me hizo pensar en que en el gobierno argentino, según La Nación, se discute la oportunidad para presentar la iniciativa tendiente a juzgar en ausencia a los funcionarios iraníes acusados.

Aclaro que no tengo idea si el gobierno de Irán estuvo o no vinculado al atentado contra la AMIA. Ni yo ni nadie, excepto en oficinas muy reservadas -sospecho que todas fuera de Argentina- ha visto ninguna prueba, por sí o por no. En todo caso, en los “países serios” en estos temas toman medidas esas oficinas muy reservadas, no los arrastran por 20 años en tribunales, y, sobre todo, no hacen política interna con ellas (Atención: tampoco estoy recomendando Executive Actions, como las que aprueban presidentes norteamericanos).

Lo que me produce la noticia es un poco de envidia. La clase dirigente chilena -no más abierta que la nuestra- por lo menos aparentemente no se enreda en maniobras de propaganda ajenas que no le sirven a los intereses de su propio país. Y no estoy pensando solamente en el gobierno de Macri.


Sindicalismo, Cristina y Massa

agosto 23, 2016

 

cfk massa moyano

El título que tenía previsto para el posteo era “Sindicalismo y política”. Pero tuve presente que en el mundo real -no en las discusiones ideológicas- la política siempre nos lleva a opciones. Usualmente entre nombres propios.

Ojo: todavía no estamos ahí. El sindicalismo no está optando hoy entre esos dos referentes. Y ninguno de sus diversos sectores -hay algunas excepciones, pero son apuestas individuales- tiene la más remota intención de hacerlo. Pero CFK y SM ya expresan estrategias y actitudes definidas, desde la política. Por eso este posteo será menos doctrinario y más breve de lo que había pensado.

Un poco de doctrina es relevante, igual. En la tradición del sindicalismo peronista desarrollada después de 1955 -con raíces más antiguas, en la práctica gremial de la década del ’30- la CGT es la institución que representa a todos los trabajadores. En su seno, pueden, deben existir nucleamientos, corrientes que llevan adelante el compromiso y la lucha política.

Así, después del golpe del ´55, el peronismo, agrupado en las legendarias “62 Organizaciones”, y aliado con el MUCS (gremios orientados por el Partido Comunista y afines), recuperó el control de la CGT de manos de los “32 Gremios Democráticos”, la dirigencia sindical de radicales y socialistas que habían llegado de la mano de ese gobierno militar.

Para dar un ejemplo mucho más cercano, en los ´90, frente a las privatizaciones de Menem, fue el MTA (Movimiento de Trabajadores Argentinos), encabezado entre otros por Hugo Moyano, el que dio la batalla.

Resulta bastante claro, entonces, el espacio que la Corriente Federal de los Trabajadores quiere ocupar, no?

En cuanto a la CGT como tal, la ironía del columnista de gremiales de Ámbito, Mariano Martín, es bastante acertada “Nace una “CGT de CEOs” para preocupar a Macri“. Los sindicatos grandes y medianos son también empresas de servicios. Deben serlo, para ser útiles y retener a sus afiliados. Por eso los empleados públicos, muchos de ellos más cercanos a ATE en su progresismo, se afilian mayoritariamente a UPCN: “Unión Personal” es la obra social que les brinda un mejor servicio.

La definición que da M. M. es realista: “La nueva central obrera fue ideada para poner a resguardo el modelo sindical argentino y de obras sociales, en primer término, y estándares mínimos para los trabajadores formales en un contexto de esperada retracción económica“.

A lo concreto: Macri y la política económica que eligió -o la política económica que eligió a Macri- no tienen nada que ofrecer a los trabajadores en cuanto tales, salvo la promesa de un futuro luminoso en el que sus hijos podrán ser empleados de McDonald. Los sindicatos se verán obligados a enfrentarlo. No lo hará necesariamente la CGT, en forma abierta, al menos al principio, salvo que Schmid decida asumir él protagonismo político (No es imposible, dicen los que lo conocen).

Macri sabe que la organización del movimiento obrero es -más allá de negociaciones y transas- un obstáculo decisivo para su proyecto. Por eso ha alentado la impugnación de su alfil, Venegas (UATRE), y tendría previsto otorgar un reconocimiento sólo provisorio a la nueva CGT para resguardar una herramienta de presión legal a futuro.

Sergio Massa aspira a representar a la clase media baja, según afirma su “brain trust”🙂 , y es un objetivo plausible de su campaña. Ahí está la inmensa mayoría de los trabajadores sindicalizados. Pero no hay un sindicalismo massista. Ni siquiera Peajes. Su discurso económico -un difuso lavagnismo- puede ser atractivo, pero es demasiado impreciso y coyuntural para edificar sobre él. Sus propuestas a la dirigencia sindical pasan por ofrecer espacio en sus listas. El atractivo de la oferta depende, entonces, del arrastre popular que el Frente Renovador muestre tener.

Cristina Kirchner está en una situación muy distinta. Tiene para mostrar ocho años de gobierno, más los cuatro de Néstor. Carga con ese desgaste -es lo que hizo a Macri Presidente, después de todo- pero también puede preguntar a las mayorías -y lo hace- si estaban mejor durante su gobierno que ahora.

Su problema con “los muchachos” es que buena parte -bah, la gran mayoría- de la dirigencia sindical no está dispuesta a aceptar la conducción vertical que fue su estilo. Y que no da señales de abandonar. Otro obstáculo es la militancia “cristinista” que -sus comentarios en este blog son un botón de muestra- enarbola el dedito para acusar al sindicalismo de no luchar contra este gobierno. Los gremialistas, de todos los niveles, los ven como un caso de “Animémonos y vayan”.

Aún el amigo Artemio López -“cristinista” ferviente si los hay- les reprocha a la militancia K que han dejado la tarea sindical vacante, mientras hacían actos en las plazas. Es cierto, pero la construcción en el sindicalismo -salvo que se haga desde el Estado, como Perón- es algo que requiere décadas de esfuerzo. Y la planificación a largo plazo no ha sido el fuerte de la experiencia kirchnerista.

¿Es insalvable entonces la separación entre el sindicalismo realmente existente y Cristina Kirchner? No. Porque por su parte el sindicalismo no tiene, no ha construido, liderazgos políticos alternativos (Vuelvo a citar a Lorenzo Miguel, lo más cercano a una conducción que tuvo el peronismo entre 1976 y 1985: “No puedo poner a los muchachos a la cabeza de las listas, porque no me los votan“. Y no estaba hablando de la clase media). Si los votantes se inclinan por Cristina, el sindicalismo -con nuevas caras- estará ahí.


CGT: lo previsto, lo imprevisto

agosto 22, 2016

Schmid, Daer, Acuña

Hoy, lunes 22 de agosto -que, como aclaró el compañero Sergio Palazzo, no es el aniversario del renunciamiento de Evita, sino el del congreso de la CGT que la propuso como candidata a la Vicepresidencia de la Nación. Ella renunció a esa candidatura el 31 de agosto de 1951– hoy, digo, 1582 congresales, representando a 124 organizaciones sindicales, eligieron la nueva conducción de la CGT.
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Los delegados aprobaron por mayoría las modificaciones en el estatuto social de la central obrera, y su conducción bajo la figura de un triunvirato integrado por los dirigentes Juan Carlos Schmid (portuarios), Héctor Daer (sanidad) y Carlos Acuña (estaciones de servicios), más los restantes miembros del nuevo Consejo Directivo. Pueden ver la lista aquí.

Se mantienen afuera de la nueva estructura el UATRE de Gerónimo “Momo” Venegas, aliado explícito del gobierno macrista, y sindicatos como Unión Ferroviaria, SMATA y Luz y Fuerza, del sector encabezado por el taxista Omar Viviani.

Hasta aquí, lo previsto. Podían leerlo en el posteo que programé para la hora en que estaba citado el Congreso, y, aún antes, con más detalles, en la nota que publicó el informado periodista de gremiales Mariano Martín. (Se dio el lujo de encabezarla con esta imagen de la hoja de agenda en que estaba anotado el reparto de los cargos claves del C.D. Salió así, nomás).

agenda

Pero esto es Argentina, y había muchos peronistas. Las sorpresas eran inevitables. Se encargó de anunciarla el secretario general de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, que aunque viene del radicalismo ha incorporado algunas costumbres perucas.

Él fue quien, en un breve y conceptuoso discurso, precisó que el 22 de agosto es el aniversario de una propuesta transgresora si las hubo, agradeció a los compañeros Moyano, Caló y Barrionuevo el paso al costado que habían dado en pro de la unidad, y anunció que La Bancaria y los gremios de la Corriente Federal van a permanecer dentro de CGT. Pero advirtió que “más de cien gremios, que es casi la mitad del movimiento obrero no están todavía dentro de la unidad”. Ni tampoco están los desempleados, los que no tienen trabajo en blanco, los monotributistas.

Anunció entonces que ni él, ni los dirigentes de la Corriente Federal -se había postulado a Walter Correa (Curtidores), Horacio Ghilini (Docentes privados), Pablo Biró (Pilotos) y Horacio Amichetti (Gráficos)- formarán parte del Consejo Directivo, y propuso la realización de un paro nacional de 24 horas, antes de octubre.

La propuesta fue rechazada por la mayoría, y el anuncio de vacantes en el C.D. provocó algunas rápidas roscas. Pero creo que para un espacio político en el sindicalismo -el de la oposición frontal a Macri- está en pie la intención de ocuparlo.

Para que ustedes juzguen, les invito a escuchar la intervención de Palazzo:


Ahora, la CGT

agosto 22, 2016

santoro

Hoy a partir de las 8:30 están convocados en el estadio de Obras Sanitarias 2122 congresales representando a 213 gremios de todo el país, para elegir las nuevas autoridades de la Confederación General del Trabajo.

Salvo sorpresas -una posibilidad, pero muy remota, estimo- nombrarán un triunvirato para conducirla: Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), por la CGT Azopardo, de Hugo Moyano; Héctor Daer (Sanidad), por la CGT que encabezaba Antonio Caló; y Carlos Acuña (Estaciones de servicio), por la Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo. El motivo más mencionado para que sean tres es que el movimiento obrero ha estado dividido por cuatro años en tres CGTs; la inercia de las siglas… Pero reflejan razonablemente, por sus afinidades en el sindicalismo más que por sus propios gremios, la realidad actual del poder gremial.

También se elegirán 34 secretarios para completar el consejo directivo de la CGT. Habrá lugar para los tres jefes que mañana darán un paso al costado. Moyano se quedará con la Secretaría Gremial, Caló con la de Interior y Barrionuevo con la de Capacitación. La opinión más extendida es que en ese consejo estará Sergio Palazzo (La Bancaria), el candidato de la Corriente Federal para la conducción. Que, se señala, ha aceptado postergar sus aspiraciones en favor de la unidad. Es un hombre relativamente nuevo en las primeras filas del sindicalismo, pero se ha hecho visible, y respetado, por la defensa enérgica de los puestos de trabajo de su gremio.

De la Corriente Federal de los Trabajadores y el espacio que quiere ocupar, ya hablé en el blog. Igual, más allá de eso, esta nueva conducción de la CGT inicia una etapa en la que sus relaciones con el Gobierno nacional van a empeorar. Los motivos son obvios: la recesión que se aprecia en muchas actividades, la caída del empleo, la inflación y la negativa a reabrir paritarias.

Este enfrentamiento previsto se muestra en los que no se sumarán a esta unidad. Gerónimo Venegas (UATRE), el sindicalista más comprometido con el macrismo, ya impugnó este congreso confederal. Tampoco participará, por ahora, Omar Viviani (Peones de taxis), que encabeza el Movimiento Acción Sindical Argentina (MASA): la Unión Ferroviaria, Luz y Fuerza, SMATA, petroleros privados, trabajadores del tabaco, legislativos, telefónicos y capitanes de ultramar, entre otros. Si bastantes de esos gremios no están presentes, la CGT -donde ya no figuran las dos CTAs- no podrá decir que incluye a la totalidad del sindicalismo.

No importa. Como se puede decir de los sindicatos mismos, “es lo que hay”. La mayor concentración de poder organizado fuera del Estado y las grandes empresas. La herramienta que tienen los asalariados para defender sus intereses y sus derechos.

Siendo este blog como es, pueden estar seguros que voy a tratar de analizar este tema desde su relación con la realidad política. Y con la interna del peronismo, cómo no.

Por ahora, les acerco el borrador de un documento que mi amigo Luis De Echeandía redactó hace mes y medio para ser discutido en la agrupación. Me parece que expresa el pensamiento de los militantes peronistas que depositan su confianza y sus expectativas en la unidad de la CGT.

“Haremos un breve esquema de la evolución del pensamiento peronista durante los últimos 70 años con el único fin de encuadrar nuestra opinión sobre el futuro movimiento.

Dividiremos tal vez arbitrariamente nuestra historia en etapas que se caracterizaron a nuestro  entender  por presentar un pensamiento dominante.  

Una primer etapa 1945-1952 de transformación revolucionaria y participación popular cuya importancia parece alcanzar ribetes míticos sentando las bases de nuestra doctrina.

Una segunda que se caracterizó por abrirse una crisis por el fortalecimiento del imperialismo durante la segunda posguerra  que en alianza con el poder económico fue aislando a la Argentina. Es en esa época cuando por muerte o por intrigas  se pierden los mejores cuadros que habían acompañado a Perón (muerte de Evita, de Manzi, de Discépolo, alejamiento de Mercante, Sampay, Ugarte, Scalabrini, Carrillo, Jauretche)  y se entronizó a los “adulones  y alcahuetes”  (encabezados por Teisaire) lo que en un contexto internacional  adverso precipitó nuestra  caída.

Se abre entonces una tercera etapa: la de la resistencia y el retorno,  cuando las organizaciones gremiales y sectores juveniles inician la lucha por la restauración de la soberanía popular que se sintetizo en  una frase “Perón Vuelve”, se alcanza el objetivo pero ya antes se había agudizado la confrontación ideológica alcanzando un grado de violencia inusitado; fue época de actualización doctrinaria comprendida por pocos o tergiversada en pos de objetivos sectoriales, pero el General dejó algunas pautas que nos permiten pensar la reconstrucción, señaló que la organización vence al tiempo y que las organizaciones gremiales con sus dirigentes sabios y prudentes eran la columna vertebral del movimiento y por ende garantía de su proyección histórica, trágicamente su muerte nos sumió en la confusión y en el nuevo contexto de golpes militares latinoamericanos se abrió en 1976 la terrible y criminal dictadura cívico-militar

Con la restauración democrática se abre la cuarta etapa que contiene por lo menos cuatro o cinco subetapas , Luder  fue nuestra primer derrota electoral y donde nos ganaron con un discurso por izquierda, Menem fue un retorno del peronismo  al gobierno con un discurso nacional y popular y mediante una movilización del peronismo en una elección interna donde Menem recuperando nuestro discurso derrotó al aparato político de gobernadores e intendentes bonaerenses, la traición posterior es otra historia.

La crisis de la Alianza y los interinatos de Rodriguez  Saa y Duhalde desembocan en  Néstor Kirchner, el  kirchnerismo restaura hasta cierto punto el discurso peronista y logra transformaciones que en 2003 nos parecían imposibles alcanzando un fuerte apoyo popular,  con crecimiento y una  distribución progresiva de la riqueza, pero de la mano de una cierta inconsistencia política y una conducta autocrática que nos aisló de gran cantidad de sectores que naturalmente son aliados del movimiento, como también resultó expulsivo de muchos compañeros;  esto llevó por primera vez al triunfo de la derecha neoliberal  y al posterior desorden de la tropa propia.

Si analizamos el rol del movimiento obrero a lo largo de la historia del peronismo veremos que en el periodo 1945/55 se constituyo y fortaleció  transformándose en un actor principal de la realidad argentina y un elemento fundamental del sistema de poder de Perón, constituyéndose  a partir del golpe fusilador en la estructura fundamental  en la que se amparó la resistencia durante 18 años abonando con su sangre, lucha y sacrificio el retorno del general a su patria, recuperando entonces de la mano del General  la función preponderante que mantuvo  después de la muerte de Perón aunque no sin conflictos con el gobierno de Isabel. Recordemos la movilización de la CGT y las 62 para expulsar a López Rega, hecho que la historiografía mediática ha ocultado. Con el golpe de 1976 comienza una nueva y terrible resistencia, a la cárcel, tortura y asesinatos de trabajadores se suma una nueva campaña de desprestigio a las estructuras sindicales que fueron intervenidas y saqueadas junto a sus obras sociales.

Esta vieja campaña  continua aún y no por distracción sino porque el poder concentrado de las oligarquías siempre supo que la fuerza del trabajo organizada es su único y verdadero enemigo y saben que cualquier gobierno de corte nacional y popular tiene fecha de vencimiento si no cuenta con la participación organizada de los trabajadores.

En este contexto de crisis del movimiento nacional y popular debemos generarnos una nueva oportunidad, recoger  las enseñanzas de nuestra historia, necesitamos una estrategia para volver al poder con un proyecto que no vuelva a ser derrotado por las oligarquías económicas y mediáticas.

Hoy la reservas de la Nación están en el Movimiento Obrero, es la única estructura con capacidad de recomponer el tejido social y político, el camino de unidad de la CGT es el punto de apoyo para una construcción que como en 1955 se aventure a la luz de toda nuestra historia con un proyecto superador que no se subordine a un caudillo de turno propuesto por los medios, sino que genere sus propios candidatos, que podrán ser o no del movimiento obrero y se acompañe de políticos que no traten a los trabajadores como convidados de piedra a los que se deben dar concesiones para evitar conflictos,  sino los considere parte del poder gobernante y partícipe principal en la toma de decisiones en todos los planos. La estructura gremial no está sólo para discutir salarios y condiciones de trabajo; está para decidir el destino de la nación en lo político, lo económico ,lo cultural, lo social, la salud, la seguridad, etc.

El multitudinario acto de las centrales obreras marca el camino del pueblo argentino; elaboremos un programa unitario que recoja la experiencia de los programas de Huerta Grande y La Falda y los 26 puntos de Ubaldini e involucremos a todos los sectores del campo nacional y popular que quieran sumarse.

Sumémonos al ideario de Francisco, contribuyamos con su apostolado, abrevamos en las mismas fuentes  y podemos bajo su advocación generar una sinergia sin precedentes.

Asumamos nuestra responsabilidad histórica, tenemos la capacidad y los cuadros político-técnicos para conjuntamente con todos los sectores de le industria, el comercio, el agro, la ciencia, la educación, la cultura, etc,   instaurar el proyecto nacional que soñara el Gral. Perón”.


Hace 25 años empezaba a caer un imperio

agosto 21, 2016

1991

Esta semana, el 19, se cumplieron 25 años de un golpe de Estado fallido en la Unión Soviética. Sólo sirvió para acelerar su derrumbe, y hoy, mirando hacia atrás, resulta muy difícil concebir otro resultado, después de repasar lo que sucedió. Pero… me parece importante recordar que -de todos los acontecimientos sorpresivos y cruciales del siglo XX, muy rico en ellos por cierto- la caída incruenta de la Unión Soviética fue totalmente inesperada. Nadie -revolucionarios, militares, políticos, pensadores- lo había anticipado. Sirve para dejarnos claro que la Historia siempre puede reservar sorpresas.

Hay otro motivo por el cual les acerco partes de un artículo que encontré en El País. Es un breve resumen de lo que pasó hace un cuarto de siglo, y, más al punto que quiero marcar, muestra cómo las ideologías que aparecían enfrentadas entonces, “comunismo”, “democracia”, se han desvanecido (creo que quedan más nostálgicos del experimento leninista en América Latina que en Rusia; ciertamente son más aquí los que todavía hablan del “mundo libre”). El orgullo nacional resulta un mejor cemento para la cohesión social, en tanto tengamos claro que la Nación es su pueblo.

(Les enlazo también una galería de fotos que subió Russia Today, agencia oficial de la Federación Rusa, también para este aniversario).

“El recuerdo de la agonía de la URSS y de la confrontación política entre el líder soviético Mijaíl Gorbachov y el ruso Borís Yeltsin se difumina en la memoria de la sociedad rusa, que hoy cultiva otras perspectivas históricas, más dilatadas, y otros héroes, asociados al poder del Imperio zarista. En este contexto transcurre el 25 aniversario del intento de golpe de Estado con el que, el 19 de agosto de 1991, un grupo de altos funcionarios quisieron salvar a la URSS de su desintegración.

Nueve repúblicas (de las 15 integrantes de la Unión Soviética) se disponían a firmar el Tratado de la Unión el 20 de agosto de 1991, fecha en la que el presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov debía regresar a Moscú desde Crimea, donde estaba veraneando. El Tratado de la Unión, trabajosamente negociado, alteraba el reparto de competencias con el poder central, justamente para mantener el Estado, pero los miembros del llamado GKCHP (Comité Estatal de Situación de Emergencia) lo veían como una sentencia de muerte.

El vicepresidente de la URSS, Guennadi Yanáev, el jefe de la KGB, Vladímir Kriuchkov, el ministro de Defensa, Dimitri Yázov, el de Interior, Borís Pugo, y el jefe del Gobierno, Valentín Pavlov, eran los cargos de mayor jerarquía entre los ocho miembros del GKCHP. Alegando que Gorbachov estaba “enfermo”, el comité asumió los poderes presidenciales, trajo refuerzos militares a Moscú y suprimió las libertades cívicas. Pero una parte de la sociedad rusa salió a la calle a apoyar a Borís Yeltsin que durante tres días lideró la resistencia.

Los sucesos, iniciados con la emisión televisiva del ballet El lago de los cisnes, se precipitaron. En lo alto de un tanque, Yeltsin desafió al GKCHP y en la rueda de prensa convocada por los conjurados, a Yanáev le temblaron las manos; los ciudadanos construyeron barricadas en torno a la sede de la presidencia de Rusia, pero las fuerzas especiales que la rodeaban la llamada Casa Blanca junto al río Moscova, no recibieron orden de asalto. Tres jóvenes perecieron en un encontronazo con los tanques llegados a la capital y Gorbachov regresó a Moscú tras rechazar a los golpistas que fueron a verle a Crimea. A su vuelta, fue humillado por Yeltsin, convertido ya en el hombre fuerte del Estado.

El Partido Comunista, la columna vertebral de la URSS. fue prohibido y sus propiedades confiscadas. En diciembre, la URSS dejó de existir oficialmente, cuando los líderes de las tres repúblicas eslavas (Rusia, Bielorrusia y Ucrania) denunciaron el documento fundacional (el Tratado de la Unión de 1922) de la URSS.

En 1991, la “libertad” era la sensación imperante entre quienes se opusieron al GKCHP, pero esa perspectiva se alteró con el tiempo. “El hundimiento de la Unión Soviética fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo”, afirmó el presidente Vladímir Putin en 2005. Y añadió: “Para el pueblo ruso también fue un verdadero drama. Decenas de millones de nuestros conciudadanos y compatriotas se encontraron fuera del territorio ruso y la epidemia de la desintegración se extendió también a la misma Rusia”.

Hoy, casi la mitad de los rusos (48%) no recuerdan lo que sucedió en agosto de 1991, según un sondeo del centro Levada. El 35% opina que el golpe fue un “episodio” en la lucha por el poder entre los dirigentes del país, el 30% lo califica de “acontecimientos trágicos” y solo un 8% lo ve como la victoria de una revolución democrática. En 2004 el 13% de los rusos tenía dificultades para valorar aquellos acontecimientos. En 2016, la proporción de los confusos se ha elevado al 27%. Preguntados por sus simpatías, el 30% alegan que eran demasiado jóvenes para comprenderlo, un 8% simpatizan con los golpistas y un 13% se declara en contra.

Según la ideología fomentada desde el Kremlin, la década de los noventa, bajo la presidencia de Yeltsin, fue un periodo de humillación y penuria de la que el país comenzó a recuperarse con la llegada al poder de Vladímir Putin (2000), bajo cuyo mandato Rusia ha recuperado el orgullo nacional y ha dejado de estar de rodillas ante el mundo. Desde hace años, los dirigentes rusos ignoran los sucesos de agosto de 1991, pero en esta ocasión han ido más lejos al denegar el permiso para un tradicional acto conmemorativo dedicado a los tres jóvenes que, en la noche del 20 al 21 de agosto murieron en un encontronazo con los tanques llegados a Moscú. Alegando las obras que se realizan en el centro, el ayuntamiento de la capital propuso que el acto se traslade desde el lugar de la tragedia, –el cruce del “kolzo” (el anillo circular) con la avenida Novii Arbat–, a un entorno periférico de la capital. En junio, las obras, ahora casi acabadas, no impidieron celebrar el festival de Cine de Moscú en un cine vecino.

Desde su llegada al poder, Putin recuperó de forma ecléctica los símbolos del pasado, el águila zarista y la música del himno soviético entre ellos, y en su programa destaca el reforzamiento de los vínculos con los países postsoviéticos en estructuras como la Comunidad de Estados Independientes y, sobre todo hoy, la Unión Euroasiática, que integra a Bielorrusia, Kazajistán, Kirguizistán y Armenia.

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Casualidad o no, el 19 de agosto, coincidiendo con el 25 aniversario del golpe, Simferópol, la capital de Crimea, inaugurará un monumento dedicado a Yekaterina II (Catalina la Grande), la emperatriz que conquistó la península en 1783. El monumento es una replica exacta de otro construido en el siglo XIX y sustituido en época soviética por una composición escultórica dedicada a líderes comunistas, entre ellos Lenin. La estatua de la emperatriz, realizada en bronce en la provincia de Moscú, fue financiada por una colecta popular, iniciativa de una fundación vinculada a Konstantin Maloféiev. Este oligarca ortodoxo ruso es considerado una figura clave en la anexión de Crimea de 2014 y en la intervención rusa en las regiones del Este de Ucrania.

Las estatuas de los zares están de moda en Rusia. En Moscú se planea una dedicada al príncipe Vladímir, que se convirtió al cristianismo en el siglo X, y en la ciudad de Oreol, otra a Iván el Terrible, pese a las protestas que inspira esa figura del siglo XVI. A recordar la memoria del 25 aniversario de agosto de 1991 se dedicará el centro Borís Yeltsin, en la ciudad de Yekaterinburg. Este centro, fundado en otoño de 2015 en la patria chica de Yeltsin, se ha convertido en un reducto cultural destinado a preservar una memoria de los noventa más positiva que la cultivada desde el Kremlin. Otros actos dedicados a agosto de 1991 tendrán lugar en un parque de Moscú, cerca de los jardines adonde se alzan las estatuas de los líderes y teóricos comunistas que fueron retiradas del espacio público al desintegrarse la URSS, entre ella muchos “Lenin”, algunos “Dzherzhinski”, “Engels” y “Marx” y algún que otro “Stalin”.

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