Encuestas, encuestas…

marzo 29, 2015

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Como dicen los españoles de Podemos – y lo repiten en Argentina destacados blogueros: “Las encuestas que estamos leyendo y que leeremos, como todo el mundo sabe, no son inocentes. Su objetivo fundamental no es predictivo, sino que se utilizan para crear opinión. Se usan como arma electoral para beneficiar o perjudicar a unas u otras fuerzas políticas“. Es cierto. Y la solución de Podemos – conseguir fondos para hacerlas con sus propios militantes – la emplea aquí, al menos en algunas provincias, el Frente de Izquierda.

Algunas observaciones: Para predecir, recomiendo la tradicional bola de cristal. Las encuestas, si están bien hechas, son una foto un poquito desenfocada de la realidad de un momento y de un lugar. Si a los militantes se los entrena bien, pueden hacerla. La tarea del político es modificar la realidad que le muestra la encuesta para que – llegado el día de la elección – más gente lo vote. Pero eso es mucho más difícil, y no hay cursos rápidos para enseñarla.

El punto es que, si la encuesta la hacen los militantes, ya no sirve como arma electoral. Porque para eso, es necesario que los demás, los tipos de a pie que quieren “usar bien” su voto – es la única herramienta que tienen -, crean en esas encuestas. Y es obvio que los militantes no van a dar malas noticias. Sospechamos – bah, estamos seguros – que las encuestadoras tampoco van a tirar a matar a sus clientes. Pero son empresas que querrán seguir trabajando en el futuro, y no pueden hacer un ridículo demasiado alevoso (Ha habido casos, pero ya no están entre nosotros).

Eso no quiere decir que las encuestadoras tienen que “predecir” al ganador. Si pudieran hacerlo, se llenarían de oro y no necesitarían trabajar más. Su función, repito, es dar una idea del escenario político, las distintas demandas que tienen distintos sectores sociales y como se imaginan ahora que los candidatos pueden responderlas.

Ejemplo: Estas dos encuestas de arriba, para las PASO porteñas del 26 de abril. Una es de Analogías, y la publica Tiempo Argentino, un medio K ortodoxo. La otra es de Poliarquía, y aparece en La Nación, anti K más ortodoxo (Lamento que la imagen de esta no sea muy clara, pero es la única que conseguí. Da bien los detalles el blog del tandileño Sentís). Y el escenario que nos dibujan es muy parecido.

¿Algún dato interesante, es decir, no previsto de antemano por los analistas? Bueno, Rodríguez Larreta aparece muy cerca en intención de voto de Gaby Michetti (Las encuestas difieren en quién va primero, pero eso se puede atribuir al error técnico o al cliente).  No era, me consta, la expectativa de la mayoría de los conocedores de la realidad porteña. No da para ninguna conclusión terminante – falta para eso – pero, si revisamos la encuesta en detalle, parece indicar que hay dos públicos en el voto PRO: uno más joven y más “nueva derecha”, que se identifica con H.R.L., es decir, con Mauricio Macri, y otro que es un voto menos definido ideológicamente, unido por su rechazo al kirchnerismo, que canaliza G.M.

Lo confirma – hasta donde puede decirlo una encuesta – en que casi un tercio de los que expresan intención de voto en lo nacional al Frente Renovador de Massa, en la ciudad se inclinan por Michetti.

También vale la pena tomar nota que Mariano Recalde está mostrando – al comienzo de la campaña local – una buena capacidad para sumar los votos de los que apoyan al gobierno nacional. Un 10 % no parece mucho… si no se toma en cuenta que la dificultad fundamental del kirchnerismo y de La Cámpora en particular ha sido la de desarrollar nuevos liderazgos exitosos electoralmente. Con la excepción de CFK, claro.

Se me ocurre que contribuye a confirmar una vieja percepción mía: Si miramos a los votantes – dejando a un lado por un momento a la pequeña minoría de militantes – la Capital Federal es el distrito donde es más difícil separar los votos “peronistas” y “kirchneristas”. No es que no tengamos conservadores anti K del palo, pero ya se han ido con Macri.


Massa y la polarización, según Clarín

marzo 29, 2015

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En posteos recientes volví a plantear una vieja opinión mía: que se debe leer a los columnistas políticos de los diarios más para descubrir su agenda del momento que por la información que puedan tener; y una nueva observación: que Clarín le estaba recortando el apoyo a Sergio Massa.

Pero no voy a dejarme llevar por el dogmatismo. Esta semana, por ejemplo, Julio Blanck escribió una columna lúcida sobre la situación en la provincia de Buenos Aires. Es cierto que sus palabras de aliento sobre Massa lo hacen pensar a uno en los médicos cuando dicen “Está todo lo bien que se puede esperar“; es cierto que, aunque reconoce el vigor electoral del oficialismo y el rol central de CFK, lo hace con una mirada clarinista (el título de la nota es Odio, celos y traiciones en la Provincia). Igual, es un resumen interesante.

Como Clarín ha adoptado una política idiota que exige inscribirse con Gmail o Facebook para leer sus notas en la Red, la subo aquí. Además, la encuesta del posteo sobre las PASO porteños parece indicar que un 60 % de mis visitantes es kirchnerista – que se supone no leen al Enemigo… Sobre todo, me da oportunidad de agregar al final un aspecto importante en el que no estoy de acuerdo.

Sergio Massa no está terminado. Su vigor político parece algo debilitado pero su voluntad y su ambición están intactas. En una reunión de su mesa chica, no hace mucho, alguien le planteó si no era prudente estudiar la posibilidad de bajar a la candidatura a gobernador bonaerense, para hacer pie firme de cara al futuro. Los gritos de Massa se escucharon hasta los confines de Tigre. No se baja.

Es cierto que se quebró el triple empate entre él, Daniel Scioli y Mauricio Macri, que algún sondeo –en el que pocos creyeron– detectó hace ya ocho meses. Es cierto que desde entonces Scioli se mantiene, Macri crece y Massa va en retroceso. Es cierto que se achicó el bolsillo de empresarios que habían prometido lubricarle la campaña, y que por momentos desaparece del radar del poder. Pero la construcción de su hecatombe también es, en parte, una operación de sus rivales, que buscan rapiñar los retazos de electorado que va dejando por el camino. 

Las circunstancias no lo ayudan. Ante una creciente polarización social, no resulta sencillo mantener cierta equidistancia entre las ideas de continuidad y cambio. No hay dónde pararse, literalmente. Massa necesita esquivar esa polarización que lo está acogotando.

La continuidad es Scioli, podría ser Florencio Randazzo. Es la oferta de un Gobierno que conserva centralidad después de doce años. Porque tiene en la Presidenta al actor político principal y porque la economía, con su depresión estabilizada, evitó los augurios de catástrofe y promete no empeorar demasiado de aquí a las elecciones.

El cambio parece ser cada vez más Macri. Es quien ha ido avanzando sobre las franjas de la sociedad, quizás mayoritarias, que pretenden un nuevo orden político, económico e institucional. 

Dirigentes importantes del Frente Renovador protestan por la instalación negativa de su jefe. “Sergio está en 20 puntos de intención de voto y el que va primero le lleva menos de 10. Falta mucho y nosotros seguimos competitivos”, aseguran. El que va primero, según qué encuesta miren, puede ser Macri o puede ser Scioli. Una sola encuesta en circulación da a Massa segundo y por encima del 20%; las demás lo ponen tercero bordeando el 15%. 

Las noticias recientes no fueron buenas para Massa. Se le escabulló Carlos Reutemann, que se abrazó con Macri. Enseguida apostó y perdió en la Convención de la Unión Cívica Radical. Los radicales decidieron aliarse a Macri y alejarse de él porque ven hoy al jefe del PRO como un vehículo más apto para que los lleve hacia el poder. Los demás argumentos del radicalismo son apenas justificaciones para esconder ese duro pragmatismo.

Massa necesita con urgencia una estrategia de recuperación. Tiene un punto de apoyo decisivo: su gravitación en la provincia de Buenos Aires. Allí logró el 43,8% de los votos cuando ganó las legislativas de 2013 y desbarrancó para siempre el proyecto de re-reelección de Cristina. Según dirigentes de su entorno, su intención de voto en la Provincia estaría hoy en alrededor de la mitad de aquel resultado fenomenal. Se puede ver como una pérdida enorme. O como una base muy sólida desde la cual intentar recomponerse. 

El problema es que Massa tiene revolucionada a su tropa bonaerense. Lleva demasiados días preciosos dedicados a tratar de ordenar una interna en la que abundan odios, celos y traiciones. Algunas rencillas son naturales de la política, otras quizás obedezcan a su modo de conducir.

Hasta hace poco tenía media docena de candidatos a gobernador. Tener tantos es tener ninguno. Su fue Gustavo Posse, anda amagando con irse Jesús Cariglino. Quedan cuatro. Massa querría sólo dos.

Francisco de Narváez, el último en llegar pero con capacidad de pagarse una campaña bien robusta, puntea entre ellos en intención de voto. Pero casi no le saca ventaja a Darío Giustozzi, que es socio fundador del massismo. Giustozzi encabeza el pelotón de los “puros” y “originales”. Quiere llevar de candidata a vice a Malena Galmarini, la mujer de Massa. O a Gabriel Katopodis, intendente de San Martín, massista desde la hora cero. Como todos los demás, está un poquitín cansado de tanta franela y a veces se le vuelan los pájaros.

Felipe Solá y Mónica López, los otros dos precandidatos provinciales, sienten que los llevan gratis al pelotón de fusilamiento. Y patalean. Dicen cosas horribles de todo el mundo massista: nadie queda a salvo. 

Las cosas no van bien y para enfriar tanta calentura Massa tiró la pelota afuera. Creó una comisión para que dentro de un mes defina quiénes serán los dos o tres precandidatos. Siempre fue un tipo optimista.

Sería injusto, con todo, suponer que solamente en el massismo se cuecen habas. Allí donde se pelea poder los ánimos se encrespan en vísperas de tiempo electoral. Así, otro lugar donde si se pincha sale sangre es el peronismo kirchnerista. ¿Dónde bullen de verdad las pasiones si no en el peronismo, oficialista u opositor? Y en ningún otro lugar ese hervor iguala al de la Provincia.

La pulseada por la candidatura a gobernador oficialista fue lanzada por una jugada fuerte de Cristina: bajó a Julián Domínguez de la grilla nacional y lo mandó a competir en la Provincia. “Es el candidato de la Señora”, asegura un fiel intendente del Gran Buenos Aires. Habrá competencia, posiblemente. Pero a los demás anotados en esa carrera les hace menuda gracia esa preferencia presidencial.

Cuentan que el ministro Julio De Vido enfureció al conocer una encuesta de la consultora de Artemio López, que le da a Domínguez, titular de la Cámara de Diputados, una intención de voto del 20,7 %, en un escenario con más de un precandidato por fuerza. La encuesta se difundió a poco de que Cristina pusiera su dedo mágico en Julián. Fue una contrariedad para el buen De Vido, que viene regando con amor la plantita de Los Octubre, colectivo de intendentes que pretende colocar a Patricio Mussi, de Berazategui, en esa candidatura. 

Tampoco le sobra alegría a Diego Bossio, jefe de la ANSeS, que había empezado a mover el amperímetro después de mucho trajín y mucho contacto con la estructura peronista. Ni a Fernando Espinoza, jefe del PJ bonaerense y patrón de La Matanza, que reclama un lugar en el podio provincial.

Otro anotado es Sergio Berni, quien recuperó sus ganas de ser candidato después de una prudente salida de escena tras su intervención en el departamento de Puerto Madero la noche en que mataron al fiscal Alberto Nisman. Berni anduvo un par de semanas trabajando de alto directivo de Interpol en Lyon y Viena, antes de regresar al país y reaparecer justo cuando la Justicia desestimaba las denuncias en su contra.

Esta semana la Presidenta jugueteó con su ambición: “A vos Berni, verte con ese traje, estás de candidato”, le dijo durante la videoconferencia desde la Casa Rosada. Rápidos para interpretar el lenguaje de gestos del palacio, hubo quienes vieron una bendición de Cristina cayendo sobre el enfático secretario de Seguridad. ¿Será así?

También está anotado Fernando “Chino” Navarro, jefe del Movimiento Evita, la principal fuerza movilizadora del kirchnerismo provincial. 

Pero a los intendentes, dueños de las comarcas electorales, la cuestión del gobernador parece importarles bastante poco. 

Jefes comunales de peso se reunieron con el diputado Jorge Landau, apoderado del oficialismo. Dejaron constancia de que quieren ir a las PASO colgados por igual de las boletas de Scioli y de Randazzo. Y de cualquier otro precandidato.

Lo que tira de la urna, dicen, es el postulante a presidente. En elecciones generales “el candidato a gobernador puede ayudar a perder votos, nunca a ganarlos”, especulan sin pizca de piedad. ¿Odio, traición? Apenas instinto de supervivencia.

Landau escuchó y anotó. La palabra final la tiene Cristina. Como en todo“.

En general, estaría de acuerdo en la evaluación que Blanck atribuye a los intendentes peronistas: que el candidato a gobernador es menos importante en Buenos Aires que el candidato a Presidente, cuando las elecciones son simultáneas. Eso se vio en 1983, cuando ganó un desconocido Armendáriz arrastrado por la victoria de Alfonsín. Pero… lo que puedo apreciar en el monitoreo de las redes sociales, lo que empieza a verse en algunas encuestas, es que esta vez no es así.

Será por la disconformidad, en una ancha franja, con la gestión actual; será porque es difícil separar en la percepción de los bonaerenses hoy cuando piensan en el “gobierno” al nacional del provincial; … No puedo decirlo con certeza. Pero me siento confiado en afirmar que esta vez, a quien aspire a llegar a la Presidencia le conviene estar acompañado por un buen candidato a gobernador.


La guerra en Yemen

marzo 28, 2015

Yemen

En la antigüedad, griegos y romanos conocían la región como Arabia Feliz. Montañosa, con más lluvias que el resto de la península, producía el mejor café de esos tiempos, e incienso. Y las legiones que envió Augusto a conquistarla fueron derrotadas. Merecía el nombre. Después… ya no fue tan afortunada.

Encontré esta caricatura gracias a @ianbremmer, un tuitero con gusto  por la política internacional, y me pareció muy expresiva. Se las traduzco: Uno de los dos yemenitas se pregunta “Estoy confundido… ¿Somos el botín de una guerra entre Irán y Arabia Saudita, un laboratorio para que EE.UU. ensaye sus técnicas anti terroristas, un campo de reclutamientos para ISIS y Al-Qaeda, un campo de batalla para el conflicto entre Sunna y Shia?” Y el otro le contesta ““.

(Voy a ver si en Semana Santa encuentro el tiempo para escribirles algo sobre Sunna y Shia. No es el único factor, por supuesto, pero es importante. Existía siglos antes que los otros. Y seguramente existirá siglos después).


Scioli, al lado oscuro de la Fuerza

marzo 28, 2015

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En general, no sigo las internas de los partidos a través de los columnistas de los medios. No es que no tengan buena información (a veces), ni que practiquen “periodismo militante” ¿quién no? El problema es que están tan encuadrados en el respectivo “relato” que toda la información que vuelcan tratan de forzarla dentro de él. Y queda muy deformada. A veces, irreconocible.

Por eso, prefiero leerlos con la idea de encontrar de qué quieren convencernos, la agenda particular que están promoviendo en ese momento. Porque los medios son actores políticos. Decisivos – en particular los opositores, con mayor alcance – para imponer un tema en la atención pública. No tan influyentes para formar opinión como solían ser, y mucho menos de lo que les gustaría, pero todavía conservan, en la política actual, un rol importante: de nuevo, en particular los opositores son los que les dan un libreto a la “minoría intensa” de su lado, los que les advierten de las siniestras maquinaciones de los K.

Ojo: no es que los convencen que los K son malos; eso ya lo creían de antes con fervor. Les dicen qué es lo que han hecho mal, y las nuevas maldades que pretenden hacer (En el lado oficialista, la parte principal de esa tarea la cumple CFK).

¿A qué viene esta introducción? Bueno, hace dos días recibí la última columna de Marcos Novaro, publicada en TN. De este politólogo opositor he citado algunos análisis inteligentes, pero me queda claro que la mayoría de las veces su mirada está demasiado influenciada por sus deseos, y le hace decir tonterías, como por ejemplo aquí. En este caso no es una tontería, eh; es una preocupación válida. Pero lo interesante es qué le preocupa:

La campaña presidencial se acelera, y como le sucedería hasta al mejor de los tiempistas, llega el momento en que Scioli se va quedando sin tiempo, ya no puede estirar las cosas: deberá demostrar bien pronto y de una buena vez si es efectivamente todo lo hábil y calculador que pretende o algo de cierto había en las extendidas sospechas sobre sus limitaciones como líder político“.

Resumiendo – pueden leerlo entero aquí – M. N. empieza a percibir que la inminente ruptura de Scioli con el kirchnerismo, por la que se ha esperado doce años, está tardando demasiado. Le asalta la turbadora y horrible sospecha que quizás no rompa, después de todo. Y que tampoco ocurra la última, mejor esperanza, y que el kirchnerismo (o sea, CFK) no rompa con Scioli.

Esto podría ser la especulación de un opinador más – somos tantos los que pontificamos de política – aunque mi amigo Manuel Barge consideraría, creo, a Novaro parte del Estado Mayor de la Hegemonía Intelectual (yo lo veo como parte de una Carta Abierta republicana). Pero… ayer leí en Clarín – que es, sin duda, la nave insignia y el portaaviones de los medios opositores – otra columna muy significativa.

Dice Nicolás Wiñazki: “Scioli, un inesperado operador de Cristina en los juzgados. El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, está preocupado por el futuro judicial de Cristina Kirchner. Tanto es así, que en las últimas semanas se ocupó de hacer gestiones secretas para hacer saber en los tribunales cuál era su opinión respecto a dos de los expedientes más sensibles para la Presidenta: la denuncia de Alberto Nisman y el caso Hotesur.

Uno de los camaristas que desestimó la denuncia de Nisman, por ejemplo, había recibido hace varios días un mensaje desde La Plata … Según fuentes judiciales, (el juez) Jorge Ballestero se enteró lo que pensaba el Gobernador a través de diferentes interlocutores … Una de las personas que tiene trato y mucha confianza con ambos es Rodolfo Cuiña. Se trata de un empresario del rubro de los electrodomésticos, el mercado en el que la familia Scioli hizo negocios durante décadas.

(Además) Cuiña comparte con Ballestero la pasión por River Plate: suelen ir a la cancha juntos y se sientan en plateas muy cercanas“. (Sin duda, son vínculos muy comprometidos. No necesitó revelar que comparten un refugio secreto en una zona inaccesible de la selva misionera. Si les interesa, pueden leerlo completo aquí).

En cuanto a la “noticia” en sí, es una insigne pavada. Si un gobierno que ha durado doce años no tiene quien le camine los pasillos de Tribunales… no hubiera durado doce años. Lo interesante, como dije al principio, puede ser la intención del autor.

Que me parece evidente. No se desacredita a un juez acusándolo de tener amigos empresarios y ser hincha de River Plate (aunque esto último habría que pensarlo). Tampoco es para favorecer a DOS ante los kirchneristas: no van a creer que es un soldado K si se lo dice Wiñazki en Clarín. En realidad, no lo van a creer de ninguna manera.

La nota está dirigida a la minoría intensa anti K, que lee las noticias políticas en Clarín y las cree, o quiere creerlas. Y está muy adaptada a ese público, porque su sueño húmedo es ver a Cristina Kirchner paseada por los juzgados. Lo anhelan mucho más que una derrota electoral del oficialismo en la que en el fondo no creen, porque “esos negros seguirán votando al peronismo” (Pueden equivocarse en eso, pero el odio no es racional). Que Scioli ayude a Cristina a escapar su merecido castigo, lo convierte en un blanco de ese odio tan válido como Aníbal Fernández, o La Cámpora.

¿Por qué el Grupo Clarín estaría dispuesto a golpear a un posible futuro presidente? La práctica empresaria del Grupo siempre ha sido la de tener buenas relaciones con quien puede darles ventajas en sus negocios con el Estado – todos los importantes – y pelearse, en todo caso, después de obtenerlas.

Mi opinión es que se han dado cuenta, con demora de años o, por lo menos, de meses (la política no es necesariamente de la competencia de los empresarios de medios) de la inevitable estrategia electoral de Daniel Scioli. Necesita, para llegar a la Presidencia, de los votantes que atribuyen a la gestión kirchnerista las mejoras en su situación en los últimos doce años y que temerían perderlas a manos de un opositor. Con su estilo y determinados gestos, procura también sumar votantes más críticos. Probablemente, los necesitaría para ganar. Seguramente, para tener más margen de acción frente a Cristina. Pero es evidente, en primer lugar para él mismo, que no puede llegar sin los votos que representan un apoyo al gobierno actual y a sus políticas.

Y resulta cada vez más claro que la selección del definitivo candidato del oficialismo incluirá unas Primarias Abiertas competitivas. Creo que eso es una buena noticia para el peronismo, y para el país. Para los sectores e intereses enfrentados al kirchnerismo, implica la obvia necesidad de canalizar su estrategia. Scioli puede ser, de los posibles candidatos del FpV el que menos resistencias les despierta. Seguramente lo es. Pero ya se dan cuenta que si llega a ganar, su victoria incluirá la del kirchnerismo.


Música para el finde – Eruca Sativa, Cirse y algo de los Stones

marzo 28, 2015

Varios motivos para subir algo bien rockero. Me gusta lo que hicieron aquí estas pibas, Lula Bertoldi, Brenda Martin, Luciana Segovia y Silvana Colagiovanni con un clásico de los Rolling Stones Jumpin’ Jack Flash. A lo mejor las necrológicas que uno leyó eran exageradas y el rock sigue vivo, al menos por estos pagos.

Y la otra es el empujón de un amigo bloguero, que usó la queja – justificada y olorosa – de Lula B. que pueden ver abajo como argumento para discutirme sobre las PASO de la Capital. No, Manolo, con suerte va a servir para que la próxima vez EDESUR tenga más cuidado para cortar la luz en su barrio. Pero no para cambiar la política. A lo sumo, alguien puede usar este video en la campaña.


Clarín recortó el apoyo a Massa, nomás

marzo 27, 2015

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Esta foto recortada es la prueba. Apareció hace unas horas en la página de Clarin.com, junto a esta liviana crónica de un momento incómodo: “El fin de semana pasado Nielsen y otros postulantes del massismo encararon una salida por distintos barrios de la Ciudad, en un día que contaría con la visita de Sergio Massa para apoyarlos. Hasta que llegaron a la Feria de San Telmo y el ex secretario de Finanzas K, acostumbrado a negociar con los fondos buitre, se topó con una vendedora, que le dejó en claro su rechazo al massismo.

El recibimiento, que incluía cartel (“Massa acá no sos bienvenido”), derivó en un cruce insólito. Mientras los feriantes vinculaban al ex intendente de Tigre con “la embajada de Estados Unidos y las corporaciones”, Nielsen y su cabeza de lista para la Legislatura (Diego Kravetz) hacían de policía bueno y policía malo, aunque con una promesa en común: “Si llegamos a ganar, todos los manteros ilegales serán removidos con la Metropolitana“.


El refugio de los nazis

marzo 27, 2015

Como ya saben los que me leen, estoy descontento con la política exterior argentina. No tanto por lo que se hace (aunque se me ocurren algunas macanas, enfocadas al oriente del Mediterráneo), pero es fácil criticar desde un sillón. Más me fastidia lo que no se hace: la ausencia de una política coherente y sostenida para comunicar la versión argentina de nuestra propia realidad.

Comunicar – para individuos, empresas, naciones – no pasa por decir “su verdad”, o la verdad que se quiere que los demás crean de uno. Antes, se debe entender al Otro – los diversos otros – comprender las imágenes que ya tienen en sus cabezas. Luego, diseñar el lenguaje y los relatos apropiados para esos otros. Y, lo esencial, comunicarlo con continuidad y coherencia durante un largo tiempo.

Este gobierno – para que no digan que sólo señalo lo negativo – encontró con su política de Derechos Humanos, en particular los juicios a los represores, un tema con amplia repercusión favorable en el escenario mediático internacional, al menos en el influyente espacio democrático y/o progresista. Pero ya fue usado; y es difícil que aparezcan novedades con impacto periodístico (Lo de “los cómplices civiles”, aún si la justicia local estuviera dispuesta a avanzar, no tendría el mismo eco; esos medios del exterior no son tan democráticos y progres).

Es cierto que la comunicación no es todo, aunque algunos comunicadores lo crean así. La realidad detrás es más importante, en el largo plazo. Pero es una herramienta para ayudar a construir esa realidad. Y si un país no comunica… lo comunican a él.

Un ejemplo muy elocuente, por nuestra colaboración con uno de los más extendidos, estúpidos y dañinos mitos que circulan sobre Argentina, es esta noticia que hace pocos días estuvo en los titulares de todo el mundo (y lo de “todo el mundo” esta vez no es exageración). Aquí apareció, por supuesto, en Clarín y La Nación, pero tomo la versión de la Agencia Federal de Noticias, un grupo armado de periódicos de nuestras provincias, que a menudo es usado como fuente por comunicadores oficialistas:

Fascinación en el mundo por hallazgo de “un refugio secreto nazi” en Misiones

La Plata, 24 Mar (InfoGEI).- El presunto hallazgo de refugios para jerarcas nazis en Misiones, conocido durante el fin de semana, despertó todo tipo de sentimientos en el exterior. “Se cree que encontraron un escondite secreto nazi en una remota selva argentina”, es el título con el que lleva The Washington Post la noticia, que es esta mañana la más leída del sitio. También en The Telegraph, de Gran Bretaña, “Arquéologos argentinos descubren un refugio secreto nazi”, aparece como la más vista de sus noticias.

En Actualidad RT, el sitio ruso de noticias en español, “Hallan supuesto refugio secreto de jerarcas nazis en la Argentina” encabeza la lista de “lo más popular”. La noticia local aparece también en medios de todo el mundo, como DW (Alemania), Time (Estados Unidos), The Guardian (Gran Bretaña), La Vanguardia (México), El Universal (Venezuela) y El Comercio (Perú).

Un equipo del Centro de Arqueología Urbana (CAU) de la UBA afirman que hallaron un refugio levantado para albergar a jerarcas nazis en medio de la selva de Misiones, según informó el diario Misiones Online.

Se trata de edificaciones con paredes de hasta tres metros de ancho en una zona inaccesible del Parque Teyú Cuaré, al sureste de la provincia de Misiones, en la frontera con Paraguay. El equipo de especialistas, que cumplió su primera etapa de trabajo en el lugar, y elaboró una primera hipótesis: se trata de edificaciones levantadas para que vivieran ocultos altos mandos nazis.

“Aparentemente, a mitad de la Segunda Guerra Mundial (…) la aeronáutica nazi generó un proyecto secreto de construcción de refugios para que los más altos jerarcas nazis pudieran esconderse tras una derrota, sitios inaccesibles, el medio del desierto, en una montaña, en un acantilado o en medio de una selva como ésta”, explicó Daniel Schávelzon, director del CAU y líder del equipo.

Abonaron la hipótesis objetos hallados en el lugar, entre ellos cinco monedas alemanas que fueron acuñadas entre 1938 y 1941 y un fragmento de plato de porcelana con la inscripción “Made in Germany” fabricada por la firma Meissen entre 1890 y 1949.

Los investigadores creen que los nazis nunca usaron el refugio, que consta de tres edificios, porque cuando llegaron a Argentina se dieron cuenta que podían vivir sin esconderse. Miles de nazis, ustachis croatas y fascistas italianos desembarcaron en Argentina con la bendición del entonces presidente, el general Juan Perón (1946-52, 1952-55), según el centro Simon Wiesenthal“.

Por supuesto, no podía faltar lo de los nazis, ustachis y fascistas refugiados en Argentina después de la guerra. Los republicanos españoles, los judíos y otros perseguidos recibidos aquí después del conflicto, y antes, cuando sólo unos pocos países lo hacían… no son noticia. Con más precisión: no son parte del relato instalado.

Lo que me llama la atención es que ningún medio local – de los que he visto, al menos – se le ocurre cuestionar la evidente estupidez de la historia. Apta para una película de clase Z, en los ´50. “Esconderse tras la derrota en sitios inaccesibles…” Un acceso de servicio, al menos, tendría que estar previsto, para que les llevasen las provisiones…

Me parece mentira que sea Uki Goñi, notorio autor de libros sensacionalistas sobre nazis escapados, quien ¡en un periódico inglés! demuele esta tontería:

Para empezar, esos edificios en ruinas no fueron recientemente “descubiertos”. En realidad han estado abiertos al público durante décadas, junto con otras ruinas que se remontan a los siglos 17 y 18, construídos por los misioneros jesuitas. No muy lejos del sitio “nazi” están los restos de San Ignacio Miní, un monasterio barroco, que es una de las más visitadas atracciones turísticas de la zona.

Por lo menos hace 10 años, la oficina de turismo local erigió una señal en el camino hacia el sitio Teyú Cuaré, diciendo que las ruinas eran originalmente parte de un sitio de los jesuitas. Debajo, el signo hace la afirmación sorprendente: “En la década de 1950 fueron reformadas y habitada por más fiel siervo de Hitler, Martin Bormann.”

La idea que el segundo de Hitler escapó de alguna manera a la Argentina es una parte integral del mito de “los nazis-en-Sur-América”, y es un elemento clave de la novela de Ira Levin “Los niños del Brasil” y la película de 1978 del mismo nombre.

La “historia Bormann” se basa en archivos vendidos por policías argentinos al historiador húngaro Ladislas Farago en la década de 1970, pero esos archivos son generalmente considerados falsificaciones. En 1998, las pruebas de ADN demostraron que los huesos recuperados en Berlín eran de Bormann, confirmando los informes que había sido muerto mientras huía del búnker el 2 de mayo de 1945.

En una entrevista con The Guardian, Schavelzon admitió que la evidencia que vincula las ruinas de Teyú Cuare a un supuesto plan de refugio seguro nazi es escasa. “No hay ninguna documentación, pero encontramos monedas alemanas de la época de la guerra en los cimientos”, dijo.

¿Pero un puñado de viejas monedas alemanas proporcionan pruebas suficientes de un secreto escondite nazi en el norte de Argentina? “Eso fue sólo especulación de mi parte”, dijo Schavelzon. “La prensa lo recogió y lo magnificó”.

Ahora, seamos realistas. Si una historia increíble como ésta tiene repercusión en medios de todo el planeta, en públicos de distintos sesgos políticos, se debe a que encaja dentro de un mito ya instalado. Y un mito es mucho más que consignas de propaganda; es un relato que apela a la imaginación – no a la ideología – de los que lo escuchan.

Argentina creó en el siglo pasado un mito político-cultural poderoso, el que se formó en torno a Evita. Pero algo así no se hace a pedido. Lo que necesitamos es algo más modesto: una política de comunicación que – evitando la propaganda obvia – marque y convierta en “conocimiento común” nuestras fuerzas: la creatividad y flexibilidad de nuestros técnicos, los recursos de nuestro país, una sociedad que detrás de una apariencia europea muestra la vitalidad y la capacidad de afecto de Latinoamérica. Y lo que podemos ofrecer, porque lo hemos hecho nosotros, la posibilidad de volver a empezar. Recuperar nuestro viejo mito nacional, el de una tierra de oportunidades.


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