Otro 24 de marzo

marzo 24, 2017

Este viernes no estoy en Buenos Aires y por eso no tendré una vivencia personal de la Plaza. Pero no espero que sea diferente del año pasado. En realidad, creo que estas marchas cambian, como todo, pero su evolución fue y será lenta. Para una parte de nuestro pueblo, para muchos jóvenes, es un rito de refirmación de valores.

Hace ya dos años subí una especie de resumen de “mi” 24 de marzo, que a su vez era una elaboración de cosas que había escrito antes. Por eso, no veo la necesidad de repetirlo. Si quieren, pueden leerlo aquí.

Se me ocurrió, sí, subir ahora una nota que me llamó la atención, del general Martín Balza, que fue Jefe del Ejército con Menem y embajador con Néstor y Cristina Kirchner. Esa historia, como su servicio en la guerra de Malvinas, lo convierten en otro de los actores en el escenario argentino. Y como tal, junta su parte de los rechazos y odios que somos tan generosos en repartir.

Pero lo que percibí, justamente, es que era un relato impersonal. Casi como un historiador, pero desde una mirada institucional, que incorpora lo que es el consenso aceptado. No lo digo para descartarlo. En otras ocasiones, para otros temas, mencioné que los países necesitan una “historia oficial”. La otra Historia necesita generaciones. Mientras, tenemos las personales, que son las que cuentan para el tiempo de nuestras vidas.

El sexto golpe cívico-militar del siglo XX en la Argentina se consumó el 24 de marzo de 1976. Fue el más anunciado y previsible. Con él se inició el más funesto y degradante periodo de nuestra historia.

Desde fines de la década de los años ´60 e inicio de los ´70 se generó en nuestro país un terror robespierreano de organizaciones armadas irregulares de distinta orientación (ERP, Montoneros, FAR) y el “terror blanco” de la ilegal represión paraestatal derechista, la Triple A, conducida por el brujo José López Rega, que se descargó sobre propios y ajenos. A las primeras se le atribuyen 684 víctimas y a la segunda, 980; casi todas ocurrieron durante un gobierno democrático (1973/1976).

La asunción militar de funciones de gobierno y el fascismo criollo llegaron al paroxismo para oponerse, según ellos, a una teoría conspirativa del comunismo internacional que lideraba la Tercera Guerra Mundial; pero también para terminar con el peronismo. Un dislate. ¿Se imponía el empleo de las Fuerzas Armadas para acabar con una violencia demencial? Evidentemente, no. Las Fuerzas de Seguridad y la Fuerzas Policiales no habían sido sobrepasadas. No estábamos en prolegómenos ni de la próxima guerra mundial, ni de una guerra civil. Los proclamados objetivos del golpe eran terminar con la llamada subversión —en rigor, exterminarla—, “reordenar la economía y disciplinar a la sociedad”.

¿Estaba aniquilada la capacidad de las organizaciones armadas irregulares? No, estaba muy debilitada y reducida su capacidad, pero mantenían aptitud para realizar actos terroristas y atentados indiscriminados, tal como sucedió.

A principios de 1976 los miembros de las organizaciones armadas (principalmente Montoneros y ERP) no sumaban 2.000 hombres con real adiestramiento operativo y limitado armamento. El mayor yerro de estas bandas —además de los crímenes cometidos— fue el delirio de enfrentar militarmente a las Fuerzas Armadas. La situación solo exigía el empeñamiento de la Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal y Policías Provinciales (más de 300 mil hombres). Hasta el ex general Genaro Díaz Bessone —mentor del golpe y del terrorismo de Estado— expresó: “El motivo del derrocamiento del gobierno peronista en 1976 no fue la lucha contra la subversión (….) Nada impedía eliminarla bajo un gobierno constitucional (…) La justificación de la toma del poder fue clausurar un ciclo histórico”. Por su parte, el teniente general Alejandro Lanusse señaló: “La derrota militar del terrorismo subversivo pudo haberse logrado sin asumir las Fuerzas Armadas las responsabilidades excluyentes de su ejecución”. Y agregó: “No puede argüirse la necesidad de un gobierno de facto para lograr éxito en la lucha contra el terrorismo subversivo”.

Al decir de Ernesto Sábato: “En los años que precedieron al golpe de Estado de 1976, hubo actos de terrorismo que ninguna comunidad civilizada podría tolerar. Invocando esos hechos (…) representantes de fuerzas demoníacas, desataron un terrorismo infinitamente peor, porque se ejerció con el poderío e impunidad que permite el Estado absoluto, iniciándose una caza de brujas que no solo pagaron los terroristas, sino miles y miles de inocentes”.

En 1976 —como había sucedido en 1955, 1962 y 1966— se pretendía volver a una etapa anterior al peronismo, achicando al máximo el Estado en lo económico y agrandándolo también al máximo en autoritarismo. El “mal gobierno” de entonces fue sola una excusa.

La causa principal del golpe fueron las ambiciones de poder de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, secundados y estimulados por grupos de presión y sectores del poder económico, que se beneficiaron con el capitalismo prebendario impuesto —sin limitaciones— por el ministro de Economía, José Martínez de Hoz. En esa misma concepción, Arturo Pellet Lastra, refiriéndose a la dictadura, la calificaba de “netamente oligarca, tan vulnerable a las presiones del poder externo como implacable en la represión de la guerrilla”.

El plan sistemático, concebido por los altos mandos de la dictadura, era depurar nuestro país mediante una forma extrema de eugenesia, que incluía la eliminación de todos aquellos que los represores consideraban “irrecuperables”. Esto incluía a obreros, estudiantes, empleados, docentes, y también políticos, sindicalistas, periodistas, diplomáticos, religiosos y algunos deportistas y militares. En síntesis, una acriollada untermenschen (término empleado por la ideología nazi para referirse a lo que ésta consideraba “personas inferiores”). Los represores obraron siguiendo deleznables procedimientos: desaparición forzada de personas, torturas, violaciones sexuales, ejecuciones clandestinas y extrajudiciales, robo de bebés, privación ilegítima de la libertad y saqueo de propiedades.

Delitos que trascienden lo jurídico y marginan el campo de la ética y de los principios cristianos. Impulsores civiles y mandos militares con dominio del hecho y poder de decisión no asumieron —salvo excepciones— su responsabilidad desligándola en sus subordinados. Se colocaron en una dimensión moral peor que la de las organizaciones irregulares a las que combatieron, porque ellos actuaban —aún en un gobierno de facto— en nombre del Estado y debían resguardar los derechos humanos esenciales: a la vida, a la libertad y a la propiedad de los ciudadanos en lugar de actuar sobre ellos como un ejército de ocupación. Que una cosa es el accionar criminal de grupos irregulares, y otra muy diferente es que el Estado se convierta en criminal.

Lamentablemente, gran parte de la sociedad no advertía que aceptando una dictadura —como el mal menor— estaba coadyuvando al advenimiento de un terrorismo de Estado, de imprevisibles y atroces consecuencias“.


El dólar presente

marzo 23, 2017

Chile, Aduana Libertadores, colas de vehiculos

No estaba convencido de volver con este tema. Es tan obvio, y lo he mencionado tantas veces en el blog. Pero me inspiró la edición online de La Nación, que buena parte de la tarde tuvo a toda pantalla Dólar futuro: Cristina Kirchner irá a juicio oral por primera vez. La escuela de Clarín, o la pauta de Peña?

Sobre el caso del dólar futuro y sus implicancias políticas, ya opiné cuando se lanzó la acusación. No voy a repetirme, porque la misma La Nación, en la nota indica: Cristina era la más interesada en que el caso sea elevado a juicioLa ex presidenta allanó su procesamiento y confía en su defensa en el proceso oral, en el que apuntará a los compradores de dólar futuro que están ligados al macrismo. Y hasta reproduce el texto de un tuit de CFK: “Primer Acto: Mario Quintana compra dólar futuro. Segundo Acto, Mario Quintana asume como vicejefe de Gabinete. Tercer acto: Mario Quintana decide el precio del dólar futuro. Cuarto Acto: Mario Quintana gana dólares con el precio que eligió. ¿Cómo se llama la obra?: Bonadío procesa a Cristina“. Supongo que en La Nación estiman que a sus lectores “intensos” alcanza con el titular para que reaccionen, como buenos perros de Pavlov.

Confieso que me pregunté en un momento si a Bonadío y Prat Gay ella no debería otorgarles la Medalla de la Lealtad Peronista. Pero me aferro un principio lógico que he adaptado: “Nunca atribuir a conspiraciones lo que puede explicarse por la estupidez“.

Como sea, me motivó para reproducir parte de una nota de ayer de ese otro pilar de la revolución de la alegría, Clarín. No sobre el dólar futuro, sino sobre el presente:

El dueño de una marca de jeans de alta gama dice que hacer un pantalón aquí le cuesta US$ 38. Contrapone que en China el mismo jean cuesta US$ 10 y que puesto en la Argentina sale US$ 15.

La historia sigue con que el jean importado de Paraguay llega a US$ 19, la mitad que producirlo acá.

Otro ejemplo del mundo del consumo es el de las zapatillas deportivas de marcas líderes que salen dos veces más que en Chile.

… Una mirada rápida podría concluir en que el Gobierno está pensando en aumentar la importación para que eso se traduzca en baja de precios y así poder cumplir con la autoimpuesta meta de 17% de inflación para el año, que se está transformando en un dolor de cabeza para algunos funcionarios.

La decisión oficial de anunciar cómo objetivos simultáneos la recomposición de las tarifas de luz, gas y transporte y bajar la inflación de más de 40% a 17% empezó a tener problemas ya en el banco de pruebas.

La Casa Rosada dispuso postergar la suba del transporte y dosificar las del gas para relativizar el impacto de la inflación sobre la mesa de negociación salariales en el inicio de las paritarias. Si bien los funcionarios se empeñan en explicaciones en torno a que es necesario diferenciar entre la inflación “core” y la generada por la suba de tarifas, para los bolsillos no es suficiente y sólo la baja de algunos precios resultarían efectivas a la hora de mejorar las ventas.

Además, varias de las consultoras que siguen de cerca la marcha de los precios prevén que la inflación de los primeros cinco meses del año podría llegar a 10% y absorber así buena parte de la meta oficial. La película de la marcha de los precios va consolidando un nuevo-viejo conocido esquema de “inflación en dólares” que se hace notar con intensidad en la construcción privada. Las inmobiliarias que tienen oferta de departamentos, especialmente los nuevos, notan un repunte de la demanda ( blanqueo de capitales de por medio) y la presión alcista de precios se mantiene.

Pero comenzar una construcción se encuentra ante el dilema de que el dólar cuesta lo mismo que hace un año y los costos van por la inflación doméstica, que todavía da síntomas de rebeldía. Costos en pesos y precios de venta fijados en función de un dólar quieto forman parte de un panorama que lleva a los emprendedores a ser muy precavidos“.  (completo aquí)

La inflación en dólares es una vieja conocida de los argentinos, desde los tiempos de la tablita de Martínez de Hoz. El asunto tiene un costado contradictorio en lo político, porque la reacción pavloviana de empresarios, y economistas debidamente adoctrinados frente al problema, es reclamar que bajen los salarios en dólares. Olvidando -a propósito- que todos los precios de la economía argentina están relacionados al dólar, nuestra moneda de ahorro.

Y esto hace que muchos otros economistas y opinadores del palo (y también los troskistas) tiendan a sentirse incómodos con la idea de devaluación. Afirman que no soluciona nada, ni tampoco aumenta en forma sostenida las exportaciones.

Y tienen razón. No se llega a la devaluación por sus efectos benéficos. Se llega cuando no queda otro remedio. No estamos cerca. No me parece que sea cuestión de días, o semanas. Pero tampoco falta tanto.


Después de la Plaza de los maestros

marzo 23, 2017

Ayer la Marcha Federal Educativa y el tercer paro docente de 48 horas, cerraron en la Plaza de Mayo, como es la tradición argentina. Ha sido un hecho muy importante, y aunque no me gusta repetirme, no puedo pasarlo por alto. Tampoco tengo para agregar a lo que dije muchas veces en el blog. Lo resumo, entonces.

La manifestación, imponente, muestra otra vez que hay muchos argentinos furiosos con este gobierno, y quieren expresarlo con su presencia. Como sucedió con la que llamó -sin muchas ganas- la CGT hace sólo 15 días. Así, es necesario que nos demos cuenta que a pesar de la larga (ya lleva más de 130 años) campaña de desprestigio contra el sindicalismo, y que su dirigencia actual ha hecho mucho por reforzarla (no es el caso de la Marcha y del acto de ayer, me apuro a decir. Fue prolijo y bien pensado), estas convocatorias se han hecho desde lo gremial. Esto, en un año electoral. Hay que preguntarse porqué no se hacen, todavía, desde lo político. Y cómo, a pesar de todo, las estructuras sindicales, sino sus dirigentes, son portadoras de legitimidad como vehículos de la protesta.

(Sobre esto, hay algo que agregar: Ayer a la tarde, un (muy) veterano dirigente sindical me decía: “Lo habitual antes era que, cuando se decidía una huelga, teníamos que ir a los lugares de trabajo para convencer a la gente. No es fácil correr el riesgo de perder el día, o el laburo. Hoy, las bases están más furiosas que los dirigentes“).

Otro hecho a destacar no tiene que ver con esta coyuntura, ni siquiera con este gobierno. Habla de un cambio en la sociedad argentina: en las últimas décadas la sindicalización de los sectores medios argentinos, en buena parte tradicionalmente antiperonistas- ha avanzado. Se ve muy claro en los docentes, aunque es sólo uno de los que se han transformado, lentamente, en su conciencia. No la política, la gremial.

Y esto que señalo apunta directamente a una consecuencia política decisiva que ya destaqué. Macri, la alianza Cambiemos, obtuvo el voto de la mayoría de estos sectores medios tradicionales, especialmente entre los docentes. Tanto el análisis de los resultados electorales, como la simple observación de lo que se decía en escuelas y colegios lo confirma. Esos sectores no se han hecho peronistas; menos aún -excepto los que ya simpatizaban- en la variante kirchnerista. Pero tienen mucha bronca con este gobierno, incluso los que no fueron a la Plaza, ni marchan. Todavía -no nos engañemos, será una lucha difícil- los gremios docentes pueden perder este enfrentamiento. Pero Macri ha perdido definitivamente la expectativa favorable que la clase media que votó contra el gobierno anterior trataba de conservar. Creo que aquí terminó de perder las elecciones de este año.


Peronistas, entre la unidad y el rancho aparte

marzo 22, 2017

Estoy tomando este título de una nota de Página 12. Y corresponde: el diario que ayuda a mantener Víctor Santa María fue el primer medio que empezó hace casi una semana a dar detalles de lo que está pasando en el peronismo porteño (la única excepción: un parrafo casual donde se lo anticipa, entre otras cosas, en un reflexivo posteo. Ustedes saben la consigna: lo leyó antes en el blog de Abel).

Como sea, es interesante. Hablamos del 4° electorado del país, de la vitrina mediática de la Argentina, y, además, del mismo dilema que se enfrenta en la hermana mayor de todas las batallas, la de la provincia de Buenos Aires.

Eso sí, es muy confuso para los de afuera (afuera de la política porteña). Aquí el peronismo, en particular, tiene una sobreabundacia de caciques y capitanejos, pocos indios de lanza y nadie dispuesto a ser chusma. Voy a volcar y ordenar un par de noticias distintas que muestras diferentes movidas. Al final, les comento lo que para mí es la clave.

Empiezo con lo que decía P. 12 el 17 de marzo:

Alberto Fernández (el ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner y por un tiempo de Cristina Kirchner) convocó a un almuerzo en en San Telmo, a más de 60 dirigentes del peronismo. A su lado se ubicó el presidente del PJ porteño, Víctor Santa María, quien también viene promoviendo un frente no sólo del peronismo sino también de otros sectores de centroizquierda y progresistas. También participaron, entre otros, los ex embajadores Jorge Argüello y Patricia Vaca Narvaja, el ex secretario de Culto Guillermo Oliveri, el ex titular de la OA Julio Vitobello, el ex jefe de gabinete en el Ministerio de Seguridad Raúl Garré, la diputada parlasureña por el FR Fernanda Gil Lozano y Gustavo Blanco, referente del sector del jefe cegetista Héctor Daer. “El Gobierno especula con dividir a la oposición. Tenemos que dejar de ser funcionales a Mauricio Macri y unirnos”, propuso Fernández.

(Aparece aquí) un sector del massismo que no está muy de acuerdo con la alianza con Margarita Stolbizer. Creen que en todo caso eso es factible en la provincia de Buenos Aires pero que en la Ciudad hay que apuntar a la unidad del peronismo. Alberto Fernández sería su candidato a diputado. Esta movida se conjuga bien con lo que viene proponiendo Santa María junto a otros referentes del peronismo capitalino como Daniel Filmus, Eduardo Valdés, Jorge Taiana y Gabriel Fuks. Promueven un frente amplio que, además de este sector dialoguista del massismo, sume a los dirigentes cercanos al papa Francisco Gustavo Vera y Pino Solanas, al socialista Héctor Polino y al economista Itai Hagman, entre otros con los que mantienen conversaciones.

La idea no convence tanto a otros sectores del Frente para la Victoria como los que componen La Cámpora y Nuevo Encuentro, más en la idea de elaborar una lista con un perfil cien por cien kirchnerista con Juan Cabandié y Gabriela Cerruti como candidatos.

Pero quienes se pusieron más intranquilos con el almuerzo de Alberto Fernández y los referentes peronistas fueron quienes levantan la candidatura de Felipe Solá a diputado por el Frente Renovador. Uno de ellos es Juan Manuel Olmos, un dirigente del peronismo porteño que ahora milita en las filas del massismo. Olmos armó como respuesta la foto de Solá en una mesa con su esposa, la legisladora María Rosa Muiños, el legislador massista Gentilini y el diputado Lavagna. “Hace varios meses que hicimos pública nuestra vocación de construir una alternativa amplia y plural junto a expresiones del progresismo o centroizquierda, en línea con lo que vienen desarrollando Sergio Massa y Margarita Stolbizer, como también con sectores del peronismo porteño que hayan dejado atrás la lógica de organización del kirchnerismo”, declaró Gentilini, marcando a las claras la distinción entre una propuesta y otra“.   (completo aquí)

Ayer, los portales Letra P y La Política Online traen más ¿novedades? Tomo del primero:

El año electoral avanza y se aviva la tensión entre los distintos espacios y referentes que se aglutinaron en los últimos 12 años bajo el Frente para la Victoria de la Ciudad de Buenos Aires, con el Partido Justicialista y La Cámpora, como actores principales de una sorda y constante batalla incluso en un distrito que siempre le fue esquivo a la fuerza encabezada primero por Néstor Kirchner y luego con Cristina Fernández como conductora.

El peronismo local y los dirigentes liderados por Máximo Kirchner se cruzan por el futuro armado de listas, en el marco de una estampida de justicialistas que decidió acercarse a Sergio Massa, a raíz de una jugada de Juan Manuel Olmos. A esto se suma una búsqueda “aperturista” de peronistas de antaño que acompañaron al kirchnerismo en la Casa Rosada, con presencia de algunos ex ministros.

La división del FpV porteño puede trazarse en dos grandes grupos. La Cámpora, Nuevo Encuentro, Peronismo Militante, Unidos y Organizados coinciden en cerrar filas y abstenerse de forjar nuevas alianzas. En tanto, el cuarteto de parlamentarios del Mercosur encabezado por Daniel Filmus, Jorge Taiana, Eduardo Valdés y Víctor Santa María sugieren arrimar a la centroizquierda y a ex massistas a la construcción del kirchnerismo porteño.

La idea quedó plasmada este lunes con una foto en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) en la que se puede ver al ex jefe de Gabinete y antiguo colaborador del Frente Renovador, Alberto Fernández, el diputado porteño cercano al Papa Francisco y fundador de La Alameda, Gustavo Vera, el radical K Gustavo López, el ex diputado nacional Claudio Lozano y emisarios que envió el líder de Proyecto Sur, Pino Solanas, que no logró llegar al encuentro.

De ese evento también participaron Claudio Morresi, el ex ministro de Salud Ginés González García, la ex titular del Banco Central Mercedes Marcó Del Pont, el ex embajador de Jorge Arguello y el ex secretario de medios José “Pepe” Albistur. “Nos falta Nilda Garré y le copamos todos los ministros”, chicanean dese el conglomerado peronista que adoptó el lema “Unidos por Argentina”, tal cual comenzaron a viralizar en redes sociales.

Sin embargo, esa afirmación no es correcta: el ex ministro de Trabajo de los 12 años de gobierno kirchnerista, Carlos Alfonso Tomada, se mantiene distante de esas tensiones. Desde su lugar de jefe del bloque del FpV porteño trata de equilibrar entre el scrum de ediles kirchneristas y los peronistas que le hacen lugar a massistas arrepentidos y a la centroizquierda“.   (completo aquí)

La información de LPO es (todavía más) confusa. Pero su último párrafo es certero:

Pero como siempre sucede en el peronismo portyeño, hasta los mejores planes pueden desordenarse. De hecho, Santa María, si bien ahora pasa un período de enojo con la Cámpora, hasta no hace mucho quería integrarlos al armado. El problema -natural- es que La Cámpora, pretende canalizar las listas otra vez. “Cristina tiene los votos, si no le gustan las listas que define, armen una ustedes”, chicanean desde la agrupación que conduce Máximo Kirchner. En eso andan“.

Mi comentario: Invito a mis compañeros y vecinos a no comerse los amagues. La lista de unidad es la opción más razonable, y a la que se llegará salvo una vocación de suicidio que aquellos/as que tienen poder real. Pero… la lista de unidad se hará sólo con los que puedan mostrar que tienen voluntad y recursos para armar un rancho aparte. ¿Se dan cuenta porqué digo que hay aquí una señal para Buenos Aires provincia?


Francisco y los peronistas

marzo 22, 2017

Hace 4 años, y 9 días, que Jorge Bergoglio fue elegido Papa. No mencioné el aniversario en el blog -ya les dije que lo mío no son las efemérides- pero eso no significa que no tengo clara la importancia de la decisión que tomaron en ese momento el Espíritu Santo y/o una clara mayoría de los cardenales.

En todo caso, mi amigo Eduardo Valdés, alguien mucho más conocedor del Vaticano que yo, dará hoy miércoles 22, a las 13 hs., una conferencia sobre el Pontífice -el que hace los puentes- en la Universidad Metropolitana, Sarmiento 2037.

Habrá también un documental de Eduardo Febbro que trata de Barack Obama, Rául Castro y un puente que se construyó ahí. No podré estar -tengo un compromiso a la misma hora, pero estoy seguro que será interesante.

Eso sí, no puedo resistir a la tentación de agregar un comentario: Es evidente que Francisco, como Papa, como jesuíta y también como peronista no puede dejar de tener influencia en la política argentina, aunque no quiera. Y no sé si no quiere.

Pero ese es un tema para reflexiones más profundas. Quiero señalar el otro lado: que muchos, muchos peronistas encuentran en Francisco no sólo una inspiración sino también un referente.

Todo bien con eso. Podrían elegir referentes mucho peores, y mensajes menos inspiradores. Pero… me permito sugerirles que no confundan los tareas. Las suyas propias. Por ejemplo: Es indudable que Juan Pablo II jugó un papel muy importante en el derrumbre de la opresión soviética sobre su patria y sobre el Este de Europa. Lech Walesa, por ejemplo, fue uno de sus compatriotas que, inspirado y fortalecido por el entonces Papa, jugó un rol decisivo.

Ahora, tengamos claro que Lech no se dedicó a publicar libros y dar conferencias sobre el pensamiento de Juan Pablo. Armó un sindicato, Solidaridad, e hizo huelgas. (Esta no es una exhortación a Valdés, eh. Aunque es más joven que yo, considero que ambos jugamos en la categoría senior).


El INDEC de Moreno

marzo 21, 2017

Estrictamente, este posteo no es necesario. Toda la batería comunicacional kirchnerista -con pocos recursos pero entusiasta y ruidosa- ha salido a divulgar el fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal que avala el trabajo del INDEC y la validez de los índices que produjo durante la intervención de Guillermo Moreno. Y es natural: la oposición y los medios -o mejor, los medios, con alguna ayuda menor de la oposición, se encargaron de demonizarlo. Convirtiendo una discusión técnica en una herramienta más para golpear al gobierno de ese entonces. Con éxito publicitario: pocas voces públicas, aún en ese oficialismo, se animaban a defenderlo abiertamente. Hoy la militancia les dice a los críticos, en las palabras del filósofo: ¡A comerla!

Igual, quiero comentar el asunto en el blog. Entre varios motivos, porque yo fui uno de los que criticó, de vez en cuando, el manejo político de esa intervención. Fui invitado -lo conté en el blog- a la primera charla pública que dio Guillermo Moreno en la Secretaría de Comercio sobre el tema, poco después del alejamiento de Alberto Fernández de la Jefatura de Gabinete. Recuerdo que de lo que reveló entonces, lo que me pareció más relevante eran sus sospechas sobre las consultoras que trataban de obtener los datos con anticipación. Ah, y que los comercios a encuestar que encontró la intervención estaban cuidadosamente elegidos, no por su representatividad sino por su cercanía a las líneas de subte, para evitarle trabajo a los inspectores.

Pero tenía bastante conocimiento de estadística para que el tema de la elección de las canastas de productos para establecer el aumento de los precios no me impresionara. Por supuesto, es decisivo en un mes, y puede introducir sesgos en un año. Pero, a la larga, todas las canastas numerosas tienden a acercarse al mismo índice. Claro, los funcionarios deben dar respuestas a la coyuntura, y mejorar en lo posible la situación inmediata. Que es lo que está haciendo Todesca, por supuesto.

Pero la estructura del INDEC, que no puede ser ni siquiera imitada por ninguna consultora privada, reúne datos que van mucho más allá del aumento de precios. Es un activo fundamental del Estado argentino, y se ha pagado un precio por permitir que los enemigos del gobierno lo convirtieran en uno de sus temas clave. La defensa sin matices no evitó el precio a pagar en credibilidad. Como advertía un viejo político “Cuando todos se equivocan, todos tienen razón“.

No es el estilo de Guillermo Moreno. Él se ve a sí mismo, y es, el soldado de una causa, y no le importa pagar “costos políticos”. Me parece justa, entonces, esta reivindicación judicial del trabajo que hizo. Porque este fallo, que el peronismo aplaudirá y el actual gobierno ninguneará, tiene consecuencias prácticas fundamentales. El Estado argentino no puede ser demandado por las decisiones que tomó basado en los números del INDEC. Que, con los defectos inevitables, son los datos más completos que tenemos sobre nuestra economía.


La tía Mirtha y el sobrino Mauricio

marzo 21, 2017

Vemos un modesto revuelo de las caras públicas del macrismo (A propósito ¿que pasa con los anunciados “ángeles de Mauricio?) Y el objeto de su ira esta vez no es Cristina, ni siquiera Baradel: ¡es ese baluarte de la Argentina PRO: Mirtha Legrand!

La jefa del bloque de senadores del PRO-Cambiemos (el equivalente de Pichetto) Laura Rodríguez Machado criticó a la conductora (Mirtha) por su actitud durante la entrevista con Mauricio Macri en la quinta de Olivos. Según ella, la diva “no lo dejaba hablar” al Presidente y la pregunta que le hizo sobre el monto de la jubilación mínima “fue una emboscada“. Dijo que “lo retaba como si fuese una tía enojada“!

Francamente, yo no habría prestado atención a este bochinche -sobre lo que indicó esa cena de la estrategia del oficialismo ya comenté aquí– si no fuera por el ruido en las redes sociales. Las huestes tuiteras del Marcos salieron a bardear a la anciana dama (Mirtha, otra vez). También, confieso, porque tengo algunas dudas sobre el efecto político del episodio, y quiero compartirlas con ustedes.

Amigos de la política con mucho kilometraje lo ven como un desastre para la imagen pública del Presidente, comparable al lamentable “show” de De la Rúa en el programa de Tinelli. Peor, porque aquí era el dueño de casa. Mostró falta de conocimientos, y más grave, de autoridad. Consideran que debe ser reemplazado por incompetente el equipo de comunicación, o el Presidente (Les propuse la consigna “¡Pinedo Ya!” Después de todo, él tuvo la única gestión presidencial sin cuestionamientos).

Mi socia Florencia Benson, con un amplio conocimiento de comunicación, y además perceptiva, no lo ve así. Piensa que hubo la intención deliberada de crear una idea “Bueno! Alguien (la Mirtha, el arquetipo, en el sentido de Platón, de las señoras de su casa) le dijo lo que uno le querría decir. Qué bien!“. Y la mayoría de los sectores medios -que es la mayoría de los votantes- que están fastidiados con el gobierno pero no son politizados, se habrían desahogado.

Es posible que esa haya sido la idea. Después de todo, la satisfacción de “decir cuatro cosas al que tiene el poder” -aunque no produzca ningún resultado en la práctica, ni pueda producirlo- es algo que los argentinos han mostrado valorar, tal vez en exceso. No sólo los macristas. Como sea, si las razones del fastidio continúan vigentes ¿las podrá canalizar Mirtha? Ella no es candidata. Y no quiero dar ideas, eh.


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