Dilma: ‘É o segundo golpe de Estado que enfrento na vida’

agosto 31, 2016

 

dilma-rousseffEl Senado brasileño acaba de destituirla de su cargo de Presidente de Brasil. En un gesto de pudor, quizás -son políticos veteranos, que saben que ha sido mucho más honesta que ellos- no la han inhabilitado para ocupar cargos públicos en el futuro. O tal vez fue una especulación: pueden pensar que sea un obstáculo para que Lula se confirme como líder del PT y de la oposición. Son políticos veteranos.

No importa. Este no es el momento para el análisis (lo intentaré muy pronto). Ahora quiero rendir homenaje a ella, su coraje y su firmeza en estas circunstancias. Para este posteo, tomé la imagen y su frase de la portada de O Globo; es, tengo que reconocerlo, un gesto elegante de su peor enemigo.

Ya dije en este blog que Dilma me hace acordar de Raúl Alfonsín. Como él, cometió graves errores en política económica y en la construcción de poder. No creo, entonces, que vuelva a ser protagonista en la primera fila de la política de su país. Pero pienso que, como Alfonsín hasta que se equivocó en el pacto con Menem, será un símbolo para los brasileños que valoran la democracia.


Grupo Esmeralda: Cantando flor en Buenos Aires

agosto 31, 2016

Colorados en Lujan 2

(Aviso: este posteo sólo puede interesar a los que quieran saber de proyectos políticos en la provincia que gobernaron Rosas, Mitre, Mercante y Scioli, entre otros. Si están cansados de internas, saltéenlo. Pero las internas no descansan).

Gabriel Katopodis es el intendente de General San Martín (430 mil habitantes, aprox.). Larga, e interesante, trayectoria en política: Desde hace más de 20 años está al frente de una agrupación peronista local. En 2011 fue elegido intendente en alianza con el Frente para la Victoria con el 37 % de los votos, derrotando al delfín de Ivoskus, un “barón del conurbano” radical. En 2013 fue elegido diputado nacional por el Frente Renovador, y consiguió en San Martín el 52 %. Y el año pasado fue reelegido intendente por el FpV (había vuelto) con el 40 %, derrotando al mismo Don Ricardo Ivoskus, que venía por Cambiemos.

Ahora forma parte del grupo de intendentes justicialistas bautizado Esmeralda (por la calle). Mi socia en #BASAT me hizo notar esta entrevista -llena de definiciones sobre Macri, Cristina, Massa y su propio proyecto- en el portal Política Argentina, que se publica antes de la reunión en la Casa del Chaco, y yo la resumí para el blog de Abel. (Obviamente, está pensada para los dirigentes y militantes: Es demasiado larga. Aún abreviada como está acá, sólo pueden leerla los interesados en política. Y en este tiene razón Durán Barba: la gran mayoría de los votantes no se interesa en política. No en la de los políticos, al menos).

El jefe comunal de San Martín e integrante del grupo de intendentes peronistas denominado -por ahora- Esmeralda no dejó tema por tocar: cargó fuerte contra el gobierno de Mauricio Macri, del que destacó lo “difícil” que es “encontrar una medida para el beneficio de los sectores medios y trabajadores” y puso especial acento en su “insensibilidad” y “abstracción de la realidad cotidiana”; diferenció a Cambiemos del kirchnerismo, destacando que este último daba “certidumbre a los más vulnerables” mientras que el primero lo hace con “los grandes grupos económicos”. Si bien criticó aspectos de la última etapa de la anterior gestión, desmintió haber dicho que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner fuera “el pasado”. Se refirió a cuál es el rumbo para la “renovación del peronismo”: opinó sobre el rol de los principales nombres, Florencio Randazzo y Sergio Massa, que se mencionan para encabezar una lista para 2017 al frente del grupo de intendentes, pero por primera vez abrió la chance de que sean los propios líderes territoriales peronistas los que salgan a la cancha en las legislativas del año próximo.

Usted fue intendente de San Martín durante los últimos cuatro años del kirchnerismo, fue reelecto en 2015 y sigue conduciendo el municipio, ¿qué pasó con las demandas sociales entre la anterior gestión y la actual de Macri?

La Argentina que heredó el actual Gobierno tenía temas que había que arreglar y problemas que tenían que resolverse: la inflación, la pobreza, la competitividad de la economía, las tarifas. Pero no hay duda que en estos 9 meses esos temas se han agravado. No hay dudas que es muy difícil encontrar una medida que de manera concreta y tangible haya sido para el beneficio de los sectores medios y de los trabajadores. Es muy difícil encontrar en estos 9 meses decisiones y medidas que permitan plantear que la cosa ha mejorado o que ha habido una apuesta fuerte a fortalecer el bolsillo de los trabajadores, una apuesta fuerte a fortalecer a los sectores más humildes o una decisión bien concreta en la condición del trabajo y de la pequeña y mediana empresa. Es muy difícil encontrar en la agenda del actual Gobierno algo que vaya en este sentido. Por el contrario, cada uno de estos problemas que había que resolver, que había que encararlos, que había que ordenarlos, en 9 meses empeoraron.

La verdad que como intendentes tenemos la responsabilidad de plantearle al Gobierno que el aumento de la tarifa de la luz, del gas, del transporte, del agua, más el parate de la economía con el aumento de los precios golpea y fuerte a los sectores medios y a los sectores más humildes de la Argentina. En general lo que estamos planteando es que había un Gobierno que en el ciclo anterior tenía una política, una decisión de darle certidumbre a los más humildes, de darle certidumbre a los trabajadores, de darle certidumbre a la pequeña y mediana empresa y me parece que en esta etapa , en este nuevo ciclo político el Gobierno de Cambiemos se ha esforzado y mucho, y ha sido muy claro, en darle certidumbre a los grandes grupos económicos, a los bancos, a las multinacionales y al sector financiero. Ese cambio es muy claro, es muy evidente y muy fácil de visualizar, de cómo una Argentina que, con muchos problemas y con muchas dificultades, tenía puesta una mirada, un sentido de cuidado a los sectores del mundo del trabajo, a los sectores medios y los más humildes, pasó a ser un país donde ese cuidado y esa certidumbre fue enfocada a otros segmentos de la sociedad.

Ante esa descripción, desde el macrismo responden mencionando medidas sociales como la tarifa social, el aumento de los envíos a comedores o el proyecto de ley de Pymes.

Las decisiones que se tomaron en materia social y en una agenda más de contención y de inclusión fueron medidas compensatorias, tardías y focalizadas. No hubo una agenda social potente, que además seguimos necesitando que amplíe derechos, que fortalezca pisos de ciudadanía y que genere certidumbre para esos sectores. Lo que sí hubo fueron medidas económicas y después, como en viejas etapas de la Argentina, hubo medidas sociales que intentaron mitigar algunas de las consecuencias y algunos de los efectos, pero siempre de manera tardía, de manera marginal, de manera focalizada, sin un plan ni una agenda social que ponga la redistribución del ingreso como una prioridad, que ponga la ampliación y el fortalecimiento de la ciudadanía como un eje, que ponga la transformación de los núcleos más estructurales de la pobreza como una urgencia, como un reto.

¿No está de acuerdo con el discurso que instala el macrismo del sinceramiento de las variables que genera sufrimiento pero que no quedaba otra opción?

La idea de que acá hay que ordenar determinadas variables macroeconómicas para después ir operando y resolviendo la micro, ya fracasó en los 90. El pequeño y mediano empresario de San Martín tiene temor de que se vuelvan a producir políticas y consecuencias como fue en los 90… Porque acá el gran desafío es que se vuelva a poner en marcha la economía, y la economía no se pone en marcha. Si se pone en marcha la economía, hay empleo. Si hay empleo, hay mercado interno, y si hay mercado interno hay una reactivación. Y en 9 meses eso no se ve, porque claramente no hay un plan. El puerta a puerta no es un plan, la pobreza 0 no es un plan, el tarifazo no es un plan. No son políticas claras, mensajes claros, decisiones de mediano plazo que uno pueda discutirlas o no. Entonces lo que creo es que puede haber habido algunas decisiones correctas pero en un contexto muy malo, se pierden.

Sin embargo, el presidente Macri reitera constantemente tres características que, según él, definen a su Gobierno: la cercanía con la gente, el decir la verdad de todo y el diálogo.

En definitiva es un Gobierno muy insensible, un Gobierno que está desconectado de la realidad, y un Gobierno que en un punto tiene un doble discurso: dice que escucha, pero no se ha atrevido en 9 meses a convocar a una audiencia pública; dice que combate la corrupción y hace de la transparencia un eje de su acción de gobierno, pero hace 9 meses que la Oficina Anticorrupción está resolviendo si hay incompatibilidad y conflicto de intereses en el caso de un ministro como el ministro de Energía dueño de acciones de una empresa que tiene que controlar; y un Gobierno que además hace de la obra pública un esquema de premios y castigos, mientras dicen de manera que son un Gobierno para todos.

Al oficialismo se lo nota muy seguro de sus medidas. Defienden el tarifazo hasta comparándolo con a cuánta comida equivale; hacen analogías entre el Presidente y Batman en cuánto a la resolución de problemas. ¿Qué les preocupa a Macri y su equipo?

Están muy preocupados por las discusiones públicas. Están muy preocupados por el título del diario, muy preocupados por esa discusión chiquita de qué frase más original decir. Me parece que lo que no entienden es la que de alguna manera hay que cambiar, hay que transformar, hay que mejorar y que los resultados tienen que empezar a aparecer. Es un Gobierno al que se le disparó el desempleo, se le disparó la inflación. Es un Gobierno al que le vienen saliendo mal las cosas: tenía que ordenar la inflación, y 45% interanual de aumento del costo de vida; tenía que controlar la pobreza, 1,5 millones de nuevos pobres; tenían que trabajar fuerte con el tema del empleo y el trabajo, entre 300 y 400 mil desocupados nuevos en 9 meses en la Argentina; tenían que ordenar las tarifas, y estamos como estamos. Era además un semestre donde uno imaginaba que ellos tenían que fijar ya reglas de juego claras y que tenía que haber una hoja de ruta, un plan mucho más fuerte, mucho más firme de cómo se va a reactivar la economía, cómo se va a proteger el mercado interno, cómo se va a fortalecer el salario de los trabajadores, cómo se va a apoyar a la pequeña y mediana empresa. Y la verdad que todo eso no aparece, porque la realidad es que las cosas no les vienen saliendo bien.

El caso testigo del tarifazo es sin dudas el del gas. Tuvo un recorrido sinuoso: comenzó como un aumento de entre un 500 y un 2000%, pasó a tener un tope del 400%, hasta que la Corte Suprema lo anuló para usuarios residenciales. San Martín fue uno de los municipios que había presentado amparos. ¿Cómo observa el fallo de la CSJN?

El fallo de la Corte dejó desprotegidos a los clubes de barrio, a las pequeñas y medianas empresas y a los comercios, con argumentos y fundamentos a favor de los residenciales que perfectamente cabían para ser aplicados a las Pymes y los sectores mencionados. Cada uno de los argumentos que la Corte toma para proteger al usuario residencial de un aumento desmedido, desproporcionado, ilegal por la falta de audiencias públicas, claramente corresponde que sean aplicados a las Pymes, al comercio y a los clubes de barrio. Estamos en disidencia con ese criterio de la CSJN y lo que hemos hecho es ponernos al frente, como hicimos en su momento con los usuarios de San Martín, ahora con la pequeña y mediana empresa ahora pidiéndole a la justicia federal que también este sector sea protegido y sea retrotraído el tarifazo.

En la última semana tuvimos un paro docente nacional en reclamo de reapertura de paritarias por la caída del poder adquisitivo. Tuvo un impacto fuerte en el conurbano, pero las autoridades nacionales y provinciales ya advirtieron que no hay chance de acceder al pedido del sector. ¿Cómo observan eso?

El salario real vienen perdiendo, y va a terminar perdiendo no menos que el 15%. Es un tema que va a estar en la agenda pública, uno aspira a que sea en el marco de un diálogo y no del conflicto, pero la realidad es que seguramente en las próximas semanas en el seno de los docentes y en muchos de los sectores tengamos situaciones como éstas. Porque por un lado entendemos un proceso de la actividad económica que está claramente muy retraída y deprimida, pero también entendemos la necesidad de fortalecer el salario y el ingreso de los trabajadores, que además son el núcleo de un mercado interno fuerte. Entonces, en todo caso el Gobierno puede haber medido o imaginado determinadas franjas y niveles de incrementos salariales que claramente con una inflación que no ha cedido y está muy por encima de la que ellos proyectaban, obliga a todos a tener algún replanteo.

En una actualidad y un entorno como el que describe, usted y el grupo de intendentes que vienen actuando en conjunto tienen que vincularse y trabajar con la gobernadora María Eugenia Vidal. ¿Cómo es la relación?

Nosotros creemos que nos toca cumplir con nuestro rol de oposición. Estamos convencidos de que un país serio necesita un Gobierno fuerte y una oposición fuerte, y a nosotros nos toca ayudar desde ese lugar, marcando las cosas que se están haciendo mal. Planteando las cosas en que creemos que se están equivocando, y lo hacemos con diálogo, con mucha responsabilidad, con una Gobernadora con la que tenemos una relación institucional seria, pero también con una Gobernadora a la que nosotros le planteamos que después de 8 o 9 meses en materia de seguridad no está habiendo decisiones y respuestas a la altura de lo que esperábamos; en materia de obra pública, sigue una asignatura pendiente ahí de muchas obras que está necesitando la provincia y nuestros municipios.

También hay muchos intendentes fuertes de Cambiemos, varios alrededor de San Martín, por ejemplo.

Con los intendentes de Cambiemos tenemos diálogo. Yo particularmente tengo diálogo con los que tengo como vecinos, como es el caso de Tres de Febrero, Vicente López y San Isidro, y la verdad que tengo buen diálogo personal y también tengo una agenda de trabajo. Una agenda de trabajo en materia de seguridad, para coordinar operativos y sistemas de monitoreo conjuntos; una agenda de obra pública, con San Isidro tenemos ya proyectada una obra muy importante, como es el ensanche de Sarratea, allá en la zona que vincula Villa Hidalgo con el bajo Boulogne. Hemos tenido también una agenda vinculada a la cosa cotidiana, entendiendo además que para un vecino que cruza la calle y cruza de municipio, nosotros tenemos que poder ofrecerles respuestas que sean más integrales en materia de transporte, en materia de seguridad y de obra pública, o en problemas como el tratamiento de los residuos. Son temas que claramente tienen que ser encarados desde una agenda regional, de diálogo con los intendentes vecinos, que nos permita avanzar. Por lo cual, en general, tenemos buen diálogo sin perjuicio de que, por supuesto, cada uno mantiene su posición política.

Su percepción respecto de la administración nacional de Macri es claramente muy negativa. ¿Cómo evalúa la administración de la gobernadora Vidal en la Provincia?

Yo rescato la figura de la Gobernadora en términos de plantear algunos temas en la agenda pública, como puede ser el fondo del conurbano o algunas decisiones vinculadas con trabajar por mejorar la inequidad con la que es tratada la provincia de Buenos Aires en cuestión de recursos. Creo que tiene voluntad de encarar esos temas y de resolverlos. Me consta que trabaja con mucha responsabilidad por esos temas. En general, nos consta que es una provincia compleja, en la que ella particularmente ha heredado un conjunto de problemas que tienen que ver centralmente con la lucha contra el narcotráfico; con una agenda de obra pública sobre todo vinculada a lo hidráulico y a los caminos y las rutas; con estos núcleos de pobreza más estructurales que han quedado en el conurbano y en áreas más metropolitanas como ésta; y la seguridad. Son los tres o cuatro temas que la Provincia tiene que encarar, y son temas que además van a llevar muchos años resolverlos y uno no es loco: sabe que en 8 o 9 meses no puede haber resultados en estos temas contundentes. Lo que sí estamos exigiendo que en algún momento esas decisiones se tomen, que en algún momento esos temas que tienen que ser tratados de raíz, que tienen que ser encarados a fondo, en algún momento el gobierno de la provincia los ponga en la agenda pública como prioridad, nos convoque y podamos enfrentar estos grandes problemas de la provincia de Buenos Aires.

El Congreso bonaerense sancionó la limitación a las reelecciones de los intendentes y otros cargos provinciales. ¿Cómo observa esa medida?

En primer lugar estamos de acuerdo con ponerle límites a las reelecciones en general, y nos parece que debiéramos encarar una reforma política mucho más profunda. Y este caso, esta modificación que se sancionó, fue más de una dinámica de la política de ir respondiendo a cuestiones mucho más coyunturales, a veces de títulos de los diarios y no una mirada más sustantiva e integral del tema.

ELECCIONES 2017: PERONISMO, ESMERALDAS, KIRCHNERISTAS Y MASSISTAS

Desde el Grupo Esmeralda vienen diciendo que son un grupo de intendentes que camina el Conurbano para construir, pero que aún no piensan en 2017. ¿Qué es en concreto este grupo de jefes comunales?

Nosotros creemos que hay un espacio vacante de renovación en el peronismo de la provincia de Buenos Aires, que ese proceso de renovación es algo natural que se va a producir, que es una etapa nueva de mirada de futuro, de construir una alternativa superadora desde el peronismo a nivel provincial y a nivel nacional y que esa tarea además hay que encararla construyendo nuevos liderazgos. También creemos que esto se hace dentro del peronismo, creemos que hay una demanda de renovación y que esa renovación hay que poder liderarla adentro del peronismo. Y que además tiene el desafío de poder generarle a buena parte de la sociedad una alternativa electoral hacia el 2017 que plantee cuáles son de alguna manera los valores y las políticas en las que nosotros creemos que hay que ponerle a la Argentina y a la provincia de Buenos Aires, que tienen que ver con el fortalecimiento del mercado interno, con una política  de desarrollo industrial con sustitución de importaciones, con una agenda social mucho más sustantiva, con una lucha contra el narcotráfico y contra la inseguridad mucho más fuerte y desde unas fuerzas de seguridad creíble, democrática, capacitada, fuerte. Y me parece que ése es el desafío. No estamos preocupados por ver atrás de qué dirigente nos ponemos, ni creemos que las elecciones las vayamos a ganar porque nos amontonemos en algún lugar. Las elecciones se van a ganar si tenemos las ideas y las propuestas correctas, si tenemos los hombres y los candidatos que mejor puedan expresar y representar esas ideas. Y claramente es una etapa que tiene que recorrer el peronismo hacia adelante, hacia el futuro.

¿Qué tienen que hacer en concreto si pretenden representar ideas que interpelen al votante que no acompañó al kirchnerismo el año pasado?

Lo que se va a plebiscitar dentro de un año es si aquel que tenía trabajo lo perdió; si una familia pudo generar un ahorro y cambiar el auto o cambiar la casa; si desde tu trabajo, tu comercio o tu Pyme, después de dos años vos estás mejor, más fuerte y creciendo, o si por el contrario se cierran las fuentes de trabajo, los comercios, y cada día se vende menos. Lo que se tiene que plebiscitar es eso. Y nosotros particularmente queremos poner esa discusión en la agenda. No tenemos ganas de discutir ni plebiscitar lo que ya plebiscitó la gente en octubre y en noviembre pasado. Tenemos que estar a la altura de poder expresar y representar una idea sobre estos temas que es diferente a la que viene llevando el Gobierno, porque además creemos que hay otro camino para hacer las cosas y que la mayoría de las decisiones que tomó este Gobierno las tomó equivocadamente a través de un camino equivocado. Nosotros hubiésemos recorrido un camino cuidando mucho más el salario de los trabajadores, cuidando mucho más a las Pymes, cuidando los clubes de barrio, protegiendo a los más vulnerables. Generando un plan y una política industrial fuerte, vigorosa. Eso es lo que tenemos que poder expresar.

Remarcó diferencias positivas en favor del gobierno anterior respecto de la actualidad de la administración PRO. Pero se perdieron las elecciones el año pasado, y hoy integra este grupo de intendentes. ¿Qué pasó con el kirchnerismo en los últimos años?

En algún momento el peronismo, el kirchnerismo, no tuvo la capacidad de conectar, no tuvo la sintonía o el radar para entender cuáles eran las preocupaciones de la gente en términos de inflación, de inseguridad, de desempleo, de preocupaciones en general por el ingreso. Y claramente cuando en ese momento el peronismo o el kirchnerismo no logró conectar con esas demandas tuvo el resultado electoral que tuvo. Entonces yo lo que creo es que tiene que haber una especial decisión, actitud de escuchar a la gente y representar los problemas de la gente. Los intendentes, que además fuimos legitimados en nuestras ciudades, estamos en condiciones porque estamos todo el día en contacto con el mundo del trabajo, con la escuela pública, con las necesidades de nuestros barrios y desde ese contacto, desde ese vínculo muy directo con la realidad es que tenemos la responsabilidad de construir una propuesta política electoral.

Dijo que la alternativa a construir es adentro del peronismo, ¿sólo peronismo?

Probablemente no sea sólo desde el peronismo, y mucho menos solamente con los intendentes. Seguramente el peronismo tiene que liderar un espacio amplio, una herramienta social y política de oposición, y para eso hace falta articular con los gremios, con las organizaciones sociales, con las Pymes, con un montón de sectores que hoy no tienen representación.

Hace no mucho se reunió con Hugo Yasky y Roberto Baradel, ambos de la CTA. Hace días se reunificó la CGT. ¿Van a intentar trabajar con ellos?

Necesariamente hay una reconfiguración de los liderazgos y de las formas con las que el sindicalismo tiene que encarar esta etapa que viene, cuidando y representando a los trabajadores pero también asumiendo con mucha responsabilidad una tarea en la construcción de este espacio de esta nueva mayoría en la Argentina. Una nueva mayoría que hay que poder proponer y construir, y que necesariamente tiene a los gremios, a los sectores del mundo del trabajo como un eje fundamental. Además creo que hay voluntad, que hay vocación.

Usted afirmó que la sociedad plebiscitó al gobierno anterior en las últimas elecciones. ¿Hay lugar para el kirchnerismo y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en esta alternativa que ustedes proponen?

Me parece que lo ideal, lo que es clave más que plantear nombres propios es si hay decisión de construir un proceso que tiene que mirar hacia adelante. Si hay decisión de generar las condiciones para que haya un recambio de liderazgos, para que haya una renovación de prácticas, de contenidos, si hay voluntad y vocación por generar un peronismo que se llene de gente y de participación y pueda incorporar las nuevas demandas. El peronismo supo siempre aprender de los errores y renovarse para volver a ganar, y creo que ése es el camino y ésa es la tarea. El desafío es incorporar las nuevas demandas y actualizar los contenidos, y generar una propuesta hacia adelante. Nosotros tenemos que poder ofrecerle a la gente una alternativa a lo que el actual Gobierno les está proponiendo y les va a proponer de cara a las próximas elecciones. Una alternativa superadora, una alternativa que tenga que ver con buena parte de los principios y de los valores que la tradición del peronismo y del campo nacional y popular. El eje ahí es volver a representar, el gran desafío militante y como fuerza política es volver a representar y expresar valores e intereses de los ciudadanos de a pie. Hoy nuestra preocupación está puesta ahí más que en la discusión de cómo y con quién. Me parece que el cómo y el con quién lo vamos a ir resolviendo correctamente si somos capaces de reconstruir un lazo de representación.

No parece estar descartada la confluencia con el kirchnerismo, sin embargo según Infobae usted auguró una derrota de Cristina si se presentase como candidata y la señaló como parte del pasado.

No es ésa una frase mía. Fue en el marco de un reportaje telefónico en donde la pregunta era respecto de si Cristina vuelve y arrasa con todo, y nosotros lo que creemos claramente es que hay que iniciar una nueva etapa, y que esa nueva etapa tiene como desafío generar nuevos liderazgos. Y los intendentes somos los que estamos con la responsabilidad de hacernos cargo de esa tarea, con las organizaciones sociales, con gremios y con muchísimos otros sectores. Pero es mirando hacia adelante y es proponiendo sin dudas una renovación de prácticas, de formas y de contenidos desde el peronismo.

¿Cuál es el rol de dirigentes jóvenes que nacieron al calor del kirchnerismo y que hoy no están trabajando con ustedes, como el propio Máximo Kirchner o hasta incluso Facundo Moyano, y que tienen fuertes liderazgos en organizaciones juveniles?

Nos parece que todo lo que signifique participación de los jóvenes, de la juventud en la política es una muy buena noticia. No hay ninguna duda de que el kirchnerismo hizo un aporte muy importante en ese sentido. Por eso nosotros rescatamos en general buena parte de las políticas y de las decisiones que se tomaron en los últimos 12 años. Lo que planteamos con mucha claridad es que hay que iniciar una nueva etapa y estar con la vocación y la responsabilidad de representar las preocupaciones que tiene hoy nuestra sociedad. En ese marco por supuesto que la renovación incluye poder seguir incorporando jóvenes a la política, seguir incorporando jóvenes en responsabilidades de representación gremial, seguir incorporando jóvenes al frente de las organizaciones sociales, en la participación de las políticas universitarias. No hay dudas de que hay un trasvasamiento generacional que se fue dando en los últimos años y que tenemos que seguir profundizando.

Si bien desde el Grupo Esmeralda explican que no están focalizados en los nombres, se vienen barajando muchos posibles candidatos detrás de los que se encolumnarían. Usted elogió mucho a Florencio Randazzo.

Creo que es un dirigente que tiene mucho para aportar y que tiene una mirada en común con estos desafíos que tiene el peronismo hacia adelante, porque supo tener responsabilidades de gestión y poner al Estado al servicio de los problemas y las necesidades de la sociedad, como lo es el tema de los trenes.

¿Mantiene diálogos en concreto con Randazzo?

Sí, tenemos diálogo con él. Hemos conversado. Pero insisto: me parece que hoy el desafío es más que de nombres y de grandes referentes políticos, de que nosotros estamos decididos a encarar la tarea y asumirla con protagonismo, encabezar nosotros esas listas y si, llegado el caso hay que producirla con una interna, como siempre lo ha hecho el peronismo se hará a través de su democracia interna en las PASO, y creo que está bueno que eso ocurra. Está bueno que podamos ampliar la base de sustentación, de la discusión del peronismo proponiendo si hay dos o tres visiones de cómo hay que encarar esta etapa. Y creo que los intendentes, los intendentes jóvenes, tenemos la decisión de ponernos al frente de esa construcción.

Se habla mucho sobre el vacío de liderazgo en el marco de esa construcción.

La verdad que estamos bastante poco preocupados por el vacío que se pueda producir, no hay una gran preocupación y nerviosismo por que aparezca un candidato. Estamos preocupados por generar desde el peronismo un proceso de renovación. Construir un mensaje y un discurso que pueda incluir a muchos de los sectores que hoy están excluidos por parte del Gobierno y por parte de sus actuales políticas. Construir una alternativa que además tenga vínculo con muchos de los gobernadores del peronismo que ganaron en el interior, que tenga vínculo con la CTA que está construyendo su marcha federal, que tenga vínculo con la nueva conducción de la CGT, que tenga un vínculo fuerte con todos los que tenemos que ser parte de esta nueva mayoría social y política en la Argentina.

¿Pueden llegar a decidir entonces ponerse al frente de las listas en 2017?

Podemos liderar nosotros directamente. Nosotros tenemos que dar la discusión adentro del peronismo y tenemos la vocación de liderar este momento del peronismo en la Argentina. No descartamos para nada ser candidatos los intendentes, porque la decisión es liderar este proceso y para liderarlo hay que hacerlo a partir de decisiones inteligentes y un mensaje claro y coherente. Y si logramos hacer eso, bienvenido. Y si eso hay que dirimirlo en una elección, se pondrá en discusión en una elección. De lo que no hay dudas es que el peronismo vuelve a ponerse de pie si logra tener un mensaje claro y coherente, si toma las decisiones inteligentes, y la gran responsabilidad que tenemos nosotros es ésa. Si hacemos eso, nosotros tenemos que estar dispuestos a liderar y a encabezar esas listas.

A pesar de que manifestó la voluntad de ampliar el horizonte de convocatoria, acentuó que su proyecto es adentro del peronismo. ¿Y Sergio Massa?

Es adentro del peronismo, y Sergio Massa está construyendo otra cosa. Hay que aclarar que está construyendo otro espacio político. Mientras que nosotros tenemos la decisión de construir y de liderar la renovación del peronismo pero adentro. Con los intendentes, nosotros tenemos una afinidad con 10, 12, 15 intendentes, pero venimos dialogando con casi los 50. Y creemos que ésta es una posición que tiene que todos los días ir ganando legitimidad y fuerza organizativa desde los intendentes.

Remarca constantemente el rol de los intendentes peronistas. Hay algunos de ellos que son muy cercanos al kirchnerismo, como por ejemplo Jorge Ferraresi, de Avellaneda, quien en una entrevista afirmó que si bien tienen diferencias con el Grupo Esmeralda, de diciembre a esta parte cada vez son más las cosas que los unen.

Tenemos una relación de buen diálogo y fundamentalmente de convicción de que tenemos que transitar juntos este recorrido, sobre todo a partir de la defensa de los valores y de los intereses que queremos defender. Lo que estamos planteando es que la unidad no es la solución al problema que tiene hoy el peronismo.

¿Se refiere a la búsqueda de unidad electoral?

Ni la unidad electoral ni la unidad en general. La unidad porque sí no organiza, no resuelve, no proyecta. En todo caso la unidad tiene que ser parte de un proceso de construcción, y la unidad nos tiene que encontrar defendiendo a la Pyme, defendiendo al club de barrio, defendiendo a los sectores medios contra el tarifazo. En la medida en que nosotros podamos reconstruir desde esos lugares un sentido de qué cosas queremos representar, me parece que ahí tiene sentido la unidad.

El discurso del Grupo Esmeralda de valorar la gestión local y el territorio parece haber mirado mucho dónde perdió el FpV en las elecciones 2015, porque perdió en municipios históricamente peronistas que en los últimos años habían sido cuestionados por sus gestiones.

La gente entra al cuarto oscuro y arma su propia boleta. Sabe muy bien cuándo está votando a Presidente, cuándo está votando y plebiscitando la gestión provincial, y cuándo está votando, revisando y evaluando qué hace el intendente en su ciudad.

¿Cree que se subestimó al votante en el armado de listas el año pasado?

Me parece que había una idea de infalibilidad del peronismo, de que el peronismo en la provincia de Buenos Aires no podía perder y de que los votos de la periferia al centro nos iban a dar la diferencia que necesitábamos. Y la realidad es que la gente evaluó, revisó y consideró que en algunos municipios había gestiones fuertes y en otros claramente tuvo una mirada mucho más crítica, y en el conjunto por supuesto que no pudimos lograr una mayoría necesaria para la candidatura a gobernador. En todo caso se vincula con esta necesidad de mirar hacia adelante, de poder proponer. Creo que si hubo un grave problema en la propuesta electoral del peronismo, del Frente para la Victoria, fue que quisimos que la gente nos valide por lo que habíamos hecho, y la gente necesita mirar hacia adelante, siempre busca futuro cierto. La gente necesita una política que le explique cómo va a ser la Argentina, cómo va a ser el país, cómo va a ser su vida cotidiana hacia adelante, no hacia atrás. Allí claramente hubo un déficit, una incapacidad de expresar eso con fuerza, con energía, con ilusión, y no interpelamos a muchos sectores que naturalmente deberían haber sido y son base de representación, de sustentación del peronismo. No los supimos interpelar: a la clase media, a los sectores pobres o de clase media-baja, que preocupados por la inflación, por la inseguridad, por la corrupción y por el destino de la economía en general, se sintieron interpelados por otros candidatos, por otras fuerzas políticas.

Como ya mencionamos, las reelecciones municipales ahora tienen límites. ¿Cuál es su futuro político en el marco de este proyecto de renovación del peronismo que están encarando?

Hoy estoy gobernando esta ciudad hasta el 10 de diciembre de 2019. Son cuatro años, y con entusiasmo por generar esta alternativa, por poder aportar y contribuir a que se vaya gestando este proceso de renovación adentro del peronismo.

Salvo que sea candidato en las legislativas 2017, eso lo llevaría a otro lugar.

Sí, claro. En todo lo que estamos diciendo es que vamos a tomar todos los riesgos que haya que tomar, no vamos a estar especulando, no vamos a estar midiendo a ver cómo nos dan las encuestas. Nosotros estamos convencidos de que lo que hay que hacer es esto, poner al peronismo de pie, que el peronismo necesariamente se tiene que renovar y que en ese marco seguramente muchos de nosotros tengamos que cumplir responsabilidades en las listas y eso está bueno“.


Cuando Rusia y China cerraron un trato

agosto 30, 2016

Putin y Xi-Jinping

Repasando el blog de Eddie, encontré este posteo que subió hace un poco más de dos años. Ahí enlazó y tradujo un lúcido artículo en Bloomberg´s de Leonid Bershidsky. Que da información sobre el que ha sido el desarrollo geopolítico más importante, hasta ahora, de esta década. Tal vez, sólo tal vez, el más importante desde que en 1973 Chou En-Lai y Henry Kissinger trabajaron el acuerdo de China y EE.UU.

Lo subo no sólo como recuerdo y homenaje a Eddie. Sirve para recordarnos que puede haber una preocupación de la Gran Potencia de este hemisferio en cohesionarlo, para compensar.

“COMO PUTIN HIZO UN TRATO GANADOR CON CHINA

Leonid Bershinsky
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El presidente ruso, Vladimir Putin, ha logrado lo que los líderes occidentales temían: ha cerrado un trato importante a largo plazo para suministrar gas natural a China, un pivote hacia el Este que hace a Rusia mucho menos vulnerable a las sanciones que Occidente podría imponerle.
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El contrato se estuvo preparando por 10 años, sobre todo porque las partes regateaban sin descanso sobre el precio. Los parámetros del acuerdo fueron develados por Alexey Miller, consejero delegado de la productora de gas -casi monopolio- de Rusia, Gazprom, y sugieren que el precio final será de alrededor de U$S 10 por millón de BTU (unidades térmicas británicas). Eso es menos de lo que Rusia hubiese deseado, pero es el precio que tiene sentido para China. Los datos sugieren que el precio medio ponderado de gas de Myanmar, Turkmenistán y Uzbekistán llegó a alrededor de 10,14 dólares el año pasado. Este año Gazprom espera exportar a un precio promedio de 10,62 dólares por millón de BTU, pero los consumidores tradicionales de Europa están tratando de negociar una rebaja.
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Fundamentalmente, el acuerdo abre un mercado nuevo e importante si los europeos tratan de cortar su dependencia de los suministros de gas ruso, como han amenazado. China se ha comprometido a importar 38 mil millones de metros cúbicos por año, más que el total de sus importaciones en 2013 (27,7 mil millones de metros cúbicos) y alrededor del 20 por ciento de lo que exportó Rusia el año pasado. Fácilmente China podría aumentar sus compras. Actualmente obtiene dos tercios de su energía a partir del carbón y por razones ambientales está dispuesto a sustituirlo por gas. Sus importaciones actuales de gas son una gota en el océano comparado con el tamaño del mercado potencial.
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Otros dos puntos: 1) es probable que China ayudará a financiar la enorme inversión en infraestructura -estimada en más de 30 mil millones dólares– que Rusia necesitará para mantener su parte del trato y 2) China probablemente pagará en renminbi, lo que hace que el acuerdo quede a salvo de las posibles sanciones occidentales.Una declaración conjunta firmada simultáneamente con el acuerdo suena como un pacto anti-occidental.
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Haciéndose eco de la posición de Rusia sobre la crisis de Ucrania, contiene esta invectiva apenas velada contra las políticas de Estados Unidos y de la UE: “Las partes hacen hincapié en la necesidad de respetar el patrimonio histórico de las naciones, sus tradiciones culturales y la elección soberana de su régimen sociopolítico, su sistema de valores y su ruta de desarrollo, (su derecho) a contrarrestar la interferencia de otros países en sus asuntos internos y de rechazar tanto el lenguaje de las sanciones unilaterales como la organización o la ayuda para la financiación de actividades dirigidas a cambiar el sistema constitucional de otro país o de encasillarlo en una unión o bloque multilateral”.
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Junto con una serie de contratos y acuerdos menores, esto es todo lo que Putin podría haber deseado. China, al parecer, no ve ningún inconveniente en el fortalecimiento de su asociación con Rusia. Se asegura una fuente confiable de la energía que tanto necesita, se garantiza la calma a lo largo de una frontera de 2.600 millas y condiciones más favorables para las empresas que deseen invertir en los vastos recursos naturales de Rusia.
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En cuanto a Occidente, que depende de China para producir sus bienes industriales y para mantener un alto nivel de inversión en su deuda pública. es poco probable que Beijing sufra las consecuencias políticas de abrazar a Putin aunque el ruso se convierta en un paria en las capitales occidentales.
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Putin, por su parte, está prácticamente asegurado de que sale ganador de su aventura en Crimea. La alianza con China le permite irse, como un cocodrilo saciado, a refugiarse en el cañaveral. Por el momento ya no tiene hambre y no hay ninguna amenaza inmediata de aislamiento total. El único problema para él es que ahora China resulta claramente el socio más fuerte de la alianza. Las conversaciones en Beijing eran políticamente mucho más importantes para Putin que por su homólogo chino, Xi Jinping. Si no reconstruye, al menos parcialmente, su relación con el Oeste, Rusia podría terminar como satélite de China. Eso, sin embargo, es un problema con el que Putin puede tratar más adelante”.
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Viendo esta vieja foto, me digo si el anciano Dr. Kissinger se estará preguntando para qué se tomó el trabajo de aprender a comer con palillos.
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‘Sou a mesma mulher que resistiu à ditadura’

agosto 29, 2016

Hoy, Brasil estuvo sintonizado con el alegato de Dilma Rousseff. Irrelevante, pienso, para ese Senado en el que ya se juntaron los votos para desplazarla. Lo importante, lo que no sabemos todavía, es qué habrá escuchado el pueblo. Y qué recordará en el futuro, de este discurso.

Me pareció oportuno subirlo al blog. Es un punto de quiebre en el sistema político brasileño, y en la realidad de América del Sur también. Dilma me hace acordar de Alfonsín, pero esta vez, tal vez por primera vez, la clase política brasileña resulta más ciega que lo que fue la nuestra en ese tiempo.

(Le agradezco a Daniel González, que me advirtió en Facebook que había un error en el enlace al video en la anterior versión de este posteo)


Adiós a Eddie

agosto 29, 2016

cinta-de-luto

Eddie Lawrence, también conocido como Marmaduke/Eddie/Matt o Matt Hungo, pero que en este blog conocíamos y -la mayoría- queríamos como Eddie, un comentarista amable y también apasionado, ha muerto en Georgia, EE.UU. Me avisó, desde Bruselas, otro veterano de las guerras blogueriles, el Comandante Cansado.

Esperaba la noticia. Eddie me había escrito hace menos de 20 días, contándome que se estaba muriendo: Cáncer de cerebelo, metástasis de uno del pulmón, y los médicos le daban muy pocos meses de vida. Igual, no la esperaba tan pronto, pero eso nos pasa siempre con la Huesuda.

Siempre pensé en él como un producto típico de nuestra Argentina y de sus contrastes, a pesar que emigró hace más de 30 años. En realidad, también por eso. Se graduó en la Universidad de Buenos Aires en 1965, en un clima de ebullición intelectual, pero donde no se había perdido la aspiración de excelencia. Estuvo cerca de Ismael Viñas, y de la izquierda que se cuestionaba a sí misma. Y por el lado de su padre, que colaboró en tareas científicas de la Armada Argentina, pudo apreciar lo que puede hacerse en ese campo cuando hay patriotismo.

Como muchos, se fue en los ´70 y finalmente se radicó en los EE.UU. Judío, militó en las organizaciones de allí que defienden el derecho del pueblo palestino a su propio Estado. Estuvo activo en el Partido Demócrata, y trabajó en todas sus campañas. Y también se siguió sintiendo peronista. Defendió la experiencia kirchnerista, y era confeso admirador de Cristina. Lo único no típico argentino en él era su consideración y su generosidad: siempre estaba pendiente de lo que podía sentir quien hablaba o se comunicaba de otra forma con él. Algo de todo esto puede verse en su blog, para los que quieran repasarlo. Es una forma de seguir entre nosotros.

Hace algunos años estuve con mi familia en Los Angeles (todavía vivía alli entonces) y ellos también lo recuerdan con afecto. Ahora, quiero que lo salude Don Ata. Si se encuentran, se llevarán bien.


Macri también juega

agosto 29, 2016

macri en el balcón

Les dije en los dos posteos más recientes -y en bastantes anteriores- de mi convicción que el oficialismo va camino a una derrota electoral. Que ya está perdiendo consenso en los que lo votaron, y también en algunos sectores que recibieron con entusiasmo la derrota del kirchnerismo. Me baso, más que en encuestas todavía prematuras, en una apreciación: el “sentido común” hegemónico de la ortodoxia imperante que le permite imponer políticas de ajuste con el consenso de gran parte de la población -menos los directamente afectados- le juega también en contra: no puede abandonar ese ajuste sin confundir e irritar a su núcleo duro de apoyo. Y los directamente afectados cada vez son más.

Como sea, me recuerdo a mí mismo que Macri llegó a Presidente, partiendo de Boca Juniors y un partido vecinal. Si bien no está mostrando talento para gobernar -no lo había mostrado en la Ciudad Autónoma, tampoco- él y su equipo mostraron capacidad para ganar elecciones. El antimacrismo más ideologizado se repite que se debe sólo a una conspiración de los medios. Con esa lógica hay que suponer que la existencia en todos los países de partidos de “Derecha” -es decir, que expresan a los sectores más prósperos de la sociedad y plantean una ética individualista- y a menudo ganan elecciones, es fruto de los medios masivos. Porque sus lectores serían idiotas.

Me parece imprudente creer eso. Por eso me acordé de una nota que había leído hace más de un mes, en un diario de Río Negro, de Martín Rodríguez, el cuasi massista que escribe con más talento, Cómo hacer oposición. Para mí, me dice más Cómo juega Macri. Sobre cómo hacer oposición, hago un comentario corto al final.

Los diez años de hegemonía menemista y los doce años de hegemonía kirchnerista tuvieron en la debilidad del campo opositor una clave de su fuerza. Si el menemismo se sirvió del “orden” del bipartidismo para negociar su ciclo de reformas (el “pacto de Olivos”), el kirchnerismo se sirvió de la implosión del sistema político en el 2001, graficada en la frase del sociólogo Ricardo Sidicaro: “La gente pidió que se vayan todos y sólo se fueron los partidos”. Es debate de politólogos si los partidos en verdad gozan de mayor o menor salud de la que creemos. Pero corramos ese debate. ¿Cuánto tardaron esos dos gobiernos en encontrar una oposición eficaz y contrahegemónica? Muchos años. Pero dependió bastante de que su “fiesta” terminara, es decir, cuando esos modelos económicos mostraron las costuras. En 1997 se formaba la Alianza cuando la desocupación y la recesión crecían. Y en el 2013 comenzó a tomar fuerza un desafío electoral serio contra el FpV, cuando el tercer gobierno se mostraba incapaz de resolver los problemas del “modelo” y la región empezaba a despedirse del “superciclo de los commodities”. ¿Estamos hoy ante el inicio de un proyecto hegemónico?

Podemos decir: antes que el “macrismo” nació el “antimacrismo”. Es decir, mientras aún no sabemos qué es el macrismo (si es neoliberalismo, liberalismo gradualista, etc.) el antimacrismo organiza el sentido común progresista coagulado en la oposición a Menem y reconvertido en cultura oficial en los años K. Para el antimacrismo el macrismo es liberalismo económico puro con más o menos máscara. El antimacrismo está seguro de lo que el macrismo es. Como escribió irónicamente el gran ensayista y dibujante de izquierda Bruno Bauer: “Me preparé toda la vida para ser opositor a Macri”. Pero si Menem fue un “liberal traidor” que llegó al poder arrastrado por la esperanza del peronismo más popular en 1989 para luego redefinir su proyecto, el macrismo llegó al poder sobrevolando una moderación pero nunca dejando de ser quien es. Macri no se puso ni sacó patillas. No necesitó sobreactuar punitivismo, aperturismo económico, ni amistad con el campo. Todo eso ya era, ya es, lo tiene encima. Un hijo de la patria contratista que conoce la política porque la tuvo en el living de su casa desde chico no “llega de afuera” a esa política. Como Néstor Kirchner, Macri se reinventó a sí mismo. Pero lo que ocurrió entre 2003, cuando iba a la TV y pedía orden contra los piqueteros y sumisión al FMI, y este Macri marca 2015 es que se convirtió en un político, en un mediador, aunque preserve los mismos “ideales” originarios del 2003. La eficacia de Durán Barba fue la de llevar el Macri de la intimidad (el del trato amable, de clase, “polite”) a lo público.

Pero si Macri proponía la paz del diálogo (y eso una mayoría lo compró), podemos decir que cualquier tarifazo reconstruye la “intensidad argentina”. Ocurrió el 14 de julio una incipiente sublevación: esos caceroleros metropolitanos en vivo parecían completar el desfile del 9 de julio. Como si la Nación hubiese abierto las napas para que todos desfilen, a Macri le desfiló la indomable clase media en un cacerolazo no tan masivo como impactante en su despliegue geográfico (Caballito, Palermo, Belgrano, Olivos, Ciudadela, Vicente López), es decir, mucha zona de votante amarillo que se siente estafado.

Hace un tiempo un dirigente social de la PBA me comentó la forma de negociación con el gobierno. Me decía que “dan un poco más que lo que les pedís”. “¿Pedís 35 toneladas de alimento? Te dan 40”. Una negociación puntual, concreta, sin relato, sin antes ni después. Un Estado corto que no lee el prospecto ideológico de organizaciones que piden comida o cooperativas para pedir también otro “modelo” de inclusión. Para el macrismo la Argentina es una paritaria sola, pero de mil cabezas, que hay que ir apagando, donde se puede, con respuestas puntuales y, donde no se puede, con disciplinamiento. De allí la divulgación tramposa que se hace de la “relación” entre el dirigente del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. El domingo 17 de julio en “Clarín” contaban el “entendimiento” entre el dirigente que representa cooperativas y una ministra hija de banquero pero accesible al “dolor”. Como dice Alejandro Kaufman, “hay un entramado moral estricto” en las formas de la divulgación de esa “relación” que presentan deformada: “Qué mejor destino para los pobres que hacer empatía con los amos buenos que les proveen lo necesario para su modesta existencia feliz” parecen decir, al precio de arruinar y caricaturizar lo más posible, además, la imagen de Pérsico. En tal caso, admiten por otras vías lo que antes denunciaban: el Estado sólo debe aceptar hacia abajo relaciones de sumisión.

Pero el antimacrismo corre el riesgo de hacer el playback de una vieja canción progresista que sabemos todos, que gira en falso “denunciando el capitalismo” y que suda autocomplacencia. Es bueno recordar que a muchos cristinistas les encantaba Macri porque “decía lo que pensaba”. Doce años de imaginario populista expandido hacían imposible imaginar el triunfo de Macri. Se sospechaba más de candidatos mestizos que encubrían supuestamente su liberalismo (como Scioli o Massa) que de este “auténtico”. Pues bien, gobierna Macri. “Gobierna la derecha” con votos, y tarda en volverse tolerable. ¿Cómo se le hace oposición? La política requiere paciencia. En seis meses el kirchnerismo hizo plazas, mateadas, Cristina volvió dos veces; diríamos que se dilapidaron recursos. Massa se muestra en disponibilidad para el peronismo pero sienta al lado a Stolbizer como señal a los cristinistas. El punto es mirar de lejos: el 29 de abril se movilizaron los trabajadores formales, bajo convenio, y el 14 de julio cacerolearon las capas medias damnificadas por el tarifazo. Ambas protestas mordieron la base electoral macrista. El gobierno lee de lejos, con sorna, sus encuestas calentitas que le siguen dando una flotación inesperada a la imagen de Macri. Pero pueden estar viviendo el “síndrome del 54%”: tallar en piedra los signos de un tiempo cambiante. Como cuando en el convulsionado, cacerolero y trágico 2012 el kirchnerismo repetía: “Nada altera la arquitectura del 54%”. Los temblores ocurren adentro de la casa del 51% macrista“.

Lo que me parece más interesante de esta nota de Martín es cómo muestra que el macrismo sabe manejar el clientelismo. No es sorpresa para los peronistas de la Capital; el PRO cooptó hace más de 8 años buena parte de sus tradicionales punteros de la Zona Sur. En realidad, el clientelismo es una herramienta de los conservadores, cuando es reparto.

Es cierto que en muchas familias ha quedado la memoria de la máquina de coser, o la casa, que recibieron de la Fundación. Pero Evita no daba un mensaje de sumisión, precisamente, mientras Perón fortalecía la estructura sindical, ponía agregados obreros en el Servicio Exterior, y aumentaba la participación de los trabajadores en el Producto Bruto.

Igual, como reparto es una herramienta. Sirve para contener a los más desvalidos, y a las estructuras que dependen de su capacidad de distribución. Además, hay un “clientelismo” destinado a las dirigencias, cómo no. Pero ni los humildes -ni los pocos beneficiarios- son, ni pueden ser, la base de poder del PRO. El deterioro provocado por la política económica le aparta a los que se acercaron por rechazo o hartazgo con los doce años K.

En cuanto a la oposición… si bien es cierto que la construcción de una “nueva mayoría” -interesante concepto- es un trabajo lento, los movimientos en su inevitable pieza central -el peronismo- muestran, creo, que mi apreciación sobre el deterioro del macrismo es compartida por la mayoría de sus niveles medios. Urtubey y los otros dirigentes “Macri-friendly” han perdido la posibilidad de convocar. El Consejo Nacional hoy sólo tiene relevancia para el periodismo, a pesar que el P.J. sigue siendo un instrumento necesario y potencialmente útil. Pichetto conserva poder, el del Senado, en tanto funciona como uno de los ámbitos de negociación entre los gobernadores y el P.E. nacional. Al menos, como decía un famoso árbitro, así lo veo yo.


Macri en las arenas movedizas. También nosotros

agosto 28, 2016

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Un concepto que he repetido durante los 9 años que lleva este blog es que en los últimos 60 años, salvo para los países que están en guerra o ubicados en regiones donde el peligro de guerra es inminente, el factor decisivo en el destino de las naciones -y, menos importante, de sus gobiernos- es el acierto o error de su política económica.

Acierto: quiere decir que es una política que estimula el crecimiento y el desarrollo -dos cosas distintas- de su economía y la acumulación de capacidades y recursos de sus empresas y de su Estado nacional, incluyendo sus fuerzas armadas, claro.

Ésta debe verse como una condición necesaria. Después, se puede admirar o despreciar el tipo de sociedad, cuestionar la distribución de esos recursos… Pero si la política económica no consigue ese objetivo de mínima -una vara bastante alta, dicho sea de paso- esa nación verá reducida su autonomía. Lo que significa, en el mundo impiadoso en que vivimos, que será menos capaz de defender sus intereses. O los que sus dirigentes definan como sus intereses.

Empiezo con este planteo general porque creo que se aplica a nuestra realidad muy presente. Escribo después del aporte de Juan Manuel Telechea sobre los desafíos de un neoliberalismo “aggiornado”. Tiene razón, es un proyecto cuestionado pero aún hegemónico en el mundo desarrollado. Y una parte importante de nuestros compatriotas sueñan con ser parte de ese mundo, sin importar los costos (si los pagan otros, claro).

Pero el actual gobierno de Mauricio Macri, que recibió una economía con importantes problemas pero manejable, se metió de inmediato -por una mezcla de dogmatismo y torpeza- en la “trampa del ajuste”. La misma por la que atraviesan Brasil y los países de la Europa periférica (los PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España. Estos con más espalda que nosotros, salvo Grecia): se empeña en reducir el déficit fiscal con medidas que reducen la actividad económica y por ende la recaudación. Lo que aumenta el déficit fiscal.

Al comienzo, se aferra a la fantasía de las inversiones, que llegarían por el “clima de negocios”. Luego se recurre al endeudamiento, lo que cierra las fauces de la trampa. O, para recurrir a la metáfora del título, se mete más y más en las arenas movedizas. Porque los acreedores exigen más y más medidas de ajuste.

Este es un esquema que hemos visto repetirse una y otra vez. En Argentina tenemos una larga experiencia con las recomendaciones del FMI, que culminaron en la explosión del 2001. En un formato más general -porque los argentinos siempre hacemos aportes originales, como la Convertibilidad, hay que reconocerlo- se está desarrollando en Europa, una y otra vez. Y seguirá, mientras el Banco Central Europeo siga comprando papeles.

Atención: no preveo, y no me parece posible en el futuro cercano, un derrumbe tan completo como el de 2001. Argentina está mucho menos endeudada, en proporción a su PBI, con acreedores internacionales, y éstos estarían lejos hoy de cortar el flujo de fondos. En lo que hace al gobierno, a pesar de la ineficiencia que señalan opositores tan moderados como Alberto Fernández y Facundo Moyano, es más coherente como expresión de un sector social que la lamentable Alianza.

Pero… uno de los motivos por los que creo imposible que lleguemos a la situación de parálisis casi total de la economía que vivimos hace 15 años es porque, si la situación sigue así, la derrota política llegará mucho antes. El año que viene.

Por supuesto, mis previsiones pueden estar equivocadas. O Macri puede tener una epifanía que lo dote de sabiduría económica y condiciones de líder. O Hillary Clinton, movida por su instinto maternal, disponga un apoyo económico decisivo apenas asuma en enero (En orden descendente de probabilidades). Para el análisis de la coyuntura, no importa. Porque en política, la realidad es en, buena parte, lo que los que toman decisiones creen que es la realidad (Algo de eso pasa en economía también, pero en una proporción mucho menor).

El hecho es que cada vez más de los decisores políticos en Argentina tienen una evaluación negativa de las chances de Macri. No es el desbande, ni mucho menos. Los privilegios de estar en el gobierno, aunque sea lejos de las primeras filas, son muy valorados por los que los tienen. Y los recursos del Estado nacional, de la provincia de Buenos Aires y de la Capital, permiten comprar buena voluntad. Además, hay un núcleo duro anti kirchnerista, aún en los niveles de decisión política (o tal vez debería decir, especialmente en esos niveles). Pero, repito, la política se basa en las expectativas. Y las expectativas son negativas.

Mi modesto pronóstico es, entonces, que el espacio opositor va a aumentar. Y van a ir apareciendo en él nuevas caras, aprontándose para el año próximo.

Esto no es necesariamente buenas noticias para la militancia K, que tenía esta visión negativa, y aún más negra, desde semanas antes del balotaje. Y la proclamaba con fervor en las redes sociales (Desde este blog se cuestionó, discretamente, esa actitud. Los pueblos no aman a los que les anuncian catástrofes, aunque tengan razón. En realidad, especialmente si tienen razón).

Tampoco son malas noticias, por supuesto. Como señala Julio Burdman, las demandas de la sociedad están volviendo a ser, mayoritariamente, las tradicionales: empleo, ingresos, moderar la inflación… Crecerán aquellos que puedan convencer a los votantes que cumplirán con ellas.


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