Jauretche para el fin de semana (en la versión de Jorge Coscia)

enero 19, 2018

jauretche

Este texto está circulando en estos días por WhatsApp y en algún portal “nac&pop”. Para ser precisos, es un fragmento de Juan y Eva, la ficción histórica que escribió Jorge Coscia, creo, en 2012. Pero toma muy bien el pensamiento de Don Arturo Jauretche, afilado y certero.

Sigue vigente. Eso sí, 74 años después, tenemos que actualizar(nos). El estómago vacío contribuye a la lucidez de “los analfabetos y los que apenas terminaron la escuela primaria”. Pero esos son hoy una minoría. Y en nuestro tiempo, ellos y los demás -los que terminaron el deteriorado secundario, los que van a Sociales, o al Cardenal Newman, todos, estamos en el universo virtual que construyen los medios masivos, y también los digitales. Incluso WhatsApp. Que nos “educan” a todos, con discursos muchos más diversos que las cartillas de Sarmiento y las Historias de Mitre.

No podemos quedarnos con los discursos hechos. Tenemos que esforzarnos en mirar la realidad, como decía Jauretche, con nuestros propios ojos.

“(Arturo Jauretche y el coronel Perón dialogando en uno de los tantos encuentros que tuvieron en el departamento del barrio de Palermo, en 1944)

Mire, coronel, la revolución va a tener su mayor dificultad no con los analfabetos y los que apenas terminaron la escuela primaria. Esos hombres aprenden de la vida diaria y de sus necesidades insatisfechas. Se vuelven sabios por el estómago vacío y distinguen bien lo que es bueno de lo que es malo para ellos, que suele ser coincidente con lo que es bueno para el país.

El problema está en esas amplias capas medias, que están educadas y son lectoras de diarios como La Prensa, La Nación o Critica; que han leído minuciosamente la historia de Mitre. Esos están educados, pero mal educados. Sus cabezas han sido conquistadas por un falso sentido común, repleto de zonceras. De esas falsedades que, de tanto repetirse, se instalan como premisas. Se han educado en el mito sarmientino de que la opción está entre la civilización o la barbarie. Por supuesto, todo lo extranjero es civilización, y lo de acá, lo criollo, es barbarie.

Y mire qué curioso, porque la palabra “bárbaro” viene del griego, y así llamaban los griegos a los extranjeros, a los que no hablaban su lengua. Sarmiento invirtió esa lógica que fundó Occidente y, con sus buenas intenciones de educar a todo el mundo, los civilizó bárbaramente, es decir, extranjerizando nuestra cultura. Entonces, coronel, los más educados son también los peor educados.

El medio pelo es, en nuestra sociedad, el hombre que se mira en un espejo equivocado, que no es el propio. La oligarquía es una minoría ínfima en nuestra sociedad; son dueños de la tierra, sí, pero su mayor poder es el de ser dueños de la cabeza de miles de argentinos de clase media, que, sin tener más tierra que la de los canteros del patio, se comportan como fieles defensores de un modelo que no les pertenece. Esos son muchos, miles, tal vez millones movidos no por la necesidad, sino por esa distorsión cultural, forjada en décadas de educación sarmientina y académica, y por la cotidiana lectura de los diarios “serios”. A esa gente le importa más parecer que ser. Ahí está el hueso más duro de roer para cualquier intento revolucionario.

… – Mire, Jauretche, para mí hay una sola clase de hombres, los que trabajan. Y trabajadores, además de los ferroviarios y los metalúrgicos, son los empleados de comercio y los bancarios, que también son de clase media. Con esa harina, haremos el pan del cambio.

… – Coronel, usted puede cambiar un gobierno, también puede modificar con esfuerzo las leyes del trabajo, como lo está haciendo. Lo difícil va a ser cambiar la mentalidad de los tilingos, que se orientan todos los días por zonceras. Eso va a costar muchos años, tantos que no sé si vamos a ver en vida el cambio, ni usted ni yo. Y el pan del que habla nos va a quedar con la corteza quemada y la miga cruda”.

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El nuevo documento de la CGT

enero 19, 2018

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Ayer un grupo de dirigentes sindicales de peso, Hugo Moyano, Luis Barrionuevo, dos de los triunviros que hoy están al frente de la CGT, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, el ferroviario Omar Maturano y el bancario Sergio Palazzo, entre otros, lanzaron un documento. Habiendo visto tantas declaraciones de sindicalistas y de políticos, es posible que la leamos ligeramente. No lo aconsejo; es un texto revelador, en lo que plantea y también en los fundamentos. Por eso lo copio íntegro. Como siempre, agrego mi comentario al final.

“QUIÉN QUIERA OÍR QUE OIGA
DECLARACIÓN DE MAR DEL PLATA

El 10 de diciembre de 2015 asumió un nuevo gobierno, muchos Argentinos depositaron las esperanzas en un cambio positivo que viniera a corregir lo que estaba mal y a sostener lo que estaba bien. Que viniera a luchar enérgicamente contra la inflación que se come el sueldo de los trabajadores. Que viniera a pelear frontalmente contra la pobreza y que viniera a dotar a la República de más institucionalidad.

Creíamos y creemos en la necesidad de una Argentina de encuentro y diálogo institucionalizado, sustentable en el tiempo, en una mesa a la que se debe convocar a TODOS, tal cual lo reclama el Papa Francisco. Un diálogo que nos debe resolver los enormes problemas de los argentinos, con un norte claro puesto en la PRODUCCIÓN, EL TRABAJO, EL EMPLEO Y LA EDUCACIÓN, pero en el que no pueden ni deben estar ausentes las distintas realidades de nuestra Patria.

Lamentablemente nos encontramos desde un principio con un gobierno de CEOs, directores, accionistas, dueños de empresas nacionales y multinacionales que en una clara afrenta a la ley de ética pública asumían sus cargos con total desparpajo, conservando acciones e injerencias en sus empresas y beneficiando claramente de manera ostensible sus propios intereses.

Y como para la construcción de un relato desde un lugar confortable, se necesita un enemigo, todo aquello que se opusiera era el pasado, era el peronismo, eran los sindicatos, mezclando en la comunicación situaciones de funcionarios, sindicalistas y algunos (por cierto, pocos) empresarios investigados por corrupción.

El diálogo paso a ser un monólogo , mesas a las que sentados todos, nadie se iba con obligaciones (salvo por supuesto los trabajadores). Proyectos que se planteaban en determinados términos y que luego aparecían escritos con la innegable pluma de los asesores empresariales, contradiciendo los acuerdos alcanzados.

Hoy entrando en su tercer año de mandato nada de lo que se prometió se ha cumplido, por el contrario:

Es imposible suponer que se va a eliminar la pobreza o tan sólo bajarla si se sigue sosteniendo un trazado económico contrario al interés Nacional.

Es imposible suponer que las inversiones se van a realizar en sectores productivos que generan mano de obra si siguen fomentando la timba financiera con intereses y emisiones de deuda que generan ganacias especulativas siderales.

Es imposible pensar una mejor institucionalidad y calidad democrática, mientras se sancionen leyes como la reforma previsional y tributaria que siguen favoreciendo a los sectores concentrados de la economía y castiga a los más amplios sectores alcanzados por la seguridad social, tal el caso de los compañeros jubilados y pensionados a quienes se les ha disminuido el ingreso.

No es posible creer que se busca transparentar la defensa de los trabajadores cuando se alienta la desafiliación sindical desde el propio estado, incurriendo en una práctica desleal. Tampoco es posible creer que anulando por decreto la paritaria docente se busca un mayor equilibrio entre los actores.

Es imposible suponer que haciendo denuncias mediáticas, judiciales, tributarias y a través de un aparato comunicacional afín con amenazas de auditorias, etc. se logra una mayor eficacia en la defensa de los derechos de los trabajadores.

En todo caso este tipo de estrategia gubernamental sólo busca la deslegitimación de las organizaciones sindicales ante la sociedad para avanzar con rápidez sobre el salario y las condiciones de trabajo.

Lo único que ha hecho el gobierno en estos más de dos años ha sido:
a) Hacer perder el poder adquisitivo de jubilaciones y salarios.
b) Condonar y blanquear las deudas de los evasores.
c) Rebajar el sueldo de jubilados, pensionados y programas sociales
d) Llenar las góndolas argentinas con productos extranjeros que conspiran contra el trabajo de los argentinos
e) Endeudar el país de manera inaudita
f) Hacer más ricos a los ricos y mas pobres a los pobres.

POR ELLO DECIDIMOS

1.- Repudiar enérgicamente los recortes a los jubilados, reclamar la derogación de la ley sancionada en la materia y poner a disposición de nuestros compañeros nuestros servicios de asesoramiento jurídico gratuito para iniciar acciones judiciales y todas las medidas pertinentes.
2.- Exigir negociaciones paritarias libres y sin topes.
3.- Habida cuenta que el Poder Ejecutivo impulsó la reforma laboral en un contexto donde la verdadera intención era la reforma previsional que conlleva la rebaja del ingreso de los sectores más desprotegidos de la sociedad, decidimos no acompañar el proyecto de reforma laboral presentado en el Senado por el Poder Ejecutivo.
4.- Rechazar el DNU 27-18, particularmente en lo atinente a los temas laborales (inembargabilidad del sueldo, tal como rezan las resoluciones de la OIT), prohibición de disposición de los fondos del ANSES para la timba financiera, desfinanciamiento del sistema de Seguridad Social), por ser notoriamente inconstitucional .
5.- Apoyar y acompañar activamente a las organizaciones que se declaren en conflicto en razón de estos fundamentos expresados en el presente documento.
6.- Convocar a técnicos, asesores y a todos los compañeros para elaborar un programa básico de coincidencias, respecto al destino y modelo de País.
7.- Requerimos a los legisladores que no acompañen con su voto la sanción de leyes que vulneran y cercenan derechos de los trabajadores y los sectores más desprotegidos de la sociedad.

El presente documento es dado en la ciudad de Mar del Plata (Pcia. de Buenos Aires) a los 18 días del mes de enero de 2018 para ser presentado ante las autoridades de la C.G.T.”

– o –

Mi comentario: Los medios y portales “nac&pop”, necesariamente combativos y también optimistas, hablan de un “duro documento”. Bueno, no es así. Conceptualmente, es prudente y comprensivo; reivindica la necesidad del diálogo, y menciona con benevolencia a los argentinos que depositaron esperanzas en un cambio positivo que viniera a corregir lo que estaba mal y a sostener lo que estaba bien. Como ejemplo de lo que estaba mal, parecen aludir a la inflación y que era necesaria más institucionalidad.

Como referencia doctrinaria, reivindican las enseñanzas del Papa Francisco. Ni una palabra, buena o mala, sobre Cristina Kirchner.

Por otro lado, lo que proponen sí es muy duro, en la práctica. Si se llevan adelante los 7 puntos del documento, representan la derrota completa del “experimento Macri”.

La pregunta clave es ¿cuáles son las chances que se lleven adelante? La mención a “presentarlo a las autoridades de la CGT” es algo más que una formalidad, como cuando Lorenzo hablaba de “los cuerpos orgánicos”. En Mar del Plata no estuvo uno de los triunviros, Héctor Daer, –aunque él también descartó el techo del 15 % para las paritarias– ni otras figuras de peso: José Luis Lingeri, Carlos West Ocampo, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, …

En mi opinión, la dinámica del Movimiento Obrero obedecerá a lo mismo que señalé para el peronismo en tanto fuerza política: lo decisivo no son los pronunciamientos de los dirigentes, sino el humor de las bases. Los que se reunieron en Mar del Plata pueden sumar, o no, una mayoría de los delegados al Comité Central Confederal. Pero representan un núcleo de poder gremial y económico que permitirá que aquellos de los más o menos 3500 sindicatos, y 10 millones de afiliados que estén fastidiados con las políticas del actual gobierno tengan oportunidad de manifestarse con alguna eficacia.

No es lo central, pero quiero mencionar las probables distintas actitudes entre la militancia peronista; porque es un dato político no menor, y porque no quiero perder mucho tiempo autorizando o no comentarios:

El sector más tradicional de la militancia y el más hostil al liderazgo de CFK -dos conjuntos que se intersectan en parte- le darán la bienvenida a esta convocatoria. Pero no aportarán mucho, salvo a los “grupos técnicos”; están demasiado condicionados por sus propias realidades.

El amplio grupo de los posibilistas -entre los que me cuento- la seguirán con interés. El poder de fuego de algunos de estos veteranos no es el que era en otros momentos, pero -como Esparta- “todavía tienen dientes”. Y vemos que hay muchos sectores, en todas las clases sociales, perjudicados o preocupados por las medidas de Macri, pero que no reivindican al gobierno anterior. Es posible que este planteo ayude a sumarlos a la oposición.

Los que se identifican con el liderazgo de Cristina… bueno, una mayoría ya mira con hostilidad y desconfianza a los sindicalistas. Y la benevolencia con los argentinos que apostaron por Cambiemos los va a enfurecer (Parecen pensar que la mejor forma de recuperar sus votos es decirles que fueron unos estúpidos hace dos años). Igual, es cierto que tuvieron la lucidez de reconocer al gobierno de Macri por lo que iba a ser desde el principio, y un liderazgo establecido es siempre una ventaja en política. Pero no van a ser un elemento para el éxito o el fracaso de esta convocatoria. No tienen el peso suficiente en el universo gremial para ello. Para mostrar poder, tendrán que esperar a octubre de 2019, donde esta pelea -similar a la que se dio en Inglaterra con la Thatcher y en EE.UU. con Reagan- estará definida para un lado o para otro.


Una estrategia para CFK

enero 18, 2018

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Entre las notas periodísticas sobre la fascinante interna peruca a la que accedí en mis vacaciones (no fueron muchas) me interesó la que describe una apuesta atribuida a Cristina Kirchner, que voy a comentar ahora.

(Bueno, también están las iniciativas de la nueva conducción del peronismo bonaerense. Pero yo ya les había anticipado que estaba dispuesta a jugar en el tablero nacional del peronismo. Y que por ahora es sólo posicionamiento).

La nota es la que se publicó el martes con la firma de Pablo Ibáñez. Atención: No creo que sea, como tituló P. I. o Clarín, “la” apuesta de CFK. Simplemente, todavía falta mucho -no menos de diez meses, y quizás hasta año y medio- para que sea necesario comprometer una apuesta. Y nadie inteligente y con algo que perder, quiere adelantarse. En este tiempo pueden pasar muchas cosas en Argentina, en la economía y en el humor popular.

La que se anticipa en la nota es una jugada obviamente posible y ha sido planteada con insistencia por un comentarista del blog, cristinista ferviente, durante meses. Ahora, si desde el Instituto Patria se acepta, sin desmentir, que se publique en los medios -y los periodistas que deben conseguir información, al revés de “opinadores” que pueden inventarla, siempre lo conversan antes- hay una intención que quede planteada.

Mi comentario al final.

El tiempo y el pánico a la derrota son las factores a los que apuesta Cristina Kirchner para quebrar la resistencia de los gobernadores del PJ a entablar, en el futuro,  negociaciones de unidad en el peronismo.

La ex presidente casi no tiene diálogo con los jefes provinciales. Con algunos porque la relación política está rota, como Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti. Pero con la mayoría porque “son nuevos” -asumieron cuando ella dejó la presidencia- y nunca se vinculó.

Al margen de su cuñada Alicia Kirchner, solo dos gobernadores PJ están en la agenda más o menos frecuente de Cristina: el formoseño Gildo Insfrán y el puntano Alberto Rodríguez Saá. No habla ni con Juan Manzur, que fue ministro suyo.

Pero esa falta de vínculo no es un problema, dicen desde el Instituto Patria, y admiten que no hubo en estos años gestiones para acercar posiciones. “Ella está dispuesta a habar con todos: cuando tenga que hablar lo va a hacer sin problemas. No hay vedetismo”, explica un operador de la ex presidente.

En el entorno de la Cristina dicen la resistencia de los gobernadores a conversar con la ex presidente -la posición más dura, la de Urtubey y Schiaretti- no es la que expresa a la mayoría de los mandatarios. Hay una bosquejo de hoja de ruta de la ex presidente con varios items. Veamos:

# En 2017, en todos las provincias donde fue dividido, el peronismo perdió. Ejemplos: Córdoba, Salta, Tierra del Fuego, Chaco y Buenos Aires. El año que viene, además de poner en juego legisladores nacionales y provinciales, los gobernadores deben reelegir en sus territorios por lo que, entienden en los cuarteles K, van a estar más dispuestos a acuerdos amplios. “Más aun si Cambiemos les presenta candidatos con chances”, explican. Aunque puede haber acuerdos provinciales sin acuerdo nacional, cerca de la ex presidente consideran que esa necesidad de los gobernadores podría facilitar acercamientos para el armado presidencial.

# La “distancia” de muchos gobernadores del PJ con Cristina responde, dicen desde el Instituto Patria, a posicionamientos locales y ordenamientos internos. Cuando se ordene cada territorio, estará más claro el posicionamiento y será más fácil “articular”. La ex presidente dijo que quiere que en 2019 haya “otro u otra” en la Casa Rosada que no sea Mauricio Macri y esa es, explican a su lado, la prioridad: armar un esquema político y electoral para derrotar a Cambiemos en el 2019.

Eso ensayó, tras la elección y la conformación de bloques separados, Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires que, dicen los K, debe ser mirado “como faro” para el armado nacional: el caso bonaerense se invoca como ejemplo porque permitió, señalan, “reunir mediante consenso”, a distintos espacios. Simple: el plan A de Cristina es que no haya PASO nacional sino que se logre un acuerdo entre la mayor cantidad de sectores, detallan a Clarín. “Las PASO dejan heridas y las internas en el peronismo siempre parecen más duras que en otros partidos. Lo ideal sería un acuerdo, todos en la misma lista”, alienta el cristinismo.

La ex presidente se instaló a fin de año en el sur, entre Rio Gallegos y el Calafate, y no tiene previsto un regreso inmediato. También su hijo Máximo está en Santa Cruz. Ambos estarán, este año, en el Congreso, escenario donde el kirchnerismo supone que se empezará a construir, en la acción, la posibilidad de la “unidad” del PJ para el 2019“.

Este posible curso de acción no choca con la que ha sido la estrategia central de Cristina Kirchner por la mayor parte de estos dos años. Y su renuencia a las PASO -a elecciones internas abiertas- también.

Ahora, voy a especular sobre las consecuencias que percibo si se siguiera este curso de acción, por parte de CFK y el resto del peronismo. Una lista negociada por todos los actores con poder real -gobernadores, intendentes de grandes distritos, quizás una hipotética nueva conducción de la CGT que haya demostrado “poder de fuego”- no resultaría, si se mantienen las actuales relaciones de poder electoral, en una candidatura presidencial de CFK. Simplemente porque hay demasiados “actores con poder real” en el peronismo que no están dispuestos a aceptarla. Lo han hecho público, antes y después de las elecciones de octubre pasado. Es posible -bah, es muy probable- que la realidad los obligue a negociar con ella. Pero a aceptarla como candidata a Presidente… lo veo difícil.

También es cierto que, si se mantienen las actuales relaciones de poder electoral, una hipotética candidatura de CFK sumaría más votos que ninguna otra de las que pueden imaginarse. Ella entonces podría ser la candidata de Unidad Ciudadana más los, previsiblemente numerosos, sectores del peronismo dispuestos a acompañarla. Eso es lo que sucedió en Buenos Aires, en las legislativas. Y no alcanzó para ganar.

Menos alcanzaría, en esas condiciones, en el nivel nacional. Sin la mayor parte de los votos peronistas o afines de Córdoba, de buena parte de los de Santa Fe…

Algunos, no pocos, dirán que no hay problema. CFK no ha dicho que debe ser ella o nadie. Y agregarán, abiertamente o no, que es mejor un candidato que no arrastre el rechazo que CFK despierta, tan real como la adhesión que mantiene.

Me permito afirmar que hay una buena dosis de ingenuidad ahí. O “wishful thinking”. Pensar que se puede consensuar un candidato que -con la asumida bendición de CFK y el resto de la dirigencia- sumaría los votos necesarios para ganar. Eso ya se probó con Daniel Scioli. Gobernador de Buenos Aires, vastamente conocido en el resto del país, a quien las encuestas lo favorecieron por larguísimo tiempo. Es cierto que perdió por muy poco. Pero perdió. No es inevitable, por supuesto. Pero, insisto, hay una peligrosa ingenuidad en creer que los votos son transferibles.

Por eso creo que las PASO -que algún tipo de elección interna legítima y legitimadora- es necesaria. Tiene razón Cristina, y también muchos otros, cuando dicen que las internas en el peronismo son feroces. Desorganizan y dejan heridos. Es cierto. Pero ganar una elección interna es la forma eficaz de legitimar una candidatura. La de CFK o la de cualquier otro. U otra. 

No importa si los candidatos que pierdan en una eventual interna “acompañen” o no. Porque los votos no son suyos. Como los que votaron al Frente Renovador en Buenos Aires no son “de Massa”. Ni los de Cumplir son “de Randazzo”. Son de bonaerenses que estaban dispuestos a votar a un candidato de origen peronista pero no a Cristina Kirchner. (Y creer que se puede motivar a bastantes votantes para torcer una elección interna nacional de otra fuerza, más que ingenuidad es delirio).

Como les dije al principio, esta es una especulación. Van a pasar muchas cosas, además de un Mundial, que van a influir en el humor y en las adhesiones populares. Quizás, hasta veamos surgir un entusiasmo, una convicción, que legitime al menos para un sector numeroso de los argentinos una candidatura sin necesidad de un proceso electoral interno participativo. Pero me pareció que valía la pena hacerla, para recordarnos que la “unidad” no depende de acuerdos de dirigentes, no importa quiénes sean. Sino de la voluntad de los votantes.


¿Por qué no viene Francisco? ¿Por qué quieren que venga?

enero 17, 2018

Este posteo no es para hablar del Papa. La religión (re-ligare, el vínculo con lo sagrado) es una experiencia poderosa y compleja, con muchos aspectos. Y el lugar especial que tiene en una de las iglesias cristianas una sucesión que se remonta a cuando un judío de nombre Simón pero al que llamaron Cefas, Pedro fue a predicar a Roma… Algunas veces hablé de estas cosas en el blog -soy un tipo bastante audaz- pero no son para un posteo corto, de vacaciones.

Además, todas estas angustiosas especulaciones en los medios sobre si el Papa Francisco viene o no, porqué no viene, qué mensajes envía o no envía -ya llegaron a los titulares de Clarín y La Nación…- tengo la sensación que no tienen que ver con ninguna inquietud religiosa de sus autores. Dejando de lado a los que reciben sus opiniones todos los meses, en sobres sin membrete, en el resto, que incluye algunos nombres de prestigio académico, se preocupan porque sienten que Francisco -aka Jorge Bergoglio- está dando un mensaje político con su ausencia. Un mensaje que no les gusta.

Y sí. Está emitiendo un mensaje político. Que, en mi modesta opinión, no es solamente que considera que el gobierno de Macri es poco cristiano y poco argentino. Más cuestionable que el gobierno de los Kirchner, al que cuando era el Arzobisco Bergoglio tampoco se privó de cuestionar. También con parábolas y exhortaciones morales, como dicen que hacía el Fundador.

Pero en lo que hace a los valores asociados con esos gobiernos, la distinción es clara. Y la hace cada vez que habla de valores. Sugiero repasar unas afirmaciones recientes que rescata el amigo J. R. Sentís.

Pero él también se dirige a quienes no forman parte de este gobierno y se consideran cristianos. Como indica claramente en el video de arriba, él espera que hagan política. Y, por ahora, no la están haciendo. Por lo menos, no se nota.


Macri y los sindicatos: la guerra decisiva

enero 16, 2018

Puede ser que el título de esta segunda parte del posteo del domingo les parezca exagerado. Voy a tratar de demostrar porqué creo que es realista. Pero, primero, voy a dar los argumentos que hacen que ustedes, gente razonable, puedan pensar que estoy exagerando. Es que ambas miradas dicen de la realidad argentina.

Empecemos por lo práctico, la concentración del poder: Desde 1983, con la demolición del “partido militar” las batallas decisivas internas se dan cada cuatro años, al elegir Presidente (los plazos se acortaron en algunas ocasiones, por errores imperdonables del Presidente en funciones). Digo internas porque los capitales y empresas transnacionales, y los condicionamientos que impone la Potencia Hegemónica del hemisferio, tienen mucho más peso que cualquier agente local.

Ahora, dentro del país, el titular del Poder Ejecutivo maneja un poder, incluso económico, mayor al de cualquier grupo local. Por supuesto, también está mucho más condicionado y expuesto que cualquier empresario. O juez, como recordaba una Presidente anterior. Pero, si pensamos en el poder político -el que se obtiene desde la actividad política- la batalla decisiva, no cabe duda, gira sobre las candidaturas presidenciales para el 2019.

Sigo con los argumentos de este lado de la balanza: Mauricio Macri, que ejerce poder político desde 2007, cuando fue elegido Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no mostró hasta ahora ninguna inclinación a dar una pelea de vida o muerte con el sindicalismo. Ha sido, sí, un negociador muy duro, pero sólo fue implacable con los débiles, y el sindicalismo argentino no lo es.

Tampoco puede decirse que el sindicalismo, en su conjunto, se enfrentó a Macri. La mayoría de los sindicatos -no todos- apoyaron con recursos y fiscales a los candidatos del FpV en las elecciones presidenciales de 2015. Algunos sindicatos, algunas agrupaciones, algunos dirigentes, dieron y dan batallas muy duras contra este gobierno. Pero otros -pocos, es cierto- lo apoyaron aún antes de las elecciones. Y una larga mayoría de los sindicatos más poderosos se mostraron dispuestos a negociar con el nuevo gobierno.

Nada sorprendente. De la “mitad más uno” que votó a Cambiemos en 2015, formó parte una buena cantidad de trabajadores sindicalizados. Una mayoría, en algunas ramas. No hace falta recordar, creo, que los trabajadores en blanco son en Argentina parte de los sectores medios. Decidieron su voto por expectativas favorables, o por fastidio o bronca con el gobierno anterior ¿Por qué los dirigentes tendrían motivaciones distintas?

En cuanto a mantener una disposición negociadora, aún en el durísimo 2016: Sólo alguna militancia ingenua (política, o simplemente digital) asume que los trabajadores están siempre dispuestos a luchar, que a los del sector privado no les importa si la fuente de trabajo permanece o no, y que si no se enfrentan a la patronal es porque los dirigentes son burócratas y Malos. Ni los gremialistas ni los empresarios -de los que hay muchos en este gobierno- comparten esa superstición.

Hay otro factor que explica la … renuencia de una parte de la dirigencia sindical a enfrentar a este gobierno, y la demora del gobierno en acosarla: la fortuna de la Familia Macri, como la de buena parte de los grupos económicos más poderosos de este país, surge de los negocios con el Estado. La “explotación de los trabajadores”, en términos marxistas, no es directa sino indirecta.

Esta etapa se terminó. A una parte de esa dirigencia, muy veterana, que maneja un poder económico que también depende del Estado, le resultará difícil aceptarlo. Pero la realidad se impone, y como he dicho muchas veces, los “muchachos” si algo son, son realistas.

Por eso hablo de la “guerra decisiva”. No me baso en la coyuntura, la ofensiva que describí en la primera parte de este posteo, y que continúa, como puede verse en los medios.

Menciono, sin desarrollar -todavía estoy de vacaciones, y además ya hablé mucho de ellos en el blog- los factores estructurales: la situación económica es mala, y, peor, no es sustentable. La burbuja de la deuda crece, y el déficit comercial también. Aunque el costo laboral no es un factor significativo para la dificultad de exportar, si en las paritarias se recuperara sólo parcialmente el deterioro del salario, la inflación, ya alta, sufriría un nuevo salto, pues el gobierno no puede ni quiere poner límite a los aumentos de precios. Agravaría un cuadro ya delicado.

Más estratégico: el Movimiento Obrero argentino, por su etos, su organización y sus recursos económicos son el verdadero “hecho maldito” de la economía argentina. Por razones ideológicas, este gobierno y las instituciones internacionales -el F.M.I., en primer lugar- que podrían apoyarlo tienen que derrotarlo.

¿Podrán hacerlo? Esta “guerra decisiva” se libró contra estructuras gremiales tan poderosas como la inglesa, con toda la tradición de las Trade Unions, y la estadounidense, con su historia de luchas de AFL-CIO (y algunas conexiones con las Familias). Pero el establishment argentino no es el yanqui ni el inglés, ni -lo fundamental, a mi entender- tiene un proyecto alternativo, con una ubicación viable en el mundo. El intento del acuerdo Mercosur – Unión Europea sólo muestra desorientación, o su patético papel en la reunión de la OMC,

De este lado, cito de un reciente documento gremial:

La “mafia sindical” que el gobierno y sus aliados buscan “combatir” es una estructura de 3.500 organizaciones, con convenios que protegen los derechos de más de 10.000.000 de trabajadores y trabajadoras. Se trata de un entramado que, tras décadas de deterioro de la asistencia pública de los malos gobiernos, cubre la atención de la salud de 20.000.000 hombres, mujeres y niños.

Somos más de 70.000 delegados y delegadas de base que todos los días peleamos para impedir abusos patronales en las fábricas, los comercios, las oficinas, las dependencias estatales de todo el territorio nacional. Además, promovemos la ayuda mutua, la cultura, la capacitación laboral, el turismo social. Todo esto, a contramano de un sistema que exalta los valores individualistas y la competencia descarnada“.

Un comentarista del blog, muy fastidiado con las actitudes del movimiento obrero, escribía “necesitan a los ultra k para que los defiendan“. Bueno, no. La relación de poder material es muy a la inversa. Y en general el peronismo tiene claro que, sin el sindicalismo, simplemente no existe. Pero me parece significativo, e importante, que una diputada de Unidad Ciudadana, sindicalista, con el apoyo técnico del Instituto Patria, dé el mensaje del video de arriba. Porque el sindicalismo, sin militancia joven, no tiene futuro.


Macri o acérrimo

enero 15, 2018

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Ayer apareció en La Nación (parece que se ha convertido en un filón para sicólogos: los deseos ocultos de -una parte de- los argentinos) un reportaje a Juan José Sebreli, sociólogo, historiador, crítico literario, filósofo, autor de culto de la Izquierda en algún momento y activista por los derechos homosexuales: “Si se pierde esta oportunidad, vuelve seguro el populismo más acérrimo“.

Naturalmente, provocó alaridos, y análisis filosos, entre quienes se identifican o valoran al peronismo, o a la experiencia kirchnerista en particular, o, por lo menos consideran que el gobierno actual es un desastre. Los más furiosos son los progresistas porque Sebreli es alguien, que, en el pasado remoto, compartía sus valores.

No pienso invertir tiempo en eso. En todo caso, los remito a Nando Bonatto, bloguero y poeta, que toma los mismos fragmentos que llamaron mi atención y le da para que tenga. Lo que voy a hacer es extraer unas pocas frases del reportaje, que, me parece, resumen bien un pensamiento, una actitud, con raíces profundas en nuestra sociedad.

“…Bipartidismo o pluripartidismo, lo que importa es el régimen hegemónico que hemos tenido desde la década del 40. Yo no soy de los que creen que el kirchnerismo fue malo y el peronismo es algo rescatable. Yo creo que el kirchnerismo es una rama podrida del tronco peronista.

…A nivel político coincido con la orientación de Macri: la reinstalación en el mundo; aliarse a la Unión Europea y Estados Unidos. En economía, la única salida es terminar con la inflación y el déficit fiscal, pero la política económica implementada para esas buenas ideas hasta ahora fracasó.

…Mi modelo de político es Felipe González o la socialdemocracia alemana, pero Macri es hoy lo mejor que tiene la sociedad argentina. Acá la elección es entre el mal menor y el mal absoluto. Y el mal absoluto es el populismo“.

Interrumpo el análisis que ayer empecé a esbozar sobre el enfrentamiento del gobierno con el sindicalismo -algo más importante y actual en relaciones de poder- para comentar esto, porque -como les dije- creo que expresa ideas que comparten muchísimos argentinos. En forma confusa, y mezcladas con otras, que las contradicen. Pero que en algunas ocasiones recientes, el año pasado, y en noviembre del 2015, por ejemplo, se transformaron en una mayoría electoral.

(En este blog, donde “por algún motivo que no alcanzo a entender”, vienen a comentar tanto cristinistas fervientes como liberales cualunquistas, uno de los últimos, David (idu) las repite obsesivamente -con menos violencia que J. S. S., cierto- y desbordaría las columnas de comentarios si yo le autorizara todos).

Seamos realistas: esta vertiente del liberalismo con énfasis en la libertad de los rentistas -lo que hoy llamamos, simplificando, neoliberalismo- es la ortodoxia dominante en los países del Atlántico Norte desde hace unos 40 años. Pero aún allí está hoy cuestionada, y seguramente no despierta ningún entusiasmo político. Y es imposible pasar por alto el hecho que, cuando se intentó aplicarlas en Argentina, el experimento terminó en una crisis económica muy grave: las reformas de Martínez de Hoz, las más tímidas de Sourrouille-Machinea, la muy audaz de la Convertibilidad…

¿Cómo es que el odio al “populismo”, este neogorilismo, tiene tanto vigor? Es cierto que el estadounidense Nicolás Shumway, un observador agudo de nuestra realidad, dijo que “Argentina es un museo de ideologías“, y tenía razón. Aquí podemos encontrar desde católicos preconciliares a marxistas leninistas. Pero lo que aquí interesa no son los ideólogos, sino un pensamiento extendido, casi un “sentido común” -por suerte, parcial- como el que definía Gramsci.

Es importante tener claro que aquí hay un elemento muy distinto del gorilismo tradicional, la reacción al peronismo del ´45 al ´55. Ese gobierno concentró un poder hegemónico -por un tiempo- en el Ejército y en el sistema de medios, realizó transformaciones muy profundas en la sociedad, y quiso establecer una “Doctrina Nacional” (sin tratar de imponerla con campos de concentración, es verdad). Era previsible que sus oponentes reaccionaran con violencia intelectual (además de la física).

Pero eso fue hace 63 años. Nada de eso puede decirse de la reciente y prolongada experiencia kirchnerista. Ciertamente esos tres gobiernos constitucionales cometieron desprolijidades y algunos abusos de poder -menos que en los dos años de macrismo. Y en la última parte algunos de sus militantes usaban un discurso “chavista”.

Un discurso. No sólo nunca se aplicaron medidas que se aproximaran a las ensayadas por Chávez en Venezuela. No había la más remota posibilidad que se aplicaran, al no contar con Fuerzas Armadas politizadas y leales, ni con la riqueza petrolera que al comienzo las hizo factibles.

La explicación usual que se da esa militancia kirchnerista -la más numerosa, en el campo “popular”- para este neogorilismo intenso versa sobre el odio y temor a los pobres. Sin duda, ese elemento existe entre nosotros, pariente cercano de la xenofobia que hoy vemos rampante en Europa (El año pasado subí un posteo sobre la aporofobia). Pero no es suficiente para explicar este fenómeno, en mi opinión.

Deja de lado el hecho -fácil de percibir- que muchos votantes del peronismo también hablan de “esos vagos que reciben planes mientras yo me rompo el lomo laburando“. Pues eso mismo demuestra que no alcanza, en la Argentina de hoy, para definir una posición política. Tampoco el amor a los pobres -una virtud cristiana fundamental, y que vemos en la realidad que motiva a muchos militantes sin compromiso religioso- está tan extendido como para sumar muchos votos. No son tantos los que aman a los pobres. Ni siquiera entre los pobres.

Mi impresión -no es más que eso, y la ofrezco como sugerencia- es que este odio surge de una frustración. Así como los votantes de Trump expresan la de los blancos pobres, o relativamente empobrecidos, y se aferran al sueño de unos Estados Unidos de hace más de medio siglo, el país más poderoso del mundo y con buenos trabajos para ellos. El neogorilismo cerril expresa entre nosotros la frustración de una sociedad imaginaria, la de una Argentina donde los más pobres que uno trabajaban duro y eran respetuosos, no estaban sindicalizados, y se podía imaginar que con el tiempo se llegaría a estar entre los ricos. La frustración de las aspiraciones, en suma. Cualquier proyecto político que aspire a gobernar debe tener en cuenta este motivo, no explícito pero poderoso entre los votantes.


Macri y los sindicatos

enero 14, 2018

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Aunque estoy lejos de la ciudad mediática, me parece evidente que los estrategas del oficialismo -que también han leído a Laclau- han elegido al enemigo para esta etapa. Y son los sindicalistas. Tarea que empieza -lo sabemos todos los que trabajamos en comunicación- por construir una imagen: por eso se empezó con el “Pata” Medina, el “Caballo” Suárez y culminó esa fase inicial con el casi desconocido Balcedo. Al que enseguida hicieron famoso.

Ahora la batalla en los medios -que por algún motivo que no alcanzo a entender llaman “cultural”- está a pleno. No voy a reproducir las tapas de Clarín, ni noticias policiales (tengo acceso limitado a Internet). Enlazo, y les invito a hojear, noticias de estos días de La Nación, vocero muy tradicional de los sectores de poder:

Corrupción sindical, de Luder a Macri

Dos ministros salieron al cruce de Barrionuevo

La pregunta del millón: ¿vendrá el turno del clan Moyano?

El síndrome del sindicato vacío

La decadencia peronista y el laberinto de Macri

Macri necesita de una alianza sindical

Los enfoques son diferentes. Fidanza es más reflexivo, y Pagni -sin dejar de repetir los temas establecidos: corrupción, matonismo, decadencia…- introduce en el título una advertencia. Pero el discurso es el mismo: el sindicalismo no existe. No se habla de estructuras, regionales, cuerpos de delegados, afiliados… El tema son los dirigentes sindicales. Que, sin necesidad de decirlo explícitamente, son todos mencionados como viejos, gordos, -o hijos de otro sindicalista, del que heredaron el gremio-, de lenguaje brutal. Y muy ricos. No tanto como empresarios o CEOs de empresas de servicio de tamaño similar a las que manejan esos sindicatos, pero esa comparación no se hace, por supuesto.

La ocasión y los motivos inmediatos de esta batalla están bien descriptos en esta otra nota de -of course- La Nación, que procedo a copiarles. Pero les aviso: No son los motivos de la guerra, en mi falible opinión. Si tengo tiempo -y energía- se los cuento mañana.

Las represalias del poder por la frustrada reforma laboral

Jorge Triaca es el único ministro que no logró traducir en ley el proyecto vinculado a las reformas en su área. El freno a la iniciativa laboral en el Congreso a partir del frágil acuerdo que tejió con la CGT despertó en el corazón del Gobierno un afán de venganza. La ambigüedad a los gremios no les saldrá gratis. Esa fue la advertencia que surgió desde la Casa Rosada.

Las represalias hacia el sindicalismo ya comenzaron. En los despachos oficiales se apilan documentos con información sobre el blanqueo de capitales que involucran no solo ya a Víctor Santa María, jefe de los porteros, del PJ porteño y propietario del diario Página/12. Según publicamos el jueves, Iván Ruiz revela que los hijastros de Hugo Moyano blanquearon 1.100.000 dólares. No sería el único movimiento de dinero sospechoso relacionado al líder camionero. Habría más.

En paralelo, desde el Gobierno se blanden expedientes judiciales con la amenaza de ser activados con un mero llamado telefónico a Comodoro Py. La retórica cruzó a la práctica en plena feria: el 4 de enero un escuadrón de la gendarmería allanó el gremio del caucho por una irregularidad en su elección de autoridades. El impulsor de la medida fue el fiscal Guillermo Marijuan, que tuvo el aval del juez Sebastián Ramos, que actuó por las vacaciones de Daniel Rafecas. El sindicato del caucho estuvo conducido durante 40 años por Carlos Ponce, un hombre de Moyano.

La CGT ensayó una defensa corporativa por el operativo en el gremio del caucho y lo calificó como “un atropello”. En la central obrera se preguntaron sorprendidos por qué la justicia federal había actuado en cuestiones electorales internas y consideraron que el laboral debía haber sido el fuero ejecutor. Un abogado que asesora a decenas de gremios identificó al jefe de Gabinete, Marcos Peña, como el estratega para sortear la justicia laboral y avanzar contra los sindicatos por otra vía. No hay que olvidar que Mauricio Macri emparentó a la justicia laboral con una mafia.

Es probable que en el corto plazo al portuario Omar “Caballo” Suárez se le acabe el beneficio de la prisión domiciliaria en una casona de Olivos. En el Gobierno lo quieren ver de vuelta en el penal de Marcos Paz.

También hay expectativa en el oficialismo por los hallazgos que puedan surgir de la causa por la sucesión de Julio Vicente Raele, un empresario del seguro que ofició históricamente de nexo entre la política y el mundo sindical. Con este caso, el fuero civil y comercial podría generar tal vez más impacto que el penal. Son muchos los sindicalistas con los que Raele forjó algo más que una amistad. Hasta hoy, solo la cúpula de la Unión Obrera Metalúrgica está investigada por presunto lavado de dinero a partir de la empresa del difunto empresario del seguro.

“Ahora vienen por nosotros”, asumió con voz trémula un cacique sindical que siente la presión judicial en la nuca por los coletazos locales del caso Odebrecht. No es el único gremialista que está preocupado“.


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