Los motivos del troll

mayo 25, 2017

En un 25 de mayo lluvioso y frío, mientras se esperan novedades políticas -¿será un karma porteño?- encontré este artículo que habla de un fenómeno interesante. Que no tiene que ver con la política -de los trolls profesionales voy a escribir en otro momento- y mucho que ver con la sociedad moderna y los seres humanos de siempre. (El video es más elocuente, pero está en inglés).

Un comentario mío, corto, al final.

“En esa suerte de muestrario de gestos contemporáneos que es la novela Farándula, de la española Marta Sanz, un personaje, Julita Luján, es enfermera en las horas de trabajo y troll el resto del día. Señora con unos cuantos años encima, hijos más que criados y empleo en un asilo de ancianos, alguna vez se inscribió en un curso de informática, más tarde admitió la gracia de intercambiar algún que otro mail con sus hijos y finalmente encontró la sal verdadera: los foros de opinión de la prensa digital.

Con la computadora encendida y el mouse en la mano, Julita Luján es “Justicia Divina”, y con ese nombre ingresa a cuanto espacio de ¿diálogo? virtual se le ofrece, para decir lo que se le viene en gana. “Yo me pongo la máscara y les llamo lerdos, delincuentes, cabrones, chupasangres, malnacidos”, describe, y sigue con la retahíla de insultos, asegurando que al final -aunque no pueda evitar pensar que “si mi padre me viese me lavaba la boca con jabón”- queda “como nueva”.

Intrigados por los y las múltiples “Justicia Divina” que inundan las redes, el diario británico The Guardian y la Fundación Bertha encargaron una investigación al fotógrafo y cineasta noruego Kyrre Lien. De allí surgió el documental llamado The Internet Warriors, que puede verse por YouTube o desde el mismo sitio del periódico, donde la invitación para verlo propone: “¿Quién es la gente que se enoja tanto online? Encuentren a los guerreros de Internet en sus propios hogares”.

Porque si algo emerge del documental es la confirmación de eso que, más o menos, todos sospechamos: que tras el odio y la incontinencia verbal de los foristas más incorrectos no hay personas desaforadas ni identidades monstruosas. Cualquier vecino, cualquier respetable Julita Luján, puede proponer las cosas más terribles una vez inmerso en la dinámica sin rostro (ni nombre, ni apellido, ni DNI) de la Web. Pero -y ahí comienza la zona levemente perturbadora del documental- aunque en el mundo real sean notablemente más amables que en el virtual, nada en ellos revela un replanteo. Leen entre risitas sus propios posts racistas, xenófobos o gratuitamente agresivos; reafirman lo dicho sin solemnidad ni demasiada conciencia -en apariencia, al menos- de lo que realmente están diciendo. Como si la relación entre palabras y hechos no fuera una relación digna de ser tenida en cuenta; como si realmente cualquier cosa pudiera ser dicha y nadie tuviera por qué sentirse responsable. Los ejemplos son más o menos previsibles: desde la reivindicación de una posible “solución final” nazi aplicada a los musulmanes, a la homofobia, las loas a Trump, las lamentaciones por el fin del colonialismo, la defensa de la pureza racial. También hay decididos promotores de la expulsión de los migrantes que confirman sin problemas su posición, mientras abrazan con ternura a sus parejas… extranjeras.

Dicen vivir conectados a toda hora. Consumen las noticias que, más o menos caóticamente, les llegan por las redes. No poseen argumentos para sostener sus expresiones virulentas, no parecen preocupados por no tenerlos ni, salvo uno de los entrevistados, se muestran capaces de entender lo que es una contradicción. No asombra que 1984, la novela de Orwell, haya vuelto a leerse con tanto interés”.

Supongo que desde mi experiencia en el blog, debería poder aportar algo. Pero no estoy seguro si es original. Encuentro que hay un tipo de comentarista que -más que criticar o ampliar lo que se dice en el posteo; todavía más que aprovechar para “meter” su propio discurso u obsesión (lo que hacemos todos, en el fondo)- se motiva, se “engancha” en larguísimas peleas con otro comentarista. Con cualquiera que muestre que le presta atención, al contestarle. Creo que ese es el “troll no profesional” por excelencia.

Esto sucede también online de los medios masivos. Que se convierten en seguida en cloacas (la moderación por computadora es fácilmente burlada) de agresiones e insultos a políticos, figuras de la farándula (sobre todo si son mujeres)… Canilla libre. Pero aún ahí se forman “bandos” que se dedican a insultarse mutuamente.

Mi idea es que el enfrentamiento les ayuda a sentir que existen, que hay alguien del otro lado de la pantalla que lo reconoce, aunque sea como enemigo. Tal vez, más estimulante y mucho menos comprometido si es enemigo. Uno tiene ganas de decirle como los yanquis “Get a life! Consigánse una vida”. Pero… pienso que esta necesidad de ser reconocido por el Otro es uno de los motivos del bloguero.

Lo que sí afirmo es que la autora, Diana Fernández Irusta, se equivoca. Esto no es “1984”, donde el Partido controlaba todo. Esta es una cara de la democratización de la comunicación. Y de la anonimidad.


De los 25 de mayo

mayo 25, 2017

Repito a menudo aquí que las efemérides no son lo mío. Pero respeto a los símbolos. Están sólo en la mente, y los hombres viven y mueren por ellos. Eso sí, no debemos dejarlos inmutables, petrificados, o terminan vaciados de sentido y derribados, como las estatuas de Stalin.

Por ejemplo, pienso que “primer gobierno patrio” se puede llamar al que se formó después de la Primera Invasión Inglesa, el 1 de enero de 1807, cuando Martín de Álzaga fue electo Alcalde de primer voto por el cabildo abierto que hizo convocar y asumió el mando civil de Buenos Aires, depuso al virrey Sobremonte y luego le ofreció el cargo de virrey (interino) a Liniers.

(Otros señalaron que no es exactamente la conducta que se espera de una colonia. Pero España ya había perdido su flota en Trafalgar y las cosas se decidían en América). Después Álzaga complotó contra Liniers -uno que estaba con él era Mariano Moreno- y años después Rivadavia lo hizo ejecutar. Es decir, la historia de ese vasco valeroso y duro se parece a la de otros revolucionarios de entonces y de ahora. Y se me ocurre que cuando tengamos una historia oficial con menos relatos, su retrato estará en una galería de Padres de la Patria. Pero esta es una especulación personal, y no soy historiador.

Enrique Manson lo es, y escribe bien. Ni monografías, ni panfletos. Por eso me tomé la libertad de reunir algún material suyo y armé esto, para que lo lean los que tengan tiempo y se interesen en nuestra historia. Apuesto que encontrarán algún dato que no tenían. Feliz Día de la Patria.

“Un año antes del mayo porteño, en la altoperuana Chuquisaca, estalló una revolución premonitoria. Se trataba de la región más rica y más poblada del virreinato del Río de la Plata, contaba con la Universidad más prestigiosa y con el único tribunal superior de justicia.

En Buenos Aires gobernaba Baltasar Cisneros. Había llegado a una Buenos Aires hostil, donde el pueblo en armas que había expulsado a los ingleses, no estaba bien dispuesto frente a los burócratas que llegaban de España.

La Junta de Sevilla, proclamó en enero de 1809 “que los vastos y preciosos dominios que España posee en Indias no son propiamente colonias o factorías como las de otras naciones, sino parte esencial e integrante de la Monarquía Española”. Un reconocimiento de la autonomía criolla.

Ante la inminente caída de la península frente a Napoleón, la universidad altoperuana hizo público lo que se llamó el silogismo de Chuquisaca: A la pregunta ¿Debe seguirse la suerte de España, dominada por los franceses, o resistir en América?, se respondía: Premisa mayor: Las Indias son un dominio personal del rey y no de España. Premisa menor: El rey está impedido de reinar. Conclusión: Luego, las Indias deben gobernarse a sí mismas desentendiéndose de España.

El 25 de mayo de 1809, en la plaza Mayor de Chuquisaca estalló el levantamiento. La rebelión se expandió, con el apoyo de indios y mestizos. Pero fue sangrientamente reprimida. Los virreyes de Buenos Aires y de Lima enviaron tropas que la aplastaron. En estos episodios se inspiró Vicente López y Planes en el Himno: “Y cual lloran, bañadas en sangre, Potosí, Cochabamba y La Paz”.

Mayo de 1810 –fecha de la que no renegamos- y que forma parte de la galería de íconos simbólicos de nuestra identidad nacional, fue un momento confuso, protagonizado por infinidad de actores, con grupos que se aliaban a veces para enfrentarse sangrientamente otras. Y, eso sí, con la presencia cercana de los buitres imperiales que esperaban que se concretara el fin del viejo Imperio Español Americano, para alimentarse de su carroña.

El virreinato mismo había sido creado para defender el extremo sur de las ambiciones inglesas –habían andado por las Malvinas en el siglo 18- y de los primos portugueses, que seguían en América una vieja guerra contra os castelhanos con el objeto de adueñarse de la costa oriental del Plata.

La falta de recursos de la España decadente hizo imposible constituir la muralla defensiva sur que debía tener sus vértices en Buenos Aires, Montevideo y las Malvinas. Eso explica, más allá de las torpezas de Sobremonte, la fácil caída ante el puñado de ingleses que llegó en 1806. Fue el pueblo en armas el corrió a los invasores, y este pueblo tomó inmediata conciencia de su protagonismo.

Es cierto que, cuando Baltasar Hidalgo de Cisneros reemplazó a Liniers, cuya condición de francés lo hacía en 1809, poco confiable, el nuevo virrey debió imponer su autoridad sobre un ejército formado en las invasiones. Don Baltasar en el fondo no era tan malo. No era un monárquico absolutista, ni tampoco un fanático peninsular cargado de odio hacia los criollos. Se trataba de un juntista, es decir de aquellos que –amantes del rey o no- habían guiado el levantamiento popular hispano contra los invasores napoleónicos.

Tan juntista era, que había sido designado por la no muy monárquica Junta de Sevilla. No sólo eso: convencido, como lo estaba todo el mundo, de que España se perdía porque Napoleón era invencible, desde que llegó se puso a trabajar para continuar en el mando cuando llegaran las infaustas noticias desde Europa.

El espía portugués Felipe Contucci escribía a sus jefes en Río de Janeiro: El Virrey piensa , con sus secuaces, formar una Junta Gubernativa, perdida que sea la Península; al intento mandó llamar un representante de cada Ciudad o pueblo grande, etc…. También se dice que tiene combinado con el Cabildo entregarle el bastón ….

Y sobre todo, pese a que la ley le prohibía tener propiedades en la jurisdicción de su gobierno, agregaba Contucci:  Que el Virrey ha comprado terrenos en la Punta (San Luis), y que tiene miras de establecerse continuando en el mando en las provincias a toda costa.

Agregaba Saturnino Rodríguez Peña –agente británico desde 1807- al ministro de Negocios Extranjeros y Guerra, Conde de Linhares, el 9 de mayo de 1810: El resumen de las últimas noticias que aquí tenemos del Río de la Plata, se reduce a que el Virrey de Buenos Aires ha asegurado al Tribunal de la Audiencia y a la Municipalidad, que en el momento en que se reciban en aquella Capital las noticias de la subyugación de la España, depositará el mando en los dichos dos Cuerpos. Que no se reconocerá otra autoridad ni Soberanía que la del Sor. Fernando 7º. Que a consecuencia de estos dos antecedentes, se formará una Junta Provisoria compuesta de la Rl. Audiencia y Cabildo de Buenos Aires de de la que será presidente Cisneros. Que se ha escrito de orden del mismo Virrey a las Provincias del Virreinato, pidiéndoles que manden sus Diputados para celebrar otra más solemne con el título de Senado.

¿Puede extrañarnos que, tras el cabildo abierto del 22 de mayo que lo depuso, apareciera como presidente de una Junta Provisional de Gobierno?

No era tan malo, dijimos, el sordo de Trafalgar, que había perdido el oído en la heroica batalla, pero se tenía que ir. Había llegado el tiempo que la península y América siguieran caminos diferentes.

El fin del dominio español en América fue una emancipación. No fue una rebelión de pueblos sometidos, como lo sería en África, donde la diferencia entre dominantes y dominados la daba el color de la piel. La revolución la hicieron los criollos, descendientes de conquistadores, y peninsulares arraigados. (La excepción es México, en la primera etapa) Fue una rebelión indígena, conducida por un sacerdote criollo, Manuel Hidalgo.

Después que el pueblo de Buenos Aires expulsara al invasor inglés en 1807, no volvió el poder a la burocracia real. Santiago de Liniers, más que virrey era un caudillo popular, que no podía imponer su voluntad al pueblo porteño y a sus milicias.

En 1808, en España, sometida a Napoleón, se produjo una rebelión popular contra los invasores que consagró rey a Fernando VII. Así se inició la Guerra de la Independencia, apoyada con entusiasmo desde el nuevo mundo. Sin embargo, no se pudo con la genialidad (militar) de Bonaparte.

Los americanos empezaron a hacer planes para el futuro. ¿Qué pasaría con el continente? ¿Sería de Napoleón? ¿Aprovecharían los ingleses para dar un golpe de mano que les permitiera conquistar lo que no habían podido en 1806 y 1807? ¿Y los portugueses? Napoleón invadió Portugal, y su Corte fue trasladada en barcos ingleses a través del Atlántico. Una corte europea tan cerca era un peligro para Buenos Aires.

El resto de las posesiones americanas pasaban por las mismas preocupaciones, y en 1810 todo el continente estalló al mismo tiempo al saberse que Bonaparte dominaba totalmente la península.

Liniers fue reemplazado por Cisneros, gobernante débil que no tenía autoridad sobre el pueblo ni las milicias. Cuando dos comerciantes ingleses le pidieron autorización para vender sus mercaderías en Buenos Aires, el virrey sabía que había un compromiso de las juntas de gobierno españolas con Londres. También tenía necesidad de ingresos para cubrir los muchos gastos del estado virreinal.

Al recibir opiniones favorables, Cisneros autorizó lo solicitado. Sin embargo, debió pasar por alto fuertes opiniones en contra. El síndico del consulado condenó “el remedio que mata al enfermo… Sería temeridad equilibrar la industria americana con la inglesa. Esos sagaces maquinistas nos han traído ya (de contrabando) ponchos que es un principal ramo de la industria cordobesa y santiagueña … sus lanas y algodones que a más de ser superiores … arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud de hombres y mujeres que se mantienen con sus hilados y tejidos.” El representante de los comerciantes de Cádiz afirmaba “…al fin los ingleses nos han de poner la ley en el precio de nuestros productos…”.

La medida ayudó a Cisneros a equilibrar sus cuentas, pero perjudicó los intereses de las provincias del interior. Mucho tuvo que ver con la segregación del Alto Perú, el Paraguay y la Banda Oriental, y en el federalismo defensivo y disgregador que se afianzó en las provincias que siguieron siendo argentinas.

En mayo de 1810 todo Buenos Aires se preparaba para discutir lo que habría de hacerse cuando España estuviera en manos de Napoleón. Al llegar a Buenos Aires la noticia de la caída de Andalucía, Cisneros tuvo que hacerla pública, y los grupos políticos se movilizaron.

Saavedra, el jefe de patricios, encabezaba uno de ellos. Otro, menor en número pero de grandes ambiciones, estaba integrado, entre otros, por Manuel Belgrano y su primo Juan José Castelli, abogados ambos y recibido en España el primero, que además tenía estudios de economía. Martín de Álzaga, poderoso comerciante español, había sido uno de los héroes de la lucha contra los ingleses. Peleado con Liniers por sospecharlo bonapartista, había intentado derrocarlo en 1809, pero fue vencido. Retirado de la política, dos de sus partidarios jugarían papeles importantes. Julián de Leiva era partidario de conservar el poder en manos de Cisneros. Mariano Moreno se sumó a la revolución.

Los representantes de los distintos grupos exigieron la renuncia del virrey, ya que el que lo había designado, la Junta Central (de Sevilla), ya no existía. Luego se convocaría a cabildo abierto para resolver el futuro. Cisneros, aconsejado por hábiles abogados, se hizo el sordo con lo de su renuncia, y aceptó convocar a la asamblea. Luego consultó a los jefes militares, quienes le negaron su respaldo.

Los revolucionarios cayeron en la trampa y asistieron al cabildo abierto. Castelli sostuvo que si el rey estaba impedido, y también lo estaban los que legalmente lo reemplazaban, la soberanía volvía al pueblo. Genaro Villota, abogado y funcionario respondió aceptando los argumentos, pero sostuvo que no eran ellos, vecinos de Buenos Aires, quienes debían resolver por el virreinato entero. Fue Juan José Paso el que sacó a los revolucionarios del atolladero diciendo que ante la urgencia y los peligros que se corrían, Buenos Aires debía decidir provisoriamente, hasta que un congreso de todas las provincias estableciera la solución definitiva.

La jugarreta del 24, (una Junta con Cisneros presidente), no aguantó la presión del pueblo y de los patricios. Hasta que pudiera reunirse un congreso del virreinato gobernaría una Junta Provisoria que encabezaba Cornelio Saavedra, sin Cisneros, y la integraban Castelli, Belgrano, Paso y Moreno. Estos dos últimos, en calidad de secretarios –lo que hoy llamaríamos ministros- y por eso mismo, con menos rango que los vocales”.


Brasil y Argentina: las paralelas no se tocan, nene

mayo 24, 2017

Tengo debilidad por chistes tontos en el título (y éste robado a Quino). Pero estoy convencido que entender lo que está pasando en Brasil y cómo se produjo, ayuda a comprender lo que pasa y lo que puede pasar en Argentina. En lo que se parecen, y también en lo que son muy distintos.

Empiezo señalando que hay un debate (en el que este bloguero ha participado) acerca de la crisis política brasileña: Si las causas son internas (O Globo, la FIESP, jueces ambiciosos) o externas (los EE.UU.). En principio, tiendo a enfocarme en las nacionales, porque sirven a un análisis más preciso; los “protocolos de los sabios de Langley” se prestan demasiado a la fantasía libre. Pero, seamos realistas, la intervención externa en esta crisis existe; jueces mediáticos del Lava Jato son protegidos por agencias del gobierno estadounidense (como a Nisman el estado de Israel; esperemos que con más eficacia). La Gran Democracia del Norte tiene muchos antecedentes de combatir prácticas inmorales… en las empresas de la competencia.

Como sea, aquí interesa explorar lo que podemos llamar las causas profundas, que no se han analizado bastante: las estructurales. Porque la historia de Brasil en los últimos 60 años -mediados de la década de ´50: la caída de Perón, el suicidio de Getulio- ha sido de éxito, en los términos duros del desarrollo capitalista. No así la nuestra, como sabemos. En ese tiempo, la economía brasileña era algo mayor que la nuestra, y su industria estaba en general muy atrasada con respecto a la argentina. Hoy es unas tres veces mayor, y en varios campos su equipamiento tecnológico nos supera (No en todos, se apresurará señalar nuestro experto nuclear).

Juscelino Kubitschek fue contemporáneo de Frondizi, y muy similar en su ideología desarrollista; con sueños más audaces: Brasilia. Pero, como Frondizi, duró poco. A mediados de los ´60 comienza allí el ciclo de los gobiernos militares. Pero, al revés de los nuestros, con una firme vocación nacional e industrialista. Pactaron con la burguesía paulista y negociaron con los EE.UU. sobre la base del anticomunismo (En ese entonces a los yanquis les preocupaba la URSS y el caso cubano, y eso les vino bien a los que tenían voluntad y capacidad de negociar). Mataron y torturaron, pero dejaron las bases del Brasil industrial.

(Es cierto que los trabajadores de San Pablo y los humildes del Nordeste no tenían entonces, ni tienen ahora, el grado de organización y la conciencia de los nuestros, después de la experiencia peronista. Así hacer capitalismo es más fácil. Como en China).

La transición a los gobiernos civiles fue conversada, en el estilo brasileño tradicional. Además, sus militares no habían perdido una guerra. Y esa ya muy poderosa burguesía industrial acordó con los sectores medios urbanos, los profesionales. Fernando Henrique Cardoso cumplió el papel de modernizador. También él contrasta favorablemente con sus contemporáneos Menem y Cavallo. Menos irresponsable que uno y menos loco que el otro.

De todos modos, la experiencia neoliberal de los ’90 fue igual de cruel con los de abajo allá que acá. Y también en Brasil se detuvo el crecimiento acelerado de su industria, como había sucedido aquí a mediados de los ´70. Llega al gobierno -en un momento muy cercano al comienzo de la experiencia kirchnerista aquí- el PT, Lula. Se apoyó en los sindicatos industriales -aunque nunca tuvieron el poder que aquí recuperaron con Néstor y, aún con conflictos, conservaron con Cristina. Y en las comunidades de base de la Iglesia brasileña.

Ahora, el objetivo de Lula y Dilma fue incorporar al consumo a sectores cada vez más numerosos y a dar contención social a los más pobres. En los marcos del capitalismo, haciéndolo algo más justo. (Exactamente los mismos objetivos que Néstor y Cristina aquí; más allá de las fantasías más o menos chavistas de militantes que se enamoraron tarde de la experiencia K).

Lo curioso es que -al principio- los gobiernos del PT aparecían más exitosos en conseguir sus propósitos. Algunos grupos económicos brasileños se expandieron por el mundo -con la diplomacia de Itamaraty consiguiéndoles negocios. Odebrecht llegó a ser un gigante de la construcción en toda la América del Sur y más allá, Petrobras una de las grandes petroleras del mundo, Embraer vendía, y vende los aviones fabricados en Brasil en todos los países, … Brasil consiguió una importante presencia en África, y con los BRICS parecía haberse incorporado a las nuevas Potencias de un mundo multipolar. Lula fue el gran promotor, hasta la Crisis global del 2008, y del fin del “boom” de las materias primas, de la “marca” Brasil.

Desde entonces, con Dilma, con Temer, el derrumbe de la economía brasileña ha sido sostenido, sin respiro. Cada tanto, con el mismo patetismo del gobierno de Macri, se habla de “brotes verdes”, y que es necesario más ajuste. Menos leyes sociales, jubilaciones más bajas… El mismo discurso que está mostrando sus éxitos en Europa. Y aquí.

(Este es el lugar en que columnistas y opinólogos empiezan a hablar de la corrupción de empresarios y políticos brasileños. Porque, por supuesto, IBM, Siemens y los nórdicos luteranos de Skanska jamás han repartido valijas. Los bancos internacionales no ocultan capitales ni lavan dinero; pagan grandes multas sólo porque odian discutir. Y los lobbies y los PACs en el primer mundo llevan una contabilidad transparente. Uno se acuerda de León Felipe diciendo que nunca había practicado el comercio honesto porque no lo podía distinguir del otro).

Es cierto que nuestros hermanos brasileños tuvieron la inmensa ventaja de 30 años de crecimiento sostenido. Y nosotros la inmensa desventaja del odio antiindustrial de buena parte de nuestras clases altas. Y Brasil no pasó por nuestro derrumbe de la Convertibilidad (Ellos devaluaron a tiempo, en 1999). Pero aquí viene la otra curiosa diferencia, una que todavía el pensamiento económico y el discurso político no han incorporado.

Frente a esa Crisis global que comenzó en el 2008 y se mantiene,, y del fin del “boom” de las materias primas, los dos gobiernos de Cristina Kirchner hicieron en los hechos un mejor trabajo en mantener el nivel de consumo y de empleo de los argentinos, sin (grandes) crisis financieras.

Con mi habitual ironía, he llamado “keynesianismo chabón” a las medidas que se tomaron. Pero los hechos están ahí: Aunque con concepciones y estilos muy distintos, Moreno y Kicillof hicieron en sus respectivas etapas, un mejor trabajo que sus pares brasileños. Sin hablar del “dandy” Yanis Varoufakis. (Eso sí, sigo pensando que la Resolución 125 fue un grave error. Pero, bueno, ahora Lousteau está del otro lado, y que les aproveche):

Este es un brevísimo, y superficial, resumen. Una mención rápida de algunos hechos que me parecen sugestivos. Ahora, mi hipótesis: El pueblo brasileño tiene larga experiencia de pobreza, y también de miseria. Pero sus sectores altos y sus hoy numerosos sectores medios no han tenido experiencia en todas sus vidas de un derrumbe económico prolongado. Ni del golpe al orgullo de un Brasil que ya se sentía Potencia.

Creo que eso los ha puesto furiosos y desmoralizados. Y les impide elaborar las soluciones políticas que han sido una constante de la dirigencia brasileña durante el Imperio y la República.

Tal vez no se los impide por completo. Ayer leía una nota de Eleonora Gosman, que dice que “Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y Dilma Rousseff intentan articular una estrategia que permita pactar una sucesión controlada al gobierno de Michel Temer“.

No tengo otros datos sobre el asunto, todavía. Pero lo cierto es que FHC ha dicho que no se puede pensar una salida sin incluir al Partido de los Trabajadores del ex presidente Lula da Silva. “Tenemos que ser capaces de llegar a un entendimiento para no salir del mapa del mundo. Sin liderazgo no se sale de este atolladero”.

Ahí hay otra diferencia con el estilo argentino. En el peronismo, casi todo el mundo está en favor de la unidad. La unidad con los que piensan como uno, claro.

Y en el resto de la sociedad política -con Clarín a la cabeza- se insiste cada tanto en un “Pacto de la Moncloa”, en el que todas las fuerzas políticas se pongan de acuerdo en lo fundamental. Todas menos Cristina Kirchner y los que la siguen, por supuesto.

Me acuerdo de una consigna setentista “Ni sectarios ni excluyentes  Nosotros solamente“.


Crónicas de Buenos Aires: Cristina, los intendentes y la política

mayo 23, 2017

cfk 2017

(Ya lo reconocí: lo bonaerense está demasiado presente en este blog. Pero la razón es práctica y doble: la interna ahí está más definida, y recibo más información que de otros sitios. De la vieja y querida Capi necesariamente sé algo, pero aquí todavía está muy fluida la cosa. Y sigo con el tema porque las internas son política en estado puro. Aristóteles, Maquiavelo, Weber, están muy bien. Pero el barro y la pasión son de la interna).

Como no sólo yo, todo el que se molesta en leerla, tiene mucha, tal vez demasiada información política local -sobre todo del peronismo- voy a seleccionarla, y antes a jugar mi opinión: Cristina Kirchner está más cerca de ser candidata en Buenos Aires que en cualquier otro momento desde 2005.

¿Está decidida? No leo los pensamientos. Y no sólo ella, cualquier político en condiciones de decidir prefiere mantener sus opciones abiertas. En la misma provincia, Cambiemos no ha elegido sus candidatos. Massa no ha anunciado si se presentará o no. Y el Frente de Izquierda va en camino a unas PASO en serio: Del Caño vs Pitrola. Todos los jugadores deben tomar en cuenta lo que pueden hacer los otros, el gobierno nacional, aún el panorama internacional… Y las falibles pero imprescindibles encuestas ¿Por qué van a adelantarse a hechos que pueden modificar el escenario?

Entonces, si afirmo que CFK probablemente encabece la lista que presentará el Frente que se arme con el PJ, no me baso en la “precisa” que circula cada semana -una distinta-, sino en que eso parece ser necesario para poder decidir las candidaturas de senadores y diputados nacionales. Lo que a su vez necesita para que el sector del peronismo que se identifica con su liderazgo sume poder en el ámbito nacional. A pesar que hoy tiene poco “territorio”: provincias, grandes municipios.

Algunos analistas de mesa de arena -no los critico, yo también soy uno, en mis ratos libres- critican a Máximo Kirchner por haber dado ocasión a que un grupo numeroso -y poderoso- de intendentes del Gran Buenos Aires pasara noticia pública que ellos aceptaban la conducción de Cristina… en tanto ella encabezara la boleta en octubre.

Tampoco en este caso conozco las conversaciones y compromisos previos, así que no puedo decir si hubo o no errores de manejo. Pero estoy seguro que algo así era inevitable. Los intendentes, los políticos del peronismo bonaerense necesitan el mejor candidato disponible para sumar votos. Saben, todos sabemos, que esas largas boletas: senadores nacionales, diputados ídem, senadores provinciales o diputados ídem, concejales, consejeros escolares… se leen desde la izquierda. Nada arrastra más votos que el nombre que aparece primero (Seguro, Manolo; no es el único elemento. Pero es el más importante. Y lo decisivo: los intendentes están convencidos de eso).

Y las encuestas son falibles, pero si todas dicen que la mayor intención de voto en el peronismo bonaerense la tiene CFK…

¿Es todo maniobras y posicionamiento? ¿No hay diferencias, enfrentamientos más profundos? No voy a decir eso. Porque sería mentira, y, peor, fácil de descubrir. Hace poco en el blog un comentarista, cristinista de corazón ardiente, dijo que el peronismo sin Cristina es Menem. No todos de ese palo creen eso, por supuesto, pero hay bastantes. Y los territoriales piensan que los cristinistas son La Cámpora, Nuevo Encuentro, progres de clase media… Mejor no decir lo que piensan la mayoría de los dirigentes sindicales.

Ambas cosas son exageradas. El peronismo sin CFK y los que se identifican con su discurso se parecería más a Duhalde (el de hace 20 años), Rodríguez Saá, Perotti, De la Sota, Insfrán, Verna, la Corriente Federal… una mezcla muy diversa. Y en los “cristinistas”, los militantes que tienen un compromiso emocional con Cristina, entre ellos hay muchísimos peronistas que no están en La Cámpora ni tienen mucha onda con la orga.

No discuto esto mucho en el blog porque -estoy convencido- no importa demasiado. Este debate lo van a resolver los votantes. O -como se decía antes- el pueblo. Lo importante es que hemos aprendido -una lección terrible- a manejarlo sin agarrarnos a tiros. Y ahora hay una respuesta tentativa, al menos para Buenos Aires, que la dirigencia ya conoce: sin sumar ambas realidades, no se gana en octubre. Y como enfrente está Macri, eso aclara mucho las cosas.


El peronismo y el camino a 2019. Señalo un bache

mayo 21, 2017

Hace tiempo que comento en mis posteos un hecho que me parece evidente (¡y no sólo a mí!): el gobierno de Mauricio Macri está perdiendo votos, y consenso social, en forma acelerada, al menos en la Argentina de las grandes ciudades. Donde vive la mayoría de los argentinos. No veo una catástrofe electoral, no si no pierde el control de las variables económicas, pero me parece inevitable que sufra un importante “voto castigo” en las elecciones de octubre 2017.

Por otro lado, esta vez sin respaldo estadístico, también comenté que veía al peronismo razonablemente organizado y unido… para lo que es su historia, y a pesar de haber sufrido una derrota inesperada -la pérdida del gobierno nacional y el bonaerense- hace año y medio. No hay un liderazgo nacional reconocido por todos, y no hay nuevas propuestas, pero casi todos los distritos se preparan para este turno electoral en forma ordenada, sin conflictos internos graves. En la provincia de Buenos Aires, todavía hay en curso una pulseada para definir/limitar la conducción, pero mi evaluación es que la autoridad de Cristina Kirchner terminará imponiéndose (con los límites que surgen de estar en el llano, obvio). Después de todo, ella tiene la mayor intención de voto, por lejos. Y en este tipo de conflicto, uno (una) es más que varios.

El dato principal, en este caso, es que todos los participantes saben que una ruptura importante garantiza una derrota frente al oficialismo, que no está tan deteriorado. Eso significaría el eclipse, para el 2019, de cualquier candidatura presidencial con base en Buenos Aires frente a los ganadores en otras provincias. Por supuesto, el futuro es imprevisible, se pueden cometer errores, y el armado de las listas siempre deja heridos (¡otra que las internas!). Pero ninguno de los protagonistas con “poder de fuego” es conocido por comer vidrio.

Por supuesto, este turno electoral es sólo una etapa. Para el peronismo, como para el resto. El lunes 23 de octubre comenzará a definirse -me estoy repitiendo, lo sé- el liderazgo y la propuesta que le presentará a los argentinos. A partir de los resultados electorales del domingo 22. Puede preverse ahora que “los peronismos” (como dice Carlos Fara) ganarán en la mayoría de las provincias. Se habrá confirmado que la “marca” peronista sigue siendo importante.

Entonces ¿veo un promisorio futuro para el peronismo en 2019, en tanto fuerza política? No necesariamente. Porque algunos de sus dirigentes y aún más de sus militantes están esforzándose por actualizar su doctrina, es decir, por expresar sus valores y sus banderas de siempre en el lenguaje de estos tiempos y con propuestas para estos tiempos (En el blog seguiré contando de estos esfuerzos). Pero falta bastante para que haya un pensamiento común en el conjunto del peronismo, y entre los que tienen responsabilidades o posibilidades de poder, sobre política económica. La política que determinará qué alianzas y qué enfrentamientos se plantearán con los distintos sectores de la sociedad argentina.

Pienso aportar algunas ideas sobre el asunto, en un próximo posteo. Pero éste, en realidad, es para estimular el debate desde un sitio más.


El mensaje de Baradel

mayo 20, 2017

suteba

Esta vez es corto, amigos. Los sábados acostumbro a subir largos y enjundiosos posteos -en general ajenos- con la idea que tendrán tiempo para leerlos. Tal vez todavía lo haga, pero ahora quiero transmitirles algo que escuché esta semana. Un razonamiento muy simple, pero no lo vi en los medios, ni siquiera en ese espacio habitualmente más alerta que son los blogs.

Esta semana Roberto Baradel, fue reelecto al frente del sindicato mayoritario de los docentes bonaerenses. Este dirigente, que conduce al gremio desde 2004, consiguió cerca del 70 % de los votos, en tanto que Romina Del Plá, del Partido Obrero, obtuvo cerca del 30 % (Pongo “cerca” porque hay una pequeña diferencia representada por los votos en blanco: menos del 2 %). Vale marcar que la lista opositora mantuvo su presencia sobretodo en el conurbano.

Pero ese no es, por cierto, el dato fundamental de esta elección. Ni siquiera que Baradel consiguió el respaldo de sus afiliados en el marco de una pulseada con la gobernadora Vidal, una huelga desgastante donde no ha podido mostrar un triunfo.

Ni tampoco lo es el hecho -este sí se remarcó en los blogs- que la campaña de demonización, y de desvalorización, de los medios contra “ese gordo desprolijo” no funcionó. En un gremio de clase media si los hay. Es un dato fundamental, que muestra los límites de las herramientas mediáticas.

Pero hay algo todavía más decisivo, en el corto plazo (que es donde pasamos la mayor parte del tiempo): El Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) es el más numeroso de los gremios docentes. Tiene más de 80 mil afiliados, y en sus elecciones hay alta participación. Digamos que es una muestra razonablemente representativa de los maestros. Especialmente por el contexto del conflicto por los sueldos, del que el hombre que estaba al frente del gremio fue convertido en símbolo. Por el otro lado del enfrentamiento, el gobierno.

Entonces, esta elección hay que leerla en clave política, además de gremial. Nadie que conozca muchos docentes puede creer que se han volcado en masa al kirchnerismo. Y mucho menos al peronismo! Pero sí que están furiosos, y votan a la oposición. Y, a pesar de los esfuerzos del troskismo -que los hacen, eh- para la mayoría de los argentinos la oposición es el peronismo.

Hace tiempo, me aventuré a decir en el blog, al comenzar el conflicto docente, que el macrismo había perdido las elecciones de este año, al alienar a una parte importante de los que lo votaron en el 2015. Ojo: no puedo decir, con los elementos que tengo, que se equivoca el oficialismo al elegir la estrategia de profundizar la “grieta”. Pero parece que en la provincia de Buenos Aires al menos, no está funcionando.


Corrupción y política – 2. El marco general

mayo 19, 2017

Subo este video con el audio “Temer y el empresario“, subtitulado, porque salvo en las series no es frecuente que escuchemos cómo un jefe de Estado arregla un soborno. (A nadie se le ocurrió grabarlo a De la Rúa autorizando el que se hizo aquí con los senadores. Muestra que los brasileños son mejores escenógrafos).

Y que el video lo estelarice Eduardo Feinmann, como que la noticia haya sido filtrada por O Globo (el equivalente brasileño del Grupo Clarín) son (más) indicaciones de que el establishment mediático y el mundo oscuro de sus operadores le ha soltado la mano al Michel. Sin embargo, no veo -como otros amigos- la mano de Estados Unidos en este asunto (Para algunos politizados, EE.UU. es lo que solían ser los Sabios de Sión en tiempos pasados. Una fuerza oscura detrás de todo). Pienso más en factores internos -la agónica Crisis de la economía brasileña: sus sectores medios y altos no están tan acostumbrados a los derrumbes periódicos como los nuestros. Y si se confirma una noticia que me adelantan: que el partido de Fernando Henrique Cardoso ha retirado sus ministros, daré crédito a una hipótesis que escuché anoche.

Como sea, trataré de explorar, con más datos, lo que va a pasar con nuestro gigante parceiro. Porque va a influir, y mucho, con lo que pase con nosotros. La devaluación del real se acercó a un 10%, y tal vez recién empieza. Y agrego al final del posteo un simpático cartelito que nos recuerda algunas consecuencias políticas locales de estos deschaves brasileños.

Ahora, repito un resumen que había hecho en el blog hace meses sobre la corrupción en el Estado. Y contesto observaciones que entonces me hicieron.

1) la presencia de casos de corrupción en el Estado -el intercambio de favores entre empresarios privados y funcionarios estatales- es inevitable, y existe desde que se formaron los primeros Estados, en Sumeria y en Egipto (el elemento de la codicia existe desde todavía antes).

2) En los tiempos modernos -definidos como tales para este caso desde que surgen los medios de comunicación masivos- no está más extendida (los reyes europeos ponían a venta los cargos, incluso de recaudación de impuestos; los procónsules romanos se enriquecían con el saqueo de las provincias que gobernaban…) pero le resulta más intolerable a un público extenso: los sectores medios y bajos urbanos, que, por otro lado, son la causa de la aparición de esos medios. Su indignación puede surgir de un sentimiento moral o religioso o de que no participa en los beneficios. No importa; igual es genuina. Por lo tanto, es un hecho político, y contribuye, desde hace un par de siglos al menos, a voltear gobiernos.

3) Desde el punto de vista del Estado -y de la sociedad en su conjunto- la corrupción es una enfermedad peligrosa. Imposible de erradicar por completo, pero que debe ser combatida y contenida. El motivo es práctico, y no está vinculado a ese sentimiento de indignación: la corrupción es contagiosa -“si el Secretario, si la otra empresa lo hace ¿porqué yo no?“. Si no hay controles eficaces, y cada tanto algún castigo visible, el beneficio particular de los funcionarios se transforma, entonces, en el motivo real de la mayoría de las decisiones en el Estado. Y, como dicen en mi barrio, el país se va a la mierda.

Estos puntos, entiendo, son universales. Se aplican tanto en la Argentina actual, y la pasada, como en la Atenas de Pericles (salvo por lo de los medios de comunicación. Como era una democracia de propietarios de esclavos, la ciudadanía era más pequeña y con el ágora alcanzaba).

Hay elementos, sí, en la corrupción estatal que dependen de la naturaleza de los gobiernos y de los sectores sociales de donde salen sus cuadros. En los gobiernos que se denominan, para simplificar, “populares” es común que buena parte de sus miembros surjan de sectores humildes. En ese caso, el enriquecimiento personal es más visible, y -así es la naturaleza humana- más… irritante para los que no participan de él“.

En los comentarios que se suscitaron, lo que uno encuentra es lo previsible: la corrupción indignante es la de los otros. Alguno, más sofisticado, sostiene que, al fin de cuentas, la corrupción no es tan importante. Sería como un lubricante en la maquinaria estatal.

Creo que en ese posteo no insistí lo bastante en algo que dije en el blog apenas se recibió la noticia (un episodio más en la larga serie de escándalos que jalonaban la corta gestión de Temer): la corrupción, y también las investigaciones sobre ella y la publicidad acerca de ella son armas, políticas y comerciales. Porque esos sectores medios -mayoría en las sociedades modernas- a los que les indigna la corrupción (al menos, aquella en que no participan) se movilizan, a veces en contra de sus propios intereses. Y, aunque no se movilicen, la corrupción que se les muestra rompe el contrato de confianza con la dirigencia política. Y la debilita frente a sus rivales o a los operadores de los lobbies.

Porque la política moderna es cara, en todas las sociedades más o menos democráticas, este es un problema ineludible. Y toda la dirigencia, en todos los niveles, debe estar consciente de ello. Para dar un ejemplo expresivo: Es una creencia común -aunque personalmente no me consta- que en Alemania las coimas que pagan las empresas es de un porcentaje considerablemente menor que, por ejemplo, en Italia.

A pesar de ello, Helmut Kohl, el canciller que logró la unificación alemana negociando con Gorbachov, y que mantuvo unida a la Unión Europea, tuvo que renunciar en desgracia por financiaciones ilícitas de la política. Y quien clavó el puñal en su espalda fue su protegida, Ángela Merkel.

E Italia también tuvo su saga anti corrupción, cómo no. La legendaria Mani Pulite, que destruyó a la Democracia Cristiana y a la clase política íntegra que había gobernado desde el final de la 2da. Guerra. Y después de esa orgía de saneamiento jurídico… llegó Berlusconi.

No me atrevo a fijar normas éticas, en un tema tan complejo como éste. Pero sobre política práctica, recurro al consejo de un italiano anterior, uno de los romanos más corruptos, el gran Julio César “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo”. Claro que es una versión muy machista para estos tiempos.


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