Hoy hubo elecciones en Argentina, sabían?

julio 23, 2017

chaco

El título es un poco irónico, pero si los medios masivos crean una burbuja, es porque bastantes argentinos se sienten cómodos viviendo allí.

Hay que reconocer que es Ámbito, con sesgo pro empresario y vocación oficialista, el que da la noticia (aunque con números un poquito menos actualizados que el blog de Abel):

“Chaco: el peronismo vence a Cambiemos en comicios provinciales

El peronista Frente Chaco Merece Más, que lideran el gobernador Domingo Peppo (peronista herbívoro, diría Julio Burdman) y el intendente Jorge Capitanich (peronista K), se imponía esta noche por más de 9 puntos de ventaja contra la alianza Cambiemos en las elecciones para diputados provinciales.

Con el 49,7 % de mesas las escrutadas, Chaco Merece Más, que encabeza el PJ con partidos aliados, obtenía el 44,6 % contra el 35,3 % que alcanzaba Cambiemos.

En tercer lugar se posicionaba el Partido del Obrero con el 6,1 % de los sufragios”. (Detrás, una serie de voluntariosas expresiones locales, de las que ninguna alcanzaba el 4 %).

Felicitaciones a @AdanDeUcea y el resto de los compañeros chaqueños. En cuanto al título del posteo… no me parece que estos números muestran un cuadro muy distinto de la realidad de toda la Argentina.

 


Cristina y los peronistas que gobiernan

julio 23, 2017

cfk pichetto

Ya es la segunda vez que reemplazo -por exceso de trabajo o falta de ganas- mi acostumbrado sermón dominical con un análisis de Pablo Papini (Y probablemente lo haré otras veces). No es sólo que son piezas lúcidas y originales. Es que encuentro una especie de simetría en nuestros enfoques.

Papini es un peronista joven, y, como la inmensa mayoría de los peronistas de su generación, es kirchnerista. Natural: los gobiernos de Néstor y Cristina son el peronismo que conocieron en la realidad. Que pesa más que los libros o los relatos. Curiosamente, es también uno de los que mejor entiende la lógica de los otros peronismos: los que se expresan en el Congreso o en las provincias que gobiernan (Ayuda, seguramente, que trabaja en el Senado).

Por mi parte, como un peronista veterano que nunca se sintió tentado por las autocríticas -el FREPASO o ¡Dios me libre! el ARI- necesariamente veo a la experiencia kirchnerista como una etapa más de las que el movimiento atravesó en los años desde el ´45. Igual, tengo claro que la militancia K es una parte fundamental del peronismo “realmente existente”.

Bueno, basta de introducción. Le dejo este pantallazo de lo que el crecimiento de la candidatura de CFK ya provoca en la relación de fuerzas entre los gobernadores y Macri. Bien antes de octubre.

A principios de 2016, Mauricio Macri armó su gobernabilidad legislativa articulando todas las piezas del tablero político argentino según las relaciones de fuerza dibujadas por las elecciones del año anterior. Un esquema complejísimo que entra en crisis si uno sólo de esos elementos se desordena. Veamos.
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Cambiemos, coalición de fuerzas no-peronistas, ayudada por la ruptura del espacio pan-peronista liderada por Sergio Massa en 2013, provoca situación de balotaje presidencial. Y en dicha instancia derrota al peronismo porque, se insiste, los herederos del general tres veces presidente de la nación están divididos, a diferencia del actual oficialismo. Esa caída en segunda vuelta derivó automáticamente en que varios segmentos justicialistas dejaran, de inmediato, de reconocer la conducción de Cristina Fernández. A la fecha, nadie ha sumado los méritos suficientes para reemplazarla, pero casi ninguno de quienes la abandonaron ha decidido pegar la vuelta. A comienzos del mandato de Macri, pues, lo que teníamos era un oficialismo consolidado menos por virtudes propias que por la incapacidad ajena de formar mayoría.
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Esto generó, en principio, la ventana de oportunidad necesaria para que el Presidente y los gobernadores decidieran entenderse. El primero pidió apoyo parlamentario, que controlan los segundos (el peronismo es mayoría en el Congreso nacional), a cambio de fondos para las provincias. Así funcionó el artefacto CEOcrático hasta, aproximadamente, octubre último.
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No fue ningún peronista sino Elisa Carrió, uno de los fundamentos básicos de Cambiemos, quien expuso el punto débil de la alianza por cuyo triunfo tanto trabajó.
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Sencillo: cuando rechazó convalidar el proyecto de reforma a la ley del Ministerio Público Fiscal (que en criollo era el despido de la procuradora general Alejandra Gils Carbó sin someterla al juicio político por el que constitucionalmente corresponde desplazarla), el justicialismo no-kirchnerista sintió por primera vez que tenía margen para negarle respaldo a una iniciativa macrista. ¿Cómo podría el jefe de Estado reprochar a adversarios que le nieguen un soporte que, antes, no quiso prestarle una de sus socias clave? Como casi en simultáneo se discutía la ley de voto electrónico, que preocupaba a los mandatarios locales mucho más que ninguna otra, aprovecharon la ocasión de tener entrampado al gobierno nacional por primera vez desde su asunción. 2 por 1, negocio. Como en el truco.
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Si Carrió retira su aporte a Cambiemos, la hipótesis de balotaje se nubla, y por consiguiente el peronismo recobra viabilidad de Balcarce 50, aún en estado de disgregación. Esto robustece la posición de los jefes de Estado locales para negociar la gobernabilidad legislativa; por ende, la encarece. Y resulta que el programa económico macrista, de tan dogmático que se lo diseñó en términos fiscales, no puede permitirse ya ninguna concesión extra de ese tipo. De ahí en más, pues, el Congreso se detuvo casi por completo.
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Hace pocas semanas, mientras celebraba su éxito en los comicios locales, el jefe del peronismo riojano y diputado nacional Luis Beder Herrera alertó al Presidente: “Hemos votado leyes muy difíciles de acompañar para cualquier justicialista a cambio de promesas que no han sido cumplidas.” Nadie antes había sido tan claro en cuanto al estado de situación de estos días. Dicho de otro modo, le está avisando, probablemente en nombre de unos cuantos de sus colegas, que hay que por lo menos revisar el pacto que los ligó durante un tiempo bastante extenso en el cual se hicieron cosas que cuestan caro en materia de popularidad para todo dirigente que deba validarse a través de las urnas.
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Súmese que Cristina Fernández demostró resiliencia electoral en PBA, como para acordar con casi todos los intendentes justicialistas locales su postulación senatorial. Un eventual triunfo fortalecería su rol en el peronismo como síntesis de aquellos alcaldes, máxima institucionalidad que le quedó a ese espacio en la más grande de las provincias. Que ése es otro déficit de la oposición en esta época: el PJ, que ha perdido vértebra nacional, regentea un consorcio numeroso de territorios pero todos pequeños, porque la mayor que administra alguno de sus hombres (Córdoba) juega como localismo hace ya varios años.
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Por otra parte, si CFK derrotara a Macri en la única elección nacionalizable de las veinticuatro distritales que se celebrarán en 2017, más todavía podrían avanzar los gobernadores en sus negociaciones con Olivos, porque se los necesitaría aún más que al comienzo de esta historia. Pero, ¿insistirán en sostener una política repudiada por la ciudadanía? ¿No correrían, entonces sí, el riesgo de la culpa compartida cuando Cambiemos anuncia que sólo le queda endurecimiento por ofrecer? Al mismo tiempo, no quieren volver a obedecer, sin más, a la ex presidenta mandato. Todo a charlarse, pero la sola posibilidad de semejantes reconfiguraciones ya están impactando en la dinámica del bloque de senadores del Frente para la Victoria-PJ, último reducto donde la convivencia entre kirchneristas y delegados provinciales subsiste.
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En cuanto a Carrió respecta, por si ya no fuera suficiente (para Macri), le pidieron que desistiera de enfrentar a la líder de Unión Ciudadana en PBA y salvara el territorio porteño. Tampoco eso fue gratis: Lilita, casi con seguridad, verá duplicarse la cantidad de diputados que le responden. Y será peor si la esposa de Néstor Kirchner vence en agosto próximo. La diputada chaqueña podrá decir entonces que el pasado está cerca de volver por no habérsele hecho caso a ella, que proponía apresarla; y sí al ala PRO puro, que optó por utilizar a la anterior primera mandataria para intentar crecer por efecto contraste.
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Pretendiendo que puede desconocer un contexto que se le complica crecientemente, Macri ataca posiciones asignadas constitucionalmente a los Estados federales. Hablamos de las maniobras para desplazar, por fuera de la ley, al senador sanjuanino Ruperto Godoy del Consejo de la Magistratura. Casi a la misma hora en que esto estaba por concretarse, Carrió volvió a salvar el pellejo de Gils Carbó, a quien el ex alcalde de CABA no quería ahora echar por decreto, una aberración jurídica similar a la designación por idéntica vía de dos ministros de Corte Suprema de Justicia. Ambos ensayos inéditos en la historia democrática argentina. Nada menos que en el gobierno que se relata como reparador ético e institucional de la república.
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Es difícil saber por qué la jefa de la Coalición Cívica-ARI pone tanto empeño en defender a la procuradora general. Quizá sea porque considera que el judicial es su territorio, siente que Macri no le está asegurando la participación que ella desearía en la edificación del orden que reemplace al vigente y por ello se aferra al statu quo, demostrando además lo que vale su voz en el oficialismo. Tan diferente a la sumisión de los radicales.
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En cualquier caso, este nuevo pataleo de Lilita envalentonó otra vez al FpV senatorial, que reaccionó en bloque a favor del cristinista Godoy, aún a despecho de que los soldados de Cristina son minoría muy marcada en ese recinto. ¿Hartazgo de los gobernadores? ¿Necesidad de mostrarle los dientes al PRO frente a la chance de que Unidad Ciudadana, el antagonista por excelencia de la Casa Rosada, se lleve las tapas de los diarios del lunes posterior a las PASO, para equilibrar la balanza peronista? Un poco de todo. Miguel Ángel Pichetto, quien sigue mandando sobre ese scrum con consenso hasta de La Cámpora, lucía incómodo pero sólido en la conferencia de prensa que anunció el rechazo al manotazo amarillo al órgano de designación y remoción de jueces: que creen clave a la judicialización de la política.

Al día siguiente, el rionegrino volvió a ayudar al cambiemismo de la cámara alta y su tropa por entero, no sólo los cristinistas, entró en ebullición. José Mayans y su tocayo Alperovich cuestionaron fuertemente el opoficialismo de Pichetto, quien parece seguir en 2016 cuando estamos ya en 2017 discutiendo 2018. Insiste en una melodía que ahora suena desafinada. Presumía de ser el abogado de los intereses del peronismo que gobierna, pero al perder de vista los intereses en pugna que lo consagraron en su puesto, ha comenzado a tambalear. Va más allá del duelo que pueda tener con CFK: contra el DNU de puertos patagónicos se ha levantado hasta Mario Das Neves, que está muy lejos de la precandidata a senadora bonaerense.

Cambiemos controló el Congreso aun siendo la minoría más significativa desde 1983. Casi con seguridad vaya a mejorar su representación para lo que le queda a Macri. ¿Y así y todo puede que se le complique el panorama si cambia el clima, que antes lo ayudó? Se multiplican las incógnitas en los pasillos parlamentarios.


Los límites de la paciencia sindical

julio 22, 2017

cgt y temer

Es un dato evidente de la actualidad política argentina que la CGT, una institución que no tiene recursos propios significativos pero que reúne a la gran mayoría del sindicalismo, y a todos los gremios poderosos, ha decidido a lo largo de este año y medio no enfrentar al gobierno del Presidente Macri. Más allá de moderadas críticas y algunas demostraciones de poder.

Los motivos son varios. El principal, que la dirigencia de bastantes de esos gremios más poderosos lo ha vetado. Los suficientes, para que otros, algunos de ellos también con recursos y capacidad de movilización, decidan presionar desde otras siglas, sin abandonar la CGT. El ejemplo más significativo es la Corriente Federal de los Trabajadores.

A su vez, ese negativa al enfrentamiento se debe, según los casos, a que no está en el interés de esos sindicatos en particular y que esperan conseguir más de la negociación; en otros, que creen que la relación de fuerzas y/o el humor de sus afiliados, no lo permite. Y en bastantes de ellos, a que no ven una opción política a la que estén dispuestos a favorecer peleando contra Macri. Resulta obvio señalar que esa… importante minoría, no acepta el liderazgo peronista más visible, el de Cristina Kirchner.

(Esta actitud llena de bronca e indignación a la militancia kirchnerista, por supuesto. Lo que no le quita al sueño a esos dirigentes. Pero está claro que esa “grieta”, menos comentada, disminuye en mucho el poder del peronismo para condicionar políticas).

Toda esta introducción es para dar el marco de una noticia publicada ayer en Ámbito, un periódico bien informado sobre temas gremiales, desde el punto de vista de los empresarios:

La CGT repudió la visita del brasileño Michael Temer a la Argentina y difundió listado con las posibles consecuencias en la vida de los trabajadores y sindicatos de la reforma laboral que se aplicará en el país vecino.
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A través de un comunicado de prensa, la central obrera describió a Temer como un “presidente ilegítimo”, que llegó al poder a través de un “golpe de estado” en complicidad con “fuerzas políticas, empresariales y sociales reaccionarias”. Para la CGT, de ese proceso “resultó la substitución de la presidente progresista Dilma Rousseff por su vicepresidente, un político conservador”.
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En ese marco, alertaron que Brasil “se ha convertido en un laboratorio para avanzar contra toda legislación laboral que conlleve beneficios y conceda derechos históricos a los trabajadores” y repudiaron la aprobación de la reforma laboral, que incluyó un centenar de modificaciones a las normativas vigentes. “Se llevó a cabo con el aval de sectores concentrados de la economía y legisladores que dieron la espalda al pueblo, asesta un mazazo al plexo laboral que protege a la fuerza del trabajo”, sostuvieron los lideres cegetistas.
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“Según los análisis de sindicatos y especialistas, la contrarreforma laboral afecta negativamente más de 120 aspectos individuales y colectivos que protegían las condiciones de trabajo”, señaló la CGT. Según la Confederación, la reforma que entrará en vigencia en cuatro meses contiene un listado de medidas que afectarán directamente a los empleados.

  • Permite la negociación individual entre el patrono y el trabajador.
  • Elimina la idea de jornada de trabajo, crea el trabajo intermitente.
  • Permitirá el despido por común acuerdo entre empleador y trabajador.
  • Inutiliza el salario mínimo nacional y los pisos salariales por gremio.
  • Bloquea caminos que hasta ahora el trabajador tenía para reivindicar sus derechos ante la justicia laboral.
  • Permite que la negociación colectiva con el patrón reduzca derechos que aún quedan en la ley.
  • Se permite el trabajo de mujeres embarazadas en ambientes considerados insalubres.
  • Inviabiliza la ley que reglamentó la convención sobre el trabajo doméstico y que garantizó derechos históricos a las trabajadoras del hogar.
  • Se podrá pagar al trabajador/a por periodo trabajado, recibiendo por horas o a diario.
  • Elimina el financiamiento a los sindicatos, que era obligatorio desde los años 40.
  • Destaque especial merece el impacto que tendrá la reforma laboral para la acción colectiva y la propia existencia del sindicato.
  • Al imponer la “negociación” entre el trabajador y el patrono, sin presencia del sindicato, se facilitará la imposición de condiciones por debajo del acuerdo colectivo, cuando éste exista. Difícilmente un/a trabajador/a con riesgo de perder su empleo o sufrir otras discriminaciones pueda enfrentar el poder del patrono y de la empresa.
  • Al facilitar la contratación a destajo, por horas o por producción, el trabajador/a está expuesto a una situación de permanente inestabilidad en el empleo y el sindicato verá minada su estructura de afiliación.
  • La tercerización extendida profundizará la condición de trabajadores/as de primera (fijos y con contrato colectivo) y de segunda (tercerizados), donde los primeros serán cada vez menos y la mayoría no será amparada por la negociación colectiva.

(Temer llegó este viernes a la localidad mendocina de Guaymallén para participar de la Cumbre de los países miembros del Mercosur, donde recibirá la presidencia pro tempore del bloque regional a Brasil de manos de Mauricio Macri. Del encuentro participarán el paraguayo Horacio Cartes, el uruguayo Tabaré Vázquez, el boliviano Evo Morales y la chilena Michelle Bachelet).
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Por último, la CGT advirtió que la iniciativa implementada en el país vecino podría desembarcar pronto en la Argentina. “En Brasil comenzó, pero ése es el proyecto de las fuerzas de derecha de la Argentina hoy en el poder, hacer retroceder las condiciones laborales a lo que eran hace 100 años”, afirmaron.
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“Es por ello que repudiamos la presencia de quien encarna la ideología que ataca los derechos de los trabajadores y con ello también a quienes en nuestro país pretenden volver a épocas de ‘Patrón Costas’: los derechos de los trabajadores no podrán ser usados en beneficio del lucro empresario”.

El comunicado de la CGT dice la verdad. Esa “reforma” es un intento deliberado de reducir el “costo laboral”, es decir, el medio de vida de los trabajadores, a como dé lugar. Una parte de la clase dirigente brasileña, y de los sectores de su sociedad que se identifican con ella, está dispuesta a aceptar -para otros, claro- condiciones laborales cercanas a la esclavitud en los talleres clandestinos, creyendo que eso puede salvarlos -a ellos- del derrumbe económico que desde hace más de seis años sufre su país.

Y la dirigencia sindical no debe, ni puede, equivocarse. No importa las buenas relaciones que mantengan con algunos funcionarios. El gobierno de Macri, más específicamente, los sectores sociales que lo apoyan quieren lo mismo para la Argentina. Sin dirigentes sindicales, “negociadores” o “combativos”.

Tampoco, atención, tiene que engañarse la militancia opositora. Que le gusta decirse a sí misma -muchas veces se lee en los comentarios de este blog- que al gobierno actual sólo le interesa el saqueo, sin un proyecto de país. Lo tienen, aunque no sea viable. Hay muchos testimonios; uno, significativo, es el editorial de La Nación “Los audaces cambios en la legislación de Brasil, que aumentan la libertad de contratación, exhiben inquietud por la competitividad y por atraer capitales” (Otros comentaristas del blog están muy de acuerdo). Es que hay una parte de los argentinos, minoritaria pero no insignificante y articulada, que cree en “las fuerzas del mercado” con la misma fe que otra minoría ideológica creía, hace no tanto, que el socialismo estaba destinado a curar todos los males del capitalismo.

En el plano geopolítico, me sentí tentado a titular este posteo “El fin del MERCOSUR” (Hay dirigentes del peronismo que ya lo afirman en reuniones privadas). Es cierto que es imposible mantener la estrecha relación económica entre Brasil y Argentina -el cimiento del MERCOSUR- con esta asimetría. Pero yo no creo que esta política laboral -el restablecimiento de la esclavitud, bah- pueda mantenerse, aún en Brasil. El que viva lo verá.


¿Filmus o Moreno?

julio 21, 2017

Filmus o Moreno

Esta pregunta que un amigo subió a su “muro” de Facebook me da ocasión de comentar a los amables lectores del blog algo que en la fauna política local ya se sabe: en las PASO del 13 de agosto del frente Unidad Porteña -la única fuerza política importante que tendrá primarias competitivas- mi opción y mi apoyo es a la lista que encabeza Guillermo Moreno: Honestidad y Coraje.

Guillermo Moreno, como todos nosotros, son varios: Uno es el personaje creado por los medios, en particular el Grupo Clarín (con la entusiasta colaboración de él mismo, hay que admitirlo, porque la timidez no es una de sus características); otro es el funcionario clave de las políticas económicas de Néstor y Cristina Kirchner, desde abril de 2006 hasta diciembre de 2013 -y su gestión anterior como Secretario de Comunicaciones, que preservó para Argentina las posiciones orbitales geoestacionarias. También es quien preside, en forma discreta y abierta a todos los sectores internos, la Comisión de Economía del PJ nacional; el autor de “En defensa del modelo”; el padre de familia…

Como los humanos no somos divisibles, uno vota por todas estas personas. Pero tengo que decir que mi voto -por él y también por los que lo acompañan en la lista- es por una opción peronista -toda esa realidad complicada y rica que se expresa en su historia- en la Ciudad de Buenos Aires.

Un blog, siempre lo dije, no es instrumento adecuado para una campaña. Trataré de ampliar los motivos, y de convencer, en el medio que he elegido las redes sociales masivas. Pero los resumen bien el nombre de la lista.


ARSAT: dos modelos de país

julio 20, 2017

ARSAT 2

El tema, el desafío, sigue en pie. El presidente Macri salió a defender la “carta de intención” con Hughes “Nos permite potenciar nuestra capacidad“.

Quiero acercarles, entonces, este informe que prepararon los trabajadores de ARSAT.

“ARSAT es una sociedad anónima cuyas acciones son propiedad exclusiva del Estado Argentino. Fue creada por la ley 26.092 de 2006. Su objetivo es resguardar las posiciones orbitales soberanas y  realizar el diseño, el desarrollo, la construcción en el país, el lanzamiento y/o la puesta en servicios de satélites geoestacionarios.

ARSAT primero se encargó de retener dos posiciones orbitales que habían sido asignadas al país y que había cedido a la extranjera Nahuelsat durante la gestión de Carlos Menem.  Junto con INVAP fabrico y puso en órbita los dos primeros satélites argentinos geoestacionarios de telecomunicaciones, el ARSAT-1  y ARSAT-2.

El 4 de noviembre de 2015 el Congreso sancionó la Ley 27.208 de Desarrollo Satelital que declara “de interés y prioridad nacional el desarrollo de la industria” y estableció que cualquier transferencia de acciones de la compañía debía ser aprobada por el Congreso. En esa ley también se establece el Plan Satelital Geoestacionario Argentino (PSGA), que estipula la fabricación de ocho satélites nuevos hasta 2035. Allí figura el plan de negocio del ARSAT-3.

Con el cambio de gestión, Mauricio Macri decidió que la titularidad de las acciones de ARSAT fuera transferida al Ministerio de Comunicaciones, a cargo de Oscar Aguad; y designó como presidente de ARSAT a Rodrigo De Loredo.

Apenas asumió De Loredo se informó que se interrumpía el desarrollo del ARSAT-3 hasta que se consiguiera financiamiento. De acuerdo al plan dejado por la gestión de Cristina Kirchner, el tercer satélite debía financiarse con los ingresos generados por el ARSAT-1 y ARSAT-2.

A fin de 2016, ARSAT solo había ejecutado el 10% del presupuesto que tenía asignado y que había recortado 1.747 millones de pesos de su partida. Eso también afectó la inversión en la red de Televisión Digital Abierta (TDA), dejando en suspenso una política que garantizaba el acceso a la televisión abierta a millones de personas.

De Loredo reconocía en entrevistas públicas la falta de inversión en la TDA y que el lanzamiento de ARSAT-3 estaba supeditado a la inversión de operadores privados. Solo promovió el Plan Federal de Internet (ex REFEFO) con centro en Córdoba su lugar de campaña política para llegar a la intendencia de la ciudad.

La carta de intención firmada por De Loredo con los representantes de la empresa estadounidense Hughes Network Systems para crear juntos una nueva empresa, cuyo capital accionario se repartirá en Hughes con al menos el 51% y ARSAT tendrá como mucho el 49%. Se establece en el acuerdo que el accionista mayoritario tendrá el control ejecutivo de la nueva  empresa llamada “Newco”.  La “new Company”, lanzaría en conjunto “uno o varios” satélites geoestacionarios. El primero de ellos será el ARSAT-3, aunque aclaran que podrían cambiarle el nombre.

La construcción de ARSAT-3 seguirá siendo realizado por INVAP y tendrá la carga útil del proveedor Thales Alenia Space (TAS), tal como estaba previsto en el plan de negocio original. También se ubicará en las posiciones orbitales de la Argentina y costará 230 millones de dólares (la misma cifra presupuestada para su construcción estatal). El acuerdo también establece que el segmento de tierra (hubs y antenas) será provista  por Hughes por 50 millones de dólares.

Si bien se establece que el uso del satélite será determinado por Newco, el control de la empresa lo tendrá Hughes por tener la mayoría accionaria. De esa forma, ARSAT no se privatiza, y  le cede a un tercero extranjero la decisión estratégica sobre el uso del satélite, se le otorga la posición orbital soberana que pertenece al país; y se le vende el trabajo y la experiencia acumulada en el desarrollo de ARSAT-1 y 2 al costo de producción como si se tratara de un desarrollo propio.

Los Trabajadores de ARSAT en defensa de la soberanía entendemos que las políticas que permiten que los negocios de las corporaciones estén por encima de los Estados nacionales están direccionadas a la entrega del patrimonio soberano. El desarrollo de la ciencia y la tecnología no escapa a esta situación y no puede estar definido por las reglas del mercado.

Convocamos a todas las compañeras y todos los compañeros de ARSAT a exigir el cumplimiento de la Ley 27.208 que establece “el capital accionario de ARSAT es intransferible. Al igual que sus recursos. Son recursos las frecuencias asignadas y los derechos de utilización de las orbitas para colocación de satélites”.

Cualquier alteración debe pasar por el Congreso Nacional ya que la Ley 27.208 fue declarada de interés Nacional.

  • Con este acuerdo, Hughes hace un negocio descarado: tiene acceso gratis a dos posiciones orbitales, la 71,8º O y la 81º O. Los usos y costumbres de la industria y lo que fija la ley internacional son que las posiciones son propiedad transitoria de los estados nación que las hayan pedido a la Unión Internacional de Telecomunicaciones y las usufructen. Por ende, si toleráramos un satélite de Hughes en alguna posición, debería ser ALQUILÁNDOLA. Esta graciosa concesión de la Argentina es especialmente grave en el caso de la 81º O, que es el equivalente geoestacionario de lo que en el mercado inmobiliario sería un departamento en Libertador con vista al hipódromo. La 81º O permite iluminar las Tres Américas, desde la tundra canadiense a la Península Antártica. ¿Ud. le permitiría a un extraño vivir gratis en un departamento suyo perteneciente a su familia? ARSAT acaba de firmar eso, y a espaldas de la familia. Aquí hay una enajenación dolosa y anticonstitucional de un patrimonio colectivo de la nación. De dos, si se considera que la carta de intención firmada con Hughes da también acceso gratis a la posición 71,8º O.
  • Hughes se queda con el uso discrecional y por pago de un satélite cuya banda, la Ka, estaba planificada por la dirección fundacional de ARSAT para dar internet satelital en todo el país; particularmente a las 13.000 escuelas rurales aisladas del país a las que es imposible conectar por fibra óptica por razones de topografía y distancia. Esto es uno de los muchos agravantes de la cesión del ARSAT 3 a Hughes sin que la firma yanqui ponga un centavo en el ARSAT 3. Éste estaba destinado a ser un aparato parecido, por su misión, al ARSAT 1, de uso mixto comercial y de promoción social. Ya no más.
  • Hughes, como convidado de piedra, pone U$ 50 millones en la misión ARSAT 3… con la condición de ser el proveedor de toda la infraestructura de recepción y distribución terrestre que baje del satélite. Es decir, Hughes se saca plata de un bolsillo y se la pone en el otro. ARSAT es el “estado bobo” que paga íntegramente los U$ 230 millones que cuesta desarrollar, integrar, testear en tierra y lanzar al espacio el ARSAT 3, así como el costo de hacerlo ascender a su “slot” geoestacionario definitivo, y de navegarlo cuidadosamente durante 15 años para que no se salga del mismo.
  • Hughes tiene la posibilidad de cambiarle el nombre al satélite, es decir de eliminar a ARSAT como marca emergente en la industria geoestacionaria. De hecho, lo hace también con el nuevo engendro societario que tendrá la propiedad del satélite, Newcom.
  • El difunto Ministerio de Telecomunicaciones y Hughes no sólo tratan de eliminar una marca, sino de eliminar a ARSAT de los cielos argentinos. La autorización otorgada por el exministro Aguad a 11 satélites de gran potencia para iluminar territorio argentino en bandas Ku, C y Ka –todas de uso de Arsat SA- SIN CONTRAPRESTACIÓN, es decir, sin que Arsat SA pueda iluminar territorio europeo y español es parte de una operación estratégica. La contraprestación es de rigor según la ley internacional y los usos y costumbres de la industria de telecomunicaciones satelitales. A principios de 2016, Arsat SA había logrado conquistar trabajosamente el 20% del mercado de venta de señal satelital sobre el territorio argentino. El objetivo es irla eliminando: primero acorralarla, y luego echarla de su propia casa.

En suma, es evidente que Hughes no viene simplemente a ganar plata gratis, sino a sacar a Arsat SA del ring, más o menos del mismo modo que durante el menemismo la Lockheed Martin se quedó con la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba. En ambos casos, hoy el satelital, ayer el aeronáutico, el objetivo no era eliminar a un competidor de la industria aeroespacial estaodunidense, sino exterminar de raíz la posibilidad de que éste pudiera surgir. Ayer Lockheed y hoy Hughes vienen a garantizar que EEUU siga teniendo el monopolio regional de los cielos y del espacio.


“La Nación” informa sobre ARSAT-Hughes

julio 18, 2017

arsat 3

Después de una jornada en la que traté de ayudar -en el blog y fuera de él- a alertar sobre este tema, me parece que vale la pena acercarles esta crónica, bastante completa, de La Nación, un medio con mucha más repercusión que mi blog. Y que informa desde una posición muy distinta de la mía. Agrego breves comentarios al final.

La posible asociación de Arsat con una empresa estadounidense generó controversia. Sería para el desarrollo y operación de Arsat 3; crearían una nueva compañía, Newco, el 51% de cuyo paquete accionario iría a manos de Hughes.

Un comunicado de los empleados de la empresa Arsat, primero, y ayer un informe televisivo que dio a conocer un preacuerdo para el desarrollo del largamente demorado Arsat 3 entre la compañía argentina y la norteamericana Hugues Network Systems, de los Estados Unidos, despertaron una acalorada controversia en medios especializados y redes sociales.

Entre otras precisiones técnicas, la carta de intención establece que se crearía una nueva sociedad, llamada provisoriamente Newco, cuyo objetivo específico será desarrollar y operar el Arsat 3, y que por lo menos el 51% del paquete accionario de esta nueva empresa corresponderá a Hughes, que podrá definir la contratación de los gerentes y la política de la empresa.

Según este documento, el Arsat 3 se fabricaría en Invap, con la misma estructura de las misiones previas (Arsat 1, puesto en órbita en 2014, y Arsat 2, en 2015) a un costo solventado por la compañía argentina de 230 millones de dólares. Hughes aportaría el segmento terreno, con una inversión de 50 millones de dólares.

Hace algunos días, durante una entrevista realizada en el noticiero PM de LN+, Rodrigo de Loredo, actual presidente de Arsat, consideró que esta asociación es perfectamente lícita y afirmó que “de ninguna manera viola ley”.

“Así como hemos firmado contratos con Hughes, que son contratos confidenciales para empezar a estudiar las cargas útiles, hemos firmado con muchas empresas. La verdad es que el gran desafío que tenemos es mostrarle al mundo entero que los argentinos podemos construir un satélite y podemos exportarlo, y [es positivo] que terceros interesados estén dispuestos a invertir en nuestro satélite con nuestro recurso humano y con nuestro producto nacional”.

Sin embargo, al difundirse los detalles de la posible asociación surgieron también las críticas. “Están delegando atribuciones que están prohibidas en la Ley 27.208 de desarrollo de la industria satelital -opinó Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y nexo entre Arsat y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva durante la última gestión-. Se decía que no se avanzaba con el Arsat 3 porque no había fondos, y finalmente se propone financiarlo con los mismos 230 millones de dólares que estaban previstos y los pondrá todos Arsat. Por otro lado, se aducía que la plataforma tecnológica utilizada en las misiones 1 y 2 estaba obsoleta, y el convenio dice explícitamente que para el Arsat 3 se va a seguir utilizando la misma. No se entiende porqué se le daría a una empresa extranjera todo el control de la banda ancha satelital en el espectro Ka. En 2015, la Argentina tenía el 20% del mercado. ¿No era razonable que el Estado se quedara con un segmento del espectro?”.

El objetivo de Newco será, precisamente, ofrecer servicio de banda Ka desde las posiciones orbitales de 81° Oeste o 72° Oeste (las dos asignadas a la Argentina) o en una nueva que el país ya estaba tramitando. Arsat deberá ocuparse de obtener la posición geoestacionaria del tercer satélite de comunicaciones y todas las autorizaciones legales, regulatorias y gubernamentales requeridas para brindar servicio de banda ancha satelital en la Argentina.

También para Guillermo Rus, ex vicepresidente de Arsat, “este acuerdo va en contra de la Ley 27.208. Todo cambio en la constitución de Arsat debe ser aprobado por el Congreso. Nosotros no tenemos una industria espacial madura, como China o Estados Unidos, pero ni siquiera las potencias que pueden manejar todos los componentes se asocian con países extranjeros libremente, porque las economías y las industrias estratégicas no se extranjerizan así nomás. En virtud de este acuerdo, Arsat quedaría condicionada a los intereses de una empresa privada norteamericana. Es grave.”

El artículo 8° de la mencionada ley establece que “el capital social de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima AR-SAT estará representado en un cincuenta y uno por ciento (51%) por acciones Clase ‘A’, encontrándose prohibida su transferencia y/o cualquier otro acto o acción que limite, altere, suprima o modifique su destino, titularidad, dominio o naturaleza, o sus frutos o el destino de estos últimos, sin previa autorización expresa del Honorable Congreso de la Nación”. Y el artículo 10° estipula que “Cualquier acto o acción que limite, altere, suprima o modifique el destino, disponibilidad, titularidad, dominio o naturaleza de los recursos esenciales y de los recursos asociados de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y de las Telecomunicaciones, definidos en la ley 27.078 ‘Argentina Digital’, que pertenezcan o sean asignados a la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima AR-SAT, requerirá autorización expresa del Honorable Congreso de la Nación”.

Tanto Rus como Aliaga destacan que Arsat se había concebido no solo con el objetivo de dar servicios, sino también como una herramienta para desarrollar la ciencia, la tecnología y la innovación made in Argentina.

Pero no todos están de acuerdo con esta visión. Entre los que respaldan la apertura del espacio satelital a empresas extranjeras está José Antonio Sánchez Elía, referente de comunicaciones de la Fundación Pensar, cuyas declaraciones fueron citadas por Aliaga en un largo análisis sobre el tema publicado en Twitter. “Me resulta injusto que nuestra gente tenga que pagar más por sus telecomunicaciones bajo la excusa de proteger nuestra industria satelital -afirmó Sánchez Elía-. La Argentina necesita integrarse al mundo, nuestro pueblo tiene que estar conectado a internet de la forma más económica posible.” En los últimos 18 meses se autorizó la operación de 12 satélites de bandera extranjera en suelo local.

En un comunicado difundido en las últimas horas, la empresa satelital argentina destaca que “Arsat seguirá siendo propiedad del Estado Nacional. La carta de intención firmada con la empresa Hughes no prevé, bajo ningún motivo ni circunstancia, la privatización de Arsat ni de ninguno de sus activos. [La compañía] ha celebrado documentos comerciales con diversas compañías importantes en la industria de telecomunicaciones. La Carta de Intención es una herramienta usual en nuestra práctica, cuya finalidad es establecer una serie de lineamientos en el caso de que las partes celebren un acuerdo. Cualquier acuerdo posterior que se firme debe estar bajo el amparo y cumplimiento de la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital. (…) El objetivo final de esta carta de intención es que un tercer satélite construido por la industria nacional, reciba inversión directa para su confección. (…) Para dejarlo en claro, no hay ninguna participación de Hughes ni de ningún otro operador privado en la explotación de los activos de la empresa Arsat, sean sus satélites o su red de fibra, data center o infraestructura de televisión. Entendemos que nuestras misiones satelitales no pueden seguir financiándose en un 100% con el impuestos de los argentinos. Por eso, Arsat-3 busca viabilizarse también a través de inversiones o aportes privados. Sería una muy buena noticia que se pudiera exportar nuestra producción satelital al mundo y que Hughes como cualquier otra empresa del sector, estén dispuesto a ello. Las posibles inversiones de empresas privadas en satélites argentinos, no hace más que afirmar el trabajo y confianza recibida por el sector espacial mundial y permite implementar nuevos satélites sin fondos del Tesoro nacional.”

Por un lado, no me sorprende encontrar en La Nación una nota bien informada y equilibrada sobre un tema tecnológico. Nora Bär es, desde hace años, una garantía de eso. No es el caso de Clarín, que cuando publica noticias sobre ciencia -lo hace menudo- deja claro que su redactor no tiene la menor idea del tema. En Ámbito… nada. Y en Página 12, desde la muerte de Leonardo Moledo no hay continuidad del suplemento de ciencia. Pero, como se deduce de lo que comenté al principio, es muy raro que ese diario dé espacio a un tema conflictivo, y que no se las arregle para atribuirlo a la infinita maldad y corrupción de los K.

Creo que la expectativa que expresé hace menos de 24 horas, cuando empecé a postear sobre este asunto, se muestra válida. Hay temas, no tan importantes en el cortísimo plazo para los que sufren la pobreza extrema o el desempleo, pero que llegan a más sectores de esta heterogénea sociedad argentina, y ni siquiera La Nación (diario) puede pasarlos por alto.

No puedo terminar sin señalar algo, aunque sea obvio. El comunicado de la empresa nos toma por idiotas. Repite que “nuestras misiones satelitales no pueden seguir financiándose en un 100% con el impuestos de los argentinos”. Y en la carta de intención se compromete a poner los 230 millones de dólares que costará el satélite. Hughes compra con 50 millones, para la operación terrestre, el 51 % de la empresa.

En el discurso privatista, que preparan bien pagados consultores, la participación de los privados se justifica porque introducen “racionalidad empresaria”. En otros ámbitos, se dice que es porque permite que haya “retornos”. Pero los funcionarios de este gobierno ni siquiera han aprendido el discurso de sus mentores ideológicos.


La privatización de ARSAT ¿retrocediendo? Hmmm

julio 17, 2017

arsat

El ministro saliente de Comunicaciones y flamante de Defensa, Oscar Aguad, negó hoy la privatización del satélite de comunicaciones Arsat 3 y adjudicó esa versión denunciada a “que estamos en campaña electoral“.

Cuando le preguntaron si efectivamente había un proyecto para privatizar ese programa, Aguad replicó: “El Arsat 3 es más público que nunca, es una empresa pública que ha dado utilidades“.

Hay una pequeña contradicción aquí con la carta de intención que firmó hace unos días el director de ARSAT y, entiendo, su yerno, Rodrigo De Loredo, como puede verse aquí.

Para los que no quieren leer largos documentos, les resumo la sustancia:

ARSAT y Hughes, una compañía estadounidense proveedora de servicios satelitales, expresan su interés en crear una nueva compañía, que utilizará el satélite ARSAT 3, y necesariamente, la órbita geoestacionaria que corresponde a la Argentina, para brindar servicios satelitales.

Se prevé que Hughes tendrá, por lo menos, el 51 % de las acciones de esta nueva compañía.

Dejo sin traducir otras cláusulas importantes desde el aspecto legal. Todas ellas garantizan los derechos de Hughes.

Ahora, no es imposible que el gobierno de Macri, y sus ministros, estén evaluando retroceder en chancletas. Lo han hecho otras veces. (Una posibilidad que anticipé en mi primer posteo sobre el tema).

Puede haberles ayudado a reflexionar esta sucesión de tuits de parte de Graciana Peñafort  , una mujer que forma parte del pequeño puñado de juristas que entienden a fondo de Derecho Administrativo:

1. Che, los que firmaron la transferencia de acciones de Arsat cometieron un par de delitos
2. El capital accionario de Arsat es intransferible, salvo autorizacion del congreso. Ley 27.208
3. Tambien es intrasferible e inmodificable sin la previa autorizacion del congreso la utilizacion de los recursos de ARSAT
4. son recursos de ARSAT las frecuencias asignadas y los derechos de utilización de orbitas para colocacion de satelites. Ley 27.208
5. Y no solo tienen que pasar por el congreso, sino que ademas necesitan mayoría agravadas para su autorización. Ley 27.208
6. Ello porque por ley se declaró de ” interés nacional el desarrollo de la industria satelital” Ley 27.208
7. Las órbitas geostacionarias son un recurso crucial para las comunicaciones de un pais y son un recurso limitado y valioso
8. Son recursos naturales limitados, ya que existen restricciones a la cantidad de satélites que pueden ubicarse en dichas orbitas
9. En los ’90, las valiosas órbitas que tiene asignada la Argentina fueron privatizadas en una escandalosa contratación con Thales Espectrum
10.Germán Kammerath estuvo procesado hasta que prescribió la causa por esa privatización.
11. que en el 2003 fue anulada por Nestor Kirchner. Estábamos a punto de perder el derecho de uso de esas órbitas.
12. En el 2005, justo sobre el plazo de la prórroga que teniamos para usar esas órbitas o perderlas, Moreno las rescató con un satélite
13. el satelite era canadiense, no funcionaba, pero evitó que la Argentia perdiera el derecho de uso. Fue el 17 de octubre de 2005.
14. Después vino la creacion de Arsat, nuestros propios satélites y la política de soberanía satelital.Todo lo que ahora quieren privatizar
15. Pueblo Peronista fue el nombre del satelite con el cual Guillermo Moreno rescató para Argentina el derecho de uso de las órbitas.

El asunto sigue, por supuesto. Los mantendré al tanto.


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