Y si mandamos los voluntarios a China?

febrero 28, 2017

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Sé que la propuesta puede sonar desubicada. Pero la desubicación se extiende por el mundo, amigos. Leo en el serio, y preocupado, Financial Times:

Los salarios en China superan a los de Brasil, Argentina y México

En el sector manufacturero de China, la hora de trabajo se triplicó entre 2005 y 2016 hasta u$s 3,60. En Brasil bajó de u$s 2,90 a 2,70 y en México de 2,20 a 2,10.

Los salarios promedio del sector manufacturero de China se han disparado y ahora superan los de países como Brasil y México y están acercándose rápidamente a los de Grecia y Portugal, después de una década de crecimiento vertiginoso durante la cual los paquetes salariales chinos se han triplicado.

Generalmente en la fuerza laboral de China, los ingresos por hora superan a los de todos países grandes de Latinoamérica excepto Chile, y son cercanos al 70% del nivel de los países más débiles de la eurozona, según datos de Euromonitor International, un grupo de investigación.

Las cifras reflejan el progreso logrado por China en la mejora del estándar de vida de sus 1400 millones de habitantes, y algunos analistas aseguran que el incremento de la productividad podría llevar los sueldos industriales incluso más allá de los que tradicionalmente se consideran países de medianos ingresos. Pero el rápido aumento de los salarios promedio de China también podría contribuir a la pérdida de empleos ante otros países dispuestos a ofrecer pagas inferiores.

Los datos también ponen de manifiesto los problemas que enfrentan los países de América Latina, donde los salarios se han estancado y, a veces, bajaron en términos reales, y en Grecia, donde el promedio de salario por hora se redujo a más de la mitad desde 2009, según Euromonitor.

Euromonitor compiló sus datos a partir de información proporcionada por la Organización Internacional del Trabajo, por organismos nacionales de estadística y por Eurostat, y posteriormente los convirtió a términos de dólar y los ajustó según la inflación. Pero los datos no toman en cuenta los diferentes costos de la vida.

El aumento de las remuneraciones en el sector manufacturero chino contrasta con la disminución de los sueldos en otros países, como Argentina y Brasil. Incluso en India, que ha experimentado un rápido crecimiento económico, los salarios industriales han permanecido sin cambios desde 2007 a sólo u$s 0,70 por hora.

Los sueldos del sector manufacturero en Portugal disminuyeron de u$s 6,30 por hora a u$s 4,50 el año pasado, poniendo los niveles salariales por debajo de los registrados en algunas partes de Europa del este, y dejándolos sólo 25% superiores a los de China.

Los trabajadores de la industria manufacturera en China se encuentran entre los mejores pagos en un país donde la distribución salarial es cada vez más desigual. Pero los niveles de ingresos están aumentando en toda la economía en general, y la remuneración promedio chino para todos los sectores aumentó de u$s 1,50 en 2005 a u$s 3,30 el año pasado. Ese nivel es superior al de los salarios medios de Brasil, México, Colombia, Tailandia y Filipinas.

Oru Mohiuddin, analista estrategia de Euromonitor, observó que los niveles de productividad de los trabajadores chinos han mejorado incluso más rápido que sus sueldos. “Los fabricantes aún se benefician en China”, dijo.

Es probable que el tamaño del mercado interno de China ayude a los trabajadores del sector manufacturo del país, a pesar del aumento de los costos de mano de obra. “En una serie de sectores China representará el 20% del mercado en 2020, similar a América del Norte y Europa occidental”, dijo Mohiuddin.

Agregó que puesto que esa proporción del mercado es muy superior al 4,8% de India y 3,3% de Brasil, “tiene sentido que los fabricantes tengan plantas en China”.

Pero Charles Robertson, economista en jefe global de Renaissance Capital, señaló que el envejecimiento de la población china, y la esperada reducción del número de personas en edad laboral, podría generar mayores presiones salariales en los próximos años.

(La traducción es de El Cronista, que imagino -dada su postura en tomas laborales- debe simpatizar con el problema que enfrentan los empleadores en China. Tal vez deberían sugerir a la gobernadora Vidal que ofrezca los servicios de los voluntarios dispuestos a reemplazar a los codiciosos docentes locales).

En serio: esto demuestra -por si hiciera falta demostrar algo tan obvio- que la productividad de los trabajadores -como colectivo- está en relación directa con la tecnología a su disposición. El “alto costo laboral argentino”, que repite obsesivamente el sector más estúpido del empresariado, y de sus economistas de cabecera, simplemente refleja la ausencia de inversión.


Argentina Nuclear, 2017 – LI: La geopolítica de las bombas atómicas

febrero 28, 2017

La saga Argentina Nuclear tiene en el blog un público minoritario pero fiel: el que está interesado en ciencia y tecnología. Algunos capítulos, como éste, interesan también a otro sector, algo más numeroso: los apasionados por la geopolítica.

  1. Redefiniendo el adjetivo “proliferador”

arsenales

¿Qué es un “proliferador”?

Cuando una mañana helada de 1985 el embajador estadounidense Frank V. Ortiz quiso meterse de prepo en Pilcaniyeu, le tocó bolearle el pingo a Max Cernadas, diplomático implume y recién egresado. En los planes del yanqui no entraba ser parado cortésmente –pero en seco- por un tercer secretario de 25 años, un anecdótico “note taker”, dignidad diplomática parecida a la de las hormigas en la cadena alimenticia. El buenazo de Ortiz le vomitó que para el gobierno de los EEUU “nuestra falta de transparencia” nos volvía claramente “sospechosos de ser proliferadores”. Y a Cernadas le vaticinó algunos problemas en su futura carrera (hoy es embajador en Hungría).

Max sudaba tinta pero tras tres trajinadas horas, sostenía el fuerte a pura dialéctica, solito él con su alma contra Ortiz, el “science advisor” Bill Tilney (CIA) y algunos mamuts acompañantes del Secret Service. Todos allí clavados por Max en “El átomo inquieto”, nombre del café contiguo a la guardia del Centro Atómico Bariloche (CAB). Entrar al CAB sin invitación, vaya y pase. Paseo guiado, como en Disneyland, Orlando, “all included”, hasta las medialunas. Pero de entrar a Pilca, donde está la planta de enriquecimiento de uranio de la CNEA, distante 70 km., olvídate, cariño.

Ortiz, republicano halcón según la costumbre de ciertos yanquis hispánicos venidos a más, andaba a la sazón con una boina negra que le cubría el cráneo, pelado como una papa y zurcido con una ringla de “clamps”. Se lo habían tenido que abrir meses antes, por un despiole serio de esos que perdonan a pocos (un aneurisma). Siete vidas, el hombre.

Este recio rottweiler de Kissinger, Reagan y Bush, ya en 1987 abocado sin disimulos a tramoyar con Di Tella, Alsogaray y Cavallo la demolición económica de Alfonsín y su sustitución por el riojano Carlos Menem, debió resignarse a caminar mansito como un caniche al lado de Cernadas. Recorrieron innumerables aulas, talleres y hasta el reactor nuclear RA-6, donde no había nada que realmente pudiera interesar a Tilney ni a la CIA. Max les hizo el “house tour” completo, paseó al Tex-Mex por el CAB como un mahout lleva a su elefante a refrescarse al río. Pero minga de entrar a la plantación de bananas.

Desde 1983, estas cosas sucedían todo el tiempo, no siempre de modo hostil y a veces con final sorpresa. Los yanquis estaban “on fire” con nuestra entonces recientemente confesa capacidad de enriquecer uranio.

Tres años antes del tonto show de brutalidad de Ortiz, en 1984, el “science advisor” anterior a Tilney, Gerry Whitman (otro de la citada agencia), le pidió con gran gentileza a a Conrado “El Petiso” Varotto, fundador y entonces presidente de INVAP, un permiso “de amigos” para ver Pilca. Esto ocurrió en la modesta oficina de Varotto, en Bariloche.

Varotto ama los razonamientos de jesuita y Mario Mariscotti, entonces gerente de Investigación y Desarrollo de la CNEA, presente en la charla, le dio el gusto. Le contestó al gringo que si la Argentina abriera libremente Pilca a escrutinio internacional, dado que los inspectores de OIEA vienen incluso de países sin know-how nuclear, estaría generando proliferación horizontal. ¿Qué tal ese rulo lógico?

Mario no resistió rejonearlo un poco más a Whitman. Carraspeó, como “afterghout”, que en todo caso, la Argentina podía considerar abrir Pilca a los EEUU a cambio de una fuerte condonación de deuda externa, o de la devolución de las Malvinas…

Whitman, totalmente serio, le contestó que Departamento de Estado de Ronald Reagan había tenido opiniones divididas al respecto: la mitad proponía mitigar la deuda, la otra mitad un plan para devolvernos las islas. Lo que fuera para que no fuéramos “proliferadores”. Varotto y Mariscotti cruzaron miradas. El yanqui no estaba sanateando. Y Mariscotti, con toda una vida construida en base al slogan sabatiano de que tecnología es soberanía, lo entendió de golpe.

Amig@s: si miran el gráfico de arriba y leen los diarios, verán hay dos cuatro clases de países “proliferadores”: los llamados “verticales”, potencias nucleares declaradas, que acumulan grandes arsenales atómicos, cada uno de los cuales y por separado pueden hacer desaparecer a la mayor parte o a toda la especie humana: EEUU, Rusia, China, Inglaterra, Francia. Los proliferadores verticales se juntan en un organismo que algún humorista bautizó “el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

Siguen los “franchisings”, o “proliferadores horizontales protegidos”, que por actuar de punteros regionales, desarrollaron sus “caños” con ayuda encubierta o al menos un guiño permisivo de los EEUU y Francia: la Sudáfrica del apartheid e Israel, respectivamente. Dato curioso, durante la presidencia de Mandela, Sudáfrica destruyó sus armas unilateralmente, y mostró que, contra todo pronóstico, es posible hacerlo y sobrevivir como estado-nación en un continente bastante complicado, y en un país rodeado de vecinos justamente rencorosos.

A la luz de los resultados, uno podría creer que el fracaso nuclear brasileño empezó por su política exterior durante la dictadura 1964-1985. Como aspirante a gendarme del subcontinente, favorito evidente de la diplomacia yanqui, los primos quisieron volverse de prepo un “franchising” o “proliferador protegido”. Pero Brasil no es Israel. Tiene 25 veces más población y 410 veces más territorio. Los EEUU creyeron que habilitar bombas atómicas a un país tan gigantesco y con un pasado imperial era cosa que se les podía ir de las manos, y les bajaron el pulgar. Las águilas no empollan ñandúes.

Como consta en capítulos anteriores, los generales brasileños pretendían acceder a uranio enriquecido “grado bomba”, confiados en los alemanes occidentales, quienes les habían vendido un sistema no testeado de enriquecimiento por toberas. La tecnología no servía para nada, pero cuando los primos lo descubrieron, Jimmy Carter ya se había encargado de destruir al ras la conexión nuclear Brasilia-Bonn. A eso siguió el interminable fracaso atómico de los primos, del que desgraciadamente se encargaron demasiado bien ellos mismos.

Pero quede claro que la categoría “franchising” existe, y a más de un país le genera ganas de irrumpir en ella “a la brava”, como dice el caliche chilango.

El tercer tipo de proliferador es el “antes rebelde y hoy en vías de franchising”, o “hijo pródigo”: claramente, son la India y Pakistán. Cuando EEUU vio que el rumbo armamentista de la India era indetenible, eligió, primero muy a regañadientes pero a medida que pasaban las décadas de un modo más claro, usar a ese país como discreto operador regional, o más bien contrapeso de China, ya que la India es demasiado grande como para recibir órdenes. Y China, en contraposición, terminó cobijando a Pakistán para retrucar la jugada. Dos “ronin” armados con bombas, samurais atómicos por cuenta propia que a la larga terminan de laderos de dos shogunes rivales. Lo cual no los vuelve necesariamente fáciles de teledirigir, ojo.

El cuarto tipo de proliferador lo forman los “aparentes retobaos totales” frente al orden internacional: Corea del Norte y –al menos en grado de tentativa- Irán, desarmado y en libertad condicional hasta nuevo aviso.

Los “aparentes retobaos totales” tienen enemigos colosales o imaginarios, da lo mismo. Colosales, en el caso norcoreano, que tienen a 50.000 efectivos estadounidenses acantonados al sur del Paralelo 38. Imaginarios en el caso iraní: los israelíes les quedan a 1900 km. de distancia de Teherán, nunca los toparon y hasta que el presidente Ahmadinejahd expectoró públicamente que había que exterminar al estado judío, admitió un programa masivo de enriquecimiento de uranio y (eso es más significativo) se lanzó construir un reactor plutonígeno, los mullahs no habían pasado de flirtear con la idea de un plan de armamento nuclear.

Los “retobaos” no lo son tanto. Lo de Ahmadinejahd parece un intento fallido de volverse un “franchising protegido” por la Federación Rusa. Sin embargo, don Putin le hizo saber al persa que el Kremlin no come vidrio y prefiere elegir a sus propios operadores regionales (Siria). Corea del Norte, que se dotó de un programa nuclear militar casi completo, aspira a ser un “franchising” chino, aunque en Beijing están cada vez menos entusiasmados.

Reveamos el gráfico. Los medios nos dicen que el proliferador gravísimo es Corea del Norte y específicamente su presidente dinástico Kim Jong-un: testeó 5 armas subterráneas y tal vez tiene inventarios de plutonio como para otras 15, aunque todavía no tan compactas como para viajar en los misiles que vienen desarrollando. Norcorea sería la gran amenaza planetaria y no los EEUU, con 1740 armas desplegadas en misiles y 4000 en almacenamiento. Y eso porque Norcorea está dirigida por un autócrata millonario, autista e impredecible como Kim, en lugar de un señor de lo más normalito como Donald Trump.

Lo que definitivamente irrita al Departamento de Estado es que Argentina no cae en ninguna de esas cuatro clasificaciones de proliferador. No lo hizo antes ni lo hace ahora, aunque tras casi desaparecer como estado nuclear (y como estado nación), hoy usa el bozal del TNP y ha vuelto a su infraperruna diplomacia menemista.


De la electrónica argentina

febrero 28, 2017

bannerverticalok-2En la saga Argentina Nuclear de Daniel Arias que estoy subiendo al blog -pueden encontrarla completa si cliquean en la categoría “ciencia y técnica”, en la columna de la derecha- se describió también la industria electrónica nacional que logramos tener en algún momento. Lógico: es otra de las tecnologías decisivas para una nación moderna y con algún grado de autonomía.

Hubo ecos. Elio Díaz Giménez me hizo conocer de un libro que compiló junto a Roberto Zubieta, muy poco divulgado. Creo que el único lugar donde puede consultarse es en la biblioteca del INTI: Una experiencia de desarrollo independiente de la industria electrónica argentina de tecnología de punta; Fate División Electrónica 1969-1976. (cliqueen encima de la imagen para ampliarlo).

Y mi amigo Jorge Zaccagnini, del Foro para una Nueva Política Industrial, me acercó el video de arriba que habían producido en Mi Club Tecnológico: una trabajadora de Banghó, Liliana Salinas, cuenta de su crecimiento laboral y humano.

Es una respuesta a los argumentos que pretenden defender la supresión de los aranceles que protegían el desarrollo de la industria electrónica argentina. Más allá de las falacias, el punto fundamental es no reconocer al trabajo como un valor y un objetivo.

En la jornada que el PJ nacional hizo este viernes en la UMET, la experiencia de FATE Electrónica fue mencionada como un hito del desarrollo que logramos y que debemos recuperar. La única batalla que se pierde definitivamente es la que se abandona.


Otra música para el finde largo – Mombojó

febrero 27, 2017

A un argentino le es difícil estar en Carnaval y no pensar en Brasil. Pero esta no es la música de cotillón carioca que ponemos en las fiestas. Escuchen a ver qué les parece. Mombojó “Triste demais


Danos hoy nuestras encuestas

febrero 26, 2017

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(cliquear encima de cada imagen para ampliarla)

Un amigo con mucho kilometraje en política me acercó esta muy reciente encuesta, que pueden ver (son 16 páginas) aquí. Da porcentajes de la aprobación, o no, del gobierno nacional, imagen de dirigentes, perfiles del electorado, y, en Provincia de Buenos Aires, intención de voto. De la que una pequeña muestra, para despertar el apetito, les copio arriba.

Además de mi habitual insistencia -las encuestas bien hechas son fotos de un momento, no pronósticos- tengo que agregar que la consultora Dicen está cerca de sectores vinculados a la candidatura de Cristina Kirchner. También corresponde señalar que estos datos coinciden, en rasgos generales, con los de otras fuentes. Y con nuestro monitoreo, necesariamente impreciso en porcentajes pero no en tendencias, de las redes sociales.

Un dato interesante, en particular, es que parece mostrar que los votantes en una hipotética PASO de Randazzo-Domínguez, votarían en la general por las candidaturas planteadas de Cristina-Scioli.

También vale la pena tomar nota que los números del interior de la provincia no son los del conurbano. Y los de todo el país no son los de Buenos Aires. Hay 24 elecciones distintas en octubre, recordemos.

Dicho todo eso, me permito sugerir que es hora que empecemos a pensar como se desenvolverá la pugna política en nuestro país, si los resultados de octubre reflejan lo que indican estas encuestas. Hay quienes ya lo están haciendo.


Más música para un finde largo: Bajofondo, con Gustavo Cerati

febrero 26, 2017

Me fui lejos hacia el pasado para encontrar a Mercedes Simone. Aquí les dejo algo más cercano. Bajofondo Tango Club, con Gustavo Cerati “El Mareo“.


Argentina Nuclear, 2017 – L: Brasil, la última, y frustrada, esperanza de los informáticos argentinos

febrero 26, 2017

Este capítulo (el número 50°!) de la saga de Daniel Arias es la continuación del número 48. Es complicado, porque la realidad también lo es. Pero, como yapa, pueden asistir a una reunión de gabinete de Ronald Reagan (¿Los medios les han hecho creer que Trump es un excéntrico novedoso?)

  1. El Gran Comunicador nos hunde también la balsa

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El Gran Comunicador Ronald Reagan y su gabinete en actitud natural. 

En 1983 uno de los cinco mejores oncólogos clínicos argentinos, el Dr. Pedro Politi, era “fellow” en el National Cancer Institute de Bethesda, Maryland. A diferencia de muchos de sus colegas, que toman distancia para no terminar con la cabeza quemada, Politi “adopta” emocionalmente a sus pacientes y deja el cuero por ellos. Cree con razón que eso contribuye a curar, pero además provoca reacciones impensadas. Aquel año, un alto oficial de la Marina de los Estados Unidos, con una “papa” irremediable, en su agonía le pidió perdón: el año anterior, durante nuestra guerra de Malvinas, había debido pasarle a la Royal Navy la posición del ARA Belgrano, posteriormente torpedeado y hundido.

La historia viene a cuento, porque tras el hundimiento de CIFRA, nave insignia de la electrónica argentina, por Celestino Rodrigo y Martínez de Hoz, el presidente Ronald Reagan nos hundió la balsa salvavidas: Brasil.  Y bien a lo Reagan, sin siquiera saberlo.

En 1986, los vecinos nos habían remplazado como potencia informática regional. Su país era el 6° mercado mundial de hardware y software. Con no poca envidia, uno veía computadoras brasileñas en todos los aeropuertos de los primos, pero también en las oficinas públicas y las empresas privadas. Era bastante impresionante.

Y era esperanzador: los vecinos se habían asociado a nosotros en la ESLAI, la Escuela Latinoamericana de Informática, por nuestros recursos humanos y nuestra capacidad de reproducirlos. Capaz que al menos salvábamos eso, los cerebros y su fábrica.

En medio del auge informático brasileño, el 15 de agosto de 1986, según información ya desclasificada por EEUU, Ronald Reagan reunió su cabinete para encarar un “encuentro cumbre” con su contraparte brasileña, Jose Sarney. Esta reunión terminó con toda esperanza de un Mercosur Informático. Trato de resumirla:

William Casey, el director de la CIA, tildó al nuevo presidente brasileño de izquierdista, un crítico de la política de EEUU hacia Cuba y hacia Angola, opuesto además al régimen racista de Pretoria (pilar norteamericano en África), y de yapa renuente a aplicar los programas de ajuste del Fondo Monetario Internacional. El espía en jefe yanqui acusó a Sarney de estar desarrollando vínculos comerciales con la URSS y de proponer una “Zona de Paz en el Atlántico Sur” (verbigracia, la exclusión de la 4° Flota de la Armada estadounidense en el área).  También había restablecido relaciones diplomáticas con Cuba.

El Vicesecretario de Estado, John Whitehead, abundó con que Brasil creaba centenares de asuntos irritantes en lo económico: estaba armando lío en la última ronda de los acuerdos de tarifas GATT, ignoraba abiertamente a los acreedores del Club de París, copiaba sin pagar patentes farmacológicas estadounidenses…

El almirante John Pointdexter, consejero de seguridad de la Casa Blanca, sopesó la seriedad del caso: Brasil, dijo, aunque el estadounidense de a pie no tiene la más peregrina idea, ocupa la mitad de Sudamérica, era la 8° economía del mundo por tamaño, y su PBI registraba un crecimiento del 8% anual, entonces el mayor del planeta (sí, más alto que el de China entonces). Whitehead dejó caer que con semejante rampa a Brasil le sobraba dinero y que no tenía que pedirle nada al FMI, lo cual era (sic) un verdadero problema.

El Secretario de Defensa, Caspar Weinberger, opinó que los brasileños fabricaban muy buen armamento y se lo vendían a cualquiera, incluyendo países a los que EEUU preferiría que no… Y que seguían negándose a firmar el TNP. Y que podían tener algún proyecto nuclear “non sancto”.

Entrando en materia informática, el attaché comercial Clayton Yeutter le explicó a su presidente que los brasileños creían –erróneamente- poder competir con los EEUU y Japón. Dejó claro que la “reserva de mercado” con que Brasil amparaba su desarrollo en TICs le estaba costando a los exportadores estadounidenses hasta U$ 1000 millones/año. En su opinión, se podrían quebrar tales barreras gravando en represalia las exportaciones agroindustriales y las manufacturas brasileñas a EEUU, aplicándoles el artículo 301. Añadió que la cancillería brasileña le había advertido a Yeutter que eso significaría una crisis, y la posibilidad de que Sarney levantara unilateralmente su reunión con Reagan. Los brasileños tenían la pelota, y debían contestar en 10 días.

Fiel a la imagen que dejó de sí mismo, Reagan no tenía la más mínima idea de nada de lo dicho, ni siquiera de que Brasil a la sazón tuviera 130 millones de habitantes. Pero estaba interesado en saber si el dictador militar Joao Baptista Figueiredo seguía vivo, y en ese caso, si se llevaba bien con Sarney.

No se llevaban, le contestaron.

Impertérrito, el Gran Comunicador confesó que Figueiredo le había regalado un caballo de salto fantástico, cruza de pura sangre y de Hannaford alemán, capaz de salvar vallas de 6 pies y 9 pulgadas. Y dio más detalles.

Yeutter y los demás presentes esperaron a que Reagan terminara sus apreciaciones equinas para rematar los detalles prácticos del “meeting” con Sarney, y también echar pestes de la prensa yanqui, siempre crítica. Los curiosos pueden leer el documento desclasificado aquí:

Luego del encuentro Reagan-Sarney, sucedido sin sobresaltos el 9 de septiembre de 1986, el 13 de noviembre Reagan anunció sorpresivamente unas tasas mortíferas sobre U$ 107 millones de exportaciones brasileñas de frutas, jugos, cueros, calzado, carnes e incluso aviones de Embraer. Por circuitos más oficiosos, Yeutter le hizo saber a Sarney que del total de compras yanquis a Brasil (U$ 6200 millones el año anterior), en realidad eran U$ 700 millones las que se caían. Sao Paulo ardía.

El New York Times explicó que la ofensa principal brasileña había sido su renuencia a importar el sistema DOS de Mycrosoft “por tener sistemas operativos propios superiores”. Habida cuenta de cómo funcionaba el DOS, no es difícil creer que los primos tuvieran razón, pero el presidente Sarney reculó en chancletas y cambió la ley informática de 1984, dando fin a un despegue rampante de 8 años. Ahí fue cuando tras habernos hundido el barco, los EEUU nos pincharon la balsa.

Hoy Brasil en informática es la sombra de lo que fue, un importador neto. El hardware y el software no figuran en absoluto en los 15 primeros renglones de exportaciones brasucas de valor, aunque sí los aviones (puesto # 10) y los motores tipo turbojet (puesto #15).

Si alguien entiende que insinúo que un país que deja estas cuatro tecnologías, la nuclear, la aeroespacial, la informática y las biociencias en manos extranjeras tiene toda la vocación de evaporarse como estado-nación, la respuesta es: “Sí”. Y hablo más de nosotros que de los vecinos.

Sin embargo, para volver al carozo atómico de esta columna, conviene recordar por qué nunca fuimos proliferadores nucleares, pese a que en 1967 el presidente Artur da Costa e Silva literalmente nos empujaba a ello.

No lo fuimos porque podíamos darnos el lujo de ignorarlo.


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