Parkour para el fin de semana largo

marzo 30, 2018

Este blog dio su saludo pascual, acercando material adecuado para los no muchos visitantes para los que la Pascua es una experiencia religiosa (un porcentaje algo mayor entre las visitantes), y también para la mayoría para la que es un feriado largo con oportunidades para selfies.

Pero esas no son todas las tribus que existen! Ahora hay una Reunión de traceurs en Buenos Aires y como alguien de mi familia participa (no yo, por cierto) tuve acceso a este excelente video filmado por Mauro Garcés. Comparto.


Felices Pascuas

marzo 30, 2018

Comparto este saludo, que damos y escuchamos en estas fechas. Es una forma de manifestar buenos deseos, buena onda. Y para muchísimos argentinos, urbanos clase medieros, no tiene más contenido que ese. Más un pretexto -apoyado en una festividad religiosa en la que ya no participan- para un feriado largo. No es así para todos, eh.

En una parte de nuestro pueblo, la Pascua, como una afirmación colectiva de fe, se conserva. Así como en otras comunidades argentinas, menos numerosas, cuando se saluda Aguit Pesaj, o Eid Mubarak, tiene un sentido de pertenencia.

Como este blog es también un pretexto para la especulación ociosa, reconozco que no sé cuál será la tendencia que prevalezca. Por un lado, una mayoría de los argentinos ya están casi tan alejados de cualquier práctica religiosa como la mayoría de los europeos occidentales. Por el otro… en las últimas décadas la religión está recobrando en el mundo ese significado de identidad básica.

Como sea, el blog ofrece algo para todos. Arriba, un video que me acercó un visitante hace algunos años, “Stabat Mater Dolorosa”, de Antonín Dvořák, una de las piezas musicales que refleja mejor las profundidades emocionales de la Pasión. Nikolaus Harnoncourt conduce el Arnold Schoenberg Choir y la Orquesta de Cámara de Europa.

Y abajo, un comentario gráfico sobre estos tiempos postcristianos.

resurrección


Un saludo a Alfredo Carlino

marzo 25, 2018

Subo estos videos de Carlino para los que lo conocimos, para los que escuchamos su voz rasposa, los que lo queríamos al poeta reo, bohemio, y de los nuestros. Para elegía, no voy a competir con Fernández Baraibar, así que copio esto suyo.

Ha muerto el skald de los peronistas.

Ha muerto Alfredo Carlino. La noticia me llega como una trompada, una trompada esperada y para la que uno tensó los abdominales. Pero la trompada me dobla igual, me quita el resuello.

Ha muerto Alfredo Carlino. Busco a Alfredo Gobbi, el Violín Sentimental del Tango, un nombre, una orquesta y una época a la que Carlino estaba irremediablemente atado. Y escuchando Racing Club me pongo a pensar en Carlino, en el petizo Carlino, en el duende de la noche peronista, en ese gnomo encantado de pueblo argentino, de Perón, de Evita, de 17 de Octubre, de Gatica, de los mitos de la Resistencia, de los caños, del Retorno.

-¡Pero, querido!, me vuelve a sonar en el oído mudo de la memoria la voz carraspienta de Alfredo, con su disnea y su inolvidable, excepcional, única, imbatible e insuperable energía de vivir, de pelear, de discutir, de imponerse sobre el olvido gorila, sobre los fusilamientos, sobre los crímenes de la oligarquía. ¡Querido!, me vuelve a gritar en el oído mudo, son todos gorilas, eso es lo que pasa, ¡querido!

Alfredo fue lo más parecido a un antiguo skald vikingo que pudo haber dado nuestra epopeya argentina. Cantaba con voz gruesa y metáforas transparentes a las sagas populares, a los héroes anónimos de la mersa, a las victorias de su tribu y lloraba por las derrotas, por los muertos en combate, por la desmemoria y el silencio.

El viejo boxeador, el vendedor de libros de psicología, el enamorado de todas las psicólogas -lacanianas o no- de Buenos Aires, fue uno de los últimos argentinos vivos que podía dar testimonio personal de esa tarde única, con el solcito de octubre, en la Plaza de Mayo.

-¡Yo estuve en la Plaza, querido!, decía Alfredo y setenta años de historia pasaban por su relato alborotado, a pura fuerza de un corazón que empujó torrentes de sangre, cataratas de alegría, agitadas tropillas de palabras exaltadas, apasionadas, calientes y turbias, como las multitudes que habitaban su memoria.

-¡Yo lo conocí, querido!, decía Alfredo cuando surgía el nombre de algún viejo peronista, de algún antiguo dirigente gremial, para elogiarlo o para putearlo. Y de nuevo aparecían los años de la lucha resistente, de la proscripción, de fugaces reuniones en olvidados cafés, de encuentros murmurados, sin nombres propios, en sindicatos o en casas de familia convertidas en unidad básica.

Alfredo Carlino fue nuestro poeta, lo quisimos y lo admiramos como nuestro poeta, el hombre destinado por dioses a contar la saga de nuestra realización como pueblo y como nación. Ocupaba con honor y dignidad ese lugar y sabía que su tarea era para que nada de esto, nada de nuestra epopeya cayese en el olvido.

La ceguera social de Jorge Luis Borges le impidió conocer al gran skald del siglo XX que gestó nuestra ciudad de Buenos Aires, tan ajena, a veces. Este enorme hijo de Buenos Aires, este porteño empedernido, heredero directo de José Hernández, llenó con su palabra, con su irresistible empuje, con su humanidad desbordante, los momentos de gloria y de dolor de la militancia peronista. Su poesía será para siempre el testimonio de varias generaciones argentinas que dedicaron su vida, su inteligencia y su voluntad a la construcción de un país independiente, justo y soberano. Y se las aguantó hasta el día siguiente de que todos saliéramos a la calle a gritarle a estos cajetillas que este pueblo no se olvida de quienes son y lo que hicieron.

Nuestro bardo se ha ido. Todos los atorrantes, todos los trasnochados y todos los madrugadores, todos los insomnes, las putas y las fabriqueras, las muchachas del servicio doméstico, los obreros de la UOM y de la curtiembre, los cartoneros y recicladores, los monotributistas a la fuerza y los pibes que la pucherean como pueden, todos nosotros, en suma, vamos a brindar por vos Alfredo, esta noche.
Que la tristeza no empañe el honor y la alegría de haberte tenido con nosotros, de haber oído tu voz inolvidable, y repetir como si estuvieras delante y haciéndote un poco de burla: -¡Querido!


Coreografía para el fin de semana: Desfile en Corea del Norte

marzo 10, 2018

Alguien dijo que Corea del Norte era una dictadura coreográfica. La realidad está demostrando que es algo más que eso. Pero no cabe duda que saben hacer ceremonias espectaculares. Comparto con ustedes 8 minutos de la parada con la que celebró en 2013 el 60° aniversario del armisticio que marcó el silencio de (casi todos) los cañones de la Guerra de Corea. Armisticio: todavía no se ha firmado la paz. Puede haber novedades pronto, o no.


Música para el fin de semana – “Bailarín compadrito”

marzo 3, 2018

Hace tiempo que no subo un tango. Se me ocurre “Bailarin Compadrito“. La voz de Oscar Larroca con la orquesta de Alfredo De Angelis, un clásico si los hay. El tema canchero y sobrador (dicen que está decicado al Cachafaz). Hoy lo acusarían de machista, que es una cosa muy mala, hoy. Pero tiene la invencible melancolía del tango.


Ideas de finde: “El ministerio del tiempo”

febrero 23, 2018

No voy a cometer el error de recomendar a mis compatriotas una serie española. Como decía Bernard Shaw de ingleses y yanquis “Todo nos une, menos el idioma“. Con alguna excepción que se pone de moda -por un rato- como La Casa de Papel– el acento hace difícil que nos “metamos” adentro de la acción. Curioso, pero muchos se encuentran más cómodos con el subtitulado del inglés o del noruego. O del catalán.

Además, para ser sinceros, “El ministerio del tiempo” no es tan buena (El trailer de arriba, tan poco imaginativo, sirve para mostrar sus limitaciones). Con actuaciones y guiones correctos, y una ambientación muy buena (el gran desafío para una serie que muestra distintas épocas históricas y no cuenta con los recursos que se invierten en las grandes pochocleras) no está entre los mejores productos del arte comercial / popular de esta década y que anda por el nivel del cine hace justo 100 años (Sin que aparezcan los equivalentes de Eisenstein, Chaplin ni Buster Keaton).

Entonces ¿a qué viene esto?  Quiero compartir una idea obvia: se puede hacer algo similar tomando nuestra historia. Un producto comercial, una serie para enganchar al público masivo. No nuestras viejas películas históricas, con los actores recitando de algún libro de Grosso o de Pepe Rosa. O los esfuerzos, didácticos pero con onda que se hacían desde el canal Encuentro, o “Algo habrán hecho por la historia argentina“.

Pues es muy claro que el actual gobierno, cuya idea de la cultura son los libros de autoayuda, no va a poner un centavo en este tipo de cosas. Cada tanto, surge en nuestro país una camada de tipos, o tipas, que combinan originalidad e instinto comercial. Éste puede ser un nicho.


Videos para el fin de semana: Gabriel Lucero “Gente rota”

febrero 16, 2018

Lo descubrí hace muy poco (uno no está en la onda de los “youtubers”) y quiero compartirlo con ustedes. En otro medio, más para este siglo, me recuerda lo que hacía Landrú. No es políticamente correcto -tampoco lo era Landrú- pero sirve para los dos lados de la grieta. Porque se puede hacer otro video con el audio de los que lo entrevistan para TN…


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