Música para el fin de semana – Raúl Garello

septiembre 30, 2016

El bandoneonista, director, compositor y arreglador argentino se fue esta semana. “Se está muriendo gente que antes no se moría” Una frase idiota, pero es la impresión que uno tiene. Aquí está tocando su Margarita de Agosto. Maravillosa, ahí con lo más porteño de Piazzolla. De yapa, el video con las imágenes de Buenos Aires. Pero es apenas para invitarlos a los que les guste a que lo busquen en la Red.

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Argentina Nuclear, 2016 – II

septiembre 30, 2016

Sigo con la saga de Argentina Nuclear. Estimulado por esta nota de The Guardian: Mini reactores nucleares podrían estar operativos en el Reino Unido en 2030. Sí, el mercado se está ampliando, y es -curiosamente- casi una exportación tradicional argentina. El asunto de INVANIA, que Daniel cita abajo, fue mencionado en el blog hace año y medio.

A todo o nada en Riyadh

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Maldición, los coreanos nos sacaron la “pole position”: el rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita firma con KOPEC. Hay U$ 80.000 millones en juego. ¿Vamos a dar o no esa batalla? 

Arabia Saudita es donde “primereamos” al resto del planeta en este mercado novísimo de las SNPPs (Small Nuclear Power Plants) como lo es el CAREM. O es donde los coreanos nos pasan por encima. Para mayor humillación, con tecnología que nos copiaron.

Desde 1987, la Argentina ganó casi todas las grandes licitaciones internacionales por reactores multipropósito: son los que no fabrican electricidad pero sí radioisótopos, o materiales especiales, o capacitan personal. Cuando construyó el OPAL en Australia, quedó establecido que tenemos el mejor diseño, cosa admitida por nuestro hasta hace poco competidor más acérrimo, Canadá, al que hemos derrotado en todos lados.

Pero este año estamos perdiendo oportunidades históricas. Algunas menores son irremediables. Bolivia, claramente: tras una década de “cultivar” el cliente ya estábamos descorchando champagne cuando los rusos aparecieron de la nada y nos sacaron de juego. En otras pujas seguimos en el ring: quizás Holanda, quizás Tailandia. Pero sobre todo Arabia Saudita, ojalá Arabia Saudita.

Si ganamos Holanda (viene complicadísima), estaremos construyendo el mayor reactor de fabricación de radiofármacos del planeta. 600 millones de euros. En 2009 nos parecía un montón de plata y de prestigio. Hoy, en un mundo distinto, es un aperitivo.

Pero Arabia Saudita… en esa complicada monarquía del estado más desértico de la Tierra, con reservas hídricas no muy superiores a las lunares, en marzo de 2013 parecíamos ganador inevitable.

Con los saudíes habíamos creado INVANIA, un “joint venture” de la barilochense INVAP, veterana de tantas victorias mundiales en reactores, y la inexperta pero riquísima TAQNIA. El objetivo eran 16 centralitas CAREM para dar potencia a otras tantas plantas de desalinización de agua de mar. El agua no es chiste en este sitio: Arabia creció bruscamente de 6 a 30 millones de habitantes y hoy gasta el 28% de su petróleo en desalinizar agua de mar, y ése es uno de los procesos más energívoros de la física. Los saudíes tienen apuro por poder volver a exportar el petróleo que hoy queman en beber. Este año TAQNIA tenía que estar en obra.

Pero en 2015 los saudíes congelaron todo, invitaron a otros jugadores y ahora estamos arrinconados por Corea del Sur. Para sumar insulto al daño (y no podemos echarle culpas a nadie salvo a nosotros) en 1997 los surcoreanos trataron de comprarnos el CAREM “a cambio de un besito”. Y ante la irritada negativa de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) a regalar su proyecto “de bandera”, lo copiaron y a su copia la llamaron SMART. Imbéciles de nosotros, tendríamos que haber hecho el prototipo inmediatamente cuando los coreanos se fueron de aquí con una sonrisa que prometía venganza. Pero el país estaba en otra, haciendo todo lo posible por dejar de ser un país.

En algo les ganamos a los coreanos: tenemos 32 años de trabajo de paciente “desarrollo hormiga” del CAREM, hecho con centavitos por INVAP, cuando para la CNEA ese era “un proyecto exiliado”. Están testeados en modelos físicos reales todos los componentes críticos. Se hizo un reactor nuclear (el RA-8, en Pilcaniyeu, Río Negro) para ensayar los combustibles. Hay un prototipo de 25 MW en construcción, a terminarse en 2018. Los coreanos ya testearon una planta piloto de unos 20 MW, lo que no es poco. Tal vez empiecen un prototipo comercial de 99 MW en 2017. Pero nadie se extrañe de que ese prototipo esté en Arabia. Con un extravagante precio de U$ 1000 millones. Y la capacidad de generar, amén de electricidad y en una planta anexa, 40.000 m3 de agua diarios (equivalente a 25 piletas olímpicas de natación).

La KAERI (Korean Atomic Energy Research Institute) no es ningún café académico sino el núcleo de un programa nuclear con empresas infernalmente agresivas lideradas por KOPEC y más de 30.000 expertos en puestos directos. Ya caminan la Península Arábiga a lo grande: a los vecinos Emiratos ya les vendieron 4 monstruosas centrales APR 1400, de las cuales la primera se termina el año que viene. En ese lugar del planeta a nadie parece temblarle el pulso por estar comprando “casi-prototipos”: la primera APR 1400 del mundo entró en línea en Shin Kori, Corea del Sur, en 2016, de modo que de experiencia operativa real, poco y nada.

En SNPPs de agua liviana, como nuestro CAREM o su SMART, los coreanos tienen la ventaja de venir no de una distraída república sojo-financiera, sino de un país cuya dirigencia se forjó en la fragua de la industria pesada, luego la de la electrónica, y hoy quiere ser el tercer o cuarto exportador nuclear mundial.

Si Dios y Allah fueran argentinos y le ganáramos a este coloso, nuestros son el poder, la gloria y la primera venta -¡masiva, además- del CAREM. Y hay también un reactor multipropósito en juego, pero en el contexto, apenas es “una yapa”. Según la WNU (World Nuclear Association), todo ese contrato vale no menos de U$ 80.000 millones, cifras que me parecen siderales, pero eso es Medio Oriente. Lo cierto es que si ganáramos en Arabia Saudita, pasaríamos de exportador ocasional de equipos científicos y médicos a gran exportador serial de plantas eléctricas, un mercado inmediblemente mayor, en el cual pudimos ser los primeros, y que hoy está explotando.

Hablo de decenas de miles de millones que no son de soja ni de mineral metalífero. Son de valor agregado argentino duro y puro. Todo eso está en juego, y en peligro. 

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A qué me refiero cuando digo que el SMART (abajo) es una copia fiel del CAREM argentino, centrales compactas con el primario y los generadores de vapor encapsulados dentro del recipiente de presión, y refrigeración convectiva, sin bombeo de agua.


Brexit a la italiana

septiembre 29, 2016

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No hace falta aclarar que una ruptura inesperada en Italia, la tercera economía de lo que queda de la Unión Europea, nos afectaría, no? Y no por razones sentimentales. Fue mi alerta amigo Fernando del Corro el que alertó sobre esto. Pero la nota que subió era de un filósofo italiano, Franco Berardi, anarquista y alarmista. Lo chequeé con un medio serio y financiero, Bloomberg:

Todos los ojos están puestos en los Estados Unidos, donde en seis semanas habrá elecciones presidenciales y en diciembre la Fed podría subir la tasa de interés. Pero hay que prestar atención al ascenso de los movimientos populistas y a la inestabilidad política en Europa, sostiene Megan Greene, economista jefa de Manulife Asset Management.

Los próximos 12 meses serán centrales para la región conforme se prepara para una serie de votaciones nacionales, dice. Hungría celebrará la semana próxima un referéndum sobre un cupo de refugiados de la UE y Austria se dispone a repetir la elección presidencial a principios de diciembre. Francia elegirá nuevo presidente el año que viene y le seguirán elecciones generales en Holanda y Alemania.

Pero es el referéndum constitucional italiano, el próximo 4 de diciembre, el que más peso tiene, según Greene. “Pienso que en este momento el referéndum italiano es el que más tienen en cuenta los inversores, y de no ser así, debería serlo’, dijo Greene el lunes en una entrevista de Bloomberg TV.

Las razones las expone con mucha claridad el ABC de España, monárquico, católico y de derechas, como los de antes:

Italia alarma a Europa. El referéndum sobre la reforma constitucional, que se celebrará el próximo 4 de diciembre, se considera «más importante que el Brexit». Así lo ha afirmado esta semana «The Wall Street Journal» q ue, al igual que prestigiosos periódicos como «Financial Times», «The Economist» y «The New York Times», colocan a Italia en el centro de la crisis europea. Por su estancamiento económico, deuda pública astronómica y debilidad de algunos bancos. Todos aconsejan al primer ministro italiano, Matteo Renzi, una terapia de choque para la economía. Y Renzi se está moviendo en esta línea, con presiones a Bruselas para obtener mayor flexibilidad en las cuentas públicas y destinar fondos a las inversiones.

La alarma se disparó el 12 de agosto, cuando se hicieron públicos los pésimos datos de la economía italiana. En el segundo trimestre registró un crecimiento cero, a la cola de Europa, un estancamiento que frena también al continente, si se tiene en cuenta que Italia es la tercera economía de la Eurozona. El panorama empeora con los datos del Banco de Italia sobre el aumento de la deuda pública, fuera de control: 2,248 billones de euros, una cifra récord y monstruosa que representa el 135% del PIB. Renzi se había comprometido a rebajarla al 132,7% en 2016, por primera vez en ocho años, pero esa meta será imposible con el débil crecimiento económico.

El análisis del «Wall Street Journal» subraya que lo más preocupante de la economía italiana es que su mal es antiguo, anterior a la crisis iniciada en 2008 y su tendencia negativa dura ya un decenio. Las consecuencias las están pagando sobre todo los jóvenes: el 36,5% está en paro frente a una media europea del 20,8%.

«Para comprender la dimensión de nuestra crisis, hay que recordar sencillamente que Italia ha alcanzado el increíble resultado de no tener ya casi ninguna gran empresa nacional aun siendo, por dimensión, el segundo país industrial europeo», afirmó el ex primer ministro, Romano Prodi, ex presidente de la Comisión Europea.

La alarma por la gravedad de la situación italiana no se ha disparado de improviso. El mes pasado, «The Economist» publicó en su portada la imagen de un autobús con la bandera italiana en precario equilibrio al borde de un precipicio. La advertencia se dirigía a la banca italiana, pero en un contexto de alarma general sobre el país. El semanario británico describía así la dramática situación del país: «Cuarta economía de Europa, una de las más frágiles, con la tasa de ocupación adulta más baja después de Grecia, una economía que agoniza desde hace años, ahogada por exceso de normativas y productividad débil».

Diversos emisarios de las finanzas y de la industria global, desde George Soros a altos dirigentes de Silicon Valley, han mostrado preocupaciones análogas en sus visitas a Italia, país al que ven como el eslabón débil del euro.

A este delicado escenario, todos los medios añaden la variable política del referéndum constitucional, con repercusiones que se están reflejando en los mercados. «En este panorama, el referéndum es vital, probablemente más importante que el Brexit», escribía el pasado lunes el «The Wall Street Journal». El diario neoyorquino considera que la consulta «marcará un punto de inflexión muy importante para Italia y Europa. Un “sí” a la reforma daría al Gobierno italiano mayor estabilidad y relanzaría la economía». Los riesgos del «no» serían catastróficos para Italia, que entraría en recesión, según un estudio de Confindustria, la patronal italiana. En un durísimo comentario, firmado por Sarah Gordon del «Financial Times», se subraya que la victoria del «no» tendría repercusiones graves para toda la Eurozona.

El coste político también sería muy alto. El dominical británico «The Observer» ha señalado que si Matteo Renzi pierde el referéndum, corre el riesgo de sufrir el «destino de Cameron». Entonces existirá la posibilidad de que se tengan que celebrar unas elecciones anticipadas, con el riesgo de que el Movimiento 5 Estrellas (M5E), del cómico Beppe Grillo, «pueda echar del poder al Partido Democrático de Renzi». El escenario de los populistas de Grillo hace temblar a Europa porque, entre otras razones, plantean realizar un referéndum sobre la salida de Italia del euro. «Pueden ganar las elecciones, pero después no sabrían qué hacer. Son cínicos e ingenuos, pero sobre todo incapaces. Su programa es ambiguo», escribe «The Economist» sobre el M5E.

En los mercados se refleja igualmente la preocupación por el referéndum. Mientras las bolsas europeas se recuperan de forma paulatina de los efectos del Brexit, en Italia aún queda un largo camino por delante: la Bolsa de Milán ha perdido el 24% desde principios de año. Los especuladores han puesto sus ojos en Italia.

Todos los medios destacan el grave error de Matteo Renzi de personalizar el referéndum. Prácticamente lo planteó como un plebiscito sobre su persona y reiteró que, si lo perdía, se marchaba a casa. El propio Renzi ha reconocido ahora que cometió un error. La oposición, incluso un sector minoritario del Partido Democrático, afirma que votará «no» en el referéndum. Sería un voto de castigo a Renzi.

El riesgo es que muchos electores, que sufren los efectos de la crisis económica, se inclinen también por un voto negativo contra un Gobierno cada vez más impopular, castigando así al primer ministro.

Pobre Mau. Como si no tuviera ya bastantes problemas su versión del “regreso al mundo”.

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Luis Juez, embajador

septiembre 29, 2016

Leo que Luis Juez, el conocido político cordobés al que pusieron de embajador en Ecuador, cuestionó la distinción que el Gobierno de ese país otorgó a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner porque, aseguró, los argentinos no somos “bandidos, corruptos, atorrantes ni sinvergüenzas”. Y que tiene “el deber” de “decirles a los ecuatorianos que no sintetiza a los argentinos”.

Me impulsó a decir algo en el blog, aunque no está entre mis temas.

No es que esos insultos no se han convertido en una parte habitual del discurso político corriente. Lamentable, pero … Ya dije hace mucho que los argentinos tenemos el odio fácil. Y a un montón de políticos, de 3° y 4° nivel, les resulta fácil montarse en esa pasión de odio para hacerse de un espacio.

Por eso, no voy a hablar de ese tipo. Se lo dejo a la elocuente labia de mi amigo Fernández Baraibar, que en su página de Facebook dice “Este payaso desangelado, este enano espiritual, este corto de cuerpo y de alma, este resto de un pedazo de dudosa humanidad, es embajador de nuestro país en Ecuador“.

Embajadores pintorescos tienen todos los países, y EE.UU. se ha destacado en eso (Sin alusiones locales; los que ha nombrado en Argentina en los últimos tiempos no son papeloneros, al menos). Pero tengo claro qué sucedería si un embajador yanqui, vinculado al Partido Demócrata, opinara así en el país al que está acreditado de una visita de Trump.

El problema no es Luis Juez, entonces. Es si también nuestra cancillería es bananera.


Argentina Nuclear, 2016- I

septiembre 29, 2016

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El blog de Abel a veces acompaña el ruido de los medios. Otras, se adelanta (pasó con bastantes temas, ahora que lo pienso). Lo que no hace es darles bola en su tarea principal: fijar la agenda del día. Marco esto, porque hoy el TEMA es la pobreza: que en Argentina hay muchos pobres (ya lo sabíamos) y que en los últimos meses ha aumentado mucho (también).

Sucede que los pobres también tienen patria. Usualmente la valoran más que los ricos. En estos momentos Argentina está jugando un partido que influirá decisivamente en su futuro. Lo juega con menos de la mitad de los jugadores, porque su gobierno está distraído. El asunto es tan notorio que hasta se publican notas y columnas en un medio tan oficialista (o anti opositor) como Clarín. Daniel Santoro (el malo) avisa La Argentina, cerca de perder un cargo clave en el organismo nuclear mundial. Norma Boero, más constructiva, titula Argentina, en la élite nuclear mundial. Léanlos; son breves e instructivos.

Pero es mi amigo Daniel Arias quien ha dado una larga batalla para que el próximo Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sea el argentino Rafael Grossi. En largos posteos que además informan detalladamente de la historia del programa nuclear argentino, y de lo qué está pasando con la industria nuclear en el mundo. Pongan “grossi” en el Buscador del blog y verán.

No se desalienta. Sigue. Y el blog de Abel acompañará, cómo no. Para que no sea plomo para los que visualizan al electrón como una pelotita de tenis pero más chico, subiré el nuevo material que me hizo llegar en capítulos breves, con el mismo título de éste y numerados. Todos tienen material jugoso.

Cómo abrir cuatro cajas de pandora, ser aplastado por INDIRA GANDHI, JIMMY CARTER, RAÚL ALFONSÍN, CARLOS MENEM, DOMINGO CAVALLO, sobrevivir para contarlo… y contarlo

  1. Para despertar a Mr. Magoo 

La hago corta: este año nos jugamos una bolsa de U$ 80.000 millones de dólares de tecnología nuclear contra Corea del Sur. ¿Tengo su atención, lector?

El partido se juega en Riyadh, viene empatado, se dirime a penales, y si el presidente Macri sale de su nirvana, podría designar al Messi Atómico Criollo –un fenómeno diplomático llamado Rafael Grossi-, y éste a su vez podría darnos un shot definitorio. Subrayo el uso del potencial: esto sería como ganar la lotería dos veces.

Para explicar a Grossi, a quien habré visto por última vez en 1986, tengo que irme a tiempos de sus bisabuelos, como a 1950. Desde entonces que el Programa Nuclear Argentino fue, y todavía es, el mayor intento en la historia sudamericana de construir una economía del conocimiento. Su historia, llena de aciertos y errores, de arremetidas y agachadas, de gigantes coloridos y de villanos sórdidos, ya abarca tres generaciones de frustraciones y triunfos, con más de estos que de aquellas. Y no ha terminado, acaso su mayor triunfo.

Sus mismas fortalezas (técnicas) lo hacen vulnerable (políticamente). Ha sido el único programa nuclear pacífico del Tercer Mundo que abrió una tras otra “las cuatro cajas de Pandora” del átomo: logró dominar el ciclo de combustibles, el reprocesamiento de combustible quemado, la fabricación de agua pesada y el enriquecimiento de uranio.

En 1943, por fabricar agua pesada a uno lo bombardeaban, sin importar bajas civiles. En 2003, por una acusación (falsa) de estar enriqueciendo uranio, los EEUU invadieron Irak.

En cambio nuestro programa nuclear desafió obstinada pero tranquilamente el orden establecido por la división internacional del trabajo. Y por sus éxitos pasó las de Caín, ganó más de lo que sufrió, fue profeta en tierra ajena y pordiosero en la propia, y pese a todo sigue ahí. Lo raro es que tras tanto esfuerzo no nos haya vuelto una subpotencia tecnológica, como Corea del Sur. Tan extraño como que siga vivo.

Nuestro status actual, el de “podría ser potencia”, es peligroso. Hemos ganado demasiadas licitaciones en reactores. Tenemos la primera central compacta del mundo en construcción. Somos un tábano en el lomo de demasiados estados nucleares.

Cuando se obra como hemos obrado y tal vez sigamos obrando, desde afuera llueven las acusaciones de “proliferante”, o en casa brotan rarísimas coyundas de ecologistas y neoconservadores para enterrarte en vida. Algo así le ha sucedido un programa nuclear más rumboso –pero mucho menos enraizado- que el nuestro, el brasileño. Y ahí quedó.

Estas cosas van con el oficio: hay apretar las muelas y seguir. Cuando uno ya construyó una industria atómica y su cadena de proveedores calificados, además del rédito más obvio –energía relativamente barata y con factores de disponibilidad del 90% o más-, los “spin offs” son múltiples y diversos. En nuestro país, van desde satélites, radares, drones, agricultura de precisión y medicina nuclear hasta nanotecnología. Retroceder desde allí un proyecto de “país mascota agrícola-financiera” supone brutos costos políticos hasta para el vendepatria más sotreta: se cierran plantas, se pierden negocios, puestos de trabajo y plata a espuertas, se sigue importando  gas “al puro gas”, el país se brota aún más de apagones, de piquetes y de pobres. Y ni hablemos de mantener el capital más crítico: los recursos humanos.

Si Macri lo propusiera hoy, Rafael Grossi sería casi inevitablemente el próximo director general del OIEA. Pero los tiempos para hacerlo se terminan. ¿Exactamente cómo podría ayudar Grossi encumbrado en el OIEA al Programa Nuclear Argentino? Como hipótesis de mínima, podría “pisar la pelota” y evitar o retrasar que Argentina le ponga el gancho a nueva legislación internacional “made in USA” capaz de embarrarle aún más la cancha a la industria atómica nacional.

Hipótesis de máxima: ignoro los límites y probablemente también Grossi. Sería como tener un papa argentino en un “boom” mundial del catolicismo, porque la economía, obligada por el desastre climático, hídrico, biológico, alimentario y sanitario causado por los combustibles fósiles, está en un renacimiento nuclear a paso forzado, con sus focos más activos en el Lejano y el Medio Oriente.

Grossi en OIEA es tener relaciones “face to face” con los 168 países adherentes, mantener el primer puesto que la Argentina ya tiene en reactores multipropósito, y apalancar las primeras ventas del CAREM, la minicentral de potencia compacta que inaugura un mercado totalmente nuevo. Imposible saber cuál es su techo.


A 50 años del vuelo de los cóndores

septiembre 28, 2016

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Hoy se cumplió medio siglo. El 28 de setiembre de 1966 un grupo de muchachos argentinos se apoderó de un avión y lo hizo descender en las Islas Malvinas. Fue sólo un gesto, no se derramó una gota de sangre, y -hay que reconocerlo- no avanzó la recuperación de esas islas. Como señalan algunos que no se destacan por precuparse por esa recuperación.

Yo quiero recordarlo, porque ese gesto -yo era joven- me hizo sentir el sabor del heroísmo. No es un gusto de moda. A los que se interesan, les propongo leer una crónica muy personal que escribí hace justo diez años, y una más detallada que escribió Roberto Bardini. Releyéndola, veo que también sirven para apreciar qué distintas eran las Malvinas y la Argentina hace sólo 50 años. Pero lo que me parece importante es que muestra que, como decía otro compañero, hay cosas que no se compran ni se venden. Una es el patriotismo.


La denuncia y el fantasma de Nisman

septiembre 28, 2016

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Ayer la Cámara Federal penal rechazó reabrir la investigación por la denuncia de Alberto Nisman contra la ex presidenta Cristina Kirchner, por presunto encubrimiento de los imputados iraníes en la Causa AMIA. La decisión fue de los jueces Jorge Ballestero y Eduardo Freiler, de la Sala I, ratificando el criterio del juez Daniel Rafecas, de no hacer lugar a esa denuncia. El fallo de la Cámara -sugiero tomarse el tiempo para leerlo, porque es contundente, y explica el posterior “brote” del fiscal Moldes- está aquí. El blog Néstornautas hace un resumen correcto.

El asunto da para titulares, y alguna declaración histérica como la de Moldes sobre “milicias de impunidad“, pero no tiene sorpresas. Hace un año y medio, en marzo de 2015, esa misma Sala había tomado la misma decisión: desestimar esa denuncia de Nisman. Las circunstancias políticas, que los jueces no pueden (ni habitualmente quieren) dejar de tomar en cuenta, cambiaron, pero no modifica la irrealidad de la denuncia.

Ese viejo fallo, de 77 páginas, incluía esta consideración que yo suscribo sobre el Memorándum de Entendimiento con Irán: “Pudo ser un fracaso para la diplomacia argentina, un error para los anales legislativos, una desilusión para quienes creyeron ver en su texto el avance de la investigación por el atentado, pero de allí a ver forjado en él un maquiavélico plan por encubrir a los responsables de las víctimas de la voladura de la AMIA existe un abismo“.

En lo que hace a la denuncia de Nisman en sí, es un absurdo jurídico: el supuesto móvil de los autores de ese Memorándum: “aumentar el comercio con Irán“, no es un delito, salvo en el delirio de un combatiente (no por encima de cabo, seguro) de “la guerra contra el terror”. Ese móvil que imputa es la política normal y asumida de todos los gobiernos del mundo. Y los indicios de conspiración reunidos en la denuncia son grabaciones (incompletas) de charlas entre personajes de cuarta, que, en un estilo característico del chanta porteño, se jactan de sus influencias en el gobierno. Como resume J.R. Sentís, es un cachivache.

Como su texto está en Internet, pueden -y deberían- chequear por sí mismos. Aquí está uno de los lugares que guarda, completa, esa denuncia de Nisman, o googleen por su cuenta. Surge una sospecha inescapable: ese texto no fue escrito por Alberto Nisman, ni por un abogado razonablemente competente. Esa “antojadiza concatenación de diversos elementos de juicio que no revisten, en sí mismos, relevancia alguna“, en las palabras de otro de los jueces que debió evaluarla, tiene el estilo del material que producen los servicios.

El hecho que gente con un poco de inteligencia y preparación -por ejemplo, algunos de los firmantes de la solicitada contra el juez Rafecas- la avale, tiene dos explicaciones distintas: para unos, la solidaridad incondicional con la política exterior de Israel, para la cual todo lo que perjudique a Irán está bien. Para otros, una pasión de odio contra el kirchnerismo.

Como sea, esa pasión de odio, e intereses hostiles muy concretos -algunos asumidos, otros no-, no van a dejar por eso de usar este tema. Hace pocos días un columnista de Clarín (tampoco es sorpresa, verdad?) escribía: “la muerte de Alberto Nisman, el fiscal que preparaba una denuncia contra la ex presidenta, Cristina Kirchner, y que la iba a dar a conocer al día siguiente en el Parlamento“.

Hay una falsedad maliciosa en esa columna: Nisman no “preparaba” la denuncia; ya la había presentado en el juzgado, y eso es lo que podía hacer como el fiscal que era. Si conservaba algún otro indicio -una foto de De Vido entrando disfrazado en una casa en Teherán, por ejemplo- no tenía valor fuera de la denuncia que ya había hecho. La audiencia ante los diputados era -como todas- una oportunidad para cada uno de los participantes repita su libreto, y luego sus respectivos “prenseros” traten que los medios se lo reproduzcan.

Pero esa columna incluye un hecho cierto: Nisman está muerto. Y a casi dos años de su muerte, todavía no están claras las circunstancias. Ni siquiera hay una “historia oficial”. Esa muerte reviste de seriedad a un episodio que, de otra manera, sería una anécdota más en la larga  -más de 21 años- y lamentable saga de la “investigación” del atentado a la AMIA.

Hace ya muchos posteos -me cansé de escribir sobre este asunto, como verán si ponen Nisman en el Buscador del blog- dije que al gobierno, por razones muy prácticas, le convenía que se supiera la verdad de esa muerte. Al de entonces, y también al actual.

Es que la hipótesis del suicidio es tan floja como la del asesinato. Por las mismas razones que expuse arriba, no resulta creíble que se matara ante la posibilidad de ser interrogado por los legisladores. Sería exagerado pensar que la imagen de Diana Conti enojada bastó para que prefiriera la muerte.

Alberto Nisman, elegido por Néstor Kirchner para encabezar la investigación del atentado terrorista más grave que tuvo Argentina, no parece haber hecho un buen trabajo en todos esos años. Pero en eso no desentona con el resto de la corporación judicial, a la que los ejecutivos -Menem, De la Rúa, Kirchner, Cristina (salvo por un impulso, que le salió mal) y Macri- optaron por abandonar el tema en sus manos. Pero su muerte -hasta ahora, tan falta de pruebas como el atentado mismo- hace que su fantasma los acose a todos ellos.


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