De lo que importa: asignación por hijo

octubre 29, 2009

De cuando en cuando, no muy a menudo, se producen hechos importantes, que cambian la realidad de un país. A veces, hasta coinciden con los titulares de los diarios. Hoy pasó eso, y siento que no puedo callarme.

Pero tampoco quiero repetir. Para la satisfacción que uno siente, la expresó muy bien María Esperanza Casullo aquí, en Artepolítica. Dice que es “un día verdaderamente peronista” y tiene razón, entre otras cosas, porque fue una bandera de la oposición que un gobierno peronista pone en marcha. Y por lo mucho que he leído de MEC, sé que es progre y K, pero no se le ocurre pensarlo como el triunfo de un sector.

(Y con esto no quiero decir que estoy en contra de que los blogueros kirchneristas lo festejen como un gol propio. Corresponde). Lo que quiero hacer yo es aportar el link al texto del decreto, para que cada uno lo desmenuce con cuidado – también corresponde – y tirar algunas ideas que me da una lectura rápida.

Por deformación profesional, lo primero que se me ocurre es que se estarán volcando, en muy poco tiempo, unos tres mil millones de dólares anuales al consumo (porque, convengamos, 180 pesos por hijo no deja mucho para ahorrar). Hablando de medidas keynesianas… Y ésta es una que, aunque finalmente el FMI venga e inspeccione, se cuidará de objetar. No comen vidrio. Fíjense lo que dice Lucas Llach, que no es ni progre ni K, en un blog de LaNación, nada menos.

Pero el impacto de esta medida no se mide simplemente con una cifra. Aquí hay una cantidad de dinero que de este lado de Rivadavia en la Capital parece, y es, pequeña. Pero puede cambiarle la vida a millones de madres y a sus hijos (a los padres, no tanto), en los pueblos del interior y en los cordones del Gran Buenos Aires y el Gran Rosario, Desde el Plan Jefes y Jefas en el 2002, con el que comparte algunas características, no ha habido ninguna medida que pueda provocar un cambio tan dramático en la vida de tanta gente. Y esa fue una medida de emergencia.

Los lentes rosas no son mi estilo. Y el sentimentalismo, menos. Por sí misma, esta medida puede ser un paso que mantenga una subclase muy numerosa alejada de posibilidades de trabajo digno, de ascenso social, condenada a una atención médica y a una educación de segunda: las que hoy les ofrece el Estado. Algo parecido a los ghettos negros en U.S.A. Pero la peor de las hipocresías sería cuestionarla por lo que falta. Sin el piso que ella representa, no se podría construir algo mejor.

Y construir algo mejor es necesario. Por el futuro de esos chicos cuyas madres van a recibir la asignación – que forman parte de nuestro futuro. Y por la sustentabilidad política de estas medidas. Recordemos que las medidas de Lula – alguna de las cuales debe haber inspirado partes de este decreto – no han disminuído la marginalidad en las favelas de Río y San Pablo.

Por eso quiero recomendar este post de Luciano, que subió justo antes de este lanzamiento, y donde habla de otro plan bonaerense, el Envión, para los pibes de 12 a 21 años que no estudian ni laburan. Por los conceptos que desarrolla, y por este comentario de Sirinivasa, férreo defensor de la posición tradicional K en contra de la universalizáción.

Confieso que yo pensaba que era una posición defendible solamente desde un criterio práctico y de necesidades políticas inmediatas, a pesar del habitual nivel de Siri. Pero ahí dice: “Discutir el ingreso universal no es sino eludir el abordaje de un gran problema: cómo vamos a restaurar las instituciones protectivas -o al menos sus líneas directrices, sus valores fundantes- a la “gran transformación” en curso. El discurso ‘universalizador’ me da la sospecha que, por debajo de la cáscara de ‘instituir derechos’, etc., tiene una alta dosis de fatalismo. En definitiva, como ese problema les parece quedar grande, se trata de tirarle un hueso al pobrerío, y hacerlo de manera ‘eficiente’ y limpita, de manera que no venga a molestar organizándose y haciéndose visible, una módica anestesia para la gran cirujía a que nos somete el impersonal demiurgo del capitalismo“.

Teóricamente, es válido. Pero ha quedado muy claro que las políticas que disminuyeron el desempleo entre el 2002 y el 2006 no están mejorando hoy la situación social. Que empeora. Medidas como ésta pueden dar tiempo para programas realmente masivos de capacitación, o un Servicio Social en las líneas del viejo Servicio Militar Obligatorio, como se especuló en este blog.

La universalización, lo sé por mi experiencia en auditoría, tiene también una ventaja práctica importante: los costos directos e indirectos del control suelen ser la mayor parte del costo administrativo de cualquier política.

En esta medida hay una limitación, no alcanza a los que tienen trabajos formales, que puede ser contraproducente: el “salario familiar” que pasará a cobrar alguien con un empleo informal será mucho menor que el que cobra el que trabaja en blanco. Como pasaba con los Planes Trabajar, será un estímulo para estar en negro. Pero, francamente, no me preocupa demasiado: estoy seguro que Recalde se lo estará señalando a Moyano y los muchachos, que lo observarán en voz bien alta.


Respuesta al compañero Manolo, y la reforma política

octubre 28, 2009

Todos tenemos claro que un elemento valioso de los blogs, y el que los distingue de otras formas, es la posibilidad de comentar. Por supuesto, también es lo que los hace difíciles de entender, salvo para los que tienen mucho tiempo libre y pueden seguirlos. Por eso, yo trato de resistir la tentación (a veces fallo) de escribir posts en respuesta a los de otros blogueros. En este caso, que contesto a uno que apareció en la tribuna de doctrina bloguera, Manolo´s, tengo dos excusas:

Él empezó.

Se me ocurre que planteo algunas cosas que no terminan en el debate entre nosotros dos.

Estimado Manolo:

Si entendí bien este post tuyo – lo que no es seguro; vos no se la hacés fácil a tus exégetas – es una síntesis brillante de nuestras discusiones.

Hay un planteo tuyo, lúcido y profundo, con el que estoy de acuerdo en lo fundamental: “la Argentina no tiene un problema de organización partidario, sino de sistema político“. Si vos te referís, como creo, a que los sectores medios politizados, que forman la inmensa mayoría de los cuadros de todas las fuerzas políticas, a izquierda y derecha, viven del Estado y sus privilegios, y están desvinculados de las actividades productivas, yo firmo al pie.

(Ojo, creo que sí hay un problema de organización partidario, pero es mucho menos importante).

Pero también hacés otro planteo, implícito en tu post y en todo el desarrollo que desde hace muchos meses hacés en los posts de tu blog: los candidatos de los partidos no son decisivos; el tema clave son las fuerzas sociales que expresan y la militancia (dirigentes, cuadros, activistas) que los forman y condicionan lo que los candidatos puedan hacer.

Y aquí te digo: Sí y No.

Tenés mucha razón en marcar el peso fundamental que esos factores tienen, que son ignorados en el discurso republicano, y tratados con un esquematismo estéril en el discurso de izquierda.

Pero, precisamente por esa debilidad que vos señalás en el sistema político argentino, hay dos puntos cuya importancia te quiero remarcar: 1)  “el clima de opinión” en esos sectores medios, que se va formado mucho antes que se refleje en las políticas de gobierno, y 2) los hombres (y mujeres) que, por virtú y/o fortuna, ocupan la presidencia de la Nación (donde se distribuyen la mayor parte de los cargos), Esos dos factores tienen mucho más peso aquí que en los llamados “países serios”. Ojo: en ningún lado, ni siquiera en las dictaduras, deja de influir la “opinión pública”, ni en la democracia más aburrida es indiferente el tipo que está a la cabeza; lo que digo es que en Argentina pueden provocar cambios más espectaculares que en otros sitios.

No pongo enfásis en la virtud del dirigente, ni tampoco en la virtú en el sentido de Maquiavelo. No estoy diciendo que “necesitamos un gobernante fuerte y patriota“. Esas cosas no se consiguen por encargo. Mi planteo es que las fuerzas y debilidades de los presidentes pesan muchísimo, y que los prejuicios y fantasías de los sectores medios no son contrapesados lo bastante por los intereses objetivos de los factores de la producción.

Un ejemplo para dejar claro lo que quiero decir: si hay una fuerza política que está imbricada en los trabajadores y en los pobres, es el peronismo. Y desde 1989 a… 1997/98, pongamos, sus estructuras fueron incapaces de oponerse eficazmente a las políticas de Menem, que afectaban directamente sus bases de poder.

No repasemos la historia, que la conocemos todos. El factor clave (además de la oligarquía, el imperialismo, etc., que, como el sol, siempre están) fue la decisión política del Turco de apostar a la “revolución conservadora” y que una cantidad muy grande de argentinos, que hoy sufren de amnesia, claro, estaba de acuerdo.

El ejemplo es tan adecuado porque, más o menos al mismo tiempo, Fernando Henrique Cardoso hacía lo mismo en Brasil, con más sensatez que Cavallo, seguramente. Pero allí las salvaguardias decisivas las pusieron, entre otros, el empresariado paulista y el Ejército brasileño.

Aquí no tenemos sus equivalentes, Manolo. Por eso es tan importante tomar en cuenta el “clima de opinión” (que se está viendo que Magnetto no lo decide; las tapas de Clarín no pesan como antes), y darle bolilla al sistema de selección de candidatos. Hoy lanzan la reforma política, te acordás?

(La última fantasía que me transmite un amigo: La fórmula es Kirchner-Binner; por eso los factores de poder opositores están pensando en Duhalde-Solá. Le contesté que era una jugada interesante… si la elección fuera en marzo del 2010. Pero es en octubre del 2011, dentro de dos años…)


Milagro Sala y el peronismo

octubre 26, 2009

Quiero aclarar que no conozco a fondo Jujuy, no lo bastante para hablar con autoridad de sus problemas. Tengo familia en Salta, y creo conocer bien esa provincia que la rodea. Pero uno se da cuenta al pasar de una a otra que hay un cambio, un matiz diferente. En las dos se ve el mestizaje – como se puede ver en toda la Argentina -, la mezcla del europeo y el indio. Pero en Salta, en sus ciudades y en el campo, está más presente la memoria de lo español. Cuando se pasa a Jujuy, uno percibe en la arquitectura de las casas rurales – los techos son planos, desaparecen las galerías – y en las expresiones de los rostros, la memoria del Tahuantisuyo.

Igual, quiero hablar de cómo nos relacionamos con esa parte de nuestra realidad que es el pueblo jujeño, y con la dirigente que es Milagro Sala. Acababa de leer lo que Luciano escribió, con el talento literario que uno le envidia, No temas, Niño, a la Eurídice Pobre, donde se dirige, con ironía y simpatía a la vez, a la “aristocracia política juvenil”, como él la llama. Y luego ví esto y esto de Manolo, donde desenrolla la razón de ser de Milagro, y de muchos como ella, en el Norte y también en el Gran Buenos Aires “Si el Estado fuera eficiente, nosotros no existiríamos“, y la feroz inquina, más peligrosa que la de la “oligarquía” simplemente porque son muchos más, de los sectores medios que viven del Estado.

¿Para qué agregar un post? Mi intención es más acotada: quiero pensar en voz alta sobre la política como lo que nunca deja de ser, una lucha por el poder. Así, hay que tener presente que, como señalaba la semana pasada Artemio López, frente a la apatía que hoy se percibe en la clase media de las grandes ciudades de nuestro país, la oposición, Clarín y LaNación (es casi la misma cosa) han lanzado una campaña de denuncia de una supuesta ola de violencia social y cuasi política. Y digo supuesta porque hasta ahora no ha habido ni siquiera un lastimado de consideración.

Desde este enfoque, la organización que preside Milagro Sala ha cometido un error con el “escrache” al senador Morales, al que le han regalado una publicidad muy útil para su estrategia actual. No importa si lo hizo otro grupo; si no logró diferenciarse, perdió. Y que los amigos kirchneristas no se indignen recordando los piquetes ruralistas, ni los amigos no peronistas mencionen algunos métodos de la familia Moyano. Por supuesto, todos sabemos que el gremialismo no es una tarea para monaguillos, y eso es lo que esos tres son. El de Milagro es un sindicato de desocupados. Pero es el más vulnerable, frente a la campaña que se ha puesto en marcha.

El artículo del Clarín del domingo es lo más elocuente. No porque sea un mal reportaje, si uno considera la posición del diario. Pero por eso mismo, por ese intento de ser equilibrado, que la mirada del periodista que describe a un ser pintoresco y extraño, “Hija de nadie, coya orgullosa, criada en los bajofondos de San Salvador de Jujuy, ex presidiaria, ex adicta, enferma crónica, fanática de los autos, tiradora profesional, madre de dos hijos, incansable e inabarcable” sea más notoria, y deje un mal gusto en la boca. Más allá de la contorsion política de presentar como una comandante K a quien dice “Ahora, yo ya tengo que pensar en un 2011 sin los Kirchner“.

Personalmente, yo también creo que el peronismo debe empezar a evaluar muy seriamente ese escenario. Pero el enfoque es muy diferente. Milagro Sala debe pensar en su organización, que no es de carmelitas descalzos, por supuesto. (El Perro Santillán y el Partido Obrero hacen eco – en este sólo caso – a las acusaciones de Gerardo Morales, y en algún caso, se anticipan. Pero esa discusión es de los jujeños). Aquí discrepo en parte con Manolo. Las organizaciones sociales no deben involucrarse directamente  en política, no por lo menos hasta tener estructuras muy sólidas. Los recursos de la Tupac Amaru son considerables, solamente en una provincia muy pobre como lo es Jujuy. (La vieja idea peronista de la CGT y las 62 Organizaciones, como la más vieja idea radical del Consejo Profesional y el Colegio de Graduados, puede ser buena para ellas también).

Por el contrario, sí pienso que el peronismo, cuya legitimidad histórica es la de haber sido siempre el partido al que los pobres votaban (y todavía votan), debe apoyar y fortalecer estas organizaciones, hasta por la razón egoísta de tener futuro. Esto significa volcarles recursos del Estado (con el correspondiente control, porque como decía el General, los hombres son buenos, y si se los vigila, son mejores) y dejar que lo llamen clientelismo los que son incapaces de distinguir entre la dádiva personal y la construcción de organizaciones. Si bien es cierto que los planes sociales más audaces en la historia reciente fueron los de Duhalde, a los Kirchner corresponderá el mérito, lo he dicho antes en el blog, de haber sido los primeros en reconocer abiertamente a los “piqueteros” como un sujeto social que el peronismo debía tratar de expresar también.


la oferta a los holdouts

octubre 23, 2009

Cuando empecé este blog, tenía la idea de reflexionar sobre política y sobre economía con el lenguaje de los tipos de a pie, como yo. Sobre política, estoy tratando. Sobre economía… bueno, he subido 89 posts (contando éste) y creo que en alguno no he dicho pavadas. Pero en los últimos tiempo he escrito muy poco, porque contar en forma clara y comprensible – sin reducirme a repetir frases hechas – realidades complejas me requiere más tiempo para redactar, y talento, del que tengo.

La solución a la que recurro a menudo, tomar lo que escribe gente con mejor formación o más inteligencia que yo, y desarrollar mis razonamientos en contrapunto, no me está funcionando en economía. Con todo mi respeto por el nivel y la originalidad de Elemaco, Datos Duros, Olivera, el Abuelo, Finanzas públicas,… pongan toda la larga y respetable lista de la blogosfera económica local, encuentro que están polemizando sobre temas puntuales, y haciendo críticas agudas (la mayoría sobre el asunto del INDEC),  pero que no me ayudan a ver dónde estamos y qué debemos hacer. La falta es mía, seguro.

Pero se reabre el canje de deuda, el que habían cerrado Kirchner y Lavagna en 2005, y no me cabe quedarme callado. Es un hecho de mediana importancia en sus consecuencias directas, pero es una señal fundamental de política económica. Ya varios destacados blogueros lo ven así, y han comenzado a tocar el asunto. Yo, por mi natural perversidad, voy a tratar de enfocarlo en forma diferente.

Porque los blogs de economía – los que he visto hasta ahora – mantienen un cauto silencio,  con la excepción del de Daniel Fernández Canedo (que cuidadosamente elude juzgarlo). Los políticos se pronuncian, pero – los que he visto hasta ahora – tampoco son muy terminantes. Artemio fué exigido a pronunciarse por sus fans, lo que hace con una descripción sensata, que no por nada llama “la percepción y el relato“. Néstor Sbariggi también es prudente. Marcelo Falak dice ¿percibo una nota de ruego? “Se trata de volver a los mercados, no a las políticas fracasadas“. Mariano, de Cartoneros de San Telmo hace un análisis cuidadoso de la situación fiscal pero termina en una nota optimista.

Creo que esto sucede porque, en general, la oposición al gobierno tiene una fe conmovedora en los “mercados internacionales”. Mientras que, también en general, los que desconfían de esos mercados, tienden a abrirle un crédito al gobierno (Esto no va, claro, para la izquierda dura: en cualquier momento leeremos los afiches en blanco y negro de Altamira).

Lo que yo quiero plantear es una pregunta bastante simple, pero que pasa inadvertida en el debate: Razonemos desde lo evidente: El gobierno argentino quiere volver a los mercados internacionales. Allí se vuelve para pedir dinero (Nadie piensa que vamos a ser prestamistas) ¿Para qué se va a usar ese dinero?

Ven que la pregunta era simple? Si no es la primera que se hace, en cualquier circunstancia, es porque la actividad financiera es hoy la primera industria del planeta, y todos – es decir, todos los que cuentan, Obama, Merkel, Hu Jintao, siguen las firmas – están de acuerdo que su salud es vital para la de todo el planeta, o por lo menos para la de ellos. Y lo primero que necesita esa industria es que haya quien tome créditos.

Lo segundo, por supuesto, es que haya quien ponga dinero. Pero es lo segundo porque, en última instancia, como el año pasado, por ejemplo, los ministros de Finanzas de Obama y el resto de esos muchachos y chicas la emitirán y la pondrán. La actividad financiera – en el consenso de los que cuentan – es fundamental.

Para explicar a mis amigos no economistas ni empresarios el sentido de la pregunta que hago, recurro a una parábola: Suena el timbre de tu casa. Es el gerente de la sucursal bancaria… del Nación, pongamos. Te dice que, debido a tus antecedentes de cumplidor y persona honesta (es una parábola) te han otorgado un crédito de U$S 100.000, a un interés promocional del 6 %, en 60 cuotas. Eso sí, la garantía será una hipoteca sobre tu casa ¿Lo aceptás?

La respuesta evidente: Sí, si con ese capital tengo una expectativa razonable de aumentar mis ingresos en una suma que, por lo menos, me cubra las cuotas del crédito y me deje una diferencia. Si no, olvídalo, chico.

Entonces, mi planteo también es evidente. El Estado argentino necesita dinero. Si no, no haría esta oferta. Si el dinero, el capital, que se espera obtener se utilizará en forma que aumente la productividad del país: Plantas industriales (con producción competitiva), mejores transportes de carga (especialmente fluviales y ferroviarios), mejor educación técnica… todo bien. Por supuesto, hay muchas alternativas de mejora y cada una debe ser evaluada, por separado y en conjunto.

Si los fondos que se espera obtener se necesitan para cubrir gastos corrientes, estamos en el horno.


el PJ Capital se pone a formar

octubre 22, 2009

presentacion-institutut

Esperemos que camine bien. Croqueta se lo merecería


algo más de Galicia, para María

octubre 22, 2009

El conjuro de la queimada , que cura el catarro y aleja los malos espíritus, lo atribuye el pueblo gallego a raíces celtas, y algo de cierto hay allí. El hecho que haya sido inventado en 1967 es irrelevante, y sólo puede ser de interés para un Carlos Pagni. La riqueza del lenguaje sugiere ese origen, aunque el conjuro agrega detalles concretos (“pecadora lengua de mala mujer casada con hombre viejo“… “pedos de infernales culos“…) que sugieren un pueblo ibérico anterior a los celtas. Y esa observación práctica y desconfiada “si es verdad que tenéis más poder que la humana gente”, bueno, esa es claramente gallega

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das mencinheiras.
Pobres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.
Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregon da morte, foucinho do satiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
Averno de Satan e Belcebu, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.
Barriga inutil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira, guedella porra da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno, e fuxiran as bruxas acabalo das sas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente, quedando asi purificadas.
E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.


Notas de viaje – Galicia: Vuelven los bosques

octubre 22, 2009

100_0118

Este viaje a Europa  era para mí una ocasión de tocar algunas raíces, muy cercanas, en Galicia (También lo era para mi mujer, pero sus bisabuelos vinieron de la Liguria en el siglo XIX). Por eso, cuando una amiga me hablaba de la belleza de las Rías bajas, las islas en el Atlántico y la frontera con Portugal, le dije que mi corazón estaba en las montañas. Precisamente, en Lugo, en la Sierra del Caurel, donde con Internet y muchos mails, terminé de ubicar un pequeño pueblo, Seoane do Caurel, a menos de dos kilómetros del cual, montaña arriba, está la aldea de Piñeira, donde nació y vivió niñez y juventud mi madre.

La visita me permitió, además de responder a la pregunta de Eva Row “Los gallegos, ¿siguen tan amistosos y familieros?” (le contesté “Son dos preguntas, no una. La primera tiene como respuesta un sí condicionado: los gallegos siguen siendo los españoles que tienen mejor onda con nosotros. No hay familia que no tenga lazos de sangre aquí. Pero también allí algunos argentinos han ganado fama de irresponsables y ventajeros (con esfuerzo de su parte; no es que la consiguieron por suerte, eh). La segunda es un sí rotundo: esos lazos de sangre hacen que te reciban con los brazos abiertos y una hospitalidad abrumadora“) confirmar algo que yo ya pensaba: Mi madre había atravesado en el curso de su vida unos dos mil quinientos años. Cuando en 1930 conoció su primera ciudad, A Coruña, donde se subió al barco que la traería a América, la aldea que dejaba atrás no era muy diferente, en la tecnología que usaban y en la vida cotidiana, de las que encontraron los dorios al entrar en Grecia, poco después de la caída de Troya.

Entiéndame: No estoy hablando del “atraso” de España o de Galicia. Sería lo mismo si hablase del País de Gales, o Sajonia. En todas las ciudades del planeta estaban, como están hoy, los desarrollos técnicos fundamentales de todos los siglos que pasaron desde que los hombres empezaron a usar el hierro: la pólvora, la imprenta, el ferrocarril, las cloacas (que ya había en Cnossos, Creta, mucho antes de los dorios). Pero todavía, promediando el siglo XX, una parte no menor de la población del mundo seguía viviendo en esas aldeas. Me contaba mi primo, más joven que yo “Cuando le digo a mis hijas que los arados eran de madera, y los carros los tiraban las vacas, me miran como si les estuviese hablando de la Edad Media“.

Y en Galicia eran hombres y mujeres libres, en el sentido que eran dueños de su propia tierra (y sus propios castaños), aunque tuvieran que pagar renta al obispo o al Señor. (Si éste abusaba mucho, le quemaban el castillo, como lo hicieron en las guerras irmandiñas). Peor estaban los siervos de la gleba, en Europa del Este y en las estepas rusas, o los braceros en las fincas del norte argentino, por ejemplo. Pero la trampa del minifundio ataba a esos aldeanos a una vida durisima. Mi madre siempre tuvo muy claro que no le interesaba más la vida rural.

Personalmente, encontré en Galicia gente de mi sangre, una forma de hablar, de extender la mano y abrir la puerta, que tienen que ver con una parte de mi identidad. Y también, la reflexión histórica es un vicio de uno, estas ideas que estoy compartiendo con ustedes. Me parece que vale la pena meditarlas, porque esa forma de vida, que comenzó cuando se inventó la agricultura, unos 10.000 años atrás, ha sido la de la mayor parte de la humanidad a lo largo de su historia. Las ciudades, los imperios, los ejércitos, todas las culturas se edificaron sobre las espaldas de aldeanos. Y en unas pocas generaciones, eso está desapareciendo. Aún quedan muchas aldeas, en las llanuras de la India, en la China profunda, en África y el Asia Central. Pero está claro que el reloj está corriendo. Sobre todo, porque, apenas puede, la gente se va de allí (salvo claro, que cuenten con jugosos subsidios del Estado o de ONGs; pero ya no es entonces la misma vida). ¿Cómo sigue la historia, la humana, digo? Un indicio: la superpoblación ya no es el problema inminente, aterrador, que los demógrafos alertaban hace sólo 30 años. En las ciudades, la gente tiene menos hijos.

Galicia es un caso de muestra – a lo bestia, dirían algunos parientes míos. Los jóvenes han dejado el campo (eso no es tan acentuado en la Italia del norte, por ejemplo). En las aldeas quedan los viejos, y los servicios que los atienden, porque el Estado español y la Comunidad gallega se preocupan en serio por ellos. En Piñeira, al lado de la vieja casa de los Raposo Corral, paredes de piedra y ventanas de tablas gruesas, en una más pequeña y moderna, vive todavía otro primo mío, que a los 78 años baja caminando todos los días al pueblo a tomarse una copa. Pero eso lo hace en verano y en otoño mientras dura el buen tiempo. En invierno se muda a un departamento en la pequeña ciudad de Quiroga, porque no come vidrio.

Queda comparativamente poca agricultura en Galicia, y menos en Lugo. Porque el campo hoy es una actividad industrial, racionalizada, y en esas pequeñas fincas ya no dan los números. Por todos lados están volviendo los bosques: crecen árboles jóvenes como una ola, rodeando a castaños o pinos centenarios. Ya salen a cazar cerdos salvajes en esos bosques.

Que este esbozo de análisis socioeconomico no los confunda. Galicia hoy es una región rica, urbanizada, con magníficas rutas, y con menos desigualdades que en el resto de España. Hay poca marginalidad, casi ninguna en sus ciudades pequeñas. Y su gente joven lo ve con naturalidad. Pero el cambio ha sido más rapido, y más completo, que en la mayoría de los lugares del mundo. Por eso, todavía me pregunto cómo sigue. La Historia, saben, no tiene fin.


A %d blogueros les gusta esto: