SHALE, el desconocido

abril 30, 2012

También pensé en titular el post “Leyenda de la Vaca Muerta”, pero el asunto da para mucho más que las expectativas e ilusiones que se han creado en torno a las posibilidades de la Cuenca Neuquina (que abarca una buena parte de la Patagonia).

Tengo que decir que fue gracias a Pablo Lerner, joven y esforzado militante K, que emprendió el trabajo de traducir las partes relevantes (casi todas) del informe sobre la realidad y el futuro del “shale”, el petróleo y gas de los esquistos bituminosos, que elaboró Sylvia Pfeifer y el Financial Times publicó hace una semana. Para mí ha sido una semana absorbente, y sábado y domingo sólo tuve tiempo para posts breves. Así que sin el esfuerzo de Pablo, no habría podido volcarles esto en castellano.

Y vale la pena. En el blog ya habíamos hablado de “fracking” desde hace meses. Pero esta investigación del Financial Times – al que, aunque no nos quiera mucho, tenemos que reconocerle su nivel profesional – brinda un resumen desde muchos puntos de vista de un desarrollo que promete cambiar la realidad global. Que ya la está cambiando, en realidad, al modificar la ecuación energética de EE.UU.

El trabajo empieza con un vistazo a la ciudad de Neuquén, en Argentina. Y concluye con una alusión a la renacionalización de YPF y las distintas actitudes de las empresas petroleras frente al hecho. Natural, por las expectativas despertadas en la industria, en el ámbito global, sobre las posibilidades argentinas en materia de “shale”. Pero la nota abarca mucho más que eso, las naciones que reevalúan su futuro a partir de las nuevas posibilidades y las condiciones que se requieren para este desarrollo.

El gobierno argentino deberá tomar rápidamente, y con sabiduría, decisiones sobre el asunto. Los ciudadanos… mejor que estemos informados. Al no ser un experto en petróleo, no voy a agregar nada a este trabajo. Sólo, al final, una noticia, acercada al blog por el comentarista CV, que confirma algunas de las aserciones del artículo.

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Puerta de entrada a las ventosas planicies de la Patagonia argentina, la ciudad de Neuquén conoce el poder del dinero del petróleo. La riqueza hidrocarburifera le ha ayudado a volverse la más grande de la región que ha estado produciendo petróleo y gas por casi un siglo, con un centro con mucho movimiento lleno de modernas torres y nuevas camionetas 4 x 4.

Ahora Neuquén está en vísperas de una nueva fiebre del petróleo. Los exploradores están buscando petróleo y gas atrapado en “shale rock” (rocas porosas)  miles de pies por debajo de las llanuras aledañas. Se cree que las reservas argentinas son las terceras más importantes del mundo, después de las de Estados Unidos y China.

Así como los científicos nucleares esperaban que la energía nuclear fuera la respuesta a las necesidades energéticas del mundo en los años alrededor de 1950, ahora los productores de petróleo y gas creen que este nuevo recurso podría aportar gran cantidad de energía a bajo costo. “Shale” podría además brindar independencia energética para muchas naciones, liberándolas de su dependencia de las  importaciones.

Más de 50 años atrás expertos en energía empezaron a hablar del “pico de producción de petróleo” – la idea que el mundo estaba pasando el punto máximo de producción y que los suministros podrían declinar. Hoy el “shale” cuestiona esta presunción. En los Estados Unidos nuevas técnicas de extracción han transformado la producción de gas, permitiendo acceder a reservas que algunas estimaciones fijan para 100 años. Las rocas porosas ricas en líquido – las que también contienen petróleo – han permitido a los EE.UU. reducir su dependencia en importaciones de crudo.

El “shale” también tiene el potencial de transformar su economía interna. En el discurso del “State of the Union” de este año, Barack Obama anunció que los expertos predicen que se crearían 600,000 empleos. Con perspectivas aún mayores, cuando las industrias que necesitan energía a bajo precio volverían a radicarse en Norteamérica.

Las rocas porosas llamadas “shales” son las más abundantes entre las sedimentarias en la Tierra, y son también la fuente de los hidrocarburos que migran a las llamadas reservas convencionales… Además de Argentina, significantes reservas han sido identificadas en Australia, Sudáfrica, el norte de África y el este de Europa, como así también en el Reino Unido y Francia. Después de evaluar el potencial en 32 países, la Energy Information Administration, una agencia del gobierno de los EE.UU., ha estimado que el “shale” podría incrementar los recursos de gas técnicamente recuperable del mundo en más de un 40%.

El “shale” está transformando la geopolítica e influyendo las decisiones de inversión de las compañías. Empresas petroleras nacionales y grupos internacionales han gastado decenas de miles de millones de dólares para adquirir recursos de “shale gas” en América del Norte.

En el este de Europa, la posibilidad de ganar independencia energética ha impulsado a Polonia y Ucrania a investigar sus recursos. Washington está mirando de cerca estos procesos. “La seguridad energética en Europa es importante para Estados Unidos así como la seguridad energética de los Estados Unidos sería importante para Europa. Tenemos los lazos más fuertes del mundo en cuanto a relaciones de intercambio e inversión”, afirma Richard Morningstar, el enviado especial para asuntos energéticos en Eurasia de Hillary Clinton, la secretaria de estado de los EE.UU.

En el largo plazo, el predominio de Rusia sobre el mercado de gas de Europa está siendo cuestionado si países como Polonia desarrollan recursos de “shale” que puedan ser comercializados. Este mes Vladimir Putin, el Presidente de Rusia, en un discurso para el parlamento llamó a los productores de energía locales a “enfrentar el desafío” planteado por el “shale”, afirmando que podría restructurar “seriamente” los suministros y la demanda global de hidrocarburos.

La gran incógnita es China, el mayor consumidor de energía del mundo. Sus vastos territorios podrían poseer reservas ricas en “shale” – el gobierno dijo que una extenuante evaluación descubrió recursos potencialmente recuperables de 25 trillones de metros cúbicos, lo suficiente para abastecer al consumo corriente del país por cerca de 200 años. Si China terminara su dependencia tradicional del carbón y cambiase a gas, que es menos contaminante, podría tener efectos significativos sobre las emisiones de carbono y sobre el pronóstico del calentamiento global.

Así como el poder nuclear tiene sus desventajas, también hay incertidumbres sobre el “shale”. La principal es el posible impacto ambiental. La industria está perseguida por acusaciones que afirman que la técnica usada para extraer gas de las rocas – fracturas hidráulicas, o “fracking” – contaminará las aguas subterráneas, saqueará las reservas de agua y desencadenará terremotos. También se hacen preguntas sobre la emisión de metano.

Hasta ahora hay poca evidencia sobre si el fracking puede causar este daño – pero más que suficiente para sugerir que pozos mal construidos son una amenaza y que existe la necesidad de seguir investigando los impactos de este método de forma más precisa. Como un informe del M. I. T. afirmó el año pasado: “Con más de 20,000 pozos perforados en los últimos 10 años, el registro ambiental de shale gas ha sido bueno en la gran mayoría de los casos. Pero es importante reconocer el riesgo inherente y el daño que puede ser causado por solo una operación.”… En medio de todo esto, la ansiedad del público está creciendo. Francia y Bulgaria prohibieron el “fracking”.

El boom del gas en Estados Unidos es atribuible en gran parte a George Mitchell, un empresario independiente hijo de un inmigrante griego que persistió en su empeño a pesar del escepticismo generalizado… Pero esto fue en parte porque los Estados Unidos se han beneficiado de una felíz combinación de circunstancias. Primero, el material – roca que contenía gas y petróleo. Pero también de una desarrollada industria de servicios con bajos costos para perforar los pozos y proveer el necesario equipamiento. Adicionalmente, una red de tuberías permitió la conexión con los nuevos campos, mientras que una laxa regulación permite ofrecerles a los propietarios una compensación lucrativa por el uso de sus parcelas.

Uno de los grandes desafíos que el negocio del “shale” enfrenta es la escasez de información confiable. Mientras los Estados Unidos han recolectado datos durante décadas de exploraciones de fuentes convencionales de hidrocarburos, el conocimiento es bajo en otros lugares. El camino de exploración a producción va a ser largo.

El costo también es un problema. Las estimaciones de la industria sugieren que la perforación de un pozo de “shale” gas en Polonia, por ejemplo, es tres veces más cara que en Estados Unidos, debido a la inexistencia de una industria de servicios competitiva. De todos modos, Menno Koch de Lambert Energy, una consultora con base en Londres, es uno de los que piensa que el “shale” devendrá competitivo en relación a las importaciones de gas. Su mejor estimación en cuanto a la producción europea de “shale” en el año 2020 es 25 billones de m3. – más del 5 por ciento de la demanda de gas de la Unión Europea hoy en día.

El panorama político es diferente en China, donde Beijing ha presupuestado los recursos no convencionales de gas como la base de su política energética futura. Plantea un objetivo de 6.5 trillones de m3. de producción anual para el 2015, equivalente a 2-3 por ciento de la producción proyectada para ese año. “Los recursos no convencionales de petróleo y gas son los recursos hidrocarburiferos claves para el desarrollo de China”, afirmó Fu Chengyu, jefe ejecutivo de Sinopec, el grupo petrolero más importante de esa nación.

La política china puede ser la adecuada, pero hay dificultades físicas. Varios proyectos exploratorios están ubicados en la región de Sichuan, con alto riesgo de terremotos. El país también carece de una infraestructura extensa de tuberías, imprescindible para que el gas pueda ser comerciable. Otra preocupación es la disponibilidad de agua, pues China está sufriendo la escasez de este recurso.

Un recordatorio que la industria energética es estratégicamente sensible, y tiene riesgos políticos llegó hace pocos días, con la renacionalización de YPF, su empresa petrolera más importante, por parte de Argentina. El hecho sacudió a los directorios de las compañías alrededor del mundo. Dada la naturaleza y la escala de los recursos, las expectativas que Argentina sería el próximo país en experimentar la revolución del “shale” eran altas.

Pero hay signos que al menos parte de la industria sigue inmutable. “El desarrollo de los recursos de “shale” ha atraído grandes inversiones de capital en los últimos 12 a 18 meses”, dice Michael Bose, el manager en Argentina de Apache, una empresa norteamericana que planea un agresivo programa de perforaciones dirigidos al “shale oil”. “Mientras el gobierno imponga una política energética que sostenga una justa retribución económica, estos proyectos van a ser desarrollados.”

De cualquier modo, aunque los desarrollos dentro de Estados Unidos hayan demostrado el potencial del “shale”, todavía hay incertidumbre sobre que tan rápido esta exitosa historia se difundirá alrededor del mundo. La mayoría de los analistas no esperan que la producción pueda ser comercializable antes de mediados del 2015. Llevará más tiempo para que el “shale” devenga un contribuyente significante para las necesidades energéticas.

Los partidarios del “shale” todavía deben demostrar de forma concluyente que los beneficios son superiores al costo medioambiental, y si puede enfrentar a los activistas del cambio climático que se oponen a un mayor uso de hidrocarburos. Sin embargo, la tentadora promesa de independencia energética, creación de empleos y energía más barata motivará a muchos gobiernos a desarrollar la industria del “shale”.

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Les acerco, entonces, al final, esta noticia de anteayer que CV encontró en China Daily:

Sinopec completa la adquisición de intereses en shale gas en Estados Unidos. BEIJING, 28 abr (Xinhua) – China Petrochemical Corporation (Sinopec), el segundo mayor productor de petróleo del país, dijo el sábado que ha completado la adquisición de un tercio del interés de Devon Energy Corp en cinco campos de shale gas en Estados Unidos.

El costo ha sido de casi 2440 millones de dólares estadounidenses. Los cinco bloques de gas de esquisto de propiedad de Devon son Niobrara, Mississippi, Ohio Utica Shale, la Cuenca de Michigan y Tuscaloosa Marine Shale, dijo Sinopec en un comunicado en su página web. La adquisición es el primer intento de Sinopec para entrar en la exploración de petróleo y gas y de desarrollo de negocios en los EE.UU.

La medida permitirá a Sinopec capitalizar en la experiencia de Devon en la producción de petróleo y gas de esquisto y otras fuentes no convencionales, como parte de la campaña de China para desarrollar energía limpia.”


El desafío del Estado

abril 29, 2012

No me parece el mejor recurso repetir en mi blog lo que apareció en otro. Pero la blogosfera politizada es incestuosa, y a veces lo hago. Ahora, cuando la entrada apareció en este mismo día en el tan visitado Ramble Tamble, y a su vez es el fragmento de un editorial de este mismo domingo! en el bastante leído – por la sociedad política – Página 12… es como too much. Y sin embargo es lo que voy a hacer ahora. Es una cuestión de énfasis, de la importancia que uno le da a determinadas cosas. Copio, entonces, y les invito a leerlo con cuidado. Luego, claro, mis observaciones:

La gestión profesional

Los sucesivos discursos presidenciales y el proyecto de ley insisten en la gestión profesional de la nueva YPF. Esto no es fácil de conseguir, sobre todo cuando los actuales precios del barril incrementan la competencia por los recursos humanos más capacitados. Se parte además de un punto muy bajo, porque los doce años de gestión de Repsol dejaron una YPF de singular atraso tecnológico, sólo volcada a perforar a ciegas en los yacimientos preexistentes, reventando los pozos para monetizar lo antes posible las reservas remanentes, con criterio financiero. La legitimidad de la decisión oficial dependerá de los resultados a mediano y largo plazo. En una despectiva declaración contra el peronismo, Mario Vargas Llosa encomió desde Madrid como un “augurio muy exacto” la frase de Mauricio Macrì, “en un año estaremos peor que hoy”. Y su hijo Alvaro, residente en Wa-shington, añadió que “si el argumento para nacionalizar o expropiar es el del aumento de la producción, lo único que hay que hacer es ver lo que ha pasado en Venezuela y México para darse cuenta de lo que va a ocurrir”.

El razonamiento es ahistórico, puro ideologismo abstracto, ya que en la Argentina el dramático declive se inició con la privatización y la desregulación. Para que no se cumpla la interesada profecía de ambos políticos de origen peruano, es imprescindible una conducción profesional, sobre todo en el área crítica de Exploración y Producción, la única que Repsol nunca resignó. La gestión profesional de YPF es uno de los tres principios a los que deberán sujetarse el Estado nacional y las provincias, tal como los definió el mensaje de elevación de la ley. Los restantes son el cumplimiento de “los objetivos de la presente ley” y la administración de YPF Sociedad Anónima “conforme a las mejores prácticas de la industria y del gobierno corporativo, preservando los intereses de sus accionistas y generando valor para ellos”. El tiempo dirá si no son contradictorios“.

Horacio Verbitsky, el autor de esos párrafos, es un periodista inteligente y un polemista de nivel. Como tal, sesga adjetivos, “a ciegas“, “reventando“, e ignora algunos elementos incómodos – como que la gestión de Repsol, encaminada a maximizar el retorno financiero, no era una maldad especial de la compañía sino un resultado necesario de las características de la privatización y de las concesiones posteriores.

Eso es parte natural del debate político, que no se hace en busca de una verdad abstracta sino para defender o atacar. Pero esto no es lo importante: Lo fundamental, para mi, es que Verbitsky es también un cuadro político, expresión de un sector significativo de la coalición que apoya a este gobierno, que ha mostrado con mucha frecuencia que está muy bien informado y alerta a sus necesidades e intenciones políticas. Conservando – hay que reconocerlo – independencia de criterio. No es un repetidor de consignas.

Por eso, esta parte de su editorial de este domingo me confirma la importancia y la actualidad que le da el gobierno nacional, es decir, la Presidente, al factor de la “gestión profesional” en este tema. En realidad, no hacía falta. Cuando ella rescata la gestión de José Estenssoro después de la primera privatización de YPF, la de 1992, cuando su gobierno y el de Nëstor han procurado ser la antítesis del menemismo, cuando como patagónica conoce el costo social de esa gestión… fue  una señal muy fuerte.

Mi posición: lo bien que hace. La gestión exitosa de una YPF recuperada es la batalla más importante que este gobierno, la gestión kirchnerista y el peronismo enfrentan. Un mal resultado – un resultado que los medios hostiles puedan presentar como tal, y convencer a la mayoría de ello – sería una grave derrota para los tres. El peronismo, aún aquel que en privado mira con reservas a los K, está demasiado asociado a esta bandera, a pesar del episodio menemista, para que una mala gestión no aparezca como una falla de su estilo de gobierno.

Cabe decir que es una batalla, no la guerra. La “guerra” es la larga, aburrida, gestión cotidiana de gobernar. Pero la condición para el triunfo en ésta – la gestión de YPF – tiene mucho que ver en su esencia – no en la forma de resolver e implementar, ojo – con el desafío de reconstruir y conducir el Estado.


Carola Chávez, y Mordisquito

abril 28, 2012

Este próximo lunes, el 30 de abril, en la Feria del Libro se celebra a las 18:30 el Día de la República Bolivariana de Venezuela (sí, parece que ni el chavismo es indemne al contagio de esa compulsión argenta por la Feria). Y en ese marco, se presentan los libros “Humor con Humor se paga” y “Qué pena con ese Señor”, de la escritora venezolana Carola Chávez. Quien será la invitada de la cena mensual del Foro San Martín del miércoles 2.

(Para demostrar que los argentinos podemos ser tan desordenados como los venezolanos, este post lo había subido hace 5 horas. Pero indicando que la presentación era hoy…).

Bueno, Carola es la morocha sonriente que está en la foto de al lado. Pero, para los argentinos que todavía no la conocen, me parece más revelador uno de sus textos, leído por un locutor… conocido. Vean el video.


Una terrorista peligrosa

abril 28, 2012

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Se puede decir, con justicia, que habiendo tantos imbéciles con un poquito de poder en nuestro país ¿por qué ir a buscarlos en Norteamérica? ¿No es menospreciar lo local?

Pero es un fin de semana largo, y uno tuvo tiempo para leer una noticia pequeña en un medio extranjero, que echa luz sobre algunos problemas lejanos. Y que, quizás, tenga algo que ver con futuros problemas nuestros.

CBSNews informa: “La TSA defiende el cacheo de una niña de 4-años en el aeropuerto de Kansas. WICHITA, Kansas – La abuela de Isabella Brademeyer, 4, que se puso histérica durante una inspección de seguridad en un aeropuerto de Kansas, dijo el miércoles que la niña se vio obligado a someterse a un cacheo después de correr a abrazarla a ella, con los agentes de seguridad gritando “El sospechoso no está cooperando”.

El incidente ha ido llamando la atención de los medios de comunicación desde que la madre de la niña, Michelle Brademeyer, de Montana, puso los detalles en Facebook la semana pasada. La Transportation Security Administration (TSA) está defendiendo a sus agentes, a pesar de nuevos procedimientos destinados a la reducción de cacheos de los niños“.

Un punto a tener en cuenta: este no es un caso de paranoia provocada por amenazas terroristas. No directamente. Es cierto que la Administración de la Seguridad del Transporte fue creada en EE.UU., como otras agencias, a partir de los atentados del 11 de setiembre. Pero hoy tiene 50 mil agentes, y una estructura burocrática muy instalada.

Quiero transmitirles los comentarios – ¿exagerados? – de un bloguero norteamericano conservador y patriota, Jerry Pournelle, a quien he citado otras veces en el blog (verlo en el Buscador). Pournelle, insisto, no tiene nada de progre. Fue un “halcón”, respetado y consultado, de la Guerra Fría, asesor del gobierno de Reagan… Aún hoy mantiene relación con Newt Gingrich y la derecha del partido Republicano. Estoy seguro que en su vida ha leído una línea de Marcelo Saín. Y esto es lo que opina de las acciones de la TSA y agencias similares:

TSA se comporta normalmente. Por supuesto que TSA ha seguido los procedimientos adecuados, gritando a una niña de cuatro años de edad en un traje de princesa que “el sospechoso no está cooperando.” El propósito de TSA es que los estadounidenses entiendan que son súbditos y no ciudadanos, y ellos son los capitanes contratados que se mofan de nosotros y disfrutan su status. Ellos están haciendo el trabajo para el que fueron empleados. Lo encubren con el drama del teatro de la seguridad. También funcionan como protectores de las mulas del cártel y facilitadores del contrabando, pero eso era de esperar. A medida que los Pretorianos se permiten las alegrías de la degeneración, es la conducta previsible. Todo poder corrompe. Salve, esclavos“.


27 de abril. 9 años. Un balance – 2da. parte

abril 27, 2012

Hola. Sigo con el mismo post.

El problema básico con el texto de Fede Vázquez es – para mí, claro – el mismo que le encuentro al “relato” del gobierno nacional. Cristina, como todo gobernante pero con una atención intensa muy poco frecuente para lo que estábamos acostumbrados, da todo el tiempo su versión de lo que está haciendo, de lo que quiere hacer y de quién es el enemigo a enfrentar. Y lo bien que hace, a pesar de las ironías de los Fernández Díaz. Grandes políticos tan distintos entre sí como Perón, Roosevelt (Franklin) y Reagan entendieron que en una democracia moderna el que aspira a conducir debe ser un constante comunicador.

Ahora, eso tiene dos dificultades. Una, obvia e inevitable, es que el “relato” no podrá evitar contradecirse en el tiempo. Porque la realidad es cambiante y contradictoria, y ningún discurso puede abarcarla. La otra es más sutil, y tiene que ver con la cultura política algo adolescente de los argentinos. Que parece necesitar una historia épica, con símbolos.

Ojo: los símbolos son necesarios, para convocar y conducir. ¿O qué otra cosa es una bandera sino un símbolo? Pero se equivocaría el general que creyese que clavar una bandera es lo mismo que ganar una batalla. Cuando F.V. dice “Va a llevar un tiempo dimensionar lo de YPF. El Estado recupera la empresa más grande de la Argentina” y elabora a partir de eso, comete un par de errores.

Uno es que, en algunos sentidos muy importantes, YPF no es la empresa más grande. En número de personas ocupadas, en dispersión territorial, en peso dentro de la economía argentina… la administración pública nacional es muchísimo más grande. Por supuesto, la contestación obvia es que la administración pública no es una empresa. Esa respuesta, válida, apunta al otro error, que entiendo más importante.

Argentina no ha recuperado, todavía, una empresa petrolera estatal, cuya lógica será, debe ser, distinta de una privada. El Estado ha intervenido, e iniciado el proceso para la expropiación de la parte de las acciones que dan el control, a una empresa petrolera privada, que además está bastante más abajo en el ranking de esas empresas de lo que estaba cuando, hace 13 años, pasó a manos de una empresa extranjera.

No vamos a minimizar la decisión del gobierno, ni sus consecuencias concretas. Controlará los ingresos de una empresa privada sí que muy importante (incluyendo su pauta publicitaria ¿será esa la “confiscación” a que alude constantemente LaNación?) a cambio de asumir el compromiso de indemnizarla, después de un largo y complicado proceso judicial. La “caja” es una consideración que todo gobernante debe tener en cuenta, salvo opositores de corazón puro, claro. Mucho más decisivo, adquiere el poder de decisión en lo que puede ser la negociación más grande en nuestro país – quizá en América del Sur – en esta década: la que tiene que ver con la posible explotación de las reservas de “shale” gas y petróleo, estimadas las terceras en el mundo.

Esto es todavía hipotético, por todo el entusiasmo en la prensa especializada (comentado hace tiempo aquí y aquí). Pero un gobierno responsable no puede dejar esa posibilidad al arbitrio de una empresa que no ha mostrado disposición a atender sus requerimientos. Estos elementos, a mi juicio, compensan ampliamente la hostilidad y desconfianza que ha despertado la medida en parte del mundo empresario local e internacional. Sobre todo en el negocio del petróleo, donde medidas como ésta son pan de todos los días (ver también eso aquí).

Esto que estoy diciendo es válido, creo, para la relación de los gobiernos Kirchner con el tema de las empresas del estado. Allí está la diferencia más importante, en los hechos, con los primeros gobiernos del peronismo, del ´46 al ´55. La actitud de los gobiernos de Néstor y de Cristina ha estado marcada por una muy prudente reluctancia a avanzar en esa dirección, y a buscar, siempre que le fue posible. acuerdos con empresas privadas, aunque sea para el gerenciamiento (De paso: es absurdo, y berreta, hablar de empresarios “amigos”. Todo empresario que puede hacer un acuerdo beneficioso con el Estado será “amigo”. Como casi todo político que pueda entrar en una lista oficialista será oficialista).

Hay excepciones, y esas empresas que administra directamente el Estado: ANSES – que incorporó a las AFJPs y opera como gran financista a la vez que expandió enormemente la cobertura previsional es de lejos la más grande – el Correo, Aerolíneas Argentinas, hasta cierto punto AYSA… funcionan razonablemente bien. En todo caso mejor, en algunos mucho mejor, que bajo las gestiones privadas previas (A Aerolíneas, es cierto, le iba a ser difícil empeorar. Pero tengo que decir que su puntualidad, en los últimos meses, ha mejorado muchísimo).

Eso no quita el hecho que el kirchnerismo no ha mostrado voluntad para desarrollar empresas públicas. ENARSA es un testimonio, justamente, en el ámbito del petróleo. Muy presente en las noticias, y  en la vida de todos los días de los argentinos, es el del transporte. Y hay una necesidad que entiendo obvia, y por la que propagandizo en reducidos ambientes desde hace bastantes años, la de un Banco que fomente la industria y las exportaciones. Espero que el entusiasmo que se va a expresar en Vélez, y que refleja el texto de F.V., sirva para compensar las dudas, muy realistas, que reflejan la memoria de experiencias fallidas.

Porque, Fede, hubo otro momento de la Argentina, no tan lejano, donde el Estado tenía la propiedad absoluta de YPF y su actividad representaba un porcentaje mayor del PBI nacional que en la actualidad. Fue en el gobierno de Alfonsín. Y no le sirvió de mucho, ni al Estado, ni a ese gobierno, ni a la Argentina. La gestión de sus empresas terminó “privatizada” por la red de intereses tejida a su alrededor.

La diferencia, que un “relato” simplista no alcanza a señalar, está no en la propiedad, sino en la voluntad y el poder político de un gobierno. Esto es lo que ha mostrado el kirchnerismo. Ahora, este gobierno de Cristina Fernández. No garantiza una gestión eficaz por los objetivos nacionales. Pero sin ese requisito, nada es posible.  Eso es lo que hace que vale la pena apoyarlo.

Quiero discutirle también el triunfalismo de ese post de Fede Vázquez “un país con consumo de Asignación Universal por Hijo y casi pleno empleo, los problemas educativos con alumnos con computadoras personales, los problemas energéticos de un país dueño de su petróleo“. El petróleo… hay que extraerlo y refinarlo; la educación pública secundaria… sigue siendo un desastre; el casi pleno empleo es en muchísimos casos precario y en negro, y la AUH no saca a nadie de la pobreza. Si esas cosas no mejoraran de como están, el 27 de abril más recordado, como algunos compañeros apuestan, será el de 1979, cuando el movimiento obrero peronista lanzó la primera huelga contra la Dictadura.

Digo todo eso, y no estoy en la oposición. Al contrario, tengo que apoyar a un gobierno que ofrece la oportunidad real de mejorarlas. Miro a los opositores realmente existentes, las alternativas, y me siento muy oficialista. Chau. Nos vemos en Vélez.


27 de abril. 9 años. Un balance

abril 27, 2012

Aclaración importante: “Balance”, en el lenguaje común, suena algo como “evaluación”. Que se están midiendo los pros y contras de un proceso, y se juzga si ha sido “bueno” o “malo”. Los profesionales, que hacemos o auditamos muchos, sabemos que un balance es una foto. Como toda foto, refleja más o menos fielmente un momento del presente. Que, por supuesto, incorpora lo que se hizo antes, lo que se ganó y lo que se perdió. Pero no lo congela. Como dijo alguien que escribía mucho mejor que cualquier auditor, y hasta que cualquier bloguero “El pasado es prólogo“.

Esta reflexión me surge naturalmente porque la fecha del acto de respaldo a la Presidente es la de la elección de 1° vuelta que en 2003 puso para el balotaje a Carlos Menem y a Néstor Kirchner. A partir de ese momento, estaba claro – lo confirma Menem, cuando, seguramente con una inmensa bronca, renuncia a la chance de una segunda vuelta – que Néstor era el futuro presidente y que el poder en el peronismo – la única fuerza política que quedaba en pie – iba a tener un nuevo dueño. Por eso no es mal momento para fijar el comienzo de una nueva etapa en Argentina, la kirchnerista. (Se puede distinguir, unos cuantos lo hacen, la fase actual como “cristinista”. No lo niego terminantemente, pero sería mucho más debatible y teórico. Queda para Carta Abierta, si el tema les convoca).

Ahora, hay como 40 millones de balances legítimos que se pueden hacer, y algunos miles de académicos y opinadores extranjeros. No tengo una forma lógica de elegir, y no soy lo bastante soberbio para creer que el mío sería el mejor. Así que voy a tomar como punto de partida un análisis que ya elogié aquí hace muy poco, uno de Fede Vázquez.

Lo elijo por una serie de condiciones que el tipo reúne – junto con muchísimos otros, salvo la última – que lo hace un vocero adecuado de esta etapa: Es kirchnerista, es joven, es bloguero, escribe muy bien. Y por otro detalle igualmente importante: Estoy de acuerdo con mucho de lo que él escribió esta vez. Y discrepo en aspectos claves. De esos, claro, voy a plantear lo que pienso. El balance lo firmo yo.

(Para introducirlo: F.V. escribe sobre la expropiación de las acciones de Y.P.F. Pero la toma como un hecho que ayuda a definir la esencia de la experiencia K. Estoy de acuerdo) “Va a llevar un tiempo dimensionar lo de YPF. El Estado recupera la empresa más grande de la Argentina. Recupera el control sobre una masa de recursos que abre la puerta a un nuevo momento de la política económica, porque permite manejar variables de inversión, precios (no sólo del petróleo, sino de una cantidad enorme de producciones que lo rodean), decisiones de desarrollo en localidades dispersas en todo el país, intercambio comercial con otros países sobre una producción sensible y estratégica, etc. Incluso, se sumaría el control sobre la empresa que comercializa el gas en garrafa, haciendo posible un plan de subsidios a ese bien para la población que no tiene gas de red. El cambio es enorme. El desafío, los riesgos, las oportunidades, también. Lo que no hay que perder de vista es que todos esos interrogantes y posibilidades se abrieron por la decisión política de recuperar la empresa. Lo que hay que defender, más si vienen días complicados, es esa decisión, más allá de los avatares en los surtidores. Esa es la diferencia con los apoyos relativos: no es el éxito circunstancial lo que hay que bancar, sino la dirección, el rumbo político.

Se cierra un ciclo de preguntas sobre el kirchnerismo. El rol del Estado es el centro de la escena. Listo. El poder político y los recursos. La guita y su distribución social. El Estado como mediación para eso. El poder económico como el enemigo íntimo con el que se baila, se va a las manos, se vence, se negocia. Lo que sea. Pero con la certeza de que ese es el otro. Por eso, más allá de sus limitaciones exasperantes (quisiéramos, de veras, que fuera mejor) Macri sobrevive a los intentos más esporádicos del resto de la oposición. Porque es el único que es, verdaderamente, el otro. Testimonial y hasta inofensivo por ahora, pero latente y atrincherado en la convicción de que ese ring de disputa entre Estado y mercado está mal diseñado, que esa pelea es inútil porque no debería haber uno y otro sino un mismo poder tirando para el mismo lado. Macri cree, un su aniñada intuición, verdaderamente en eso. Y el kirchnerismo, todo lo contrario.

El resto. ¿Qué pensará el resto? ¿Quién puede querer ser presidente si no puede responderse esa pregunta? Hay ring o no hay ring. Entonces, no hay ya nada más viejo que el sentido común que recorre al resto de la clase política: “es una medida correcta pero en manos de este gobierno…”. Una, dos, tres, cien veces lo mismo. Ya queda mal en un blog argumentar de esa forma, ni hablar si se tienen pretensiones de poder institucional. La impresión es que a la camada actual de dirigentes opositores cada vez les queda más grande el hipotético manejo de un Estado que tiene sobre sus espaldas la cobertura provisional del 90% de las personas con edad jubilatoria y el control de la empresa más grande del país. “Mucho quilombo” es un razonamiento lógico para un tipo de político que creyó que su lugar era el refugio de valores abstractos. Pero lo que vino fue la necesidad de rehacer un país. Roquismo, yrigoyenismo, peronismo, menemismo, kirchnerismo. Hay modelos ideológicos para elegir en la historia argentina para todos los gustos, pero no casualmente los políticos progre-centro-radical-pro siguen prefiriendo experiencias fallidas, accidentales, inocuas, olvidables, como el gobierno de Frondizi. De inventar para delante, menos que menos.

El ciclo se cierra en un momento de épica que difícilmente se iguale. Es un momento de crisis -en sentido literal- de cambio, de ruptura. Cualquier estatización será inexorablemente menor (que técnicamente sea una expropiación y se mantenga la figura de sociedad anónima, no cambia las cosas), cualquier reclamo “por lo que falta”, será también un tranco chico (siempre que no trampeemos con cosas como “la felicidad del pueblo”). Rompamos el listado de pedidos, la mayoría son adornos al lado de lo de YPF. O no lo rompamos, pero sepamos que ninguno desafía ya el margen de lo posible. “Si se pudo recuperar YPF como no….” puede ser una muletilla de propios y extraños de acá en más. Y está bueno.

Hay un ciclo que se abre, también. Que muy lejos está de ser la gris administración conservadora de lo que ya está, como algunos imaginaban. (En verdad, los que imaginan eso, es porque imaginan el fin del kirchnerismo). Pero que tiene tanto de político como de técnico. La crítica esquizofrénica a la Cámpora: hordas sin títulos secundarios y profesionales de alta alcurnia ¿los dos a la vez? El discurso para un estigma se anula si se opta por el otro. Y entonces se quedan sin discurso.

… Pero ese ciclo no es sólo el protagonismo de un puñado de gente joven. El cambio es el cambio de escala. Es pensar los problemas de un país con consumo de Asignación Universal por Hijo y casi pleno empleo, los problemas educativos con alumnos con computadoras personales, los problemas energéticos de un país dueño de su petróleo. Tampoco es el famoso “largo plazo”. Porque no hay proyecto político que se precie de tal que no sea, en términos prácticos, cortoplacista. Por una cuestión puramente democrática: se puede perder en cuatro años. Pero sí hay un cambio de escala. Si el Estado fue y es el centro del proyecto político kirchnerista, la preocupación sobre la burocracia de ese Estado ampliado, enriquecido, más complejo, más ramificado, etc, se vuelve, también, algo central. ¿Cómo conducir al monstruo? Es un problema político, ideológico. Ahora que hay Estado, hay que cambiar al Estado. ¿Cuál es la síntesis de política y burocracia? ¿Cuál es la inercia que se arrastra de las viejas capas estatales que entraron durante la fase de la debacle estatal? ¿A quién se llama? ¿A quién se deja afuera?“.

Lo mío: Me gustó mucho este post desde el momento que lo leí. Porque dice cosas muy lúcidas, y cosas que me dan muchas ganas de discutirselas – sobre los mismos asuntos. Se puede hacer un discurso muy hermoso y convocante para la militancia, pero si no hay nada con lo que estar en desacuerdo o pelearse… es una lista de buenas intenciones. Me aburre.

Me parece brillante cuando F.V. define la experiencia kirchnerista a partir de una convicción: “el rol del Estado es el centro de la escena. El poder político y los recursos. La guita y su distribución social. El Estado como mediación para eso. El poder económico como el enemigo íntimo con el que se baila, se va a las manos, se vence, se negocia. Con la certeza de que ese es el otro“. Muy claro. Además, pone al kirchnerismo en su lugar, dentro de la historia del peronismo.

Atención: los que han leído a Perón me recordarán aquello de “un gobierno centralizado, un estado organizado y un pueblo libre“. Vale. La distinción es sutil pero profunda. Era un marco conceptual para otra situación del Estado, y también del pueblo. En la práctica, el peronismo, que nunca cuestionó la idea de la propiedad privada aunque sin considerarla un valor absoluto y le exigió cumplir con una función social, siempre tuvo que defender la autoridad del Estado frente al poder económico, usualmente, pero no siempre, extranjero.

Aquí, los no peronistas aprovecharán para recordarme a Menem. Cierto. Específicamente en el sentido que plantea este texto de Vázquez y que yo rescato, la experiencia menemista sería una aberración en la historia del peronismo. Porque en ese entonces se asumió que el poder económico, el transnacional, era el socio natural para “incorporarnos al mundo”. Vale. Pero hay dos puntos a tener en cuenta: Casi con certeza, solamente un gobierno peronista estaría en fuerza para demoler el poder sindical y la red de intereses económicos y sociales que defendían a las empresas del Estado. Rodolfo Terragno había intentado, tímidamente, en el gobierno de Alfonsín empezar con la tarea que se estaba llevando adelante en casi todo el mundo: Fernando Henrique Cardoso en Brasil, Felipe González en España, un poco antes Margaret Thatcher en Inglaterra, Boris Yeltsin un poco después en Rusia!… No pudo.

Todo esto es historia. Voy a lo otro, que pertenece al presente. Es cierto que el costo humano que tuvo el fracaso de la experiencia menemista y del patético esfuerzo de continuidad que hizo la alianza de radicales y progresistas, dejó una marca profunda en la memoria social. Las encuestas, y – sobre todo – los resultados electorales son muy claros: la mayoría de nuestro pueblo apoya las políticas que implican una mayor presencia del Estado. Pero es un error tratar de congelar la realidad en esa foto, inventando a Macri como la opción. Puede llegar a serlo, por supuesto. La justificación del egoísmo que estaba en la atmósfera de los años de Menem tiene sus atractivos para aquellos compatriotas que la están pasando bien. Y, como ideología, el poder económico todavía no encontró una mejor que la que se denomina, sin mucha precisión, “neoliberal”.

Pero la crisis del capitalismo financiero desregulado que nosotros vivimos en 2001, hoy se está reproduciendo en demasiados lugares del planeta. Es difícil proponer “Hagamos como los países exitosos“, si se está viendo allí ajustes, desempleo y conmociones sociales. El que aspire a construir una opción con chances frente al kirchnerismo, Macri o cualquiera (tiendo a tenerle más fe a cualquiera) tendrá que construir una nueva coalición con los descontentos del actual esquema por muy distintas razones. Resumiendo: la oposición será poskirchnerista o no será.

Hasta ahora, he discutido solamente una visión de la oposición posible. Me falta desmenuzar lo que se dijo arriba del kirchnerismo y de lo que ha logrado, con lo que estoy en parte de acuerdo y en parte en desacuerdo. Pero es tarde y me voy a dormir. Seguiré mañana; si tengo tiempo, antes de ir al acto.

Porque el renglón final del balance, “the bottom line” como dicen los yanquis, se los adelanto: este gobierno debe ser apoyado. Porque creo que, aunque le falta mucho para ser lo que debe ser, no hay otra opción aceptable hoy para los argentinos. Además, aunque por TV se ve mejor, nada reemplaza a sentir a los que concurren. Son los reales protagonistas de los actos del peronismo.

(Continuará)


J. P. Feinmann y el peronismo mogólico

abril 26, 2012

No se me había ocurrido hacer un post sobre esto. Esta reflexión había sido un mail para un par de amigos, con los que compartí, mucho tiempo atrás, una militancia en Guardia. Uno de ellos (buena persona, pero católico tomista) me había acercado, con un título sarcástico, este artículo de José Pablo Feinmann. Lo había leído, y tengo que decir que no me pareció tan terrible.

Lo de “peronismo mogólico”… consideré que, como dirían en las Familias, no es “nada personal”. Era parte de la batalla cultural a principios de los ´70 de la Tendencia contra Trasvasamiento – Miguel Bonasso también usó la expresión refiréndose a Guardia y Demetrios en alguno de sus libros. Y, después de todo, no es que otras agrupaciones de la JP, que aceptaron la conducción de Montoneros mostraron una lucidez política maravillosa. En realidad, nadie la demostró en ese tiempo.

Para encontrar una manifestación reciente de J.P.Feinmann en el rol del Boludo Importante más ególatra – como dice otro amigo – habiendo superado a Sebreli y a Aguinis, hay que ir a esta nota en La Nación. Al presentar su último opúsculo en la Feria del Libro – un rito compulsivo de escribidores argentos – dijo “Perón se creía infinitamente superior de lo que era“. Recuerdo haber comentado en un tweet que era cierto: Perón llegó a creerse J.P.Feinmann.

Si me decidí a subir estas líneas al blog fue porque la Asociación Síndrome de Down lo repudió por usar “mogólico” para descalificar. Y el agudo Manolo Barge le dedicó un post en su imprescindible blog, donde argumenta que ya “peronista” es suficiente descalificativo.

Lo que quiero señalar es que, como le decía a mis amigos, pegarle a Feinmann puede ser justo y necesario, pero también es fácil. Da tantas ocasiones. Hace tiempo Daniel Pliner ilustró otro ejemplo de su egolatría, hasta ingenua en Vos, Feinmann, andá al arco,

Empezaré entonces por rescatar lo valioso de ese artículo de Feinmann del domingo pasado: el aporte bibliográfico. Es cierto que su desvalorización de “La comunidad organizada” (“texto ante el que se prosternaba en los setenta el peronismo mogólico“) puede rastrearse a que él no es capaz de encararla como pensamiento filosófico. JPF nunca ha logrado desprenderse del corsé mental de las concepcioness de la New Left de los ´60, que podría describirse como una enfermadad infantil del marxismo.

Pensándolo bien, es curioso que cuestione a “La comunidad organizada” y llene de elogios, por otra parte merecidos, a Arturo Sampay. Me decía uno de los tipos más inteligentes de la blogosfera, hoy retirado “O no leyó a Sampay, iusnaturalista contrario al derecho positivo, o además de boludo es un falsario de aquellos“.

Pero, insisto, la bibliografía que propone para comprender al peronismo es sólida: “El texto de la Constitución del ’49; el Anteproyecto de la Reforma de la Constitución (Partido Peronista, Buenos Aires, 1949). Y uno de los mejores análisis de la economía peronista: el libro del militante comunista Juan Carlos Esteban, Imperialismo y Desarrollo Económico, Editorial Palestra, Buenos Aires, 1961. Aconsejo buscar estos textos, publicarlos y estudiarlos severamente”.

Valen mucho la pena. Una confesión personal: el texto de Esteban era mi herramienta básica cuando – en una más de las inconciencias de aquellos años – los compañeros me encargaban dar una conferencia sobre economía peronista. Lamentablemente, perdí ese libro en uno de los muchos avatares de mi biblioteca personal.

Ahora, si digo todo esto es porque creo que hay una batalla importante a dar. Y no me refiero a una discusión filosófica con el inefable Ferinmann. Creo que trata de ser un Sartre del subdesarrollo. Y nunca he sido admirador del francés como filósofo; tan sólo como dramaturgo.

La batalla, creo que es política y debe darse sobre la conciencia de la militancia kirchnerista. Sintetizando un tema complejo, diría que – así como Menem hizo una alianza con los sectores altos y medios ambiciosos y egoístas de los ´90 y su expresión política, la Ucedé – Kirchner la hizo con los sectores medios desilusionados y amargados de los ´00 y la que había sido su expresión política, el Frepaso. Es a este frente – el “kirchnerismo”, como la manifestación actual del peronismo – que se incorpora militancia, cuando nuestro movimiento vuelve a enamorar nuevas generaciones, como lo hizo a fines de los ´60 y principios de los ´70.

Una parte de esta militancia – la que pertenece a esa pequeña burguesía que lee libros de divulgación filosófica – se puede inclinar a incorporar el – llamémoslo así – pensamiento feinmanniano. O si no ¿quién compra los libros de Feinmann? En Página 12 se encuentra mucho de eso, también. Y para dar esta batalla, el discurso tradicional del peronismo, no elaborado, no sirve. Tiene asunciones, referentes y memorias que simplemente no existen en la conciencia de casi nadie menor de 50 años. Y de muy pocos de menos de 60.

Hay un factor importante a tomar en cuenta. Porque insisto, la batalla es política. Para la estrategia del gobierno, especialmente para el encuadramiento que quiere darle a su militancia, el discurso de Feinmann es yeta, a pesar de su cristinismo. Aunque en algunos oficialistas hubo cierta simpatía con ese pensamiento. no les sirve para lo que tienen que hacer en la práctica, gobernar, y menos para la conducción política de su fuerza. Por todas las diferencias de ideología, de etos, de historia, todo lo que 40 intensos años los separan, La Cámpora se parece mucho más a Guardia o a Encuadramiento que a los grupos espontáneos y anárquicos de la JP de la Tendencia, que sólo estaban unidos en un pensamiento generacional y en la admiración ingenua por el heroísmo de la lucha armada.

El problema, ojo, no son las opiniones del tipo, que no son más equivocadas que las de cualquier otro. Lo que hay que tratar de evitar que se propague – es muy contagiosa – es la actitud del que, sin participar en el peronismo o en la política misma, se sube a su ego y cree tener una autoridad especial para juzgar esas pasiones.


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