Crónicas de Buenos Aires: Cristina, los intendentes y la política

mayo 23, 2017

cfk 2017

(Ya lo reconocí: lo bonaerense está demasiado presente en este blog. Pero la razón es práctica y doble: la interna ahí está más definida, y recibo más información que de otros sitios. De la vieja y querida Capi necesariamente sé algo, pero aquí todavía está muy fluida la cosa. Y sigo con el tema porque las internas son política en estado puro. Aristóteles, Maquiavelo, Weber, están muy bien. Pero el barro y la pasión son de la interna).

Como no sólo yo, todo el que se molesta en leerla, tiene mucha, tal vez demasiada información política local -sobre todo del peronismo- voy a seleccionarla, y antes a jugar mi opinión: Cristina Kirchner está más cerca de ser candidata en Buenos Aires que en cualquier otro momento desde 2005.

¿Está decidida? No leo los pensamientos. Y no sólo ella, cualquier político en condiciones de decidir prefiere mantener sus opciones abiertas. En la misma provincia, Cambiemos no ha elegido sus candidatos. Massa no ha anunciado si se presentará o no. Y el Frente de Izquierda va en camino a unas PASO en serio: Del Caño vs Pitrola. Todos los jugadores deben tomar en cuenta lo que pueden hacer los otros, el gobierno nacional, aún el panorama internacional… Y las falibles pero imprescindibles encuestas ¿Por qué van a adelantarse a hechos que pueden modificar el escenario?

Entonces, si afirmo que CFK probablemente encabece la lista que presentará el Frente que se arme con el PJ, no me baso en la “precisa” que circula cada semana -una distinta-, sino en que eso parece ser necesario para poder decidir las candidaturas de senadores y diputados nacionales. Lo que a su vez necesita para que el sector del peronismo que se identifica con su liderazgo sume poder en el ámbito nacional. A pesar que hoy tiene poco “territorio”: provincias, grandes municipios.

Algunos analistas de mesa de arena -no los critico, yo también soy uno, en mis ratos libres- critican a Máximo Kirchner por haber dado ocasión a que un grupo numeroso -y poderoso- de intendentes del Gran Buenos Aires pasara noticia pública que ellos aceptaban la conducción de Cristina… en tanto ella encabezara la boleta en octubre.

Tampoco en este caso conozco las conversaciones y compromisos previos, así que no puedo decir si hubo o no errores de manejo. Pero estoy seguro que algo así era inevitable. Los intendentes, los políticos del peronismo bonaerense necesitan el mejor candidato disponible para sumar votos. Saben, todos sabemos, que esas largas boletas: senadores nacionales, diputados ídem, senadores provinciales o diputados ídem, concejales, consejeros escolares… se leen desde la izquierda. Nada arrastra más votos que el nombre que aparece primero (Seguro, Manolo; no es el único elemento. Pero es el más importante. Y lo decisivo: los intendentes están convencidos de eso).

Y las encuestas son falibles, pero si todas dicen que la mayor intención de voto en el peronismo bonaerense la tiene CFK…

¿Es todo maniobras y posicionamiento? ¿No hay diferencias, enfrentamientos más profundos? No voy a decir eso. Porque sería mentira, y, peor, fácil de descubrir. Hace poco en el blog un comentarista, cristinista de corazón ardiente, dijo que el peronismo sin Cristina es Menem. No todos de ese palo creen eso, por supuesto, pero hay bastantes. Y los territoriales piensan que los cristinistas son La Cámpora, Nuevo Encuentro, progres de clase media… Mejor no decir lo que piensan la mayoría de los dirigentes sindicales.

Ambas cosas son exageradas. El peronismo sin CFK y los que se identifican con su discurso se parecería más a Duhalde (el de hace 20 años), Rodríguez Saá, Perotti, De la Sota, Insfrán, Verna, la Corriente Federal… una mezcla muy diversa. Y en los “cristinistas”, los militantes que tienen un compromiso emocional con Cristina, entre ellos hay muchísimos peronistas que no están en La Cámpora ni tienen mucha onda con la orga.

No discuto esto mucho en el blog porque -estoy convencido- no importa demasiado. Este debate lo van a resolver los votantes. O -como se decía antes- el pueblo. Lo importante es que hemos aprendido -una lección terrible- a manejarlo sin agarrarnos a tiros. Y ahora hay una respuesta tentativa, al menos para Buenos Aires, que la dirigencia ya conoce: sin sumar ambas realidades, no se gana en octubre. Y como enfrente está Macri, eso aclara mucho las cosas.


Paso un aviso: “Le gusta el dólar para el 3° trimestre”

mayo 22, 2017

Es triste la suerte del bloguero. Uno sube algo constructivo, advirtiendo a la población que los opinólogos de economía están empezando a tirar malas ondas (¿habrán notado que el PJ nacional, prudente, no publica nada de su Comisión de Economía, no?). Y los comentarios son las consignas de las dos tradicionales hinchadas.

(Me fascina especialmente la sufrida y seguidora barra de los “antiK”: Todo lo malo es producto del populismo que vino o del populismo que puede venir ¡Lo de Sturze funcionaría, sino fuera por ellos!)

No importa. Soy humilde, y aunque algo conozco de finanzas, hace mucho que estoy lejos de las mesas. Entonces, acerco esto de Germán Fermo, hombre de los fondos de inversión. No soy tremendista, y además comprendo que para el que tiene dinero para especular, las diferencias que se hacen son muy dulces. Pero conozcan el riesgo:

Cuando uno escucha en el taxi que “la posta” es comprar Lebacs, me empieza a crujir el estómago y recuerdo que el manual de control de riesgo de todo asset manager recomienda que cuando a una posición la terminan teniendo todos, hay que estar al menos, más atentos que antes, en especial, con lo formidablemente dulce que ha sido el carry-trade en pesos desde comienzos de este año.

El devengamiento de tasa de interés en moneda local mediante las Lebacs del BCRA se popularizó e invadió el posicionamiento de cartera de mucho inversor retail, quien suele ser el menos informado de todos y el que en general, llega tarde al armado de posiciones. Para sorpresa de muchos y tal como explicaremos en este artículo, una posición en Lebacs que aparentemente es tan sencilla y obvia, implica en la coyuntura actual, estar expuesto a los inciertos destinos de tres presidentes diferentes: Macri, Trump y Temer. Aunque no parezca y aunque mucho asesor financiero no lo cuente, comprar una Lebac es apostar positivamente a la suerte de estos tres personajes y a cómo eventualmente le termine yendo al Merval, al Bovespa y al S&P, en consecuencia. En este contexto, para el tercer trimestre del 2017, me gusta el dólar”   (completo aquí)


“Puede ser complicado pasarse a dólares”

mayo 22, 2017

El término “gobernabilidad” está desgastado en el discurso – la mayoría de los sindicalistas y de los legisladores han dejado de usarlo. Y para los militantes emocionales es anatema. Sólo los gobernadores lo emplean ahora, y lo que les interesa en el fondo es la gobernabilidad en sus distritos.

Pero no debemos engañarnos: en este tema hay una divisoria muy nítida. Entre los que han perdido su empleo o su contrato o su changa, o tuvieron que cerrar su local, muchos están tan furiosos o angustiados que lo que menos les importa es la estabilidad del gobierno. Pero la mayoría de los trabajadores en blanco, y de los sectores medios en general -aún los que están resueltos a votar contra Macri- no quieren un 2001. Tienen recuerdos negros de ese tiempo.

En la dirigencia peronista, y la opositora en general, esto se refleja, naturalmente. Influido por el hecho que muy pocos de ellos están entre los más perjudicados, claro. Entonces, la división se da más en el discurso y en el posicionamiento. Porque en el plano de los hechos el dato fundamental es que no existe, ni en proyecto, una alternativa pensada para un derrumbe del gobierno actual. No está, ni se avizora, un equivalente del entendimiento Alfonsín-Duhalde que encauzó, después de catástrofes varias, la debacle de la Alianza.

En este blog se viene advirtiendo sobre la burbuja financiera que se crea cuando el Estado paga intereses, en forma rutinaria, del 20 al 25 % en dólares. Por ejemplo, aquí y aquí. Pero trato de no ser tremendista. Este es un blog herbívoro (y hay un interés personal ¿quién haría publicidad mientras patean las puertas de los bancos?). El problema son algunos medios que largan noticias… destituyentes ¿O cómo se puede llamar a esta hipótesis que largó esta semana El Cronista?

Es cierto que está escrita en una insoportable jerga financiera (traté de traducirla un poco y mejorar la sintaxis, sin mucho éxito) que sólo entenderían los especuladores financieros ¿Y quiénes creen que empezarían una corrida?

Desde enero de 2017 el Banco Central (BCRA) implementó dos cambios importantes respecto de las operaciones monetarias. Por un lado modificó el instrumento de política monetaria. Pasó de la tasa de Lebac de corto plazo al corredor de pases como tasa de referencia. Y decidió cambiar el esquema licitaciones semanales de letras por un esquema mensual.

El lado positivo de esta medida es que efectivamente el BCRA alcanzó el objetivo: que las Lebac tengan mayor liquidez en el mercado secundario. De hecho, el BCRA ha incrementado fuertemente su participación en el mercado secundario de Lebac por casi $10.000 millones, vendiendo estos instrumentos para aspirar pesos y elevar la tasa del activo en cuestión, todo ello como parte de una política anti inflacionaria.

Ahora bien, el dato negativo de haber pasado de licitaciones semanales a mensuales es que por cada vencimiento, el monto a renovar de Lebac es seriamente abultado llegando incluso a superar más de la mitad de la totalidad de la base monetaria. Por ejemplo, el último martes 16 vencían 450.645 millones de pesos, lo que representa el 56,8% de la base monetaria. Es decir, más de la mitad de la totalidad de la base monetaria se renueva en un solo día en conceptos de Lebac. El dato debe colocar al inversor con cierta cautela.

En los últimos meses la mayoría de los inversores ha estado de acuerdo en que la estrategia a seguir en los próximos vencimientos es seguir posicionado en pesos, aplicando la estrategia de carry trade en moneda local. ya que los analistas han estado viendo la evolución del dólar, el exceso de oferta de moneda internacional y la persistencia de política monetaria contractiva del BCRA que busca mantener la tasa de referencia alta para combatir la inflación. La combinación de todos esos factores da como resultado: más carry trade en pesos. (Traduzco la jerga: cambiar dólares por pesos y ponerlos a interés, muy alto).

Ahora bien, la estrategia comenzaría a ser cada vez menos atractiva (de hecho, ya lo estamos viendo) producto de una cercanía con las elecciones y demás factores macroeconómicos. Entonces, los inversores podrían a comenzar a evaluar dejar de renovar Lebac y pasarse a dólares.
.
El mercado puede cambiar de humor muy rápido y esto no sería un problema sino por el hecho de que la decisión de pasarse a dólares recae únicamente en un solo día, es decir, el día de vencimiento y renovación de Lebac. Con lo cual, si un cuarto de los que renuevan letras decidiesen no renovar y pasarse a dólares, implicaría que el 14% de la base monetaria se dolarice. Si un tercio no renueva, casi el 20% de la base monetaria se dolarizaría y si la mitad de las renovaciones de Lebac se pasan a dólares implicaría el pasaje de moneda local a extranjera de casi el 30% de la base monetaria.

El hecho de que recaiga todo en un mismo día y que encima el monto de renovación de Lebac sea tan significativo implica un riesgo ya que se encuentra latente la posibilidad de que se generen shocks transitorios producto de la demanda masiva de dólares en un solo día. A su vez, en el caso en que ello ocurra en alguna de las próximas licitaciones, servirá como referencia para la próxima licitación ya que cada vez más inversores se verán empujados a comprar dólares en forma anticipada intentando esquivarle a los impactos negativos de un potencial rally en el precio del dólar. Cuanto más tarde te dolarices mas podrías quedar perjudicado, sobre todo con la incertidumbre electoral acercándose.

En concreto, se han dado pros y contras a la hora de cambiar el periodo de renovación y licitación de Lebac aunque desde los efectos negativos, el BCRA debería considerar seriamente si no está auto empujándose a generar shocks transitorios ya que los stocks de Lebac son significativos y podrían generar distorsiones en otras variables, principalmente en el precio de la divisa. Para todo ello será clave el manejo de expectativas del BCRA en las próximas semanas de cara a los próximos vencimientos de Lebac“.

Y si ustedes creen que esto es depre, tienen que leer a Fernández Canedo en el Clarín de ayer, que trata desesperadamente de ser positivo. Dice que “la reactivación de Macri será distinta a las anteriores”, que “la pauta inflacionaria de 17% para todo el año, … si no se logra en diciembre, se logrará en los primeros meses del próximo año, sostuvo enfáticamente un hombre de extrema confianza de Marcos Peña“. Ah, y que nuestra mejor chance es “aparecer simpáticos y creíbles“.


El peronismo y el camino a 2019. Señalo un bache

mayo 21, 2017

Hace tiempo que comento en mis posteos un hecho que me parece evidente (¡y no sólo a mí!): el gobierno de Mauricio Macri está perdiendo votos, y consenso social, en forma acelerada, al menos en la Argentina de las grandes ciudades. Donde vive la mayoría de los argentinos. No veo una catástrofe electoral, no si no pierde el control de las variables económicas, pero me parece inevitable que sufra un importante “voto castigo” en las elecciones de octubre 2017.

Por otro lado, esta vez sin respaldo estadístico, también comenté que veía al peronismo razonablemente organizado y unido… para lo que es su historia, y a pesar de haber sufrido una derrota inesperada -la pérdida del gobierno nacional y el bonaerense- hace año y medio. No hay un liderazgo nacional reconocido por todos, y no hay nuevas propuestas, pero casi todos los distritos se preparan para este turno electoral en forma ordenada, sin conflictos internos graves. En la provincia de Buenos Aires, todavía hay en curso una pulseada para definir/limitar la conducción, pero mi evaluación es que la autoridad de Cristina Kirchner terminará imponiéndose (con los límites que surgen de estar en el llano, obvio). Después de todo, ella tiene la mayor intención de voto, por lejos. Y en este tipo de conflicto, uno (una) es más que varios.

El dato principal, en este caso, es que todos los participantes saben que una ruptura importante garantiza una derrota frente al oficialismo, que no está tan deteriorado. Eso significaría el eclipse, para el 2019, de cualquier candidatura presidencial con base en Buenos Aires frente a los ganadores en otras provincias. Por supuesto, el futuro es imprevisible, se pueden cometer errores, y el armado de las listas siempre deja heridos (¡otra que las internas!). Pero ninguno de los protagonistas con “poder de fuego” es conocido por comer vidrio.

Por supuesto, este turno electoral es sólo una etapa. Para el peronismo, como para el resto. El lunes 23 de octubre comenzará a definirse -me estoy repitiendo, lo sé- el liderazgo y la propuesta que le presentará a los argentinos. A partir de los resultados electorales del domingo 22. Puede preverse ahora que “los peronismos” (como dice Carlos Fara) ganarán en la mayoría de las provincias. Se habrá confirmado que la “marca” peronista sigue siendo importante.

Entonces ¿veo un promisorio futuro para el peronismo en 2019, en tanto fuerza política? No necesariamente. Porque algunos de sus dirigentes y aún más de sus militantes están esforzándose por actualizar su doctrina, es decir, por expresar sus valores y sus banderas de siempre en el lenguaje de estos tiempos y con propuestas para estos tiempos (En el blog seguiré contando de estos esfuerzos). Pero falta bastante para que haya un pensamiento común en el conjunto del peronismo, y entre los que tienen responsabilidades o posibilidades de poder, sobre política económica. La política que determinará qué alianzas y qué enfrentamientos se plantearán con los distintos sectores de la sociedad argentina.

Pienso aportar algunas ideas sobre el asunto, en un próximo posteo. Pero éste, en realidad, es para estimular el debate desde un sitio más.


El mensaje de Baradel

mayo 20, 2017

suteba

Esta vez es corto, amigos. Los sábados acostumbro a subir largos y enjundiosos posteos -en general ajenos- con la idea que tendrán tiempo para leerlos. Tal vez todavía lo haga, pero ahora quiero transmitirles algo que escuché esta semana. Un razonamiento muy simple, pero no lo vi en los medios, ni siquiera en ese espacio habitualmente más alerta que son los blogs.

Esta semana Roberto Baradel, fue reelecto al frente del sindicato mayoritario de los docentes bonaerenses. Este dirigente, que conduce al gremio desde 2004, consiguió cerca del 70 % de los votos, en tanto que Romina Del Plá, del Partido Obrero, obtuvo cerca del 30 % (Pongo “cerca” porque hay una pequeña diferencia representada por los votos en blanco: menos del 2 %). Vale marcar que la lista opositora mantuvo su presencia sobretodo en el conurbano.

Pero ese no es, por cierto, el dato fundamental de esta elección. Ni siquiera que Baradel consiguió el respaldo de sus afiliados en el marco de una pulseada con la gobernadora Vidal, una huelga desgastante donde no ha podido mostrar un triunfo.

Ni tampoco lo es el hecho -este sí se remarcó en los blogs- que la campaña de demonización, y de desvalorización, de los medios contra “ese gordo desprolijo” no funcionó. En un gremio de clase media si los hay. Es un dato fundamental, que muestra los límites de las herramientas mediáticas.

Pero hay algo todavía más decisivo, en el corto plazo (que es donde pasamos la mayor parte del tiempo): El Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) es el más numeroso de los gremios docentes. Tiene más de 80 mil afiliados, y en sus elecciones hay alta participación. Digamos que es una muestra razonablemente representativa de los maestros. Especialmente por el contexto del conflicto por los sueldos, del que el hombre que estaba al frente del gremio fue convertido en símbolo. Por el otro lado del enfrentamiento, el gobierno.

Entonces, esta elección hay que leerla en clave política, además de gremial. Nadie que conozca muchos docentes puede creer que se han volcado en masa al kirchnerismo. Y mucho menos al peronismo! Pero sí que están furiosos, y votan a la oposición. Y, a pesar de los esfuerzos del troskismo -que los hacen, eh- para la mayoría de los argentinos la oposición es el peronismo.

Hace tiempo, me aventuré a decir en el blog, al comenzar el conflicto docente, que el macrismo había perdido las elecciones de este año, al alienar a una parte importante de los que lo votaron en el 2015. Ojo: no puedo decir, con los elementos que tengo, que se equivoca el oficialismo al elegir la estrategia de profundizar la “grieta”. Pero parece que en la provincia de Buenos Aires al menos, no está funcionando.


Elecciones en Irán

mayo 20, 2017

Ayer hubo elecciones en la República Islámica de Irán, un país con 83 millones de habitantes, una historia y una identidad cultural de miles de años y -vamos a la realpolitik– mucho petróleo y Potencia regional en el Medio Oriente. Y que en algunos momentos ha sido un cliente importante de nuestras exportaciones. Por eso me siento obligado, en este blog en el que insisto en la necesidad de estar conscientes de la política internacional, de acercarles un pantallazo, aunque sea superficial,

Unos 56 millones de votantes -dos millones y medio de ellos en el exterior-  fueron convocados a elegir entre cuatro candidatos a presidente. Según la información que llega -en Buenos Aires son las 2 de la mañana- encabeza los votos Hasan Rohani, que va por la reelección y expresa, naturalmente la continuidad. Detrás habría quedado Ibrahim Reisi, a quien el periodismo occidental ubica como “conservador”. Los medios argentinos le dedicaron al estas elecciones muy poco espacio, pero supongo que cuando la mayoría de ustedes lean esto, a la mañana, ya tendrán datos definitivos y abundante palabrerío.

Con el respeto debido, tengo que decir que les va a mostrar más las simpatías del medio que la realidad iraní. Los de tendencia progresista moderada -mayoría en los columnistas internacionales- se felicitarán porque ganó alguien que pueden decirse que se parece a ellos. Los más afines al actual gobierno de Israel y al sector más intervencionista de los EE.UU., dirán que no cambia nada, que los que mandan son clérigos reaccionarios que quieren construir la Bomba y que ese país es el “Gran Satán” (en un homenaje inconsciente al Ayatollah Khomeini).

Tienen razón en un punto: en estas elecciones no se jugaba un cambio decisivo. Porque el sistema político iraní es un ejemplo original de poder bicéfalo. Uno es el teocrático, liderado por el Líder Supremo, Alí Khamenei, responsable de proteger los valores del Islam. Controla la judicatura y tiene la última palabra en cuestiones cruciales como la seguridad o la política exterior. El gobierno, encabezado por un presidente, se ocupa del manejo cotidiano del Estado, de la economía y las relaciones internacionales”.

En la práctica, cada uno de estos dos focos de poder reúne en torno suyo grupos de intereses, y organizaciones de la sociedad civil iraní. En realidad, la mayoría de debates políticos toman la forma de tensiones entre esas dos realidades. Y, a pesar de la estructura relativamente jerárquica de la versión persa del chíismo -lo que más se acerca a una iglesia occidental en el mundo islámico- ambos se apoyan, finalmente, en el respaldo popular (Aún los miembros de la Asamblea de Expertos son elegidos cada ocho años). En las elecciones, las campañas son agresivas, y la participación es alta.

No existen, eso sí, partidos políticos del modelo occidental, ni tampoco del leninista. En estos comicios, Rohani tuvo el respaldo de 19 asociaciones políticas, civiles y religiosas; Reisi, de 10 asociaciones clericales. Son coaliciones circunstanciales, reunidas en dos grandes campos: el reformista y el principista. Estos se definen por los principios fundacionales de la República Islámica; los reformistas no los rechazan, pero piden se actualización de los mismos según el contexto doméstico y el internacional. Rohani iba por el reformismo; Raisi, por el principismo.

Reitero: las diferencias no son profundas, en cuanto a lo que nos importa a los que no somos iraníes. El pacto nuclear que firmó Irán con las seis Potencias -el tema mas delicado de su política exterior- fue avalado por el Líder Supremo, y ninguno de los candidatos lo cuestionó en público. Más sugerente, todavía, la candidatura de Ahmadinejad, que buscaba ser nuevamente elegido, fue vetada por la Asamblea de Expertos. Aparentemente, las enseñanzas del duodécimo Imán son muy claras acerca de los bocones.

¿Y nosotros? La única señal que ha dado en estos días el estado argentino fue de parte de un juez, Canicoba Corral, que ratificó la vigencia de las alertas rojas de Interpol para la captura de cinco ciudadanos iraníes buscados por el atentado a la AMIA. Una medida simbólica -para la galería pro israelí- sin ningún resultado práctico. Pero también es cierto que el esfuerzo del gobierno anterior por encontrar un mecanismo para resolver ese pleito, fracasó ruidosamente -debido a la hostilidad de los propios servicios argentinos… y a la indiferencia de Irán.

El problema es que hace 12 años el Estado argentino hizo suya la acusación de unos fiscales sobre la culpabilidad de Irán -sin ninguna prueba conocida en un sentido o en el otro. Ahora, la carga política sobre el asunto -y la muerte de uno de esos fiscales, Nisman- hace imposible que se haga algo, también en un sentido o en el otro. De todos modos, las exportaciones argentinas a Irán son comercializadas por firmas estadounidenses y chinas, a las que ese tema no les preocupa.

 

 


Música para el fin de semana – Chris Cornell

mayo 19, 2017

Para este finde quería subir algo del que se fue esta ayer. Porque aunque Chris Cornell ya era veterano -como el rock- expresa bien la pulsión de muerte, de bronca y de vida que tiene esa música. El último show de Soundgarden, este 17 de mayo, en Detroit.


A %d blogueros les gusta esto: