La otra interna argentina. Y China

mayo 31, 2017

UIA

La franja politizada de los argentinos está entre interesada y obsesionada con la interna del peronismo. Está bien, importa. Y de vez en cuando, algunos -como este blog- prestan atención a la de Cambiemos (la tarea de domesticar a Carrió tiene su interés). Pero hay vida más allá de las PASO. Hay otras internas, donde juegan intereses muy poderosos, y también deciden sobre nuestro destino como país.

Subo dos notas periodísticas recientes -de La Nación y Clarín, cronistas y protagonistas de esas peleas, y agrego un comentario muy breve al final.

Cuenta la tribuna de doctrina:

“Con advertencias sobre China, asumió Acevedo en la UIA. El director de Aceitera General Deheza, que presidirá la entidad por dos años, alertó por la “competencia desleal”

El consenso para elegir al presidente entre empresarios industriales, el primero en más de una década de listas diferentes, dejó heridos. La sangría no pasó desapercibida en la asunción ayer de Miguel Acevedo como presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Juan Carlos Sacco, ex vicepresidente y ahora afuera de la entidad fabril, dio un breve discurso y luego se retiró. José Ignacio De Mendiguren, hombre del Frente Renovador, no se presentó en la ceremonia. Algunos decían que estaba el interior de gira con Sergio Massa. Otros fueron más explícitos. “La UIA ya fue para mí”, se quejó ayer en su paso por el Hotel Alvear para escuchar a la gobernadora bonaerense, Héctor Méndez, ex presidente de la entidad. Los tres, fuera de los 26 nuevos nombres del comité ejecutivo, son los hombres mirados de reojo por haber debilitado la candidatura de Daniel Funes de Rioja, quien fuera el primero elegido en la lista de las grandes empresas.

Acevedo, que originalmente apoyaba a Funes de Rioja, fue ayer entronizado con el apoyo del presidente de COPAL. En su discurso de asunción, flanqueado por Luis Betnaza (Techint), festejó “la conformación de una lista de unidad”. Estaba afónico. “Mis amigos me dijeron que estoy somatizando la presidencia”, bromeó el director de Aceitera General Deheza (AGD).

Tras el viaje que llevó al presidente Mauricio Macri por varios países orientales, Acevedo alertó por la posibilidad de reconocer a China como una economía de mercado, uno de los temores de toda la industria pero principalmente de Techint, la empresa que conduce Paolo Rocca. “Hoy no es una economía de mercado. Los precios que tiene China son como los del Indec de Moreno”, ironizó el presidente de la entidad fabril en conferencia de prensa.

Como es habitual, fue consultado sobre el dólar. “El tipo de cambio es el que es. Para algunos sectores es bajo. Para otros es normal. ¿Cómo se arregla? Mejorando la competitividad”, dijo.

… También hubo referencias a la situación del principal socio comercial de la Argentina. “Brasil me preocupa porque hay mucha de nuestra economía que va a ese país”, dijo el director de AGD. Pero también le dedicó una parte de su relato a la corrupción en la economía más grande del Mercosur. “Es algo que impacta porque hay corrupción masiva”, dijo Acevedo, que resaltó que en la Argentina “todos pensamos que hay poca transparencia pero no como en Brasil”. El ejecutivo afirmó además que está a favor de cualquier medida en el Congreso argentino que limite los casos de corrupción y fomente la transparencia.

Sobre las elecciones de octubre, Acevedo advirtió que la importante será más bien política.”No va a cambiar la relaciones de fuerza pero tendrán impacto”, advirtió.

“¿Conoce el plan del Gobierno para la industria?”, preguntó LA NACION. “No sé si el Gobierno trabaja con un plan. Pero toma medidas y las discute”, cerró.

Miguel Acevedo está más presente en los medios por una frase que no está en esta sobria crónica: “Estamos viendo una recuperación económica amarreta”. Pero el dato fundamental, me parece, es que su presencia al frente de la UIA indica que las empresas verdaderamente grandes ya no la ven como un área de la que debe ocuparse la gerencia de Relaciones Institucionales.

Y Aceitera General Deheza es una de las empresas argentinas verdaderamente grandes. Durante la primera parte de los gobiernos K, hasta la crisis del “campo”, tenía un senador por el FpV.

El gran diario argentino, por su parte, sale a pelear, con esta nota de Alcadio Oña:

“Mauricio Macri volvió de Beijing con la misma promesa que Cristina Kirchner había traído en 2015, también después de reunirse con el presidente Xi Jinping. Consiste, nada más y nada menos, que en equilibrar la balanza comercial, lo cual, si fuese posible, significaría una proeza monumental.

Debiera saberse en principio que prometer no es igual a comprometerse. Y ver, además, todo lo que hay de por medio.

Hasta entonces favorable a nuestro país, a partir de 2008 el saldo comercial bilateral empezó a torcerse a favor de China, y tanto que entre ese año y el año pasado (el déficit) superó los 38.000 millones de dólares. Representa el mayor déficit argentino contra cualquier país o contra cualquier bloque de países: desde Brasil y el Mercosur, hasta Estados Unidos y el Nafta o la Unión Europea y las naciones que la integran.

Claro que ahí mismo ya salta una controversia. Beijing no reconoce esas cifras, que son del INDEC, sino otras mucho menores: en algunos años la brecha alcanzó a unos US$ 2.000 millones, cerca de la mitad del déficit calculado aquí.

Luego, para hablar de equilibrar la balanza habría que comenzar por ponerse de acuerdo en los números. “Podríamos consultar cómo miden Brasil y Chile, que tienen una fuerte relación comercial con China”, aconseja un consultor.

Otro analista sostiene que las estadísticas chinas no computan como propios ni a Hong Kong, un potente centro industrial y financiero y un activo mercado libre, ni tampoco a Macao. Cosa que sí hacen las estadísticas del INDEC: el nombre de China va acompañado de un asterisco que remite a ambos territorios.

Pero aún si hubiese acuerdo sobre los números, sobrevivirán brechas cualitativas igualmente enormes. Una de ellas es la composición misma del intercambio comercial.

El 89% de las exportaciones argentinas a la potencia no ya asiática sino mundial son productos primarios o manufacturas primarias con muy bajo valor agregado. Dentro de ese universo estrecho reina el poroto de soja.

¿Y qué le compramos? Le compramos pura industria: máquinas, bienes intermedios y piezas y accesorios para ser ensamblados en procesos industriales o tapar agujeros en las cadenas de producción locales.

Quedan evidentes, sólo allí, unas asimetrías gigantescas. Y de hecho, que la Argentina exporta poca mano de obra agregada y China, todo con mano de obra agregada.

Si la cuestión fuese seguir agregando, las centrales atómicas, las represas en Santa Cruz, la planta de energía solar en Jujuy o los ferrocarriles, todo vendrá con equipamiento chino.

Entonces, el déficit comercial y las asimetrías pintan a más de lo mismo acrecentado. China financia ventas propias y en el acto de financiarlas, compromete. Encima, compromete a largo plazo, tanto por el tiempo que duren las construcciones cuanto por las necesidades de mantenimiento.

Sólo la transferencia de tecnología, la capacitación de técnicos argentinos y, al fin, el reemplazo de equipamiento chino por equipamiento argentino pueden achicar los tiempos. Estaríamos hablando de cosas muy distintas y de algo todavía difícil de imaginar.

Aquí cerca, en Brasil, existe un espejo muy diferente donde mirarse. Para empezar, sus exportaciones a China triplican a las argentinas y, además, entre 2010 y 2016 acumuló un superávit en la balanza bilateral próximo a los 50.000 millones de dólares.

Y pese a que las ventas también incluyan un porcentaje grande de commodities, como las nuestras, el caso es que el país asiático absorbe el 25% de las exportaciones totales de Brasil. Con importaciones inferiores aunque también considerables, el cuadro completo dice que China se ha convertido en su principal socio comercial.

Datos relevados por el economista Raúl Ochoa, cuentan que desde 2007 las inversiones chinas hacia allí sumaron US$ 37.000 millones efectivos. Y son tan diversificadas que van desde energía, maquinarias, automotrices y electrónica, hasta financieras y de comunicaciones. Cantan también que a partir de 2014 las operaciones de empresas estatales cedieron paso a las privadas.

Existe otro rasgo diferencial que no es precisamente un detalle: las licitaciones brasileñas, en lugar de las poco transparentes y atadas adjudicaciones directas que definen el vínculo con la Argentina.

Está a la vista que ante la falta de inversiones privadas, la escasez de financiamiento y las urgencias que impone el enorme déficit de la infraestructura, Macri ha optado por la alternativa china. Es toda una discusión si aún en la emergencia o con los compromisos heredados, no era posible obtener condiciones menos gravosas.

Por muchos motivos, incluidos negocios ahora sacralizados, la relación con China ha sido uno de los grandes lastres que dejó la era kirchnerista; vinculante y asimétrica desde donde se la examine.

En Beijing, Macri dijo que había tratado con Xi Jinping la posibilidad venderles bienes con mayor valor agregado. Esto también va atado, pero atado a que la Argentina sea capaz de poner productos elaborados en las góndolas chinas y a que ellos abran sus góndolas”.

Leyendo esto, me acordaba de una hipótesis de mi amigo Fernández Baraibar: Si O Globo lanza las denuncias contra Temer en este momento, y hiere de muerte a su gobierno, detrás estaría no sólo ese grupo, sino la FIESP, la poderosa asociación de la industria paulista.

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“La corrupción mata”. La indiferencia también

mayo 30, 2017

Santiago-Pinetta

“Brecha” es una publicación uruguaya con una larga historia. Y, aunque no la sigo, sé que tiene presente. Un corresponsal habitual me envió esta nota, y menciono su origen porque esos otros rioplatenses tienen un estilo más sentimental y más discreto que el periodismo de esta orilla. Como sea, sentí el impulso de subirla al blog. Hago algunos comentarios cortos después.

“Buenos Aires es una ciudad donde convive la estética de lo imponente con la miseria de la civilización, subproducto de lo que llamamos desarrollo. Así, frente al fastuoso teatro Colón, un matrimonio con sus dos hijos mendiga alguna limosna o alimento sobrante de los transeúntes. Sobre Diagonal Norte, cuna de los recaudadores del mundo, se alojan los derrotados del sistema, y desde las espejadas torres de Puerto Madero se puede divisar, a escasos metros, la Villa 31, una de las más pobladas de la ciudad. Hace pocos años se instalaron, en distintos puntos de la ciudad, bancos de cemento que simulan ser de terciopelo. Y por ahí anda la cosa, entre la dureza que sucede y una apariencia que seduce.

En esa lógica perversa se inscribe el Abasto y todo lo que contiene. El shopping de la avenida Corrientes es una cáscara de lujo que almacena en sus entrañas almas desoladas y errantes, en algún punto sobrantes para este sistema que, como denunciaba Eduardo Galeano, vomita hombres. Dentro de la ostentosa edificación hay una lujosa fuente de agua hecha de granito negro que los visitantes utilizan como “fuente de la buena suerte”, donde arrojan monedas mientras esperan que el destino sea cortés y les abra puertas de gloria. Cuando el sol cae, la fuente se transforma en olla al final del arco iris para los olvidados. Brillantes y empapadas de pena, las monedas son extraídas por personas que buscan ayuda y dignidad en la estación de subte Carlos Gardel.

En el pasillo que conecta la salida del Abasto con los andenes, entre tentadoras promociones de las cadenas trasnacionales de comida rápida, yacen personas desamparadas. Una de ellas es Santiago Pinetta. Todas las tardes, entre las 16 y las 17 horas, Santiago llega a paso lento, algo encorvado, producto de sus 84 años, y con un banquito para encontrar algo de comodidad en la indecorosa tarea de pedir una contribución a las personas que transitan por el lugar. Siempre de camisa impecable, con pelo y barba blancos, pantalón cómodo y sus manos extendidas, repite en voz baja: “Ayuda, ayuda”. Muchos de los que desfilan por ese pasillo, dominado por la cara de un Gardel multicolor, identifican a Santiago y balbucean: “Es ese, es ese, el que mostraron en la tele”. Santiago parece haber recobrado algo de la notoriedad que supo conquistar en los años noventa como periodista, luego de destapar una escandalosa licitación del menemismo que el Banco Nación había armado a medida para la Ibm. Son momentos bien diferentes: hace dos décadas él escribía un libro para desarticular un obsceno negocio valuado en 250 millones de dólares, hoy los medios han convertido su miseria en morboso placer. En el mercado de la abundancia, la penuria cotiza en alza.

Sí, Santiago “es ese”, ese al que sus colegas se arriman para hacerle dos o tres preguntas de rutina y se esfuman tan rápido como llegaron.

En 1945 comenzó a trabajar en Clarín, aunque supo destacarse, a lo largo de los años, en La Razón, Crítica, El Mundo, la revista Primera Plana y en radio. Era un periodista que ponía cuerpo y alma en su trabajo, de los que preferían estar en el lugar de los hechos a leer cables de agencia. Presenció el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955 y fue secuestrado y detenido en Campo de Mayo entre noviembre de 1976 y febrero de 1977. Es autor de 14 libros, entre investigación, ficción y poesía.

Santiago Pinetta merece un lugar en el altar del periodismo criollo: develó el primer caso de corrupción del menemismo que pudo esclarecerse, con personas que confesaron el cobro de suculentas coimas en dólares. Gracias a sus denuncias se recuperaron 7 millones de dólares que dormían en cuentas suizas de ex funcionarios.

En 1993 el Banco Nación había solicitado la informatización de todas sus sucursales. Ibm ganó la licitación. El Plan Centenario fue un negocio de 240 millones de dólares que incluía 37 millones en coimas, de los cuales la empresa de informática pagó 21 millones a funcionarios.

De ese fraude –del que Santiago se enteró por sindicalistas del banco que lo contactaron con autoridades de segunda línea– nació el libro La nación robada, publicado en febrero de 1994 y solventado con fondos que él mismo consiguió luego de tocar varias puertas. Sin embargo, en marzo de ese año el pacto Ibm-Banco Nación fue rubricado. La prensa no publicó línea alguna sobre la investigación. En la radio tampoco se mencionó su trabajo. La televisión mientras tanto distraía y alternaba imágenes de los pomposos preparativos para el Mundial 94 con las de nuestro heterodoxo presidente fashion y cool que buscaba un segundo mandato.

Santiago continúa con las manos extendidas hacia las almas piadosas que buscan ayudarlo con algunos pesos, masitas o agua. Los billetes que recibe los lleva a no más de cinco centímetros de sus ojos para conocer su valor; las cataratas, junto a la artrosis en sus rodillas, son obstáculos que debe sortear diariamente para ubicarse en su banquito y mutar en una presencia ausente, una de las tantas que habitan la calle.

Bebe un sorbo del café que le traje y me explica que regaló a varios jueces federales un ejemplar de La nación robada, con la esperanza de que la investigación adoptara la forma de litigio. Al no obtener respuestas decidió redactar una denuncia por cuenta propia, y en mayo de 1994 se la llevó a un fiscal de Cámara, que le respondió: “Retirala, este es tu pase al cementerio”. Santiago decidió no abandonar su investigación y presentó la denuncia, que llegó al juez federal Adolfo Bragnasco, quien inmediatamente la congeló. Cuatro días después la vida de Santiago inició una lenta y tortuosa metamorfosis. En la esquina de Loria y Rivadavia tres personas lo interceptaron y lo golpearon brutalmente. Un mes más tarde los medios que habitualmente compraban sus notas de free lance comenzaron a rechazarlas, y los teléfonos del Sindicato de Periodistas le devolvían un tono agudo infinito.

Durante un año vivió asediado por el miedo ante algunas amenazas aisladas, pero con la esperanza de que la denuncia que había entregado reviviera en algún momento. Sucedió la mañana del 16 setiembre de 1995, cuando el Fbi allanó la sede de Ibm, consecuencia de la ley estadounidense que prohíbe que las empresas de ese país paguen sobornos o coimas. Ese mismo día por la tarde, cerca de las 18 horas, Santiago sufrió un segundo atentado: caminando por avenida Callao, entre Rivadavia y Mitre, un taxi lo pasó por encima. Con 14 fracturas a lo largo y ancho de su cuerpo, pasó siete meses y medio internado en la Clínica Colegiales. Con el tiempo se comprobó en la justicia que el taxi era en realidad un auto de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side), pero no se encontraron culpables. Por las noches, sin poder conciliar el sueño, con un cuerpo cansado del reposo prolongado, su mente se transformaba en un loop eterno que repetía: “Este es tu pase al cementerio”.

En abril de 1996 abandonó la clínica y en junio de ese año recibió un llamado de un grupo de periodistas interesados en entrevistarlo. Santiago no dudó un instante y aceptó la propuesta, era lo que había esperado durante largo tiempo: que su investigación comenzara a levantar vuelo en el ambiente y también su nombre, censurado y silenciado por las esferas del poder.

Esa tarde, gris y fría, anuncio de un invierno duro, Santiago esperaba en su líving. Escuchó unos pasos apresurados por el pasillo que se detuvieron súbitamente frente a su apartamento. El timbre sonó tres veces. Santiago se levantó del sillón, dio cuatro o cinco pasos y abrió la puerta. “En cuanto los vi supe que no eran periodistas”, cuenta con algo de angustia en la voz. Recibió una trompada con una manopla de acero que le abrió los labios y le arrancó el 60 por ciento de la dentadura. Mientras la sangre caliente y espesa bajaba por su cuello, los matones esgrimieron algunas amenazas y abandonaron el lugar. En ese entonces el periodista no sabía a qué le temía más: si a la vida o a la muerte.

Tan duro y áspero iba a ser ese invierno, que diez días después de haber iniciado, el 31 de julio de 1996, Santiago sufrió otra agresión. En la madrugada, mientras caminaba por avenida Corrientes, cuatro personas lo golpearon y arrojaron al suelo mientras gritaban: “Dejate de joder con el Banco Nación y con Dadone (el ex-director del banco), porque si no te hacemos mierda a vos y a toda tu familia”. Los gritos y las patadas sobre su cuerpo caído son lo último que recuerda. Despertó en una cama del hospital Ramos Mejía; en su pecho, con una navaja, le habían escrito: “Ibm”. El destino, caprichoso, quiso que esos golpes los recibiera a una cuadra del Abasto.

En las expresiones de Santiago hay algo de cansancio, agarro su mano y le aviso que me retiro. Asiente con la cabeza y me despide, agradeciendo la charla.

Otro día llego y está ubicado algunos metros más cerca de la puerta del Abasto, porque en “su” lugar hay un hombre durmiendo. Según el cartel a su lado, fue payaso, conquistó la risa de miles de niños, pero el infortunio lo privó de trabajo, familia e ingresos. Con una gran sonrisa dibujada en el cartel, apela a la solidaridad de los transeúntes.

Mi llegada sorprende a Santiago, que me rastrea con los ojos un poco perdidos pero utilizando el sonido de mi voz para orientarse en el espacio. “Es difícil estar acá, y es bueno que alguien se acerque a hablar un poco. A mí me mata estar acá”, explica con la voz frágil, titubeante. Cuenta que la causa Ibm-Banco Nación dejó un solo condenado que no cumplió su condena, y que Ibm continuó manejando la informática del Banco Nación y la de otros bancos importantes que operan en Argentina. La lucidez mental con que relata su historia contrasta con el cuerpo cansado de Santiago. Explica que su investigación periodística sobre el caso fue un ancla que lo hundió en las profundas oscuridades de la profesión. No pudo integrar otra planta de redacción ni lograr que aceptaran sus artículos como periodista independiente; su nombre fue censurado y él lo adjudica a la presión del gremio periodístico, “un gremio asqueroso”, asegura.

Santiago tuvo 11 hijos, pero la vida le arrancó a dos. Ambas pérdidas se produjeron antes de su investigación. El primero falleció a los pocos meses de nacer, producto de una enfermedad terminal. La segunda fue una hija adolescente atacada mientras esperaba un tren que la llevara a la capital. Según le contaron, ella intentó huir de los manotazos groseros de dos hombres, dio un paso en falso y cayó a las vías justo cuando pasaba la máquina. “Todavía la extraño”, dice. Le pregunto por el resto de sus hijos. Con excepción de uno, todos emigraron del país en busca de un futuro más promisorio y estable. “Tengo hijos en Canadá, en Nueva Zelanda, en Australia y Europa. Sin embargo, mis padres me enseñaron algo. A los hijos no hay que pedirles nada. Mis papás nunca me pidieron nada y yo hago lo mismo con mis hijos”, comenta.

Una mujer se acerca con una botella de agua fresca y algo de dinero para Santiago. “Le traigo agua fresca porque vi que tiene poca. Gracias por lo que hizo, gracias de corazón. Ojalá lo ayuden”, le dice mientras le acomoda la botella al lado de su banco. “Gracias, muchas gracias”, responde él.

Santiago comenta que ningún gobierno en los últimos 20 años lo llamó para ayudarlo en algo. Cuando a mediados de marzo pasado las cámaras lo encontraron y lo usaron como insumo de la televisión basura, autoridades de la ciudad de Buenos Aires se contactaron con él para ofrecerle un lugar donde vivir. “Les agradecí y les aclaré que no me sirve. Tengo un lugar donde vivir, que literalmente es un sótano, pero vivo. Mi problema central son los medicamentos, los precios me estrangulan”, aclara.

Sin la ayuda de las personas que transitan por la estación Carlos Gardel no podría costear los remedios que lo mantienen vivo y los suplementos alimenticios que lo mantienen activo. Después de cuatro atentados la salud pasa factura: sufrió un Acv y tiene dos by-pass en el corazón. Necesita nueve remedios y siete suplementos por mes.

El 19 de marzo recibió una llamada del Banco Nación, que le prometía ayuda. Santiago aún espera que lo contacten nuevamente. “Todos esos pasos implican mucha burocracia, pero a mí la vida se me apaga. Lo único que quiero es terminar mis días con dignidad. Que alguien recuerde que salvé una de las instituciones más importantes y a miles de familias que dependían de esos salarios que se podrían haber perdido. Y, sobre todo, que no me arrepiento de lo que hice”, insiste”.

Esta historia ya fue contada en La Nación, en 2004. Después, en Perfil. Este año lo llevaron al conocido programa de TV, Intratables (de ahí que algunos lo reconocen en el pasillo del subte). La foto de arriba es de cuando le dieron uno de de los premios El Parlamentario…

Pero la corrupción es un lubricante, y la indignación contra ella es un arma política. Cuando ya no es funcional a un proyecto político, local o internacional… se diluye en la indiferencia.


Contesto una pregunta: porqué creo que CFK se presenta

mayo 30, 2017

En realidad, estaba seguro que ya lo había dicho, una y otra vez, en los últimos meses. ¡Este domingo subí un afiche de la campaña que se larga! Pero un comentarista serio (de la ínfima minoría de visitantes que hace preguntas ídem), me lo preguntó recién. Parece que no está claro, o alguna declaración lo pone en duda. Esta es la respuesta:

Carlos G.: … hay algo que el post no responde: CFK dijo, tan claramente como que está dispuesta a negociar con Randazzo, que no va a ir a internas “con quien fue ministro mio durante 8 años”. De lo que se concluye en que, si hay PASO, no hay candidatura de CFK.

Abel, si en su conocimiento y experiencia, entiende otra cosa, sería bueno (para nosotros, los legos) que lo explicite“.

“Como es sabido, prefiero no intervenir en estas discusiones. Los comentaristas, en su inmensa mayoría, vienen a exponer sus convicciones o sus broncas. Son miniblogueros, y no está mal.

Pero creo que Ud. hace la pregunta de buena fe. La contesté en otros posteos sobre este mismo tema. Pero como es una opinión y puedo estar equivocado, reitero mis motivos para pensar así:

CFK está en campaña desde el 9/12/15. Y lo bien que hace: Todos los consultores dicen que la “campaña es permanente”. Y los políticos en serio lo saben sin que se lo digan.

Desde hace más de seis meses, su campaña “territorial” es en la provincia de Buenos Aires. Y sus operadores más cercanos (en primer término su hijo) se reúnen, y negocian, en primer lugar con los dirigentes del PJ bonaerense. En especial, por supuesto, los intendentes.

Como las PASO son ley, cualquiera, Randazzo, Bossio, Magoya que consiga los apoyos y avales puede presentarse. Que CFK se empeñe en un esfuerzo de esa magnitud, para retirarse si un funcionario que estuvo con ella se pone al frente de una lista interna opositora (que siempre se puede armar, con chances o no), sería una estupidez. Y ella no es estúpida.

Hay tres formas de presentarse y evitar las PASO: Una es conseguir una lista única. En eso están, el “cristinismo” y una mayoría de intendentes (hay tiempo hasta el 24/6). Para eso hay que negociar con los que podrían presentar lista, obvio.

Otra es, desde el manejo del aparato partidario, no reconocer el derecho de participar en el frente que se arma al que no está afiliado (movida Larreta-Carrió vs Lousteau). Pero Randazzo es afiliado al PJ, y -estimo- hoy no habría consenso en la conducción provincial del PJ si se pretendiera obligarlo a ir por afuera.

La tercera, es que sea el candidato/a quien vaya por afuera, con un frente propio. Como señalaba en este blog el año pasado, había temor en la dirigencia bonaerense del peronismo que Cristina adoptara ese curso. Otra vez: todo el accionar de CFK desde hace más de seis meses ha sido en la dirección de descartar ese camino (que algunos partidos menores de su coalición preferían) y se volcó a sumar y negociar en el PJ bonaerense.

Creo que Cristina Kirchner evaluó que ese tercer camino llevaría a la victoria de Cambiemos en Buenos Aires en octubre. Y creo que tiene razón”.


Los números de Cristina y Randazzo

mayo 30, 2017

encuesta GBA

Por alguna razón, cristinistas fervorosos han elegido la columna de comentarios de este humilde blog -no sólo aquí, claro- para oponerse con furia a las Internas Abiertas, las PASO, en el peronismo de la provincia de Buenos Aires.

Entiendo sus sentimientos, por supuesto. Si yo participara de la campaña de CFK, también preferiría que su candidatura no fuera el resultado de una puja interna, sino una epifanía, una manifestación de la voluntad unánime de los peronistas, y los progresistas. Pero eso es difícil de conseguir en política.

El problema con esa actitud, es que las PASO son una ley nacional -impulsada en su momento por Néstor y Cristina Kirchner. Como tal, enojarse mucho, y decir que Randazzo y sus secuaces las piden porque son títeres de Clarín, no tiene mucho sentido.

En realidad, si el “randazzismo”, para llamarlo de algún modo, quiere ir a las PASO para ganar espacio en las listas y reconocimiento político -es decir, los objetivos de cualquiera que se presenta a una interna, en cualquier partido … es probable que se llegue a una lista de unidad. Porque armar listas y hacer una campaña en Buenos Aires es muy caro, una inversión muy grande para una elección legislativa. Candidaturas y reconocimiento pueden conseguirse con una negociación, y CFK ha dado señales muy públicas que estaría dispuesta a negociar con Florencio.

Si, en cambio, el objetivo es desgastar a Cristina -como acusan sus fans- o, más racional- posicionarse como el dirigente bonaerense que la enfrenta -un nuevo Massa… habrá PASO, nomás. Hay intereses, evidentes, que estarían dispuestos a aportar recursos para esa campaña. Y escribir denuncias furiosas del asunto en el blog o en las redes sociales no parece una forma de cambiar esa situación.

Por supuesto, aunque la situación legal es clara, hay recursos políticos, por los menos en teoría, para desarmar o hacer menos competitiva la lista “challenger”. Pero uno conoce a los muchachos de la provincia y sabe que son negociadores tan duros como el hombre de Chivilcoy. Es posible que a Cristina le resulte más conveniente, en cuanto a lugares en las listas, competir con Randazzo y ganarle.

En mi modesta opinión, este tema está mal enfocado. Pero, antes de pontificar, les acerco -la imagen de arriba- los números de una encuesta enfocada en el Gran Buenos Aires. Y la nota de Eduardo Paladini en el Clarín de hoy que la describe (y que tiene menos de la habitual condena al kirchnerismo y todas sus obras). Mal enfocado o no, el tema está en el centro de la atención, y seguramente seguirá así hasta que se defina. Mis comentarios al final.

La aparición televisiva de Cristina Kirchner, el 25, frente a periodistas aliados, dejó varios títulos. Pero acaso el más atractivo haya sido su predisposición para ser candidata en la provincia si eso garantiza una victoria del PJ/FPV. Así, y mientras Florencio Randazzo presentaría los avales para una eventual interna, volvió a cobrar vida el interés sobre la intención de voto de cada uno. Aun cuando la ex presidenta dejó en claro que no quiere una interna con su ex ministro.

En ese contexto, el fin de semana se difundió un estudio de la encuestadora Analogías, que durante varios años del kirchnerismo midió para el Gobierno. Luego cambió de dueños: algunos señalan que hoy es controlada por La Cámpora.

En este caso, la consultora difundió un relevamiento en el GBA, que concentra unos 8 millones de habitantes, dos de cada tres en la Provincia y cerca del 25% del total del país. Se evaluó partido por partido: Cristina Kirchner en tándem con Daniel Scioli y Florencio Randazzo con Julián Domínguez.

Los datos de Analogías (un relevamiento telefónico y presencial, entre el 17 y el 22 de este mes, en 28 municipios) coinciden con las presunciones de los ultra K e incluso de algunos funcionarios del Gobierno nacional: que la ex presidenta obtendría un triunfo cómodo sobre su desafiante.

A nivel general, la ventaja de Cristina-Scioli es 31,3% vs. Randazzo-Domínguez 9,8%. La dupla de la ex presidenta y el ex gobernador, según Analogías, es la que tiene mayor intención de voto en general, por encima también de Massa-Stolbizer y Esteban Bullrich-Gladys González.

Cuando se compara distrito por distrito a las dos posibles fórmulas del PJ oficial, Cristina-Scioli obtienen su mejor performance en el estratégico distrito de La Matanza y en Florencio Varela, donde superan los 40 puntos de intención de voto. Randazzo-Domínguez logran sus picos, muchísimo más bajos, en municipios más chicos como Ituzaingó y San Vicente.

En la otra cara, los peores números de Cristina y Scioli se dan en Vicente López, San Isidro y Tigre, donde no llega a 20 puntos. Allí, siempre de acuerdo a Analogías, los mejores posicionados son la dupla de Cambiemos en los dos primeros casos y la de Massa-Stolbizer en el tercero.

Los pozos de Randazzo-Domínguez también se dan en San Isidro y Vicente López, y además en Florencio Varela. Según concluye la consultora, “se observa que el voto de Randazzo se compone de un 60% de electores que se definen como opositores y un 40% más permeable al oficialismo“.

Como todas las encuestas que se lanzan ahora, esta tiene mucho de operación. Pero es curioso que otra encuesta, de Aresco, que cita Ignacio Zuleta -por supuesto, mucho más favorable al oficialismo- … le da un porcentaje similar a Randazzo.

De todos modos, la reflexión que me hago no tiene que ver con esos números, que los hinchas de cada equipo retorcerán hasta hacerles decir lo que quieren. Lo que encuentro ahí es la indicación que existe un voto, no mayoritario pero considerable, aún en el conurbano bonaerense, renuente a acompañar a Macri y a sus candidatos, pero, hasta ahora, tampoco se suma a Cristina Kirchner. Los que aspiran a derrotar al gobierno desde el peronismo y el frente que éste arme, deben preocuparse menos por los “traidores” y más por los votantes.


Lilita y los espías

mayo 29, 2017

carrió y alejandro camino

La foto de Elisa Carrió y su contacto, Alejandro Camino, en un bar de Asunción, en Paraguay.

Esta noticia -acompañada por la misma simpática foto que ven arriba- apareció en Clarín el miércoles pasado. Así que no sería necesario subirla a este humilde blog. Lo hago porque me deja pensando la poca atención que se le prestó a este grave asunto en el amplio espacio opositor.

Supongo que sus militantes están ocupados descubriendo a los traidores infiltrados que no aman a los pobres con la misma sinceridad que ellos. Pero la Dra. Carrió encabezará la lista de candidatos de Cambiemos en la Capital Federal -una de las muy pocas confirmadas- y, más que eso, es una figura clave de la coalición que sostiene a este gobierno (Reconocido, con cierta angustia, por figuras del gobierno). Aquí se muestran fisuras… delicadas. Y encima están esos bocones de Odebrecht…

Entonces, sugiero leer, o releer, la nota de Claudio Savoia. Al final, agrego un comentario breve (y ajeno).

“Seguimientos personales. Informes secretos. Fotografías robadas por espías en acción. Operaciones judiciales a repetición. Campañas mediáticas plagadas de falsedades y financiadas desde el Estado. Ese es el menú con que al menos un sector de la Agencia Federal de Inteligencia, que depende directamente del Presidente, tendría reservado a la diputada oficialista y candidata de Cambiemos Elisa Carrió. La incoherente denuncia por enriquecimiento ilícito en su contra -descubierta públicamente el viernes pasado y enterrada anteayer por el juez Rafecas- hizo emerger la punta de una compleja trama de maniobras de inteligencia supuestamente urdidas desde la AFI contra Carrió y otros objetivos políticos, que Clarín investiga hace dos meses y cuya primera entrega se ofrece hoy.

El más preciso de los partes de inteligencia respecto a las actividades de la líder del ARI -a cuyo contenido accedió este diario- se refiere a un reciente viaje de ella a Asunción de Paraguay. “Carrió se reunió allá con un mayor retirado de Inteligencia del Ejército argentino que se llama Alejandro Camino”, explica el informe. “La diputada mantuvo reuniones con él y con su hermano. Se dificultaba seguirla porque había constantemente dos autos de inteligencia nacional (paraguaya) con Carrió”, continúa el explosivo dossier, que trae más detalles: que la diputada se alojó en el hotel Guaraní, que se reunió con Camino en un bar, que durante toda la reunión tuvo un paquete de cigarrillos arriba de la mesa, y que el militar “sería su jefe de inteligencia”.

El detalle de la excursión de la diputada oficialista a tierras paraguayas -que incluía una fotografía de Carrió y Camino conversando en un bar, que Clarín publica hoy– reducía las posibilidades a dos: o toda la historia era un delirio, o efectivamente alguien la había espiado.

Consultada por este diario, la diputada confirmó cada uno de los datos volcados por el informante en su trabajo. Estaba tan sorprendida como furiosa. “Todo es cierto. Viajé a Asunción en abril, para reunirme con gente de inteligencia de allá -que efectivamente me custodió durante mi estadía- y un fiscal anticorrupción. Fui a buscar información sobre los vínculos Aníbal Fernández, el Caballo Suárez y su empresa Maruba con el narcotráfico en la línea del río Paraná”,admitió Carrió a Clarín anteanoche, minutos antes de su volcánica aparición en el programa Desde el llano, de Joaquín Morales Solá.

Clarín corroboró la coincidencia de las fechas del informe sobre la diputada con las que ella viajó a Asunción: embarcó el lunes 17 de abril pasado en el vuelo de Aerolíneas de las 6 de la mañana, y regresó al día siguiente a las 17.30.

¿Quién pudo haber sido el autor del parte de inteligencia sobre la visita de la diputada a Paraguay? Ella asegura que siguiendo el hilo detrás de los amanuenses y fotógrafos furtivos se encuentra la subdirectora de Inteligencia, Silvia Majdalani.

Un agente y un ex agente de la AFI, uno de sus ex directivos durante esta administración y otra fuente de Inteligencia que reporta en una fuerza federal coinciden en señalar al embajador de los espías argentinos en Asunción: “El delegado de la AFI allá se llama Luis Guinle, es una persona de íntima confianza de Majdalani”, dice a este diario una de las fuentes que lo conoce personalmente. “Guinle es de Rosario. Viene del Ejército, y está vinculado a otra persona cercana a Majdalani que se llama Alvaro González. Estuvo preso un año por temas de Inteligencia. Y reporta directamente a la Turca. Son íntimos. Es el delegado en Paraguay”, fue la síntesis de su ficha que -cierta o no, como casi todos los datos en el submundo de los espías- la fuente hizo ayer.

Clarín buscó escuchar a la número dos de la AFI. Y una fuente muy cercana a ella respondió sin ambages: ni Silvia ni la Agencia jamás siguieron, espiaron o le sacaron fotos a CarrióNo entiendo por qué ella tiene ese encono personal. Creemos que le hace muy bien a la democracia y a Cambiemos, que tiene las mejores intenciones. Pero a veces se embala con información falsa”.

Sin embargo, la firmeza del funcionario se apagó un poco cuando Clarín preguntó si conocía al señor Guinle. Tras un silencio de algunos segundos, el diálogo fue el siguiente: “Sí, es delegado nuestro en Paraguay”. ¿Es de confianza personal de Majdalani? “Bueno, hoy ella no tiene confianza en nadie…” Este diario preguntó entonces si Guinle envió un informe de inteligencia sobre Carrió desde Asunción. “De ninguna manera ordenamos un seguimiento a la diputada cuando estuvo en Paraguay. Si existe algo, no es nuestro”. Habrá que convencer a la diputada”.

Tengo que decir que Clarín ha seguido con el tema (lo que es un poco cruel, considerando que el Mauricio fue imputado por un juez por hacer espiar a un familiar. Antes que fuera presidente). Pero un análisis político está en la columna de ayer de Ignacio Zuleta, un periodista familiarizado con Cambiemos:

“El otro caso es el espionaje doméstico del que Carrió acusa a la AFI en la persona de Silvia Majdalani. Además de los testimonios que se publicaron sobre su viaje a Paraguay. Carrió dice tener audios de conversaciones de ella con otros funcionarios y políticos. “Nos tienen pinchados a todos, a vos también”, le dijo el miércoles, desde Rosario, a todos quienes quisieron escucharla. El episodio mete miedo porque pone las relaciones con la mesa chica de Olivos en un punto de no retorno. Si Macri echa a Majdalani, saca patente de chirolita de Carrió. Si la mantiene, saca patente de Trifón, aquel marido de historieta que vivía gobernado por su esposa Sisebuta”.

Por ahora, yo sólo puedo acordarme de lo que decía hace mucho tiempo Aldous Huxley “La seguridad de un Estado está en relación inversa con el tamaño de sus fuerzas de seguridad”.


Brzezinski: la Guerra Fría y después

mayo 29, 2017

brzezinski

Un nombre difícil de pronunciar para los argentinos (los que no somos de origen polaco). Pero en el blog insisto que para manejarnos en este tiempo debemos esforzarnos en recordar bien nombres nombres chinos, rusos, árabes… El de Zbigniew Brzezinski debería servirnos de práctica.

No sólo por eso debemos tenerlo presente. Ayer murió a los 89 años, pacíficamente, como es habitual en los viejos generales, especialmente si son oficiales de Estado Mayor. En sus tiempos fue un arquitecto principal de la política exterior del Partido Demócrata, y también en 1973 el primer Director de la Comisión Trilateral, elegido por David Rockefeller (¿ustedes creían que el romance entre los Demócratas y Wall Street había empezado con los Clinton?).

Un vistazo rápido a las necrológicas en los medios no me permitió encontrar ninguna que no fuera superficial. (Y los rusos siguen furiosos con él porque en algún momento ayudó a desplomar a la URSS, y pretendió desintegrar su territorio. Bueno, polacos y rusos tienen siglos de invasiones mutuas). En este caso, recomiendo Wikipedia por una visión más completa de su trayectoria.

Pero, en mi opinión, su trayectoria intelectual más interesante para este tiempo fue después de la Guerra Fría. Porque era menos prudente que su gran colega y rival, Henry Kissinger (los polacos son más impulsivos que los judíos alemanes) y puso por escrito en su libro de 1997 The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives (El Gran Tablero Mundial),

La última década del siglo XX ha sido testigo de un cambio tectónico en los asuntos mundiales. Por primera vez en la historia, una potencia no-eurasiática ha emergido no sólo como árbitro clave de las relaciones de poder en Eurasia, sino también como la potencia más importante del mundo. La derrota y el colapso de la Unión Soviética fue el último paso en el rápido ascenso de una potencia del hemisferio occidental, los Estados Unidos, como el único y, de hecho, la primera potencia verdaderamente global.

… En las postrimerías del siglo XX, EE.UU. se ha convertido en la única superpotencia del mundo. Ninguna otra nación cuenta con una capacidad militar y económica semejante ni con intereses de tal alcance planetario. Sin embargo, los Estados Unidos no han respondido aún a la pregunta clave: ¿cuál debe ser la estrategia global que les permita mantener su excepcional posición en el mundo?

Zbig la respondió ahí con su habitual precisión: “evitando el surgimiento de una superpotencia rival que amenace sus intereses y su bienestar“.

Pero… los tiempos siguieron cambiando. No tan dramáticamente, tal vez, como el derrumbe de la Unión Soviética, pero menos de 20 años después de ese libro, Brzezinski reconocía en un artículo en The American Interest Toward a Global Realignment” (Hacia un realineamiento global) que era necesario plantearse objetivos menos ambiciosos.

A medida que termina la era de su dominación global, los Estados Unidos tiene que tomar la iniciativa en el reajuste de la arquitectura de poder global.

Cinco hechos básicos relativos a la redistribución del poder político emergente global y el despertar político violento en Oriente Medio están mostrando el inicio de un nuevo reajuste global.

El primero de estos hechos es que Estados Unidos sigue siendo la potencia mundial política, económica y militarmente más poderosa, pero, teniendo en cuenta los cambios geopolíticos complejos en los equilibrios regionales, ya no es el poder imperial global“.

Me interesó -y no soy original en esto- reunir estos fragmentos de una vastísima producción intelectual, porque -creo- marcan uno de los hechos fundamentales de las últimas dos décadas: que los EE.UU. abandonan la pretensión de ser el Hegemón Global y aceptan la necesidad de un equilibrio de Potencias (idea que Kissinger nunca dejó de lado). Para mantener el sistema capitalista, por supuesto. El demócrata Obama empezó a implementar estas políticas. Y el “republicano chabón” Trump también las sigue, a su manera.

Otra cosa que recomiendo a mis compatriotas politizados es dejarse de señalar con el dedo a los intelectuales que defienden los intereses del país en que nacieron o que eligieron porque son Malos. O peor, creer que sus consejos contemplan el interés de otros pueblos.

Lo que necesitamos es formar los que van a informarse y reflexionar sobre nuestros intereses en este nuevo, y despiadado, sistema global, y reconocer a los que lo hacen en serio, sin preguntarnos donde se alinean en nuestra interna más reciente.


Empieza el operativo Clamor

mayo 28, 2017

cfk

Para alegría de mis visitantes cristinistas, y para noticia de todos los demás, les comento que la etapa exclusiva de movimientos en la mesa de arena politizada quedó atrás. Testigo, este bonito afiche que me llega de fuentes cercanas a CFK.


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