Brzezinski: la Guerra Fría y después

brzezinski

Un nombre difícil de pronunciar para los argentinos (los que no somos de origen polaco). Pero en el blog insisto que para manejarnos en este tiempo debemos esforzarnos en recordar bien nombres nombres chinos, rusos, árabes… El de Zbigniew Brzezinski debería servirnos de práctica.

No sólo por eso debemos tenerlo presente. Ayer murió a los 89 años, pacíficamente, como es habitual en los viejos generales, especialmente si son oficiales de Estado Mayor. En sus tiempos fue un arquitecto principal de la política exterior del Partido Demócrata, y también en 1973 el primer Director de la Comisión Trilateral, elegido por David Rockefeller (¿ustedes creían que el romance entre los Demócratas y Wall Street había empezado con los Clinton?).

Un vistazo rápido a las necrológicas en los medios no me permitió encontrar ninguna que no fuera superficial. (Y los rusos siguen furiosos con él porque en algún momento ayudó a desplomar a la URSS, y pretendió desintegrar su territorio. Bueno, polacos y rusos tienen siglos de invasiones mutuas). En este caso, recomiendo Wikipedia por una visión más completa de su trayectoria.

Pero, en mi opinión, su trayectoria intelectual más interesante para este tiempo fue después de la Guerra Fría. Porque era menos prudente que su gran colega y rival, Henry Kissinger (los polacos son más impulsivos que los judíos alemanes) y puso por escrito en su libro de 1997 The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives (El Gran Tablero Mundial),

La última década del siglo XX ha sido testigo de un cambio tectónico en los asuntos mundiales. Por primera vez en la historia, una potencia no-eurasiática ha emergido no sólo como árbitro clave de las relaciones de poder en Eurasia, sino también como la potencia más importante del mundo. La derrota y el colapso de la Unión Soviética fue el último paso en el rápido ascenso de una potencia del hemisferio occidental, los Estados Unidos, como el único y, de hecho, la primera potencia verdaderamente global.

… En las postrimerías del siglo XX, EE.UU. se ha convertido en la única superpotencia del mundo. Ninguna otra nación cuenta con una capacidad militar y económica semejante ni con intereses de tal alcance planetario. Sin embargo, los Estados Unidos no han respondido aún a la pregunta clave: ¿cuál debe ser la estrategia global que les permita mantener su excepcional posición en el mundo?

Zbig la respondió ahí con su habitual precisión: “evitando el surgimiento de una superpotencia rival que amenace sus intereses y su bienestar“.

Pero… los tiempos siguieron cambiando. No tan dramáticamente, tal vez, como el derrumbe de la Unión Soviética, pero menos de 20 años después de ese libro, Brzezinski reconocía en un artículo en The American Interest Toward a Global Realignment” (Hacia un realineamiento global) que era necesario plantearse objetivos menos ambiciosos.

A medida que termina la era de su dominación global, los Estados Unidos tiene que tomar la iniciativa en el reajuste de la arquitectura de poder global.

Cinco hechos básicos relativos a la redistribución del poder político emergente global y el despertar político violento en Oriente Medio están mostrando el inicio de un nuevo reajuste global.

El primero de estos hechos es que Estados Unidos sigue siendo la potencia mundial política, económica y militarmente más poderosa, pero, teniendo en cuenta los cambios geopolíticos complejos en los equilibrios regionales, ya no es el poder imperial global“.

Me interesó -y no soy original en esto- reunir estos fragmentos de una vastísima producción intelectual, porque -creo- marcan uno de los hechos fundamentales de las últimas dos décadas: que los EE.UU. abandonan la pretensión de ser el Hegemón Global y aceptan la necesidad de un equilibrio de Potencias (idea que Kissinger nunca dejó de lado). Para mantener el sistema capitalista, por supuesto. El demócrata Obama empezó a implementar estas políticas. Y el “republicano chabón” Trump también las sigue, a su manera.

Otra cosa que recomiendo a mis compatriotas politizados es dejarse de señalar con el dedo a los intelectuales que defienden los intereses del país en que nacieron o que eligieron porque son Malos. O peor, creer que sus consejos contemplan el interés de otros pueblos.

Lo que necesitamos es formar los que van a informarse y reflexionar sobre nuestros intereses en este nuevo, y despiadado, sistema global, y reconocer a los que lo hacen en serio, sin preguntarnos donde se alinean en nuestra interna más reciente.

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3 Responses to Brzezinski: la Guerra Fría y después

  1. Norberto dice:

    El problema no son ni fueron quienes nos compran, siempre lo son y fueron aquellos que se venden y nos venden, no son los otros sino los nuestros.
    Nunca menos y abrazos

  2. Casiopea dice:

    El mundo que se viene, en el que estamos, es aun más peligroso e impredecible que el que les tocó a los que ahora recordamos con efemérides. De nuestro lado conviene tener claro que lo único claro es el estado de fluidez y volatilidad. Lo “dado” ya no es tan así, aunque por supuesto sigue existiendo. Tiempos interesantes.

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