Saludo a Manuel Mora y Araujo

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Murió ayer, a los 79 años, y todavía este mes trabajaba y escribía. No es una mala manera de irse, pienso. Yo, que no lo conocí en persona, quiero hacerle un reconocimiento personal.

Se lo despide en los medios como un pionero de las encuestas electorales entre nosotros. Y como fundador, en 1984, de una de las consultoras de análisis político y de mercado más importantes de Argentina, que llevaba su nombre y fue comprada por Ipsos. Corresponde. Es un trabajo importante, y él fue uno de los mejores en eso.

Pero antes queda en mi memoria, y en la de muchos otros, como el intelectual que fue. Porque es una especie devaluada en nuestro país. Demasiados con algún título universitario -o sin él-, cursos variados, algo publicado y, lo principal, “manija” en los medios, llenan ese papel en la sociedad. Escriben en los periódicos o pontifican en la TV, elaborando más o menos el discurso del lado que eligieron o los contrató (Los blogueros somos una variante silvestre de la especie).

Son pocos los que hacen un aporte original a las ciencias sociales, o -menos formal- al conocimiento de nosotros mismos. Y que trascienden el bando en que están situados en los enfrentamientos argentinos. A Mora y Araujo lo seguí con interés por 37 años -no estoy diciendo que todo lo que escribió en ese tiempo valía la pena- desde que leí en 1980 El voto peronista, una colección de ensayos que compiló con Ignacio Llorente.

Todavía lo cito muchas veces, porque allí señaló una continuidad, desde 1946 hasta esa fecha: que los dos núcleos decisivos de votantes del peronismo estaban entre los trabajadores de los suburbios de las grandes ciudades y en las provincias pobres ¿Hace falta decir que eso ha seguido siendo cierto hasta hoy?

Pero también estaba un aporte más valioso, porque provenía de un hombre del campo opuesto al peronismo, de un liberal tradicional: Hasta entonces, la mayoría de los sociólogos -Mora y Araujo pertenecía a esa tribu- tomaban como un dato aceptado que el peronismo había sumado a sus filas a la mayor parte, por lejos, de la clase trabajadora entre 1944 y 1946, desplazando a sus viejas conducciones socialistas, comunistas y anarco-sindicalistas, porque las migraciones del interior incorporaron a masas de “nuevos” obreros, ex peones rurales sin cultura sindical. Los legendarios “cabecitas negras”.

Esta tesis había sido establecida por el pope de la sociología argentina, Gino Germani, un italiano talentoso, pero al que su exilio de la Italia fascista le había dejado algunos prejuicios automáticos.

En ese libro de 1980 estaban los primeros papers académicos que mostraban cómo los trabajadores y sus gremios que se incorporaron al naciente peronismo traían con ellos una sólida tradición de organización y lucha. Que fue la que marcó una fundamental diferencia con los otros movimientos populares de la América Latina: el aprismo, el trabalhismo de Vargas… (Todo eso los viejos luchadores del peronismo, hombres como Héctor Tristán y Miguel Vacas lo tenían perfectamente claro. Pero, como se sabe en comunicación política -y Mora y Araujo era un cacique en esa tribu también- si algo está en letra impresa, clasificado en bibliotecas académicas y se lo cita en otros papers, tiene más peso).

Una última reflexión: hace no mucho despedimos a otro liberal de esa tradición, Tulio Halperín Donghi. Pienso que es una desgracia para el peronismo que ya no tiene adversarios de ese nivel.

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7 Responses to Saludo a Manuel Mora y Araujo

  1. Osvaldo Kreimer dice:

    Para entenderlo bien a Manolo hay que recordar que viene de una familia republicana española exilada, y que milito en el PC despues de la caida de Peron en el 55, e incluso trabajaba en el diario La Hora.
    Y ademas la influencia intelectual de Gino Germani, que nos formo a todos en el respeto a la metodologia seria y a la investigacion honesta.
    Manolo fue siempre un tipo humilde, profesional, serio y con ideales por realista que fuera.

    • Norberto dice:

      Adhiero a lo dicho por Ud, lo considero un analista honesto con sus ideas y de mucha lucidez.
      Nunca menos y abrazos

    • guillermo dice:

      Estás seguro? Del PC al Círculo de Armas parece una trayectoria inusual aun para Argentina. Y había Mora y Araujos en Argentina a principios del siglo XX, posiblemente antes. Por como se construyen apellidos en Espana, si vinieron de la flia en 1937 ya no hubiesen sido Mora y Araujo, hubiesen sido Mora y Otro Nombre.

  2. Rogelio dice:

    Estimado Abel:

    Quizás tenga sentido recordar que en los últimos años, Mora y Araujo fue el principal asesor de estrategias de Daniel Osvaldo Scioli.

    El mismo día que él, falleció Samuel Bendixen, que cumplía una función similar en los equipos de Sergio Massa.

    Saludos

  3. Daniel Eduardo Arias dice:

    Siempre se extraña a un adversario honesto. Concuerdo en que un aporte fuerte de M&A fue mostrar que la teoría de Germani, puramente basada en la inmigración interna y en la nueva clase obrera morocha de los cuarenta y tantos, es sólo una cara de la moneda.

    La otra cara es que el anarquismo nunca logró recuperar su sitial sindical previo a la Semana Trágica, el socialismo se conformaba con rascarse plácidamente sin forzar la aplicación de la legislación laboral de su propia redacción que había logrado aprobar, y los comunistas tenían el peor problema de todos: ¿cómo demostrarle a un dirigente obrero argentino sensato, sin importar si sus padres habían nacido en Alemania o en Santiago del Estero, que la revolución socialista era el único camino?

    En primer lugar, el socialilsmo quedaba demasiado lejos en el tiempo, al menos en la visión escalonada de revolución que proponía el PC, y que no existió en Rusia ni en ningún otro lado. Y en segundo lugar, ¿valía la pena llegar allí, habida cuenta de la combinación de carencias básicas y autoritarismo bestial que debía soportar un laburante en la URSS?

    Lo otro que creo selló la suerte perdedora del PC en la clase que decía representar fue su obsesión por meterla como carne de cañón de los Aliados en la 2da Guerra Mundial. Asunto que la propia Ingleterra trataba de evitar, para que no fueran torpedeados los barcos que le llevaban trigo y carne argentinos en medio del bloqueo de la Batalla del Atlántico, y en el que los EEUU presionaban con ferocidad amenazante (los brasileños sucumbieron), y en el que la Argentina, con todas sus clases y sectores, no tenía arte ni parte.

    Ignoraba que los padres de M&A fueran republicanos escapados, como aporta Osvaldo Kreimer, pero eso explica bastantes cosas de su evolución posterior. Mi primera suegra, Eloísa Alarcón, a la sazón una adolescente, fue de las que se lograron rajar desde Francia a Chile en el Winnipeg, charteado por Pablo Neruda, que estaba de cónsul. Y en medio del viaje llegó la noticia del pacto Stalin-von Ribentropp para repartirse Polonia. Y algunos de los dirigentes del PC a bordo no lo pudieron soportar y se suicidaron.

    Pero aprovecho para el dato sociológico -M&A nunca lo trató- que más le pagó al peronismo: el nivel educativo medio de la clase obrera, morocha o rubia, era el más alto de las Américas, y de yapa en este país tirabas una piedra y caía en un ingeniero o un técnico. Eso y la batalla del Atlántico se combinaron para que la industria sustitutiva de importaciones creciera explosivamente: entre 1940 y 1944 se crearon tantas fábricas nuevas que en un país que no lograba tener 16 millones de habitantes aparecieran casi 1,1 millones de obreros industriales como de la nada. Y de pronto, de “granero del mundo (del mundo británico)”, pasamos a ser la ferretería de Plan B de nosotros mismos, y de buena parte del Cono Sur.

    En México, Brasil y Perú también había emigración del interior campesino a las ciudades, pero en esos países los migrantes terminaron casi automáticamente como cuentapropias y en villamiserias. Aquí la diferencia fue bastante palmaria: laburantes industriales, y barrios obreros. Y ese ecosistema urbano diferente, como hardware, y el sistema educativo público como software, diferenció también no poco al peronismo, como fenómeno, del PRM de Lázaro Cárdenas, o del varguismo brasuca, o del aprismo peruano, mucho menos duraderos.

    El peronismo, en última instancia, es una consecuencia impensada de la escuela pública argentina. Una macana que eso jamás pudieron percibirlo los bobos que desde ambos lados de la grieta gritaban “libros sí, alpargatas no”… y viceversa. Tuvieron que llegar NK y CFK para saltar por encima de ese enfrentamiento suicida entre troesmas y laburantes, y sextuplicar el presupuesto educativo.

    Extrañaremos a M&A. Como a casi todo pensador que mira en diagonal cuando los demás ven verticales u horizontales. No sobran en ese campo, ni en ninguno.

    • guillermo dice:

      Daniel, como puse mas arriba, había Mora y Araujo en Argentina bastante antes de la guerra civil. La amiga de juventud de mi tia mayor (1907-1998) era Lila Mora y Araujo, que debe haber nacido por esa fecha y era argentina. Si vinieron Moras en 1937 de Espana no hubiesen sido Mora y Araujo, el ‘y’ en Espana cambia por el nombre de la madre en cada generacion. En Argentina queda X y Y permanente si esta inscripto en el Civil, en Espana no.

  4. Chelo dice:

    Les acerco un articulo de Daniel James escrito en 1987. No sé si antes o después de Mora y Araujo, pero con una sólida crítica a Germani y Portantiero sobre las masas que se acercaron al Peronismo en sus comienzos.

    http://historiasal.sociales.uba.ar/files/2015/06/James-17-y-18-de-octubre-de-1945.pdf

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