Algo de sindicalismo y política ¿Clarín no miente?

septiembre 30, 2013

cgtOtra vez les acerco una nota de Clarín! Para beneficio de kirchneristas devotos, que no leen al Enemigo principal, pero también para contreras discriminadores, que prefieren sus medios mejor escritos.

Ojo: Está escrita con ese estilo tan irritante – algunos le dicen trucho – de citar comentarios de “dirigentes” y “voceros” anónimos e imprecisos. Pero puedo asegurarles – desde un largo conocimiento de los muchachos – que está muy cerca de lo que piensan.

Y creo que puede ser de interés – más allá del disminuído peso político que tiene hoy el sindicalismo – porque conserva poder económico y social. Y, más importante todavía, tienen una apreciación realista de los intereses de una clase social todavía numerosa: los que trabajan.

Agrego una observación al final.

Aunque Sergio Massa logre una victoria aplastante en la provincia de Buenos Aires, en la CGT oficialista ni piensan en un cambio de mote: se proponen seguir siendo oficialistas. “Massa va a ser apenas un diputado y al Gobierno le quedarán dos años más de gestión”, argumentó un sindicalista del sector servicios que integra la “mesa chica” de la conducción cegetista. Otro dirigente, perteneciente a un poderoso gremio industrial, agregó: “Seríamos muy boludos si nos aliásemos con un diputado mientras Cristina sigue siendo la Presidenta. Esta central acompañará al Gobierno hasta el final. Queremos gobernabilidad, no otro 2001”.

El posicionamiento a futuro no es ni tema de discusión puertas adentro de la central sindical que lidera Antonio Caló. Esa central está formada sobre todo por los más importantes gremios industriales del país, que crecieron mucho durante las administraciones K.

Caló, secretario general de la UOM, siempre repite que su gremio tenía hace una década apenas 48.000 afiliados y hoy suma casi 250.000. Otros que se beneficiaron enormemente durante estos años fueron SMATA -pasó de 23.000 afiliados en 2003 a los 100.000 actuales- y los Textiles (de 20.000 a 50.000).

Otro argumento entre los sindicalistas para seguir alineados con la Casa Rosada es que una buena relación les permite ayudar a la preservación de los puestos de trabajo. Es sabido, por ejemplo, que empresas de la industria metalúrgica que han tenido problemas para la importación de piezas y maquinaria recurren habitualmente a la UOM: les piden a los sindicalistas que les den una mano con el secretario de Comercio Guillermo Moreno.

“Los gremios industriales dependemos del modelo. Si hay quilombo los maestros, los estatales y los camioneros van a seguir teniendo laburo, pero nosotros no”, justificó un peso pesado de la central sindical. Y agregó: “Con una buena relación con el Gobierno también nos aseguramos que no suceda algo que nos liquidaría: la apertura de las importaciones”.

En la CGT alineada con la Casa Rosada no ven con preocupación la existencia de dos centrales sindicales. “Con los gobiernos justicialistas siempre hubo dos”, recordó un dirigente cegetista. Según ese sindicalista, “es más fácil tirar piedras, como hace Moyano, que estar acá. Hay que bancarse ser oficialista”.

Todo esto – es obvio pero conviene tenerlo presente – expresa, estimo, el pensamiento mayoritario, de lejos, de los dirigentes sindicales en tanto tales, estén en la central sindical en que estén. Pero eso no significa que no hagan apuestas políticas muy diversas, desde sus gremios. Esta diversidad ha sido una de las cartas fuertes del sindicalismo argentino. Ayudada, claro, por la heterogeneidad del peronismo, que sigue siendo la identidad política de la mayoría. Y que uno apuesta que lo seguirá siendo, gracias a la concientización que realiza incansable esa vieja maestra, la realidad.


La batalla con los medios: Juega Cristina

septiembre 29, 2013

cristina + rial

Recién estuve viendo la entrevista que Jorge Rial hizo a Cristina Kirchner. Vuelco, así, rápido, impresiones personales y alguna reflexión.

La primera de esta serie de entrevistas, con Hernán Brienza, me pareció interesante y la subí al blog, con la mala edición original y todo. Dije “Es lo que expresa hoy un personaje clave en la vida de todos nosotros. Presidente dos veces elegida, y compañera de vida y de política del Presidente anterior… Me interesó mucho más lo que habla de política y de historia, que su defensa, obvia, de la política económica. Pero eso es muy personal. Cada uno debe hacer su propia evaluación“.

La segunda, no me llamó la atención. La encontré demasiado previsible; puede ser porque yo estaba en otros temas. Esta otra, incompleta, la encuentro tan interesante como la primera, en una clave distinta, y con más onda. Rial tiene oficio y no es un militante. Les recomiendo verla.

Ahora, el tema del título: la batalla, del gobierno nacional, con los medios. Sobre el asunto escribí hace poco en un posteo, donde dije algo así: “Hay un clima en la sociedad política argentina – que incluye,claro, al gobierno, a los comunicadores y a la franja politizada (toda gente que vive en los núcleos urbanos, está muy comunicada, y tiene, en general, ingresos de aceptables a muy buenos) – que hace que vivan casi en una burbuja, donde la realidad es lo que los medios publican. Y además se convenza que al resto de los seres humanos les pasa lo mismo“.

Sucede que ahí también relaté las recomendaciones de Artemio López en una reunión con agrupaciones. Y le cuestioné a Aliverti una de sus columnas. Digamos que, aunque sigo pensando que la “batalla cultural”, tal como el oficialismo la encaró en estos dos años, al menos, ha sido un error y una derrota, encaré el tema en forma superficial. Y en la columna de comentarios me lo hicieron notar.

Todavía les debo un análisis más a fondo. Pero me parece que estas entrevistas de la Presidente nos están diciendo algo de lo que ella, y sus asesores, piensan.

En realidad, seamos francos, cuando Cristina hablaba de “los medios”, o de “la caja boba”, ya estaba reconociendo un fracaso: a pesar de los recursos económicos e intelectuales volcados a la red de medios oficialistas, los formadores de opinión más exitosos seguían siendo los opositores.

También los más fervientes kirchneristas en la blogosfera lo admiten: denuncian a la “cadena del miedo y el desánimo” encabezada por TN. ¿Cómo es que C5N no alcanza a convencer a los televidentes de lo bien que lo están pasando?

En resumen: en una sociedad moderna – desde que comienza a predominar la burguesía, en el siglo XVIII – la comunicación social es en su mayor parte cuestionadora, y los medios oficiales pierden audiencia. Schumpeter analizó esto, 70 años atrás.

La única forma de evitarlo es si todos los medios están controlados por el oficialismo. Ese objetivo casi se logra en algunas de nuestras provincias, aunque Internet ya lo está destruyendo. Pero tiene sus inconvenientes: cuando se consigue, esa sociedad se hace insoportable. Perón lo tuvo muy claro cuando decía “Con todos los medios en contra, en el ´46, ganamos. Con todos a favor, en el ´55, caímos“.

Ojo: lo superficial es dar por hecho, basados en estos argumentos, que “la batalla cultural” no importa. Vaya si importa! Sólo que hay que elegir cuidadosamente los instrumentos. Y los campos de batalla. Además, claro, de no olvidarse de la realidad, que no es solamente una construcción cultural.

Entonces, mi conclusión es que Cristina ha decidido cambiar su estrategia. Y salir a pelearla personalmente, con otro estilo que hasta ahora. Puede pensarse que las entrevistas que hizo con Brienza, estaban dirigidas a sus partidarios. Ésta, se dirige a un público más amplio.

No es posible decir por ahora si tendrá éxito, y hasta qué punto. Pero me parece significativo que conserve la posibilidad de cambiar de herramientas. No es frecuente en los políticos.


Dónde hay un dólar, viejo Gómez

septiembre 29, 2013

dolares-volando

Salteamos las encuestas dominicales y nuevamente tocamos la víscera más sensible. Porque – entre nosotros – lo que pase con la economía en estos dos años es más decisivo para el 2015 que las elecciones del mes próximo.

En mi opinión, el problema clave, y con las consecuencias políticas más negativas del “modelo”, es decir, de las políticas económicas que se están aplicando desde hace algunos años, es la inflación. Sobre eso, me siento tentado a reflexionar en voz alta sobre la crítica que hizo mi amigo Telechea (Best Seller) al planteo de Castiñeira en Hablamos de inflación. Pero lo dejo para cuando tenga más tiempo para desarrollarlo.

Además, también hay que tener en cuenta que el alza de precios se ha mantenido, en todos estos años, en un nivel alto pero inferior a los de la experiencia argentina previa a la Convertibilidad. En resumen, no está fuera de control.

El tema crítico, el que puede obligar al gobierno a modificar sustancialmente algunas políticas, es el de la escasez de divisas. Otro problema muy tradicional en nuestra economía.

No lo confundamos con el del valor del dólar, por favor. Perfil nos avisa que Analizan fijar cupos para la compra con tarjeta de crédito en el exterior. Y Ramble Tamble, la respuesta de la blogosfera a Perfil, informa que Gracias a la diferencia cambiaria favorable, el gasto de los uruguayos en Argentina aumentó 70% en el primer semestre respecto al mismo período de 2012. Son dos temas distintos: Argentina necesita más divisas para pagar sus importaciones de combustibles. Punto.

Algunos voceros de la patria devaluadora que Ramble denuncia, afirman que si bajamos el valor de nuestra moneda (esto es, los salarios), seremos más competitivos y podremos conseguir más divisas. Es un método con costos sociales altos, y dudoso en sus resultados.

Por ahora, nuestro amigo Pablo Tonelli insiste en proponer otros caminos para enfrentar el problema. Leamos:

COMO SUPERAR LA CAÍDA DE LAS RESERVAS ACTUANDO CON EQUIDAD.

Pablo Tonelli, economista

La carencia de divisas para sostener el proceso de desarrollo es un tema recurrente de la política económica argentina y generadora de sus crisis. Hoy vuelve al centro del debate.

Dichas crisis se conocen en la literatura especializada como el fenómeno de “stop and go” y se producen porque las divisas, generadas principalmente (en un principio exclusivamente) por las exportaciones del sector primario resultan insuficientes para sostener el desarrollo industrial. Esta insuficiencia desencadenó históricamente un proceso que culminaba con una fuerte devaluación, con sus conocidas consecuencias sobre el mercado interno y los salarios,  un “ajuste” de la actividad económica (el stop) para luego relanzar el proceso productivo (el go). Y así seguir.

En los años setenta y con un impulso sustitutivo de importaciones de nuevo signo, esa dinámica, como afirma Alfredo Zaiat, ”se hizo más compleja al incorporar el flujo de capitales internacionales“. Eso quiere decir que los desequilibrios comenzaron a financiarse con deuda externa, lo que ocasionó la crisis de la deuda de los años 80 y sus numerosas refinanciaciones con un crecimiento prácticamente nulo (stop de una década). En los noventa la extranjerización de la economía y el crecimiento (el go) se financiaron con endeudamiento externo, hasta el colapso de la Balanza de Pagos que marcó el fin de la Convertibilidad. (gran stop). La excesiva Deuda Externa, el estallido del uno a uno y el default fueron el resultado de las políticas de endeudamiento y ajuste seguidas para afrontar dicha restricción.

La extraordinaria expansión de la economía argentina de 2003-2011 hizo pensar en el final de la restricción externa, hasta que a fines de ese año (2011) la cuenta corriente de nuestra Balanza de Pagos quedó prácticamente en cero. En la actualidad, al problema del déficit estructural del sector industrial se le suma el déficit energético y el saldo negativo del sector servicios, en especial el turismo.

Como sostiene Aldo Ferrer el déficit estructural de la industria, que importa bienes de capital, equipamiento e insumos, se ve particularmente reflejado en el sector autopartista y en la industria química, problema originado en la falta de integración de la actividad manufacturera y el desmantelamiento de los eslabones productivos producidos por las políticas de cuño neoliberal. La decisión estratégica en este sentido, como bien afirma Ferrer, “no alcanza con sustituir bienes que compramos hoy. Hay que sustituir las importaciones del futuro”. La única alternativa es profundizar la política industrial para encarar proyectos que operen en la frontera tecnológica, es decir electrónica y microelectrónica asociada a desarrollos de diferente tipo así como la industria química en general y la biotecnología. Ese es un camino.

El problema de los desbalances de divisas reviste gravedad porque el rumbo inercial de la economía argentina, si no se introducen correcciones a ciertos aspectos de la política económica, conduciría a una pérdida progresiva de las Reservas, que pondría en peligro la sostenibilidad del actual modelo de política económica basado en el desarrollo productivo con inclusión social.

Tal como sostiene Jaime Saiegh “Hacia mediados de octubre de 2011, el gobierno nacional,  enfrentó un fuerte proceso de dolarización de portafolios y fuga de capitales. Ese año la “fuga de capitales” se ubicó en torno a los 20.000 millones de dólares. Algo así como el equivalente a más del 50% de las actuales reservas internacionales o a un 25% de las exportaciones proyectadas para 2013. La respuesta del gobierno fue disponer el control de cambios vinculado a la venta de dólares  destinados al atesoramiento de residentes y a la transferencia de divisas al exterior por cualquier motivo. Es decir,  el BCRA dejó de vender divisas para financiar la aludida “fuga de capitales”. Una decisión, agrego, que comparto en su totalidad.

En 2011 las reservas  internacionales del BCRA cayeron  a U$S 46.376 millones… A fines de setiembre de 2013  estas alcanzan los 35.000 millones de dólares. Es decir, si bien el Gobierno logró evitar que continúe la masiva dolarización de portafolios financiada con dólares del flujo comercial, no logró impedir que continúe el proceso de pérdidas de reservas.

Claramente,  un proceso crónico y persistente de caída de las reservas internacionales del orden de 6000/8000 millones de dólares anuales es insostenible. En primer lugar, porque en algún momento las divisas se agotan. En segundo lugar,  porque los mercados se anticipan y profundizan la demanda de divisas y tienden a acelerar el proceso y en particular trasladar la misma a los precios internos en la forma de mayores expectativas inflacionarias.

Aquí una observación: Se intenta construir una política de crecimiento con inclusión social en una economía capitalista de mercado. Regular su comportamiento no debe impedir ignorar la vigencia de la ley del valor, la lógica con la que actúa el capital, que tiende a valorizarlo y cubrirse de las fluctuaciones. Por último, en una Argentina dolarizada, existe la tendencia  a asimilar situaciones presentes con las del pasado, con una dinámica similar de pérdida de reservas que terminaron en un colapso económico.

El escenario de las Reservas Internacionales, de aquí a 2014, es como afirma Miguel Bein un escenario de la “administración de la escasez a rajatabla”. La propuesta que aquí se esboza, como afirma el título de la nota, es administrar dicha escasez actuando con la mayor equidad social posible.

En la Argentina hay varios “precios” del dólar. Uno, el más relevante,  regulado por el Banco Central es el que se negocia para las transacciones a través del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC),   cuyo valor hoy es 5,78 por dólar. Pero hay otro “mercado cambiario” legal donde se operan diariamente entre 1000 y 1400 millones de pesos. Este mercado es el bursátil. El precio de este  “dólar financiero” surge de comparar el precio de un bono o acción en el exterior en dólares con el mismo en pesos en el mercado local. Así, surge un dólar “de mercado  financiero” o “contado con liqui” de pesos 9,22. No es el dólar “blue”, que opera fuera de la normativa legal.

El que viaja al exterior y compra servicios de hotelería, restaurants o excursiones está recibiendo un subsidio equivalente a  $ 3.44 por dólar que gasta en el exterior. Es decir está pagando el dólar por debajo del valor de “mercado” del dólar financiero, que es el que debería regir para los servicios turísticos, por ejemplo. Ese “subsidio” equivale a aproximadamente $ 34.000 millones anuales. No computo el incremento del 20 % que se abona al momento de comprar paquetes turísticos, ya que es deducible del impuesto a las Ganancias. El sector turismo debería actuar con un tipo de cambio específico, lo que a su vez alentaría el ingreso de turismo del exterior y cambiaría el signo del saldo del Balance del sector, como ya ocurrió en la década anterior.


Por otra parte, tomo aquí las afirmaciones de Ramiro Castiñeira “el Gobierno gasta más de 10.000 millones de dólares en importar gas para luego volcarlo subsidiado al mercado local. Si el subsidio generalizado se limitara sólo a quién lo necesita, los subsidios al gas podrían bajarse a la mitad, o más”. Es decir que estamos hablando de casi $ 30.000 millones de pesos.

Estas herramientas deberían formar parte de la caja de instrumentos del Gobierno, máxime si se espera que en 2014 la pérdida de Reservas continúe en forma inercial a su ritmo actual. Otras opciones que incrementen las Reservas, como por ejemplo un crédito del Banco de Basilea al BCRA, el swap de monedas con China, el ingreso de divisas de Chevron o de las empresas que concluyan sus negociaciones con el Gobierno a través del CIADI, están en carpeta.

Independiente de desear su conclusión exitosa, el ahorro de divisas a través del mecanismo propuesto sustentaría nuestra posición en moneda extranjera reafirmando la equidad que está en la base del actual sistema económico vigente en nuestro país.


Homenaje a Dardo Cabo y la operación Cóndor

septiembre 28, 2013

homenaje


Música para el fin de semana

septiembre 28, 2013

Esta noche estuve en el teatro Orlando Goñi, y quiero compartirlo con ustedes. Moradores Tango “La Candombera”.


El “peronismo realmente existente”

septiembre 27, 2013

leonid-brezhnevLa expresión del título la usé otras veces, respondiendo comentarios, y la expliqué. Pero como la volví a emplear en este posteo, para referirme la estrategia de Daniel Scioli, creo que conviene que vuelva a hacerlo. La capacidad de malinterpretación es infinita.

Ante todo, quiero dejar claro que pienso que el peronismo “es” muchas cosas diferentes (Un hegeliano diría “deviene”). Es la fuerza política, reconocida por propios y extraños por ese nombre, que ocupa el gobierno nacional, de la mayoría de las provincias y de muchísimos municipios.

Es una identidad histórica y cultural, con una iconografía diversa y poderosa.

Es (se decía en los ´70) el movimiento de liberación nacional del pueblo argentino.

Es (se decía en los ´40 y también recientemente) la condensación de la experiencia histórica de Argentina, como parte específica de una realidad iberoamericana que la engloba.

Es el pensamiento de Juan Perón, expuesto en centenares de libros y discursos de su autoría, enriquecido y actualizado por todo lo que aconteció en casi 70 años.

Es (la definición pragmática que prefiero) la suma de los argentinos y argentinas que deciden votar al peronismo.

Todas esas cosas y unas cuantas más son el peronismo “realmente”, en el sentido que forman parte de la realidad social que nos rodea.

Ahora, cuando yo y algunos otros usamos la expresión “peronismo realmente existente”, usualmente nos referimos al conjunto de los gobernadores, intendentes y dirigentes sindicales que se identifican como peronistas.

Este uso tiene su origen en una expresión “el socialismo realmente existente” o “socialismo real” que se hizo común en los tiempos de Leonid Brézhnev, Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, desde 1964 hasta su muerte en 1982.

El camarada Leónidas, un imperialista prudente, gobernó con mano firme pero con relativamente moderada represión – aún la Primavera de Praga fue aplastada sin las tradicionales masacres – el largo otoño de la URSS. Los términos “socialismo realmente existente” o “socialismo real” pueden buscarlos en Google y encontrarán muchísimo material.

Yo prefiero explicarlos con una parábola: Digamos que Fidel Castro o algún otro joven líder revolucionario de corazón ardiente (sí, Fidel fue joven, tiempo ha) de lo que entonces se llamaba el Tercer Mundo iba a Moscú para solicitar apoyo para una lucha decisiva y a muerte con el imperialismo. Armados con decisivos argumentos ideológicos, por supuesto.

Don Leónidas y el Presidium lo recibirían con la hospitalidad rusa, por supuesto, y, una vez escuchado, le dirían algo así “Mirá, macho, los escritos del Joven Marx sobre la alienación están muy bien. Pero nosotros tenemos el Ejército Rojo, la industria pesada, el Pacto de Varsovia y 30 mil cabezas nucleares con los medios para lanzarlas. Y del otro lado tienen más o menos el equivalente. Así, que hacés lo que decimos o te vas a lavar el culo“.

La elocuencia del argumento era irresistible (mi traducción es muy imperfecta). Pero creo que se puede entender a lo que me refiero cuando hablo del peronismo realmente existente.

Eso sí, me parece conveniente dejarles también una pregunta para la reflexión de los compañeros gobernas, intendentes, de Daniel Scioli y Sergio Massa y aún de la compañera Cristina: ¿Dónde está hoy la Unión Soviética?


¿Tiene que ser Scioli?

septiembre 27, 2013

Espinola-Alperovich-Herrera-Insaurralde

Aviso que voy a “faltarle el respeto a la gente”, la frase con que esquivan respuestas los políticos: Voy a hablar de 2015. Porque es cierto que la mayoría de los argentinos no le dedica mucha atención. Pero la minoría politizada – sobre todo aquellos cuyos ingresos dependen de la política – hace meses que no piensa en otra cosa.

Y ahora que está confirmado lo que anuncia LaPolíticaOnline, que Daniel Scioli reunirá el próximo lunes al Consejo Nacional del PJ, no puedo menos que comentarlo en el marco de las estrategias de los tres principales – por ahora – actores en el drama que debe culminar dentro de dos años y un mes: las elecciones que elijen al nuevo Presidente de todos nosotros. Dios nos ayude.

En realidad, no es una noticia nueva. Había sido anunciada a principios de mes, después de la cumbre de gobernadores peronistas en Corrientes. Y es una parte lógica y natural de la estrategia de Scioli. Está en su interés dar contenido a su posición formal a la cabeza del Partido Justicialista, reunir en su torno al “peronismo realmente existente”: los gobernadores, los intendentes que no se han incorporado al proyecto de Sergio Massa (la gran mayoría)… Mostrar, entonces, que la dirigencia del peronismo está unida, más allá de los resultados del próximo 27 de octubre.

¿Es viable? Estimo que sí. Lo veremos este lunes, por supuesto, pero por ahora la mayor parte de los dirigentes territoriales del peronismo, aún los que abrigan una ambición propia para 2015, prefieren respaldar a Scioli frente a Massa. La irrupción del tigrense como un posible candidato es demasiado nueva, y su disposición a jugar por afuera del PJ – si bien tiene muchos antecedentes en el peronismo – … prefieren no promoverla, por razones obvias.

De todos modos, el motivo más importante es la estrategia que Massa aplica. Él está sumando en las otras provincias adhesiones de quienes hoy están enfrentados con sus gobernadores, o con el oficialismo local. Inevitable, para quien desafía al gobierno nacional y al gobernador de su provincia a la vez, pero sus consecuencias tampoco pueden evitarse.

Si hasta algunos pensaron en invitar a la reunión de este lunes al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. Imposible, por ahora: su enfrentamiento con Cristina es demasiado público. Pero es posible que De la Sota contemple la posibilidad para un futuro no muy lejano: Massa está coqueteando con un peligroso rival: el radical Mestre. Y el gobernador Scioli lo recibiría muy cordialmente.

Todo esto puede aparecer prematuro, y en muchos sentidos lo es. Pero tengo la impresión que ya se está dibujando un escenario… plausible para el comienzo de la competencia por el 2015: el enfrentamiento entre el “pejotismo”, cuya figura más expectable (Duhalde usaba a fines de los ´90 la expresión “candidato natural”) es hoy Daniel Scioli, y la figura ascendente y más joven de Sergio Massa, con aliados heterógeneos, y que no se ha preocupado hasta ahora en ampliar su discurso del que podría usar el PRO macrista, con un toque “ruralista” a la Héctor Huergo. Ecos de finales de los ´90, que tienen preocupados a los más reflexivos del peronismo.

Estoy dejando de lado, porque merece ser examinado aparte, por supuesto, a un actor del que he insistido en el blog su vigencia: el kirchnerismo, como proyecto político en el seno del peronismo. Y que tiene, además, el manejo del Estado nacional. Casi nada.

Para el kirchnerismo, Scioli no puede ser una candidatura en 2015. A lo sumo, una resignación. Ahora, también como opinión muy personal, quiero decir, más allá de las fantasías periodísticas, y de buena parte de la fauna política, yo veo en la Presidente el frío realismo que aprendió en Santa Cruz al lado de Néstor Kirchner. Y que describí muchas veces con la expresión que ustedes recordarán: No come vidrio.

No me refiero en particular al hecho que haya autorizado esta reunión del Consejo Nacional. Tomo en cuenta todo su manejo político en la práctica a lo largo de los años, donde ha habido errores y alguna obcecación, pero ninguna irracionalidad. Creo entonces que su evaluación va a ser que la mejor garantía para la perduración del kirchnerismo, y de su propio futuro político, es que forme parte de la coalición que apoyará al futuro gobierno, si no puede – como ahora aparece – hegemonizarlo.

Es probable que, si la realidad indica que deben apoyar a Scioli, esto le cueste al kirchnerismo mucha de la militancia joven que supo reunir, y a los que el gobernador y su estilo no puede entusiasmar. Pero también insistí muchas veces en el blog en el hecho obvio que la militancia es una parte muy pequeña de los votantes.

Esta especulación, un bosquejo muy elemental ¿es demasiado prematura? Sí, pero no en relación a los resultados del 27/10. Una clara victoria de Sergio Massa está pronosticada por las encuestas, y ya está descontada en los cálculos de la dirigencia política. Inclusive la que reside en Olivos.

Algunos compañeros, seguramente más idealistas que yo, creen que esos resultados definirán los “ganadores”, que serán los que van a decidir – en virtud del mana que les darán los votos – el candidato del 2015. Soy agnóstico en estos temas, como saben, y estimo que los votos para legislador, aún para intendente, en un distrito no son transferibles a otras elecciones.

Sospecho que Cristina tiene ahora la misma convicción. La experiencia de Insaurralde – un buen candidato, por cierto, a pesar del error que cometió con la propuesta de la baja de edad para la imputabilidad, que le costó la hostilidad de la militancia joven – esa experiencia, digo, le ha mostrado que los centenares de miles de votantes que lo hicieron intendente de Lomas de Zamora no le añaden demasiado para ser referente provincial. Ni siquiera lo hicieron lo bastante conocido.

Eso le ha señalado, me parece, la dificultad de instalar como candidato, por ejemplo, a un gobernador que sintiera más cercano que Scioli pero que fuera de su distrito no tiene arrastre.

Entonces, cómo se contesta la pregunta del título ¿Tiene que ser Scioli?: La respuesta es NO. No es inevitable, por cierto. Pero eso se decidirá en estos dos años de una larga campaña electoral. Por la marcha de la economía, y los errores y aciertos de la política. A la luz de las encuestas, que la dirigencia del peronismo y de las muchas corrientes del oportunismo nacional estudiarán cuidadosamente.

Porque – éste es el elemento básico del “peronismo realmente existente” – todos los gobernadores e intendentes cuyos cargos se pondrán en juego también en ese año 2015, quieren un candidato presidencial que les ayude a ganar.


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