Los tests para detectar coronavirus, en Argentina

abril 11, 2020

Hay que reconocer que esta pandemia, por todos sus males, ha hecho maravillas por la educación pública en nuestro país. A los millones de directores técnicos y economistas que ya teníamos, le agregó en pocas semanas, una cantidad igual de epidemiólogos.

Muy argento todo. Por eso mismo, incorporó consignas a nuestra guerra de hinchadas. El bando antiperonista ya sumó a los tradicionales “No existís!” y “Son todos negros!”, el nuevo hit “Tests masivos!”. Que es un pedido razonable, eh, pero lo corean quienes no reconocerían un test si les cae encima.

La necesidad y las facilidades para testear más de lo que se hace hasta ahora las tocamos en AgendAR en, por ejemplo, aquí y aquí. Nora Bär, de lo mejor en periodismo científico, explicó en La Nación Porqué la Argentina no hace tests masivos. Y hoy reportea al infectólogo Eduardo Lópes -uno de los que saben- que dice que “Hay que testear más“.

Ahora, si soy uno de los que no sabe ¿qué estoy haciendo ahora en el blog? Bueno, no soy experto en virus, pero algo conozco de política y de lógica (2 disciplinas distintas) y quiero hacer un modesto, y breve aporte para encarrilar el debate, para los que le interesa hacerlo en serio y no somos epidemiólogos.

Los tests hoy se hacen en Argentina a los que presentan síntomas evidentes, y a algunos -cientos, ¿miles?- de “asintomáticos”. Hacer más diagnósticos, cuantos más mejor, nos da más información -la muestra es más grande- sobre la velocidad del contagio, la letalidad de la infección (es decir, qué probabilidades hay que, si te infectás, te mueras, tengas una enfermedad grave, o ni te enterés),… Más importante todavía: dice si en algún sitio hay pocos o muchos infectados, lo que ayuda a hacer un mapa territorial del contagio.

Si supiéramos que el que se infectó queda inmune, daría más tranquilidad a los que se detectan pero no muestran síntomas. Pero lamentablemente no hay certeza de eso.

Más tests, además, hacen quedar mejor a los gobiernos: si se detectan más infectados -y ya sabemos que se detectarán muchos más- baja el % de hospitalizados y de muertos sobre ese total.

Eso sí, los tests no curan a nadie. Ni iqmpiden que el testeado se contagie. Entonces, alguien tiene que decidir cuántos recursos, en guita, en capacidad de los laboratorios, sobre todo, en personal entrenado y valiente se dediquen a esa tarea, a cuidar a los enfermos, a controlar la cuarentena….

En general, es preferible que los que toman esas decisiones respeten la opinión de los médicos, especialmente si son especialistas en virus o en epidemias. Los médicos no son infalibles -nadie lo es- y encuentro que como grupo y con nobles excepciones, son soberbios y difíciles de convencer. Uno sabe como le amargaron la vida al pobre Semmelweis antes de aceptar su evidencia sobre las infecciones y el lavado de manos. Pero entre ellos y los boludos que tuitean… no hay elección.


El coronavirus y el resfrío

marzo 15, 2020

Otra vez subo al blog una nota mía en AgendAR. Ya es de vicio.

Este lunes 9, hace 6 días, la Agencia CyTA-Leloir, una fuente muy seria a la que AgendAR acude habitualmente, hizo una nota a Pablo Goldschmidt, virólogo y especialista en enfermedades infecciosas. Ese mismo día, el diario Clarín la reprodujo íntegra, con un título más periodístico “El pánico (por el coronavirus) es injustificado”.

Goldschmidt dice ahí “Las opiniones mal fundamentadas expresadas por expertos internacionales, replicadas por medios de comunicación y redes sociales repiten el pánico innecesario que ya vivimos anteriormente. El coronavirus identificado en China en el 2019 provoca ni más ni menos que un resfrío fuerte o gripe​, sin diferencia hasta hoy con el resfrío o la gripe tal como la conocemos”.

Estas notas no fueron recogidas por las autoridades sanitarias ni -a decir verdad- tuvieron mucha repercusión entre el público, aunque Clarín tenga una circulación miles de veces mayor que CyTA. Pero algunos días después, en la radio «Con Vos», en el programa La Inmensa Minoría, le hicieron un reportaje a Goldschmidt, que pueden escuchar acá. Y por algún motivo esa nota sí se viralizó. La están reenviando por whatsapp jubilados y madres…

Atención: los argumentos de este especialista son sólidos y claramente explicados. Vale la pena leerlo o escucharlo críticamente. Por otro lado, la realidad local ya lo está refutando, con esa voz ronca que tiene. Pero el planteo de Goldschmidt contiene una falacia grave, y vale la pena analizarlo aquí para entender mejor a lo que nos enfrentamos.

Por supuesto no desde los datos médicos; no estoy en condiciones de hacerlo (recomiendo esta nota de Daniel Arias, que la ha actualizado, y, sobre todo, la página oficial sobre el COVID-19). Escribo desde lo que sé de comunicación, y alguna experiencia en asignación de recursos.

Empiezo por reconocer lo obvio: hay muchas enfermedades mucho más letales que el coronavirus. Aún en estas semanas de la pandemia, están provocando más muertes. Ni hablemos de los accidentes de tránsito, o las guerras… Desde un humanismo abstracto, se podría reclamar que los esfuerzos y la atención que se vuelcan al COVID-19 se dediquen a la tuberculosis o al dengue o la malaria…

Pero ese humano abstracto no hace esfuerzos ni tiene recursos. Quienes sí los tienen, gobiernos, instituciones, atienden al peligro más inmediato y más cercano a sus intereses y responsabilidades.

Y el COVID-19, esta variante del coronavirus es un peligro inmediato y cercano a nosotros, los argentinos, como al resto del mundo. No en sí mismo: como dice Goldschmidt -y también se dijo en AgendAR- es de letalidad relativamente baja, si se lo compara con la pandemia más explosiva y memorable del siglo XX, la «gripe española» de 1917-1920. Pero el COVID-19 sí crea las condiciones para que se desarrollen en el enfermo infecciones sobreañadidas más peligrosas, como la neumonía a neumococos, de letalidad creciente según edad avanzada o cuando median patologías previas como diabetes, trastornos circulatorios o tabaquismo.

(Por eso la mejor decisión que puede tomar, si todavía no lo hizo: vacúnese contra la gripe y contra la neumonía. Y hágalo ya).

Es cierto que, como dice Pablo Goldschmidt., nada de esto es nuevo o muy peligroso si se cuenta con un buen sistema de salud. Pero aquí aparece la característica verdaderamente mortal de esta variante del coronavirus: comparte con los rinovirus del resfrío común la facilidad para el contagio.

Cuando uno contagia a varios, y esos a otros varios… la masa de infectados crece en forma exponencial. Un hospital, un sanatorio que puede atender muy bien a dos, y arreglarse para atender a diez, se ve desbordado cuanto se presentan pacientes de a decenas o de a cientos. Los médicos, los enfermeros, los respiradores mecánicos, no alcanzan para todos. Eso es lo que pasó en Wuhan, pasa en Italia, está empezando a pasar en España…

Aparece el inevitable triage: se atiende a los que tienen mejor chance de sobrevivir. Los otros…

Un buen sistema hospitalario, un sistema de salud estatal es una necesidad práctica como reaseguro. Porque ninguna empresa privada está en condiciones de hacer las inversiones necesarias para prever una emergencia que puede o no ocurrir en cualquier momento en un lapso de diez años. Tampoco una obra social. Se fundirían.

«Lo que esta pandemia ya está revelando es que la atención médica gratuita y nuestro estado del bienestar no son costos ni cargas, sino bienes preciosos, esenciales cuando golpea el destino.» Son palabras de Macron, no mías. Los políticos franceses hablan así. (En la práctica, este presidente de Francia ha sido otro más (y van muchos) en agravar el desfinanciamiento creciente del otrora envidiable sistema de salud pública francés).

Agregaré algo: tampoco es realista esperar que el Estado pueda mantener las estructuras físicas y de personal para cubrir algo que sabemos ocurrirá -las pandemias- pero cuyas características son impredecibles.

Pongamos por caso el virus del Ébola, por ahora confinado al centro y costa Atlánticas de África: con su fantástica letalidad y capacidad de contagio, ¿qué país, incluso riquísimo, mantener las capacidades de terapia intensiva que demanda una enfermedad tan demandante, pero tan infrecuente entre brote y rebrote?

Lo que no se puede hacer (sin pagarlo caro) es lo que hizo Italia: pasar -a fuerza de recortes- de alrededor de 500 a 320 camas de terapia intensiva disponibles cada 100.000 habitantes. Si Corea, tan próxima de China, está manejando mucho mejor este tema que Italia es porque en las malas o en las buenas, mantienen más de 1200 camas de intensiva cada 100.000 habitantes. Los EEUU, que nunca creyeron demasiado en la salud pública, no llegan a 180…

Los coreanos no incurren en este gasto únicamente por la posibilidad de una guerra con Corea del Norte. Lo hacen por la conciencia de estar ubicados en la región del mundo donde, por sobrepoblación y por la inmensa industria de cría de animales de consumo alimentario, suelen nacer, como zoonosis, casi todos los virus pandémicos respiratorios.

Ha sido el caso de todas las gripes muy severas: la de 1917, la de 1957, la de 1968, probablemente la de 1977. La solitaria excepción fue la gripe porcina de 2009, que brotó en México (justamente, en una gigantesca granja de cría de cerdos).

Lo que se puede exigir al estado es que tome las medidas necesarias en el momento oportuno para aminorar la velocidad del contagio, para que el sistema de salud cubra a los pacientes; impida el acceso de nuevos portadores; y mantenga en cuarentena a los contagiados, dentro de los límites físicos que impone la realidad. Las aplicaciones informáticas son útiles, pero no reemplazan a las personas humanas que deben atender, y obligar.

Me informan los que saben que no es nada que no hayamos hecho antes. En 1957, cuando brotó una fiebre hemorrágica en la zona maicera de la provincia de Buenos Aires, la letalidad inicial era aterradora: 30%. Y no se sabía siquiera el causante. En 1958 ya estaba identificado y con nombre («virus Junín», o de la fiebre hemorrágica argentina, transmitido por el ratón maicero). Pero aún peleando a ciegas, la salud pública argentina, liderada por el Instituto Malbrán, hizo un enorme y eficaz esfuerzo de contención y terapia con medios primitivos: tratando a los contagiados con el suero de la sangre de ese 70% de convalecientes. La mortalidad bajó bruscamente a un solo dígito. Tomó décadas desarrollar una vacuna, la CANDID-1, que se tuvo que hacer en colaboración con el Ejército de los EEUU, y que hoy se suministra rutinariamente a unos 250.000 habitantes en la región bonaerense de Junín. Es muy eficaz.

Pero esta vez el vector viral no es un ratón sino nosotros mismos, los humanos, y el ecosistema del COVID-19 no es una región acotada de la Pampa Húmeda, sino el mundo todo. Nuestro gobierno ha tomado medidas severas al observar lo que estaba pasando en Europa y en EE.UU. ¿Son suficientes? Antes de 30 días lo sabremos.


Así que no usás Facebook? Pero Facebook te usa

marzo 21, 2018

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Este blog empezó a contarles la historia de Cambridge Analytica hace un año, y -ante las revelaciones del Channel 4- retomó el tema aquí. Como lo están haciendo muchos otros en el mundo digital. Y enseguida se armó en la columna de comentarios el debate que arde en las redes sociales: ¿cuánto pesan en la decisión de los votantes CA y otras bandas como ella (entre nosotros insistimos en que nos llamen “agencias de comunicación digital”)?

Pienso aportar a ese debate, cómo no. Pero antes les reitero algo: me parece evidente que estas revelaciones encajan en la campaña contra Trump, que poderosos sectores del establishment internacional, en particular de los medios llevan adelante. Pero… tengo la sospecha que el blanco específico es otro billonario, también llegado en los últimos tiempos a los niveles del verdadero poder: Mark Zuckerberg. Porque el Gran Hermano en la realidad, mucho más sutil que el que imaginó Orwell, porque la información se la entregan voluntaria y alegremente sus manipulados, es Facebook.

Como argumento, les ofrezco estos tres párrafos de un editorial sobre el tema del venerable New York Times. Uno largo y jugoso, que en cuanto tenga tiempo se los traduzco. Pero para muestra basta un botón (en mi barrio dirían “botonazo”).

“Facebook no solo registra cada clic y “me gusta” en el sitio. También recopila historiales de navegación. Y compra datos “externos” como la información financiera sobre los usuarios (aunque las naciones europeas tienen algunas regulaciones que bloquean algo de esto). Facebook anunció recientemente su intención de fusionar datos “fuera de línea” – lo que el sujeto que hace en el mundo físico, como hacer compras en una tienda física – con sus vastas bases de datos en línea.

Facebook incluso crea “perfiles ocultos” de no usuarios. Es decir, incluso si no está en Facebook, es posible que la empresa haya compilado un perfil suyo, deducido de los datos proporcionados por las páginas de sus amigos o de otros datos. Este es un dossier involuntario del cual no puede optar, al menos en los Estados Unidos por no participar.

A pesar de las afirmaciones de Facebook de lo contrario, todas las personas involucradas en el incidente de “chupada” de datos de Cambridge Analytica no dieron su “consentimiento”, al menos no en ningún sentido significativo de la palabra. Es cierto que si encontraste y leíste toda la letra pequeña del sitio, habrás notado que en 2014 tus amigos de Facebook tenían derecho a entregar todos tus datos a través de dichas aplicaciones (Desde entonces, Facebook ha desactivado esta función). Si hubieras logrado abrirte paso a través de una desconcertante variedad de opciones, es posible que incluso hayas descubierto cómo desactivarla”.


Una invitación de Stephen Hawking

marzo 15, 2018

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Ayer, 14 de marzo de 2018, Stephen Hawking aceptó morirse. Hace más de medio siglo los médicos le diagnosticaron ELA, Esclerosis Lateral Amiotrófica, y le calcularon dos años más de vida. Pero tenía algunas cosas que hacer, y las hizo.

Tenía el coraje más raro -no el de dar la vida, son muchos los que se descubren capaces de hacerlo- sino el de vivir en circunstancias terribles, casi completamente paralizado. Fue recompensado, por lo que valga: su nombre se convirtió para multitudes en todos los países, en símbolo de la Ciencia moderna.

Debo reconocer que, en mi poco autorizada opinión, S. H. no hizo los aportes fundamentales, los cambios de paradigma que en el siglo XX están asociados con los nombres de Einstein, Schrodinger, Dirac, … Pero en 1975 unió la astrofísica y la mecánica cuántica cuando postuló la “evaporación” de los agujeros negros. Lograr esa unión en el plano teórico lo había frustrado al mismo Einstein.

También aportó a la divulgación de la ciencia, una tarea valiosa. Y tenía sentido del humor e imaginación. Hace algunos años envió invitaciones a una fiesta, después de la fecha fijada. Les cuento la historia, para los que no la han leído en La Nación o en la BBC. Y si la leyeron, la cuento para mí. Es mi saludo en el blog:

El 28 de junio de 2009 a las 12:00 Stephen Hawking se instaló frente a la puerta de entrada de un elegante salón de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y esperó.

Hawking, quien falleció este miércoles a los 76 años, permaneció allí, esperando, sin sacar su mirada de la puerta cerrada.

“Me gustan los experimentos simples y… el champán. Así que combiné dos de mis cosas favoritas para ver si los viajes en el tiempo del futuro al pasado son posibles”, explica Hawking en el citado documental.

Para probar esta idea, el físico no le contó a nadie de la fiesta hasta que ésta terminó.

Solo entonces envió la invitación, que incluía las coordenadas exactas en tiempo y espacio del evento, organizado en la tradicional escuela Gonville y Caius de Cambridge. “Usted está cordialmente invitado a la reunión de viajeros del tiempo organizada por el profesor Stephen Hawking”, decía el texto, que también incluía la irónica aclaración de que no era necesario confirmar asistencia.

“Espero que copias de esta (invitación) sobrevivan por varios miles de años en un formato u otro”, explicaba el también divulgador científico, cuyo libro “Una breve historia del tiempo”, de 1988, vendió más de 10 millones de copias en el mundo.

Y agrega: “Quizás, algún día, alguien viviendo en el futuro va a encontrar la información y usará una máquina del tiempo para venir a mi fiesta, probando que, un día, los viajes en el tiempo serán posibles”.

Al ver que la aguja del reloj pasa las 12 y nadie entra a su fiesta, Hawking pone en práctica su sentido del humor y dice: “Esperaba que la futura Miss Universo iba a abrir la puerta”. Años después, el físico explicó en un simposio en Seattle, Estados Unidos, que “la teoría de la relatividad general de Einstein parece ofrecer la posibilidad de que podemos deformar el espacio-tiempo tanto que podríamos viajar al pasado“.

Tengo que decir que así es. En la teoría de la relatividad especial formulada por Einstein en 1905 -y no desmentida por más de un siglo de experimentos- el espacio y el tiempo son un único continuo, dos conceptos inseparablemente relacionados. Todos los sucesos físicos del Universo -incluso nosotros- están en ese continuo, y pasado y futuro serían dos ubicaciones arbitrarias.

Pero la física cuántica -también probada en experimentos, y cada vez que se enciende una TV- parece indicar que existe un “presente”, el momento en que un observador percibe los hechos y el gato de Schrödinger está vivo o muerto.

 Es la paradoja con la que Einstein, y muchos otros, han peleado infructuosamente. Hawking hizo un aporte interesante al problema. Como el tiempo es una cosa tan extraña, yo no descartaría del todo que alguien responda a su invitación.

El INTI y los argentinos

febrero 16, 2018

inti

El sistema científico y tecnológico argentino ha sido por años un interés de este blog. Pero hoy me limitaré a copiar la nota El INTI en tiempos del neoliberalismo periférico, de Eduardo Dvorkin, Ph.D.  Apareció en El cohete a la Luna, la publicación de Verbitsky (¿las publicaciones digitales serán el futuro, entonces? No. Ya son el presente). Es la mejor descripción de un tema clave, para la posibilidad de Argentina de ser una nación, y no solamente un lugar.

Siguiendo el sesgo de este blog, eso sí, pongo en primer término el concepto de Dvorkin de “neoliberalismo periférico”. Es una clasificación interesante para el actual experimento macrista.

Las políticas neoliberales impulsan la globalización, pero no es la misma la globalización vista desde el centro que desde la periferia; en nuestro país, el que hemos denominado neoliberalismo periférico es mucho más dañino que el neoliberalismo central. Por ejemplo, Macron y Merkel, exponentes relevantes del neoliberalismo central, no destruyen en sus respectivos países las estructuras educativas y de Ciencia y Técnica como sí lo está comenzando a hacer Cambiemos en nuestro país.

El postulado que en los ’70 propuso Oscar Varsavsky sobre la necesaria correlación entre estilos tecnológicos y modelos de país ha podido ser validado experimentalmente en nuestro país.

En el período (2003-2015) el modelo de desarrollo inclusivo basado en el consumo creciente del mercado interno y en la potencialidad innovadora y productiva del triángulo empresas del estado-pymes-Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología pudo encarar la terminación y puesta en marcha de una compleja central nuclear (Atucha 2) con tecnología nacional; pudo diseñar, construir y exportar a Australia una central nuclear de baja potencia para producción de radioisótopos y ser técnicamente la mejor opción en la licitación de una central semejante para Holanda; pudo diseñar y construir radares y satélites de comunicaciones y de observación de la Tierra; pudo comenzar el desarrollo autónomo de lanzadores satelitales y aviones; pudo desarrollar, desde CONICET,  una innovación absoluta como son las semillas resistentes a la sequía** que, integrando el acervo tecnológico, permitirá que la empresa argentina Bioceres se apreste a cotizar en Wall Street. El Estado traccionando la innovación tecnológica, como es lo normal en los países de alta industrialización.

Actualmente estamos involucionando a gran velocidad hacia un modelo neoliberal- periférico, en el que los sectores hegemónicos, objetivamente opuestos al Desarrollo Tecnológico Autónomo, son (I) el sector financiero, (II) las transnacionales cuyo objetivo industrial es establecer maquilas que permitan por múltiples mecanismos fugar divisas y (III) las industrias extractivas que localizan en el país solamente la etapa extractiva propiamente dicha, importando equipos y localizando en el exterior la industrialización de la materia prima extraída de campos y minas; lo opuesto al estilo australiano al que tanto se alaba últimamente.

En este modelo de país, el INTI está necesariamente destinado a achicarse a un tamaño mínimo porque lo que se refiere a desarrollo tecnológico de empresas estatales y pymes nacionales o al monitoreo de la salud y seguridad pública frente a posibles desvíos de normas de las “empresas líderes” será progresivamente debilitado hasta su eliminación. En este modelo solamente están destinados a sobrevivir los servicios en los que las transnacionales encuentren que, ya sea para ellos o para sus pymes proveedoras, la optimización de costos pasa por el outsourcing; seguramente también optarán por mantener un cierto nivel de actividad en sectores mínimos de metrología y en las representaciones del INTI ante organismos normativos internacionales, en los que deberán defender las posiciones de las transnacionales que controlen al instituto.

Tecnalia

En este marco surge el tema Tecnalia, consultora que está desarrollando, según se dice, el Plan Maestro para la transformación involutiva del INTI y, también según rumores, próxima copropietaria del instituto a ser parcialmente privatizado.

Siendo Tecnalia una empresa de propiedad pública–privada del País Vasco, de alto perfil, con 1405 empleados en su plantilla, un ingreso anual de 102.1 millones de euros y 4050 industrias españolas como clientes, surge la pregunta: ¿es admisible poner el poder de decisión en el INTI en manos de una empresa española, dependiente de los intereses de la gran industria de su país?

Antes de contestar esta pregunta propongo considerar los siguientes puntos que expondré telegráficamente:

  1. Al encarar un desarrollo tecnológico nacional invariablemente surge la legítima necesidad de importar materiales y equipos no fabricables en el país hasta ese momento, por supuesto con su tecnología incorporada. Minimizar, no necesariamente anular, esas importaciones es siempre un objetivo del Desarrollo Tecnológico Autónomo; más aun teniendo en cuenta que, mientras sigan siendo imprescindibles esas importaciones,  el país corre el riesgo de que ya sea por motivos comerciales o políticos estos suministros nos sean negados.
  2. También surge en el camino de un desarrollo tecnológico nacional la necesidad de comprar en el extranjero apoyo de consultoría en temas en los que carecemos de suficiente know how; nuevamente el objetivo siempre es ir minimizando esas contrataciones de consultoría.
  3. La condición necesaria para que las importaciones puntuales de materiales, equipos y know how no impidan el DTA, es precisamente tener en nuestra manos el conocimiento necesario para garantizar la disponibilidad del know why y así poder controlar el diseño de nuevos productos y procesos y consecuentemente las decisiones que se tomen. El know how (saber cómo hacer) puede puntualmente importarse; por ejemplo, incorporado en equipos.  El know why ( saber por qué) siendo  la base de un desarrollo de tecnología, no es importable y en su creación local es imprescindible el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

Así como puede resultar instrumental en el Desarrollo Tecnológico Autónomo la importación de determinados bienes y servicios, es inadmisible importar las decisiones de política tecnológica, en particular de nuestros competidores actuales o potenciales. Eso es precisamente lo que implicaría el poner a una empresa extranjera en la conducción del INTI.

Volviendo al principio de esta nota, entender como una contradicción insalvable el que una empresa extranjera, dependiente de la gran industria europea, controle el INTI,  exige identificarse con el camino de la Soberanía Tecnológica.

Nota: http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/163672-dos-ministras-visitaron-a-raquel-chan-en-el-instituto-de-agrobiotecnologia-del-litoral-politica.html

Sólo voy a agregar aquí un aspecto que se comenta entre los empresarios nacionales que quedan: El servicio q el INTI presta a las empresas privadas. Y cómo puede hacerse prohibitivo si se privatiza o terceriza en una empresa extranjera. Con mi experiencia como auditor en el Estado, debo tener presente además el servicio irreemplazable que el INTI presta en las licitaciones en las que se debe evaluar técnicamente las muestras que las firmas presentan).

 


INVAP: “Operación Holanda” (2° parte)

enero 30, 2018

Aquí continúa la historia -muy resumida- de un éxito que los argentinos no debemos trivializar como si fuéramos espectadores de un triunfo deportivo (que los que los consiguen, saben que son el fruto del esfuerzo y el largo entrenamiento).

Nuestros técnicos han desarrollado en este caso una herramienta global para la medicina nuclear. Una industria que mueve miles de millones de dólares y brinda puestos de trabajo de alto nivel. Y de la que depende la vida de millones de seres humanos.

2° parte: El triunfo en Holanda se explica por Ezeiza

reactor Pallas

 

El reactor actual, PALLAS, está en un vasto complejo en las afueras de Petten, una aldea de pescadores en la solitaria, medanosa provincia de Noordholland. La instalación, manejada por la empresa de medicina y tecnología nuclear NRG, tiene otros edificios, abarca muchas hectáreas y está a menos de un kilómetro de la playa, ventosa y vacía, siempre igual a sí misma, con su arena fina y sus médanos donde ondean los coirones, desde aquí hasta la costa alemana y danesa: para bancarse un baño en el Mar del Norte, y máxime en la fase fría del año, hay que ser vikingo, alemán, holandés, marinero o foca.

La gente en esta costa de la vieja Frisia es muy alta, rubia, coloradota, de buena leche y discretamente jodona. Fuera del idioma, del exceso de tulipanes y de la imperdonable escasez de yerba mate, entre el viento áspero y el mar picado y gris, un argento podría creerse en Claromecó, provincia de Buenos Aires, entre daneses, que se parecen bastante a los holandeses.

Aquí sobrarán mate y argentos cuando el contrato salga de su rara fase inicial de franela burocrática, que garpa U$ 40 millones, y se empiece a construir en serio y con fierros reales el nuevo PALLAS, porque del viejo cuelga la vida del 60% de los europeos con cánceres sólidos y líquidos, enfermedades cardiovasculares, neurológicas y endocrinas que necesitan diagnóstico y/o terapia nuclear, o del 30% de los humanos del “rest van der wereld”, el resto del mundo, según los Dutch.

Y son bastantes, todos esos humanos: hay más 4600 millones más que en 1961. Los europeos, cuantimás, han envejecido sobre el promedio global (ergo, se enferman con mayor frecuencia) y la medicina nuclear se diversificó explosivamente en aplicaciones y oferta de radioisótopos (49 a fecha de hoy, y vendrán más).

Fogoneado por la demografía y la tecnología, el mercado global de radionucleidos médicos crece entre un 5 y un 10% anual desde hace décadas. Su principal tractor hoy es el diagnóstico por imágenes llamado SPECT (Single Photon Emmission Computed Tomography, y el principal insumo del SPECT es a su vez el tecnecio 99m. En plata, este radioisótopo en particular se usa en el 80% de los diagnósticos, los que a su vez constituyen casi el 90% de las aplicaciones médicas nucleares. La torta de los radioisótopos andaba en U$ 10.000 millones/año en 2016, y el tecnecio ya era la mitad.

Dos cartas argentas en la manga podrían explicar la superioridad de INVAP para abrochar dos veces el contrato holandés. Ambas vienen del Centro Atómico Ezeiza de la CNEA. A fines de los ’90, la Gerencia de Combustibles desarrolló –sucedió también en otros países nucleares- un sorprendente material, el siliciuro de uranio. Permite que un reactor con uranio de bajo enriquecimiento (LEU, “Low Enrichment Uranium”, 20% en este caso) alcance una densidad de neutrones casi tan alta como la de los viejos reactores que quemaban HEU, (“High Enrichment Uranium), con un 90% del isótopo 235.

El LEU es un combustible definitivamente menos picante, pero desde los ’80, los EEUU están tratando –con todo éxito- de eliminar el HEU en todo el mundo: podría servir para hacer una bomba atómica primitiva “tipo cañón”, como Tall Boy de Hiroshima, pero usada en contra de ellos. Resultado: no se consigue.

Fue una carrera contra el tiempo, pero el reactor OPAL presentado por INVAP en Australia, en 2000, vino ya desde planos con un núcleo todo de siliciuro de LEU, y probó ser una Ferrari a GNC.  Eso le permitió a la Australian Nuclear Science and Technology (ANSTO)  ser propietarios de un reactor que no sólo aseguró la demanda interna (200 hospitales), sino que generó tantos excedentes que ganó el 5% del mercado mundial de tecnecio al año de entrar en línea… ¡y eso con un reactor de apenas 20 MW térmicos!

La otra carta en la manga de INVAP, y desarrollada por la CNEA en Ezeiza, fueron los “blancos”, las masas de uranio 235 que se colocan para ser bombardeadas por neutrones en cavidades diseñadas en el núcleo del reactor. Al ser impactado por neutrones, el uranio 235 se fragmenta de distintos modos, pero dos subproductos frecuentes son el molibdeno 99 (precursor del tecnecio 99m) y el Iodo 131 (otro radioisótopo medicinal).

Es obvio que con “blancos” de HEU se logra más masa de productos, pero ¿y si los EEUU te bloquean el abastecimiento? Si no sabés o podés enriquecer tu propio HEU, más vale que pases a plan B. Los laboratorios de Ezeiza en 2002 desarrollaron blancos de LEU y nuevos protocolos de irradiación. El LEU se consigue sin dramas, y aunque llegar así al tecnecio 99m se hace un 20% más caro, Australia y Sudáfrica adoptaron nuestra tecnología, para evitar aprietes de ya se sabe qué tío.

Dueños del mejor reactor del mundo y agrandados como alpargata de gordo, en 2012 los Aussies anunciaron que ampliarían con U$ 172 millones la planta de radioisótopos adjunta, y tratarían de capturar el 25% del mercado mundial de tecnecio. Podrían hacerlo tranquilamente, y así cepillarle U$ 1000 millones/año a los proveedores actuales. Es de sospechar que la bravata australiana puso súbitamente generosos a los holandeses, tan precarios en su control del 30% de la plaza global con un reactor que ya se cae a pedazos, y los animó a comprarle el nuevo PALLAS a la Argentina de una maldita vez.

Pero tal vez nos ayudó la reina, como en los cuentos de hadas. Nunca se sabe.

Para cerrar

Pese a ser casi infalible en dañar lo que toca (ver caso de la central nuclear en Río Negro, ver casos CAREM y RA-10), es posible que el gobierno argentino no descarrile el negocio holandés. Le dio prestigio en un momento en que la imagen presidencial está sufriendo una rápida erosión.

Luego habrá que explicar ese 20% de razones por las cuales INVAP no le debe enteramente la vida al gobierno kirchnerista sino a su propia y extrañísima capacidad de supervivencia. Habrá tiempo para preguntarse, junto a los lectores, por qué nuestros compatriotas cholulos festejan en términos de: “¡Ganamos en Europa (dijo el mosquito), ergo somos buenos!”. Eso cuando en 2015 ganamos con cero vueltas y cero contramarchas en EE.UU., y los formadores argentos de opinión no descorcharon un champú ni se les cayó un titular de tapa, o una horita central en TN. Probablemente, no se enteraron.

INVAP ha vivido la mayor parte de sus 44 años así, entre giles, peligrosamente.


INVAP: “Operación Holanda”

enero 29, 2018

Esta cuidadosa crónica del último rescate de INVAP, y de un cacho del orgullo argentino, la dividí en dos partes para que sea más fácil leerla. Hoy, la historia de los logros que cimentaron el camino, y también de las oportunidades perdidas (arriba, una foto de la planta de Pilcaniyeu, de la que habrán leído bastante en el blog). Mañana, qué es lo que INVAP va a hacer en Holanda: reemplazar un .generador de radioisótopos para 30.000 pacientes/día.

1° parte: CÓMO LA PYME NUCLEAR BARILOCHENSE GANÓ EL MAYOR CONTRATO DE SU HISTORIA

INVAP, la PyME estatal de tecnología nuclear y espacial rionegrina ha estado al borde de la quiebra por tercera vez en 44 años bastante libres de aburrimiento. Tiene rivales afuera y enemigos internos. Y estos pesan más: desde 2015 a la fecha perdió el 94% de su facturación. Pero al parecer no será este gobierno el que la entierre: la firma acaba de comprar varias vidas extra en Holanda.

Allí revolcó por segunda vez a los mismos dos ursos (ARÉVA Tecnicatome de Francia, la KAERI de Corea) y ganó de nuevo la mayor licitación del mundo en reactores nucleares “de investigación”: el remplazo del PALLAS o HFR, aparato yanqui de Allis-Chalmers. Habrá que explicar el “segunda vez” y “de nuevo”. Suenan raro.

La noticia la dio en el foro de Davos el propio presidente Mauricio Macri, flanqueado por su esposa Juliana Awada y la reina de Holanda, Máxima Zorreguieta, e inevitablemente el mandatario (cualquier otro habría hecho lo mismo) se atribuyó la gloria. Holanda habría dado el “sí” a INVAP porque ahora la Argentina “está abierta al mundo”, explicó. Daniel Santoro, espada de Clarín y TN en asuntos nucleares, abundó en que Macri, ingeniero al fin, es “INVAP-friendly”, a diferencia de Carlos Menem, atomicida grave.

Desde la infausta gayola, el ingeniero Julio De Vido retrucó que en realidad INVAP ganó el contrato durante el gobierno kirchnerista y debido a las políticas pro-tecnológicas que lo caracterizaron. Por ahora, lo que indican la razón y la historia es que INVAP, que existe desde 1974, se salvó a sí misma, pero el argumento del otrora poderoso ministro tiene tracción.

INVAP había ganado en 2008 una licitación contra los mismos contendientes, ante el mismo país y por el mismo trabajo, y eso sucedió cuando el ingeniero Macri no gobernaba el país sino apenas la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Holanda en 2009, sin embargo, reculó en chancletas y anuló la licitación, aduciendo cuentas nacionales en rojo, asunto secundario al crack bursátil mundial desatado por la quiebra de Lehman Brothers y el colapso de los créditos “subprime”.

La réplica de De Vido tiene sustentos adicionales. Bajo la administración kirchnerista, sin debatir sus méritos o deméritos, INVAP pasó de facturar U$ 30 a U$ 200 millones/año gracias a su expansión de competencias en las tecnologías duales. La más importante fueron los radares (civiles de aeronavegación, militares de control de espacio aéreo, portátiles de infantería, espaciales de apertura sintética, Doppler meteorológicos), y luego siguieron los satélites geoestacionarios de telecomunicaciones (o GEOs) para ARSAT.

En todo esto hubo pleno éxito tecnológico, y un avance de autonomía nacional en áreas antes vedadas para nuestro país. Créase o no, en 2015 sólo 2 países entre los 35 que pueblan el continente americano podían construir GEOs: los EEUU y la Argentina. Brasil, Canadá y México, por ejemplo, los encuentran demasiado complejos y arriesgados. Los únicos 2 GEOs que llegamos a construir los argies andan joya, facturan U$ 75 millones/año, y podrían dar más. Hay guita en el cielo.

Hubo más asuntos estratégicos que no llegaron a madurar porque empezaron tarde: desde 2014, INVAP trató de resucitar con la línea SARA, un programa de “drones” civiles y militares, la Fábrica Argentina de Aviones, FADEA, vaciada por Lockheed Martin, y desde 2012 desarrolló tecnología petrolera de “fracking” para YPF, vaciada por Repsol. En ambos frentes, tuvo éxitos técnicos inmediatos.

Toda esta diversificación le permitió a INVAP atravesar libre de daños su “invierno nuclear”, entre 2000 y 2018, período sin grandes exportaciones de reactores completos. Brasil, que en 2010 había firmado a través del “pacto CFK-Dilma Rousseff” un compromiso para la ingeniería de un reactor de radioisótopos de gran potencia en Sao Paulo, similar al RA-10, “pisó” la operación 8 años. Sólo ahora le dio curso, otra noticia que terminaron comunicando el presidente Macri y su contraparte brasileña, Michel Temer. Pero lo que compra la CNEN (la comisión nuclear brasuca) es la ingeniería básica, un paquete de “know-how” de U$ 57 millones, no un reactor completo “llave en mano” que costaría al menos U$ 350 millones.

2009 fue un año terrible para INVAP: Holanda, atacada por un cocodrilo de los de bolsillo, la dejó colgada de la palmera. La rampante KAERI le sacó el reactor JRTR en Jordania, un contrato de US 180 millones. Lo peor llegó después: en 2016, Bolivia, que durante 10 años había formado a su personal nuclear en el Centro Atómico Bariloche de la CNEA y estaba a punto de caramelo para encargar su primer reactor a INVAP, terminó pidiéndoselo a ROSATOM de Rusia, que surgió de la nada y lo regaló por U$ 300 millones con 100% de financiación y años de gracia “a piacere” del presidente Evo Morales. Así logró la Santa Madre Rusia hacer pie en una Suramérica donde la dupla INVAP-CNEA estaba creciendo demasiado: recuerde el lector que se anotó 2 reactores más en Perú, el RP-0 y el RP-10, de los ’80.

De Vido entonces, no tiene un 100% de razón pero sí al menos un 80%. INVAP no habría soportado tantos reveses apegada únicamente a su nicho de mercado original, los reactores. Haberse diversificado razonablemente y con éxito entre 2003 y 2015, y volverse una casi firma aeroespacial y de defensa, la mantuvo viva.

Todo esto se le quitó a INVAP el PRO entre 2015 y 2016, lo que explica que su facturación anual bajara un 94% y la PyME rionegrina estuviera de nuevo al borde de la quiebra. El daño económico más grave fue la suspensión “sine die” del ARSAT-3, o “cómo los CEOs nos dejaron sin GEOs”. Lo cierto es que si INVAP pudo volver a presentarse en Holanda es porque no se había muerto, destino común de las empresas de tecnología desprotegidas por sus estados. Punto para De Vido.

En rigor, no es la primera vez que INVAP pasa por tales trances: en 1991 estuvo a punto de desaparecer por decisiones similares a las del presidente Macri, pero tomadas por el doctor Carlos Menem, su antecesor casi inmediato en el modo de gobernar. Tuvo que echar a 700 de sus 1000 expertos y al resto pagarle con bonos, y a veces. Pero entonces la salvó a último momento su triunfo en una licitación grande: la del reactor ETRR de Inshas, Egipto, 22 MW, aproximadamente U$ 250 millones “de los de entonces”. Eso le dio 6 años de sobrevida.

En 2000, épocas del doctor Fernando De la Rúa, INVAP estaba nuevamente por lanzar “el último cuac” tras otra “temporada en el infierno” (perdón, Arthur Rimbaud), cuando ganó la licitación por el reactor OPAL de Sydney, Australia, 20 MW, U$ 300 millones, que hoy serían casi U$ 400. Hay entonces razones para creer que se equivocan quienes dicen que el nuevo PALLAS argento, que tendrá 55 MW, costará U$ 400 millones. Además de la ecuación precio/potencia, el operador holandés NRG habla elusivamente “de muchos cientos de millones de euros”.

Como el estado en Argentina suele estar más tiempo administrado por neoconservadores que por keynesianos pro industria, podría decirse que al menos desde 1983 INVAP le debe la vida no sólo a sí misma sino al Estado: al estado egipcio, el australiano y el argentino, en ese orden cronológico. Hasta 2015.

Ahora tal vez le deba la vida al holandés también. Al menos, de 6 a 10 años más. Eso si al presidente e ingeniero no le da de nuevo por el atomicidio al más puro estilo Menem. Da la impresión de que el gobierno no se decide a matar o dejar vivir a INVAP, una fábrica de imagen positiva para cualquier primer mandatario. Lo que es claro es que del negocio nuclear no entiende ni jota. ¿Acaso no se acaba de quedar sin fondos el reactor RA-10, construido al 50% por la CNEA y aún mejor que el OPAL? ¿Acaso no se está parando la obra de la central CAREM?

(Continuará)


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