Argentina Nuclear, 2017 – LVI: La energía atómica avanza… con cautela

marzo 25, 2017

Ya dije en el blog que a al periodismo le gusta inventar “eras”. Los veteranos recordarán, y los demás lo encontrarán en Internet, que en la segunda mitad de los ´40 se anunció que los humanos habíamos entrado en la “Era Atómica”. Era cierto… en relación a la guerra. Pero los aviones ¡y los autos! con la nueva fuente de propulsión, la energía barata y sin límites, esa “te la debo”. La historia -y el desarrollo tecnológico también, aunque no lo parezca- se mueven mucho más despacio que la imaginación y la ansiedad. Pero se mueven. Las nuevas formas de extraer energía del átomo, y de manejar sus peligros, están avanzando. Y siguen cambiando nuestro mundo.

56. La economía del plutonio: los “breeders” vienen marchando… despacito

Japoneses pescando en la pequeña bahía costera donde está la central “breeder” de Monju, que en dos décadas no logró funcionar sin problemas técnicos. Está en decomisión.

Dejé picando el tema de “un banco internacional de MOX (nuclear fuel made from reprocessed plutonium and uranium)” bajo administración de la Organización Internacional de Energía Atómica. No se equivoque, chamig@, éste es un tema de política internacional, no de tecnología. EEUU, por ejemplo podría estar dispuesto a votar a favor de esto… si el banco reside en su territorio.

Si tengo razón y dentro de medio siglo el combustible gastado de las 439 centrales “termalizadas” de hoy termina siendo un recurso minero, así como las colas de uranio empobrecido, para extraer el plutonio de las futuras centrales “reproductoras rápidas”, semejante movida y el habitual patoterismo del Departamento de Estado sobre el Consejo de Seguridad de la ONU le permitirián a los EEUU decidir apagones punitorios a distancia, bloqueando entregas. No compro.  Puedo votar por otros países con menos tradición de invadir o entrometerse con el mío.

De todos modos aún no se sabe mucho de las centrales reproductoras rápidas, o “fast breeders”, salvo que queman plutonio y como desecho, en función “burnup”, lo eliminan del universo, junto a todos los transuránidos malos, feos, inmortales y peligrosos. En función “breakeven” producen una centésima de contaminantes en masa y especie que la tecnología termalizada actual, y en función “breeder” pueden generar entre 1,2 y 1,8 veces más plutonio que el de cada carga o recarga original.

Ahora bien, una máquina capaz de producir su propio combustible y además el de máquina vecina, es el equivalente termodinámico de levitar tirándose hacia arriba de los cordones de los zapatos (no dije el pelo: no me queda tanto). O si prefiere, es como un auto sin efecto invernadero, en cuyo baúl tiene una caja que transforma en nafta Premium el humo de escape. Y casi el doble de la que se cargó. ¿Demasiado bueno para ser real? “In your face, Shellanguren?”

Ojalá. Pero el diablo, como de costumbre, suele estar en los detalles. Desde 1950 que no menos de 8 países construyeron hasta 23 “breeders”, muchos de ellos con la suficiente potencia eléctrica (el Superfenix francés tenía 1200 MW) como para calificar de esperanzado experimento comercial. Hasta ahora, el enfriamiento con metales líquidos (fundamentalmente, sodio) es un dolor de gónadas tecnológicas: los breeders han vivido parados por reparaciones, y terminan cerrando algunos años tras inicio de operaciones, con pérdida total de la inversión y chirridos de prensa en diversos idiomas.

En Japón visité la central breeder de Monju, de tamaño modesto, 264 MW, situada en la prefectura costera de Tsuruga, y charlé largamente con el jefe de planta, que estaba lentamente “entrando en criticidad”. Ya no tengo apuntes de aquella época: creo recordar su apellido, Takeda. Teníamos ideas parecidas: “Si sigue creciendo la capacidad nuclear instalada en Asia, el uranio explotable en el mundo se acaba en 100 años. El plutonio se acaba en 1000”, dijo.

Meses después, mientras el reactor iba acercándose a potencia de diseño, hubo una pérdida de refrigerante (sodio líquido) en uno de los “loops” del circuito secundario, y se incendió. Un punto a favor de la seguridad de los “breeders” es que el sodio no está presurizado a 150 atmósferas, como el agua de un PWR, sino a presión atmosférica, incluso en el primario. Por ello, las pérdidas de refrigerante no son explosivas.

Pero sí lo es la reacción química del sodio –facilitada por una temperatura de 540º C-  con la humedad atmosférica. El incendio, aunque feroz, fue breve y no comprometió en ningún momento el enfriamiento del núcleo, certificado por el OIEA. Sucesivos gobiernos japoneses hasta 2016 se aferraron a la idea de mejorar la ingeniería de Monju y “restartearlo”, pero sólo lograron hacerlo funcionar una hora hasta que sucedió otra pérdida de sodio. El jefe de planta se suicidó. El gobierno de Abe decidió decomisionarlo… sin apuro. Nadie en Asia tira fácil la toalla, con los breeders.

Historias así, aunque sin suicidios, se cuentan en demasiados idiomas desde hace 60 años, pero oh notición, hay dos breeders rusos, uno en realidad soviético de 600 “mega” que viene operando joya desde 1984, el BN 600 en Bieloyarsk, en los Urales. Según estadísticas de disponibilidad (funciona el 74,42% del tiempo), es la mejor planta nucleoeléctrica rusa. Sobrepasa a TODAS las centrales PWR convencionales soviéticas y rusas, y eso a pesar de que algunas como las VVER, son verdaderamente buenas. El segundo BN, de 800 mega, derivado del primero y colindante, entró en línea en 2014 y por ahora, al pelo. Hay planes de tener dos unidades más de 1200 MW cada una operativas en 2030.

Si los ivanes pudieron resolver esto, tienen la piedra filosofal de la energía atómica. Si lo lograron, el doble problema de los desechos (ambiental y militar) de aquí a medio siglo empieza a desaparecer, la minería de uranio se va deteniendo, los combustibles convencionales gastados y las grandes colas de uranio empobrecido se vuelven el nuevo “recurso minero” y el futuro eléctrico mundial se llama “breeder”. Conste que no estoy hablando de un aceptable whisky argento, ni éste habla por mí y me hace escribir estas líneas.

Mientras esto no llega, si llega, caso en el cual seguiremos teniendo problemas pero serán otros, el reprocesamiento ajeno será perseguido por los EEUU en cualquier país que no se les plante. Y para dar una idea de hasta qué punto, vamos de nuevo a Japón.

El BN 600 de Bieloyarsk, Rusia. Esta máquina soviética inaugurada en 1984 viene siendo el único “breeder” exitoso de la historia entre 23 intentos de 9 países. Tiene un factor de disponibilidad similar al de nuestra Atucha I, y 10 veces mayor que el malogrado Superfénix francés.


Argentina Nuclear, 2017 – LV: La economía del plutonio: el futuro que ya vino

marzo 19, 2017

En este capítulo Daniel Arias describe la economía del plutonio. No son muchos los lectores del blog que han oído hablar de ella, pero existe y es un sector pequeño pero significativo de la economía global. También -es el mundo real- es un elemento muy destructor en la guerra moderna y un factor en el juego geopolítico de poder. Conviene enterarnos.

55. La economía del plutonio: el futuro ya llegó

 

Rokkasho Mura, la planta de “repro” que Japón finalmente se atrevió a levantar, pese a la oposición de los EEUU (ni hablar de Greenpeace). Lo que todavía no hizo es inaugurarla.

Lo dicho en el capítulo anterior, ya existe una economía del plutonio, guste o no a ecologistas, pacifistas o a los EEUU, que no están en ambas categorías citadas. No es un pronóstico ni una descripción en tiempo presente. El futuro llegó hace rato.

Primero, la electricidad producida por la fisión del plutonio existe desde el comienzo mismo de la energía nuclear en los años ’50. La energía térmica de los núcleos de las centrales más comunes de hoy, las PWR de agua presurizada, sale en un 30% del quemado de plutonio que se forma en tiempo real de operación, por captura de neutrones del uranio 238. Dado que el 11% del producto bruto eléctrico mundial es atómico, el generado por ese plutonio 239 “fantasma”, que aparece y desaparece dejando apenas un 1% residual en el inventario de combustible quemado, explica el 3,3% de la electricidad anual fabricada en el ancho mundo. Bastante más que la aportada por los molinos eólicos. Pero esto es una pavada frente a lo que se viene. Corrijo: se vino.

Hay fierros nuevos y combustible nuevo con plutonio para “quemar” en ellos. Y perdón por el verbo: partir átomos de plutonio es un proceso nuclear, totalmente ajeno a la química de la oxidación, pero se usa por brevedad. La industria nuclear mundial parece escéptica de que el petróleo, que sí se quema, siga clavado a mediano plazo en U$ 55 el barril, precio pisado por el fracking y la depresión. Incluso Wall Street no está segura que los estados-nación se sigan bancando los múltiples efectos destructivos del cambio climático sin sacudirlos a impuestazos.

Y es que (remember Katrina, remember Andrew, remember Sandy) los propios EEUU están sufriendo unos fenómenos costeros brutales en temporada de huracanes. La inundación de casi 400 km. de túneles en New York en 2012 no fue “un cisne negro”. El NOAA, la repartición federal de ciencias oceánicas y atmosféricas, observó que eventos como Sandy podían suceder cada 50 años, pero en el nuevo panorama, la expectativa podría estar bajando a 1 cada 2 años. Con tanto cisne negro, los lobbies del carbón y el petróleo no podrán hacerse eternamente los giles.

El mundo nuclear planifica sus inversiones a un plazo aún más largo que el mundo petrolero, y rumbeó hace rato para el plutonio. En 2016 ya había 40 centrales europeas y 10 japonesas licenciadas para sustituir 1/3 de su uranio enriquecido por MOX, combustible hecho de cerámicas de óxidos de uranio natural mezclado con los diversos isótopos del plutonio (y otros transuránidos aún más pesados), todos ellos reprocesados, y si a los EEUU no les gusta, sorry, brother.

Los transuránidos son elementos artificiales, de largas o larguísimas vidas medias, y ferozmente radioactivos. Antes la idea de quemarlos era por la relativa escasez de uranio extraíble de la corteza terrestre a menos de U$ 130 el kg., pero hoy es el apuro por sacarse esas porquerías de encima.

Si tales transuránidos se formaron en un reactor A, la virtud de usarlos bajo la forma de combustible MOX de otro reactor B es no sólo sacarles un buen plus de energía sino su eliminación: como amenaza proliferante o contaminante, desaparecen, chau. Los yanquis y los ecologistas VIP, que tanto hicieron para cajonear nuestro difunto LPR, el Laboratorio de Procesos Radioquímicos, nos bajaron de un tren expreso que hoy va a toda marcha.

Por su virtud de transformar basura nuclear persistente en nueva energía, las dos plantas más modernas de Occidente, la EPR europea y la AP1000 yanqui, fueron pensadas para empezar quemando uranio 235 enriquecido, pero luego ir escalando con cargas crecientes de MOX y llegar hasta un 100%, si el precio cierra. Y con reprocesamiento de gran escala, cierra.

¿Por qué MOX y no ULE, Uranio Levemente Enriquecido (“grado central” da entre el 3 y el 5%?) Porque enriquecer uranio genera grandes colas de proceso de uranio empobrecido: redondeando, con 12 kg. de uranio natural obtengo 1 kg. de ULE al 5%, pero genero 11 kg. de colas. ¿Inútiles?

No para los militares. Desde 1970, aprovechan la densidad extraordinaria de ese metal, el UE (Uranio Empobrecido), 1,7 veces más denso que el plomo, metalúrgicamente más duro que el acero y de paso, pirofórico (inflamable por impacto), para fabricar munición antitanque de “staballoys” (aleaciones de uranio 238 casi puro con entre un 1,7 y un 3% de titanio estabilizante).

Sólo en la Guerra del Golfo de 1991 la Coalición usó 350 toneladas de staballoys. Esto destruyó en días la mayor flota de blindados del Medio Oriente (la iraquí), pero al costo de regar regiones enteras de aerosoles y polvo química y radiológicamente contaminantes. Y es que por ineficiencias del proceso de enriquecimiento, el UE suele tener aún un 0,3% de uranio 235, lo que lo hace un 60% menos radioactivo que el uranio natural, aunque del mismo modo insidioso: baja dosis, pero emitidas en tiempos geológicos.

Si a esto se le suma que el fogonazo pirofórico del impacto volvió el UE un polvo finísimo, aspirable y soluble en sangre, y que la mayor fuente ambiental de staballoys fueron los cañones automáticos multitubo de 25 y 30 mm usados en ciudades, más aún que las municiones antitanque en batallas campales, las leyes de los grandes números hacen imposible que no haya impacto oncológico medible incluso para tropa propia. Ha sido el caso de la 2da. Guerra del Golfo de 2001, donde sólo los EEUU regaron 1000 toneladas de munición sobre Irak, en su determinación humanitaria por terminar con la tiranía de Saddam.

Los hospitales de la Veteran’s Administration están llenos de casos de “Enfermedad del Golfo” (250.000 registros sobre 697.000 combatientes) con síndrome de fatiga, erupciones dérmicas, trastornos cognitivos y diarreas que persisten y son causa frecuente de rehospitalización desde 2001. Una parte menor de los afectados desarrolló tumores terminales de pulmón, riñón, hígado, cerebro, linfomas y leucemias y linfomas, con un exceso de prevalencia del 33% medido contra la población militar media que no estuvo en el Golfo. Esta difusa constelación de trastornos es bastante consistente con inhalación de UE, que el Department of Veteran’s Affairs niega y atribuye al humo de pozos petroleros en llamas, a armas biológicas de Saddam, a las vacunas contra el ántrax o al post-trauma psíquico. El Observatorio Médico del Ejército Italiano, invitado menor a la 2da. fiesta del Golfo, ya registra 147 veteranos muertos por algo bastante parecido a la enfermedad aguda por radiación (caída de cabello, encías sangrantes, colapso de la médula ósea, diarreas fatales. De la población iraquí no hay estadísticas.

Efectos de la munición penetrante de uranio empobrecido sobre ajenos (ver torreta) y propios (ver caricatura). En la elaboración de este posteo no se ha dañado a animales, civiles o chicos.

En 2009 el Parlasur prohibió la adopción de estas armas de energía cinética con UE: hasta Brasil (el mayor productor de UE de la región) estuvo de acuerdo. El Parlamento Europeo intentó aprobar leyes contra la munición de UE, pero Francia y el Reino Unido avisaron que no las acatarían.

Lo cierto es que conviene eliminar el uranio empobrecido, y el modo más barato es “polentearlo” con un “touch” de plutonio reprocesado para hacer combustible MOX, equivalente al ULE aunque por ahora algo más caro, y 4 veces más caro que el uranio natural. Y es que el ULE sigue caro porque la tecnología de enriquecimiento es gravosa en energía. No hay tu tía con eso.

En el caso argentino, tener una central PWR capaz de devorar MOX hecho con plutonio reprocesado en casa sería chiche. Pero sólo a condición de contar con una potencia instalada nuclear 3 o 4 veces mayor que la actual, es decir con mucho combustible quemado a reprocesar. Situación a la que forzosamente llegaremos alguna vez… pero no con Shellanguren

No nos sobra uranio, por empezar. Nuestras  centrales PHWR tienen un quemado de 7500 MW/día/tonelada de combustible. En el caso de las Atuchas, esa cifra más bien baja mejora un 5% con el casi imperceptible enriquecimiento local que se le da al uranio natural en Pilcaniyeu, donde pasa del 0,73% con que viene “de la geología” al 0,85% con que ingresa a las Atuchas. Con esa manganeta (y otras mejoras), Atucha I pasó de rendir 320 MW eléctricos a 335 MW. El costo de la electricidad sigue clavado, pero tenemos 15 MW más.

Se podría hacer lo mismo con Embalse, en Córdoba, cuando haya terminado su proceso de extensión de vida útil. Pero no antes de que los nuevos dueños de la tecnología CANDU (Lavalin de Canadá y CNNC, la Corporación de Energía China), demuestren en un modelo 6 “setentoso” (en China los hay) se banca ese cambio de dieta.

Lo cierto es que pasar a MOX, con un programa de centrales tan chico y de bajísimo o nulo enriquecimiento como el argentino, no cierra. Y eso por los costos de una planta de reprocesamiento, y aceptando que para la Argentina serían peores los costos políticos que los económicos.

La canadiense Sue McLeod de Bruce Power muestra un elemento combustible CANDU sin miedo a irradiarse. ¿Quién rechazaría semejante almohada? Hablo del elemento combustible.

Pero los MOX tienen otro sobrecosto industrial: las dificultades radiológicas extra inherentes al manejo de transuránidos “calientes”, como el Pu 240, de alta emisión gamma. Un elemento combustible “fresco” para Embalse, recién salido de fábrica, lleno de pastillas de uranio natural, será pesado y duro pero yo podría usarlo de almohada sin temor a freírme el cerebro. Bueno, una noche. Lleno de pastillas MOX, podría dárselo de almohada a algunos de mis enemigos, pero con culpa. Bueno, algo de culpa.

A la hora de “poniéndose estaba la gansa”, sin embargo, el costo del combustible nuclear no es más que entre el 5% y el 10% del costo del megavatio/hora, porque este precio lo determina mayormente, y de un modo bien brutal, la inversión inicial en fierros, con un 50% gastado en sistemas de seguridad, sumado al costo operativo de tener plantas llenas de post-doctorados y otra megafauna universitaria al uso. Es un mundo muy diferente del de las centrales a gas, donde los fierros son baratos y no se requiere de una patota de premios Nobel de ingeniería para hacerlas funcionar. Eso sí, el precio del fluido en boca de pozo determina hasta el 50% del costo de la electricidad.

De modo que la ecuación empezaría a cerrar a nuestro favor cuando tengamos una primera central a uranio enriquecido al 5% “o por ahí”, como el VVER de 1200 MW que le íbamos a comprar a Rusia hasta que llegó, oliendo a petróleo, don Shellanguren (y ahora no se sabe).

Con una central rusa grandota estaríamos hablando de un quemado de 50.000 MW/día/tonelada, 4 veces mayor al de Embalse. Para hacer más sexy la oferta, los rusos aseguran que el VVER es lo más barato del mundo en aparatos de agua presurizada, a sólo U$ 1200 el kilovatio instalado. Mienten por sobre la barba, los ivanes: U$ 4200/kilovatio se ajusta más a la realidad, pero incluso así están bien debajo de los costos de las centrales equivalentes de generación III plus yanquis, japonesas y europeas. Los chinos de la CNNC tienen centralotas de generación III plus a $ 1500 el kilovatio instalado, y se les puede creer (aunque ignoro si comprar).

Con algo de esta generación en Argentina empezaría a justificarse sustituir uranio enriquecido al 5% con combustibles de uranio empobrecido pimentados con un 3% de plutonio reciclado.

Por supuesto, nadie te vende un miligramo de plutonio. A la larga, reciclar en casa garpa. Inútil pensar en semejante movida tecno-diplomática sin Brasil, y habrá que esperar a que de allí también se vayan los caranchos.

Incluso en centrales CANDU ACR 1000, como las que chinos y canadienses testean en  dos plantas (Quinshan 1 y 2), en cuanto se pasa un umbral de escala, se vuelve verdad que se gana más plata y megavatios quemando basura nuclear que rasqueteando la avara corteza terrestre por minería. Y es que la geología, en su lenta maldad, hace del uranio un elemento abundante en toda la corteza terrestre, pero en general en concentraciones miserables. Hay que dinamitar cerros enteros y molerlos a grado talco para sacar unos kilos.

Si uno en cambio usa MOX, le da una segunda vida (y pueden ser más) a minería ya vieja, es decir pecados que ya remitieron. Hasta se evitan algunas puebladas, dada la bien ganada mala fama de las megamineras del Primer Mundo en el Tercero. Pero para llegar a esa situación ideal hay que tener escala económica, cojones diplomáticos, audacia ingenieril y una visión regional, exactamente lo contrario de lo que nos gobierna hoy.

De otro modo, habrá que esperar que el MOX crezca en los árboles.

Desgraciadamente, a nadie se le ocurrió –todavía- crear un “banco internacional de MOX”, porque desde 1977, los EEUU odian la palabra “reprocesamiento” en asuntos eléctricos. Es algo que sólo se permiten hacer, por ley, con fines morales como la guerra nuclear.

Antecedentes de un banco internacional de MOX empieza a haber, sin embargo, pero con el ULE (Uranio Levemente Enriquecido). Para que no se fundan las grandes compañías de ingeniería nuclear, el OIEA aprobó la creación de un “banco internacional” de ULE en Kazakhstán, el mayor productor mundial de uranio. Es una jugada pro-industria, que trata de quitarles a los países chicos ganosos de pasarse al átomo el miedo a que un choque diplomático con Trump, Putin o Xi Jin Ping los dejen en apagón.

Lo que nadie sabe es si Trump, Putin o Xi Jin Ping van a dejar que eso funcione.


Argentina Nuclear, 2017 – LIV: Argentinos vendiendo reactores

marzo 14, 2017

(generosidad de Bob Row)

En este capítulo (muy breve), Daniel Arias continúa la historia del proyecto atómico “sabatista”. Es evidente que Jorge Alberto Sábato es un ídolo suyo. Merecido.

54. Más sabatismo explícito

Hace tiempo que el RP-10 de Huarangal, Perú, dejó de ser el reactor de radioisótopos más moderno del mundo, pero sigue siendo el más potente de Latinoamérica. Es argentino. Eso es sabatismo explícito.

Ud. me quiere impugnar el triángulo de Sábato, diciendo que es una sobresimplificación de un problema con más ángulos y más aristas. No me cascotee el rancho: ya lo hizo Sábato, cuando dijo que eligió el triángulo por ser la figura geométrica más compleja que podían entender políticos y economistas.

Ese pico de sabatismo tenía indicadores concretos. En términos económicos, enriquecer uranio, como hizo Castro Madero, terminó siendo el único modo de exportar reactores. No se puede competir contra los reactores que venden los EEUU usando combustibles que te venden… je, los EEUU. Cuando tras mucho pisar entregas pactadas y pisotear contratos, Jimmy Carter nos decretó boicot en 1978 con la Non Proliferation Act, semanas después de la venta formal del RP-0, un primer reactorcito argentino a Perú. Había oferentes británicos, yanquis y españoles ofendidos.

En aquel momento pudimos tranquilizar al cliente diciéndole muy por lo bajo: “Non calentarum. Vamos a tener enriquecido argentino. Les vendemos el caballo, y además el pasto”. Perú nos creyó con reservas, pero en 1983, a la luz de la revelación de Pilca, vieron que no macaneábamos y que no se habían equivocado al encargarnos un segundo reactor, el RP-10. Sigue siendo la mayor planta de su tipo en Latinoamérica, e hizo de Perú un país con medicina nuclear.

Detalle interesante contado por el director del proyecto, Renato Radicella, otro “Apóstol” sabatiano: el uranio enriquecido al 20% para el núcleo del RP-0 nos lo vendió la URSS, antes de la “Fatwah” de Jimmy Carter en 1978.  Pero después de 1983, con tal de que no ampliáramos Pilca, los países que conforman el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas nos habrían vendido el Kremlin y el Capitolio.

El que hace la ley, hace la trampa. El RP-10 tuvimos que modificarlo (por suerte, en planos y no en obra) para que funcionara con un núcleo de enriquecimiento medio (20% en lugar de 90%). Pero los yanquis no se iban a perder una venta, y el modo que encontraron para burlar su propia “Non Proliferation Act” que nos excomulgaba fue venderle el enriquecido a la República Federal Alemana, para que allí se fabricaran las placas de combustible metálico para Perú, y con tecnología de la CNEA. Una reculada en chancletas, si las hubo. Y una triangulación que deja chiquito triángulo al de Sábato, y al de las Bermudas también.

Ese tiro les salió por la culata a los gringos: de no habernos puesto don Jimmy Carter ante el abismo, es probable que no habríamos invertido plata a matacaballos en enriquecer uranio. Lo habríamos hecho, pero a la larga.

Y no porque nos espanten las tecnologías duales, sino porque es caro. En centrales nucleoeléctricas, el uranio natural salpimentado con un “touch” de plutonio, o MOX (Mixed Oxides) se porta igual que el uranio enriquecido al 3, 4 o 5%: da 5 o 6 veces mejor quemado. ¿Y a qué costo? Bueno, se discute. Pero si el precio del uranio fresco, salido de la mina, se dispara por arriba de los U$ 140 el kg., es mucho más barato.

Hasta hoy, el forzante casi único del precio del uranio de mina ha sido el del petróleo, un recurso cuyas reservas mundiales vienen a la baja, pero al cual el “fracking” le ha dado una segunda vida de duración impredecible. La oferta inelástica y la voraz demanda de China y la India a principios del milenio explican la rampa histórica del barril de crudo entre 2003 y 2008, que partió de U$ 23 y llegó a U$ 147.

(cliquear encima para ampliar)

Fue copiada por un pico similar del kg. de uranio; y ambas rampas fueron decapitadas por la Segunda Gran Depresión posterior al colapso de las hipotecas “subprime” de agosto de aquel año. Bajonazo que, aunque lo pinten de rosa, aparentemente no se ha terminado. Si sirve como dato, desde entonces el precio del barril sigue una montaña rusa tan caótica y brutal que en 2015 Jeffrey Sachs les aconsejó a ahorristas muy “grossos”, los fondos de pensiones, limpiar sus carteras de activos con base de carbono.

Que el MOX puede sustituir al uranio enriquecido se sabe desde 1963, pero la tecnología nuclear evoluciona no a saltos revolucionarios, sino más bien a cautelosos pasos de tortuga, inevitable en tecnología con probado potencial de desastre y fortísima afectación por parte de la diplomacia.

Y es que a 72 años de Nagasaki, el plutonio 239 sigue siendo la base de cualquier armamento nuclear, incluidos todos los modelos imaginables de bombas de hidrógeno. Resulta intimidante hasta como palabra.

Y sin embargo, ya hay una economía del plutonio. Y con mucha plata invertida. Garantía de que la menesunda no se va a terminar.


Argentina Nuclear, 2017 – LIII: Jorge Sábato y el proyecto pendiente

marzo 11, 2017

Interrumpí durante una semana la publicación de esta saga ¡Pero qué semana! Ahora es un buen momento para retomarla, ya que la “actualidad” política está repetitiva (En la Capital algunos están preparando una bomba, pero la veo verde todavía). Aquí Arias expone un proyecto del pasado, al que yo veo con la debida actualización, en el futuro.

Ese triángulo de Sábato -que abarca al Estado, las empresas privadas y la ciencia y tecnología- sigue profundamente vigente. Aquí y en todos los países que se plantean tener futuro.

(También Daniel retoma la pelea entre petroleros y nucleares, cómo no. Bueno, ambos sectores hoy dependen por igual entre nosotros de los subsidios del Estado)

53. Cénit y caída del sabatismo

 

Las cuatro “ideas fuerza” del programa sabatiano mostraron su mayor despliegue en una época que Jorjón Sábato aborreció a muerte: El Proceso. Por razones que Sabato no explicó pero se pueden suponer, estaba bastante apartado de la rumbosa CNEA de Castro Madero, y si bien tenía desacuerdos básicos de política nuclear con el contralmirante, lo que primó en su hacer “rancho aparte” fue su repudio general por el gobierno, su política económica y su inevitable correlato de terrorismo de estado. El Jorjón no era de esos radicales que pidieron el golpe y se integraron y entregaron al funcionariado de los militares.

Lamentablemente para el país, cuando venía despuntando la democracia, Sábato ya estaba demasiado enfermo (un cáncer de páncreas, intempestivo como suelen serlo) . No la vio renacer. A un mes de morirse, el Jorjón usaba sus últimas energías en arengar a sus correligionarios, que ya se disponían a gobernar, con el latiguillo de que la política económica determina la tecnológica. Illia tal vez lo habría escuchado, Alfonsín no lo hizo. Y no por razones de capacidad intelectual, sino porque el Proceso impuso un tajo en la historia, y para el nuevo presidente radical y su entorno, la CNEA apestaba a Proceso, a dispendios y a despiole diplomático, con aquella planta de Pilca. En la grieta de 1983, los atómicos quedaban del lado de Los Malos.

¡Jorjón no tenía derecho a morirse! Con su prestigio, tal vez habría persuadido a Alfonsín de abstenerse de las barbaridades que cometió y dejó cometer contra un programa nuclear que no llegó a entender jamás. Y de no haber sido posible explicarle mejor las cosas, le habría armado una interna de las bravas. Sábato era un “maverick”, se cortaba solo, ignoraba la disciplina partidaria y el poder le era natural: salía de su persona y de su trayectoria. No se lo confería nadie.

¡Y el arrastre que tenía!: cuando fundó el SATI (Servicio de Asistencia Técnica a la Industria), en 1962, 5 años antes de la decisión tecnológica de Atucha I, había convencido a la CNEA de que en 2000 debía tener al menos 5 centrales nucleares. Y como las últimas debían ser 100% nacionales, había que “nuclearizar” a “la burguesía chanta”, como la definía cáusticamente. Eso significar hacer que industriales argentinos tan interesados por lo atómico como Ud. y yo por el ikebana, se volvieran proveedores expertos en electrónica, sensores y sistemas de control, ciencia de materiales y daño por radiación, electromecánica resistente a temperaturas y condiciones radiológicas destructivas, termohidráulica capaz de enfrentar presiones de centenares de atmósferas, y varias ingenierías más por el estilo, ninguna demasiado fácil.

¿Y cómo lograr este milagro, según Jorge Sabato? Usando el poder del estado, y un poco de astucia.

El SATI debía empezar resolviendo problemas concretos de los industriales con sus bienes de capital, para después convidarlos a mate, lavarles un poco el cerebro, suministrarles la tecnología para fabricar componentes concretos de reactores y centrales, comprárselos si alcanzaban calidad nuclear, y eventualmente organizarlos con back-up estatal para exportarlos. Ideas como éstas al Jorjón se le podían ocurrir cinco antes de desayunar. El asunto es que las llevaba a cabo, y alguna le salía.

No siempre bien del todo. Del SATI surgieron intentos de exportar servicios tecnológicos nucleares como NUCLAR y ARGATOM. Eran compañías mixtas de privados y el estado. De ellas, el ingeniero Oscar Wortman, uno de los “12 Apóstoles” quien tuvo que fungir de director, se quejaba de que el nivel de los socios privados era abismal, más o menos como su interés por hacer goles afuera. Ambas sociedades participaron en licitaciones internacionales para montaje de obras atómicas, pero sin éxito. Toda una vida tratando de hacer chiflar al chancho, el Jorjón.

Incluso trajo arrastrado por los pelos a SIAM, la empresa metalmecánica del famoso Di Tella 1500. ¿Qué hace un fabricante de heladeras y de autos “joya siempre taxi” en el Programa Nuclear Argentino? Fabricar combustible de centrales, naturalmente.  En 1972 se testeó en la plantita piloto alemana MZFR de la KWU en Karlsruhe un primer elemento combustible de potencia manufacturado en la Argentina por la División de Metalurgia de la CNEA, en colaboración con la empresa SIAM electromecánica. Y funcionó joya.

Explica Sábato: “Se hizo así no porque SIAM tuviera experiencia en metalurgia nuclear (en realidad no tenía ninguna) sino para comenzar a interesar a la industria argentina en lo que va a ser -en pocos años- un gran negocio“.

¿Macaneaba, Sabato? Según sus cálculos, Atucha consumiría más de 2,5 millones de dólares por año de combustible durante sus tres décadas de vida útil. En dólares de hoy, serían 14,6 millones/año. Y un poco más, si se tiene en cuenta que el combustible actual de Atucha I ahora tiene un ligerísimo enriquecimiento (0,85%) y es más caro. Las cuentas se alegran más si Ud. añade las centrales Atucha II y Embalse. Por lo bajo, son U$ 52 millones/año. Y no le añado la frase yanqui para indicar plata segura (“It’s like money in the bank”) porque ya no funciona ni en origen.

Fabricación de los elementos combustibles de Atucha I en CONUAR, control dimensional de calidad de los anillos separadores. Dentro de los haces de tubos de circaloy irán las pastillas de óxido de uranio.  Jorge Sábato trató en 1965 de que los combustibles los fabricara Siam, la de los Di Tella…

Si los Di Tella se hubieran quedado en el negocio del “fuelling” no les habría ido mal. Los Pérez Companc, tradicionales fabricantes de caños petroleros, vieron el negocio que les propuso un autodenominado “miembro de la mafia Sabato”, Carlos Araoz, y tras pensarlo no poco, lo agarraron. Después de todo, los elementos combustibles son mazos de caños. Sólo que suponen un conocimiento muy refinado de las aleaciones y soldaduras de circonio, daño por radiación y otros gigantescos detalles. Sí señor, algunas de las locas tentativas de Sabato llegaron a puerto.

Cuando se murió el Jorjón, el Programa Nuclear, lastrado de mega-compras llave en mano por Castro Madero pero todavía institucionalmente sano, estaba en el pico de sabatismo de su historia. Por sabatismo entiendo su capacidad de transformar la estructura tecnológica del ispa desde el estado, ángulo tope del famoso “Triángulo de Sábato”.

La CNEA de 1983 tenía algunas herramientas políticas y tecnológicas para rehacer en plan industrial a la Argentina, incluso desangrada de cuadros dirigentes, endeudada por los milicos y de yapa, moralmente vapuleada por la derrota de Malvinas.

Seamos contrafácticos, lector@s. Siempre es mejor que seguir fácticos y sojeros.

Un Programa Nuclear fuerte, rumbeado a suplir el 30 o 40% del consumo eléctrico nacional, habría servido de base para el desarrollo de centenares de PyMES y empresas grandes en electrónica, informática, computadoras específicas, sistemas de control, metalurgia y metalmecánica de aleaciones especiales, bombas hidráulicas de alto desempeño, sistemas neumáticos, componentes de materiales cerámicos y plásticos desarrollados para actuar en medios radioactivos,  transformadores, eventualmente turbinas de vapor y otros etcéteras.

En esto no hay magia. La ingeniería nuclear es un resumen de todas las ingenierías, y por eso, genera proveedores en casi todas las ramas de la industria. Y todos ellos tienen que alcanzar calidad nuclear, estándares tan draconianos que olvidate de las normas ISO.

Por supuesto, Martínez de Hoz, Cavallo 1.0 y 2.0 probablemente habrían exterminado a muchas empresas emergentes, pero algunas hubieran sobrevivido, apalancadas en un mercado eléctrico núcleo-dependiente. Y las de mayores espaldas financieras, habrían sentido al menos la tentación de salir de caza al mercado externo. Para hablar de la única en la cual confío, INVAP estaría vendiendo centrales de potencia CAREM, no sólo reactores.

No me fumé nada raro. ¿Alguien se imaginaba la Corea actual en 1970, cuando aquel era aún un país agrícola que exportaba pobres, en lugar de productos de alta tecnología?

Alfonsín no recibió un país en buen estado, pero sí una CNEA que era una garrocha, y en lugar de usarla para que la Argentina saltara lejos y alto sobre su pobreza, la serruchó para hacerse un asado. Se lo exigían los acreedores externos, pero también su círculo interno, con excepción de Jorgito Sabato, primo de Jorjón y vicecanciller.

Dentro del estado mismo la CNEA tenía enemigos poderosos. La entonces Secretaría de Energía, un rejunte pro-petrolero, se la tenía jurada desde épocas de Illia, por haberse apropiado (con Atucha I) de 320 de un total de 550 megavatios de nueva capacidad instalada planeados. La Secretaría de Energía tampoco le perdonó a la CNEA la fugaz intervención de Jorjón Sábato en SEGBA, épocas del igualmente fugaz Aldo Ferrer como Ministro de Economía.

Sábato trató de fumigar a la perdidosa empresa de electricidad del nubarrón de consultoras y prestamistas que la parasitaban, pero “lo acostaron” en meses. Sábato se vengó en su libro “SEGBA, cogestión y Banco Mundial”, que dejó bastantes malheridos.

Eso explica que en 1983 la Secretaría de Energía se declarara antinuclear y pro-hidráulica: toda la plata a construir represas. Ni un mango a terminar Atucha II, que por otro lado no era asunto de su incumbencia. Jorge Lapeña, el secretario de la repartición, le aseguró a Alfonsín que con gas en Loma de la Lata y los ríos Limay, Uruguay y Paraná tirando como bueyes, sobraría electricidad.

Lapeña tenía todos los elementos para saber que el Paraná estaba fuera de la ecuación, porque Yacyretá en 1983 era un “black hole” que devoraba plata sin avanzar, y ése era el negocio. Lo que llama la atención del secretario es que entendiera tan poco de climatología. La Oscilación Austral contrapuesta a “El Niño”, es decir “La Niña”, en un episodio particularmente feroz, entre 1988 y 1989 causó la sequía simultánea de TODAS las cuencas hidroeléctricas de la Argentina, aunque están separadas por miles de kilómetros y en ecosistemas totalmente distintos.

Con el Limay y el Uruguay en bajones históricos, prácticamente ninguna central moderna a gas en operación, y las viejas turbinas a fuel-oil de SEGBA hechas fruta por falta crónica de mantenimiento, en Baires y el GBA pasaron dos veranos seguidos con apagones diarios de 10 horas o más. El efecto que tuvo esto sobre la población metropolitana fue: “Toc-toc, ¿hay alguien adentro? No, muchachos, en la Casa Rosada no hay nadie”.

Cómo se relacionó el “feeling” de “Adónde está el piloto” con el par de golpes de mercado hiperinflacionarios que sacaron del ring a Alfonsín y entregaron a Menem, eso se lo dejo a los sociólogos e historiadores. Yo me limité a sufrirlo como ciudadano.

Jorge Sábato, no tenías derecho a morirte. Nunca fue tan cierto que a veces la historia será un asunto de estadísticas y de masas, pero hay puntos invisibles de quiebre donde los que definen son, por ausencia o presencia, algunos individuos.

No sé qué clase de país habríamos sido con 100 o 200 tipos como vos, Jorge Sábato, en lo posible duraderos. Acaso habría bastado con que vos te quedaras a tirar 10 o 15 años más para darnos a todos un mejor destino colectivo. Esa es la otra pregunta contrafáctica que me hago. ¿Qué habría pasado con vos aquí, con nosotros?

Con un Programa Nuclear fuerte, no sé en qué clase de animal económico nos habríamos transformado dentro de las cadenas alimenticias mundiales. No me da para pensar en los leones, pero me conformo con una cebra. Para muchos será sólo una suerte de burro salvaje y a rayas, pero incluso los leones evitan su patada o su mordida, salvo cuando atacan en gran patota. Sin duda, por argentinos, seríamos una cebra muy atípica. A manchas, póngale.

Pero seguramente habríamos sido un bicho mejor que el animal icónico de este período de CEOs lobotomizados, convenios laborales basureados, entrega de recursos energéticos, endeudamiento “dale que va” y economía cada vez más brutal, estúpida y extractiva.

Ese animal icónico de estos tiempos viene a ser una Vaca Muerta.


La C.I.A. recomienda: No apague la TV. Rómpala

marzo 9, 2017

(cliquee encima de la imagen si quiere ampliarla)

No es noticia ésta para el blog: ya apareció en todos los medios, y los sitios que nos cuentan de conspiraciones en Internet han quedado en ridículo.

Es que las series de TV han reemplazado al cine como el arte popular de las nuevas generaciones, y como decía Oscar Wilde “La vida imita al arte”. Esto podría ser un capítulo de Homeland, o 24. Y la cosa es bastante más explícita: Los “weeping angels” eran archivillanos en una vieja serie inglesa Doctor Who.

Bueno. En la vocación de servicio (que no se malinterprete) del blog de Abel, les acerco la página correspondiente de WikiLeaks. Allí tienen mucho material (en inglés, pero si no se manejan con el inglés, no sirven para el espionaje ni el contraespionaje, de todos modos). Además, copio abajo una versión muy clara de la noticia en nuestro idioma.

Por mi parte, recuerdo que “Jaime Stiuso” fue jefe de contrainteligencia de 1972 a 2014, y todo lo que tenemos son pinchaduras de teléfonos, con los interlocutores diciendo pavadas. O estaba tan desactualizado en tecnología como algunos sindicalistas, o curraba con el presupuesto.

Revelan que la CIA hackeaba celulares y televisores: los usaba como micrófonos

Según WikiLeaks, los espías de EE.UU. crearon un software llamado “Weeping angel”, con el cual infectaba aparatos conectados a una red de wi fi para escuchar conversaciones.

WASHINGTON. AFP, EFE, DPA, ClarínSe llama “ángel sollozante”, pero no llora y tampoco tiene alas. Es el nombre del malware con el que, según WikiLeaks, la CIA lleva años infectando televisores Samsung conectados a Internet en todo el mundo para grabar lo que se dice frente a ellos y enviarlo a los cuarteles generales de la agencia de espionaje. En la publicación de 8.761 documentos de la CIA que ayer comenzó a difundir el portal fundado por Julian Assange, la del televisor es la revelación más sorprendente pero no la única. Según Wikileaks, que bautizó la filtración como Vault 7 (Caja Fuerte 7), entre 2013 y 2016 la CIA también desarrolló malware malicioso para espiar los teléfonos Apple y los que usan el sistema operativo Android, así como las computadoras con los principales sistemas operativos: Windows, Mac OS X, Linux y Solaris.

A diferencia del espionaje masivo denunciado en 2013 por Edward Snowden, en el que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) tendía una red que interceptaba sin discriminar lo que miles de personas se decían a través de un determinado medio de comunicación (Gmail, WhatsApp o las comunicaciones de voz de una operadora telefónica, por ejemplo), el espionaje de la CIA denunciado ayer por Wikileaks afecta solo a los que usan (o viven cerca) del teléfono, computadora o televisor infectado por el malware de la CIA. A cambio de esta restricción en el número de espiados, la agencia obtiene un beneficio extraordinario y es que puede saber prácticamente todo lo que pasa en los dispositivos infectados, incluso cuando parecen estar apagados: no hay encriptación posible que proteja a los usuarios porque el malware lee el contenido del mensaje antes del envío o cuando ya fue recibido, y no mientras viaja entre los dispositivos.

Ni la Casa Blanca, ni la CIA, ni las gigantes tecnológicas estadounidenses quisieron hacer comentarios sobre la filtración que, según Wiki- Leaks, sería la mayor de la historia por el número de documentos involucrados, por delante de los Panama Papers (2016), de las revelaciones de Snowden y de los cables diplomáticos de Chelsea Manning (2010).


Dos noticias tristes: Adiós a Tommy Buch

marzo 6, 2017

Lo mío no son las necrológicas. De vez en cuando despido en el blog a gente importante en mi vida, pero no es un género en el que me sienta cómodo.

Pasa que Daniel Arias -a quien algunos de ustedes han llegado a apreciar- me avisó hoy de la muerte de alguien a quien no conocía. Pero es uno de esos argentinos -éste nacido en Berlín- que vale la pena conocer.

La noticia es de un diario de Río Negro:

A los 85 años murió el físico Tomás Buch, quien fue uno de los iniciadores de la empresa estatal INVAP y del primer cuerpo docente del Instituto Balseiro.

Buch nació en Berlín, Alemania, en 1931 y llegó a la Argentina cuando aún era niño. Estudió Ciencias Exactas y se doctoró en la década del ‘60 en Estados Unidos. Durante su vida se desarrolló como físico químico, profesor e investigador de diversas universidades del país y del exterior, y formó parte de los orígenes de Invap

También dedicó parte de su vida a plasmar su conocimiento con profusa bibliografía como “El Tecnoscopio”, “Sistemas Tecnológicos”, “Tecnología en la vida cotidiana” y en 2013 presentó en Bariloche “Desarrollo y ecopolítica: los grandes debates de la tecnología, el ambiente y la sociedad”.

“El querido “Tommy” fue un ejemplo en su profesión como físico y una guía permanente para los que lo tuvieron como profesor en universidades nacionales y del extranjero. Sin dudas al decir INVAP es su rostro uno de los primeros que se nos aparece, por su lucha por su trabajo y su humildad”, señaló la senadora Silvina García Larraburu“.

Daniel agrega en su mail: “Tommy (nadie lo llamó jamás de otro modo, pese a su doctorado en EEUU y su rango de director fundador de INVAP). De pies a cabeza un producto de la educación pública argentina. Él fue de los que le permitieron a nuestro país el dominio de la metalurgia del circonio, y por ende la independencia tecnológica en materia de combustibles nucleares.

Cada central nuclear y cada reactor argentino, incluidos los cinco exportados a Perú, Argelia, Egipto y Australia, o los dos encargados por Estados Unidos y Arabia Saudita, o el ofrecido en Holanda, usa aleaciones de este metal que Tommy aprendió a domar. También los usará el RA-8 en construcción en Ezeiza, que nos puede dar el 20% del mercado mundial de radioisótopos. Y también la central compacta CAREM, cuyo prototipo ya se construye, y que nos permitirá competir en un mercado inmensamente mayor: el de las plantas de potencia nucleoeléctricas.

Tommy, siempre de bajo perfil, siempre modesto, se lleva consigo una historia personal e institucional francamente heroica. Se parece mucho a la empresa que ayudó a fundar: resistente, sobrio, lleno de humor, aparentemente a prueba de todo.

Humanista entre ingenieros, hablaba nadie sabe cuántos idiomas, leía todos los géneros, enseñaba todo lo que sabía con toda sencillez y escribió lo más nacional en materia de historias tecnológicas: “El Tecnoscopio”, “Sistemas tecnológicos”, y “Tecnología en la vida cotidiana”, que analiza incluso las tecnologías precolombinas y coloniales.

Tuve el honor de ayudarlo a construir la segunda página web que tuvo INVAP. No sé si fue la mejor, pero era enorme: más de 120 pantallas con animaciones computadas y un espíritu de “educar el soberano” que es indisociable de su trayectoria docente”.

¿La otra noticia triste? Ahora la subo


Argentina Nuclear, 2017 – LII: Clasificando la Argentina

marzo 4, 2017

En este capítulo Daniel se esfuerza en definir qué es Argentina (tarea difícil si las hay), al menos en el área de la tecnología atómica. Un área que le importa a las cancillerías de las Potencias aún más que el futbol, o el tango. Una guerra reciente -de hace 35 años- ayuda a tenerlo claro.

  1. Al final, ¿qué somos?

hms-sheffield

Comienzos del incendio que terminó hundiendo a la HMS Sheffield. Ya totalmente quemada y evacuada pero a flote, fue remolcada 6 días seguidos por la HMS Yarmouth para poner a salvo “algo” que seguía a bordo… pero embarcó demasiada agua y se hundió el 10 de mayo de 1982. El “algo” terminó siendo un lote de bombas de hidrógeno antisubmarinas We-177. ¿Y el tratado de Tlatelolco, que declara “libre de armas nucleares” a toda Latinoamérica? Bien, gracias. 

La Argentina no es un país poseedor de armas atómicas “reconocido” (A ese club sólo pertenecen EEUU, Rusia, China, Inglaterra, Francia). Tampoco es un “poseedor admitido” como Israel, India, Pakistán. Ni un “ronin” dispuesto a vivir a la intemperie y comiendo a veces hasta ser aceptado en la mesa de algún gran señor, como capanga. Y definitivamente, no es un “retobao”. De haberlo sido, le sobraron ocasiones y talentos como para construir algún reactorcito plutonígeno y una planta de reprocesamiento bien camuflados en algún paraje remoto de sus casi 2,8 millones de km2, y llegar a la bomba en seis años.

No lo hizo nunca, pese a ser prácticamente convidada a ello por el dictador brasileño da Costa e Silva en 1967. No lo hizo incluso tras ser derrotada militarmente por Inglaterra en 1982, potencia que en violación del Tratado de Tlatelolco (asunto admitido por el MoD, el Ministerio de Defensa británico), llevó bombas de hidrógeno antisubmarinas We-177 al teatro de operaciones de Malvinas. Bombas que efectivamente no usó. Pero aparentemente no las trajo para los fuegos artificiales de la victoria. Y tanto así que algunas se fueron al fondo del Mar Argentino con sus respectivos destructores y fragatas hundidas, caso evidente de la HMS Sheffield. Son incógnitas las HMS Ardent, Antelope y Coventry.

we177-antisubmarinas

Modelos de entrenamiento de las We-177 antisubmarinas en el museo de la RAF en Cosford. Como se ve por la carcaza, están diseñadas para caer por gravedad desde aviones o helicópteros antisubmarinos. La potencia se ajusta  “a la baja” antes de su uso,  para no destruir barcos propios.

Las bombas que se hundieron con el Sheffield fueron rescatadas del fondo del Mar Argentino subrepticiamente tras la guerra, y no por miedo británico a contaminar una zona pesquera que acababan de hacer propia. Sí temían que el salvataje lo hiciera la Argentina y copiara la tecnología.

Christopher Wreford Brown, capitán del HMS “Conqueror”, el submarino que hundió al Belgrano, admitió la existencia de tales bombas ante el diario laborista “The Guardian” (10 de octubre de 2005). Eran muchas, y el 75% estaba a bordo de los portaviones HMS “Hermes” y “Invincible”. El resto estaba en las unidades de superficie pequeñas, rápidas y con helicóptero a bordo, específicamente diseñadas para cazar submarinos: los destructores y las fragatas.

Si la Argentina se bancó semejante ruptura de Tlatelolco, el tratado que declara a Latinoamérica zona de exclusión de armas nucleares, es que realmente no es proliferante. Es lo que es: tiene un programa nuclear económicamente minúsculo pero comercialmente agresivo y muy viejo y canchero en el dominio de las tecnologías duales. Pero de proliferante, nada. Ni cuando literalmente nos obligan.

No se sabe bien qué corno es Argentina. Yo tampoco lo sé. En la mejor definición, una piedra en el zapato del Consejo de Seguridad. Y justamente porque es un “no sé qué”.

La Argentina de Alfonsín, Menem 1.0 y 2.0 y Duhalde trató sin éxito de exterminar su dominio de tecnologías duales a pedido de menos de 3 integrantes de dicho Consejo, y no lo logró. Estas tecnologías resultan económicamente necesarias y son parte fundante de la agresividad comercial de INVAP, por ahora la única empresa contratista de la CNEA  que salió a exportar tecnología argenta (y es estatal, qué raro). Demasiadas décadas rompiendo el átomo, estimad@s. Lo construido antes era demasiado fuerte y aguantó décadas a la intemperie. Y en 2006, con el Renacimiento Nuclear NK, arrancó a primer toque. Ni un Land Rover se banca eso.

Pese a que ahora el presidente Mau ha encerrado el Programa Nuclear, como a un temible dragón heredado, en un lugar del castillo más cercano a las mazmorras que a la sala del trono, no es improbable que la CNEA sobreviva a otra racha de oscuridad, pobreza y frío. Tampoco es improbable que recupere naturalmente sus espacios en mejores circunstancias.

Si el presidente Mau pudiera entender más razones internas que órdenes externas, le sugeriría que ponga el dragón a su servicio. La continua crisis eléctrica no se paliará a tarifazos salvajes y regalando áreas de “fracking” a las petroleras multinacionales. Si el presidente Mau se hubiera largado con todo a construir Atucha IV en enero de 2016, podría sentarse junto al próximo presidente a inaugurarla en 2021. Pero si se le desmorona TODO el sistema eléctrico a apagones, como le pasó a Alfonsín en 1988 y 1989, no sólo puede olvidarse de ser el próximo presidente, sino de ser siquiera invitado a la ceremonia de entrada en línea de la central. Pese al 100% de financiación china ofrecido, esa obra todavía no empezó.

Por lo demás, ahora que sí empiezan el desgaste y la cosecha (todavía fina) de cacerolazos, el presidente Mau podría cantar como gol propio cualquier alegría que nos regale INVAP en el mercado externo.

Francamente no lo veo capaz de matar al dragón. Sí de tratar de fundirlo como botín familiar. Pero peores las hemos pasado, señor@s. Y aquí estamos.

Por su rarísima historia nuclear, la Argentina parece destinada a seguir siendo un país orejano, de los que en materia de átomos trata cortésmente a los mandones y circula con cautela.

Pero exporta tecnología propia y –en todo sentido- hace la suya.


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