ABL y actitud buenos aires (es copia)

agosto 28, 2007

Uno no debería hacer un blog para colgar opiniones ajenas. Pero Artemio López (el azote del ladriprogresismo urbano) cuenta con tanta justeza la triste saga del aumento del ABL, y la aún más triste de Telerman y sus oponentes y sucesores, que simplemente les pido que la lean aquí. Una sola pregunta, Artemio, (que ya te la he hecho otra vez): ¿estás seguro que la izquierda bochornosa y la derecha reculante son fenómenos exclusivamente de la Ciudad?


política internacional: lo importante, lo trivial, y China

agosto 26, 2007

En “El hijo de Reco” me planteé desde el comienzo esforzarme por aportar ideas y enfoques para pensar una política internacional para Argentina, algo que de lo que tengo claro dos cosas: La necesitamos. No puede ser hecha desde un sector, sino desde el conjunto.

Pienso que “Argentina y su circunstancia”, trozos de un mail mío enviado a principios de 2003, sigue siendo bastante actual. Tengo que reconocer que no le dí entonces suficiente importancia a Chávez. A pesar los toques tropicales – como éste, una nota del NYTimes que copia La Nación (gracias Félix) – nadie que gobierne una de las reservas de petróleo importantes del planeta y a la vez se plantee ocupar el rol del antagonista en el enfrentamiento dramático con USA que tenía Fidel, puede ser ignorado.

Igual, no caben dudas que el desafío que concentra las energías de la Gran Potencia – mucho más decisivo que el que enfrentó en Vietnam, Kissinger dixit – es el creado por sus políticas y sus intereses en el Medio Oriente, y, por extensión, con el mundo musulmán. Absorbe sus energías y buena parte de sus recursos, dejando a nuestros pymgs, pequeños y medianos gobiernos de Iberoamérica, un margen de acción que de otra manera no tendrían.

Pero me parece cada vez más evidente que en el mundo actual el proceso que va a marcar este período histórico es el ascenso (o regreso) de China al rol de Gran Potencia. Seguramente como marcó en Europa la segunda mitad del siglo XIX el ascenso de Alemania; quizá, solo quizá, comparable al que representó para el mundo en el siglo XX el ascenso de los Estados Unidos.

Hasta no hace mucho tiempo, economistas como Krugman señalaban que una cosa es pasar de una economía campesina primitiva a una regida por la industria, proceso que puede ser muy veloz, y otra es el desarrollo tecnológico, no de unos enclaves militares – como en la vieja Unión Soviética – sino en todas las actividades de una nación moderna. Bueno, China lo ha conseguido, al menos en algunas regiones, que en sí solas reúnen más población que Europa y más industria que Latinoamérica. Un artículo de ayer de Alfredo Zaiat, “China no es una burbuja“, describe con concisión y lucidez lo que está pasando y sus consecuencias inmediatas, marcando de paso la trivialidad de algunas preocupaciones que menciono en el post de abajo. Les encarezco que dejen de lado sus prejuicios con Página 12, si los tienen, y lo lean.

Para nosotros, sólo repito lo que dije en la nota que linqueé al comienzo: Hoy, el destino de los países medianos como la Argentina no se define en campos de batalla, sino en la sabiduría de su política y en el acierto de sus políticas económicas.


Economía para bloggers

agosto 24, 2007

Hace muy poco escribí aquí algo sobre la crisis internacional y nuestro país. Mencioné el blog de Miguel Olivera, uno de los mejores entre los muchos buenos que tocan el tema. Ayer, 23 de agosto, Olivera empezó un nuevo blog, El afuera, dedicado justamente a monitorear la crisis. Uno de los primeros posts lo dedica a pegarle (con cierta justicia) a un columnista internacional del gran diario argentino. Me parece piola reproducirlo, incluyendo un par de comentarios (entre ellos, uno mío), en la cruzada/jihad que uno siente ganas de emprender en pos que el lenguaje de los economistas y el de los políticos se acerquen entre ellos (y con la realidad):

Olivera dijo:

Cuando opino de política internacional meto la pata. Hay expertos en política internacional que, cuando opinan de finanzas, meten la pata.

Es el caso de Oscar Raúl Cardoso que escribió sobre los fondos de inversión y confunde los llamados hedge funds (la traducción literal, fondos de cobertura no me gusta) con los vulture funds (fondos buitres).

Los hedge funds son fondos de inversión poco (y mal) regulados, a los que sólo deberían acceder inversores sofisticados (es decir, con mucha guita) pero en los cuales terminan poniéndose plata de inversores menos sofisticados, agresivos (por eso están mal nombrados ya que no son una cobertura, un hedge, en ningún sentido) y apalancados. Además, como crecieron como hongos, suelen estar poblados de jóvenes imberbes que están viviendo hoy su primera crisis, o mayores testarudos que no manejan su plata, y que poco saben de la volatilidad desatada de los mercados.

Los fondos buitres derivan usualmente de estudios de abogados altamente especializados que compran deuda de emisores con problemas financieros, a descuentos muy altos, (la categoría, en inglés, es distress) con el fin de presionar o bien legal o bien extra-judicialmente obteniendo ganancias importantes. El caso más citado es el fondo Elliot Associates que consiguió una orden de embargo sobre fondos soberanos de Perú. Los abogados de la Argentina contra los fondos buitres han hecho hasta ahora un muy buen trabajo en el diseño de esquemas que protejan los pagos soberanos.

Fondos de inversión es un concepto genérico que contiene a los cuales hedge funds y a los fondos buitres, dos sub-categorías que rara vez se superponen.

Ulrich dijo…
Olivera, Vd. fue muy indulgente. La nota de Cardoso es un compendio de ignorancia y prejuicios. Habla de los fondos como cosas malvadas que chupan la sangre de quienes caen en sus redes.Aparte, habla mal de los junk bonds, o “bonos basura”, cuando esos bonos no causaron nignuna crisis ni estaban movidos por el conde Drácula, sino que eran títulos de alto riesgo usados en los 80 para cerrar operaciones de M&A. Y que desaparecieron sólo cuando se pusieron de moda los leveraged buy-outs.No podés ser especialista en “política internacional” si no sabés ni siquiera los elementales (repito, ELEMENTALES) términos de las finanzas internacionales.

23 de agosto de 2007 9:11

Abel dijo…
Estimado: Su comentario – y el mucho más duro de Ulrich – marcan puntos válidos. Pero me temo que no aprecian el enfoque de Cardoso.
Como se puede ver leyendo cualquiera de sus notas, para Cardoso la “cosa malvada que chupa la sangre de quienes caen en sus redes” es el capitalismo, en particular el trasnacional y su justificación ideológica que va por el nombre de neoliberalismo. Igual se puede decir que un “especialista en política internacional debe saber los elementales términos de las finanzas internacionales“. Es cierto. También se puede debatir con el enfoque de Cardoso preguntando “¿y cuál es la alternativa? Si vemos lo que hizo el socialismo real, sus resultados han tendido a ser peores… y terminaron en orgías capitalistas“.
Pero eso no responde a la inquietud que expresa Cardoso (y mucha otra gente) ¿Cuáles son los límites que los pymgs (pequeños y medianos gobiernos) pueden oponer a la lógica un poco insana de los mercados financieros?
Se puede decir también que los economistas deberían conocer, y tomar en cuenta las precupaciones de sus compatriotas.
A propósito de su respuesta a un comentario mío anterior, corresponde que le diga que mi blog no es de economía (no soy economista); simplemente trato de ayudar a vincular política y economía (dos ocupaciones muy desprestigiadas, pero necesarias).Cordialmente,
Abel Fernández

23 de agosto de 2007 13:21


el ARI, los que se van y los que buscan

agosto 23, 2007

En estos días en que las actividades de Lilita Carrió están muy presentes en los medios, es inevitable – y el gobierno ayudará – que las críticas y gemidos de dolor provenientes del partido que ella fundó, el ARI, también sean reproducidas. Pero no he visto expuestas en detalle las razones de los que rompen con Lilita, y me parece que vale la pena reproducirlas (por lo menos las de este grupo, aunque no terminan de convencerme. Parecería haber un subtono de “Está mal arreglar con la derecha, especialmente si no sirve para ganar”). Pero no quiero dejarme llevar por los prejuicios: lean el documento y, también si les interesa, lo que contesté a quien me lo hizo llegar:

ABANDONAMOS CON DOLOR UN PARTIDO QUE YA NO ES

Los abajo firmantes, afiliados, militantes y autoridades partidarias del intervenido Partido ARI Ciudad de Buenos Aires, hemos decidido, después de mucho análisis y debate, abandonar vía desafiliación, el partido que entre todos ayudamos a construir. Tomamos esta decisión, traumática y frustrante, luego de verificar que durante los últimos dos años nuestro partido se fue alejando de los principios y las políticas que nos habían convocado. Las decisiones asumidas por la máxima referencia partidaria desde el último tiempo a la actualidad, no se corresponden con el perfil político-ideológico que desde sus orígenes, hace más de cinco años atrás, nos llevó a participar y militar con vocación y pasión, en la construcción de lo que creíamos iba a ser una nueva alternativa política para nuestro pueblo. Estamos seguros que dejamos en el Partido ARI a muchos compañeros valiosos, probos e inteligentes; con los cuales en algún momento volveremos a encontrarnos en la misma lucha, del mismo lado y con las banderas de siempre. Vamos a seguir bregando por un país solidario, de respeto por las instituciones y con una mejor distribución de la riqueza que garanticen igualdad.Nos es difícil encontrar el momento exacto, las circunstancias, donde el ARI empezó a mutar ideológica y políticamente. No obstante y a riesgo de no ser exhaustivos, es quizás en el Congreso Nacional Partidario desarrollado en la Ciudad de Mar del Plata de abril del 2006, donde comienza a perfilarse un desdibujamiento político e ideológico de nuestra fuerza. De alguna manera, ese Congreso se trasformaría en señal anticipatoria de la Coalición Cívica. Recordamos la cerrada defensa a los sectores del campo representados por la Sociedad Rural Argentina. Beneficiados estos por un generoso tipo de cambio que les ha permitido crecer sostenidamente y obtener pingües ganancias. Recordamos también que bajo el planteo de construir un nuevo país, con república, con igualdad y con distribución del ingreso; era necesaria e imprescindible una Alianza de Conductas entre todos los sectores sociales y políticos. Cuya única precondición era la honestidad, soslayando la historia, las posiciones políticas y los intereses representados por cada uno de esos actores. En esta lógica, daba igual “tomar un café” con López Murphy y Blumberg, como apelar en discursos a la figura del fallecido Alfredo Bravo. Supusimos equivocada e ingenuamente que la Alianza de Conductas iba a tener el límite ideológico que nuestra fuerza, claramente definida por la sociedad como de centro izquierda, siempre tuvo. En síntesis, la embrionaria Alianza de Conductas devino con el tiempo en transformar al ARI en la puerta de entrada de aquellos que tuvieron nefasto protagonismo en los ’90. Al poco tiempo la licuación de ese límite ideológico se expresó en un tema muy caro a nuestra fuerza, la defensa y la lucha por los Derechos Humanos. Siempre sostuvimos Memoria, Verdad y Justicia. Sin embargo la máxima referente del Partido comenzaba a hablar de los “Derechos Humanos de hoy”, como si se los pudiera pensar como una categoría temporal. Hablar de Derechos Humanos ayer, hoy y siempre es respetar y valorar la vida, la integridad y la dignidad de todas las personas. Continuar con la lucha por juicio y castigo a los culpables de la dictadura no implica desconocer las injusticias del presente. Porque no olvidamos que aún hoy existen jóvenes apropiados ilegalmente. En ese contexto y frente a las mediáticas apariciones de Pando y de militares retirados, azuzados por las torpezas del Gobierno Nacional, de ninguna manera deberían habilitar el debate sobre la “reconciliación”. La reconciliación está estrechamente asociada al concepto del perdón, que es un concepto eminentemente de la esfera de lo privado. El perdón se orienta hacia personas determinadas y nunca hacia procesos históricos. Se puede elegir perdonar a una persona, renunciando buscar contra él una venganza personal. Pero la necesidad de justicia, de juicio institucional y político, sigue en pie. Finalmente, sobre este tópico, de ninguna manera se puede homologar e importar la experiencia del apartheid en Sudáfrica, el surgimiento de Mandela con su postura de reconciliación, con el proceso de la Dictadura de Videla y la resolución en nuestro presente. Las fuerzas políticas emergentes tienen liderazgos fuertes justamente porque se construyen alrededor de un líder, generándose entonces una dependencia muy fuerte hacia el mismo. Nuestro Partido no escapó a esta regla. La macrocefalia del liderazgo y su correlato de raquitismo partidario-institucional, sumados a la secuencia de renuncias por parte de la máxima referente partidaria; primero al partido (mesa nacional), luego a la representación legislativa (diputada nacional) y por ultimo a la afiliación, dejaron herido de muerte al ARI. En este Partido reclamábamos el reconocimiento de múltiples y nuevos liderazgos. Hemos buscado abrir el juego a la participación, al debate de todos los compañeros y compañeras del ARI para concretar el anhelo de pertenecer a una organización absolutamente abierta, absolutamente democrática y absolutamente participativa, hacia adentro y hacia fuera, en un diálogo permanente con la sociedad:  La única respuesta fue la arbitraria intervención al Partido ARI Ciudad de Buenos Aires, decidida entre medialunas en un desayuno intimista de un living privado; en contraposición al ejercicio democrático de un pronunciamiento político, público y masivo de los afiliados y militantes del Partido ARI CABA. La intervención convirtió al Partido ARI en una mera herramienta que garantizara a libro cerrado lo que sería la Coalición Cívica. En esta lógica, el ARI CABA era un estorbo. Paralelamente se promovió la creación de un nuevo partido que fuera orgánico y funcional a la estrategia de licuación del ARI. Tenemos la firme convicción de que la Coalición Cívica devino en el espacio en el que se blanquea el nefasto pasado de dirigentes saltimbanquis que fueron constructores del genocidio social de los 90, y de los protagonistas estelares del fracaso delarruista. La Coalición Cívica recicla a quienes antes gobernaban, gestionaban o producían académicamente para los sectores concentrados de la economía o para la patria financiera.  Esta prueba piloto de por un lado licuar al ARI, por el otro instalar una nueva marca política, la Coalición Cívica, se implementó en las últimas elecciones a jefe de gobierno en nuestra Ciudad. A la luz de los guarismos electorales esta experiencia fracasó. El intento de sostener este error político exportándolo a lo largo y a lo ancho del país sepulta nuestro partido como expresión política novedosa y transformadora. El nacimiento de la Coalición Cívica significó la muerte lisa y llana del Partido ARI. En consecuencia, ante la falta de debate interno, el evidente y ostensible cambio de rumbo político, es que ya no podemos reconocer al Partido ARI como el espacio continente de nuestra acción política, por eso finalmente hemos decidido desafiliarnos.

Firmantes: Failde, Pablo (Diputado Ciudad Autónoma de BuenosAires); Di Teodoro, Juan Manuel (Secretario de Acción Política– Comisión Ejecutiva Distrital); Martin, Guillermo (Vicepresidente Congreso Distrital); Morales, Pablo (Vocal Mesa – Congreso Distrital);Agra, Silvia Mónica (Congresal Distrital)Cassini, Pablo Guillermo (Congresal Distrital)Colace, Cristina Patricia (Congresal Distrital) Cuello, Amílcar (Congresal Distrital)Defelippi, Beatriz Catalina (Congresal Distrital)Lado, Alicia (Congresal Distrital)Lanziani, Ana Silvia (Congresal Distrital)Laurenzi, Federico Carlos (Congresal Distrital) Machain, José Eduardo (Congresal Distrital)Pano, Juan Manuel (Congresal Distrital)Puricelli Yañez, Gabriel (Congresal Distrital)Vega, Norma Alejandra (Congresal Distrital)Castillo, Gabriela (Secretario General Circunscripción16º) De Gregorio, Luis Marcos (Secretario GeneralCircunscripción 17º)Chaui, Jorge Alberto (Secretario GeneralCircunscripción 19º)Leibson, Fernando (Vocal – Junta Electoral)Cavallari, Silvana (Vocal – Junta Electoral) Grasso, Pablo Domingo (Presidente – Comisión de Éticay Conducta) Gorretta, Martín Hernán (Afiliado)

siguen firmas identificadas solamente como “afiliados”.

Un amigo que participó en la militancia del ARI me hizo llegar el documento que copié arriba. Esta fue mi respuesta:

Estimado:

Antes de darte mi opinión, corresponde que te diga que ya me han llegado comentarios en el sentido que a Failde, Rabinovich y Cantero los están operando – a través de Melillo y Diego Kravetz, dos tipos de muy buen nivel – para sumarlos al albertismo.

Ahora: como escribí en un artículo para Reco, considero que el Ari fue (notá el tiempo de verbo) una muy interesante epopeya de construcción política por afuera del sistema. También pienso que uno puede aceptar que estas etapas tienen un límite necesario, y deben emprender un camino de crecimiento, haciéndose su propio lugar en el sistema (Queda para una charla más larga evaluar si estos procesos pueden solamente modificar el sistema o crear uno nuevo; para citar dos ejemplos clásicos: cuán diferentes y parecidos son Napoleón y Putin de lo que estaba antes?).

Como vos sabés, yo creo que el camino que ha emprendido Lilita no es de crecimiento colectivo. Pero también pienso que el kirchnerismo – que tiene cosas positivas en su haber – no es un lugar de construcción sino una salida laboral. Por eso, te digo que los que se van del ARI – y conservan las ganas de militar – son tipos valiosos, a sumar para un proyecto como el que vos mencionás en otro mail, en tanto no se conviertan en empleados de Alberto Fernández.

Un abrazo,

Abel


La crisis y la Argentina

agosto 18, 2007

Cuando hay tormenta en los mercados, puede ser un buen momento para leer sobre economía. No es tan bueno para escribir, porque el porcentaje de pavadas (que en la Red siempre es alto) aumenta desmesuradamente: los que vienen prediciendo desde hace muchos años todos los derrumbes (excepto los que suceden realmente; ahí nunca nos avisan en tiempo) se montan en sus megáfonos (o, en Internet, en sus cadenas de mails). También abundan en Argentina los que aprovechan la crisis para demostrar que el gobierno – o por lo menos, el ministro – debe ser cambiado para enfrentar  la catástrofe cercana (Ver como ejemplos “¿Vendrá la crisis que viene?” y Sólo dos por la Presidencia) y los que dicen que “no se gatilla una corrida cambiaria ni la economía se paraliza… estamos en la orilla de la playa observando el incendio del casino, y hasta hace poco se estaba en el medio de las llamas” (Ver aquí).

Sobre los que mezclan sus opiniones políticas y económicas escribí aquí, hace muy poco. Cabe que me juegue con mi opinión, breve: Esta crisis es una típica burbuja provocada por la sobreliquidez (exceso de capitales en relación a la inversión genuina) internacional, no demasiado diferente de las originadas en las empresas puntocom, o en los deudas de los países emergentes – los casos de México, el sudeste asiático, la Argentina… Como tal, sus efectos en la economía real están acotados en el tiempo, y se reflejará sobre todo en el encarecimiento del capital (dependiendo de cuán resuelta esté la Reserva Federal a rescatar a los especuladores). Es cierto que, con el modelo actual, nuestro país es menos vulnerable a los temblores. Igual, no será gratis: al gobierno – y a las grandes empresas, con acceso a financiamiento externo – conseguir recursos les saldrá más caro de lo que preveían hace un mes.

Queda una pregunta muy importante: esa sobreliquidez, y las condiciones económicas internacionales que la provocan, (el super consumo estadounidense, el crecimiento y la disposición a acumular créditos en dólares de China, para mencionar las más visibles) ¿cuánto van a durar? (Nada es para siempre, ya sabemos) En particular ¿esas crisis recurrentes indican una debilidad estructural en la situación actual? Hay un indicio inquietante: la caída del mercado de hipotecas pedorras en U.S.A. ha tenido en el mundo una repercusión más grave que sucesos comparables como el derrumbe de las puntocom, para no hablar de la quiebra del LTCM o de Enron.

Pero sobre este tema, y sus consecuencias para nosotros, no tengo los conocimientos necesarios para opinar con autoridad (Y no creo que tampoco los tenga un comité de Premios Nobel en Economía, aunque tengan superlativamente más que los míos). Un solo consejo: seamos cautelosos.

Lo que sí quiero señalar es lo que me parece una equivocación que esta crisis provoca en un análisis inteligente (con las tonterías mejor no perder tiempo). En el mundo blog local hay muy buenos sitios que hablan sobre economía en serio, aunque no necesariamente uno esté de acuerdo con ellos: La ciencia maldita, Abuelo económico, Los 3 chiflados, … Uno de los mejores es el de Miguel Olivera. Él publicó ayer “Viento en contra”, donde hace un listado de los problemas que va a tener un previsible gobierno de CFK, que no tuvo el gobierno de su marido.

Recomiendo leerlo. Es muy bueno, y yo estoy de acuerdo, aunque me permito disentir con el penúltimo: Sin mucha liquidez internacional. Pienso que es una situación de corto plazo, como dije arriba, y – sobre todo – no creo que la excesiva liquidez internacional sea conveniente para un país en desarrollo.

Pero mi diferencia principal es con el título, y el enfoque que le da ya con el primer párrafo: “Finalmente el mundo nos juega en contra. Este mundo de apalancados con nombres impropios (hedge funds que no ofrecen cobertura o carry trades que se mancan) y acrónimos cacofónicos (ABS, CDO, SIV, ABCP, entre otros) empieza a desandarse, a desapalancarse. Y lo que llevó tiempo armarse se da vuelta en un sopetón… como un parto, aunque sin la alegría del resultado. Al revés.”

Me parece un enfoque equivocado. Los problemas que enfrentará el próximo gobierno, los que ya han aparecido, no tienen nada que ver con esta tormenta en los mercados. Y cuando termine, lo que concebiblemente puede ser en muy corto plazo, los problemas seguirán vigentes.


Valijas, valijas… Kirchner está en problemas. Ojo: nosotros también

agosto 10, 2007

Siempre tuve claro que “El hijo de Reco” no era una página periodística. Trato de subir notas que puedan leerse varios meses después, para combatir la superstición, implantada por los diarios, que todos los días pasa algo nuevo, y sale en primera plana.

Pero cuando durante semanas y semanas las primeras planas – y la TV, y las radios -repiten las mismas cosas – o muy parecidas: hechos de corrupción con funcionarios adentro, está pasando algo. En realidad, “están pasando” al menos dos cosas importantes. Y me siento impulsado a decir lo que pienso – aunque no tenga tiempo para elaborarlo mucho – aquí en este blog.

Empiezo por la menos grave, pero más evidente: la repercusión en los medios. “Si roban, que no se note. Si se nota, que nadie lo pueda probar. Y si ninguna de las dos cosas es posible, que se vayan por chambones. Así podría sintetizarse una de las máximas del gobierno de Kirchner”  El diario “La Nación” es claramente opositor, y de Fernando Laborda no se puede decir que es kirchnerista. Pero no es un foro de Internet: por política y estilo, son mesurados. Si Laborda empieza su columna así, refleja un clima. Dirán, “es para los lectores de La Nación”. Pero lean en Página 12, tribuna del progresismo proKirchner si la hay, a Mario Wainfeld o a Cledis Candelaresi . La corrupción es un tema muy sensible para los sectores medios progres, y un diario puede hacer muchas cosas, pero no dejar de dar una noticia, o deja de ser un diario y no sirve ni a sus patrones.

Hay toda una corriente de opinión, más en los blogs que en los diarios, que dice: “no importa tanto. Cristina Kirchner igual va a ganar en octubre. No porque sea buena, si no porque la oposición no existe”. Escriba, en su blog Mide/No mide da buenas razones políticas en este post. Igual, creo que es una mirada miope.

En junio del año pasado, escribí para Reco un artículo “Una oposición para Kirchner“. Ahí decía (reiteraba) “Tiene que construirse todavía la oposición al proyecto K“. Bueno, todavía no existe “la” oposición al proyecto. Y es cierto que es muy difícil – no imposible – que Cristina sea derrotada dentro de dos meses. Pero lo que ya existe alcanza, me parece para acosarlo y debilitarlo. Como dice Mercurio de su herida, en Romeo y Julieta, “No es tan profunda como un pozo, ni tan ancha como la puerta de una iglesia Pero es suficiente, y servirá.”

Se acuerdan de Menem y la Alianza? Ahora que se ha descubierto que nadie, jamás, votó a Menem ni estuvo de acuerdo con la convertibilidad, es difícil recordar que no sólo De la Rúa sino el Chacho y toda la plana mayor del Frepaso estaban convencidos que las reformas de Menem-Cavallo eran irreversibles y que, a pesar de su costo social, habían sido inevitables. El problema del menemismo, para los votantes que dieron el triunfo a la Alianza mientras seguían aferrados al uno a uno, era la corrupción.

La historia nunca se repite… exactamente. Hoy no es 1999. No hay una alianza unida por el antikirchnerismo. Pero hay una lesión importante a un proyecto político que necesita el apoyo electoral de los aparatos provinciales del justicialismo y de los sectores medios que votaron a la Alianza, y que antes se ilusionaran con Alfonsín. Como dice en algún lado Wainfeld, “ha perdido su virginidad, y eso es irreversible”. Y cuyo enemigo principal no es un proyecto opuesto, sino un clima social de fastidio, alimentado por un antiperonismo difuso – que, como digo siempre – los peronistas hacemos mucho por alimentar, y por sobre todo, por el deterioro social que produce la inflación (inevitable en este modelo).

La otra cosa importante que salta a la vista como dólares en un scanner, es el desgaste del control que K ejercía ferréamente. Por supuesto, está claro, a pesar de la recomendación atribuída a Napoleón de no buscar en conspiraciones lo que puede ser explicado por la estupidez, y que la historia nos dice que los gobiernos argentinos son derrotados principalmente por sí mismos, que en la reciente acumulación de episodios de corrupción, y su divulgación, hay una mano hostil. Sería muy extraño que no la hubiera, con los enemigos que K se ha ganado. Pero los corruptos y sus torpezas no han sido inventados por los enemigos, ni tampoco las peleas internas que los delatan. Esto no sucedía dos años atrás, cuando el episodio de “Southern Winds”. Y la sociedad se hace menos tolerante. Esto también le pasó a Menem.

¿Por qué digo que todos nosotros también estamos en problemas? Hay una razón general, obvia: el deterioro de su gobierno nunca es gratis para un país. Y los argentinos, especialmente los argentinos interesados en política, tenemos una inclinación suicida por destruir al gobierno que hemos llegado a odiar, sin preguntarnos el costo ni qué lo reemplazará. No estamos en ese trance… todavía. Pero hay un peligro muy específico en una situación como ésta: Cuando un modelo que ha sido exitoso – como, insisto, aparecía la convertibilidad en su momento – empieza a mostrar sus propias fallas, y la coalición que lo sostenía se desgasta, pero no se avizora un proyecto alternativo claro, es el momento en que lobbys y sectores organizados procuran – y a menudo logran – imponer sus recetas para beneficio de intereses privados (generalmente lo hacen a costa del resto de la sociedad).

Ni en política, ni en el mundo empresario o el sindical hay mucho lugar para carmelitas descalzos. Por supuesto, cada sector y grupo defiende sus intereses. La función del gobierno es, debería ser, encauzarlos y armonizarlos para lo que solía llamarse “el bien común”. Pero cuando un gobierno pierde la confianza de los que hasta ayer lo respaldaban, inevitablemente pierde chances de lograrlo y está más proclive a ser instrumentado por intereses de sector. Y en Argentina hay un  peligro real y presente, simbolizado hoy en Ricardo López Murphy.

Entiéndanme:  creo que el Bulldog es un dirigente honesto, para los estándares locales. Y estoy convencido que es una expresión válida y abierta de planteos y valores que deben tener lugar en un sistema político viable. Mi preocupación es otra: cuando la economía empieza a andar mal, la gente (sobre todo la gente como uno, que es la que hace más ruido) se embronca y los gobernantes se asustan, ahí empiezan a tallar las medidas asociadas con la figura de Murphy (justo cuando son fatales): “ajuste”, “sinceramiento”, “sacrificio”,… Es como una adicción irresistible y fatal: arrastró al partido militar, al gobierno de Isabel, a los radicales, a la Alianza. No sé ustedes, pero cuando yo escucho la frase “hay que conseguir la confianza de los inversores”, trato de convertir mis muy pequeñas inversiones en dólares y revalidar mi pasaporte.

Frente a esta amenaza que yo veo, no encuentro soluciones mágicas ni de buena voluntad, ni estructuras políticas en condiciones de ofrecer proyectos alternativos. Los liderazgos son los que son: Cristina ha sido propuesta por su marido, y Lavagna, Carrió, Murphy, Sobisch y algún otro que aparezca lo han sido por sí mismos.

¿Entonces qué? Hago un llamamiento a mis amigos, conocidos y desconocidos en la economía y en la política, los niveles medios que no son líderes pero forman lo que Deutsch llamaba los nervios del gobierno y del Estado, y les pregunto si serán (seremos) capaces de elaborar y reconocer respuestas para acercar a los diferentes actores del juego político. Las van a necesitar.


Ecología, calentamiento global y globos

agosto 9, 2007

El Cambio Climático – así, en mayúscula, porque el cambio climático en minúscula es el que está sucediendo desde hace por lo menos 4.500 millones de años, y seguirá sucediendo mientras la Tierra conserve su atmósfera – es, en serio, un tema importante. Hay muchos trabajos científicos valiosos – con conclusiones diferentes, ojo – que no subí a la página porque Reco no es una revista científica (y porque yo no estoy en condiciones de hacer aportes propios).

Pero lo que se dice en los medios, y lo que se mobiliza en su nombre, eso es de interés para todo aquel que le importe la sociedad humana… y la política. Desde mi amigo Jorge Rulli hasta el casi presidente Al Gore (con niveles diferentes de sinceridad, sospecho) son muchos los que han encontrado en el C. Cl. una bandera. Casi ha desplazado en la atención publicitada a la pobreza y al hambre (de los otros).

En “El hijo de Reco” publiqué hace más de un año una nota sobre la política del medio ambiente, y creo que lo que dije ahí, tentativamente, sin dogmatismo, sigue siendo válido.  Pero, nuevamente, lo del C. Cl. está en una categoría especial. Se nos anunció que las Naciones Unidas, en su integridad, han decidido que se viene, y es catástrofico. Atención, no estoy – ¿alguien lo está? – de decir categóricamente que no es así. Pero como la decisión política no ha sido tan clara, ni tan unámime, di la bienvenida a un artículo que me acercó otro amigo, Alejandro Pandra. En este trabajo, “¿Porqué los Biocombustibles?”, Guillermo Hamlin analiza, desde una ideología política muy definida pero con acopio de datos, lo que llama el globo del calentamiento global. No estoy de acuerdo con la ligereza con que trata los motivos que llevan a muchos jóvenes a movilizarse por la ecología, y algo escribiré sobre el tema, pero no caben duda que ellos no pueden dar razones científicamente fundadas por su convicción.

Creo que es un aporte interesante a desmitificar el tema. Lamentablemente, como sucede con muchos argentinos, especialmente si están formados en una vieja tradición política, encuentra una explicación totalizadora detrás de todas las apariencias, en este caso, “el imperialismo”. Por supuesto, el imperialismo(s) existe. Pero no me parece mucho más coherente que sus víctimas. Si no, ¿por qué los últimos dos presidentes norteamericanos, Clinton y Bush, se han negado a firmar el protocolo de Kioto? Claro que tienen buenas razones, pero no están basadas en ideologías o planes maestros.

Y estoy obligado a hacer una observación al planteo con que Hamlin cierra su artículo: “Lo que por supuesto requiere de un Proyecto Nacional: uno que solamente podrá ser llevado adelante cuando un Frente Nacional Antiimperialista encare la Revolución Nacional y Social pendiente” Puede ser muy deseable una Revolución Nacional y Social, pero si la esperamos para encarar los cambios en el clima o elaborar políticas nacionales podemos frustrarnos mucho.


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