Alejandro Giovenco

febrero 27, 2009

En estos días recibí varios mails por el 35ª aniversario de la muerte de Alejandro Giovenco. No tenía intención de comentarla en el blog. No lo conocí personalmente. Y era uno de los fierreros más violentos (murió al explotarle una bomba, que seguro se la dedicaba a algún local de la Tendencia) en unos años en que – como ya escribí en algún sitio – hombres jóvenes se mataban unos a otros, y ambos bandos gritaban “Viva Perón!”. Pero tengo presente que en esos mismos años, y algo antes, muchísimos pibes de mi generación se plantearon tomar los fierros. Y los que no lo hicimos, por estrategia, por disciplina o por alguna reluctancia personal, nos preguntábamos si no había algo de cobardía también.

Y el tema de Jorge Rulli, como dije también aquí, me recordó que algo queda de los viejos odios, y que algunos se aferran a ellos. Encontré por ahí esta foto, y quise escribir – no una reflexión – algunos recuerdos.

Cabo, Rodríguez, Giovenco

Cabo, Rodríguez, Giovenco

Esta foto fue tomada, me dice Luis Caprara, en el patio de la jefatura de policía de Ushuaia donde estaban presos, después de regresar de las Islas Malvinas, en 1966. Dardo Cabo fue el jefe del Operativo Cóndor, un grupo de muchachos del Movimiento Nueva Argentina que secuestró un avión comercial y desembarcó en las islas, para hacer un gesto por nuestra soberanía. Alejandro Giovenco era su segundo, y Juan Carlos Rodríguez – más o menos, porque no eran fuertes en organización – el tercero al mando. Algo de eso conté aquí. Con más detalles lo relataron muchos otros, entre ellos Hugo Presman.

Ahora quiero ampliar un poco la historia posterior de los muchachos que sonríen en esa foto, que tomaron un avión y el aeropuerto de Puerto Stanley, que bautizaron “Aeropuerto Antonio Rivero”, sin derramar una gota de sangre. Dardo Cabo, cuando salió en libertad, siguió – como todos ellos – militando en la Juventud Peronista. Y se convirtió en uno de sus dirigentes más queridos. Tenía lazos con la UOM – su padre era el legendario Armando Cabo – pero asumió posiciones cada vez más radicalizadas. Tuvo que ver con el armado de “Descamisados” y finalmente accedió a la incorporación de su orga en Montoneros, donde fue oficial y director de su revista “La Causa Peronista”. Igual, siempre trató de mantener lazos con los otros sectores de la Juventud. Lo recuerdo, tan tarde como 1972, hablando en un acto de la Mesa del Trasvasamiento que se estaba formando, con el Gallego Alvarez, Pajarito Grabois y Julián Licastro. La dictadura lo asesinó en 1977, en un “traslado”.

El Chicato Giovenco siguió el camino opuesto – que a lo mejor en los primeros años del onganiato no se pensaba tan opuesto. Continuó vinculado a los fierreros de derecha, y terminó como uno de los jefes de la Concentración Nacional Universitaria, la CNU, que consideró a Montoneros el enemigo principal y terminó integrada en la Triple A. Le explotó una bomba que llevaba, creo que en Sarmiento y Uruguay, y murió desangrado en el viejo local de la UOM, en “Cangallo”.

El Gallego Juan Carlos Rodríguez es el que se mantuvo más cerca de sus viejas relaciones. Llegó a ser, por aquellos años, el jefe de guardaespaldas de Lorenzo Miguel. Y murió asesinado – aunque Lorenzo lo había mandado al exterior para cuidarlo – por la CNU.  Me contaron que fue una represalia por la muerte del Polaco Dubchak, un hombre de ellos que había querido impedir – a los tiros ¿qué otra forma conocía? – una reunión de Juan Manuel Abal Medina con el secretario general de la UOM, en uno de los infructuosos intentos de aquellos tiempos para parar las matanzas.

Roberto Bardini, el periodista que lleva a pulmón la agencia contestaria Bambú Press – y que también tiene su historia – finalizó la historia del Operativo Cóndor y que también relata historias posteriores de esos años de plomo, con el siguiente texto

En los años 70, el ERP imprimió algunos pequeños afiches con el siguiente poema:

Al pie de nuestros muertos
una flor crece.
Nuestra mano la recoge,
nuestro fusil la protege.

Una década antes, el Movimiento Nueva Argentina había hecho suyas estas otras estrofas:

Si en medio del combate
cayeras, camarada,
con el azul y blanco
tu cuerpo cubriré…


ahora rescato a Clarín

febrero 26, 2009

Así como he señalado las cosas valiosas (semillas de verdad?) que se podían encontrar en LaNación y en Ámbito, es un placer para mí hallar una perla preciosa – pulida por el gran Sendra – que el Sr. Magneto ha permitido caer. Y asegurarle la repercusión mayor – entre los que realmente importan, claro – que este blog brinda

sendra1

(ahora, espero que la Dra. Carrió se lo tome con humor y no hable de mensajes mafiosos)


Rulli y las definiciones

febrero 25, 2009

Cuando Enrique Vázquez levantó el programa de Jorge Rulli en Radio Nacional provocó, entre otras cosas, algunas notas en los blogs. Entre las que vi, sin un orden particular, están las de Mundo Perverso, la Agrupación Arturo Jauretche, Ramble, Manolo y la mía. En ellas hay información y elaboración – excepto en la de Artemio, que promete seguirla, y que al ser el blog más visitado de los que se pronunciaron, seguramente es el que hizo más por la divulgación del agravio – así que no siento que necesito agregar algo sobre este episodio.

Eso sí, recibí unas impresiones que quiero compartir: Como sucede de cuando en cuando en los blogs, los comentarios son más elocuentes y dan más información que los posts. Esto pasó en el de Artemio y en el que escribí yo: los comentaristas – muchos de ellos simpatizantes del kirchnerismo, al que Rulli castiga duro – no sólo critican a Vázquez (Obvio. Lo que cuentan de su historia lo marca como una porquería de tipo) sino que rescatan la decencia y la trayectoria de Rulli, aunque no compartan sus ideas. Hay algunas excepciones – Ramble tiene una – que no le perdona no su antikirchnerismo sino haber dicho que “Por qué razón las mismas reglas que valen para juzgar a los que asesinaron desde la Triple A no valdrían para los que asesinaron a Ignacio Rucci?… O acaso el terrorismo de Estado tiene signos ideológicos y resulta aceptable cuando se viste con un discurso de izquierda?” Y el que recuerda esto festeja “El muerto despide al degollado!“. Yo escribí que Rulli se aferra a sus viejos odios. No es el único. Pero hay una diferencia ética muy grande en hacerlo poniendo la cara, y arriesgando un conchabo, y soltar veneno desde el anonimato en Internet.

Pensando en conchabos, nunca falta el que sale a defender al oficialismo acosado. En la misma columna de comentarios, aparece alguien que omite toda mención a Rulli y a Vázquez y sus historias, y enfrenta lo que los viejos maoístas llamaban la contradicción principal: “el Gobierno está dando la pelea por el dominio de los medios (una pelea clave para definir el país que se viene) ¿Y qué hacemos con los medios públicos? ¿El principio del pluralismo de opiniones está sobre todo? Sinceramente pregunto: ¿no es medio ingenuo en este momento no capitalizar al máximo los medios estatales para garantizar el pluralismo?” La hora semanal por radio de Rulli sería entonces un pequeño sacrificio en la épica lucha contra Clarín, LaNación y The Wall Street Journal.

Me parece que lo que se está definiendo en esta pelea – que no ha llegado a los grandes medios y probablemente no llegue – es el valor que los sectores politizados – una minoría – otorgan al concepto de militancia. Porque eso es lo que defienden (defendemos) en Rulli los que no estamos de acuerdo con algunas o con todas sus posiciones. O que no las vemos como opciones realistas.

¿Otra impresión mía? Creo que Rulli y los que lo apoyamos terminaremos ganando esta batalla, como él ya ganó una similar hace más o menos un año. En ese entonces, el mismo Horacio Verbitsky salió a defenderlo. Y se me ocurre que volverá a hacerlo. El Perro no es santo de mi devoción, pero es un cuadro político de los más lúcidos que andan por ahí. Es una diferencia importante con tipos que reciben sus opiniones con el carguito que les dan.

No creo que Néstor Kirchner tenga ninguna simpatía hacia Rulli, ni a ningún “comunicador” que no responda a su proyecto. Y no me parece que le entusiasme que el Estado que controla le pague a quien lo cuestione. Pero, como siempre digo, no come vidrio (salvo algún mordiscón aislado). Tiene el oficio para evaluar el peso de la militancia, ya sea a su favor o en contra. Sabe que no es mucho. Pero que tampoco es cero. Como creo que dicen los mexicanos, El que viva lo verá.


la voz de Jorge Rulli

febrero 24, 2009

Jorge Rulli es un viejo militante peronista (Viejo en serio; no en la categoría que se adquiere nada más que no muriéndote, si no la que sólo conseguís si empezaste a militar en los ´50) que escribe bien y dice cosas inteligentes. Sin embargo, lo cité pocas veces en Reco y en este blog. Y no fue porque su fundamentalismo antisoja y antitransgénicos – aunque tenga argumentos – me parece alejado de la realidad. 40 millones de argentinos no van a vivir de pequeñas huertas familiares. Entre otras razones, porque la mayoría – incluido yo – no tenemos ninguna gana de hacerlo.

Pero eso da para buenas discusiones. No lo cito a menudo porque es muy difícil sintetizarlo. Hay que leer un mínimo de seis páginas seguidas, eso sí, bien hilvanadas, para que te diga lo que quiere decir. Rulli no puede dejar de mezclar su historia – que es la historia de la militancia peronista antes de la irrupción de los sectores medios y el surgimiento de la Tendencia – y su cruzada ecológica. Él le da sentido, seguro, pero ¿todas las veces? Me parece que, como Mitre y como demasiados argentinos, no puede dejar de lado sus “nobles odios”.

Igual, sirve como lección de historia – aunque sea a discutir – para los que asumen que la historia argentina empezó en mayo de 1973. Tiene desde hace, creo, ocho años un programa – bastante escuchado – los domingos en Radio Nacional, y – como le pega duro no tanto a los K como al funcionariado progrekirchnerista – de vez en cuando uno de esos funcionarios – a los que le gustaría que sus historias comenzaran en mayo del 2003 – trata de quitárselo. Como no es Nelson Castro – que tiene muchos que lo defienden – me parece que debemos dar eco a un compañero bloguero (Grupo de Reflexión Rural – es una página que tiene adentro su blog Horizonte Sur)

Este es un párrafo de la última entrada en su blog: “En el año 77 fui encarcelado en la provincia de Salta, más precisamente en Cerrillos donde vivía con mi familia. Me torturaron largamente con golpes y electricidad para saber quién era y qué hacia por esa zona paradisíaca que ellos como un Hierónimus Bosch endemoniado convertían en el más atroz de los purgatorios. Era el reinado del tercer cuerpo de Ejército con base en Córdoba. Su general era el chacal Menéndez que, gracias a Dios, ya supo lo que es un juicio por crímenes de lesa humanidad. Pasé cinco años en las cárceles de la dictadura y cada día fue una pesadilla interminable en que no había descanso ni reparo alguno para preservarse de un régimen absolutamente cruel. Pero sobreviví. Me recuperé, y a los setenta años estoy peleando una pelea que entiendo merece respeto. Necesito saber quién me está echando de la Radio nacional. Necesito que los mecanismos de la democracia y las instituciones de Derechos Humanos, me informen acerca de la conducta en aquellos años de la persona que ahora nos priva del micrófono y del espacio para exponer sobre las Biotecnologías, esas nuevas contrainsurgencias que son las guerras sucias del presente. Quiero saberlo, necesito saberlo. Es una pesadilla espantosa tener una vez más enfrente a los que sirvieron desde los medios al tercer cuerpo de Ejército de Córdoba. Colegas periodistas han realizado acusaciones graves al respecto, extremadamente graves como para que alguien pretenda continuar siendo un funcionario publico en la Argentina de la democracia, sin responder ni defenderse, manteniendo un denso y repugnante silencio. He recibido fotos y documentos que me dejaron sin palabras y que me han empujado en los posos insondables de la memoria y de la represión de aquellos años. Tengo derecho a saber quién es el que me echa de Radio Nacional, lo tiene también cada uno de los oyentes que nos sigue domingo a domingo. Cuando el prolongado silencio podría ser tomado como aprobación, el tema resulta de interés nacional, excede en mucho al Sistema Nacional de medios de la democracia y nos obliga como ciudadanos a tomar posición”


Colombia y las reformas de Mario

febrero 23, 2009

Hace pocos días subí un post sobre la decisión del Ejército estadounidense de incorporar inmigrantes temporales. Lo puse un título de la historia romana, “Mario y Sila” (Cayo Mario fue el cónsul – del partido Popular – que inició el reclutamiento de ciudadanos sin tierras en las Legiones, ante la Primera Guerra Civil con Sila), porque no me interesaba como una noticia del día, sino como un paso en un camino que otras ciudades y naciones recorrieron hacia el Imperio.

Será casualidad – o uno de los augurios que los romanos curtían – pero este sábado leí que “Las FF.AA. de Colombia dicen que irán a Afganistán ” y me dejó pensativo. Entiendo las razones profesionales del Gral. Freddy Padilla “Es una decisión que pone a nuestras fuerzas militares al nivel técnico y operativo de las mejores del mundo“. Pero la cancillería colombiana tiene fama de prudente, casi como lo brasileña. Supongo que la zanahoria del Tratado de Libre Comercio tira con fuerza…

Entiendan mi preocupación. Me parece razonable, hasta prudente, que Argentina y Brasil colaboren con fuerzas militares en mantener la “paz” en Haití. Es cierto que le están haciendo un favor a los Estados Unidos, que lo último que necesita hoy es una avalancha de haitianos refugiados en sus costas. Pero la alternativa es que el trabajo lo hagan directamente tropas yanquis (Sólo la delirancia de izquierda puede fantasear con que el pueblo haitiano haría la Revolución si sólo nuestros gendarmes se van). Y es una manifestación adecuada del (limitado) poder militar y diplomático de dos de los tres países más grandes de Latinoamérica que encaren ellos la tarea.

Tampoco me parece grave que Uruguay, por ejemplo, mantenga tropas en el Congo. No creo que sirvan de mucho a los congoleños y nada a los uruguayos, pero sus militares ganan capacitación profesional (en serio, no como policías políticos) y algunos viáticos. Era la misma política de Menem con las fuerzas armadas argentinas, y no la considero la peor de sus políticas.

Pero esta proyectada intervención de Colombia la pone – aunque sea con una presencia simbólica – en la zona del conflicto más caliente y peligroso de este siglo, hasta ahora: el que enfrenta a los Estados Unidos, sus aliados más cercanos y algunos satélites con los sectores combativos del mundo musulmán. Y, con el debido respeto a los colombianos, no es difícil deducir en qué categoría entran.

Los latinoamericanos ya combatimos en la Tercera Guerra Mundial (en ambos lados) y así nos fue (a los peones de ambos lados). No me parece una decisión inteligente meternos en la Cuarta.


No todo lo que aparece en Ámbito son pavadas

febrero 20, 2009

Ahora que ¿será el efecto febrero? los medios serios (Clarín, LaNación y el Abuelo Económico, bah) sólo hablan de política local para señalar lo desprolijo y sectario que es el gobierno nacional (lo que es cierto, pero limitado) y la blogosfera K sólo habla de lo desprolija, sectaria y mas bien estúpida que es la oposición al  gobierno nacional (lo que es igualmente cierto, pero limitado) – excepciones a destacar: Mendieta y Julio Bárbaro, que desde enfoques distintos fatigan el fascinante tema de la trasversalidad – y yo estoy demasiado perezoso – ahí sí es febrero – para competir con los industriosos Manolo, Luciano y Ezequiel , no tengo otra opción que ver si puedo encontrar algo interesante que subir sobre la otra parte de la realidad que condiciona nuestras vidas y afecta nuestros hígados: la economía global.

Curiosamente, lo encontré en un lugar que rara vez publica algo sobre economía, “Ámbito Financiero” (como dije alguna vez, lo que publican son chismes políticos anti K y las eternas verdades que estableció Julio Ramos: los sindicalistas son codiciosos, los empresarios son dinámicos, … Se decía que lo habían comprado los legendarios capitales K, pero ni aún la ida de Roberto García – que lo privó de alguien que sabía de política – cambió su enfoque: en la primera plana de ayer, 19/2 ponen “Grave: Evo detuvo a 7 opositores” – se refiere a los acusados por la masacre de Pando – y destaca en otro título que Allen Stanford, el que estafó 8 mil millones U$S, no compró una entidad en Argentina hace 3 años porque sentía inseguridad jurídica. Y agrega “Preocupante“. Juro que no es una de mis ironías. Está en la tapa). Pero no quiero ser injusto: allí José Siaba Serrate escribe a menudo cosas inteligentes, y en esa misma edición de ayer Enrique Szewach publicó una nota que da un vistazo muy lúcido, en un estilo un poco surrealista, a la situación actual. Y que de paso rescata a un economista olvidado, Silvio Gesell. No digo que sus ideas puedan aplicarse hoy; lo que remarco es que estamos en un momento histórico parecido al que lo produjo: se han quemado los libretos establecidos, y deberán buscarse inevitablemente nuevos caminos.

Como Ámbito – amarrete – sólo está abierto a los subscriptores, les copio el artículo abajo, de acuerdo a los códigos de Internet. Léanlo, vale la pena:

“Solución a la crisis: sueño de una noche de verano

La preocupación en torno a las dificultades para superar la crisis global no se abandona ni dormido. El que sigue es el último sueño al respecto:

La escena, el salón de reuniones del Council of Economic Advisors del presidente Obama. Los diálogos, increíblemente en castellano, y los protagonistas personajes difusos, aunque me pareció reconocer a Larry Summers y al grandote de Paul Volcker, pese a que integra otro comité (después de todo era un sueño).

– El paquete de ayuda es gigantesco, pero no sé si tendrá efecto -comentaba Summers apesadumbrado.

– Es que, en realidad, resulta totalmente contradictorio que un país que tiene que ajustar su sobregasto, lo haga con más gasto. ¡Es como recomendarle a alguien que tiene que adelgazar que coma más! -comentó un gordo, con un extraño parecido al Ogro Fabianni.

– ¡Pero el presidente Obama no está dispuesto a soportar la caída del PBI que implica ajustar la exuberancia de los mercados de la era Bush! Acepta un ajuste lento y más duradero, pero gradual y de caída leve

-acotó uno con voz finita y acento bostoniano. (Algún muchacho de Harvard o del MIT.)

– Pero eso implica lograr que los consumidores norteamericanos, superendeudados, con enormes pérdidas patrimoniales, y con temor a perder su trabajo, se pongan a gastar los fondos adicionales que, eventualmente, les lleguen. (Ahora la voz se oía como en sordina, y provenía de un hombre negro y calvo, con un extraño parecido a Louis Armstrong.)

– Esto se da vuelta, en cuanto perciban que sus trabajos ya no peligran y que el valor de sus activos ya ha tocado piso y se recupera. Hay que lograr que los periodistas no hablen más de crisis, y los diarios no informen más despidos masivos. La sugerencia provenía de un trajeado a rayas y con saco cruzado, curiosamente idéntico a….

– No podemos influir así sobre la prensa, éste es un país libre. Pero aún si pudiéramos, la gente no es tonta, si ve a su vecino perder su trabajo, no necesita leer el diario. Además, las familias ya tienen su casa, dos autos, televisores de todo tipo, computadoras. Necesitan recomponer su ahorro. Deberíamos vender al exterior, y que los nuevos empleos sean de la industria exportadora. (Acotó ahora sí Paul Volcker desde las alturas.)

– Pero los que podrían demandar del resto del mundo, o también están en recesión por su propio ajuste de sobregasto, o son los asiáticos que tienen exceso de ahorro, pero carecen de instituciones adecuadas para canalizarlo o demandan bienes que nosotros no producimos, ni en calidad, ni en precio. Y tienen una cultura del ahorro distinta. Además, con la huida hacia el dólar, perdemos competitividad por el aumento de la demanda de nuestra moneda. Y ellos internamente, producen lo que nosotros demandábamos y no lo que ellos necesitan. El mundo no puede salvarnos, a duras penas podremos evitar una generalización del proteccionismo y una caída mayor del comercio mundial que convertiría la recesión en una catástrofe.

– Pero si nuestros consumidores quieren ahorrar, y el resto del mundo quiere ahorrar, lo que se va a dar es la paradoja del ahorro. Todos ahorrando y bajando el consumo. Las empresas perdiendo rentabilidad, y por lo tanto cayendo en su valor presente. El precio de los activos seguirá bajando, y se generarán más incentivos todavía para ahorrar. Una espiral descendente hasta encontrar el piso y el ajuste prolongado que se quería evitar.

– Pero el piso lo podemos elevar si saneamos los bancos de sus activos tóxicos y pueden volver a dar crédito y si les damos fondos a las empresas para que no frenen la producción y el empleo. (Ahora, la sugerencia venía del negrito parecido a Armstrong.)

– Pero en una recesión ¿qué activos no son tóxicos? Y además, ¿a quién le van a prestar los bancos?. ¿A empresas que no venden y pierden plata, o a consumidores que quieren cancelar sus créditos y ahorrar para recomponer sus destruidos patrimonios? ¿Y las empresas, van a producir para aumentar stocks y demorar aún más el ajuste, o incentivar la deflación y la postergación del consumo? No sirve. Todo dólar que se inyecta termina en una familia asustada.

– Tenemos que insistir con Keynes y aumentar la obra pública y el gasto. A lo mejor, los obreros de la construcción prefieren gastar, en lugar de ahorrar. (La reflexión provino, ahora, del trajeado. Se ve que era el más keynesiano de la mesa.)

– ¿Pero alguno de los presentes leyó a Keynes? (La pregunta angustiada de Summers generó un incómodo y pesado silencio.)

-Yo. (Quien rompió la inmovilidad reinante fue un flaquito, bajito, debilucho, que hasta ese momento había permanecido sin hablar. Más parecido a Woody Allen que a un profesor de Columbia y con cara de estar en la reunión equivocada. Todos giraron sus miradas hacia él, quien inició un largo monólogo.) Miren, sobre el final de la Teoría General, Keynes cita a un economista alemán que emigró a la Argentina. (La mención de la Argentina generó un murmullo y algunos comentarios hirientes en la mesa, que no hicieron mella en el flaquito.) Un tal Gessell, que sugería, para salir de la trampa de la liquidez, emitir dinero con cupones, que perdieran valor con el paso del tiempo, de manera que la gente se viera dispuesta a gastar y no a ahorrarlo. Es generar inflación implícitamente. Estuve pensando que podríamos adaptar la idea de Gessell y en lugar de darles plata a los bancos y a las empresas, acreditarles fondos en las cuentas a las familias, para que la gasten en determinado tiempo y en bienes que no hubieran comprado de otra manera, básicamente bienes durables y automóviles. Asociados, para facilitar el esquema a una línea de crédito de los bancos. Después recordé la ley de Gresham, «la mala moneda desplaza a la buena moneda» y para que no quedaran dudas de que la plata se iba a gastar, y asegurarnos la reactivación, pensé que, en lugar de dólares, había que darles una moneda que no quieran guardar, que quieran sacarse de encima rápidamente. La asociación libre fue inmediata, Gessell, mala moneda, pesos argentinos. ¡Tenemos que acreditarle pesos argentinos en sus cuentas!, para que los gasten en bienes durables, automóviles y servicios no imprescindibles -lo que no gastarían de otra forma- con el compromiso de la Fed de rescatar esos pesos, contra dólares a las empresas y bancos que entren en el programa. Fui un paso más, dado que no tenemos pesos, diseñé un esquema de «swaps» de dólares contra pesos, entre la Fed y el Banco Central argentino y, de paso, le proveemos de dólares al Gobierno argentino para que pague sus deudas. Con esto cerramos el círculo y salimos de la trampa del ahorro generalizado. (Terminó triunfal el gemelo de Woody, sacándose los anteojos que se le habían empañado con la euforia del discurso.)

-Maravilloso -gritó Summers, conmovido.- Pásenme con Obama, necesitamos el teléfono del presidente argentino, aunque me parece que es una mujer que se llama igual que la mujer de nuestro Presidente. Bachelet creo que es.

Y me desperté”


Goriladas y cegueras

febrero 18, 2009

Visitando el blog de Sirinivasa – como lo hago cuando necesito datos precisos y estoy demasiado perezoso para buscarlos por mí mismo – encontré un vínculo a esta perla negra:

Una importante franja del pueblo argentino revela poca disposición a obtener con su propio trabajo los bienes necesarios para la vida, y considera que el Estado está obligado a proporcionárselos. No hace mucho tiempo todos vimos en los medios a barrios enteros manifestando su pretensión de ocupar viviendas ya preadjudicadas en virtud de planes sociales. La política persistió en sacar buen partido de esta singular propensión. En la primera presidencia de Juan Perón la Fundación Eva Perón entregaba máquinas de coser; y los sindicatos, guardapolvos y útiles escolares, todo sin cargo monetario alguno para sus beneficiarios. En tiempos recientes, se regalaron pequeñas sumas mensuales a jefes de familia sin otros recursos, que en ciertos casos sirvieron para no buscar empleo

Aunque parezca extraño, esto fue publicado en Página 12, y está firmado por Manuel Fernández López. Que no será Samuelson, pero lo tenía considerado como uno de los que hacen el difícil trabajo de hacer comprensible la economía a la gente de a pie. No voy a comentar este texto. Ya lo hace con precisión y dureza Siri aquí; yo comparto lo que él dice, y la necesaria aclaración de Andrés el Viejo. Léanlos; sólo quiero agregar que el pensamiento gorila – no como antiperonismo, sino como pedantería insensible – puede aparecer en cualquier parte.

Lo que me hizo pensar, y quería compartir con ustedes, es un par de cosas: Una, que la primera frase, que puse en negrita, no está totalmente desacertada. Alguien que – como yo – cuenta con alguna experiencia en la fauna política, sabe que refleja la realidad de una buena parte de ella. Y no son sólo los políticos, amigos míos: los sectores medios y medio altos de la sociedad argentina tienen hoy muy poco que ver con los profesionales y pequeños y medianos propietarios de sesenta años atrás que Jauretche y otros retrataron; hay entre ellos muchísimos que gozan de las canonjías que abundan en la sociedad moderna para quien tiene educación, suerte y buenos contactos. Pueden ser de centro derecha (derecha, derecha ya casi no hay), ladriprogresistas y hasta perucas, pero están unidos en algo: miran a la distancia, con pena y un poquito de temor, a los marginales a los que el Estado les regala… 200 pesos al mes.

La otra cosa que quería decirles es que en los extensos márgenes de nuestra sociedad hay muchos pibes (en el orden de cuatro millones) que no conocen un empleo estable, y que no aspiran a él porque sus padres y abuelos tampoco lo conocieron. Naturalmente, ellos también revelan poca disposición a obtener con su propio trabajo los bienes necesarios”. Es necesario que el Estado haga un esfuerzo mucho mayor del que está haciendo para darles no sólo esos bienes, sino un lugar en la sociedad y un futuro. Si no, los más desamparados y audaces de ellos lo buscarán en el delito. Y no creo que pueda culparlos.


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