Goriladas y cegueras

Visitando el blog de Sirinivasa – como lo hago cuando necesito datos precisos y estoy demasiado perezoso para buscarlos por mí mismo – encontré un vínculo a esta perla negra:

«Una importante franja del pueblo argentino revela poca disposición a obtener con su propio trabajo los bienes necesarios para la vida, y considera que el Estado está obligado a proporcionárselos. No hace mucho tiempo todos vimos en los medios a barrios enteros manifestando su pretensión de ocupar viviendas ya preadjudicadas en virtud de planes sociales. La política persistió en sacar buen partido de esta singular propensión. En la primera presidencia de Juan Perón la Fundación Eva Perón entregaba máquinas de coser; y los sindicatos, guardapolvos y útiles escolares, todo sin cargo monetario alguno para sus beneficiarios. En tiempos recientes, se regalaron pequeñas sumas mensuales a jefes de familia sin otros recursos, que en ciertos casos sirvieron para no buscar empleo»

Aunque parezca extraño, esto fue publicado en Página 12, y está firmado por Manuel Fernández López. Que no será Samuelson, pero lo tenía considerado como uno de los que hacen el difícil trabajo de hacer comprensible la economía a la gente de a pie. No voy a comentar este texto. Ya lo hace con precisión y dureza Siri aquí; yo comparto lo que él dice, y la necesaria aclaración de Andrés el Viejo. Léanlos; sólo quiero agregar que el pensamiento gorila – no como antiperonismo, sino como pedantería insensible – puede aparecer en cualquier parte.

Lo que me hizo pensar, y quería compartir con ustedes, es un par de cosas: Una, que la primera frase, que puse en negrita, no está totalmente desacertada. Alguien que – como yo – cuenta con alguna experiencia en la fauna política, sabe que refleja la realidad de una buena parte de ella. Y no son sólo los políticos, amigos míos: los sectores medios y medio altos de la sociedad argentina tienen hoy muy poco que ver con los profesionales y pequeños y medianos propietarios de sesenta años atrás que Jauretche y otros retrataron; hay entre ellos muchísimos que gozan de las canonjías que abundan en la sociedad moderna para quien tiene educación, suerte y buenos contactos. Pueden ser de centro derecha (derecha, derecha ya casi no hay), ladriprogresistas y hasta perucas, pero están unidos en algo: miran a la distancia, con pena y un poquito de temor, a los marginales a los que el Estado les regala… 200 pesos al mes.

La otra cosa que quería decirles es que en los extensos márgenes de nuestra sociedad hay muchos pibes (en el orden de cuatro millones) que no conocen un empleo estable, y que no aspiran a él porque sus padres y abuelos tampoco lo conocieron. Naturalmente, ellos también «revelan poca disposición a obtener con su propio trabajo los bienes necesarios». Es necesario que el Estado haga un esfuerzo mucho mayor del que está haciendo para darles no sólo esos bienes, sino un lugar en la sociedad y un futuro. Si no, los más desamparados y audaces de ellos lo buscarán en el delito. Y no creo que pueda culparlos.

3 Responses to Goriladas y cegueras

  1. Abel el desempleo entre jóvenes de 15 a 24 años es de dos digitos aún hoy

    1994 20%
    2002 35%
    2009 17%
    y la informalidad ronda el 60% en promedio desde 2001.
    los salarios promedios de los jóvenes son 1/3 de los formales promedio… La sentencia de F Lopez es pobre en este contexto.O tonta.
    salu2!
    salu2!

  2. Rafa dice:

    Abel:
    Comparto tu opinión sobre MFL aunque coincido con Siri en que últimamente viene derrapando. Aunque él le da un tono neutro, ese texto tiene una carga claramente goriloide. No es que lo que él dice sea falso, el problema es la mentalidad con que se lo ve. Con lo que vos decís y con lo que agrega Artemio, a esa frase que pusiste en negrita se le podría contestar: «chocolate por la noticia!»

    Claro que hay «gente buena» que se esmera en bajar el desempleo de los más jóvenes (ver aquí).

    Como nota al margen, te cuento algo que vi en Israel en un viaje que hice hace bastantes años. Todavía gobernaba Brezhnev en la URSS y de ahí llegaba una oleada de inmigrantes judíos. La gente ya establecida les tenía una bronca enorme y les decía «casa y auto» porque era lo que pedían (gratis, por supuesto) apenas bajaban del avión. Claro, esa pobre gente estaba justificada, huía del totalitarismo…

    Un abrazo.

  3. Abel B. dice:

    (Disculpas por la demora en contestar. Se nota que al blog lo estoy atendiendo de a ratos. Pero es un boliche honesto, atendido por su dueño)
    Artemio: Veo que Ud., como yo, no quiere ser demasiado duro con F. López. Pero lo que dijo expresa lo peor del egoísmo de los privilegiados «con buena conciencia», que están seguros que lo que tienen se lo ganaron por sus méritos. No es que sigan a Ayn Rand; es de tontos, no más. Son los peores.
    Ud. apunta al problema central: Si no hacemos algo mejor que discursos, muchos jóvenes descubrirán una salida laboral obvia: sicarios. Y no mereceremos perdón.
    Rafa: Como de costumbre, tus comentarios son relevan tes. Lo de la carga goriloides, lo de los pibes explotados en las tareas rurales más duras, y como la política sirve de excusa para los privilegiados «con buena conciencia»
    Abrazos

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