Llueve sobre Buenos Aires. Riega las internas

abril 25, 2017

Colorados en Lujan 2

Ya dije que no tenía sentido dedicar demasiada atención a las roscas de los políticos en estas 6 semanas que faltan para la presentación de listas (Salvo, por supuesto, los que quieren figurar en esas listas. Cocodrilo que se duerme es cartera). Porque son tantas, tan diversas, y tan contingentes de definiciones que no se darán hasta los últimos días…

Pero también sería un error creer que las movidas son arbitrarias y casuales. La realidad habla, con su voz ronca, y lo que los políticos hacen, como lo que no hacen, impulsados por sus ideales o sus ambiciones, los condiciona para el futuro.

Para hoy están anunciadas dos tomas de posiciones en el peronismo bonaerense. Una aspira a disputar la hermana mayor de todas las batallas este agosto. Dice La Política Online:

El sector del PJ que promueve la candidatura de Florencio Randazzo tendrá hoy martes una reunión “operativa” para las PASO, donde se lanzarán de lleno al armado de la interna … (En cambio) el núcleo duro de Cristina Kirchner y Fernando Espinoza busca forzar que se llegue a una lista de unidad.

“Nos juntamos a trabajar y será una reunión operativa previa a las primarias. Trabajaremos sobre el armado en cada distrito para salir a construir en cada municipio”. Esta reunión será en las oficinas que Randazzo tiene en el barrio de San Telmo, desde donde buscan presionar al kirchnerismo para que haya PASO.

En el encuentro se compartirán números y “estudios” que el neo-randazzismo realizó en la Provincia. “Se van a marcar algunas pautas de organización y método para los próximos días”, explicaron. Se espera que participen algunos intendentes del Grupo Esmeralda, dirigentes del interior bonaerense, Fernando “Chino” Navarro, Julián Domínguez, Oscar Romero y algunos “intelectuales” que se suman al operativo clamor por Randazzo, quien no está confirmado que participe de esta reunión para el armado.

Se especuló con que Randazzo -decidido a competir- podría “jugar” por afuera. Sin embargo, desde su armado tiraron por la borda esa opción: “Una cuarta lista, por fuera del PJ, sería funcional al gobierno. Vamos a competir en las PASO”.

Entre los intendentes que trabajan por la candidatura de Randazzo descartan que Cristina Kirchner se presente y creen que eso es clave para habilitar que haya primarias. Por eso, creen que el kirchnerismo quiere lista única porque temen “quedar afuera del armado, sin candidato propio“.

Es cierto que el anuncio del viaje de CFK a Europa ha dado nuevo aire a los pronósticos / expresiones de deseos, que ella no será candidata. Hay algo sólido: si quiere influir en el armado de las listas, debe estar presente. Que venga alguien, aún Máximo, con “Cristina quiere que...” no va a funcionar. Pero los tiempos dan para que ella esté presente. ¿La voluntad?

Por otro lado, hablar de un “núcleo duro” Cristina-Espinosa… me hace pensar que LPO habla demasiado con los operadores del PRO. Y si alguien realmente quiere ir a las PASO -que me parece una decisión con riesgos pero positiva para el peronismo y la política argentina- debe estar dispuesto a ir. Si quiere antes una seguridad que Cristina no juegue… no habrá internas.

Porque el peronismo que no se define por el rechazo a Cristina ni por su liderazgo insistituible -la mayoría del peronismo bonaerense, bah- ya se está preparando. Y conversando con los incondicionales de CFK, porque tienen claro que la ex presidente es la candidata con mayor intención de voto, por lejos, en la provincia.

Por eso quiero acercarles esta otra nota de Info135. Que, entre los portales de noticias bonaerenses –Letra P, La Tecla– es el más cercano a ser un vocero del “cristinismo”.

Tres referentes ineludibles se darán cita hoy martes en el sur del conurbano bonaerense. El ex gobernador Daniel Scioli encabezará un acto en Lanús y estará acompañado por el alcalde de Lomas de Zamora y uno de los líderes del grupo Esmeralda, Martín Insaurralde, además del jefe comunal de Avellaneda e integrante del grupo Patria, Jorge Ferraresi.

Aunque desde el sciolismo calificaron como un acto más este encuentro, todo indica que las conversaciones en torno a la unidad peronista cada vez se parece menos a una simple declamación. El ex candidato a presidente adelantó que su discurso en Lanús estará centrado en denunciar la segunda etapa del ajuste: “los propios funcionarios de Economía lo acaban de decir en Washington”.

En ese marco, cada vez son más los intendentes que se inclinan por una lista de unidad. Cascallares, de Almirante Brown,  es uno de ellos, pero no el único. Más allá que muchos jefes comunales quieren la unidad, no negaran las PASO si Florencio Randazzo o el Movimiento Evita las piden. “Lo importante es llegar unidos en octubre para frenar el ajuste macrista.

El acto, que reunirá a dirigentes de la tercera sección, parece ser una contestación a la idea de los cercanos a Randazzo, de disputar una interna para dirimir candidaturas de cara a octubre.

La figura de la ex presidenta es un dato insoslayable que si o si debe tenerse en cuenta para definir la estrategia. En ese sentido, el acercamiento entre el sciolismo, Insaurralde  y Ferraresi, no es un gesto sólo para la tribuna.

Además, la figura de la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, cada vez más en sintonía con CFK y posicionada como alternativa seria en las encuestas, terminaría con las ilusiones de un sector empeñado en dirimir en las PASO, el destino del espacio.

Respecto de lo que se espera este martes en Lanús, Scioli anticipó que “con la misma firmeza que lo dije la otra vez, el Gobierno va a aumentar el transporte, va a haber recortes en la educación pública, va a seguir esta lógica de abrir las importaciones y aumentar las tasas de interés para bajar la inflación como sea”.

Por eso mismo, el ex gobernador planteará que es imperioso “promover la industria nacional, la defensa del trabajo argentino, con un sistema financiero integrado al mundo de la producción y el empleo”.

Y pedirá al gobierno lo que desde todos los sectores vienen exigiendo: “que garantice armonía y concordia, ya que en todo momento el mensaje es de revanchismo y bronca”.

Esta nota ya ha sido recogida en el blog de Adrián Corbella, otro de los militantes en una oposición dura. Eso sí, es un poco exagerada con lo de “ineludibles”. Conozco muchos peronistas que quisieran eludir por lo menos a alguno de los 3.

Pero es cierto que ellos, más Verónica Magario, serían los referentes más conocidos -y no se vota a quien no se conoce- de las distintas realidades del peronismo bonaerense. Si Cristina decide no ser candidata, son los que tienen mejor chance de armar una lista de “unidad”. Y si juega, tienen la mejor chance de acompañarla. El peronismo bonaerense no aceptará una lista “dibujada” por una sola lapicera.


Argentina-China, en una hora!

abril 25, 2017

flyerARGCHI

Pido humildes disculpas: hoy tuve un día muy ocupado. Y recién ahora, revisando mi casilla, encuentro esta invitación ¡para hoy a las 18 hs!, en la sede nacional del PJ, Matheu 130, C.A.B.A. La diputada Daniela Castro, que la envía, y los otros compañeros Taiana, Carmona, Nardini, Frana y Cafiero, y por supuesto don José Luis Gioja merecían mejor trato de mi parte. También por la demostración de unidad en los temas estratégicos que están haciendo, dicho sea de paso.

Por lo menos, contribuyo a divulgar desde este humilde blog la realización del panel. Y me comprometo a tratar de acercarles las reflexiones. El vínculo actual y futuro con China debe ser pensado con prudencia y previsión por todos los argentinos.


La “economía de Trump” ¿arranca?

abril 25, 2017

José Siaba Serrate es un analista de mercados, uno de los muy pocos que escribe cosas más interesantes que prospectos para la venta de acciones. Otras veces he usado material suyo en el blog. Pero esta nota me interesó en particular porque lo que leo sobre el tema en los medios yanquis está demasiado encuadrado por la “grieta” de ellos. Por un lado, los partidarios fervientes del Donald (=aborrecedores de Obama y todas sus obras), y del otro los medios “serios” (y sus repetidores locales) que lo dibujan como un payaso torpe. J.S.S. no es un admirador suyo -es evidente- pero no se priva de señalar algunos hechos sugestivos. Que probablemente dicen más de la economía norteamericana que de Trump.

Y las dos cosas son de interés para nosotros, como es de interés el elefante para los otros animales del bosque. Leemos:

“¿Cuál es la política económica del presidente Trump? Las Trumponomics ¿acaso existen? El rótulo, sí. Su contenido es aún hoy un modelo para armar. Más allá del shock de confianza formidable que revivió el optimismo de empresarios, consumidores e inversores. Porque sí existe el “Trump rally“, una suba rotunda en el valor de las acciones, pero la política económica como tal no termina de nacer.

Diez semanas atrás, el presidente anunció que en “dos o tres” semanas revelaría su esencia, una “fenomenal” reforma tributaria; sin embargo, la espera se dilata y el plan, si es que lo hay, yace en la penumbra. El fracaso de la reforma de salud demostró que no basta con la mayoría republicana para asegurar el pasaje de las leyes en el Congreso. Y si bien Trump luego afirmó que la reconversión impositiva era el próximo objetivo, la realidad sugiere que antes habrá que insistir en remover el Obamacare y hacerse de los ahorros fiscales que permitan después bajar los impuestos tal cual se prometió.

Las Trumponomics, por ahora, no son más que un discurso de tribuna. Con cuatro componentes reconocibles: la reforma comprehensiva del sistema tributario (con una poda de impuestos corporativos y personales, e incentivos para la repatriación de las utilidades retenidas en el extranjero), el impulso a la desregulación en todas las áreas (desde las finanzas hasta los recursos naturales), un generoso plan de infraestructura (de un billón de dólares en diez años) y el replanteo a fondo de las prácticas y tratados del comercio exterior con énfasis en la protección del trabajo y la producción nacionales.

Se acoplan también la reforma de salud y un nuevo compacto migratorio restrictivo (afectando todo el espectro de la mano de obra, desde la de baja calificación hasta la concesión de las visas H-1B, que utilizan las firmas de alta tecnología para nutrirse de talento especializado). ¿Cuánto de todo ello se encuentra ya en marcha? Muy poco, sólo lo que se pudo ejecutar a tiro de decreto (en materia de desregulación y medio ambiente, porque la Justicia congeló las iniciativas migratorias) y lo que ya respondió a modo de autolimitación (una fuerte caída en la emisión de visas de trabajo y estudio).

Suelo generoso

Las Trumponomics son un árbol que da frutos antes de haber sido plantado. Como se dijo, a su sombra difusa se levantó una gran suba a cuenta: el rally global de los activos de riesgo. Y no es su única contribución. En octubre, cuando todavía reinaba la tesis del estancamiento secular, Janet Yellen, la titular de la Fed, esbozó la idea de dejar correr una economía recalentada sin oponerle una política monetaria vigilante. No hizo falta. Trump sorprendió en las elecciones del 8 de noviembre y los mercados, lejos de deprimirse, brotaron con la resurrección de “los animal spirits”.

Lo que no pudo la banca central tras derramar billones de dólares de expansión cuantitativa lo consiguió en el acto el fenómeno Trump Presidente: la recomposición a pleno de las expectativas de crecimiento y de inflación. Y gracias a la súbita mejoría del paciente, la Reserva Federal ya ejecutó dos aumentos de tasas de interés, y avizora otro para junio, sin que se produzca ningún rechazo a la terapia.

¿Y cuál es el problema? Son dos. Que los mercados se aferran al pincel, pero Trump no termina de armar la escalera. Quizás, cuando lo haga, la política económica no sea lo que se supone. Y, sobre llovido, mojado, no se sabe cómo franqueará su paso por el Congreso.

Los mercados quieren creer; si no, ya hubieran pasado factura. Pero habrá que cumplirles aunque más no sea una primera cuota de las promesas. Es bueno que no sea todo, que se descarten las aristas chocantes. Habrá que respetar, eso sí, un núcleo básico: la reducción de impuestos, la desregulación y alguna mejora de la infraestructura (en magnitud compatible con el celo antiinflacionario de la Fed).

A punto de transcurrir 100 días de gobierno, y sin plan concreto a la vista, ¿en qué se basa la fe de mercados e inversores? ¿Cómo no se hace añicos? Trump sabe cultivar su paciencia y ambición. El ascenso de los “globalistas”, el ala mesurada que encarnan su yerno Jared Kushner y el equipo económico, y el desplazamiento de Steve Bannon y los nacionalistas, alimentan las expectativas favorables. El Trump que pondera a Yellen (y sostiene que podría permanecer al timón de la Fed cuando expire su mandato el año próximo), que nos recuerda que es un hombre de tasas bajas y se queja del dólar fuerte, que detalla la hoja de ruta del Congreso y nos dice que la reforma de salud debe aprobarse antes que la tributaria, que ya determinó que China no es un manipulador de moneda, que rompió la alianza con la Rusia de Putin y negocia con Beijing los temas de comercio y la nueva agenda de defensa y seguridad, delinea un boceto aggiornado de las Trumponomics que se asemeja a lo que los mercados desean ver, un programa republicano típico (o Clintoniano).

Si Trump quisiera ser un proteccionista feroz —imponer aranceles y restricciones por doquier, y levantar muros al comercio— debería aceptar la convivencia con un superdólar. Y ya dijo que no. Si ansía un dólar calmo, va de suyo que no querrá un sistema impositivo de ajuste fronterizo. Esa propuesta, que apoyan los republicanos de la Cámara Baja, le daría 100 mil millones de dólares por año de caja fiscal, y financiaría la baja planeada de impuestos. Pero implica, en el papel, un dólar 25% más elevado. Amén de un conflicto en el seno de la Organización Mundial de Comercio. La idea de insistir con la reforma de salud procura una fuente alternativa de recursos. Por eso la reforma tributaria vendría después. Por supuesto, el presidente puede mudar de opinión, pero sus palabras encajan con la visión de política que de antemano fogonea el Trump rally.

Definidas esas preferencias, la duda principal es la cintura de la Casa Blanca para superar la valla del Congreso. El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, quien dijo que la reforma tributaria podría estar lista en agosto, ahora admite que no se llegará a tiempo. Los mercados son tolerantes. No les preocupa el cuándo sino el cómo, pero debe aflorar el liderazgo que Trump no tuvo cuando fracasó con su plan de salud.

La discusión por el “techo” de la deuda pública se lo va a exigir. El presidente deberá pilotear un tema que llevó a dos cierres de gobierno en la era Clinton y a uno en la de Obama. Eran presidencias demócratas lidiando con un Congreso de la oposición. Hoy no es así, pero las tribus republicanas son recalcitrantes. ¿Concederá el Freedom Caucus, los herederos del Tea Party, un aumento del tope de la deuda sin una reducción paralela del gasto? Su rebeldía volteó el Trumpcare. ¿Tropezará Trump dos veces con la misma piedra? ¿La correrá? ¿O buscará el apoyo de los votos demócratas para remontar la cuesta? Allí está el interrogante.

Nada hemos dicho, entretanto, de la avanzada militar en Siria, Afganistán y Corea del Norte. El patriotismo podría dar una mano. O eso es lo que Trump parece creer”.


Mauricio viaja a Washington

abril 24, 2017

Como seguramente saben, esta semana nuestro Presidente, el Mau, hará un viaje corto -doce horas- a EE.UU. para reunirse con el de ellos, el Donald. Justamente estaba leyendo los consejos que da Tokatlian, siempre constructivo. Y son buenos, pero temo que no son relevantes.

Para Macri será una “photo opportunity”, para que los medios amigos hablen de su liderazgo latinoamericano en la lucha contra el populismo (¿junto a Trump?!) criticando al gobierno de Maduro.

Lleva un regalo, eso sí (ya ha sido comentado en otros, alertas, blogs): va a inaugurar una planta de Techint, una fábrica que producirá tubos de acero sin costura para la industria de petróleo y gas, que dará trabajo a unos 1500 obreros… estadounidenses. Estará ubicada en Houston, Texas.

Igual, no parece que su anfitrión esté conmovido. Según Román Lejtman (no un notorio opositor) “la instrucción de Trump al Departamento de Estado fue que en la reunión con Macri no se traten asuntos puntuales que estén afectando la relación bilateral. El mensaje llegó directo, y en principio, no está previsto que se analice la situación de los limones, la exportación de biodiesel y la posibilidad de usar un trámite exprés para las visas argentinas“.

(Imagino que lo que también dice Lejtman, que Macri asesorará a Trump sobre cómo llevarse bien con el Papa Francisco cuando lo visite, es un chiste que se permite).

Esta decisión de no discutir nada importante (esto es, concreto) en la visita no es sorprendente (aunque creo que un caramelo, al menos, le van a tirar). Macri no tiene hoy una política económica, salvo la de reconciliarse con los mercados financieros, ganar la legendaria “confianza de los inversores”. Pero no puede implementar a fondo las políticas que, siempre insaciables, pretenden. Este es un año electoral. Entonces, toma las medidas, dentro de lo posible, que a las corporaciones ya instaladas aquí y a su círculo de amigos y socios les conviene.

Y los problemas que encuentra Trump para llevar adelante su política económica… Tengo un material interesante sobre el asunto. Más tarde o mañana temprano se los subo.


Postales de peronismo clásico: II – Sindicalistas

abril 24, 2017

Este posteo tiene una historia distinta a Gobernadores, aunque también se origina en una nota periodística. De un diario, La Nación, que mantiene una coherente posición antisindical desde la década del ´70 (1870), pero las tensiones que cuenta aquí son muy reales. Por eso, un amigo que comenta pocas veces pero con inteligencia con el nic Bistiarj, me escribió: “Sobre las “diferencias” surgidas en la reunión del Consejo Directivo de la CGT … Mi pedido, si se puede, algún comentario. Son nuestros representantes y se los ve o sobre actuando o nerviosos (siempre crónica de LN mediante), en fin, divididos, y eso es un problema en sí”.

Entonces, subo la crónica de la reunión (muy similar a la que hace Ámbito, por ejemplo), y a continuación trato de responder.

La reunión de consejo directivo de la CGT (este jueves 20) no terminó a los golpes de casualidad. Hubo gritos, reproches y hasta florecieron viejas disputas. A ocho meses de la reunificación, la central sindical quedó ayer al borde de una nueva ruptura. Incluso, se barajaba anoche la posible renuncia en tropa de los sindicatos que responden a Hugo Moyano .

Se aceleró el proceso de resquebrajamiento interno por diferencias que parecían superadas. Pero agudizaron las tensiones la falta de unanimidad y determinación para convocar al paro general del 6 del actual y el alineamiento con la Casa Rosada que exhiben algunos sindicatos de peso.

Juan Carlos Schmid, representante del moyanismo en el triunvirato de mando de la CGT , rechazó anoche la salida de su sector. “Descarto una ruptura”, dijo a LA NACIÓN. Ratificó esta idea Héctor Daer. “Hablé con Pablo Moyano y no se van, nada que ver”, sostuvo.

La interna explotó en plena reunión de consejo, en el cuarto piso de Azopardo 802. Cuando promediaban las dos horas del encuentro, Facundo Moyano tomó la palabra. El hijo del jefe camionero ensayó una suerte de disculpa tras haber criticado públicamente a la cúpula de la CGT por haber dilatado el llamado al paro. “¿Qué pasó entre diciembre de 2016, cuando algunos de esta CGT brindaron con Macri en Olivos, a marzo de este año para hacer un paro?”, planteó. Pero luego, a modo de autocrítica, reclamó dirimir las diferencias internas y hurgó en las fallas de la organización del acto del 7 de marzo, que terminó con militantes de la izquierda tomando por asalto el palco cegetista.

“A mí este pendejo no me va a decir qué hacer”, se levantó indignado Mario Calegari, representante de los colectiveros de la UTA. Pero fue Daer el que salió al cruce de inmediato. Acusó al hijo de Moyano de romper el modelo sindical y de avanzar sobre afiliados de otros gremios. Hasta lo criticó por sus fotos con la diva Susana Giménez. “Hacen mal al sindicalismo”, dijo al respecto el jefe de Sanidad y uno de los integrantes del triunvirato de mando. El resto de los dirigentes observaba azorado. Una ironía: Daer y Facundo son diputados nacionales que responden a Sergio Massa. Algunos dirigentes atribuyeron su pelea a una puja dentro del Frente Renovador.

Facundo se levantó de su silla con vehemencia y le enrostró a Daer el alineamiento que tuvieron “los Gordos”, el sector al que representa, con el menemismo. Furioso, Daer contraatacó y se jactó de la cantidad de afiliados de su gremio (unos 250.000) para demostrar mayor trayectoria y peso gremial.

Intervino el maquinista Omar Maturano, que irrumpió con un grito: “Podés tener esos afiliados, pero los que paramos el país fuimos los gremios del transporte”. Se levantó y se fue. Dejó así abierto otro punto de conflicto: la pasividad que exhibieron algunos gremios para lograr la adhesión de sus bases a la huelga. Las críticas apuntan principalmente a Armando Cavalieri (Comercio) y a Luis Barrionuevo (Gastronómicos).

Cuando la reunión ya se había desvirtuado, Juan Pablo Brey intentó mediar y le reclamó al triunvirato de mando un mayor liderazgo para mantener a la tropa cohesionada. Para ese entonces, el camionero Pablo Moyano puso sobre la mesa otra disputa que está latente: su pulseada con el metalúrgico Francisco Gutiérrez por la normalización de las seccionales cegetistas del interior. La puja entre Moyano y Gutiérrez es de vieja data: los camioneros se opusieron cuando el dirigente de la UOM intentó municipalizar el servicio de recolección de residuos del municipio de Quilmes.

Otro debate que alteró los ánimos fue el intento del Gobierno de fiscalizar con mayor atención los procesos eleccionarios de los gremios. Daer mantuvo un fuerte cruce con el moyanista Jorge Sola para determinar qué alcance tenían las recomendaciones advertidas por el Ministerio de Trabajo.

Lo que debía ser una reunión para unificar fuerzas y expresar un rechazo común a la acusación de “mafias” que hizo Mauricio Macri y al intento oficial de auditar los procesos eleccionarios, la CGT terminó envuelta en una interna cuyo desenlace podría ser una nueva división, como tantas que hubo en la historia del movimiento obrero“.

Para dimensionar el problema, y las peleas, es necesario tener claro que la Confederación General del Trabajo y su unidad, tienen un significado político muy importante. Pero no tiene, no es, el poder del sindicalismo. La capacidad de llevar adelante las huelgas y en general las luchas de los trabajadores -la esencia de su poder-, y los recursos para sostenerlas, la tiene cada sindicato.

¿Qué significa entonces la “unidad de la CGT”? No más, y no menos, que el acuerdo de la mayoría de los sindicatos (si esa mayoría incluye también a los más poderosos, porque todos son iguales pero algunos son más iguales) en presentar un frente unido ante el poder del Estado y de los empresarios.

El problema, entonces, es que para mantener esa unidad deben equilibrarse, o disimularse, las situaciones y los proyectos distintos que existen en la dirigencia gremial. Además de los inevitables conflictos de interés por la competencia en la representación de los trabajadores de algún sector. El conflicto entre la UOM y SMATA es histórico, y largamente superado. Entre Camioneros y Comercio, bastante más reciente. Y hay literalmente centenares de ellos.

Estas cosas le resultan difíciles de apreciar al militante político. No puede entender, por ejemplo, como el sindicalismo no lleva adelante una oposición más dura al gobierno de Macri, y lo atribuye a los omnipresentes “traidores”. Dejando de lado el hecho que desde el teclado de una computadora o un celular todo es más fácil (yo puedo dar testimonio de eso; hacer un blog es mucho más cómodo que dirigir un sindicato), y las motivaciones puntuales que pueda tener algún gremio o algún dirigente, el factor fundamental es otro.

El sindicalismo en su conjunto percibe -es imposible no hacerlo- que las políticas de Macri tienden a la larga o a la corta a disminuir su poder, y la porción de los trabajadores en el reparto de la renta. Pero está lejos de tener claro la estrategia más favorable a sus intereses a largo plazo, ni sus dirigentes están de acuerdo en el proyecto político al que les conviene apoyar.

La mayor parte de ellos, por lejos, se identifica con el peronismo, pero saben que en él existen hoy distintos proyectos, estrategias y ambiciones, que no están precisamente armonizados, al menos todavía.

Una mayoría entre los directivos de los gremios más poderosos, tiene reservas con la figura de Cristina Kirchner. Un estilo de conducción demasiado vertical, y la eterna tensión entre los poderes estructurales y el liderazgo político. Por eso algunos apoyaron el desafío de Sergio Massa -menos incómodo, porque menos poderoso- y es probable que las disputas que se ven ahora se dan entre los que han perdido entusiasmo con esa apuesta.

Igual, tampoco los que han elegido una oposición más dura al proyecto Macri -los gremios de la Corriente Federal de los Trabajadores- tienen el número para imponer sus políticas… ni la seguridad que esa oposición sirva para cambiar la relación de poder con quienes hoy manejan el Estado nacional. Por eso han decidido dar sus luchas sectoriales por los intereses de sus afiliados y mantenerse en el seno de la CGT.

Tampoco el sector más fastidiado con el esquema actual, el moyanismo, está dispuesto a romper. Sabe que actualmente su poder no alcanza para manejarse por sí solos. Desde la UTA sostienen que “no está cuestionado el triunvirato” de la CGT aunque reconocen “diferencias”.

Y por eso hoy la combatividad de la CGT tiene el límite de lo que puede acompañar una mayoría casi unánime de sus miembros. Saben -no son idiotas- que han perdido poder político con esa excesiva… prudencia. Pero tienen claro que, mientras conserven sus estructuras, los que pelean por el poder político tendrán que negociar con ellos. Y, aunque no son cosmopolitas, muchos han viajado a Europa por las reuniones de la OIT y otros organismos del mundo del trabajo. Han visto como los partidos populares que se han alejado de las estructuras sindicales, han dejado de ser populares. Y están en vías de dejar de ser.


“Actualizando” Francia

abril 23, 2017

francia

Este bonito mapa muestra cuál candidato ganó en la 1° vuelta en cada uno de los departamentos de Francia. Que da una distribución bastante coherente. Pero no pensemos que ese país está muy dividido. Cómo pueden ver abajo, no hubo polarización

candidatos


Ah, la Francia! Entre la banca y la bronca

abril 23, 2017

Según las encuestas -el producto en el que nadie cree pero todos consumen- Emmanuel Macron (En Marcha) y Marine Le Pen (Frente Nacional tienen cada uno alrededor del 23% de los votos válidos. Así, les alcanza para dejar fuera a François Fillon (Los Republicanos), una derecha más o menos clásica (es decir, una que no ha sido rejuvenecida por el equivalente de Durán Barba) y con algunos escándalos de corrupción, y a Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa), una izquierda renovada con algún toque de populismo latinoamericano, como les aconsejaba Laclau.

Si esto es así -y ya todos los voceros más o menos oficiales en Europa lo dan por hecho (no le hacen caso a mi amigo Artemio)- los franceses deberán optar en la segunda vuelta entre un candidato ¡centrista!, con una imagen juvenil y moderna (¿les suena?), y sobre todas las cosas, explícito partidario de la Unión Europea. Que armó su propio partido tomando cuadros del socialismo -fue ministro de economía de Hollande-, de la derecha y de los que no están ni con unos ni con otros. Casi el sueño de un “Círculo Rojo” francés.

Del otro lado estará -y será el cuco a ser demonizado por todos los medios de la globalización- Marine Le Pen. Ella también ha modernizado el viejo chauvinismo francés, pero no demasiado (Sigue siendo antisemita, sólo que en vez de los judíos está contra los árabes). Pero Marine hoy expresa mucho más que eso: la bronca y el temor de los perdedores de la globalización económica. Y de quienes sienten que la nueva sociedad cosmopolita y multicultural les roba de su identidad nacional.

El hecho es que hoy la Sra. Europa, Frau Merkel, suspira aliviada: el espectro de un balotaje Mélenchon-Le Pen se desvanece. Y con ella, todo el establishment del Atlántico Norte. Igual, falta la segunda vuelta el 7 de mayo. Pronto.

¿Cómo sigue? Macron es el favorito. Los votantes de Fillon, en su gran mayoría, irán con él. Igual, lo que queda del viejo Partido Socialista, su candidato Hamon ya llamó a votarlo, para frenar al Frente Nacional. Los que votaron a Mélenchon… una gran parte de ellos encontrará que su corazoncito progre les va impedir poner la boleta de Le Pen. Pero esto es lo que aparece hoy.

¿Cómo se llega a este resultado? La gauche, siempre lista para explicar sus derrotas con la maldad o la estupidez de los otros (igual que la de aquí), sacará a relucir los atentados terroristas que asustaron a los votantes. Sin duda es un factor, pero más a favor de Fillon y de Le Pen que para Macron. Por mi parte, yo ya dije que los franceses eran conservadores. Los pueblos que no están desesperados generalmente lo son. Además, algo en que los suramericanos debemos reflexionar: Parece que, con quejas y críticas, una porción mayoritaria de los franceses valora la Unión Europea.

Después de todo, les dio 70 años de paz (a quienes estaban adentro, claro). Puede ser, es, la “Europa de los banqueros”, como advertía De Gaulle. Pero es la Unión Europea que hay.


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