En el peronismo se habla de economía

Ya he subido al blog en los últimos tiempos otras reflexiones de Roberto Feletti. Me interesa su opinión porque pertenece al puñado de economistas del peronismo con experiencia de gobierno que habla desde ella, es decir, desde las decisiones que en el Estado deben tomarse todas los días. Es mucho más fácil hablar de teoría económica o envolverse en ecuaciones…

Ahora, subo este reportaje -que edité y resumí ligeramente- en lugar del análisis político de la mayoría de los domingos, porque siento que ya hay una redundancia de internas. Para los políticos o politizados de Buenos Aires estas declaraciones de Martín Insaurralde (muchos ya las habrán leído, calculo). Allí el lomense confirma el escenario del peronismo provincial que hemos conversado en las últimas semanas.

Este posteo obedece a una respuesta que di hace muy pocos días sobre la necesidad del peronismo de presentar propuestas. Dije que era necesario aprovechar la campaña para empezar a hacer hablar a los economistas del peronismo. Con esto NO insinúo que estas expresiones de R. F. -o las de cualquier otro- son lo que el peronismo hará en el futuro. Eso es imposible, salvo en los términos más generales que pueden estar en la boca de cualquier dirigente, o cualquier militante. Nadie puede anticipar cuál es la situación que va a dejar la gestión Macri. Ni el mismo Macri (Probablemente, él menos que otros). Y tampoco aquí hay un catálogo de medidas.

El sentido de mi sugerencia es otro, y tiene más que ver con mi especialidad en la comunicación que con la economía. Los militantes, y la mayoría de los políticos, hablan para los convencidos. Todo bien: es necesario. Para refirmar sus convicciones, y para que las transmitan en su entorno, fortaleciendo un clima social. Desde el oficialismo también lo están haciendo.

Pero hay un sector muy importante del electorado -en estas circunstancias, decisivo- que desconfía de las convicciones demasiado emotivas (No debería sorprender a nadie esto; pasa en la franja de la dirigencia, también). Lo que ellos necesitan es que se les transmita confianza, no fervor.

Ese es el rol decisivo que cumplió la decisión de Kirchner en la campaña del 2003 de anunciar que Roberto Lavagna seguiría siendo Ministro de Economía en su gestión. Los que seguían las encuestas en ese momento lo saben perfectamente.

Me apresuro a decir que las circunstancias son muy distintas. En ese momento N. K. era todavía un desconocido para la mayor parte del electorado; era el candidato de Duhalde, en realidad. La gestión de Roberto Lavagna -después que Remes Lesnicov había tomado las medidas dolorosas- inspiraba confianza a un porcentaje no muy grande pero necesario en ese momento (el fuerte del Cabezón nunca fue inspirar confianza…).

Por eso, el estilo conversacional de este reportaje, dirigido a un público con conocimientos económicos, admitiendo errores, sugiriendo medidas alternativas, es más adecuado, sostengo, para atraer a los votantes no politizados. No es para los militantes, ni a usar en los momentos finales de la campaña. Pero la imagen de “razonabilidad” es fundamental incorporarla, frente a un adversario que, ya es visible, procurará asocial al peronismo con las imágenes de “caos”.

Paso al reportaje:

-El Gobierno omitió hacer una descripción de la herencia recibida. ¿Qué economía le dejó el kirchnerismo a Cambiemos?

-Yo estuve en los 8 años de gobierno de Cristina Kirchner y obviamente voy a defender toda la gestión. Pero si tuviera que destacar dos puntos fuertes, uno es el bajo nivel de endeudamiento, menor al 40% del PBI y en dólares inferior al 20%; y haber dejado un bajo nivel de desempleo abierto de 5,8%, que fue convalidado por el Indec de Jorge Todesca. Y si tuviera que hacer una crítica, diría que frente a una economía que recibimos en 2003 sobreajustada devolvimos a fines de 2015 una economía que estaba sobreexpandida, es decir con exceso de demanda sobre la capacidad productiva. Eso llevó, más allá de la coyuntura internacional, a la falta de dólares, que implica cierta debilidad externa. La discusiones que se abrían para el nuevo gobierno, incluso si hubiera ganado Daniel Scioli, era cómo resolverlo.

¿Por qué cree que hasta ahora la reactivación productiva no aparece?

–Cambiemos eligió un camino ortodoxo: controlar la demanda, y apostó a partir de ahí a lograr una expansión de la oferta. Para eso produjo un cambio de precios relativos basado en la liberación del mercado cambiario, la suba de las tasas de interés, aumento de tarifas, que han resultado a más de un año de gobierno en que los desequilibrios externos y fiscal se agudizaran y que la economía no se expandiera. Ese cambio de precios relativos afectó al consumo, pero no logró levantar la inversión. En cuanto a la demanda externa no es controlable; tiene que ver con la caída de las compras de bienes industriales de Brasil; y en los productos primarios, con la baja de los precios internacionales, principalmente de la soja.

-¿A qué atribuye que con los cambios de precios relativos no se haya reactivado la inversión productiva?

– A que el Gobierno ha elegido a tres sectores productivos como beneficiarios del nuevo modelo para que traccionaran la actividad: uno es el agro; otro es la minería, con la baja de las retenciones y la devaluación; y el tercero la energía, donde paulatinamente el ministro Juan José Aranguren anunció el objetivo de hacer converger gradualmente los precios locales a los internacionales. Todos pueden ser muy importantes en términos de buscar el equilibrio externo, pero no son traccionadores ni de la demanda interna, ni, por lo tanto, del nivel de inversión, porque en conjunto representan entre 12% y 13% del PBI. Y, por el contrario, otros dos sectores potentes han sido afectados: uno la industria y el otro la construcción. Este último, puede ser que ahora con la tracción de la obra pública comience a cambiar.

-Pero en el pasado había buen nivel de demanda interna y sin embargo la inversión productiva cayó…

– La inversión comienza a caer, sobre todo a partir de 2012, en primer lugar por la debilidad externa que hizo que las exportaciones pasaran de USD 83.000 millones cuando Cristina Kirchner fue reelecta, a USD 57.000 millones cuando nos fuimos en 2015. Nosotros elegimos un modelo que se autofinanciaba con exportaciones, no acudíamos al ahorro externo, en parte porque había que resolver el default de parte de la deuda con los holdouts, en parte porque nos topamos con el juez Thomas Griesa; y en parte porque había una decisión política de sostener un nivel de desendeudamiento importante. Y en la medida que se angostaron las fuentes de financiamiento externo comerciales y había una decisión de no recurrir al mercado internacional de deuda, es decir acudir a los dólares financieros, eso generaba la decisión empresarial de mantener la capacidad productiva y no expandirse. Con eso se mantuvo el nivel de actividad, no colapsó. En el gobierno actual, si se mira el balance de pagos se advierte que, a pesar de los beneficios al sector exportador, en particular al agro, los cobros por exportaciones aumentaron en 2016 en apenas el 2%, con lo cual se mejoró la rentabilidad agropecuaria exportadora pero no hubo un incremento de las ventas al exterior. Lo que cambia de modo sustancial es el resultado de la cuenta capital, con un fuerte ingreso de dólares financieros, en una relación de 80% por deuda y 20% por inversión. Esa dinámica no sirve, o por lo menos no es percibido por los agentes económicos como un elemento de un modelo sustentable en el plano productivo.

-Se podrá contra argumentar que el campo tiene sus tiempos, que el resultado de 2016 estuvo determinado por decisiones tomadas en 2015 bajo el Gobierno anterior y en condiciones de incertidumbre sobre qué política seguiría el sucesor…

– El campo es muy importante para sostener el flujo de dólares genuino de la economía. Y la industria, más allá de que todos dicen que genera déficit de divisas, lo novedoso, y esto juega a favor de nuestro modelo, es que si bien siempre fue demandante de divisas al menos generaba algunas exportando. El campo va a depender mucho de niveles de rentabilidad que hoy parece angostado porque hay una caída del precio internacional de la soja; y hay que ver cómo le afecta el aumento del costo de la energía. Además, respecto de la situación del primer semestre de 2016 hoy se advierte un tipo de cambio anclado en $15/$16; que se suman a calamidades climáticas que escapan a acciones de mercado, pero que afectan al negocio. Pero, el sector agropecuario, en términos de tracción de la actividad agregada es de 7% u 8% del PBI, con eso es muy difícil que vaya a provocar un despegue. Además, en términos de inserción internacional el Gobierno está leyendo mal el mundo, porque los acuerdos de libre comercio que ensaya a través del Mercosur con la Unión Europea, y que va a ensayar con México ahora -porque el acuerdo con el área Pacífico quedó congelado con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU- están casi pasados de moda; los escenarios hoy son de fuerte proteccionismo.

-Pero en el Gobierno aseguran que mientras el promedio de los países de la región tienen tratados de libre comercio y acuerdos con (países que suman) el 90% del PBI mundial la Argentina los tiene con apenas el 10%, ¿con semejante brecha no cree que hay margen para expandir las exportaciones con nuevos convenios bilaterales o bloques comerciales?

– Creo que durante nuestro Gobierno el coeficiente de apertura, entendido por la suma de las exportaciones e importaciones respecto del PBI, fue importante, en torno al 30%, unos USD 150 mil millones en 2010 y 2011; por tanto no estábamos con una economía cerrada. Sí es cierto que luego se fue perdiendo capacidad de financiar el volumen de importaciones. El problema que tiene este gobierno es que si se coloca inserto en el esquema de demanda internacional que hay actualmente, va a tender a una reprimarización de la economía. Va a enfrentar una competencia de dumping fenomenal porque en el mundo hay oferta excedente de productos, como ocurre con el calzado de Brasil. Además es posible que con la política de Donald Trump va a caer la demanda internacional. Por tanto, la apertura comercial aparece como una apuesta riesgosa. Sí creo, como autocrítica, que las nuevas autoridades debían corregir los precios relativos que determinaba la sobreexpansión del consumo, manteniendo algunos puntos fuertes como el bajo nivel de endeudamiento y el bajo nivel de desempleo. Pero este gobierno lo encaró sobre la base de un conjunto de sectores que hasta ahora no se han evidenciado con capacidad de traccionar la demanda agregada.

– ¿En ese escenario cómo ve el tipo de cambio?

–  El Gobierno tiene un problema de inconsistencia entre lo fiscal y monetario. Lo más grave es que si el atraso cambiario fuera sólo respecto de la variación de los precios internos se podría justificar, como hicimos nosotros también, anclar la paridad para favorecer el consumo, porque el salario se aprecia y hay más poder adquisitivo; tiene patas cortas pero puede servir en una coyuntura. El problema aparece porque está muy retrasada la paridad cambiaria respecto de la tasa de interés: genera ganancias financieras importantes en corto plazo que determina que toda decisión de invertir en la actividad productiva se descarte. Además, ese atraso cambiario determina el ingreso en un círculo vicioso, porque si baja la tasa de interés nadie se posiciona en pesos, ni compra bienes. Como la actividad está planchada se va a dólar, eso es lo que dice el Banco Central. Pero esa dificultad el Gobierno la tiene que abordar, porque no es sostenible una tasa de interés real positiva tan alta en términos de dólares.

– ¿Qué provoca esa brecha tan alta entre la tasa de interés y la de devaluación del peso?

– Si se ven los datos del balance de pagos en 2016 ha habido  un shock de dólares financieros importante, que ha recompuesto el nivel de reservas. Por eso me parece que el Banco Central debería trabajar en un sendero de tasas de interés más bajas, y además el Gobierno tendría que actuar con mayor efectividad hacia una política fiscal contractiva, porque el ritmo expansivo juega en contra de la política monetaria restrictiva. Además, se da la paradoja de que, más allá de que se puedan discutir sobre si la Reparación Histórica es mucho o poco, como también con los acuerdos con organizaciones sociales, ese dinero no provoca una expansión de la demanda sino que se va los precios, como consecuencia de haber desregulado todos los mercados. Como mínimo se debería haber garantizado el valor de una canasta básica de alimentos, para que un aumento del gasto público, que amplió el déficit fiscal, logre un efecto expansivo sobre la actividad.

– ¿Usted que es un experto en materia de hacienda pública, cree que en la Argentina hay margen político para hacer un ajuste del gasto?

– Siempre la decisión es política. Creo que el gobierno produjo una baja de derechos de exportación, de Impuesto a las Ganancias, Internos, y a los Bienes Personales, con la expectativa de que provocaría un aumento de la actividad que le levantaba la recaudación del impuesto al consumo que es el IVA. Pero al modificar tributos asociados al ciclo económico, cuando la actividad no responde, como ocurrió hasta ahora, cae la recaudación. Aunque es cierto que en un contexto donde está planchado el nivel de actividad producir un ajuste del gasto se puede volver insostenible en términos políticos. Parece claro que sin mercado interno, con una situación de debilidad de la demanda externa, no hay viabilidad de flujos de fondos que no sean financieros.

-En ese contexto, ¿qué debería hacer el equipo económico para incentivar el consumo que aliente la inversión, y al mismo tiempo no se dispare la inflación?

– Me parece que primero tiene que elegir sectores más mercado internista, es decir no sólo pensar en agro, minería y energía, sino también en industria. Veremos que ocurre con la obra pública. Pero, además debería ordenar una canasta básica de alimentos, del tipo de Precios Cuidados, o similar, como hacen todos los países, para que los sectores más humildes no vean licuados sus ingresos con la inflación. En 2010 cuando pusimos la Asignación Universal por Hijo sabíamos que estábamos invirtiendo 0,8% del PBI de arranque, pero también habíamos medido que la expansión de la demanda era de 1,2% del producto. Esto hoy no está pasando, porque no se midió bien el aumento de los precios de los alimentos con la desregulación de los mercados y el impacto que está teniendo en los bolsillos la suba de las tarifas, y cuánto le queda de sus ingresos para otros consumos, como ropa y otros bienes. Eso lo veo en La Matanza, toda la economía informal del Oeste empieza a sentir un impacto muy grande, porque antes lo que alcanzaba ahora no. Más aún con la quita del subsidio a los medicamentos a jubilados. Si el Gobierno no revierte esto, y al mismo tiempo no logra que la tasa de interés sea competitiva respecto de cualquier decisión de inversión, vamos a tener un problema que durará mientras el financiamiento internacional funcione. Pero, haber tomado deuda y no haber apuntado a un cambio sustentable del modelo económico le genera inconsistencia a la macroeconomía”.

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8 Responses to En el peronismo se habla de economía

  1. Silenoz dice:

    A mi entender, el cro Feletti incurre en un par de “excesos” de lenguaje que espero que sea sólo eso y NO un diagnóstico…. y paso a explicar rudimentariamente mi posición:

    El sentido puede pasar inadvertido, superfluo pero, como diría al cro. Curia, NO ES “TRIVIAL”.

    Feletti insiste con el ”exceso de demanda”, el “exceso” confiere una connotación negativa que induce a situar el problema en la demanda, sin embargo tener una consumo relativamente razonable y/o en aumento NO ES EL PROBLEMA, al final de cuentas todos hoy se devanan las hormonas… o que digaaaaa…. los sesos para levantar el consumo.

    En consecuencia, NO SE TUVO UN PROBLEMA EN LA DEMANDA, a la postre esta respondía y tendían a su crecimiento, SINO QUE EL PROBLEMA ESTÁ EN LA OFERTA. Y aquí es donde tenés que meter mano

    Bajo este aspecto la política económica sugerida implica, al menos,:
    1) NO TOCAR la demanda (intentando congelar el nivel de restricción externa)
    2) SÍ AUMENTAR LA OFERTA (ISI y promoción de expos)

    A partir de lo arriba se brinda un incentivo adicional a:
    a) la INVERSIÓN privada pero
    b) SIN DESATENDER LA PÚBLICA (dada su condición de guía principal del crecimiento del producto)

    Si tomamos CFK2 vemos que 1) se cumplió, 2) no se aplicó y a) fue baja debido a la disminución de b) que generó un estancamiento del producto.
    La limitación de todo esto es la restricción externa exclusivamente y la “corrección de precios relativos” NO ES la que se consigue con las devaluaciones, hay otros mecanismos

    El rigor semántico me parece oportuno por que si no le damos de morfar a las bestias avalando -al menso indirectamente- su diagnóstico basado en un “exceso de demanda”, justificando las políticas recesivas, como hacen estos tilingos montados en un halo de literatura dogmática, distópica y anticuada. Confío que no es el objetivo del cro. Feletti

  2. David (idu) dice:

    Bastante razonable el muchacho, ya que no demuestra odio.

    Aunque debió decir:

    1) “Dilapìdamos el capital energético y nos convertimos de exportadores en importadores, es obvio que cualquier gobierno debe revertir eso antes que nada”

    2) “Tasa versus dolar, ecuación recurrente e inevitable dada la inflación conque dejamos el gobierno.”

    3) “Difícilmente haya reactivación de demanda mientras dejamos más de un 50% del PBI como gasto público, que el nuevo gobierno no tiene ni vocación ni poder para revertirlo, eso llevaría la caos social. Que se jodan por haber ganado las elecciones.”

    4) “Bueno, favorecieron al campo solo para tener más dólares por una cosecha record… ¿para qué serviría eso?”

    5) “¿Mercado internismo? Ni nosotros ni ellos supimos nunca cómo hacer que las PYMES hiciesen otra cosa que durar. Mejor: de hecho son ellas mismas las que se encargaron de seguir invirtiendo por razones de estricta supervivencia, y de paso las que más contribuyen al PBI y al empleo. ¡Sigan así, muchachos!”

  3. Daniel Eduardo Arias dice:

    Feletti puede ser muy claro. No en este caso.

  4. Rogelio dice:

    Estimado Abel:

    Tu blog es un buen medio para preguntarle a:

    – a las autoridades nacionales;
    – a las autoridades de la provincia de Bs.As. en la cual resido;
    – a autoridades de los partidos políticos con representación parlamentaria y a sus legisladores;
    – a los economistas y universidades argentinas;
    – a las Cámaras Empresarias;
    – a las organizaciones gremiales de trabajadores y la CGT;
    – y finalmente a los argentinos de buena voluntad que visitan tu blog;

    ¿ Argentinos, qué está pasando con nosotros ?

    Para darle mayor sentido a mi pregunta, que hago con una actitud de apertura al aprendizaje, copio abajo el “Ranking de Tasas de Interés vigentes al 01/05/2017 declaradas por la Autoridad Monetaria de los países de América”.

    Con el propósito de sumarle mayor contexto a mi pregunto, añado un tabla con los primeros lugares del “Ranking de Tasas de Interés vigentes al 01/05/2017 declaradas por la Autoridad Monetaria del planeta Tierra”

    Fuente de la información => https://goo.gl/6thnpS

    Saludos cordiales

    • Silenoz dice:

      Ja ja…

      Oiga no sea blasfemo…. ¿no ve que todo lo que se hizo/hace es para NO ser como Venezuela?…

      Creo que la pregunta no está bien dirigida… por que algunos muchos NO somos responsables en dar la respuesta que pedís….

      Quizás los epistemólogos de los “países normales y no”, los “civilizados y no”, “se hace (o no) en todo (en ningún lado) del mundo”, los 40 000, el Clu’, las mineras, los futuros de Vanoli y los “pero cristinistas” están en condiciones de responderla

      • Rogelio dice:

        Silenoz:

        En realidad, la lista larga de destinatarios también tenía la intención encubierta de chequear si usted se identificaba con alguna categoría, pero veo que sigo sin embocarlo con ninguna.
        Todavía no acusó recibo de un comentario anterior sobre la misma cuestión => https://goo.gl/1LrS4f

        En cuanto al tema del post, ahí están los datos puntuales y corresponden a una tendencia que no “cambiamos” demasiado; son tasas de interés altas como ha sido característica constante desde hace muchos años (también del “modelo” CFK) y ahora se agudiza.

        ¿ Cuál es la explicación de la excepcionalidad de Argentina en materia financiera ?

        Si usted no nos esclarece, no tendré más remedio que unirme a la “cadena de oración para que tenga razón Macri” => https://goo.gl/EsDllW

        Saludos

      • Silenoz dice:

        Je je….

        Sobre el primer punto de mi supuesto no acuse de recibo ya que insistís, dos cosas:
        1) te comento lo que le dije a lustig entre otros, si no contesto es porque decidí no hacerlo…. cada uno que lo interprete como quiera, “nou problem”
        2) No acepto el sectarismo meritocrático que habilita comentarios….

        Además a los cros. -sobre todo- no les pido resultados de test ácidos y análisis completos de sangre y orina, con lo cual me tomo el derecho de ejercer este principio a mi mismo…. (Duda existencial: ¿si hubese alabado al triunvirato me hubieras hecho esas preguntas?)

        Y por si no fui del todo claro: a mi no me corren con la falta de experiencia o responsabilidades (que son supuestas por que acá no se sabe cabalmente con quién se “conversa”) para opinar sobre algun asunto.

        Y como ferviente creyente que soy, Ud. está en todo su derecho de creer en lo que le parezca pero no creo que por el lado aludido tenga redención

        Saludos

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