Las pascuas de Francisco

abril 17, 2014

renuncia a los bienes

Me gusta la idea de subir algo para Pascua sobre un tema religioso – lo he hecho en algunos años. Aunque la Argentina urbana y clasemediera es casi tan postcristiana como la Europa Occidental, sigue siendo un motivo profundo de nuestra historia y nuestra identidad. Como escribí en alguna oportunidad, uno puede creer, o no, que Dios nos amaba tanto que se hizo hombre y sufrió y murió por nosotros, pero en todo caso ¡qué concepto!.

Pero… me es difícil hablar de religión con profundidad al no sentir el impulso religioso. Y para hablar superficialmente… hay tantos temas. Este año tuve la suerte que un lector del blog, Juan Carlos Lafosse, me envió algunas reflexiones suyas sobre el actual Papa Francisco. Un tema del que se ha hablado mucho, muchísimo; hasta algunas veces en el blog de Abel.

Justamente, su comentario fue a propósito de este posteo, que subí al cumplirse un año de su asunción al papado. Claro, ahí vi el aspecto político. Que lo tiene, por supuesto. Pero me parece que es incompleto si no se toma en cuenta la dimensión religiosa. En este texto Juan Carlos encara alguna de sus facetas. Dejo que él diga desde dónde habla:

No es este el lugar para hablar de la fe cristiana, pero que existe no se puede negar, aunque desde afuera es muy difícil comprenderla.  Muchos piensan que es una “colección de dogmas”, algo completamente irracional, que consideran la antítesis de la “ciencia”.  La que a su vez ocupa el lugar de Dios para más de uno, a menudo con un nivel de dogmatismo muy alto.   

A esta altura supongo que ya te diste cuenta que no soy ateo, aunque tampoco soy de misa diaria, ni semanal; más bien anual, así que dejo solo mi idea sobre el tema: Para mí no vale la pena discutir si existe un Dios o es el Big Bang.  Lo importante es saber si ese Dios puede escucharnos y contestarnos, algo más concreto. Los cristianos creemos que una de las formas en que nos habla es mediante la biblia, pero que no es el único medio y que podemos tener una comunicación mucho más personal con él.  Y finalmente, como dijo Malraux, lo importante es encontrar el sentido de nuestra vida y si la fe nos ayuda, bienvenida sea.

Francisco:

Es muy bueno pensar en los efectos mundanos de lo que haga este Papa, es importante sin duda.  Hay que ver a Obama hablando de inequidad y sus efectos sobre el mundo!

Desde una mirada “de afuera”, hoy se pueden leer comentarios que se centran en la habilidad de Francisco para atraer más personas a la Iglesia Católica, como si esa fuera su misión: llevar adelante una operación de marketing proselitista, lavándole la cara al mensaje evangélico, bien conducida por un personaje carismático.  

Este tipo de interpretación, un poquito maquiavélica, supone que la exclusiva motivación de una persona política es adquirir poder, para sí mismo y para su grupo. Y yo no creo que este sea el caso de Francisco, ni tampoco el de muchas otras personas.  Aunque, por supuesto hay quienes solo tienen ambiciones pero no ideales y mucho menos evangélicos, dentro de la Iglesia, de la política, del mundo empresarial, del periodismo, sindicalismo, etc. etc.,  que de todo hay en la viña del Señor.

Pero Francisco es una novedad en la Iglesia moderna. Porque a lo largo de toda su vida nunca se dejó cercar por una corte de funcionarios eclesiásticos sino que estuvo personalmente en contacto con la realidad, con la gente más humilde y necesitada: los miró, escuchó, tocó, lloró, tomó mate y gritó goles con ellos. No se la contaron, la miseria no es una abstracción ni algo lejano para él. Por su formación e historia, también conoce a los personajes del poder económico, a quienes se dirige con precisión porque comprende bien cómo funcionan y sabe que le contestaron cuando les habló directamente.

Y lo que a mí me conmueve más: se pregunta públicamente “porqué él y no yo” frente a delincuentes y víctimas de situaciones de miseria e injusticia. Después de todo ¿qué hice yo para ser tan afortunado en mi vida?  Y lo más importante: ¿para qué?

Por ahora, Francisco no trae nada verdaderamente nuevo en relación con la doctrina social de la Iglesia, pero yo destaco lo realmente revolucionario. Ningún Papa antes había dicho en forma oficial, directa y frontal que el sistema económico neoliberal “es injusto en su raíz” y que creer en el “derrame” es una “burda ingenuidad”. No habló de “excesos”, ni de “algunas veces”, sino que lo dijo, lo escribió y lo repite cada vez que corresponde.

Usa palabras terribles, como “usura”, “exclusión”, “descarte”, “inequidad”, “injusticia” que no figuran en los textos del establishment pero si en la biblia. De pasada y sin cambiar nada fundamental de la doctrina, también hizo notar que la palabra “sexo” aparece muy pocas veces, muchísimas veces menos que “pobres”.

Y lo que más escandaliza a muchos: dice que la caridad no empieza por casa sino que su dimensión social es central, que el Otro no son solo parientes y amigos sino prioritariamente aquellos que más lo necesitan. Y que no debe servir para calmar conciencias sino para cambiar el mundo.

De modo que de golpe nos encontramos con que el mismísimo Papa dice sin pelos en la lengua que tenemos la obligación de crear un mundo mejor para todos y que las reglas de juego que nos metieron en la cabeza como científicamente inevitables son injustas de raíz. Que no son evangélicas sino todo lo contrario: que están al servicio del dios dinero. Y lo dice en forma tan clara, repetida y fuerte que no hay muchas formas de ignorar su mensaje. Salvo, claro está, acusarlo de comunista (o de todo lo contrario) y así etiquetarlo y descartar su pensamiento.

Frente a esto, la pregunta que no tenemos más remedio que enfrentar es ¿qué cambios quiere y cómo quiere que los hagamos? Y acá viene a cuento la frase que hace años está pegada en la puerta de nuestra heladera: “No tenemos en nuestras manos la solución de los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras manos”, dicho por alguien que también conocía la pobreza de primera mano: Teresa de Calcuta.  Cada uno de nosotros puede cambiar muchas, muchísimas cosas y cada una suma, para bien o para mal.

Francisco nos propone comenzar por construir un espacio de diálogo concreto, donde se pueda lograr que se generen los consensos necesarios y que la propia sociedad los lleve adelante.  No lo plantea como una tarea para la Iglesia sino para la humanidad toda y esto significa que cada uno de nosotros tiene su parte. Borrarse no es una opción moralmente aceptable y criticar sin involucrarse tampoco.  O sea que debemos participar, lo que significa debatir y discutir, sin agresión pero también con pasión, con menos miedo a equivocarnos que a pasar de largo frente al samaritano tirado en el camino“.


De bienpensantes, egoístas y linchadores

abril 1, 2014

maquiaveloLa mención en el título a quienes linchan se debe a que es el tema ético que hoy moviliza a la sociedad y a los medios. Sucede que siento un impulso de discutir ahora sobre ética aquí en el blog, pero les anticipo que es en un plano puramente teórico. Una propuesta más o menos práctica la lancé ayer por Twitter: frente a la preocupación expresada por Massa y por Macri por el Estado ausente, que ven como el origen del problema, sugerí crear una repartición a cargo de linchamientos…

A los conceptos: En un posteo que subí ayer sobre el avance del Frente Nacional en Francia, contesté con sorna algunos comentarios. Es un defecto mío (se nota, no?), pero también es que a veces no encuentro mejor respuesta. Mi amigo Oscar Cuervo se sintió tocado allí por una alusión a la “izquierda bienpensante”, e intervino para hacer algunas observaciones y agregó con algo de sorna “Disculpa si te sueno un poco bienpensante“.

Quiero decirle que sí, que lo suyo sonaba “bienpensante”. Pero está en una compañía distinguida. Para mencionar sólo dos ejemplos recientes, la Presidente también sonó así cuando dijo ayerNecesitamos voces que traigan tranquilidad, no voces de venganza”. Y el Papa Francisco, cuando visitó a los inmigrantes encerrados en Lampedusa. Ahora, hacer esas exhortaciones o esos gestos es una parte fundamental del trabajo de quienes, como ellos, sirven de referencia para otros seres humanos, en mayor o menor escala. Podemos decir que es parte del trabajo de ser padre de familia, por ejemplo.

Eso sí, estoy segurísimo que los dos que mencioné tienen perfectamente claro que las exhortaciones no son suficientes. Que muchas veces hasta sirven de pretexto para las peores canalladas. Y que es necesaria una cierta dosis de desconfianza y realismo en las relaciones humanas. Me inclino a creer que Oscar también lo sabe.

El punto es que en el pensamiento político – que abarca las relaciones humanas, justamente – hay dos grandes tradiciones: la que pone el énfasis en los juicios morales, en el deber ser, y la que prefiere manejarse con el realismo. Que incluye como factores principales la codicia, la ambición, la competencia… el egoísmo, bah.

Todos los moralistas inteligentes, por supuesto, tienen en cuenta ese lado más humano de nuestra naturaleza (Recordemos que el gran Dante Alighieri era un pensador político, además de poeta). Si el progresismo es objeto de ironías, es por hacer que se aferra a la idea que esos defectos son producto de un determinado régimen de propiedad – y de los medios hegemónicos, además -, mientras que sus cátedras o contratos son simplemente lo que se merecen.

Es cierto además que el peronismo, y nuestra tradición popular, tocan ambas cuerdas, lo que a los teóricos más rígidos los pone mal. Siempre doy el ejemplo que, en su primer campaña electoral, en 1946, Perón dirigió su famosa exhortación a los peones rurales “rompan los candados, salten las tranqueras”, agregó “Y si el patrón les ofrece prebendas, tomen las prebendas y voten por nosotros!°. Creo que si hubiera dicho: “rechacen las prebendas, que salen de la plusvalía que les extrae a ustedes!“, la respuesta mayoritaria hubiera sido “Mi general, tan temprano y ya mamado?“.

Pero… mi idea no es hacer propaganda de lo piola que somos. Ser sobradores también es un defecto. Lo que me interesa marcar aquí es que ese pensamiento realista, el de los que favorecemos a otro florentino, el primero de los pensadores modernos de Europa, Maquiavelo – su retrato ilustra este posteo y mi cuenta de Twitter – también tiene huecos notorios en su análisis de la realidad.

Uno tiende a pensar que el análisis objetivo de los intereses de cada uno de los actores, empezando por los propios, el enfoque de un egoísmo racional, es mejor camino que actuar como si todos tuviéramos los mismos valores. Que no los tenemos, por supuesto. Y sostengo que eso es cierto, en la mayoría de los casos. Pero hay una fallo en ese razonamiento: que no todos tenemos la misma idea de cuáles son nuestros intereses irrenunciables. Ni somos racionales en todo, tampoco.

Esta reflexión se me ocurrió a partir de ese posteo anterior, sobre la reacción contra los inmigrantes en Europa. Todavía esos países son mucho más que un destino turístico, pero la demografía, implacable, los está empujando en el camino de la impresión que tuve en Viena, ya en 1991: un geriátrico lujoso. Sus intereses racionales los llevarían a tener presente que necesitarán asistentes y enfermeros, y, sobre todo, un sector activo que pague las cuentas del geriátrico. Pero los tiempos no tienen la misma importancia para todos, ni consideraciones económicas superan, a veces, la desesperada necesidad de sentirse superior a alguien.

Ese no es el único ejemplo, por cierto, pero esto ya es demasiado largo. Mi conclusión, nada original pero obligada, es que se necesita otro valor además del egoísmo racional, un elemento de fraternidad humana, si queremos conservarlo laico, simplemente para sobrevivir como sociedad.

Antes de terminar:  Esto habla de la ética social en general. Si quieren una reflexión mía sobre el tema de los linchamientos, ya la hice aquí, hace cuatro días, por la reacción de un amigo que se sintió mal antes que los medios los tomaran. De todo lo dicho hasta ahora, me interesa agregarles esto de Artemio, que nos recuerda que otras sociedades, menos modernas y capitalistas, enfrentan problemas parecidos. Y, en el plano de los valores, rescato lo que dice Alfredo, el portero en Palermo que redujo a un ladrón y lo cubrió con su cuerpo frente a los que lo pateaban, después “Ni a un perro se lo intenta matar así“. Es un tema de valores, en el fondo. No comparto los que hablan como si ser pobre diera una especie de ventaja moral – no soy lo bastante cristiano para asumir lo del ojo de la aguja. Pero me da asco el que patea a un tipo que está inerme en el suelo.


Otro 24 de marzo

marzo 24, 2014

Nuevamente: no tengo ganas de repetir frases convencionales. Ni de hablar sobre lo malos que fueron otros. Así, hago como en los últimos años y los remito a cosas que subí antes: El 24 de marzo de 2009, escribí algo, muy introspectivo. Y en el 2010 escribí sobre el Día de la Memoria, aquí y aquí. Con los comentarios y mis respuestas, incluyendo las que suscitó este mismo post hace tres años, forman un fresco muy amplio. Pueden leerlo, si quieren, como testimonios personales, de los que escribieron en el blog y de mí mismo. El resto es silencio, dicen al final de otra tragedia.


Un año: de Bergoglio a Francisco

marzo 12, 2014

Dilma-Rousseff-Danilo-Astori-Bergoglio-yCristina-Kirchner

Mañana se cumplen 12 meses del momento en que Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa de la Iglesia Católica. Es el primero de formación jesuítica, el primer argentino, el primer latinoamericano, el primer americano y el primero no europeo desde el sirio Gregorio III, que murió en 741. También se puede agregar que es el primero que asume después de la renuncia del Papa anterior, desde la de Gregorio XII, que renunció en 1415.

Todos estos datos dan para reflexionar sobre el rol de Francisco, y sobre la Iglesia Católica. Pero no en este posteo. Aunque tengo poca humildad cristiana, siento que la tarea me supera. Además, estoy seguro que los medios van a estar llenos de anécdotas, comentarios, y filosofía y teología al paso. Creo que el Papa hizo bien en irse a un retiro para la fecha.

Me animo, eso sí, a escribir sobre su impacto político, en el “reino de este mundo”, en particular en Argentina y en nuestra América Latina. Después de todo, aquí somos parte de la blogosfera politizada, que en su mayoría es agresivamente laica. Bah, comecuras. Aunque el blog de Abel es agnóstico también de esos dogmas.

En principio, les aclaro que pienso que, si bien un año ha sido suficiente para provocar un gran impacto, las consecuencias de su papado se proyectarán en un tiempo largo. Pero el futuro llega un día por vez.

En el plano de la realidad política local, el menos importante, se ha convertido – como era previsible – en una presencia importante ¡el papa argentino!, una figura de respeto y afecto para muchos compatriotas, aún para no católicos, y, curiosamente, un “referente” para nuestra clase política. Se dice que la Casa Santa Marta es la nueva Puerta de Hierro. Pero, hasta ahora, las únicas “instrucciones” que da, salvo las referidas a temas internos de la Iglesia, son, según todos los testimonios, pedidos que “cuiden a la Presidente Cristina Fernández” y que la ayuden en la fase final de su mandato. La militancia, tanto la K como la anti K, como en el tango “mira sin comprender”.

Otro elemento que se ha hecho evidente por su ausencia, es la foto con la hoy estrella de la oposición, Sergio Massa. Hasta ahora no se sabe de ningún otro argentino, conocido o desconocido, bah, de nadie que haya querido ver a Francisco y que haya encontrado una negativa. Los que no lo quieren a Massa, que son muchos, se han ocupado de hacerlo notar, aunque no parece haberlo afectado en las encuestas.

De todos modos, esto es la superficie de los acontecimientos. Trivial, como Francisco es el primero en tenerlo claro. Su intención, que ha hecho muy explícita, es que sacerdotes y laicos, en especial los jóvenes, se movilicen y “hagan lío” dando testimonio cristiano en la sociedad, en toda América Latina. Obvio, es un tema muy sensible para un hombre de su generación; hace poco, el Papa recordaba a los miembros de la Comisión Pontifica para América Latinaal menos el caso de Argentina, podemos decir ¡cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía terminaron en la guerrilla de los años 70!“.

Hoy es al revés, en realidad. De la Acción Católica y de las diversas instituciones misionales todavía salían jóvenes dispuestos a meterse en política hasta hace unos 15 años atrás. No puedo decir que esté muy enterado – no soy de misa diaria, ni semanal; más bien anual – pero mi impresión es que hace mucho que eso no sucede.

Como dije, Francisco ha sido muy claro en sus intenciones. En ese mismo encuentro, dijo: “Hay que saber manejar la utopía, o sea, saber conducir. ¡Saber conducir y ayudar a crecer la utopía de un joven es una riqueza! ¡Un joven sin utopías es un viejo adelantado, envejeció antes de tiempo!.

¿Cómo hago para que esta ilusión que tiene el chico, esta utopía, lo lleve al encuentro con Jesucristo? Me atrevo a sugerir lo siguiente: una utopía en un joven crece bien si está acompañada de memoria y de discernimiento. La utopía mira al futuro, la memoria mira al pasado y el presente se discierne. El joven tiene que recibir la memoria y plantar, arraigar su utopía en esa memoria. Discernir en el presente su utopía, los signos de los tiempos, y así la utopía va adelante pero muy arraigada en la memoria, en la historia que ha recibido, discernida en el presente. Necesitamos maestros de discernimiento para los jóvenes. De ahí la insistencia, que por ahí me escuchan a mí, del encuentro de los viejos y los jóvenes“.

Por supuesto, el proyecto es de la Iglesia Latinoamericana, plasmado en 2007 en el documento de Aparecida. Pero ni siquiera una organización afinada a lo largo de siglos, y un comunicador carismático como ha resultado ser Francisco, condicionan la Historia. Estamos insertos en una modernidad poscristiana, hedonista en su mayor parte. La vocación, que existe, cómo no, de participar en la construcción de un mundo más justo y solidario se expresa generalmente en caminos alejados de la práctica religiosa, salvo tal vez en Brasil, y, de todos modos, arde con menos fuerza y desprendimiento que 40 años atrás (lo que pienso que es para mejor, pero yo soy bastante hereje, decía mi madre).

Por otro lado, en nuestra América hay una religiosidad popular con raíces profundas, y el vigor híbrido de lo que puede ser una nueva civilización en ciernes. Nunca más apropiada la muletilla “El que viva lo verá“. Pero habrá que vivir bastante.


“El barrio está peligroso”

febrero 16, 2014

Este video no se refiere a México ni a Los Ángeles. Habla de Rosario. Les recomiendo que lo escuchen con atención, aún los que no gustan del rap. Es de La Técnica del Hip Hop, un grupo de cuatro amigos jóvenes que hacen música, como tantos otros. Lo subieron a You Tube, entre otros temas, hace más de tres años.

Del grupo formaba parte Ariel Alejandro Ávila, de 21 años, asesinado el miércoles frente a un búnker de drogas en Empalme Graneros, en Rosario. La noticia, y un video similar, están en La Nación de hoy, pero me pareció que valía la pena subirlo en un lugar distinto. Y qué se yo, rendir un homenaje a ese pibe.

Sobre la droga y el narcotráfico escribí unas cuantas veces en el blog. La última fue hace menos de un mes. Pero el video que acompañaba el posteo era de Los Tucanes de Tijuana.


Los que dan la vida por otros

febrero 5, 2014

bomberos

No tengo más información que la de los diarios sobre el incendio del depósito de Iron Mountain, en Barracas. Mi impresión es que el equipo con que cuentan los que socorren en estos desastres necesita inversiones, y los protocolos de su intervención, que se actualizen. Pero no soy experto en el tema, y es mejor esperar que hablen los que saben. Y escucharlos, discriminando.

Lo único que quiero hacer ahora es dejar un saludo a los que, en estos tiempos de épica inflada, tienen el trabajo de poner en riesgo su vida por todos nosotros. Y lo hacen día a día, sin aspavientos. Gracias y adiós, bomberos de la Policía Federal Anahí Garnica, Damián Veliz, Eduardo Conesa , Maximiliano Martínez  y Juan Matías Montecheli, comisario inspector Leonardo Arturo Day, Sebastián Campo, de Vuelta de Rocha, José Luis Méndez, de Villa Domínico, y Pedro Baricola, de Defensa Civil.


¿”Enemigos alemanes” del papa Francisco?

diciembre 14, 2013

St_Francis_-_-05-_-_Renunciation_of_Wordly_Goods

La Iglesia Católica es, probablemente, la institución sobre la que más se ha escrito – en el mundo, en la historia – por los que están fuera de ella. Eso lleva a un problema inevitable: Los análisis que dejan fuera la Fe, omiten un elemento fundamental de la iglesia, y de toda religión. Pero los que lo incorporan… es difícil hablar en serio de una experiencia profunda que no se comparte. Con eso no quiero decir que las reflexiones sobre la Santa Madre de los de “afuera” no tengan valor. Vaya si lo tienen. Pero siempre dejarán algo fuera de su mirada.

Por mi parte, ciertamente no me siento en condiciones de aportar. Bautizado, educado en el catolicismo, mi fe se ha diluído, o desembocó, en un agnosticismo (que es la forma de decir en griego “no sé”). Pero la Iglesia es un factor poderoso en este mundo (aunque su Fundador insistía que el príncipe de aquí era otro) y, si encuentro algo interesante, quiero subirlo al blog.

Este artículo que voy a copiar (reproducido en Mendoza Online) no lo haría si el autor fuera un discípulo de Lefevre o uno de Verbitsky. Esas sectas repiten sus propios dogmas. Pero la fuente original es Religión Digital, un medio español especializado en noticias sobre el catolicismo. Lo publica con este mismo título, sin signos de interrogación. Agrego una brevísima observación mía al final.

Algo se mueve en Alemania. La tierra que vio nacer a Lutero y a Ratzinger, donde se trazaron las dos grandes líneas maestras de la teología conciliar (Tubinga y Ratisbona), vuelve a presentarse hoy como ejemplo de las dos “almas” de la Iglesia católica: la reformista y la conservadora. Hoy, cuando se cumplen nueve meses del pontificado de Francisco, precisamente voces alemanas las que ejemplifican la discusión, el debate (y quién sabe si un posible cisma aletargado) en la Santa Sede.

El acceso a la comunión de los divorciados vueltos a casar ha sido la chispa que ha encendido la mecha del debate, que la prensa alemana ha analizado con crudeza. “El mundo lo ama, pero…” titula el prestigioso Die Zeit, que pone nombres y apellidos tanto a los antagonistas como a los paladines del Papa Bergoglio en la Iglesia del gigante centroeuropeo. A un lado del campo de batalla, el secretario personal de Joseph Ratzinger, Georg Gaënswein, y el prefecto de Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, ambos criados en el espíritu de Tubinga (y del papa emérito); al otro, los reformadores cardenales Reinhard Marx (uno de los miembros del “G-8″ cardenalicio), y Walter Kasper.

Los “enemigos” de Francisco son pocos, pero influyentes. Se ven en la Curia, entre los antiguos colaboradores de Ratzinger y entre los que temen que una Iglesia más abierta y dialogante acabe con las estructuras de poder, y con la visión misma de la institución como una entidad mística y divina (y, por lo tanto, inatacable). “Un poderoso clan de cardenales -cuenta Die Zeit- para quienes el argentino, con su espontáneo entusiasmo, modestia, informalidad y, sobre todo, su decidido ánimo reformista, se ha convertido en una amenaza a su tradición de poderío”.

El mundo ama al Papa, pero… ¿y en el interior de la Iglesia? La oposición silenciosa a Bergoglio, como se ha resaltado, cada vez lo es menos, y algunos ya hablan de un cisma encubierto, que podría plasmarse si se abre la puerta a los divorciados vueltos a casar, cuestión que no debería resultar tan relevante en un mundo en el que la doctrina tiene que estar sometida al mandato del amor y de la misericordia, como apunta el propio Francisco. Francisco es visto por este grupo como un “latino irresponsable que ha llegado y se ha atrevido a desafiar y a desordenar la estructura milenaria de la Iglesia”

Tanto Müller como Gänswein, explica el semanario alemán, han labrado su profusa biografía eclesiástica en el poderoso y milenario “semillero”, o más bien “criadero”, teológico del arzobispado de Ratisbona, desde donde se han dictado dogma y doctrina católica desde el año 1108, y se ha decidido el curso de la Iglesia, casi tanto o más que en el propio Vaticano.

Es el mismo semillero de donde provino el papa emérito Joseph Ratzinger, quien en octubre del 2012, cuatro meses antes de renunciar, elevó a su discípulo, el cardenal, Gerhard Ludwig Müller, exobispo de Ratisbona, al cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la segunda posición con más rango y poder en el Vaticano, -después de la del pontífice-, cuya función es análoga y, de hecho, sucesora de lo que fue el Tribunal de la Inquisición. Si damos por bueno que, como se ha dicho, el hoy emérito pensó en su renuncia ya en marzo de 2012, tras su viaje a México, el nombramiento de Müller podría suponer un intento por perpetuar un modelo de control doctrinal.

Die Zeit sitúa a Gerhard Ludwig Müller, de 64 años, como principal antagonista de Francisco, y analiza las posiciones eclesiásticas de uno y otro, si bien colocándolos en posturas absolutamente encontradas que probablemente merecerían una consideración más moderada. Éstas son algunas de ellas:

“Mientras Francisco está decidido a trabajar por una Iglesia modesta y misericordiosa, Müller lidera el grupo de cardenales para quienes el poder y la riqueza de la Iglesia son materias indiscutibles. Mientras Francisco llegó decidido a buscar y encontrar aliados, también entre los contrarios, como es el caso de su acercamiento a los protestantes, el cardenal Müller ve en ellos a grandes enemigos, de los que la Iglesia está obligada a protegerse”.

“Mientras Francisco tiende su mano a los católicos descarriados, como por ejemplo a los divorciados, Müller cierra el diálogo con ellos e insiste con puño de acero en seguir prohibiéndoles la comunión y un lugar en la Iglesia”.

“Mientras Francisco aparta a los fieles de obispos despilfarradores y vanidosos como el extitular del obispado de Limburg, Tebarz van Elst, el cardenal Müller abiertamente lo protege, le busca aliados en Ratisbona e insiste en que debe regresar a su cargo y posición”.

“Mientras la visión de la Iglesia de Francisco se basa en que los creyentes y sus necesidades deben ser tenidos en cuenta a la hora de decidir las normas, para Müller es la Iglesia quien rige sobre el mundo católico y es ella quien impone a sus fieles lo que está bien y lo que está mal”.

“Mientras Francisco está decidido a encontrar y señalar a los pecadores en el mismo Vaticano, Müller se aferra persistentemente a su necesidad de que sea su tribunal quien administre las condenas”.

“Mientras la materia prima del apostolado de Francisco es reimplantar la misericordia como distintivo católico, el capital del Müller es propagar y administrar el miedo católico, materia prima de lo que ha sido desde tiempos inmemoriales la función de los temidos guardianes de la fe”.

El otro “enemigo alemán” de Bergoglio está muy cerca de él. Se trata del prefecto de la Casa pontificia, y secretario personal de Ratzinger, Georg Gänswein. En recientes declaraciones, “Il Bello Giorgio”, mostraba cómo le costó asumir la renuncia de Benedicto XVI y cómo algunas de las primeras decisiones de su sucesor, como dejar el Palacio Apostólico y vivir en Santa Marta, suponían una afrenta contra su maestro Ratzinger.

“¿Es que acaso el papa anterior y los anteriores papas no eran ni vivían modestamente?”, declaró Gänswein, quien sintió la marcha del papa emérito como “una amputación”. El informe de Die Zeit, cita a Gänswein con declaraciones sobre el pontificado de Francisco de un talante altamente irónico y amargado.

“Lo que estoy haciendo es esperar a que llegue cada día para enterarme de qué será hoy diferente de como ha sido siempre”. Y no hay duda de que Francisco está dando muchos ejemplos de que su pontificado es y será diferente de lo que ha sido siempre“.

Mi observación: Este artículo está escrito con bastante mala leche. Las discrepancias teológicas y de liturgia que puede haber entre el Papa y el cardenal Müller son más matizadas; aquí están dibujadas con una brocha muy gorda. Pero esto es lo interesante desde una mirada política: la posición de Francisco, como se la describe aquí, despierta seguramente más simpatía entre los “de afuera” y en una mayoría de los creyentes. Pero la rigidez de Müller tiene sentido para los hombres que defienden una organización, que perdura con diferentes hombres y diferentes actitudes. Y, con inspiración divina o no, la Iglesia Católica aprendió a organizarse del Imperio Romano.


A 30 años de democracia, un héroe colectivo

diciembre 10, 2013

Gendarmería_Nacional-2

Que no se lea mal. Esto no es un cuestionamiento a los premios que se entregaron hoy, a los 30 años del retorno de la democracia (Además, a mí me también me llegan mucho algunas cosas de Serrat). Es que me acordé de la frase de Héctor Oesterheld “El único héroe válido, es el héroe en grupo...”. Y me puse a pensar si había algún héroe colectivo para este 30° aniversario. Y, dadas las circunstancias que hemos vivido en estos días en buena parte de Argentina, quería proponerles estos muchachos.

Los trasladan largas distancias para cumplir tareas peligrosas. Las condiciones del viaje y del alojamiento son de lo peor. Tienen que enfrentar la violencia de los saqueadores y, a veces, de los policías. O de las mujeres de los policías, que pueden ser las más agresivas. Deben contenerse en esos enfrentamientos, porque – aparte de las consecuencias legales – un exceso de violencia puede agravar las situaciones que deben controlar. Y seguro que no van a ser invitados a ninguna comida de homenaje.

Es cierto que uno pensó en ellos por las circunstancias especiales de esta semana. Pero, si lo vemos a lo largo de estos años, no restrinjamos el homenaje a la Gendarmería. La democracia – bah, la convivencia más o menos civilizada – necesita de policías honestos que protejan al pueblo. No son todos, seguro, y muy probablemente hay menos cuanto más se sube en la jerarquía. Pero hay, o no podríamos vivir en sociedad.

Los otros heróes colectivos que se me ocurrieron para homenajear, estos por lograr que llegáramos a la democracia son el sindicalismo que resistió – ya fue homenajeado, por ejemplo aquí -; los políticos – ahí el porcentaje de los que cumplen con su deber sería un poco menor que entre la cana, pero algunos hay, me consta -; y el pueblo argentino. Pero uno forma parte de esos dos conjuntos, y no creo en los auto premios. Además, más que los hechos heroicos que se dieron, lo más importante que hicieron ambos grupos es sobrevivir.


Adiós, Mandela

diciembre 5, 2013

Congreso-Nacional-Africano-ANC-Mandela

Me es difícil decir algo propio en el mar de palabras empalagosas – muchas sinceras – todas fáciles, que se están volcando, al llegar la noticia de su muerte. Pero fue uno de los últimos líderes del siglo XX, ese siglo tan cruel y tan grande, que quedaba entre nosotros – ahora puedo acordarme de Castro, de Gorbachov y de ningún otro – y no quiero pasarlo por alto.

Lo que no voy a hacer es repasar su trayectoria – el que ya no la conoce, si alguno, puede verla en TV hasta el cansancio. Encabecé este posteo con imágenes de una crónica dibujada de su vida, cuando era un dirigente joven del ANC, el Congreso Nacional Africano, porque es una imagen distinta de las que hoy se difunden. Si pudo reconciliar y unir – y lo hizo – es porque antes había luchado.

Eso sí, quiero remarcar para los que no seguían las noticias internacionales hace veintitrés años, lo sorprendente de su logro. Prácticamente todos los que contemplábamos la situación sudafricana esperábamos – con distintas emociones – un desenlace violento. Que resultaría – ya había sucedido una y otra vez en África – en matanzas raciales y étnicas, emigraciones masivas…

¿Cómo concibo ese logro, a mí que me gusta la “realpolitik”? Ninguno de los pueblos africanos al sur del Sahara pudo conservar sus estructuras políticas frente al impacto de la colonización europea. Los reinos, las confederaciones tribales – aún la de los zulúes, que supo derrotar alguna vez a las tropas inglesas – se derrumbaron. Los estados nacionales que hoy vemos en el mapa, con capitales y ejércitos, son creaciones arbitrarias de la etapa colonial.

Mandela y su pueblo conservaron casi intacta la burocracia estatal de la Unión Sudafricana. Y hoy África del Sur es la nación mejor establecida del África subsahariana. Si África – aún más que nuestra América – debe integrarse, África del Sur será una de las piezas fundamentales.

El homenaje debe extenderse a su pueblo – también a la parte de ancestros europeos – que mostró sabiduría y paciencia. Pero Mandela fue el conductor y el símbolo. No fue perfecto. Nadie lo es, pero – como se dijo de Gandhi, con el que tuvo algo en común – comparado con otros líderes, que imagen tan humana ha dejado detrás!


Para un debate sobre el Papa

octubre 10, 2013

DIARIO

Es extraño, pero sobre el Papa Francisco se discute relativamente poco en la blogosfera argenta. Para ser precisos, en este rincón de los blogs politizados que compartimos un alto porcentaje de visitantes, y la pequeña minoría de comentaristas habituales.

Antes que empiecen a bombardearme con enlaces a posteos donde se lo menciona, aplaude o ataca, reitero: No se lo discute mucho, en relación al impacto que el Papa se propuso producir, y está produciendo, en la política internacional.

No hablemos del que produce en la Iglesia: la Santa Madre está casi ausente de nuestro rincón de la blogosfera (salvo por un sacerdote y bloguero que me lee y, a veces, reproduce. Dios lo perdone). Pienso que el hecho que las voces católicas tengan mucha presencia en las redes sociales y casi ningún intercambio con estos blogs politizados nos dice algo, pero eso es para otra discusión.

Aclaro algo más: tengo presente que mi amigo Manolo Barge está desde hace meses insistiendo que se viene una presencia nueva y decisiva de jóvenes movilizados por las exhortaciones de Bergoglio en la política argentina. Pero, hasta ahora, el único eco que tuvo es entre quienes se preguntan si eso va a pesar, o no, en la interna bonaerense y en las chances de Sergio Massa. Del otro lado, Lucas Carrasco y Mariano Montenegro atacan día por medio a Susanti Pancho, el siniestro dictador del Vaticano con el que Cristina, al aliarse con él, traiciona al zurdaje nacional y popular. Pero, nuevamente, la reacción es horror ante sus blasfemias contra CFK y la lealtad kirchnerista…

Bueno, creo que eso va a cambiar. No por lo que pueda hacer este humilde blog. Sino por este reportaje a Juan Pablo Cafiero que aparece aquí en la revista Debate, uno de los pocos medios que la progresía K puede leer sabiendo que es terreno amigo pero que al mismo tiempo no es un plomo. Enlazo una versión para I Pad, con fotos y frases gancho, como “Bergoglio es un entusiasta de la América Latina unida“; pero se los copio abajo, para los que – como yo – preferimos la lectura tranquila.

Agrego que Juampi Cafiero tiene inmejorables credenciales – personales y familiares – como católico, peronista y progre. Pero… en este reportaje habla bien de Benedicto, y hasta menciona favorablemente una actitud de Juan Pablo. Sospecho que será degradado simbólicamente de las milicias del progresismo, en un acto formal en la Avenida Corrientes, entre Montevideo y Paraná, donde se romperán viejos afiches donde aparece con Chacho Álvarez.

(No importa. Yo prestaré testimonio por la defensa, recordando viejas acusaciones de Guardia, que afirmaba, con algo de razón, que la Tendencia Revolucionaria del peronismo era un invento de la Iglesia. Concluído el toque nostálgico, aviso que este reportaje me lo hizo notar un historiador joven, Ezequiel Meler. No cristianuchi él, ni cristinista tampoco).

Con-Cristina

La embajada argentina ante la Santa Sede está en un cuarto piso del centro histórico de Roma. Una foto de Cristina Kirchner saludando a su compatriota Jorge Bergoglio recibe a los visitantes. Más adelante pueden encontrarse los retratos de todos los representantes del Estado argentino ante el Estado de la Iglesia primero y de la Ciudad del Vaticano después. A ninguno de ellos, por supuesto, le tocó hacer su trabajo diplomático frente a un connacional.

Juan Pablo Cafiero, el actual embajador, se ve claramente entusiasmado por el desafío que empezó el 13 de marzo de este año cuando el cónclave eligió al ex arzobispo de Buenos Aires como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y jefe de Estado del Vaticano. Su escritorio rebalsa de papeles: varias ediciones de los cuadernos jesuitas Civiltà Cattolica se suman a libros de teología e historia de la religión, impresiones de correos electrónicos, y más publicaciones (religiosas y no).

Antes de comenzar con los compromisos institucionales de la jornada, Juan Pablo Cafiero recibió a Debate para conversar acerca de los significados que tiene y las perspectivas que abre la inédita elección de un argentino como Papa.

Empieza con una afirmación terminante: “No estaríamos hoy hablando de un Papa argentino sin que primero se haya producido un hecho inédito en los últimos siglos de vida de la Iglesia, la abdicación del Papa Ratzinger.

La renuncia de Benedicto XVI tiene en sí misma un doble significado. Político, por un lado; y simbólico por el otro. La idea de que el Papa debía morir en sus funciones porque había una misión divina que llevaba adelante es interrumpida por un hombre portador de una teología muy interesante, muy impactante. Benedicto ha sido un hombre de una gran honestidad intelectual porque su renuncia es una señal clara de que él prioriza los intereses de la Iglesia por encima de los de su propio pontificado. Renunciando, evita ser arrastrado por su salud porque ya no tiene la fuerza para seguir adelante”.

Pero antes de eso, ¿cuál era la marca del papado de Benedicto XVI?

Ratzinger se había propuesto en su programa de gobierno la reevangelización de Europa. Había pensado que la Iglesia se afianzaría con un debate con las principales opciones políticas e intelectuales de Europa frente al laicismo agresivo de la época. Lo hizo y con mucho éxito.

¿Cuáles eran los contenidos de esos debates?

El debate fundamental que se plantea la teología ratzingeriana es en torno a Razón, Fe, Verdad y Caridad. En última instancia, su interlocutor en el debate intelectual es Nietzsche, frente a cuya noción de verdad, que el filósofo define como una peligrosa y desventajosa voluntad de la verdad que se contrapone a la libertad absoluta del ser humano, Ratzinger propone a Dios como garante de la verdad, además, por sí mismo, también garante de lo justo y de la misma razón que lo fundamenta. Todos los debates que ha dado, desde Ratisbona a su célebre discurso en el Bundestag sobre los principios del derecho natural, son muy interesantes. Algunos de sus tópicos eran ya tradicionales, pero él los explicitó de manera tal que puso en duda a gran parte de la intelectualidad europea que proponía el relativismo ético frente a los grandes temas que provocan los dilemas morales de nuestro tiempo. Fue un teólogo del amor.

Sin embargo, la riqueza de su bagaje filosófico no parece haberle garantizado a Ratzinger un papado exitoso. ¿Por qué?

Es que ganados esos debates en el campo de la intelectualidad después no se trasladaban a las prácticas políticas. Benedicto XVI notó que no había un correlato directo entre el debate de las ideas y las prácticas sociales y políticas; al compás que se ganaban los debates en el campo intelectual, no se traducían en los hechos estos cambios. Por lo tanto, veía debilitada la lucha cultural que había puesto en el tope de la agenda de la Iglesia.

Esa falta de transformación ¿era tanto hacia adentro como hacia afuera de la Iglesia?

Básicamente hacia afuera porque hacia adentro Ratzinger delegó mucho en la Secretaría de Estado que tuvo mucho poder durante su papado. La Secretaría de Estado ocupó el espacio que otros papas se reservaban celosamente. Un año antes de su renuncia, Benedicto empezó a notar que había delegado demasiado y que esa delegación le impedía una incidencia directa sobre los problemas que aquejaban a la Iglesia, a pesar de que su opinión era muy respetada.

No parece ser el caso de Bergoglio…

No. Con Bergoglio la Secretaría de Estado tiene evidentemente un papel de neto corte diplomático, subordinado a la propuesta de gobierno que aprobó el Cónclave que lo eligió Papa. Es un cambio que se ha dado en pocos meses y que señala una profunda vocación por el diálogo, la paz y el consenso internacional. La Secretaría de Estado que antes era el todo en el gobierno vaticano ya no tiene ese papel porque es el Papa Francisco quien conduce este proceso. Bergoglio reasume esa capacidad de conducción global, donde se combina la colegialidad con su impronta personal. Se queda a vivir en Santa Marta, comparte la mesa de trabajo y se encuentra constantemente con quienes tienen funciones de gestión en la Santa Sede, produce cambios incluso cuando sigue manteniendo a algunos de los mismos funcionarios del Papa emérito. Esto demuestra que el cambio es político y está en el liderazgo, que hay una concepción diferente de su ejercicio con una aproximación a los problemas mucho más directa.

Pero este cambio de estilo de mando también parece implicar un cambio en la agenda…

Bergoglio construye una agenda propia de temas. Algunos habían sido incorporados por Benedicto, pero él los plantea no ya para que sean discutidos por una comisión sino para que sean resueltos por el conjunto. Es mucho más ejecutivo desde ese punto de vista y tiene la energía que Benedicto había perdido por razones de salud. Tiene el brío vocacional que le da fuerza para hacer cambios que son positivos para la Iglesia y para la Santa Sede. Bergoglio no abandona el proyecto de recristianizar Europa pero obviamente él viene de una realidad distinta que se ve reflejada en su programa de acción, que está esbozado en el documento de Aparecida.

¿Puede decirse que Aparecida es el primer plan quinquenal del papado de Francisco?

Exactamente. En Aparecida uno encuentra todas las definiciones que ahora generan conmoción y entusiasmo popular por tener un Papa que realmente interpreta la doctrina cristiana en América Latina. Con una riqueza adicional, el contexto de América Latina puede ayudar al resto de los continentes porque tiene un plus en la praxis cristiana que en otros continentes o se perdió, como sucede en algunos lugares de Europa, o aún está en vías de expansión, como sucede en algunos países de África y Asia. América Latina es la nave insignia en este momento del cristianismo. Lo ocurrido durante la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro fue una señal de eso.

¿Qué implica este desplazamiento geográfico del centro de gravedad de la Iglesia hacia la región en términos de contenido?

Dos años atrás, la jornada de la juventud se diseñó como un ámbito donde el catolicismo iba a disputar en términos teológicos e intelectuales con el sincretismo y con los grupos evangélicos. Sin embargo, Bergoglio cambia absolutamente la estrategia y va hacia lo que dice Aparecida: a las comunidades eclesiales de base, a la autocrítica de la Iglesia, al trabajo de los obispos y los sacerdotes, a la laicidad del Estado. Va hacia otros temas sin involucrar a la Iglesia en lo que esperaban los ámbitos intelectuales del catolicismo tradicional. La visita del Papa Francisco estuvo dirigida a los jóvenes para decirles que son vitales para producir un cambio social, a la importancia de la familia en el espesor de los debates actuales, a acercarse con ternura a los toxicodependientes en el hospital de San Francisco, a hacer confesiones para revitalizar el puente entre la sociedad y sus pastores, a abrir temas que requieren de mucha caridad y misericordia para comprenderlos y llevarlos a la sociedad, presentados por fuera del litigio y las antinomias. Es una acción de base pedagógica a largo plazo.

Y después de Río, ¿qué?

En el intercambio que mantiene con la prensa en el viaje de regreso, Francisco aborda temáticas que no estaban fuera de la agenda vaticana pero sí dentro de la sociedad católica, como el tema de la homosexualidad, de la comunión a las personas divorciadas, del Banco Vaticano, de la reforma de la curia. Todos estos temas no los trató antes de ir al viaje para que no obnubilaran lo central de la JMJ, que era el contacto con los jóvenes y esa convocatoria a los jóvenes a acercarse a la ternura de Dios, a la misericordia y al compromiso misional del Evangelio.

Al que hace constantes referencias…

Jorge Bergoglio es un hombre evangélico porque, en su visión, el Evangelio es superior a cualquier ideología y por lo tanto tiene respuesta a los problemas del mundo moderno y en particular para defender la dignidad de las personas. Y, por lo tanto, es la línea de acción que hay que seguir. Por eso, dice que es mejor una Iglesia accidentada que una Iglesia encerrada en sí misma. Es preferible salir a la calle. Uno de los puntos de Aparecida es la Iglesia hacia afuera, la Iglesia misionera. Bergoglio combina bien todos los factores que dan continuidad al proyecto de Benedicto (el año de la fe, la reevangelización) con una línea pastoral distinta, muy plural, muy cercana a la gente y de mucho respeto a todas las confesiones. Porque él es portador, como todos los obispos de América Latina del diálogo abierto y sincero con las otras religiones. Francisco provocó un baño de dignidad humana en Río: interpeló a los jóvenes, y a todos nosotros, sobre lo que somos. Bajo la idea: “Soy para mí lo absolutamente dado”, puso a Dios en el centro mismo de la dignidad humana, ya que el don de la vida no nos pertenece como un objeto material, y es nuestra obligación defenderla y dignificarla.

¿Pero no corre riesgo de que su proyecto choque contra resistencias encarnecidas?

Es innegable que puede haber resistencias. Pero la fuerza de Bergoglio, la popularidad de Bergoglio, la profundidad de su mensaje, el ir de la periferia al centro ganándose las voluntades, y el ser el jefe de la Iglesia de manera indiscutible, hace que el resto de la Iglesia tenga que adecuarse a esta nueva etapa. Con una ventaja, un porcentaje muy importante de la Iglesia estaba esperando esto. No es sorpresivo lo de Bergoglio para los obispos y cardenales y demás estructuras de la Iglesia. Esto era esperado porque la Iglesia estaba viendo que iba en un camino de pérdida de credibilidad y que esa merma sólo se podía revertir con un hombre como Bergoglio, con estas características que él tiene: llegada a la gente, mensaje profundo pero con una presentación de los temas más conflictivos de otra manera, con ternura y misericordia, con serenidad. Sin abandonar la doctrina, porque en ningún momento Bergoglio abandona la doctrina de la Iglesia.

Parece difícil esta combinación de transformación y tradición…

Francisco es el Papa, es quien debe conservar la doctrina de la Iglesia. Pero él presenta los temas desde un ángulo humanista, de mucha proximidad a quien está sufriendo, el sesgo de la periferia, desde donde deben surgir los verdaderos pastores con olor a oveja. Todo esto que el Papa subraya en cada homilía, en cada documento, era fuertemente esperado por la Iglesia de todo el mundo. Por eso el amplio consenso que el Papa Francisco está teniendo en todo el mundo. No solamente católico y no solamente religioso. Incluso con los no creyentes está teniendo un amplísimo respaldo. Y eso le da mucha más autoridad para provocar los cambios que forman parte de las metas de su pontificado.

La intervención del nuevo Papa parece ir hacia temas difíciles; temas sociales y económicos que precisamente en Europa se están agudizando…

Bergoglio trae un fuerte mensaje para que se produzcan grandes cambios en las estructuras económicas y sociales que conocemos actualmente. Se profundiza la doctrina social de la Iglesia y Bergoglio es portador de la realidad latinoamericana donde esa doctrina tiene una fuerte incidencia. Y, si bien son innegables los cambios positivos de esta década, la batalla por la igualdad y la inclusión son temas permanentes en Latinoamérica. Bergoglio tiene frente a sí un desafío grandísimo y todos estamos comprometidos con ese mismo objetivo. Tanto nuestra Presidenta como otros líderes de América Latina ya han asumido que así como en la región la “patria grande” es decisiva para el futuro de la sociedad latinoamericana, también en otros lugares del mundo es necesario unirse para enfrentar las injusticias y los desequilibrios históricos. La unión nace del diálogo. El desafío permanente de la política es construir el tejido de la confianza social. Creo que la confianza social y la fraternidad son los anticuerpos de los aspectos negativos de la globalización individualista.

Podría decirse que le toca vivir de nuevo una situación como la que ya enfrentó cuando era arzobispo de Buenos Aires y la ciudad y el país estallaron…

El Papa Francisco está observando en Europa el efecto devastador de la desocupación juvenil. Acá la principal barrera a la inmigración es ésa. Quienes llegan acá lo hacen en una situación paupérrima porque en Europa han desaparecido las oportunidades de trabajo y no se plantea otra cosa que no sea un ajuste. Y Bergoglio sabe de qué se trata un ajuste, en qué consiste una política neoliberal. Y él además participó de los mecanismos para la conversión de un sistema decadente, vapuleado por la desconfianza popular, de una manera que no fuera traumática, que fue a través del diálogo, y por lo tanto va a insistir con esa vía.

Sin embargo, esta mirada de Bergoglio como un reformador social se contradice con la que creía que su papado iba a tener para con los proyectos políticos populares de América Latina el mismo rol que el de Juan Pablo II había tenido con los gobiernos comunistas.

La situación es absolutamente inversa. No significa que Bergoglio no tenga una visión crítica de algunos procesos políticos, como por otra parte podemos tenerlos todos los que estamos interesados en la realidad social y política. Pero nunca abandonamos la meta de pensar en grande como decía Perón, que significa pensar en América Latina como un proyecto común. Y yo creo que Bergoglio es un entusiasta de la América Latina unida, de la Unasur, de las formas políticas de integración. Pienso que él ve la integración como un mecanismo para unir a los pueblos que es también uno de los objetivos del documento de Aparecida.

La elección de Jorge Bergoglio, el 13 de marzo último fue una sorpresa. Y si su nominación como Sumo Pontífice conmocionó al mundo, más lo hizo en América Latina. Y, sobre todo, en nuestro país. En un tramo importante de la entrevista con Debate, Juan Pablo Cafiero se refirió a esto y, también, a la vocación de algunos sectores de construir un antagonismo con el nuevo Papa.

“Con la elección de Jorge Bergoglio cambian los roles. Quien no pudo ver ese cambio es porque esperaba ver una guerra y por el contrario ha encontrado el diálogo, la cooperación. También la autonomía, por supuesto, pero sobre la base del respeto mutuo. Y creo que en ese sentido el aporte de Bergoglio es positivo”.

Al llegar a este punto, el embajador argentino en El Vatino, se detiene la relación que se estableció con los pueblos y gobiernos de la región a partir de la actitud de Francisco:  “Sus discursos fueron todos con señales propositivas. Les pidió a los jóvenes que salieran a la calle, que se entusiasmaran con la política y las ideas, que lucharan por sus conquistas. Todo en el campo de la paz, de la democracia, del debate de ideas. Por eso reiteró que la política es la forma más alta de la caridad”.

“El argumento de la enemistad fue elaborado por sectores más conservadores que querían ver en Bergoglio un freno a los cambios políticos en la región. Pero quienes hoy son los líderes legítimos y populares son aliados naturales en la gesta del Papa Francisco”.

Parecería que a más de una década de los atentados de Nueva York y la sucesiva invasión de Irak y Afganistán, Francisco aparece como una nueva oportunidad para superar la profecía, a veces autocumplida, del choque de civilizaciones…

El saludo por el final del Ramadán, firmado por él en persona fue extraordinario, repitiendo el mismo gesto que había tenido Juan Pablo II cuando fue la invasión norteamericana a Irak que se solidarizó con las víctimas de esa guerra genocida. Bergoglio retoma los temas del ecumenismo: ya en la Arquidiócesis de Buenos Aires tenía un diálogo mano a mano con el judaísmo, los musulmanes y todas las confesiones religiosas. No ha llegado con la mochila cargada de prejuicios sino muy ligero. La elección del nombre Francisco nos permite pensar también en el rol que Francisco de Asís tuvo en su época en el diálogo con los musulmanes, que fue lo que le permitió conservar los lugares sagrados de Tierra Santa. Esa elección cae muy bien en el mundo musulmán. Pide diálogo en Siria y Egipto. No bendice armas, bendice palabras que en este dramático momento significa salvar vidas.

Y ¿de qué manera ese diálogo hacia afuera del catolicismo repercute adentro?

El ecumenismo y el diálogo interreligioso van a llevar a un punto muy interesante en el que esos debates se trasladan al ámbito cultural. La aceptación, que hace un tiempo se llamaba “tolerancia” y que pasa a naturalizarse como una vida plural donde nos aceptamos en la diversidad de las creencias, pasa a ser un dato cultural. Y esto es una segunda meta en el aporte cultural: naturalizar la diversidad. Bergoglio va a acometer una empresa gigantesca desde el punto de vista de las religiones como puente para la construcción de la paz y la convivencia. En el humanismo jesuítico hay una referencia muy expresa al rechazo a la indiferencia ética. Dentro de la indiferencia ética están los fenómenos de la corrupción, la esclavitud moderna, la guerra. Fenómenos que no son producto de una determinada creencia sino de la sociedad de consumo y efecto de la “globalización de la indiferencia”.

O sea que el humanismo es el pilar fundamental de este papado con fuerte proyección universalista…

El humanismo puede convocar a creyentes y no creyentes a construir valores dentro de la sociedad que se contraponen a la indiferencia ética y que nutren el diálogo interreligioso, ecuménico y entre creyentes o no creyentes. El humanismo tiene esa posibilidad. Esto, que lo había previsto el Concilio Vaticano Segundo, se va a profundizar aún más por la formación jesuítica que tiene Bergoglio. Un universalismo y un humanismo ético superador de cualquier división y que puede ayudar a la humanidad a encontrar esos valores. Y Bergoglio va a requerir a la política, que como él dice “es la forma más alta de la caridad”.

Podría decirse que ya empezó haciéndose presente en la Isla de Lampedusa, que es una especie de puerta trasera de Europa, donde llegan los inmigrantes luego de un recorrido desesperado desde África o Medio Oriente…

Lampedusa es la praxis de esto. Con esa visita, el Papa le está diciendo al mundo algo que no es fácil. Porque la foto es muy bonita, pero después la convivencia con el conflicto social y con los prejuicios que subyacen en las sociedades centrales con los inmigrantes y perseguidos no deviene automática. Sobre todo en sociedades donde hay crisis, desconfianza por el otro que es visualizado como un enemigo antes que como un hermano, donde no hay canales de solución política adecuada para resolver estos temas. En Lampedusa se refuerza la idea de construcción fraternal.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 655 seguidores