Zygmunt Bauman y el derrame de la modernidad

enero 9, 2017

bauman

Zygmunt Bauman, murió hoy a los 91 años. En estos días se ha muerto mucha gente valiosa, y no los despedí desde el blog, como hice otras veces. Las necrológicas no son mi género favorito.

Pero un viejo amigo, Roberto Roitman, me envió su última entrevista y creo que vale la pena reproducirla aquí. Fue un buen diagnosticador, entre los modernos, de esa enfermedad de la civilización que había señalado Freud. Comento al final.

Zygmunt Bauman ha cumplido ya nada menos que 91 años, pero el sociólogo polaco afincado en Leeds desde hace decenios sigue en forma y no para de producir. El padre del término modernidad líquida –que tanta fortuna ha hecho estos años para explicar la sociedad y que se refiere a la fase actual del mundo, en la que los valores de la antigua modernidad sólida, como creencias políticas y religiosas, pareja y trabajo para toda la vida, se han desintegrado–, acaba de publicar Extraños llamando a la puerta (Paidós). Un libro sobre el impacto en la sociedad occidental de las actuales oleadas migratorias y sobre cómo la emigración es utilizada por muchos gobiernos para mostrar que son capaces de hacer algo, ya que, resalta, son incapaces de hacer las vidas de un cada vez mayor número de sus ciudadanos vivibles en unas sociedades en las que crece el precariado sometido a una enorme inseguridad existencial debido a la desregulación de los mercados y la flexibilización de las leyes laborales.

Vivimos tiempos turbulentos. Ha habido numerosos resultados electorales inesperados en el 2016, desde el Brexit a Trump. ¿Hacia dónde gira el mundo?

Sí, ha habido una multitud de sorpresas, pero la mayoría de ellas surgieron de la misma causa: ahora es cuando estamos pagando el precio por los treinta o cuarenta años de atracón, de juerga otorgados por una serie de obsesiones demoniacas interconectadas, como vivir a crédito, la orgía consumista, la creciente brecha entre los ganadores y los derrotados, la privatización de las ganancias y la estatización de las pérdidas, el encogimiento de los rangos de los ganadores frente a la multiplicación de los perdedores y una globalización para los ricos que va aparejada con atar a los pobres al suelo. Y quizá, sobre todo, de la emancipación del poder, esto es, de los que son capaces de conseguir que las cosas se hagan realmente, del control de la política, que se supone que es la que debería decidir qué cosas se necesitan y deberían llevarse a cabo…

¿Los votantes ven levantar muros como una forma de mantener alejadas las fuerzas de la globalización?

He dicho, y repito con frecuencia, que la política de levantar muros en vez de puentes, proseguida por un creciente número de gobiernos, tiene como propósito explotar, para obtener mayor apoyo electoral, los miedos, el sufrimiento y el enfado causado por la creciente incertidumbre por la precarización de sus vidas en la que está instalada un sector cada vez mayor de la población. Pero esa política no hace nada realmente para mitigar y poner bajo control a los culpables reales.

¿Los resultados electorales sugieren que la globalización ha fracasado? Señala que el poder ha olvidado hacer las vidas vivibles.

¿Qué quiere decir con fracaso de la globalización? Uno necesita hacer promesas primero para incumplirlas después. Pero lo que ponemos bajo el nombre de globalización es en su mayoría un proceso espontáneo, incontrolado y sin diseño , sin coordinación por parte de ninguna autoridad global reconocida. Tiene más similitudes con la evolución de las especies que con un propósito humano. La globalización económica, y también la criminal y la terrorista, son ya un hecho de la realidad, mientras que la globalización política sinceramente no ha comenzado aún. En la última época Ulrich Beck, que se puede decir que fue el más profundo y agudo observador de las curiosidades e inanidades culturales del cambio de siglo, insistía en que todos hemos sido ya seleccionados, sin habernos pedido nuestro consentimiento, para la condición cosmopolita: somos ya todos interdependientes en casi todos los aspectos de nuestras vidas. Pero no hemos adquirido todavía una conciencia cosmopolita. Ni siquiera hemos tampoco comenzado a realizar intentos serios de adquirirla. Para Beck esa discrepancia era la mayor maldición, desafío y amenaza potencial de nuestro tiempo.

¿Por qué son las migraciones y no la precarización de la vida y la sensación de inseguridad existencial lo que encabeza las agendas en el mundo occidental?

Los dos problemas que menciona son compatibles y no excluyentes e intento dedicar todo el esfuerzo del que soy capaz a darles atención a ambos. Pero como regla general los gobiernos se desviven en focalizar sus políticas y las mentes de sus electores en lo que dé beneficios políticos de esos problemas. E igual que el diablo escapa corriendo del agua bendita, mantienen lo no aprovechable o rotundamente explosivo lejos de la conciencia pública. Políticamente provechosos tienden a ser problemas abiertos a ser conectados y enlazados en un bucle de causa y efecto con las aprehensiones existentes ya y con las preocupaciones de un sector significativo del electorado y permitir realizar una transfusión por lo menos de algunas de las emociones de las que rebosan. El manejo político de ambas cuestiones es en ese sentido potencialmente aprovechable políticamente. Pero otra demanda, la de posibilitar una abundancia de fotografías de gobiernos en acción, pruebas tangibles de que los que están arriba no están sentados perezosamente, sino flexionando sus músculos, permite a las migraciones batir a la precarización, sobre la que los gobiernos pueden hacer poco e incluso están menos decididos a evitarla, sin lugar a dudas.

Dice que la incertidumbre vital de un creciente sector de la población es uno de los factores que explican la actual mirada hacia los emigrantes, pero añade que otro es el uso de ellos como chivos expiatorios para las clases bajas.

En cuanto al primer punto que menciona –como en el caso de tantas otras cuestiones éticamente sensibles–, hay una tendencia visible a la adiaforización de la cuestión migratoria: negar o restar importancia al significado moral de la cuestión trasplantándolo desde el área de los problemas sociales al de la seguridad: securitizar un problema intrínsecamente social. En cuanto al segundo, muchos observadores y analistas han encontrado que quien quiere asegurarse de que una clase situada en lo más bajo de la sociedad no se rebele contra el poder y no desencadene su ira acumulada contra él, es encontrar, o crear un grupo o una categoría aún más discriminada que esa propia clase, más degradada y más humillada: marginados reales, de clase baja, excluidos, desposeídos de derechos. Un campo libre para cualquiera buscando una salida para su venganza y furia. Esa clase de gente serán convertidos en los defensores más militantes y guerreros de un gobierno que los levantó desde el más profundo de los pozos, la más sucia de las alcantarillas y les permitió así retener lo que sea que quede de su autorrespeto.

¿Por qué en el sur de Europa han aparecido partidos de izquierda radical en vez de organizaciones de extrema derecha?

En breve, podemos decir que la gente hace Historia mientras es hecha por la Historia. Así sucedió que mientras en el sur la izquierda ha tratado de mantenerse fiel a su agenda de igualdad y justicia en el Norte, con la excepción de Escandinavia, la abandonó y la arrojó a la calle para cualquier que quisiera cogerla. Lo hizo la derecha, saltando al ver la oportunidad.

¿En qué sentido dice que identificar migración con seguridad personal y nacional va a favor del terrorismo?

Es un juguete en manos de los terroristas, confirmando la propaganda islamista de que Occidente odia a los musulmanes y es su enemigo, Entre otras consecuencias convierte a musulmanes educados y jóvenes nacidos y criados en el mundo occidental en un campo fértil de reclutamiento para el terrorismo.

¿Cuál es su opinión sobre la respuesta europea a la llamada crisis de los refugiados?

En líneas generales es suicida a largo plazo. Los que la promueven, se están disparando a su propio pie, y, de paso, en el pie de todo el resto de nosotros en Occidente. Sólo un diálogo con buena voluntad , con el fin de un entendimiento mutuo puede, de nuevo a largo plazo, porque requiere tiempo hacer desaparecer los prejuicios enquistados y las supersticiones, resolver el conflicto de visiones globales.

Trump ha sabido decir lo que el precariado quería oír”

En Extraños llamando a la puerta , libro escrito antes de la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, Zygmunt Bauman habla en numerosas ocasiones de él y, curiosamente, ahora mismo las referencias se leen como si hablara ya del nuevo presidente y no de un candidato algo extemporáneo. Después de todo, entre otras observaciones, apunta que Trump es el candidato perfecto de la era viral, con las emociones fuera de control, compartiendo lo que viene del inconsciente, odio, miedo a los otros, ira.

En su libro, dice que Trump es una consecuencia del precariado, de la ansiedad que sufre la clase media y, también, de la necesidad que algunos tienen de hombres fuertes debido a la falta de poder de la política actual.

Son factores que explican el fenómeno, pero hay todavía un factor más que contribuyó considerablemente a la victoria de Donald Trump: él percibió de manera muy inteligente el espíritu de los tiempos, que sus competidores fracasaron en comprender, y hábilmente se presentó como un outsider de la élite política, luchando contra el establishment como un todo, y no sólo contra una u otra de sus divisiones partidistas. Eso es exactamente lo que la gran mayoría del precariado y de las antiguas clases trabajadoras querían oír, habiendo sido durante muchos años ignoradas, traicionadas, desposeídas y frustradas por un partido en el poder tras otro“.

Su diagnóstico es acertado. Ahora, mi impresión es que él, como la mayoría de los humanistas modernos, percibe, con dolor, la ausencia de un sentido. Más que la del estado de bienestar.

Son demasiado modernos para refugiarse en esos valores tradicionales que sus antecesores cuestionaron y desmitificaron. Tampoco en la religión, en una Europa post cristiana.

Tuvieron, durante algunas generaciones, un mito colectivo, el socialismo. Pero la Unión Soviética no era -aún mientras existía- una encarnación adecuada, salvo para los más ingenuos. Algunos, como Sartre, abrazaron revoluciones lejanas; cuanto más lejanas, mejor. Pero ahora el socialismo ya no despierta ilusiones, aún donde funciona más o menos, como en los países escandinavos.

Mi opinión, por lo que valga, es que les falta un mito colectivo válido. La historia reciente de Europa les hace difícil aceptar la única respuesta que tienen los hombres y mujeres comunes: su nación. Adiós, Bauman. Conservaste la lucidez, que es un valor.


Algo de filosofía, para empezar 2017

enero 1, 2017

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No quería empezar con la política cotidiana, juego fascinante como es.

Me dio el ejemplo el talentoso Oscar Cuervo. En su blog vuelca cine, música, filosofía y política. Es extraño, o no. Se puede decir que es un hombre de una izquierda humanista, hasta cristinista. Sobre todo si se lo compara conmigo, y mi inclinación por la realpolitik. Pero, como no pocos de ese palo, especialmente los más cultos, tiene una fascinación por Nietzsche. Recién vi esto que subió; no es su pensamiento, pero sí el del filósofo alemán:

Somos, con mucho, los más fuertes entre los fuertes. Ni siquiera necesitamos la mentira: ¿qué otro poder podría prescindir de ella? Una fuerte seducción lucha por nosotros, quizás la más fuerte que haya: la seducción de la verdad… ¿De la verdad? ¿Quién me puso esta palabra en la boca? Pero ya la vuelvo a sacar, desdeño la orgullosa palabra: no, tampoco necesitamos la verdad, llegaríamos al poder y a la victoria también sin la verdad. El encanto que lucha por nosotros, el ojo de Venus que cautiva y enceguece hasta a nuestros enemigos, es la magia del extremo, la seducción que ejerce todo extremo: nosotros, inmoralistas, somos los extremos“.

Hay algo real ahí: la seducción de los extremos. Cuando se junta con una filosofía y una moral rígida -la leninista, o la salafista- ha motivado a muchos hombres y mujeres jóvenes a matar y a morir.

Pero también hay algo falso, y conviene marcarlo para, quizás, evitar muertes estúpidas. Con el respeto que merece el filósofo que quiso sacudir la complacencia consigo misma de la Europa del siglo XIX, se dejaba llevar por sus imaginaciones de fuerza y violencia, y no las enfrentaba en la realidad. Él también le hizo decir a Zaratustra: “¿Vas con mujeres? no olvides el látigo“. Pero, aparentemente, cuando iba con Lou Andreas-Salome, el látigo lo tenía ella.

Cada cual tiene sus fantasías, y si le sirven… Pero la obligación de los grandes es ponerlas en su lugar. Muchos señalaron -recuerdo Chesterton, hasta algún bloguero- cómo Shakespeare anticipó algunas de las ideas centrales de Nietzsche. En Macbeth, muy claramente en Ricardo III:

La consciencia no es más que un término para uso de los cobardes, inventado originalmente con el fin de mantener a los fuertes a raya. Sean los brazos vigorosos nuestra conciencia, y las espadas, nuestra ley“.

Pero el gran William las pone donde corresponde: en la boca de un rey imaginario (el Ricardo III real no era así) valiente y desesperado, justo antes de su derrota final.


Y no los echan de la Plaza de San Pedro!

noviembre 7, 2016

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El papa Francisco, este sábado en el Vaticano, con los participantes del III Encuentro Mundial de Movimiento Populares (EMMP).(Foto AICA/InfoGEI)

Estas recientes palabras del Papa Francisco (aka: Padre Jorge) han sido divulgadas en portales y blogs. Además, no tienen nada de nuevo; son conceptos que ha repetido una y otra vez desde hace tres años. Pero precisamente por esa insistencia que estos dichos, tan terminantes, tienen que ser leídos con atención. Aún a los corazones endurecidos de los que habla el Evangelio (yo sería uno) les deben hacer dudar de una ” onda cultural dominante en consonancia con triunfos electorales de la “derecha” “.

¿Quién gobierna entonces? El dinero ¿Cómo gobierna? Con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia en una espiral descendente que parece no acabar jamás. ¡Cuánto dolor, cuánto miedo! Hay -lo dije hace poco-, hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera”. 

“Ustedes, los pobres organizados, se inventan su propio trabajo, creando una cooperativa, recuperando una fábrica quebrada, reciclando el descarte de la sociedad de consumo, enfrentando las inclemencias del tiempo para vender en una plaza, reclamando una parcela de tierra para cultivar y alimentar a los hambrientos”. 

“Están imitando a Jesús porque buscan sanar, aunque sea un poquito, aunque sea precariamente, esa atrofia del sistema socioeconómico imperante que es el desempleo. No me extraña que a ustedes también a veces los vigilen o los persigan y tampoco me extraña que a los soberbios no les interese lo que ustedes digan”.

Los que quieran escuchar y/o leer el discurso completo -o son desconfiados- pueden hacerlo en la página de la Radio Vaticano, aquí.

Agrego sólo dos comentarios: Uno, ya lo dije antes: Me resulta difícil creer que, en la Iglesia católica, que considera a la prudencia como una de las Virtudes cardinales, el Espíritu Santo, o al menos un grupo muy influyente de cardenales, no tuvieran idea en qué dirección la iba a impulsar quien estaban eligiendo Papa.

Con el otro quiero invitar a encarar un asunto más estratégico: Resulta evidente que la Iglesia se está dirigiendo a los que considera el sujeto histórico al que debe dirigir sus principales esfuerzos: los pobres, los marginados del sistema actual. Bueno, se dice que su Fundador tenía la misma idea.


Un homenaje no convencional a Néstor Kirchner

octubre 27, 2016

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Hoy, a seis años de su muerte, hay muchos homenajes, diversos. En el blog he hablado bastante de él -no siempre bien, es cierto, pero eso es también un reconocimiento a alguien que deja una huella perdurable en nuestra historia. Hay una expresión fácil que, curiosamente, casi no se ha usado “el peronismo del siglo XXI“. Bueno, del siglo XXI ya transcurrió una sexta parte, y el peronismo “realmente existente” en estos años ha sido -guste o no guste- el de Néstor. Y Cristina, porque, fueron una pareja en la tradición política peruca, si las hay.

Como sea, prefiero no repetirme. Y los homenajes convencionales tampoco me gustan mucho. Así que voy a subir un informe estadístico del Centro de Economía Política Argentina, sobre servicios de deuda y presupuestos nacionales, que sólo lo menciona una vez. Casi todo son números y porcentajes (es breve, eso sí). No sería necesario publicarlo -ya lo hace Artemio aquí– pero quiero que puedan acceder al informe completo, con gráficos -cliquear aquí. Y les acerco un fragmento, porque me parece que la actitud ante el endeudamiento externo es una de las cosas que lo ponen a Néstor aparte de la tradición política argentina. Y de muchos gobernantes peronistas también.

Porque, seamos francos, endeudarse en moneda extranjera no sólo es el mecanismo de control hegemónico en el sistema global y blabla. También, es muy fácil, para el que gobierna, ya sea nación, provincia o municipio. No tendrá que pagarla de su bolsillo.

Entonces, es bueno que homenajeemos a alguien que tenía prejuicios contra el endeudamiento externo. Son tan raros… El gobierno actual no los tiene, por supuesto, y eso dejará un problema serio para el que viene. Pero no será más grave que el que enfrentó N. K. cuando él asumió.

“...Resulta interesante analizar la relación de los servicios de deuda sobre los recursos y gastos del presupuesto.

La incidencia de los Servicios de Deuda sobre los Gastos Totales ascendía a 21,56% en el presupuesto del año 2001, se redujo a 13,23 en 2002 para volver a incrementarse en 2003 a 22,63%. Ya en el presupuesto del año 2004, primero elaborado por la gestión de Néstor Kirchner (aprobado por el Congreso a fines de 2003), los Servicios de Deuda representaron 11,55% de los Gastos Totales presupuestados.

De allí en adelante la curva que se visualiza es descendente. En efecto, el promedio del peso de los Servicios de Deuda en el Gasto Total de los presupuestos de 2004 a 2016 (aprobados entre 2003 y 2015) es de 10,09%. Un análisis similar puede extraerse de la relación Servicios de Deuda/Recursos Totales y de Servicios de Deuda/Ingresos Tributarios.

En los tres casos se marca un contraste en el proyecto de presupuesto del año 2017, elevado recientemente por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional. Para 2017 los Servicios de Deuda se incrementan un 137% respecto del presupuesto 2016 aprobado por el Congreso (aunque respecto del crédito vigente para 2016 a raíz de las ampliaciones dispuestas por el actual Jefe de Gabinete de Ministros como resultado de los nuevos compromisos asumidos, el incremento es de 21,61%), mientras que los Gastos Totales lo hacen 50,5%, Recursos Totales 27,9% e Ingresos Tributarios 22,7%. En este sentido, la incidencia de los servicios de deuda sobre el Gasto Total presupuestado para 2017 alcanzará el 10,48 (incrementándose 58% respecto de lo presupuestado para 2016). En efecto, un total de 143 mil millones de pesos es el monto en términos absolutos de aumento de los Servicios de Deuda en 2017, que representa 3,84 puntos porcentuales adicionales del Gasto. Es una cifra que ya no podrá destinarse a educación, salud o a inversión en ciencia y técnica, dado que tendrá que dirigirse al pago de Servicios de Deuda.

Adicionalmente, el peso de los Servicios de Deuda sobre Recursos Totales casi duplica al año 2016 (un aumento de 85,89%), al igual que la relación Servicios de Deuda/Ingresos Totales, la cual crece 93,9% entre 2016 y 2017.

Es dable advertir que a raíz de las numerosas emisiones de deuda que vienen llevando adelante las actuales autoridades, el gasto en Servicios de Deuda para este 2016 se amplió hasta el momento a 203 mil millones de pesos, es decir, un aumento del 95% de lo presupuestado originalmente.

No puede dejar de señalarse que 83 mil millones de pesos de los casi 248 mil millones que se pretenden destinar a Servicios de deuda en 2017 obedecen a las emisiones de deuda realizadas a partir del 10 de diciembre de 2015 y representa un incremento del 50% sobre los servicios de deuda que hubiesen correspondido abonar de no verse incrementado el endeudamiento en títulos públicos.

De no ser por las nuevas emisiones de títulos públicos, los Servicios de Deuda hubieran representado en 2017 un 6,95% de los Gastos Totales, considerando el nivel de gasto total propuesto por el Poder Ejecutivo para 2017. Es decir, se hubiera mantenido la tendencia declinante del peso de los servicios de deuda sobre las erogaciones del Tesoro nacional, permitiendo atender otros gastos“.


Una huelga que hacen mujeres

octubre 19, 2016

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De la violencia contra las mujeres escribí hace poco, y no siento que tenga algo para agregar. Igual, hoy son ellas las que hablan, y actúan, y uno siente que debe acompañar.

(No me parece acertado llamarla huelga. Ser mujer es también una tarea -como ser hombre-, pero no la van a interrumpir. En inglés a la huelga le dicen “strike”, golpe, y puede ser eso lo que se necesita, para despertar).


118.079 empleos

octubre 15, 2016

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El INDEC, Instituto Nacional de Estadística y Censos (supervisado por Todesca, no por Moreno) informó ayer que en la primera mitad de este año se perdieron 118.079 empleos en el sector privado registrado. Esto es, entre los que trabajan “en blanco”.

No creo necesario recordar que la recesión -el descenso en las ventas- golpea siempre con más fuerza y más rápido entre los trabajadores informales. El sector donde se manifiestan las discutidas estadísticas de pobreza e indigencia que publica la Universidad Católica Argentina.

Sobre la política económica de este gobierno ya me pronuncié en el blog: el ajuste, sin un plan de desarrollo simultáneo, disminuye la actividad y la recaudación impositiva, y obliga a un nuevo ajuste. Este círculo autodestructivo surge de la observación directa, y la experiencia lo confirma hoy en muchos otros países.

Me parece inútil repetir todos los días los errores y horrores que se están cometiendo. Siempre se pueden encontrar ejemplos. Marco esto para recordar(me) que cada empleo que se pierde es un compatriota, una familia que está sufriendo un golpe muy doloroso.


Del Encuentro Nacional de Mujeres

octubre 12, 2016

(Este texto ya fue subido hoy en el blog de Artemio. Su publicación aquí es, entonces, simplemente una forma de solidaridad con lo que dice).

mujeres

Hay una parte de lo que sucede en los Encuentros Nacionales de Mujeres que nunca se cuenta. Me pregunto si no se enuncia porque es políticamente incorrecto hablar de eso; si es que en realidad es un relato secundario; si queda velado porque son hechos aislados y de un grupo marginal; o si en verdad resulta prioridad hablar de la avanzada violenta de la policía que es lamentable, preocupante y repudiable. Quizás sea un poco de todo. Pero al final, hay una parte de lo que sucede en estos encuentros que sigue sin contarse. En los medios de comunicación masivos, progresistas y entreguistas, siempre sale la misma noticia: un grupo de militantes feministas se enfrenta a militantes religiosos que rodean la catedral del lugar y la policía reprime. Es tan conocida y reiterada la escena que hasta una podría llegar a sospechar (sin justificar la violencia institucional, claro está) de la intencionalidad de las/los protagonistas.

Con amargura, esta vez tampoco fue la excepción.

Sin embargo, insisto en que hay dos cosas que quedarán ocultas para siempre. En primer lugar, nadie va a mencionar las prácticas despóticas de una fracción, de una fracción, de una fracción de la izquierda intransigente que no va a discutir, que impide que queden plasmadas las disidencias que sí existen entre las participantes y que sólo le preocupa que en el documento final diga lo que ellas quieren que diga. Con fines ilustrativos, en uno de los talleres de organización barrial, un grupo de militantes se opuso a que el documento final exigiera la libertad de Milagro Sala. En uno de aborto legal, se decidió omitir en la relatoría la posición disidente de un grupo de religiosas que habían participado. En un taller de sexualidad, la coordinara quiso echar a dos adolescentes que se acercaron a preguntar qué era la bisexualidad. Seguramente fueron hechos excepcionales, pero para la próxima habrá que prestar más atención porque la expulsión nunca puede ser el propósito de encontrarse.

Lo mismo pasó con las paredes de Rosario que quedaron pintadas con proclamas que no fueron debatidas, que no representan a la mayoría y que no promueven un avance en la lucha de las mujeres para alcanzar la demorada igualdad: “aborto y me divierto”; “la heterosexualidad es el opio del pueblo. Castración”; “la vida es corta, hacete torta”; “chucha con chucha, es la lucha”; “cuando comía carne, pensaba como mi papá”; “abortá por si te sale rati”; “machete al machote”; “muerte al macho”; “ni mujer, ni bonita, lesbiana feminista”. Esto también es violencia, genera rechazo y, para peor, resulta ser la acción de una minoría noticiable.

Nada bueno sale del odio. Ese no es el camino para exigir la igualdad, la justicia y la democratización en el espacio doméstico y en la arena pública. Esa no es la forma de sumar a más mujeres y hombres a pensar la desigualdad reinante. Estas prácticas de una minoría enardecida, también merecen el repudio de la mayoría que participa para construir más ciudadanía para las mujeres.

En segundo lugar, y más lamentable aún, nadie va a hablar de los enriquecedores debates que dieron las miles de mujeres que se encontraron para pensar(se) con otras sobre su lugar en la vida pública, en las organizaciones sindicales, en los barrios donde viven y militan, en la actividad artística y cultural, en el poder político, en las escuelas y las universidades, en sus organizaciones de base, en sus partidos políticos y en sus casas. Nadie va a escribir sobre las estrategias que se dieron las trabajadoras para exigir una guardería en el lugar de trabajo o para pelear un lugar en la lista de delegados; tampoco van a hablar de las hojas y hojas de apuntes con experiencias exitosas para resolver los problemas que comparten muchos barrios humildes; nadie va a contar las emociones que se juegan cada vez que alguna relata un triunfo o una derrota; tampoco van a publicar sobre los litros de mate compartidos, los pastelitos y las tortas fritas caseras que giran en ronda; ningún diario va a mencionar las listas de teléfonos y mails para seguir en contacto a pesar de la distancia; menos que menos van a mencionar la potencia y el impulso que se genera al encontrarse para seguir haciendo al volver.

Nadie cuenta eso que nunca se cuenta cuando termina un Encuentro Nacional de Mujeres. Y hasta una podría sospechar que hay gato encerrado, que hay una fuerza que opera para que así sea, porque ¿cómo puede ser que siempre sea la misma tapa de diario? ¿cómo nos pasa que nunca es noticia que 70 mil mujeres de todo el país se congregaron para discutir, reflexionar, apasionarse, contar experiencias, plantear preguntas, diseñar estrategias y difundir información valiosa?

Espero que el año que viene no tengamos que volver a repudiar la violencia policial, ni a lamentar heridas. Espero que podamos dedicarnos a hablar de estas cosas. Pero que contemos la historia entera, sin idealizar un espacio en donde se dan disputas de sentido, de forma y de contenido. Las nuevas mayorías se construyen así: señalando los avances, pero también los límites que hay al encontrarse para pensar un proyecto general que nos incluya con justicia e igualdad a todos y a todas.

Manuela Hoya, militante de la JPBA La Cámpora La Plata.
Foto: Paula Di Carlo, militante de la JPBA La Càmpora La Plata.


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