“Indígenas”

julio 16, 2016

educ-bilingue

Esta semana pasaron en el canal de cable C5N -razonablemente filo K- una nota que pretendía ser un informe sobre la situación indígena en el Norte argentino, en particular en Formosa.

Allí se mostraba que el Sr. Félix Díaz, autoelegido “cacique” qom, es un chanta (lo que no es sorprendente, ni extraño: de ancestros aborígenes, es tan argentino como nosotros, y esa característica está bastante difundida en la población) y que había sido usado por Macri en la campaña para mostrar preocupación por los “pobres indígenas” y luego dejado de lado. (Tampoco es extraño: lo mismo le pasó a Julio Bárbaro, con ancestros en las tribus toscanas).

Lo que me llamó la atención -a mí y a otros amigos- es que también había, como contexto, una serie de imágenes y anécdotas que daban una visión lastimera de la situación de los pueblos originarios en Formosa. No tengo ninguna duda que en esa provincia hay pobreza, y problemas sanitarios (no vi indigencia, pero, bueno, no la recorrí en su busca) como se pueden encontrar, y seguramente peores, en el resto de Argentina.

Lo que cuestiono es que -con buena conciencia progre, eso sí- se pone automáticamente a los “pueblos originarios” en el rol de víctimas indiferenciadas y se los deja ahí, como si no tuvieran aportes propios y distintivos, ni capacidad de respuesta y de lucha. Ni siquiera acceso al voto.

Esos pueblos han sufrido gravísimas injusticias, y es una obligación del Estado dar reparación. Sin convertirse en su tutor, ni separarlos de la sociedad argentina en una especie de zoológico humano. Sobre todo, se les debe reconocer la dignidad de contar sus propias historias y plantear sus propios reclamos. Que no conseguirán todos, como tampoco los consiguen los (un poco más) blancos en Buenos Aires.

Creo que miradas como ésta que les cuento son posibles, y hasta inevitables, debido a la ignorancia. Formosa, en particular, es poco conocida en el resto de Argentina. Ni hablemos en la Capital. Por eso es fácil aceptar las leyendas generales fabricadas en serie por europeos y estadounidenses que ni siquiera conocen Argentina (antes Hollywood las hacía sobre indios perversos y traicioneros, pero los tiempos cambian y el marketing debe renovarse).

Estuve en esa provincia el mes pasado, décadas después de mi última visita. Un vistazo muy corto y muy parcial, apenas lo suficiente para darme cuenta de las pavadas que aceptamos, inconscientemente, de los medios porteños. Que comparten la ignorancia.

Pedí a los amigos formoseños que me enviaran un informe sobre Políticas Indígenas en la Provincia de Formosa. Pueden acceder cliqueando sobre este título, y como es sábado tendrán tiempo para leerlo.

Empieza: “La Provincia de Formosa es una provincia diversa. Constituye un mosaico cultural en el cual habitan los Pueblos Toba (Qom), Pilagá, y Wichí. Los dos primeros pertenecen al grupo lingüístico guaycurú y el tercero al mataco-mataguayo y, desde ese punto de vista, la diversidad es aún mayor, puesto que se hablan en el territorio provincial 17 variantes dialectales.

… Esta diversidad fue asumida por el Estado Provincial y desde 1984 propulsó procesos de innovación legislativa, incluyendo reformas constitucionales … en orden al reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, contando con una importante participación de los propios indígenas en la formulación de propuestas inclusivas para lograr la plena participación en igualdad de condiciones con el conjunto de la sociedad”.

Otros párrafos, más específicos, dicen: “En la actualidad el 96,7% de las comunidades indígenas cuentan con títulos de propiedad. … Del total de tierras entregadas, el 99,5% se realizó en forma de propiedad comunitaria, y el 100% de las mismas poseen la protección legal de la Ley Provincial No 426, siendo inembargables e imprescriptibles“. (Esto no quiere decir que no haya conflictos por terrenos. Los hay en Buenos Aires, también).

También hay un capítulo sobre Educación Intercultural Bilingüe (aunque los idiomas maternos son cinco: los tres de la provincia, con sus variantes dialectales, y dos “extranjeros”: castellano y guaraní. Las reuniones del gabinete social son interesantes. Pero lo que más valoro del documento es el concepto que se plasmó en la Constitución provincial:

La identidad es nuestra forma de pensar, sentir, actuar, de acuerdo a los valores espirituales y materiales que fuimos adquiriendo a lo largo de nuestra vida y que compartimos con la comunidad.

La identidad no es única. Las personas tenemos una identidad plural: un ciudadano de nuestro territorio puede tener una identidad indígena, una identidad formoseña, una identidad argentina, una identidad relacionada con su ámbito de trabajo (por ejemplo: maestro, artesano, agricultor), y así sucesivamente.

Cuando negamos esas otras identidades, se simplifica a la persona y se pierde la riqueza cultural que llevamos cada uno. Cuando asumimos todas nuestras identidades, generamos más oportunidades y diálogos para construir juntos en comunidad“.

Firmo abajo.


Malvinas y la represión

julio 12, 2016

cementerio

La guerra del Atlántico Sur en 1982 (la única guerra entre naciones en la que participó Argentina en más de un siglo), y las masacres de las que fue autor ese mismo gobierno poco antes (las más grandes en relación a la población del país también en más de un siglo, desde nuestras guerras civiles) son dos hechos claramente distintos.

Hay algo que los vincula, sin embargo. Ambos son bases de consensos sociales. Bien diferentes los dos, por supuesto, pero que están en el transfondo de las actitudes de muchos argentinos, aunque no lo verbalicen. En las bibliotecas (no es exageración) que se han escrito sobre esos dos episodios de nuestra historia -a las que contribuí, en mínima parte, en notas breves según mi costumbre- creo que se ha escrito poco sobre ese vínculo y esa diferencia. Quiero apuntar ahí nuestra mirada, con una nota breve.

El consenso formado en torno de la represión del “Proceso” de 1976/83, su condena sin atenuantes, ha quedado establecido en la sociedad argentina. Eso significa que ninguna voz oficial, ni en las fuerzas políticas con una mínima representatividad, ni en los medios masivos de comunicación puede cuestionarlo sin desacreditarse (El reciente episodio con Darío Lopérfido lo muestra, en un gobierno que sostiene hasta ahora a Aranguren). Las únicas voces discrepantes están en Internet, y no son más relevantes que las que reivindican al nazismo.

Más importante, se puede percibir en la inmensa mayoría de las generaciones jóvenes, sin vivencia directa de hechos ocurridos 40 años atrás, que esa represión es vista como un crimen intolerable, aún entre los que no tienen ningún interés en la política.

Ya hace bastantes años que comparé en el blog, y en su antecesor El hijo de Reco, este consenso con el “consenso antifascista” que dominó la política y hasta la cultura de Europa Occidental después de 1945. Esa práctica unanimidad se construyó con una buena dosis de hipocresía y de amnesia selectiva, como en todas las cosas humanas, pero sirvió como la base sólida para la estabilidad y el desarrollo europeo por más de medio siglo, hasta el derrumbe de la Unión Soviética. Y aún ahora, 70 años después, está en el discurso de la mayoría de las fuerzas políticas en los países más poderosos de la Unión Europea: Alemania, Francia, Italia… Y hasta sirve como lazo común, por lo menos en el discurso, con Gran Bretaña, Rusia, los EE.UU.

El consenso sobre las Islas Malvinas -si se puede llamar así a una reacción emocional compartida por muchos, muchos argentinos- es de naturaleza muy diferente. Es menos articulado que el que existe en torno a la represión, menos “oficial” y mucho menos “políticamento correcto”. Es cierto que ningún vocero institucional, en el Estado o fuera de él, se atrevería a cuestionar públicamente los títulos de soberanía de nuestro país, o atacar a los que allí combatieron bajo nuestra bandera. Pero es aceptable, hasta está de moda en algunos círculos intelectuales, lamentar el lugar que ocupan esas islas en el sentimiento popular y calificarlo de “nacionalismo irracional”.

Esto no es demasiado importante en sí. Sabemos que casi desde el mismo momento en que Argentina surge como una nación independiente, un sector minoritario pero influyente de nuestro pueblo, sobre todo en las clases más acomodadas, se ha sentido … incómodo con las manifestaciones de sentimiento nacional. Y que percibe como más “racional” el patriotismo inglés, francés o estadounidense que el propio. Ni hablemos del concepto de la Patria Grande.

Más significativo es el hecho que en los 34 años que han transcurrido desde el final de la guerra por las islas, con muy distintos gobiernos, no hemos institucionalizado las ceremonias con las que recordamos esos combates y honramos a los que pelearon por la Patria. Como lo hacen todas las naciones.

Lo más vergonzoso fue, por supuesto, cuando después de la derrota, los altos mandos del Ejército ocultaron a los veteranos a su regreso. Una muestra de ese despreciable exitismo que es un defecto bastante común entre nosotros. Pero los gobiernos civiles siguientes, que aprobaron beneficios y medallas para ellos, no supieron, no quisieron, ayudar a afirmar en la sociedad el orgullo por el valor y el heroísmo que existieron, sin ocultar las ruindades que también hubo.

Tiene que ver en esa falencia, creo, ese otro consenso que mencioné al principio. Para una parte, también numerosa de nuestros compatriotas, en especial entre los sectores medios, todo lo vinculado a lo militar despertaba rechazo. La dirigencia política no dio a la sociedad en todos estos años una respuesta clara a una pregunta básica: ¿Cuál es el propósito de las Fuerzas Armadas?

Curioso, porque cualquiera que lee los diarios o mira la TV puede contestarla: para no tener que depender de las Fuerzas Armadas de otros, o para disuadirlos de usarlas en contra nuestro. Si nuestro ejército ha sido brutal en el pasado, uno ajeno sería peor. Otros pueblos lo saben bien.

Y nuestro pueblo, en su mayoría, quiere sentir orgullo de sus Fuerzas Armadas, y homenajear el coraje de los que lo mostraron. Es humano, y es digno.

Un gobierno al que nadie puede acusar de patriotero, por cierto, ha hecho desfilar en el Bicentenario a los veteranos de Malvinas. En lugar de quejarse lastimeramente porque entre ellos había algunos que no tienen el respeto de sus propios camaradas, reconozcamos esa necesidad popular, que en los argentinos está asociada a las Malvinas como Alsacia y Lorena para Francia o el Ulster para Irlanda, más profunda que cualquier consenso político. De sentirse, y ser una nación.


Daniel Santoro, Junio de 1955

junio 18, 2016

junio de 1955

Hace poco se discutía en los comentarios sobre la masacre de civiles en la Plaza de Mayo el 16 de junio -en realidad, sobre la poca “memoria” que se le ha dedicado a esa atrocidad, en comparación con otras. La he recordado algunas veces, como aquí, pero, como el peronismo tradicional, no le dedico demasiada energía a detallar horrores pasados. Igual, navegando en el blog del Pájaro Salinas, me llevó a esta crónica. Y quise subir, en medio de las discusiones políticas, esta pintura de Daniel Santoro. Nuestro Guernica, como creo que dijo Nando Bonatto.


Algo más del Gallego Álvarez

junio 6, 2016

Cuando me avisaron de su muerte, el sábado a la noche, no me sentí como escribiendo. Copié algo, sobre Alejandro y Guardia de Hierro, que había subido al blog hace unos tres años, parte de una discusión sobre nuestra historia en los ’70. Válido. Fue el tiempo en que mi vida se cruzó con la suya, cuando me integré a Guardia. Pero también tenía el eco de viejas discusiones y alejamientos, que hoy pertenecen a los libros de historia. Supongo que también había algo ahí de parricidio. Que, si hacemos caso al tío Sigmund, es el comienzo de la puja política.

Como sea, eso no estaba en el Gallego. El fue un formador, de conciencias, de militantes, y lo siguió siendo hasta el último día de sus 80 años. Dejó un libro “Así se hizo Guardia de Hierro” pero, en mi opinión, ese texto es un eco débil de sus charlas (los clásicos griegos, que él conocía bien, pensaban así, también).

Un comentarista habitual, Rogelio, acercó en ese posteo un video con una charla suya del día en que cumplió 80. Muy corta, y que deja algunas preguntas. Entonces, busqué algo más extenso. Lo de arriba, filmado hace poco menos de tres años, me parece que refleja bastante bien su pensamiento sobre lo actual. Que, no podía ser de otra manera tratándose del Gallego, reitera sus convicciones de siempre.

Como ya pasaba hace 45 años, no estoy de acuerdo… del todo. Pero eso ya no importa. Ahora quiero recordarlo como el conductor que fue. Casi no conservo material del tiempo en que me conducía, pero otro compañero y amigo, José Luis Fernández Valoni, hizo llegar esta foto. Para algunos, como para mí, despertará recuerdos.

Fernández Valoni - Mesa Trasvasamiento Generacional 1971


La violencia contra las mujeres

junio 3, 2016

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La foto de arriba es de la impresionante manifestación (¿150 mil, 300 mil asistentes?) que se hizo el año pasado con el lema “Ni una menos“. Y sólo fue la más numerosa de las que se hicieron en todo el país.

Participé en ella, y estoy orgulloso que éramos muchos hombres los que acompañamos. Pero la mayoría, larga, era de mujeres. Y es mejor así. Es necesario, es fundamental, que las mujeres no acepten pasivamente un rol de víctimas. Por ellas, y también porque lo que estimula al cobarde es la debilidad de aquel a quien golpea o lastima.

Entonces, todo bien con repetir la manifestación hoy. Estoy seguro que también será importante, y hermosa. Pero creo que vale la pena reflexionar sobre estos números que hoy publica un diario: “A un año de la movilización con el lema NiUnaMenos, 275 mujeres fueron asesinadas en el país, esto es, una cada 31 horas. 216 criaturas menores de edad han quedado sin madre). Y 35 varones murieron intentando salvarlas de los femicidas“.

No debe desalentar. Eliminar por completo esos crímenes, o cualquier otros, es una fantasía. Y continuar con estas movilizaciones es necesario, porque mantiene la lucha en la agenda pública y, más importante todavía, en la conciencia de las mujeres.

Eso sí, creo que el esfuerzo puede ser mejorado. Quedan en muchos nichos de poder institucional -jueces, comisarios, funcionarios- personas de ambos sexos, o de alguna variante, indiferentes o impacientes con este reclamo. Y queda mucha violencia cobarde, la que se dispara frente al débil, agazapada en un porcentaje no pequeño de los varones.

Para lograr mejores resultados con el esfuerzo, creo que es importante precisar el objetivo, y dónde debe dirigirse (habló el profesional en mí). Enfrentar al gobierno de Macri, al capitalismo, al patriarcado, reclamar por el aborto seguro y gratuito, o por la repartición igualitaria de las tareas domésticas, son causas respetables. Algunas de ellas las comparto. Pero no son lo mismo que lo que traté de poner con claridad ya en el título: La violencia física que hombres descargan sobre mujeres.

(Seguro. Existe la violencia síquica, también. Y la violencia que ejercen mujeres contra mujeres, y la que ejercen contra hombres. Son otros problemas, como la gripe A y el dengue lo son. No todo tiene la misma solución).

La solución de éste -hasta donde los problemas humanos tienen solución- es hacer que la violencia masculina contra las mujeres sea vista por todos como el acto repugnante y cobarde que es. Teniendo claro que sus retorcidas raíces están metidas más profundo que los clichés progresistas. El que golpea o humilla puede ser un marido maduro “celoso” o un pendejo rockero. Es más probable que sea éste último el que se jacte con sus amigos.

Hasta hace no muchos años, era aceptable entre los códigos machistas la hostilidad, incluso física, hacia el puto, el “maricón”. Todavía existe, por cierto, pero es mucho menos frecuente. Como los linchamientos de negros en los Estados Unidos. Las culturas se cambian, si existe la voluntad y la persistencia.


Homenaje a Julio Godio

mayo 30, 2016

Quiero compartir con ustedes esta invitación:

godio

La Confederación de Educadores Argentinos –CEA-,  junto a su Escuela de Formación e Investigación Sindical “Julio Godio” y el Instituto Mundo del Trabajo –IMT-, invitan a participar del Seminario de Formación “El movimiento obrero argentino en la hora actual” el día 30 de mayo de 2016 a las 17.00 hs. en calle San José 225, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sede de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSSE).

Hace cinco años, fallecía el sociólogo e historiador argentino Julio Godio. Pensador e investigador del Movimiento Obrero Argentino, autor de obras medulares de su historia, docente generoso y figura clave para el sindicalismo. Homenajeamos su figura pensando juntos los desafíos a los que nos enfrentamos.


Para recordar a 323 argentinos

mayo 2, 2016

crucero general belgrano

Un amigo que comenta a menudo en el blog me hizo tener presente que hoy es el aniversario del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, hace 34 años. No me apasionan las efemérides, pero ésta ha sido poco mencionada. Supongo que no es fácil hacer que encaje en los discursos que hoy se enfrentan.

Entonces, les propongo dedicar unos minutos a recordar a esos compatriotas que murieron en aguas muy frías. Como cantaba Kipling para el patriotismo inglés, nosotros también “hemos alimentado nuestro mar“.


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