Eva, otra vez

julio 26, 2015

eva-peron

(Este posteo lo subí hace dos años. No se me ocurre nada mejor para decir)

Hoy estuve pensando acerca de Evita. Supongo que impulsado en parte porque este 26 de julio – después del aluvión de las necrológicas casi obligatorias del 60° aniversario de hace un año – su nombre y su figura han aparecido mucho menos en los medios, y en los blogs politizados.

Creo que es mejor así. La repetición trivializa, y convierte – para los que no los conocieron – a quienes eran bandera de lucha en imágenes de libro de texto. Están bien los homenajes, el reconocimiento del símbolo que representan. No rechazo esas dos imágenes suyas ahí en la Avenida 9 de Julio, aunque – que me disculpen Marmo, Santoro – me parecen feas; y me gusta que el movimiento social con mayor activismo político hoy lleve su nombre. Es apropiado.

Pero sería inútil – hasta patético, o, peor, falso – tratar de apropiarla para la lucha política actual. No es que no la amen y la odien a la Eva, todavía. Es que esos sentimientos ya no se enarbolan para expresar una identidad política. Porque el amor de ella por los humildes ¿quién se anima a cuestionarlo hoy? Muy pocos. Su fanatismo incondicional por Perón ¿quién se anima a hacerlo suyo? Algunos más, pero no muchos. Y, la gran mayoría de estos, sospecho, de los labios para afuera.

Esto no quiere decir que no esté vigente. Porque la política – entendida como la lucha por el poder y su administración – es una parte de la realidad. Quizás la más superficial. Hace cuatro años, en una de las muy pocas veces que mencioné a Evita en el blog, cité una frase de Alberto Amato “Los seis años que abarca el breve paso de Eva Perón por la vida política argentina … generaron un amor irrenunciable y un odio irracional“.  Y agregué que no puede decir que entiende la política el que deja afuera el amor y el odio.

Y por todo lo que se ha escrito sobre ella, pienso que todavía no hemos prestado bastante atención a esa identificación profunda que el odio que despertó hizo entre ella, Perón y el peronismo. Un Tomás Eloy Martínez escribió un largo libro “Santa Evita” donde pinta toda la iconografía, entre entrañable y grotesca, del amor popular. Pero me parece mucho más importante, y revelador, el cuento corto de Rodolfo Walsh “Esa mujer“, sobre el coronel que tenía escondido su cadáver.

Porque estamos hablando de un país moderno, con altos índices de alfabetismo, con una numerosa, mayoritaria clase media, y una pátina europea que hace seis décadas era mayor que la actual. Y un ejército formalmente, convencionalmente católico, que secuestra un cadáver y lo oculta por casi veinte años. Un temor supersticioso, como el que – puede imaginarse – los lleva a prohibir por un decreto, el 4161, la mención de los nombres de Evita y de Perón.

Quiero ser claro. El odio de clases, las represiones sangrientas, las locuras y las masacres de las guerras civiles no son nada extraño en la historia. Un pesimista diría que son la materia principal de la Historia humana. El odio no es nuevo, por cierto, ni en Argentina ni en el mundo. Pero ese grado de irracionalidad debe llamarnos la atención.

La historia de los países latinoamericanos – entre ellos, claro, Argentina – tiene tantas guerras como la de cualquier otra región del mundo. Pero nuestro estilo de civilización tiene determinadas características, que apuntan a reglas de conducta bastante observadas. No recuerdo un sólo caso en que un ejército latinoamericano haya bombardeado las ciudades de un país enemigo, por ejemplo. Puede haberlo – no soy historiador – pero ciertamente no está entre nuestras costumbres ese crimen tan típico del siglo XX. Tan practicado por los países que se consideran “al frente de la civilización moderna”.

Pero la ciudad de Buenos Aires fue bombardeada en junio de 1955 por su propia Aviación Naval, en un ataque que apuntaba a matar a Perón. Pero que su frustración los llevó a asesinar civiles. La misma fuerza – tengo que decirlo – que 27 años después se portó con un coraje y profesionalismo que despertó la admiración de sus enemigos en la Guerra de Malvinas.

Sí. El odio es una fuerza muy poderosa; y los argentinos debemos cuidarnos, porque por toda nuestra bonhomía chanta, tenemos muy profunda la capacidad de odiar. Puede ser cierto, creo que es cierto, que el amor puede vencerlo, pero no es una victoria fácil como la de una elección. Nos pide mucho esfuerzo.

Bueno, como les dije, empecé pensando en Evita y me fui bastante lejos. O no. Les recomiendo escucharla a ella. Subí un discurso suyo, el año pasado, aquí.


El crucifijo, tallado en la hoz y el martillo

julio 9, 2015

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Esta foto, el obsequio que entrega el presidente de Bolivia, Evo Morales, al Papa de la Iglesia Católica que lo visita, Francisco, puede ser, me parece, una imagen simbólica de estos tiempos… ¿post europeos?

Porque Evo es el heredero de una cultura y un lenguaje con raíces aquí en América, anteriores a la primera globalización, la que inician Colón y Vasco Da Gama, y también el presidente de un Estado nación moderno, con constituciones repletas de derechos y que alquila satélites a China. Y Francisco, Papa, nació Jorge Bergoglio en Argentina, donde se misturan lo europeo y lo americano. La hoz y el martillo es un símbolo europeo si los hay, repleto de su historia de luchas y odios. Y el crucifijo es un símbolo más viejo que la Europa que lo adoptó, nacido en el Imperio Romano de la fusión de los mundos oriental y helénico.

Ese crucifijo en particular tiene una historia más cercana: es la replica de una figura tallada por un sacerdote jesuita español, Luis Espinal Camps, que fue torturado y asesinado por paramilitares en La Paz en 1980 por denunciar la violencia política en el país. Una historia que está en la raíz inmediata de estos tiempos en la América del Sur. Y creo que es esa la que Evo tenía en mente.

Bergoglio, me parece que es visible, no puede evitar un gesto de preocupación. Tiene claro que para muchos en su Iglesia, y también fuera de ella, es un “trapo rojo”, en el sentido taurino. Una provocación inaudita para un sector, tal vez viejo pero numeroso, que odia al comunismo por sus crímenes, que los cometió, pero más aún por su reclamo de justicia social. (Además, si conoce la historia de esta imagen en particular – como seguramente la conocerá – le recuerda los problemas que tuvo su Orden, la de los jesuítas, por su participación en las luchas de esas décadas).

Pero nadie le puede enseñar realpolitik a Roma. Ha decidido que sólo puede salvaguardar sus valores y su mensaje si los pobres y los humillados por “Occidente” sienten, experimentan que está de su lado. Después de todo, ese fue el mandato de su Fundador. Acepta el regalo, y afirma hoy en Bolivia “Quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América“.


Adiós a Jorge Álvarez

julio 6, 2015

jorge álvarez

Se fue ayer a la madrugada, y necesito despedir a un argentino importante, en serio. Ya lo hizo bien Julieta Roffo, así que tomo sus datos. En 1963, a los 31 años, fundó la Editorial Jorge Alvarez: debutó con Cabecita negra, de Germán Rozenmacher. En los siguientes cinco años publicó Los oficios terrestres, de Rodolfo Walsh; La traición de Rita Hayworth, la primer novela de Manuel Puig; Responso, la primera de Juan José Saer; Invasión, con los cuentas de Ricardo Piglia; y Los pollos no tienen sillas, el único libro de Copi que salió en Argentina mientras vivía. Lo convenció a Quino que las tiras de Mafalda se compilaran en libros; se reunió con Roland Barthes para publicar en español El grado cero de la escritura. Como dice J. R., logró que en las librerías los compradores preguntáramos por el nombre de su editorial más que por el de los autores.

En 1966 fundó De la Flor, con Daniel Divinsky. Pero, muy argentino, no tuvo continuidad con el esfuerzo editorial, o eso dicen.  En 1968 se volcó a la industria discográfica, y fundó Mandioca. Ahí impulsó a Manal, Almendra, Sui Generis y Pappo’s Blues.

En los ´70 tuvo que exiliarse a España, también muy argentino. Allí se quedó hasta 2011. De vuelta en Buenos Aires, editó la colección Jorge Álvarez para la Biblioteca Nacional: publicó las obras completas de Germán Rozenmacher y Tres historias pringlenses, de César Aira. En 2013, publicó su autobiografía Todo está guardado en la memoria. Uno espera que sea así.

De todos modos, lo que él hizo hace medio siglo contribuyó en mucho a lo que somos los argentinos hoy. Lo saludo con Manal.


Shylock habla a los antisemitas

julio 4, 2015

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A propósito de una denuncia especialmente estúpida de la D.A.I.A., el comentarista Raúl C. – que, como siempre dice, no trabaja de judío, es judío – acercó el monólogo de Shylock (3er. acto de El mercader de Venecia). Lo subo aquí en parte por el motivo que aduzco habitualmente: muchos visitantes leen los posteos pero no los comentarios. Pero la razón principal es que es una de las grandes declaraciones de la literatura sobre la condición humana.

Copio también el texto original, por si alguno puede apreciar la música de ese anticuado lenguaje de Shakespeare. Pacino (la imagen de arriba) hizo un noble esfuerzo para recuperarla. Pero me gusta más la versión que pongo al final, medio minuto en una vieja pelicula (1942) To be or not to be, del gran Ernst Lubitsch.

Él me había avergonzado y perjudicado en medio millón, se rió de mis pérdidas y burlado de mis ganancias. Despreció a mi nación, desbarató mis negocios, enfrió a mis amigos y calentó a mis enemigos y cual es su motivo “Soy un judío”. ¿Es que un judío no tiene ojos? ¿Es que un judío no tiene manos, órganos, proporciones, sentidos, afectos, pasiones? ¿Es que no se alimenta de la misma comida, herido por las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, curado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano y por el mismo invierno que un cristiano? Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos haceis cosquillas, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis, ¿no nos morimos? Y si nos ultrajáis, ¿no nos vengaremos?

Si nos parecemos en todo lo demás, nos pareceremos también en eso. Si un judío insulta a un cristiano, ¿cuál será la humildad de éste? La venganza. Si un cristiano ultraja a un judío, ¿qué nombre deberá llevar la paciencia del judío, si quiere seguir el ejemplo del cristiano? Pues venganza. La villanía que me enseñáis la pondré en práctica, y malo será que yo no sobrepase la instrucción que me habéis dado“.

He hath disgraced me, and hindered me half a million, laughed at my losses, mocked at my gains, scorned my nation, thwarted my bargains, cooled my friends, heated mine enemies; and what’s his reason? I am a Jew. Hath not a Jew eyes? Hath not a Jew hands, organs, dimensions, senses, affections, passions? Fed with the same food, hurt with the same weapons, subject to the same means, warmed and cooled by the same winter and summer, as a Christian is? If you prick us, do we not bleed? If you tickle us, do we not laugh? If you poison us, do we not die? And if you wrong us, shall we not revenge?

If we are like you in the rest, we will resemble you in that. If a Jew wrong a Christian, what is his humility? Revenge. If a Christian wrong a Jew, what should his sufferance be by Christian example? Why, revenge. The villainy you teach me I will execute, and it shall go hard but I will better the instruction“.


La memoria del peronismo

julio 1, 2015

Creo que todos los 1° de julio subí algo de Perón al blog. Esta vez, a 41 años de su partida, traigo estos fragmentos de noticiosos y de discursos de Perón y Evita de los primeros años. No es muy diferente al material fílmico que me hacen llegar trols o simplemente antiperonistas rencorosos, seleccionado éste con mejor onda, eso sí. Desde su mismo comienzo, marcó una polarización en la sociedad argentina. Más profunda que la de ahora, en realidad. Pretendo que escuchen estos seis minutos; dan una idea de lo que fue ese tiempo y ese sueño que marcó para siempre nuestrar historia y perdura hasta hoy.


Adiós a Elsa Oesterheld

junio 22, 2015

hgo, elsa y las hijas

Ayer murió Elsa Sánchez, la viuda del guionista de historietas Héctor Germán Oesterheld, y quiero despedirla aquí, porque como esposa y madre ha sido, es, testimonio de la tragedia argentina.

Sus cuatro hijas, Estela, Diana, Marina y Beatriz, que están de niñas en la foto de arriba con sus padres. muchachas veinteañeras se sumaron, como tantas y tantos otros de su generación. a la Tendencia Revolucionaria del peronismo en los tempraños ’70 del siglo pasado, y pasaron a integrar la organización guerrillera Montoneros. Fueron secuestradas y asesinadas.

Su padre, el marido de Elsa, el gran H. G. Oesterheld, se politizó y se incorporó a la orga, por el ejemplo de sus hijas. Uno recuerda que hubo muchos casos como el suyo en ese tiempo. Fue capturado por efectivos del Ejército en abril de 1977 y luego trasladado a Campo de Mayo. Sobrevivientes de los centros clandestinos de detención aseguran haberlo visto con vida, torturado, en el centro clandestino de detención de El Vesubio, y se cree que lo asesinaron en la localidad de Mercedes.

Queda de la familia, hasta donde yo sé, un hijo de Estela, que también fue secuestrado como bebé y luego entregado a su abuela para que lo criase.

Oesterheld – como otros grandes artistas, no importa el medio que usen, fue un creador de mitos. Tengo muy presentes sus historias que leía de pibe. Bull Rockett y sus dos amigos, Bob Gordon y Pig, fueron las primeras, en la vieja Misterix. Luego sus personajes crecieron, y uno creció con ellos. El sargento Kirk, Randall, Ernie Pike, Ticonderoga, Sherlock Time, Mort Cinder,… La saga del Eternauta, aquí en Buenos Aires.

Ellos lo buscaron y marcharon – en su mundo de papel – cuando estaba desaparecido. La chica del saloon, la amiga de Kirk, se puso el pañuelo blanco, como la mujer de Juan Salvo. Creo que esta vez se reunieron de nuevo.

h.g.o.


La movilización por #Niunamenos

junio 4, 2015

#NiUnaMenos

Quiero recordarles – lo habrán visto en el blog, hace no muchos posteos – que yo me adherí a esta marcha con las malditas y necesarias reflexiones del que tiene experiencia en política y en publicidad. Dije: “Tengo reservas instintivas con este tipo de manifestaciones que suman ONGs, activistas, famosos, relacionistas públicos, gente común, biblias y calefones. Pero me recuerdo a mí mismo que una buena causa sigue siendo buena aunque tenga el apoyo de los medios, publicidad y merchandising“.

Bueno, estuve ahí y tengo que corregir algo importante. No fue solamente una manifestación; fue una movilización. Y eso cambia la naturaleza de la cosa.

Hubo mucha, mucha gente. Cuando finalizó el acto, Callao estaba llena desde Rivadavia hasta Corrientes por las columnas. Y era una sola de las avenidas por las que se desconcentraron. Igual, eso no es excepcional en estos años, que hemos aprendido – recuperado – a expresarnos en las calles.

También estuvieron políticos y famosos, y los grupos que subrayaban sus propias preocupaciones dentro del reclamo común. Y los medios, y las redes sociales, lograron que una angustia expresada en Argentina tuviera eco en el mundo. Todo bien: son herramientas necesarias (experiencia de política y publicidad). No garantizan que el reclamo tenga éxito, pero ayudan, y cómo, para que no sea ignorado, el arma favorita de los que prefieren que nada cambie. Ayudan también a que la presión se mantenga, que es necesario para avanzar.

La mayoría larga de los participantes eran mujeres. También acompañábamos muchos varones; creo que era una parte necesaria. Pero si digo “acompañábamos” es porque ayer se movilizaban muchas de ellas por primera vez, se unían en una causa que trascendía reclamos tradicionales y más o menos compartidos. Por primera vez, pero no por última.

Los asesinatos de mujeres han roto la naturalización de la violencia contra ellas. Naturalización no es justificación: sólo los bestias y los perversos la justifican. Naturalizarla es verla como “cosas que pasan”. Y ellas mismas, muchas de ellas, lo veían así. Creo que ya no más, para las que marcharon ayer. Ah, y algunas de esas columnas que vi eran de colegios secundarios, pibas y pibes. Por eso pienso que la movilización va a seguir.


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