Comparto un mensaje

abril 16, 2017

pradera

En estos tiempos digitales, uno recibe constantemente, por correo electrónico, Facebook o whatsapp, mensajes impersonales, es decir no dirigidos a alguien en especial. Mi práctica habitual es no reenviarlos. Y muchas veces ni siquiera los abro.

Pero en realidad no es distinto de los medios, o aún antes, de los libros. Muchos místicos, y Platón, desconfiaban de la escritura. Pensaban que la única forma de transmitir mensajes que vale la pena es verbal, de una persona a otra. Hay una verdad en eso, pero a veces encuentro alguno que pienso que es bueno transmitir. Éste, por ejemplo:

“Esta vida se va a ir rápido, no pelee con la gente, no critique tanto su cuerpo. No se queje tanto. No pierda el sueño por las cuentas. No deje de besar a sus hijos y a su pareja. No se preocupe tanto en dejar la casa impecable. Los bienes y patrimonios deben ser ganados por cada uno, no se dedique a acumular herencia. Permita tener a los perros más cerca . No se ponga a guardar las copas. Utilice la nueva vajilla, no economice su perfume favorito, úselo para pasear contigo mismo, gaste sus zapatillas favoritas, repita sus ropas favoritas , ¿y qué? Si no está mal, ¿por qué no ahora? ¿Por qué no darse una escapada o un viajecito? ¿Por qué no orar en vez de esperar a orar antes de dormir? ¿Por qué no llamar ahora? ¿Por qué no perdonar ahora? Se espera mucho para la Navidad, el viernes, un año más, cuando se tenga dinero, cuando el amor llegue, cuando todo sea perfecto …

Mire, ….no existe el todo perfecto. Los seres humanos no pueden lograr esto porque simplemente no se hizo para completarlo aquí. Aquí es una oportunidad de aprendizaje.

Así que tome esta prueba de vida y hágalo ahora … ame más, perdone más, abrace más, viva más intensamente y deje el resto en las manos de Dios”.


Adiós a Cacho Sena

abril 13, 2017

Un infarto se llevó a Héctor “Cacho” Sena esta madrugada. Lo conozco, en la militancia, desde hace más de 30 años, cuando él colaboraba en la revista Línea en los tiempos finales del Proceso. Igual, se mantenía joven, en espíritu, en vitalidad y en su apariencia.

Nuestra relación no era de amigos personales. Era eso algo más profundo y distinto que está en la palabra compañero. Y como no figuraba entre los dirigentes que aparecen en los medios, no siento la necesidad de relatar su trayectoria. Para los que no lo conocían, no significaría nada, y para los que lo conocieron, no es necesario.

Sí siento la necesidad de decir algo. En la militancia política se cultivan algunas virtudes y valores. Y también, es humano, cosas mezquinas. Porque los que encuentran en ella su identidad, su lugar en el mundo y -muy frecuente- parte o todos de sus ingresos, muchas veces se dejan llevar por el impulso de cerrar puertas y tabicar accesos a los que pueden ser su competencia. En todas las oportunidades que tuve de verlo esforzándose en algún proyecto, Cacho nunca se dejó llevar por ese impulso. Al contrario, abría puertas, y hasta hacía subir al podio. Adiós, compañero.

Estoy lejos de Buenos Aires, pero si me entero de donde lo despiden, lo diré aquí.


Micaela García

abril 9, 2017

micaela

Me cuesta escribir sobre las víctimas. Siento que aparece fácil el sentimentalismo, o la indignación también fácil. Con buenas intenciones, claro. Pero no es el dolor que sienten ellas, o los que las querían.

Pero tampoco uno acepta quedarse en silencio. Y también se cubre como las intenciones propias. Un amigo me acercó estas palabras de Juan Grabois, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, y las copio aquí ¿Son más justas que otras? No sé, pero se me ocurre que son las que a Micaela le hubiera gustado escuchar, además de los que ella amaba.

“Micaela, entre el dolor y la bronca, quiero decirte, porque se que me escuchas desde el cielo, quiero decirte, desde lo más profundo de mi corazón, a vos, a tu familia, a tus compañeros, a la sociedad: para nosotros sos mucho más que la víctima del crimen aberrante, del calvario que sufriste cómo consecuencia de una sociedad enferma y machista, de un sistema inmoral y corrupto de pies a cabeza.

Nosotros te vamos a recordar, sobre todo, por tu vida heroica de servicio a favor de los humildes, del pueblo pobre, de la Justicia Social. Los medios, que gustan tanto de la crónica policial y los detalles escabrosos, que hurgan cada centímetro de la vida privada de las personas, sugestivamente se olvidan ahora de contarnos que fuiste una militante popular que luchaba por Tierra, Techo y Trabajo.

Se olvidaron de ver en tu última publicación en Facebook repudiando el ataque al merendero de los Cartoneros con un cartel que decía “el hambre no se combate con represión”. Se olvidaron de decir que no sólo eras una piba de 21 años, eras una piba de 21 años que combatía a este sistema de exclusión y miseria desde su identidad peronista, desde su pertenencia al Movimiento Evita, con su bandera de la JP y su pechera de la CTEP. Una mujer que combatía el machismo y gritaba ni una menos, ¡no por Twitter, en la calle!

Te vamos a recordar, Micaela, como esa piba de fierro que pateaba los barrios pobres para sacar a la violencia cotidiana en Villa Mandarina a través del deporte, que tocaba el redoblante en las marchas y pintaba paredes, que portaba el 24 de marzo la consigna “fueron 30.000” desafiando el revisionismo revanchista del gorilaje envalentonado.

La Micaela que se recorrió decenas de manzanas haciendo encuestas en las villas para avanzar hacia la integración de los barrios marginados. La Micaela que iba en micro y comía choripanes, pero que era más libre, más consciente, más comprometida y más bella que todos los caceroleros burgueses de Recoleta juntos. Nosotros te vamos a recordar como eras, la Micaela de verdad, no la versión light… y seguiremos adelante, como dice tu viejo, que el dolor sirva para cambiar la sociedad, con el faro de tu ejemplo y la luz de tu sonrisa”.


Malvinas y el patriotismo

abril 2, 2017

History Channel: Malvinas La guerra desde el aire

 

 

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Hoy, 2 de abril, es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Recuerda que hace 35 años comenzó la única guerra entre naciones en la que participó Argentina en más de un siglo. No me impresionan los “Días de algo”, ni las efemérides en general, que muchas veces acumulan convencionalismos aburridos.

No es el caso de esa guerra. Y no debe serlo. Para explicar esos dos porqué, reitero aquí algunos párrafos de un posteo más largo que escribí hace poco tiempo. No es un tema para ser originales, sino para tratar de ser serios. Una de las formas es que el patriotismo, que es un sentimiento, también debe ser encarado, y justificado, en el plano racional.

Para acompañar este posteo, subí una película de History Channel. Está bien filmada y es razonablemente objetiva, considerando quienes la hicieron. Pero el motivo central es mostrar un ejemplo de los instrumentos conque otras naciones fortalecen su patriotismo.

El consenso argentino sobre las Islas Malvinas -si se puede llamar así a una reacción emocional compartida por muchos, muchos compatriotas- es de naturaleza muy diferente a otros que existen, como por ejemplo sobre la democracia, o los derechos humanos. Es menos articulado, menos “oficial” y mucho menos “políticamento correcto”. Es cierto que ningún vocero institucional, en el Estado o fuera de él, se atrevería a cuestionar públicamente los títulos de soberanía de nuestro país, o atacar a los que allí combatieron bajo nuestra bandera. Pero es aceptable, hasta está de moda en algunos círculos intelectuales, lamentar el lugar que ocupan esas islas en el sentimiento popular y calificarlo de “nacionalismo irracional”.

Esto no es demasiado importante en sí. Sabemos que casi desde el mismo momento en que Argentina surge como una nación independiente, un sector minoritario pero influyente de nuestro pueblo, sobre todo en las clases más acomodadas, se ha sentido … incómodo con las manifestaciones de sentimiento nacional. Y que percibe como más “racional” el patriotismo inglés, francés o estadounidense que el propio. Ni hablemos del concepto de la Patria Grande.

Más significativo es el hecho que en los 35 años que han transcurrido desde el final de la guerra por las islas, con muy distintos gobiernos, no hemos institucionalizado las ceremonias con las que recordamos esos combates y honramos a los que pelearon por la Patria. Como lo hacen todas las naciones.

Lo más vergonzoso fue, por supuesto, cuando después de la derrota, los altos mandos del Ejército ocultaron a los veteranos a su regreso. Una muestra de ese despreciable exitismo que es un defecto bastante común entre nosotros. Pero los gobiernos civiles siguientes, que aprobaron beneficios y medallas para ellos, no supieron, no quisieron, ayudar a afirmar en la sociedad el orgullo por el valor y el heroísmo que existieron, sin ocultar las ruindades que también hubo.

Para una parte, también numerosa de nuestros compatriotas, en especial entre los sectores medios, todo lo vinculado a lo militar despierta rechazo, después de la experiencia de la represión que las Fuerzas Armadas llevaron a cabo cuatro décadas atrás. El punto es que la dirigencia política no dio a la sociedad en todos estos años una respuesta clara a una pregunta básica: ¿Cuál es el propósito de un ejército nacional?

Curioso, porque cualquiera que lee los diarios o mira la TV puede contestarla: para no tener que depender de las Fuerzas Armadas de otros, o para disuadirlos de usarlas en contra nuestro. Si nuestro ejército ha sido brutal en el pasado, uno ajeno sería peor. Otros pueblos lo saben bien.

Y nuestro pueblo, en su mayoría, quiere sentir orgullo de sus Fuerzas Armadas, y homenajear el coraje de los que lo mostraron. Es humano, y es digno. Reconozcamos esa necesidad popular, que en los argentinos está asociada a las Malvinas como Alsacia y Lorena para Francia o el Ulster para Irlanda, más profunda que cualquier consenso político. De sentirse, y ser una nación.


En el día de la mujer trabajadora, habla la Juana

marzo 8, 2017

Me resulta difícil encontrar qué decir en este día. El de la Mujer (la gran mayoría de ellas trabajan o han trabajado. Cualquiere que conoce las sociedades preindustriales, sabe que a lo largo de la historia, han trabajado mucho más que los hombres, así que no tiene sentido clasificarlas aparte) es un tema muy importante para el Hombre. Y no es que a uno le falte el chamuyo, pero estamos en un tiempo en que muchas de ellas, en todo el mundo, están empeñadas en redefinir qué es ser mujer.

Entonces, no quiero patronizarlas dándoles mi autorizada opinión sobre lo que deberían hacer o sentir. Ni tampoco decirles cómo lucho por no ser machista (sería una mentira grande como una casa). Siento que mi aporte no puede ser más que tratar de ser amigo de mis amigas, y un buen compañero para mi compañera. Es un desafío importante; también para ella.

Pero uno es bloguero y siente que algo debería decir. Supongo que puedo hacer como mi amigo Del Corro y hacer una lista de Grandes Mujeres poco conocidas. Pero en qué se diferencia de una lista de Grandes Hombres? También muchos son poco conocidos.

Prefiero que hable una. La primera, y una de las más altas, voz poética en nuestro continente en el idioma que hablamos hoy. Sor Juana Inés de la Cruz y la estrofa que casi todos nos acordamos de memoria

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Los estudiosos dicen que apuntaba a la hipocresía de la sociedad de su tiempo. Seguro. Pero se me ocurre que también habla de la política de hoy.


Para los que les importa su identidad

marzo 3, 2017

sucesos-argentinos

Los pensadores posmodernos insisten en que la historia es una construcción. Y es bastante cierto, aunque lo digan ellos. Todos elegimos y ordenamos los hechos del pasado que vamos a reconocer como nuestra historia.

Pero… eso tiene sentido, si hay hechos ahí afuera, firmes, que nos enorgullecen o nos duelen, que tenemos que enfrentar. Si todo está en nuestra cabeza “es un cuento contado por un loco, lleno de ruido y furia, que no significa nada”.

Por eso quiero avisarles de algo que hasta ahora sólo está preocupando a historiadores y otros estudiosos: La Resolución Nº 44 del 30/12/16 del Ministerio de Modernización, y el Edicto Nº 5795 del Archivo General del Poder Judicial del 6/2/17 autorizan la destrucción (ya en curso) de sus archivos históricos originales entre los años 1941 y 1983, sin resguardos satisfactorios para la selección y conservación.

Hay un petitorio para detener esto, firmado por instituciones como el Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr Emilio Ravignani”, académicos, intelectuales,… Les propongo que los que les importa, firmen también aquí (yo lo hice como bloguero. Considero que es una adscripción como otras).

Un comentario casual: En un país tan lleno de gente suspicaz, es inevitable pensar que estas resoluciones fueron “empujadas” por gente que tiene cosas de ese tiempo que prefiere no sean recordadas. Es posible. Pero la mayoría de los que tienen poder de decisión en estos asuntos, eran demasiado pendejos en ese tiempo para que se preocupen (salvo que, como en el caso de Milani, sirvan para una interna actual).

Lo que me parece más grave, desde un punto de vista menos coyuntural, es que a la mayoría de los que tienen poder de decisión, la historia no les importa.


Zygmunt Bauman y el derrame de la modernidad

enero 9, 2017

bauman

Zygmunt Bauman, murió hoy a los 91 años. En estos días se ha muerto mucha gente valiosa, y no los despedí desde el blog, como hice otras veces. Las necrológicas no son mi género favorito.

Pero un viejo amigo, Roberto Roitman, me envió su última entrevista y creo que vale la pena reproducirla aquí. Fue un buen diagnosticador, entre los modernos, de esa enfermedad de la civilización que había señalado Freud. Comento al final.

Zygmunt Bauman ha cumplido ya nada menos que 91 años, pero el sociólogo polaco afincado en Leeds desde hace decenios sigue en forma y no para de producir. El padre del término modernidad líquida –que tanta fortuna ha hecho estos años para explicar la sociedad y que se refiere a la fase actual del mundo, en la que los valores de la antigua modernidad sólida, como creencias políticas y religiosas, pareja y trabajo para toda la vida, se han desintegrado–, acaba de publicar Extraños llamando a la puerta (Paidós). Un libro sobre el impacto en la sociedad occidental de las actuales oleadas migratorias y sobre cómo la emigración es utilizada por muchos gobiernos para mostrar que son capaces de hacer algo, ya que, resalta, son incapaces de hacer las vidas de un cada vez mayor número de sus ciudadanos vivibles en unas sociedades en las que crece el precariado sometido a una enorme inseguridad existencial debido a la desregulación de los mercados y la flexibilización de las leyes laborales.

Vivimos tiempos turbulentos. Ha habido numerosos resultados electorales inesperados en el 2016, desde el Brexit a Trump. ¿Hacia dónde gira el mundo?

Sí, ha habido una multitud de sorpresas, pero la mayoría de ellas surgieron de la misma causa: ahora es cuando estamos pagando el precio por los treinta o cuarenta años de atracón, de juerga otorgados por una serie de obsesiones demoniacas interconectadas, como vivir a crédito, la orgía consumista, la creciente brecha entre los ganadores y los derrotados, la privatización de las ganancias y la estatización de las pérdidas, el encogimiento de los rangos de los ganadores frente a la multiplicación de los perdedores y una globalización para los ricos que va aparejada con atar a los pobres al suelo. Y quizá, sobre todo, de la emancipación del poder, esto es, de los que son capaces de conseguir que las cosas se hagan realmente, del control de la política, que se supone que es la que debería decidir qué cosas se necesitan y deberían llevarse a cabo…

¿Los votantes ven levantar muros como una forma de mantener alejadas las fuerzas de la globalización?

He dicho, y repito con frecuencia, que la política de levantar muros en vez de puentes, proseguida por un creciente número de gobiernos, tiene como propósito explotar, para obtener mayor apoyo electoral, los miedos, el sufrimiento y el enfado causado por la creciente incertidumbre por la precarización de sus vidas en la que está instalada un sector cada vez mayor de la población. Pero esa política no hace nada realmente para mitigar y poner bajo control a los culpables reales.

¿Los resultados electorales sugieren que la globalización ha fracasado? Señala que el poder ha olvidado hacer las vidas vivibles.

¿Qué quiere decir con fracaso de la globalización? Uno necesita hacer promesas primero para incumplirlas después. Pero lo que ponemos bajo el nombre de globalización es en su mayoría un proceso espontáneo, incontrolado y sin diseño , sin coordinación por parte de ninguna autoridad global reconocida. Tiene más similitudes con la evolución de las especies que con un propósito humano. La globalización económica, y también la criminal y la terrorista, son ya un hecho de la realidad, mientras que la globalización política sinceramente no ha comenzado aún. En la última época Ulrich Beck, que se puede decir que fue el más profundo y agudo observador de las curiosidades e inanidades culturales del cambio de siglo, insistía en que todos hemos sido ya seleccionados, sin habernos pedido nuestro consentimiento, para la condición cosmopolita: somos ya todos interdependientes en casi todos los aspectos de nuestras vidas. Pero no hemos adquirido todavía una conciencia cosmopolita. Ni siquiera hemos tampoco comenzado a realizar intentos serios de adquirirla. Para Beck esa discrepancia era la mayor maldición, desafío y amenaza potencial de nuestro tiempo.

¿Por qué son las migraciones y no la precarización de la vida y la sensación de inseguridad existencial lo que encabeza las agendas en el mundo occidental?

Los dos problemas que menciona son compatibles y no excluyentes e intento dedicar todo el esfuerzo del que soy capaz a darles atención a ambos. Pero como regla general los gobiernos se desviven en focalizar sus políticas y las mentes de sus electores en lo que dé beneficios políticos de esos problemas. E igual que el diablo escapa corriendo del agua bendita, mantienen lo no aprovechable o rotundamente explosivo lejos de la conciencia pública. Políticamente provechosos tienden a ser problemas abiertos a ser conectados y enlazados en un bucle de causa y efecto con las aprehensiones existentes ya y con las preocupaciones de un sector significativo del electorado y permitir realizar una transfusión por lo menos de algunas de las emociones de las que rebosan. El manejo político de ambas cuestiones es en ese sentido potencialmente aprovechable políticamente. Pero otra demanda, la de posibilitar una abundancia de fotografías de gobiernos en acción, pruebas tangibles de que los que están arriba no están sentados perezosamente, sino flexionando sus músculos, permite a las migraciones batir a la precarización, sobre la que los gobiernos pueden hacer poco e incluso están menos decididos a evitarla, sin lugar a dudas.

Dice que la incertidumbre vital de un creciente sector de la población es uno de los factores que explican la actual mirada hacia los emigrantes, pero añade que otro es el uso de ellos como chivos expiatorios para las clases bajas.

En cuanto al primer punto que menciona –como en el caso de tantas otras cuestiones éticamente sensibles–, hay una tendencia visible a la adiaforización de la cuestión migratoria: negar o restar importancia al significado moral de la cuestión trasplantándolo desde el área de los problemas sociales al de la seguridad: securitizar un problema intrínsecamente social. En cuanto al segundo, muchos observadores y analistas han encontrado que quien quiere asegurarse de que una clase situada en lo más bajo de la sociedad no se rebele contra el poder y no desencadene su ira acumulada contra él, es encontrar, o crear un grupo o una categoría aún más discriminada que esa propia clase, más degradada y más humillada: marginados reales, de clase baja, excluidos, desposeídos de derechos. Un campo libre para cualquiera buscando una salida para su venganza y furia. Esa clase de gente serán convertidos en los defensores más militantes y guerreros de un gobierno que los levantó desde el más profundo de los pozos, la más sucia de las alcantarillas y les permitió así retener lo que sea que quede de su autorrespeto.

¿Por qué en el sur de Europa han aparecido partidos de izquierda radical en vez de organizaciones de extrema derecha?

En breve, podemos decir que la gente hace Historia mientras es hecha por la Historia. Así sucedió que mientras en el sur la izquierda ha tratado de mantenerse fiel a su agenda de igualdad y justicia en el Norte, con la excepción de Escandinavia, la abandonó y la arrojó a la calle para cualquier que quisiera cogerla. Lo hizo la derecha, saltando al ver la oportunidad.

¿En qué sentido dice que identificar migración con seguridad personal y nacional va a favor del terrorismo?

Es un juguete en manos de los terroristas, confirmando la propaganda islamista de que Occidente odia a los musulmanes y es su enemigo, Entre otras consecuencias convierte a musulmanes educados y jóvenes nacidos y criados en el mundo occidental en un campo fértil de reclutamiento para el terrorismo.

¿Cuál es su opinión sobre la respuesta europea a la llamada crisis de los refugiados?

En líneas generales es suicida a largo plazo. Los que la promueven, se están disparando a su propio pie, y, de paso, en el pie de todo el resto de nosotros en Occidente. Sólo un diálogo con buena voluntad , con el fin de un entendimiento mutuo puede, de nuevo a largo plazo, porque requiere tiempo hacer desaparecer los prejuicios enquistados y las supersticiones, resolver el conflicto de visiones globales.

Trump ha sabido decir lo que el precariado quería oír”

En Extraños llamando a la puerta , libro escrito antes de la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, Zygmunt Bauman habla en numerosas ocasiones de él y, curiosamente, ahora mismo las referencias se leen como si hablara ya del nuevo presidente y no de un candidato algo extemporáneo. Después de todo, entre otras observaciones, apunta que Trump es el candidato perfecto de la era viral, con las emociones fuera de control, compartiendo lo que viene del inconsciente, odio, miedo a los otros, ira.

En su libro, dice que Trump es una consecuencia del precariado, de la ansiedad que sufre la clase media y, también, de la necesidad que algunos tienen de hombres fuertes debido a la falta de poder de la política actual.

Son factores que explican el fenómeno, pero hay todavía un factor más que contribuyó considerablemente a la victoria de Donald Trump: él percibió de manera muy inteligente el espíritu de los tiempos, que sus competidores fracasaron en comprender, y hábilmente se presentó como un outsider de la élite política, luchando contra el establishment como un todo, y no sólo contra una u otra de sus divisiones partidistas. Eso es exactamente lo que la gran mayoría del precariado y de las antiguas clases trabajadoras querían oír, habiendo sido durante muchos años ignoradas, traicionadas, desposeídas y frustradas por un partido en el poder tras otro“.

Su diagnóstico es acertado. Ahora, mi impresión es que él, como la mayoría de los humanistas modernos, percibe, con dolor, la ausencia de un sentido. Más que la del estado de bienestar.

Son demasiado modernos para refugiarse en esos valores tradicionales que sus antecesores cuestionaron y desmitificaron. Tampoco en la religión, en una Europa post cristiana.

Tuvieron, durante algunas generaciones, un mito colectivo, el socialismo. Pero la Unión Soviética no era -aún mientras existía- una encarnación adecuada, salvo para los más ingenuos. Algunos, como Sartre, abrazaron revoluciones lejanas; cuanto más lejanas, mejor. Pero ahora el socialismo ya no despierta ilusiones, aún donde funciona más o menos, como en los países escandinavos.

Mi opinión, por lo que valga, es que les falta un mito colectivo válido. La historia reciente de Europa les hace difícil aceptar la única respuesta que tienen los hombres y mujeres comunes: su nación. Adiós, Bauman. Conservaste la lucidez, que es un valor.


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