Los motivos del troll

mayo 25, 2017

En un 25 de mayo lluvioso y frío, mientras se esperan novedades políticas -¿será un karma porteño?- encontré este artículo que habla de un fenómeno interesante. Que no tiene que ver con la política -de los trolls profesionales voy a escribir en otro momento- y mucho que ver con la sociedad moderna y los seres humanos de siempre. (El video es más elocuente, pero está en inglés).

Un comentario mío, corto, al final.

“En esa suerte de muestrario de gestos contemporáneos que es la novela Farándula, de la española Marta Sanz, un personaje, Julita Luján, es enfermera en las horas de trabajo y troll el resto del día. Señora con unos cuantos años encima, hijos más que criados y empleo en un asilo de ancianos, alguna vez se inscribió en un curso de informática, más tarde admitió la gracia de intercambiar algún que otro mail con sus hijos y finalmente encontró la sal verdadera: los foros de opinión de la prensa digital.

Con la computadora encendida y el mouse en la mano, Julita Luján es “Justicia Divina”, y con ese nombre ingresa a cuanto espacio de ¿diálogo? virtual se le ofrece, para decir lo que se le viene en gana. “Yo me pongo la máscara y les llamo lerdos, delincuentes, cabrones, chupasangres, malnacidos”, describe, y sigue con la retahíla de insultos, asegurando que al final -aunque no pueda evitar pensar que “si mi padre me viese me lavaba la boca con jabón”- queda “como nueva”.

Intrigados por los y las múltiples “Justicia Divina” que inundan las redes, el diario británico The Guardian y la Fundación Bertha encargaron una investigación al fotógrafo y cineasta noruego Kyrre Lien. De allí surgió el documental llamado The Internet Warriors, que puede verse por YouTube o desde el mismo sitio del periódico, donde la invitación para verlo propone: “¿Quién es la gente que se enoja tanto online? Encuentren a los guerreros de Internet en sus propios hogares”.

Porque si algo emerge del documental es la confirmación de eso que, más o menos, todos sospechamos: que tras el odio y la incontinencia verbal de los foristas más incorrectos no hay personas desaforadas ni identidades monstruosas. Cualquier vecino, cualquier respetable Julita Luján, puede proponer las cosas más terribles una vez inmerso en la dinámica sin rostro (ni nombre, ni apellido, ni DNI) de la Web. Pero -y ahí comienza la zona levemente perturbadora del documental- aunque en el mundo real sean notablemente más amables que en el virtual, nada en ellos revela un replanteo. Leen entre risitas sus propios posts racistas, xenófobos o gratuitamente agresivos; reafirman lo dicho sin solemnidad ni demasiada conciencia -en apariencia, al menos- de lo que realmente están diciendo. Como si la relación entre palabras y hechos no fuera una relación digna de ser tenida en cuenta; como si realmente cualquier cosa pudiera ser dicha y nadie tuviera por qué sentirse responsable. Los ejemplos son más o menos previsibles: desde la reivindicación de una posible “solución final” nazi aplicada a los musulmanes, a la homofobia, las loas a Trump, las lamentaciones por el fin del colonialismo, la defensa de la pureza racial. También hay decididos promotores de la expulsión de los migrantes que confirman sin problemas su posición, mientras abrazan con ternura a sus parejas… extranjeras.

Dicen vivir conectados a toda hora. Consumen las noticias que, más o menos caóticamente, les llegan por las redes. No poseen argumentos para sostener sus expresiones virulentas, no parecen preocupados por no tenerlos ni, salvo uno de los entrevistados, se muestran capaces de entender lo que es una contradicción. No asombra que 1984, la novela de Orwell, haya vuelto a leerse con tanto interés”.

Supongo que desde mi experiencia en el blog, debería poder aportar algo. Pero no estoy seguro si es original. Encuentro que hay un tipo de comentarista que -más que criticar o ampliar lo que se dice en el posteo; todavía más que aprovechar para “meter” su propio discurso u obsesión (lo que hacemos todos, en el fondo)- se motiva, se “engancha” en larguísimas peleas con otro comentarista. Con cualquiera que muestre que le presta atención, al contestarle. Creo que ese es el “troll no profesional” por excelencia.

Esto sucede también online de los medios masivos. Que se convierten en seguida en cloacas (la moderación por computadora es fácilmente burlada) de agresiones e insultos a políticos, figuras de la farándula (sobre todo si son mujeres)… Canilla libre. Pero aún ahí se forman “bandos” que se dedican a insultarse mutuamente.

Mi idea es que el enfrentamiento les ayuda a sentir que existen, que hay alguien del otro lado de la pantalla que lo reconoce, aunque sea como enemigo. Tal vez, más estimulante y mucho menos comprometido si es enemigo. Uno tiene ganas de decirle como los yanquis “Get a life! Consigánse una vida”. Pero… pienso que esta necesidad de ser reconocido por el Otro es uno de los motivos del bloguero.

Lo que sí afirmo es que la autora, Diana Fernández Irusta, se equivoca. Esto no es “1984”, donde el Partido controlaba todo. Esta es una cara de la democratización de la comunicación. Y de la anonimidad.


De los 25 de mayo

mayo 25, 2017

Repito a menudo aquí que las efemérides no son lo mío. Pero respeto a los símbolos. Están sólo en la mente, y los hombres viven y mueren por ellos. Eso sí, no debemos dejarlos inmutables, petrificados, o terminan vaciados de sentido y derribados, como las estatuas de Stalin.

Por ejemplo, pienso que “primer gobierno patrio” se puede llamar al que se formó después de la Primera Invasión Inglesa, el 1 de enero de 1807, cuando Martín de Álzaga fue electo Alcalde de primer voto por el cabildo abierto que hizo convocar y asumió el mando civil de Buenos Aires, depuso al virrey Sobremonte y luego le ofreció el cargo de virrey (interino) a Liniers.

(Otros señalaron que no es exactamente la conducta que se espera de una colonia. Pero España ya había perdido su flota en Trafalgar y las cosas se decidían en América). Después Álzaga complotó contra Liniers -uno que estaba con él era Mariano Moreno- y años después Rivadavia lo hizo ejecutar. Es decir, la historia de ese vasco valeroso y duro se parece a la de otros revolucionarios de entonces y de ahora. Y se me ocurre que cuando tengamos una historia oficial con menos relatos, su retrato estará en una galería de Padres de la Patria. Pero esta es una especulación personal, y no soy historiador.

Enrique Manson lo es, y escribe bien. Ni monografías, ni panfletos. Por eso me tomé la libertad de reunir algún material suyo y armé esto, para que lo lean los que tengan tiempo y se interesen en nuestra historia. Apuesto que encontrarán algún dato que no tenían. Feliz Día de la Patria.

“Un año antes del mayo porteño, en la altoperuana Chuquisaca, estalló una revolución premonitoria. Se trataba de la región más rica y más poblada del virreinato del Río de la Plata, contaba con la Universidad más prestigiosa y con el único tribunal superior de justicia.

En Buenos Aires gobernaba Baltasar Cisneros. Había llegado a una Buenos Aires hostil, donde el pueblo en armas que había expulsado a los ingleses, no estaba bien dispuesto frente a los burócratas que llegaban de España.

La Junta de Sevilla, proclamó en enero de 1809 “que los vastos y preciosos dominios que España posee en Indias no son propiamente colonias o factorías como las de otras naciones, sino parte esencial e integrante de la Monarquía Española”. Un reconocimiento de la autonomía criolla.

Ante la inminente caída de la península frente a Napoleón, la universidad altoperuana hizo público lo que se llamó el silogismo de Chuquisaca: A la pregunta ¿Debe seguirse la suerte de España, dominada por los franceses, o resistir en América?, se respondía: Premisa mayor: Las Indias son un dominio personal del rey y no de España. Premisa menor: El rey está impedido de reinar. Conclusión: Luego, las Indias deben gobernarse a sí mismas desentendiéndose de España.

El 25 de mayo de 1809, en la plaza Mayor de Chuquisaca estalló el levantamiento. La rebelión se expandió, con el apoyo de indios y mestizos. Pero fue sangrientamente reprimida. Los virreyes de Buenos Aires y de Lima enviaron tropas que la aplastaron. En estos episodios se inspiró Vicente López y Planes en el Himno: “Y cual lloran, bañadas en sangre, Potosí, Cochabamba y La Paz”.

Mayo de 1810 –fecha de la que no renegamos- y que forma parte de la galería de íconos simbólicos de nuestra identidad nacional, fue un momento confuso, protagonizado por infinidad de actores, con grupos que se aliaban a veces para enfrentarse sangrientamente otras. Y, eso sí, con la presencia cercana de los buitres imperiales que esperaban que se concretara el fin del viejo Imperio Español Americano, para alimentarse de su carroña.

El virreinato mismo había sido creado para defender el extremo sur de las ambiciones inglesas –habían andado por las Malvinas en el siglo 18- y de los primos portugueses, que seguían en América una vieja guerra contra os castelhanos con el objeto de adueñarse de la costa oriental del Plata.

La falta de recursos de la España decadente hizo imposible constituir la muralla defensiva sur que debía tener sus vértices en Buenos Aires, Montevideo y las Malvinas. Eso explica, más allá de las torpezas de Sobremonte, la fácil caída ante el puñado de ingleses que llegó en 1806. Fue el pueblo en armas el corrió a los invasores, y este pueblo tomó inmediata conciencia de su protagonismo.

Es cierto que, cuando Baltasar Hidalgo de Cisneros reemplazó a Liniers, cuya condición de francés lo hacía en 1809, poco confiable, el nuevo virrey debió imponer su autoridad sobre un ejército formado en las invasiones. Don Baltasar en el fondo no era tan malo. No era un monárquico absolutista, ni tampoco un fanático peninsular cargado de odio hacia los criollos. Se trataba de un juntista, es decir de aquellos que –amantes del rey o no- habían guiado el levantamiento popular hispano contra los invasores napoleónicos.

Tan juntista era, que había sido designado por la no muy monárquica Junta de Sevilla. No sólo eso: convencido, como lo estaba todo el mundo, de que España se perdía porque Napoleón era invencible, desde que llegó se puso a trabajar para continuar en el mando cuando llegaran las infaustas noticias desde Europa.

El espía portugués Felipe Contucci escribía a sus jefes en Río de Janeiro: El Virrey piensa , con sus secuaces, formar una Junta Gubernativa, perdida que sea la Península; al intento mandó llamar un representante de cada Ciudad o pueblo grande, etc…. También se dice que tiene combinado con el Cabildo entregarle el bastón ….

Y sobre todo, pese a que la ley le prohibía tener propiedades en la jurisdicción de su gobierno, agregaba Contucci:  Que el Virrey ha comprado terrenos en la Punta (San Luis), y que tiene miras de establecerse continuando en el mando en las provincias a toda costa.

Agregaba Saturnino Rodríguez Peña –agente británico desde 1807- al ministro de Negocios Extranjeros y Guerra, Conde de Linhares, el 9 de mayo de 1810: El resumen de las últimas noticias que aquí tenemos del Río de la Plata, se reduce a que el Virrey de Buenos Aires ha asegurado al Tribunal de la Audiencia y a la Municipalidad, que en el momento en que se reciban en aquella Capital las noticias de la subyugación de la España, depositará el mando en los dichos dos Cuerpos. Que no se reconocerá otra autoridad ni Soberanía que la del Sor. Fernando 7º. Que a consecuencia de estos dos antecedentes, se formará una Junta Provisoria compuesta de la Rl. Audiencia y Cabildo de Buenos Aires de de la que será presidente Cisneros. Que se ha escrito de orden del mismo Virrey a las Provincias del Virreinato, pidiéndoles que manden sus Diputados para celebrar otra más solemne con el título de Senado.

¿Puede extrañarnos que, tras el cabildo abierto del 22 de mayo que lo depuso, apareciera como presidente de una Junta Provisional de Gobierno?

No era tan malo, dijimos, el sordo de Trafalgar, que había perdido el oído en la heroica batalla, pero se tenía que ir. Había llegado el tiempo que la península y América siguieran caminos diferentes.

El fin del dominio español en América fue una emancipación. No fue una rebelión de pueblos sometidos, como lo sería en África, donde la diferencia entre dominantes y dominados la daba el color de la piel. La revolución la hicieron los criollos, descendientes de conquistadores, y peninsulares arraigados. (La excepción es México, en la primera etapa) Fue una rebelión indígena, conducida por un sacerdote criollo, Manuel Hidalgo.

Después que el pueblo de Buenos Aires expulsara al invasor inglés en 1807, no volvió el poder a la burocracia real. Santiago de Liniers, más que virrey era un caudillo popular, que no podía imponer su voluntad al pueblo porteño y a sus milicias.

En 1808, en España, sometida a Napoleón, se produjo una rebelión popular contra los invasores que consagró rey a Fernando VII. Así se inició la Guerra de la Independencia, apoyada con entusiasmo desde el nuevo mundo. Sin embargo, no se pudo con la genialidad (militar) de Bonaparte.

Los americanos empezaron a hacer planes para el futuro. ¿Qué pasaría con el continente? ¿Sería de Napoleón? ¿Aprovecharían los ingleses para dar un golpe de mano que les permitiera conquistar lo que no habían podido en 1806 y 1807? ¿Y los portugueses? Napoleón invadió Portugal, y su Corte fue trasladada en barcos ingleses a través del Atlántico. Una corte europea tan cerca era un peligro para Buenos Aires.

El resto de las posesiones americanas pasaban por las mismas preocupaciones, y en 1810 todo el continente estalló al mismo tiempo al saberse que Bonaparte dominaba totalmente la península.

Liniers fue reemplazado por Cisneros, gobernante débil que no tenía autoridad sobre el pueblo ni las milicias. Cuando dos comerciantes ingleses le pidieron autorización para vender sus mercaderías en Buenos Aires, el virrey sabía que había un compromiso de las juntas de gobierno españolas con Londres. También tenía necesidad de ingresos para cubrir los muchos gastos del estado virreinal.

Al recibir opiniones favorables, Cisneros autorizó lo solicitado. Sin embargo, debió pasar por alto fuertes opiniones en contra. El síndico del consulado condenó “el remedio que mata al enfermo… Sería temeridad equilibrar la industria americana con la inglesa. Esos sagaces maquinistas nos han traído ya (de contrabando) ponchos que es un principal ramo de la industria cordobesa y santiagueña … sus lanas y algodones que a más de ser superiores … arruinarán enteramente nuestras fábricas y reducirán a la indigencia a una multitud de hombres y mujeres que se mantienen con sus hilados y tejidos.” El representante de los comerciantes de Cádiz afirmaba “…al fin los ingleses nos han de poner la ley en el precio de nuestros productos…”.

La medida ayudó a Cisneros a equilibrar sus cuentas, pero perjudicó los intereses de las provincias del interior. Mucho tuvo que ver con la segregación del Alto Perú, el Paraguay y la Banda Oriental, y en el federalismo defensivo y disgregador que se afianzó en las provincias que siguieron siendo argentinas.

En mayo de 1810 todo Buenos Aires se preparaba para discutir lo que habría de hacerse cuando España estuviera en manos de Napoleón. Al llegar a Buenos Aires la noticia de la caída de Andalucía, Cisneros tuvo que hacerla pública, y los grupos políticos se movilizaron.

Saavedra, el jefe de patricios, encabezaba uno de ellos. Otro, menor en número pero de grandes ambiciones, estaba integrado, entre otros, por Manuel Belgrano y su primo Juan José Castelli, abogados ambos y recibido en España el primero, que además tenía estudios de economía. Martín de Álzaga, poderoso comerciante español, había sido uno de los héroes de la lucha contra los ingleses. Peleado con Liniers por sospecharlo bonapartista, había intentado derrocarlo en 1809, pero fue vencido. Retirado de la política, dos de sus partidarios jugarían papeles importantes. Julián de Leiva era partidario de conservar el poder en manos de Cisneros. Mariano Moreno se sumó a la revolución.

Los representantes de los distintos grupos exigieron la renuncia del virrey, ya que el que lo había designado, la Junta Central (de Sevilla), ya no existía. Luego se convocaría a cabildo abierto para resolver el futuro. Cisneros, aconsejado por hábiles abogados, se hizo el sordo con lo de su renuncia, y aceptó convocar a la asamblea. Luego consultó a los jefes militares, quienes le negaron su respaldo.

Los revolucionarios cayeron en la trampa y asistieron al cabildo abierto. Castelli sostuvo que si el rey estaba impedido, y también lo estaban los que legalmente lo reemplazaban, la soberanía volvía al pueblo. Genaro Villota, abogado y funcionario respondió aceptando los argumentos, pero sostuvo que no eran ellos, vecinos de Buenos Aires, quienes debían resolver por el virreinato entero. Fue Juan José Paso el que sacó a los revolucionarios del atolladero diciendo que ante la urgencia y los peligros que se corrían, Buenos Aires debía decidir provisoriamente, hasta que un congreso de todas las provincias estableciera la solución definitiva.

La jugarreta del 24, (una Junta con Cisneros presidente), no aguantó la presión del pueblo y de los patricios. Hasta que pudiera reunirse un congreso del virreinato gobernaría una Junta Provisoria que encabezaba Cornelio Saavedra, sin Cisneros, y la integraban Castelli, Belgrano, Paso y Moreno. Estos dos últimos, en calidad de secretarios –lo que hoy llamaríamos ministros- y por eso mismo, con menos rango que los vocales”.


Comparto un mensaje

abril 16, 2017

pradera

En estos tiempos digitales, uno recibe constantemente, por correo electrónico, Facebook o whatsapp, mensajes impersonales, es decir no dirigidos a alguien en especial. Mi práctica habitual es no reenviarlos. Y muchas veces ni siquiera los abro.

Pero en realidad no es distinto de los medios, o aún antes, de los libros. Muchos místicos, y Platón, desconfiaban de la escritura. Pensaban que la única forma de transmitir mensajes que vale la pena es verbal, de una persona a otra. Hay una verdad en eso, pero a veces encuentro alguno que pienso que es bueno transmitir. Éste, por ejemplo:

“Esta vida se va a ir rápido, no pelee con la gente, no critique tanto su cuerpo. No se queje tanto. No pierda el sueño por las cuentas. No deje de besar a sus hijos y a su pareja. No se preocupe tanto en dejar la casa impecable. Los bienes y patrimonios deben ser ganados por cada uno, no se dedique a acumular herencia. Permita tener a los perros más cerca . No se ponga a guardar las copas. Utilice la nueva vajilla, no economice su perfume favorito, úselo para pasear contigo mismo, gaste sus zapatillas favoritas, repita sus ropas favoritas , ¿y qué? Si no está mal, ¿por qué no ahora? ¿Por qué no darse una escapada o un viajecito? ¿Por qué no orar en vez de esperar a orar antes de dormir? ¿Por qué no llamar ahora? ¿Por qué no perdonar ahora? Se espera mucho para la Navidad, el viernes, un año más, cuando se tenga dinero, cuando el amor llegue, cuando todo sea perfecto …

Mire, ….no existe el todo perfecto. Los seres humanos no pueden lograr esto porque simplemente no se hizo para completarlo aquí. Aquí es una oportunidad de aprendizaje.

Así que tome esta prueba de vida y hágalo ahora … ame más, perdone más, abrace más, viva más intensamente y deje el resto en las manos de Dios”.


Adiós a Cacho Sena

abril 13, 2017

Un infarto se llevó a Héctor “Cacho” Sena esta madrugada. Lo conozco, en la militancia, desde hace más de 30 años, cuando él colaboraba en la revista Línea en los tiempos finales del Proceso. Igual, se mantenía joven, en espíritu, en vitalidad y en su apariencia.

Nuestra relación no era de amigos personales. Era eso algo más profundo y distinto que está en la palabra compañero. Y como no figuraba entre los dirigentes que aparecen en los medios, no siento la necesidad de relatar su trayectoria. Para los que no lo conocían, no significaría nada, y para los que lo conocieron, no es necesario.

Sí siento la necesidad de decir algo. En la militancia política se cultivan algunas virtudes y valores. Y también, es humano, cosas mezquinas. Porque los que encuentran en ella su identidad, su lugar en el mundo y -muy frecuente- parte o todos de sus ingresos, muchas veces se dejan llevar por el impulso de cerrar puertas y tabicar accesos a los que pueden ser su competencia. En todas las oportunidades que tuve de verlo esforzándose en algún proyecto, Cacho nunca se dejó llevar por ese impulso. Al contrario, abría puertas, y hasta hacía subir al podio. Adiós, compañero.

Estoy lejos de Buenos Aires, pero si me entero de donde lo despiden, lo diré aquí.


Micaela García

abril 9, 2017

micaela

Me cuesta escribir sobre las víctimas. Siento que aparece fácil el sentimentalismo, o la indignación también fácil. Con buenas intenciones, claro. Pero no es el dolor que sienten ellas, o los que las querían.

Pero tampoco uno acepta quedarse en silencio. Y también se cubre como las intenciones propias. Un amigo me acercó estas palabras de Juan Grabois, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, y las copio aquí ¿Son más justas que otras? No sé, pero se me ocurre que son las que a Micaela le hubiera gustado escuchar, además de los que ella amaba.

“Micaela, entre el dolor y la bronca, quiero decirte, porque se que me escuchas desde el cielo, quiero decirte, desde lo más profundo de mi corazón, a vos, a tu familia, a tus compañeros, a la sociedad: para nosotros sos mucho más que la víctima del crimen aberrante, del calvario que sufriste cómo consecuencia de una sociedad enferma y machista, de un sistema inmoral y corrupto de pies a cabeza.

Nosotros te vamos a recordar, sobre todo, por tu vida heroica de servicio a favor de los humildes, del pueblo pobre, de la Justicia Social. Los medios, que gustan tanto de la crónica policial y los detalles escabrosos, que hurgan cada centímetro de la vida privada de las personas, sugestivamente se olvidan ahora de contarnos que fuiste una militante popular que luchaba por Tierra, Techo y Trabajo.

Se olvidaron de ver en tu última publicación en Facebook repudiando el ataque al merendero de los Cartoneros con un cartel que decía “el hambre no se combate con represión”. Se olvidaron de decir que no sólo eras una piba de 21 años, eras una piba de 21 años que combatía a este sistema de exclusión y miseria desde su identidad peronista, desde su pertenencia al Movimiento Evita, con su bandera de la JP y su pechera de la CTEP. Una mujer que combatía el machismo y gritaba ni una menos, ¡no por Twitter, en la calle!

Te vamos a recordar, Micaela, como esa piba de fierro que pateaba los barrios pobres para sacar a la violencia cotidiana en Villa Mandarina a través del deporte, que tocaba el redoblante en las marchas y pintaba paredes, que portaba el 24 de marzo la consigna “fueron 30.000” desafiando el revisionismo revanchista del gorilaje envalentonado.

La Micaela que se recorrió decenas de manzanas haciendo encuestas en las villas para avanzar hacia la integración de los barrios marginados. La Micaela que iba en micro y comía choripanes, pero que era más libre, más consciente, más comprometida y más bella que todos los caceroleros burgueses de Recoleta juntos. Nosotros te vamos a recordar como eras, la Micaela de verdad, no la versión light… y seguiremos adelante, como dice tu viejo, que el dolor sirva para cambiar la sociedad, con el faro de tu ejemplo y la luz de tu sonrisa”.


Malvinas y el patriotismo

abril 2, 2017

History Channel: Malvinas La guerra desde el aire

 

 

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Hoy, 2 de abril, es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Recuerda que hace 35 años comenzó la única guerra entre naciones en la que participó Argentina en más de un siglo. No me impresionan los “Días de algo”, ni las efemérides en general, que muchas veces acumulan convencionalismos aburridos.

No es el caso de esa guerra. Y no debe serlo. Para explicar esos dos porqué, reitero aquí algunos párrafos de un posteo más largo que escribí hace poco tiempo. No es un tema para ser originales, sino para tratar de ser serios. Una de las formas es que el patriotismo, que es un sentimiento, también debe ser encarado, y justificado, en el plano racional.

Para acompañar este posteo, subí una película de History Channel. Está bien filmada y es razonablemente objetiva, considerando quienes la hicieron. Pero el motivo central es mostrar un ejemplo de los instrumentos conque otras naciones fortalecen su patriotismo.

El consenso argentino sobre las Islas Malvinas -si se puede llamar así a una reacción emocional compartida por muchos, muchos compatriotas- es de naturaleza muy diferente a otros que existen, como por ejemplo sobre la democracia, o los derechos humanos. Es menos articulado, menos “oficial” y mucho menos “políticamento correcto”. Es cierto que ningún vocero institucional, en el Estado o fuera de él, se atrevería a cuestionar públicamente los títulos de soberanía de nuestro país, o atacar a los que allí combatieron bajo nuestra bandera. Pero es aceptable, hasta está de moda en algunos círculos intelectuales, lamentar el lugar que ocupan esas islas en el sentimiento popular y calificarlo de “nacionalismo irracional”.

Esto no es demasiado importante en sí. Sabemos que casi desde el mismo momento en que Argentina surge como una nación independiente, un sector minoritario pero influyente de nuestro pueblo, sobre todo en las clases más acomodadas, se ha sentido … incómodo con las manifestaciones de sentimiento nacional. Y que percibe como más “racional” el patriotismo inglés, francés o estadounidense que el propio. Ni hablemos del concepto de la Patria Grande.

Más significativo es el hecho que en los 35 años que han transcurrido desde el final de la guerra por las islas, con muy distintos gobiernos, no hemos institucionalizado las ceremonias con las que recordamos esos combates y honramos a los que pelearon por la Patria. Como lo hacen todas las naciones.

Lo más vergonzoso fue, por supuesto, cuando después de la derrota, los altos mandos del Ejército ocultaron a los veteranos a su regreso. Una muestra de ese despreciable exitismo que es un defecto bastante común entre nosotros. Pero los gobiernos civiles siguientes, que aprobaron beneficios y medallas para ellos, no supieron, no quisieron, ayudar a afirmar en la sociedad el orgullo por el valor y el heroísmo que existieron, sin ocultar las ruindades que también hubo.

Para una parte, también numerosa de nuestros compatriotas, en especial entre los sectores medios, todo lo vinculado a lo militar despierta rechazo, después de la experiencia de la represión que las Fuerzas Armadas llevaron a cabo cuatro décadas atrás. El punto es que la dirigencia política no dio a la sociedad en todos estos años una respuesta clara a una pregunta básica: ¿Cuál es el propósito de un ejército nacional?

Curioso, porque cualquiera que lee los diarios o mira la TV puede contestarla: para no tener que depender de las Fuerzas Armadas de otros, o para disuadirlos de usarlas en contra nuestro. Si nuestro ejército ha sido brutal en el pasado, uno ajeno sería peor. Otros pueblos lo saben bien.

Y nuestro pueblo, en su mayoría, quiere sentir orgullo de sus Fuerzas Armadas, y homenajear el coraje de los que lo mostraron. Es humano, y es digno. Reconozcamos esa necesidad popular, que en los argentinos está asociada a las Malvinas como Alsacia y Lorena para Francia o el Ulster para Irlanda, más profunda que cualquier consenso político. De sentirse, y ser una nación.


En el día de la mujer trabajadora, habla la Juana

marzo 8, 2017

Me resulta difícil encontrar qué decir en este día. El de la Mujer (la gran mayoría de ellas trabajan o han trabajado. Cualquiere que conoce las sociedades preindustriales, sabe que a lo largo de la historia, han trabajado mucho más que los hombres, así que no tiene sentido clasificarlas aparte) es un tema muy importante para el Hombre. Y no es que a uno le falte el chamuyo, pero estamos en un tiempo en que muchas de ellas, en todo el mundo, están empeñadas en redefinir qué es ser mujer.

Entonces, no quiero patronizarlas dándoles mi autorizada opinión sobre lo que deberían hacer o sentir. Ni tampoco decirles cómo lucho por no ser machista (sería una mentira grande como una casa). Siento que mi aporte no puede ser más que tratar de ser amigo de mis amigas, y un buen compañero para mi compañera. Es un desafío importante; también para ella.

Pero uno es bloguero y siente que algo debería decir. Supongo que puedo hacer como mi amigo Del Corro y hacer una lista de Grandes Mujeres poco conocidas. Pero en qué se diferencia de una lista de Grandes Hombres? También muchos son poco conocidos.

Prefiero que hable una. La primera, y una de las más altas, voz poética en nuestro continente en el idioma que hablamos hoy. Sor Juana Inés de la Cruz y la estrofa que casi todos nos acordamos de memoria

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Los estudiosos dicen que apuntaba a la hipocresía de la sociedad de su tiempo. Seguro. Pero se me ocurre que también habla de la política de hoy.


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