Para recordar a 323 argentinos

mayo 2, 2016

crucero general belgrano

Un amigo que comenta a menudo en el blog me hizo tener presente que hoy es el aniversario del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, hace 34 años. No me apasionan las efemérides, pero ésta ha sido poco mencionada. Supongo que no es fácil hacer que encaje en los discursos que hoy se enfrentan.

Entonces, les propongo dedicar unos minutos a recordar a esos compatriotas que murieron en aguas muy frías. Como cantaba Kipling para el patriotismo inglés, nosotros también “hemos alimentado nuestro mar“.


Adiós a Nefer Roselló

mayo 1, 2016

Su hija Silvia me avisa que murió ayer. Tenía 89 años, y su vida fue dura. Una militante peronista desde tiempos muy lejanos, de cuando la militancia no tenía, ni esperaba, cargos o contratos. Y ella nunca los tuvo. Aquí cuentan algo de su historia. Sólo agrego que fue una compañera, y como una madre o tía afectuosa, para jóvenes peronistas que hace mucho dejamos de ser jóvenes. Los que la recuerdan, sabrán que se fue una parte de eso que nos hizo peronistas.


Un examen escolar

abril 16, 2016

una prueba

Esta historia ya apareció en un diario de circulación masiva –La Nación, de este martes- y no tiene nada que ver con la actividad política. Pasa que tengo ganas de contarla.

En la ciudad de Mar del Plata, una profesora decidió modificar el rumbo de una evaluación cuando una de sus alumnas le manifestó que “no sabía nada” para el examen. En su blog, Lucía Gorricho contó la historia que vivió junto a su alumna, que necesitaba aprobar un examen para pasar de año. El relato se viralizó en Internet.

“Este año tomé horas en una escuela en Sierra de los Padres, una localidad del Partido de General Pueyrredón que cuenta con una población estable de unos 4 mil habitantes. El lugar forma parte del sistema montañoso de Tandilia y está compuesto por sierras de unos 150 metros de altura. La vegetación es muy diversa y se pueden apreciar pastizales, monte y bosque.

En el espacio conviven un barrio residencial con calles que respetan la topografía y campos productivos ubicados sobre los márgenes; siendo el más destacado ahora por su rentabilidad, el cultivo de frutillas. Hay varias agro-empresas operando en la zona y todas contratan mano de obra boliviana y han recibido diversas denuncias por parte de organizaciones sociales y ambientales que señalan, no sólo situaciones de semi-esclavitud en relación a la mano de obra, sino que han advertido sobre el uso de agroquímicos como parte del paquete tecnológico de producción.

Esta semana me citaron para evaluar a una estudiante que debía una materia que la habilitaría, en caso de aprobarla, a pasar de año. El director me anticipó que el nivel académico no era bueno pero que era una alumna que se esforzaba mucho para estar en la escuela.

Como no fue estudiante mía decidí preguntarle a ella los temas que habían visto en geografía el año anterior; pero no se acordaba ninguno. Con piel morena y voz muy bajita, me dijo que no había podido estudiar porque no tenía libro ni carpeta.

Entonces le dije que yo tenía toda la voluntad de aprobarla pero que era fundamental que escribiera algo que justificara la nota.

A pesar de mi insistencia no supo decir nada en relación a los contenidos de la planificación anual y entonces le pregunté: -¿De las frutillas sabes algo?

Abrió los ojos enormes.-Sí, me dijo.

Entonces sobre la hoja de carpeta que ella misma me dio escribí:

Evaluación de Geografía / Fecha: 07/04/16 / Año: 2º / Estudiante: G.C

1) Describir una actividad económica

y ella preguntó:

-¿Puedo escribir también sobre Bolivia? Porque yo soy boliviana.

-Si claro, le dije. Entonces agregué:

2) Mencionar los aspectos más importantes del algún país latinoamericano.

A las dos horas me entregó 3 hojas escritas de ambos lados con letra clara y prolija.

Hacía tiempo que no corregía una evaluación con tanto entusiasmo. Todo el relato de esta nena de 14 años aportó sin duda, a mi formación como geógrafa y como docente. Comparto el desarrollo de la evaluación porque creo que no pueden quedar estos contenidos sólo en mí.

Corregí las faltas de ortografía y agregué algunos signos de puntuación para facilitar la lectura.

“1) En la frutilla trabajan aproximadamente 200 personas que cosechan la fruta, limpian el campo, sacan las hojas, sacan la maleza, tienen que carpir. Ahora pagan más que antes aún mejor, pagan todo lo que hacen si carpean, limpian la cunita, etc. Algunos niños trabajan ahí aproximadamente de la edad de 13 años para arriba y algunas embarazadas también pero no hacen tanto esfuerzo o si no, no trabajan. Eso depende de ellas. A veces lo hacen para ayudar a sus maridos. Algunos de ahí, bueno casi todos, son juntados.

Casi todos los bolivianos trabajan en el campo y siempre llegan cansados y que no le toman importancia a los hijos que nunca le preguntan nada qué cómo estás o algún problema en la escuela.

Las frutilla se cosecha en cunitas en un carrito y un balde. El balde es para descartable y la cunita es para armar caja. Eso se llama embalada. A mí me gusta embalar y armar cajas y claro a la frutilla se le pone esa cosa rara en las plantas. Las riegan con un tubo que está debajo del plástico. Lo ponen los tractores.

Las cajas con frutilla y las cunitas con frutilla descartable se lo lleva un tractor que viene a las 12:15 o cerca aproximadamente y a la tarde también.

Los bolivianos pueden soportar más el campo que los argentinos porque los bolivianos tienen el trabajo más pesado y los argentinos están en las oficinas o será porque ellos si pudieron estudiar? Yo pregunto en mi casa porque no estudian porque no hay tiempo es la misma respuesta que me dan todos los días.

Ya que la frutilla es una empresa a nosotros nos dan techo, agua potable, luz menos gas. Pero claro a veces nos quitan un poco de plata para ayudar en las pagas. Para que los padres se vayan tranquilos a trabajar hay una guardería que los cuidan. Ahí les dan desayuno, comida y merienda y hay reuniones para levantar la basura. Porque además de levantar la basura de su casa, tienen que levantar la basura del patio o del suelo del baño y sino están presentes, tienen que pagar 5 pesos por cada día que falten.

También hay donaciones que mandan o traen en camiones y se le dejan a una señora que se llama Graciela y parece que ella se queda con las ropas de las cosas bonitas que llegan y lo descartable lo dejan en una carretilla para que la gente lo use.

2) Bolivia me encanta porque la primera vez que fui me encantó. Cuando es de noche todas las luces se encienden de todos colores y yo escucho tambores y cosas así como una banda porque mi casa está en una montaña. Me acuerdo cuando fui a la cancha. La cancha es una cosa que llega casi a la terminal. Hay tiendas de comida, ropa, bebidas y cosas de mercadería. A mí me gustó donde venden caña de azúcar.

En Bolivia hay montañas chicas y en la escuela les dan uniformes. Sabía que en el jardín de niños estudian las líneas, los cuadrados, triángulos y números?

La gente del campo vive en casas de barro y paja y lo único que comen es chuño y mate y cuando es cumpleaños de alguien de la familia comen seco que significa arroz con papa y ensalada y carne seca y queso de vaca y de desayuno arroz con leche y buñuelo. Todo eso lo cocinan en una clase de horno a la parrilla y yo me sé el nombre pero no sé cómo se escribe.

La gente, más bien las mujeres, tienen que ir con ropa lavada desde su casa hasta que llegan a un río caminando y la ropa la llevan en un aguayo en la espalda. Más o menos lo que tienen que caminar es desde aquí hasta Sulema para enjuagar la ropa.

Alguna vez comió tostado? Se hace con habas. Las haces secar al sol hasta que estén más secas. Después tenés que poner en una olla sal y después poner las habas secas y tostarlas hasta que revienten. Mi abuela las hacía. Sabe que mi abuela tiene ochentaialgo y fue al doctor y le dijo que estaba muy fuerte ella? Vive en el campo y solamente dos veces la vi”.

La aprobé. La abracé cuando se fue. Le pedí permiso para compartir su texto en internet y le dije que escribiera todo lo que pudiera porque escribir hace bien y porque siempre hay cosas importantes para contar. Con un 4 (cuatro) pasó de año y por eso no estará en mi aula durante este ciclo lectivo, pero espero cruzármela en los pasillos o en el patio y preguntarle:

¿Cómo fue tu día de ayer? ¿Lo querés contar en un papel?“.


Malvinas

abril 2, 2016

malvinas

Hoy es 2 de abril, y toda una historia, algunos recuerdos, y la memoria de los argentinos, y de los ingleses que murieron allí hace 34 años, hacen que me sienta obligado a decir algo.

Pero ya escribí mucho del tema, en el blog y antes en El hijo de Reco, y son salpicaduras en un océano de palabras. Para lo que mejor se dijo, hay un poema y una milonga de Borges. “Juan López y John Ward” y “La milonga del muerto”. Búsquenlos en Internet.

Entonces, con el sesgo desapasionado que me ha gustado darle al blog, copio algo que ya subí antes. Unas frases que resumen, para mí, la realidad nacional de la herida y el desafío que las Malvinas son para los argentinos:

El lugar que ocupan las islas Malvinas en nuestra identidad no debemos pensarlo como una emanación, y prueba, de nuestro patriotismo. Ni tampoco, como en la autodenigración que practican algunos compatriotas, de nuestro chauvinismo e inclinación por la demagogia. Es un trozo de tierra y su mar adyacente, con riquezas actuales y potenciales, como las tienen tantos sitios en nuestro vasto territorio.

Lo que lo diferencia es que, hace 183 años, una potencia extranjera ocupó militarmente esas islas. Y nunca hemos aceptado esa usurpación. Esa circunstancia, inevitablemente, nos condiciona. Y nos dice algo sobre nosotros.

Que nunca hayamos reconocido la amputación, en medio de guerras civiles, enfrentamientos salvajes y con gobiernos totalmente distintos, aún cuando la relación de fuerzas con la que fue la primera Potencia en el mundo, y su condición de mercado nuestro, eran muy diferentes, habla de una identidad territorial muy fuerte. Que esa Potencia no diera la más mínima bola a nuestro reclamo, ni en los años en que, según una difundida versión, estábamos entre los seis países más ricos del mundo y éramos una potencia en ciernes, indica la fatuidad de esa pretensión fundada en el PBI por cápita.

Hoy las Malvinas sirven, nuevamente, como un desafío. Y una forma de medir cómo estamos. No de fuerzas militares en acción – hoy sería ridículo; y para el futuro, nos hemos comprometido en nuestra constitución a usar solamente medios pacíficos. Sobre todo, lo que menos nos conviene, estratégicamente, es romper nosotros la condición de zona de paz de la América del Sur.

Pero sí es cierto que Argentina podrá recuperar esas islas – como China recuperó Hong Kong y España no recuperó Gibraltar – cuando y si su economía y su capacidad militar potencial “in situ” y la de sus aliados sean mayores que las que Gran Bretaña y sus aliados estén dispuestos a invertir para defenderlas. Falta“.


Los tutores y los apoyos del Proceso

marzo 24, 2016

reconstruccion retrato (1)

Encontré entre los comentarios de estos días en el blog referencias a la responsabilidad de los EE.UU. en el golpe de 1976 -por supuesto; hasta en los medios se menciona- y respuestas que aludían al apoyo que tuvo de la Unión Soviética.

Me parece un tema que vale la pena tocar. Nos dice algo de nuestra historia, y, más importante, nos advierte como son las cosas en el mundo real (siento que a los argentinos nos cuesta salir de la nube de los relatos). No estoy contestando a esos “comentaristas” -con nobles excepciones, no leen de los posteos más que el título, y repiten obsesivamente sus pequeñas certezas (o consignas programadas, si es que hay gente bastante idiota para pagar comentarios en blogs).

Mi idea es hacer un esbozo, muy breve, del tema, que puede ser ampliado o corregido por los que se interesen. Hay mucha bibliografía, y material en Internet.

En el plano de la política internacional -no en el de la local, ojo- ese golpe puede ser visto como un episodio de la Guerra Fría. Porque las Fuerzas Armadas argentinas eran aliados muy menores, pero muy concientizados, del bando que encabezaban los EE.UU. y sus aliados de la NATO. Desde principios de la década anterior -los ‘ 60- todos los ejércitos latinoamericanos y sus servicios de información -salvo, hasta cierto punto, los mexicanos- eran, en la práctica, piezas en la estrategia norteamericana destinada a impedir -a cualquier costo (el costo lo pagábamos nosotros, claro)- la instalación en el continente de otro gobierno que, como el de Cuba, estuviera en la esfera de influencia de la Unión Soviética.

En ese marco, militares argentinos fueron entrenados por asesores norteamericanos en las técnicas de infiltración, captura, tortura, terror y asesinato empleadas, por ejemplo, en el Programa Phoenix en Vietnam. El origen más lejano era la “guerra contrarrevolucionaria” que el ejército francés desarrolló en Indochina y en Argelia. Por afinidades ideológicas y culturales, los asesores franceses (en tortura) tuvieron vínculos más cercanos.

Del otro lado, muchos de los cuadros de la guerrilla, que proporcionaron el motivo/pretexto del golpe -el que lo justificaba, en la estrategia descripta más arriba- habían recibido entrenamiento en Cuba, y contaban con algún apoyo logístico de países del Comecon, en particular la entonces Checoeslovaquia. Era parte de la fantasía del Che Guevara “Dos, tres, muchos Vietnam en América Latina“. No hay ninguna indicación que la URSS haya depositado mucha fe en eso, pero cualquier cosa que incomodara a los EE.UU. le servía.

Entonces, es absurdo negar que EE.UU. apoyó ese golpe, contribuyó a su metodología, y ayudó a su coordinación con gobiernos similares del continente. Es público desde hace años que el Secretario de Estado Henry Kissinger, el asesor más influyente de Nixon y Ford, hizo llegar a la junta militar en Buenos Aires la indicación “Lo que tengan que hacer, háganlo rápido“.

Probablemente el Dr. K no esperaba que sus interlocutores quedaran tan “enganchados” en las matanzas… Porque el marco internacional había empezado a cambiar, muy lentamente. En la Conferencia de Helsinki en 1975 se habían llegado a acuerdos que santificaban las fronteras europeas, vieja aspiración de la URSS. Se desactivaba la Guerra Fría en Europa. Pero… al mismo tiempo se planteaba por primera vez en una conferencia internacional que los firmantes vigilarían el cumplimiento de los derechos humanos. En la práctica, funcionó como una presión sobre el bloque soviético.

Los disidentes del comunismo argentino que se identificaron con el maoísmo -el PCR- afirmaban que la Unión Soviética tenía entonces agentes y amigos en el ejército argentino. Que había un bando “pro ruso” en el golpe. No tengo certezas. El hecho comprobable es que, cuando en noviembre de 1976 James Carter fue elegido Presidente de los EE.UU., empezó a tomar la bandera de los “derechos humanos”. Paulatinamente, él y su Secretaria del área, Patricia Derian, se convirtieron en espinas para el gobierno militar argentino. Y salvaron algunas vidas, hay que decirlo.

El Partido Comunista local había mirado el golpe con cierta benevolencia. Insistía que había “militares moderados” -Videla y Viola, por ejemplo- que servían de barrera a los “halcones pinochetistas” (hay que decir que el PC pagó con muertos y torturados este error, y que años después hizo una autocrítica muy profunda). Puede haber sido una indicación de la URSS -de la que eran fieles seguidores- porque ya en ese tiempo Pinochet cultivaba algunos vínculos con China (Chile siempre tan geopolítico), o simplemente su vieja hostilidad al peronismo y su absoluta desconfianza de la guerrilla local. Quizás lo único que compartía con las fracciones del troskismo (excepto el PRT-ERP, claro): la consideraban “aventurerismo pequeño burgués” (cruel pero cierto, también hay que decirlo).

En todo caso, la Unión Soviética, sus satélites europeos y Cuba se convirtieron en los únicos apoyos del gobierno del Proceso en los foros internacionales. Que EE.UU. planteara una condena a la Argentina por violaciones a los derechos humanos y que el bloque “socialista” votara en contra, terminó siendo un espectáculo habitual en las Naciones Unidas.

A Carter lo sucedió Reagan -todo lo opuesto que puede ser un presidente estadounidense de otro- y la Guerra Fría se volvió a calentar por la invasión soviética a Afganistán. Pero ya los lazos comerciales con la URSS eran muy fuertes -esto sí era el aspecto cívico-militar- y Argentina fue el país que rompió el bloqueo que intentó imponer EE.UU., vendiéndole trigo a los rusos.

Aquí… el Proceso termina en Galtieri, que intentó recomponer la relación con EE.UU., y creyó que lo había conseguido cuando militares argentinos fueron a su vez tutores antiguerrilleros en América Central… Suponer que eso le permitiría desembarcar en Malvinas sin consecuencias, indica que nuestras jefaturas militares, además de asesinos, eran estúpidos.

Este incompleto relato histórico sólo sirve para refrescar la lección que debíamos haber aprendido de George Canning hace casi dos siglos: las Potencias no tienen ni amigos ni enemigos permanentes. Tienen intereses.

Quiero subrayar otra cosa, para que no nos confundamos: estas técnicas de tortura y terror que enseñaron los norteamericanos, que ahora están empleando en otras regiones del globo, las usan con extranjeros. Tal vez, para una moral abstracta, no hace diferencia. Pero la moral abstracta es para filósofos santos. La tragedia y el horror de lo que pasó en Argentina es que fueron empleadas por argentinos contra sus propios compatriotas.


Un saludo para las fiestas, de hace unos cuantos años

diciembre 24, 2015

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Gracias a Daniel Giacinti, de Fundación Villa Manuelita, recibí este texto y esta imagen, entre muchos otros. Son de hace 67, 68 años, dentro del tiempo de una vida humana. Pero el lenguaje, los valores, las actitudes que están implícitas en este saludo, por ejemplo, nos hacen ver cuánto ha cambiado, en profundidad, Argentina y el mundo.

Nadie habla así hoy. Y, sin embargo, pienso que quizás esa invocación a la fe en nosotros mismos, a ideales colectivos, al trabajo creador, puede tener valor ahora. Por eso elegí compartir este saludo.

Felices fiestas.

La divisoria implacable entre dos años se transpone con una de dos actitudes: con la confianza en sí mismos de los seres fuertes o con el desaliento de los seres débiles.

De los primeros es el ánimo de vencer, de los segundos, el temor. Lo mismo que el hombre, los pueblos manifiestan en esas horas uno de ambos sentimientos. Lo que el hombre siente es el resultado de sí mismo. Lo que el pueblo experimenta es la expresión del momento que vive.
Hay pueblos jóvenes y pueblos viejos; naciones en horas de creación y países en fase de simple administración. Para los primeros, el plazo que se inicia tiene un significado vigoroso de emocionante plenitud.

A fines del siglo pasado, algunos pensadores se tomaron el trabajo de definir la presencia humana sobre la tierra. Dijeron que el hombre no tenía solución ni remedio porque el mal alentaba en sí mismo, en su propia condición humana.
Se formaron generaciones de amargados, de escépticos, de enemigos del hombre, de la familia, de la sociedad; pero esa monstruosa concepción de la vida y de los hombres se refugió en las imprentas nihilistas y en las reuniones pseudointelectuales. Eran los decadentes de la civilización.

Ni el obrero en su taller, ni el campesino arañando la tierra bajo los rigores del sol o del frío, sintieron ni comprendieron nunca el desaliento que querían infiltrarle. Para vivir felices les bastaba el trabajo, la alegría de vivir y de luchar por el hogar de sus hijos en la esperanza de elevarse por su propio esfuerzo.
Esos hombres felices se encuentran lejos de los despachos donde los teóricos desgranan su pensamiento. Son la humanidad, son el hombre. Así son los argentinos de hoy. Nuestro pueblo no está en el bando de los pesimistas. El sabrá cambiar el curso de la historia cuando esté en juego su bienestar y el porvenir de la patria.

Sus anhelos no suponen daño alguno para los demás. Que se les proporcione trabajo adecuado a sus aptitudes y energías; que este le permita una existencia decorosa; que no le sean negadas las cosas indispensables para vivir con dignidad.

Nada impide que seamos cada año mejores; que cada año sea proporcionada al hombre una dosis mayor de bienestar, una mejor paz para su espíritu y una lógica satisfacción de sus necesidades. Su causa es nuestra causa. Merece que todos nuestros esfuerzos sean empleados en desterrar el egoísmo y el error en bien de la verdad y la justicia.

Pedir felicidad al año nuevo es tal vez demasiado; pero contar con el hombre, con las naciones y pedirnos y pedirles acción, trabajo y confianza, eso entra en nuestras posibilidades.

La fe es la condición fundamental de nuestra súplica al futuro. Fe en los destinos de la Patria, fe en el trabajo y en la honestidad del hombre; fe en que los reacios a comprender, comprenderán; en que los egoístas cederán en bien de todos.

En el ámbito inmenso del país no debe haber hoy quien no se sienta feliz o no se crea capaz de serlo.
Hemos enaltecido el hombre de la Patria; hemos abierto sus anchas puertas a la humanidad enceguecida por el odio y quebrantada por el hambre y hemos cerrado nuestros oídos y nuestros corazones a la infamia; hemos cumplido la consigna de asegurar una patria económicamente libre, socialmente justa y políticamente soberana. Hemos hecho todo eso y mucho más nos queda por hacer.

Nada pensé ni nada hice que no estuviera pensado, propuesto y hecho en los generosos recodos del alma de mi pueblo. Sólo obedezco sus dictados. No tengo otra ley. Recogí sus resonancias en centenares de ocasiones; fue generoso conmigo y fue leal. Es el pueblo de mayo reunido bajo la lluvia en busca de su libertad; es el pueblo de Tucumán recibiendo de sus próceres el juramento de la independencia política; es el pueblo de nuestra lucha por la emancipación económica por la soberanía y por la justicia social.

Quiera mi pueblo estrechar la mano que le tiendo, la mano de un leal amigo de todas las horas. Le devuelvo el inmenso calor de la suya, que me confortó en horas difíciles y me hizo sentir la identificación de nuestras vidas.

Juan Perón, 31 de diciembre de 1948


17 de Octubre, 70 años más

octubre 17, 2015

lealtad

De esta fecha, hace 70 años, se ha escrito mucho, muchísimo, y se seguirá escribiendo. Corresponde: el peronismo es una historia de amor, y de odios. Y llena de vueltas inesperadas, como fue inesperado su nacimiento. Un gobierno militar, patriótico con una idea rígida, muy militar a la antigua justamente, de la patria, de la sociedad y de sus valores da comienzo a la revolución social más profunda que había vivido Argentina desde que existe. Después… podía haber sido el PRI, la revolución institucionalizada y más o menos domesticada, como en México, si Perón no se decidía por la reelección en el ’52 y lo sucedía Mercante. Pero no fue así.

Vino la reacción, el odio de la vieja Argentina en el ´55, y una guerra civil larvada por 18 años. La incorporación en masa al peronismo de una generación, muchos de ellos nacidos en familias de las clases medias antiperonistas, que traen su idealismo y los nuevos símbolos de su tiempo: la Revolución Cubana, Vietnam… El 20 de junio de 1973, que con la vuelta definitiva del Líder se hacía realidad un tema mítico, el Retorno del Rey, y es opacado, desfigurado, por el enfrentamiento entre dos lados que ambos gritaban “Viva Perón“. Las masacres que siguieron, los “desaparecidos”, un desgarro imborrable en nuestra historia.

Y el peronismo conserva, está claro, su capacidad de dar giros sorprendentes, para bien y para mal. De él surgieron Carlos Menem, y Néstor Kirchner. Y también Cristina, con un eco de esa juventud de los ´70, sus ideales y sus broncas, pero que ha aprendido prudencia.

¿Qué queda? Lo principal, creo, es que los trabajadores de nuestra patria, y también la mayoría de los más humildes – porque en este tiempo, distinto del ´45, los más pobres no son los que tienen trabajo – tienen la cabeza más erguida y la mirada más firme que en otros países más o menos similares al nuestro pero donde no hubo peronismo.

No pude resistirme a contar, a mi manera, esa historia. Ni tampoco a subir la marcha, en la voz de Hugo del Carril, que es un buen símbolo. Ya otras veces había escrito en el blog para un 17, mezclando palabras de otros y algunas reflexiones, por ejemplo aquí, aquí y aquí, por si a alguien le interesa. Pero hoy se cumplen 70 años. Por eso, aunque ni el gobierno ni el candidato nos convocan allí – cautela ante posibles provocaciones, a una semana de los comicios, la sensación, a medias reconocida, que esa historia los trasciende – vamos a ser muchos los que vayamos a la Plaza, para recordarla. Es nuestra identidad.

Eso sí, pienso que debemos tratar de recordarla también como historia argentina, la de quienes somos peronistas y la de quienes no. Ya forma parte de la identidad de todos. Y, como dijo un poeta, el pasado es prólogo. El prólogo de los próximos 70 años.

Nos vemos en la Plaza, compañeros.


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