Elecciones en Irán

mayo 20, 2017

Ayer hubo elecciones en la República Islámica de Irán, un país con 83 millones de habitantes, una historia y una identidad cultural de miles de años y -vamos a la realpolitik– mucho petróleo y Potencia regional en el Medio Oriente. Y que en algunos momentos ha sido un cliente importante de nuestras exportaciones. Por eso me siento obligado, en este blog en el que insisto en la necesidad de estar conscientes de la política internacional, de acercarles un pantallazo, aunque sea superficial,

Unos 56 millones de votantes -dos millones y medio de ellos en el exterior-  fueron convocados a elegir entre cuatro candidatos a presidente. Según la información que llega -en Buenos Aires son las 2 de la mañana- encabeza los votos Hasan Rohani, que va por la reelección y expresa, naturalmente la continuidad. Detrás habría quedado Ibrahim Reisi, a quien el periodismo occidental ubica como “conservador”. Los medios argentinos le dedicaron al estas elecciones muy poco espacio, pero supongo que cuando la mayoría de ustedes lean esto, a la mañana, ya tendrán datos definitivos y abundante palabrerío.

Con el respeto debido, tengo que decir que les va a mostrar más las simpatías del medio que la realidad iraní. Los de tendencia progresista moderada -mayoría en los columnistas internacionales- se felicitarán porque ganó alguien que pueden decirse que se parece a ellos. Los más afines al actual gobierno de Israel y al sector más intervencionista de los EE.UU., dirán que no cambia nada, que los que mandan son clérigos reaccionarios que quieren construir la Bomba y que ese país es el “Gran Satán” (en un homenaje inconsciente al Ayatollah Khomeini).

Tienen razón en un punto: en estas elecciones no se jugaba un cambio decisivo. Porque el sistema político iraní es un ejemplo original de poder bicéfalo. Uno es el teocrático, liderado por el Líder Supremo, Alí Khamenei, responsable de proteger los valores del Islam. Controla la judicatura y tiene la última palabra en cuestiones cruciales como la seguridad o la política exterior. El gobierno, encabezado por un presidente, se ocupa del manejo cotidiano del Estado, de la economía y las relaciones internacionales”.

En la práctica, cada uno de estos dos focos de poder reúne en torno suyo grupos de intereses, y organizaciones de la sociedad civil iraní. En realidad, la mayoría de debates políticos toman la forma de tensiones entre esas dos realidades. Y, a pesar de la estructura relativamente jerárquica de la versión persa del chíismo -lo que más se acerca a una iglesia occidental en el mundo islámico- ambos se apoyan, finalmente, en el respaldo popular (Aún los miembros de la Asamblea de Expertos son elegidos cada ocho años). En las elecciones, las campañas son agresivas, y la participación es alta.

No existen, eso sí, partidos políticos del modelo occidental, ni tampoco del leninista. En estos comicios, Rohani tuvo el respaldo de 19 asociaciones políticas, civiles y religiosas; Reisi, de 10 asociaciones clericales. Son coaliciones circunstanciales, reunidas en dos grandes campos: el reformista y el principista. Estos se definen por los principios fundacionales de la República Islámica; los reformistas no los rechazan, pero piden se actualización de los mismos según el contexto doméstico y el internacional. Rohani iba por el reformismo; Raisi, por el principismo.

Reitero: las diferencias no son profundas, en cuanto a lo que nos importa a los que no somos iraníes. El pacto nuclear que firmó Irán con las seis Potencias -el tema mas delicado de su política exterior- fue avalado por el Líder Supremo, y ninguno de los candidatos lo cuestionó en público. Más sugerente, todavía, la candidatura de Ahmadinejad, que buscaba ser nuevamente elegido, fue vetada por la Asamblea de Expertos. Aparentemente, las enseñanzas del duodécimo Imán son muy claras acerca de los bocones.

¿Y nosotros? La única señal que ha dado en estos días el estado argentino fue de parte de un juez, Canicoba Corral, que ratificó la vigencia de las alertas rojas de Interpol para la captura de cinco ciudadanos iraníes buscados por el atentado a la AMIA. Una medida simbólica -para la galería pro israelí- sin ningún resultado práctico. Pero también es cierto que el esfuerzo del gobierno anterior por encontrar un mecanismo para resolver ese pleito, fracasó ruidosamente -debido a la hostilidad de los propios servicios argentinos… y a la indiferencia de Irán.

El problema es que hace 12 años el Estado argentino hizo suya la acusación de unos fiscales sobre la culpabilidad de Irán -sin ninguna prueba conocida en un sentido o en el otro. Ahora, la carga política sobre el asunto -y la muerte de uno de esos fiscales, Nisman- hace imposible que se haga algo, también en un sentido o en el otro. De todos modos, las exportaciones argentinas a Irán son comercializadas por firmas estadounidenses y chinas, a las que ese tema no les preocupa.

 

 


Más apuntes para una geopolítica práctica: Transando con la China

mayo 15, 2017

Me parece que vale la pena profundizar la mirada sobre el Encuentro que ha convocado la República Popular China en estos días, al cual asiste el Presidente Macri, que subimos en el posteo anterior. Por eso, les acerco este planteo, que encontré en el blog de Carlos Leyba, que hace José Bekinschtein. Un argentino que vive y trabaja desde hace más de 30 años en Beijing. Llegó en 1981, como consejero económico de la embajada argentina, y ahí se quedó, dirigiendo una empresa china.

Desde hace más de una década predica la necesidad de establecer un “China Desk” que centralice y tenga la capacidad de negociar de manera integral los distintos aspectos que hacen a la relación bilateral. En este trabajo, traza una pintura -un poco lúgubre- de lo que significó hasta ahora para las posibilidades de desarrollo industrias de la Argentina -y de la América del Sur- el comercio con China. Y lo que debemos hacer para mejorar las perspectivas. Copio su artículo (los espacios en blanco se deben a que estaba armado en un formato diferente del que me obliga el blog).

“El comercio entre China (incluyendo Hong Kong) y la Argentina, en los últimos cinco años, ha estado en el orden de los 16 mil quinientos millones de dólares anuales, de los cuales 5 mil quinientos millones de exportaciones argentinas y 11 mil millones de importaciones desde China. El déficit acumulado en el quinquenio suma así 26 mil quinientos millones de dólares, poco menos que el total del balance comercial total de la Argentina en el período.

Como existen divergencias entre las cifras de la Aduana argentina y las originadas en las Aduanas chinas, también se puede hacer el mismo análisis tomando esta última fuente: en este caso el déficit comercial se reduce a 13 mil millones de dólares en el quinquenio, sobre cifras parecidas: 15 mil millones de comercio anual.

Pero más allá de los resultados del comercio hay grandes asimetrías en la importancia relativa de ambos países en sus respectivos mercados y en el perfil del intercambio. Existen las que podemos llamar asimetrías “dadas” y asimetrías simplemente, “aceptadas”.

Entre las primeras están las dimensiones físicas, de territorio, población, tamaño de la economía. Las otras son construidas por la historia y por la política. Por eso mismo son, potencialmente, modificables en función de decisiones y acciones políticas. Entre ellas, por ejemplo, las disimilitudes entre la importancia relativa del comercio entre ambos. Para China, el intercambio con nuestro país representa menos del 0,6 % de su comercio total. Para la Argentina, casi el 20% de su comercio total.

¿Cuán importante es el mercado argentino para las exportaciones chinas?

Destino de las exportaciones de China (acumulado 2011-2015)
Mundo 100,0%
Sudamérica 3,2%
Argentina 0,3%

Sólo el 0,3 % de las exportaciones chinas tienen como destino la Argentina, que, a su vez. es una décima parte del mercado sudamericano.

Las exportaciones chinas son casi totalmente de manufacturas, especialmente de aquellas que incorporan trabajo calificado y tecnología:

Las exportaciones de China+Hong Kong al mundo, a Sudamérica y a la Argentina entre 2011 y 2015

Argentina Sudamérica Mundo
Total 100% 100% 100%
Commodities primarias 1% 7% 7%
Manufacturas , de las cuales 98% 92% 92%
  a) Basadas en mano de obra y recursos naturales 17% 39% 20%
  b) Basadas en mano de obra poco calificada y con tecnología 13% 12% 9%
  c) Basadas en mano de obra con calificación media y tecnología 29% 38% 22%
  d) Basadas en mano de obra altamente calificada y alta tecnología 40% 43% 41%

Fuente: UNCTADStat

A su vez, casi dos tercios de las importaciones de China son de productos manufacturados, pero sólo el 4,4% de las compras en Sudamérica son de ese tipo de productos. Mientras los productos primarios constituyenel 20% de las importaciones totales de China desde el mundo, ellos son las ¾ partes de las importaciones desde Sudamérica y el 85% de las provenientes de la Argentina.

China importa unos 40 mil millones de alimentos para uso humano (no piensos para el ganado) por año pero la Argentina participa sólo del 0,9% de ese mercado:

IMPORTACIONES CHINAS  ARGENTINA

%

MUNDO

%

SUDAMÉRICA

%

TOTAL 100 100 100
PRIMARIOS 85 21 76
MANUFACTURADOS 7 59 4
*Trabajo y RN intensivos 3 3 1
*Trabajo poco calificado y baja tecnología 0 2 1
*Trabajo mediano intensivo en tecnología 0 17 0,4
*Alta calificación Trabajo y tecnología 3 37 1.6
COMBUSTIBLES Y MINERALES 8 16 19
ALIMENTOS NO OLEAGINOSOS 6 2 5
SEMILLAS Y FRUTOS OLEAGINOSOS 64 2 20

 

A su vez, China ocupa el primer o segundo puesto, según el rubro, como destino de nuestras exportaciones. Representa el mercado para el 7,5% de los embarques desde la Argentina, y el 15% de las exportaciones de Sudamérica.

Este perfil asimétrico de comercio ha venido acompañado de un proceso de

desindustrialización en la región: la industría pasó de participar en 18 % en la generación del PBI en 1990 a sólo el 10 % en 2015

Claro que esto no es totalmente atribuible a la evolución de nuestro comercio con China. Antes, políticas domésticas o falta de ellas, el cambio tecnológico, las decisiones de empresas transnacionales seguramente han tenido algo que ver,  pero el “culpable” visible es China.

Por otro lado los flujos de inversión directa de China hasta el momento no han hecho más que fortalecer esta impresión de “primarización” ya que el 90 % de la inversión china en la región se ha dirigido a actividades extractivas. Esto podría cambiar en parte con los proyectos de infraestructura anunciados en las reuniones CELAC-China, en las visitas del presidente Xi a la región y últimamente con la publicación en noviembre pasado de la actualización del Libro Blanco de relaciones con América Latina.

Allí se  habla de impulsar la inversión en el sector industrial (para aumentar la capacidad de producción en esa región) y financiero -cita en concreto préstamos especiales para la construcción de infraestructura-, así como reforzar la cooperación en energía, agricultura, ciencia y tecnología.

El modelo de cooperación que describen merece una cuidadosa atención de nuestra parte e indica que China está dispuesta a avanzar en como dicen ustedes, los chinos, una relación basada en “la igualdad y el beneficio mutuo”.

Tampoco podemos menos que estar de acuerdo en la apuesta que allí se hace  por incrementar la coordinación entre China y Latinoamérica/Caribe en asuntos internacionales, en el marco de la ONU y otros organismos y en la lucha contra el cambio climático, promoviendo la implementación del acuerdo de París.

¿Cómo se traduce esto en hechos?

China necesita distinguir, en su aproximación a la región, las distintas realidades de nuestras economías nacionales. Entre  aquellos países de nuestro continente que han adoptado conscientemente o llevados por las circunstancias, modelos de crecimiento puramente basados en las ventajas comparativas y de base extractiva. Y aquellas economías que aún hoy mantienen una voluntad de conservar una sociedad integrada a través del desarrollo industrial y tecnológico, como camino a la generación de trabajo digno y creativo y como vía de acceso a derechos mínimos de ciudadanía para toda la población.

China puede pasar de ser vista como un factor mayor de desindustrialización a un socio mayor en la generación de valor agregado en  la transformación de nuestras materias primas y alimentos básicos. La asociación de empresas chinas con grupos locales o incluso la inversión greenfield de empresas chinas del sector de alimentos en nuestro territorio, con proyectos vinculados a la exportación al propio mercado chino y al resto de Asia, contribuirá sin duda no sólo al desarrollo de negocios rentables, sino a un cambio en la percepción de China como amenaza, a la de China como asociada a nuestro propio proyecto de desarrollo sustentable. En los países más industrializados, China mantiene como aliados frente a presiones proteccionistas a todo un sector industrial, posiblemente el más avanzado tecnológicamente (aeronáutica, TICs, material de transporte) para el cual China es un mercado fundamental o su base de operaciones en Asia. Ese tipo de sociedad, de poder de lobby, llamémoslo así, está poco presente en nuestros países, donde el principal aliado de China es sólo el sector importador. Es lo que hay que cambiar.

El desarrollo chino -y no hablamos sólo desde las reformas de 1978 o 1992- ha sido una muestra de pragmatismo sí, pero en función de un proyecto conducido desde los más altos niveles del Estado.

Si a partir de las reformas de los años 90, China hubiera seguido el camino de especializarse únicamente según criterios de mercado y de ventajas comparativas, seguramente hoy sería sólo una gran fábrica de textiles o de zapatos, basados en mano de obra barata. Sabemos que no ha sido así. Las cifras del perfil exportador que vimos antes lo indican. Un ejemplo que nos toca de cerca es el de la China National Railway que es hoy nuestra principal proveedora de material ferroviario. Pero su desarrollo como gran grupo exportador no hubiera sido posible sin políticas de Estado que durante décadas le permitieron disponer de recursos financieros y de desarrollo tecnológico, y sobre todo de metas de estrategia industrial. A fines de los 90, China decidió que sus primeras líneas de trenes de alta velocidad se iban a ejecutar en todo lo posible con desarrollos tecnológicos y de ingeniería propios, pese a los costos que ello implicaría en relación a la simple incorporación de tecnología japonesa, francesa o alemana. Hoy la CNR es la mayor exportadora mundial de material ferroviario.

Necesitamos entonces empresas chinas que inviertan en nuestro propio proceso de transformación. Y también necesitamos que los líderes del Gobierno y del Partido, entiendan también nuestro derecho y nuestra voluntad de generar las bases económicas para un desarrollo integral de nuestra economía y nuestra sociedad, tal como ellos mismos lo han venido haciendo. No planificando autoritariamente. Con una amplia utilización del mercado como instrumento de asignación de precios y de recursos. Pero también con una visión estratégica que oriente las decisiones de política no sólo en base a los precios de hoy, sino sobre todo teniendo en cuenta la visión de qué queremos para nuestras naciones en cinco, diez o veinte años.


China y nosotros: apuntes para una geopolítica práctica

mayo 15, 2017

(cliquear encima del mapa para ampliar)

Con motivo del viaje del Presidente Macri a la República Popular China, los medios locales están llenos de datos y anécdotas (Y la inquietud de los ahora oficialistas por la base espacial china en Neuquén ha desaparecido, naturalmente). Igual, creo conveniente que sumemos, y compartamos, información y reflexión sobre el tema. Es probable que la relación con esa vieja y nueva Gran Potencia sea el dato más importante para nuestro país en las próximas décadas.

En el blog hablamos sobre eso en muchas ocasiones, por supuesto. Me animo a recomendar, todavía, la y la parte de China: ¿nuestra nueva Inglaterra?, que subí durante el gobierno anterior. Pero este fin de semana el comentarista Rogelio -con cuyos planteos no siempre coincido, pero tengo que reconocerlo informado y cuidadoso- acercó buena información de lo que está pasando ahora, en la reunión a la que asiste el Mau. Copio y agrego un enlace:

“El evento es el I Foro Belt & Road en China

¿Quién está asistiendo al Foro? El detalle pueden verlo aquí, pero para los que no dominan el inglés les sugiero un vistazo al bonito mapa de arriba. Los países que asisten están en rojo, azul y verde. Los que están representados por sus Jefes de Estado son los rojos. Notarán que un sólo país en el Hemisferio Occidental es “rojo” (sin connotación ideológica).

– El centro de gravedad está en Asia
– Putín saluda la reunión por la integración de “Eurasia”, y pide por “soluciones frescas” a los conflictos políticos
– América también está presente: EE.UU., Brasil y el Cono Sur: Argentina y Chile
– El proyecto Trans-Pacific Partnership de Obama excluía a China; ahora, sobre las cenizas del TPP, Estados Unidos no solamente concurre al foro sino que, como signo inmediato de la reunión de Mar-a-Lago entre Trump y Xi, acaba de cerrar con China un acuerdo comercial que incluye gas licuado, carne bovina y carne aviar
– Los chinos resumen los números del discurso inaugural de Xi Jinping en una infografía panorámica

Argentina en el foro
¿Qué hacemos nosotros en el foro?

1. Vale como antecedente toda la interacción con China durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández: exportaciones sojeras y de la agroindustria, compra de material ferroviario, acuerdo swap entre el BCRA y el Banco Central Chino, …
2. Bajo la actual administración:
2.1 “Plan Quinquenal Integrado China-Argentina para la Cooperación en Infraestructura (2017-2021) que incluye 16 proyectos de cooperación de infraestructura prioritaria
– Rehabilitación de los sistemas ferroviarios de la línea San Martín
– Rehabilitación de los sistemas ferroviarios de la línea Roca
– Rehabilitación de los sistemas ferroviarios de la línea Mitre
– Rehabilitación de los sistemas ferroviarios de cargas del ferrocarril Urquiza
– Rehabilitación de los sistemas ferroviarios de cargas del ferrocarril Belgrano
– Material rodante para pasajeros de Buenos Aires
– Centrales nucleares Atucha IV y V
– Estación de energía fotovoltaica de Jujuy “Cauchari”
– Planta hidroeléctrica El Tambolar
– Planta hidroeléctrica “Chihuido”
– Planta hidroeléctrica “Potrero del Clavillo”
– Parque eólico “Cerro Arauco”
– Estación hidroeléctrica “Los Blancos”
– Dragado del río “El Salado”
– Sistema de transmisión eléctrica de las represas Kirchner y Cepernic
– El polo energético Zárate. Centrales elécricas alimentadas por gas CCPP
2.2 El Complejo Hidroeléctrico La Barrancosa-Cóndor Cliff denominado hoy “Aprovechamiento Hidroeléctrico del Río Santa Cruz”: represas Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic.
2.3 Los proyectos mencionados por el embajador argentino en China Diego Guelar que consisten en la firma de acuerdos durante la visita de Macri a China por 30 mil millones de dólares en las áreas de agroindustria, energía, transporte y minería
2.3.1 la hidrovía que vinculará Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay que va a tener crédito del nuevo banco de inversión asiático al que Argentina se está incorporando en este viaje
2.3.2 la triangulación con los chinos en sus programas de cooperación con África en dos áreas: aprovisionamiento de alimentos y asistencia tecnológía agropecuaria

Dice el embajador Guelar: “Nosotros estamos estratégicamente en la agenda china como proveedores. No estamos ni en la norteamericana, ni en la europea, pero sí en la china por los ejes de infraestructura, agroindustria y minería”. Y añade: “Argentina más Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile somos el 25% de todo el suministro de China; segundo está Estados Unidos con el 20%”.. Por otra parte “en este viaje, “estamos lanzando el acuerdo con Shandong Gold Group en Veladero, San Juan”.

Como parte de un “entramado descentralizado”, dice Guelar, “comenzaremos con el fútbol como nave insignia que incluye a clubes, escuelas, provincias y a la AFA”.

Obviamente en los planes también están presentes:
– el turismo (visas con entrada múltiple),
– se instalará el organismo de control chino de seguridad alimentaria en Argentina
– y el cierre de acuerdos sobre carne enfriada, miel, arándanos, uvas, arvejas.”

Rogelio agrega, modestamente, “Lo que se me ha pasado por alto”. Por mi parte, les pido que tengan presente que para todos los gobiernos, los nuestros y el chino, es mucho más fácil anunciar que realizar. Trataré de añadir más información sobre lo que ya comercian Argentina y China. De cualquier modo, se puede decir que aprender mandarín es una sabia decisión para cualquier joven con ambiciones.


¿Porqué ganó Macron? ¿Y Macri?

mayo 14, 2017

No se preocupen. La idea hoy es reflexionar sobre la realidad política argentina algo más abajo de la superficie, como trato de hacer muchos domingos (y otros días también). Entonces, no voy a pontificar sobre las elecciones de hace 7 días en Francia. Ustedes, si estaban interesados en el asunto, habrán leído montañas de palabrerío -alguno inteligente- en los medios y blogs. En este blog habíamos anticipado algo dos semanas atrás Francia: entre la banca y la bronca (sigo pensando que el título es un buen resumen) y lo seguimos aquí (esta columna de comentarios resultó jugosa).

No. La intención es pensar, en voz alta, sobre las condiciones que hicieron posible el triunfo electoral de un Emmanuel Macron en Francia (No basta con decir porque enfrente estaba Le Pen. Antes, quedó primero entre 8 candidatos). Y si esas condiciones tienen algo en común con las que posibilitaron el triunfo de un Mauricio Macri en Argentina. Además, lo que importa: saber si esas condiciones siguen vigentes. Adelanto mi opinión: sí.

Algunas aclaraciones previas sobre este planteo que hago. Una: No comparto la sorpresa del progresismo ingenuo, o del peronismo ingenuo, cuando las mayorías votan, en alguna oportunidad, a alguien de la “derecha” o a algún “liberal”. Sucede con mucha frecuencia en casi todos los países ¿Por qué no aquí? Además, ya fueron votados, para Presidente, un privatizador que nos prometía incorporarnos al “Primer Mundo” -Menem, en 1995- y alguien que prometió continuar la política económica del otro, con un barniz republicano y conservador -De la Rúa, 1999.

Otra, aún más importante: como dije en ese segundo posteo, es posible que Macron, relativamente joven, ajeno a los partidos tradicionales, mirado con simpatía por el capital transnacional, nos haga pensar en Macri. Un Macri con experiencia en el gobierno de su país y con mejor formación intelectual (no es una vara muy alta). Pero no es lo mismo alguien de ese formato en una Gran Potencia -aún deteriorada- que en un país en el que la gran mayoría de sus grandes empresas son extranjeras y una buena parte de sus “autoridades” no siente una especial pulsión por defender los intereses nacionales.

Sobre esa fundamental diferencia, me voy a extender en otros posteos. Ahora quiero ir al dato social visible -casi ausente de los discursos políticos, sin embargo- que ayuda a entender, entre otras cosas, porqué puede ganar un candidato cuya política económica, previsiblemente, no va a ser favorable a la mayoría.
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El asunto fue tratado en forma muy accesible hace casi 60 años, en un libro de John Kenneth Galbraith, un economista que ahora no está de moda. Natural. Decía, ya en 1952, (“Capitalismo americano”) que las grandes corporaciones habían desplazado a las pequeñas y a las empresas familiares en la economía de EE.UU., y por lo tanto, los modelos de competencia perfecta eran inaplicables.  Una forma para contrarrestar su poder, según Galbraith, era el surgimiento de grandes sindicatos. Una herejía erradicada por la Inquisición del pensamiento aceptado desde hace 40 años.
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Pero el libro al que me refiero es más reciente, de 1958. Se llama “The affluent society“, y fue editado en castellano, y muy leído en ese tiempo, con el título “La sociedad opulenta“. Creo que es una mala traducción. “Opulencia” se asocia con riqueza y lujo. La palabra en inglés se acerca más a la imagen de una sociedad donde un gran porcentaje de sus miembros tiene acceso a un consumo bastante más allá de la concepción marxista de la supervivencia del proletariado. Productos que son nuevas necesidades y/o símbolos de status de una clase media con aspiraciones. En ese entonces, el auto, el televisor. Hoy serían también por supuesto el auto, el smartphone,…
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Éste no era el tema central del libro (lo estoy citando de memoria, porque no lo encuentro en mi desordenada biblioteca y no quiero ponerme a leerlo en Internet). La tesis que desarrollaba era cómo el sector privado de la economía, cada vez más rico, miraba con avaricia y hostilidad al sector público (como se darán cuenta, J. K. G. veía con claridad lo que se venía). Pero lo que ha quedado con fuerza en mi memoria, y hoy quiero resaltarlo ante ustedes, es que fue el primer libro que leí de un economista importante y lúcido que asumía un hecho obvio: En los países con una economía más o menos moderna, es decir, diversificada, los pobres, los “proletarios” en la concepción tradicional de los sociólogos clásicos, ya no son la mayoría de la sociedad.
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Por supuesto, para evitar discusiones idiotas, es necesario recordar que “pobreza” es, para el observador, un tema de definiciones (No para el que la vive, claro). El INDEC tiene un criterio, y la Universidad Católica Argentina otro. Y hay muchos más. Guillermo Moreno, durante su gestión, con más sutileza que la que se le reconoce, sostuvo que “pobre” es el que debe dedicar la mayor parte de sus ingresos a la alimentación. Es un concepto menos arbitrario que otros. Pero, cualquiera que se adopte, debemos aceptar una realidad indiscutible: el hecho de estar debajo de un determinado nivel de ingresos, o con menor acceso a determinados bienes, no crea por sí mismo una identidad común, ni tampoco una conciencia de intereses comunes.
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Carlos Marx, que -como sus remotos discípulos actuales- se llevó un disgusto cuando el pueblo francés plebiscitó a Luis Napoleón (se desahogó con el 18 Brumario), pensaba que -al contrario del campesino francés, individualista, al que sólo le interesaba conservar las tierras que la Revolución había repartido- el obrero urbano iba a adquirir una conciencia y una disciplina colectiva a través del trabajo en la fábrica. Hay algo de cierto en eso, aunque los ejempos actuales lo habrían desconcertado, creo: En las elecciones del domingo pasado, Le Pen le ganó a Macron 56 a 44 % en el voto de los obreros industriales. Y fue la clase obrera blanca estadounidense la que le dio el triunfo a Trump.
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Pero eso es irrelevante para nosotros. El elemento central, que cualquiera con compromiso político o vocación de transformar la sociedad debe tomar en cuenta en la situación actual de nuestro país, es que, repito, el hecho de ser perjudicados por una política económica, un hecho que previsiblemente se va a imponer sobre campañas mediáticas, prejuicios culturales y “grietas” varias, no crea solamente por eso una identidad común, ni tampoco una conciencia de intereses comunes.
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El peronismo, lo he dicho a menudo en el blog, es el “partido de los de abajo”. Y no sólo por su historia: se debe a que es una opción política que está presente y activa entre los trabajadores y entre los excluidos (También lo están la iglesia católica, algunas iglesias evangélicas y partidos de izquierda “dura”. Pero con mucha menos vocación o posibilidad de poder, y los “de abajo” necesitan respuestas concretas). Ahora, sus dirigentes y sus militantes deben esforzarse en convertir esa potencialidad en una voluntad y en un proyecto. Las elecciones de octubre son sólo el primer paso de esta nueva etapa.

Aunque Ud. no lo crea: hoy ganó el centro izquierda. En Corea del Sur

mayo 9, 2017

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La República de Corea, con casi 50 millones de habitantes, está en el puesto n° 11 entre los países, por su Producto Bruto (y el 109°, por su tamaño). Es una indicación grosera, propia de estos tiempos desangelados, pero nos dice algo de la calidad de su pueblo. Y de un proceso de industrialización que se llevó adelante en menos de medio siglo. Un medio siglo que nosotros empleamos en otra forma.

Hoy tuvo elecciones, y, a pesar de la importancia geopolítica del país, y que, dicho sea de paso, en Argentina hay una trabajadora comunidad de ese origen, tuvo algo así como la milésima parte de la atención que se dedicó a las elecciones francesas. Lo que nos dice de la importancia de la hegemonía cultural, del “poder blando”. Y también del cholulismo argento. Araca París, rajá de Monmartre…

Copio la información de Prensa Latina. Y agrego un par de comentarios:

Seúl, 9 may (PL) Moon Jae-In, considerado un veterano de la lucha por los derechos humanos y, según sus promesas electorales, favorable a un acercamiento con la República Popular Democrática de Corea, ganó hoy ampliamente los comicios presidenciales en Corea del Sur. El candidato del Partido Democrático, de centroizquierda, obtuvo 41,4 % de los votos, de acuerdo con una encuesta de las cadenas de televisión MBC, KBS y SBS.

Muy por detrás quedó el conservador Hong Joon-Pyo, con 23,3 %, seguido del centrista Ahn Cheol-Soo (21,8 %).

El resultado fue ‘una gran victoria de un gran pueblo’ que quiere crear ‘un país justo, donde las normas y el sentido común prevalezcan’, dijo Moon al saludar a sus simpatizantes en la plaza Gwanghwamun, de Seúl, donde una multitud de personas se reunió durante meses, a la luz de las velas, para exigir la dimisión de la ex presidenta Park Geun-hye, implicada en un escándalo de corrupción y tráfico de influencias“.

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Es interesante observar que en las encuestas de hace un par de meses, al inicio de la campaña, Moon Jae-In estaba casi empatado con Ahn Cheol-soo, del Partido Popular. Pero el candidato centrista, tradicionalmente más inclinado a la izquierda, viró hacia la derecha en busca del voto conservador, un sector de la sociedad que quedó sumido en la decepción y la bronca tras el masivo escándalo de corrupción que tumbó al gobierno de Park. Las campañas importan, cómo no. Y más aún las estrategias acertadas.
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En el espacio de la geopolítica, el Gran Juego de las Potencias, lo que importa es el efecto que esto tendrá, o no, sobre el despliegue de los misiles THAAD (Terminal High Altitude Area Defense) por los EE.UU. en el territorio de la República de Corea. El que viva lo verá…

Las elecciones francesas, los argentinos y Zizek

mayo 6, 2017

máscaras

La 1° parte del título está para marcar de qué están hablando (muchos) argentinos politizados. Porque, en la tradición anticipatoria del blog de Abel, aquí se habló hace dos semanas del balotaje de mañana. Ahora me parece más interesante -para nosotros- enfocarme en lo que se dice en Argentina del tema.

Por supuesto, hay dos bandos bien definidos (entre los que les importa). Es tradición argentina. Y las dos posiciones también van por carriles tradicionales. Una suma al “centro derecha” y al “progresismo antifascista”. Votan (espiritualmente) por Macron, con más entusiasmo los primeros y mucho menos los segundos. Ellos, porque está con el capitalismo moderno y la Unión Europea. Los otros, porque tienen miedo a Le Pen: su padre y algunos viejos amigos ¡pusieron en duda al Holocausto!; y ella hace alarde de patriotismo francés. Basta para preocuparlos; o Mussolini no hacía alarde de patriotismo italiano? (También lo hacía Giuseppe Mazzini, pero ya no se acuerdan de Mazzini).

La otra posición tiene también muy viejas raíces entre nosotros: la “nac&pop”. No es que les convoca Marine Le Pen (y de su programa no saben mucho). Simplemente, lo miran a Macron -les recuerda a Macri- y ya saben de qué lado ponerse. Además, ahí se suma vocalmente una corriente que se puede llamar “el antiimperialismo digital”: abrevan en la Red Voltaire, y les gustaría un triunfo de Le Pen por la misma razón que aplauden a Putin: si los yanquis -en este caso su usina mediática- están de un lado, el otro debe ser mejor.

Estoy simplificando mucho. Por eso quiero acercarles un texto de Slavoj Zizek. Es un filósofo moderno que integra el pensamiento de Lacan, el materialismo dialéctico y la cultura popular. O sea, es uno de los autores que me niego a leer. Pero está muy de moda entre los intelectuales argentinos y sirve para entender su posiciones.

Además, ironías aparte, este texto muestra con mucha lucidez el dilema actual del pensamiento político “no conformista”. Y me da pie para que yo lo critique, faltaba más.

Dice Zizek: “Ambos candidatos se presentan como anti-sistema, Le Pen de una manera obviamente populista y Macron de una manera mucho más interesante: es un foráneo de los partidos políticos existentes, pero, precisamente como tal, defiende el sistema, en su indiferencia ante las elecciones políticas establecidas. A diferencia de Le Pen, que representa la pasión política adecuada, el antagonismo de Nosotros contra Ellos (de los inmigrantes a las élites financieras no patrióticas), Macron representa una tolerancia apolítica que abarca todo.

A menudo oímos la afirmación: la política de Le Pen obtiene su fuerza del miedo (el temor a los inmigrantes, a las instituciones financieras internacionales anónimas…), pero ¿no es lo mismo para Macron? Terminó primero porque los votantes temían a Le Pen, y el círculo está por lo tanto cerrado, no hay una visión positiva de ninguno de los dos candidatos, ambos son candidatos del temor.
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Lo que verdaderamente está en juego en este voto se aclara si lo ubicamos en su contexto histórico más amplio. En Europa occidental y oriental, hay signos de una reorganización a largo plazo del espacio político. Hasta hace poco, el espacio político estaba dominado por dos partidos principales que dirigían todo el cuerpo electoral, un partido de centro derecha (demócrata-cristiano, liberal-conservador, del pueblo …) y un partido de centro-izquierda , (Socialdemócrata …), con partidos más pequeños dirigidos a un electorado estrecho (ecologistas, neofascistas, etc.)
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Ahora, hay un partido que está surgiendo progresivamente que representa al capitalismo global como tal, generalmente con relativa tolerancia hacia el aborto, los derechos de los homosexuales, las minorías religiosas y étnicas, etc; y lo que se opone a este partido es un partido populista anti-inmigrante que, en sus márgenes, va acompañado de grupos neofascistas o directamente racistas.  
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El caso ejemplar es Polonia: después de la desaparición de los ex comunistas, los principales partidos son el partido liberal centrista “anti-ideológico” del ex primer ministro Donald Tusk y el partido conservador cristiano de los hermanos Kaczynski. Los intereses del Centro Radical hoy son: ¿cuál de los dos principales partidos, conservadores o liberales, tendrá éxito en presentarse como encarnando la no-política post-ideológica contra el otro partido descartado como “todavía atrapado en viejos espectros ideológicos”? A principios de los 90, los conservadores eran mejores en eso; más adelante, fueron los izquierdistas liberales quienes parecían estar ganando ventaja, y Macron es la última figura de un radical de centro puro.
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Hemos alcanzado así el punto más bajo de nuestras vidas políticas: una pseudo-elección. Sí, la victoria de Le Pen traería peligrosas posibilidades. Pero lo que más temo es la asunción que seguirá la victoria triunfal de Macron: suspiros de alivio de todas partes, gracias a Dios el peligro se mantuvo a raya, Europa y nuestra democracia están salvadas, así podemos volver a nuestro sueño capitalista liberal de nuevo … La perspectiva triste que nos espera es la de un futuro en el que, cada cuatro años, entraremos en pánico, asustados por alguna forma de “peligro neofascista”, y de esta manera chantajeados para emitir nuestro voto por el “civilizado” candidato en elecciones sin sentido que carecen de una visión positiva …
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Es por eso que los liberales en pánico que nos dicen que ahora debemos abstenerse de toda crítica de Macron están profundamente equivocados: ahora es el momento de sacar a relucir su complicidad con el sistema en crisis, después de su victoria será demasiado tarde, la tarea perderá su urgencia en la ola de auto-satisfacción. En la situación desesperada en que nos encontramos, enfrentados a una falsa elección, deberíamos reunir el coraje y simplemente abstenernos de votar. Abstenerse y empezar a pensar.
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El lugar común “basta de actuar, hablemos” es profundamente engañoso – ahora, debemos decir precisamente lo contrario: basta de presión para hacer algo, empecemos a hablar en serio, es decir, a pensar! Y con esto quiero decir que también debemos dejar atrás la autocomplacencia izquierdista radical de repetir sin cesar que las opciones que se nos ofrecen en el espacio político son falsas y que sólo una izquierda radical renovada puede salvarnos … sí, en cierto modo, pero ¿por qué, entonces, esta izquierda no surge? 
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¿Qué visión tiene la izquierda para ofrecer que sería lo suficientemente fuerte como para movilizar a la gente? No debemos olvidar nunca que la causa última del acto que estamos atrapados en el círculo vicioso de Le Pen y Macron es la desaparición de la alternativa izquierdista viable“.
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Un poco largo, pero escribe bien. Ahora, lo más interesante para nosotros ¿no es que al hablar de Macron parece estar describiendo a Macri? Atención, no es lo mismo alguien de ese formato en una Gran Potencia -aún deteriorada- que un país en el que la gran mayoría de sus grandes empresas son extranjeras y una buena parte de sus “autoridades” no siente una especial pulsión por defender los intereses nacionales.
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Pero estoy de acuerdo con Zizek que está surgiendo progresivamente, más que un partido, un estilo de política que representa al capitalismo global como tal. Y en un país al que todavía le falta “densidad nacional” es más deletéreo que en Francia. También es cierto que falta, entre nosotros como en los países desarrollados, una alternativa izquierdista viable.
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Se me ocurre que la izquierda, desde hace mucho tiempo, está convencida que tiene, no las respuestas, la capacidad de análisis y la inteligencia para encontrarlas si las hay. Y por eso mismo, hace mucho tiempo que no escucha al pueblo para saber qué es lo que quiere. Y lo que no quiere.
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En Argentina tenemos al peronismo que, por todos sus defectos, que no son pocos, nació escuchando al pueblo. La pregunta es si ahora sabremos escucharlo. Faltan pocos meses que lo sepamos.

China y la otra globalización

mayo 3, 2017

Si hacen un pequeño esfuerzo ustedes podrán recordar cómo a fines del año pasado y comienzos de éste los medios nos avisaban que el sistema global hegemónico después de la 2° Guerra -el “orden liberal”, como algunos lo bautizaron- se derrumbaba. Los estadounidenses habían votado a un populista desenfrenado para el cargo más poderoso del mundo, y ninguna de las certezas que esos medios nos habían repetido por décadas quedaba en pie. Los medios autoconsiderados “serios” no podían contener su repudio… y algo de temor. Los que ocupan o tratan de ocupar nichos fuera del sistema, estaban expectantes. Algunos, entusiasmados.

Pocos meses, la historia es diferente (Y después hablan de revisionismo! Los medios nos escriben una nueva Historia Universal cada trimestre, más o menos). Los “outsiders” entusiastas, hoy están callados o desilusionados. Y la “opinión publicada”, y repetida, convencional, se felicita porque las “instituciones” (entre ellas el sub bloque de congresistas del Tea Party, pero en eso no se pone énfasis) lo han contenido a Trump y le obligaron a revisar todos sus audaces, casi blasfemos, anuncios (Menos la rebaja de impuestos, claro. Eso siempre está bien). Este domingo, justamente, les subí la oda triunfal de Clarín.

Se me ocurre que vendría bien la vieja frase “Ni calvo ni con dos pelucas“. Es poco realista esperar que un gobernante, aunque no tenga las limitaciones constitucionales de la presidencia de los EE.UU., puede cambiar bruscamente las políticas y los objetivos de una Gran Potencia. Se puede decir que si el tipo lo consigue, es que no era una Gran Potencia, o, como la vieja URSS, estaba derrumbándose.

Lo cierto es que el Donald sigue siendo presidente -el impeachment es por ahora un sueño húmedo de los que lo odian. Que, más importante, se mostró que una parte importante de los estadounidenses están furiosos con ese “orden liberal” y, sobre todo, con la pérdida de empleos. Y no es cierto que el presidente de pelo naranja ha sido frustrado hasta ahora en todas sus iniciativas: mandó al canasto de la historia el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership, TPP), el proyecto globalizador más ambicioso que los EE.UU. y sus socios hayan encarado jamás. “Ambicioso”, en este caso, significa que era el sueño húmedo de las corporaciones transnacionales. Mantengo entonces mi diagnóstico: la etapa actual del capitalismo financiero, apoyada en las últimas décadas por la incorporación del Este de Asia al mercado global y en la “simbiosis” entre las economías de EE.UU. y China, está en su fase final.

Pero nadie debe pensar que la globalización, el proceso de construcción de una sola sociedad mundial, está terminado. Ni siquiera detenido. Aparecen nuevos agentes que, por ahora, comparten protagonismo con las corporaciones y la NATO. Y el escenario seguirá cambiando, cómo no. Después de todo, el asunto empezó hace casi 600 años, y el actor inicial fue un pequeño reino en el extremo occidental de Europa, Portugal.

Hice toda esta introducción para poner en contexto -según mi opinión, claro- este interesante artículo de Xinhua, la agencia oficial de noticias del gobierno de la República Popular China. Quiero agradecer al profesor Alfredo Caporaletti, del IADEG, Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos que nos llamó la atención sobre él.

BEIJING, 1 abr (Xinhua) — En medio del crecimiento que está experimentando el proteccionismo a nivel mundial, el “círculo de amigos” de China en el marco de la iniciativa de la Franja y la Ruta se está expandiendo vigorosamente, con más y más países interesados en unirse a ella.

La clave reside en las tentadoras oportunidades que ofrece la iniciativa para contrarrestar los trastornos globales y la contracción del crecimiento económico.

La iniciativa de la Franja y la Ruta, propuesta por China en 2013, tiene como objetivo construir una red de comercio e infraestructuras que conecte a Asia con Europa y África.

Inicialmente se escucharon voces escépticas según las cuales el proyecto era un intento de China por descargar sus excedentes domésticos en ultramar. Pero los hechos y las cifras cuentan una historia diferente.

Los líderes estatales que recientemente visitaron China y manifestaron su interés en participar venían de países diversos, como Arabia Saudita, Israel, Madagascar, Nepal, Micronesia y Serbia. Estas naciones se vincularán con muchas facetas de la iniciativa, como la cooperación en conectividad, acuerdos de libre comercio, agricultura, capacidad industrial, energía y reconstrucción después de desastres naturales.

El primer ministro de Nepal, Pushpa Kamal Dahal, dijo que su país firmaría formalmente un Memorando de Entendimiento con China para formar parte de la iniciativa.

El jefe del gobierno nepalés, que partió de China el miércoles, dijo a los periodistas que su país entrará a formar parte de la iniciativa de la Franja y la Ruta lo antes posible, para empezar a aprovechar los beneficios de la iniciativa.

Así mismo, en el marco de la visita del presidente serbio, Tomislav Nikolic, China espera fortalecer la alineación de la iniciativa con la estrategia de reindustrialización de Serbia, y promover grandes proyectos cooperativos, como el ferrocarril Serbia-Hungría. El gobierno serbio expresó que está listo para mejorar la cooperación pragmática con China en infraestructura, capacidad de producción, minería y agricultura, y participará activamente en la construcción de la Franja y la Ruta.

Igualmente, Nueva Zelanda se convirtió en el primer país desarrollado de Occidente en integrarse al proyecto, tras la firma de un Memorando de Entendimiento durante la más reciente visita del primer ministro chino, Li Keqiang.

Con el paso de los días, la propuesta de China ha sido reconocida por cada vez más actores económicos, y además ha trascendido la ideología y la geopolítica.

Hasta ahora, las empresas chinas han ayudado a construir 56 zonas de cooperación económica y comercial en 20 países a lo largo de los dos trazados, con una inversión combinada que supera los 18.500 millones de dólares, generando cerca de 1.100 millones de dólares en ingresos por concepto de impuestos y también 180.000 empleos.

China está compartiendo su experiencia en inversión y en construcción de infraestructuras para nivelar el campo de juego y generar oportunidades para que cada miembro tenga un crecimiento prometedor.

La Franja y la Ruta no es una calle de sentido único para las inversiones de China en el exterior. También existe un enorme potencial de exportación para que productos, tecnologías y servicios occidentales entren en el colosal mercado chino.

Por ejemplo, China ha sido el mayor socio comercial de Australia durante los últimos ocho años. El año pasado, el comercio entre ambos países llegó a 107.800 millones de dólares, y en él, China registró un déficit de más de 30.000 millones de dólares.

En el caso de China y Australia, la fuerte demanda de productos básicos del primero respaldó el crecimiento de las exportaciones del segundo, y ayudó a Australia a resistir la crisis financiera internacional.

Si bien hasta ahora China ha tenido un déficit comercial, su economía se ha beneficiado del suministro de materias primas australianas, y los consumidores chinos están recibiendo una buena oferta de bienes de consumo de Australia.

Hoy en día, un número creciente de países, junto con China, han enviado una señal de búsqueda conjunta de apertura y cooperación mutua para fortalecer la confianza en la región y el mundo en general.

Naturalmente, la Franja y la Ruta no están pavimentadas con oro. Hay riesgos e incertidumbres, como ocurre con todas las sociedades comerciales.

Sin embargo, es de esperar que los esfuerzos concertados de los países involucrados salvaguarden el libre comercio mundial, hagan frente al proteccionismo y construyan una globalización más inclusiva“.


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