David se ha ido

marzo 20, 2017

No estoy muy seguro de porqué me siento impulsado a escribir sobre David Rockefeller, banquero, nieto de John D., y heredero y custodio de una de las grandes familias de la plutocracia norteamericana, formada entre la Guerra Civil y la Primera Guerra Mundial. Lo primero que me viene a la memoria es -irrespetuosamente- un viejo chiste, el del borracho del pueblo que lloraba desconsolado en el velorio del viejo estanciero “No somos nada! No somos nada!… No somos nada del muerto!“.

A los que estén interesados en un resumen razonablemente informativo de su vida, les recomiendo la necrológica de Bloomberg´s. Lo mío es apenas un comentario: elegí esa imagen con la famosa declaración “Algunos hasta creen que nosotros (la familia Rockefeller) somos parte de una secreta cábala que trabaja contra los mejores intereses de los Estados Unidos. Caracterizan, a mi familia y a mí, como “internacionalistas”, y que conspiramos con otros como nosotros alrededor del mundo para construir una estructura global más integrada en lo político y en lo económico –  un mundo unido, si se quiere. Si esa es la acusación, soy culpable. Y estoy orgulloso de eso“.

Con esa frase, todos los fans de conspiraciones se han hecho un picnic. Al que invitan a la Comisión Trilateral, el grupo Bilderberg y los Iluminati. El punto que me interesa es que él mismo la puso en sus Memorias, que publicó hace no tanto, en 2003 (Capítulo 27, página 406).

No simpatizo con el espíritu y los mecanismos de esa estructura global que favorecía David R. Pero tengo presente dos cosas: aquellos que tienen y manejan patrimonios por encima de los diez mil millones de dólares -y hoy son muchos miles de individuos en el mundo actual- necesariamente, más allá de la ideología que tengan, su percepción será distinta a la de los que necesitamos a los estados nacionales para defendernos y para tener alguna esperanza de no ser irrelevantes.

La otra es que David R. pertenecía a una generación y a una actitud distinta de los que manejan ese poder económico en este tiempo. (En este tiempo nadie se animaría a decir algo así en público). Él nació dos años antes de la Revolución Rusa, y duró bastante más. Pero sus interlocutores en la Trilateral ya no son los más importantes jugadores globales.

Hoy la Gran Igualadora vino por él, y no me cabe juzgarlo. El comentario final lo hizo un poeta “Morir es una costumbre   Que sabe tener la gente“.


Argentina Nuclear, 2017 – LV: La economía del plutonio: el futuro que ya vino

marzo 19, 2017

En este capítulo Daniel Arias describe la economía del plutonio. No son muchos los lectores del blog que han oído hablar de ella, pero existe y es un sector pequeño pero significativo de la economía global. También -es el mundo real- es un elemento muy destructor en la guerra moderna y un factor en el juego geopolítico de poder. Conviene enterarnos.

55. La economía del plutonio: el futuro ya llegó

 

Rokkasho Mura, la planta de “repro” que Japón finalmente se atrevió a levantar, pese a la oposición de los EEUU (ni hablar de Greenpeace). Lo que todavía no hizo es inaugurarla.

Lo dicho en el capítulo anterior, ya existe una economía del plutonio, guste o no a ecologistas, pacifistas o a los EEUU, que no están en ambas categorías citadas. No es un pronóstico ni una descripción en tiempo presente. El futuro llegó hace rato.

Primero, la electricidad producida por la fisión del plutonio existe desde el comienzo mismo de la energía nuclear en los años ’50. La energía térmica de los núcleos de las centrales más comunes de hoy, las PWR de agua presurizada, sale en un 30% del quemado de plutonio que se forma en tiempo real de operación, por captura de neutrones del uranio 238. Dado que el 11% del producto bruto eléctrico mundial es atómico, el generado por ese plutonio 239 “fantasma”, que aparece y desaparece dejando apenas un 1% residual en el inventario de combustible quemado, explica el 3,3% de la electricidad anual fabricada en el ancho mundo. Bastante más que la aportada por los molinos eólicos. Pero esto es una pavada frente a lo que se viene. Corrijo: se vino.

Hay fierros nuevos y combustible nuevo con plutonio para “quemar” en ellos. Y perdón por el verbo: partir átomos de plutonio es un proceso nuclear, totalmente ajeno a la química de la oxidación, pero se usa por brevedad. La industria nuclear mundial parece escéptica de que el petróleo, que sí se quema, siga clavado a mediano plazo en U$ 55 el barril, precio pisado por el fracking y la depresión. Incluso Wall Street no está segura que los estados-nación se sigan bancando los múltiples efectos destructivos del cambio climático sin sacudirlos a impuestazos.

Y es que (remember Katrina, remember Andrew, remember Sandy) los propios EEUU están sufriendo unos fenómenos costeros brutales en temporada de huracanes. La inundación de casi 400 km. de túneles en New York en 2012 no fue “un cisne negro”. El NOAA, la repartición federal de ciencias oceánicas y atmosféricas, observó que eventos como Sandy podían suceder cada 50 años, pero en el nuevo panorama, la expectativa podría estar bajando a 1 cada 2 años. Con tanto cisne negro, los lobbies del carbón y el petróleo no podrán hacerse eternamente los giles.

El mundo nuclear planifica sus inversiones a un plazo aún más largo que el mundo petrolero, y rumbeó hace rato para el plutonio. En 2016 ya había 40 centrales europeas y 10 japonesas licenciadas para sustituir 1/3 de su uranio enriquecido por MOX, combustible hecho de cerámicas de óxidos de uranio natural mezclado con los diversos isótopos del plutonio (y otros transuránidos aún más pesados), todos ellos reprocesados, y si a los EEUU no les gusta, sorry, brother.

Los transuránidos son elementos artificiales, de largas o larguísimas vidas medias, y ferozmente radioactivos. Antes la idea de quemarlos era por la relativa escasez de uranio extraíble de la corteza terrestre a menos de U$ 130 el kg., pero hoy es el apuro por sacarse esas porquerías de encima.

Si tales transuránidos se formaron en un reactor A, la virtud de usarlos bajo la forma de combustible MOX de otro reactor B es no sólo sacarles un buen plus de energía sino su eliminación: como amenaza proliferante o contaminante, desaparecen, chau. Los yanquis y los ecologistas VIP, que tanto hicieron para cajonear nuestro difunto LPR, el Laboratorio de Procesos Radioquímicos, nos bajaron de un tren expreso que hoy va a toda marcha.

Por su virtud de transformar basura nuclear persistente en nueva energía, las dos plantas más modernas de Occidente, la EPR europea y la AP1000 yanqui, fueron pensadas para empezar quemando uranio 235 enriquecido, pero luego ir escalando con cargas crecientes de MOX y llegar hasta un 100%, si el precio cierra. Y con reprocesamiento de gran escala, cierra.

¿Por qué MOX y no ULE, Uranio Levemente Enriquecido (“grado central” da entre el 3 y el 5%?) Porque enriquecer uranio genera grandes colas de proceso de uranio empobrecido: redondeando, con 12 kg. de uranio natural obtengo 1 kg. de ULE al 5%, pero genero 11 kg. de colas. ¿Inútiles?

No para los militares. Desde 1970, aprovechan la densidad extraordinaria de ese metal, el UE (Uranio Empobrecido), 1,7 veces más denso que el plomo, metalúrgicamente más duro que el acero y de paso, pirofórico (inflamable por impacto), para fabricar munición antitanque de “staballoys” (aleaciones de uranio 238 casi puro con entre un 1,7 y un 3% de titanio estabilizante).

Sólo en la Guerra del Golfo de 1991 la Coalición usó 350 toneladas de staballoys. Esto destruyó en días la mayor flota de blindados del Medio Oriente (la iraquí), pero al costo de regar regiones enteras de aerosoles y polvo química y radiológicamente contaminantes. Y es que por ineficiencias del proceso de enriquecimiento, el UE suele tener aún un 0,3% de uranio 235, lo que lo hace un 60% menos radioactivo que el uranio natural, aunque del mismo modo insidioso: baja dosis, pero emitidas en tiempos geológicos.

Si a esto se le suma que el fogonazo pirofórico del impacto volvió el UE un polvo finísimo, aspirable y soluble en sangre, y que la mayor fuente ambiental de staballoys fueron los cañones automáticos multitubo de 25 y 30 mm usados en ciudades, más aún que las municiones antitanque en batallas campales, las leyes de los grandes números hacen imposible que no haya impacto oncológico medible incluso para tropa propia. Ha sido el caso de la 2da. Guerra del Golfo de 2001, donde sólo los EEUU regaron 1000 toneladas de munición sobre Irak, en su determinación humanitaria por terminar con la tiranía de Saddam.

Los hospitales de la Veteran’s Administration están llenos de casos de “Enfermedad del Golfo” (250.000 registros sobre 697.000 combatientes) con síndrome de fatiga, erupciones dérmicas, trastornos cognitivos y diarreas que persisten y son causa frecuente de rehospitalización desde 2001. Una parte menor de los afectados desarrolló tumores terminales de pulmón, riñón, hígado, cerebro, linfomas y leucemias y linfomas, con un exceso de prevalencia del 33% medido contra la población militar media que no estuvo en el Golfo. Esta difusa constelación de trastornos es bastante consistente con inhalación de UE, que el Department of Veteran’s Affairs niega y atribuye al humo de pozos petroleros en llamas, a armas biológicas de Saddam, a las vacunas contra el ántrax o al post-trauma psíquico. El Observatorio Médico del Ejército Italiano, invitado menor a la 2da. fiesta del Golfo, ya registra 147 veteranos muertos por algo bastante parecido a la enfermedad aguda por radiación (caída de cabello, encías sangrantes, colapso de la médula ósea, diarreas fatales. De la población iraquí no hay estadísticas.

Efectos de la munición penetrante de uranio empobrecido sobre ajenos (ver torreta) y propios (ver caricatura). En la elaboración de este posteo no se ha dañado a animales, civiles o chicos.

En 2009 el Parlasur prohibió la adopción de estas armas de energía cinética con UE: hasta Brasil (el mayor productor de UE de la región) estuvo de acuerdo. El Parlamento Europeo intentó aprobar leyes contra la munición de UE, pero Francia y el Reino Unido avisaron que no las acatarían.

Lo cierto es que conviene eliminar el uranio empobrecido, y el modo más barato es “polentearlo” con un “touch” de plutonio reprocesado para hacer combustible MOX, equivalente al ULE aunque por ahora algo más caro, y 4 veces más caro que el uranio natural. Y es que el ULE sigue caro porque la tecnología de enriquecimiento es gravosa en energía. No hay tu tía con eso.

En el caso argentino, tener una central PWR capaz de devorar MOX hecho con plutonio reprocesado en casa sería chiche. Pero sólo a condición de contar con una potencia instalada nuclear 3 o 4 veces mayor que la actual, es decir con mucho combustible quemado a reprocesar. Situación a la que forzosamente llegaremos alguna vez… pero no con Shellanguren

No nos sobra uranio, por empezar. Nuestras  centrales PHWR tienen un quemado de 7500 MW/día/tonelada de combustible. En el caso de las Atuchas, esa cifra más bien baja mejora un 5% con el casi imperceptible enriquecimiento local que se le da al uranio natural en Pilcaniyeu, donde pasa del 0,73% con que viene “de la geología” al 0,85% con que ingresa a las Atuchas. Con esa manganeta (y otras mejoras), Atucha I pasó de rendir 320 MW eléctricos a 335 MW. El costo de la electricidad sigue clavado, pero tenemos 15 MW más.

Se podría hacer lo mismo con Embalse, en Córdoba, cuando haya terminado su proceso de extensión de vida útil. Pero no antes de que los nuevos dueños de la tecnología CANDU (Lavalin de Canadá y CNNC, la Corporación de Energía China), demuestren en un modelo 6 “setentoso” (en China los hay) se banca ese cambio de dieta.

Lo cierto es que pasar a MOX, con un programa de centrales tan chico y de bajísimo o nulo enriquecimiento como el argentino, no cierra. Y eso por los costos de una planta de reprocesamiento, y aceptando que para la Argentina serían peores los costos políticos que los económicos.

La canadiense Sue McLeod de Bruce Power muestra un elemento combustible CANDU sin miedo a irradiarse. ¿Quién rechazaría semejante almohada? Hablo del elemento combustible.

Pero los MOX tienen otro sobrecosto industrial: las dificultades radiológicas extra inherentes al manejo de transuránidos “calientes”, como el Pu 240, de alta emisión gamma. Un elemento combustible “fresco” para Embalse, recién salido de fábrica, lleno de pastillas de uranio natural, será pesado y duro pero yo podría usarlo de almohada sin temor a freírme el cerebro. Bueno, una noche. Lleno de pastillas MOX, podría dárselo de almohada a algunos de mis enemigos, pero con culpa. Bueno, algo de culpa.

A la hora de “poniéndose estaba la gansa”, sin embargo, el costo del combustible nuclear no es más que entre el 5% y el 10% del costo del megavatio/hora, porque este precio lo determina mayormente, y de un modo bien brutal, la inversión inicial en fierros, con un 50% gastado en sistemas de seguridad, sumado al costo operativo de tener plantas llenas de post-doctorados y otra megafauna universitaria al uso. Es un mundo muy diferente del de las centrales a gas, donde los fierros son baratos y no se requiere de una patota de premios Nobel de ingeniería para hacerlas funcionar. Eso sí, el precio del fluido en boca de pozo determina hasta el 50% del costo de la electricidad.

De modo que la ecuación empezaría a cerrar a nuestro favor cuando tengamos una primera central a uranio enriquecido al 5% “o por ahí”, como el VVER de 1200 MW que le íbamos a comprar a Rusia hasta que llegó, oliendo a petróleo, don Shellanguren (y ahora no se sabe).

Con una central rusa grandota estaríamos hablando de un quemado de 50.000 MW/día/tonelada, 4 veces mayor al de Embalse. Para hacer más sexy la oferta, los rusos aseguran que el VVER es lo más barato del mundo en aparatos de agua presurizada, a sólo U$ 1200 el kilovatio instalado. Mienten por sobre la barba, los ivanes: U$ 4200/kilovatio se ajusta más a la realidad, pero incluso así están bien debajo de los costos de las centrales equivalentes de generación III plus yanquis, japonesas y europeas. Los chinos de la CNNC tienen centralotas de generación III plus a $ 1500 el kilovatio instalado, y se les puede creer (aunque ignoro si comprar).

Con algo de esta generación en Argentina empezaría a justificarse sustituir uranio enriquecido al 5% con combustibles de uranio empobrecido pimentados con un 3% de plutonio reciclado.

Por supuesto, nadie te vende un miligramo de plutonio. A la larga, reciclar en casa garpa. Inútil pensar en semejante movida tecno-diplomática sin Brasil, y habrá que esperar a que de allí también se vayan los caranchos.

Incluso en centrales CANDU ACR 1000, como las que chinos y canadienses testean en  dos plantas (Quinshan 1 y 2), en cuanto se pasa un umbral de escala, se vuelve verdad que se gana más plata y megavatios quemando basura nuclear que rasqueteando la avara corteza terrestre por minería. Y es que la geología, en su lenta maldad, hace del uranio un elemento abundante en toda la corteza terrestre, pero en general en concentraciones miserables. Hay que dinamitar cerros enteros y molerlos a grado talco para sacar unos kilos.

Si uno en cambio usa MOX, le da una segunda vida (y pueden ser más) a minería ya vieja, es decir pecados que ya remitieron. Hasta se evitan algunas puebladas, dada la bien ganada mala fama de las megamineras del Primer Mundo en el Tercero. Pero para llegar a esa situación ideal hay que tener escala económica, cojones diplomáticos, audacia ingenieril y una visión regional, exactamente lo contrario de lo que nos gobierna hoy.

De otro modo, habrá que esperar que el MOX crezca en los árboles.

Desgraciadamente, a nadie se le ocurrió –todavía- crear un “banco internacional de MOX”, porque desde 1977, los EEUU odian la palabra “reprocesamiento” en asuntos eléctricos. Es algo que sólo se permiten hacer, por ley, con fines morales como la guerra nuclear.

Antecedentes de un banco internacional de MOX empieza a haber, sin embargo, pero con el ULE (Uranio Levemente Enriquecido). Para que no se fundan las grandes compañías de ingeniería nuclear, el OIEA aprobó la creación de un “banco internacional” de ULE en Kazakhstán, el mayor productor mundial de uranio. Es una jugada pro-industria, que trata de quitarles a los países chicos ganosos de pasarse al átomo el miedo a que un choque diplomático con Trump, Putin o Xi Jin Ping los dejen en apagón.

Lo que nadie sabe es si Trump, Putin o Xi Jin Ping van a dejar que eso funcione.


Tambores de guerra. Son sólo tambores, creo

marzo 18, 2017

Aunque, como ya dije en el blog, pienso que en el “Gran Juego” del poder global no habrá cambios importantes hasta que el nuevo César, el Donald, imponga, o no, sus políticas en Roma -y estos Idus de marzo aún no pasaron…, no hay que perder de vista el campo de juego. Hay muchos jugadores, y algunos son excéntricos.

Por eso, leía en la CNN sobre la visita de Tillerson, el secretario de Estado yanqui, a Beijing (¿vieron algo en los medios locales? yo no). Hoy sábado 18 estuvo reunido con su contraparte chino, Wang Yi, que recomendó que “EE.UU. debería encarar el tema de Corea del Norte con la cabeza fría“. Serenidad confuciana.

Justamente esta tarde mi amigo Juan Chingo, redactor de La Izquierda Diario en Francia, me acercó su última nota sobre el asunto. Es un buen resumen de los antecedentes, y me ahorra el trabajo de redactar, así que la copio:

Estados Unidos está dispuesto a hacer uso de la fuerza contra Corea del Norte si es necesario. Así lo ha advertido este viernes el secretario de Estado, Rex Tillerson, tras reuniones con las autoridades surcoreanas en Seúl en la segunda etapa de su gira por Asia, cuyo objetivo visible es la búsqueda de una estrategia común para lidiar con la capacidad nuclear norcoreana. “Permítanme ser muy claro: la política de paciencia estratégica ha terminado. Estamos explorando una nueva serie de medidas diplomáticas y de seguridad. Todas las opciones están sobre la mesa”, indicó Tillerson, en una rueda de prensa junto al ministro surcoreano de Exteriores, Yun Byung-se.

La gestación de una nueva crisis en la península coreana

A mediados de febrero, Corea del Norte realizó una prueba de misiles balísticos de alcance intermedio. El primero de marzo, Estados Unidos y Corea del Sur dieron inicio a un ejercicio militar conjunto sin precedentes, tanto en escala como en intensidad. Estos ejercicios militares se extenderán hasta finales de abril e incluirán una cantidad significativa de fuerzas terrestres, aéreas y navales de ambos países, incluyendo activos estratégicos como los bombarderos B-52 y el portaaviones USS Carl Vinson. Y, a pesar de las objeciones de Rusia y China, Estados Unidos está acelerando el despliegue de un sistema antimisiles de Defensa de Área de Alta Altitud Terminal (THAAD) en Corea del Sur.

El mismo día en que Estados Unidos y Corea del Sur comenzaron sus ejercicios militares, el líder norcoreano Kim Jong-un inspeccionó la sede de la Gran Unidad Combinada 966 del Ejército Popular Coreano. Cinco días después, Corea del Norte lanzó cuatro misiles balísticos, uno de los cuales aterrizó a unas 200 millas de la costa de Japón. Estas pruebas han llevado a la mayoría de los expertos a creer que Corea del Norte ha ampliado significativamente sus capacidades nucleares y de misiles balísticos, e incluso conjeturar -de forma un poco fantasiosa tomando en cuenta los objetivos defensivos del programa misilístico norcoreano- que para el 2020 podrá colocar ojivas nucleares miniaturizadas en misiles de largo alcance que sean capaces de llegar a los mismos Estados Unidos.

¿Quieren realmente Trump y Tillerson una guerra con Corea del Norte?

No. Lo que realmente quieren es convencer al resto del mundo de que EE.UU. va a considerar algún tipo de respuesta militar. Buscan que el mundo tema tanto esa posibilidad que aceptará otro tipo de respuesta. En otras palabras: si realmente no quieres guerra, entonces apoya algunas sanciones más duras contra Pyongyang. De esta forma, las amenazas de guerra de Tillerson son probablemente una jugada calculada para conseguir que más países, especialmente Rusia y los países de la Unión Europea, se endurezcan de verdad. Pero un país es claramente el foco principal para Tillerson y la administración de Trump: China. Es así que poco después de las declaraciones belicosas de su secretario de estado, el presidente estadounidense mostró su verdadero juego en Twitter: “Corea del Norte se está comportando muy mal. Ha estado jugando con Estados Unidos durante años. ¡Y China ha sido de poca ayuda!“.

Rodeando a Pekín

China considera que el despliegue del sistema antimisiles THAAD infringe sus propios intereses estratégicos. Sus líderes temen que el radar de banda X de THAAD vaya a anular la capacidad nuclear de China para lanzar un contraataque, a la vez que piensan que Estados Unidos está avanzando con esta provocación como parte de un sistema más grande de defensa antimisiles del este de Asia, que resultará en una cooperación militar y de seguridad trilateral mucho mayor con Corea del Sur y Japón.

Para los EE.UU. la importancia de la decisión lo muestra dispuesto a seguir adelante sea cuales sean los avatares políticos en Seúl. Así, Susan Thornton, subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico en el Departamento de Estado, al ser consultada durante una reunión en el Centro de Prensa Extranjera el 13 de marzo, si los EE.UU. respetarían si el próximo gobierno surcoreano cambiase de opinión sobre el despliegue de THAAD, Thornton respondió que Estados Unidos respetaría la soberanía de Corea del Sur pero que el despliegue del THAAD era “una decisión de la alianza” que “fue hecha en consulta y conjuntamente entre la República de Corea y los Estados Unidos“. “El despliegue de THAAD no está relacionado con alguna constelación política u otra consideración“, respondió.

Y el apriete a Pekín podría ir en aumento. Para muestra un botón: durante una reunión con el consejero de Estado chino, Yang Jiechi, en la Casa Blanca el 27 de febrero, Trump presionó considerablemente a China al sugerir que a menos que China tomara medidas activas para resolver el problema nuclear norcoreano, Japón no tendría más remedio que adquirir armas nucleares. Por su parte, Tillerson, durante su viaje ya ha planteado la posibilidad de un boicot secundario, lo que implicaría sancionar a las empresas chinas y otros países que hacen negocios con Corea del Norte.

Es en este clima deliberado de tensión sobre la península coreana que se desarrollará, a principio de abril, la primera cumbre entre Trump y Xi Jinping en los Estados Unidos. Es poco realista pensar que el gabinete de Trump espera que China apoye nuevas sanciones. Pero su apuesta es que si Pekín se debiera preocupar más por una acción militar en su propia frontera o en gestionar aún más las necesidades económicas de Corea del Norte después de que se impongan sanciones más severas, China será mucho más cauta en el Mar de China Meridional y en otras partes. Este el segundo verdadero objetivo del lenguaje duro de Tillerson contra Pyongyang.   (completo aquí)

¿Mi opinión? La nota de Juan es completa, pero enfoca la conducta de los actores desde un punto de vista excesivamente racional (el economicismo marxista…). Que tiene mucho peso, cómo no. Por eso elegí la imagen para encabezar: los países que tienen tratados de libre comercio con EE.UU., con China o con ambos “La bandera sigue al comercio”.

Pero también existen el orgullo de los líderes, y las percepciones equivocadas. Hacía esta reflexión al leer estas declaraciones de hace unas horas de Tillerson “La amenaza norcoreana es inminente”.

En cuando a la racionalidad del compañero Kim… No abro juicio sobre la capacidad militar o tecnológica del régimen norcoreano. No tengo bastantes datos concretos. Pero este simpático video me obliga a decir ¡Qué coreografía!


Draco Malfoy no gana en Holanda, dicen las encuestas

marzo 15, 2017

Este es un adelanto que puede interesar a fans de Harry Potter, la política europea y/o encuestas de boca de urna.

Estas dicen que el partido (centro derecha) del actual primer ministro Mark Rutte gana más bancas en las elecciones de hoy que los otros tres partidos holandeses con alguna base, incluido el Partido de la Libertad de Geert Wilders (que, como pueden ver en las fotos, es el nombre que tomó Draco Malfoy cuando se graduó en Hogwarts y se metió en política).

Si esas encuestas aciertan, en los diarios de mañana seguramente les explicarán que la democracia y las instituciones europeas han ganado una gran victoria. Mi impresión es que los problemas de Europa son mucho más pesados que los que mencionarán esas notas. Y Wilders, aunque parece ser un ejemplo particularmente idiota de la ola “identitaria” (tengo presente que el alcalde de Rotterdam, Ahmed Aboutaleb, nació en Marruecos y es hijo de un imán) ha logrado que los otros partidos hagan eco a las preocupaciones histéricas sobre la inmigración. Spengler lo vería como otro argumento para su tesis sobre la decadencia de Occidente (el pensaba que los pueblos fuertes son los capaces de incorporar al extranjero).


Argentina Nuclear, 2017 – LIV: Argentinos vendiendo reactores

marzo 14, 2017

(generosidad de Bob Row)

En este capítulo (muy breve), Daniel Arias continúa la historia del proyecto atómico “sabatista”. Es evidente que Jorge Alberto Sábato es un ídolo suyo. Merecido.

54. Más sabatismo explícito

Hace tiempo que el RP-10 de Huarangal, Perú, dejó de ser el reactor de radioisótopos más moderno del mundo, pero sigue siendo el más potente de Latinoamérica. Es argentino. Eso es sabatismo explícito.

Ud. me quiere impugnar el triángulo de Sábato, diciendo que es una sobresimplificación de un problema con más ángulos y más aristas. No me cascotee el rancho: ya lo hizo Sábato, cuando dijo que eligió el triángulo por ser la figura geométrica más compleja que podían entender políticos y economistas.

Ese pico de sabatismo tenía indicadores concretos. En términos económicos, enriquecer uranio, como hizo Castro Madero, terminó siendo el único modo de exportar reactores. No se puede competir contra los reactores que venden los EEUU usando combustibles que te venden… je, los EEUU. Cuando tras mucho pisar entregas pactadas y pisotear contratos, Jimmy Carter nos decretó boicot en 1978 con la Non Proliferation Act, semanas después de la venta formal del RP-0, un primer reactorcito argentino a Perú. Había oferentes británicos, yanquis y españoles ofendidos.

En aquel momento pudimos tranquilizar al cliente diciéndole muy por lo bajo: “Non calentarum. Vamos a tener enriquecido argentino. Les vendemos el caballo, y además el pasto”. Perú nos creyó con reservas, pero en 1983, a la luz de la revelación de Pilca, vieron que no macaneábamos y que no se habían equivocado al encargarnos un segundo reactor, el RP-10. Sigue siendo la mayor planta de su tipo en Latinoamérica, e hizo de Perú un país con medicina nuclear.

Detalle interesante contado por el director del proyecto, Renato Radicella, otro “Apóstol” sabatiano: el uranio enriquecido al 20% para el núcleo del RP-0 nos lo vendió la URSS, antes de la “Fatwah” de Jimmy Carter en 1978.  Pero después de 1983, con tal de que no ampliáramos Pilca, los países que conforman el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas nos habrían vendido el Kremlin y el Capitolio.

El que hace la ley, hace la trampa. El RP-10 tuvimos que modificarlo (por suerte, en planos y no en obra) para que funcionara con un núcleo de enriquecimiento medio (20% en lugar de 90%). Pero los yanquis no se iban a perder una venta, y el modo que encontraron para burlar su propia “Non Proliferation Act” que nos excomulgaba fue venderle el enriquecido a la República Federal Alemana, para que allí se fabricaran las placas de combustible metálico para Perú, y con tecnología de la CNEA. Una reculada en chancletas, si las hubo. Y una triangulación que deja chiquito triángulo al de Sábato, y al de las Bermudas también.

Ese tiro les salió por la culata a los gringos: de no habernos puesto don Jimmy Carter ante el abismo, es probable que no habríamos invertido plata a matacaballos en enriquecer uranio. Lo habríamos hecho, pero a la larga.

Y no porque nos espanten las tecnologías duales, sino porque es caro. En centrales nucleoeléctricas, el uranio natural salpimentado con un “touch” de plutonio, o MOX (Mixed Oxides) se porta igual que el uranio enriquecido al 3, 4 o 5%: da 5 o 6 veces mejor quemado. ¿Y a qué costo? Bueno, se discute. Pero si el precio del uranio fresco, salido de la mina, se dispara por arriba de los U$ 140 el kg., es mucho más barato.

Hasta hoy, el forzante casi único del precio del uranio de mina ha sido el del petróleo, un recurso cuyas reservas mundiales vienen a la baja, pero al cual el “fracking” le ha dado una segunda vida de duración impredecible. La oferta inelástica y la voraz demanda de China y la India a principios del milenio explican la rampa histórica del barril de crudo entre 2003 y 2008, que partió de U$ 23 y llegó a U$ 147.

(cliquear encima para ampliar)

Fue copiada por un pico similar del kg. de uranio; y ambas rampas fueron decapitadas por la Segunda Gran Depresión posterior al colapso de las hipotecas “subprime” de agosto de aquel año. Bajonazo que, aunque lo pinten de rosa, aparentemente no se ha terminado. Si sirve como dato, desde entonces el precio del barril sigue una montaña rusa tan caótica y brutal que en 2015 Jeffrey Sachs les aconsejó a ahorristas muy “grossos”, los fondos de pensiones, limpiar sus carteras de activos con base de carbono.

Que el MOX puede sustituir al uranio enriquecido se sabe desde 1963, pero la tecnología nuclear evoluciona no a saltos revolucionarios, sino más bien a cautelosos pasos de tortuga, inevitable en tecnología con probado potencial de desastre y fortísima afectación por parte de la diplomacia.

Y es que a 72 años de Nagasaki, el plutonio 239 sigue siendo la base de cualquier armamento nuclear, incluidos todos los modelos imaginables de bombas de hidrógeno. Resulta intimidante hasta como palabra.

Y sin embargo, ya hay una economía del plutonio. Y con mucha plata invertida. Garantía de que la menesunda no se va a terminar.


El abismo ante Europa. Y ante nosotros

marzo 12, 2017

“Europa”, como identidad, es algo tan real y tan difícil de definir como la “civilización latinoamericana” (el término lo acuñó alguien que la veía con reservas y algo de hostilidad, Samuel Huntington). Son muy distintos Holanda y Chipre, tanto como Chile y la República Dominicana. Pero “Europa” y “Latinoamérica” tienen sus identidades, y tratan de tener sus proyectos.

El de ellos parecía hasta hace algunos años mucho más avanzado que el nuestro. Hoy… está más avanzado, sin duda. Pero la Unión Europea de los “28” tiene más contradicciones y enfrentamientos que la CELAC, y sus dirigentes los disimulan menos. Igual, la comparación no sirve. Nuestras realidades son muy distintas, aunque, como mestizos que somos, tenemos parte de la identidad europea, de su historia y cultura.

Pero sí creo que ambos conjuntos de naciones, de sociedades, enfrentan el mismo desafío. El mismo abismo, lo llamé en el título, y creo que no exagero. Hay además un rasgo en el caso argentino, que voy a comentar después.

Pienso que el fin de semana debe tener espacio para la reflexión. Por eso les copio un texto que me hizo pensar en estos temas. Es una nota muy lúcida sobre el drama europeo que escribió Juan Gabriel Tokatlian hace cinco años. Al final, mi comentario:

“El pensamiento antiguo de Oriente y las letras contemporáneas en Occidente pueden entrelazarse y dar algunas pistas del laberinto en que ha ingresado Europa, del cual no parece encontrar salida. No se trata de descontextualizar miradas, autores y argumentos, sino de tender puentes menos convencionales para, con los límites obvios de tiempo y espacio, hacer lecturas más diversas, alternativas o complementarias, sobre la actualidad del viejo continente.

Comencemos por el pasado y el mundo del Islam. Ibn Khaldun (1332-1406), historiador, sociólogo, filósofo, economista, demógrafo y estadista tunecino del siglo XIV, quien según Arnold Toynbee había forjado una filosofía de la historia “el trabajo más grande que jamás haya sido creado“, nos ha legado una notable reflexión que, en tiempos agitados, aporta al entendimiento de la evolución humana, así como de las formas colectivas de organización.

En la que quizá sea su obra más trascendental, el Muqaddimah (o Prolegómenos) a su Historia Universal ( Kitab al Ibar ), Ibn Khaldun narra, entre otros, los ciclos que atraviesan tribus, dinastías y civilizaciones. En su minucioso estudio, analiza el proceso de auge y caída de pueblos, gobiernos e imperios. Destaca cinco fases que cubren tres generaciones. En una primera instancia -que coincide con una primera generación- se manifiesta, con vigor y esfuerzo, la búsqueda del ascenso, que culmina en la obtención del éxito. En un segundo momento se administra el logro alcanzado y se reafirma la energía para preservarlo. Luego se produce el goce de la riqueza acumulada, tiende a revelarse el ocio y se debilita el poder conseguido. En un cuarto estadio, la laxitud conlleva al contentamiento y el conformismo. En la quinta y última época predominan la desproporción, la disipación y el malgasto.

Un hilo conductor recorre el ascenso y el declive de familias, naciones y culturas: la asabiyah, que es la expresión de la solidaridad, de la fortaleza de la cohesión, de la identidad de intereses, del sentimiento de pertenencia. En el comienzo y el apogeo es la existencia de la asabiyah la que da cimiento y moviliza a los grupos humanos (y los Estados) para alcanzar el pináculo (de poder y bienestar); en la decadencia, su ausencia acelera la pérdida (de influencia y prosperidad) y el colapso final.

Ibn Khaldun, que vivió y experimentó la turbulencia que marcó el complejo declinar del mundo islámico, explica históricamente los cambios de la vida social, política y económica mediante un conjunto de observaciones que procuran ser universales, tanto en el espacio como en el tiempo. Comprende las limitaciones que impone el ambiente (interno y externo), así como la relevancia que tienen los factores materiales. Pero al fin le asigna a la asabiyah un lugar decisivo. Ello remite al mundo de los valores: su presencia, vigencia y carencia son esenciales para que en toda época y lugar las sociedades se organicen, se desarrollen o se desintegren.

En estos tiempos, la novela policial del griego Petros Márkaris, Con el agua al cuello, se centra en una serie de asesinatos en Atenas en medio de la tremenda crisis que padece Grecia. En un pasaje de su atrapante texto, se produce una tensa conversación entre un comentarista y una conductora griegos y un señor holandés, Henrik de Moor, quien trabaja en la agencia de calificación de riesgo Wallace and Cheney (y quien después será uno de los asesinados). El comentarista comienza el reportaje y asevera que la sociedad del bienestar griega ha adoptado medidas de ajuste muy dolorosas. Entonces, De Moor le responde: “¿La sociedad del bienestar? ¿Qué sociedad del bienestar? Europa descubrió la sociedad del bienestar después de la Segunda Guerra Mundial bajo la influencia de los países comunistas. Estos hablaban continuamente de esa sociedad y Europa occidental adoptó la idea para contener el avance del comunismo. Las sociedades del bienestar se vinieron abajo en 1989, señor Galanópulos, y créame, no se ha perdido nada. Las sociedades del bienestar no existen. Sólo existen los grupos de presión. Empresarios que luchan para defender sus intereses, trabajadores que luchan por los suyos. La sociedad a la que usted alude es un invento“.

Y continúa: “A mí me parece lógico que los que más invierten, los que crean empresas y los que generan puestos de trabajo obtengan mayores beneficios y privilegios. Nos guste o no, son los poderosos los que impulsan a la sociedad y los débiles los siguen. Para concluir, diré que uno de los factores que provocaron el desmoronamiento de su país es su incapacidad para asentar sobre unas bases sólidas las relaciones entre los distintos grupos sociales“. Y concluye, ante una pregunta final: “Por eso le he dicho, señor Galanópulos, que la sociedad a la que usted alude no existe. Si existiera, sería la Unión Europea“.

Probablemente sin proponérselo, el griego y occidental Márkaris -traductor, dramaturgo, guionista y narrador nacido en Turquía de padre armenio y madre griega- ponía en palabras del hombre de negocios holandés aquello que el tunecino y oriental Ibn Khaldun había discernido como fundamental para explicar el auge y la caída de familias, naciones, Estados y civilizaciones: la existencia o la pérdida de la asabiyah .

Si Europa supo, a fines de los años 40 del siglo XX y después de una desgarradora experiencia bélica, que el secreto de su nueva paz y de su prosperidad en ciernes estaba íntimamente vinculado y directamente fundado en la solidaridad, en la cohesión, en la identidad de intereses, en el sentimiento de pertenencia -en la asabiyah-, la Europa de hoy, ensimismada en su laberinto, parece no darse cuenta de que ha sido el abandono de aquélla lo que la trajo hasta esta encrucijada.

Márkaris, a través de las palabras de Henrik de Moor, sitúa en la fase final de la terminación de la Guerra Fría el desmantelamiento más acelerado del Estado de Bienestar en Europa. La última generación de europeos en los recientes cinco lustros ha ido adoptando políticas que han agrietado los pilares de aquello que le dio su mayor fortaleza: una sociedad solidaria y cohesiva, con más protección social y menos desigualdad económica.

En ese sentido, una parte no irrelevante de las decisiones de la Unión Europea después del fin de la Unión Soviética ha sido errada: entre otras, aisló a Rusia, se subordinó más a Estados Unidos y siguió cobijada bajo el paraguas de la OTAN, sin procurar autonomía militar; prefirió expandirse en número antes que profundizar cualitativamente su proceso integrador; en aras de asegurar una voz en Occidente -que resultaba cada vez menos audible-, careció de una estrategia coordinada hacia China y los países emergentes; burocratizó sus estructuras institucionales en vez de democratizarlas; se concentró más en los negocios que en los ciudadanos; confió en exceso en las virtudes del mercado en desmedro del Estado; abandonó políticas industriales activas y toleró burbujas temporales nada productivas; proyectó una política exterior y defensa común que jamás existió en los temas sustantivos; creó una moneda, el euro, pero en el marco de esquemas de soberanía política tradicionales; se lanzó -en la mayoría de los casos, sin suficiente consenso interno- a aventuras militares (unas belicosas, otras humanitarias) equívocas de las que viene pagando costos domésticos, humanos, diplomáticos, simbólicos y geopolíticos, y pretendió limitar (especialmente Francia) un redespliegue de una Alemania asertiva después de la unidad derivada del derrumbe del bloque soviético y descubrió tardíamente que el eje económico europeo no pasa por muchas capitales sino por Berlín.

Nadie le impuso a Europa esas decisiones; Europa se las autoadministró. En el camino, se agrietó la solidaridad, se debilitó la cohesión, se resintió la identidad y se afectó la pertenencia. En otras palabras, si el ideal original de Europa, luego refrendado a través de la UE, era conformar un gran Arca de Noé fraterna, incluyente y equilibrada, el último cuarto de siglo ha mostrado el eclipse de ese ideal y, con ello, una consecuencia no planeada: la sustitución de aquel navío plural y protector por la creciente consolidación de una nave insignia, Alemania, que sobre-determina el destino y el contenido de la flota europea.

… Un (¿otro?) caso de decisión económica disciplinante y notablemente influida por Berlín fue la celebración de un tratado internacional -que entraría en vigor el 1° de enero de 2013- para consagrar el principio de austeridad en la Unión Europea: nada de revitalizar la capacidad industrial, generar más empleo, elevar la inversión científico-tecnológica, asistir a los más desprotegidos.

… Deterioro económico y regresión democrática van, cada vez más, de la mano; algo que no es privativo de Europa ni de Occidente y que nos debe servir de lección en América latina, en general, y en la Argentina, en particular. Sin embargo, en el viejo continente reflejan algo más hondo que trasciende la cuestión del “modelo económico” que ha ido imperando en los últimos tiempos o los “vicios del progresismo” que no supo, en el gobierno, hacer algo muy diferente de los conservadores y las derechas: se trata de una decadencia que ha ido madurando por años y que tiene en la manipulación y transformación de valores una pista muy interesante para explorar y polemizar. Ibn Khaldun y Petros Márkaris nos ofrecen ciertas luces: si no las vemos, es asunto de nuestra ceguera”.

Mi comentario: En las palabras que Márkaris pone en boca del “hombre de negocios holandés, luego asesinado”, encuentro una buena descripción del “abismo” que menciono en el título. No tiene nada que ver con los de las novelas románticas, ni con un Satán caído desafiando desde su orgullo, eh. Es banal y aburrido, mezcla del discurso “ortodoxo” de la economía con una Ayn Rand para ejecutivos. Pero funcionó, funciona como el pretexto para la destrucción de la solidaridad, de la necesaria asabiyah.

Y la asabiyah, ese concepto fundamental que acuñó Ibn Khaldun ¡cómo se parece al de “densidad nacional”, de nuestro Aldo Ferrer! Pero ese es un tema para muchos posteos. Y mucha reflexión.


La C.I.A. recomienda: No apague la TV. Rómpala

marzo 9, 2017

(cliquee encima de la imagen si quiere ampliarla)

No es noticia ésta para el blog: ya apareció en todos los medios, y los sitios que nos cuentan de conspiraciones en Internet han quedado en ridículo.

Es que las series de TV han reemplazado al cine como el arte popular de las nuevas generaciones, y como decía Oscar Wilde “La vida imita al arte”. Esto podría ser un capítulo de Homeland, o 24. Y la cosa es bastante más explícita: Los “weeping angels” eran archivillanos en una vieja serie inglesa Doctor Who.

Bueno. En la vocación de servicio (que no se malinterprete) del blog de Abel, les acerco la página correspondiente de WikiLeaks. Allí tienen mucho material (en inglés, pero si no se manejan con el inglés, no sirven para el espionaje ni el contraespionaje, de todos modos). Además, copio abajo una versión muy clara de la noticia en nuestro idioma.

Por mi parte, recuerdo que “Jaime Stiuso” fue jefe de contrainteligencia de 1972 a 2014, y todo lo que tenemos son pinchaduras de teléfonos, con los interlocutores diciendo pavadas. O estaba tan desactualizado en tecnología como algunos sindicalistas, o curraba con el presupuesto.

Revelan que la CIA hackeaba celulares y televisores: los usaba como micrófonos

Según WikiLeaks, los espías de EE.UU. crearon un software llamado “Weeping angel”, con el cual infectaba aparatos conectados a una red de wi fi para escuchar conversaciones.

WASHINGTON. AFP, EFE, DPA, ClarínSe llama “ángel sollozante”, pero no llora y tampoco tiene alas. Es el nombre del malware con el que, según WikiLeaks, la CIA lleva años infectando televisores Samsung conectados a Internet en todo el mundo para grabar lo que se dice frente a ellos y enviarlo a los cuarteles generales de la agencia de espionaje. En la publicación de 8.761 documentos de la CIA que ayer comenzó a difundir el portal fundado por Julian Assange, la del televisor es la revelación más sorprendente pero no la única. Según Wikileaks, que bautizó la filtración como Vault 7 (Caja Fuerte 7), entre 2013 y 2016 la CIA también desarrolló malware malicioso para espiar los teléfonos Apple y los que usan el sistema operativo Android, así como las computadoras con los principales sistemas operativos: Windows, Mac OS X, Linux y Solaris.

A diferencia del espionaje masivo denunciado en 2013 por Edward Snowden, en el que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) tendía una red que interceptaba sin discriminar lo que miles de personas se decían a través de un determinado medio de comunicación (Gmail, WhatsApp o las comunicaciones de voz de una operadora telefónica, por ejemplo), el espionaje de la CIA denunciado ayer por Wikileaks afecta solo a los que usan (o viven cerca) del teléfono, computadora o televisor infectado por el malware de la CIA. A cambio de esta restricción en el número de espiados, la agencia obtiene un beneficio extraordinario y es que puede saber prácticamente todo lo que pasa en los dispositivos infectados, incluso cuando parecen estar apagados: no hay encriptación posible que proteja a los usuarios porque el malware lee el contenido del mensaje antes del envío o cuando ya fue recibido, y no mientras viaja entre los dispositivos.

Ni la Casa Blanca, ni la CIA, ni las gigantes tecnológicas estadounidenses quisieron hacer comentarios sobre la filtración que, según Wiki- Leaks, sería la mayor de la historia por el número de documentos involucrados, por delante de los Panama Papers (2016), de las revelaciones de Snowden y de los cables diplomáticos de Chelsea Manning (2010).


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