Los límites de la paciencia militar. Brasileña

julio 22, 2017

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A través de un par de amigos me llegó esta nota de Raúl Zibechi, que han tomado la rusa Sputnik y la (contestaria) española La Haine. Como todo, tiene un sesgo, pero menciona hechos reales. Importantes para los brasileños. Y para nosotros también. Comento al final.

La revista militar Jane’s Defence alertó el pasado 20 de junio que el Gobierno de Brasil está considerando una “suspensión prolongada de la financiación para el programa de su submarino nuclear”.

Según el portal, la combinación de dificultades financieras por la larga crisis económica y la inestabilidad política serían la causa de la nueva postergación del mayor programa militar del país.

El mismo día, la Marina brasileña se apresuró a difundir un breve comunicado en el que asegura que el Programa de Submarinos (Prosub) no sufre ninguna alteración en su cronograma. Agrega que no hubo ningún retraso en los pagos del Gobierno “entre los años 2012 y 2013”, que el primer submarino convencional será botado en 2018 y que el nuclear lo será en 2027.

En 1979, Brasil inició el Programa Nuclear de la Marina, que le permitió en 10 años dominar el ciclo completo de enriquecimiento de uranio a través de centrifugadoras elaboradas autónomamente. El programa funciona en el Centro Tecnológico de la Marina, en Aramar, a 20 kilómetros de Sao Paulo y tiene dos vertientes: el Proyecto de Propulsión Naval para el primer submarino nuclear, y el Proyecto del Ciclo de Combustible Nuclear, que incluye el enriquecimiento de uranio.

Por este motivo, el país fue colocado en una ‘lista negra’ que le impedía importar materiales para el área nuclear, entre ellos las supercomputadoras necesarias para monitorear el proceso. Uno de los creadores y principales directores del programa es el vicealmirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, que fue “monitoreado por agentes de la CIA” cuando el país importó bajo su orientación materiales ‘prohibidos’.

Graduado en ingeniería mecánica en el MIT, Othon fue la pieza clave en el desarrollo de una tecnología nuclear nacional, lo que le valió amplio reconocimiento con la entrega de ocho medallas militares. Pero el programa tenía sus detractores. En 1997, el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso, alineado con Washington, firmó el Tratado de No Proliferación, lo que significó un giro de 180 grados en la política nuclear del país.

En 2008, el viejo proyecto fue reactivado cuando se descubrieron importantes yacimientos de petróleo en el mar, la llamada ‘capa pre-sal’, que imponía Brasil la vigilancia de sus 8.000 kilómetros de litoral marítimo. También en 2008 se formuló la Estrategia Nacional de Defensa, bajo el Gobierno de Lula, que establece como ‘prioridad’ la construcción de un submarino nuclear con el objetivo de negar el uso del mar a cualquier potencia hostil y defender las plataformas petrolíferas.

En 1983, la Marina ya había firmado un acuerdo con Alemania por el que se construyeron cuatro submarinos de propulsión diésel-eléctrica en Brasil. El descubrimiento de petróleo en la plataforma marítima aceleró los panes de construir submarinos y en 2009 se firmaron acuerdos con Francia para construir un astillero, una base de operaciones, cuatro submarinos Scorpene y uno nuclear con transferencia de tecnología.

El cronograma inicial preveía que el primer sumergible nuclear estaría listo en 2011, por lo cual el retraso es ya de seis años. Seguramente será mayor, si no llega a ser definitivamente aplazado.

El proyecto comenzó con buen pie, pero pronto aparecieron dificultades. El primer obstáculo provino de Estados Unidos. Desde 2009, según los cables revelados por WikiLeaks, la Embajada de EEUU en Brasil mostró su oposición al submarino nuclear al que el embajador Clifford Sobel calificaba como “elefante blanco políticamente popular” y adelantaba el surgimiento de “agujeros negros” de carácter financiero.

El segundo problema consiste en la crisis política brasileña comenzada luego de 2014 con la operación Lava-Jato contra la corrupción. En apenas dos años, la justicia desbarató los planes estratégicos de Brasil, encarcelando a la plana mayor de Odebrecht, con lo que la empresa entró en bancarrota, y al vicealmirante Othon, presidente de Eletronuclear, con lo que asestó un golpe moral a la Marina.

Othon recibió la mayor pena entre los 144 condenados por Lava-Jato: 43 años, acusado de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. Era la principal referencia del Programa Nuclear y, según las palabras del juez que lo condenó, tenía gran influencia en más de una generación de ingenieros y oficiales de la Marina.

El tercer problema es la falta de recursos por la crisis económica que vive el país, que está desmantelando el aparato productivo. Apenas un ejemplo: la pujante industria naval se vino abajo. De los 40 astilleros existentes, 12 están parados y el resto trabajan muy por debajo de su capacidad, al punto que el sector despidió a 50.000 trabajadores, la mitad de los empleados, y tiene deudas millonarias que no puede pagar.

Sergio Machado Rezende, ministro de Ciencia y Tecnología bajo el Gobierno de Lula entre 2005 y 2010, sostiene que “está todo paralizado” en relación a proyectos estratégicos tales como el programa de submarinos y los de la Fuerza Aérea. Opina que tanto la Marina como la Aeronáutica están cerca de reaccionar contra el Gobierno de Michel Temer si no se liberan fondos para esos proyectos que los militares consideran vitales para la defensa.

Rezende considera que las personas que están al frente de la Operación Lava Jato no tienen idea de lo que es importante para Brasil, porque “combatir la corrupción es muy importante, pero ¿acabar con una empresa?“, se pregunta en relación a Odebrecht, que estaba al frente de todo el programa de submarinos. Criticó la entrega de papeles sensibles de Odebrecht al departamento de Justicia de EEUU.

¿Cuándo los EEUU entregarían una empresa importante para ellos a otro país?“, se pregunta Rezende. “Una de las razones por las cuales el PIB no crece es porque las grandes empresas están paralizadas. Con la excusa de combatir la corrupción están aniquilando el sistema empresarial brasileño“, concluye el ex ministro.

En ese sentido, el contralmirante Flavio Augusto Viana Rocha, director del Centro de Información de la Marina, dijo que el diseño del submarino de propulsión nuclear fue terminado hace tres años, pero los atrasos en otras estructuras del proyecto y la pérdida del 50% del efectivo de Odebrecht “deja incertidumbres en la expectativa de conclusión” del proyecto.

El primer submarino convencional, bautizado Riachuelo, será botado en julio de 2018, con tres años de retraso si todo marcha bien. El submarino nuclear enfrenta aún más dificultades. El reactor está aún en fase embrionaria. Por sus dimensiones, Brasil debería tener en activo por lo menos 30 submarinos, pero sólo tiene cinco convencionales. Y está a punto de perder la posibilidad de tener el primero nuclear, una pieza clave para la defensa de su petróleo”.

Se me ocurrió el título del posteo por una (muy superficial y casera) analogía con el anterior Los límites de la paciencia sindical. La numerosa y sensible progresía argentina tiene casi tantas reservas con los sindicalistas como con los militares. Y en el segundo caso, por razones que tienen que ver con la dolorosa historia argentina.

Pero las fuerzas armadas brasileñas, tan feroces en la represión como las nuestras, no han sido derrotadas en una guerra reciente. En todo caso, las reacciones argentinas no tienen mucho peso en el asunto. Más importante es saber si los brasileños encontrarán algo en común, o no, entre el viejo nacionalismo desarrollista de sus generales y almirantes, con otros afectados por la ofensiva del Partido Judicial, Lula y sus amigos.


“El capitalismo globalizado está devorando la democracia”

julio 18, 2017

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En estos días estuve muy metido en la coyuntura local. Necesariamente. Vivimos acá. Pero me parece que conviene levantar la cabeza de a ratos y mirar lo que está pasando en el planeta. También es acá.

Wolfgang Streeck es un reconocido sociólogo alemán, Director Emérito del Instituto Max Planck, que se ha dedicado a analizar el capitalismo actual. Este trabajo suyo, que copio aquí, es importante y muy citado, pero se me había pasado por alto porque fue publicado en New Left Review (Uno es escéptico de las “nuevas izquierdas”; ha visto pasar varias versiones y en ninguna encontró una mejora sobre la vieja).

Reconozco que fue una nota de Clarín lo que me llamó la atención sobre este artículo. Bueno, con Julio Algañaraz rara vez coincido, pero está entre los menos encasillados en el evangelio del Grupo. La traducción es de “Salir del Euro.

El retorno de lo reprimido

El neoliberalismo trajo la globalización o la globalización trajo el neoliberalismo; y así es como comenzó la Gran Regresión. [1] En la década de 1970, los grandes industriales se propusieron salir de la servidumbre nacional porque se sentían condenados por esta sumisión en las décadas que siguieron a 1945. [2]. Había llegado el momento de liberar el mercado del trabajo, terminar con el estancamiento de la productividad y la disminución de los beneficios y , poner fin a las ambiciosas exigencias de unos sindicatos fortalecidos bajo un capitalismo maduro, administrado por el estado.

El camino hacia el futuro, hacia una nueva expansión – que está siempre muy cerca del corazón del capital – los condujo hacia el exterior, a un mundo no regulado, con una economía global sin fronteras , un mundo en que los mercados no estarían encerrados en los Estados- nación, pero -si las naciones-estados, atrapadas por los mercados.

Este cambio radical de la postura neoliberal fue presidida por una nueva diosa conocida como TINA –There Is No Alternative, No hay otra alternativa- . La larga lista de sus altos sacerdotes y sacerdotisas va desde Margaret Thatcher, Tony Blair hasta Ángela Merkel.

Cualquiera que deseaba servir a TINA , con el solemne acompañamiento del coro de los economistas unidos del mundo, tuvo que aceptar que la huida del capital de sus jaulas nacionales era inevitable y beneficiosa, y había que comprometerse a despejar todos los obstáculos de esa trayectoria.

Prácticas paganas, como los controles sobre los movimientos de capitales y  las ayudas estatales debían ser localizadas y erradicadas; nadie debía escaparse de la “competencia global”, para sumirse de nuevo en la comodidad amortiguada de las protecciones nacionales.

Los acuerdos de libre comercio abrían los mercados y los protegían de la interferencia del Estado, la gobernanza global reemplazó a los gobiernos nacionales, la protección iba a ser sustituida por la mercantilización, y el estado de bienestar dio paso al “ estado de la competencia”; una nueva era de racionalidad capitalista. [3]

A más tardar, a finales de la década de 1980, el neoliberalismo se había convertido en el pensamiento único tanto para el centro izquierda como para el centro derecha. Las viejas controversias políticas fueron considerados obsoletas.

Ahora la atención se centraba en imprescindibles ‘reformas’ que aumentarán la competitividad “nacional, y estas reformas estaban en todas partes. Incluían  mercados de trabajo más “flexibles”, mejora de los ‘incentivos’ (positivos en los extremos superiores del ingreso y negativos para el extremo inferior), privatización y mercantilización, competencia por ubicación y reducción de costes como prueba de resistencia.

El conflicto redistributivo fue reemplazado por la búsqueda tecnocrática de “ lo económicamente necesario y únicamente posible” ; todas las instituciones, las políticas y las formas de vida debían adaptarse a este fin. Todo esto fue acompañado por el desgaste de los partidos políticos, su retirada en la maquinaria del Estado como “partidos cártel” [4], la caída de afiliados y la disminución de la participación electoral, de manera desproporcionada en el extremo inferior de la escala social.

A partir de la década de 1980 el cambio fue acompañado del colapso de la organización sindical, junto con una disminución dramática del recurso a la huelga en todo el mundo. En otras palabras, una desmovilización lo más amplia posible de todos las herramientas – de la posguerra- de participación democrática y de redistribución. Todo se llevó a cabo lentamente, pero a un ritmo creciente y creando una progresiva confianza que era “el estado normal de las cosas”.

El proceso de retroceso institucional y político de la revolución neoliberal inauguraba una nueva era de la política, posterior a su implementación. [5] Los cambios institucionales fueron necesarios porque la globalización neoliberal estaba lejos de otorgar la prosperidad que había prometido. [6] La inflación de la década de 1970 y el desempleo fueron seguidos por un aumento de la deuda de los estados en la década de 1980 y la recuperación de las finanzas públicas se solventó con ‘reformas’ del estado de bienestar en la década de 1990.

Estas medidas fueron compensadas con la apertura de generosas oportunidades para acceder al crédito y endeudarse. Al mismo tiempo, las tasas de crecimiento se redujeron, aunque la desigualdad y la deuda agregada siguieron aumentando.

En lugar del “goteo” se  puso en marcha otra figura más vulgar: una creciente desigualdad de ingresos entre individuos, familias, regiones y, en la zona euro, entre naciones. La economía de servicios y la sociedad basada en el conocimiento resultó ser más pequeña que la sociedad industrial que fue desapareciendo rápidamente; por tanto, el crecimiento constante de la población ya no era necesario.

Ante el “exceso” de población, con un capitalismo reavivado, el Estado miró impotente sin comprender la transformación. Los gobiernos se endeudaron y, finalmente, las crisis financieras y los posteriores programas de rescate desgastaron aún más la situación. [7] ‘

El gobierno “global” no había sido creado para proteger y , el estado nacional se había convertido a la economía capitalista en aras de la globalización. Para asegurarse de que todo esto no se convirtiera en una amenaza para el “mundo feliz del capitalismo neoliberal”, se implementaron sofisticados métodos para asegurar el consentimiento popular y la desorganización de los resistentes. De hecho, las técnicas desarrolladas, para este propósito, inicialmente se demostraron impresionantemente eficaces.

La edad “post-fáctica”

Mentiras, y mentiras flagrantes, siempre han existido en la política. Pensamos sólo en presentación en PowerPoint de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con sus fotografías aéreas que demostraban la existencia de armas de destrucción masiva iraquíes. En cuanto a Alemania, todavía se recuerda un Ministro de Defensa, venerado como un Socialdemócrata de la vieja escuela, que afirmó que las tropas alemanas enviadas a Afganistán (en el Hindu Kush) defendían la seguridad de Alemania.

Sin embargo, con la revolución neoliberal y la transición a la ‘post-democracia’ [8] asociado a ella, nació un nuevo tipo de engaño político, el experto en mentiras. Se inició con la Curva de Laffer, que fue utilizada para demostrar “científicamente” que las reducciones de impuestos a los ingresos fiscales más altos era beneficioso para la población. [9]

Más tarde vino el ‘Informe Cecchini’ de la Comisión Europea (1988), que, como premio a la ‘realización del mercado interior’ prevista para 1992, prometió a los ciudadanos de Europa un aumento de la prosperidad del orden del 5 por ciento del PIB  para UE , una reducción media del 6 por ciento en el precio de los bienes de consumo, así como  millones de nuevos puestos de trabajo y una mejora en las finanzas públicas del 2,2 por ciento del PIB .

Por su parte, los expertos financieros, como Bernanke, Greenspan y Summers coincidieron en que las precauciones tomadas por los inversores racionales, en su propio interés, eran suficientes para estabilizaban al siempre ‘más libre’ y más global mercado financiero;  por tanto, las agencias gubernamentales no tenían necesidad de tomar medidas para prevenir el crecimiento de burbujas, en parte porque ya habían aprendido a eliminar sin dolor las consecuencias cuando estas burbujas financieras llegaban a estallar.

Al mismo tiempo, las ‘narrativas’ [10] difundidas por los principales partidos, gobiernos y especialistas y las decisiones y no decisiones asociadas con ellos, se hicieron cada vez más absurdas. La penetración en la maquinaria de los gobiernos de anteriores y de futuros directivos de Goldman Sachs continuó a buen ritmo, en reconocimiento de sus indispensables conocimientos, como si nada hubiera cambiado.

Después de varios años (durante los cuales ni uno solo de los gerentes de los bancos responsables de la crisis de 2008 habían sido llevado a la justicia) el fiscal general , de Obama, Eric Holder regresó a su bufete de abogados de Nueva York con un sueldo de millones de dólares. Curiosamente… su oficina estaba especializada en la representación de empresas financieras bajo investigación del gobierno federal.

Desde la perspectiva del internacionalismo neoliberal, por supuesto, se habían desarrollado desviaciones en el arte del gobierno democrático, pero la era post-verdad comenzó tan tarde como en 2016, el año del Brexit y el aplastamiento de Clintonismo por Donald Trump . [11]

Sólo con el colapso de la post-democracia, y el fin de la paciencia del pueblo las ‘narrativas’ de una globalización de la cual se ha beneficiado sólo el 1 por ciento, hizo que los guardianes del “discurso” dominante comprobaran obligatoriamente los hechos. Y sólo ahora lamentan los déficits experimentados por la pinza de la economía mundial  por un lado y la reducción en la calidad de la educación y la formación por el otro.

En ese momento comenzaron a pedir ‘pruebas de elegibilidad’ de varios tipos, como “requisitos previos” para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto. [12]

Entonces, cuando aquellos jóvenes que promovieron el capitalismo, como Kim Kardashian, Selena Gómez, Justin Bieber e tutti quanti, regresaron a las cabinas de votación, su retorno fue interpretada como una señal de mal agüero.

Por otra parte, las “acciones” en forma de ‘intervenciones humanitarias’ o la reanimación del conflicto Este-Oeste, esta vez con Rusia, en lugar de la URSS y los derechos de los “LGBTIQ”,  en lugar del comunismo, parecían haberse agotado a sí mismas.

La anterior verdad neoliberal empezó ha dejar de importar , y en Inglaterra un político conservador, cuando se le preguntó por qué estaba haciendo campaña para salir de la UE contra la opinión de los expertos ”, descaradamente respondió: ‘¡La gente en este país ha tenido suficiente de expertos’ [13]

Altas y bajas morales

La característica del espíritu de la época es una nueva división cultural que ha golpeado a las democracias capitalistas sin previo aviso. Estructuralmente, tiene sus raíces en un descontento largamente incubado con la ‘globalización’, porque el número de ‘perdedores por la globalización’ no ha dejado de crecer.

El proceso llegó a un punto de inflexión en los años posteriores a la crisis financiera de 2008, cuando la cantidad de descontento se transformó en calidad de protesta abierta. Una de las razones por las cuales esto tomó tanto tiempo fue que los que habían hablado antes en nombre de los perdedores de la sociedad había terminado por unirse al club de fans de la globalización (a finales de 1990 a más tardar). Durante un tiempo, entonces, los que sienten a la globalización  más como un problema que una solución, no tenían a nadie que hablará por ellos.

El contenido de esta fase de la globalización favoreció el establecimiento de una industria de “conciencia” cosmopolita, que confunde las oportunidades de crecimiento con la turbo-alimentación, la unidad expansionista de los mercados capitalistas, con los valores libertarios de la revolución social de los años 60 y 70 [14].

En este proceso, el pensamiento único y tecnócrata del neoliberalismo se fundió con la moral del justo medio en una comunidad de discurso “internacionalista”. El espacio digital sirve hoy como una base de operaciones en una lucha cultural de un tipo muy especial, un combate en que la moralización del capitalismo en expansión a nivel mundial va de la mano con la desmoralización de los que encuentran sus intereses dañados por ella.

Después de décadas de declive, la participación de los votantes en las democracias occidentales ha comenzado recientemente a recuperarse, sobre todo entre las clases más pobres. El redescubrimiento de la democracia como un correctivo político, sin embargo, beneficia exclusivamente a unos nuevos tipos de partidos y movimientos cuya apariencia empuja a los sistemas políticos nacionales al desconcierto. Los expertos en relaciones públicas, que han estado durante mucho tiempo estrechamente relacionados con la maquinaria del Estado, observan a los nuevos partidos como una amenaza letal para la ‘democracia’ y luchan contra ellos.

El concepto empleado en esta lucha, que incluye en el vocabulario el termino ‘populismo’, denota, tanto en la izquierda y como la derecha, a tendencias que rechazan por igual, la lógica TINA como ‘responsable’ del mundo de la globalización neoliberal.

Como concepto, el ‘populismo’ tiene una larga historia, que se remonta a la era progresista en los Estados Unidos, con la talla de personajes como Robert M. La Follette (1855-1925; candidato presidencial por el Partido Progresista en 1924). Más tarde, el populismo fue un nombre neutro para una ideología de movimientos políticos latinoamericanos, que se veían a sí mismos como representación ‘del pueblo’, en oposición a una auto-seleccionada y auto-enriquecida ‘élite’. [15]

En los últimos años, el populismo ha sido utilizado por las partidos y los medios del internacionalismo liberal como un término polémico para denostar a la nueva oposición que está forzando alternativas nacionales a la internacionalización neoliberal auto-declarada sin alternativas.

La idea clásica del populismo es de una nación que se constituye en conflicto político como una fuerza unida para combatir a una minoría elitista que avasalla a la ‘gente sencilla ‘. Como idea, podría ser de derecha o de izquierda. Esto facilita su caricatura por los fieles a la globalización, pues les permite evitar distinciones, entre Trump y Sanders, Farage y Corbyn, y en Alemania, Petry y Wagenknecht.  Todos podrían teóricamente congregarse en la misma partido. [16]

La fisura entre quienes se describen como ‘populistas’ y su descripción es la línea de fractura política dominante en las sociedades afectadas por la crisis del capitalismo financiero. La cuestión en juego es nada menos que la relación entre el capitalismo global y el sistema estatal. Nada polariza a las sociedades capitalistas hoy más que los debates sobre la necesidad y la legitimidad de una política nacional.

En este caso, los intereses y las identidades se funden y dan lugar a una mutua hostilidad en el terreno de juego, como no se ha visto desde el final de la Guerra Fría. Las guerras religiosas resultantes, que pueden en cualquier momento derivar en campañas de aniquilación moral, inciden en los estratos más profundos y más sensibles de la identidad social e individual, donde se toman las decisiones sobre respeto, desprecio, inclusión, exclusión, reconocimiento y excomunión. [17]

Lo significativo de la política de internacionalización es la aprobación de las ‘élites’, en su desprecio a los ‘populistas’ y reprobación a los nuevos partidos. El  ‘populismo’ se diagnostica como un problema cognitivo.

Se supone que sus partidarios son personas que exigen ‘soluciones simples’ porque no entienden las complejas soluciones que otorgan de manera incansable y con éxito las fuerzas de la eficacia globalista; sus representantes son cínicos que prometen a ‘las personas’ ‘ soluciones simples’, a pesar de que saben que no hay alternativas a las complejas soluciones de los tecnócratas.

De esta manera, la aparición de los nuevos partidos se puede explicar como una “gran regresión de la gente sencilla”, que se manifiesta con una falta de educación y de respeto a los educados. Esto relato puede ir acompañado de ‘discursos’ sobre la conveniencia de abolir referendos o entregar las decisiones políticas a expertos y autoridades apolíticas.

A nivel de la vida cotidiana, esta política lleva a la exclusión moral y cultural de los partidos anti-globalización y sus partidarios. La declaración de su inmadurez cognitiva es seguido por la denuncia moral a sus demandas de una política nacional que proporcione defensa por las consecuencias  de la internacionalización.

El grito de guerra es movilizar los dolorosos recuerdos del racismo y la guerra; el ‘etno-nacionalismo’. Sin embargo los ‘etno-nacionalistas’ no quieren hacer frente a los retos de la globalización, ni los económicos, ni los morales, ni la competición global. Sus “temores” y preocupaciones, como el oficialismo alerta, ‘han de ser tomadas en serio’, pero sólo como un modo de trabajo social.

Entonces, las protestas son sospechosas de ser esencialmente fascistas, sobre todo ahora que los antiguos defensores de las clases plebeyas se han pasado a la globalización, de modo que si sus antiguos clientes se quejan de la modernización capitalista, el único idioma a su disposición es el pre-política, una materia prima sin tratamiento lingüístico, producto de experiencias cotidianas de privación, económico o cultural. Esto da lugar a constantes violaciones de las reglas del discurso civilizado, que puede provocar la indignación en las clases dominantes y la movilización de los de abajo.

En respuesta, los perdedores de la globalización tratan de eludir la censura moral que promueven los medios de comunicación y copan los ‘social media’. De esta manera, pueden hacer uso de los más globalizada de todas las infraestructuras para construir sus propios círculos de comunicación en la que no tienen qué temer a ser reprendidos culturalmente y moralmente. [18]

El quiebre

Entre los hechos sorprendentes de 2016 debemos incluir  el Brexit y la elección de Trump que no solo sorprendió al público, sino también sus ciencias sociales liberales.

Nada explica mejor las división en las sociedades globalizadas del neoliberalismo el desconcierto del poder y las élites por el retorno de lo reprimido, porque la apatía política la habían interpretado una renuncia definitiva . Incluso las ‘mejores’ y bien dotadas universidades de las costas este y oeste de Estados Unidos no sirvieron como sistemas de alerta temprana. Evidentemente, poco se podía deducir sobre el estado de las sociedades desestabilizadas a partir de encuestas de opinión realizadas a través de entrevistas telefónicas de veinte minutos.

De esta manera, la ilusión de las ‘élites’ sobre el estado de sus sociedades son confirmadas patológicamente. Sólo muy pocos los científicos sociales hoy en día capaces de entender lo que está debajo de la superficie ;  sin embargo aquellos que hubieran leído el Robert Putnam, “El sueño americano en crisis” no podrían haberse declarados asombrados por la victoria de Trump. [19]

Desde hace bastante tiempo la izquierda en todo el mundo entiende a la manera burguesa las elecciones de 2016. En Gran Bretaña, los partidarios de Blair en el Partido Laborista, creían que podían convencer a sus votantes tradicionales de permanecer en la UE con un largo catálogo de los beneficios económicos como socios, pero con una distribución desigual de los beneficios .

No se les ocurrió que había una población menos liberal en muchas regiones maltratadas, que hubieran querido un gobierno que mostrará mayor interés por sus inquietudes que por los acuerdos internacionales y por los mercados globales del capital. Y hay un montón de votantes que simplemente no entienden, que la solidaridad internacional entre los trabajadores del siglo XXI significa que su deber es renunciar a su propio puesto de trabajo a favor de una competencia global sin restricciones.

Interregno

¿Que podemos esperar ahora? La derrota de Clinton por Trump, el Brexit , los  fracasos de Hollande y de Renzi, todo en el mismo año marca una nueva fase en la crisis del sistema capitalista transformado por el neoliberalismo.

Para describir esta fase Antonio Gramsci  propuso el término ‘interregno’, [20] un período incierto de duración, en que un viejo orden está muriendo, pero uno nuevo todavía no logra nacer. El viejo orden, que fue destruida por el ataque de los bárbaros populistas en 2016, fue el sistema estatal del capitalismo global. Sus gobiernos habían neutralizado las democracias nacionales con prácticas posdemocráticas. con el fin de no perder la articulación con la expansión global del capital y, por tanto subordinando las reivindicaciones democráticas e igualitarias a los intereses de los mercados capitalistas mediante la invocación de una democracia global para el futuro.

Como es de esperar en un “interregno” el nuevo orden que aún no se ha creado se  ve como incierto,. Hasta que llega , según Gramsci, tenemos que aceptar que “aparecerá una gran variedad de síntomas mórbidos”. Un interregno en el sentido de Gramsci es un período de gran inseguridad en que las cadenas habituales de causa y efecto ya no están en vigor y, acontecimientos inesperados, peligrosos y grotescamente anormales pueden ocurrir en cualquier momento. Esto, es en parte, porque líneas dispares de desarrollo, corren paralelas entre sí sin encontrarse, dando lugar a configuraciones inestables y eventos sorprendentes tomar el lugar de las alineaciones predecibles.

Entre los efectos de esta nueva imprevisibilidad esta el hecho, que a raíz de la revolución populista, las clases políticas del capitalismo neoliberal se ven obligados a escuchar un poco más de cerca, a sus poblaciones nacionales. Después de décadas en las que las democracias nacionales fueron desmontadas en favor de las instituciones que promovieron la globalización, el ímpetu democrático está volviendo, por su propio camino, con la articulación del descontento.

Es el tiempo en que las líneas de la defensa nacional va más allá de la demolición prevista por los mercados internacionales. La victoria de Trump quiere decir que es muy poco probable que haya un segundo referéndum en Gran Bretaña , con  una UE como modelo, según el cual los referendos se repiten hasta que las personas dan la respuesta correcta.

Las nueva actitud del electorado ya no respalda supuestos imperativos económicos y no va a consentir que sus demandas se esquiven por razones “técnicamente” imposibles. Los partidos tradicionales  tendrán que volver a aprender a dar respuestas a la gente  [21] o de lo contrario tendrá que dar paso a nuevas formaciones políticas.

La retórica de enfatizar ‘la nación’ de la nueva primer ministro británica muestra que esto no ha escapado a la atención de al menos una parte de la clase política. Ya en su discurso del 11 de julio de 2016, en el lanzamiento de su campaña ,Theresa May  pidió cambios que no habían sido propuestos desde los años 1980, ni siquiera por la dirección del Partido Laborista: guerra contra la desigualdad, tributación a los ingresos más altos, mejoras en el sistema educativo publico, representación de los trabajadores en los consejos de administración, protección para los trabajadores británicos en contra de la deslocalización, y limitación a la inmigración.

El voto por la salida de Gran Bretaña de la UE ha recordado a los políticos británicos que su primera responsabilidad es con su electorado; durante el discurso de May en la Confederación de la Industria Británica, explicó el resultado de la consulta muestra el “deseo de un país más fuerte, más justo y preocupado de las personas”.

El programa neo-proteccionista de May plantea preguntas incómodas para la izquierda socialdemócrata. Trump, también, hizo promesas de una nueva política industrial y fiscal, que podría convertirse en un problema para la izquierda. De hecho Bernie

Sanders le ha ofrecido su apoyo para la recuperación de las antiguas regiones industriales (devastadas durante por los ocho años de Obama) con un programa  ‘keynesiano’ para reconstruir la infraestructura del país.

Esto programa requerirá el aumento de la deuda, especialmente si se aplican los recortes de impuestos prometidos, con recetas neo-keynesianas que por mucho tiempo han sida las favoritas de políticos y economistas de la izquierda moderada ( ‘fin de la austeridad’).

Dada la resistencia de los restos del Tea Party, se trata de medidas que podrían ser aprobadas por el Congreso sólo con la ayuda del Partido Democrático. Lo mismo ocurriría con la política de “arrojar dinero desde helicópteros”, otra medida contemplado por Trump, que requiere la cooperación de la Reserva Federal.

Pero, incluso para un post-globalista, la política neoproteccionista del tipo previsto por Trump y May será incapaz de garantizar un crecimiento estable, más y mejor empleo de calidad, un des-apalancamiento de la deuda pública y privada, o la confianza en el dólar y el euro.

El capitalismo financializado del presente no es gobernable a nivel nacional desde abajo ni menos a nivel internacional desde arriba. El sistema cuela por el hilo de seda de una política monetaria ‘no convencional’ , que está tratando de crear algo así como el crecimiento de tasas de interés negativas con oferta de dinero- a través de la ingeniería monetaria denominada “expansión cuantitativa” – o la compra de bonos por parte de los bancos centrales.

Las reformas estructurales neoliberales recomendadas por los ‘expertos’  son el complemento indispensable para que los cambios sean torpedeados. Al mismo tiempo, la desigualdad económica aumenta porque los sindicatos y los estados perdieron su poder cuando lo cedieron a los mercados globales.

La completa destrucción de las instituciones nacionales que eran capaces de promover la redistribución económica y la dependencia resultante de las políticas de los bancos centrales, han hecho al capitalismo ingobernable, ya sea por métodos ‘populistas’ o por métodos tecnocráticos.

Los conflictos internos también son previsibles, en cuanto a los símbolos culturales se refiere. ¿Las poblaciones nacionales apoyaran a los  ‘populistas’  en la medida que desvaloricen a los inmigrantes?  Y la izquierda podrá tener éxito, pagando un tributo cultural creíble, con aquellos que últimamente han despertado de su apatía?

Demasiadas palabras de disgusto se han intercambiado, aparte del hecho que cualquier reconciliación podría alienar a sus partidarios aburguesados de izquierda, en la nueva clase media cosmopolita. Y en el caso de los reveses económicos, Trump, May, y otros, podrían verse tentados a desviar las críticas con el lanzamiento, de más o menos sutiles, campañas contra las minorías étnicas. Una rebelión del pudor sería la consecuencia.

En el plano internacional, asuntos podrían ser menos dramática, al menos inicialmente. A diferencia de Obama, Blair y Clinton, así como Sarkozy, Hollande, Cameron y tal vez incluso Merkel, la “última defensa de Occidente liberal”, [22] los nuevos proteccionistas nacionales no tienen grandes ambiciones por los derechos humanos, ya sea en China y Rusia o, en África o el Medio Oriente.

Cualquier persona en favor de “intervenciones humanitarias” en el sentido más amplio podría llegar a lloriquear . Es poco probable que la “intolerancia” de Rusia hacia “artistas” como Pussy Riot desencadene reflejos misioneros en gobiernos vueltos hacia adentro después de la victoria electoral de Trump.

En los Estados Unidos, Victoria Nuland (‘Fuck the EU‘) no es la secretaria de Estado, y la facción de Derechos Humanos del Departamento de Estado ha regresado a sus puestos docentes universitarios. Los planes para integrar a Ucrania en la UE y en la OTAN , y con ello privar a los rusos de su puerto del Mar Negro, están ahora fuera de la mesa, al igual que cualquier ‘cambio de régimen’ en países como Siria.

Los intentos de contar con Rusia para una nueva Guerra Fría puede asimismo haberse evaporado. Por supuesto, China podría tomar el lugar de Rusia, pero el presidente Trump tendría que abandonar cierta cuota de mercado y los Chinos  dejarían de comprar los bonos de la deuda del Tesoro del Estados Unidos.

En este contexto bajo la estructura de un “interregno naciente” con instituciones disfuncionales y cadenas causales caóticas, los ‘populistas’ serán una fuente adicional de incertidumbre, ya que hacen incursiones en la maquinaria del estado. El inicio del interregno aparece como un momento bonapartista: todo es posible, pero nada tiene consecuencias, porque la sociedad neoliberal ha vuelto a la condición de ‘un saco de patatas’. [23]

Los nuevos proteccionistas no van a poner fin a la crisis del capitalismo; pero va a llevar la política a la incertidumbre, y no habrá que olvidar que los estratos medios y bajos de la población que han sido los perdedores de la globalización. La izquierda también, o lo qué ha sido de ella, no tiene idea de cómo el capitalismo ingobernable del presente puede hacer la transición a uno mejor ordenado y, menos peligroso de extinción. Solo basta con ver a Hollande, Renzi, Clinton, Gabriel. Pero si la “izquierda”  tiene algún deseo de volver a jugar un papel, tiene que aprender las lecciones del fracaso del ‘gobierno global’ y las política sucedáneas de la identidad.

Los parias de la auto-nombrada ‘sociedad del conocimiento’ no pueden ser abandonados, y por  tanto la derecha (que ha utilizado el cosmopolitismo a expensas de ‘la gente sencilla”) no podrá arrasar con estos sectores de la población, incluso con medios de coerción neoliberal; pues el estado nacional se puede utilizar solamente con sus ciudadanos y no contra ellos. Aplicando esto a Europa, esto significa que el que quiera demasiada integración cosechará conflictos y terminará con menor integración.

El “identitarismo cosmopolita” de los líderes de la era neoliberal, originario en parte en principios de universalidad de izquierda, tiene como respuesta la reacción de un identitarismo nacional, mientras que una re-educación anti-nacional desde arriba produce un nacionalismo anti-elitista desde abajo . Una sociedad bajo presión económica o moral hasta el punto de su disolución cosecha resistencia por parte de los tradicionalistas.

Hoy en día todos aquellos que se consideran expuestos a las incertidumbres de los mercados internacionales, preferirán un pájaro en la mano que cien volando: elegirán la realidad de una democracia nacional, aunque sea imperfecta, sobre la fantasía de una sociedad democrática global.

[1] Como resultará aún más clara a continuación, los conceptos tales como éste, que se han convertido en aparatos del repertorio de retórica política, se emplean aquí contra el grano. Este ensayo se publica con el permiso de tipo Paidós, y aparecerá en Heinrick Geiselberger, ed., El Gran Regresión , Cambridge 2017.

[2] Wolfgang Streeck, comprador Time: La crisis retardada del capitalismo democrático, Londres y Nueva York 2014.

[3] Wolfgang Streeck, ‘Las relaciones laborales en una economía internacionalizada’, en Ulrich Beck, ed., Política de la globalización, Frankfurt am Main 1998, pp. 169-202.

[4] Peter Mair y Richard Katz, ‘cambios en los modelos de organización del Partido y el Partido de la Democracia: la aparición del Partido Cartel’, Partido Política, vol. 1, no. 1, 1995.

[5] Véase la nota 1, anteriormente.

[6] En la siguiente ver Streeck, compra de tiempo.

[7] Oliver Nachtwey, La sociedad de descenso. Sobre la revuelta en curso en regresiva, Moderno Berlín 2016a

[8] Colin Crouch, postdemocracia, Cambridge 2004.

[9] Para la contribución del economista Arthur B. Laffer a las políticas fiscales y de la deuda del gobierno de Reagan, David Stockman ver, El triunfo de la política: ¿Por qué la Revolución Reagan Failed, Nueva York 1986.

[10] Este término ha migrado recientemente de la teoría literaria y la psicología en la política, donde se ha hecho una carrera meteórica. No es de extrañar. De acuerdo a Wikipedia, una narrativa es una ‘historia significativa en el que las emociones se transportan y se permite una orientación y transmite confianza’. Este concepto es especialmente popular en la actualidad con referencia a ‘Europa’, donde cada vez que una elección va, autoproclamado llamada mal ‘los europeos por ‘una mejor narrativa’.

[11] El 15 de noviembre de 2016, el editor del Oxford Diccionarios anunció que ‘post-verdad’ había sido nominado palabra del año. Esto fue seguido de inmediato por la Sociedad de la Lengua Alemana, que declaró ‘post-hechos’ [ ‘ postfaktisch ‘] a ser la palabra alemana del año. ‘Sectores cada vez mayores de la población’ se dice que estará listo ‘en sus sentimientos de resentimiento hacia ‘los de arriba’ hacer caso omiso de los hechos e incluso están dispuestos a aceptar mentiras obvias. No es la pretensión de verdad, sino la expresión de un “sentía verdad” que trae el éxito en la “era post-hechos” ‘. Después de décadas de hegemonía constructivista en las facultades de la literatura (ver ‘narrativa’!), Un redescubrimiento repentina de la verdad objetiva con el fin de insultar conciudadanos no académicos.

[12] La similitud con las pruebas de la instrucción a la que las personas de piel oscura que se utilizan para ser sometidos en los estados del sur de la CON NOSOTROS es sorprendente. El 29 de noviembre de 2016, en un artículo publicado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, Sandro Gaycken, ‘Director de la Sociedad Digital Institute’ -que, según su sitio web, es ‘un instituto de investigación estratégica para temas digitales de alemán companies’-escribió:’ necesitamos un “gnosocracy”. El que quiera votar debe demostrar la competencia política. . . Con este fin, todas las cabinas de sondeo debe estar provisto de un test de opciones múltiples variables, con preguntas sencillas de todos los ámbitos:. externo, interno o el medio ambiente, la economía, etc. El que pasa la prueba puede votar’

[13] Michael Gove, citado en Henry Mance, ‘Gran Bretaña ha tenido suficiente de expertos, dice Gove’, Financial Times, 3 junio de 2016.

[14] Esta es una faceta de la forma en que ‘1968’ fue cooptado por un capitalismo con ganas de adaptarse a una sociedad alterada, tal como se describe por Luc Boltanski y Eve Chiapello en El nuevo espíritu del capitalismo, Londres y Nueva York 2006.

[15] Ernesto Laclau, La razón populista, Londres y Nueva York 2005; Chantal Mouffe, agonística: Pensar el mundo políticamente, Londres y Nueva York 2013.

[16] El ‘populistas’ represalias mediante la descripción de todos los adherentes a la doctrina globalista, independientemente de su origen, como la globalización indistinguible uniforme ‘élite’.

[17] La dimensión internacional de este conflicto es interesante. El Internacionalista Internacional advierte contra el nacionalista Internacional, que quiere ver combatido por todos en nombre de la democracia, y lo mismo es cierto viceversa. De vez en cuando, se nos habla de un ‘autoritario’ Internacional a ser combatido por el (neo) liberal internacional, tanto en política interior y exterior. (En este nacionalismo forma y el autoritarismo se equiparan.) Los líderes de los partidos europeos consideran populista, junto con Trump y el dictador emergente en Turquía, no suele hablar positivamente acerca de Rusia, probablemente para escapar de enredo en alianzas internacionalistas de la globalización.

[18] En Alemania, la Alternativa für Deutschland tiene más seguidores en Facebook que en cualquier otra parte.

[19] Robert Putnam, Nuestros Niños: El sueño americano en crisis , Nueva York 2015.

[20] Wolfgang Streeck, ¿Cómo Will End capitalismo ?, Londres y Nueva York 2016, pp. 35-46.

[21] Peter Mair, ‘representativa versus gobiernos responsables’, MPI f G Working Paper, Nº 09/8, septiembre de 2009.

[22] Alison Smale y Steven Erlanger, ‘como salidas de Obama World Stage, Angela Merkel puede estar de Occidente liberal defensor pasado’, New York Times, 12 de noviembre de el 2016.

[23] “Por lo tanto la gran masa de la nación francesa está formada por la simple adición de magnitudes isomorfas, tanto como las patatas en un saco forman un saco de patatas. Karl Marx, ‘El Dieciocho Brumario de Louis Bonaparte’, en encuestas realizadas en el Exilio, Londres.


Argentina Militar III – Perdónanos nuestras armas

julio 15, 2017

Sí. Le cambié el título a la saga, temporalmente. Porque hasta el capítulo LXV: “Jekyll y Hyde en la CNEA”, tuvo que ver -en forma directa o vinculada- con el desarrollo nuclear argentino. Pero Daniel Arias está fascinado con todas las tecnologías que, con uso militar o civil, pueden servir para desarrollar nuestra base industrial. O, lo que es igual de importante, la capacidad de nuestros técnicos.

Comparto esa fascinación. Entonces, este es capítulo 58°, y el 3° de la saga dedicado a las armas usadas, y las que se debieron haber usado, en la Guerra de Malvinas. Siguen.

  1. Los portaviones que supimos conseguir

ARA 25 de Mayo

Madrugada del 1ro de Mayo de 1982 en el ARA 25 de Mayo. Los A4Q Skyhawk están listos para la catapulta, pero no hay viento y las exhaustas máquinas del barco dan poca velocidad. Si se ataca, habrá que hacerlo con una carga ínfima de bombas, aceptando  pérdidas atroces de aviones a cambio de infligir daños mínimos. Despegue abortado. Flota de Mar de regreso a puerto.

Ya pudrí de sobra la paciencia de los lectores con el caso del Martín Pescador, misilito criollo. No nos habría evitado la derrota en Malvinas, pero sí muchas bajas innecesarias entre nuestros aviadores y colimbas. También podría haberle infligido a la Task Force daños mayores, aunque los que tuvo no fueron pocos. ¿Por qué la Armada descartó nuestro misil? Mi respuesta: porque era nuestro. Fin del tema.

Ahora mi pregunta es otra: ¿por qué nos clavamos tanto con los dos portaaviones que supimos –sucesivamente- conseguir? Pienso hacer más hincapié en el ARA 25 de Mayo, porque en la madrugada del 1ro de Mayo de 1982 mostró la hilacha: había sido una pésima compra y terminó siendo la causa principal por la cual una escuadra sin pretensiones de oceánica, como nuestra Flota de Mar (pero una muralla de fierro si se trataba de proteger nuestras 200 millas), tuvo que regalarle el Mar Argentino al enemigo.

Si luego añado un par de datos sobre el portaaviones anterior, el ARA Independencia, será sólo para mostrar otra pésima compra anterior, de causas ideológicas y consecuencias técnicas demasiado similares. En la era del jet, ambas naves mostraron su escasísima aptitud para operar los monorreactores de las escuadrillas navales de ataque. El Independencia fue un fracaso menos evidente, ya que nunca fue a la guerra. Para quien tropieza siempre con la misma piedra (y una piedra fundamental de la defensa nacional) hay adjetivos distintos, según los suministre un político, un psiquiatra o un juez penal.

La Marina es un enigma: tiene una política de compras coherentemente extranjerizante a lo largo del tiempo desde 1872. Tal vez fue inevitable, porque surgió cuando se iba montando una situación de pre-guerra con Chile, cuya mayor consecuencia fue la llamada “carrera de los acorazados”: quién tenía más y mejores. Aquí había bastantes astilleros, pero en general de reparaciones, expertos en madera y concentrados en la boca del Riachuelo. No había ni siquiera una minería o siderurgia capaz de construir el casco de “barcos encorazados” (así los llamaba Sarmiento) nacionales.

Pero luego la Armada se envició con lo de “enfierrarse arafue”, y logró persistir casi libre (subrayo, casi) de los poderosos brotes de nacionalismo tecnológico militar que animaron durante décadas al Ejército y (más breve pero espectacularmente), a la Fuerza Aérea entre 1945 y 1955. Las dos primeras fuerzas trataron en forma intermitente de acortar el “gap” tecnológico entre nuestras industrias avanzadas y las del Primer Mundo; la Armada se limitó a ser un cliente del mismo, y de exigencia decreciente. Las preguntas que dejaré picando serán tres: ¿cuál pudo ser la causa de este autismo naval?, y la otras, más nucleares: ¿cómo surgió un “descolonizado mental” puro y duro como don Carlos Castro Madero de tan hostil contexto, y por qué se lo toleró?

Para entrar en el tema portaaviones, voy al caso del AM39 Exocet, es decir el “aire-mar” de esta familia misilística, y su particular incompatibilidad con el escueto ARA 25 de Mayo. Perdón si en el camino nos bandeamos para hablar de aviones (no hay felicidad mayor), e inevitablemente repasamos un poco de física. Desempolvad el manual Maiztegui-Sabato de 4° año de dicha materia, si queda alguno. Sigue siendo mi Biblia: lo co-escribió el mismísimo Jorjón Sabato, ¿pueden creerlo? Sí, ése, el nuestro, el que partía el átomo. Por algo el libro era tan efectivo y tan poco solemne.

Cada Exocet llegó a valer 1,2 palos verdes en 1982, es decir 4 de hoy. Pero además venía “en cajita feliz” con el avión Super Étendard, o SUE como lo mentaban en la OTAN para no complicarse. Dato interesante: a fecha de adquisición, el combo avión-misil venía sin testear en Francia, y de yapa el cuete llegó bochado: sobre 3 lanzamientos estáticos contra blancos inmóviles, 2 habían fallado. Nuestro Almirantazgo, generoso, lo compró igual (aunque entonces a un precio menor, se cree que de U$ 0,5 millones la pieza). Nada tan fino como un cobayo que paga por formar parte de un experimento.

En realidad, hubo sucesivos descartes con los aviones. Primero se fue el Harrier, ideal para portaviones exiguos como el 25 de Mayo: tiene despegue abreviado y aterriza como un ascensor. Nuestros navales dicen que lo desdeñaron por su escaso alcance efectivo, algo que en 1982 no pareció estorbar la constante superioridad aérea de los Brits. Yo no estoy muy seguro siquiera de que hayan querido vendérnoslo. ¿Son tan giles?

Los modestos pero cumplidores A4 Skyhawk, hechos para los pequeños y vetustos portaviones yanquis clase Essex, eran la mejor opción por lejos. Esos aviones los conocíamos bien. En 1982 era urgente renovar el Grupo de Ataque Embarcado, “Los Tábanos”, 8 Skyhawks sobrevivientes de los 16 comprados de 2da mano en 1972, todos veteranos de Vietnam. De esos 8 duros de matar, en 1982, según cuenta el comandante Rodolfo Castro Fox, 5 estaban “fisurados”. Esto no significa que vinieran de una noche agitada, sino que por fatiga de materiales, tenían sistemas de microfracturas en las raíces de las alas, donde éstas se unen al fuselaje.

Las microfisuras en los metales, se sabe desde fines de los ‘50, crecen interconectándose despacito, hasta que en algún momento una carga límite hace que se unifiquen de golpe y se propaguen a mayor velocidad que la del sonido, y zas, fallo estructural. Hoy un analista de materiales te calcula dónde y cuándo sucederá esto, y con una pieza nueva. En 1982, era jugar al PRODE.

Saliendo de una picada o “rompiendo” en lateral para evadir un misilazo o un mástil, no era imposible que las alas de nuestros Tábanos “aplaudieran” y se piantaran volando solas, algo que rara vez permite eyectarse porque el avión se vuelve una perinola. Y Los Tábanos estaban así de “hechos fruta” porque los jets embarcados suelen tener vidas durísimas. Y no por culpa no de Isaac Rojas o Isaac Anaya, que a lo sumo son agravantes, sino de Isaac Newton. Ya se explicará.

A nuestros Nelsones vernáculos no se les ocurrió darle el trabajo de recuperar sus aviones al Área de Materiales Córdoba de la Fuerza Aérea. La flota de Skyhawks de los aeronáuticos, comprada de 2° mano en dos lotes en 1966 y 1970, tenía su cuota de envejecimiento estructural. Sin embargo, llegados aquí esos aparatos operaban desde pistas decentes y no desde una cubierta amarreta y movediza. En su posvida argentina, se venían salvando de la paliza newtoniana que le inflige el principio de inercia a los aviones embarcados.

Pero eso de reparar Los Tábanos en Córdoba habría implicado conversaciones incómodas.

colorados vs azules

Un Panther de la Armada tirando napalm sobre los tanques del Ejército, cuando la de Colorados vs. Azules, en 1963.

Sin buscar antecedentes más lejanos, que los hay y más terribles, se podría recordar la miniguerra de 1963 entre los Azules de Onganía (casi todo el Ejército y la FAA) contra los Colorados de Toranzo Montero (la Marina y algo de Ejército). Una contienda de antiperonistas graves contra antiperonistas viscerales, pero no fue joda. Bombardeos, ametrallamientos, misileos, napalm, derribos, 24 muertos, 87 heridos, 12 tanques Sherman reventados, 24 aviones navales destruidos en tierra…. 19 años más tarde, ambas fuerzas seguían mirándose como enemigas. De hecho, cuando lo de Malvinas, tuvieron que transcurrir 58 días de una guerra que duró sólo 72 para que planearan una gran operación estratégica conjunta: el ataque al portaviones HMS Invincible. No hubo otras.

Lo cierto es que a la propia Fuerza Aérea, a fines de los ’80, le habría venido joya un contrato así. Además de fumar una pipa de la paz con los navales, habrían tenido que aprender a recambiarle alas a su propia flota. Pero para bailar un gotán, se necesitan dos.

La necesidad nuestros aeronáuticos la tenían, también la fábrica, y además, muy a mano, los materiales y de yapa la ciencia de materiales: ya funcionaba ALUAR en Puerto Madryn para suministrar aluminio, y si se trata de “alclad”, la CNEA figuraba entre los mayores expertos mundiales en aleaciones de aluminio. Podían resolver este material compuesto “de taquito”.

El alclad es un “sándwich” metálico: el jamón es un núcleo de “dural” (aleación de gran resistencia estructural de 95% aluminio, 4% cobre, un 0,5% de magnesio y otro tanto de manganeso), y las tapas, aluminio ultrapuro (que soporta bien la corrosión química, incluso la de la sal marina). La ciencia que no está en los manuales, que nadie te enseña y tenés que aprender a fuerza de fracasos en el laboratorio, está en cómo pegar estas tres capas sin que se disocien bajo stress físico y químico.

Pero los nucleares de Ezeiza y de Constituyentes son cancheros en esto de hacer sándwiches de aluminio desde los ’50, por fabricar con estructuras alumínicas multicapa similares sus propios combustibles para reactores. Además de fuerzas hidráulicas considerables, estos se bancan una permanente paliza de neutrones. No faltaba ninguna pieza, sólo alguien dispuesto a armar el rompecabezas tecno-político.

No obstante, en la visión naval argentina típica de su almirantazgo, los enemigos están de costa para adentro, y los proveedores de costa para afuera. Reparar Los Tábanos era una tarea para el fabricante original, la Grumman. Y eso no podía ser: Jimmy Carter le había puesto la excomunión de armamento, repuestería y servicios a nuestros milicos por dos malas costumbres que tenían: tirar civiles vivos al mar y venderle trigo a la URSS. Probablemente, lo ofendía más lo segundo.

Y así llegamos al combo SUE-Exocet. El avión francés era una buena oportunidad, pensaron nuestros Nelsones, Nimitzes y Yamamotos, para cajonear los “irreparables” Skyhawks y reemplazarlos por los SUE. Y compramos 14 por U$ 67,4 millones de 1979, que hoy serían unos U$ 230 millones. Los SUE llegaron con un simulador, muchos repuestos, los AM39 Exocet (insisto, hasta entonces, invendibles y no homologados para el SUE ni siquiera en Francia), y los Matra R-550 Magic 1 aire-aire. A pesar de su nombre, el Magic se sabía poco mágico en combate aéreo, según la experiencia de los sudafricanos.


Lula y el “Plan Cóndor” de los jueces

julio 13, 2017

lulla

Hace unas horas se recibió la noticia: El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva -y, todavía me inclino a apostar, futuro presidente- fue condenado a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero en el caso de un departamento tríplex que el ex mandatario habría recibido de una constructora beneficiada dentro del esquema de sobornos de Petrobras.

Como no leí el expediente, no estoy en condiciones de opinar sobre el caso en particular. Sólo puedo decir que, si después de haber sido Presidente por ocho años lo sobornaron con un departamento, en mi barrio habría sido calificado de “rasca”.

Creo, sí, que el asunto debe ser enfocado desde la geopolítica. Desde lo que está pasando en la América del Sur. Y tengo que decir que el título del posteo no es mío. Es del Dr. Eugenio Zaffaroni -con quien no estoy de acuerdo como penalista: sus teorías me parecen equivocadas. Pero que conoce de Derecho y de jueces, no cabe duda.

Él decía hace ya una semana: “Sin los “Falcon” ni las sirenas, sin zonas “liberadas” y sin secuestros, se extiende por el Cono Sur una “operación Cóndor” judicial. Una prisión política como la de Milagro Sala y sus compañeros, parece anacrónica, fuera de época y, justamente por eso, es un escándalo y una vergüenza internacional para todos los argentinos, porque compromete la imagen misma de nuestra Nación.

En lugar de esas medidas obsoletas, se expande ahora por el Mercosur una nueva táctica en la consabida estrategia de neutralizar a quien pueda ofrecer alguna seria resistencia electoral al avance del totalitarismo corporativo que sufren nuestros países, lo que, al mismo tiempo, es funcional para el desprestigio de la política, objetivo no menor para que su lugar sea ocupado por los “chiefs executives officers” de las transnacionales.

Se trata de eliminar de toda contienda electoral y por vías judiciales a cualquier líder o dirigente popular capaz de ganar una elección a los candidatos de las corporaciones o a otros vendepatrias parecidos, empeñados en endeudarnos con singular y nunca antes vista celeridad.

Para eso bastan algunos jueces obedientes, cuyas motivaciones saben manipular los servicios de inteligencia y los gerentes y agentes de las corporaciones, en especial mediáticas, y que pueden ser miedo, servilismo, prebendas, promesas o esperanzas de ascensos cupulares, comodidad, aspiración política o simple afán de estrellato.

Son conocidos los casos de Cristina, con una alucinante imputación de “traición a la Patria”, que pasa por alto la letra clara y expresa de nuestra definición constitucional; con una operación a término que acabó beneficiando a los amigos del oficialismo y perjudicó al Banco Central por imprudencia del actual ejecutivo (en el mejor de los casos); o por un imaginario sobreprecio en el alquiler de un hotel.

No menos absurdo es el caso de Lula, interrogado por un departamento de reducidas dimensiones en un balneario de menor prestigio, que nunca estuvo a su nombre ni visitó, pero que responde al impulso del monopolio mediático más fuerte de Sudamérica, creador de una estrella judicial favorita.

Menos conocido es como está operando este “Plan Cóndor” judicial en el caso de Fernando Lugo, el ex-presidente del Paraguay. La justicia electoral de Paraguay ha decidido que cualquier fuerza política que propugne la elección de Fernando Lugo como candidato a presidente incurre en “propaganda maliciosa”, con la extraña particularidad de que aún Lugo no presentó su candidatura.

Es decir, que no se ha impugnado su candidatura, porque no la ha presentado, pero por las dudas, se condena a todo el que pretenda que llegue a ser candidato. Para eso, la justicia electoral se atribuyó indebidamente la competencia para interpretar la Constitución, lo que, por cierto, hizo de una manera muy singular: el art. 229 de la Constitución paraguaya dice que el presidente no podrá ser reelecto en ningún caso.

La lectura racional de esa disposición permite entender que se refiere al presidente en ejercicio, pero la curiosa interpretación de la justicia electoral paraguaya es que quien fue una vez presidente no podrá serlo nunca más en su vida. En otras palabras: Lugo es, para la justicia de su país, un incapaz a perpetuidad.

Pero de los despropósitos de este nuevo “Plan Cóndor” no se salva nadie, ni José (Pepe) Mujica, que vive en una chacra y nadie le pudo encontrar un peso, ni siquiera bien habido. El personaje preocupa al nuevo totalitarismo de los “executives”, debido a su popularidad nacional e internacional, sin que las reiteradas manifestaciones del “Pepe” en el sentido de que no quiere volver a la presidencia consigan calmarlos.

La cuestión empezó con la publicación de tres panfletos llamados “libros”, de esos que escriben “periodistas” y que al poco tiempo se venden al por peso en las librerías de viejo, que vinculan a Mujica con asaltos cometidos por ex-tupas en los años noventa, que fueron por cierto aprehendidos y condenados en su momento. A los “libros” de los periodistas se sumaron las declaraciones de un ex-policía, jefe del equivalente a nuestra sección “robos y hurtos” en tiempos de la dictadura, cuyo segundo fue condenado, precisamente, por torturas a tupas.

Este fue el material con el que la minoría opositora pretendió crear una comisión investigadora en el Senado, desbaratada por el discurso del propio Mujica, que ni sus enemigos se animaron a responder. Pero con esos mismos elementos se insta a una fiscal para que reabra las causas cerradas hace décadas.

Está demás decir que al nuevo totalitarismo corporativo transnacional y a sus aliados locales les importa muy poco el daño que este “Plan Cóndor” pueda hacer a la democracia, sino que, por el contrario, es eso lo que buscan, o sea, el desprestigio de la política.

Pero al mismo tiempo están provocando un desprestigio más profundo aún respecto de la justicia. No sólo nadie tomará en serio en el futuro las decisiones de jueces que se prestan a reemplazar funcionalmente a los baúles de los “Falcon”, sino que corre el riesgo de extender la duda respecto de la totalidad de los jueces“.

A este análisis del Profesor Zaffaroni, sólo puedo agregar que es necesario tener en cuenta también el lado geopolítico del asunto. Presente también en el Plan “Cóndor” original, por supuesto.

Los “CEOs”, los sectores del poder económico corporativo hoy hegemónicos en los gobiernos de Argentina y de Brasil -y que nunca han dejado de ser influyentes en toda la América del Sur- usan el tema de la corrupción como arma política, a través de los medios masivos que manejan. Es un arma eficaz, por lo menos en el corto plazo, porque opera con los prejuicios de los sectores medios a los que los ponen muy mal los ascensos sociales rápidos… si no participan individualmente en ellos. Y fomenta la aversión a la política. Todo eso es cierto.

Pero… no es su instrumento favorito, ni es fácil de controlar. Por un hecho muy obvio: cualquier delito de corrupción de un funcionario público, necesita de la participación de un empresario privado. Es ineludible, aunque no se lo mencione en los medios. Por eso en Brasil, donde la cosa ha avanzado más, hay tantos ejecutivos presos como políticos. ¿O por qué creen que la ley que penaliza a los empresarios está dando tantas vueltas en nuestro Congreso?

Un dato que no se publica en los medios, pero es de conocimiento común en los niveles superiores de la familia judicial, es que desde hace largo tiempo, muchos jueces de los fueros sensibles reciben habitualmente prebendas de determinadas agencias del gobierno estadounidense. Nada tan crudo como los sobres que distribuía “Stiuso” o Don Alfredo, sino cursos de perfeccionamiento, visitas con todo pago a los tribunales yanquis, … El apoyo más constante para gastos de investigación y viáticos ha sido por años de la DEA. (El razonamiento es que antes que los carteles los compraran, mejor que los jueces sintieran que tenían un amigo generoso en las autoridades norteamericanas).

Esta presencia del Gran Hermano del norte, y de agencias de otras procedencias, se ha hecho más notoria en los últimos tiempos. El juez Sergio Moro, que dictó esta condena de Lula, y que ha encarcelado a políticos y destacadísimos empresarios, cuenta con la protección del FBI. Y el conocido -pero poco sólido jurídicamente- fiscal Nisman contaba con el apoyo explícito de la embajada norteamericana y la israelí (aunque no le sirvió de mucho).

¿Entonces, el “Plan Cóndor judicial” sería una decisión deliberada del gobierno estadounidense para dificultar una “restauración progresista” en la América del Sur? No me parece. Ante todo, hay intereses locales actuando en forma muy evidente. Basta leer o escuchar los medios del grupo O Globo en Brasil, o los del Grupo Clarín aquí, para darse cuenta que “persecución mediática” no es una frase vacía.

Por el otro lado, Lula mantuvo buenas relaciones con EE.UU. También, para el caso, Cristina Kirchner, hasta que la acción judicial de los fondos buitres “empiojó” el clima.

Por supuesto que la “restauración conservadora” en curso es vista con mejores ojos en Washington… si demuestra ser estable. Pero -desde el punto de vista de los intereses desnudos- la consecuencia más significativa de esta “mani pulite” suramericana ha sido la destrucción o debilitamiento terminal de las empresas de origen brasileño que ya habían alcanzado la categoría de transnacionales: Petrobras, la constructora Odebrecht, la exportadora de carne JSB,…

Después de todo, es una política explícita y publicitada del gobierno estadounidense el desalentar las prácticas comerciales corruptas, de las empresas de otros países. Las suyas -como IBM, por ejemplo- jamás pagan sobornos, no es así? 🙂


Argentina Nuclear, 2017 – LXVII: Tecnología y la Guerra de Malvinas, 2da. parte

julio 12, 2017

En este capítulo, Daniel Arias sigue peleando la batalla tecnológica de la Guerra del Atlántico Sur. La decisiva, justo por detrás de la política. Y estoy seguro que, como sucedió, comentaristas aportarán sobre sistemas de armamentos y estrategias.

Necesitamos saber de todo eso, en un siglo que apunta tan impiadoso como el anterior. Igual, saludo a los héroes. A ellos siempre los necesitamos, para ejemplo.

57. La guerra que pudo haber sido

Martín Pescador

Misil argentino Martín Pescador CITEFA

En 1983, la Armada se apresuró a adquirir los combos SUE-Exocet sin entregar, en cuanto el presidente Francois Mitterrand le levantó la excomunión. Y como en 2016 los SUE-Exocet en versión “modernisé” (SEM) fueron dados de baja por obsoletos por Francia… ¿adivinen qué país acaba de comprarse seis? Paciencia, che. Habrá que esperar a que perdamos otra guerra, tal vez.

Como ya expliqué, aquí cada fuerza armada encierra a sus genios a jugar a la tecnología en algún organismo de investigación exclusivo. Al que se le dan unos pesos y luego se ignora totalmente porque, si produce resultados, estorbaría el normal proceso de adquisición de chatarra o armamento meramente obsoleto en la OTAN. Esto no genera rispideces diplomáticas y deja buenas comisiones a Los Jefazos. O a la cadena de mando civil, en tiempos democráticos.

Los casos más intratables de genialidad van a CITEFA, el pabellón de los locos perdidos, los que creen no sólo en el desarrollo armamentista propio sino en la colaboración interfuerzas. Caso de libro, el citado Alte. Julio Pérez, que le reventó más barcos a Su Graciosa Majestad que el Graff von Spee y el Bismarck sumados.

Allí en los laboratorios se los encierra con otros varios Pérez por el estilo llegados antes, y se pierde la llave. Pero los mismísimos Jefazos tiran la puerta abajo para liberar a algún Pérez que les saque las papas del fuego, cuando se les incendia el rancho y necesitan al menos una derrota honrosa.

Resumo la historia de este misilito antibuque argento para los que ya se olvidaron: CITEFA lo empieza a diseñar en 1966, copiando un poco el Bullpup yanqui. Tras una repotenciación drástica del Martín Pescador, el almirante Massera tiene un aire-mar 100% argento con entre 15 y 19 km. de alcance, de los cuales los últimos 5 son inerciales (el misil vuela como una flecha, ya agotado su combustible).

Cuando la Aérea se baja del proyecto, quedan eliminados del rol antibarco “stand off” (a distancia) el IA 58 Pucará, el avión de ataque argentino de mayor alcance, y también otros “bipostos” como el Guaraní. En Malvinas, donde los Pucará configurados como COIN (contrainsurgencia) no sirvieron de gran cosa, podrían haber añadido emoción y riesgo a la vida de los marinos ingleses que se aburrían bombardeando a costo cero las dos bases aéreas y todas las demás posiciones defensivas argentinas.

La Armada podría haber hecho los mismo desde sus propios aviones biposto de ataque: jets livianos MB-326 Aermacchi y los monomotores pistoneros T-28 Trojan (embarcados o en tierra). Añado a la lista otro embarcado: el excelente avión antisubmarino Grumman Tracker, con unos radares maravillosos. Se podría haber atacado “la retaguardia” británica, es decir su larga cadena transatlántica de abastecimientos. Eso le habría dado sentido al esfuerzo económico y técnico inmenso de tener un portaviones.

La discontinuación del Martín Pescador perjudicó a todas las fuerzas. Dejaron de usarlo todos los helicópteros del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

Puntos flojos del Martín:
• Guiado visual, desde al avión, por un minúsculo joystick ubicado en la barra de timón. La posición del misil queda marcada por bengalas en su cola. En ambientes con niebla, lluvia o mucho humo, el apuntamiento puede ser imposible.
• El avión o helo atacante sólo puede ser bi-posto: en ambiente de combate no se le puede pedir a un piloto que dirija simultáneamente su avión y su misil. Eso deja fuera a los aviones de máxima performance argentinos: los Skyhawk A4B, A4C y A4Q, así como a los Dagger, salvo los de entrenamiento avanzado.
• El radioguiado es MUY interferible.
• Incluso operando desde distancia máxima, el avión atacante argentino queda bajo el alcance de los destructores antiaéreos tipo 42 armados con el muy efectivo misil Sea Dart.
• El Martín lleva sólo 40 kg. de carga explosiva.
• No paga cometas.

Puntos a favor del Martín:
• Es 100% argentino. También sus códigos de guiado: si se los interfiere se los cambia aquí. Y hay una versión filoguiada, imposible de interferir.
• Pudimos entrar en guerra con varios centenares de misiles operando desde múltiples plataformas.
• Podrían haber servido como artillería costera tierra-mar en puntos móviles de emboscados. Como aire-tierra, le habrían complicado no poco la vida a los tanques y artillería inglesa desembarcada.
• En 1982 había una versión filo-guiada para helicópteros, imposible de interferir.
• La velocidad a término de la fase de impulsión llegaba a 2,3 Mach, lo que a nivel del mar es 2.817 km/hora. Incluso sin carga explosiva, un Martín P que te pega a esa velocidad tiene una energía cinética cercana a 0,5 megajoules. Para hacer daño en una blanda nave de aluminio, sobra.
• El alcance máximo superaba en 15 km. al de la artillería antiaérea de tubo de la Task Force y en 14 km. a su mejor misil aire-mar para defensa cercana (el Sea Wolf). Las ventajas de alcance son parecidas para el resto de los misiles antiaéreos mar-aire y tierra-aire de los británicos, salvo el mentado Sea Dart, cuya versión malvinera pulverizó aviones argentinos a más de 50 km. de distancia. Pero el Sea Dart de 1982 adquiría su autoguiado y armaba su espoleta al menos a 7 km. del punto de disparo. Antes no le pegaba a nada, y menos a baja altura.
• En suma, desde una distancia MEDIA de entre 5 y 7 km y a pegaditos al oleaje, varios pilotos argentinos armados con un Martín por avión habrían podido fajarse con el típico “dúo antiaéreo inglés” (una fragata tipo 21 + un destructor tipo 42) sin exponerse demasiado. Esto, en aguas abiertas. La situación habría sido mucho más peligrosa en aguas cerradas y con artillería antiaérea ya desembarcada anillándolos, como en el Canal de San Carlos.
• Aún así, unos pocos Martín P tierra-mar escondidos en las alturas de Fanning Head y en los montes Verdes y Sussex habrían causado no poco daño en el desembarco en San Carlos. Y con un esfuerzo logístico mínimo, frente al que supuso poner los obuses Otto Melara en Fanning Head.
• 40 kg. de explosivos parece poco, pero el componente embarcado de la Task Force tenía muchos puntos débiles: frágiles destructores y fragatas de aluminio, o barcos masivos de fierro como los STUFT (containers de transporte), o los RFA (buques logísticos de desembarco), todos ellos abarrotados de munición y combustible. Y hombres, en el caso de los RFA.

El ya citado comandante Rodolfo Castro Fox escribió en su libro “Yo fui piloto aviador naval” dos críticas ineludibles al accionar de la Fuerza Aérea Argentina en Malvinas:
• No haber alargado la pista de Puerto Argentino y preparado el aeródromo para la operación de sus jets A4B y A4C. Esto habría creado una zona muy peligrosa para la Task Force 700 km. en torno a las islas.
• No haber usado de movida bombas relativamente livianas y frenadas por paracaídas, parecidas a la MK82 Snakeye naval. Recién el 25 de mayo, tras perforar 13 veces al cuete las naves británicas con bombas MK-17 de 1000 libras que no explotaron, la FAA adoptó a regañadientes una receta pseudonaval: 3 bombas BRP de 250 libras frenadas por paracaídas. Fue como mano de santo.

Añade Castro Fox que por tener más oficio, con apenas 12 aviones el Comando Aéreo Naval (COAN) logró equiparar las toneladas hundidas por la FAA con 94 aviones de ataque de alto desempeño. Lo que Castro Fox nunca escribió es qué diferencia habría hecho el COAN en 1982 con el misilito que él ayudó a homologar en 1983. Ya suficientemente duro habrá sido pelear con los ingleses con un brazo casi inutilizado, y ver morir a casi todos sus compañeros de escuadrilla. No lo voy a criticar a don Rodolfo por no pelear con su almirantazgo.

No me chupo el dedo. El uso masivo del Martín Pescador no hubiera cambiado el resultado final de la guerra de Malvinas. Una potencia nuclear como el Reino Unido no negocia, y menos con el respaldo total de los EEUU). Habría, eso sí, alargado muchísimo el conflicto aeronaval. Como dijo en 2007, cuando le tocó ser Jefe del Estado Mayor Conjunto, el brigadier Jorge Chevalier, que 25 años antes tuvo que volar un viejo y bastante inútil Canberra sin radar, sin misiles ni contramedidas contra la tercera potencia mundial aeronaval: “Si les hundíamos toda la flota, alguien les daría otra. Gran Bretaña no podía perder”.

Un misil argentino no hace diferencia en Fuerzas Armadas que llevan más de un siglo pidiendo a gritos que se las nacionalice. Empezando por su política de adquisición de armamento.

Y ahora hablemos de portaviones perdidos.


Argentina Nuclear, 2017 – LXVI: Tecnología y la Guerra de Malvinas

julio 8, 2017

En este capítulo Daniel Arias deja de lado, por completo, la historia del desarrollo nuclear en Argentina. Porque se zambulle en uno del que esa historia es sólo un aspecto: la autonomía tecnológica. Que se comprueba mejor -es lo habitual en la Historia- en un caso límite: la guerra. En nuestro caso, la del Atlántico Sur.

Para eso escribió un texto largo -lo dividí en dos partes- sobre las armas que se usaron y las que no. A los que no son expertos en tecnología militar les recomiendo leerlo recurriendo a Google. Incluye además un breve documental de “La Aventura del Hombre”: el ataque al HMS Glamorgan con un misil Exocet desde tierra.

56. Vivir tratando vs Vivir comprando

Farman

El original del único avión que la Armada fabricó o hizo fabricar en suelo nacional bajo licencia: un Farman 1912 (5 unidades). Si sólo forzada por Perón la Marina se ocupó de diseñar algunos de sus barcos, tampoco lo iba a hacer con aviones, y menos aún, de construirlos. Y de comprar nacionales, ni hablar.

Perdón por la brutalidad del cambio, pero ya estaba anunciada. La materia es “Autonomía Tecnológica”, y el método será juzgar a Castro Madero contra sus pares de origen, es decir contra la Armada en la que se crió.

Dejamos de lado casi un siglo entero de decisiones malas de distintos señores almirantes y nos vamos derecho viejo a sus consecuencias en la Guerra de Malvinas, donde se las testeó. Trataré de explicar en términos tecnológicos (es decir políticos) el paupérrimo papel de esa fuerza en una guerra declarada, paradójicamente, casi a pedido de nuestro Lord Admiral Anaya.

Baso mi argumento en tres casos testigo: el del misilito criollo interfuerzas Martín Pescador, el de los Exocet aire-mar y mar-mar, y el del portaviones ARA 25 de Mayo. Hay decenas de casos más, pero estos son paradigmáticos.

De cuetes nunca se habla al cuete. Irse del proyecto Martín P con el misil testeado más de 50 veces fue una imbecilidad casi brillante de la Fuerza Aérea (“lo nuestro no es atacar barcos”). Un futurólogo allí. Tal vez nuestros comodoros pensaron que los chilenos (la guerra que querían en 1981) no usarían (ja) su numerosa, bien entrenada y bien armada flota. Los ingleses en 1982 sí lo hicieron. Y los cómodos comodoros de pronto se vieron sin estrategias, tácticas y ni siquiera armas para romper barcos a distancia “stand-off” o de cierta seguridad. De modo que optaron por mandarlos a mansalva a inmolarse en bombardeos casi “de contacto” con bombas de gravedad…

El Ejército ni miró este cuete, el Martín P. Y para su mal: perdió un recurso de artillería que en tiro recto y con blanco a la vista, habría suplido las deficiencias relativas de alcance de los “howitzer” (cañones de tiro parabólico) Otto Melara de 105 mm y los de movilidad del tremendo CITER de 155 mm.

Con una carga explosiva comparable con la del obús del CITER (40 kg.) y 9 kms. más de alcance que el Otto Melara, el Martín P pesaba apenas 140 kg. El CITER, en cambio, pesa 8,2 toneladas, lo que en el suelo malvinero, todo barro y turba, redujo su movilidad a cero. Esto lo hizo pasar de amenaza predecible a blanco preferencial de los Harrier, los destructores y las fragatas.

Por el contrario, combinado con los dos mentados howitzers, el Martín habría sido un recurso muy móvil y poco detectable de contrafuego, con el valor agregado de operar desde lugares inesperados y por emboscada. Los artilleros terrestres y embarcados de Su Majestad, pesadilla de nuestros soldados durante 72 días y noches, no la habrían sacado tan barata.

Pero vamos a la Armada, porque el Martín P era básica e inicialmente antibuque. Con un desarrollo empezado en 1966 y más de 50 testeos, el misilito argento estaba ya más manyado que el tango “La Cumparsita”: se sabían sus defectos y virtudes. En 1979 se decidió producirlo en serie y homologarlo en diversos aviones y helicópteros navales. En 1981 se lo presentó incluso en la Feria Aeronáutica de Le Bourget, París.

Difícil saber quién cajoneó este proyecto, si el saliente alte. Emilio Massera, o el entrante Armando Lambruschini. Da lo mismo: son intercambiables. Los imagino igualmente encandilados por el rutilante AM-39 Exocet de Aérospatiale, con el doble de alcance, 4 veces más carga explosiva, y de yapa inteligente y autoguiado, “fire and forget”. Y fascinados por su precio de U$ 1,2 millones (hoy serían U$ 4 millones). El Martín P era casi gratis en comparación. Punto en contra, entendámonos.

Forzarse a elegir entre uno u otro misil, máxime cuando se tiene una caja ilimitada y hambre de guerra, como el Proceso, es como preguntarse, ante un aguacero, si paraguas o impermeable. ¿Por qué no ambos? Pero ese argumento no vale para “colonizados mentales”, como llamaba Castro Madero a los importadores de sistemas complejos “llave en mano”. Aunque el  vicealmirante se refería a tecnología nuclear, ese latiguillo suyo, entre conocedores del paño, era un tiro por elevación contra la política histórica de adquisición de su arma. Exceptúo la de William (aquí Guillermo) Brown, quien como buen corsario, se las arreglaba con lo que tuviera a mano en este país tan poco marinero, y ganaba contra enemigos mejor armados a fuerza de ladino, emperrado y corajudo. En esa descripción tampoco entra Pérez, por supuesto. Ya les hablaré de Pérez. Debe haber unos cuántos, pero yo sólo conozco dos: Pérez y Castro Madero, que era otro Pérez pero con más apellidos.

Cada Exocet valía lo que dije arriba, pero además venía “en cajita feliz” con el avión Super Étendard. Como ya contabilicé 8 maneras locales de escribir mal este nombre francés, lo llamamos SUE como hacen la OTAN y Francia.

El SUE original es una bella bestia subsónica grandota, bastante inerme para vérselas contra otros aviones. Por su peso de 9,6 a 12 toneladas según las cargas que lleve, es dudoso que pudiera operar desde un portaviones pedorrísimo en tamaño y velocidad, como era el 25 de Mayo. A lo sumo aterrizar en configuración limpia, es decir tras haber descartado en el mar toda carga sub-alar o ventral.

El SUE traía un radar de tiro muy bueno para su tiempo (el Agave, poco detectable y con un alcance de 100 km) y una computadora de vuelo que integraba navegación, radar y apuntamiento de armas, muy avanzada en 1982, y que volvía al piloto casi un sistema de “back up”. El SUE era un flor de reemplazo para los viejos A4Q de la 2da Escuadrilla de Ataque, “Los tábanos”, pero más para operar desde tierra. En el 25 de Mayo habría matado rápidamente a sus pilotos, por operar demasiado en los márgenes de seguridad.

Irak, otro usuario famoso del Exocet AM39 en su terrible guerra contra Irán entre 1983 y 1985, terminó lanzando este misil desde los viejos y más baratos Mirage F1. Uno se queda con la sensación de que comprando el misil, el radar y la computadora, tal vez la Argentina podría haberse ahorrado el avión y haber adaptado “el combo” a los aviones que ya tenía.

Los costos planificados de desarrollo y fabricación del SUE se dispararon “au ciel” en los ‘70, lo que determinó que el Ministerio de Defensa francés restringiera su pedido inicial de 100 a 60. La Armada Argentina pidió 14, y como sólo salían 2 por mes de la fábrica Dassault-Bréguet y la entrega venía lenta, entró, valerosa, en guerra con 5 conjuntos misil-avión entregados, aunque no listos para usar. Señor@s, estamos por hablar de Pérez.

El 3 de abril de 1982 los técnicos de Aérospatiale se rajaron de la Argentina, como parte del embargo de armas decretado por la OTAN contra nosotros, y les quedó sin habilitar la interfase entre el radar Agave y el sistema de navegación inicial del misil. “Ésa te la debo”, nos explicó Mme. La République.

La actividad de la interfaces era un diálogo de pulsos de 64 bits que decían más o menos: “Bon jour, Monsieur le Missile”. “Bon jour, Monsieur le Radar”. “Voila, monsieur le Missile, j’ai l’honneur de vous informer que l’énemmie se trouve dans (siguen coordenadas de ubicación, rumbo y velocidad del malvado a destruir)”. “Bien entendu, mon cher Radar (y repite los datos)”. “Allez-y donc, et bon chance”. Se corta el intercambio, se prende un led que indica que el Exocet está para negocios, piloto toca botón, cae el misil y “Fsssss”, se enciende, zigzaguea a lo loco hasta estabilizarse fijo sobre el rumbo programado, vuela relampagueante y en los últimos kilómetros prende su radar de búsqueda, para ver qué onda con el blanco. Luego, si hay suerte y no lo engañan o interfieren, “PUM”.

El diálogo radar-misil dura es digital, instantáneo e inentendible para el 99.9999% de los humanos, franceses incluidos, salvo aquellos ingenieros de Aérospatiale que se habían rajado, “Desolés, mes amies les gauchos, mais vous etes foutus”. La Task Force se vino confiada en que la Armada, por antecedentes, no podía desanudar aquel moño: se dio una sorpresa. No contaban con Pérez. Les prometí a Pérez, y ahora cumplo.

Don Julio Pérez, un rubio grandote de bajo perfil, con más pinta de gringo que los propios ingleses, entonces era capitán de navío e ingeniero electrónico especializado en misiles de un retiro espiritual llamado CITEFA (Centro de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas, hoy CITEDEF). El tipo sabía hacer hablar a la aristocracia misilística Exocet con radares tan de paladar negro como el Agave, o incluso tan plebeyos como el Rasit de infantería. Pérez arregló ambos asuntos.

Para gastar menos tinta, les muestro un corto de 9 minutos de 1983 con la historia de la ITB, o “Instalación de Tiro Berreta”, así llamada por el propio Pérez, grabada en el estilo más bien hierático de los productores de “La Aventura del Hombre”, que se negaron a usar la palabra “berreta”. O a contar cómo Pérez y sus acólitos hicieron algo tan poco solemne como bailar el “Uka-Uka”, podridos de esperar noches y noches bajo la lluvia, hasta que la noche misma del bailongo, Manitú o La Casualidad les puso un blanco jugoso (el crucero HMS Glamorgan) a tiro. Y la Armada argentina disparó, por primera vez en el mundo, un misil Exocet desde tierra:

Julio Pérez es el rubio afable y bigotudo que habla al final, sin robarle cámara a sus subordinados, explica las cosas en sencillo, quitándoles importancia, y se duele por la gente que tuvo que matar.

Pese a sus medallas, Pérez vivió sin ruido y se murió de viejo hace no mucho, con grado de almirante (RE) y sin que el país tomara mayor nota. Ese señor tan “self-effacing” a los ingleses les costó el hundimiento del destructor HMS Sheffield, del container STUFT Atlantic Conveyor con todos sus helicópteros, el knock-out técnico del crucero HMS Glamorgan y (en discusión) una paliza histórica al portaviones HMS Invincible.

Como Pérez era un típico nerd misilero de CITEFA, si l@s lector@s hacen vaquita y ponen un médium, yo le preguntaría qué pensó cuando allá por 1980 vio que el proyecto misilístico criollo, el Martín P, empezaba a incumplirse. Me imagino que habrá visto bastantes historias de ésas.

Acepto que comparado con el Exocet en cualquier versión, el Martín P era un misilito para principiantes, con las virtudes únicas (pero innegables) de ser barato y nuestro. No tengo que defender sus virtudes, porque después de la derrota de Malvinas, nuevos almirantes, sabedores de que el horno político no estaba para bollos navales caros, le levantaron la “fatwah” al Martín Pescador. Incluso lo redescubrió la Fuerza Aérea, que había sido la primera en abandonarlo.

Como para mostrar que nuestros nautas habían aprendido la lección, en 1983 al Martín Pescador lo volvió a testear un héroe condecorado, experto y valiente, el comandante Rodolfo Castro Fox. Y dijo el Almirantazo: “Haya misil”, y Castro Fox hizo puré un blanco naval a más de 15 km. de distancia. Y entonces el almirante Rubén Franco vio que era bueno. Y añadió: “Hágase la serie”. ¡Hossana!

Y entonces se pudieron sacar fotos como la de abajo: la Fuerza Aérea y la Armada compartiendo un mismo misil, como si pertenecieran al mismo país. Y nacional, de yapa. Nunca visto. CITEFA exultaba.

El Proceso póstumo, es decir la cuarta junta militar, la de Nicolaides-Bignone, quizás le debe un par de años de tranquilidad con Pinochet a esta decisión. “El Tata” se salía de la vaina por hacer leña del árbol caído al otro lado de los Andes, tenía un ejército incomparablemente más entrenado y todavía una autoridad interna pétrea. Pero la inestable Argentina, pese a haber perdido 100 aeronaves militares de todo tipo, amén de 1 crucero y 1 submarino, tenía por primera vez 150 misiles crucero propios desparramados sobre casi todos sus activos aéreos remanentes (otros 100 aparatos). Y además, tenía las fábricas, la de misiles y la de aviones. Y todavía de yapa, la de submarinos. Y más y más fábricas militares. Mientras que Chile importa todo. Epa. En una guerra que (palabras del propio Pinochet) preveía larguísima, de desgaste, y con más fusilamientos que batallas, teníamos las de ganar.

En CITEFA descorchaban champagne y empezaron a desarrollar el AS25-K “Pampero”, un super-Martín Pescador con varios cambios conceptuales: era un Mach 2 con más alcance efectivo (25 kilómetros), más carga (60 kg. de hexolita), y 4 sistemas distintos de guiado: infrarrojo, “visión artificial” por hardware (muy difícil de interferir) y radar. Por fin, un “fire and forget”… pero para sorpresa de nadie, en cuanto los nerds lo tuvieron más o menos cocinado, ningún arma puso la plata o la voluntad para homologarlo en sus vehículos. Y los sucesivos gobiernos democráticos lo han ignorado.

(Continuará)

Martin Pescador

Postal de la posguerra: el comandante Rodolfo Castro Fox es el lungo con chaleco de flotación. Va a probar el “habemus misilem”, y el Almirantazgo va a ver que era bueno.


Ambientalistas estamos

julio 5, 2017

el_desmonte_en_el_chaco_argentino

Anoche subí el pedido de una activa ONG global para que roguemos a la Canciller Merkel que frenara a Trump y salvara el planeta. Fue notorio que yo tomaba en joda el asunto. No el calentamiento global; ni tampoco a las ONG y a la Merkel. Es el Acuerdo de París lo que me parece imposible tomar en serio.

Comparto el juicio de una corresponsal: “Con retirarse de los tratados de París Trump hizo un gesto vacío para anular ese gesto vacío que eran los tratados. Los que verdaderamente piensan en la salud de la tierra no apostaban nada en ellos, eran la nada típica de esos acuerdos multilaterales que por darle un poquito a cada uno, al final no dan nada a nadie, menos que menos a la Tierra“.

Esto no quiere decir que no tome en serio al ambientalismo y la ecología. Aún desde un enfoque de “realpolitik”, tan usual en este blog. Es, como los derechos humanos, un tema que está en la conciencia de los jóvenes y no tan jóvenes en los sectores medios (que son la mayoría de nuestra población, no olviden). Y en un plano más profundo, el tema tiene que ver con la vida de todos.

Es cierto que en las cuencas del Riachuelo y  del Reconquista las preocupaciones ecológicas quedan en segundo plano frente a la necesidad de vivir en algún lado, y de mantener fuentes de empleo funcionando que jamás podrían pagar el costo del saneamiento. Pero el hecho es que también los pobres necesitan del aire y agua. Hasta los analistas políticos los precisan.

Me hizo volver a pensar en este tema un artículo de hoy del New York Times La Amazonía en remate (versión en castellano). Interesante. Ahí denuncia como los intereses agro-alimentarios (mayormente sojeros) están destruyendo las leyes de protección ambiental. Un proceso ya en marcha en los gobiernos de Lula y de Dilma, y acelerado a full en la ausencia de gobierno de Temer. Da muchos detalles de la deforestación, y de los compromisos políticos. Con nuestra experiencia en las zonas semi áridas argentinas, podemos apreciarlos.

Y el NYTimes termina con dramatismo “Mientras el mundo debate cuál será el impacto ambiental del anuncio de Donald Trump de retirar a EEUU del Acuerdo de París, en Brasil el pulmón vegetal del mundo ha sido puesto en remate“.

Mi reflexión es: Necesitamos empezar a pensar en una política ambientalista nacional. Supongo que esto puede parecer al principio una banalidad desubicada. Ya hay muchos compatriotas  que estudian los problemas del medio ambiente con seriedad, en reparticiones estatales y fuera de ellas. Muchos más -en esos numerosos sectores medios y en las comunidades directamente perjudicadas por desastres ecológicos- lo ponen muy alto en sus agendas. Y decir “nacional” ¿tiene sentido?: la ecología es una, la del planeta. El clima no se fija en esas líneas en los mapas que llamamos fronteras.

Sostengo que sí. La investigación científica nos da información, pero no fija objetivos. Eso lo hace la política. Y en un tema que solamente en las últimas décadas entró en la atención popular, los objetivos tienden a ser confeccionados por las usinas de formación de opinión, los medios masivos del Hemisferio Norte. Como sucedió con la legendaria “explosión demográfica”, cuatro décadas atrás.

Reitero: no estoy diciendo que no haya un pensamiento ecológico nuestro. Para citar la anticipación de un dirigente político muy conocido, Perón lanzó su  “Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo” el 16 de marzo de 1972.

Pero ese fue un grito de alerta, no un programa de acción. Eso es lo que necesitamos ahora. No lo vamos a tener para estas elecciones -hay “issues” más urgentes- pero es un desafío válido para los que se plantean la construcción política. Porque el tema va a requerir alianzas con sectores muy diversos, respetar intereses vitales -un planteo de “parques inviolables” es absurdo para la gente que vive y trabaja allí- e imaginación para armar coaliciones.

Pero tenemos que hacerlo. En la saga sobre la energía nuclear que publica en este blog Daniel Arias -defensor del medio ambiente y creyente sincero en el calentamiento global- nos contó, aquí y aquí, el precio que pagó Brasil por el enfrentamiento entre el impulso al desarrollo de gobernantes a los que les interesaba elevar el nivel de vida de los más pobres en las ciudades -sin fijarse mucho en el costo ambiental- y la conciencia “ecologista” de los sectores medios… y de las comunidades directamente perjudicadas y sus activistas.

Evitemos cometer ese error. Porque el precio es muy alto: se benefician, exclusivamente, aquellos a los que no les importan ni los pobres urbanos ni los rurales. Ni la naturaleza. Porque sus intereses y sus compromisos están afuera.


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