EE.UU.: ¿Un imperio en declive?

enero 6, 2018

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En un posteo reciente Conflictos de las Potencias, al comienzo de 2018, Carlos Pérez Llana, desde un enfoque “atlantista” convencional, miraba con una mezcla de escepticismo y alarma las políticas recientes de EE.UU. y sus consecuencias.

En este tomo un trabajo sobre el mismo tema de Fredes Luis Castro -no extraño a este blog- que fue publicado en América Latina en Movimiento y en su propio blog. El suyo es un enfoque nacional-popular, y trae una moraleja para nosotros.

“En una entrevista concedida a Bloomberg Businessweek, el CEO de Microsoft Satya Nadella reconoce que la globalización es un fenómeno que ha producido numerosas ventajas, pero que no fueron distribuidas equitativamente. “En la medida que no respondamos al problema de las desigualdades generadas en las sociedades de todos los países lo que se predica como América Primero en Estados Unidos, será Bretaña Primero en el Reino Unido y será China Primero en China”. Agrega que ningún líder con ambiciones puede pretender acceder a la presidencia o jefatura de gobierno de su país, si no comunica a los electores la preferencia de su patria por sobre las restantes (¿Mr. Nadella no conoce Argentina?; pregunta el bloguero). Respecto de los líderes empresariales, observa que deben aceptar la emergencia del “movimiento populista nacionalista” como la etapa de un proceso que inicia, no como una fase transitoria.

El mismo día que se publica la entrevista mencionada -21 de diciembre- una nota de la Associated Press News informa que los homicidios en las ciudades norteamericanas siguen un infeliz patrón: se concentran en determinadas áreas (clusters), “en las que la gente muere a un ritmo que no se ha visto en años, acaso nunca”, pero al mismo tiempo otros espacios de las mismas ciudades revelan estadísticas positivas sin precedentes en la materia. Vecindarios altamente pacíficos conviven con otros en donde la muerte violenta asola a sus habitantes, regularmente pobres y afroamericanos (condiciones que identifica a víctimas y victimarios). En sintonía con el CEO de Microsoft, especialistas imputan esta disparidad al desempleo, la segregación y la creciente brecha entre pobres y ricos. “En las últimas tres décadas, los estadounidenses más ricos han acrecentado su riqueza, mientras los de bajos ingresos perdieron su trabajo, apostando en algunos casos a la violencia”. Esta disparidad ha divorciado a los afortunados de sus conciudadanos, habitantes de los “distritos de la desesperación”, anulando sentidos de comunidad entre ellos.

Las informaciones descriptas se publican a escasas horas de un extraordinario recorte impositivo, aprobado por el Congreso norteamericano, que ha sido caracterizado como un verdadero desastre para la desigualdad de ingresos, al recortar impuestos a billonarios, millonarios, herederos e intermediarios financieros. Se prevé que este programa impositivo concentre en el 2027 el 83% del recorte a favor del 1% más rico. William Gale, un economista que sirvió a la gestión del muy republicano George H.W. Bush, asegura que el programa intensificará las tendencias de largo plazo que afectan a la economía de los Estados Unidos. Esto implica mayores beneficios para el quintil más rico, que incrementó su participación en la riqueza nacional en más de un 6% desde 1979, período en el cual la participación del quintil inferior sólo conoció pérdidas.

El argumento que sostiene que el alivio fiscal redundará en mayores inversiones y productividad es descartado por la historia reciente. Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, profesores de la Universidad de California en Berkeley responden empíricamente a la teoría ofertista de los desfinancistas neoliberales: “la evolución del crecimiento y la desigualdad en las últimas tres décadas hace que tal afirmación sea absurda. Desde 1980, los impuestos pagados por los ricos han caído dramáticamente con crecimiento de sus ingresos, mientras que las ganancias para el resto de la población han sido insignificantes. El ingreso nacional promedio por adulto ha crecido solo un 1.4 % por año, un desempeño deficiente tanto para los estándares históricos como para los internacionales. Como resultado, la participación del ingreso nacional en el 1% superior se ha duplicado del 10% a más del 20%, mientras que los ingresos acumulados en el 50% inferior se han reducido casi a la mitad, del 20% al 12,5%.

La política promovida por el ex animador de realitys shows que ocupa el Salón Oval, indican Sáez y Zucman, impactará en el escenario global, ya que acelerará la tendencia a los recortes impositivos a favor de las grandes corporaciones, con lo cual se multiplicarán los ingresos de los ya enriquecidos accionistas de las firmas multinacionales, “justamente lo contrario a lo que es necesario hacer en este tiempo de reacción populista que se experimenta en los países desarrollados”.

Para compensar el desfinanciamiento estatal se aprobó una reforma en el sistema de cobertura de salud, que permitirá ahorrar más de 300 mil millones de dólares en 10 años, a costa del desamparo sanitario de 4 millones de estadounidenses en el corto plazo, que se elevarán a 13 millones en el 2027, según data prospectiva de la Oficina de Presupuesto del Congreso norteamericano.

Lo que hace Trump, explica Nouriel Roubini, ex funcionario del FMI, el Banco Mundial y la Reserva Federal, es gobernar como un plutócrata vestido con ropaje populista, incentivando ánimos nacionalistas y sentimientos religiosos, como coartada cultural para distraer a los damnificados por sus políticas económicas. Pero lo cierto es que “ha llenado el gobierno de multimillonarios” que han llevado “el lobby empresarial a alturas nunca antes vistas.” En términos similares, Anne Applebaum, sugirió de qué manera las provocaciones machistas y las agresiones contra minorías étnicas, son funcionales a la distracción cultural, bajo la promesa restauradora de un nacionalismo blanco. La amenaza de enemigos internos y externos, sobra decir, cumplen un rol similar en esta ingeniería de exclusión y empobrecimiento.

El título del presente artículo se propone como un interrogante. Sucede que los deterioros, de larga data, de carácter doméstico en los Estados Unidos, son incuestionables. Pero habrá que ver si definitivos. En su proyección internacional, las tecnologías de su aparato militar industrial, gestionadas por el Departamento de Defensa y el Pentágono, motores burocrático-desarrollistas de la economía imperial, y las codependencias con las principales economías del planeta, no habilitan pronósticos apocalípticos. La manera en que evolucione el intercambio entre las esferas domésticas y de proyección internacional, determinará, entre otros factores, el destino norteamericano.

Lo que es evidente es que propiciar políticas domésticas similares, en países con ambición industrial, pulsión igualitaria y posicionamiento periférico, es asunto más insensato que corajudo, y el pronóstico es menos complejo: implicará irrelevancia internacional definitiva, y una sociedad en convulsión permanente, sometida, para peor, en su día a día económico, a la inestabilidad provocada por el gran juego desarrollado por las naciones a las que se decidió someterse”.

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Conflictos de las Potencias, al comienzo de 2018

enero 2, 2018

Dalí El niño geopolítico

Me parece razonable empezar el año mirando el escenario internacional. La coyuntura local ya no ofrece (tantas) novedades en estos días, y la internacional -de la que somos parte, más como objetos que como sujetos, lamentablemente- nos condicionará.

Comparto uno de los artículos más interesantes que leí en estas semanas (vendrán otros). Su autor, Carlos Pérez Llana es profesor de Relaciones Internacionales en las Universidades Di Tella y Siglo 21. Ya lo cité otras veces en el blog. Es informado y escribe en un estilo claro. Aquí menciona algunas corrientes profundas de la realidad y describe muy bien los conflictos más visibles en el escenario global. Pero además tengo otro motivo para empezar con él. Porque hace evidente un problema nuestro.

C. P. L. es un estudioso argentino. Pero en esta nota que examina tensiones y desarrollos que necesariamente van a influir en nuestro destino, no encuentra necesario aunque sea mencionar posibles beneficios o perjuicios para nosotros. Su enfoque es el tradicional en el Atlántico Norte (A.T., antes de Trump) y parece asumir que es el que deben tener todos los países de buenas intenciones.

(No es un defecto particular del profesor, eh. Es tradicional en nuestra clase dirigente. Ahora mismo el gobierno de Macri se muestra desesperado por firmar un convenio entre el Mercosur y la Unión Europea, no por alguna ventaja para nuestros países que pueda verse, sino para “estar en el mundo”. No digo que C.P.L. sea tan imbécil, pero el punto de vista que asume implica que hay un “mundo” al que se debe pertenecer. Y otro que no. Agrego un comentario al final).

“El 2017 cerró bajo el influjo de una cuestión central: el impacto del “trumpismo” y la crisis del bloque atlántico, conviven con las estrategias revisionistas de China y Rusia.

Este rediseño del tablero internacional se estructura en un mundo donde la globalización sufre la anemia del multilateralismo; donde la Revolución Tecnológica “uberiza” y sustituye empleo mientras asoma una nueva matriz energética. El inventario se perfecciona al constatar que las desigualdades crecen, como se lee en el reciente “Informe sobre las desigualdades”, elaborado por L. Chancel y T. Piketty.

Trump cierra al año demoliendo las instituciones y la agenda que los EE.UU y Europa construyeron durante más de medio siglo. El epítome del viento washingtoniano fue la retirada del Acuerdo de París, en esa línea también se anotan el abandono del Pacto de las Naciones Unidas sobre Migración; el cuestionamiento a los Acuerdos de Libre Comercio (Transpacífico; NAFTA); el desconocimiento de Resoluciones de las Naciones Unidas, por ejemplo sobre el status de Jerusalén; la amenaza de retirada del Acuerdo nuclear firmado entre Irán, EE.UU, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China y Alemania y el acoso sistemático de Trump a la languideciente Organización Mundial de Comercio.

El trumpismo exagera su discurso internacional en paralelo a los obstáculos que encuentra en el frente interno. En la Casa Blanca nadie ignora que el “Rusia Gate” avanza y si en las elecciones de mitad de período – 2018- los republicanos perdieran, el impeachement no puede descartarse. Abona este escenario las derrotas en Virginia y Nueva Jersey, que consagraron a Gobernadores demócratas. Hace pocos días los republicanos sufrieron otra derrota en Alabama. La pérdida de un Senador los deja expuestos a una mayoría endeble: 51 a 49.

La retirada global de los EE.UU supera los ciclos que atraviesan los hegémonos. Se trata de algo más: la incompetencia y el narcisismo de Trump. El “pluto populismo” acaba de consagrar una reforma fiscal que no sólo beneficiará a los ricos, también agravará la relación con Europa porque esa reforma consagra la doble imposición, como lo acaban de advertir Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España. Mientras tanto los EE.UU están perdiendo gran parte de su capital diplomático: el soft power. ¿Quién quiere acompañarlos? ¿Sólo atrae a los saudíes, cuna del wahabismo fundamentalista?

La crisis del eje anglo sajón se agrava por la incertidumbre europea. El Brexit es una tragedia inexplicable, motorizada por un discurso cargado de post-verdades y ejecutado por una elite desbrujulada.

En el 2017 en el seno de ese núcleo quedó claro que el “Hard-Brexit” es inviable: conduce a un Reino desunido y a una pequeña Inglaterra. Teresa May lo acaba de comprobar: firmó un acta de rendición con Bruselas: no habrá fronteras en Irlanda, pagará una elevada factura de divorcio y aceptó que los europeos que habitan la Isla serán protegidos por la Justicia comunitaria.

Claro está que a lo obtenido por Irlanda -frontera abierta- lo quieren emular otros que votaron contra el Brexit, por ejemplo Escocia. Por último, en términos de poder, sino logra Angela Merkel formar gobierno, el default político de Alemania será más perjudicial para Europa que el Brexit. Berlín es un actor central para liderar con Francia una “espera estratégica”-apostar a que el trumpismo no sobrevive-, una contención a Rusia y encarar la adaptación a la revolución tecnológica.

El revisionismo ruso en el 2017 logró algo no menor: regresó triunfante al Medio Oriente. Salvó en Siria al régimen de Assad e instaló la idea que gracias a Moscú fue derrotado el Estado Islámico. Ahora es Moscú quien rediseña el mapa de esa región, donde conviven pasiones y frustraciones que alimentan el fundamentalismo religioso. Putin hoy habla con todos, shiitas y sunnitas, nadie lo puede soslayar. Esta presencia le permite, a la vez, controlar a dos potencias regionales también revisionistas: Irán y Turquía. Esa Rusia avanza en Europa: se expande desde el 2008 (Georgia y Ucrania). Durante el 2017 Moscú también apeló al tropismo ruso de los populismos europeos y utilizó las redes sociales en favor de las campañas anti-Brusellas, v.g Brexit y en Cataluña. La habilidad rusa es notable: con un PBI similar al de Italia alimenta una estrategia global.

Lo más logrado fue el revisionismo chino. En el XIX Congreso del Partido Comunista el Pte. Xi, aprovechando el vacío que dejan los EE.UU, lanzó un plan global inspirado en la geopolítica. La iniciativa OBOR (One Belt, One Road), proyecto de infraestructura que conecta Eurasia, y el claro designio de expulsar a los EE.UU del Asia marítima, tienen una meta: alcanzar el liderazgo global en el 2049, centenario de la China comunista. Internamente debe reformar la economía y eso supone alinear a las empresas públicas deficitarias. También supone incrementar los controles internos descartando cualquier proyecto de reforma política. Un símbolo: recientemente, luego de un gran incendio, fueron expulsados de los suburbios de Pekín 200.000 chinos “por seguridad”. Son chinos de “baja gama”, llamados “diduan”. ¿Una metáfora del régimen?”.

Me gustó este artículo, sobre todo, porque es una casi inmejorable síntesis de la forma en que Trump se ha dedicado a demoler “las instituciones y la agenda que los EE.UU y Europa construyeron durante más de medio siglo”. Ahora, ¿no hay qué preguntar si esas instituciones y esa agenda han sido favorables para Argentina?

Los polígrafos argentinos que adscriben a la tradición liberal, y también los cualunquistas, se aferran a la idea de una Argentina próspera, “inserta en el mundo”, que exportaba trigo y carne, hasta que llegó el populismo peronista a romper ese cuadro idílico. Pero no se preguntan si hubo cambios -algunos deliberados- en el resto del mundo que contribuyeron a la ruptura. Carlos Escudé -no populista él- los ha estudiado…

Con esto no estoy diciendo que la demolición en curso necesariamente nos favorece. Eso es para los ingenuos que se alimentan con la Red Voltaire y creen que todo lo que perjudica a los yanquis es automáticamente bueno para nosotros. Puede ser malo para ellos y para nosotros, también.

Pérez Llana, con formación intelectual de nivel, cae en el automatismo opuesto, y se embandera en el atlantismo. Toma los argumentos del Partido Demócrata y los Remain ingleses. Con un toque de la vieja Guerra Fría: el “revisionismo” de China y de Rusia es muy moderado, si se lo compara con los revisionismos después de la Guerra de 1914-1918. Y la alusión a los “diduan”… Tuve que buscar el término; se refiere a los migrantes de las zonas rurales que se alojan en los barrios humildes de las ciudades chinas (¿nuestros “cabecitas negras”?). Supongo que quiere decir que el PC Chino no es “realmente progresista”…


¡Libertad a Tabarnia YA!

diciembre 28, 2017

Tabarnia

Este blog no iba a ignorar este tema, en el día de los Santos Inocentes (degollados). Y me parece de interés por varios motivos: 1) porque muestra, a través de algo que empezó como una chicana, cómo los “neo nacionalismos”, los que no se basan en una estructura nacional pre existente, siempre son impulsados por una clase media acomodada y educada, que siente que la están currando. Después pueden conseguir, o no, el apoyo, la identificación de la mayoría del pueblo.

2) porque es un buen ejemplo, como advirtió mi amigo Manolo, del tema de los “clusters” electorales: cómo la geografía y los ingresos se relacionan con el voto.

Y 3) un ejemplo de manual de la influencia de las redes sociales en la política moderna. Con independencia de quién es el dueño de los cables y los servers.

Una petición satírica que una parte de Cataluña con el nombre de Tabarnia, fiel a España, se independice de la región que donde un numeroso sector quiere la independencia, causa furor estos días en las redes sociales.

Tabarnia, de Tarragona, Barcelona y Narnia será una de las palabras del año pese a su tardío nacimiento a medio camino entre la propuesta política y el gag humorístico con nombre de mundo de fantasía tras la puerta de un ropero. Y desde las redes sociales ya pasó a noticieros, portadas de diarios y sobremesas en fin de año.

La idea no es nueva. Surgió en junio de este 2017, cuando la Plataforma per l’Autonomía de Barcelona, rescató el viejo “condado de Barcelona”, y defendía la secesión de Barcelona y Tarragona del resto de Cataluña, contra el proceso soberanista. El concepto se había quedado en algunos rincones de la red, pero el resultado de las elecciones catalanas del pasado 21-D ha rescatado este proyecto de decimoctava comunidad autónoma para “aislar la amenaza”.

​Tabarnia es ahora un proyecto impulsado por “Barcelona is not Catalonia” (en inglés, el idioma favorito de las mininaciones), una plataforma que afirma agrupar a “más de un centenar de asociaciones y empresas de todos los ámbitos de Barcelona así como ciudadanos a título particular”, cuyo objetivo es “conseguir una gestión política y fiscal propia para Barcelona al margen de la Generalitat de Cataluña”.

El nuevo impulso generado por esta idea surge del mapa de resultados de las elecciones de Cataluña del pasado 21-D. Ciudadanos (centro derecha, españolista) se impuso en Vall d’Aran y en la franja litoral delimitada por las siguientes comarcas: Maresme, Vallès Oriental, Vallès Occidental, Barcelonès, Baix Llobregat, Alt Penedès, Garraf, Baix Penedès, Tarragonès y Baix Camp. Con este argumento, muchos resucitaron la idea de crear una 18° comunidad autónoma cuyo deseo, según afirman los defensores sería seguir en España, dejando que el resto de Catalunya se independizara. La idea original ya recogía esta supuesta diferencia y, además, dividía el territorio: Alta Tabarnia (área de influencia de Barcelona) y Baja Tabarnia (área de influencia de Tarragona).

“Hay una Cataluña rural, mayoritariamente independentista, basada en una economía local, obsesionada con la identidad y hostil a la lengua castellana, y de otro lado una Cataluña cosmopolita, orgullosamente bilingüe, urbanista, multicultural e intensamente conectada con el resto de España y Europa”, defienden desde la asociación. Con la autonomía de Tabarnia conseguirían, dicen, un triple objetivo: “gestionar los recursos que genera Barcelona de una manera más justa y eficiente, evitando la sangría de ingresos hacia Cataluña y los agravios territoriales que padece desde hace 40 años por la Generalitat”, “asegurar la permanencia en España y la estabilidad” y “recuperar la soberanía histórica del condado de Barcelona”.

El revuelo generado por este concepto es inmenso. Tabarnia se convirtió en trending topic mundial en Twitter durante toda la jornada el martes, y todos los medios de comunicación se volcaron a a explicar sus fronteras. La noticia de La Vanguardia acumuló más de 10.000 comentarios y hasta se generó una entrada en Wikipedia. De hecho existe una petición a favor de Tabarnia en la página change.org que consiguió ya 20 mil firmas en tres días.

Tabarnia ha unido política, humor y algo de visceralidad en las redes sociales. A nivel político, la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, apuntó sobre la idea de Tabarnia que “el nacionalismo defiende una Cataluña homogénea y choca fácilmente contra sus propias contradicciones”, mientras que el líder del partido a nivel español, Albert Rivera, apuntaba a que “si los nacionalistas alegan el inexistente derecho a dividir, cualquiera puede hacerlo” en un tuit fijado en su timeline. Por su parte, la ex diputada de la CUP, Mireia Boya (izquierda anti sistema, secesionista), aceptaba el reto de Rivera y pedía un “referéndum de autodeterminación para Tabarnia”.

Como es habitual en Twitter, el humor y sus detractores han irrumpido en este debate. Defensores y detractores de Tabarnia han afilado sus armas y han empezado a lanzar sus soflamas para ganar, más que adeptos, repercusión y algún que otro seguidor fugaz. “Tractorluña”, “tabarnés” o hasta el némesis de Tabarnia, “Catabarnia” (otra región ficticia que se encuentra en Tabarnia y que sí quiere que Cataluña sea independiente) son algunos de los conceptos, a veces esgrimidos como argumentos, para defender uno u otro bando de la polémica virtual. Hay hasta quien ha hecho un análisis exhaustivo sobre quién, qué, cómo y cuándo ha tuiteado sobre Tabarnia. Hoy, las redes sociales son una provincia más de este territorio imaginario. Bienvenidos a la república independiente de Twitter“.


Francisco desea feliz Navidad a la Curia. Les da para que tengan

diciembre 25, 2017

Este blog tiene demasiado interés en la política para ser un buen lugar para reflexionar en la religión. Al mismo tiempo, el interés en la política obliga a no dejar de lado lo religioso. Sobre todo en este siglo, donde los credos están resurgiendo en muchas partes del mundo como lo que identifica a algunos pueblos. Y a los enemigos que eligen.

No pasa eso en nuestra América Latina, por ahora (Observé hace tiempo en el blog que, hasta hace una generación, la Acción Católica fue por mucho tiempo un almácigo de cuadros jóvenes para el peronismo y otras fuerzas políticas. Ya no). Igual, los partidos “evangélicos” son un dato cada vez más importante en la política de varios países de nuestra región. Entre ellos, Brasil. Y, por supuesto, un Papa argentino y de ideología peronista, con un fuerte protagonismo en el escenario global, es un dato imposible de no tomar en cuenta en cualquier análisis serio.

De Francisco he escrito bastante aquí. Ahora voy a mencionar una declaración de hoy “El Papa pide paz en Jerusalén y reza para alcanzar una solución “con dos Estados”. Habló de un mundo en el que “soplan vientos de guerra y un modelo de desarrollo ya caduco sigue provocando degradación humana, social y ambiental”. Y repetir una apreciación que ya hice: Me resulta difícil creer que Jorge Bergoglio fue elegido sin que el Espíritu Santo y/o un sector numeroso e influyente de los cardenales no tuviera claro la dirección que iba a imprimir a la política papal.

Pero la tarde de Navidad, después de comer y brindar, no es adecuada para la geopolítica. Les enlazo, para su edificación, el discurso con que el Santo Padre felicitó por Navidad a la Curia Romana este jueves, 21 de diciembre. Y copio abajo algunos párrafos, que resuenan con un eco que uno escuchó muchas veces en política. Las estructuras -las que descienden de Pedro y las que no- tienen problemas parecidos.

Para que lo lean con el espíritu adecuado, les invito a escuchar al mismo tiempo a los tres tenores deseando Feliz Navidad.

Hoy tenemos una nueva ocasión para intercambiarnos nuestra felicitación navideña y también para desearos a todos, a vuestros colaboradores, a los Representantes pontificios, a todas las personas que prestan servicio en la Curia y a vuestros seres queridos una santa y alegre Navidad y un feliz Año Nuevo. Que esta Navidad nos haga abrir los ojos y abandonar lo que es superfluo, lo falso, la malicia y lo engañoso, para ver lo que es esencial, lo verdadero, lo bueno y auténtico. Muchas felicidades, de verdad.

Queridos hermanos:

Después de haber hablado en otras ocasiones sobre la Curia romana ad intra, este año quiero compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la realidad de la Curia ad extra, es decir, sobre la relación de la Curia con las naciones, con las Iglesias particulares, con las Iglesias orientales, con el diálogo ecuménico, con el Judaísmo, con el Islam y las demás religiones, es decir, con el mundo exterior.

Mis reflexiones se apoyan ciertamente sobre los principios básicos y canónicos de la Curia, sobre la misma historia de la Curia, pero también sobre la visión personal que he procurado compartir con vosotros en los discursos de los últimos años, en el contexto de la reforma que se está realizando.

Con respecto a la reforma me viene a la mente la simpática y significativa expresión de Mons. Frédéric-François-Xavier De Mérode: «Hacer la reforma en Roma es como limpiar la Esfinge de Egipto con un cepillo de dientes».

… Así pues, la universalidad del servicio de la Curia proviene y brota de la catolicidad del Ministerio petrino. Una Curia encerrada en sí misma traicionaría el objetivo de su existencia y caería en la autorreferencialidad, que la condenaría a la autodestrucción. 

Esto es muy importante si se quiere superar la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan —a pesar de sus justificaciones y buenas intenciones— un cáncer que lleva a la autorreferencialidad, que se infiltra también en los organismos eclesiásticos en cuanto tales y, en particular, en las personas que trabajan en ellos.

… Permitidme que diga dos palabras sobre otro peligro, que es el de los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero —al no comprender la importancia de sus responsabilidades— se dejan corromper por la ambición o la vanagloria, y cuando son delicadamente apartadas se auto-declaran equivocadamente mártires del sistema, del «Papa desinformado», de la «vieja guardia»…, en vez de entonar el «mea culpa». Junto a estas personas hay otras que siguen trabajando en la Curia, a las que se les da el tiempo para retomar el justo camino, con la esperanza de que encuentren en la paciencia de la Iglesia una ocasión para convertirse y no para aprovecharse. Esto ciertamente sin olvidar la inmensa mayoría de personas fieles que allí trabajan con admirable compromiso, fidelidad, competencia, dedicación y también con tanta santidad“.


Noticias catalanas

diciembre 22, 2017

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Como he dejado claro en el blog a lo largo de los años, estoy convencido que la Nación -que no es otra cosa que los hombres y mujeres que forman su pueblo, más, como señalaba un pensador que no está de moda, los que fueron y los que serán- es la base necesaria para construir una comunidad. No la clase, no la ideología, y mucho menos el “mercado”. Me parece que la historia del siglo pasado lo confirma.

Precisamente por eso, no tengo simpatía por los nacionalismos étnicos ni por los separatismos. Pero este es un blog que se interesa en la política internacional, y por varios motivos este tema nos toca de cerca. Aquí  van algunos datos:

Participación en las elecciones: 81.94%
Votos en blanco: 0.44%
Votos nulos: 0.37%

(La participación es muy alta. Y las elecciones se hicieron en un día laborable. Las pasiones, en favor y en contra de la separación de España, son poderosas),

Porcentajes sobre votos válidos:

Ciutadans (unionista; de ideología liberal; lo más parecido al PRO ahí) 25.37 %Junts per Catalunya, (independentista, encabezado por el ex presidente Carles Puigdemont) 21.65%; Esquerra Republicana (independentista, liderado por el ex vicepresidente Oriol Junqueras, en prisión provisional) 21.39%Partit dels Socialistes de Catalunya (unionista; de ideología socialdemócrata)  13.88%;  Catalunya En Comú-Podem (unionista pero no tanto; de ideología …populista?) 7.45%Candidatura d’Unitat Popular (independentista, antisistema) 4.45% y el Partido Popular (unionista; es el de Rajoy ¿hace falta decir más?)  4.24%.

Distribución de bancas: Independentistas vs Unionistas

Escaños de partidos independentistas: 70
Escaños de partidos unionistas: 57
Escaños de Catalunya en Comú-Podem (sin afiliación): 8

Inés Arrimadas, la candidata de Ciudadanos (foto de arriba) dijo “Ha quedado más claro que la mayoría social de los catalanes está a favor de la unión“.

El ex presidente Carles Puigdemont (foto de arriba) hacía una lectura distinta, desde Bruselas: “La mayoría absoluta independentista sigue intacta“.

¿La falible opinión de este bloguero? Asistiremos a un interminable franeleo. Ha quedado más claro que en una sociedad moderna el nacionalismo identitario no sirve para construir una nación, especialmente cuando cerca de la mitad de la población no tiene el menor interés en el asunto. Por otro lado, ninguna de las opciones parece despertar entusiasmo por España, o por nada en particular.

Hay algo positivo, sin embargo: que el Partido Popular de Rajoy, el actual oficialismo español, haya sacado el 4,24 % de los votos muestra que la democracia, aunque en forma lenta y confusa, termina haciendo justicia.


“La guerra del glifosato”

diciembre 20, 2017

monsanto

Este artículo de Rodolfo Terragno se me había pasado por alto. Lo siento, porque encara un tema fundamental para la economía argentina. Y para la vida de muchos argentinos. Pero apareció un domingo, día en el que Clarín es particularmente plomo. Y en diciembre, mes caliente en Argentina (ahora tengo en mi celular un mensaje sobre represión en el WalMart de Luján…).

Por suerte mi amigo Fernando Del Corro me lo acercó, y lo comparto con ustedes. Al final, mi reflexión sobre el asunto. Desde nosotros.

“El ministro de Agricultura alemán votó a favor y una colega, la ministra de Medio Ambiente, salió a atacarlo. El presidente francés, Emmanuel Macron, se indignó con Alemania. La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, reveló que su ministro no la había consultado. El Ministro respondió que, para tomar una decisión de ese tipo, él no necesitaba consultarla.

Macron anunció que Francia respetaría el acuerdo sólo por un tiempo, pero el Primer Ministro dijo que se lo respetará hasta el final. Y el ministro de Agricultura francés se declara “encantado” con el voto alemán. ¿Qué cosa ha provocado esta crisis internacional y semejantes convulsiones en los gobiernos de dos potencias? Un herbicida.

Pero no un herbicida cualquiera. La mayor parte de los cultivos, en el mundo entero, crecen al amparo del glifosato. Los agricultores dicen que es insuperable y se niegan a abandonarlo. Sin embargo, se sospecha que envenena el suelo y el agua, esparciendo cáncer.

La sospecha no está confirmada ni descartada, pero la sola posibilidad ha sumido a los gobiernos en vacilaciones, luchas internas y conflictos, al mismo tiempo, con el agro, la industria y la sociedad.

¿Qué es lo que votó el ministro alemán? Que en los países de la Unión Europea se pueda usar libremente el glifosato durante los próximos cinco años. No es una novedad. Se lo ha usado hasta ahora. Pero la comunidad estaba considerando si no había llegado el tiempo de prohibirlo.

Decidirlo requirió dos sesiones. Con el glifosato en el banquillo de los acusados, la primera vez Alemania se abstuvo de defenderlo. En la segunda sostuvo que era inocente.Si hubiera vuelto a abstenerse, hoy el glifosato estaría prohibido en Europa. Pero el asunto no ha terminado. El comité “Stop Cicliphate”, que reúne a 114 organizaciones ambientalistas, ha presentado un petitorio, firmado vía Internet por 1.320.517 europeos, para que el Parlamento Europeo prohíba el glifosato mediante una “legislación especial”. La Unión Europea está obligada a considerar toda petición que reúna más de un millón de firmas.

Claro que la discusión se da en todas partes. Los movimientos ecologistas, y no sólo ellos, llevan adelante una campaña mundial contra el glifosato. Sus denuncias sobre la malignidad del herbicida siembran temor en la gente. Y los políticos no quieren que se los vea a favor de la muerte. En Estados Unidos, las autoridades de California, incluyeron al glifosato en una lista de productos cancerígenos.

Si lo es o no, es algo sobre lo que los científicos no se ponen de acuerdo: 1) La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), sostienen que el glifosato no es cancerígeno. 2) La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, tiene al glifosato en su lista 2ª, donde pone los elementos “probablemente carcinógenos para humanos”. Pero en la misma lista está la carne vacuna, lo cual no contribuye a medir el grado de peligrosidad del herbicida. No se sabe a quiénes creerle.

Hay científicos que responden a intereses económicos, principalmente de Monsanto, el gigante norteamericano que descubrió el glifosato y armó un exitoso “combo” con plantas genéticamente modificadas.

Todo herbicida mata –unos con más eficiencia que otros– la “hierba mala”, dejándoles a las plantaciones todo el terreno a su disposición. Pero algún daño les hacen. Con sus plantas genéticamente modificadas, Monsanto eximió a las plantaciones de cualquier daño, modificándolas para que el glifosato no les hiciera nada. Muchos afirman que ese monstruo multinacional, que luce la bandera norteamericana y en diez años facturó 132.718 millones de dólares, usó su poder para comprar científicos.Ahora sospechan de Alemania, porque Monsanto es parte de la alemana Bayer, que pagó 66.000 millones de dólares para absorber a la norteamericana y crear un emporio mundial de biotecnología.

Claro que los científicos exhibidos por los ecologistas también son sospechados. En este caso, por razones políticas. En el ecologismo hay, junto con puros defensores del medio ambiente y la salud, sectores anticapitalistas , interesados en atacar un producto para atacar a su fabricante. Es más fácil movilizar a la gente contra el cáncer que movilizarla contra la plusvalía.

Sin embargo, también hay sectores progresistas que discuten con el ecologismo extremo: ése que no sólo lucha contra el glifosato sino contra todo que no sea orgánico. Quienes discrepan con tal radicalismo dicen que la agricultura orgánica es un privilegio de las burguesías urbanas, que a base de teorías no probadas denuestan la química y la biotecnología, sin la cual un tercio de la población mundial se moriría de hambre.

En concreto: los fertilizantes, los herbicidas, los plaguicidas, los conservantes y la manipulación genética multiplican los panes. Pero el riesgo de cáncer (verdadero o falso) sigue en pie.

En la Argentina, el glifosato y la soja genéticamente ayudaron a salir de la crisis de 2002: a ellos se debe buen parte de la productividad que permitió multiplicar la exportación de soy y traer una cantidad imprevista de dólares.

Pero el conflicto entre salud y economía perdura. El mes pasado, en Rosario, el Concejo Municipal hizo algo similar a lo de Alemania en la Unión Europea: un día prohibió el glifosato y dos semanas después levantó la prohibición, en respuesta a los reclamos del campo.

Quizás una reunión de Premios Nobel, insospechados de parcialidad, y sobre la base de investigaciones irreprochables, podría poner claridad en la polémica. No la resolvería del todo. Los prejuicios todo lo superan. Pero al menos, se reduciría la incertidumbre y el margen para las manipulaciones, económicas o políticas. Pero si el glifosato produce cáncer, no se puede pagar por el desarrollo con la salud de la población. Habría que encontrar otra fuente de ingresos”.

Mi reflexión: No me parece que las conclusiones de una reunión de Premios Nobel alcancen para que el gobierno de Macri prohiba el glifosato. Tampoco el gobierno de Cristina Kirchner lo prohibió, ante la indignación de ecologistas “enragé”. En realidad, ningún gobierno argentino lo prohibirá en tanto la mayor parte, por lejos, de las exportaciones de nuestro país dependan de que se siga usando. De ahí vienen las divisas para cubrir lo que nuestra industria necesita importar, las finanzas del Estado nacional y los provinciales…

Si un Stalin criollo nacionalizara la tierra y metiera a todos en koljozes, usaría glifosato para mantener la producción. Y fusilaría a los ecologistas.

¿Puede limitarse el uso de ese herbicida, e imponer una prohibición estricta de su uso cerca de zonas pobladas, o donde pueda contaminar las mapas de agua? Eso es posible. No conformaría a los ambientalistas extremos que sólo consumen comida orgánica. Pero esos reclamos -que ayudan a mantener el próspero nicho de los “productos naturales”, pero no mueven el amperímetro de la economía nacional- no deben impedir que los argentinos tomemos el tema en serio.

Porque las contradicciones internas de la Unión Europea, y de Japón, no les impiden usarlo cuando se les antoja como barrera para nuestros productos. Y más importante, podemos estar destruyendo la salud y la vida de muchos compatriotas.


La política en los años de Macri

diciembre 10, 2017

escandinavo

El periodista noruego deportado por las autoridades de Buenos Aires. La foto podría ser apócrifa.

El tema del título ya sumó una gran biblioteca en estos 24 meses. Y este blog aportó una modesta colección de posteos, cómo no. Hoy quiero acercarles una breve reflexión … lateral. Porque la imagen de arriba, que le debo al amigo y colega Oscar Canabal, me sugirió algunas ideas.

Ante todo, aclaro que el autor de este blog no tiene una admiración indiscriminada por las ONG, y no cree que pueden reemplazar en sus funciones a los Estados nacionales. El punto significativo de la lista que el gobierno macrista confeccionó de los corresponsales y activistas a los que no se les iba a permitir el ingreso al país para la sesión de la OMC, es su actitud ante las protestas, no ante los extranjeros. Pero como eran extranjeros, y algunos de ellos periodistas, esto hará a que la imagen de este gobierno -que los argentinos, especialmente si son opositores y pobres, ya tenían clara- se defina también en el extranjero.

José Natanson fue criticado por decir que el macrismo era “una nueva derecha democrática”. Pero es importante entender que esa era la imagen que a este gobierno le interesaba proyectar hacia sus votantes y hacia el exterior, de donde espera -con razón- apoyos decisivos para su proyecto. Apoyado en algunos hechos: había ganado las elecciones; su discurso es similar al de las derechas europeas, sin el peronismo folklórico que inevitablemente arrastraba el gobierno de Menem; y mantenía las políticas sociales del anterior. Si éstas están siendo deterioradas por la inflación… es algo que no se nota fácilmente en el extranjero, ni por los que no sobreviven con ellas.

Esta imagen se desfleca muy rápidamente, sobre todo en los últimos meses (Parece que un éxito electoral inesperado afecta mal a los gobiernos argentinos). Los factores son unas fuerzas de seguridad a las que “se les soltó la rienda”. Y, más aún, un Poder Judicial que perdió su carácter “contra mayoritario” que plantearon teóricos como Madison y Jefferson. (Es curioso, pero esa condición de freno a las mayorías, es denunciada duramente por la progresía, que tiene la idea ingenua que es siempre mayoritaria. Sus maestros sabían que rara vez lo es).

Quiero ser preciso: tampoco decir ahora que “Macri es la dictadura” es creíble, salvo para activistas jóvenes del kirchnerismo y de la izquierda dura. En el extranjero, en la mayoría no politizada de la población, y en los que vivimos las dictaduras, no se piensa así. Pero la imagen en el exterior del gobierno de Macri es asimilable a la de un régimen autoritario y sin garantías para la oposición. Como eran frecuentes en la Europa menos desarrollada hasta que la Unión se puso exigente, como la Turquía actual. O Venezuela, un cuco con el que Macri hizo campaña.

Hay que ser realista: esto no va a ponerle en contra a los actuales gobiernos europeos, salvo un grave deterioro del “clima de negocios”. Ni va a preocupar a Trump. Tampoco, se me ocurre, le va a molestar a nuestro reciente visitante, el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev. Y Xi Jinping tiene otras cosas de qué ocuparse.

Pero sí le abre a la oposición oportunidades de diálogo y mejores posibilidades de conseguir apoyo en influyentes sectores en Europa y en los Estados Unidos. Donde la oposición, como en la mayoría de los países desarrollados, forma parte del establishment.

Esto no será fácil para el peronismo, en particular, que no tiene facilidad para los lenguajes (políticos) extranjeros. Y con frecuencia, cuando alguno de sus dirigentes empieza a dominarlos… pierde el suyo. “Un remedio peor que la enfermedad”. Pero es necesario que cultive los vínculos con los sectores que cuestionan la globalización, sobre todo cuando se apoya en el autoritarismo. Como advertía su Fundador, la política meramente local es de cabotaje. Y el apoyo del Papa, a pesar de la buena voluntad que ha mostrado Francisco, no es suficiente.


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