Mientras buscamos el ARA San Juan

noviembre 18, 2017

ARA San Juan1

El ARA San Juan, partiendo desde Ushuaia rumbo al COFSUB de Mar del Plata

Recién había subido las amargas palabras con que una portorriqueña hablaba de la situación de su patria, cuando recibí estas reflexiones de Daniel Arias sobre la búsqueda de nuestro submarino. Quiero subirlas ahora -cuando aparece una esperanza con las señales del ARA San Juan que se habrían recibido.

Porque, como comenté en ese posteo, la pobreza no es sólo individual, ni tampoco está asociada a las categorías convencionales. En Argentina, por ejemplo, una buena parte de los numerosos sectores medios tiene un nivel de vida y de consumo aproximadamente al nivel de la Europa menos desarrollada. Y un Estado más pobre, como menos capacidades y recursos, al menos en infraestructura, que el de la República Sudafricana. No son sólo los gobiernos. Son las prioridades de nuestra sociedad.

“Mientras la Armada ejecuta –con gran pobreza de medios técnicos- la búsqueda del ARA San Juan, perdido en algún lugar del Mar Argentino a la altura de Puerto Madryn, es difícil añadir nada a lo poco que se sabe, pese a lo mucho que circula.

Incluso en superficie, adonde tendría que haber emergido por normas de procedimiento no bien perdió contacto de radio con el COFSUB, un submarino de apenas 66 metros de eslora como este Thyssen TR-1700 es una aguja en un pajar. Está diseñado con formas redondeadas y acabados superficiales que lo hacen poco discernible al ojo y poco “ecoico” al radar, con la excepción menor de la superficie vertical de su “vela” o torreta. En mar gruesa, el eco de microondas de la vela queda bastante disimulado por el “clutter” o eco ruidoso de microondas del oleaje, confuso salvo para radares con filtros sofisticados. Claramente, no tenemos de esos, o sí los tenemos pero no están adonde deberían. Así pasaron días críticos sin que los vetustos y poquísimos aviones de búsqueda y rescate de la Armada encontraran nada.

Si el San Juan no estuviera en superficie sino sumergido por algún accidente bajo el “canal SOFAR”, será difícil de hallar. El “canal”, una zona de alta conductividad sónica horizontal del mar termina en la termoclina de 3º C, que en el Atlántico Sur en esta época está a unos 40 metros de profundidad. Coincide bastante con la “picnoclina”, un punto a partir del cual la columna de agua adquiere una temperatura definitiva (3º C) que se conserva sin variaciones hasta el fondo, bastante bajo en toda la Plataforma Continental (200 metros en el borde de su talud).

Ese límite térmico horizontal en el agua refleja el sonido que baja en diagonal de regreso hacia la superficie, como un espejo. Para captar el rebote sónico de un sub en el fondo, casi te le tenés que poner sobre la vertical del mismo. O usar sonares de una potencia como únicamente la tienen algunos barcos oceanográficos que mapean fondos a 6 kilómetros de profundidad. De todos modos, lo más lógico por ahora parece ser buscar el sub en la superficie. En caso de problemas, el sub emerge casi automáticamente.

Qué distinto sería todo si en lugar de discontinuarse la fabricación y remotorización de los Pucará, aviones con 5 horas de autonomía y capacidad sobrada de patrulla costera, se hubiera hecho una versión radarizada. Cabe recordar que tras la derrota de Malvinas, algunos Pucas cumplieron ese rol de patrulla costera, por si se armaba con Chile. Llevaban bajo el ala un misil antibuque Martín Pescador, también argentino, hoy también discontinuado. Tras la paliza de Malvinas, se decidió que valía la pena tener ese misil. Y un “Puca” de la Fuerza Aérea Argentina era bienvenido entonces en el Mar Argentino, coto hasta entonces sólo de la Marina. Costó una derrota tremenda admitir que ambas fuerzas pertenecían a un mismo país. Luego, cada cual volvió a su cultura y se olvidaron.

En cuanto a radares, hasta hace dos años, éramos el único país latinoamericano con fabricación y diseño propios. Llegamos a ello en 2004. Los hacía INVAP en Bariloche, y de distintos tipos: de infantería (RASIT modificados), meteorológicos, e incluso espaciales “de apertura sintética”. Y obviamente, también de control de tránsito aéreo colaborativo 2D, y por supuesto 3D militares con 480 km. de alcance, como los que están en el “Escudo Norte”, para detectar vuelos de narcos. Captan centenares, para el caso, de modo que funcionan muy bien.

Había contratos para fabricar más radares 3D y ubicarlos en otros sitios, pero el presidente Macri se abstuvo de desplegarlos en la costa Atlántica para no molestar a los kelpers, y canceló los contratos.

La Marina está sub-equipada para “Search and Rescue” de tripulaciones perdidas, propias y ajenas, porque sus pocos aviones aptos para ello (el Beechcraft B-200, el Lockheed P-38 Orion y el Grumman Turbotracker, ya eran viejos en épocas de Malvinas.

Viejísimos, realmente. Lo que se discierne entre líneas de los partes informativos es que hay al menos un Beechcraft y un Orion afectados a esta búsqueda, y que tal vez se haya resucitado algún Turbotracker. Ojo, hay algunas ejemplares más de toda esta flota en los hangares navales, pero están “en reserva”, es decir que si despegan vamos a tener que estar buscando más tripulaciones perdidas, además de la del San Juan.

Ahora también entró a la liza un antiguo Hércules de la Fuerza Aérea. Inevitable recordar que también “las Chanchas” que le quedan a la FAA son pre-malvineras, y que en la guerra debieron usarse “in extremis” para rastrear a la Task Force. Era tan peligroso como espiar a los indios Cheyenne montando en una vaca.

A eso se llegó cuando el último radar del último Neptune antisubmarino de la Marina, tras ubicar al HMS Sheffield, terminó de hacer “pfsssss”. Por suerte el radar dijo “basta” antes de que lo hicieran los motores. En cuanto a “las Chanchas”, probaron ser excelentes ubicando barcos enemigos grandes, aunque inevitablemente en ese oficio extremo un Hércules fue localizado, perseguido y derribado por dos Harriers, con pérdida de toda la tripulación.

La única actualización en sensores que recibieron los aviones de búsqueda y rescate de la Marina desde la guerra de Malvinas fue que los Orion montaron en sus trompas cámaras giroestabilizadas y con telescopios para facilitar la búsqueda visual, diseñadas por INVAP en 2004. ¿Y de radares de diseño propio? No, de eso nada.

A la búsqueda del San Juan se acaba de añadir un avión de relevamiento glaciológico de la NASA que pasaba por Ushuaia rumbo a la Antártida. Se suma ahora también un P-8 de la USAF con 21 tripulantes y erizado literalmente de sensores, ya que estaba destacado en la base de Comalapa, en El Salvador, dedicado a detección de barcos y aviones del narcotráfico.

Y vienen al rescate también medios de la Armada y la Fuerza Aérea brasileñas: la fragata Rademaker, el navío polar Almirante Maximiano, el navío de socorro submarino Flinto Perry, y un par de patrulleros costeros (un CASA C105 y un viejo Orion P3). Es oficial, señor@s, sin ayuda externa no tenemos puta la idea de lo que sucede en nuestro mar, ni cómo carajo tenerla. Perdón por las groserías.

Hemos destruido a nuestras Fuerzas Armadas del modo más idiota. Había que cambiarles el “software”, la educación militar, no dejarlas sin “hardware”. Peor aún fue impedirles que fabricaran su “hardware”, en lo que al menos el Ejército y la Aviación tenían alguna costumbre.

Pero los déficits de “soft” y “hard” no los inventó la democracia: venían de viejo. Incluso en épocas de vacas gordísimas (durante “El Proceso”), la búsqueda y rescate no parecían disciplinas navales. Las balsas del crucero ARA Belgrano, después de que lo hundieron los británicos, estuvieron 2 días a la deriva y con gente muriéndose a bordo, sin que nadie supiera de ellas. Los náufragos del aviso ARA Sobral, misileado por helicópteros ingleses, tuvieron que llegar con el barco arrasado como un pontón, cargado de muertos, prendiendo y apagando los motores izquierdo y derecho con un destornillador como contacto, haciendo zig-zags en el agua por falta de timón. Y tras 4 días calculando su trayectoria y deriva, los sobrevivientes del Sobral arribaron a Puerto Deseado “a puro ojímetro”, para sorpresa de ese pueblo del norte santacruceño. Días antes, la Armada había notificado al país del deceso de todos ellos.

Hoy no se eche la culpa a la Marina, que hace décadas no administra sus decrecientes presupuestos. Ahora lo que sucede es una cuestión de estado, o más bien de falta del mismo. Desde el último y tercer alzamiento carapintada, el presidente Menem decidió que para gobernar el país alcanzaba con la Gendarmería y eventualmente la Prefectura Naval. ¿Para qué tener Fuerzas Armadas? Hipótesis de conflicto con otros estados nación no tendríamos jamás: viviríamos felices bajo la Pax Americana. Para funciones residuales (desfiles patrióticos, mantenimiento de paz en estados fracasados, mandar contingentes simbólicos a las guerras que decidiera EEUU) alcanzaba con chirolas. Y así estamos.

En cuanto a las empresas extractivas y financieras que vienen dirigiendo el país por default (en todo sentido) desde los ‘90, pese a alguna interferencia kirchnerista molesta, ésas podrían remedar al Almirante Segundo Storni y escribir una enciclopedia llamada “Nuestros desintereses marítimos”. Es un negocio fabuloso que el mar no nos importe. En los ’90 destruimos la Empresa Líneas Marítimas Argentinas. Hoy pagamos a armadores internacionales U$ 5000 millones de dólares/año para ubicar nuestra cosecha y nuestros minerales.

La indiferencia de la Argentina para con su mar es casi inexplicable, salvo en el caso de las pesqueras españolas radicadas en la Patagonia, a las que les resulta sumamente conveniente: en 1996, por ejemplo, capturaron un 250 % más de lo declarado y permitido. En 1997 las pesquerías argentinas entraron en colapso y a lo largo de la costa atlántica quedaron 30.000 desocupados en la industria.

A excepción de Río Negro, la única provincia argentina que controla y administra su pequeña porción del Mar Argentino a través del SIMPO (Sistema de Investigación y Monitoreo Pesquero y Oceanográfico, una obra tecnológica de INVAP, para variar), el resto del país mira el Atlántico como si estuviera pintado. Donde termina la costa, termina la nación.

El ARA San Juan mostró en toda su trayectoria activa que, pese a ser una nave diseñada en los ’70, es temible por elusivo: fue hecho para que no lo encuentre casi nadie. Pero pertenece a una fuerza y a un país que hace rato se les pierde de todo en el mar”.

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37 años no es nada: Cayó Mugabe

noviembre 15, 2017

mugabe

Es una noticia más, de hace pocos minutos. “El Ejército de Zimbabwe tomó el poder. El presidente Robert Mugabe está bajo arresto domiciliario junto a su esposa Grace por orden del Ejército de Zimbabwe, que puso fin así a sus 37 años en el gobierno. El golpe de estado comandado por el jefe militar Constantino Chiwenga es el punto culminante de una crisis institucional que comenzó la semana pasada“.

No influirá, seguramente, en las relaciones del poder global (tema que mi absorción en algunas campañas me quitó tiempo para tratarlo en el blog, reconozco). Si resonó en mi imaginación es porque Zimbabwe fue hasta 1980 Rhodesia. El estado que creó en África un particular, un hombre de negocios británico con un sueño imperial: un corredor blanco e inglés desde El Cabo hasta el Mediterráneo.

Cecil Rhodes es un símbolo -no el único, ni tampoco el más siniestro; Leopoldo de Bélgica le gana, lejos- de un momento en la historia en que Potencias europeas trazaban en los mapas los límites de su soberanía y procedían a establecerla con soldados y administradores. Los “nativos”, se suponía que debían ser sujetos pasivos. No fue hace tanto tiempo; los abuelos de algunos de mis lectores, seguro, vivieron en ese mundo.

Mugabe fue uno de los héroes de la independencia de una nación con diversos grupos étnicos, distintos idiomas y una estructura estatal creada por, y para, los colonos blancos. Es probable que no haya encontrado otra forma de mantener la cohesión de su patria que la concentración de poder personal (Seguramente no le disgustaba; muy pocos líderes están en ese caso). Ahora, el ejército, como ha sucedido en muchos países de África -y en un tiempo, de Latinoamérica- es la burocracia armada que gobernará, bien o mal, el país.

Lo que queda es entonces la vieja advertencia de Perón: “Sólo la organización vence al tiempo”.


Argentina en el mar VII – Átomos, naves y submarinos (2da. parte)

noviembre 11, 2017

Más antecedentes -los proyectos de Castro Madero, y más cercanos, los de Cristina Kirchner y su ministra Nilda Garré- de lo que plantea Arias: un reactor nuclear argentino a bordo. Es la continuación de aquí.

75. Un submarino demasiado chico para semejante reactor

CAREM

Esta rodaja de grueso acero resistente a neutrones es apenas una parte del recipiente de presión del CAREM. La pieza en vertical mide 11 m. ¿Cómo hacerla caber en un sub de 7,30 m. de diámetro interno?

Aquí la idea del submarino nuclear de caza la propuso el contralmirante Carlos Castro Madero, cuyo hijo mayor estaba en el ARA Belgrano el 2 de mayo de 1982, cuando lo torpedeó el HMS Conqueror (y se salvó). Pero la idea fija del “sub” don Carlos padre la tenía de antes, y heredada: estuvo en danza desde épocas del entonces contralmirante Oscar Quihillalt, aquel presidente quintaesencial de la CNEA que vio llegar e irse a 8 presidentes de la nación.

El reactor a “submarinizar” de Castro Madero era un Otto Hahn argento y quedó en planos, nomás. Esa central de papel es el eslabón perdido darwiniano del actual CAREM, cuyos elementos combustibles tienen un enriquecimiento bajito: entre 1,8 y 3,4%: era el normal en las centrales nucleoeléctricas PWR convencionales de los ‘80. No es un desafío imposible para la pequeña planta de de enriquecimiento de Pilcaniyeu, Río Negro. Para no intranquilizar al Tío Sam reactivando la planta y no molestar a las arañas, que tienen derecho a tejer sus redes allí, el gobierno acaba de comprar el material a Brasil.

En comparación, las plantas de potencia S5G y S8G tienen enriquecimientos de entre el 93 y el 97,5%. Sí, tal cual, usan uranio “grado bomba” no pese a su inmensa reactividad, sino debido a ella. Tenerla bajo control es un riesgo que la U.S. Navy asume con frialdad, porque un combustible tan feroz rinde una potencia térmica desaforada en una planta motriz de escaso volumen, y ofrece tiempos de recambio del núcleo de 20 a 30 años, más o menos coincidentes con la vida útil del resto de la nave.

Más atento a la doctrina de Segundo Storni, según la cual la Armada Argentina está para defender al país de su pesadilla histórica recurrente, los bloqueos, y no para controlar el planeta, Castro Madero podía aceptar sin problemas un reactor con uranio enriquecido a entre el 3,5 y el 6,6%, como el del carguero Otto Hahn, vale decir mucha menos potencia por unidad de masa o volumen del motor que las unidades yanquis o rusas, y recambios del núcleo cada 4  años. De todos modos, aún con esa centralita sin pretensiones, un submarino podía estar sumergido muchos meses, fabricando su propia agua potable y purificando y recirculando su aire, mientras no se acabaran los víveres de la tripulación.

Y si el capitán sabe los trucos del oficio, andá a encontrarlo en el casi millón de km2 del Mar Argentino, suponiendo que no haya salido del mismo. Su sola existencia es una amenaza ubicua que disminuye la eficiencia operativa de cualquier enemigo poniéndolo paranoico. Para un país que, como Argentina, sufrió el desastre económico de 4 cierres del Plata y otros puertos sólo en el siglo XIX, no puede haber mejor vacuna antibloqueo.

De ahí que, mientras Israel y Sudáfrica buscaban la invulnerabilidad desarrollando bombas nucleares en sus instalaciones “secretas” (ja) de Dimona y Pelindaba, a vista y tolerancia de la OTAN y no sin ayuda francesa, Castro Madero, tras clausurar toda posibilidad de que Argentina hiciera lo mismo, citara con frecuencia un aforismo atribuido a al almirante Hyman Rickover, padre del USSN Nautilus: “Better a sub ‘neath the ocean than a bomb in the basement” (Mejor un sub bajo el mar que una bomba en el sótano).

Un sub nuclear vale como muchos diésel-eléctricos. Eso lo tuvimos que aprender en cuero propio: en 1982, alcanzó con la amenaza –cumplida sobre el Belgrano- del HMS Conqueror para dejar paralizada en Puerto Belgrano a toda la Flota de Mar criolla el resto de la guerra.

Aunque como a casi todo innovador, a Rickover sus colegas almirantes al principio le ponían tachuelas en las alpargatas, hoy de los 14 portaaviones yanquis (3 en reserva, 11 activos, 2 en quilla) y de los 52 submarinos de caza activos (amén de los 48 planificados) y de los 14 clase Ohio misilísticos, todos llevan plantas nucleares, con potencias térmicas que van de los 10 a los 330 MW. La propulsión atómica mueve el 40% de la flota yanqui de combate. El búnker, el gasoil y el diésel oil navales estaban bien para los tiempos de Popeye, aunque se niegan a dejar los barcos de superficie. Efectivamente entre 1961 y 1999 la USN llegó a tener 9 cruceros nucleares, pero los dio de baja por antieconómicos.

El problema fundamental en 2010, cuando CFK y su ministra de Defensa Nilda Garré relanzaron (sin nombrarlo) la propuesta de Castro Madero, no era el grado del combustible. Era la plata, primero, y después encajar un recipiente de presión de 11 metros de altura, como el del CAREM, en el casco de presión (el interno) un submarino alemán oceánico Thyssen TR-1700, en el caso, el ARA Santa Fe.

ARA San Juan

nimitz

El ARA San Juan llega a Marpla desde Emden, RFA, en 1984, 11 años y una guerra tras la compra. La segunda foto salió de su periscopio en 1994: el portaviones “embocado” es el “supercarrier” nuclear US Nimitz, durante los ejercicios Fleetex, en la costa Atlántica de los EEUU. El San Juan logró, subrepticio, burlar todas las escoltas, y… “Surprise!” Caro nos costó el chiste.

Aquí, una digresión necesaria. Los 2 TR en servicio tienen su propia historia de supervivencia darwiniana. Entre 1973 y 1974 Perón decidió comprar 6 unidades, 2 de ellas entregadas completas “llave en mano” y el resto a armar aquí. Y era buena idea, don Juan D. quería meterle ADN industrial a la Marina. Para más inri, aquel año TANDANOR construyó otras 2 unidades alemanas de menor alcance y armamento, los 209 Salta y San Luis, el primero de los cuales salió demasiado ruidoso, aunque el último, aún lleno de defectos, enloqueció bastante a la Task Force en 1982.

Los 1700 no eran submarinos costeros, como los 209, sino oceánicos en serio. Llegaron a la base del COFSUB en Marpla navegando desde Emden, Alemania (el San Juan y el Santa Cruz) en 1984. Durante el viaje, los siguieron fragatas y aviones antisubmarinos ingleses, tratando de familiarizarse con la firma sónica y térmica del San Juan, pero lo que hayan aprendido no se lo informaron a sus aliados de la US Navy, por lo que se verá después.

El resto de los subs se recibió despiezado, a armarse aquí en el Domecq García, contiguo a TANDANOR: cuatro meccanos despiadadamente complejos. La construcción fue una típica pesadilla argenta de “stop and go” (o viceversa), que Menem paró definitivamente en 1994, cuando el Santa Fe había logrado un 70% de avance constructivo y el Santiago del Estero un 30%. Los 2 restantes TR seguían guardados en cajas, sin siquiera fe de bautismo (SG45 y 46).

Pese a que habían sido encargados en 1974, hasta los ’90 los TR argentos seguían siendo temibles: tal vez aún lo son. En un ejercicio naval conjunto con la US Navy llamado INCA, frente a Perú, el Sta. Cruz salió sumergido de Marpla, dobló el Cabo de Hornos sin ser notado, subió medio Pacífico y entró al combate ficticio tras un derrotero subacuático y furtivo de 12.594 km., para “cargarse” (y dos veces) a su contraparte yanqui, un SSN de caza con propulsión nuclear. Si eso ya significó una orquitis almirantesca para la US Navy, piense en lo que siguió.

En 1994, durante los ejercicios Fleetex, en la costa atlántica de EEUU, el Sta. Cruz hizo 19.818 km. sumergido a profundidad de snorkel, y tras 1073 horas de navegación, zigzagueó sigiloso a través de la patota de escoltas, pisando en puntas de pie se puso a distancia de torpedeo del portaaviones nuclear USN Nimitz, le sacó unas lindas fotos, y nadie lo detectó. Los almirantes yanquis fotografiados decidieron a posteriori que lo habían “neutralizado”, en una maniobra conocida en los selectos círculos navales de la NATO como ACOFS, por “A Crock of Shit”.

Qué relación tendrán estos dos hechos con la decisión de Menem de parar definitivamente la ardua construcción del Sta. Fe y el Santiago del Estero, cerrar el Astillero Domecq García (contiguo a TANDANOR) y tratar de transformarlo en un shopping, lo sabrá el almirante Magoya. Bueno, el egregio mandatario riojano habrá detectado una urgente necesidad social insatisfecha de un shopping frente al río. El hecho no llama la atención, pero sí la fecha.

Con el parate del astillero, sucedió el inevitable canibalismo: como el San Juan y el Santa Cruz estaban operativos, empezaron a comerse los pobres hermanitos nonatos SG45 y 46 en cada mantenimiento, en forma de repuestos. En 2007 el San Juan entró a su astillero, reabierto y rebautizado CINAR por Néstor Kirchner, para ser serruchado en dos, único modo de cambiarle las 960 baterías de sulfúrico y plomo, amén de cambio de periscopio y centenares de otras reparaciones menores inevitables en su media vida. Pero eso tomó 7 años de “go and stop”, o viceversa, porque no había un mango.

sala de mandos

La sala de mandos de un TR-1700, moderna aún a 43 años de diseñada. Espacio, eso sí, hay poco.

Un error importante de las administraciones civiles argentinas desde 1983 es subequipar o directamente no reequipar a sus fuerzas armadas, como si negarles un “hardware” decente fuera a cambiarles el “software” cuartelero con que vienen de fábrica. El único caso exitoso que conozco de cambio drástico de la educación militar sucedió en el Ejército bajo inspiración del Gral. se Brigada Ingeniero Miguel Sarni y fue imitado por Francia… pero aquí duró poco, y se fue terminando en 2005. Nadie se enteró del fin del experimento, porque nadie se enteró del experimento. El MinDef no es grandioso comunicando.

En 2010, la ministro Nilda Garré y CFK trataban de ver cómo evitar que fueran canibalizados el Santa Fe y el Santiago, los otros dos subs “nonatos” con más construcción, y de paso darle vitaminas de ingeniería al CINAR, que tanta gente linda en Puerto Madero todavía querría volver un shopping.

Fue entonces que CFK y Garré supieron que un reactor sin bombeo es muy silencioso y trataron de cuadrar el círculo con el CAREM. Pero éste había evolucionado desde 1984 como animal plenamente terrestre. La tarea de re-navalizar este diseño y volverlo al Otto Hahn, aquel eslabón perdido, era dura, pero menos que la de meterlo en el Santa Fe.

El diámetro interno de un TR está en los 7,30 metros, mientras que el recipiente de presión del CAREM hoy en construcción mide 11 metros. INVAP, a la fecha con más kilometraje de diseños y rediseños de esa planta que la que tenía entonces la recién creada Gerencia CAREM de la CNEA, fue convocada a estudiar el problema. Cautelosos, los barilochenses sugerían un reactor menos potente con un recipiente más petiso, pero aún así y desde los primeros bocetos, era patente que habría que plantarle una segunda “vela” o torreta en popa a la nave, donde normalmente debían ir sus motores diésel, para alojar la protrusión de esa insólita planta motriz.

Y es que no hay modo de hacer un reactor puramente convectivo e integrado sin un recipiente larguirucho. Y como los cascos de presión (los internos, no los externos) en los submarinos suelen ser cilíndricos, para soportar la compresión a 300 o más metros de inmersión, eso habría requerido de un diámetro considerable, más afín al de los subs de caza yanquis. Pero ésas son bestias voluminosas, que desplazan casi 9000 toneladas de agua, en inmersión, y un TR-1700 no llega a las 2400.

El TR-1700 ya de suyo tiene una torreta muy sobresaliente. Con el nuevo aditamento en su sector de popa, habría pasado de dromedario a camello. Los problemas de esta morfología habrían sido múltiples: hidrodinámicos, por empezar, sónicos para seguir (dos torretas generan más turbulencia y reflejan más eco de sonar que una sola), y luego a considerar cómo mantener la convección que refrigera el núcleo: es un fenómeno que requiere de un recipiente vertical, ¿pero y cuando el submarino hace un ascenso de emergencia, con la proa 45º para arriba, cómo se mantiene la circulación? ¿Ponerle bombas auxiliares a un Otto Hahn hasta volverlo otra cosa, como el S5G yanqui? Los johnnies lo hicieron, pero aquí había que rizar bastante el rizo.

Otro problema: un sub flota en agua de un modo no muy diferente al de un zepelín que hace lo propio en un medio 750 veces menos denso, el aire. Sube o baja embarcando o expulsando lastre, en este caso agua, pero sobre todo debe estar bien equilibrado. El enorme peso de un recipiente de presión a popa habría afectado el baricentro de la nave y obligado a más rediseños caros, para redistribuir la masa. Es difícil meterle mano a un producto casi perfecto (el TR-1700 se acerca bastante a esa definición) sin joderlo.

Según el Dr. Félix Rodríguez Trelles, ex CNEA y experto en física del plasma, emigrado en tiempos de Alfonsín y hoy profesor en la Dade County University, Florida, EEUU, Castro Madero no pensaba en bombas auxiliares, como las del Narwhal yanqui, sino más bien en una junta cardánica gigante para mantener vertical esta pieza incluso en maniobras cerradas de la nave.

Pero subrayo que su punto de partida no era un derivado terrestre puro, como el CAREM, ni el casco que tenía “in mente” el de un TR-1700 alemán sino el de alguna otra unidad más voluminosa. Por cómo lo pintan a don Castro Madero y por lo que pude leer de sus conferencias, no es improbable que hubiera pensado en diseñar y construir el casco enteramente en Argentina, de haber dependido de él. Tras lo de Malvinas, era improbable que la OTAN nos vendiera ese componente para ponerle una planta nuclear Nac & Pop, como Francia lo hizo con Brasil.

Re-navalizar un CAREM en una unidad de superficie, mucho más generosa en espacio, no es imposible, pero sí difícil, admite el Dr. Carlos Aráoz. Es el último mohicano de los famosos 12 Apóstoles de Sabato, todos tipos que se animaron a lo difícil y a lo prohibido. Y tras pensar la propuesta, me tiró una cifra: 2 a 3 años.

¿Para hacerlo?, le pregunté esperanzado. Con algo de lástima, me respondió: “No, Daniel, para hacer los estudios de factibilidad”. Y ojo, estábamos hablando de un barco polar o de un rompehielos, naves en los que los espacios verticales son siempre más generosos, y la oposición política de la OTAN y sus muchos agentes locales tal vez no sea tan brutal, tan vendepatria, tan ilegal y tan aniquiladora.

Porque no hay que olvidarse de la reciente experiencia brasileña de Seu Othon, en 2015. Eso lo vemos en el próximo capítulo.


Carta a Macri o la decadencia y caída del Imperio Británico

noviembre 10, 2017

banking crisis hogarth

El título quedó largo, sí, pero no me pude decidir entre las dos variantes. Les explico: ayer recibí a través de Avaaz – una organización que promueve el activismo ciudadano en asuntos como el cambio climático, derechos humanos, corrupción, pobreza, derechos de los animales…; ya la había mencionado aquí– una carta del Sr. Gordon Brown, Primer Ministro de Gran Bretaña entre 2007 y 2010, que empezaba así:

Queridos amigos y amigas,

Hace ocho años, cuando era Primer Ministro del Reino Unido y presidente del G20, intenté poner fin a la injusticia de los paraísos fiscales. Sin embargo, tal y como la filtración de los “papeles del paraíso” demuestra, a día de hoy, trillones se siguen desviando a los lugares más oscuros de la economía mundial a fin de evadir impuestos.

Es una de las injusticias más grandes de nuestro tiempo, que permite a los ricos mantenerse al margen mientras todos los demás pagamos por un sistema de sanidad y de educación y por proteger a los más vulnerables…”

Muy emotivo, como ven. Mr. Brown, entonces, me invita a acompañarlo con mi firma, junto con otras 499.998 personas, en una carta que contempla entregar, personalmente, en la próxima reunión del G20, que se realizará en Buenos Aires en 2018. Ésta es la versión original, y abajo, la traducción a nuestro idioma:

Al presidente Mauricio Macri y a todos los líderes del G20:

La desigualdad mundial ha alcanzado un nivel aberrante — 8 personas poseen la misma riqueza que la mitad de la población del planeta.

Y la brecha sigue creciendo, en parte, gracias al oscuro mundo de los paraísos fiscales, que permite que trillones se desvíen de nuestras economías. En estos momentos, los ricos se enriquecen y los demás pagamos.

Hace ocho años, el G20 se comprometió a acabar con estas prácticas. Es hora de cumplir. Les exigimos que actúen de inmediato para acabar con los paraísos fiscales y garantizar que quienes los mantienen y los explotan rindan cuentas.

No se debería permitir a nadie eludir su deber como contribuyente para el bien común. Y es su responsabilidad que así sea. Como ciudadanos de todo el mundo, exigimos acción.

Cordialmente,            

Es comprensible que Brown y Avaaz prefieran no insistir en el hecho que la mayoría de los paraísos fiscales, “tax havens”, están dentro de la Comunidad Británica. Pero ¿se puede pasar por alto que el Presidente Macri y sus ministros son notorios clientes de esas cuestionadas instituciones? (Junto a otros líderes del G20, of course).

Por la memoria de los cuentos de Chesterton, los poemas de Housman y las novelas policiales de Michael Innes, espero que el probable próximo Primer Ministro, el Sr. Jeremy Corbyn, resulte una persona más seria.


Argentina en el mar VI – Átomos, naves y submarinos

noviembre 7, 2017

Desde este humilde blog se ha lanzado un proyecto ambicioso: instalar en una nave argentina un reactor CAREM, como medio de propulsión. Aquí se analizan los -pocos- antecedentes del asunto.

  1. El CAREM: duro de re-navalizar

ARA

En 2do plano, el ARA Sta. Fe, un Thissen TR-1700 avanzado al 70% de obra y abandonado desde 1994. En 1er plano, el Santiago, al 30%. En 2010 el Sta. Fe fue candidato a ligarse una motorización nuclear argentina (un CAREM re-navalizado). Políticamente, era difícil. Técnicamente, mucho más.

No seríamos el primer país en subir un reactor convectivo, o de circulación natural a una embarcación. Lo hizo primeramente la entonces llamada República Federal Alemana (RFA) con el transporte de minerales Otto Hahn, botado en 1964 y retirado de servicio en 1979. En esos 30 años navegó 1,2 millones de km. gastando unos 60 kg. de uranio levemente enriquecido; lo que le ganó el calificativo de “un éxito irrelevante” por parte de GCaptain, un newsletter de la industria naval que ama las externalidades.

¿Cuáles externalidades? Sigue siendo mejor operar una flota comercial térmica movida a “bunker oil”, el residuo último y más berreta del proceso de “cracking” del petróleo. Es casi carbón líquido (bueno, bastante líquido). Scientific American, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y hasta la OMI (Organización Marítima Internacional) coinciden en que el bunker genera humo con hollines tan llenos de HAPS (hidrocaburos aromáticos persistentes), y además tantos óxidos de azufre y de nitrógeno, que está matando prematuramente de tumores respiratorios y EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) a 90.000 personas/año en puertos y “choke points” (cuellos de botella de la navegación marítima).

Los 15 mayores barcos  del año 2009, en general containeras con motores de 109.000 HP promedio, generaban tantos HAPS como la flota mundial automovilística, aquel año integrada por 790 millones de autos. Los 90.000 mercantes enlistados aquel año por Lloyds produjeron el 30% de los óxidos de nitrógeno y el 9% de los de azufre que contaminan la atmósfera por acción humana. Otro modo de ver el asunto es que cada nave mercante aquel año mató a su ñato. Me limito a medir el impacto del bunker-oil sobre la salud humana, y dejo de lado su impacto climático por contribución al calentamiento global. Evitar 90.000 muertes prematuras/año, entonces, retomando la opinión tan naviera de GCaptain, debería considerarse un éxito comercial relevante.

Hago estas aclaraciones porque si algún día la Argentina va al frente con planes de navegación nuclear, Greenpace y similares nos acusarán de tramar Chernobyles flotantes, mientras la diplomacia de los poderosos y preocupados emite anónimos y consternados “white papers” para conmover a nuestros diplomáticos, políticos, jueces y periodistas “al uso”. No descarto intervenciones más brutales, como la que se vio en Brasil en 2015. Ya llegaré a eso.

savannah

El reactor PWR “no compacto” que movía al Savannah, nave con líneas más cerca de transatlántico de 32 nudos que de carguero patachón de 12 nudos. Las cuentas no cerraban ni a palos.

El Otto Hahn compitió unos pocos años con el US Savannah, botado en 1959 y movido por un PWR convencional, con los circuitos primario y secundario separados. Veloz, esbelto y aerodinámico como un transatlántico (rara tipología para un carguero), el Savannah salió de servicio en 1965 por sus altos costos de mantenimiento. Hoy funge de museo flotante en Baltimore. Como experimento, dejó en claro que para transportar cargas de bulto y poco valor por tonelada, es más barato un mionca que una Ferrari.

El barco oceanográfico japonés Mutsu no logró sus objetivos científicos porque debido a fisuras en su contención, su reactor “fugaba” neutrones a lo pavote: perdía su potencia irradiando a la tripulación. Hubo quejas y cajoneo. Hoy el Sevmorput ruso es el único carguero nuclear del planeta, pero por buenas razones: como conteinera mercante polar, gasta mucha potencia en romper hielo. Sólo en los mares polares este tipo de propulsión logra cerrar las cuentas.

Cuando tuvo su bautismo de mar, sólo 2 años tras la catástrofe de Chernobyl, lo que le cerraban al Sevmorpout eran los puertos, incluso los soviéticos, porque hasta los camaradas estibadores temían que su reactor NKL-40 tuviera algún parecido técnico con el RBMK que se acababa de hacer puré radioactivo en Ucrania. Para felicidad de Atomflot, el dueño actual, de la nave, la planta es un PWR de lo más convencional, con bastante “back-up” en sistemas de seguridad.

El extraño nombre de esa nave es un apócope de  Северный Морской Путь. Significa “la ruta del Norte” en buen cirílico, como Ud. habrá deducido. No es que haya muchas otras para navegar en la Santa Madrecita Rusia, país continental como pocos…

ártico

Las rutas del Sevmorput en 2016: 9 meses por año de hielo y más hielo, incluso en verano.

Con su proa acucharada de rompehielos y sus casi 40.000 HP (muchos burros para un mercante no tanto mayor que un Panamax), el Sevmorput logra avanzar a 2 nudos por hielo de 1 metro de grosor: caminando a la par sobre hielo liso, Ud. lo sobrepasaría apurando el paso: el hielo no es para impacientes. Y hablamos de la endeble banquisa Ártica, un chiste al lado de su cada vez más robusta contraparte Antártica.

¿A qué va tanta introducción? A que hoy decir “naval y nuclear” es cosa no de marineros sino de submarinistas. La US Navy se enamoró de la simplicidad y buen desempeño del reactor alemán del Otto Hahn, porque era de circulación natural, integrado (con los generadores de vapor encapsulados en el recipiente de presión) y muy silencioso. Lo tomó como base del S5G, cuyo modelo de ensayo se construyó y testeó en los Idaho National Labs. Entre 1969 y 1999, una copia plenamente navalizada de esa planta fungió de unidad motriz del submarino SSN Narwhal, una bestia considerable de 5300 toneladas de desplazamiento, demasiado grande para una nave “de caza” (es decir, un submarino “killer-hunter”, o cazasubmarinos). El Narwhal era un experimento.

central

La centralita nuclear integrada del Otto Hahn, tan compacta que podía viajar armada en un camión, y silenciosa por su circulación convectiva. La marina yanqui la copió al hartazgo.

Su andar, más furtivo que el del resto de las naves de ese oficio sigiloso, le permitía hacer cosas raras: fue tal vez el primer submarino hacker de la historia. Pinchaba cables  intercontinentales de telecomunicaciones mediante el uso de robots teleguiados (ROVs), para pispear sin deschavarse las charlitas de enemigos y aliados. También escrutaba las fuentes marinas de sonido a grandes distancias, arrastrando un largo tren de sonares pasivos detrás de sí. Eso le daba a la US Navy un primer mapa de amenazas soviéticas marinas a escala de todo un océano en tiempo casi real.

Además de eso, el Narwhal brillaba en su métier más aburrido, “caminarle la nuca” a submarinos soviéticos y rusos sin que estos se avivaran, tratando en lo posible de no chocarlos (ha ocurrido). Su historial de servicio es una suma de vaguedades, ergo: sigue secreto. Su motor nuclear S5G tenía una potencia térmica de 90 MW que movían una turbina acoplada directamente al árbol de la hélice, sin engranajes reductores ruidosos. Así, podía pasar sumergido bajo la Flota Soviética del Báltico sin que a ningún almirante se le derramara siquiera el vodka, y a 22 nudos, que no es chiste para un sub: nuestros TR-1700, realmente rápidos para su propulsión diésel-eléctrica, dan sólo 25. Pero para un escape o un flanqueo, el Narwhal se cree que tiraba 40 nudos o por ahí (la US Navy lo niega, pero sin énfasis). Para ello, el reactor debía pasar a refrigeración mixta, asistida por bombas, y entonces no mezquinar potencia ni ruido aunque el enemigo “le largara los perros”: las bombas son la principal fuente sónica de cualquier submarino nuclear.

Aunque el Narwhal fue un prototipo que no se repitió, su éxito se mide por el hecho de que el reactor S8G, planta motriz de los 18 enormes submarinos misilísticos yanquis clase Ohio es, se dice, un S5G “on steroids”: tira 220 MW térmicos, y sólo en raras ocasiones tiene que hacer uso de refrigeración asistida por bombeo. Con 24 misiles Trident que llevan 8 cabezas termonucleares independientes cada uno, 4 de estas naves alcanzarían para transformar a 768 ciudades y blancos estratégicos rusos en otras tantas playas de estacionamiento radioactivas, y eso desde 11.000 km. de distancia y en 2 horas. Esa capacidad, a precio de amigos, sale U$ 2000 millones la unidad. Y a no preocuparse, que ese poder de aniquilación lo manejan Donald Trump y sus sensatos seguidores.


Papeles del Paraíso: 127 líderes internacionales y Caputo

noviembre 5, 2017

luis-caputo

El asunto estalló hoy en todos los diarios del mundo. Así que no tiene mucho sentido que este blog agregue palabrerío. Ya reflexioné en voz alta cuando los Panamá Papers. Además, Hugo Alconada Mon y las más jóvenes Emilia Delfino y Sandra Crucianelli han hecho un buen trabajo describiendo uno, el entramado internacional del deschave. Y ellas, el vínculo con nuestro emprendedor ministro de Finanzas, Luis Caputo.

Así que me limito a copiar sus notas, una detrás de la otra. Los lectores inteligentes sacarán sus propias conclusiones. Sólo agrego que según publican los medios del Hemisferio Norte, entre esos  127 líderes internacionales, estarían la reina Isabel II de Inglaterra; el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; el secretario de Estado Comercio de EEUU, Wilbur Ross; y el ex canciller alemán Gerhard Schröder. También los cantantes Bono (U2) y Madonna.

Más una deducción bastante obvia: En despachos importantes -alguno en Berlín, pero también en otras capitales- parece haberse ha decidido que la globalización requiere algunas reglas. Entre ellas, pagar impuestos.

Ah, y como esto ya es muy largo, pongo sólo el enlace a una entrevista que se le hizo hace algún tiempo a la entonces Procuradora General de la Nación “Las offshore se usan para ocultar ganancias de enriquecimiento ilícito de funcionarios y narcos”. Que diga Gils Carbó si es kirchnerista.

Dice H. A. M.:

“El primer aviso llegó hace casi once meses. El 16 de diciembre de 2016, la directora adjunta del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), Marina Walker, nos convocó a una comunicación por un sistema similar a Skype, pero más seguro, para anunciarnos que comenzaba a tomar forma “un nuevo proyecto”.

Durante esa conversación, que incluyó a un puñado de colegas más de América Latina, nos convocó a un proyecto global, nos dijo que se centraba en Appleby -uno de los tres estudios jurídicos más grandes del mundo para el armado de estructuras societarias offshore-, un segundo proveedor sustancial de este tipo de sociedades, Asiaciti Trust y material de 19 jurisdicciones secretas. Por tanto, los primeros indicios daban que sería más grande que “Panamá Papers”.

Al igual que en los anteriores proyectos -tanto Panamá Papers como HSBC Leaks o Swiss Leaks-, Walker también nos dio un plazo para evaluar si nos sumábamos al nuevo proyecto bajo las condiciones que fijaría ICIJ. Si participábamos, dijo, comenzaríamos a acceder al material, a través de una plataforma encriptada a partir de enero, y debíamos evaluar un posible encuentro grupal en marzo. Con mucha suerte, estimó, acaso podríamos comenzar a publicar en junio o, más probable, octubre de 2017.

¿Por qué tanto debate? Entre otros motivos, porque el material es inmenso, aún mayor que Panamá Papers: unos 13,4 millones de documentos que van de1950 a 2016, en lo que equivale a 1.4 terabyte de información. Y porque comenzamos unos pocos periodistas, pero para Munich ya éramos 130 y para fines del mes pasado llegamos a los 382 profesionales, de 96 medios de comunicación en 67 países.

Para complicar aún más el análisis. El material de “Paradise Papers” no estaba completo, procesado y subido a esa plataforma encriptada para una búsqueda integral desde el día 1. No. Los millones de documentos se subieron a una base de datos encriptada a medida que se procesaban -para unificar sus formatos, por ejemplo-, por lo que ciertos nombres aparecieron cuando ya llevábamos meses de revisión y, peor aún, ya los habíamos buscado antes. La última tanda de documentos estuvo disponible recién a finales de agosto. Y debimos reiterar nuestras pesquisas, una vez más.

¿La fecha? Sí, en Munich se habló de comenzar a publicar en junio de este año, como Walker había barajado al convocarnos, pero esa opción muy pronto quedó atrás, al igual que julio y agosto -por el verano en el hemisferio norte-, y luego septiembre y octubre por diversos motivos de otros países. Por eso, al marcharnos de Alemania ya se había pautado que el material vería la luz el domingo 29 de octubre o, a más tardar, el siguiente, 5 de noviembre, fecha hasta la cual todo quedaría “embargado”.

¿Qué significa un “embargo” periodístico? Que el material puede ser analizado y prepararse para su publicación, pero que bajo ninguna circunstancia puede publicarse hasta la fecha acordada, ya que se podría entorpecer o frustrar la investigación global, bajo pena de quedar excluido de futuras investigaciones de ICIJ. A esto se suma que su publicación anticipada podría poner en riesgo a colegas en múltiples zonas del planeta.

El equipo argentino ya lidió con esa dificultad dos veces. La primera, con la información sobre HSBC, cuando el entonces titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, comenzó a ventilar material -de manera parcial y tergiversada-sobre los argentinos con cuentas en la filial suiza de ese banco, pedimos autorización al Consorcio para comenzar a publicar de inmediato, pero debimos esperar. La segunda, con los Panamá Papers, cuando desde el equipo argentino abogamos en el encuentro en Munich en 2015 por publicar antes de las elecciones presidenciales de octubre de ese año, pero perdimos la votación entre los más de 100 colegas presentes de medios de todo el mundo.

En ambos casos, al igual que ahora, cumplimos con el embargo. Porque una investigación global requiere respetar las reglas establecidas por quienes la lideran y porque los riesgos son una realidad para muchos periodistas alrededor del mundo. El asesinato en Malta de la colega Daphne Caruana Galizia, madre de un miembro de ICIJ, a mediados del mes pasado, resultó un trágico recordatorio sobre cuán real es ese peligro.

Antes y después de aquel encuentro en Munich, en tanto, el equipo argentino se dedicó a hurgar en los millones de documentos disponibles. Algunos no abarcan más que una carilla, en la que apenas se consigna un nombre en una planilla, en un certificado o en un mail. Otros, son un manantial de información. Y esto significa cientos de “hits” positivos ante la búsqueda de un nombre, que hubo que abrir, ver y entender, uno por uno, manualmente, para descartar la presencia de “falsos positivos”, es decir homónimos, que los hay, y muchos. Y al igual que con los Panamá Papers, tomará un largo tiempo reconstruir algunas tramas societarias. si es que lo logramos. Hay historias que nunca verán la luz y otras de las que apenas tenemos unas pocas piezas.

El equipo argentino de “Paradise Papers” abarca a siete profesionales, provenientes de distintos medios de comunicación: Maia Jastreblansky, Emilia Delfino, Mariel Fitz Patrick, Sandra Crucianelli, Iván Ruiz, Ricardo Brom y Hugo Alconada Mon. Todos convocados por ICIJ, con sus respectivas claves de acceso al material encriptado. Y será el propio Consorcio el que determinará qué otros colegas argentinos podrán sumarse a este proyecto en marcha y cuándo”.

Dicen Emilia y Sandra:

“El ministro de Finanzas, Luis Caputo, manejó el fondo de inversión Alto Global Fund, inscripto en las islas Caimán, uno de los paraísos fiscales más secretos del mundo. Además, fue el administrador de Noctua Partners LLC, una gerenciadora de fondos de inversión de Miami con ramificaciones en Delaware, otra jurisdicción donde imperan el secreto y los beneficios fiscales.

La revelación surge de los documentos de Paradise Papers en una investigación global impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

Entre 2009 y hasta que asumió en la gestión pública, en diciembre de 2015, Caputo fue “manager” de Alto Global Fund, un “hedge fund” del conglomerado de Noctua dedicado a administrar inversiones de alto riesgo y alta rentabilidad en mercados emergentes por más de 100 millones de dólares, según medios especializados. Para poder invertir en este fondo, sus subscriptores debían aportar un mínimo de un millón de dólares. Las inversiones se canalizaban en bonos.

Alto Global Fund se inscribió en Islas Caimán el 3 de julio de 2009, según figura en dos planillas de Appleby de octubre de 2010. Appleby es uno de los estudios jurídicos más importantes y exclusivos del mundo offshore. Las planillas llevan dos títulos que definen lo que es Alto Global Fund: “Mercados Emergentes” y “Hedge Funds” (fondos de cobertura y alto riesgo). En otra planilla de noviembre del 2011, el fondo está incluido entre un listado de los más “prolíferos hedge funds”. Sin embargo, consultado por el equipo argentino de Paradise Papers, Caputo minimizó el rol de Alto Global Fund. “Era un fondo de inversión para ‘friends and family’ (familia y amigos). Muy chiquito, para tener un vehículo institucional más redituable que si va un particular a una banca, donde la tasa es menos atractiva“.

El caso pone al gobierno de Mauricio Macri, que busca mostrar otra cara en la lucha contra el lavado de activos y la opacidad financiera, en una situación al menos incómoda. Argentina asumirá en 2018 la presidencia del G-20, justamente cuando la alianza de “países industrializados y emergentes” busca ponerse a la delantera de la lucha contra los paraísos fiscales, tras el tsunami de los Panamá Papers. En 2016, los países miembros, incluida la Argentina, acordaron pedir a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) que les presente una nueva lista negra de los territorios que esconden evasores y no cooperan para sancionarlos. Como las Islas Caimán.

A su vez, Buenos Aires fue la semana pasada sede de los países de América Latina asociados al GAFI, el organismo anti-lavado de dinero. Argentina preside este año la organización mundial.

Caputo, primo de Nicolás -socio y mejor amigo del presidente Mauricio Macri- aseguró que renunció a la administración de Noctua y de Alto Global Fund semanas antes de asumir como secretario de Finanzas en diciembre de 2015. Según medios especializados, fue reemplazado en el fondo por el ex ejecutivo de JP Morgan, Joaquín Eslava. “Cuando pase a la función pública me desvinculé de todo, absolutamente. No hablo con (Martín) Guyot desde hace casi dos años”, afirmó el ministro.

De acuerdo al medio especializado Bloomberg, Caputo y el argentino Martín Guyot fueron los co-fundadores de Noctua Partners LLC, registrada el 31 de marzo del 2009 en Miami. Esa firma se dedica a gerenciar distintos fondos de inversión, como el de Caimán. En 2014, mientras Caputo seguía vinculado, fundaron uno en Argentina.

Durante 2015, Bloomberg y otros medios internacionales lo consultaron a Caputo como fuente especializada para referirse a la deuda argentina, en el marco de la tensa relación entre el gobierno kirchnerista y los fondos buitre. Hacia el mundo, los sitios extranjeros especializados lo presentaron como “gerente de la cartera de Noctua Partners”. Cuando asumió, Mauricio Macri le encargó a Caputo una de las misiones más sensibles de la transición: negociar la deuda con los holdouts. Consultado por un posible conflicto de interés, el ministro negó esa posibilidad. “La primera vez que traté con fondos buitres fue como funcionario. Ningún fondo que haya litigado contra la Argentina estuvo vinculado a Noctua, no lo creo”. “No lo creo -repitió-, pero la verdad es que no lo sé. Si aparece algún fondo que haya litigado contra la Argentina vinculado a Noctua me como este teléfono ahora y me tiro por la ventana”, graficó, en diálogo con el equipo argentino de Paradise Papers. Es un tema sensible para Cauto, cualquier decisión que haya tomado como funcionario y que haya favorecido a sus ex socios lo vincula a conflictos de intereses como funcionario.

Noctua tiene como subsidiaria a Noctua Asset Managment LLC, de Delaware, que es a su vez la controlante de Alto Global Fund, creada en Cayman poco después. Delaware es otra jurisdicción que garantiza el secreto y las ventajas impositivas.

A pesar de lo que informaban los medios económicos en aquel momento, Caputo hoy minimiza su rol en el fondo de inversión de Caimán y en Noctua. “Yo era sólo un asesor financiero. Siempre fui manager, nunca me ocupé de los societario (sic Perfil)”, explicó Caputo al equipo argentino de Paradise Papers sobre su rol en la red de firmas. ¿Por qué manejaba un fondo de inversión en Caimán, una de las jurisdicciones más secretas? “Típicamente, todos los fondos de inversión se radican en Caiman”, “todo fue totalmente en blanco y legal”, respondió. “Yo no hice inversiones en Noctua pero puede ser que algún familiar mío”.

A pesar de ser para “friends and family”, Noctua cuenta con un brochure para clientes angloparlantes. “Noctua proporciona administración de activos, investigación y otros consejos financieros para individuos y corporaciones. Ofrecemos servicios discrecionales y servicios de gestión de inversiones no discrecionales. También diseño, estructura y implementación de estrategias de inversión”, asegura la carta de presentación de la empresa. Y agrega: “Los servicios se ofrecen a personas de alto patrimonio neto, inversores individuales e institucionales sofisticados, incluidos fideicomisos, patrimonios u organizaciones benéficas”.

¿Noctua y Alto Global Fund pueden garantizar que el dinero de sus inversores eran fondos declarados, en blanco? Si manejaban inversiones de “amigos y familiares” argentinos, ¿cómo lidiaron con el cepo cambiario entre 2012 y 2015, que prohibía la salida de capitales? ¿Controlaron si el dinero que utilizaban para comprar bonos era fruto de la evasión fiscal?

Todo eso lo deben hablar con Guyot”, contestó el ministro. “Lamentablemente, no puedo proveer los datos que me refieren sin incumplir obligaciones de confidencialidad con mis clientes ni el marco legal que regula mi actividad en los Estados Unidos”, contestó Guyot. “No son gente que lava dinero. Son gente de bien”, aclaró Caputo.

Las ramificaciones del fondo de islas Caimán, Alto Global Fund, llegan hasta Buenos Aires. En 2016, se inscribieron en la Capital Federal Argentina Alto Global Fund LTD. Se constituyó en la calle Martha Lynch 489, junto a otros dos fondos: Argentina Fund LTD y Argentina Master Fund. Todos estarían vinculados a Noctua. Caputo aseguró que desconoce el desembarco de estos fondos en Buenos Aires.

Para entonces, afirmó, ya era funcionario de Macri y estaba desvinculado de Noctua y Alto Global Fund.

Caputo se autodefinió como un mero “administrador” de Noctua y de Alto Global Fund, y negó haber sido “member” o socio de esas firmas. Dijo que cobró honorarios y los declaró ante la AFIP como ingresos de cuarta categoría. “Yo percibía honorarios de Alto Global Fund que se pagaban a una sociedad mía en la Argentina llamada LC. Todo lo que cobré lo traje a la Argentina al tipo de cambio oficial, lo declaré ante la AFIP y tributé Ganancias”.

Ninguno de los fondos de inversión figura en la declaración jurada que el ministro presentó en la Oficina Anticorrupción cuando ingresó a la administración pública. De haber tenido alguna participación en la sociedad de Noctua, Caputo debería haberla informado en su patrimonio 2015. “No tuve ninguna injerencia accionaria hasta donde yo sé. Tampoco es importante porque es una sociedad que no vale nada en sí, es un fondo, y vale en la medida de la cartera que maneja”, dijo el ministro.

Hay otro nexo entre Caputo y estos fondos de inversión. Noctua tiene como broker (operador financiero) y afiliada a Axis Sociedad Gerente De Fondos De Inversión SA, la inversora creada por Caputo y otros cuatro socios en la Argentina en 2012, y a la que también renunció el 4 de diciembre del 2015 para asumir como secretario de Finanzas.

Consultado por la relación de ambos fondos, explicó: “Nos derivábamos clientes. Yo cuando tenía un inversor se los mandaba. Les hacía de ‘nombre’ porque tenía un nombre hecho en el mercado”. “No hay ningún conflicto de interés, hoy no tengo nada que ver ni con Axis ni con Noctua. Es más, hoy desfavorezco a mis ex socios, en lugar de favorecerlos“.

Según la base de datos Hedge Funds, Guyot tuvo más del 75% de las acciones de Noctua. De acuerdo con la firma especializada en información financiera BrightScope, otro ex socio de Caputo en Axis, Fernando Iribarne, tuvo menos del 5% de las acciones como “director de operaciones” de Noctua.

Un entramado de sociedades y una pata en Argentina Para operar, Noctua se estructuró con filiales en Miami, Delaware y Cayman. Cada sociedad ocupo un rol específico dentro del esquema.

La firma oficial, Noctua Partners LLC, fue registrada el 31 de marzo del 2009 en Miami. El mismo día se creó en Delaware la afiliada Noctua Asset Management, que actuó como “gerente de inversiones” de Alto Global Master Fund, una sociedad limitada exenta de las Islas Caimán y definida como el “Fondo Maestro”, según un brochure del conglomerado ofrecido en inglés a potenciales clientes.

El 6 de mayo del 2009, en tanto, fue creada otra firma “paraguas”, Noctua International WMG, registrada en Delaware. Guyot figuró como su CEO y Caputo como su “Jefe de Inversiones”.

La firma Alto Global Fund en tanto, se organizó en Islas Caimán como empresa exenta y ocupó el rol el “feeder fund” (el fondo que alimenta al resto).

Luego, fueron creados los “Argentina Funds”, bajo un esquema similar. Noctua Argentina GP LLC fue la socia general de Argentina Master Fund (el “Fondo Maestro de Argentina”) que estuvo organizado como una sociedad limitada exenta de las Islas Caimán.

Alto Global Fund LTD, en tanto, tuvo como administradora a Lacrosse Global Fund Services, que en la Argentina fue registrada como Lacrosse Global Fund Services Argentina SRL con domicilio en Alem 928 piso 7″.


La cuestión catalana sigue

noviembre 3, 2017

pintura catalana

Cuando empecé a comentar este tema en el blog, la víspera del plebiscito ensayado por los independentistas, hice claro desde dónde reflexionaba: “El autor de este blog tiene poca simpatía inicial con la idea de una “nación catalana”… Me defino a favor de fortalecer los Estados nacionales, por razones muy prácticas, además de la identidad y las emociones: son la única protección que pueden tener los individuos (los que tienen un patrimonio neto inferior a los mil millones de dólares, por lo menos) y las comunidades, frente a las fuerzas impersonales y despiadadas de la globalización“.

También dije que consideraba responsables del agravamiento de un problema real al oportunismo miope y la estupidez del gobierno de Rajoy y de casi toda la clase política española, incluyendo la catalana.

Después… tuvimos el episodio de ópera cómica de la declaración en suspenso de independencia y la huida de Puigdemont. Pero sería un error creer que si un proceso histórico se expresa en algún momento en hechos o personajes ridículos, es ridículo. Una encuesta -incierta como todas, pero que como todas las que están bien hechas indica estados de ánimo- le da al independentismo una ajustada mayoría.

No sirve, sostengo, para pronosticar un resultado electoral. Pero sí muestra que un número significativo de los que votan ahí quieren irse de España. Como que hay otro número, también significativo, que no quiere irse de España. El problema sigue.

Por eso me parece interesante leer lo que tiene para decirnos el informado Fredes Luis Castro sobre el “nacionalismo pequeño estatal”. Luego amplío mi valoración del asunto.

Si hubo una Guerra Fría, los catalanes notifican al mundo la posibilidad de una Independencia Fría. La solidaridad de Bruselas con Rajoy, y el expreso pedido para que se respete el orden constitucional en un marco de unidad, revelan un temperamento cargado de contradicciones, emblemático de los tiempos que corren. La Comisión Europea, vértice de poder del proyecto democrático y liberal creado para trascender las fronterizas estatalidades nacionales, propicia la preservación de un régimen monárquico, en desmedro de un reclamo nacional comunicado por una mayoría ciudadana, cuya voluntad plebiscitaria es devaluada por un organismo que carece de legitimación electoral similar. La Unión Europea que admitió como asociados a los secesionados estados de Eslovenia, Croacia, República Checa y Eslovaquia, teme ahora que la independencia catalana fortalezca convicciones similares en Flandes, Valonia y el País Vasco, entre otros potencialmente convulsionados territorios.

Para Maggie Chapman, militante del Partido Verde Escocés y rectora de la Universidad de Aberdeen, Cataluña es uno más de los eslabones que encadenan una serie de eventos que surgen con el colapso de la Unión Soviética, incluyen la guerra de Irak del 2003 y escalan con la crisis económica del 2008, todos ellos socavadores de la legitimidad de las élites de las principales potencias globales. “Una expresión de la búsqueda de nuevas representaciones políticas se encuentra en la reafirmación del localismo y las reivindicaciones de las pequeñas naciones”. Chapman subraya el fracaso de los grandes Estados, al menos en la percepción y juicio de los hombres y mujeres que participan de estas entidades, como parte de alguna de las nacionalidades que los suelen componer.

La rectora de Aberdeen agrega algo mucho más interesante: un pasado imperial que edifica una nacionalidad basada en la cultura y legado del sujeto dominante, en el caso español Castilla (coteja e identifica el par Castilla/Aragón con el par Inglaterra/Escocia). Se trata de un nacionalismo genéticamente hegemónico, intolerante con las diferencias lingüísticas y culturales de sus naciones internas, y nostálgico del pasado imperial. De algún modo, parece sugerir Chapman, el plebiscito catalán intenta corregir, por la moderna vía democrática, una anomalía histórica, configurada por una integración forzada por un modelo imperial del siglo XVII, y mantenida no menos forzosamente por un estado multinacional post-imperial.

¿Es el nacionalismo pequeño estatal la fase superior del imperialismo? Temerario sostenerlo. Uno sospecha que aportar el 20% del PBI, recibir un tercio de las inversiones radicadas a nivel nacional, y contar con un porcentaje similar en las ventas externas españolas, son todos factores alentadores de ánimos autonómicos. En verdad, la pretensión catalana (y la interpretación de Chapman) parece adecuarse mejor al nuevo orden mundial fomentado por el cientista social Benjamin Barber, que estima que las interrelaciones que animan la globalización del siglo XXI son incompatibles con los Estados nación, organizaciones diseñadas para atender las demandas vigentes 400 años atrás. Barber cree en los pragmatismos de los ejecutivos subnacionales , no en las ideologizadas y desmesuradas ambiciones de las políticas públicas nacionales.

A riesgo de abusar con los adjetivos de temperatura, es dable conjeturar que la declaración de independencia fría de Cataluña es coherente con las tensiones que se producen en otras sociedades políticas, en tanto nuevo capítulo de una guerra civil fría, la que confronta a las poblaciones con aptitud para enriquecerse en la era global informacional versus los sectores -más o menos compatriotas- que carecen de la capacidad o las oportunidades (según los lentes de quien juzgue) para prosperar o siquiera alcanzar calidades dignas de existencia. Más allá de problemática europea, el rompimiento de estas solidaridades es asunto de primer orden, sobre el que deben tomar nota y reflexionar los decisores públicos de todo el planeta, mucho más los gestionan economías no industrializadas o insatisfactoriamente desarrolladas“.

Todos los nacionalismos, grandes y pequeños -incluso el nuestro- se basan en mitos compartidos. Pero la realidad del Partido Nacionalista Escocés tiene poco que ver con la de William Wallace, y el Madrid de hoy está muy lejos de esa Castilla donde “eran en poca tierra  muchos omnes juntados  de fambre e de guerra  eran muy lazerados“.

La dinámica de estos “pequeños nacionalismos” -como en el norte de Italia y en otras regiones de Europa- parece ser la de regiones y sectores prósperos que se niegan a pagar impuestos que, en la realidad o en su imaginación, van a ayudar a otros, “esos vagos”. Pues se autoconvencen fácil que su prosperidad se debe a una dotación genética superior.

En Argentina, en la América del Sur, este fenómeno tiene, hasta ahora, pocas manifestaciones geográficas (alguna en el sur de Brasil…). Pero en la sociología y en la política… Vaya si lo conocemos!

Con mi habitual enfoque práctico, tengo que decir que los militantes que acusen a los “separatistas sociales” de egoístas y de confundir sus intereses… seguramente se sentirán nobles y lúcidos, pero no conseguirán cambiar la conducta de nadie. La única fuerza poderosa aglutinante de las clases y las etnias -si no se tiene el control de las fuerzas armadas y de una policía secreta, que de todos modos no dura para siempre, como lo comprobó el Partido Comunista soviético- es un patriotismo sólido. Lo que Aldo Ferrer llamaba “densidad nacional”.


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