Los resultados de mañana. Los desafíos de pasado mañana

octubre 27, 2007

Esta campaña electoral no me inspiró mucho para escribir en este blog, y menos en “El hijo de Reco”. Ojo! no hay ni sombra de displicencia en esto. Sobre la democracia, encuentro práctica la definición que dio – creo – Schumpeter: es un mecanismo para decidir liderazgos. Agregando algo muy obvio: decidir entre las opciones que el sistema político plantea. Y aunque las opciones son limitadas, son reales (Precisamente, pienso, son reales porque son limitadas: es una característica del mundo real).

Entonces, como los peronistas doctrinarios y los liberales también doctrinarios – dos especies que algunos consideran fabulosas – yo respeto los votos del pueblo. En circunstancias normales, es el único cachito de poder político que cada uno de los argentinos que lo forman tiene, y corresponde que lo use.

Pero no me he sentido impulsado a tratar de convencer a los que me leen – que no son tantos y ya tienen su propia opinión – que no voten a Fulano/a o Mengano/a. Supongo que en parte es porque las personas de los candidatos no son demasiado carismáticas. El otro motivo es, por supuesto, que el resultado principal está cantado. Con la posibilidad de sorpresa que debe asumir alguien que cree en el libre albedrío, Cristina Kirchner será elegida en primera vuelta (Lo siento, Roberto, Alberto: los encuestadores son humanos – es decir, se equivocan y pueden torcer algunos números para su cliente – pero no comen vidrio. La esencia de su negocio es que sus cifras se acerquen a la realidad. Uds. lo saben: han pagado encuestas).

En realidad, es de esos números que me interesa escribir. Voy a hacerlo suponiendo que mi amigo Julio, Artemio y el resto de la troupe no se han equivocado, y que no me hacen decir pavadas. En realidad, esos números no me sorprenden. La mayor parte, la parte decisiva, de los votos que darán el triunfo mañana a Cristina vienen de votantes peronistas. Vean solamente el mapa electoral que las encuestas dibujan; vean mañana el de los resultados: las provincias pobres, los cinturones de pobreza del conurbano. Este hecho vuelve loco a un montón de amigos míos, peronistas de antes, y enardece a muchos gorilas también de antes, que hablan de clientelismo. Porque el uno a uno y el voto cuota no pueden ser llamados clientelismo, si promueven políticas neoliberales.

Pero no voy a entrar aquí a definir la relación de los aparatos políticos del justicialismo con los pobres. Recomiendo empezar leyendo a Javier Auyero. Me interesa señalar un hecho que, de tan obvio, pasa desapercibido: los pobres, si les dan una chance, si el gobierno no los agrede abiertamente, son oficialistas. Saben que si necesitan atención hospitalaria o agua corriente, no se la va a dar ni las instituciones republicanas ni el partido de vanguardia de la clase obrera ni siquiera la comunidad organizada: lo hará el gobierno o no lo hará nadie.

Pero sabemos – o deberíamos saber – que ni los votos peronistas, ni los votos de los más pobres por sí solos aseguran el triunfo. Siempre que el peronismo triunfó, fue como parte de un frente, explícito o implícito. Para ir a los ejemplos cercanos: Menem logró – en una circunstancia internacional muy específica – lo que Perón no consiguió en los 40, reunir en alianza a los sindicatos y las provincias peronistas con el poder económico. Su gobierno fue un frente del PJ y la UCD; de allí salieron sus funcionarios.

Kirchner construye a partir de 2003 la otra gran alianza posible: los aparatos del justicialismo – que seguían reuniendo la mayoría de los votos de los pobres, porque ninguna otra propuesta de poder nacional se lo planteaba – con el centro izquierda que expresaba buena parte de los reclamos y las broncas de la clase media. Su gobierno – sus funcionarios – expresan lo que sería un frente del PJ y el Frepaso (Horacio Verbitsky cumple en él el rol que en el de Menem llenaba Bernardo Neustadt). Hoy ese centro izquierda tiene sus dudas: vean las encuestas en las grandes ciudades, empezando por la Capital. Pero, en su mayoría, no encuentra otro lugar político donde estar.

Esto me lleva a pensar en el fenómeno Carrió: una política de raza, diría su viejo maestro, el Dr. Alfonsín, si ella no hubiera aprobado Bolilla I: Destruir a tu mentor. De disputar con Kirchner el espacio de centro izquierda, se ha esforzado en el último tiempo a tratar de abarcar también el centro derecha, y ocupar el lugar del Otro en relación al peronismo, espacio tradicional del radicalismo, como señala el ingenioso Mario Wainfeld. Tiene un costo: deja al progresismo que no se decide a votar a la izquierda o a Pino Solanas en brazos de Kirchner. Y francamente, no me gusta que le dé legitimidad política al gorilismo que, como decía en un post reciente, hoy se percibe en los foros y en la calle. Pero muestra una ambición de poder. No le alcanzará para inquietar al gobierno… mientras las cifras de la economía vayan bien. Pero nada es para siempre.

A Lavagna se lo castiga por no ser carismático, como si Kirchner fuera el ídolo de las multitudes. A mí me gusta como dirigente político: es la cara razonable de un modelo que tiene aspectos muy positivos (en mi opinión). Pero equivocó los tiempos (error fatal en política). Justamente, no debería haber aparecido como opción hasta que el modelo que el contribuyó a poner en marcha enfrentara problemas más serios que los actuales (en la percepción de la gente). Sus impulsores, Duhalde, Alfonsín, deben enfrentar que los aparatos, por sí solos, no garantizan nada, si no tienen a su frente a alguien a quien la gente quiera seguir. Esto lo sabía perfectamente mi amigo Lorenzo, que también algo conocía de aparatos.

El Alberto Rodríguez Saá quiere ocupar parte del espacio tradicional del peronismo, con una inserción territorial en el Gran Cuyo. Las encuestas no son claras en ese nivel de votos, pero muestran que su apuesta tiene más sentido que otras. Mañana sabremos cuánta adhesión consiguen todavía  por sí mismas las banderas de Perón y Evita, cuando se ven – un poco atrás y a la derecha – las banderas de Menem. Mi opinión es que eso le asegura un espacio, y también un techo.

Lo de Pino es interesante: también expresa algo de lo que el peronismo fue en algunos momentos históricos, y una reivindicación, la del petróleo, que a mí me parece válida y necesaria. Tiene algo a favor: con eso ha conseguido un lugar en la política argentina – me parece – más amplio, y con más posibilidades que la izquierda tradicional. También me surge una duda ¿no habría sido mejor, más rico, separar la lucha por los recursos nacionales de la pelea por los cargos? La pregunta suena ingenua, pero no lo es. A los asambleístas de Gualeguaychú – con todas mis reservas por la ineficacia final de sus métodos – no les ha ido tan mal separando sus reinvindicaciones de la política de partidos.

No tengo ganas de escribir más, y hoy es el cumpleaños de mi mujer, así que no puedo ¿Y los desafíos de pasado mañana, me preguntan ustedes? ¿Les parece poco, gobernar lo que acabo de describir arriba, lo que anuncian los encuestadores? Esa es la tercera vuelta


aborto

octubre 26, 2007

En agosto del año pasado, publiqué en “El hijo de Reco” una modesta propuesta (no como la de Swift) Para que las mujeres elijan, para que los niños nazcan Era en el marco de unos artículos que había reunido con el título La ética, el aborto y la vida, encarando un tema sobre el que tengo sentimientos profundos, pero sobre el que pienso que no es fácil hablar (en realidad, no es fácil sobre nada importante).

Tuvo bastantes respuestas, muchas a favor, casi todas de buena leche.  Sin embargo, una amiga – a la que admiro por su trayectoria política que no le impide seguir siendo muy femenina – me cuestionó todo el enfoque: ” Mirá, Abel, plantear el aborto como el problema, es hacer trampa. Lo que las mujeres – y los hombres – que luchamos a favor de las políticas de salud reproductiva decimos es que la mujer tiene derecho a decidir cuántos hijos va a tener, y si quiere tenerlos. También le corresponde tener la mejor atención médica posible. Nadie se propone abortar como un proyecto personal, y los que enarbolan el cuco del aborto, lo que están haciendo – en forma consciente o no – es pelear contra los derechos de la mujer. Tu propuesta suena muy bien, pero no hay un poco de “pagarles a las minas para que tengan hijos, que ese es su tarea”? Acordate que las madres pobres e incultas preparan hijos pobres e incultos ” No convencido, le ofrecí que desarrollara su lado de la discusión en Reco (Estoy esperando, Marcela).

¿Por qué no me convencía ese argumento razonable? Porque sentía que habían aparecido en la discusión que se da en el seno de nuestra sociedad (en realidad, en todo lo que antes se llamaba Occidente) voces para las cuales el aborto era algo positivo, un derecho y una conquista. En una de esas notas que había reunido, y donde trataba de reunir testimonios válidos de un lado y del otro de la cuestión, me preguntaba – después de trascribir lo que decía una mujer que había abortado, que defendía la decisión que había tomado pero que asumía el precio muy alto en dolor y desgarro que sufría – ” ¿porqué la hostilidad, porqué el odio, el llamar “grupo de fanáticos” a los que, bien o mal, con amor sincero o torpemente, tratan de recordarle el precio a una mujer que quizá no lo conoce todavía, tratan de disuadirla? ¿Porqué aferrarse al aborto, a la muerte, como la única solución? Es cierto: muchos niños que nacen mueren de desnutrición y de enfermedades evitables; y es un crimen. Pero no es una bandera. Cuando el aborto es una bandera de movimientos feministas, hay algo que está mal. Piensen en esto: Un diario nacional recoge la crítica de la madre de la menor discapacitada y embarazada contra los grupos llamados pro-vida: “Han acosado a mi familia, golpeándome las puertas de mi casa a toda hora… Me pedían que parara el aborto y hasta me ofrecieron adoptar al niño” Entiendo que algunos católicos pueden ser tan pesados como los Testigos de Jehová, pero ¿porqué era irritante – al periodista no le pareció digno de preguntar – que el niño naciera y fuera adoptado?

Esto era hace más de un año. En los meses recientes, “Página 12” – que pueden decir que es el Boletín Oficial, que tiene poca circulación, pero no puede negarse que es el diario que lee un sector intelectual influyente – ha hecho una campaña mucho más dura que la que al mismo tiempo llevaban adelante los pobres candidatos, desde Cristina al Pino, que peleaban nada más que por la Presidencia. “Página 12” ha peleado – con las herramientas del lenguaje que maneja mejor que ningún otro medio – para defender el aborto y demonizar a los que se oponen a él. Siento que hay algunas excepciones, como Sandra Russo, en que percibo un dolor auténtico frente a las tragedias de las madres que no llegan a serlo, pero en el conjunto, en la elección de los títulos y la diagramación, uno piensa en lo que Freud llamaba el instinto de muerte.

Como será que aún en la comunidad blogguera argentina, que en su gran mayoría es progre y cuestionadora de la Iglesia, hubo voces que lo marcaron. Por ejemplo, el muy leído “Alternativas de un Cambio” aquí, aquí y aquí (Bueno, Hard Core es peronacho).

Y por qué yo le doy otra vez vuelta a la manivela, en lugar de revisar encuestas electorales? Bueno, acabo de leer esta noticia: Río: quieren legalizar el aborto para que haya menos marginales El gobernador de Río de Janeiro, al que definen como “católico ferviente” (supongo que de la devoción de San La Muerte) quiere legalizar el aborto. El tipo comparó la cantidad de hijos por madre en el rico barrio de Barra da Tijuca – similar al “patrón sueco de fertilidad” – con la proporción de nacimientos en la Rocinha, que según el gobernador fluminense “tiene patrón Zambia”. Y agregó: “Es una fábrica de producir marginales”. (¿Te suena, Marcela?)

Lo curioso – o tal vez no: el gobernador es el mismo que alienta la represión violenta en las favelas cariocas para combatir el narcotráfico, con argumentos que en Argentina no se anima a usar Blumberg.  Se podría decir, supongo, que el instinto de muerte tiene izquierdas y derechas.

Pero debo cuidarme de las ironías fáciles. Casualmente, conozco el estudio en que se basa el señor gobernador. Es el que llevaron adelante hace poco un par de serios científicos sociales estadounidenses, interesados en determinar las razones de la baja de la criminalidad en algunos estados de U.S.A. en las décadas recientes. Encontraron una significativa correlación con la despenalización del aborto que se aprobó en esos estados una generación antes. El razonamiento parece sólido: los niños no queridos, que no tienen padre ni – a veces – madre, sí tienen muchas probabilidades de ser marginales, a menudo, criminales.

Entonces, uno reconoce que el argumento es válido: Una solución para que haya menos pobres, y menos criminales, es que no nazcan. Cada uno debe preguntarse si quiere una solución mejor.


la oposición que vino del frío

octubre 23, 2007

Repasando – después de unos días afuera – mi blog y mi página, encuentro que no he escrito nada sobre las elecciones muy próximas. La verdad, no inspiran. En la introducción a un artículo sobre el agua como recurso estratégico (un tema más interesante) que subí hace pocos días a “El hijo de Reco”, comentaba: “Esta es una campaña electoral rara (ya sé, no es un comentario muy original). Pero mi intención es ser más preciso: se encuentra apasionamiento – hasta odio – en los foros de Internet, en las cadenas de mails, pero se percibe que están reflejando a un sector muy pequeño de la sociedad, los politizados, los que se perciben agredidos u ofendidos por las políticas del gobierno o – del otro lado – los que ven en la oposición el “huevo de la serpiente” de la reacción. La gran mayoría de los argentinos no manifiesta emociones intensas – en contra o a favor – cuando habla sobre a quién va a votar. Quienes elegirán a Cristina Kirchner – lo muestran los trabajos de Artemio López, de Julio Aurelio, en realidad de todos los encuestadores, los que paga el oficialismo y los otros – en un amplio porcentaje quieren preservar una situación económica que, aunque no la sientan muy satisfactoria, la perciben mucho mejor que años atrás. Los que eligen otros candidatos, sin entusiasmarse con ellos en su mayoría – también según esos mismos estudios – quieren poner un freno a lo que ven como excesivo poder del matrimonio Kirchner” Creo que tengo que corregir en parte este concepto. ¡Ojo! en parte: fuera de las grandes ciudades,  fuera de los sectores medios que leen “La Nación” y escriben mails, es absolutamente válido. Pero en Argentina la clase media interesada – a medias, como corresponde – en la política es numerosa, y la mayor parte vive en las grandes ciudades.

Empiezo a percibir “en la calle” un antikirchnerismo audible, que se parece mucho a un antiperonismo a la antigua. Es una minoría, y no cambia – en mi más honesta evaluación – la aplastante posibilidad de la victoria de Cristina K en primera vuelta. Pero no es trivial: como el Frepaso en 1995, está marcando la presencia y la naturaleza – fuera de la desprestigiada sociedad política – de una futura oposición.


el 8 de octubre: lo que quedó sin decir, alguien lo dijo

octubre 11, 2007

Como escribí en un post más abajo, los aniversarios me tienen un poco cansado. Y, sobre todo, me tienen cansado las frases hechas. La catarata de palabras y fotos con que los medios saludaron y aprovecharon los 40 años de la muerte del Che me fastidiaban; pero no sentía que iba a ser muy diferente si yo le daba con el cumpleaños de Perón. No quería repetir frases convencionales, ni hablar para los ya convencidos; pero no me cerraba dejar pasar la fecha.

Por eso, linkeé el post donde alguien que no es peronista escribió sobre “dos aniversarios, dos encuentros”.  Reflejaba dos momentos en la historia donde se juntaron dos trayectorias muy diferentes, y me limité a cuestionar el pensamiento progre – de buena leche, eso sí – que marcaba la visión de las dos figuras.

Me reprocho que no supe ver que la coincidencia de fechas iluminaba una gran zoncera argentina, más nueva y más profunda que las que relató Jauretche. Algún otro, Hard Core, otro viajero de la Red, lo hizo. Yo pido, humildemente, que lo lean. “¿Qué Che, el Che Pocho?”


el juicio a von Wernich

octubre 10, 2007

No siento que un comentario, hoy, en mi blog sea el lugar para hablar en serio sobre la represión, la guerrilla, los crímenes, la locura y el heroísmo de hace 30 años en Argentina. Hace algún tiempo, en “El hijo de Reco” escribí algo a propósito de la Triple A, hablando de justicia, política y memoria; mantengo lo que dije allí, pero lo veo incompleto, como que quedó mucho por decir… Lo tengo como una deuda pendiente, relatar lo que (algunos) vivimos y sentimos en esos años, y no es más que la crónica de alguien que no mató ni murió, y no por mérito propio…

Pero tampoco me parece jugar limpio conmigo mismo quedarme callado hoy. Por eso, algunas reflexiones:

Wernich se quedó callado. Él y sus abogados, en diferentes formas, hicieron su defensa legal. Cuestionó a los testigos, reivindicó su catolicismo, pero no habló de lo que hizo, acompañó o vió en ese tiempo. No habló de lo que los hombres a los que dió auxilio espiritual – su tarea – hicieron, ni  porqué lo hicieron; en qué creían, qué odiaban… Los jueces dictaron sentencia, y es la historia oficial. Yo, veo a su silencio como una confesión, peor, como una ausencia: no puede defenderlos a ellos, tampoco puede arrepentirse él. Algo me queda claro: no soy de requerir a menudo auxilio espiritual, pero si lo necesito, no se lo pediría a él.

Los que fueron víctimas, los que sufrieron, merecen respeto. No comparto el clima cultural que hace que cuestionarlos sea un pecado, pero no culpo a las familias de los que cayeron, ni a sus abogados, por buscar castigos, y reparación legal. Una sóla observación me nace:  No necesitan, no tienen por qué, presentar como mártires impolutos a sus caídos. Ya sé que la teoría de los demonios está vetada, pero hablemos en serio: la represión fue cruel, inhumana, pero no totalmente estúpida, o habría perdido: muchos de los que mató habían elegido el camino de las armas; no pocos habían matado a su vez ¿Eso libra de culpa a quienes picaneaban, a quienes decidían que las tumbas no tuvieran nombres?

Esto es pasado, que – seguro – está presente. Los argentinos tardamos en cerrar las cuentas. Pero hay algo que es muy de ahora: los medios – no todos, claro; una importante mayoría, especialmente los comentarios de la radio y la TV, que son los que más llegan – han aprovechado esto para pegarle a la Iglesia Católica. No digo Página 12, coherente con su historia y que siente que debe hacerse disculpar su oficialismo con un discurso comecuras y un poquito paranoico de León Ferrari. Digo los que hablan a Doña Rosa.  Decían poco de Wernich, menos de la represión en general. El asunto era con los curas. No digo que la Santa Madre no se haya ganado algunos azotes, y los periodistas tienden a ser progres, pero este coro en las radios sonaba… curioso. Si hasta el gran diario argentino, que por supuesto dió mucho espacio al tema, agrega hoy en una página de noticias internacionales, que traía el último atentado de ETA, un comentario – a propósito de nada – donde denuncia que el Vaticano – en su beatificación de los sacerdotes inmolados en la Guerra Civil española – ignoraba deliberadamente a los asesinados por el franquismo – que, señalaba, había tenido la bendición de los obispos.

También es cierto que la Jerarquía católica no ha hablado con demasiada elocuencia. No me uno a los que reclaman que se unan al coro de moda; la política y el periodismo viven al día; la Iglesia no. Pero a mí me parece – una arrogancia de mi parte, seguro – que sus palabras – convencionales, lavadas – salen así porque tiene un problema no resuelto no con su presente sino con su historia. Es cierto: una parte de la jerarquía bendijo a los militares y calló la represión. Pero antes, años antes, una parte de la iglesia – y de la jerarquía – incubó la guerrilla y bendijo – metafóricamente o no – sus armas. En Argentina, el origen de Montoneros fueron grupos católicos, y en Iberoamérica la historia es parecida.  Nada en el dogma católico garantiza que los sacerdotes no pueden cometer errores, o crímenes. Pero me parece que la Iglesia también se debe su propia historia.

Más largo de lo que pensaba escribir, veo que repartí palos en todas direcciones. Para mí, entonces, cierro con una vieja expresión inglesa que usaban los que veían pasar al condenado a la horca en Newgate “Allí, pero por la gracia de Dios, voy yo”.


8 de octubre: Perón, el Che y la memoria

octubre 8, 2007

Tengo que empezar diciendo que estoy un poco harto de aniversarios, especialmente cuando son parte de las promociones de los diarios y la TV. Pero también son nuestros aniversarios propios, de las fechas en que uno militaba (no, nene, después te explico qué era eso) y el ocho de octubre ibas a una misa más o menos clandestina de alguna orga de la JP, o – si estabas en otra – participabas en una volenteada en homenaje al Che.

Por eso tengo que congratular a Artemio López por su ingenio, cuando en su blog sube un post dos aniversarios, dos encuentros Me parece piola la forma en que une las dos recuerdos; y no me molesta que su corazoncito se incline más hacia el Ernesto. Es el clima de la época, al menos en la clase media y en los medios. Y, después de todo, en esos tiempos, cuando éramos (más) jóvenes, estaban unidos también, en las discusiones, y había quienes mostraban una carta donde Perón hablaba del Che como “el mejor de nosotros”.

Pero tengo que corregir alguna caída en el gorilismo; sé que no es su intención, y que es difícil evitarlo, pero que tome ejemplo de su cliente, que necesita los votos perucas y los del progresismo manso.

No me refiero al tema de la representación para la venta de tabaco. Ese es un error de persona; simplemente hay que aclarar que el que tuvo ese negocio era Villalón (Tené paciencia, nene; otro día te explico quién era el Pájaro).

Donde me parece que se equivoca fiero es en una evaluación: Perón sería lúcido pero mezquino, frente a un Che quijotesco. Artemio, ese es el Che del poster y el tatuaje, y el Perón de Bonasso y de los que no le perdonan que no fuera un poster y una consigna en lugar de un jefe político.

El tema – esos dos hombres que simbolizan dos caminos tan diferentes en el siglo pasado para nuestra América – da para mucho. Sólo quiero cuestionar que se plantee que la lucidez pueda ser un defecto en política. La necesitamos mucho.


Sputnik, a 50 años

octubre 4, 2007

Medio siglo es mucho tiempo para nosotros, poco para la historia. Igual, yo que leía la revista “Más Allá” no puedo dejar pasar la fecha: las fantasías del pibe quedan adentro del hombre. Y,  aunque está claro que los anuncios del siglo pasado de dos “Eras”, la Atómica y la del Espacio, fueron ingenuos o prematuros (como la explosión demográfica o – dicen algunos incrédulos – el calentamiento global), ese sueño fáustico sigue, para quienes quieren soñarlo. (En la leyenda original de Fausto, antes que el sentimentalismo alemán de Goethe metiera a Margarita, lo que él le pedía al diablo era el poder de transformar la arena en oro, y volar entre las estrellas).


A %d blogueros les gusta esto: