Una polémica sobre kirchnerismo, en el fin de año

diciembre 31, 2012

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Los estimables comentaristas del blog Daio, Anahí y Uno me arrastran a un debate, en el último día del año, sobre cosas que dije en mi posteo más reciente, acerca de un posible futuro para lo que se entiende como el kirchnerismo. Son mucho para mí, mientras trato de combatir el calor en el norte de Entre Ríos consumiendo cerveza. Quise aclarar algún punto de cada uno de sus cuestionamientos, y dar una respuesta general a lo que no había logrado hacer claro. Cuando subo mi respuesta, me surge una idea – quizás por la cerveza: esto da para otro posteo.

Daio, siempre sospeché que muchos opositores eran – por la contra – más cristinistas que yo. Ud. me lo confirma. Aparte de eso, tengo que decirle que la Presidente no dice en ese discurso nada sobre Duhalde y algunos intendentes del PJ – hoy kirchneristas, of course – que no se haya dicho muchas veces en el peronismo. También se le atribuye a Negro la módica pueblada que desmoronó anímicamente a Rodríguez Saá. Algunos lo creen, otros no. ¿Y? ¿Alguien sugiere que De la Rúa o el Adolfo deban ser restituidos a la Presidencia?

Me parece mucho más importante su afirmación “Yo fui, soy y seré toda la vida peronista, pero antes que peronista soy argentina y creo que la verdad no debe ofender a nadie“, porque ahí Cristina no habla sobre hechos de otros sino expresa una definición personal.

Anahí: No entiendo lo que me querés decir en tu comentario; pero pienso que se debe a concepciones filosóficas distintas sobre el rol del discurso político. Que yo creo que es muy importante, pero nunca se me ocurriría pensar que una fuerza política se basa en eso. Debo agregar que Laclau no es un discípulo de Abelardo Ramos que me impresione intelectualmente.

Uno: Ud. me entendió mal o yo me expresé mal en esos posteos a los que alude. No creo que “que está en la genética misma del kirchnerismo encontrar algo para cambiar“. Hay muchísimas cosas en Argentina, muy importantes, que no ha tocado en estos 10 años. Ejemplo: las concesiones de los servicios públicos.

Este gobierno se enfrenta, con mucha más firmeza que cualquier otro gobierno reciente, cuando considera que está en juego su poder político. Mi punto es que ese poder que ha acumulado no trasciende los límites de una democracia normal. No por las intenciones que tenga o no quien lo ejerce, sino por su naturaleza. Es lo que describo en ese posteo que Ud. comenta.

Mi respuesta al conjunto de comentarios: Considero al kirchnerismo como una versión actual del peronismo. Algunos pueden decir, sin injusticia, que incorpora valores y un discurso caros a una izquierda moderada; yo veo ahí una parte de esa actualización a la que me refiero.

El peronismo fundacional, con origen en el partido militar y con una fortísima influencia del pensamiento católico, ya tenía desde el comienzo un decisivo elemento modernizante: la sociedad jerárquica (sus críticos le dirían hipócrita, careta y machista) de la Argentina tradicional fue barrida por un huracán populista e igualitario. Y nunca volvió a ser la misma.

¿Esta versión del peronismo podrá convertirse en una corriente interna perdurable, como no lo hizo el menemismo? ¿Podrá conservar una influencia importante después del 2015? No lo sé, y creo que es imposible decirlo hoy. Pero pensar que depende de la voluntad de una persona es una fantasía de alcahuetes, oficialistas u opositores.

Abrazos y feliz 2013 para todos.

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Dictaduras eran las de antes – 3ra. parte

diciembre 30, 2012

justiciaEste posteo – dividido en tres partes, como la Galia – refleja una de mis debilidades como escritor. Acentuadas cuando escribo en medio de brindis de fin de año y viajes para reuniones familiares, claro. La idea me surgió, nítida, cuando leí las noticias, del fallo de la Corte Suprema de Justicia contra una intención muy explícita del Gobierno nacional, y de la ex ministra de Economía de Kirchner condenada por el encubrimiento de un delito que no se indica: “Dictaduras eran las de antes“.

Luego me dejé llevar por mi interés en comentar esos episodios mismos. Y la tentación de responder a algunos comentarios alevosos, o ingenuos (no hay tanta diferencia, en los argumentos políticos). Además, para ser francos, por la falta de tiempo y una pereza estival para desarrollar un análisis riguroso de las limitaciones de una estrategia “populista” en la Argentina moderna.

Entonces, quiero terminar con el posteo con una descripción breve de lo que entiendo es el punto central del planteo. El desarrollo quedará para el 2013. Tengo la firme sospecha que también en este año será la realidad la que se pronuncie con fuerza sobre las limitaciones que van a encontrar los partidarios y los opositores de una estrategia y un discurso “populista”.

Las derrotas que menciono al comienzo, y algunas otras, del Ejecutivo en el ámbito del Poder Judicial son una indicación importante – más allá de los méritos o deméritos de las sentencias en sí – de un diagnóstico de poder, en unos tribunales tan sensibles a los vientos políticos como los nuestros.

Los opositores señalarán, y tendrán razón, muchos casos en que las sentencias, o simplemente los tiempos de los juicios, muestran una aparente benevolencia hacia el oficialismo. Vale. Pero, seamos realistas, esa es la situación natural, dada la naturaleza humana. Es el oficialismo, cualquiera sea, el que maneja los nombramientos de jueces, sus ascensos, y, hasta cierto punto. su continuidad en el cargo.

La mayoría de las provincias argentinas, bah, la mayoría de los países, son ejemplos que muestran que los oficialismos siempre corren con una cierta ventaja en los tribunales. Eso también sucede, no nos engañemos, en el ámbito nacional en nuestro país. Simplemente, hay una señal que… la cancha no está lisa.

No voy esta vez a meterme en las razones sociales e históricas que originan hoy estos aparentes brotes de hostilidad al gobierno nacional. Ya me arrepentí al comienzo de este posteo, y además no tengo tiempo. De todos modos, es sólo una señal más.

Ya tuve ocasión de mencionar en el blog que el gobierno K enfrenta la hostilidad de sectores sindicales minoritarios pero poderosos. El apoyo que le brinda la central sindical oficialista… no puede llamarse entusiasta (Conociendo de tiempo atrás a la UOM, tengo claro que Caló mucho antes que kirchnerista es metalúrgico).

El gobierno ha construido – como señala constantemente la oposición – una red de medios adictos. No le alcanza, evidentemente, para superar la repercusión que tienen los medios opositores. Y la Ley de Medios… no modifica en un ápice en el corto plazo esta realidad.

Tampoco cuenta con estructuras partidarias con capacidad de movilización capaces de “ganar la calle” e intimidar a sus adversarios. Eso se demuestra con una indiscutible evidencia: no lo ha hecho en los momentos más álgidos, junio de 2008 o noviembre de 2012.

Las fuerzas armadas y de seguridad no están, para ponerlo suavemente, ideológicamente comprometidas con las políticas de este gobierno. Entonces ¿qué cuernos tiene que ver el escenario político de la Argentina de hoy con el de la Venezuela de Chávez? ¿Con el de los años 1945 a 1955 del peronismo fundacional?

El punto no es que el gobierno actual no es una dictadura. Eso sólo se puede afirmar en las fantasías paranoicas de los opositores más enceguecidos por el odio. Tampoco lo es el gobierno de Chávez, si vamos al caso, o los primeros gobiernos de Perón. El punto clave es que tampoco es el escenario “populista” de las elucubraciones de un Ernesto Laclau.

El escenario político argentino se parece, mucho, al brasileño, por todas las diferencias en sus estructuras y sus tradiciones políticas. El poder del gobierno se basa en el manejo de las estructuras del Estado nacional – notoriamente ineficiente, pero es lo que hay – y en el apoyo popular. Una parte entusiasta y convencido, y otra movido por la conciencia que alguien tiene que gobernar y no aparecen otras opciones en el horizonte. Todavía.

Entonces, el desafío del kirchnerismo es construirse – ¿terminar de construirse? – como una corriente política coherente y perdurable en el seno del peronismo (fuera de él sería sólo una minoría testimonial). Y ganar la(s) interna(s). El desafío de la oposición… sería que dejara de ser definida, en los hechos, por su oposición al kirchnerismo y que surgiera en su seno una opción que fuera convincente y atractiva como opción de gobierno.

Ninguno de esos dos desafíos aparece como imposible, o demasiado audaz. Lo único… que los discursos políticos actuales no parecen coincidir con esa realidad.


Dictaduras eran las de antes – 2da. parte

diciembre 28, 2012

justiciaLa sentencia del Tribunal Oral Federal que condenó a la ex ministra Felisa Miceli también tiene algunos aspectos interesantea: fue hallada culpable de “encubrimiento” de una maniobra financiera ilícita – supuesta, porque no hay indicios en el expediente de cual podría ser – y de “sustracción y ocultamiento de documento público” – por la desaparición del acta que hicieron los bomberos cuando encontraron el dinero.

No he estudiado el caso, no conozco a la Dra. Miceli, pero los hechos en registro alcanzan para sugerirme una imagen … suramericana: la del episodio que terminó con la carrera pública de José Dirceu. Tomando en cuenta, claro, que el brasileño era mucho más importante en el gobierno de Lula que la joven ministra en el de Kirchner. Y que la magnitud de las sumas en cuestión eran gigantescas, comparadas con la muy modesta cifra revelada en este caso (Es difícil competir con el monumentalismo de nuestros hermanos brasileños, que aspiran a ser “o mais grande do mundo” también en esto).

Sucede que no hay indicios contra la honestidad personal de Felisa Miceli. Su nivel de vida, antes y después de su gestión, es el de una profesional de clase media que vive de su trabajo. Ni siquiera está inserta en el circuito de las consultoras internacionales, como cabría esperar de un economista propuesto para un cargo de nivel ministerial.

Entonces surge, casi inevitable, la imagen del mensalão, que aquí el bloguero Contradicto historia. En este caso, un sistema clandestino de compensar a colaboradores, por encima de lo que las normas del Estado admiten. Se puede decir que un ejemplo mucho más similar lo tenemos aquí en Argentina, en los tiempos de Menem, cuando era una práctica muy extendida y casi pública. O en el poder judicial, por la misma época, de manos del legendario Alfredo Yabrán. Pero en esos casos la honestidad personal de los ejecutores estaba mucho más en duda.

¿Mi opinión sobre el asunto? Si esta especulación – no es más que eso – es cierta, puedo simpatizar con la Dra. Miceli, que paga un alto precio por cumplir con reglas de juego que seguramente ella no trazó. Y se justificaría que mire con envidia a otros funcionarios, más afortunados en su situación legal. O a los de una gran provincia argentina, muy poblada, de la que ningún gobernador, ex gobernador, ministro o ex ministro de la democracia ha sido jamás encausado por nada. Como dice un amigo, funcionario allí “Sistema político es el que tenemos nosotros“.

Pero… no se puede decir que – aún si la especulación es cierta – que la condena no se corresponde con las necesidades de la sociedad. Como creo que ya dije en el blog, impartir justicia absoluta es una tarea para Dios. Los jueces son funcionarios del Estado cuya tarea es aplicar las leyes en los casos particulares. Es imposible eliminar la corrupción por completo, también entre los jueces, pero el mecanismo judicial y la existencia de poderes separados le pone límites, aunque sea tarde y mal.

Me extendí en este subtema – reconozco que es un defecto mío – por una tentación de auditor veterano. Y porque estamos terminando el año y no me siento impulsado a trabajar mucho. Ahora me voy a un asado, pero prometo que en el tercer capítulo – espero que en el 2012 – termino, con el punto central.

(Continuará)


Dictaduras eran las de antes

diciembre 27, 2012

justicia

Las noticias, apareciendo casi al mismo tiempo, que la Corte Suprema de Justicia rechazó el per saltum presentado por el Gobierno y confirmó la prorroga de la medida cautelar que protege en esa causa al Grupo Clarín; y que la ex ministra de Economía de Kirchner, Felisa Miceli, fue condenada a cuatro años de prisión y a ocho años de inhabilitación para ocupar cargos públicos, me impulsaron a uno de mis raros tuits “Me dirán nostálgico, pero dictaduras eran las de antes“.

Mi problema con los tuits es que en 140 caracteres no puedo extenderme como me gusta. Siento que la realidad es más grande y compleja que lo que pueda decir en un tuit; bah, más de lo que pueda entender yo. Pero a veces uno cree que puede apuntar a un punto clave, que trasciende más allá de la anécdota.

Igual, ahora quiero desarrollar el asunto. Prometo que trataré de ser breve.

Sobre el esfuerzo por aplicar la Ley de Medios Audiovisuales al Grupo Clarín ya escribí bastante en el blog. También subí en este mes, desde antes del mítico 7D, varios posteos sobre esta fase del conflicto, la que se da en los Tribunales. Los interesados pueden buscarlos fácilmente.

El resumen que me parece que vale hacer ahora es señalar que esa pelea inicial – estoy convencido – va a ser ganada por el gobierno. Aunque no soy un creyente en la eficacia de la Ley de Medios, pocas leyes sobre comunicación han contado con más apoyo, y sus exigencias son muy razonables (con algunas posibilidades que favorecen al oficialismo, es cierto. Caramba! Debe ser el único país donde sucede algo así. En la BBC deben estar shockeados). Más tarde que temprano – ya transcurrieron tres años de vigencia de la ley – el Grupo deberá cumplimentarla (aunque sea con argucias legales, o testaferros. Otros grupos ya han dejado claro que lo harán así).

El factor a tomar en cuenta es que ahora el gobierno nacional se enfrenta a un tercer poder, la corporación judicial. Seguro, sobre sus miembros influye el Grupo Clarín, con métodos muy tradicionales que cualquier grupo económico poderoso conoce y practica (no implica, necesariamente, algo irregular. Simplemente, contratar a los estudios más prestigiosos – y caros – da una ventaja muy grande sobre cualquier pobre diablo. Como decía un viejo amigo abogado, más importante que conocer leyes es conocer jueces).

Por supuesto, también influye el Gobierno. Los mecanismos también son tradicionales: los nombramientos, las presiones. Y, si los jueces se deslegitiman ante la sociedad o el gobernante es muy poderoso, el juicio político.

Ahora, es obvio por lo que sucede que ni el Grupo ni el gobierno son hoy tan poderosos. El fallo es interesante: El “per saltum” fue rechazado por unanimidad, por “inadmisible” (una indicación que el “Hacelo como yo lo digo” puede ser aceptable para legisladores que mantienen la disciplina partidaria, pero no es el caso de los jueces). La prórroga de la cautelar tuvo la disidencia parcial de Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni – por motivos distintos, ojo. Y, un dato muy importante, la Corte ratificó que el 7 de diciembre pasado venció el año previsto para desprenderse de las licencias, por lo que cuando quede extinguida la cautelar no habrá nuevos plazos.

Hay que decir que los Supremos tienen tanta experiencia como los sindicalistas en lo de hacer equilibrios. Con más elegancia y versación jurídica, of course (No han quedado encerrados en la técnica exclusiva del apriete, como le sucede a algún compañero muy impulsivo). Y también tienen claro lo de defender las bases del poder propio: En su caso, que la interpretación de las leyes es la prerrogativa de los jueces.

(Continuará)


Qué hacer con la inflación

diciembre 26, 2012

En los últimos posteos puse énfasis sobre la militancia, en particular la oficialista. Es importante, no tanto para la coyuntura (que me perdonen, pero ahí no lo veo decisivo) como para el futuro de la política argentina.

Pero el problema clave sigue siendo la actividad económica. De cómo se resuelva, dependerá tanto el futuro desarrollo de nuestro país, la posibilidad de una inserción autónoma en el proceso de continentalización que vivimos, como la suerte del gobierno actual. Por eso doy la bienvenida a otro trabajo de Pablo Tonelli, que trata de responder, en términos comprensibles para los que no son especialistas, una pregunta muy actual. El título que le puso es más realista, me temo, que el que le pongo al posteo, en homenaje a un ruso que no se preocupaba por esas cosas.

¿QUE SE PUEDE HACER CON LA INFLACIÓN?

Pablo Tonelli, economista

En primer lugar voy a señalar lo que entiendo es un hecho evidente: No se puede crecer sin inflación. La evidencia empírica de los procesos de desarrollo en economías periféricas al centro capitalista mundial, desde las últimas décadas del siglo veinte a la actualidad, lo confirma. Tomemos como ejemplo los tigres asiáticos – Corea – o Filipinas e Indonesia. O más recientemente China y más atrás Brasil y México.

Dicho esto ¿En qué nivel del proceso inflacionario aparece un problema, es decir un obstáculo al crecimiento y la distribución progresiva del ingreso?

Veamos. Según cita el economista argentino Guillermo Gigliani ”Pollin y Zhu (2005) dieron a conocer un estudio empírico sobre la relación entre inflación y crecimiento en el período 1961-2000 para 80 países que fueron agrupados en naciones de la OECD, naciones de ingreso medio y naciones de ingreso bajo”. Para dichos autores “el nivel en el cual la inflación se convierte en negativa para el crecimiento económico está en la franja del 15/18 % anual”. Por otra parte, Alfredo Zaiat en su libro “Economía a contramano” en el capítulo dedicado a la inflación cita a Michel Bruno y William Easterly, autores que en una publicación editada por el Federal Reserve Bank of St. Louis afirman “que inflaciones mayores al 40 % afectan el crecimiento económico, mientras que por debajo de ese umbral no existe evidencia que menor inflación esté correlacionada con mayor crecimiento”.

Frente a esto, el último Documento del Plan Fénix “La cuestión inflacionaria en la Argentina” señala que el patrón de crecimiento de la actividad productiva presenta dificultades. ”Entre ellas, un proceso inflacionario que se ha iniciado un quinquenio atrás y que, si bien muestra un ritmo administrable, alcanza hoy índices superiores a los deseables”. Y agrega “la inflación ha vuelto a instalarse como una cuestión central entre las preocupaciones sociales y exige de medidas eficaces para su morigeración y control”.

Suscribo la opinión del Plan Fénix, que elegantemente indica “un nivel de inflación superior a lo deseable”, refiriéndose a la actual situación en Argentina ¿Por qué?

En una nota anterior sobre el tema afirmé que la inflación constituye un problema para nuestra política económica. En primer lugar, porque afecta un tema muy sensible para el futuro del crecimiento que es el tipo de cambio. El tipo de cambio real, que es el que consideramos, surge de comparar la cotización oficial de nuestra divisa contra el dólar (digamos 4,90) multiplicarla por los índices de precios de EEUU y dividirlos por el índice de precios de la Argentina. De la misma forma hacemos lo propio con las otras monedas con las cuales comerciamos (reales, euros, etc.) En la medida que la inflación local sea considerable y persistentemente superior a la inflación internacional el tipo de cambio se aprecia en relación con estas monedas y la economía pierde competitividad externa, es decir resulta más caro vender al exterior, sobre todo en el sector industrial.

Los salarios formales y posteriormente las jubilaciones mínimas se han incrementado por encima de la inflación, se mida ésta como se mida. Para ello han contribuido la puesta en vigencia de las paritarias y el ajuste semestral del haber jubilatorio. No han sido los trabajadores formales quienes la han padecido, pero los costos del salario en dólares se han incrementado también, por el efecto que mencioné al inicio y esto complica centralmente a las pyme nacionales y a las producciones regionales. No obstante hagamos la salvedad que menciona el documento del Plan Fénix…”Además de los conocidos impactos que todo proceso de este tipo (inflacionario) tiene sobre los perceptores de ingresos fijos – como es principalmente el caso de los trabajadores asalariados – la inflación estrecha el horizonte de decisión de las personas y las empresas, desestimando la toma de riesgos a plazos largos”. Los asalariados no formales pierden frente a la inflación y el costo de la canasta básica alimentaria crece a un ritmo superior a los precios al consumidor de todo tipo, lo que afecta a todos los asalariados en general. A eso se refiere ese documento Las decisiones de tomar riesgos tienen que ver con las decisiones de inversión.

¿Cuáles pueden ser las medidas eficaces para morigerar y controlar la inflación que enuncia el Plan Fénix? Para la ortodoxia económica la inflación es un fenómeno monetario, debido a la emisión de moneda por parte del BCRA, al déficit fiscal y a los excesos de la demanda que se manifiestan en un consumo que no puede ser satisfecho por la oferta productiva. Las medidas para combatirla son los tradicionales planes de ajuste, que congelan salarios para contener el consumo, reducen el gasto público de todo tipo, particularmente el gasto social como vemos en la Europa en crisis, y reducen el volumen de la emisión monetaria para que la actividad económica se contraiga. Me atrevo a sostener que darían resultado, contra la respetable opinión en contrario de destacados economistas como Julio Olivera, que extensamente ha argumentado contra la falacia de los ajustes recesivos, tomando como caso de estudio la década del ochenta en nuestro país. Yo creo que esta coyuntura es diferente. Pero la tasa de inflación se reduciría drásticamente junto con el salario, el empleo, el crecimiento y la actividad industrial. El remedio sería peor que la enfermedad.

Adhiero a una explicación pluricausal para la inflación argentina. De ese diagnóstico uno puede deducir las líneas de acción a seguir con el objeto de moderar y regular su ritmo preservando el crecimiento y la distribución del ingreso .Actúan en el presente tres factores centrales, que son a mi juicio: La persistente alza de los precios internacionales de los productos agrícolas, moderados parcialmente en lo interno por las retenciones a las exportaciones, y de los precios de los insumos industriales más difundidos, que fijan su precio también internacionalmente y repercuten sobre los costos de la industria. (Como se ve, aquí no hay ningún fenómeno monetario vinculado a la emisión que se vincule a este hecho). La puja distributiva entre salarios, ganancias y rentas. La devaluación del tipo de cambio oficial, que ha incrementado (afortunadamente) su ritmo y no actúa como ancla de los precios, lo que sucedió en los últimos años a partir del 2009. El financiamiento monetario del déficit fiscal, que tal como desarrollé en una nota anterior sobre la inflación  adhiero a  una reflexión proveniente de un marxista argentino, Rolando Astarita.

Reflexión que comparto y es fuertemente criticada por muchos compañeros y amigos heterodoxos postkeynesiano: Cuando aumenta la circulación monetaria para cubrir déficit fiscales esa emisión es inflacionaria, pero no porque se esté comparando una mayor masa de dinero en relación con cierta masa de mercancías, como afirma la teoría cuantitativa ortodoxa del dinero, sino porque aumenta la cantidad de signos monetarios en relación con el dólar, dinero divisa que es el respaldo y la validación última de la producción, que constituye la verdadera reserva de valor como moneda para los capitalistas locales, más allá de los esfuerzos  para pesificar la Economía.

¿Cómo combatir las distintas fuentes multicausales de la inflación, según el diagnostico de esta nota?

El alza de los alimentos de consumo popular derivada del incremento de los precios internacionales se combate con controles de precios. No todos los precios. Los precios claves que inciden en la canasta de consumo.

En relación con la puja distributiva, tal como afirman Amico y Fiorito, dos economistas argentinos ”Como existe una clara asimetría de poder entre trabajadores y empresarios, es preciso que el Estado regule la dinámica de formación de precios, incluyendo políticas de ingresos que coordinen en el tiempo metas explícitas, el ritmo de crecimiento de la inflación, las mejoras de empleo y productividad y las sucesivas mejoras salariales a fin de incorporar explícitamente la recuperación de los ingresos salariales perdidos y una mejora real de la situación distributiva de los trabajadores”.

El alza del tipo de cambio debe ser consistente con la expectativa de inflación esperada. En relación con el financiamiento del déficit fiscal, este debe tender a anularse con una reforma impositiva que capte las rentas y las ganancias y no se centre en el tributo al consumo, a la vez que refinanciando y no pagando el capital de la deuda externa emitida en pesos.

No se puede crecer sin inflación, dije al inicio de esta nota. Lo importante no es la eliminación de ésta sino su regulación y moderación. La experiencia histórica y la rica experiencia argentina (el 52, el 73, para mencionar estrategias de acuerdo de precios y salarios bajo el peronismo) muestran sus dificultades y tensiones, pero también su factibilidad.


Feliz Navidad

diciembre 24, 2012

Como ya conté en el blog, en una ocasión le preguntaron a Atahualpa Yupanqui si era creyente, y el contestó, ”No m´hijo, yo soy dudante. Es mi caso.

Pero, como también dije en varios posteos (en el sexto año es inevitable repetirse): “No podemos olvidar que lo que se afirma en Navidad es más profundo y, filosóficamente, más subversivo que cualquier manifiesto. El relato dice que alguien, mucho pero muuucho más importante que un César o un presidente, alguien que sería el Autor de todo, de las galaxias, de la mecánica cuántica, del cosmos y de la historia, hace unos dos mil años se hizo hombre porque nos amaba. Será cierto o no, pero ¡Que afirmación!“.

Por eso, para todos los que visitan este blog, no importa su fe o falta de ella, es una buena ocasión para desearles felicidad. Y que sean amados: es la mejor parte.


Últimas observaciones sobre los saqueos antes de Navidad

diciembre 24, 2012

santa-or-thief

Lejos de la ciudad y de las discusiones políticas y con acceso muy espaciado a Internet, no estoy en condiciones de hacer aportes interesantes. Tal vez lo único ... Este blog, en particular, dos de sus posteos, éste y éste, se han convertido en uno de los lugares en la blogosfera donde el tema se debate. Eso que los debates necesariamente echan luz sobre los temas es una de las piadosas mentiras que hoy llaman “políticamente correcto”. Pero echan luz sobre los que debatimos, cómo no.

Aquí Florencia analiza con agudeza a los dos bandos principales del debate. Me parece válida su percepción que los ve – a los más vocales, que intervienen con más fervor – compartiendo un enfoque ideológico y una ubicación social bastante similar y divididos por “relatos” antagónicos. Por mi parte, agrego que esos “relatos” se corresponden – no con actitudes distintas ante la pobreza o los saqueos, sino con  el apoyo o  la oposición al gobierno nacional.

Y es natural que así sea. Tengo claro que la, muy relativa, objetividad de la que hago gala en el blog se debe a que sé que cualquiera que se ponga a leer estos largos posteos ya tiene un compromiso político y está convencido de su propia versión. Si yo hablara en un acto, hiciera declaraciones por TV o fuera un tuitero frecuente… mi discurso sería distinto.

Ahora sólo voy a hacer un par de observaciones: Amigos y visitantes comprometidos, me parece que se están equivocando con sus respectivos relatos. No en relación a la Verdad, sea lo que sea. En relación a sus objetivos.

Los opositores, creo, necesitan tener más claro que no importan tanto las causas y las resposabilidades de los saqueos. Son un problema en sí mismos, una vez que se producen, y el gobierno debe resolverlos. Esto es, contenerlos sin hacer uso de una “violencia desproporcionada” (como dice la ONU cuando Israel bombardea Gaza). Son episodios de violencia grupal protagonizados por – casi exclusivamente – jóvenes marginales. Con toda la furia, y en todo el país, esos protagonistas suman cientos, hasta un máximo de un par de miles. Los miran con temor y angustia los sectores más pobres, que son las víctimas de esa violencia. Para no hablar de los sectores medios y altos.

Hasta ahora, el gobierno – salvo cuando comunica, donde no para de cometer boludeces – lo ha manejado razonablemente bien. Los profesionales empezarán a gritar ahora, señalando todos los errores. Lo acepto: no soy profesional, pero hasta yo puedo darme cuenta de la ausencia de previsión, cuando todos sabemos que estos hechos se producen con más frecuencia, cerca de las fiestas. No importa: eso es el Estado que tenemos (y, que es cierto, el gobierno no se preocupa en mejorar). Yo estoy comparando su manejo político con los gobiernos recientes de De la Rúa y de Duhalde, y me parece que la diferencia es evidente.

Creo también que la población tiene muy presente la necesidad de poner límites a la violencia – Marcola no gana elecciones en Río, Manolo -, y que cualquier opositor deberá convencer que él también puede hacerlo ¿Tengo que decir que ni el socialismo santafesino ni el macrismo porteño muestran mucha actitud?

La otra observación que se me ocurre ahora, acercándose la Nochebuena, es para mis amigos K, y pienso que alcanza más allá de esta coyuntura: Chicos, acábenla con las comparaciones. Esto es algo que hacemos los cuadros y militantes políticos, como yo recién. Y ustedes, todos, desde Aliverti a Artemio, se pusieron a comparar estos saqueos con las manifestaciones del 2001 – que esas estaban “justificadas” (ya se acabó el relato que las hizo Duhalde para voltear un gobierno democrático) pero estas son “injustificadas” y Malas.

Eso fue hace once años. Creánme, los argentinos y argentinas de a pie no las comparan. Tampoco están pensando todo el tiempo qué mal que estaban en el 2002, o en 1998. Y si los militantes solamente les recuerdan eso, al final se transforman en un ruido aburrido. Es más, por la perversidad de la memoria humana, bastantes compatriotas a lo mejor se acuerdan que en la primera mitad de los ´90 estaban mejor (Las estadísticas les dicen eso).

El problema a enfrentar es que la mayoría de los argentinos no estuvieron mejor en el 2012 que en el 2011. Hay explicaciones válidas: la Crisis internacional, la disminución del crecimiento brasileño… Pero con las explicaciones no se va al supermercado. El desafío del oficialismo, y por el cual va a ser medido, es que la mayoría esté mejor en el 2013 que en el 2012. También ayudaría, pienso, que Juan Manuel Abal Medina jr. deje de hacer declaraciones sobre el “repudio profundo de este gobierno y de todos los argentinos frente a estos hechos que intentan frenar la paz social, el gran momento que vive la Argentina”.

Seamos francos: muchas afirmaciones del oficialismo suenan parecido. Y dejan picando una respuesta: ¿Así que vos estás viviendo un gran momento?


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