noticias de la crisis

septiembre 30, 2008

En la inundación de palabras que disparó el voto no positivo (tengo que reconocer que es una buena tapa la de P12) de los representantes yanquis, no encuentro nada que modifique el esquema muy básico que hice ayer. Pero quiero recomendar algunas cosas que he leído y transmitir una inquietud. Ante todo, en Finanzas Públicas dan en castellano un resumen muy corto y muy preciso de como fue el rechazo; frente a pavadas progres como la de Kirschbaum hoy en Clarín, vale la pena informarse. Manolo, como acostumbra, da con su estilo barroco pantallazos iluminadores de la situación.

Y Elemaco da el único trabajo con números que he visto hasta ahora sobre los efectos negativos que esta crisis puede tener para nosotros. Lo escribió en enero (!).

El profesor Krugman me decepciona un poco, o quizás sea que es un neokeynesiano más entusiasta que yo. Señala que en realidad el esquema Paulson, o uno aún más ambicioso, no necesitará dinero en el mediano plazo. El Estado emitirá pagarés a cambio de pagarés, y quizás acciones, y bastará con la confianza que despierta el Estado para solucionar este problema (Es cierto, lo estoy simplificando, pero no mucho. El gran simplificador aquí , en el N.Y.Times, nada menos, es él). Evidentemente, tiene fe en el rescate.

Curiosamente, el cuestionamiento económico a todo el esquema que más me inquietó es en lugar donde casi nunca se publica nada sobre economía, “Ámbito Financiero” (a no confundir, lo que publican es en un 80 % propaganda editorial, y otro 20 % chismes políticos). Pero allí, José Siaba Serrate escribe

Mientras el Congreso resuelve qué hacer, es la Fed (la Reserva Federal) la que está a cargo. …Como la circulación del mercado monetario (de corto plazo) se cerró después de Lehman, la Fed debe bombear liquidez y ocuparse de que ésta llegue a cada uno de sus vasos capilares. No basta con anegar el compartimiento de los bancos comerciales, nada garantiza, por ejemplo, que el sobrante fluirá hacia los bancos de inversión. Así se crearon diversas ventanillas específicas de asistencia. Ya se dijo que los compromisos de la Fed, al miércoles pasado, totalizaban 262 mil millones de dólares en redescuentos varios, 150 mil millones en las subastas de fondos TAF y 86 mil millones de dólares en pases. En números redondos, 500 mil millones. Pero las tensiones, del último miércoles al presente, recrudecieron aún más. Washington Mutual perdió 9% de sus depósitos en los diez días hábiles previos a su defunción el jueves. No se explica la veloz debacle del banco Wachovia si el jueves y viernes no lo barrió la desconfianza de sus clientes. Bancos como City National y Sovereign recibieron ayer en las Bolsas el fatídico beso de la muerte (caídas a plomo de las que nadie, en esta crisis, pudo luego volver). Cuando se conozcan las cifras de los redescuentos, quedará acreditada la extrema virulencia de la hora. Ayer, por lo pronto, la Fed de Richmond avisó que los grifos estaban abiertos para facilitar la transición de los depositantes de Wachovia al Citigroup. Y también ayer la Fed anunció que su programa de licitaciones de recursos TAF aumentará de 150 mil millones de dólares a 350 mil millones. A buen entendedor, sobran palabras. Ello supone dos reconocimientos. Está claro que nadie le presta a nadie. Y, además, que los problemas muerden de lleno en el seno de la banca comercial, bajo la órbita directa de la Fed y no sólo en las inmediaciones (mal) vigiladas por la SEC, la OTS, la FHFA o la Superintendencia de Seguros de Nueva York.

Es un fina ironía que, mientras el Congreso titubea con la propuesta Paulson por 700 mil millones de dólares, la Fed haya montado en paralelo un programa de igual envergadura. En efecto, los 500 mil millones de dólares ya comprometidos de asistencia, treparán en 200 mil millones cuando se realicen las subastas TAF ampliadas. Es verdad que Henry Paulson plantea la compra lisa y llana de activos mientras la Fed sólo los recibe en garantía. En rigor, la Fed alquila su hoja de balance y facilita liquidez inmediata (en saldos de cuenta en dólares o títulos del Tesoro) a cambio de instrumentos financieros de cada vez más incierto pelaje y dudosa capacidad de realización. Pero si la crisis echa raíces, y sus estertores se agravan hasta arrasar a buena parte de la banca, esos activos que arribaron como simple colateral podrán terminar definitivamente en sus vitrinas. Como compras no deseadas. Sin requerir, por cierto, ninguna autorización expresa del Congreso. El plan de rescate, entre otros, también ayudará a rescatar las finanzas de la Fed.

En las cuentas del profesor Krugman – que sabe mucho más que yo de econometría – están incluídos estos compromisos? Mi impresión, por lo que valga, es que Keynes estaba preocupado en los ´30 por volver a poner en marcha una economía financiera que había dejado de cumplir con las funciones para las que la requería la economía real, que por eso funcionaba muy por debajo de su capacidad. El desafío ahora es mantener a flote una megaburbuja financiera que superó todos los límites de la economía real. Me parece que es una situación diferente.

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un saludo a Jorge Schvarzer

septiembre 30, 2008

El sábado pasado falleció Jorge Schvarzer. Uno se entera de tanta trivia, y esto no lo supe hasta que lo leí visitando el blog de los 3 chiflados. Debí haber escrito algo, porque se lo merece y porque su nombre había sido propuesto para exponer en la jornada que el Foro para una Nueva Política Industrial – donde doy una mano – hace pasado mañana en ACARA; se descartó porque estaba con mala salud… (serán Matías Kulfas y Alejandro Barrios, para el que le interese). Pero no creo que pueda mejorar lo que ya escribieron en ese blog. Por eso les dejo este link. Los que están a favor de la industria nacional, pasen y saluden.


Y si probamos con la prudencia?

septiembre 29, 2008

Ya lo sé, no es parte de la tradición nacional. Pero en un mundo donde se están estrenando conductas, los argentinos a lo mejor también podemos innovar. Estoy hablando de la etapa de la crisis que comienza hoy, 29/9, con el rechazo en la Cámara de Representantes de U.S.A. de la ley de salvataje financiero. Y aclaro dos cosas: no tengo más datos que los que están en los medios para deducir qué ha pasado; y no tengo más certidumbre que la que podía tener Mr. Paulson para pensar que la ley iba a funcionar.

Aparentemente, han sido los representantes más conservadores (en el sentido yanqui de la expresión) republicanos y también demócratas los que han negado sus votos. Si es así, hay un fuerte componente ideológico; quizá haya algo de la vieja hostilidad populista (quedará algo en el Medio Oeste?) hacia Wall Street y los bancos, pero me parece que el elemento dominante ha sido la ideología, siempre presente en muchos norteamericanos y dominante desde Reagan, que sostiene que el mercado es preferible a la intervención estatal, y que los que se equivocaron deben pagar sus errores (se siente, se siente, Calvino está presente!)

Esto muestra una falta de liderazgo de ambos candidatos, Obama y McCain, y de las cúpulas de ambos partidos (porque los demócratas están tanto o más imbricados que los republicanos con el establishment financiero). Del presidente Bush… no hablemos. Pero no puedo estar de acuerdo con Paul Krugman que Estados Unidos es hoy una república bananera con armas nucleares. Creo que el profesor Krugman dramatiza su fastidio con los que no han hecho caso de sus consejos económicos desde hace bastantes años. Me atrevo a predecir que antes que esta semana termine habrá una nueva ley aprobada. Para ponerlo en términos aristotélicos, los elementos aristocráticos en el sistema estadounidense equilibran claramente a los democráticos.

Esto no quiere decir que la crisis se solucione en forma indolora, en mi opinión. Aunque se lograra que no afecte la economía real, ya es demasiado probable que la inmensa creación de riqueza financiera que esta etapa de la globalización produjo, se muestre como una megaburbuja, como temía aquí.

Pero es irónico que el efecto “jazz” (Cristina dixit) se complique y agrave por razones ideológicas. Eso era una especialidad de las sociedades latinoamericanas. Por eso mi propuesta que intercambiemos estilos con los gringos. Nuestros países van a sufrir, casi con certeza, aunque más no sea porque nuestros clientes comprarán menos y no prestarán nada. Pero las consecuencias, en este año y en los próximos, no tienen por qué ir más allá del enfriamiento de la economía que ya estamos sufriendo.

El consejo del título va dirigido a una audiencia muy pequeña y muy politizada. El viraje mudo a una política económica más ortodoxa que la practicada hasta ahora ha recibido duras críticas, por los que la cuestionan por sí misma y por los que critican cualquier cosa que haga el gobierno (y ha sido defendida por los que defienden todo lo que los últimos atacan). Paremos la mano hasta que veamos cómo viene el viento (huracán?). Estoy de acuerdo con Zaiat no se vislumbra el beneficio de reconectarse al mercado financiero internacional, más aún a un sistema que estalló y no se sabe cómo será el que lo reemplace”. Yo dije que pensaba de las medidas con menos precisión cuando cité lo de Churchill “Es la única especie de rata que corre hacia un barco que se hunde“.

Pero esa es una discusión académica, al menos por unas semanas. Argentina y su socio mayor, Brasil, están en condiciones de minimizar, hasta cierto punto, el daño que esta tormente probablemente producirá. Rompamos con nuestras mejores tradiciones, y no nos peguemos un tiro en el pie peleando entre nosotros.


Un desafío para los muchachos de Pino

septiembre 28, 2008

La pelea política en Argentina está caliente, pero aburrida. Por lo menos, eso vale para la que tiene eco en los grandes medios, que es, después de todo, la que le llega a la mayoría de las personas. No se levantan las banderas de causas nobles, no hay propuestas para el país que no se estén gastadas con la repetición, ni siquiera se escuchan mentiras atractivas. Lilita Carrió – que sí tiene repercusión mediática – hace lo que puede para animar la cosa con sus profecías, pero ya de tanto escucharlas no se toman en serio. (Y esto también está pasando en los blogs kirchneristas, que tienen que denunciar las conspiraciones de Clarín y la Derecha para encontrar tema; creo que me voy a pelear con Artemio a propósito de Cooke para ver si animo la cosa)

La oposición – que por algo está desperdigada y confusa – se apoya en el profundo fastidio que despiertan en muchísima gente las figuras y los estilos de Cristina y Néstor, y en reclamos sectoriales, algunos muy respetables, pero, claro, de sector. No consigue integrar sentimientos y reclamos en una (o varias) alternativas convincentes. Porque su núcleo duro sigue siendo, por lo menos en los medios, la nostalgia por ese “primer mundo” que les pareció tan cercano en algún momento de los ´90, y quieren que la Argentina se “reintegre al mundo”, lo que en la práctica significa el sistema financiero global. No quiero ser cruel, pero hoy a mí me recuerda la frase que atribuyen a Churchill sobre un enemigo suyo en el Parlamento británico “Es la única especie de rata que corre hacia un barco que se hunde“.

El oficialismo en este aspecto no está mucho mejor. Hasta para su público, lo único que atina a mostrar es lo que hizo en su primer gobierno, y ese stock se está agotando. Los represores de la dictadura militar están cada vez más viejitos y se van muriendo, y el crecimiento a tasas chinas… parece que fue. Uno diría que Cristina toma los banderas de la oposición cuando anuncia el pago al Club de París y la negociación con los holdouts, pero como soy bien pensado creo que lo hace porque no tiene otro remedio. Los vencimientos de la deuda hablan, y con voz alta.

Es por eso que en este blog siempre miré con simpatía a Pino Solanas y su Proyecto Sur. Como pienso que la realidad, y hasta la ética, de la política tienen que ver con la construcción y la lucha por el poder, no creo en los partidos testimoniales. Si la oposición está como está – objetivamente, mucho peor que el oficialismo – es porque la estructura orgánica nacional que podía expresarla, la U.C.R., se autodestruyó entre el Pacto de Olivos y la caída de De la Rúa. Y los kirchneristas lúcidos reconocen que lo que sostiene al gobierno es la armazón del P.J.

Pero un grupo pequeño e idealista puede servir, y a menudo lo ha hecho en nuestra historia, para levantar consignas y construir propuestas. Si a su frente está un director talentoso, que no vacila en poner su cine al servicio de sus ideas, tanto mejor. Su película más reciente, “La próxima estación”, cumplen con eso. Pero es necesario que las consignas y las propuestas sean desafiadas – para ver si pueden echar raíces en la realidad – y ahora le ha llegado el turno.

José Natanson publica un artículo en Página 12 (¿dónde si no?) en el que critica con inteligencia no la película sino el planteo de Solanas, y de Proyecto Sur, y de muchos otros: El tren para todos. Y la crítica, dura y realista, no parte de un pensamiento antagónico al de Pino.

Personalmente, aunque concedo la validez de muchos puntos que Natanson hace – en particular, la necesidad de profundizar en qué razones estructurales, además de la maldad de sus enemigos, provocaron el desguace de los ferrocarriles – pienso que el tren es, en principio, un medio de transporte más racional que el camión, y no hablemos del automóvil. Pero el artículo muestra, y con eso hace un favor a todos, que va a ser necesario afilar los lápices, y construir alianzas, si se quiere llevar adelante una de las banderas interesantes que han surgido en el “desierto de ideas” de la política argentina.


¿Qué hiciste en el gobierno de Menem, papá?

septiembre 26, 2008

El 5 de este mes anuncié aquí que subía a “El hijo de Reco” la primera parte de un largo artículo de un profesor de Harvard, Steven Levitsky, “Una Desorganización Organizada“, donde el tipo vuelca sus encuestas de 1997 a centenares de militantes y unidades básicas peronistas, y entrevistas con dirigentes locales y sindicalista.  Lo había publicado en castellano Argirópolis, un proyecto de las Universidades de Quilmes, La Plata y del Litoral y Página 12, pero no tuvo mucho eco (el proyecto es demasiado progre para el gusto peronista, y el artículo suena demasiado peronista para el gusto progre).

Como advertí en la Introducción, no hay nada en el artículo que no sepa alguien que haya militado al menos un año en una agrupación o en un sindicato. Pero hay una visión diferente cuando se lo ve desde la sociología y la teoría política. La intelectual es una forma del conocimiento distinta de la práctica y la emocional, pero también es necesaria.

Bueno, luego subí la segunda parte. Y hoy, la tercera y última:El peronismo durante el gobierno de Menem” Es la parte más larga y – me parece – la más interesante. Por dos motivos: 1) Porque echa luz sobre un tema del que no se habla, o peor, se construyen leyendas negras o blancas: qué pasaba con los aparatos y militantes políticos del Partido Justicialista durante la década en que Menem gobernó Argentina. 2) Porque nos ayuda a pensar qué sucede en esas estructuras y qué hacen esos militantes – que en un porcentaje importante son los mismos – cuando el Presidente, de la Nación o del Partido, es Néstor Kirchner.


Algo más sobre Rucci y el gremialismo

septiembre 25, 2008

En la entrada anterior, además de un saludo a Rucci, quise – frente a mitologías berretas – dejar planteada una distinción ética entre dos instrumentos políticos de nuestra historia no tan lejana: la violencia y el asesinato. En la columna de comentarios – que yo suelo descuidar – Anahí y Harry introdujeron algunos temas interesantes. Por eso quiero subir, aunque sea sin permiso, de acuerdo a los usos de la Red, el comentario que un conocido bloguero local, Oti, hizo en otro lado. Rara vez estoy de acuerdo con él; tenemos lenguajes diferentes. Pero aquí me parece que su lenguaje le sirvió para un resumen político muy lúcido; así que le dejo la palabra:

No hay ningún antagonismo “objetivo” entre la burocracia y los trabajadores, ni tampoco entre la burocracia y los dirigentes combativos.

El antagonismo que pudo haber habido es el que decidieron darle los protagonistas, no reside nada más que en la ideología y en la voluntad. Pero esto de “objetivo” poco y nada tiene. Creo que el enfrentamiento subyacente no era para nada “ideológico” ni de “clase”.

El problema son los desfasajes y el fanatismo. Cuando los combativos señalan un enemigo interno en la clase trabajadora y cuando la burocracia señala un enemigo infiltrado. Pero esto procede de prácticas e ideas que se hacen los protagonistas, no quiere decir que tenga fundamento real eso, aunque las consecuencias de ellas luego sí sean realidad (la violencia, el antagonismo, etc.).

Creo que en el fondo, muchos lo odiaban a Rucci no porque sea burócrata sino porque era leal a la conducción del General, y cuando la izquierda se equivocaba él no se privaba de señalarlo con bastante claridad.

El problema era la ceguera en entender la práctica diferente de cada sector dentro de un sentido único. Creo que esto no se lo podía representar bien ningún sector. Sucedía algo así como el equipo donde cada uno tiene una camiseta diferente y nos fijamos en lo diferente de la camiseta y no para qué lado patean.

En la práctica política de aquel tiempo el color de la camiseta condicionaba la capacidad de entender para qué lado se estaba pateando (estrategia). Muy poca ayuda tenía el General en esta tarea.

Me parece que no podremos llegar a nada superador del pasado si en algún punto no rompemos lo que nos encadenaba en ese pasado y seguimos reproduciendo hoy, bajo otra modalidad más frívola y light, los mismos sentimientos subyacentes del pasado.

El asunto es que para liberarse de esos sentimientos es preciso haber cambiado la propia mente, para así ver el pasado (y el presente) de manera diferente.


Rucci y los otros

septiembre 24, 2008

Mañana se cumplen 35 años del asesinato de Rucci. Hace 2 años escribí algo, y no tengo más que agregar acerca de esa muerte. Pero siento que hay algunas cosas que necesitan ser dichas, y forman parte de la misma historia.

No estoy pensando en el reclamo de Hugo Moyano: que se juzgue por “delitos de lesa humanidad” a los que lo mataron. No es un planteo jurídico. Es como los carteles, hace año y medio, que decían “No jodan con Perón“, una forma de decir No jodan con los peronistas. Es marcar la cancha. Puedo acompañarlo, pero no lo veo como un tema de principios, sino de poder.

Esa categoría de delitos, con la salvaguarda clave que se considerarán tales si ha participado el Estado, no puedo dejar de sentirla como una chicana de abogados, que quieren estar seguros que a unos se los persiga y a otros no. Hay una cláusula tácita: No serán crímenes de lesa humanidad los que hayan cometido los que hoy tengan poder en un Estado. Juristas prácticos como Kissinger y Putin estarán de acuerdo. En realidad, hace algunos años un juez inglés, con ese realismo que ha llevado a los “anglosajones” tan lejos, consideró improcedente una acusación presentada contra Fidel Castro por alegados crímenes de lesa humanidad, con el argumento que era una categoría inaplicable a un Jefe de Estado en ejercicio.

Lo que quiero plantear – para provocar algunas reflexiones – no tiene que ver solamente con la muerte de Rucci: también las de Vandor, Alonso, Coria, Klosterman,… Es el extraño momento, a fines de los ´60 y principios de los ´70, cuando el asesinato de sindicalistas fue una forma aceptada por muchos de la lucha revolucionaria. Porque en Colombia, por ejemplo, mataron muchos más sindicalistas que aquí, pero todos como parte de la guerra contrarevolucionaria.

Es cierto, era otro tiempo, más violento o menos hipócrita, y que un gremialista cayera en un tiroteo, como le pasó a Rosendo García y a Blajakis, era casi un gaje del oficio. También había odios más profundos – o a uno le parece – que los de ahora. Cuando mataron a Aramburu, yo lo lamenté por un simple respeto a su coraje personal (el relato que hicieron sus secuestradores deja eso en claro), pero fueron muchos, muchos los militantes peronistas, que si les hablaban de montoneros pensaban en Felipe Varela, que sintieron que se había pagado una deuda.

La pelea que dieron los sindicalistas peronistas contra gremialistas comunistas y radicales para recuperar sus organizaciones, fue muchas veces muy violenta. Hubo heridos y algún muerto. No hubo asesinatos. La pelea interna del peronismo entre y con los sindicalistas, fue peor (como corresponde). Pero cuando el asesinato (no la violencia) se convirtió en un procedimiento aceptado – y coreado en actos – de la lucha política, se cruzó una raya sin retorno. Y cuando mataron sindicalistas en operativos comando de la guerra revolucionaria, había un elemento de soberbia y locura que iba a crear respuestas parecidas. Ese fue, me parece, el huevo de la serpiente.


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