El peronismo después del 22/11

diciembre 6, 2015

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Los posteos recientes del blog han estado enfocados al futuro gobierno de Macri, sus funcionarios, sus políticas, y algo al entorno internacional, regional, en el que va a moverse. Natural. Se sabe que -salvo, a veces, en crisis muy graves- el que tiene el gobierno tiene la iniciativa. Y uno se deja llevar por la coyuntura.

Pero sería un grave error -que, curioso, se cometió varias veces en la historia reciente- creer que el peronismo deja de ser un actor fundamental. Entonces, vale la pena echar un vistazo a su situación actual y perspectivas futuras. Además, es el equipo de uno.

Por situación actual, me refiero a la que comienza, con una nitidez rara en la política y en los asuntos humanos, el 25 de octubre. Después, el 22 de noviembre fue un hito decisivo -la derrota electoral, la pérdida del gobierno nacional-, por supuesto. Pero el golpe sicológico, es decir, político, lo recibió el peronismo en la fecha anterior.

Porque descubrir que sólo un 37 %  de los votantes estaban dispuestos a respaldar la fórmula presidencia en que basaba su esperanza de continuidad, que el opositor mejor ubicado estaba a sólo 3 puntos de diferencia -lo que hacía ver clara la posibilidad de la derrota-, y, el golpe más inesperado, la pérdida de la gobernación de la provincia de Buenos Aires, la más rica y poblada, el 38 % del electorado argentino, que desde 1987 había sido gobernada por el peronismo, desde el 2005 hegemonizado por los Kirchner,… fue duro.

Se rompió ahí un paradigma, un «sentido común» sobre lo que era esperable en la política argentina. Había pasado antes, en 1983, pero esta vez ningún analista ni encuestador lo había anticipado.

A partir de ese momento, se dieron conductas distintas pero vinculadas en la dirigencia y en la militancia del peronismo.

En el primer momento, la dirigencia, en tanto conjunto más o menos orgánico, quedó desconcertada y sin «libreto» frente a esa situación que no esperaba. Individualmente, algunos de ellos expresaban en privado derrotismo.

Otros, en particular el candidato Daniel Scioli, acompañaron la movilización inorgánica de la militancia del peronismo herida en su orgullo y de los muchos argentinos de a pie que temían o recelaban de un gobierno macrista. En mi opinión, esta «pueblada» contribuyó a que la diferencia final entre las dos fórmulas del balotaje fuera muy pequeña, mucho menor a la que las encuestas, esta vez sí, pronosticaban.

Después del 22 de noviembre, de la derrota, la dirigencia reaccionó finalmente con sensatez e instinto de conservación. Cristina Kirchner, Scioli, gobernadores e intendentes, se mantuvieron unidos, sin pases de facturas públicos (hasta ahora, al menos). Tienen claro que una división del peronismo, del Frente para la Victoria, en particular en los bloques legislativos nacionales, juega a favor del gobierno de Macri y de los intereses que prefieren que deje de ser un factor influyente en la política argentina.

Pero ya no existe un poder objetivo que pueda sostener un manejo vertical y centralizado de las situaciones locales. La división en el bloque del Senado provincial de Buenos Aires es una muestra de esto: se está disputando el poder en el PJ bonaerense, aunque en los medios se presente como la separación entre un sector menos y otro más kirchnerista (o francisquista).

La militancia se afirma (la gran mayoría) en su identidad peronista. Los más, peronistas o no, mantienen un vínculo emocional con Cristina, aunque muchos de ellos no dejen de expresar rechazo a La Cámpora y al manejo «de arriba». Todos, canalizan su bronca en Macri.

Esto es hoy. ¿Cómo sigue? En mi opinión, la realidad del peronismo que viene será -no en su contenido profundo, que requiere un análisis menos superficial que el que estoy haciendo ahora- en la construcción del poder político, decisivamente local.

Las próximas elecciones generales están previstas para dentro de un año y medio. Que es un lapso muy breve, sobre todo en las provincias más pobladas (excepto Córdoba) y en la Capital, donde no hay un gobernador peronista que conduzca el partido. Y serán legislativas. Es decir,  no habrá candidatos nacionales que arrastren votos (o los espanten).

Todas las candidaturas, en cada una de las 23 provincias y en la CABA, tendrán que construirse dentro de ellas mismas, para convencer a los votantes de ahí. La batalla en la provincia de Buenos Aires será, seguramente, la más importante. Pero la decidirán los votantes bonaerenses. Y -se gane o se pierda ahí- no cambiará el resultado de ningún otro distrito.

Por supuesto, el peronismo será ayudado, o perjudicado, por cómo reaccionen los votantes en todo el país a la gestión del gobierno de Macri (Perón solía decir «No es que nosotros hayamos sido buenos. Es que los que vinieron después eran tan malos…«). Pero hay algo que me parece evidente: los referentes del peronismo en el futuro serán los que hayan encabezado una lista de distrito en 2017. Y triunfado, claro.


Las definiciones del Superdomingo – 3ra. y última

julio 8, 2015

superdomingoTengo que confesarles que mis conclusiones pendientes en este posteo, las que se refieren al oficialismo nacional en la etapa de aquí a octubre, ya habían sido adelantadas – en sus rasgos generales – por la Redacción de El Estadista hace dos semanas, antes de las elecciones locales del Superdomingo. Con un enfoque aséptico y un poquito arrogante, eso sí.

Entonces, con la humildad que nos caracteriza a los blogueros, se las copio. Después corrijo con reflexiones mías, faltaba más.

«El FpV se consolida

… Hubo decisiones políticas que resultaron clave. La Presidenta advirtió que no designaría a su sucesor y que el candidato era “el proyecto”. De esa manera les abrió a todos la posibilidad de “jugar por adentro” y evitó las fugas hacia otros espacios. Otra decisión personal de Cristina fue no ser candidata. Así logró desairar a la oposición que durante mucho tiempo sostuvo que la elección de representantes para el Parlasur se hacía para que ella tuviese fueros luego del 10 de diciembre. Además, al no ser candidata la sociedad no la ve formando parte de la pelea electoral y deja de ser el centro de la crítica opositora. Esos factores ayudan a mejorar su imagen.

La aceptación de Daniel Scioli –hacia quien siempre tuvo reparos– como candidato único del FpV no habrá sido fácil para la Presidenta. Sin embargo, lo aceptó porque es el candidato más competitivo, con lo cual demuestra que juega a ganar y aquella teoría, tantas veces invocada, que prefería que gane Mauricio Macri para intentar volver dentro de cuatro años demostró no tener sustento. Pensar en la “gran Bachelet” no es viable en el peronismo, que suele ser impiadoso con los que pierden.

Cristina tuvo que aceptar que era mejor desde el punto de vista electoral conformar una coalición entre el PJ tradicional y el kirchnerismo que ir a una primaria en la cual Scioli le hubiese ganado con amplitud a Florencio Randazzo. Esa primaria hubiese fracturado a la coalición oficialista, mientras que la fórmula Scioli-Zannini la galvaniza. Desde el punto de vista político la fórmula del FpV es muy potente y fue un acierto en términos electorales. En las listas de legisladores hay muchas figuras de peso, lo cual deja en claro que se piensa en un Congreso con mayor protagonismo, y como muchos son funcionarios, está claro que se descuenta que con Scioli llegará un elenco nuevo.

Finalmente, la Presidenta corrió de la escena a dos personas muy deterioradas. César Milani pasó a retiro y, si esa figura existiese para los civiles, hizo lo propio con Amado Boudou.

La oposición tiene tiempo para recuperar terreno porque los deseos de cambio están presentes en la sociedad y hay razones para ello. Pero un primer paso que debe dar es el de no precipitarse a lecturas apresuradas del escenario político. Anticipar cosas que luego no se cumplen –veto a Scioli, Cristina candidata, crisis económica, preferir que gane Macri, etcétera– le restan credibilidad al mensaje de los candidatos opositores«.

Ya les dije que coincido con la gente de El Estadista en el «cuadro de situación». Pero hay un supuesto básico en el que estamos en desacuerdo: que había un riesgo que una primaria Scioli vs Randazzo «hubiera fracturado a la coalición oficialista«. Daniel Scioli no es el «PJ tradicional», no más que Florencio Randazzo es el «kirchnerismo». Un mínimo conocimiento de sus historias personales y sus estrategias a lo largo de sus carreras políticas lo desmiente.

Es cierto que DOS es el candidato preferido del PJ territorial, y Flopy podría haber sido el del kirchnerismo – muchos militantes K lo apoyaban -… si Cristina Fernández lo hubiera preferido a él. Pero esa interna no «fracturaría» nada; los dirigentes y activistas se ubicarían de acuerdo a sus pasiones, sus intereses locales y lo que les ofrecieran en sus listas, y los votantes harían lo que quisieran, como siempre.

La relación entre «peronistas tradicionales» y «kirchneristas» – para ser más precisos, entre peronistas más y menos comprometidos emocionalmente con la experiencia K – es más sutil y diversa que cualquier clasificación de periodistas o de politólogos. Y varía según vivan en Tucumán, Río Cuarto, Avellaneda o la Capital. Quedan peronistas anti K por tradicionales, seguro, pero cada invierno frío son menos: las tablas actuariales son implacables. Puede ser que en el futuro haya corrientes internas en el peronismo que se definan por su valoración de la experiencia K, pero ciertamente no es la realidad actual.

Al punto: en mi opinión, la decisión – que no me gustó, pero tampoco me consultaron – de evitar las primarias presidenciales en el FpV tuvo que ver conque había un clarísimo ganador en el ámbito nacional – ahí vuelvo a estar de acuerdo con el análisis que copié – y que hubiera complicado el decisivo armado bonaerense (ya lo complica bastante la interna Aníbal-Julián). Y que el peronismo necesitaba contar con un candidato, porque la oposición ya lo tenía, Mauricio Macri (A mis amigos massistas les duele aceptar esto, que parecen atribuir a una conspiración de Bergoglio y/o de Guardia de Hierro, pero en 32 días lo sabremos).

Chicanas aparte, la elección de Daniel Scioli como único candidato presidencial – «rubricada» públicamente por CFK con la presencia en la fórmula de Carlos Zannini y aceptada con asombrosa velocidad por los dirigentes territoriales del peronismo y las estructuras de centro izquierda incorporadas al FpV – indica sí una voluntad de ganar, y también la conciencia que decisiones equivocadas podían llevar a la derrota (a pesar del discurso triunfalista «Ya ganamos«).

Una anécdota que refleja muy bien esta voluntad, muy peronista, de construir una mayoría con los elementos de la realidad y con construcciones teóricas es el llamado de Cristina a Schiaretti, el nuevo gobernador cordobés, para felicitarlo por su triunfo, el de un peronismo «disidente». El intercambio de saludos, esa misma noche del «Superdomingo», entre Schiaretti y Scioli, son movimientos dentro de la misma partitura.

Entonces, el Frente para la Victoria, el peronismo y sus aliados, que compite en la próxima elección presidencial incorpora dos realidades poderosas que nunca había tenido que articular en su historia: el liderazgo político de la Presidente actual, refirmado por los doce años de la gestión K y por su conducción en este proceso de transición, y el poder que siempre se proyecta hacia el futuro, hacia el candidato a Presidente. Esos dos polos refirman una heterogeneidad que siempre ha estado presente, por la historia del peronismo y la actualidad argentina. Por ahora, hay lugar para todos: los aparatos territoriales, el sindicalismo «del palo», la militancia K, los intelectuales y «manipuladores de símbolos»,… Hasta el randazzismo doctrinario y el lacanocookismo, con presencia significativa en el mundo digital. Es lo que hay.


Scioli-Zannini, desde el costado

junio 24, 2015

dos

(robado a Bruno Bauer y panamá revista)

El ritmo de la política argentina es tan rápido, que la sorpresiva fórmula presidencial del oficialismo – acaba de cumplirse una semana desde que la conocieron más de tres personas; quizás, más de una – una semana, repito, y ya es un dato que se descuenta en los análisis. En el blog ya me enfoqué en Mendoza, Córdoba, Grecia… Y si no lo hice con Río Negro y Tierra de Fuego es porque no tenía material ni datos que no estuvieran en los medios.

Bueno, creo que vale la pena agregar algunas miradas que no sean el – algo patético – esfuerzo por despertar paranoia de los medios opositores, pero tampoco las explicaciones voluntariosas de la militancia K. Ni mis improvisados comentarios del día siguiente, porque soy oficialista (a veces, crítico). Me interesa acercarles aquí la de alguien que no juega en ninguno de los dos equipos, y claramente no es peronista y menos K.

Luis Tonelli (que no está vinculado al Pablo Tonelli que va como diputado del PRO, ni al Pablo Tonelli que a veces escribe de economía en el blog; la inmigración italiana indiscriminada…) estudió Ciencia Política en la Universidad del Salvador y en la Universidad de Oxford, y enseña ciencia política en la UBA. A pesar de eso, dice cosas sensatas:

«El anuncio de la fórmula Daniel Scioli – Carlos Zannini para participar en las PASO del FPV disparó inmediatamente una cadena de reacciones de todo tipo: obviamente, del lado de la oposición se buscó poner el acento en la “imposición” de CFK de nada menos el vicepresidente a Scioli, y del lado K se enfatizó el perfil de Zannini como “soldado kirchnerista”. Nótese que ambas posturas no resultaban contradictorias entre sí.

Mucho de la oposición, especialmente la proveniente de las filas PRO, descorchó champagne ante la noticia. Se sabe que para los “Amarillos” que tienen a Durán Barba como su gurú – entre ellos un tal Mauricio Macri y otro que se llama algo así como Marcos Peña – la gran cesura de la cultura política argentina es entre la Vieja Política y la Nueva Política. Sintéticamente, la Vieja Política no repara en la “G.E.N.T.E” y se basa en la relación de los aparatos con los políticos, mientras la Nueva Política busca una relación directa –aunque mediática- con la ciudadanía-televidente.

De este modo, las dos expresiones más competitivas de la política nacional hoy, por un lado, el Frente para la Victoria y por el otro, Cambiemos, adoptan perspectivas y estrategias electorales completamente diferentes. Por un lado, pese a los consejos de todos los analistas de enfatizar cada vez más la distancia del Gobierno, hace meses ya que las encuestas señalan que no hay ninguna diferencia entre Scioli y el kirchnerismo. Así que la nominación de Zannini en la fórmula no hace más que evitar cualquier estrategia de separación, que se esperaba podía darse en las PASO.

¿Significa entonces que Daniel Scioli ha perdido la partida?. En realidad, si las elecciones hubieran tenido lugar unos meses atrás, digamos que inmediatamente después de la muerte del fiscal Nisman, la estrategia de mimetización del gobernador de Buenos Aires seguramente lo hubiera hecho perder en segunda vuelta, si era que pasaba a segunda vuelta, ya que quizás la contienda hubiera sido entre Macri y un todavía fuerte Sergio Massa.

Pero mucha agua encuesteril ha corrido desde esos tiempos de borrasca para el kirchnerismo, quien hoy se ha recuperado notablemente en su score frente a la opinión pública. Todas las encuestas marcan un descenso drástico de la opinión negativa contra la Presidenta, mejoran los índices de popularidad del kirchnerismo y se consolida la intención de voto de Scioli. Obviamente, todo esto no se basa en que el Cisne Negro que representó la irrupción del caso Nisman haya podido ser pintado de blanco, especialmente por ese ariete lingual denominado Aníbal Fernández.

La respuesta a la incógnita sobre que pasó es muy simple y está en la economía. No es que haya mejorado, que se haya retomado el crecimiento, que haya aumentado el empleo. No, lo que sucedió de positivo ha sido más bien lo que no sucedió de negativo. Los gurúes económicos auguraron (otra vez!) un apocalipsis que sencillamente (otra vez!) no tuvo lugar. Y de ese modo, la mediocridad – abonada por el gasto público y convertido en consumo sweetmoney  – frente al colapso anunciado y desmentido sabe a paraíso.

Para decirlo directamente, si antes el “cambio” representaba una mayoría de la población, hoy se puede decir que es cada vez más importante un sector intermedio que quiere que se respete la “continuidad” de los fundamentos de lo que ha sido la economía argentina de estos últimos años. O sea, no hay cambio de época, de ninguna manera, y quien capture ese voto en el medio será quien gane las elecciones. Paradójicamente, quien tendría que haber usufructuado más de ese electorado central es Sergio Massa, quien hoy se ha caído en pedazos, más que en las encuestas, políticamente. Pero lo que impera es la polarización, a la que han apostado, tanto el FPV como Cambiemos, y al no encabezar el Frente Renovador las encuestas, simplemente el voto que juega ganador lo fue abandonando, especialmente el de los intendentes y punteros.

La clave de esta elección, entonces, estará dada por cuál de los dos polos se presenta dividido, y esa división permite al otro polo ganar en primera vuelta. Si para algunos, la “imposición” de Zannini como vice, condena a Scioli a la minoría que quiere la continuidad a troche y moche, hay algunos elementos que pueden jugar a favor de la fórmula del FPV y que la oposición debería contrarrestar.

En primer lugar, Scioli ha pasado a ser el candidato a Presidente elegido por la Presidenta. La gran duda era que iba a hacer CFK, y con esta fórmula de integración, la continuidad de la candidatura de Randazzo pierde todo sentido. En segundo lugar, Zannini tiene alto desconocimiento entre el electorado (o sea, no es Máximo Kirchner ni Kiciloff). Y la oposición necesitará un esfuerzo importante para comunicar quien es, su pasado maoísta, su perfil de comisario político, etc., etc.,conveniendole más enfatizar aspectos positivos propios que ir por la negativa. En tercer lugar, el FPV presentará seguramente un voto unificado y la oposición se encuentra dividida en tres candidatos: Mauricio Macri, Margarita Stolbizer, Sergio Massa, a lo que hay que sumarle el candidato de la izquierda, y cualquier punto aquí puede ser decisivo.

Para terminar con humor, la frase que dejó un viejo peronista al enterarse de la nominación de Zannini: “Es la mejor garantía de que a Daniel no le vamos a hacer un juicio político. El peronismo jamás dejará que Zannini asuma la presidencia”.


La guerra de los buitres – Noticias del frente de batalla

junio 6, 2015

buitres

Mi amigo Contradicto me recordaba en un tuit que en estos días se va a cumplir un año del momento en que la Suprema Corte de los EE.UU. nos bajó el pulgar (i.e.: el pedido por certiorari en los casos  ARGENTINA V. NML CAPITAL, LTD., ET ALEXCHANGE BONDHOLDER GROUP V. NML CAPITAL, LTD., ET AL – la pelea con los fondos buitres – fue rechazado).

Y agregaba: «Un año. No pagamos nada. No embargaron nada. Nos prestan. Feliz cumple!«. Tiene razón. Es una descripción objetiva de los hechos, que contrasta con las profecías de quiebra y destrucción que se repartieron generosamente en ese momento.

Hay que tener claro que esas profecías – aunque hayan sido hechas, como lo fueron, con todas las ganas que Argentina sea derrotada en esta pelea – tenían una base fáctica: enfrente estaba, como actor principal, un fondo buitre poderoso y decidido, que ya había torcido el brazo de otros países. Y detrás suyo, avalándolo, se puso el sistema judicial de los EE.UU. y las herramientas de formar opinión con que cuenta el sistema financiero global.

Me resulta evidente que el gobierno argentino – bah, la Presidente – hizo una lectura acertada de los límites a la presión a la que Argentina podía ser sometida, y de nuestras posibilidades de resistirla.

Es cierto – tenemos que tenerlo claro, también – que un año es un plazo corto en la vida de las naciones. Esta ha sido, en todo caso, una victoria táctica. Ahora, igualmente es cierto que aunque un año tampoco es mucho para un fondo buitre – su negocio son los litigios largos – ha sido un año más sin cobrar, y nada indica que Argentina esté forzada a pagar algo en un plazo determinado. El Sr. Paul Singer no ha elegido su actividad por razones de salud, ni por ningún compromiso con la santidad de los contratos. Está en esto para ganar dinero, y la situación puede ser un poderoso incentivo para que él negocie.

En todo caso y por ahora, la guerra continúa. El sentido del posteo es comentar algunas noticias de las nuevas batallas en curso – es extraño que no se hayan comentado en la blogosfera, pero el tema de las alianzas y listas los tiene obsesionados, parece – y apuntar hacia un posible lugar de decisión.

Una es negativa (al menos en una primera lectura):

«El juez Thomas Griesa habilitó al grupo de acreedores conocidos como «me too» para que puedan exigir los mismos derechos que obtuvieron en los tribunales de Estados Unidos los demandantes liderados por el fondo buitre NML.

Esta orden judicial alcanza a 36 reclamos judiciales de bonistas que, en conjunto, poseen bonos por 5300 millones de dólares. Dentro de ese grupo están los demandantes originales de la causa pari passu, los fondos NML, Aurelius Capital y Blue Angel; otros fondos de inversión, como Trinity o EM, de Kenneth Dart, y varios ahorristas. Estos acreedores deberán avanzar con otro pedido para definir el monto final de su reclamo«.

Por supuesto, Argentina apelará el fallo, al que calificó de «insólito y aberrante«. Más allá de las posibilidades de esta apelación – escasas – hay un aspecto que merita la segunda lectura: Este fallo podría haberse dictado en cualquier circunstancia, aún si Argentina hubiera cumplido con los usurarios términos del fallo original. Esos bonos pre-2001, defaulteados, estaban disponibles en el mercado para un nuevo litigio. En otros términos, este fallo es un argumento para no pagar nada que no ofrezca garantías de detener el juego buitre del llitigio perpetuo.

Las otras noticias son positivas para la posición argentina:

«Clearstream Banking (Deutsche Börse Group) informa a sus clientes que en breve abrirá una cuenta directa en la Caja de Valores S.A. de Argentina.

Clearstream Banking transferirá todos los valores de la cuenta de Clearstream Banking de Citibank NA, Buenos Aires, a una nueva cuenta directa de Clearstream Banking en CVSA el 17 o el 18 de junio de 2015. Un anuncio que confirma la fecha de efectividad de la transferencia seguirá en breve.

Los servicios de caja para pesos argentinos seguirán siendo proporcionados por el Citibank NA, Buenos Aires y el número de cuenta se mantiene sin cambios«.

Esto significa que, como dice Carlos Burgueño, la agencia más importante del mundo en lo que hace a los pagos de los títulos públicos soberanos se encargará de girar los fondos del pago de la deuda argentina al exterior.

Casi al mismo tiempo, Euroclear, el otro gran sistema de compensación y liquidación de valores financieros en el ámbito internacional, con sede en Bruselas, anunció que también avalará el pago de deuda en Buenos Aires.

Estas decisiones son más significativas aún porque Clearstream había suspendido estas operaciones el 31 de marzo, luego que por una decisión de Griesa se suspendiera al Citibank para realizar operaciones de pago de deuda en la Argentina. En la práctica, son apoyos de pesos pesados del mundo financiero a la decisión de Kicillof de cambiar el lugar de liquidación de los bonos locales de Nueva York a Buenos Aires.

En cuanto al «lugar de decisión»: Obvio. Es el gobierno que asumirá el 10 de diciembre.


Jugar a ganar en las PASO

marzo 25, 2015

somos los que somos

(El tema de este posteo, aviso, es la mecánica electoral que hoy está vigente en nuestro país y las estrategias que quieren darse, en el oficialismo y la oposición, para usarla en su beneficio. Así, los que sólo les importa la «gestión», o la «ideología», o sus propios asuntos, pueden pasarlo por alto sin problemas. Eso sí, conviene que recuerden una frase que se atribuye a Toynbee «Los que no se interesan en política, tendrán un merecido castigo: serán gobernados por los que sí se interesan«).

Hace más de una semana empecé a avisar en el blog, aquí y aquí, que varios gobernadores peronistas estaban inquietos y reclamaban a la Presidente que se impidiera a los candidatos a cargos provinciales presentarse con varias boletas, acompañando a diferentes candidatos a Presidente. O esos gobernadores se verían obligados a separar las elecciones provinciales de la nacional, los que no lo habían hecho ya.

Después, Clarín, siempre alerta a cualquier señal de diferencias en el oficialismo, le dedicó una página entera al asunto. Y este lunes, Gerardo Morales, el radical amigo de Massa, que está claro que no cultiva el lenguaje críptico y krausista de Irigoyen, blanqueó los objetivos de los opositores en las provincias «Lo único que queremos es poder colgarnos de todos. De Mauricio Macri, de Ernesto Sanz, de Sergio Massa, incluso de Margarita Stolbizer«.

Tengo que decir que Pablo Ibáñez, el de Ámbito, al que en los últimos tiempos crítiqué algunas de sus notas, ha hecho un artículo muy informado sobre el tema. Y, que además, indica lo que aparece como la estrategia de la Presidente:

«Desde fines del año pasado, a Carlos Zannini, joystick electoral de la Presidente, lo abruman con alertas sobre esa cuestión: las colectoras invertidas. Por un doble fallo de la Cámara Nacional Electoral que aceptó al entrerriano Antonio Benedetti colgarse de varias boletas presidenciales, así como, antes, había autorizado que Cristina de Kirchner lleve dos tiras de gobernadores en Buenos Aires: Daniel Scioli por el FpV y Martín Sabbatella por Nuevo Encuentro.

Frente a la colectora clásica que suma para arriba, Benedetti reclamó la sumatoria hacia abajo. El tribunal de Alberto Dalla Vía, Santiago Corcuera y Rodolfo Munné aplicó una típica compensación y avaló las dos colectoras aunque ambas, más allá de atajos jurídicos, contrarían el espíritu de la ley de primarias que establecen un método para que un espacio político resuelva su interna en las PASO. Sobre ese hecho consumado se abren variantes:

Para tratar de anular la colectora invertida, el Gobierno puede dictar un decreto con la firma de la Presidente que sería cuestionado por la Justicia porque iría a contrariar un fallo de la Cámara. Su efecto legal sería, entonces, efímero y además implicaría un costo político para la Casa Rosada. La opción de reformar la ley en el Congreso, en temporada electoral, también es poco recomendable, entienden en el gobierno, porque podría detonar un escándalo.

Hay un tercer argumento y es puramente político: los gobernadores que pueden verse perjudicados por la colectora invertida tienen la chance de desdoblar la elección. José Alperovich lo hizo en Tucumán y Fellner lo planea en Jujuy. A la vez, en Gobierno entienden que la colectora invertida puede servirle al FpV en la presidencial para dividir el voto opositor, al menos en las PASO, lo cual le resultaría ventajoso.

Otro factor delicado es cómo y hasta qué nivel se pueden permitir las dobles o triples colectoras. En Jujuy, Morales quiere armar un frente provincial que junte al macrismo, la UCR y el massismo para probar «vínculo jurídico» con los tres partidos nacionales y, de ese modo, siguiendo la jurisprudencia, atar su boleta a dos o tres presidenciables y, además, aparecer dos (o tres) veces en el cuarto oscuro: su postulación, en ese caso, acompañaría la boleta presidencial de Macri y otra tira suya iría atada a la de Sergio Massa.

La advertencia de la Casa Rosada es que, en todo caso, el tribunal analice los casos puntuales y avale particularmente y no de manera genérica las «colectoras», porque de ese modo podría generar un conflicto ante la proliferación de ese truco. ¿Porqué no lo harían otros gobernadores y hasta intendentes si se habilita a Morales?

Sobre esa hipótesis pivotea el Gobierno y opera el oficialismo que tiene el manejo del espacio K a partir de administrar tres firmas: la de Zannini, la del diputado y apoderado Jorge Landau y la de Eduardo «Wado» de Pedro, secretario general de la Presidencia y apoderado del PJ bonaerense. Hasta acá, pero dependiendo de lo que haga la Cámara en el corto plazo, el oficialismo apunta a que todas sus tribus jueguen en la misma primaria, desde el PJ ortodoxo hasta Nuevo Encuentro, sin boletas bis, pero con un mecanismo interno: dejar colgar y repetir las boletas a presidente. La idea es potenciar las PASO y, en criollo, «jugar a ganar».


A desalambrar, a desalambrar

marzo 23, 2015

que la tierra es nuestra, es tuya y de aquel… Me sonó en la cabeza esta vieja canción de Víctor Jara cuando vi la foto de Julián Domínguez, precandidato del FpV a gobernador de la provincia de Buenos Aires con el intendente massista de San Martín, Gabriel Katopodis. Es un hecho político interesante, pero ya está en La Nación y Página 12, y la primicia la había dado – como pasa a menudo con la interna de la provincia – el Blog del Ingeniero, que reprodujo el tuit de Domínguez:

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Lo menciono entonces porque tiendo a verlo como un ejemplo del esquema de «los dos escenarios» con el que aspiro a ordenar los eventos de la política argentina. Uno de ellos, el más visible y más importante en lo inmediato, es donde se enfrentan el gobierno y sus partidarios con una oposición enconada, hasta, en algunos núcleos, desestabilizadora. El otro, estrechamente vinculado, claro, es donde aspiran a ganar espacio y seducir votantes los que pretenden gobernar a partir del 10 de diciembre.

El primero, como insiste un colega bloguero y puede darse cuenta cualquiera que lea los medios masivos o surfee las redes sociales, está furiosamente polarizado. El segundo… es probable que lo esté, en muy pocos meses. Yo creo que lo estará. Pero no exactamente en las mismas líneas. Los lúcidos, y los que tienen experiencia de estas disputas, lo saben. Estoy convencido que la Presidente está entre ellos.


Carrió al Parlasur!

diciembre 7, 2014

FORO INTERNACIONAL DE MUJERES

El proyecto que plantea la elección por voto directo de los representantes argentinos al Parlamento del MERCOSUR, en forma conjunta con los comicios nacionales de 2015, se ha convertido en el hecho político de fin de año en Argentina. No sólo para el oficialismo, que lo ha presentado. Impactó más aún, en forma negativa, en la oposición.

Hay un buen motivo de «realpolitik» para esto: muchos dirigentes de la oposición – política y mediática – sospechan que Cristina Fernández podría encabezar esa lista. Y temen que, en ese caso, su nombre en las boletas de candidatos del Frente para la Victoria de todo el país le daría una ventaja importante.

Esta es una especulación, que las encuestas actuales indican que tiene base. Pero hay otra razón, entiendo que sicológicamente más profunda: muchos opositores «de a pie» sienten un rechazo profundo por el kirchnerismo y por la Presidente. Quisieran verla presa, o recorriendo los tribunales, y su proyecto político desprestigiado. No los enfurece solamente la idea que tenga fueros – que podría obtener también con una diputación nacional. Les irrita, e inquieta, la idea que un buen resultado en esas elecciones confirme la vigencia de su figura.

En este marco, la Dra. Elisa Carrió, un animal político «par excellence», anuncia que será «candidata a diputada del Parlasur, en las PASO, para confrontar con Cristina Kirchner dos modelos culturales y dos visiones del mundo».

Aunque su egocentrismo, y su desprecio por quienes considera sus inferiores intelectualmente, no le permitieron mantenerse en su espacio original, el radicalismo, ni consolidar las opciones que formó luego, hay que reconocer que su olfato para percibir las emociones de su público en los sectores medios de la sociedad y su audacia para imaginar maniobras, se han mostrado muy superiores a la mayoría de los políticos argentinos.

El resto de la Oposición ¿le dará el lugar de privilegio que ella pretende? Habían empezado a pensar en una lista única para el Parlasur, frente a la posibilidad – no confirmada, ni mucho menos – que CFK finalmente se presentase. Lilita seguramente sería una mejor candidata para la pelea que algún veterano, inofensivo para los que aspiran a la presidencia. Pero su capacidad de destrucción los preocupa más a ellos que al oficialismo.

Todo este ruido es muy prematuro, en el típico apresuramiento argento. Las decisiones definitivas no se tomarán antes de junio, si entonces. Pero no cabe duda que Carrió nuevamente ha conseguido un impacto en la imaginación de los politizados, al menos.

Por mi parte, me agradaría ver ese enfrentamiento. No creo que ahí se dé el debate profundo sobre el MERCOSUR y la integración, eh. La oposición, con o sin Carrió, también adoptaría en lo formal una postura favorable. Lo obliga la corrección política, y el realismo, también.

Pero hay un sector de los argentinos que no acepta su «destino suramericano». Porque se sienten más europeos que los otros, o porque lo identifican con el «populismo» o el «izquierdismo» que odian. Eso puede verse hasta en los comentarios del blog.

Sucede que los conflictos culturales, hasta los de identidad, se expresan, se desarrollan, y, en el largo plazo, se resuelven, siempre a través de luchas por el poder. Aunque, como en este caso, se trate de una disputa electoral con un resultado simbólico. Todas las cabezas de las principales listas irán al Parlasur.


«Huye el Tirano… No lo dejen escapar!»

diciembre 5, 2014
Tapa
(con agradecimiento a Nestornautas)

Cuando este miércoles vi en los quioscos esta tapa de Clarín, comenté con un amigo que me traía una memoria remota de la voz – ya no sé si escuchada en aquel momento o registrada después – de un entonces famoso locutor de Radio Colonia diciendo en setiembre de 1955 «Huye el Tirano, huye el Tirano… No lo dejen escapar!» ¿Existe en alguna parte ese audio?

No me ocupé del tema, aunque me fastidiaba que se berreteara para la interna un tema de importancia regional como la elección directa al Parlamento del MERCOSUR. Ya lo había anticipado en el blog una semana antes, y Clarín está muy previsible. Además, pensé que la bloguería K se haría un picnic con el asunto.

No fue así. Sólo el santafesino Néstornautas se ocupó aquí, y el joven bloguero Pablo Papini lo subió a Facebook. Y, para ser sinceros, estoy fastidiado con comentaristas opositores que, cualquiera sea el tema del posteo, repiten obsesivamente lo último que leyeron en Clarín o La Nación o continúan peleas que empezaron en otros blogs.

Ayudan al posicionamiento del blog, pero me aburren a mí. Extraño a EduA, qué quieren que les diga. Hasta espero con interés los coments. de Mariano T…

Por todo eso decidí acercarles un resumen de lo que dice Néstornautas. Y también y sobre todo, porque es una buena descripción del estado de ánimo actual de la oposición, y de una posible maniobra que podría impactar en las primarias del oficialismo. Pues, como dije en ese posteo original, las candidaturas a diputados del Parlasur deben pasar por las PASO.

«Si el objetivo fuera obtener fueros, Cristina se presentaría como candidata a diputada nacional. (…) Una elección de distrito único con CFK en la boleta aumenta las chances de la única estructura política nacional consolidada en todo el país como tal (que es el FpV/PJ) de ganar en primera vuelta. Ese es todo el misterio y la razón de la queja, no le busquen más vueltas. El miedo no es zonzo«.


Busco traductor. De Cristina según Verbitsky

noviembre 24, 2014

Piedra_Rosetta

Los blogs – en las plataformas de WordPress y de Blogger, al menos – permiten incorporar encuestas para que respondan los visitantes. Sólo lo hice una vez, y medio en broma, porque: 1) hay sesgos inevitables: interesados en política, con acceso fácil a Internet, tolerantes de un discurso que pretende ser desapasionado…; 2) el número de los que me visitan y estarían dispuestos a contestar no es tan grande que permita conclusiones significativas; 3) hay redes sociales más masivas y espontáneas, Facebook, Twitter, que permiten auscultar climas y actitudes más fácilmente.

Pero esto no es una encuesta. Pido opiniones de los muchos lectores inteligentes que tengo. Las consignas de las dos hinchadas, que seguro van a hacerme llegar… las autorizaré si las encuentro ingeniosas o son de un amigo, pero no me interesan. Sucede que quedé realmente intrigado por una lectura del domingo: el editorial de Horacio Verbitsky en Página 12.

Interesante. Es un buen periodista político, y escribe bien. Pero no encontré nada nuevo, esta vez. El contenido… parece decir que una candidatura de Scioli a la Presidencia, aún de Insaurralde a la gobernación de Buenos Aires, no serían taaan terribles para un buen efepeviano. Hasta lo justifica con la vigésimo primera Verdad Peronista («Cuando hay elecciones la primera obligación es ganarlas«).

Pero esta es la suspicacia absolutamente gratuita de alguien (yo) con muchos años de internas. No hay nada concreto que haga obligatorio pensar eso.

De todos modos, eso no es lo importante. No es un editorial con definiciones políticas, a menos que se tome como tal una subnota donde se preocupa por aclarar que no se ha reconciliado con Bergoglio.

Lo llamativo es que hace una cita textual, con comillas, atribuída a la Presidente: Dice Cristina, según Horacio, refiriéndose a su rol después de 2015 “No voy a convertirme en un comisario político ni me interesa controlar desde una banca. Los sectores populares no me querrían en ese rol. Sí estaré desde la sociedad, apoyando al próximo gobierno o señalando errores, con la militancia y el pueblo, que es donde reside el verdadero poder”.

Un amigo, historiador, hace notar lo extraño de citar con comillas una frase que no forma parte de una declaración pública ni está en un escrito. Yo no soy tan cuidadoso: el periodismo es el periodismo. Además, esa frase puede muy bien representar el verdadero pensamiento de CFK en estos días. No significa, por supuesto, que en unos meses no modifique su opinión o su estrategia. Cuando la realidad cambia, todos, excepto los idiotas, cambiamos.

Lo que me pregunto, y por eso invito las suposiciones de otros, es cuál es la intención de Verbitsky al poner en su editorial de este domingo, esta cita de Cristina Fernández.

Tal vez en un exceso de suspicacia, descarto la respuesta obvia: que CFK quiso transmitir eso ahora. En los siete años de su gobierno, H. V. tuvo muchas primicias, pero nunca la Presidente lo usó como vocero.

El importante bloguero Artemio López lo lee hoy como una muestra más que Scioli no puede ser el candidato presidencial, pero para Artemio todo muestra eso. Ya se enojó con Horacio y los progresistas en general porque no repudiaban a Scioli con energía.

Puede ser una duda trivial, pero es la que me quedó después de un domingo de descanso.


Scioli SÍ – Scioli NO, o la triste historia del ABC

noviembre 13, 2014

Scioli

Me meto de vuelta en esta discusión que llamé inoportuna hace pocos posteos. El motivo es que me deja pensando – y me tienta, también – el vigor, y en algunos casos la pasión que ponen en ella distinguidos colegas blogueros. Atención: todos los que nos interesamos en la política sabemos que está en marcha, desde hace tiempo, la puja por la candidatura del oficialismo – o sea, una chance razonable de ser el próximo presidente – y ya decía en un tuit uno de esos blogueros, citando a Perón «somos políticos todos, acá hay otros intereses que se juegan«.

Pero los dirigentes del peronismo – que apoyan, cuestionan o compiten por el premio mayor con el gobernador Scioli – tienen muy claro que no es lo único que está en disputa, que es toda la arquitectura del poder político en Argentina la que está sujeta a cambios cada 4 años; que hay otros poderosos jugadores, fuera del oficialismo; y que la competencia va a durar largos meses, en los cuales la Fortuna va a pesar tanto como la Virtú, como advertía el florentino Nicolás.

En cambio, en la blogosfera (y en algún editorial reciente de Horacio Verbitsky, también) … se discute como si la decisión fuera mañana. Tengo ganas entonces de especular un poco sobre los motivos – ideológicos y políticos – que pueden motivar a los contrincantes. Y, sobre todo, de avisar que alguna estrategia en esta pelea puede ser contraproducente.

La pasión ideológica es fácil de comprender. Si quieren buscar a un político cuyo estilo sea exactamente opuesto al K, lo encuentran a Daniel Scioli. Y «el estilo es el hombre», y la mujer. Ya desde algo tan básico como la comunicación es notorio: hay mucha diferencia entre Cristina y Néstor Kirchner como oradores, pero en un discurso de cualquiera de ellos dos queda claro lo que pretende y a quiénes anuncia que va a enfrentar. En cambio, Scioli más que un planteo dado, quiere transmitir a sus oyentes una imagen suya y una actitud. Quiere infundir confianza (en él, claro). Y, a juzgar por los resultados electorales a lo largo de los años, lo consigue con bastante gente.

Ahora, en cuanto al contenido, la diferencia es aún más fundamental: en Néstor – desde que asumió la Presidencia – y en Cristina, hay una reivindicación de los valores de la izquierda del peronismo y del frepasismo (aunque el primero esté matizado por la trágica experiencia de los ´70 y los cambios que vinieron con Alfonsín, sus valores no son los mismos. Pero eso es para otro posteo). En DOS, hay el discurso del peronismo tradicional (¿o sería el peronismo del discurso tradicional?) – muy parecido a de cualquier otro gobernador, incluso Kirchner cuando lo era – matizado por la moderación y la conciliación que es su «marca».

Entonces, si la dicotomía Izquierda-Derecha tiene sentido (tiene, pero poco; eso es otro posteo), CFK está más a la izquierda y DOS más a la derecha. Dejando de lado las críticas a su gestión, que son muchas («el que esté libre de culpa...»), es natural que un kirchnerista ferviente rechace a Scioli.

Por supuesto, esto le suma votos entre aquellos – no son pocos – que aceptan «cosas positivas» de este gobierno y rechazan al kirchnerismo ferviente. Pero esos votos los disputa con Sergio Massa y, hasta cierto punto, con Mauricio Macri. Lo curioso es que entre los que públicamente se resignan, aceptan o aún apoyan la candidatura del gobernador de Buenos Aires también hay kirchneristas fervientes y progres de impecables credenciales. A mi modo de ver, el razonamiento básico es que Scioli es una parte de la experiencia kirchnerista. Porque expresa (suma votos de) una parte considerable del peronismo actual. Por sí mismo o a través de la dirigencia territorial que lo «bancaría» con preferencia a cualquier otro.

Sin esos apoyos, temen, el oficialismo podría ser derrotado. Piensan que por algo Néstor Kirchner lo aceptó o lo eligió como vicepresidente. Y que después lo impulsó como gobernador de Buenos Aires. Miran a la oposición, y deciden que son opciones más peligrosas para el proyecto que valoran. En el fondo, creo que han asimilado (los «P» y los «No P») una lección fundamental de peronismo: si no se tiene el poder suficiente para llevarlas a la realidad, las mejores intenciones y los ideales más nobles son palabras al viento.

La discusión interna, entonces, pasa al campo de lo concreto. Si Scioli es, o no, el candidato que puede sumar los votos necesarios para triunfar, si otro estaría en mejores condiciones para hacerlo… Lo que llama la atención es que haya estallado con tanta virulencia en estos días.

Una hipótesis, esbozada por un compañero de vasta experiencia política y sindical, es que algunos K que salieron a golpear a Scioli percibieron, o les dijeron, que la Presidente podía decidirse a apoyar explícitamente su candidatura, cerrando así, en los hechos, la disputa interna. Puede ser. Es cierto que CFK es, necesariamente, la conductora indiscutida del kirchnerismo. Pero, como insisten en mi barrio, tampoco la pavada. Esa posibilidad no va a detener a un peronista sino tiene la certeza que lo va a hacer (A veces, ni cuando la tiene).

¿Por qué Cristina haría eso? La sugerencia es que – si Scioli (o cualquier otro) triunfara en las PASO, y luego en la elección definitiva – probablemente pasaría a ser, en la tradición del peronismo, su Jefe. En cambio, una solución negociada, que incluya la vicepresidencia, la gobernación de Buenos Aires, varias legislaturas, hace más probable un equilibrio de poder en la futura gestión y en el peronismo, con un rol significativo para el kirchnerismo. Otro viejo lobo de mar agregaba que un arreglo – que incluiría hasta unas PASO testimoniales – maximiza el número de legisladores que puede incluir en las listas el mandatario saliente. Si son varias listas las que tienen que competir… los candidatos van a querer sus propios soldados.

Es posible, pero ¿por qué CFK habría de cerrar la interna ahora, meses antes de lo necesario? Intendentes, algún gobernador que quieran ahorrarse problemas en su distrito, puede ser… Pero la Presidente tiene la experiencia de internas que le permite saber que cualquiera que hace una lista está haciendo al mismo tiempo otra, la rival, con los que quedan afuera…

Por mi parte, pienso que es igualmente posible que la intención presidencial, al habilitar en sus seguidores más cercanos gestos de apoyo a Scioli y también ataques, está probando lo que Perón llamaba los «anticuerpos»; las reacciones en el seno del peronismo, que le darán una visión más útil que las encuestas, que son las fotos de un momento.

De todos modos, especular sobre intenciones es más la provincia de los columnistas de periódicos. Éste quiere ser un blog serio. Y todavía me falta lo importante: jugar mi opinión sobre la mejor estrategia para el peronismo en su conjunto. Además, corresponde que explique qué quiero decir con «la triste historia del ABC«. Pero ahora tengo que trabajar; la sigo más tarde

(Continuará)


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