Y en eso llegó Daniel

marzo 28, 2016

marcha 24 3

Nuevamente me disculpo por un título fantasioso. Me tenté porque la nota que me llamó la atención es de este domingo en Página 12. Y Página en estos meses está muy sciolista, aunque el que fue candidato del Frente para la Victoria tenga poco que ver con el mitológico Comandante. Será que como Troilo -ya lo dije- siempre está llegando. O simplemente, siempre está.

Como sea, comparto con ustedes esta crónica del informado Nicolás Lantos. Creo que la blogosfera K no la comenta. Y mucho menos la blogosfera no K. Como de costumbre, una reflexión mía al final.

La interna del peronismo no es un camino en línea recta sino más bien un sendero con vueltas, atajos y algunas curvas inesperadas. La procesión de más de treinta dirigentes peronistas que el jueves marcharon juntos, a la cabeza de la masiva columna del Movimiento Evita, no fue solamente un hecho “inédito” en la historia de las manifestaciones por el Día de la Memoria, tal como lo describen sus organizadores. Además fue una señal hacia adentro de un PJ que transita una etapa de reorganización institucional y política, indicando que cambió el escenario.

A partir de esta semana no hay dos sectores en esa pugna, ahora son tres: el espacio que hizo su bautismo esta semana en Plaza de Mayo y se referencia en Daniel Scioli, Jorge Taiana y un grupo de intendentes del conurbano bonaerense propone una postura intermedia entre el oficialismo light de Juan Manuel Urtubey y el Bloque Justicialista y la intransigencia que plantea el kirchnerismo más férreo. Si bien todavía se trata de una foto y algunas charlas informales, desde el jueves se suceden chats y llamadas telefónicas para armar un próximo encuentro, que sume más rostros a los que marcharon por Diagonal Sur.

La idea no es “pelearse con nadie”, sino ofrecer una alternativa que facilite una salida de unidad, bajo la idea de que si el peronismo “se polariza y se rompe por los extremos” terminará licuando su representatividad social y poniendo en serio riesgo su performance electoral en el 2017, particularmente en la provincia de Buenos Aires. “La prioridad no es poner un candidato a conducir el partido sino llevar la interna a buen puerto”, explica uno de los armadores del espacio, que además busca repetir la misma alianza a nivel distrito en varios municipios de la provincia.

La idea surgió del seno del Movimiento Evita, que vio la marcha del 24 de marzo como la ocasión para expresar también un fuerte apoyo a la unidad del PJ: “Teníamos una idea de conformar una cabecera para nuestra columna que expresara nuestra posición política, de forma plural, diversa”, explicó el referente de ese espacio Fernando “Chino” Navarro. El diputado bonaerense aseguró que la composición refleja mayormente al conurbano bonaerense porque “faltó tiempo para armar algo con otras provincias y sindicatos”, pero que esas conversaciones ya están en marcha.

Pronto se sumaron a la propuesta el senador Juan Manuel Abal Medina y la diputada Cristina Alvarez Rodríguez. Ella fue la responsable de acercar al armado a tres figuras con peso específico: Scioli, ex candidato presidencial del Frente para la Victoria; Fernando Espinoza, presidente del PJ bonaerense; y Verónica Magario, intendenta de La Matanza. Otro legislador, Leonardo Grosso, fue el encargado de acercar a los intendentes de la primera sección: Gabriel Katopodis (San Martín), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Gustavo Menéndez (Merlo).

Taiana invitó al ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni y al ex presidente de la Biblioteca Nacional Horacio González, quien finalmente no asistió por motivos de salud. También, al ex titular del Banco Central Alejandro Vanoli. Hubo dos ex secretarios de Derechos Humanos de la provincia: Edy Binstock y Remo Carlotto. Algunos marcharon juntos toda la tarde. Otros, como Espinoza y Magario, acompañaron un rato y regresaron a sus respectivas columnas de origen.

“Es sólo una foto, las fotos son eso. Pero en el caso nuestro forma parte de una película. Desde hace años nosotros planteamos una política muy amplia, de brazos abiertos. Para mantener el 54 % del 2011 había que abrir los brazos y nosotros por el contrario tuvimos dificultades para mantener sectores que se fueron alejando. Hoy es imprescindible conseguir una unidad para tener las mayorías que necesitamos para enfrentar al gobierno de derecha de Macri”, planteó Navarro.

“No queremos pelearnos con nadie. Proponemos terminar con las divisiones para trabajar por la unidad –agregó el ex diputado Mario Oporto, que también formó parte de la columna–. Nuestro adversario está afuera y no adentro del PJ. Si esto se polariza y se rompe por los extremos nos quedamos con poca representatividad. El peronismo no es ni vanguardia iluminada ni conservadurismo popular”. El desafío, aseguró, es encontrar “una unidad que no deje a nadie afuera y en la que nadie hegemonice” el espacio.

La tarea es complicada: se trata de acertar cuál es el cable que desactiva la bomba de tiempo que cuenta los segundos que faltan para el 8 de mayo, día en que caduca el mandato de las actuales autoridades y están previstas las elecciones internas o la consagración de una fórmula que mantenga la integridad de un peronismo a punto de estallar en mil pedazos. “Si los dirigentes no tenemos capacidad y aptitud para construir unidad, la unidad la va a construir el pueblo en la lucha y en la calle –concluyó Navarro–. Los que lo entiendan estarán adentro y los que no, lo mirarán desde la vereda”.

Mi reflexión: La relación del Movimiento Evita -el más numeroso y organizado de los movimientos sociales- con el anterior gobernador Scioli lleva largos años. Pero esta es una apuesta -relativamente- nueva. DOS ya no gobierna la PBA. Su activo político es que es una de las dos caras del Frente para la Victoria más conocidas por los votantes. La otra, por supuesto, es CFK.

Parece evidente -salvo para los anticristinistas envenenados- que ella convoca a la mayoría de los militantes identificados con el peronismo. Más aún, si se considera al conjunto del FPV. Pero también despierta reservas entre algunos gobernadores, muchos dirigentes sindicales, y los dirigentes territoriales que están fastidiados con el método verticalista de armado de listas.

Este proyecto de Scioli, Taiana, el Movimiento Evita, y parte del todavía poderoso peronismo del conurbano -La Matanza asoma en la foto de arriba- aspira a ser confiable para ambas realidades del peronismo. La confianza, como diría Frank Underwood, no es un producto de consumo masivo en la política. Pero hay algo que obliga a una definición temprana, y no es la interna del 8 de mayo, donde creo que se puede llegar a una lista común para este viernes 8 de abril (Aquí el confiado soy yo).

La clave es que en las elecciones del año que viene se eligen diputados y senadores de cada provincia. No habrá candidatos nacionales en las boletas ¿Quién encabezará la de la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo?

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El peronismo se endurece, hasta un punto, en Avellaneda

marzo 17, 2016

CFK Scioli Capitanich (2)

Ahora que (casi todos) los gobernadores peronistas expresan en el Senado su disposición, con condiciones, para que se apruebe el acuerdo con los buitres, referentes del peronismo que piensan que el tema hace a los valores y la identidad de esa fuerza van a manifestarse este sábado 19 en Avellaneda.

Como les anticipé aquí, la decisión de la mayoría apunta a conformar un espacio coherente con esas banderas, pero sin llegar a la ruptura. En el lenguaje de la Iglesia católica -con el que algunos de los que impulsan la reunión están familiarizados, otros no- “odiar al pecado, pero no al pecador“.

Ya que Letra P publicó recién una nota que me parece acertada (= coincide con la información que tengo sobre las intenciones de los organizadores), la copio para ustedes:

El ex gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, busca abrir el juego en la convocatoria a organizaciones sociales, intendentes y partidos del Frente para la Victoria que se darán cita el sábado en Avellaneda para comenzar con la reorganización del kirchnerismo.

Del evento participarán dirigentes de distintas organizaciones que forman parte del FpV, como el Movimiento Evita, Peronismo Militante, la Corriente Nacional de la Militancia, intendentes identificados con el kirchnerismo como Jorge Ferraresi y Juan Patricio Mussi, Nuevo Encuentro y La Cámpora. También está casi confirmada la presencia del ex candidato a presidente Daniel Scioli.

Aunque la convocatoria está orientada al sector más cristinista del FpV y tiene como objetivo “reivindicar el liderazgo” de la ex presidenta y los doce años de gestión “y construir agenda opositora, fijando posición sobre determinadas decisiones del Gobierno” – según indicó uno de los dirigentes que organizan el encuentro- Capitanich pretende “abrir la cancha” del espacio, no quedar encerrado en el sector duro y sumar a otros dirigentes, muchos de los cuales no comulgan con la estrategia camporista. El ex gobernador de Chaco invitó a la reunión a los intendentes peronistas de todo el país, nucleados en la FAM, a quienes recibió a mediados de febrero en Resistencia.

El encuentro comenzará a las 14, tendrá lugar en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) con sede en Villa Domínico, con un plenario de dirigentes que se dividirán en cinco comisiones de trabajo: economía; educación, universidad y cultura; gestión municipal y provincial; organizaciones políticas; producción y trabajo.

Entre las 17 y las 18 se abrirá el plenario a la militancia para el acto de cierre, que hasta el momento se cree que estará en manos de Capitanich. Según fuentes de la organización, también estará Máximo Kirchner.

Además del análisis de la situación actual, se cree que del plenario podrá salir la idea de la conformación de un nuevo espacio político, a dos meses de las elecciones del PJ, que tendrán lugar el 8 de mayo“.


Scioli y el gambito Troilo

marzo 9, 2016

Scioli en C5N

Hace unas horas recibí el wasap de un amigo “Scioli está con Gato Sylvestre en C5N. Muy bien guionado, eh? Nombró a Ferrer“. Quien me lo enviaba es un informado y convencido kirchnerista, pero desde hace tiempo cree que era necesario “bajar un cambio” y, sobre todo, hacer sintonía fina para que el modelo basado en el mercado interno fuera sustentable. Además, tiene vínculos con técnicos que trabajaban con DOS. No me sorprendió su llamada.

Ahora, corresponde señalar que escuché parte del programa con creciente interés. Lo que ahí dijo el ex gobernador y ex candidato tampoco fue sorprendente. Repitió la defensa de la gestión kirchnerista, de las políticas que ya había defendido en la campaña, en el estilo Scioli: es decir, el de alguien que no ha leído a Laclau, ni sobre el criterio amigo-enemigo en Carl Schmitt. O si los leyó, decidió que a él no le servían.

Consultado sobre su opinión de los primeros tres meses del nuevo Gobierno, dijo que “desde que asumieron hasta ahora, la gente fue deteriorando su nivel de vida”, y agregó que “ellos creen que la variable de ajuste es el salario, los humildes y el empleo”. “La brecha entre ricos y pobres se ha ampliado en estos tres meses. Se perdieron 100 mil puestos de trabajo y también las expectativas es que se recuperarán”.

También dijo “Se podrán criticar muchas cosas del Gobierno anterior, pero la gente llenaba el changuito, compraba un aire acondicionado y llenaba la heladera. Ahora, le dicen que apague el aire acondicionado por que no van a poder pagar la factura de luz y que no abran mucho las heladeras”.

“La inflación está muy por encima del 40 por ciento”. Y los dirigentes gremiales “fueron muy benevolentes al aceptar una paritaria muy por debajo de la devaluación”.

Sostuvo que nunca negó “la posibilidad de llegar a un acuerdo justo y equitativo con buitres”. Pero también aclaro que no había que caer en “los errores del pasado” porque “ha costado sangre, sudor y lágrimas desendeudar al país”.

En resumen, era posible prever que Scioli diría estas cosas o parecidas, si decidía aparecer cuestionando la gestión Macri y defendiendo las políticas kirchneristas. Y también, por supuesto, es lógico que lo haga: fue el candidato presidencial de la fuerza que hoy es la principal oposición, y acompaño durante 12 años estas políticas.

Es cierto que un número de los dirigentes que tuvieron responsabilidades importantes en la gestión K, hoy practican esa variante local de la autocrítica, con amnesia incluida. Pero no era de esperar con Scioli, que ha hecho un punto de reivindicar su pasado político. Todo.

El punto interesante es que los referentes, los nombres que en primerísimo lugar los argentinos no politizados -la gran mayoría- identifican con el gobierno anterior son los de la anterior Presidente, Cristina, por supuesto, y de quien fue gobernador de Buenos Aires y candidato (Los identifican los que lo recuerdan bien y los que lo recuerdan mal, claro).

Y si bien CFK mantiene una comunicación constante con un grupo reducido de fieles, y recibe en Calafate a más gente de la que se sabe, y Scioli caminó barrios y medios después de la derrota, lo cierto es que ambos se han abstenido de tomar posiciones públicas en estos días de forcejeos y disputas en el peronismo.

Eso sí, ahora Daniel puede decir como Troilo “Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio… ¿Cuando?, pero… ¿cuándo? ¡Si siempre estoy llegando!“.

¿Es un hecho importante? Daniel Scioli comparte la carga de la derrota -pesada, en el peronismo y en la política-, hoy no gobierna en ninguna parte, no maneja ningún aparato territorial o sindical, y no cuenta con una multitud de seguidores unidos por un lazo emocional, como sí los tiene Cristina Kirchner. Además, se le cuestiona, y no sólo por los K más ortodoxos, que no sumó votos por encima de los dispuestos a votar al kirchnerismo, como las encuestas de años anteriores hacían suponer.

(Sobre esto, la historia reciente nos da una explicación: A fines de 1998 y principios de 1999, las encuestas le sonreían a Eduardo Duhalde: aparecía como el futuro Presidente. Cuando se afirmó la candidatura de De la Rúa, por la Alianza, sus números empezaron a descender. Era claro: los que querían votar contra Menem, ya tenían candidato.

Buena parte de la “imagen positiva” de DOS se la daban las encuestas simplemente porque era la figura más conocida que no era Cristina, muy diferenciado en estilo y gestos. Cuando el voto contra ella encontró dos candidatos mejores, Macri y Massa,… Scioli se quedó solamente con los votos peronistas-kirchneristas).

Esto es historia antigua, aunque los medios neo oficialistas (y algunos neo opositores nostálgicos) se esfuerzan en mantenerla vigente. El presente es este gobierno de Macri, y el año que viene los votos se decidirán -siempre es así- por cómo se sientan los argentinos en relación a él. Entonces, la tarea política de los que no son oficialistas es construir la oposición. De los peronistas en particular, armar el peronismo.

Es imposible separar el relativo silencio de CFK, la relativa discreción de DOS, del hecho que hoy el peronismo enfrenta una divisoria de aguas, con el acuerdo con los fondos buitres, y, en general, con la actitud hacia el gobierno de Macri: negociación o enfrentamiento.

Se especula que CFK espera a que esa división se haga explícita, para que no se le atribuya ser la autora. Porque sabe -todo el que se enfrenta a las realidades de la política lo sabe- que un peronismo dividido es más débil, y está más lejos de recuperar el gobierno. Puede ser. Si es así, la reaparición de Scioli, con este discurso, significa que cree que tiene espacio para reivindicar las políticas de la gestión kirchnerista, en su estilo “no confrontativo”.

Una pregunta pendiente, en este caso, es si CFK desconfiará de una “ambigüedad de Scioli y sus allegados. O encontrará su postura útil para consolidar un peronismo dispuesto a enfrentar al gobierno, que abarque más allá de los incondicionales.

La otra cuestión es la decisiva: si Scioli será, es, capaz de convertir la familiaridad que los argentinos tienen con su figura en una referencia política de la “oposición posible”. Podría repetir, otra vez!, “el que viva, lo verá“. Pero me parece más relevante una vieja frase de Perón: “No es que nosotros hayamos sido tan buenos. Pero los que vinieron detrás nos hicieron óptimos“.


PJ: mejor que lo esperable

febrero 4, 2016

pj

Aprovecho la síntesis que hace una hora subió el apoderado del partido, Jorge Landau, a su perfil personal: “En la tarde de hoy (3 de febrero) el Consejo Nacional del Partido Justicialista se reunió para convocar a elecciones internas para el 8 de mayo y a un Congreso partidario para el 24 de febrero en Obras Sanitarias. Se abrió la afiliación por 30 dias hasta el 4 de marzo“.

Letra P, un portal de noticias con buenas fuentes en la interna bonaerense, da un detalle más amplio, que incluye los previsibles pases de facturas. Se los resumo: “… La reunión se llevó a cabo en el tradicional quincho de la sede nacional del partido, y contó con la asistencia de 120 consejeros. En la mesa que llevó adelante el debate, que duró alrededor de dos horas, se sentaron el presidente Eduardo Fellner, Gildo Insfrán, Jorge CapitanichEduardo de Pedro, Beatriz Rojkés de Alperovich, José Luis Gioja y Antonio Caló.

En el salón también estuvieron, entre otros, el ex candidato presidencial Daniel Scioli, acompañado por su hermano, José Scioli, y Alberto Pérez; el ex intendente de La Matanza, Fernando Espinoza; el ex ministro Agustín Rossi; Alberto Samid; el jefe del bloque del Senado, Miguel Ángel Pichetto; Mario Ishii; los pingüinos Oscar Parrilli y Carlos Zannini, que llegaron juntos a la sede; Guillermo Moreno; los camporistas Juan Cabandié y Mariano Recalde; Héctor Recalde; los intendentes Marín Insaurralde y Juan Zabaleta; y los ex rivales en la interna de la provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández y Julián Domínguez, que casi terminan a las trompadas antes de la charla.

Si bien la reunión tuvo como excusa la convocatoria a elecciones, estuvo atravesada por los reproches y los pases de factura por la derrota en las elecciones presidenciales y tuvo como telón de fondo la ruptura del bloque de Diputados, fomentado por gobernadores y ex mandatarios provinciales, entre los que está el propio presidente del partido, Fellner, cuyos legisladores decidieron abandonar la bancada que conduce Héctor Recalde.

“No todos pusieron lo que había que poner para ganar. Hay que pensar en los que tienen responsabilidad electoral”, disparó Pichetto. El intendente de José C. Paz, Ishii, también apuntó a los errores de estrategia electoral. “Les dije que estaban equivocados. Nos hicieron perder, hay que saber quién”, dijo Ishii, dejando clara la posición que comparten muchos dirigentes del peronismo y que tiene por objetivo identificar al padre de la derrota y desterrarlo del lugar de poder. El intendente de José C. Paz le echó la culpa al “sectarismo” kirchnerista y pidió “apertura” para la etapa que viene.

Otro  que también tomó la palabra fue el ex ministro Rossi, quien pidió un pronunciamiento del partido en torno a los despidos y “la represión del gobierno de Mauricio Macri” e impulsó un reconocimiento a los bloques del FPV en el Congreso por su labor, a Daniel Scioli por su desempeño en la campaña y a Cristina Fernández de Kirchner por sus ocho años de mandato como presidenta. En el documento final, el partido incluyó un repudio hacia “la ola de despidos de los sectores privados y públicos y el avasallamiento de instituciones de la democracia”.  

Fue Fernando “Chino” Navarro el que introdujo el tema de la división del bloque de Diputados en la reunión, algo que no estaba previsto en el temario. “No hablemos de traidores. Hay que traerlos de nuevo”, dijo el bonaerense. 

“Respaldamos unánimemente la posición de los gobernadores e intendentes peronistas del país, en materia de coparticipación federal y de recursos, ratificando en todos sus términos el documento que emitieron los gobernadores justicialistas en San Juan”, dijo Fellner una vez terminado el encuentro. El presidente del partido leyó el comunicado junto a Capitanich, Espinoza y Gioja, que evitaron referirse a las fugas de la bancada. 

“Lo que hicimos aquí es la preservación de la unidad”, dijo Capitanich a Letra P, luego de la conferencia“.

En mi opinión, el dato fundamental -casi el único que importa, en realidad- es la ratificación del llamado a elecciones para una fecha muy cercana, dentro de tres meses. La expectativa ya estaba creada, las afiliaciones estaban en marcha; con este paso, se alienta el compromiso de los militantes que quieren cambiar la franja dirigencial del PJ -que, seamos sinceros, no está para enamorar a nadie- y las ambiciones de los activistas, para los cuales los aparatos territoriales son “su lugar en el mundo”.

Los candidatos que han sido mencionados, muchas veces, para encabezar cuatro listas distintas son Daniel Scioli, José Luis Gioja, Juan Manuel Urtubey, y Jorge Capitanich. Ahora se ha lanzado también Guillermo Moreno. El massismo había hablado de apoyar a José Manuel de la Sota. Los gobernadores seguramente siguen pensando que el 24/2 podrá negociarse una “lista de unidad”. Y, considerando la ferocidad de nuestras internas, no se puede decir que no sea una salida prudente.

Pero a esta altura ya no estoy seguro que esa salida sea posible: una vez que los de a pie se embalan… es difícil dejarlos afuera. Como mínimo, el número de afiliaciones que cada sector o agrupación sume será un elemento poderoso en los acuerdos finales.


Habla Agustín Rossi

enero 30, 2016

agustín rossi

Entre los dirigentes del peronismo, se puede decir que Agustín Rossi es de los que son, por sus planteos y su historia, más afines al frente que forjó Néstor Kirchner a partir de 2003 entre, justamente, el peronismo y sectores del progresismo. En la década del ´90, Rossi se alejó del Partido Justicialista, en rechazo a la experiencia menemista, y siguió haciendo política en su Rosario por fuera de él.

No siempre ha sido un soldado obediente de los K, cierto. En algún momento se opuso a la alianza en Santa Fe con Carlos Reutemann que Kirchner buscaba. Pero pelear por la autonomía local es tradicional en los peronistas, salvo los que no tienen entidad en sus distritos. El caso es que su trayectoria a la cabeza del bloque del Frente para la Victoria en el Congreso nacional y, luego, como Ministro de Defensa ha sido tan coherente como sus expresiones públicas.

Por eso me parece interesante, y valioso, lo que plantea, en este reportaje de Gabriela Pepe  en Letra P, para la dirigencia del peronismo. Se me ocurre que es con un espíritu similar al del llamamiento a la militancia que copié hace dos días, para un auditorio muy distinto. Muestra entonces una preocupación común entre diversos referentes del FpV. Como de costumbre, agrego una reflexión mía al final.

Cristina y Scioli van a transitar los próximos años de forma conjunta”

-En mayo el PJ renueva autoridades. ¿Quién cree que debe liderar el partido en esta nueva etapa?

-Soy de los que piensan que Cristina tendría que ser la presidenta del PJ. No hay otro dirigente en nuestro espacio político que concite el nivel de adhesión y de cariño que tienen los afiliados por ella. Además, se está dando un fenómeno nuevo, que son estas nuevas afiliaciones que se están haciendo a lo largo y ancho del país. Esos nuevos afiliados se afilian por Cristina.

-Sin embargo, hay muchos dirigentes del peronismo que intentan deskirchnerizarse y no ven con buenos ojos que Cristina pretenda liderar el partido.

-No escuché a ninguno que lo diga públicamente. La política se hace de cara a la gente. Lo que se habla en privado y después no se quiere decir en público tiene poco valor. Solamente sirve para la rosca. No creo que si Cristina decide ser candidata a presidenta del partido haya un dirigente que se oponga. Además, en la mayoría de los países del mundo, el principal líder opositor es el presidente del principal partido opositor. En Argentina esos son el PJ y Cristina. Un PJ sin Cristina no sería un partido completo.

-Sin embargo, por ahora la ex presidenta decidió guardar silencio.

-Me parece razonable que, habiendo sido ocho años presidenta, no haga declaraciones los primeros 60 o 90 días (del nuevo gobierno). Eso no significa que no esté en la política, porque ella es una militante y habla con dirigentes todo el tiempo.

-¿Piensa que esto debería definirse en una interna?

-Creo que tiene que haber una lista de consenso. No sería bueno meter a los dirigentes del peronismo en una interna en un momento en que pasan tantas cosas en el país, cuando los trabajadores están discutiendo sus paritarias. Yo propicio un camino con una lista de consenso, con todos los gobernadores, que esté encabezada por la líder más importante que tiene el peronismo, que es Cristina. Después, el PJ tiene que empezar a actuar como un facilitador de consensos opositores: hay que representar al 49 % que no votó a Mauricio Macri. Hay un gobierno que tiene una alta presencia de poder corporativo y hay sectores de la sociedad que se están viendo afectados por las medidas que está tomando.

– Scioli fue su candidato a presidente. ¿Qué papel cree que debe tener?

-Importante. Scioli ha tenido una gran virtud: supo construir un liderazgo que no es antagónico ni alternativo al de Cristina, es complementario. Y me parece que esa complementariedad que tienen entre Cristina y Scioli es un activo positivo para nuestro espacio político y hay que aprovecharlo. Me imagino que esas dos figuras, Cristina y Scioli, van a transitar los próximos meses y años en forma conjunta.

-Eso de que son complementarios es un concepto nuevo, considerando que durante parte de la campaña ciertos sectores intentaron marcar las diferencias entre ellos.

-Hubo dos campañas, una de la primera vuelta y otra de la segunda. Las estrategias de campaña fueron distintas. En la primera vuelta el esfuerzo estuvo puesto en conquistar el electorado independiente; se buscó moderar el discurso y correrse al medio. Eso mismo hicieron todos los candidatos y terminamos todos confundidos, sin dar un mensaje contundente. En la segunda vuelta, la presencia de solo dos candidatos permitió mostrar claramente los modelos que estaban en disputa. Y eso Daniel lo hizo muy bien. Por el otro lado, en esa etapa surgió una militancia autoconvocada que logró una síntesis que tal vez no estaba resuelta dentro del espacio político. Después de la primera vuelta, ya nadie discutió si Scioli era más o menos kirchnerista. Fuimos todos atrás de eso y la propia militancia generó esa síntesis. Hoy Daniel tiene una empatía natural con la militancia del kirchnerismo y del FPV.

Scioli dijo que Macri tiene como objetivo dividir al PJ.

-Comparto absolutamente.

-Pero es el mismo peronismo el que abre ese juego. En la Legislatura bonaerense se partió el bloque y en el Congreso Nacional podría pasar lo mismo.

-Confío en la madurez de mis compañeros, independientemente de todo. Lo que se está dando es un proceso absolutamente natural. Con el liderazgo de Cristina y la conducción del Poder Ejecutivo, los matices o las diferencias que pudieran existir entre nosotros quedaban totalmente licuados. Esa situación ya no existe. Entonces, es razonable que ahora los matices aparezcan más nítidos. Pero además hay que tener en cuenta que las responsabilidades que tienen un gobernador o un intendente no son las mismas que las que tenemos otros dirigentes. Los gobernadores e intendentes tienen que garantizarse poder hacer la mejor gestión posible y el espacio político les tiene que facilitar eso.

-¿Cree que hay posibilidades de que haya una división?

-Creo que hay una intención de aislar al peronismo y, dentro del peronismo, aislar aún más a los que ellos llaman los dirigentes más kirchneristas. Si se produce una división, sería una buena noticia para Macri. Nosotros somos un partido político que en 70 años nunca perdió su vocación de representar a la mayoría del pueblo argentino. Esa vocación va a ser el espíritu que va a seguir manteniendo unidos a todos los dirigentes. No hay mejor negocio para ninguno de los dirigentes del justicialismo que mantener la unidad, porque eso te hace fuerte para negociar, para plantarte políticamente y para el próximo proceso electoral. Todos los dirigentes del peronismo sabemos a qué está jugando Macri.

-En ese sentido, ¿Juan Manuel Urtubey qué rol cumple?

-Urtubey también lo entiende. Por algo estuvo el sábado en la reunión de San Juan y se separó de los dichos de Macri sobre Massa.

-Pero tuvo reuniones con Massa y con funcionarios del Ejecutivo.

-Urtubey se puede sacar la foto que quiera. No lo veo afuera del PJ ni del FPV. Creo que va a estar adentro marcando su matiz, su mirada. De hecho, fue uno de los que planteó que era preferible tener una lista de consenso.

-Dijo que el dirigente de consenso sería José Luis Gioja.

-Bueno, yo creo que tiene que ser Cristina pero tengo una muy buena opinión de Gioja.

-¿Cómo hace el PJ para ser opositor sin que le caigan encima las acusaciones de que contribuye a la desestabilización?

-Siendo mayoría, hemos cedido la presidencia de la Cámara de Diputados y la presidencia previsional del Senado. Cada vez que se abre una instancia de diálogo, los gobernadores van, concurren. Pero después también hay que decir que el diálogo es “fulbito para la tribuna” porque te invitan a dialogar y te meten dos jueces de la Corte por la ventana, te aumentan la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires por decreto, te sacan el 15 % y no te avisan. Entonces, ¿el diálogo es sincero o es para la foto?

-¿Massa tiene que estar en el PJ?

-Massa tiene su partido. El justicialismo en eso es muy singular. La puerta de ingreso y salida del justicialismo es de vaivén. Cuando te vas, nadie te pregunta por qué y cuando volvés, tampoco. Ahora nadie que haya jugado casi abiertamente a favor de Macri puede pretender volver y explicar qué es lo que tiene que hacer el justicialismo, cuando el PJ estuvo a punto de ganar las elecciones. Si vuelve, alguien le va a pedir que explique por qué no lo hizo antes del ballotage, por qué jugó abiertamente para el triunfo de Cambiemos.

-Usted mencionaba recién que la sociedad padece las medidas que toma Macri. El Gobierno dice que el ajuste económico lo tuvo que hacer por la herencia recibida del kirchnerismo. Y hace poco Mario Blejer, ex asesor económico de Scioli, dijo que, de haber ganado, Scioli hubiera tenido que tomar algunas medidas similares.

-Es raro esto de los asesores que hablan por los candidatos. Scioli en campaña dijo que iba a hacer lo contrario. Entre otras cosas, dijo que no iba a devaluar y que en febrero el dólar iba a valer 10 pesos. En todo el mundo, cuando hay un cambio de gobierno, se intenta agrandar y descalificar al gobierno anterior, como forma de justificar sus propias decisiones. Es lo que está haciendo el presidente Macri. Pero esto tiene un punto de quiebre. En algún momento la sociedad dice “bueno, dejá de hablar de lo que recibiste y ahora contame lo que hiciste”. Estuvieron años criticándonos por el Indec y ahora van a tener cerrado el Indec sin un dato por un año. Dijeron que no había reservas y funcionaron los dos primeros meses del año con las mismas reservas que dejó el gobierno anterior. Concretaron el swap chino, que decían que no servía de nada. Y no tienen conflictos sociales porque nosotros bajamos la desocupación. Entonces el tema es que la misma situación encuentra otra lógica. Hacen todo lo contrario a lo que hizo Néstor cuando llegó a la Presidencia, en 2003: su primera medida fue adelantarle el pago a jubilados y pensionados.

-Cristina dijo que esperaba ver activos a los dirigentes sindicales. ¿Cómo van a articular con el peronismo?

-Los dirigentes del movimiento obrero hace seis meses discutían por el impuesto a las Ganancias, que afectaba al 7 o al 8 % de los trabajadores remunerados. Ahora van a tener que defender los puestos de trabajo. Y van a ir a pelear una paritaria con techo del 25 %. La conflictividad social de este año va a ser alta porque no solamente se van a perder puestos de trabajo, sino que este años tendrían que ingresar al mercado laboral 400 mil argentinos y argentinas que van a salir a buscar trabajo y no van a conseguir. Y ahí el movimiento obrero y nosotros vamos a tener un rol. Nadie va a preguntar si votaron a Macri o a Scioli. Hay que defender el derecho al trabajo“.

Algún lector mal pensado del blog (los hay) dirá que me parecen tan interesantes estas declaraciones de Rossi porque coinciden con lo que yo venía diciendo. Pero la coincidencia no es exacta. A.R. recomienda que la conducción del Partido Justicialista exprese la realidad política actual: que CFK la encabece, y que Scioli tenga un rol destacado, como el referente aceptable que es para la mayoría de los gobernadores y para los votantes peronistas que no se consideran a sí mismos kirchneristas (que no son pocos).

Yo no soy dirigente. En el blog, juego de analista (aficionado). Como tal, el planteo de Rossi me parece muy sensato, pero tengo serias dudas que se dé. No es sólo porque CFK haya dicho que no se ve en el Consejo Nacional del PJ, ni siquiera principalmente por eso. El dato fundamental es que la reorganización del peronismo, su adaptación obligada a la pérdida del Poder Ejecutivo nacional y la gobernación de la provincia que es casi un tercio en población y en riqueza del país, recién comienzan. No lo veo consolidando tan pronto -antes del 8 de mayo- una conducción orgánica del conjunto que incorpore a todos los poderes reales que existen en él. Con suerte, se logrará un cuerpo de transición, aceptado por todos los que pesan.

Porque todavía, por largos meses, seguramente hasta las elecciones de 2017 al menos, esos poderes reales pugnarán por afirmarse, y por decidir el rumbo futuro. Sí comparto con Rossi la idea que la convergencia de los intereses de Cristina Kirchner y de Daniel Scioli es un dato de la realidad.


El Scioli de la semana

enero 24, 2016

 

scioli-y-cristina-dialogan-al-oido

Hay demasiada peronología en las últimas semanas. Este blog ha hecho su parte, confieso. Pero con las reuniones de este finde en San Juan y Santa Teresita, las que medios y otros blogueros informarán en detalle, creo que hay un exceso de noticias sobre pocas realidades, en un proceso -la transformación del peronismo- que apenas si empieza. Todavía no alcanzo a percibir -a pesar de la acelerada militancia que uno encuentra en las redes sociales- qué piensa del asunto y sus actores el protagonista decisivo: los argentinos de a pie.

Igual, sin hacer análisis, me parece útil acercarles la crónica que vuelca un periodista, Ignacio Zuleta, que conversa a menudo con Scioli y que da, me parece, la versión más cercana a la mirada del ex candidato presidencial del FpV. Es, después de todo, uno de los actores importantes en estos días. Y creo que hay otro motivo para que sea de interés, que se los menciono al final.

Daniel Scioli recibió en sus oficinas del microcentro porteño a un grupo de dirigentes del cristinismo, los parlasures Daniel Filmus y Agustín Rossi y el diputado nacional por Mendoza Guillermo Carmona. El ex candidato presidencial admitió ante el trío de La Corriente que está dispuesto a disputar la presidencia del Consejo Nacional del PJ en las elecciones previstas para el mes de abril si cuenta con el apoyo de gobernadores y dirigentes que le aseguren por lo menos una estética de unidad del peronismo. Dijo que en ese proceso hay que ser integrador y “abrir la mirada a Córdoba, a San Luis” y a “dirigentes peronistas que están en el Frente Renovador”.

Scioli avanzó más: dijo estar dispuesto a ir a una elección interna contra otros dirigentes de esa fuerza y mencionó a Jorge Capitanich y a Juan Manuel Urtubey. Los visitantes fueron a las oficinas de DAR, la fundación que articula al sciolismo, para preguntarle al ex candidato si va a actuar en el proceso de reorganización del peronismo que tiene que renovar autoridades antes de mayo. Salieron con la idea de que Scioli ya está jugando ese partido y que, aunque no se los dijo expresamente, será candidato a senador nacional por Buenos Aires en las elecciones del año que viene.

En el diálogo, del cual también participó la diputada Cristina Álvarez Rodríguez, los visitantes se quejaron ante Scioli de que “hay compañeros que quieren un peronismo sin Cristina”. El ex candidato les respondió que él no está en ésa y que cualquier armado tiene que hacerse asumiendo la experiencia de Cristina de Kirchner. En eso andan otros, se escuchó en la charla, y las lenguas señalaron hacia Urtubey y Diego Bossio, visitantes de la casa de Sergio Massa hace dos semanas.

Scioli dijo que lo que busca es convocar a peronistas de todos los sectores y que no debían quedar afuera ni los llamados cristinistas ni tampoco el sector de José Manuel de la Sota, aliado de Massa en las últimas elecciones y clave en el resultado electoral que hizo presidente a Mauricio Macri. En la charla el anfitrión dijo que hablaba con frecuencia con la ex presidente, que lo había llamado para saludarlo por el cumpleaños y antes del Año Nuevo, y que han quedado en reunirse en Buenos Aires el mes que viene.

Scioli les dijo a sus visitantes que en ese encuentro le va a preguntar qué proyecto tiene ella. Para febrero Cristina tiene previsto publicitar la creación de un Centro de Estudios, que ha reclutado a algunos de sus ex funcionarios como Héctor Timerman, Axel Kiciloff, Oscar Parrilli y Julio de Vido, un verdadero gabinete en las sombras entre quienes circulan en estas horas mails cruzando propuestas de nombre para el nuevo sello. Este Centro de Estudios llevará, naturalmente, el nombre Kirchner y estará dedicado a actividades proselitistas que mantengan a la figura de la ex presidente en función piloto hasta que ella descubra su juego. Será, seguramente, una candidatura a senadora por Santa Cruz en 2017. Eso es lo que deducen quienes escuchan desde el Calafate dulces mensajes del tipo “Estoy dedicada a jugar con los nietos”.

Esto da pie a las frases escuchadas ayer en DAR sobre la necesidad de que se hable de Daniel-Cristina o Cristina-Daniel. Es algo que hacia adentro del peronismo parece necesario para sostener el piso de adhesiones de las últimas elecciones, pero que hacia afuera sigue siendo un dilema porque los dirigentes y los opinadores de la política insisten en que Cristina le hizo perder las elecciones a Scioli. El peronismo terminó todo junto, pese a las disidencias en las urnas y por eso ganó la primera vuelta con casi el 38% de los votos, lo más que podía pretender un peronismo sin socios frente al no-peronismo unido detrás de un buen candidato como Macri. Pero esta visión no es compartida por los dirigentes peronistas, que se sienten obligados a buscar alguna salida argumental a una trampa explicativa que les juega en contra.

El sigiloso encuentro de ayer en DAR tiene significado porque es la peregrinación de dirigentes del cristinismo hacia Scioli, a quien destrataron en más de una ocasión en nombre de la anterior inquilina de Olivos. La excepción puede ser Filmus, a quien el ex candidato distinguió en la campaña con la promesa de una silla de ministro en un hipotético gabinete. Fue el dirigente cristinista que más se acercó a Scioli en aquellos momentos. Ir a preguntarle a Scioli qué va a hacer, para hombres de La Corriente (sello en el cual milita el profesor Ricardo Forster, quien hostigó al candidato del peronismo como la peor opción) es un renuncio serio porque implica compartir lo que para el peronismo bonaerense es ya una convicción: que Scioli es el mejor candidato a senador en 2017 y que en torno a él debe girar la campaña del peronismo de todo el país. Esa admisión implica un distanciamiento de Cristina en este round“.  (completo aquí)

Me parece evidente que -aparte de la información sobre las futuras actividades en la Capital de CFK, plausible, hasta donde yo conozco- estos párrafos reflejan una mirada sciolista. Rossi, Filmus, Carmona, de indudable trayectoria, no son el cristinismo, por cierto. El punto que me hace pensar es que el año pasado Cristina decidió apoyar la candidatura presidencial de Daniel Scioli, y Daniel Scioli decidió avalar las listas de candidatos, incluida la vicepresidencia, armadas por Cristina y reivindicar su legado. Estas dos decisiones pueden ser discutidas, por cierto, y lo han sido, por diferentes sectores del peronismo. El hecho es que las tomaron. Las circunstancias han cambiado por completo, pero, la verdad, no veo todavía hechos que me indiquen que los motivos que llevaron a ambos a esa alianza hayan desaparecido. Uno puede decir que la derrota electoral es un hecho muy pesado, y es así. Pero ¿quién les garantiza a ambos -que son los que toman sus decisiones, claro- que otro camino los lleva a un mejor resultado?


Vamos a Davos, con Mauricio y Daniel, oh oh oh

enero 4, 2016

Territorio-Scioli-Toscas-Provincial

Ignacio Zuleta es uno de los (pocos) periodistas políticos de Argentina que los políticos se interesan en leer (distinto de colocar gacetillas o arreglar reportajes: ahí la lista es mucho más larga).

Estuvo 29 años en Ámbito Financiero, fue por buena parte de ellos el Director de Política, y formó a sus periodistas. Hace pocos días renunció porque consideraba que se iba a afectar su independencia. Un gesto no habitual.

Ahora tiene un programa en el canal Metro, y, como corresponde, un blog. Zuleta sin techo. De ahí tomo esta nota, donde cuenta de una reunión hoy que confirmaría una noticia… polémica. Después, agrego mi comentario:

En algún momento de este lunes se juntarán los delegados de la nueva gobernabilidad, Rogelio Frigerio y Alberto Pérez. En la nueva era de reparto del poder representan a Mauricio Macri y Daniel Scioli , y la chance hoy es definir el formato del viaje que se han comprometido a hacer juntos a la cumbre Económica Mundial de Davos, Suiza, entre el 21 y el 22 de enero.

El ministro del interior y el ex jefe de gabinete de Buenos Aires son hoy los negociadores formales entre los dos candidatos y hablan de todo lo que no pueden – o no conviene- decir en público.

… Frigerio es el hombre que, en las entrañas del macrismo, mejor conoce el padrón del peronismo. Su tarea como funcionario desde la era Menem, la de consultor en materia de economía provincial, le asegura las mejores relaciones con el sciolismo de Buenos Aires, que es hoy el banco de pruebas de las relaciones del nuevo gobierno con el peronismo.

La cita de hoy es para arreglar detalles de vidriera que son fundamentales en ese viaje, que es todo un hecho de escenario, en el cual cada foto y cada mirada deciden mucho. Macri le sugirió en la primera reunión con Scioli que le gustaría lo acompañase a viajes a ver inversores. “Por ejemplo, Davos”. ¿Por qué no?, le respondió el ex gobernador, que nunca participó de esa cumbre siendo vicepresidente o gobernador, como sí lo hizo Macri como gobernante porteño.

La delegación empresaria que los acompañará es la misma que estuvo en Davos junto a Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Fernando de Rúa. Es el arco que entorna a todos los gobiernos desde hace medio siglo: los Bulgheroni, Eurnekián, Pescarmona, etc. Son patrocinantes permanentes del foro que creó el vivaracho Klaus Schwab, un alemán con biografía suiza que armó esa reunión anual que creció a las alturas en los ’90 como vidriera de la Nueva Economía que estallaba bajo la administración Clinton. Desde hace dos décadas junta en enero a jefes de estado y jefes de compañías para debatir sobre la agenda global en seminarios y foros cerrados en esa villa que hizo famosa Thomas Mann en “La Montaña Mágica”, como el Cosquín suizo, el lugar adonde iban a recuperarse los tuberculosos antes de los antibióticos.

Las decisiones de vidriera son finas: ¿viajan juntos o con comitivas separadas? ¿se alojan en el mismo hotel? En Davos hay pocos y con grandes diferencias, hay hoteles de alcurnia, boutique o de gran cadena, cada uno connota un estilo diferente. ¿Darán juntos una recepción o competirán en convocatorias a ver quién tiene el mejor llamador, si la chapa de Macri presidente o la de Scioli celebrity? Otra: en el cóctel de alto coturno en el hotel Belvedere, reservado sólo a jefes de Estado y algún invitado especial, ¿podrá ir Scioli o lo dejarán afuera? Esto decidirá si el viaje en dúo se hace, porque si el ex candidato tiene que mirar esa reunión con la ñata sobre el vidrio dinamitará el mensaje que esa cercanía a Macri quiere enviar.

… El mensaje es que él puede representar al peronismo en la nueva gobernabilidad y aportarle a Macri la respuesta que necesita cuando le preguntan qué sostenibilidad tienen sus proyectos si ganó las elecciones por tres puntos. Esa fantasiosa diferencia que dio el balotaje – que habitualmente dan como resultado diferencias mínimas porque enfrentan a sólo dos opciones – no se diluye apelando al resultado de la primera vuelta, porque ahí ganó el peronismo y puede ensuciar más la respuesta. Simplificando: que el peronismo haga señales de compromiso con el nuevo gobierno alisa los conflictos, por lo menos hacia afuera, en donde los observadores morirán sin haber entendido nunca la política criolla. Eso busca por todos lados Macri repartiendo cargos a peronistas como forma atinada de ampliar la base, pero retocando el retrato con el cual asumió como presidente del cambio. ¿Hizo tantos esfuerzos para ganar las elecciones para llevarse a Jorge Telerman de La Ñata a un cargo en la calle Corrientes, o para nombrarlo a Pilo Bordón embajador en Chile? Eso se lo va a tener que explicar a quienes dieron la vida por Macri y están esperando un cargo“.

Mi comentario: No tengo información directa sobre este asunto, además de los interesados chismes de pasillo (porque son muchos los que consideran que es un aporte a la gobernabilidad estar cerca de alguien en el gobierno). Si Ignacio Zuleta -que no es infalible pero no compra buzones- no lo hubiese subido a su blog, no lo reproduciría aquí.

Pues esta noticia, si se confirma, enfurecerá a la militancia K emocional y -más profundamente- a los que han perdido sus cargos o sus contratos con el cambio de gobierno y Mauricio no les ofrece nada.

Pero es posible que Scioli viaje a Davos. Ha hecho otros gestos en el pasado igual de irritantes para la ortodoxia K y no tiene motivos para creer que eso le haya restado muchos votos (En la 1° vuelta, cuando obtuvo el 37,08 % de los votos válidos, los votos en blanco fueron sólo el 2,55 % de los totales. Los ortodoxos K furiosos con él no habrían votado a Macri o a Massa…).

De todos modos, mi consejo, si lo pidiera, es que no acompañe a Macri a Davos. No necesita eso para instalarse, y el peronismo, Argentina, necesita referentes opositores. De un amplio espectro. El gesto de Jorge Taiana -que también relata Zuleta- al no aceptar la embajada en México que Macri le habría ofrecido, es un buen ejemplo.


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