No es la economía. Es la política, estúpidos (Parte II)

Vale la pena escribir despacio. Un día después que subí la primera parte de este post, la Presidenta dijo en Parque Norte que “esto que se presenta como un conflicto con un sector económico parece algo más que eso, parece un conflicto político”. Me desconcierta un poco estar de acuerdo, pero igual me parece importante reflexionar por qué un enfrentamiento por intereses es más manejable que un conflicto político. Será simplemente que la lógica de un enfrentamiento por intereses lleva a medir lo que se quiere conseguir y cuánto se puede perder, mientras que – en nuestro país – la naturaleza de los conflictos políticos pasa por vencer y si es posible humillar al rival? Si es así, muestra que la política que hacemos en nuestro país es de muy baja calidad.

Eso sí: para mejorar la política que hacemos los argentinos – que estoy convencido es el camino para mejorar nuestra vida y nuestra patria – es necesario tener claros los hechos – los intereses que se enfrentan en este conflicto. O la política pasa a ser un juego vacío que se alimenta de consignas y prejuicios, y esa es su peor perversión.

Voy a usar los números de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), que son los que tomó Montenegro en su columna de Crítica y reprodujo en su blog Homo economicus, en esta nota que tuvo importante repercusión. En realidad, son los que dan respaldo a la posición del progresismo bien pensante, que en aplastante mayoría (incluso en el mundo blogguero) considera a la protesta del “campo” y los cacerolazos de las ciudades una maniobra de los grandes grupos económicos que instrumenta a los idiotas útiles que no son progres. Yo no saco esa conclusión, por algo que conozco de la política real, por algo menos que conozco del interior argentino y, sobre todo, porque no creo que tanta gente sea idiota en lo que hace a sus intereses:

* Hay 74.115 productores registrados en la venta de soja. Pero 30.583 establecimientos producen hasta 60 toneladas al año. Son explotaciones de 20 a 25 hectáreas y representaron menos del 4% del total de la cosecha del año pasado.

* Si se agrupa a todas las explotaciones de hasta 1500 toneladas/año, se tiene al 96% de los establecimientos que levantaron el 40% de la cosecha.

* En el otro extremo, hay 2.817 explotaciones que acapararon el 60% de la producción sojera.

Esto quiere decir que el 3,8% de las explotaciones controla el 60% de la producción.

¿Y cuáles serían los chacareros que producen con el sudor de su frente el 60 % de la madre soja? Los datos son de Montenegro, con alguna pequeña corrección mía; no son precisos, pero el cuadro que dibujan es el real: Cresud, del que los yanquis acaban de comprar el 9 %, tiene 450.000 hectáreas propias, y administra otras 140.000 (unas cuantas en Brasil). Adecoagro tiene 200.000. El Grupo Bemberg 143.000. Fortabat 140.000. LIAG Argentina 120.000. El Grupo Werthein 100.000. La Biznaga 50.000. Jorge Blanco Villegas 26.000. Reyes Terrabusi 25.000. Los Grobo 17.700.

¿Qué es lo que muestra este cuadro (que repito, no es preciso; la propiedad de la tierra no es el factor decisivo, sino un insumo más. Los Grobo, por ejemplo, cosechan un porcentaje muchísimo mayor que la tierra de la que son propietarios)? Que la “oligarquía vacuna” ya está en la historia, junto a los guerreros del Paraguay y sus viudas. El agro es hoy una industria más, hegemonizada por la lógica del capitalismo moderno, es decir, el financiero.

Pero aquí está justamente el aspecto que me parece fundamental apreciar en este conflicto que está sacudiendo al gobierno: No es con Elsztain, Soros, Bemberg, Fortabat, Werthein. Menos aún con Grobocopatel o con Urquía. Por supuesto, en tanto empresarios del agro tienen, en este momento y en este tema, intereses enfrentados con el gobierno nacional (En otras áreas de la economía, están asociados). Pero al ser un conflicto de intereses, no es difícil de arreglar. ¿Alguien cree que los Kirchner no pueden hacerlo? Y, en mi modesta opinión, sólo viejos izquierdistas que sueñan con hacer la Revolución o ingenuos progresistas que sueñan con que alguien la haga se sentirán obligados a rechazar la idea, en principio. Cualquier gobierno debe negociar con el poder económico, salvo los que son simplemente sus agentes.

El conflicto que se transforma en político, y que sigue siendo el central, como puede darse cuenta cualquiera que lo vea por televisión sin anteojeras ideológicas, es justamente el enfrenta al gobierno con los productores pequeños y medianos del agro, con sus familias, sus acopiadores, sus proveedores, y los cientos de ciudades y miles de pueblos que dependen de ellos. Suman en el orden de un millón de argentinos. A buena parte de ellos, como a los tamberos, les está yendo mal, desde antes de estas nuevas medidas. A otros, como a más de 70.000 sojeros y a los vinculados con su actividad, estos años les han traído prosperidad (A no engañarse: como dice sabiamente Carlos Leyba, en Argentina la guita grossa viene de las privatizaciones y las concesiones, no de las cosechas). Todos, son sobrevivientes. Porque miles de productores tuvieron que abandonar el campo en los años malos. ¿Y es a estos gringos que el gobierno quiere meterles la mano en el bolsillo, para, como ven ellos, financiar el tren bala, ex piqueteros convertidos en funcionarios y aerolíneas que no vuelan? No me parece una jugada muy prudente, pero, bueno, yo no concurrí a la London School of Economics.

Claro, la cosa no es tan simple. Nada lo es. Los empresarios del agro, seguramente el sector más dinámico de la economía argentina, no tienen – no han construído – entidades que los representasen y acumularan poder político, como esa vieja oligarquía lo hizo en otra época de la Argentina. Y al enfrentarse en el gobierno con un sistema de decisiones concentrado y verticalista, han conseguido la adhesión de buena parte de las clases medias urbanas, al que ese sistema las fastidia profundamente. Pero para analizar la realidad que se ha abierto a partir de estos idus de marzo, hará falta otro post.

Continuará

2 Responses to No es la economía. Es la política, estúpidos (Parte II)

  1. […] (no me refiero al ladriprogresismo; esos son funcionarios y pensarán lo que les digan) que, como ya escribí en marzo, sabe que la Sociedad Rural es el Mal, y los productores medianos y pequeños son idiotas […]

  2. […] otros números relevantes, y los volqué en un post de marzo ´08, uno de docenas que publiqué durante el conflicto desatado por la Resolución 125, […]

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