Colombia, Ecuador, Venezuela y el Medio Oriente (I)

Aunque no creo – como repetí muchas veces – que el tamaño de los titulares de los diarios marque la importancia, no podía dejar de hablar de esto. Ni a mí ni a nadie que le importen los intereses y el destino de su patria puede dejarle indiferente la posibilidad de una guerra en Sud América, en especial una que llevaría fácilmente a una intervención directa de los Estados Unidos.

Igual, he tardado en escribir. Siempre digo que uno no debe hablar si no va a mejorar el silencio, y – en este caso, para mi asombro, el gobierno argentino no cometió imprudencias ideologizadas (salvo que se piense que viajar a Venezuela es malo en sí mismo. En todo lo demás, acompañó a Lula en encauzar y contener la crisis, manteniéndose en comunicación con el Departamento de Estado yanqui. O por qué creen que Shannon nos elogió?), y nuestros “formadores de opinión” en los medios no consideraron que su tarea era definir quiénes eran los malos.

Esto no es un sarcasmo dirigido a blancos fáciles como políticos y opinólogos. Los argentinos, y en general los hispanoamericanos, tendemos a ver la política internacional como una historia de buenos y malos, o de agresores y víctimas. Tal vez se deba a que ninguno de nuestros países ha tenido todavía protagonismo en las luchas por el poder mundial. Entonces, tendemos a tomar posiciones con mentalidad de espectador: éste es mi bando, el de los buenos! Aún cuando buscamos nuestro interés (buena parte del tiempo, por suerte), envolvemos la postura en un discurso principista menos hipócrita que el de los anglosajones, pero que nos ata mucho más. (En la guerra del Atlántico Sur, a Argentina le era difícil aceptar la solución de las tres banderas, porque las Malvinas son argentinas…)

Tal vez hemos madurado algo. O la imagen del Medio Oriente, con sus guerras en serio, (Chávez es el primero en evocarla, cuando dice “Colombia quiere ser Israel”) puso sobriedad. Así, Morales Solá en La Nación, vocero de lo que pasa por derecha en nuestro país, denuncia, por supuesto, la intromisión de Hugo Chávez en las cuestiones internas colombianas“, pero sentencia que la decisión de Uribe de incursionar en territorio ecuatoriano es ciertamente reprochable. El respeto irrestricto de las fronteras nacionales es el método más valioso que ha encontrado la humanidad para preservar la paz entre los países y reconoce que “Brasil, Chile y la Argentina se están levantando como un eje estabilizador de la potencial desestabilización“. La Embajada no lo habría dicho mejor.

No estuvo solo. Un sorprendente (para mí, que no recuerdo haber estado conceptualmente tan de acuerdo con un escrito suyo) editorial de Horacio Verbitsky en Pág. 12 denuncia, por supuesto, la reivindicación de Uribe de la doctrina de la guerra preventiva, que “destruye las bases jurídicas que permiten la existencia de una comunidad internacional organizada sobre principios racionales y con intenciones pacíficas. En su lugar consagra la ley del más fuerte“, y reivindica a “los presidentes de la Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Uruguay (que) coinciden en buscar una salida negociada, porque éste es el tiempo de la democracia y de los medios pacíficos y no el de la lucha armada para la toma del poder (et tu, Horacio?) y el establecimiento de la dictadura del proletariado“. Agrega Verbitsky: desentonaron el presidente venezolano Hugo Chávez y el ex presidente de Cuba, Fidel Castro. Chávez ordenó por televisión enviar divisiones de tanques a la frontera colombiana. Es sólo una bravata verbal, … contribuye a la creación del clima bélico que para nada conviene a Sudamérica. Desde su retiro, Castro escribió que oye sonar “las trompetas de la guerra”. Está claro que no la desea, pero mentar su posibilidad es imprudente…” Nuevamente, la Embajada no lo habría dicho mejor.

Aún Oscar Raúl Cardoso , que no ha estado tan elocuente como cuando hace poco escribía sobre “Chávez y el sueño de la Gran Colombia”, publica en Clarín “La “Doctrina Bush”, de la mano de Uribe en la región, marcando “una clara violación de la soberanía ecuatoriana por Colombia“, pero agrega “América Latina tendrá que analizar con detalle si los gobiernos de Ecuador y Venezuela permiten a las FARC utilizar sus territorios como lugares de ocasional santuario y refresco … Ofrecer refugio a una fuerza insurgente de un país vecino constituiría una clara intromisión en sus asuntos internos” Pfiuuu!

A pesar de algún tono irónico que se me escapa, me parece valioso y necesario que – sin abandonar nuestras ideologías y nuestros intereses – podamos examinar la realidad en toda su complejidad. Me hartan los amigos y no amigos que llenan Internet en particular con denuncias de esos agentes del Mal, Bush/Uribe o Chávez/las FARC (Ud. elige), frente a los cuales todos los demás son cómplices, instrumentos inconscientes o víctimas. No tengo dudas que los cuatro son tipos/entidades jodidas, pero nunca supe que el poder fuese ámbito de carmelitas descalzas.

Me parece interesante agregar a esta modesta recopilación el mensaje de un amigo que introduce algunas ideas menos convencionales que las que aquí se mencionan, que tiene que ver con su conocimiento del Medio Oriente. Edgardo Arrivillaga es un estudioso de política internacional y temas militares, a quien pregunté hace unos días sobre su opinión en cuanto a las posibilidad de una guerra abierta (tengan en cuenta que nadie puede sospechar en Edgardo simpatías por la guerrilla u hostilidad al Estado de Israel):

No creo que llegue la guerra… No se empiezan con frases declamatorias “Ministro, envíe 10 batallones a la frontera!”…

La muerte de Reyes es la muerte de la opción negociadora en favor del ala dura de las FARC y también del ejército colombiano; ambos apuestan a lo mismo…

Curiosamente, esta crisis le da a las FARC una oportunidad para lograr legitimidad como actor político, pero para eso deben terminar con los secuestros y bajar su línea de exposición con el narcotráfico.

La entidad palestina tiene representación política, embajadores y celebra elecciones. Nada de eso se ve en las FARC, enorme grupo de tareas desde hace 60 años.

Colombia es el aliado norteamericano como lo es Israel, pero quien cumple el rol equilibrante de Egipto es Brasil.

Brasil ha ganado espacio porque es prudente y tiene un poder militar disuasivo real. Diplomacia competente, también profesionalismo militar.

Por una vez la posición de nuestra cancillería, que en general critico, fue la razonable. No podían hacer otra cosa y yo mismo podría haber redactado los puntos del acuerdo. Era algo de sentido común.

La posición argentina es inevitable porque es la posición del Brasil. Desde luego que esto liquida las fantasías bolivarianas. Nuestros intereses nacionales consisten en mantener bien lejos la balcanización de la América del Sur y formar un bloque de países moderados junto a Chile, Perú, Uruguay y obviamente Brasil. Es el MERCOSUR más Chile y el Perú.

Pero para esto hay que armarse y terminar con la política de los profetas desarmados o de chantas verborrágicos como D´Elía”

Creo de todos modos que algo falta en este repaso – como en Medio Oriente, una presencia que no se propagandiza pero está – el rol de los Estados Unidos en lo que pasó y en lo que puede pasar (dejando de lado a los que se limitan a señalarlos como la Fuente de Todo Mal). Pero este post es muy largo y voy a seguirlo mañana.

 

One Response to Colombia, Ecuador, Venezuela y el Medio Oriente (I)

  1. […] II: la guerra que no sucedió Cuando terminaba el post anterior, dije que lo iba a continuar el día siguiente. Está bien, había hecho notar la […]

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