Hoy es el Día Internacional de los Asteroides

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Leo en la página de las Naciones Unidas, con un poquito de incredulidad, “El 6 de diciembre de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución A/RES/71/90, en la que se declara el 30 de junio el Día Internacional de los Asteroides «para celebrar (sic, sic) cada año a nivel internacional el aniversario del impacto de Tunguska, en Siberia (Federación de Rusia), ocurrido el 30 de junio de 1908, y para aumentar la conciencia pública sobre el peligro de impacto de los asteroides».

El mundo se está poniendo cada vez más surrealista. Me pregunto si los dinosaurios aprobaban resoluciones como ésta, hace 65 millones de años.

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7 Responses to Hoy es el Día Internacional de los Asteroides

  1. Capitán Yáñez dice:

    Y acá nos quejamos cuando un diputado propone declarar de “interés nacional” la Fiesta de (…) que se realiza en (…).
    Bueno, a decir verdad… de la ONU se puede esperar cualquier mamarracho. En definitiva, para eso está.

  2. Silenoz dice:

    Yo agregaría que es muy PRO ja ja…

  3. Charrua dice:

    No sé si es tan mala idea eso de que nos acordemos de que algo que se parece mucho a una detonación nuclear (el incidente Tunguska) puede ser otra cosa.

  4. Cine Braille dice:

    Creo que, en Cosmos y sino en El Cometa, Carl Sagan dice que satélites norteamericanos llamados Vela detectaron un resplandor en el Atlántico Sur en 1979, y que nunca se pudo definir (eso le dirían a él y a nosotros) si era una prueba nuclear secreta sudafricano-israelí o un fragmento de asteroide cayendo en el mar. Y se pregunta si malas interpretaciones de ese tipo no podrían desatar una guerra: cae en la Tierra un pedazo de cometa, y los terráqueos nos autoexterminamos. Sería irónico si hubiera alguien que pudiera sobrevivirlo e identificarlo.
    Hay días en que pienso que, si viene una expedición de ETs a la Tierra, sería algo parecido a la visita de una empresa desratizadora o fumigadora. Limpie ese planeta de la plaga humana, por favor, y pase la factura por caja chica.
    Saludos

  5. Anónimo dice:

    Un poco más de respeto, señor. Vida y muerte provienen de los cielos cósmicos. Nuestra especie debería sentir temor reverencial hacia estos bichos exógenos.

  6. Daniel Eduardo Arias dice:

    Creo que es bueno que las Naciones Unidas pongan el tema sobre el tapete. Y que se celebren congresos al respecto, y nos preguntemos como especie qué corno podemos hacer al respecto, pese a la crisis de nuestros sistemas de representación y a nuestra falta de gobernanza local y general.

    Dado que los eventos asteroidales “light” del tipo Tunguska son relativamente frecuentes (uno cada pocos siglos), la pregunta no es si hay un próximo, sino cuándo y adónde cae. Si miran la latitud a la que impactó Tunguska (61o N), piensen qué podría haber pasado si llegaba unas horas horas después y le daba a los suburbios de San Petersburgo. O en Reikiavik. O en Estocolmo.

    Muchach@s, fue una explosión aérea con una potencia termomecánica de aproximadamente 15 megatones, es decir 1000 Hiroshimas. Tenía potencial para cambiar la historia del siglo XX. Si hubiera hecho pomada San Petersburgo en 1908, ¿habría habido una revolución socialista en 1917?

    Pese a que en Tunguska no hubo impacto sobre el suelo, debido a la onda de choque de la explosión aérea, que tuvo lugar a una altura de entre 5 y 10 km. de la superficie, cayeron como palitos chinos, siempre apuntando con la raíz al centro de la explosión y la copa hacia afuera, unos 80 millones de árboles del bosque siberiano, y en los sismógrafos más cercanos se midió el equivalente de un sismo grado 5 en la escala Richter. El área de bosque devastado es de unos 2150 km2.

    La cantidad de hielo y polvo en suspensión en la estratósfera opacó los cielos europeos. El observatorio de Greenwhich, entonces en las afueras de Londres, seguía notando una disminución de transparencia casi un año después de la explosión.

    Hace cuatro años, un objeto bastante más chico (20 metros de diámetro, o por ahí) explotó a casi 30 km. de altura sobre Chelyabinsk y la onda de choque dejó sin ventanas y en algunos casos rompió los techos de unos 7200 edificios. No parece haber habido muertos, pero andá a creerle a Putin.

    La detonación fue equivalente a 0,5 megatones nucleares. Unas 30 Hiroshimas. Y graciadió explotó bien fuera de la tropósfera, en la estratósfera, donde la presión atmosférica es casi “de vacío”. Si hubiera explotado más abajo, de nuestro lado de la tropopausa, la onda de choque habría sido mucho peor.

    Probablemente a fecha de hoy no tenemos cómo evitar un nuevo Tunguska. En la última década hemos tenido varios casos de “Mierda, eso pasó rozándonos”, a veces a alturas sobre la Tierra inferiores a las de nuestros satélites geoestacionarios. Y en todos los casos, lo característico fue que la detección misma fue muy tardía, pocas horas o pocos días antes.

    Chelyabinsk 2013 probablemente estaba hecho de hielo, pero como vino desde la dirección del sol nadie lo percibió hasta que empezó a vaporizarse explosivamente por la fricción. Emitió luz azul durante varios segundos, lo que indica que parte del vapor era un plasma totalmente ionizado y a una temperatura de más de 6000 grados.

    Un Tunguska es una cosa bastante chica (los papers publicados al respecto oscilan en atribuirle 60 a 180 metros), pero probablemente rocoso, lo que le permitió casi cruzar la atmósfera. Un cachito más grande, y pegaba sobre el suelo, y ahí te quiero ver, Zar Nikolaii. Como los objetos rocosos o con poco hielo son más bien oscuros, es doblemente difícil verlo venir con una antelación de semanas o meses.

    Lo más probable es que en algún momento del siglo XXI tengamos que pensar seriamente en establecer una red de satélites radar de mucha potencia y en órbita marciana, y eso para vigilar la zona asteroidal. Y más tarde, una red de satélites ópticos pasando el cinturón asteroidal, y mirando hacia las afueras del sistema solar, a ver qué cosa helada y amenazante nos deparan el cinturón de Kuyper y la nube de Oort, el semillero de los cometas.

    Porque olvidate de los asteroides, también nos pegan cometas, de tanto en tanto, ragazzi e fanciulle, y vienen con mucha más energía cinética que los vulgares asteroides como el KT, ése que parece tan implicado en la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.

    ¿Se acuerdan del show de explosiones protagonizadas en Júpiter por el cometa Shoemaker-Levy en 1993? Graciadió Júpiter, con su tremendo campo gravitatorio, ataja casi todo lo que nos cae desde esas lejanas azoteas del sistema solar… pero no siempre. By Jove!

    Abel trae a colación la decisión de la ONU con el evento KT. Ése parece haber sido un asteroide rocoso de al menos 10 km. de diámetro, y cruzó la atmósfera sin siquiera enterarse de que estaba ahí. Hasta se sabe el sitio de impacto, unos kilómetros mar afuera de la actual aldea pesquera de Chicxulub, en la península de Yucatán. Enterradas bajo kilómetros de sedimentos nuevos, las rocas del fondo marino, en las imágenes sismográficas de las petroleras, muestran perfectamente la forma del crater generado, y hasta permiten calcular con qué ángulo pegó ese monstruito.

    Esos eventos son más raros, pero estadísticamente, también inevitables: parte tardía del proceso de acreción de elementos planetesimales que fueron formando la Tierra. Hace 4500 millones de años esas cosas sucedían todos los días. Ese período formativo de la Tierra es llamado muy apropiadamente “hadeano” (Hades es el infierno o el dios de los infiernos en la mitología griega). Las cosas tardaron unos 900 millones de años en calmarse un poco… pero sólo un poco. Recién entonces la química atmosférica y marina se atrevieron a generar ese experimento raro, la vida.

    La vida de nuestra especie como tal (¿200.000 años? ¿50.000?) probablemente haya sido intercurrida por muchos eventos de categoría Tunguska y miles de categoría Chelyabinsk. Pero éramos muy pocos, muy dispersos en un mundo que parecía enorme, y por falta de sistemas de escritura probablemente no haya quedado nada en la memoria de la civilización.

    Todo olvidado. Aunque no es improbable que algunos de esos eventos haya causado suficiente quilombo de opacidad en la atmósfera y durante suficiente tiempo como para matar de hambre a muchos de nuestros antecesores, sin importar si eran cazadores recolectores o pastores, o cultivadores. “It’s the economy, stupid!”, como dijo alguno en mi barrio.

    Contra estos mostros no tenemos ninguna defensa posible, por ahora. Nuestras armas nucleares pueden ser muy efectivas si se trata de exterminar nuestra especie, pero parecen insuficientes para detener una pedrada cósmica de éstas.

    Los EEUU por su cuenta pusieron algunos observatorios ópticos de cierta potencia para la detección temprana, con años de anticipación, de NEOs (Near Earth Objects) tamaño KT o similar, los capaces de causar extinciones masivas. Miles de astrónomos aficionados con suficiente plata como para tener telescopios caseros de cierta potencia se añadieron a la red. Internet potencia muchísimo la capacidad de detección temprana de nuestra especie.

    No tenemos suficientes vigías en los mangrullos, pero en algunas décadas los tendremos. Podrán servir para dar alertas suficientemente previas como para evacuar las zonas más probables de explosión aérea, o de impacto, si la ubicación es continental. Pero ya una evacuación así sería un caos que mataría humanos de a miles. No somos un modelito de buena conducta en situaciones de alarma.

    La movida de la ONU es correcta. La que es bastante incorrecta en los apuros es nuestra especie, ONU incluida.

    Felicitaciones a Abel por haber incluido este tema en medio de este nuevo “período hadeano” que enfrenta nuestro país. No por nada estoy en su blog hasta que no ardan las velas.

    • Abel B. dice:

      Daniel, Cine B:

      La NASA -tal vez otras agencias también- toma en serio el asunto. Ver http://www.telam.com.ar/notas/201306/21787-gran-desafio-de-la-nasa-para-detectar-asteroides-peligrosos.php

      Y hasta me gustó “Impacto profundo”, aunque como película sea muy convencional (Está en Internet, con Morgan Freeman). En cambio, la de Bruce Willis es sólo pochoclera.

      Pero me tomé un poco en joda el “Día Internacional de…” porque banaliza el tema. En mi opinión, corre el riesgo de formar opinión… negativa: otra trivialidad sensacionalista.

      Hay peligros MUCHO más probables que la caída de un meteorito grande. Pero las consecuencias de una podrían ser tan graves, que vale la pena hacer una inversión, a largo plazo, para aminorar los efectos / prevenirla.

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