El “Papa” de la energía atómica, también puede ser argentino

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Mi amigo Daniel Arias, como los lectores habituales del blog ya saben, es un talentoso divulgador científico, muy informado sobre la industria nuclear y satelital, y comprometido hasta el fondo de su alma con el desarrollo tecnológico argentino.

Y hace semanas que me pide que publique un trabajo suyo sobre las chances (altas) que tiene nuestro país de colocar a un compatriota como autoridad decisiva en el organismo global que regula la industria nuclear. No lo había hecho todavía porque es un tema largo y complejo y la puja política argentina desvía toda nuestra atención. Además, para ser franco, dudo de la posibilidad que este humilde blog influya en las decisiones del gobierno actual, que se ha mostrado poco interesado en estos temas.

Ahora, noticias recientes con origen en la India me hacen pensar que hay una “ventana de oportunidad”. Entonces, aquí va la introducción de Daniel. Y seguiremos empujando.

            ¿UN PAPA ATÓMICO ARGENTINO?

Daniel E. Arias

Minuto 40 del 2° tiempo de semifinales de un Mundial. Argentina dominaba tranquila 1 a 0, pero le acaban de hacer un gol y, aunque el equipo se está matando, no logra arrimar al desempate. En ese momento, silbato y cambian al árbitro… por uno argentino. Estamos ante esa situación en materia de exportaciones nucleares. ¿Tengo su atención, lector?

El argentino Rafael Grossi tiene una tenue mayoría de votos para ser el próximo Director General  del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Su único oponente es el que ocupa hoy el cargo, el japonés Yukiya Amano, quien hizo la plancha durante dos períodos, pero cuyo gobierno (con el ministro Shinzo Abe y enormes y musculosas “zaibatsus” nucleares detrás) ahora quiere que su hombre siga, por un tercer período, aunque se había comprometido solemnemente a “bajarse”.

Amano va por “el triplete” por dos motivos: por una parte, necesita seguir ocultando las truchadas de la firma eléctrica japonesa TEPCO. En los ’60, TEPCO compró llave en mano, a ojos cerrados y sin modificaciones la tecnología PWR (Pressured Water Reactor) más berreta de origen estadounidense: las centrales GE Mk1. Cuatro de ellas se hicieron puré radioactivo en Fukushima Daiichi en 2011, debido a su paupérrima ingeniería de seguridad. Pero por otra parte, Japón, sobreponiéndose a aquel escándalo, se apresta a exportar sus propios fierros atómicos tipo PWR, pero más modernos y seguros. Para Japón, sería bueno que Amano quede a mano en OIEA. Para dar una mano.

¿Y para qué queremos los argentinos a Grossi como Próximo Papa Nuclear, pontificando con sede en Viena? Para lo mismo, para que ayude a vender nuestros fierros y para que consolide nuestro papel  en el escenario nuclear internacional.  Ante el mundillo atómico de Viena, Grossi tiene dos ventajas: carece de escándalos nucleares criollos a ocultar. Pero además, tiene mejores antecedentes. NADIE en el mundo tiene mejores, punto.

Primero fue Jefe de Gabinete de OIEA y luego Director General Adjunto. Desde ese cargo, tuvo que ponerle el brazo a una larguísima pulseada nuclear con Irán, y en 2015 logró que los iraníes depusieran su programa de armas. Esto en los pasillos vieneses se sabe. Por ello, Amano no se banca un mano a mano con el argentino.

Las buenas noticias son que por ello, es muy posible que “our man in Vienna” se imponga. Las malas son que el  gobierno del presidente Mauricio Macri aun no lo postuló, y si no lo postula, no lo votan. El tema está a consideracion presidencial desde hace meses. Y meses.

¿Quiénes perdemos, entonces, y qué perdemos? Dejemos de lado a las proveedoras obvias del resucitado Programa Nuclear Argentino, multinacionales como Pescarmona, Techint, Pérez Companc y otros “heavyweights” locales. Las “grossas” pueden vivir sin Grossi: siempre tienen otros rebusques.

Me interesan mucho más las aproximadamente 160 PyMES eléctricas, electrónicas, informáticas, químicas metalúrgicas y de ingeniería que debieron alcanzar calidad nuclear para terminar y poner en marcha Atucha II en 2014. Me interesan por la cantidad y calidad de puestos de trabajo que lograron generar. A recordar: esa planta había sido discontinuada en 1994 por el presidente Carlos Menem… con un 81% de avance de obra.

Las firmas criollas que hicieron el 90% del trabajo que faltaba (por U$ 600 millones) conforman un mundo laboral promovido de apuro a una calificación vertiginosa. Rebosa de técnicos, universitarios u posgrados con el adjetivo “nuclear” adjunto al título, y de yapa un currículum que certifica experiencia real en construcción de una planta única en el mundo. No es un dato menor: Atucha II es una obra que el proveedor original, Siemens, ya no tiene idea de cómo hacer. Es un prototipo. Es la única PHWR (Pressured Heavy Water Reactor, planta de uranio natural refrigerada y moderada con agua pesada, con recipiente de presión) de su tamaño (692 megavatios eléctricos) en el planeta. A su lado está otro prototipo más chico, la vieja Atucha I, de 335 “mega”, que termina su primera vida útil en 2017.

Por suerte para la industria argentina, Siemens se negó a retomar la obra. La firma había iniciado el milenio en una histeria ecologista pangermánica que la obligó a vender, en 2009, su sociedad con la francesa AREVA, y en 2011, a cerrar y dispersar su propia división nuclear. Era el elenco que construyó las 17 centrales de potencia alemanas (el gobierno alemán las cerrará en 2022), y que terminó 2010 facturando U$ 105 mil millones. Unos gigantes, los nibelungos, pero hoy sabemos más de PHWRs que ellos.

Como sea, ante los apagones y la falta de gas que nos persiguen desde 2000, el kirchnerismo, oriundo de una provincia hidrocarburífera (y con ese ADN mental) en 2006 tuvo que redescubrir el átomo. En emergencia energética, dio mandato a la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) para recontratar expertos jubilados: había que ver a los veteranos volviendo en tropel para ponerse al frente y enseñar, canosos, pelados y con bastón, dando cátedra en los laboratorios o dirigiendo en los obradores.

Con el ingreso a planta reabierto para jóvenes, se regularizó la situación de expertos sub-40, que pese a sus doctorados y “posdocs”, venían de pasar una década o más en el limbo laboral de los becarios, como veinteañeros. Y se pudo capacitar -o re-capacitar- a viejos y nuevos proveedores privados nacionales de todo tamaño. Nadie esperaba semejante “levántate y anda” institucional. O que el Matusalén atómico criollo surgiera más fortachón y agresivo que un “hooker” de Los Pumas.

Entre empresas privadas, del estado, y estado a secas (CNEA, NA-SA, INVAP, ARN), juntaron 10.000 cerebros y 20.000 manos en 2014, “año de máxima” del Programa Nuclear Argentino desde 1950, y Atucha II se terminó. Ahora, con incertidumbres sobre la continuidad en 2017 de 2 obras atómicas en ejecución, 3 planificadas y 2 en “repotenciación” en suelo propio (y la lista sigue), es de cajón que sin exportar fierros, terminaremos exportando cerebros.

Pasó a partir de 1986, cuando a la CNEA se le iban 3 ingenieros o físicos nucleares al mes, por Ezeiza. Prohibido en los ’90 el ingreso de nuevo personal por el ministro Domingo Cavallo, la institución madre del Programa Nuclear Argentino siguió perdiendo neuronas –sin reposición- a velocidad decreciente por emigración a la industria privada, por envejecimiento y por jubilación. Y así 20 años hasta 2006, año de resucitamiento. Más allá de generar electricidad con un ahorro de U$ 1500 millones/año de gas, Atucha II puesta en marcha significó salir de golpe de un “Alzheimer tecnológico” que duró dos décadas. Un milagro inesperado.

Necesitamos urgentemente a Grossi en OIEA para que el milagro siga.

(Continuará)

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42 respuestas a El “Papa” de la energía atómica, también puede ser argentino

  1. MAGAM dice:

    Se nota la pasión que le pone Daniel a sus artículos y está muy bueno que apoye la ciencia difundiendo sus artículos.

    Me parece que debería ser un poco más cuidados con el tono/mérito/desmérito porque más de una vez he leído imprecisiones técnicas y no queda muy bien. Es como cuando uno quiere putear en otro idioma que no es el nativo, hay que ser muy cuidadoso y en general no es recomendable.

    Por ejemplo los reactores son del tipo BWR y no PWR, es una diferencia importante para luego usar el término “berreta”, aunque no pasa nada en una divulgación, pero puede dar pie al cascoteo.

    • CV dice:

      Wikipedia dice q Atucha II es PHWR, no BWR:

      https://en.wikipedia.org/wiki/Atucha_II_Nuclear_Power_Plant

      Puede que la Wiki esté equivocada, pero yo también recuerdo que es así.

      Abel: ¿Para cuándo el monumento a Ronald Richter?

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        CV, la pregunta está contestada en mi respuesta a MAGAM. Las PHWR son variedades infrecuentes de las PWR, pero califican como tales en oposición a las BWR.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Estimado MAGAM, no estoy apoyando la ciencia, estoy tratando de darle una mano a la industria más avanzada de este ripioso país.

      Los reactores BWR y PWR son diferentes entre sí. Los primeros son de agua hirviente, no presurizados (“Boiling Water Reactor”) y de esos no tenemos ninguno, y tampoco los vendemos. En general, los expertos los consideran un poco primitivos, incluso en sus versiones más “updated”, porque el agua hirviendo es turbulenta e inferior a la que no hierve, tanto para el enfriamiento del núcleo como para la moderación de los neutrones (si se trata de agua pesada).

      Un purista como el doctor Abel “El Negro” González, que en 1986 dirigía la construcción de Atucha II y hace dos décadas hoy a cargo del Departamento de Radioprotección de OIEA en Viena, considera la fluídica de los BWR como sistemas caóticos y desordenados.Quevacé, el agua hirviendo está llena de burbujas y turbulencia. Fíjese cómo se dispara la temperatura del motor de su auto si el agua del sistema de enfriamiento se pone a hervir.

      Como el fundador de ese departamento de OIEA, el de Radioprotección, fue el argentino Dan Beninson (RIP), uno de los jovencitos con que debutó la CNEA allá por 1950, y como Beninson -y el Negro González, su discípulo, y decenas de otros- tenían ya la misma opinión desfavorable de los BWR, no es casualidad que jamás hayamos desarrollado o comprado ninguno de estos aparatos.

      Por el contrario, ya desde épocas de Jorge Sábato, las centrales de potencia 100% nacionales que querían “los jóvenes turcos” agrupados alrededor del “Jorjón” eran PWR, es decir plantas muy presurizadas, y tanto que el agua que entra a refrigerar el núcleo está a unos 440 grados, y la que sale del mismo está a más de 460… y no hierve. Su flujo por todo el sistema primario del reactor es mayormente laminar, es decir poco turbulento. El rendimiento de la máquina, medido en kilovatios/día/tonelada de combustible es también mayor. No hay vapor en el sistema primario de enfriamiento. That’s good news.

      A principios de los ’60 la DCN o Dirección de Centrales Nucleares hizo un proyecto de central núcleoeléctrica de tubos de presión, parecida a los CANDU canadienses, de unas pocas decenas de megavatios el primer prototipo, con vistas a escalar y construir una segunda central presurizada íntegramente nacional. Los canadienses, entre irritados y contentos, porque nos transformábamos en competidores pero también posibles socios.

      La letra “H” de PHWR es por la palabra “heavy”, porque la CNEA se negó desde el vamos a desarrollar (o a que le vendieran) centrales de agua natural. Esas sólo queman uranio enriquecido. Tener una o dos centrales de enriquecido habría sometido al país a presiones diplomáticas por parte de los unicos proveedores de ese tipo de combustible en los ’60. Era portarse mal con algún miembro del Consejo de Seguridad, y te dejaban las centrales en apagón y el país, parado. Por eso nuestras centrales no son PWRs sino PHWRs, un subtipo de PWRs que queman uranio natural.

      Con ese argumento, la CNEA le ganó la pulseada a la Secretaría de Energía y al ministro de economía Adalbert Krieger Vasena en 1966, y convenció a las FFAA de rechazar a libro cerrado las ofertas que nos venían haciendo los yankis. No fue mala medida, habida cuenta de que lo que más tentaba a los de Energía y a don Krieger era la General Electric, con su modelo berreta Mk1, que es una PWR de uranio enriquecido, con una pésima correlación entre la potencia del núcleo y el volumen del recipiente de presión, y el modelo de central que provocó el cuádruple accidente nuclear de Fukushima, el mayor de la historia.

      Ante nuestra decisión de construirnos nuestra propia PHWR inspirada en el CANDU canadiense, con o sin colaboración de los “canooks”, no sólo Kriger Vasena sino también los alemanes se pusieron del tomate. El presidente de la República Federal, Heinrich Lübke, viajó directamente a la Argentina (sin hacer bambolla de prensa) para ofrecer Atucha I regalada en precio, con 4 años de gracia y un interés bajísimo, y como para abrochar una “cajita feliz”, un reactorcito de investigación gratis, que hoy está en Córdoba. Fue una jugada genial de los alemanes, que en la perra vida habían diseñado una PHWR y tuvieron que improvisar Atucha I. Si Onganía hubiera rechazado la oferta y los entonces jovencitos agrupados alrededor de Sábato se hubieran salido con la suya, hoy seríamos fabricantes y exportadores no sólo de reactorcitos, sino de centrales.

      De todos modos los chicos de la CNEA eran jodidos, y rechazaron el plano original con que se vinieron los alemanes, y lo rediseñaron para darle seguridad extra. No querían una central con un solo generador de vapor, sino con dos. Los alemanes se dieron cuenta de que habían confundido un canto rodado con un caramelo Sugus: no éramos tan fáciles de masticar. Nos putearon en el mejor alemán durante dos meses, y luego se sentaron con nosotros a rediseñar el circuito primario de Atucha I de pe a pa.

      Eso explica que nuestras centrales en línea sean todas PHWR, es decir PWRs de uranio natural, refrigeradas y moderadas con agua pesada, pero PRESURIZADA. Y muy presurizada. A más de 40 atmósferas, algo así como la presión que resiste un submarino moderno sumergido a 400 metros, sólo que en el caso de la central la presión se ejerce desde adentro hacia afuera, mientras que en el submarino la presión de agua es implosiva, aprieta el casco. Como se imagina, la construcción del sistema primario de una PWR cualquiera es de una robustez tremenda.

      La originalidad absoluta de las Atuchas, lo que las hace prototipos irrepetibles, es que son PHWRs con recipiente de presión, en lugar de tubos de presión como las CANDU canadienses y por eso la gente de la DCN siempre les tuvo bastante inquina. No es una ventaja a favor de la industria argentina, y la CNEA siempre trató de que los componentes principales de sus aparatos fueran de producción local. Un recipiente de presión es como una olla de presión gigante, con paredes de 20, 30 y hasta 40 cm. de espesor, y un tamaño descomunal. Y estamos hablando del componente más caro de una central PWR. El de Atucha II es una sola pieza de acero de 670 toneladas. Imagínese transportar eso por mar y río, bajarlo con grúas, y meterlo en una sola operación adentro del edificio de la central, y hacer que calce a la décima de milímetro con los caños de refrigeración previamente construídos. Yo lo vi en persona y no lo podía creer.

      Ese super-cacerolón es muy difícil de fabricar aquí, y en el caso de las Atuchas debimos importarlos siempre de Alemania. Los tubos de presión los podríamos haber fabricado aquí: en los ’60, la gente del área de materiales de la CNEA ya sabía cómo. Sólo hoy estamos en condiciones de forjar aquí un recipiente de esos (lo va a hacer Pescarmona), pero con aceros especiales italianos resistentes a la degradación por impacto de neutrones. La siderurgia nacional no produce ese tipo de aleación.

      De haberse seguido la línea “nac & pop” de Sábato,, hoy no tendríamos ningún prototipo de PHWR, salvo el primero. El resto de las centrales se habría fabricado en serie, y por precios menores, y hoy estaríamos vendiendo plantas de uranio natural y tubos de presión con los canadienses, o compitiendo contra ellos. A ellos no les fue tan mal: vendieron 18 CANDUS, y sus clientes más interesantes fueron China y Corea.

      Ambas cosas, vender CON los canadienses o CONTRA ellos habrían sido estupendas, comparadas con la situación actual, en la que la única planta nucleoeléctrica íntegramente nacional que podemos construir es una miniatura, un aparato de 25 MW, el CAREM. Cuya versión final, la exportable, tal vez ande entre los 150 y 250 megavatios.

      Lo que no tenemos es un fierro propio para competir en las grandes ligas, donde los EEUU, Rusia, China, Corea, Francia e incluso la India tienen en proyecto y en obra monstruos de 1400 e incluso 1600 megavatios. Los canadienses incluso tienen en diseño un CANDU de 1200 mega, algo que al principio causaba escepticismo técnico incluso en Canadá.

      De modo que por haberles dado el “sí” a los alemanes nos borramos de jugar en primera y estamos haciendo PWR muy chicas, destinadas a nichos de mercado, mayormente en el Tercer Mundo, como el CAREM. Lo interesante es que el mundo está lleno de tales nichos, incluso el Primer Mundo, lugares aislados de redes eléctricas donde por alguna causa (desalinizado de agua de mar, el funcionamiento de una mina metalífera y su pueblo anexo) se necesita una fuente de potencia de base, que de potencia constante.

      Pero lo que le pongo con triple subryadado es que EN NINGÚN MOMENTO SE CONSIDERÓ EL DESARROLLO O COMPRA DE UN BWR. Es una tecnología inferior y de la que hemos preferido abstenernos.

      Perdón si sobreabundé en información, pero prefiero que sepa que no suelo confundir BWRs con PWRs. Tampoco naranjas con sandías, para el caso.

      Respecto de mis imprecisiones técnicas, quedo a la espera de que me subraye otras. Puede ser que las encuentre, cómo no, pero sospecho que lo que le molesta es que hable de asuntos serios en un tono más bien distendido.

      Hace 31 años que una parte de mis lectores preferirían que fuera más académico y fruncido. Sin embargo, la mayoría prefiere que escriba con el mínimo de “rigor mortis”, la mayor claridad y precisión que me resulten posibles y de yapam un poquito de humor cuando las explicaciones se vuelven arduas o los temás, áridos.

      Si me dieron el Kónex de Periodismo Científico en 2007 fue por eso. Voto unánime de 20 jurados, sin disidencias o abstenciones.

      Por último, es cierto que hago divulgación. Pero más que divulgación, MAGAN, hago política científico-tecnológica.

      Y la hago porque preferiría vivir en una argentina industrializada, socialmente integrada y económicamente competitiva, y no en una maceta sojera donde 2/3 partes del territorio y de la población viven precarizados o están al cuete.

      Espero haber contestado su objeción. A su disposición si pintan otras.

      • MAGAM dice:

        Estimado Daniel, le pido mil disculpas si lo ofendí, y no sabía que había ganado un Kónex, así que doble felicitación. De hecho por la forma que escribe cría que no llegaba a los 40 años.

        Escribe muy bien, me gustaría tener su don, pero debo decirle que hay imprecisiones, en el siguiente párrafo hay 3, una muy importante y las otras 2 se las puedo aceptar, pero no son estríctamente ciertas.

        “eran PWR, es decir plantas muy presurizadas, y tanto que el agua que entra a refrigerar el núcleo está a unos 440 grados, y la que sale del mismo está a más de 460… y no hierve. Su flujo por todo el sistema primario del reactor es mayormente laminar, es decir poco turbulento. El rendimiento de la máquina, medido en kilovatios/día/tonelada de combustible es también mayor. No hay vapor en el sistema primario de enfriamiento.”

        No se me ofenda, la verdad que sabe mucho y de muchos temas, me saco el sombrero. Y su trabajo le hace mucho bien a la ciencia y la tecnología, en realidad al país y su potencial desarrollo.

        Yo todavía no identifico cuales son los trabajos de calidad a los que se refiere Macri.

    • MAGAM dice:

      Ja! Ja! Muchachos, hablo de las centrales japonesas, cito el artículo:

      “En los ’60, TEPCO compró llave en mano, a ojos cerrados y sin modificaciones la tecnología PWR (Pressured Water Reactor) más berreta de origen estadounidense: las centrales GE Mk1. Cuatro de ellas se hicieron puré radioactivo en Fukushima Daiichi en 2011, debido a su paupérrima ingeniería de seguridad.”

      De nuevo, no fueron PWRs los que se hicieron puré. Y creo que no hace falta subir la Wiki al blog.

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Las GE Mk1 son PWRs. ¿Para Ud. son BWRs? Probablemente se confunde porque son PWRs directas, en las que la misma masa de agua que refrigera el núcleo se vaporiza y activa la turbina, en lugar de cederle su calor a un segundo circuito (el secundario).

        Pero aunque se trate de un circuito único y esté diseñado para que la etapa que va de la salida del recipiente de presión a la turbina contenga básicamente vapor seco de alta temperatura, estamos hablando de un circuito único presurizado. La eficiencia termoeléctrica comparativa de las centrales directas frente a las indirectas sale de eso: no hay un circuito secundario intermediando -y perdiendo calor- entre el núcleo y la turbina.

        Las PWR directas, sin embargo, son bichos raros. Tanto que sólo conozco 3 compradores de esas plantas fuera de los EEUU: Japón, México y la España de Franco. El resto del mundo nuclear optó por los BWR, o por las PWR con circuito secundario, que son una opción menos eficiente aunque radiológicamente más segura.

        Hoy en los propios EEUU las pocas GE Mk1 que quedan con algún remanente de vida útil “son boleta” de los programas de decomisión prematura. No las quiere nadie.

      • MAGAM dice:

        Estimado Daniel, la verdad que me empieza a decepcionar, los reactores de Fukushima son BWRs. Para los legos les dejo un link a la Wiki.

        https://en.wikipedia.org/wiki/Fukushima_Daiichi_Nuclear_Power_Plant

        Intuyo que su confusión viene por el tipo de contención. ¿PWR directas? Tenga cuidado que en esta respuesta ya directamente está diciendo burradas. Todavía lo sigo admirando, y no se preocupe, tiene la impunidad que le da tratar temas de los que casi nadie sabe.

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      PRO en CONTRA.

      • Silenoz dice:

        ja ja..

        Si, o lo que le diga la “madre patria” vía su “embajada”

      • Daniel Arias. Lo encontré en la web por mi cuenta en el sitio de Exactas. Me fascina todo lo que tiene que ver con la energía atómica porque estuve bastante cerca (por relaciones familiares) con los comienzos de Atucha I, Siemens, etc. Pero hoy acabo de descubrir que Ud. es Profesor de Letras!!! Pah!!! Yo también! Qué chico es el mundo!!! Un gran abrazo y gracias por todo lo que nos está enseñando.

  2. victorlustig dice:

    detalle, lo de Fukushima no fue el reactor per se, fue el planeamiento de contingencias, generadores abajo, se inundo, chau generadores (hay mas cosas, pero eso genero el lio)

    lo otro absolutamente de acuerdo

    • Daniel Eduardo Arias dice:

      Víctor Lustig, si escribe en castellano tal vez logre entenderlo y responderle. Quedo a la espera.

    • victorlustig dice:

      Estimado Daniel
      No dudo de su conocimiento del area nuclear ni de la historia, solo falto mencionar que lo que ayudo a la decision Alemania para Atucha fue el plan Europa. En esa epoca las FFAA querian equipos modernos y USA no los vendia, Europa si, por eso quizas en parte Atucha, por eso los tanques franceses y por eso los submarinos alemanes, son todos contemporaneos.

      Yendo al punto, y, a la seguridad intrinsica y de diseño de cualquier instalacion, no me siento capacitado para opinar acerca de las seguridades de tal o cual tecnologia nuclear, pero, en cuanto a la decision de poner los generadores electricos de Fukushima debajo de la cota de tsunami, cosa que tampoco califico yo, sino todos los datos que he leido, es la causa ultima del desastre de tepco, esos eran los responsables, como en cualquier instalacion que se precie de segura, de mantener la energia electrica en servicio, alimentando los servicios criticos. Se inundaron, se terminaron las baterias, se terminaron las bombas, desastre, salvo el carem que, creo tiene seguridad intrinseca a su diseño, ningun otro tipo de reactor sobrevive esa falla (hasta donde se) imagino las Atucha tienen la decamilenaria en cuenta en su diseño.
      Saludos cordiales
      Sepan disculpar errores y horrores ortograficos lo hice desde el telefono

      De todas formas, coincido plenamente con la necesidad y el desarrollo nuclear

      • Daniel Eduardo Arias dice:

        Víctor Lustig: como ex profe de letras lo perdono de todo corazón, los celulares fueron creados para destruir la gramática y la ortografía.

        Respecto de la política pro-europea de Onganía en adquisiciones sin duda existió, pero no en el área energética, donde la Secretaría y Krieger Vasena querían desesperadamente voltear el dictamen de “los yanquis no pasarán” de la CNEA: si no la dejaban hacer su primer plantita expermiental de potencia 100% nacional, la patota de Jorge Sábato se atrincheraba en que la primer central que se comprara al exterior fuera de uranio natural.

        Eso tenía la elegencia de dejar un único jugador en el campo: la AECL canadiense, con su elegante oferta de centrales de tubos de presión CANDU. Que eran más o menos lo mismo que querían hacer los muchachos sabatianos, pero de un módulo mayor (300 mega, mínimo).

        A la sazón, la CNEA dependía directamente del Ejecutivo y gozaba de dos paraguas políticos: el de la Armada, y por debajo y más chico, el del Ejército. Con semejante concentración de poder, se le podía plantar de manos al propio Krieger Vasena y a la Secretaría de Energía, organismo de tercera línea en el tótem del estado.

        Los canadienses como socios eran ideales: en materia de transferir secretos de cocina, daban un trato insuperablemente igualitario al cliente, posibilitado porque eran el estado canadiense y no una firma privada, y necesario porque eran el único oferente mundial de centrales de uranio natural. Y el Tercer Mundo, su target de mercado, carecía en general (salvo de Argentina, India, Pakistán, China y Corea) de la idea de construir programas nucleares integrales, que empezaran desde la minería, siguieran por la fabricación autónoma de combustibles, llegaran al diseño y construcción propios de centrales, y terminaran con el “back end”, o la gestión de residuos radioactivos.

        Los países mencionados sí querían tener programas autónomos. La escuelita lógica para acceder a las centrales de un programa autónomo era el diseño CANDU canadiense, cuya ventaja principal es no necesitar de uranio enriquecido (aunque al costo de aceptar un combustible menos eficiente, como el uranio natural), y cuya segunda ventaja decisiva es no necesitar de un componente carísimo, sólo fabricable por un país con una metalurgia de gran escala, avance tecnológico y complejidad: el recipiente de presión.

        Las centrales CANDU fueron el trampolín con que India, Pakistán, China y Corea se independizaron en materia de ciclo de combustibles y de diseño y fabricación de plantas nucleoeléctricas.

        Obviamente, esto le desordenaba políticamente el gallinero a los EEUU, cuyos fabricantes de referencia eran la Westinghouse y la General Electric, y además amenazaba a los dos únicos países europeos seriamente comprometidos con la exportación de sus propias centrales: Francia con EDF y Franceatome, y Alemania Federal con la KWU, posteriormente adquirida por Siemens.

        Ante Argentina, India, Pakistán, China y Korea los yanquis y los europeos estaban pintados en la pared: sólo ofrecían tecnología de uranio enriquecido y centrales de recipiente de presión; dos asuntos que forzaban al estado cliente a cierta sumisión política ante el estado vendedor (si me enojo con vos, te dejo en apagón), y a la industria del estado comprador a participar sólo en los aspectos no nucleares de la obra: la ingeniería civil: cemento, fierros y cable. Pero los circuitos de refrigeración y la turbina quedaban para Papá Vendedor.

        De modo que cuando “El Jorjón” Sábato y el contraalmirante Oscar Quihillalt se ven forzados a cajonear la idea de un CANDU chiquito, nacional y sin canadienses, pero se plantan en que el combustible sea uranio natural, sacan del ruedo automáticamente a todo oferente de centrales que no sea la AECL, que eran un trampolín garantizado para aprender y luego seguir “por la propia”.

        Esto eliminaba fundamentalmente al gran favorito gran de don Adalbert Krieger Vasena, GE, y su malhadado diseño GE-MK1, el más barato y berreta. Luego vuelvo a por qué barato y por qué berreta.

        Lo que nadie se esperaba era la audacísima jugada de los alemanes: con poquísima experiencia en uranio natural, se vienen con presidente y todo a ofrecerle a la Argentina algo que jamás han construido, Atucha I, y a la empresa KWU como proveedora. Si semejante audacia fue posible se debió al precio: entre los años de gracia, la financiación comodísima y la guinda en la punta del helado (un reactorcito de investigación gratis), se puede decir que la Argentina recibió su primera central nuclear a cambio de nada.

        En realidad, sí pagó pero en moneda más dura que los dólares: la CNEA quedó institucionalmente supeditada a los alemanes, y una generación entera de ingenieros de la CNEA viajó a Alemania a aprender la tecnología KWU y volvió a la Argentina con la versión nibelunga del síndrome de Estocolmo: les secuestraron el cerebro, y les hicieron creer que las PHWR de KWU, como Atucha I, eran “the way to go” para exportar en el Tercer Mundo, y que la Argentina sería fatalmente el socio del indudable éxito exportador alemán en centrales de uranio natural. Nuestra hora/hombre de ingeniería era mucho más barata que la de los nibelungos, de modo que íbamos a inundar África, Asia y las Américas de México para abajo con centrales diseñadas en Erlangen, RFA, y construidas bajo dirección de obra de ENACE, una empresa mixta fundada por KWU y la CNEA. El propio contraalmirante (y físico nuclear) Eduardo Castro Madero se tragó esa línea de pensamiento, “hook, line and sinker” como dicen los gringos.

        Con esos compatriotas he tenido enfrentamientos, no siempre pacíficos, a lo largo de toda mi carrera periodística. Y la mayor parte de los que siguen vivos son buenísima gente y personas honradas, pero que para mí se apartaron demasiado de la idea central de Sábato: “lo hacemos aquí”.

        La mala leche con que la CNEA más sabatiana recibió a la KWU queda clara en cómo intervino en el rediseño radical del circuito primario, y por ende del secundario. El resultado fue una central mucho más segura: dos generadores de vapor, en lugar de uno solo, son dos sumideros térmicos para enfriar el núcleo en caso de problemas. Es el equivalente del doble circuito independiente de frenos en los autos, que -hoy parece mentira- venían de fábrica con uno. ¿Para qué redundar?

        Y vamos llegando al diseño de la GE Mk1 que se compró la japonesa TEPCO a ojos cerrados, y que nosotros rechazamos a libro cerrado. Si Ud. la compara con “nuestras” Atuchas, comprueba:

        * La GE en lugar de un edificio de contención en forma de esfera, lo tiene en forma de damajuana. Las esferas se bancan mejor, sin rajarse, la onda de presión causada por la eyección explosiva de vapor secundaria a la fractura súbita de algún caño componente del primario.

        * La GE, a diferencia de las Atuchas, tiene una correlación de potencia térmica/volumen del edificio de contención que resulta altísima. En caso de explosión de vapor o de hidrógeno, es fija que la contención de una GE MK1 se raja. Como pasó en tres de las cuatro unidades accidentadas en Fukushima.

        * La GE, a diferencia de las Atuchas, muiestra una gran pobreza en sistemas activos de back-up para refrigeración del núcleo de la central en caso de “black-out” de la red eléctrica. Un único generador diesel, y si se rompe éste, como toda defensa en profundidad, un banco de baterías con suficiente carga como para garantizar 12 horas de refrigeración. Si quiere una comparación cabal, Atucha II tiene 4 grupos electrógenos diesel para darle potencia a las bombas de refrigeración en caso de apagón. El 2do, por si se quema o inunda el primero, el 3ro por si le pasa lo mismo al segundo, y el 4to por lo QPP, es decir, por si falla todo lo anterior. Y cada grupo está separado físicamente de los otros.

        * Como detalle de particular imbecilidad de la TEPCO a la hora de comprar, la eléctrica japonesa se bancó el diseño original de GE sin modificar nada: el electrógeno diesel en planta baja. Y el banco de baterías… también en planta baja. Eso en el país donde se inventó la palabra “tsunami”. Ocurrido el terremoto de 2011, sucedió todo junto: se cayó la electricidad de red, se inundó el generador diesel y quedaron sumergidas las baterías. De todos modos, lograron funcionar algunas horas. Los japoneses aceptaron ese diseño SIN MODIFICAR NADA. Aunque varios “whistleblowers” de la AEC (Atomic Energy Commission) de los propios EEUU habían expresado públicamente que los GE Mk1 no debían haber sido licenciados en territorio estadounidense, por su ingeniería irremediablemente berreta en materia de seguridad pasiva y activa.

        * Para rematar, el terraplen antitsunami que rodeaba las centrales de Fukishima terminó siendo 11 metros más bajo que el frente de onda del tsunami de 2011. Es decir que TEPCO hizo TODO mal: compró el equipo equivocado, no lo quiso modificar, y de yapa lo instaló mal.

        * Por último, si Ud. se fija en el diseño del piletón de enfriamiento de los combustibles quemados de la GE Mk1, está… sí señor, es increíble, en el mismo edificio del reactor, Y ADEMÁS EN LA AZOTEA. Es el lugar de mayor oscilación del edficio en caso de terremoto, y por lo tanto, también el que más puede sufrir rajaduras y daños estructurales. TEPCO tampoco reparó en este problema, aunque Japón sufre unas 30.000 eventos sísmicos anuales de los cuales al menos 7 llegan a los números de peligro en la escala Richter.

        * Esto hizo que el piletón de una de las cuatro unidades de Fukushima se rajara y se vaciara de agua, de modo que los elementos combustibles quemados quedaron expuestos en seco y empezaron a recalentarse, dado que están llenos de productos de fisión radioactivos que se siguen descomponiendo y generando calor. Y como estaban a decenas de metros de altura, era inútil tratar de refrigerarlos tirándoles agua desde helicópteros. Se habrían necesitado más helicópteros que para invadir Irak. Y en zona de desastre y sin energía eléctrica en kilómetros a la redonda, los chorros de agua de las mangueras de los bomberos japoneses ni siquiera alcanzaban el nivel de las azoteas. Una de ellas se incendió, y dio lugar al primer incendio masivo de una plleta de elementos combustibles quemados de la historia. Ese incendio y su humareda, a la hora de desparramar radionucleídos por el medio ambiente, debe haber sido un aporte incluso mayor que el de los primarios y edificios de contención fracturados.

        Queda por entender por qué TEPCO estaba tan enamorada del GE Mk1. Mi primer respuesta es cultural: síndrome de Estocolmo. Cuando se compraron esos reactores, Japón todavía con su mentalidad de país ocupado. Jugaban al baseball, como los amitos rubios, y en sus animés los héroes y heroínas tenían ojos redondos y occidentales, sin el pliegue palpebral de los asiáticos, y largúisimas piernas de vikingo que rara vez se ven en Japón.

        Pero además hay una causa económica: el GE Mk1 es un reactor directo, es decir que no existe un circuito secundario que secuestre el calor del primario para fabricar vapor seco y de alta temperatura para la turbina. No señor. El GE Mk1 tiene un único circuito: el agua de refrigeración sale del núcleo del reactor, “activada” -es decir llena de gases radioactivos de corta vida- por su exposición a neutrones, y se transforma en vapor débilmente radioactivo, y como tal activa directamente las turbinas electrógenas.

        Y como Ud. sabe, las turbinas siempre pierden vapor por algún lado. Es inherente a la condición de turbina el perder vapor por algún lado.

        ¿Quiénes se jodían un poco? Los empleados que trabajaban en las salas de turbinas. Vivir respirando nitrógeno y oxígeno activados se puede, aunque a costa de cierta disminución de expectativa de vida. Pero Ud. conoce la mentalidad laboral de las islas niponas: las órdenes de la superioridad no se discuten, y todo sacrificio personal por la empresa es insuficiente.

        ¿Qué ganaba TEPCO a cambio de este pequeño sacrificio de su personal? Menores costos de compra y mayor facturación que los que ofrece una central con circuito primario y secundario, como nuestras Atuchas y también Embalse. Con tanto intercambiador de vapor entre un circuito y otro, se pierde una mayor parte de la energía térmica del núcleo, en lugar de transformarse en electricidad vendible.

        Bueno, ése es el escenario en que se produjo el mayor accidente nuclear de la historia. Con esa mentalidad y esa tencología.

        ¿Le he contestado bien, Víctor?

      • Daniel: qué tal una novela con todo esto? O por lo menos una crónica. Dale! Abrazo

      • victorlustig dice:

        Estimado Daniel

        como dije, no dudo de su sapiencia en el tema, solo dos peros

        a) dudo que en una entidad tan rigida jerarquicamente como la Navy la incidencia del plan europa haya sido nula, pero bueno, es solo mi opinion
        b) lo que dice, es lo que le mencione, falta de ingenieria de seguridad

        c) BTW por esas cosas de la vida vi un desarme de central, cosa muy interesante e ilustrativa

  3. El Canilla dice:

    Muy buena nota pro -industrialización, en un campo árido. Sólo puedo decir que el tema válvulas es un cuello y no de botella por diseños y materiales. Hay que tener en cuenta que a la ciencia básica y la investigación aplicada la paga la producción de bienes de cambio y no valores de uso.

  4. MAGAM dice:

    Abel, nos siguen choreando, y lo plantean como un ahorro.

    http://www.ambito.com/844990-hacienda-buscara-recomprar-los-cupones-del-pbi

    ¿Está muy feo el post sobre inflación? Ja! Ja! Dígame y hago un esfuercito extra, la comunicación no es lo mío. Si no fíjese un poco más arriba, ja! ja!

    • Abel B. dice:

      Lea la introducción a este posteo: La coyuntura desplaza los temas importantes (además, mi viaje a Formosa me ha restado tiempo).

      Leí su trabajo, pero no con el detenimiento que requiere editarlo. Prometo hacerlo cuando termine con lo de la OIEA.

      Saludos

    • Juan el Bautismo dice:

      Abel recuerde que tenemos que hacer todo lo que se pueda para vencer al constructor de muros Trump.
      Cuando este muy ocupado deje libres los comments. Confie en la gente. Tear down this wall Abel

  5. Silenoz dice:

    “para que ayude a vender nuestros fierros y para que consolide nuestro papel en el escenario nuclear internacional (….) las aproximadamente 160 PyMES eléctricas, electrónicas, informáticas, químicas metalúrgicas y de ingeniería que debieron alcanzar calidad nuclear”

    Como reafirma el cro.Arias respondiendo porái arriba…
    Esta es una forma de industrializar buscando una inserción internacional en donde la ventaja comparativa NO SEAN BAJOS SALARIOS y, por ende, mejor nivel de vida o desarrollo con trabajos de calidad y no subvencionando trabajo basura en restaurants de comidas rápidas como promueve la asociación ilícita de tilingos gobernante.

    Para los inútiles que entienden que la maquila -que pocos pudieron superar- es el paso previo a una industrialización con objetivos de exportación, desarrollo, pobreza 0 y to’o eso

  6. Mariano T. dice:

    Que así sea

  7. Abel: soy absolutamente fanática de lo que hizo el K. con la energía atómica y los satélites. Hay que hacer ruido con esto. Cómo puedo hacer para subirlo a mi F.? Abrazo militante

    • Abel B. dice:

      La más fácil: vas a mi página de Facebook – Abel B Fernandez – donde sube automáticamente todo lo que posteo. Buscás éste, y cliqueás Compartir.

      Un poco más de trabajo: Copiás el texto, lo pegás en un documento pdf, y lo guardás en Google Drive (u otro similar). Ahí podés elegir Compartir (fijate que diga: con todo el que reciba el enlace), y pegás el enlace en tu página de Facebook.

      Abrazo

      • Gracias, Abel: estoy subiendo todo lo de energía nuclear y haber descubierto a Daniel Arias es un lujo en estos tiempos de miseria. Es fascinante lo que aparece en las respuestas. Gracias, gracias, gracias.
        Abrazo

  8. Ladislao dice:

    Usted sabrá o no don Abel que no suelo comentar mucho… pero esta entrada simplemente me encantó: la cantidad de información, su calidad, la parte política del conocimiento científico, en fin, gracias. Y las felicitaciones del caso a usted por subirlo y al autor por hacerlo.
    Lo suelo decir así, que no me hablen de conocimiento sin política ni de desarrollo sin ciencia aplicada, ni tampoco de crecimiento sin justicia social.

    Gracias de nuevo y saludos
    Ladislao

  9. Ladislao dice:

    Ah, me olvidaba. A todo esto, está muy bien que usted sea humilde respecto de las posibilidades de influencia de su blog, pero ¿qué se puede hacer políticamente para poner el tema en agenda? ¿se puede enviar algo a algún compañero diputado para que presente una propuesta de declaración? ¿Se puede presentar alguna cosa institucional para solicitarlo?
    Digo, esto es política y si nos interesamos en la política más allá de los lopecitos varios, esto es fundamental, consecuentemente, en esto hay que trabajar.
    Si proponen…. somos varios los que nos prendemos, seguro.
    Saludos
    Ladislao

    • Abel B. dice:

      Lea y -si está de acuerdo- distribuya esta 1° parte, y la 2° que subiré en un rato, donde se describe la situación internacional, favorable al candidato argentino.

      Ya lo están haciendo otros, en particular algunas almas patrióticas en Cancillería, pero cualquier apoyo es necesario.

      Verá, la 3° parte, la que tratará sobre la política interna, no es tan favorable.

      Saludos

      • Ladislao dice:

        Lamentablemente Facebook no tengo pero ya lo estoy repartiendo por mail a los contactos que tengo. Saludos

    • Ladislao. A mí me pasó lo mismo que a Ud. Tenemos que hacer algo. Yo estoy subiendo todo esto a mi Facebook pero creo que no alcanza. A veces me llegan iniciativas de Change, creo y de algún otro sitio pidiendo por los glaciares, alguien que necesita un medicamento, etc. Pero no sé bien cómo se hace. Habría que comenzar un petitorio directamente a M. y a Barañao, que es el responsable de Ciencia. Deberíamos juntar todas las firmas posibles. En fin, es lo que se me ocurre, además de F. y T.

  10. […] es la 2° parte del artículo de Daniel Arias (cliquee aquí para leer la 1°, si no lo hizo ya). Me parece oportuno ponerla por separado, porque es una […]

  11. julio dice:

    felicitaciones a todos por el temple
    constructivo y sembrador.

  12. Daniel Eduardo Arias dice:

    Estimados lectores, admito un error grueso: la temperatura del circuito primario en las Atuchas es inferior a la cifra que di. Las verdaderas son que el agua (pesada) entra a refrigerar el núcleo a 262o C y sale a 290o C.

    La presurización es también mayor que la que cité en mi apresurada réplica a MAGAM: 115 kg/cm2, es decir arriba de 110 atmósferas. Invirtiendo la dirección de los vectores, es la presión que se banca un batiscafo, un ROV o un submarino especial como el Alvin sumergido a 1100 metros. Ahí uno empieza a entender qué significa la “P” de PWR. Hombre, sí que están presurizados esos tremendos fierros. Qué ingeniería de la hostia.

    Ahí también entiende uno lo que es la energía del shock de presión que resulta de una fuga del circuito primario, y por qué la mayor parte de los fabricantes de PWRs del mundo encierran este circuito en una burbuja de acero, pegada a su vez a una pared externa generalmente esférica de concreto de alta densidad de varios metros de espesor.

    Pido disculpas, especialmente a MAGAM, pero a veces uno debe contestar rápido y la memoria falla. Por suerte, las cifras correctas están en la Wiki, en una página evidentemente escrita por la gente de CNEA.

  13. Daniel Eduardo Arias dice:

    Estimados, admito OTRO error (y van…). Las Ge Mk1 de Fukushima efectivamente, como dijeron Víctor y MAGAM, clasifican como BWRs y no como PWRs.

    Mi confusión se debe a que TODOS son presurizados, sólo que los BWRs funcionan aproximadamente con la mitad de presión de refrigerante que los PWR, es decir 60 atmósferas en lugar de 120 o más.

    Aún así, debo decir que aunque esa cifra de diseño permite la vaporización del refrigerante en el tramo núcleo-turbina, me parece una presión de la gran siete. La suficiente como para romper los recipientes de presión y los edificios de contención de tres de las cuatro unidades que se accidentaron en Fukushima.

    Lamento mi error: fue conceptual, de fondo. Inadmisible tras tanto estudiar, leer y discutir sobre este tipo de sistemas.

    • Norberto dice:

      Como Ingeniero Aeronáutico y lego en los detalles, de todas maneras agradezco esta brillante introducción en el tema, más allá de estos pequeños errores.
      Nunca menos y abrazos

    • Daniel: si te vengo admirando desde la primera nota sobre Rafael Grassi, con esta mi admiración estalla como las centrales de Fukuyima, Ja!Ja! En esta época un poco de humor negro alivia.
      No podés darles un poco de reflexión inteligente y admisión, humilde de los errores a nuestros compañeros políticos?

  14. Chiclana dice:

    Gracias Daniel, Victor y Magam

  15. […] y la más preocupante, del artículo de Daniel Arias (estas son la primera y la segunda). Porque describe lo que están haciendo algunas empresas gigantescas en el campo de […]

  16. cemar dice:

    a seguir trabajando !

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