Elecciones en EE.UU. «una Casa dividida»

¿Se justifica postear sobre esto, cuando en unas 12 horas la realidad habrá agregado datos duros? Creo que sí, porque la grieta en esa sociedad no depende de los resultados. Además, ya lo tengo escrito: es lo que editorialicé esta mañana en AgendAR. Agrego algo al final para uds., mis fieles (?) seguidores.

«Hoy, elecciones legislativas en EE.UU. Decisivas para Biden y para Trump, y para su sistema de gobierno

Se combinan varios factores que hacen que el resultado de estas elecciones de «medio término» marque, en un sentido o en otro, una etapa clave en la transformación del sistema de gobierno, y de poder, en los Estados Unidos. Y no podemos dejar de dedicarle espacio en AgendAR, porque influirán, mucho, en nuestra realidad local.

El bipartidismo clásico de EE.UU. -que expresaba diferencias, algunas importantes, entre Demócratas y Republicanos pero sobre todo un acuerdo básico en la estabilidad de sus instituciones, y en las reglas de juego de la competencia política, empezó a cambiar cuando en julio de 2016 Donald Trump consiguió la candidatura presidencial del Partido Republicano.

El paso siguiente, más importante, fue cuando derrotó a Hillary Clinton, la candidata de los Demócratas, y del «establishment» de la Costa Este, en noviembre de ese año.

Trump había construido una «nueva mayoría» con parecidos y diferencias con el electorado republicano tradicional, que sumaba a parte de los votantes de los demócratas. Trabajadores afectados por la globalización, petroleros y mineros afectados por las políticas ambientalistas, estadounidenses blancos hostiles a la inmigración, cristianos evangélicos y no pocos católicos que rechazan las «políticas de genero», y sobre todo, gente común con bronca con una elite política que perciben «progresista» y poco patriótica.

Trump consiguió amalgamar estos sectores, y transformarlos en el factor de poder absolutamente decisivo en el Partido Republicano, a pesar de haber sido derrotado en las elecciones noviembre 2020. Ningún candidato de ese partido se atreve a disputar la afirmación del ex presidente de que «le robaron la elección». Los que lo hicieron, perdieron en las primarias.

En Europa se ha visto crecer fuerzas políticas con una «agenda de rechazo» similar en casi todos los países, y hasta ganar elecciones. En América del Sur surgió una copia exitosa en Brasil. Que perdió, por muy poco, las últimas elecciones, pero sigue siendo una realidad poderosa en nuestro vecino del norte.

El hecho inquietante -al que los argentinos, y el resto de los habitantes del planeta debemos prestar atención- es que la «grieta» entre los votantes de uno y otro partido es profunda. La sociedad estadounidense está polarizada -hoy, aún más que la nuestra. Y por primera vez en un siglo y medio, el fantasma de una guerra civil empieza a ser mencionado por analistas serios (no los conspiranoicos de internet). Muy, muy improbable, pero no ya inconcebible.

Hay un elemento personal que agrava la situación para los Demócratas. El presidente Biden, un astuto político del aparato Demócrata, muestra síntomas inocultables del deterioro de la edad. Y su carisma personal no es notorio. El que llama a candidatos y gobernadores de su partido es el presidente, pero el que entusiasma a las multitudes en la campaña es un ex-, Barack Obama, que no puede volver a serlo.

Es necesario tener en cuenta, también, que un factor de política internacional supera la grieta. Demócratas y republicanos coinciden por completo en que el rival de los Estados Unidos es China. Pero no parece ser suficiente para ponerlos de acuerdo; las diferencias políticas y culturales son demasiado profundas.»

Añado la respuesta a una pregunta que me hacía anoche Fidanza en Redacción IP «¿Cómo pensás que el resultado de estas elecciones puede influir en nuestra política local?

Más allá que la polarización furiosa se ha transformado en un rasgo común en muuuchos países, apareció entre nosotros una corriente numerosa, y ruidosa, que imita a Trump y a Bolsonaro. Una victoria clara de los republicanos les dará aire e impulso a ellos, y a, más importante, el sector Macri-Bullrich de la coalición opositora. ¿Recuerdan que hace unos pocos meses Mauricio se sacó una foto con el Donald?

Atención: hay un elemento clave que, como dije en el post anterior, ya apuntó Julio Burdman hablando de Bolsonaro: él, como Trump y los seguidores de ambos, son nacionalistas. Se autoperciben patriotas, los únicos patriotas. Los seguidores de sus imitadores locales no lo son. Su capital espiritual es Miami…

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